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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2012.i12.14
Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan
Uni e sidad de Jo dania
LA PRODUCCIÓN TEXTUAL Y ARTÍSTICA FEMENINA:
EL ‘‘YO’’, EL ‘‘OTRO’’ Y EL CONFLICTO. UN ESTUDIO
COMPARATIVO: LA BIOGRAFÍA DE FADWA TOUKAN,
‘‘RIHLA JABALIYA RIHLA SAABA’’, Y LA BIOGRAFÍA DE
ISABEL ALLENDE ‘‘PAULA’’
FEMALE TEXTUAL AND ARTISTIC PRODUCTION: THE ‘‘I’’, THE ‘‘OTHER’’
AND THE CONFLICT. A COMPARATIVE STUDY: THE BIOGRAPHY OF FADWA
TOUKAN, ‘‘RIHLA JABALIYA RIHLA SAABA’’, AND THE BIOGRAPHY OF ISABEL
ALLENDE ‘‘PAULA’’
Resumen:
Es e es udio compa a la expe iencia de la á abe
Fadwa Toukan, en su au obiog a ía “Rihla
jabaliya ihla saaba” y la la inoame icana
Isabel Allende en su au obiog a ía “ Paula
“, en é minos de plan eamien o del “yo”,
el o o y el con lic o; son dos expe iencias
simila es po se dos p ime as au obiog a ías
emeninas de dos igu as de p es igio local e
in e nacional, ya que las dos han dejado una
huella honda en su campo de c eación además
de la con e gencia empo al de la publicación
de las dos ob as que ue on ecibidas con
mucho in e és c í ico y público, que las hizo
unas de las más impo an es au obiog a ías
c ea i as emeninas en la his o ia de la
li e a u a con empo ánea.
Palab as cla e:
Isabel Allende, au obiog a ía, Fadwa Toukan
Abs ac :
This s udy compa es he expe ience o he
A ab Fadwa Toukan, in he au obiog aphy
“Rihla jabaliya ihla saaba” and he La in
Ame ican Isabel Allende in he au obiog aphy
“Paula”, in e ms o app oaching he “I”, he
o he and he con lic ; They a e wo simila
expe iences because hey a e he i s wo
eminine au obiog aphies o wo igu es o
local and in e na ional p es ige, since bo h
ha e le a deep ma k in hei ield o c ea ion
in addi ion o he empo al con e gence
o he publica ion o he wo wo ks ha
we e ecei ed wi h much c i ical and public
in e es , which made hem one o he mos
impo an emale c ea i e au obiog aphies in
he his o y o con empo a y li e a u e.
Keywo ds:
Isabel Allende, au obiog aphy, Fadwa
Toukan
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INTRODUCCIÓN
La expe iencia c ea i a emenina mundial se ca ac e iza po el a o con las
pa icula idades de su e apa y el “yo” de sus c eado as, así como la ep esen ación de
los da os de sus componen es, incluyendo odas las o mas de adición e inno ación.
Una expe iencia simila espec o a su e ocación del “yo”, el o o y el con lic o, en
odos sus componen es, y a ía en é minos de exp esión de es os elemen os y sus
he amien as. La li e a u a au obiog á ica emenina es uno de los campos de es e
é mino, y al ez es el más é il; y que la muje c eado a la inoame icana y la á abe
son unos de los episodios de es e campo c ea i o con una no able expe iencia.
El “yo”
Fadwa decla a que apenas había i ido las exis encias en la ida(TOUKAN. 9),
pues o que su ida es aba con olada a lo la go del iempo po la gen e de su al ededo
(ibid,7); y po lo an o, dice: “Nunca es u e eliz o sa is echa de mi ida, el á bol de mi
ida apenas ha dado u o, y mi alma aspi aba siemp e a mejo es log os y ho izon es
más amplios” (ibid,9), lo que nos explica sus ca ac e ís icas o madas po su ida c uel;
ella c ee que “ las ue zas del mal, sean me a ísicas, sociales o polí icas, es án siemp e
en con a del homb e, e in en an des ui lo, pe o el homb e se pone i me en e a es as
ue zas con o gullo y enacidad a pesa de su debilidad”(ibid,10). Y al mismo iempo
decla a que no di ulga á en es a biog a ía odos los sec e os po su pa icula idad, y
pa a sal agua da se de la ulga idad (ibid, 10).
Las ca ac e ís icas implíci as más impo an es de su biog a ía son: su insis encia en el
abaja y los log os, a pesa de las es icciones impues as po su amilia y su sociedad,
“sob e odo que la educación y los alo es einan es o o gan al homb e más libe ad
sexual, polí ica y social que a la muje ” (SAADAWI: Qadaya. 2007. 24), son es icciones
que conside a comple amen e absu das y banales( TOUKAN,10); y su na u aleza que
se consis e en su incapacidad de ebela se de mane a di ec a, pues o que la ebelión y
la luju ia no son de los componen es de su pe sonalidad (ibid,129); es no mal que una
sociedad masculina no le da ácilmen e a la muje sus de echos incluso el de echo de
ebelión y luju ia(SAADAWI:Taw’am, 2006. 241) po lo que siemp e pensaba escapa se
en busca de sal ación del su imien o y el dolo ; y más a de hizo de su c eación
poé ica su único camino pa a deshace se de odos los símbolos de op esión en su ida:
la amilia, el pad e, el pode polí ico injus o y la sociedad pales ina(TOUKAN,11). No
cabe duda de que sen ía ajena en su sociedad, y “la enajenación es aún mayo pa a la
muje ” (SAADAWI: Al-Ma ’a, 2005. 66). E a incluso incapaz de de ende se con una
palab a an e cualquie injus icia que se le caía de su amilia (ibid,19). Lo que más le
a ec aba de su amilia e a la ca encia de odo ipo de amo (ibid, 20)- la única cosa que
le podía qui a el sen imien o de enajenación e injus icia(SAADAWI: Al-Ma ’a,66)- y
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no esponde a sus necesidades in an iles sencillas como comp a le un jugue e o un
pendien e de o o (TOUKAN,21) a pesa de la iqueza de su amilia que igno aba odos
sus deseos, y la a aba como ense po el “c imen” de se una muje !
Po lo an o, la pe sonalidad de Isabel en “Paula”, es una mezcla psicológica
simila a la de Fadwa Toukan, eniendo en cuen a las di e en e ci cuns ancias y las
mani es aciones de conduc a; ambas son una combinación pe enecien e a la soledad
y no al g upo ni a la amilia, pe o Isabel disponía de condiciones y ue za de ca ác e
que le pe mi ie on sob epasa sus ci cuns ancias psicológicas y sociales, y o ma se
de la mane a que deseaba; se eno gullece de su pe sonalidad diciendo: “ Hoy no me
cambia ía po ninguno”(ALLENDE: Paula T aducción,2009. 179), es una endencia
cla a de algunos esc i o es la inoame icanos pa a ea i ma más el “yo”(ALEXANDER.
239).
La mad e de Isabel no es aba dispues a pa a el emba azo en su hija ni la ma e nidad,
al igual que la mad e de Fadwa, pe o sin ió desde el p ime momen o que es aba
emba azada de una niña, lo que la hizo sen i eliz, y comenzó a habla le – en su
ien e- sin in e upción dedicándole oda su a ención a la niña espe ada que c ecía en
su ien e (ALLENDE: T aduc. 20).
Isabel dice que e a una niña única y a a iesa, i ía en casa de su abuelo soñando
en he oicidades, se eía di e en e de odas sus he manas y sus compañe as, y enía
un sen imien o de p o ecía que la lle ó a una du a soledad que du ó muchos años
(ibid,340-341), al igual que la in ancia de Fadwa; pe o, Isabel pudo sali de su soledad
e in eg a se en su ambien e, en ando en di e sas asociaciones y expe iencias; e a
siemp e iel a sí misma sin sen i humillación ni op esión, y hablaba de mane a audaz,
since a y cla a de los más p ecisos de alles de su ida emocional y sexual, cosa que
Fadwa no se a e ía plan ea y se quedó ambigua pa a siemp e. Po ello, Isabel e a
capaz, en la mayo ía de los casos, de epa a los allos de su ida que la denomina
“La Caja de Pando a” (ALLENDE: Paula, 1994. 302), incluso ha podido sob epasa la
a licción de la en e medad de su hija du an e un año en e o y luego, la de su mue e
en un momen o que se indió a es a idea diciendo: “ Tie a, acoge a mi hija, ecíbela y
en uél ela” (ibid,375); cosa que Fadwa no e a capaz de hace has a el úl imo momen o
de su ida.
Sin emba go, Fadwa enía una elación nega i a con su al ededo , especialmen e
con su amilia; mien as Isabel ha podido encon a una ó mula conciliado a con
su al ededo ; ya no e la amilia dispe sa como una ca ga pesada sino la e llena
de “ muje es impe uosas y homb es de b azos i mes pa a el abajo y co azón
sen imen al”(ibid,11); no se indió a ningún sen imien o de culpa o desespe ación o
emo dimien o, po lo que la emos i i de o ma audaz, y eje ce el éxi o y el acaso,
y se aslada de una e apa a o a con oda con ianza, po lo que goza de elicidad y
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de opo unidades, y se pe dona a si misma po odos sus e o es, y esponde a odas
sus necesidades; mien as que Fadwa es aba a apada en el sen imien o pe manen e
de culpable – a causa de su sociedad – incluso el sen imien o del amo inocen e, así
emos que su biog a ía ca ece de cualquie homb e o amo o expe iencia ca nal i ida,
cosa imposible pa a un se humano; mien as que emos a Isabel hablando de sus
expe iencias amo osas y ca nales con oda since idad y buena olun ad ( ALLENDE:
T aduc. 128 -130, 370).
El “yo” de i ado de los o os
A a és de la biog a ía de Fadwa conocemos los de e minan es de su ca ác e como
hemb a op imida en Pales ina, po se igilada en el ma co del g upo de muje es de
su amilia y sus ciudadanas, que cons i uye en la sumisión cons an e a la op esión, y
la en ega a la is eza pe manen e “ la is eza se ha con e ido en un elemen o cla e
en mi ida” ( TOUKAN. 128), i ía en una “celda humillan e de muje es” (ibid,129),
p i ada de cualquie ipo de pa icula idad (ibid,130), se la imponía el anal abe ismo
y la p i ación de la educación (ibid,115), no se la pe mi ía sali de casa, excep o en
algunas isi as conc e as a muje es, acompañada po un homb e (ibid,114), como
si ue a el homb e su única mane a de sali de casa ( MERNISSI: Más allá del elo,
2009. 157 ); ampoco enía de echo a deci no pa a que ue a adic a de la palab a “sí”
(TOUKAN. 130); has a su no io se le elegía po su amilia, i ía ence ada en casa
con la cabeza cubie a con un pañuelo blanco (ibid,129), de acue do con el sis ema
masculino de la ibu que sólo pe mi ía casa a las muje es con los homb es de la misma
ibu (AQQAD. 61), si no, se queda ía i gen ence ada en casa has a la mue e, que
la i ginidad obliga o ia es un ipo de la au o idad del homb e o ien al sob e la muje
(MERNISSI: La i ginidad y el pa ia cado, 241-244.), ampoco enía ida p i ada ni
amigas ni ac i idades más que se i al homb e y obedece lo has a que se en ejezca a
los ein e años de edad (TOUKAN, 130).
Fadwa no e a más que un se op imido en su casa (ibid, 25), pa a que uese una copia
del imp eso común impues o a las hemb as de su amilia (ibid, 129), de lo con a io, se
en en a ía a la op esión, las palizas y la humillación (ibid, 40). Es e encie o obliga o io
de muje es la lle ó al aislamien o, alienacin, indi idualismo y al au o-encie o (ibid,
134) “en una sociedad bu guesa que la conside a una c ia u a ano mal e insociable”
(ibid, 117); se le p ohibía es i se co o, oca música, can a , eí se o pone se con en a;
en esumen, que la ep esión de la muje de es a mane a o ma pa e del con lic o
in elec ual con el homb e, y de la esquizo enia que i e el homb e o ien al (SAIGAUL.
135).
Mien as Isabel, en “Paula” es como ella misma dice, una ex ensión de las muje es
del su de Chile, que se ca ac e izan po la angus ia pe manen e de desas es geológicos
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y la ines abilidad polí ica, caminando con p ecaución en la b uma, y la p e e encia
po las negociaciones sob e los en en amien os, pues o que las malas condiciones
pueden despe a lo peo en el espí i u de los chilenos, pe o son aus e os, p uden es
y espe an las cos umb es sociales en iempos no males (ALLENDE: T aduc. 22-23).
Es a combinación de mo ales y cos umb es es la que ha o mado la ida de Isabel, que
esume diciendo:
“No in e esa lo que me pasó, sino las cica ices que me ma can y dis inguen. Mi
pasado iene poco sen ido, no eo o den, cla idad, p opósi os ni caminos, sólo
un iaje a ciegas, guiada po el ins in o y po acon ecimien os incon olables que
des ia on el cu so de mi sue e. No hubo cálculo, sólo buenos p opósi os y la aga
sospecha de que exis e un diseño supe io que de e mina mis pasos” (ALLENDE.
31-32).
Mien as que los se es de los cuales de i a Fadwa, es ablecie on más la desposesión
de sí misma, y ma ca on su agedia y op esión, emos que Isabel e leja una imagen
e dade a de la igu a de la muje en la sociedad a dis in os ni eles y de di e sas
mane as, sin embellece la ni dis o siona la, y nos dibuja since amen e sus on e as en
es a imagen, e insis e se libe al, p oduc i a, c eado a e independien e de odos es os
se es, y no se cae en su p esión; ella dice de sí misma “me sen ía di e en e … no log aba
e el mundo como los demás (ALLENDE: T aduc. 301).
Pe o es o no la impide a Isabel c i ica el sis ema social chileno que sup ime a la
muje des acada, inno ado a y libe al po la ley social y eligiosa (ibid, 176).
Y al mismo iempo, diseña a sí misma con independencia lejos de los e ec os de la
imagen común de las muje es de su sociedad, y de e mina se libe al, independien e,
p oduc o a y c eado a, pa icipando en odos los aspec os de la ida, odeándose po
los p o eminismo, bohemios, a is as e in elec uales (ibid, 186), y se niega a cambia
su ca ác e po nadie (ibid, 179), incluso cuando sus ciudadanas engan una imagen
au o i a ia y son incapaces de plan ea los p oblemas de sexo, condón, di o cio, abo o
y suicidio an e la sociedad y ceden an e sus p esiones (ibid, 178).
Po o o lado, el “yo” de Isabel in e ie e con el “yo” de su hija en Paula”, y el ac o
de na a se enca ga de di igi dicha in e e encia; es a biog a ía no sólo es de Isabel,
sino ambién es de su hija Paula a a és de la memo ia y los concep os de su mad e,
que nos ilusiona con una na ación in eligen e de que la na ación es de Paula, pe o
sigue siendo Isabel la única memo ia e dade a en es e ex o c ea i o, aunque a eces
ecu e a la memo ia de E nes o, el ma ido de Paula, con el in de comple a los da os
de la memo ia supues a sob e la ida de su hija, ales como los de alles de su ida
sexual, emocional o de sus compo amien o con su ma ido (ibid, 99-100).
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Isabel se descub e a sí misma a a és de la en e medad de su hija, has a luga es
dis an es de sí misma “ mi hija me ha dado la opo unidad de mi a den o de mí y
descub i esos espacios in e io es, acíos, oscu os y ex añamen e apacibles, donde
nunca an es había explo ado” (ALLENDE. 299).
El “yo” ep eso
En la biog a ía de Fadwa, el se colec i o se gene a de unos se es ep eso es de
ella y de su géne o; lo ex año es que no encon amos en el mundo de Fadwa que la
muje de iende a la muje y sien e piedad po su op esión, sino se con ie e en un se
pa ia cal que azo ea a la muje , y iun a po el homb e en odos sus asun os; emos
po ejemplo, que la mad e de Fadwa la igno a y la p i a de la e nu a ma e nal, po que
no había que ido ene la, e in en ó abo a la (TOUKAN, 13), y conside a su nacimien o
como una desg acia po que se coincidió con el des ie o de su pad e ue a del país (ibid,
20), no ecue da ninguna in o mación elacionada con su in ancia e igno a incluso la
echa de su nacimien o (ibid, 12), con ibuye en p i a la de i al colegio sólo po que
ecibió una osa de un chico pequeño del ba io, y nunca a a de ayuda la a sali de la
cá cel -la casa-, a pesa del su imien o pe sonal del asedio impues o a la mad e como
el es o de las muje es de la amilia (ibid, 27).
Po o o lado emos a la ía “Sheja” desempeña el papel de la policía sec e a de la
amilia, igila a las muje es de acue do con la lógica de los homb es, y les ansmi e los
in o mes sec e os (ibid, 32), y les inci a a ep imi a las muje es, sob e odo a Fadwa
que le iene celos po el in e és de su he mano Ib ahim en su poesía, anunciando un
eslogan acis a que consis e en “cada ez que le sale un cue no a la chica, ómpelo”(ibid,
38), y se opone a la idea de que una muje esc iba poesía como los homb es!
En el mismo sen ido, nos encon amos con “Shahi a” su p ima, su mad e, las muje es
de la amilia e incluso sus maes as decla an la hos ilidad con a Fadwa, po que esc ibe
poesía (ibid, 116); po que si la muje esc ibe, p oduce cul u a, y, necesa iamen e c ea á
un pode p opio, y es e pode como cualquie o o, c ea i ales in e io es que alimen an
su oposición en ez de ena la (ALGDAMI: Thaqa a , 2006. 116.).
La aición de la muje a la muje , y pone se en con a de ella a a o del homb e, es
una con inuación de un sis ema cul u al obliga o io he edado que pone a la muje en
con a de la muje (JILL & Ri a. 80.), en un la go con lic o de compe encia que se ige
po “no mas y condiciones masculinas” (ALGDAMI: Al-Ma ’a, 2006. 172.).
Mien as en “Paula”, el “yo” se di ide pa a con e i se en un “yo” dep eso y
dep imido al mismo iempo; la hija en e ma, “Paula”, su e en silencio de un es ado
de coma que e mina después de la go su imien o en la mue e, mien as eje ce
in olun a iamen e un papel op eso sob e su mad e, o u ándola con su silencio, sin
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pode cambia es e des ino al que la lle ó la po i ia; y la mad e Isabel, desempeña
un papel simila de ep esión, po un lado, su e una ep esión dolo osa debida a la
en e medad de su hija, y po o o, sup ime su debilidad y miedo con el juego na a i o
shah azadico que le da azón a su hija pa a segui i iendo, segui di i iéndose de
oí la na ación, y no endi se a la pe dición y el ol ido en el es ado de coma, y luego
a la mue e.
Así como la mue e se con ie e ambién en un se ep eso cuando en a en una
ba alla la ga con Paula y su mad e, mien as ellas se aga an a la ida, la mue e
in en a con inuamen e oba a Paula y lle a la al o o mundo, e Isabel igila es e
compo amien o de es e se ep eso y se lo esc ibe a su hija, “el lunes e aga ó la
mue e, Paula. Vino y e señaló, pe o se encon ó en e a en e con u mad e y u
abuela y po es a ez se e ocedió. No es á de o ada y oda ía e onda, ezongando
con su e uelo de ha apos somb íos y umo de huesos” (ALLENDE:118).
A ni el social-comunica i o, Isabel no se ha chocado con si misma o con o a
hemb a que la ep esa, y siemp e ha sido capaz de i i audazmen e sus expe iencias
in elec uales y ca nales. Y cuando comenzó su expe iencia de esc ibi y e ela sec e os,
no le impo aba la i a de su abuelo conse ado po e ela los sec e os de su amilia
(ibid, 345), ampoco le impo aba el deseo de su mad e de no di ama a su pad e, y
ue capaz de con ence a su mad e pa a que ue a co ec o a pe manen e de sus lib os
mien as pueda ayuda la a c ea nue as his o ias (ibid, 346).
Es os amplios espacios psicológicos hicie on que Isabel no ue a ep eso a de nadie,
y menos oda ía de las muje es de su géne o; y así e a la amiga ín ima de su hija Paula,
y la ayudó a i i odas sus expe iencias humanas sin miedo ni men i a, incluso la
ayudó a consegui píldo as a los dieciséis años de edad (ibid, 130), y siemp e le animó
a de ende sus opciones en la ida.
Y, al mismo iempo no se pe mi ía aisla se de su ma co social, y se in eg a a odos
sus mundos, a a és de los cuales se il a a sí misma; po ello, emos que “Paula”
es un lib o mezcla de au obiog a ía y de un documen o his ó ico, social, psicológico
y sexual de su época y su geog a ía; mien as que, Fadwa se encie a con sí misma,
oca la ida a dis ancia, y decla a que no es capaz de comunica se o in eg a se con su
sociedad de cualquie mane a (ibid, 117).
Sin emba go, Isabel es conscien es de que hay un se emenino que se dedica a
ep imi se a sí misma y a las de su sexo, en un juego social idículo; y les a ibuye a
aquellas muje es la esponsabilidad del sen imien o masculina op eso de la muje ,
“lo impe donable es que son las mad es quienes se enca gan de pe pe ua y e o za
el sis ema, c iando hijos a ogan es e hijas se iciales; si se pusie on de acue do pa a
hace lo de o a modo pod ían e mina con el machismo en una gene ación”(ibid, 176).
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El “o o”
En “ Rihla jabaliya ihla saaba” apa ece el “o o” en dos ni eles: cons uc i o y
des uc i o, en una pa adoja is e y chocan e; quien espe amos que apoye a Fadwa
humani a iamen e, él mismo in en a des ui la; y su pad e es el ejemplo más des acado
del “o o” nega i o y des uc o en su ida, siemp e la echazaba(TOUKAN. 10), y
deseaba que ue a un homb e, de acue do con la cul u a masculina á abe que deseaba
ene hijos a ones y no hemb as ( AFNAN. 176); no le hablaba ni jugaba con ella ni le
echaba de menos, y aún más, igno aba su exis encia y le hablaba en o ma de e ce a
pe sona aunque es u ie a delan e de él mi ándole los ojos, y c eía que no se ía pa a
nada, y siemp e maldecía su poesía (TOUKAN. 10, 71) y cuando su he mano Ib ahim
mu ió, imponía su u ela a su poesía, y le exigió esc ibi poesía polí ica en apoyo de la
causa Pales ina pa a se una con inuación del hijo a ón, Ib ahim que mu ió, y no se
una imagen de ella misma (ibid, 113); Fadwa ue incapaz de hace lo, y dejó de esc ibi
poesía has a la mue e de su pad e (ibid, 137) , en onces ol ió a esc ibi poesía a
pesa del su gimien o de una nue a au o idad ep eso a, que es la au o idad de la
ocupación sionis a de Pales ina; pe o es a au o idad, pa a ella, es menos ep eso a que
la de su pad e.
Es aba ambién su p imo que la ep imió asgando su es ido po que e a boni o, y
la p i ó de ap ende inglés (ibid, 95); y su he mano Yosu , que la pegaba y la p ohibió
de i al colegio e incluso de sali de casa du an e muchos años po que un chico del
ba io le había egalado una lo (ibid, 96), así la condenaba a mue e len a en ez
de ma a la di ec amen e, cosa que pod ía hace en cualquie momen o con la excusa
de de ende el hono de la amilia, y pod ía se acep ada en la cul u a de la sociedad
pales ina adicional ( RUGGIE. 433-435).
En cambio, encon amos que Fadwa ecu e a la sus i ución del “o o” ep eso
pa a sa is ace su necesidad de a ec o y apoyo de ni eles cons uc i os en su ida
ecu iéndose a su ío, sus he manos Ib ahim y Nime ; ya que el ío le o o ga mucho
ca iño (TOUKAN. 29), y se ía su ejemplo sublime de la he oicidad nacional (ibid, 28);
y su he mano Ib ahim se con ie e en el pad e espi i ual (ibid, 60) apoyando su alen o
poé ico y con ibuyendo en la publicación de su poesía (ibid, 80), mien as que su
he mano Nime juega el papel de amigo, compañe o y aman e en su ida (ibid, 209).
En cuan o al “o o”, el homb e amado, Fadwa, desde su in ancia había sido o zada
a a a con el amo como un pecado y un c imen; el mundo del homb e pa a ella no
e a más que un sueño y amo ingenuo de hé oes de cuen os, y de poe as del pasado
(ibid, 76).
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2012
ISSN: 1885-3625
La p oducción ex ual y a ís ica emenina: el ‘’yo’’, el ‘’o o’’ y el con lic o. Un es udio compa a i o
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2012.i12.14
Es a ep esión de sus sen imien os y su cue po es una ex ensión del sis ema
pa ia cal, que “hace que el con ol de la sexualidad de la muje sea la he amien a
más pode osa pa a ep imi la” (ELKARKAN. 11).
En “Paula” se epi e la apa iencia del “o o” en los mismos ni eles ep esen ados
en ” Rihla jabaliya ihla saaba”, donde se encuen a el “o o” cons uc o y el “o o”
des uc o ; y de nue o, el pad e desempeña el papel del “o o” des uc o en la ida
de Isabel; “es una g an ausencia” (ALLENDE. 23) en su ida, se desapa eció desde
mucho iempo, po lo que ella no le gua da ningún ecue do (ALLENDE: T aduc.
23), y c ee a eces que e a un delincuen e o un homosexual (ibid, 25), lo llama canalla
(ibid, 26), y no se acue da de su aspec o ísico siquie a. Mien as que el abuelo juega el
papel de p o ec o de la amilia en la ausencia del pad e, la acoge y le da odo ipo de
cuidado y amo ; lo conside a como uno de los dioses del Olimpo (ALLENDE. 49); y
el ío Ramón juega el papel del pad e de Isabel y sus he manos impulsado po el g an
amo que sien e po la mad e desde que la io po p ime a ez; él ep esen a el buen
homb e en la ida de Isabel, pues la educa con una mano du a y buen humo , espe a
sus pa icula idades y le o o ga odo el cuidado necesa io (ALLENDE: T aduc. 64).
En cuan o al “o o”, el aman e, siemp e ha sido una ealidad de acue do con el
deseo y el amo , no sólo una idea, deseo e imaginación obada en sec e o como lo es
en la ida de Fadwa; el amo cae a almen e como un hu acán sob e las muje es de la
amilia de Isabel; Ramón se enamo a de su mad e, Willie se enamo a de ella, y E nes o
se enamo a de su hija, Paula.
Lo que ca ac e iza al “o o” en “Paula” es que su in luencia no se ex iende ni es á
siemp e p esen e a ni el psicológico, geog á ico ni his ó ico; an o los que apoyaban a
Isabel y e an un elemen o cons uc i o en su ida, como su abuelo, el ma ido de su mad e,
algunos de sus amigos y sus ma idos, Miguel y Willie, como los que ep esen aban un
elemen o des uc i o, como su pad e, se ca ac e izan po la limi ación de su in luencia
en el pe iodo de comunicación di ec a con ella, e, Isabel se man iene iel a sí misma en
odos los casos. Po lo con a io, emos que en la expe iencia de Fadwa, que se quedó
p isione a del “o o” sin olun ad p opia en su expe iencia con él, po lo que no pudo
cu a se de sus he idas po el descuido de su pad e, po ejemplo, ni pudo ampoco
sob epasa la a licción de la mue e de sus he manos, Ib ahim y Nime du an e oda
su ida.
En esumen, podemos deci que Fadwa e Isabel compa en una ca ac e ís ica de
endencia a sí mismas más que al o o; pues o que es án más in e esadas en los de alles
de su pe sonalidad que las ca ac e ís icas del o o.
El luga
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2012
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL2012.i12.14
Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan
SALLOUM, Dawoud: La iden idad á abe en las no elas la inoame icanas, 1ª ed., Da
Al-Jil, Bei u , Líbano, 1995, P. 30.
TOUKAN, Fadwa: Rihla jabaliya ihla saaba, 4ª ed., Da Alsha q Lelnashe Wal-
Tawzee’, Ammán, 2009.