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La producción textual y artística femenina: el ‘‘yo’’, el ‘‘otro’’ y el conflicto. Un estudio comparativo: la biografía de Fadwa Toukan, ‘‘Rihla jabaliya rihla saaba’’, y la biografía de Isabel Allende ‘‘Paula’’

Kadhim, Adnan; Shalan, Sanaa

Abstract

Este estudio compara la experiencia de la árabe Fadwa Toukan, en su autobiografía “Rihla jabaliya rihla saaba” y la latinoamericana Isabel Allende en su autobiografía “ Paula “, en términos de planteamiento del “yo”, el otro y el conflicto; son dos experiencias similares por ser dos primeras autobiografías femeninas de dos figuras de prestigio local e internacional, ya que las dos han dejado una huella honda en su campo de creación además de la convergencia temporal de la publicación de las dos obras que fueron recibidas con mucho interés crítico y público, que las hizo unas de las más importantes autobiografías creativas femeninas en la historia de la literatura contemporánea.

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236 Revista Internacional de Culturas y Literaturas ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan Universidad de Jordania LA PRODUCCIÓN TEXTUAL Y ARTÍSTICA FEMENINA: EL ‘‘YO’’, EL ‘‘OTRO’’ Y EL CONFLICTO. UN ESTUDIO COMPARATIVO: LA BIOGRAFÍA DE FADWA TOUKAN, ‘‘RIHLA JABALIYA RIHLA SAABA’’, Y LA BIOGRAFÍA DE ISABEL ALLENDE ‘‘PAULA’’ FEMALE TEXTUAL AND ARTISTIC PRODUCTION: THE ‘‘I’’, THE ‘‘OTHER’’ AND THE CONFLICT. A COMPARATIVE STUDY: THE BIOGRAPHY OF FADWA TOUKAN, ‘‘RIHLA JABALIYA RIHLA SAABA’’, AND THE BIOGRAPHY OF ISABEL ALLENDE ‘‘PAULA’’ Resumen: Este estudio compara la experiencia de la árabe Fadwa Toukan, en su autobiografía “Rihla jabaliya rihla saaba” y la latinoamericana Isabel Allende en su autobiografía “ Paula “, en términos de planteamiento del “yo”, el otro y el conflicto; son dos experiencias similares por ser dos primeras autobiografías femeninas de dos figuras de prestigio local e internacional, ya que las dos han dejado una huella honda en su campo de creación además de la convergencia temporal de la publicación de las dos obras que fueron recibidas con mucho interés crítico y público, que las hizo unas de las más importantes autobiografías creativas femeninas en la historia de la literatura contemporánea. Palabras clave: Isabel Allende, autobiografía, Fadwa Toukan Abstract: This study compares the experience of the Arab Fadwa Toukan, in her autobiography “Rihla jabaliya rihla saaba” and the Latin American Isabel Allende in her autobiography “Paula”, in terms of approaching the “I”, the other and the conflict; They are two similar experiences because they are the first two feminine autobiographies of two figures of local and international prestige, since both have left a deep mark in their field of creation in addition to the temporal convergence of the publication of the two works that were received with much critical and public interest, which made them one of the most important female creative autobiographies in the history of contemporary literature. Keywords: Isabel Allende, autobiography, Fadwa Toukan 237 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan INTRODUCCIÓN La experiencia creativa femenina mundial se caracteriza por el trato con las particularidades de su etapa y el “yo” de sus creadoras, así como la representación de los datos de sus componentes, incluyendo todas las formas de tradición e innovación. Una experiencia similar respecto a su evocación del “yo”, el otro y el conflicto, en todos sus componentes, y varía en términos de expresión de estos elementos y sus herramientas. La literatura autobiográfica femenina es uno de los campos de este término, y tal vez es el más fértil; y que la mujer creadora latinoamericana y la árabe son unos de los episodios de este campo creativo con una notable experiencia. El “yo” Fadwa declara que apenas había vivido las existencias en la vida(TOUKAN. 9), puesto que su vida estaba controlada a lo largo del tiempo por la gente de su alrededor (ibid,7); y por lo tanto, dice: “Nunca estuve feliz o satisfecha de mi vida, el árbol de mi vida apenas ha dado fruto, y mi alma aspiraba siempre a mejores logros y horizontes más amplios” (ibid,9), lo que nos explica sus características formadas por su vida cruel; ella cree que “ las fuerzas del mal, sean metafísicas, sociales o políticas, están siempre en contra del hombre, e intentan destruirlo, pero el hombre se pone firme frente a estas fuerzas con orgullo y tenacidad a pesar de su debilidad”(ibid,10). Y al mismo tiempo declara que no divulgará en esta biografía todos los secretos por su particularidad, y para salvaguardarse de la vulgaridad (ibid, 10). Las características implícitas más importantes de su biografía son: su insistencia en el trabajar y los logros, a pesar de las restricciones impuestas por su familia y su sociedad, “sobre todo que la educación y los valores reinantes otorgan al hombre más libertad sexual, política y social que a la mujer” (SAADAWI: Qadaya. 2007. 24), son restricciones que considera completamente absurdas y banales( TOUKAN,10); y su naturaleza que se consiste en su incapacidad de rebelarse de manera directa, puesto que la rebelión y la lujuria no son de los componentes de su personalidad (ibid,129); es normal que una sociedad masculina no le da fácilmente a la mujer sus derechos incluso el derecho de rebelión y lujuria(SAADAWI:Taw’am, 2006. 241) por lo que siempre pensaba escaparse en busca de salvación del sufrimiento y el dolor; y más tarde hizo de su creación poética su único camino para deshacerse de todos los símbolos de opresión en su vida: la familia, el padre, el poder político injusto y la sociedad palestina(TOUKAN,11). No cabe duda de que sentía ajena en su sociedad, y “la enajenación es aún mayor para la mujer” (SAADAWI: Al-Mar’a, 2005. 66). Era incluso incapaz de defenderse con una palabra ante cualquier injusticia que se le caía de su familia (ibid,19). Lo que más le afectaba de su familia era la carencia de todo tipo de amor (ibid, 20)- la única cosa que le podía quitar el sentimiento de enajenación e injusticia(SAADAWI: Al-Mar’a,66)- y 238 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 La producción textual y artística femenina: el ‘’yo’’, el ‘’otro’’ y el conflicto. Un estudio comparativo DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2012.i12.14 no responder a sus necesidades infantiles sencillas como comprarle un juguete o un pendiente de oro (TOUKAN,21) a pesar de la riqueza de su familia que ignoraba todos sus deseos, y la trataba como enser por el “crimen” de ser una mujer! Por lo tanto, la personalidad de Isabel en “Paula”, es una mezcla psicológica similar a la de Fadwa Toukan, teniendo en cuenta las diferente circunstancias y las manifestaciones de conducta; ambas son una combinación perteneciente a la soledad y no al grupo ni a la familia, pero Isabel disponía de condiciones y fuerza de carácter que le permitieron sobrepasar sus circunstancias psicológicas y sociales, y formarse de la manera que deseaba; se enorgullece de su personalidad diciendo: “ Hoy no me cambiaría por ninguno”(ALLENDE: Paula Traducción,2009. 179), es una tendencia clara de algunos escritores latinoamericanos para reafirmar más el “yo”(ALEXANDER. 239). La madre de Isabel no estaba dispuesta para el embarazo en su hija ni la maternidad, al igual que la madre de Fadwa, pero sintió desde el primer momento que estaba embarazada de una niña, lo que la hizo sentir feliz, y comenzó a hablarle – en su vientresin interrupción dedicándole toda su atención a la niña esperada que crecía en su vientre (ALLENDE: Traduc. 20). Isabel dice que era una niña única y atraviesa, vivía en casa de su abuelo soñando en heroicidades, se veía diferente de todas sus hermanas y sus compañeras, y tenía un sentimiento de profecía que la llevó a una dura soledad que duró muchos años (ibid,340-341), al igual que la infancia de Fadwa; pero, Isabel pudo salir de su soledad e integrarse en su ambiente, entrando en diversas asociaciones y experiencias; era siempre fiel a sí misma sin sentir humillación ni opresión, y hablaba de manera audaz, sincera y clara de los más precisos detalles de su vida emocional y sexual, cosa que Fadwa no se atrevía plantear y se quedó ambigua para siempre. Por ello, Isabel era capaz, en la mayoría de los casos, de reparar los fallos de su vida que la denomina “La Caja de Pandora” (ALLENDE: Paula, 1994. 302), incluso ha podido sobrepasar la aflicción de la enfermedad de su hija durante un año entero y luego, la de su muerte en un momento que se rindió a esta idea diciendo: “ Tierra, acoge a mi hija, recíbela y envuélvela” (ibid,375); cosa que Fadwa no era capaz de hacer hasta el último momento de su vida. Sin embargo, Fadwa tenía una relación negativa con su alrededor, especialmente con su familia; mientras Isabel ha podido encontrar una fórmula conciliadora con su alrededor; ya no ve la familia dispersa como una carga pesada sino la ve llena de “ mujeres impetuosas y hombres de brazos firmes para el trabajo y corazón sentimental”(ibid,11); no se rindió a ningún sentimiento de culpa o desesperación o remordimiento, por lo que la vemos vivir de forma audaz, y ejercer el éxito y el fracaso, y se traslada de una etapa a otra con toda confianza, por lo que goza de felicidad y 239 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan de oportunidades, y se perdona a si misma por todos sus errores, y responde a todas sus necesidades; mientras que Fadwa estaba atrapada en el sentimiento permanente de culpable – a causa de su sociedad – incluso el sentimiento del amor inocente, así vemos que su biografía carece de cualquier hombre o amor o experiencia carnal vivida, cosa imposible para un ser humano; mientras que vemos a Isabel hablando de sus experiencias amorosas y carnales con toda sinceridad y buena voluntad ( ALLENDE: Traduc. 128 -130, 370). El “yo” derivado de los otros A través de la biografía de Fadwa conocemos los determinantes de su carácter como hembra oprimida en Palestina, por ser vigilada en el marco del grupo de mujeres de su familia y sus ciudadanas, que constituye en la sumisión constante a la opresión, y la entrega a la tristeza permanente “ la tristeza se ha convertido en un elemento clave en mi vida” ( TOUKAN. 128), vivía en una “celda humillante de mujeres” (ibid,129), privada de cualquier tipo de particularidad (ibid,130), se la imponía el analfabetismo y la privación de la educación (ibid,115), no se la permitía salir de casa, excepto en algunas visitas concretas a mujeres, acompañada por un hombre (ibid,114), como si fuera el hombre su única manera de salir de casa ( MERNISSI: Más allá del velo, 2009. 157 ); tampoco tenía derecho a decir no para que fuera adicta de la palabra “sí” (TOUKAN. 130); hasta su novio se le elegía por su familia, vivía encerrada en casa con la cabeza cubierta con un pañuelo blanco (ibid,129), de acuerdo con el sistema masculino de la tribu que sólo permitía casar a las mujeres con los hombres de la misma tribu (AQQAD. 61), si no, se quedaría virgen encerrada en casa hasta la muerte, que la virginidad obligatoria es un tipo de la autoridad del hombre oriental sobre la mujer (MERNISSI: La virginidad y el patriarcado, 241-244.), tampoco tenía vida privada ni amigas ni actividades más que servir al hombre y obedecerlo hasta que se envejezca a los veinte años de edad (TOUKAN, 130). Fadwa no era más que un ser oprimido en su casa (ibid, 25), para que fuese una copia del impreso común impuesto a las hembras de su familia (ibid, 129), de lo contrario, se enfrentaría a la opresión, las palizas y la humillación (ibid, 40). Este encierro obligatorio de mujeres la llevó al aislamiento, alienacin, individualismo y al auto-encierro (ibid, 134) “en una sociedad burguesa que la considera una criatura anormal e insociable” (ibid, 117); se le prohibía vestirse corto, tocar música, cantar, reírse o ponerse contenta; en resumen, que la represión de la mujer de esta manera forma parte del conflicto intelectual con el hombre, y de la esquizofrenia que vive el hombre oriental (SAIGAUL. 135). Mientras Isabel, en “Paula” es como ella misma dice, una extensión de las mujeres del sur de Chile, que se caracterizan por la angustia permanente de desastres geológicos 240 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 La producción textual y artística femenina: el ‘’yo’’, el ‘’otro’’ y el conflicto. Un estudio comparativo DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2012.i12.14 y la inestabilidad política, caminando con precaución en la bruma, y la preferencia por las negociaciones sobre los enfrentamientos, puesto que las malas condiciones pueden despertar lo peor en el espíritu de los chilenos, pero son austeros, prudentes y respetan las costumbres sociales en tiempos normales (ALLENDE: Traduc. 22-23). Esta combinación de morales y costumbres es la que ha formado la vida de Isabel, que resume diciendo: “No interesa lo que me pasó, sino las cicatrices que me marcan y distinguen. Mi pasado tiene poco sentido, no veo orden, claridad, propósitos ni caminos, sólo un viaje a ciegas, guiada por el instinto y por acontecimientos incontrolables que desviaron el curso de mi suerte. No hubo cálculo, sólo buenos propósitos y la vaga sospecha de que existe un diseño superior que determina mis pasos” (ALLENDE. 31-32). Mientras que los seres de los cuales deriva Fadwa, establecieron más la desposesión de sí misma, y marcaron su tragedia y opresión, vemos que Isabel refleja una imagen verdadera de la figura de la mujer en la sociedad a distintos niveles y de diversas maneras, sin embellecerla ni distorsionarla, y nos dibuja sinceramente sus fronteras en esta imagen, e insiste ser liberal, productiva, creadora e independiente de todos estos seres, y no se cae en su presión; ella dice de sí misma “me sentía diferente … no lograba ver el mundo como los demás (ALLENDE: Traduc. 301). Pero esto no la impide a Isabel criticar el sistema social chileno que suprime a la mujer destacada, innovadora y liberal por la ley social y religiosa (ibid, 176). Y al mismo tiempo, diseña a sí misma con independencia lejos de los efectos de la imagen común de las mujeres de su sociedad, y determina ser liberal, independiente, productora y creadora, participando en todos los aspectos de la vida, rodeándose por los pro feminismo, bohemios, artistas e intelectuales (ibid, 186), y se niega a cambiar su carácter por nadie (ibid, 179), incluso cuando sus ciudadanas tengan una imagen autoritaria y son incapaces de plantear los problemas de sexo, condón, divorcio, aborto y suicidio ante la sociedad y ceden ante sus presiones (ibid, 178). Por otro lado, el “yo” de Isabel interfiere con el “yo” de su hija en Paula”, y el acto de narrar se encarga de dirigir dicha interferencia; esta biografía no sólo es de Isabel, sino también es de su hija Paula a través de la memoria y los conceptos de su madre, que nos ilusiona con una narración inteligente de que la narración es de Paula, pero sigue siendo Isabel la única memoria verdadera en este texto creativo, aunque a veces recurre a la memoria de Ernesto, el marido de Paula, con el fin de completar los datos de la memoria supuesta sobre la vida de su hija, tales como los detalles de su vida sexual, emocional o de sus comportamiento con su marido (ibid, 99-100). 241 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan Isabel se descubre a sí misma a través de la enfermedad de su hija, hasta lugares distantes de sí misma “ mi hija me ha dado la oportunidad de mirar dentro de mí y descubrir esos espacios interiores, vacíos, oscuros y extrañamente apacibles, donde nunca antes había explorado” (ALLENDE. 299). El “yo” represor En la biografía de Fadwa, el ser colectivo se genera de unos seres represores de ella y de su género; lo extraño es que no encontramos en el mundo de Fadwa que la mujer defiende a la mujer y siente piedad por su opresión, sino se convierte en un ser patriarcal que azotea a la mujer, y triunfa por el hombre en todos sus asuntos; vemos por ejemplo, que la madre de Fadwa la ignora y la priva de la ternura maternal, porque no había querido tenerla, e intentó abortarla (TOUKAN, 13), y considera su nacimiento como una desgracia porque se coincidió con el destierro de su padre fuera del país (ibid, 20), no recuerda ninguna información relacionada con su infancia e ignora incluso la fecha de su nacimiento (ibid, 12), contribuye en privarla de ir al colegio sólo porque recibió una rosa de un chico pequeño del barrio, y nunca trata de ayudarla a salir de la cárcel -la casa-, a pesar del sufrimiento personal del asedio impuesto a la madre como el resto de las mujeres de la familia (ibid, 27). Por otro lado vemos a la tía “Sheja” desempeñar el papel de la policía secreta de la familia, vigila a las mujeres de acuerdo con la lógica de los hombres, y les transmite los informes secretos (ibid, 32), y les incita a reprimir a las mujeres, sobre todo a Fadwa que le tiene celos por el interés de su hermano Ibrahim en su poesía, anunciando un eslogan racista que consiste en “cada vez que le sale un cuerno a la chica, rómpelo”(ibid, 38), y se opone a la idea de que una mujer escriba poesía como los hombres! En el mismo sentido, nos encontramos con “Shahira” su prima, su madre, las mujeres de la familia e incluso sus maestras declaran la hostilidad contra Fadwa, porque escribe poesía (ibid, 116); porque si la mujer escribe, produce cultura, y, necesariamente creará un poder propio, y este poder como cualquier otro, crea rivales interiores que alimentan su oposición en vez de frenarla (ALGDAMI: Thaqafat, 2006. 116.). La traición de la mujer a la mujer, y ponerse en contra de ella a favor del hombre, es una continuación de un sistema cultural obligatorio heredado que pone a la mujer en contra de la mujer (JILL & Rita. 80.), en un largo conflicto de competencia que se rige por “normas y condiciones masculinas” (ALGDAMI: Al-Mar’a, 2006. 172.). Mientras en “Paula”, el “yo” se divide para convertirse en un “yo” depresor y deprimido al mismo tiempo; la hija enferma, “Paula”, sufre en silencio de un estado de coma que termina después de largo sufrimiento en la muerte, mientras ejerce involuntariamente un papel opresor sobre su madre, torturándola con su silencio, sin 242 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 La producción textual y artística femenina: el ‘’yo’’, el ‘’otro’’ y el conflicto. Un estudio comparativo DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2012.i12.14 poder cambiar este destino al que la llevó la porfiria; y la madre Isabel, desempeña un papel similar de represión, por un lado, sufre una represión dolorosa debida a la enfermedad de su hija, y por otro, suprime su debilidad y miedo con el juego narrativo shahrazadico que le da razón a su hija para seguir viviendo, seguir divirtiéndose de oír la narración, y no rendirse a la perdición y el olvido en el estado de coma, y luego a la muerte. Así como la muerte se convierte también en un ser represor cuando entra en una batalla larga con Paula y su madre, mientras ellas se agarran a la vida, la muerte intenta continuamente robar a Paula y llevarla al otro mundo, e Isabel vigila este comportamiento de este ser represor y se lo escribe a su hija, “el lunes te agarró la muerte, Paula. Vino y te señaló, pero se encontró frente a frente con tu madre y tu abuela y por esta vez se retrocedió. No está derrotada y todavía te ronda, rezongando con su revuelo de harapos sombríos y rumor de huesos” (ALLENDE:118). A nivel social-comunicativo, Isabel no se ha chocado con si misma o con otra hembra que la represa, y siempre ha sido capaz de vivir audazmente sus experiencias intelectuales y carnales. Y cuando comenzó su experiencia de escribir y revelar secretos, no le importaba la ira de su abuelo conservador por revelar los secretos de su familia (ibid, 345), tampoco le importaba el deseo de su madre de no difamar a su padre, y fue capaz de convencer a su madre para que fuera correctora permanente de sus libros mientras pueda ayudarla a crear nuevas historias (ibid, 346). Estos amplios espacios psicológicos hicieron que Isabel no fuera represora de nadie, y menos todavía de las mujeres de su género; y así era la amiga íntima de su hija Paula, y la ayudó a vivir todas sus experiencias humanas sin miedo ni mentira, incluso la ayudó a conseguir píldoras a los dieciséis años de edad (ibid, 130), y siempre le animó a defender sus opciones en la vida. Y, al mismo tiempo no se permitía aislarse de su marco social, y se integra a todos sus mundos, a través de los cuales se filtra a sí misma; por ello, vemos que “Paula” es un libro mezcla de autobiografía y de un documento histórico, social, psicológico y sexual de su época y su geografía; mientras que, Fadwa se encierra con sí misma, toca la vida a distancia, y declara que no es capaz de comunicarse o integrarse con su sociedad de cualquier manera (ibid, 117). Sin embargo, Isabel es conscientes de que hay un ser femenino que se dedica a reprimirse a sí misma y a las de su sexo, en un juego social ridículo; y les atribuye a aquellas mujeres la responsabilidad del sentimiento masculina opresor de la mujer, “lo imperdonable es que son las madres quienes se encargan de perpetuar y reforzar el sistema, criando hijos arrogantes e hijas serviciales; si se pusieron de acuerdo para hacerlo de otra modo podrían terminar con el machismo en una generación”(ibid, 176). 243 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan El “otro” En “ Rihla jabaliya rihla saaba” aparece el “otro” en dos niveles: constructivo y destructivo, en una paradoja triste y chocante; quien esperamos que apoye a Fadwa humanitariamente, él mismo intenta destruirla; y su padre es el ejemplo más destacado del “otro” negativo y destructor en su vida, siempre la rechazaba(TOUKAN. 10), y deseaba que fuera un hombre, de acuerdo con la cultura masculina árabe que deseaba tener hijos varones y no hembras ( AFNAN. 176); no le hablaba ni jugaba con ella ni le echaba de menos, y aún más, ignoraba su existencia y le hablaba en forma de tercera persona aunque estuviera delante de él mirándole los ojos, y creía que no servía para nada, y siempre maldecía su poesía (TOUKAN. 10, 71) y cuando su hermano Ibrahim murió, imponía su tutela a su poesía, y le exigió escribir poesía política en apoyo de la causa Palestina para ser una continuación del hijo varón, Ibrahim que murió, y no ser una imagen de ella misma (ibid, 113); Fadwa fue incapaz de hacerlo, y dejó de escribir poesía hasta la muerte de su padre (ibid, 137) , entonces volvió a escribir poesía a pesar del surgimiento de una nueva autoridad represora, que es la autoridad de la ocupación sionista de Palestina; pero esta autoridad, para ella, es menos represora que la de su padre. Estaba también su primo que la reprimió rasgando su vestido porque era bonito, y la privó de aprender inglés (ibid, 95); y su hermano Yosuf, que la pegaba y la prohibió de ir al colegio e incluso de salir de casa durante muchos años porque un chico del barrio le había regalado una flor (ibid, 96), así la condenaba a muerte lenta en vez de matarla directamente, cosa que podría hacer en cualquier momento con la excusa de defender el honor de la familia, y podría ser aceptada en la cultura de la sociedad palestina tradicional ( RUGGIE. 433-435). En cambio, encontramos que Fadwa recurre a la sustitución del “otro” represor para satisfacer su necesidad de afecto y apoyo de niveles constructivos en su vida recurriéndose a su tío, sus hermanos Ibrahim y Nimer; ya que el tío le otorga mucho cariño (TOUKAN. 29), y sería su ejemplo sublime de la heroicidad nacional (ibid, 28); y su hermano Ibrahim se convierte en el padre espiritual (ibid, 60) apoyando su talento poético y contribuyendo en la publicación de su poesía (ibid, 80), mientras que su hermano Nimer juega el papel de amigo, compañero y amante en su vida (ibid, 209). En cuanto al “otro”, el hombre amado, Fadwa, desde su infancia había sido forzada a tratar con el amor como un pecado y un crimen; el mundo del hombre para ella no era más que un sueño y amor ingenuo de héroes de cuentos, y de poetas del pasado (ibid, 76). 244 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 La producción textual y artística femenina: el ‘’yo’’, el ‘’otro’’ y el conflicto. Un estudio comparativo DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2012.i12.14 Esta represión de sus sentimientos y su cuerpo es una extensión del sistema patriarcal, que “hace que el control de la sexualidad de la mujer sea la herramienta más poderosa para reprimirla” (ELKARKAN. 11). En “Paula” se repite la apariencia del “otro” en los mismos niveles representados en ” Rihla jabaliya rihla saaba”, donde se encuentra el “otro” constructor y el “otro” destructor; y de nuevo, el padre desempeña el papel del “otro” destructor en la vida de Isabel; “es una gran ausencia” (ALLENDE. 23) en su vida, se desapareció desde mucho tiempo, por lo que ella no le guarda ningún recuerdo (ALLENDE: Traduc. 23), y cree a veces que era un delincuente o un homosexual (ibid, 25), lo llama canalla (ibid, 26), y no se acuerda de su aspecto físico siquiera. Mientras que el abuelo juega el papel de protector de la familia en la ausencia del padre, la acoge y le da todo tipo de cuidado y amor; lo considera como uno de los dioses del Olimpo (ALLENDE. 49); y el tío Ramón juega el papel del padre de Isabel y sus hermanos impulsado por el gran amor que siente por la madre desde que la vio por primera vez; él representa el buen hombre en la vida de Isabel, pues la educa con una mano dura y buen humor, respeta sus particularidades y le otorga todo el cuidado necesario (ALLENDE: Traduc. 64). En cuanto al “otro”, el amante, siempre ha sido una realidad de acuerdo con el deseo y el amor, no sólo una idea, deseo e imaginación robada en secreto como lo es en la vida de Fadwa; el amor cae fatalmente como un huracán sobre las mujeres de la familia de Isabel; Ramón se enamora de su madre, Willie se enamora de ella, y Ernesto se enamora de su hija, Paula. Lo que caracteriza al “otro” en “Paula” es que su influencia no se extiende ni está siempre presente a nivel psicológico, geográfico ni histórico; tanto los que apoyaban a Isabel y eran un elemento constructivo en su vida, como su abuelo, el marido de su madre, algunos de sus amigos y sus maridos, Miguel y Willie, como los que representaban un elemento destructivo, como su padre, se caracterizan por la limitación de su influencia en el periodo de comunicación directa con ella, e, Isabel se mantiene fiel a sí misma en todos los casos. Por lo contrario, vemos que en la experiencia de Fadwa, que se quedó prisionera del “otro” sin voluntad propia en su experiencia con él, por lo que no pudo curarse de sus heridas por el descuido de su padre, por ejemplo, ni pudo tampoco sobrepasar la aflicción de la muerte de sus hermanos, Ibrahim y Nimer durante toda su vida. En resumen, podemos decir que Fadwa e Isabel comparten una característica de tendencia a sí mismas más que al otro; puesto que están más interesadas en los detalles de su personalidad que las características del otro. El lugar 251 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, abril 2012 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2012.i12.14 Adnan Abdul Hamid Kadhim, Sanaa Shalan SALLOUM, Dawoud: La identidad árabe en las novelas latinoamericanas, 1ª ed., Dar Al-Jil, Beirut , Líbano, 1995, P. 30. TOUKAN, Fadwa: Rihla jabaliya rihla saaba, 4ª ed., Dar Alsharq Lelnasher Wal- Tawzee’, Ammán, 2009.