A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
El asesina o de Ca e o Blanco. His o ia,
eo ías conspi a i as y icción1
The mu de o Ca e o Blanco. His o y,
conspi acy heo ies and ic ion
Gaizka Fe nández Solde illa2
Cen o Memo ial de las Víc imas del Te o ismo (España)
ORCID: h ps://o cid.o g/0000-0002-7574-1159
Pablo Ga cía Va ela3
Uni e sidad del País Vasco (España)
ORCID: h ps://o cid.o g/0000-0002-5115-1242
Recibido: 02-09-2021
Acep ado: 13-02-2022
Resumen
El 20 de diciemb e de 1973 un a en ado de ETA acabó con las idas del
p esiden e del Gobie no anquis a, su chó e y su escol a. Tu o impo an es
consecuencias an o pa a la dic adu a como pa a la banda e o is a. Basándose en
las uen es disponibles, los his o iado es han elabo ado un ela o bas an e e osímil
de los acon ecimien os. Sin emba go, el hecho de que ETA hubiese log ado asesina
a una igu a an p ominen e, algunos cabos suel os en la in es igación policial y la
ausencia de una sen encia die on pie a odo ipo de especulaciones. Además, el caso
de Ca e o Blanco ha inspi ado na aciones de calidad desigual. En es e abajo
examinamos la in e elación en e his o ia, eo ías de la conspi ación y icción
al ededo del a en ado
Palab as-cla e: Luis Ca e o Blanco, ETA, e o ismo, anquismo, 1973.
1 Los au o es desean ag adece las suge encias de Raúl López Romo, Da id Mo a Zu do y Li iana
Bucu eș eanu. Es e a ículo se ha ealizado en el ma co del p og ama de in es igación del Cen o
Memo ial de las Víc imas del Te o ismo, del GIR Humanidades y Ciencias Sociales en la E a digi al
y ecnológica de la Uni e sidad Isabel I y del p oyec o de in es igación de la UPV/EHU, que di ige
Co o Rubio Pobes, PGC2018-094133-B-100 (MCIU/AEI/FEDER, UE).
2 ([email p o ec ed]) Responsable de A chi o, In es igación y Documen ación
del Cen o Memo ial de las Víc imas del Te o ismo. Doc o en His o ia Con empo ánea.
3 ([email p o ec ed]) Doc o en His o ia Con empo ánea. Con a o posdoc o al de
in es igación y docencia de la UPV/EHU en la Uni e sidad de Vigo. Con oca o ia de ayudas de la
UPV/EHU inanciada po la Unión Eu opea-Nex Gene a ion EU.
62 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
Abs ac
On 20 Decembe 1973, an a ack by ETA pu an end o he li es o
F anco's head o go e nmen , his chau eu and his bodygua d. This had
impo an consequences o bo h he dic a o ship and he e o is g oup. Based
on he exis ing sou ces, his o ians ha e de eloped a ai ly c edible accoun o
he e en s. Ne e heless, he ac ha ETA had managed o assassina e such a
p ominen poli ician, combined wi h some loose ends in he police in es iga ion
and he absence o a sen ence ga e ise o all kinds o specula ion. Fu he mo e,
he case o Ca e o Blanco has inspi ed na a i es o une en quali y. In his
pape we examine he in e ela ionship be ween his o y, conspi acy heo ies
and ic ion su ounding he a ack.
Keywo ds: Luis Ca e o Blanco, ETA, e o ism, ancoism, 1973.
In oducción
A las 10:00 ho as del 20 de diciemb e de 1973 el Juzgado de Ins ucción
nº 8 de Mad id ecibió una llamada ele ónica: “sob e la esquina de las calles
Claudio Coello y Maldonado de es a Capi al se ha p oducido una explosión al
pa ece de gas” cuando pasaba el ehículo o icial del almi an e Luis Ca e o
Blanco, p esiden e del Gobie no anquis a. Según el in o me ocula , “en
el cen o de la calle se halla un g an c á e p o undo y lleno de agua, y la
p o undidad la pone de mani ies o un au omó il que al pa ece es aba apa cado
y que ha quedado sume gido ap oximadamen e su mi ad en el agua que en es e
momen o es án a ando de achica el se icio de bombe os. Rodeando el c á e
hay ie a y escomb os con una al u a ap oximada de me o y medio o más,
obse ándose de e io os de los edi icios con iguos”4.
La de onación había dejado un c á e de o ma elíp ica cuyos dos ejes
medían 8 y 19 me os espec i amen e. Su p o undidad e a de 2,5 me os. El
coche de Ca e o, un Dodge Da neg o, se había ele ado en e 35 y 40 me os
pa a cae en el in e io de un edi icio p opiedad de la Compañía de Jesús. Había
es íc imas mo ales: Ca e o Blanco; su chó e , José Luis Pé ez Mogena; y
su escol a, Juan An onio Bueno Fe nández.
El ingenie o je e de Gas Mad id desca ó inmedia amen e la posibilidad
de una uga. Tampoco e a un acciden e. Las Fue zas de O den Público (FOP)
descub ie on una gale ía sub e ánea de seis me os de longi ud que iba desde
el cen o de la ía al só ano del núme o 104 de la calle Claudio Coello. Había
sido un a en ado e o is a. Ese mismo día Euskadi a Aska asuna (País Vasco y
4 Suma io 3/1977 del Juzgado Cen al de Ins ucción nº 21 de Mad id, an e io men e suma io
142/1973 del Juzgado de Ins ucción nº 8 de Mad id, A chi o Judicial Te i o ial de la Comunidad de
Mad id (AJTCM).
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Libe ad, ETA) lo ei indicó median e un comunicado. El 28 de ene o de 1974
la banda con i mó su au o ía en una ueda de p ensa clandes ina5.
La in es igación sob e el asesina o de Ca e o Blanco se p olongó du an e
cua o años. T as la ma anza de la ca e e ía Rolando en sep iemb e de 1974,
que causó 13 íc imas mo ales, las FOP de u ie on a algunos de los supues os
au o es ma e iales del magnicidio de Ca e o y a sus cómplices. La acumulación
de p uebas y es imonios dio luga a un suma io de 3.009 olios, más dos piezas
sepa adas, una de 128 olios y o a de sie e. Con odo, nadie llegó a se juzgado
po es e deli o. Como el es o de los p esos que enían algún ipo de inculación
con ETA, los impu ados sald ían de la cá cel en 1977.
La ausencia de condenas ino a suma se al acaso de los se icios sec e os
a la ho a de p e e los planes de ETA, la incapacidad de las FOP pa a p o ege
la ida de Ca e o, la ce canía de la Embajada de Es ados Unidos de Amé ica
(EUA) al luga del c imen, el ni el écnico de la ope ación, el ipo de explosi o
u ilizado y las consecuencias polí icas del magnicidio. La con luencia de ales
ac o es dio pie a odo ipo de especulaciones. Po ejemplo, que se hab ía
a ado de un a en ado de alsa bande a o que los miemb os de ETA hab ían
sido simples peones de un agen e ex e no, ya ue a la URSS, la masone ía,
la CIA y/o un sec o de la dic adu a anquis a, que se hab ía enca gado de
que el caso no ue a in es igado. Toda ía hay quien de iende lo que solo cabe
cali ica como eo ías de la conspi ación. Pese a que no se sus en an en p uebas
e igno an los a ances de la his o iog a ía académica, es e ipo de na aciones
an asiosas siguen eniendo eco mediá ico y popula .
El magnicidio ambién ha esul ado a ac i o pa a la icción. Ha sido
a ado en el cine, las se ies ele isi as, la li e a u a, el cómic… Bas e nomb a
el la gome aje Ope ación Og o (Gillo Pon eco o, 1979), cuya escena cen al,
la de la explosión, ha sido an ep oducida que es ine i able eco da la cuando se
hace e e encia al caso. Es una buena mues a de la capacidad de los c eado es
pa a ija imágenes en la memo ia colec i a, que supe a con c eces a la de
los his o iado es. Se plan ea aquí un p oblema complejo: el de la in e elación
en e his o ia, memo ia y icción. Muchos c eado es in en an que sus ob as se
man engan azonablemen e ieles a los hechos, pe o o os p e ie en u iliza o
da pábulo a esis conspi a i as. Unos y o os eje cen su de echo a la libe ad
de exp esión.
El p ime obje i o del p esen e a ículo es ealiza una sín esis del asesina o
de Ca e o Blanco y sus p eceden es a la luz de la bibliog a ía académica y
de las uen es documen ales, en e las que des aca el suma io 142/1973 del
Juzgado de Ins ucción nº 8 de Mad id. En segundo é mino, se examina la
e acidad de las especulaciones y eo ías de la conspi ación sob e el a en ado.
Te ce o, se analizan las ob as de icción inspi adas de una u o a mane a en el
5
Zu ik, 64, 5-1974.
64 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
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magnicidio. Po úl imo, se es udia qué in lujo han enido la na a i a li e a ia y
audio isual en nues a memo ia colec i a, así como el desa ío que plan ea a la
his o ia como disciplina cien í ica.
ETA V
ETA ue una o ganización nacionalis a asca adical que apos ó po la
iolencia. Su p ime a bomba es alló el 25 de oc ub e de 1959 en el dia io
Ale a (San ande ). No ol e ía a a en a ue a del País Vasco y Na a a has a
1973. El 18 de julio de 1961 in en ó, sin log a lo, hace desca ila un en de
excomba ien es guipuzcoanos que acudían a San Sebas ián pa a conmemo a el
25º ani e sa io del “Alzamien o Nacional”. La p ime a ag esión ísica de la que
enemos cons ancia ocu ió el 6 de diciemb e de 1963. En 1965 la o ganización
adop ó la es a egia de acción- eacción-acción: p o oca , median e a en ados
e o is as, la ep esión anquis a con a la población pa a que es a se uniese
a la “gue a e oluciona ia”. En e 1967 y 1968 ETA colocó a e ac os con a
medios de comunicación, p opiedades de pe sonas acusadas de colabo a con
la Policía, epe ido es, ayun amien os, locales sindicales, cua eles, símbolos
anquis as… (Fe nández y Domínguez 2018).
Sus p ime as íc imas mo ales ue on el gua dia ci il de T á ico José
An onio Pa dines el 7 de junio de 1968; el inspec o je e de la B igada de
In es igación Social de San Sebas ián Meli ón Manzanas el 2 de agos o de
ese mismo año; y el axis a Fe mín Monas e io el 9 de ab il de 1969. Solo
el asesina o de Manzanas había sido plani icado con an e io idad (Fe nández
2021: 75-78).
La escalada de iolencia y los e o es de sus líde es lle a on a la de ención
de la mayo ía de ellos en ab il de 1969. Descabezada, las con adicciones
in e nas de ETA salie on a la luz. La di ección p o isional log ó que sus
esis ob e is as uesen ap obadas en la VI Asamblea (agos o de 1970), pe o
la consecuencia ue el cisma. El g ueso de la mili ancia, que le ue iel, se ía
conocido como ETA VI, g upo que e olucionó hacia la ex ema izquie da. La
acción an icolonialis a y el en e mili a , de endencia ul anacionalis a, no
econocie on la “legalidad” de la VI Asamblea y se escindie on pa a o ma
ETA V. Pese a pa i con des en aja, g acias al secues o del cónsul de la
República Fede al Alemana en San Sebas ián y la ins umen alización del
p oceso de Bu gos, ETA V acabó he edando las siglas de ETA (Jáu egui 2006:
258; Fe nández 2016: 191-192).
T as la polémica salida de Juan José E xabe, ETA V quedó bajo el
lide azgo ca ismá ico de Eus aquio Mendizábal (Txikia). El núcleo doc inal
de la o ganización con inuó siendo el ul anacionalismo, al que a pa i de
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Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
1972 se añadió un ocabula io de co e socializan e. No obs an e, se a aba
de un cambio cosmé ico. En palab as de Gu u z Jáu egui (2006: 260), ETA se
encon aba “ideológicamen e mue a”.
En ene o de 1972 la banda secues ó al emp esa io guipuzcoano Lo enzo
Zabala, que ue libe ado cuando su compañía accedió a sa is ace cie as
demandas de la plan illa. Aho a bien, el cisma de 1970 había dejado a ETA
V con pocos ecu sos y mili ancia. Pese a sus planes, du an e un iempo ue
incapaz de ecupe a el ni el de iolencia que había desplegado a inales de los
años sesen a. No es de ex aña que en ma zo de 1972 el di ec o gene al de
la Gua dia Ci il, el enien e gene al Ca los Inies a Cano, decla ase que no le
inquie aba en absolu o. “ETA es como una g ipe que le ha salido al país. Una
g ipe que se cu a con algunas aspi inas”6.
Tal e a su debilidad que en 1971 había necesi ado la ayuda de o a
o ganización pa a a aca un banco en De io. Se a aba de EGI-Ba asuna
(Unidad), una escisión adicalizada de las ju en udes del PNV. Abande ada
po Iñaki Mujika A egi (Ezke a), EGI-Ba asuna había ealizado algunos
a en ados y dos de sus in eg an es habían mue o cuando manipulaban un
a e ac o explosi o en ab il de 1969. En el Abe i Eguna (Día de la Pa ia) de
1972 se anunció su usión con ETA V. La p ime a apo ó una mili ancia jo en
y en usias a; la segunda, las siglas (Fe nández 2016; Ga mendia 1996: 525;
Sulli an 1988: 164-165).
Aquella uni icación hizo que la iolencia ol ie a a aumen a . El 2 de
ab il de 1972 dos gua dias ci iles ue on he idos en un i o eo ce ca de San
Sebas ián. El 29 de agos o de ese mismo año in eg an es de ETA V asesina on
al policía municipal Eloy Ga cía Camb a, que les había a es ado en Galdácano.
Pese a que e a la cua a íc ima mo al de la banda, al día siguien e el di ec o
gene al de Segu idad, Edua do Blanco Rod íguez, decla ó que ETA “no es
p eocupan e”. Solo se a aba “de un b o e mino i a io que p ac ica la iolencia;
exen o de nobleza en sus ac uaciones y, en mi concep o, un p oblema e íme o
que no ya su gene ación, que lo e á esuel o, sino la mía p opia, que es á en el
c epúsculo, lo e á ambién solucionado”7.
El 16 de ene o de 1973 un comando de ETA V secues ó a Felipe Hua e
Beaumon , di ec i o de To inasa en Pamplona. La o ganización no solo exigió
que la i ma accedie a a las ei indicaciones de sus empleados, sino ambién un
sus ancioso esca e po su ehén: 50 millones de pese as. Una ez ob enida la
can idad eque ida, Hua e ue libe ado.
El dine o ob enido po los a acos y los secues os pe mi ió a ETA V
paga a sus libe ados y adqui i a mamen o. Además, el g upo obaba en minas
y can e as. Po ejemplo, el 31 de ene o de 1973 sus ajo de un pol o ín de
6
La Gace a del No e, 5-3-1972.
7
La Hoja del Lunes (San Sebas ián), 3-4-1972. La Gace a del No e, 31-8-1972.
66 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
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Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
He nani 3.075 kilog amos de explosi o, 1.300 de onado es y cien os de me os
de mecha. Ese ma e ial ue empleado en los a en ados que se p oduci ían a lo
la go del año, incluyendo el magnicidio8.
El 24 de ma zo de 1973 un g upo de e a as con undió con policías a
es jó enes abajado es gallegos que habían ido a e una película en el
su de F ancia. José Humbe o Fouz Escobe o, Jo ge Juan Ga cía Ca nei o y
Fe nando Qui oga Veina ue on o u ados y asesinados. Sus cue pos oda ía
no han apa ecido (Fe nández 2021: 83).
ETA V es aba es uc u ada en en es, pe o los in e eses del apa a o mili a
e an p io i a ios. Su p o agonismo p o ocó se ias desa enencias in e nas, que
se ag a a on as la mue e de Txikia en un i o eo con las FOP en ab il de
1973. Se eac i ó el deba e ace ca de cómo compagina “lucha de masas” y
“lucha a mada”. En junio de aquel año el en e mili a hizo sabe al es o
de la di ección de ETA V que es aba p epa ando “la ejecución p óxima de
una acción ue e o sonada”. Pa a e i a il aciones, solo se in o mó de que
se a aba del secues o de Ca e o Blanco al esponsable del en e ob e o,
que dio su ap obación. Sin emba go, no se le p egun a ía cuando se decidió
cambia de planes y asesina al p esiden e del Gobie no. Pa a en onces la
elación de ue zas se hab ía desequilib ado aún más. En la p ime a pa e de la
VI Asamblea (sep iemb e de 1973) se eligió un nue o Comi é Ejecu i o en el
que la sección mili a e a hegemónica. Se le dio libe ad pa a come e a en ados
mo ales con as policías o gua dias ci iles como ep esalia po la mue e de
cualquie e a a sin necesidad de consul a a la di ección de ETA V9.
En el o oño 1973 ETA lanzó una o ensi a en el País Vasco pa a des ia
la a ención de las FOP de la ope ación que se es aba p epa ando en Mad id.
En sep iemb e una bomba oló la plaza de o os de Villa eal de U echua. En
oc ub e se coloca on 75 kilog amos de explosi os bajo un puen e a la salida
de San Sebas ián. Su obje i o e a el au obús con el que los gua dias ci iles se
desplazaban a la cá cel de Ma u ene. El a e ac o ue descubie o po un pa de
niños. También acasó el comando que el 7 de no iemb e in en ó secues a en
su domicilio de B uselas a Albe o Ullas es Cal o, embajado de España an e
las Comunidades Eu opeas. El día 26 de ese mismo mes in eg an es de ETA
V p o oca on un incendio que des uyó el club ma í imo del Ab a en Negu i
(Guecho) (Ho dago ol. 15: 162; Amigo 1978: 54).10
8
Suma io 31/1973 del Juzgado Mili a Especial nº 2 de San Sebas ián, AJTM.
9 Kemen, 1, 1974. Ac a de decla ación de un di igen e de ETA polí ico-mili a (ETApm), San
Sebas ián, 26-IV-1975, Cen o pa a la Memo ia de las Víc imas del Te o ismo (CMVT).
10
La Gace a del No e, 10-10-1973, y 8-11-1973.
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El asesina o de Ca e o Blanco. His o ia, eo ías conspi a i as y icción
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El asesina o de Ca e o Blanco
Pa a el égimen anquis a, el comunismo e a su enemigo núme o uno.
Según un in o me de la Gua dia Ci il, “po su o ganización, p epa ación y
ayudas ex e io es”, el Pa ido Comunis a de España (PCE) “cons i uye el
núcleo más pelig oso desde el pun o de is a polí ico y sub e si o”. ETA V
e a una moles ia, desde luego, pe o de segundo o den y de ámbi o egional.
En palab as del comisa io José Sainz (1993: 301), que es aba a la cabeza de
la Policía en Bilbao, “los Se icios de In o mación e In es igación Policiales,
de Gua dia Ci il y Mili a es, de Mad id, Capi al de España, do mían el sueño
de los jus os, como si el p oblema asco-sepa a is a no les a ec a a a ellos”.
Así, esul a signi ica i o que a inales de 1973 la a ención del Se icio Cen al
de Documen ación (SECED) se cen a a en el sec o eligioso-in elec ual, las
elecciones del Colegio de Abogados y el P oceso 1.001 con a diez di igen es
de Comisiones Ob e as, pe o no en la o ganización que es aba a pun o de
asesina al p esiden e del Gobie no (Peña anda 2013: 231-232)11.
Había pasado desape cibida, pe o ETA V lle aba eniendo p esencia en
Mad id desde hacía es años. En 1971 José Miguel Beña án O deñana (A gala)
había conocido en esa ciudad al ma imonio o mado po el d ama u go Al onso
Sas e y la médica Geno e a Fo es (E a, La Tupama a, Vi ia o La Rubia). Un
p oceso de adicalización los había lle ado desde su mili ancia inicial en el
PCE a posiciones de ex ema izquie da con inclinación a la iolencia. A pa i
de su encuen o con A gala, Fo es empezó a eje a su al ededo una ed de
apoyo a ETA V en la capi al de España. Conscien es o no de que es aban siendo
u ilizados como in aes uc u a de la banda, la labo de ales colabo ado es ue
c ucial pa a lle a a cabo an o el magnicidio de 1973 como la masac e de la
ca e e ía Rolando al año siguien e. Aho a bien, con an e io idad ETA V había
enido que enuncia a sus p ime os p oyec os en Mad id, como el secues o
del p esiden e de Pe ono , En ique Sendago a A ambu u, y el asesina o del
pe iodis a de ABC Al edo Semp ún, al que los e o is as enían en el pun o de
mi a po el ono c í ico de sus a ículos12.
Siguiendo las decla aciones policiales de Ped o Ignacio Pé ez Beo egui
(Wilson), en sep iemb e de 1972 un simpa izan e de ETA V les conce ó
a A gala y a él una ci a en la ca e e ía del ho el Mindanao con un “an iguo
conocido”. A gala en ó en el local mien as Wilson igilaba a ue a, po lo
que no ue es igo de lo que ocu ía den o. Cuando salió, al cabo de “unos
dos o es minu os”, su compañe o le señaló a “un indi iduo de unos ein a
11
“B e e es udio sob e las o ganizaciones sepa a is as ascas, comunis as, de ca ác e eligioso,
adicionalis as y o os po meno es elacionados con ellas”, 5-1971, CMVT.
12
Suma io 3/1977, ci ., y suma io 285/1974 del Juzgado Especial de la I Región Mili a , AJTM.
Ac as de decla ación de Ped o Ignacio Pé ez Beo egui, Ba celona, 31-7-1975 y 1-8-1975, y de un
di igen e de ETApm, Mad id 20-9-1975, CMVT.
68 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
a ein a y cinco años, de uno se en a y cinco a uno ochen a de es a u a, pelo
neg o bien a eglado, es ido de o ma elegan e y posiblemen e con ga as
g aduadas”. A gala asgó un sob e den o del cual había una no a manusc i a:
el icep esiden e del Gobie no Ca e o Blanco asis ía dia iamen e a la misa de
las 9:00 ho as de la iglesia de san F ancisco de Bo ja, si a en la calle Se ano
(Fo es 2013: 16-19)13.
¿Quién e a aquel homb e? ¿Po qué ayudó a ETA V? No lo sabemos. No
hay ni una sola pis a al espec o. Con muy poco igo se ha usado es e cabo suel o
pa a lanza odo ipo de hipó esis, en e ellas algunas eo ías de la conspi ación
(Peña anda 2013; Ce dán 2013). Sin emba go, como apun a Vicen e Almena a
(2010: 87), dado que la in o mación sob e los hábi os de Ca e o dis aba de se
con idencial, cualquie pe sona pod ía habé sela acili ado a ETA. O incluso
pudo a a se de un pe sonaje in en ado po A gala. Al in y al cabo, Wilson
nunca u o con ac o di ec o con él: solo epi ió lo que le había con ado su
compañe o14.
En cualquie caso, a los e a as no les cos ó con i ma que el almi an e
acudía egula men e a la iglesia indicada: A gala incluso llegó a comulga a
su lado. En la guía ele ónica descub ie on que i ía ce ca del emplo. T as
ealiza a eas de igilancia, los miemb os de ETA V se die on cuen a de
que Ca e o Blanco no solo seguía la misma u ina odos los días, sino que
enía poca p o ección policial. Se a aba de un blanco ela i amen e ácil.
Pues o al co ien e, el en e mili a decidió secues a al icep esiden e del
Gobie no. Exigi ía la libe ad de los p esos de la banda a cambio de su ida.
Independien emen e de que F anco cediese a al demanda, lo que pa ecía
imp obable, se ía un g an golpe de e ec o. Bas e eco da la publicidad que
le había epo ado a ETA V el secues o del cónsul de la República Fede al
Alemana du an e el p oceso de Bu gos.
Con la colabo ación de su ed de apoyo, dis in os e a as ue on
u nándose en Mad id, donde llega on a con a con dos pisos alquilados.
Es udia on con de enimien o el i ine a io de Ca e o Blanco, las salidas de
la iglesia y el á ico de ehículos. Con el in de comp a un local donde
man ene ocul o al ehén, Ezke a acili ó 400.000 pese as a E a Fo es ,
quien a su ez enca gó a uno de sus seguido es, An onio Du án Velasco, que
comp a a un piso de plan a baja en Alco cón. En su in e io se cons uyó una
“cá cel del pueblo”, es deci , un zulo. ETA V se ma có el 18 de julio de 1973
como la echa lími e pa a el secues o15.
No obs an e, en junio de ese año, cuando F anco nomb ó a Ca e o Blanco
p esiden e del Gobie no, el almi an e dejó de acudi a la iglesia con la misma
13
Ibidem.
14
Ibidem.
15
Ibidem.
69
El asesina o de Ca e o Blanco. His o ia, eo ías conspi a i as y icción
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
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asiduidad. En julio los miemb os de ETA V des acados en Mad id se aslada on
a F ancia pa a pa icipa en la p ime a pa e de la VI Asamblea. A su eg eso
Ca e o había e omado su u ina, pe o había un p oblema: se habían añadido
más agen es y un ehículo a su escol a. El en e mili a juzgó que el secues o
se había uel o demasiado a iesgado16.
Con odo, la ac i idad de ETA V en Mad id no se de u o. En agos o de
1973 sus in eg an es asal a on una a me ía en la calle San F ancisco de Sales,
haciéndose con un pequeño a senal. Pa a despis a a las FOP, deposi a on en
el local oc a illas i madas po un an asmal F en e A mado Re oluciona io de
España. Poco después el comandó obó el a ma eglamen a ia de un cen inela
ce ca de la Capi anía Gene al. ETA V ampoco lo ei indicó. La Policía no
elacionó es as acciones con la o ganización.17
Sin consul a a los o os en es, el apa a o mili a de ETA V omó
inalmen e la esolución de asesina a Ca e o Blanco. Según Ja ie
Ma odán y Ronces alles Labiano (2018: 255), “no pa ece que hubiese
g andes disquisiciones sob e el sen ido his ó ico del c imen o sob e las
‘pau as es a égicas’ pa a ‘soca a la dic adu a’ de las que habla ía después
Eugenio E xebes e (An xon): como el canje po los p esos de la o ganización
e a in iable, se op ó po la eliminación de la íc ima”. Se a ó de un caso de
opo unismo.
ETA V asladó g andes can idades de explosi o desde el no e de España
a Mad id, pasando po Bu gos. A mediados de no iemb e miemb os de la
o ganización adqui ie on un só ano en el núme o 104 de la calle Claudio
Coello. Exca a on una gale ía sub e ánea que a a esaba la cimen ación y los
mu os de la achada. Cuando los ecinos se queja on po el uido, uno de los
e o is as alegó que es aban epa ando la i ienda y que él mismo e a escul o .
En la a de del 19 de diciemb e un e a a colocó un cable que salía del só ano.
Dijo que es aba p epa ando una línea de elé ono.
El comando, o mado po A gala, Ja ie La ea egui (A xulo) y Jesús
Zuga amu di (Kisku ), colocó es ca gas de 25 kilog amos de explosi o cada
una bajo el i me de la calle. Además, apa ca on en doble ila un au omó il en
el que habían dejado o os 9,25 kilos, aunque no llega on a de ona . El 20 de
diciemb e de 1973, cuando pasaba po encima el ehículo de Ca e o Blanco,
ac i a on la bomba.
La de onación des ozó los cue pos del p esiden e del Gobie no Luis
Ca e o Blanco, su chó e , José Luis Pé ez Mogena, y uno de sus escol as, el
inspec o Juan An onio Bueno Fe nández. Nacido en San oña 70 años an es, el
almi an e había mue o po “un mecanismo de los llamados shock aumá ico”.
Es aba casado y enía cinco hijos. Pé ez Mogena, mad ileño de 33 años, enía
16
Ibidem.
17
Ibidem.
76 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
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como un mi lo olando y es ábamos a 100 me os de la embajada ame icana?
Miguel: ¿Y si an a habe sido ellos mismos? No es po nada, pe o es que ya
yo no me ío de nadie30.
Es a empo ada le an ó cie a polémica y algunas c í icas po el a amien o
del a en ado de Ca e o y el p oceso de Bu gos desde cie os sec o es y medios
de comunicación conse ado es (Mo a 2019: 160-161). No obs an e, Cuén ame
cómo pasó es una se ie que se ha ca ac e izado po ansmi i una memo ia
muy p óxima a la ealidad del e o ismo de ETA, in en ando abo da cie os
aspec os de la polí ica asca con lic i os o abú en ele isión31.
Un año más a de, en 2006, El Mundo TV p odujo pa a Telemad id una
nue a se ie documen al, Víc imas: la his o ia de las íc imas, bajo la di ección
de Manuel Aguile a y la p oducción de Melcho Mi alles. En su segundo
capí ulo, “De idealis as a asesinos”, accesible en You ube32, se analiza el
magnicidio a ando de desmon a la “coa ada del anquismo”, dejando cla a
la con inuidad en e el “sinies o plan de acción” de ETA en la dic adu a y la
democ acia (Pablo, López de Ma u ana y Mo a 2019: 59-60). Des acamos el
hecho de su disponibilidad en es a pla a o ma po una simple azón: cuando se
busca en es e si io web documen ales sob e ETA, es e es uno de los p ime os
esul ados y cuen a con casi 100.000 isualizaciones33. En el capí ulo apa ecen
p ecisamen e las dos e siones sob e la pa icipación de la CIA en el a en ado;
la p ime a p esen ada po el mili an e del PCE Ramón Tamames, quién a i ma
que el se icio sec e o de EUA conocía la ope ación, pe o no in e ino pa a
acili a la T ansición, y la segunda, una se ie de imágenes en exclusi a,
g abadas con cáma a ocul a en un ba de Vi o ia, en las que se e al exmiemb o
de ETA, Wilson, en comple o es ado de emb iaguez, explicando pa cialmen e
cómo ETA decidió elimina a Ca e o y negando la hipo é ica pa icipación
de la CIA: “Pe o qué la CIA, si la CIA, la CIA, y al y cual. Son una banda de
bo achos, pe o que no se en e an ni lo de Ca e o, no se en e an ni lo del 11-
S…”34.
El úl imo in en o po ep oduci en la icción el magnicidio ha ido incluso
más allá y no solo se ha quedado en insinua que la CIA conocía la ope ación.
En la minise ie de dos capí ulos El asesina o de Ca e o Blanco (2011), di igida
po Miguel Ba dem y p oducida po Boca a Boca pa a TVE y ETB, el comisa io
enca gado del caso plan ea la hipó esis de que los explosi os colocados po el
comando de ETA no llega on a explosiona y que ue la p opia CIA la que
colocó o os más po en es ocul os a los ojos de los e a as. Una uel a de ue ca
30
Cuén ame cómo pasó, cap. 114, 2005.
31
Ibídem: 167.
32
Víc imas: la his o ia de las íc imas, 2005. h ps://www.you ube.com/wa ch? =1G9b 0u7xnA.
33
h ps://www.you ube.com/wa ch? =1G9b 0u7xnA.
34
Aguile a, 2005.
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El asesina o de Ca e o Blanco. His o ia, eo ías conspi a i as y icción
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
a la eo ía de la conspi ación en la que los e dade os culpables de la acción
se ían agen es de la CIA en luga de miemb os de ETA, que se ía la apade a
pe ec a pa a un a en ado que buscaba elimina una igu a incómoda pa a la
consecución de la democ acia35. La p oducción u o muy buena acogida en e
el público, con una audiencia de 3,2 millones de espec ado es (19,2% de cuo a
de pan alla) cuando ue emi ida po TVE y se con i ió en la e ce a minise ie
más is a de la cadena (Pablo, López de Ma u ana y Mo a 2019: 144). Po
an o, cabe p egun a se has a qué pun o muchas de las pe sonas que ie on es a
minise ie pudie on c ee es a icción y pensa aho a que quizá no ue ETA la
au o a de es e a en ado, sino EUA en su búsqueda po con ola el de eni de
la democ acia española.
La memo ia colec i a y las eo ías de la conspi ación
En una g an pa e de los lib os de ex o de Secunda ia y Bachille a o se
ilus a la explicación del a en ado, no con una o og a ía de la época, sino con
un o og ama de la película Ope ación Og o o de algún documen al (Vicens
Vi es 2013; Anaya 2015). De hecho, ambién los medios de comunicación
u ilizan habi ualmen e imágenes ex aídas de la película o de algún documen al
en luga de acudi al a chi o.
Es un sín oma del in lujo que ha enido la na a i a li e a ia y audio isual
en nues a memo ia más allá del ela o esc i o po los his o iado es, que no
ha log ado gene a una memo ia colec i a idedigna sob e los hechos (Ri e a
2015: 13-16). Es a ci cuns ancia plan ea un e o a la his o ia como disciplina
cien í ica, que desde las uni e sidades y o os ámbi os académicos, debe se
capaz de supe a su in a alo ación e in lui en la cons ucción de las na a i as
y la con igu ación del pasado pa a cons ui un ela o p eciso de los hechos.
Me ece la pena ecupe a aquí una e lexión de An onio Ri e a (2004: 68-71):
La his o ia es una cons ucción in elec ual; ambién la memo ia, el ecue do,
la leyenda popula y odo lo que encie a y da sen ido a los ecue dos. Pe o
la his o ia es una cons ucción conscien e: quienes la hacen como al ela o
son plenamen e conscien es de que no es el e lejo di ec o de lo ocu ido, algo
ealmen e imposible, sino solo un es o de aquello y, además, elabo ado pa a
que esul e ú il a cada p esen e. Esa es la unción de la his o ia: no e ene odo
el pasado, sino da una explicación ú il del mismo a cada ins an e his ó ico. Po
eso la his o ia es sob e odo una abs acción, un cons uc o in elec ual, no la
imposible epe ición de odo lo que sabemos, incluso e azmen e, que ocu ió.
35
El asesina o de Ca e o Blanco, 2011.
78 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
Po an o, si es a es la unción de la his o ia, es undamen al que sea
abo dada desde un mé odo cien í ico exigen e, c í ico y igu oso, pe o que
además ponga el oco en su unción social y busque la mayo di usión posible.
La al a de p esencia de los his o iado es y especialis as más allá del ámbi o
pu amen e académico ha hecho que en ocasiones pseudohis o iado es o au o es
de ideología muy ma cada emplacen el abajo se io po ela os sin p uebas,
alseados y manipulados, pe o que pueden se a ac i os pa a el g an público
(Fe nández 2021: 406-408).
De hecho, una simple búsqueda en Google sob e el magnicidio e ela un
mayo in e és de de e minados medios de comunicación po di undi eo ías
de conspi ación sob e la pa icipación de la CIA y o os g upos de pode en el
a en ado que hace se eco de aquellas in es igaciones que han desca ado es a
posibilidad y c i ican es e ipo de pos ulados. Po es e mo i o, los his o iado es
debemos in e oga nos sob e nues a esponsabilidad en el iun o de es e
a amien o de la his o ia y sob e el mo i o po el que la icción y las eo ías
de la conspi ación ienen más peso que nues o abajo en la con igu ación
colec i a de la memo ia de es e y de o os episodios. Es muy signi ica i o que
en la úl ima ep oducción audio isual de icción del magnicidio, El asesina o
de Ca e o Blanco, concluya p ecisamen e con una con e sación sob e
la posibilidad de la implicación di ec a de la CIA en el a en ado. Desde las
uni e sidades no debemos desp ecia la capacidad de la icción en la ex ensión
y consolidación de es e ipo de conspi aciones, que jun o a las edes sociales
y los medios de comunicación o man un conglome ado di ícil de a on a
debido a su alcance.
Es un e o no ija la a ención en es e ipo de p oducciones cul u ales, ya
que las se ies ele isi as, el cine y la li e a u a son uen es de conocimien o
pa a los españoles meno es de cincuen a años, que “ i en” esa época a pa i de
la p opues a de los esc i o es y di ec o es, que en muchos casos se alejan de los
hechos y apues an po una e sión más a ac i a pa a el público (Hugue 2014:
18-20). De ac o, es e ipo de p oducciones ope an como ins ancias cen ales
en la c eación de la memo ia cul u al y de ep esen aciones sob e el pasado,
o eciendo e siones sob e es e y acili ando su ecepción en e audiencias
masi as, he e ogéneas y ansnacionales (Amaya y Cha lois 2018: 2-3).
Conclusiones
El e o ismo es un campo abonado pa a las eo ías de la conspi ación. Se
a a de un enómeno uni e sal y de la ga du ación. Valgan como mues a dos
bo ones: en las décadas de los se en a y ochen a sec o es p og esis as i alianos
a i ma on que las B igadas Rojas es aban di igidas po pode es ocul os; y
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oda ía muchos musulmanes c een que el 11-S ue ob a de Is ael o de los
p opios EUA. También se han elabo ado na aciones an asiosas sob e los
e o is as que han ope ado en España, desde el a en ado de Ama a del 27 de
junio de 1960 al 11-M.
El asesina o de Ca e o Blanco ha sido una de las acciones e o is as
que más ela os ocambolescos ha inspi ado. P ime o, en cie os medios
polí icos. Después, en el ámbi o de los medios de comunicación y la icción.
Así, pe iodis as, esc i o es y di ec o es de cine y ele isión han op ado po da
espacio a la hipó esis de la pa icipación de la CIA u o os agen es ex e nos en
el magnicidio, p obablemen e debido a su po encialidad na a i a, a pesa de
que es o signi ique aleja se de los c i e ios his ó icos sob e la cues ión.
Pese a que las eo ías conspi a i as sob e el magnicidio se han ep oducido
con cie o éxi o a lo la go de los años, llegando a inse a se en nues a memo ia
colec i a, no esis en el mínimo análisis c í ico. Algunas no son más que
simples men i as. Po ejemplo, en sep iemb e de 2020 el pe iodis a José
An onio Gómez a i maba en Dia io 16 que
el explosi o u ilizado ue C4, de uso exclusi o de las Fue zas A madas de los
Es ados Unidos y que sólo se ab icaba allí. Po an o, ETA no podía accede
a ese ipo de explosi o plás ico po sus p opios medios. Alguien se lo u o
que suminis a o, según indicó la pe iodis a Pila U bano, la CIA cambió el
explosi o en el únel36.
Sin emba go, como ya se ha explicado, ETA había ob enido cien os de
kilog amos de goma 2E-C de sus asal os a pol o ines. No hay, pues, ningún
mis e io.
Tampoco lo hay en o os aspec os. Como explica Ja ie Tusell (1993: 437),
“el sis ema de segu idad de las pe sonalidades polí icas del égimen dejaba
mucho que desea ”. La Ope ación Og o cogió desp e enidos a los se icios
sec e os y a las FOP. Como con esó el comisa io José Sainz (1993: 300-302),
“la so p esa” ue o al. De acue do con un bole ín del SECED, los e ec os del
magnicidio bo a on e hicie on desapa ece los es an es mo i os de a ención
pública.
Des aca la g an p ecisión del golpe ases ado, an o po su ejecución écnica
como po las ci cuns ancias de iempo y luga en que u o e ec o. Mad id
esul aba plaza excén ica a la acción de ETA; la a ención de las Fue zas de
Segu idad ue a aída hacia el No e con la cadena de a en ados úl imamen e
allí ealizados; el día 20 p esuponía mayo es emo es de agi ación labo al y
calleje a que e o is a. Todo, en in, con ibuyó a mul iplica la so p esa de la
acción y el inicial escape de los au o es37.
36
h ps://dia io16.com/la-cia-u ilizo-a-e a-pa a-asesina -a-ca e o-blanco/
37
Bole ín de si uación, 64, 1-1974, AGUN.
80 Gaizka Fe nández Solde illa y Pablo Ga cía Va ela
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
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En ese mismo sen ido, Da id Mo a (2021: 54) a i ma que “la CIA y, en
gene al, los no eame icanos, se ie on an so p endidos po es e asesina o
como las au o idades del égimen y las ue zas de oposición polí ica”. En
España ac uaban algunas bandas e o is as, pe o ninguna e a conside ada una
amenaza pa a la ida de los al os ca gos del égimen. La p incipal, ETA V, ni
siquie a había a en ado ue a del País Vasco y Na a a desde oc ub e de 1959.
No es solo que no exis an p uebas sob e la implicación de agen es ex anje os
en el a en ado, sino que, como sub aya Cha les Powell (2011: 167-169), el
magnicidio implicaba la desapa ición de una igu a cla e pa a la eno ación de
los con enios de ayuda mu ua y de ensa en e España y EUA en el con ex o de
la Gue a F ía. Se a aba de un escena io de insegu idad y deses abilización
poco p opicio pa a los in e eses del Gobie no es adounidense.
La única ayuda con la que con ó la banda, más que su icien e, ue la ed
de apoyo de E a Fo es . Tampoco hizo al a que nadie le anima a a ma a .
La o ganización come ió el magnicidio po que enía in o mación, medios y
olun ad pa a hace lo, pe o, sob e odo, po que el nomb amien o de Ca e o
como p esiden e del Gobie no di icul aba el p oyec o o iginal de secues a le.
Se a ó, po an o, de un a en ado opo unis a. No obs an e, a pos e io i ETA
V supo p esen a lo como una medi ada ope ación pa a e i a “la con inuidad
del anquismo”, lo que e a adicalmen e also. Bas e eco da que el 95% de
las íc imas mo ales de la banda, que se opuso on almen e a la T ansición
democ á ica, se p oduje on después del allecimien o del dic ado (López
2015: 40)38.
Como admi ió el Gobie no Ci il de Guipúzcoa, el magnicidio supuso “un
mo i o p opagandís ico excepcional”, que p o ocó “el alza de ca a al ex e io ”
de ETA V. El g upo había log ado un eno me capi al simbólico, que se adujo
en el espaldo de buena pa e de la oposición an i anquis a y en la adhesión
en usias a de un sec o de la sociedad asca (“¡Voló, oló, Ca e o oló!”). El
mi o del magnicidio le se ía muy en able. No obs an e, ambién u o un al o
cos e in e no, que a eces se ob ia: as la dimisión del esponsable del apa a o
ob e o en la di ección de ETA, las ensiones en su seno siguie on c eciendo. En
la p ima e a de 1974 una pa e del en e ob e o se escindió pa a c ea Langile
Abe zale I aul zaileen Alde dia (LAIA, Pa ido de los T abajado es Pa io as
Re oluciona ios). En sep iemb e de ese año, as la masac e de Rolando, la
banda se pa ió en dos amas, la mili a y la polí ico-mili a . Aquella di isión
ma ca ía la siguien e e apa en la his o ia de ETA y el nacionalismo asco
adical39.
38 Zu ik, 64, 5-1974. Ace ca del an i anquismo de ETA, h ps://gaizka e nandez.com/2021/02/22/
g s-el-an i anquismo-de-e a-el-co eo-22-ii-2021/
39 Zu ik, 64, 5-1974. Memo ia de la p o incia co espondien e al año 1974, A chi o His ó ico
P o incial de Guipúzcoa, c. 3680/0/1. El Socialis a, 13, 1ª quincena 1-1974, y 14, 2ª quincena 1-1974.
Zu ik! (ETA VI), 62, 1-1974.
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 24, nº 50.
Segundo cua imes e de 2022. Pp. 61-83. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 h ps://dx.doi.o g/10.12795/a auca ia.2022.i50.03
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