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Un falso epigráfico materializado: IHC 19* y la construcción del relato mítico de los orígenes de Sanlúcar la Mayor (Sevilla)

Abstract

En este trabajo se ofrece la edición de la inscripción falsa IHC 19*, que ha sido encontrada en la iglesia de San Eustaquio de Sanlúcar la Mayor, Sevilla, reutilizada como dintel exactamente en el mismo lugar donde fuera localizada por Gallegos de Vera y Vázquez Siruela. Se añaden algunas consideraciones al respecto de la transmisión de la inscripción y su papel en la construcción del relato mítico de los orígenes de Sanlúcar.

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Un falso epigráfico materializado: IHC 19* y la construcción del relato mítico de los orígenes de Sanlúcar la Mayor (Sevilla)

Author: Ordóñez Agulla, Salvador; García-Dils de la Vega, Sergio
Publisher: Universidad del País Vasco
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e75f684d-3dec-4a9c-9010-5b36f5ab11c8/download
VELEIA, 29 229-243, 2012 ISSN 0213 - 2095
UN FALSO EPIGRÁFICO MATERIALIZADO:
IHC 19* Y LA CONSTRUCCIÓN DEL
RELATO MÍTICO DE LOS ORÍGENES
DE SANLÚCAR LA MAYOR (SEVILLA)*
an epig aphic ake: IHC 19* and he cons uc ion
o he my hical s o y o he o igins o
sanlúca la mayo (se ille)
Resumen: En es e abajo se o ece la edición de la insc ipción alsa IHC 19*, que ha sido
encon ada en la iglesia de San Eus aquio de Sanlúca la Mayo , Se illa, eu ilizada como
din el exac amen e en el mismo luga donde ue a localizada po Gallegos de Ve a y Váz-
quez Si uela. Se añaden algunas conside aciones al espec o de la ansmisión de la insc ip-
ción y su papel en la cons ucción del ela o mí ico de los o ígenes de Sanlúca .
Palab as cla e: Epig a ía, also epig á ico, Insc ip iones Hispaniae Ch is ianae, Sanlúca la
Mayo .
Abs ac : In his pape he edi ion o he alse insc ip ion IHC 19* is o e ed. The piece
has been ound in San Eus aquio Chu ch, Sanlúca la Mayo , Se ille, eused as a lin el
in exac ly he same place whe e Gallegos de Ve a and Vázquez Si uela loca ed i . Some
conside a ions abou he ansmission o he insc ip ion and i s ole in he cons uc ion o
he my hical s o y o he o igins o Sanlúca a e added.
Keywo ds: Epig aphy, epig aphical ake, Insc ip iones Hispaniae Ch is ianae, Sanlúca la
Mayo .
Recibido: 06-06-2012 In o mado: 20-06-2012 De ini i o: 28-06-2012
La exposición más acabada sob e la his o ia an igua de Sanlúca la Mayo es la que Rod igo
Ca o o eció en las Adiciones al lib o III de las An igüedades y p incipado de la ilus issima ciudad
de Se illa de 1634, ob a que, como es sabido, solo e ía la luz en 1932. En la dise ación denomi-
nada Solia, hoy Soluca o Sanlúca la Mayo (Ca o 1932, 125-134), el e udi o u e ano in en ó e-
media la ausencia de in o mación sob e es a localidad en su Cho og aphia, donde únicamen e se
decía que había de iden i ica se con la Maenuba de Es abón (3.2.5). De mane a que conje u ó, a
pa i de una se ie de insc ipciones halladas po esas echas, una cohe en e his o ia en la que se a-
zaba la e olución de la ciudad y de sus nomb es a lo la go de la An igüedad.
* Es e abajo se ha edac ado en el ma co del P o-
yec o I+D+i “Epig aphia as igi ana. Ins i uciones,
sociedad y men alidades en colonia Augus a Fi ma
(Écija – Se illa) a la luz de la nue a e idencia epig á-
ica” [HAR2009-08823], inanciado po el Minis e io
de Ciencia e Inno ación.
230 SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA Y SERGIO GARCÍA-DILS DE LA VEGA
VELEIA, 29, 2012
En sín esis, hab ía una ciudad o igina ia, de “ibe o” nomb e, denominada Hespe ia o A ae Hes-
pe iae, consag ada a Héspe o (Venus), es ella espe ina de la cual end ía incluso el nomb e de
oda España, Hespe ia. T a ándose de una ciudad ica, con pode osos mu os y alcáza es, ya bajo la
égida omana ue des uida en una “gue a umul ua ia” po un caballe o llamado Ma co A e io
Paulino, es igo de odo lo cual son las insc ipciones CIL II 100*, 117* y 118*. Los supe i ien es,
as consul a a un innominado empe ado , deciden es ablece la población cambiando su de o-
ción a Héspe o, un mal de enso , po la del Sol, mudando consecuen emen e el nomb e de la ciu-
dad, que pasa ía a llama se Solia, ciudad del Sol. Res au ada la ciudad y adap ada a los usos ins-
i ucionales omanos (CIL II 116*), a o illas del Maenuba le se á consag ado a la nue a deidad un
bosque (lucus), y en él un emplo, de donde iene su nomb e p esen e, Soliae lucus o Solis lucus,
que, a a és de Solluco (CIL II 119*), hab ía e minado po da en Solúca , un opónimo que la
memo ia popula con empo ánea de la coma ca aún eco daba. La “gue a umul ua ia” hab ía e-
nido luga , en opinión del e udi o, bajo Ne ón y en el con ex o de la pe secución con a los c is ia-
nos iniciada desde las ecinas Se illa e I álica. Como mues a de su de oción al pode impe ial po
el pe miso pa a es au a la ciudad, la nue a Solia decidió le an a una es a ua o coloso, eco da-
do en CIL II 1266 = CIL II 501*a1. Años más a de apa ecen los documen os que a alan el iun o
de la e dade a eligión en Solia, con un p esbí e o —Eumancio— que acude al concilio de El i a
y la adap ación del an iguo emplo pagano pa a el uso de su nue o ocupan e, el má i Eus aquio,
as el de ibo y des ucción de la ieja es a ua del Sol.
Es a cons ucción de Rod igo Ca o se hace median e la ingeniosa combinación de una se ie de
insc ipciones alsas o in e poladas que se dan an o de la mano unas de o as que consecuen emen e
ejen la his o ia de es a ciudad. Pe o si el u e ano es el esponsable de la a iculación del ela o y de
su di usión en e los e udi os, no po ello deja de econoce su deuda con un au o local, el licen-
ciado Juan Ma ín (o Ma ías) Gallegos de Ve a († 1646), isi ado del a zobispado de Se illa y au-
o de un T a ado de las an igüedades y excelencias de la an igua illa y nue a ciudad de San-Luca la
mayo , manusc i o au óg a o inconcluso2 conse ado inse o al inicio de la síloge de Ma ín Váz-
quez Si uela que se gua da en la Biblio eca Capi ula y Colombina de Se illa (BCC ms. 60-1-13,
olim 64-8-31), una miscelánea de insc ipciones copiadas de R. Ca o, J. Fe nández F anco, P. de
Qui ós, o sacadas del codex Valen inus de la BNM3. El acione o malagueño nos dice que Gallegos
e a na u al de Sanlúca , “su Pa ia”, y pa ien e suyo, “mi p imo” ( . 2 .); po su pa e, Ca o eco-
noce su deuda con Gallegos en lo e e en e a la in o mación epig á ica sob e Sanlúca , y exp esa su
buena opinión de es e cu a y na u al de es a ciudad, a icionado a la an igüedad, y de muy buen jui-
cio en es as y o as le as. De hecho, man u ie on co espondencia a p opósi o de las an igüedades
sanluqueñas, conse ándose es imonios del in e cambio de opiniones en e ambos. En el ex o, del
que exis en o as copias4, no cons a la echa de edacción, pe o odo pa ece apun a a una compo-
sición pos e io a 1639, cuando Sanlúca ob iene el í ulo de ciudad (an igua illa y nue a ciudad),
1 Una pa e de la cual pod ía habe sido la que e-
nía el e udi o se illano Juan de To es Ala cón —dili-
gens an iqui a is conquisi o según ecue da Ca o en su
edición de Dex o—, quien había conseguido en San-
lúca un pie de má mol de 40 cm de longi ud.
2 Una b e e no icia de él se da en Muñoz 1858, 231-
232.
3 Algunos esul ados de la explo ación de es e ma-
nusc i o en S ylow, Gimeno 2002; Ca bonell, Gimeno
2002, 252-258; Gimeno 2004-2005.
4 BNM ms. 6954, a. 1645; o a copia se conse a
en la Biblio eca del Semina io de Vi o ia (BSV ms. 22,
. 108-128, ci . en Pascual 2000, 75). Hübne (ad IHC,
pg. 137) pudo e una copia de 1741 en Se illa en casa del
Duque de T’Se claes. Algunos exce p a de es e opúsculo
se edac an en el s. x iii, po Va gas Ponce y T igue os
(RAH ms. 9-4209 y 9-6059-7, Abascal, Ceb ián 2010,
291, Abascal, Ceb ián 2006, 85, 463).
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y an es de 1646, cuando mue e Gallegos. El ex o en cues ión e a ealmen e un bo ado , como ex-
p esamen e hace cons a C is óbal Báñez de Salcedo al inicio del manusc i o colombino, pe o sin
duda lo esencial de su discu so u o éxi o: Ca o lo hace suyo y adap a las insc ipciones pa a cons-
ui en las Adiciones un ela o cohe en e y p olijo, que en esencia sigue los pasos de Gallegos, y que
con as a i amen e con el silencio que de la zona de Sanlúca hizo gala en An igüedades.
Según se indica exp esamen e en el ex o del manusc i o, odas las piezas ue on is as y des-
c i as en su momen o, sea po Gallegos en el ex o de su T a ado (es el caso de CIL II 117*, 118*,
119*), sea po el mismo Si uela en sus au opsias in si u o en la casa de los he ede os del cu a sanlu-
queño (CIL II 116*, 119*; CIL II 1266 = CIL II 501*a5, IHC 19*). Años más a de Hübne es able-
ce ía de ini i amen e la alsedad de es os ex os, con su co espondien e inco po ación al apa ado
de las alsae uel alienae de los dos co po a epig á icos hispanos. Sin emba go, hay que econoce le a
G. Mayans, en su ace ba c í ica a la econs ucción de la his o ia de Sanlúca de Ca o ecogida en
una de sus ca as a P. Bu mann (Bu mann 1773, XX-XXXIV), la p ecedencia en el econocimien-
o de la alsedad de odo el mon aje del se illano, siendo el p ime o que se decidió, as el pe inen-
e análisis in e no de las condiciones de los hallazgos, a inclui los i uli sanluqueños en el elenco
de los ecen io es6 cali icando odo su discu so de con ic am his o iolam cuyos ing edien es, p o a-
gonis as y epíg a es, así como su a i iciosa connexio, cali ica con adje i os — abulosus, imagina ia,
chime icum, mendacia, ic a, inuen io, spu ias— bas an e exp esi os de la alo ación que le me ece.
Es e lúcido y ex enso pasaje, no compulsado po Hübne , se cons i uye en la base de la e u ación
de es os ic icios ex os7.
No enemos no icia de que ninguna de es as piezas haya podido se con olada desde la au op-
sia de Si uela. A ojadas al limbo de la c eación imagina ia, odas ellas han sido en uno u o o mo-
men o obje o de a ención de la epig a ía de adición manusc i a. Sin emba go, una de ellas ha sido
encon ada ecien emen e, po lo que ha dejado de se un also ca aceo pa a de eni en also lapi-
deo, empleando la e minología de I. di S e ano Manzella. Se a a p ecisamen e de IHC 19*, que
en la eedición del olumen del CIL II de las insc ipciones del conuen us hispalensis iene asignado
el núme o (16*) 48.
La insc ipción ha sido localizada en la iglesia de S. Eus aquio de Sanlúca la Mayo 9. Es e em-
plo se si úa en el pun o más al o del cen o his ó ico de la localidad, en un luga eminen e que la
adición del luga hace asien o del emplo omano dedicado al Sol, pe i encia con empo ánea de
la co ien e que da sus inicios en los esc i os de Gallegos. La pieza se encuen a ubicada en la es-
cale a de acceso de la p imi i a o e del edi icio, si uada jun o al ábside, como din el de la pue a
de acceso a la azo ea baja de la pa oquia, an iguo pa imen o del cue po bajo de la o e. E iden e-
men e, se encuen a eu ilizada, aunque no sabemos cuándo pudo se colocada en es e luga . A al-
a de un a gumen o mejo , cabe pensa que su ubicación pudo se esul ado del suceso que u o lu-
ga el 5 de mayo de 1590, cuando la o e campana io p imi i a del edi icio ue se iamen e dañada
po un ayo que / onpió la o e po dos <o es> pa es, suceso que además a ec ó no ablemen e a
las g adas del p esbi e io así como a los e ablos (Sil a 2010, 519-520)10.
5 Sob e es e ex o conc e o y sus icisi udes en la
adición manusc i a, uide Ca bonell, Gimeno 2002,
252-258; c . ambién HEp 12, 374.
6 Aunque ye e en algún caso, como con la insc ip-
ción de Ce alius (IHC 77 = CILA II.4, 1017), e ónea-
men e echazada como espu ia.
7 Sob e el buen hace epig á ico del e udi o alen-
ciano, Gimeno 2003.
8 Ag adecemos a Helena Gimeno la in o mación
que gen ilmen e nos ha ansmi ido de es e capí ulo de
las insc ipciones sanluqueñas en la p óxima eedición
del Co pus.
9 Sob e es a iglesia, Clemen e 2010, 281 ss.
10 El lamen able es ado en que queda ía la o e hizo
que, inalmen e, se u ie a que cons ui una nue a o e
en 1766, que se si uó al pie de la na e del E angelio.
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Figu a 1. IHC 19* . Fo o de S. Ga cía-Dils de la Vega
La au opsia se ealizó el sábado 10 de diciemb e de 2011, comple ándose el 3 de ma zo de
201211. Se a a de un bloque pa alelepipédico de caliza mic í ica de colo g is oscu o, de 76 cm
ancho, 29,5 cm de ondo y 17 cm de al u a ( ig. 1). La ca a is a del bloque se encuen a pulimen-
ada, con las a is as edondeadas y sin huellas de moldu as. El es ado de conse ación es en gene-
al acep able, p esen ando su supe icie algunas oquedades que no di icul an en absolu o la lec u a
del ex o. La compaginación es buena, el campo epig á ico no se encuen a delimi ado, y ampoco
se obse an es os de líneas de guía. Las le as son capi ales cuad adas cuyas medidas oscilan en-
e 2,5 y 3 cm, ealizadas sin e ue zos a excepción del azo de echo de la V de simulac o. Algu-
nas de las le as p esen an un duc us iangula , de incisión no muy p o unda, mien as que o as
más bien pa ecen a añadas y habe sido ealizadas a punzón y no cinceladas; en gene al, es án me-
jo azadas en la pa e izquie da de la insc ipción que en la de echa, donde se ap ecia, po ejemplo,
que en l. 1 las le as no se ciñen a la hipo é ica línea de guía. El espacio in e lineal es de 3 cm. Dis-
ancia a los má genes: ma gen supe io a l. 1, 4-5 cm; ma gen in e io a l. 2, 3-4 cm; 8 cm a ma -
gen izquie do, 9-10 al de echo. Exis e nexo AE en l. 1 en aedem. En l. 1 los ca ac e es de la secuen-
cia Q S T I M se p esen an sepa ados en e sí po una dis ancia mayo a la exis en e en el es o de
las palab as del ex o. Pa icula idades paleog á icas: Q con pedúnculo muy peculia ; M con a-
zos diagonales que quedan muy al os con elación a la línea de guía; el azo ho izon al in e medio
de la E es más co o que el in e io , mien as que el azo supe io nunca llegó a se g abado po la
exis encia de una oquedad; O pe ec amen e ci cula , como ambién la C; R con lóbulo muy o a-
lado y azo diagonal de o ma ondulada; los dos azos de la T, así como los de la H, son pe pen-
dicula es; A de o ma iangula , excep o en l.1 aedem, donde el nexo condiciona el azado del ca-
ác e . No hay huella apa en e de incisión sup alineal en STI, como se ha hecho cons a en alguna
de las lec u as que se han e ec uado del ex o.
En gene al, del es udio del sopo e se concluye que se ap o echa una pied a ya muy mal a a-
da y odada an es de ecibi el ex o, azado po alguien que no es un can e o p o esional —u ili-
za un punzón, no un cincel— y que más que un din el pa ece habe sido o iginalmen e un umb al
an iguo con los can os muy desgas ados, que hab ía sido eu ilizado pa a ac u a la insc ipción; las
dimensiones de la pieza, con un ondo de 29,5 cm, i.e., un pie omano, e ue zan es a idea. Es sig-
ni ica i o que en l. 2 los ca ac e es I y M de la p ime a palab a no igu en comple os, señal de que
11 Hemos de ag adece aquí la ayuda pa a la locali-
zación de la insc ipción p es ada po D. Ra ael Rod í-
guez, apasionado es udioso y de enso del pa imonio
a queológico, his ó ico y medioambien al de su coma -
ca, el Alja a e. El mismo ag adecimien o hacemos ex-
ensi o al Consejo de He mandades de Sanlúca po el
pe miso de acceso a la pieza a a és de sus es ancias.
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han sido azados con pos e io idad al desconchón allí si uado. Una úl ima ap eciación: alguien se
ha en e enido en esal a con lapice o algunas le as, especialmen e las si uadas en la pa e de echa
de la insc ipción.
AEDEM Q S T I M EVSTACHII
SIMVLACRO SOLIS EVERSO
Aedem q(---) s(anc) i m(a y is) Eus achii / simulac o Solis eue so
Es e desa ollo de la secuencia S T I M ya ue expues o po Si uela y Mayans, es e úl imo des-
conociendo la suge encia del políg a o malagueño12, y es ambién la seguida en o as alusiones a
la pieza (Ca bonell, Gimeno 2011, 120 nª 36). Hemos de econoce que no somos capaces de ex-
plica cuál es el desa ollo y sen ido de la Q en es a pieza, a no se que se a e de una ab e ia u-
a de la conjunción copula i a enclí ica -que uniendo aedem y algún o o é mino (¿ emplum, e i-
gies?) que igu a a en o a pieza anexa a es a, donde es a ía ambién el e bo del que dependen
ambos acusa i os.
Dos son las ías po las que se ha ansmi ido el conocimien o de es a pieza. La p ime a pa e
de una ca a en iada po Gallegos el 28 de mayo de 1642 a R. Ca o, ex o que se ha conse ado
en el manusc i o Ca as y Papeles de Rod igo Ca o, gua dado en la Biblio eca Colombina de Se illa
(BCC ms. 58-1-9, . 181 .). Allí Gallegos da a conoce es e ex o al e udi o de U e a (o a memo-
ia, que à VM no comuniquè el o o dia), y, exp esada su opinión de que se a e de un agmen o,
á mi pa ece , de insc ipción mayo , la ubica en la escale a de la o e de la iglesia —es à en la escale-
a de la o e de la Yglesia de San Es acio—, ansc ibiendo el ex o comple o, al y como hoy pue-
de obse a se. De alle impo an e es el de la consignación de la Q, señal de que a Gallegos le ue
ansmi ido ielmen e el ex o o, más p obablemen e, como se deduce de se o igina io de Sanlú-
ca , io la pieza in si u, pues, con una sola excepción, odos los que se han ocupado de ella pos e-
io men e han omi ido es e ca ác e en sus lec u as. En sus Adiciones13, Ca o incluyó el ex o de
ma as, ya sin la Q14; aunque el u e ano isi ó Sanlúca en alguna ocasión, como exp esamen e in-
dica en sus esc i os, no hay e idencia de que ie a pe sonalmen e la pieza. Las Adiciones han sido
la base de odas las lec u as pos e io es de la insc ipción; e ec i amen e, de la lec u a de Rod igo
Ca o beben di ec amen e las lecciones del pad e Fló ez (Fló ez 1752, 117) —de quien la oma án
Mayans (ap. Bu mann 1773, XXX) y Co és y López (Co és 1836, 393, quien habla de Es imio
Eus aquio [sic])—, T igue os15, Ceán Be múdez (Ceán 1832, 282) —de aquí la e sión de Se ano
(Se ano 1911, 152)—, y, inalmen e, Hübne , quien la incluyó en IHC 19* c eyendo que Ca o la
hab ía ac u ado, y con un añadido en la pg. 137 del Supplemen um16. Finalmen e, la pieza ha sido
12 Una opción al e na i a es la p esen ada en Cle-
men e 2010, 281 nª 1881: Aedem q(uae) s (a ) i(n)
m(emo iam) Eus achii / simulac o solis eue so, que nos
pa ece menos jus i icada que la an e io . Si bien la
cons ucción QVAE STAT IN, imp opia del la ín clá-
sico, es omnip esen e en ex os medie ales y mode nos,
la secuencia ST(a ) I(n) M(emo iam) no iene ni un
solo pa alelo, ni li e a io ni epig á ico. La econs uc-
ción in memo iam Eus achii pa ece cohe en e, pe o no
esul a acep able p i a a Eus aquio de su condición de
san o, y en es e sen ido la cons ucción Sanc i ma y is
Eus achii es mucho más lógica.
13 Ob a con nume osas copias: BNM ms. 5745,
5575, 6334, 8954, 9693, 9858, 11182; RAH ms.
9-5784 y 9-6059; BCC ms. 58-1-10, 58-1-17, 58-5-41,
59-1-25.
14 Ca o 1932, 126 n.º 49. Un ex ac o de las Adi-
ciones ue ya edi ado en 1851 en Memo ial His ó ico Es-
pañol 1 (1851), donde la insc ipción de Eus aquio igu-
a en pg. 405-406, ambién aquí sin la Q.
15 RAH Ms. 9-6059.
16 Donde e óneamen e señala que Gallegos de Ve a
la conoció a a és de Ca o, según en iende de su con-
sul a de una copia en manos del Duque de T’Se claes.

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ecogida en CILA II.4, 50*, donde igu a en el apa ado de los alsos como insc ipción c is iana que
se encuen a pe dida.
Una segunda ía po la que se ha ansmi ido es a insc ipción ha sido a a és de a ias en a-
das e ec uadas po Ma ín Vázquez Si uela en el ci ado ms. BCC 60-1-13, donde se ecoge la co-
ec a lec u a de la insc ipción. Una de ellas se encuen a a con inuación de los pasajes de la his-
o ia de Sanlúca de Gallegos de Ve a —que inaliza en el . 20 del manusc i o—, conc e amen e
en . 22 . Allí igu a la lec u a que aquel debió e ec ua en 1647, según se deduce de la indica-
ción, en el e so del mismo olio, de habe con olado pe sonalmen e CIL II 116* el 1 de oc ub e
en casa de los he ede os de Gallegos. El acione o debió e ambién es a pieza a eno de la p e-
cisión con que indica la ubicación de la pieza —“en el ca acol de la o e es a una pied a que si e
de lin el a una pue a. Es de má mol pa do de una ba a de la go”—, y la co ección de la lec u-
a del ex o en dos líneas, al como hoy podemos co obo a en la au opsia. Su ansc ipción, no
obs an e, o ece una I de simulac o delineada con pun os que no esponde a la ealidad. Más ade-
lan e del mismo manusc i o, en . 30 ., iene ecogido el ex o en la lec u a que sald á en las Adi-
ciones de Ca o, con la omisión de la Q de l. 1, mien as que en . 54 ., y den o de una conjun o
de papeles que son exce p ae del Ve e um Hispaniae Deo um Manes siue eliquiae del e udi o u e-
ano, uel e a apa ece co ec amen e ansc i o nues o ex o, con la sal edad de dis ibui lo es a
ez en es líneas; igu a al ma gen de es a úl ima en ada una ano ación, de la mano y i ma de
Si uela —D(oc o ) S(i uela)—17, que eza es a juzgo que es de c is ianos, i que sea de lee SANCTI
MARTYRIS &18. Una ez más se cons a a la idelidad de las au opsias de Si uela y de las desc ip-
ciones de las piezas con las que abaja, que ma izan las opiniones excesi amen e nega i as sob e
su quehace epig á ico (Balles e os 2002, 141-170), en con as e con la es ima que le dispensa on
Nicolás An onio, Mayans o Hübne .
La insc ipción es indiscu iblemen e de ac u a mode na. Como es bien conocido, una pa e sus-
ancial de las insc ipciones alsas asmi idas en la adición manusc i a no pasa on de la cabeza de
sus edi o es o comen a is as, siendo alsos li e a ios nunca insc i os sob e pied a, al menos has a
mediados del siglo x i, cuando la dinámica de ejecución ma e ial de alsos se hace más ecuen e.
Y aquí eside el mayo a ac i o e in e és de es e documen o, el de su ma e ialización en pied a con
la consiguien e posibilidad de con ola lo de uisu19, cons i uyéndose es a ci cuns ancia en un ac o
añadido a su alo como es imonio de la isión y cons ucción de la An igüedad en las echas de su
alsi icación. Y del es udio o mal del sopo e se desp ende, como hemos dicho, la eu ilización de
un obje o an iguo, p obablemen e un umb al. También el análisis in e no del ex o p opo ciona a-
zones pa a ce i ica su ab icación en época mode na. Un elemen o in e esan e a es e espec o es el
empleo del ocablo simulac um que, jun o a s a ua y signum, es el más ecuen e en época an i-
gua pa a designa una imagen di ina (Lahusen 1992, passim; O ia 2000, 454; S ewa 2003, passim).
En gene al, simulac um es un é mino empleado pa a ep esen aciones en con ex os de di inida-
des o pe sonajes di inizados — eyes y empe ado es—, y iende a es a asociado con imágenes de cul-
o que han sido consag adas y ienen de oción y ene ación. Pe o in e esa aho a incidi en un ma-
iz pa icula con elación al uso de es e é mino y sob e el que ya llamó la a ención P. G os (G os
1976, 161), y es el hecho de que en la inicial li e a u a apologé ica c is iana el ocablo simulac um
se á empleado como sinónimo de ( alsa) di inidad pagana, y así se desp ende cla amen e de algu-
nos ex os de los Pad es de la Iglesia cuando iden i ican simulac um y icción, na u aleza demoníaca
17 Desa ollo que ag adecemos a H. Gimeno.
18 En es a di ección desa olló ambién G. Mayans
la secuencia STIM, p ecedido po Si uela, como se e.
19 Ejemplos de es e uso en Billano ich 1967; Di
S e ano 1987, 195 nª 480; S enhouse 2005, 90.
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VELEIA, 29, 2012
Figu a 2. BNM ms. 2053, ol. 71 , accesible en la Biblio eca Vi ual de Andalucía (h p://www.biblio eca i ual
deandalucia.es)
de los ídolos y ausencia de eligión e dade a20. Como es e iden e en nues o ex o sanluqueño, en
la edacción de la insc ipción alguien, bebiendo en la adición de los p ime os Pad es de la Iglesia
—bien conocidos en e los cí culos humanís icos—, empleó simulac um Solis eniendo en men e la
alsedad del ídolo del Sol que, de ibado, ue sus i uido po la igu a de Eus aquio.
Po o o lado, en la paleog a ía empleada en el ex o hay un indicio más que e iden e pa a pode
echa la pieza en un a co que a desde ines del siglo x i a mediados del x ii: la g a ía de la Q, con
ese peculia pedúnculo an ca ac e ís ico de esa cen u ia. No al an los pa alelos que documen an
es a o ma de esc ibi es e signo. En la misma síloge de Si uela igu a en la ansc ipción de a ias ins-
c ipciones (CIL II2/ 5, 854 [ . 48 ], CIL II 1966 [ . 55 .], CIL II 1199 = HEp 9, 521 [ . 281 .], CIL II
1215 [ . 281 .], . 47 .). En los ex os manusc i os de R. Ca o se encuen a abundan emen e ep esen-
ada esa misma mane a de aza el abo de la le a; así po ejemplo, en Adiciones21, en conc e o en la
ansc ipción que allí se hace de la insc ipción CIL II 118* de Sanlúca , donde las seis Q mayúsculas
que se usan se azan de la misma mane a que en la insc ipción de Eus aquio ( ig. 2); lo mismo puede
20 Te . Apol. 12.2, 16.3, 22.6; Idol. 3.1, 3.4, 5.4,
Spec . 7.5; Zen. Ve . T ac . 1.1.12.5, 1.14.5.1, 1.34.9.10,
2.4.6.7; Lac . Ins . 2.18; Isid. E ym. 8.11.6.
21 En una e sión manusc i a de 1686, BNM ms.
2053, . 71 . Compá ese ambién con la g a ía, es a ez
del p opio Ca o, en BNM ms. 8389, . 200 , ep odu-
cido en Pascual 2000, 125.
236 SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA Y SERGIO GARCÍA-DILS DE LA VEGA
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Figu a 3. Línea 10 de la insc ipción la ina del basamen o de la columna de Hé cules. Alameda de Hé cules.
Se illa. Fo o de S. O dóñez Agulla
e se en la ansc ipción de o as insc ipciones en esa misma ob a, o en la Q mayúscula en el p opio
discu so de ese ex o. En o os ex os manusc i os del mismo au o se encuen a es a o ma, como,
po ejemplo, cuando emplea la mayúscula en algunas de las poesías ecogidas en los manusc i os de
la Bodleian Lib a y de Ox o d o del Semina io de Vi o ia22. La misma g a ía de la Q se encuen a en
un ms. de la RAH, del Ldo. F. Po as de la Cáma a, analizado po H. Gimeno en es a misma sede.
Pe o no solo en los ex os edac ados a mano, ambién en el ámbi o epig á ico con empo áneo se do-
cumen a igualmen e es a peculia g a ía de la Q: es el caso de uno de los epíg a es si os en el basa-
men o de las columnas de la Alameda de Hé cules en Se illa, en el ex o la ino que ue g abado en
1578 ( ig. 3), así como en dos de los i uli de los pedes ales de las es a uas de Césa y Hé cules, sob e
ambos us es, que ue on cincelados en 1574 ( ig. 4 y 5).
Res a, en in, p egun a se con G a on po los medios, mo i os y opo unidad de la alsi ica-
ción de es a pieza (G a on 2001, 37 ss.). Si pa imos de la idea de que la c eación de un also no
puede desliga se del con ex o polí ico, social e ideológico del momen o en que se ac u a, no cabe
duda de que oda la espu ia cons ucción de la his o ia de Sanlúca , y con ella la ac u a de nues a
pieza, ha de elaciona se necesa iamen e con el a ianzamien o del p es igio de una ciudad que en
poco iempo, con el ascenso de la igu a del Conde-Duque de Oli a es, había pasado de se una i-
lla de an as en manos de la Iglesia se illana a con e i se en cabeza del Es ado de Oli a es. Se a-
a ía, en de ini i a, de un elemen o más en la legi imación de la an igüedad de Sanlúca en el a án
po la búsqueda de una iden idad u bana basada en unos o ígenes glo iosos, en una si uación que
se epe ía en muchas o as ciudades hispanas23.
La expansión e i o ial de la casa seño ial de Oli a es y la asunción del es a u o de ciudad po
pa e de Sanlúca la Mayo cons i uye un acon ecimien o capi al en es e con ex o. Ya el p ime
conde, D. Ped o, había in en ado su adquisición, us ada inalmen e po el concejo de Se illa, en
cuyas manos es aba desde el siglo xiii. Pe o en la nue a coyun u a de a ianzamien o de su pode
polí ico, Oli a es consegui á en 1624 el apoyo eal pa a adqui i la ju isdicción, y con ello el seño-
ío, de Sanlúca y sus 800 ecinos, así como su inculación al mayo azgo. Al año siguien e log a á
el ansiado econocimien o del Ducado de San Lúca la Mayo , y se á inalmen e en 1639 cuando Fe-
lipe IV, as las ges iones de la condesa Inés de Zúñiga, o o gue el í ulo de ciudad a és e que e a el
luga más ele an e de su es ado (Ellio 1986, 165-6; He e a 1990, 89 ss., 130-1), de mane a que,
22 Puede e se su ep oducción en las ilus aciones XI,
XII de Pascual 2000, 130-131.
23 Sob e es os aspec os uide las suge en es ap ecia-
ciones de Ca bonell, Gimeno 2011.
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Figu a 4. Pedes al de la es a ua de Hé cules (ca a me idional). Alameda de Hé cules. Se illa. Fo o de D. González
Acuña
Figu a 5. Pedes al de la es a ua de Césa (ca a sep en ional). Alameda de Hé cules. Se illa. Fo o de D. González
Acuña