153
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 47, Se illa, 2021, págs.153-206
UNA CORRIDA, CUANDO NO LAS HABÍA,
Y TRES CRONISTAS TAURINOS (1613)
Gonzalo San onja Gómez-Age o*
Tecum habi a, en a en i mismo
Pe sio (Sá i as, IV, 52)
iculado el í ulo sob e la pa adoja de algo que en mi opi-
nión (basada en da os) se daba cuando en eo ía no exis-
ía, lo p ime o se á p ecisa qué co ida y qué es es igos.
Pues se a a –nada menos– que de la co ida g ande
de las ies as mayo es y solemnes, condición ce i icada po la
asis encia pa cial a las mismas de Felipe III, con que la ciudad
del Acueduc o exal ó la cons ucción del san ua io de Nues a
Seño a de la Fuencisla y el aslado al mismo de la ene ada
imagen de su pa ona en sep iemb e de 16131, san ua io le an-
ado al ab igo de esas peñas G aje as desde las que ue a ojada
* Ca ed á ico de la Uni e sidad Complu ense de Mad id, di ec o del
Ins i u o Cas ellano y Leonés de la Lengua.
1Según la leyenda, la imagen de la Vi gen de la Fuencisla ( ons s ilians,
uen e que mana), allada po San Lucas, hab ía llegado a la ciudad po mano de
San Je o eo (8 a. C. – 71 d. C.), má i , su p ime obispo, discípulo de San Pablo
y maes o de San Dionisio, siendo ocul ada du an e la dominación musulmana y
luego descubie a po una judía. Some ida a discusión la p esencia en Sego ia y
aún la exis encia de San Je o eo, su cul o ue ins i uido po el obispo Diego
Escolano y Ledesma (Mad id, 1609- G anada, 1672), iscal del consejo sup emo
de la Inquisición, obispo an es de Mallo ca y Ta azona, inalmen e de G anada y
au o de un Ca ecismo en lengua ulga pa a los ec o es, ica ios y cu as de
almas (Za agoza, 1661). Pese a con o e sias que han educido su episcopado a
me a conje u a, la de oción popula cob ó a aigo du an e el siglo XIX y a ella
esponde que lle e su nomb e la pue a del lado su del c uce o de la ca ed al.
A
154 Gonzalo San onja Gómez-Age o
2
al acío la judía Ma ía del Sal o2, que cons i uye el co azón de
un espacio mágico en el Valle del E esma, a los pies del Alcáza ,
al lado del Con en o de San Juan de la C uz y a menos de un pa
de pad enues os de la mis e iosa iglesia de la O den del Temple
de la Ve a C uz, inidad de joyas pa imoniales y inal de una
u a que nace pa a el asomb o en el Acueduc o.
Y es que an es de llega a la Fuencisla agua dan al iaje o la
ma a illa de San a C uz la Real, con en o dominico undado po
el p opio San o Domingo de Guzmán que conse a la cue a en
que el san o undado se e i aba a peni encia y donde San a
Te esa con e só en éx asis con él; la Real Casa de Moneda, inge-
nio dispues o po el g an Felipe II y cons uido po Juan de
He e a; y el Monas e io de San a Ma ía del Pa al, el único ceno-
bio en la ac ualidad ocupada po los monjes de San Je ónimo.
Así pues, Sego ia y co ida no ya g ande, sino mayúscu-
la. Sob e dicho eje gi a án las páginas que siguen, cen adas en
los ela os de es c onis as de is a, los es homb es de le as,
dos de ellos jus amen e a amados y con el e ce o, pa a noso os
el más impo an e, a la espe a del econocimien o que su es i-
monio me ece.
T es homb es de le as, acabo de señala . Y como se decía
an es, ¿cuáles ue on sus g acias?
Las de Diego de Colmena es, el his o iado sego iano po
excelencia (Sego ia, 26 de julio de 1586 – 29 de ene o de 1651),
muchas y muy e udi as, p esen ando po bande a su monumen al
His o ia de la insigne ciudad de Sego ia y compendio de las his-
o ias de Cas illa, que salió de las p ensas asimismo sego ianas de
2Cuen a la adición que hacia 1237 una muje c is iana acusó a dicha
judía de adul e io con su ma ido y que los jueces la condena on a mo i despeña-
da, sen encia ejecu ada aunque ella no cesa a de p oclama su inocencia. Lanzada
al acío, se encomendó a la Vi gen y no su ió daños. De ahí el nomb e Ma isal us
o Ma ía del Sal o. Al onso X consag ó a es e p odigio su cán iga 107, “Como
San a Ma ía gua dou de mo e hua judea que espena on”.
154
155
Gonzalo San onja Gómez-Age o
2
al acío la judía Ma ía del Sal o2, que cons i uye el co azón de
un espacio mágico en el Valle del E esma, a los pies del Alcáza ,
al lado del Con en o de San Juan de la C uz y a menos de un pa
de pad enues os de la mis e iosa iglesia de la O den del Temple
de la Ve a C uz, inidad de joyas pa imoniales y inal de una
u a que nace pa a el asomb o en el Acueduc o.
Y es que an es de llega a la Fuencisla agua dan al iaje o la
ma a illa de San a C uz la Real, con en o dominico undado po
el p opio San o Domingo de Guzmán que conse a la cue a en
que el san o undado se e i aba a peni encia y donde San a
Te esa con e só en éx asis con él; la Real Casa de Moneda, inge-
nio dispues o po el g an Felipe II y cons uido po Juan de
He e a; y el Monas e io de San a Ma ía del Pa al, el único ceno-
bio en la ac ualidad ocupada po los monjes de San Je ónimo.
Así pues, Sego ia y co ida no ya g ande, sino mayúscu-
la. Sob e dicho eje gi a án las páginas que siguen, cen adas en
los ela os de es c onis as de is a, los es homb es de le as,
dos de ellos jus amen e a amados y con el e ce o, pa a noso os
el más impo an e, a la espe a del econocimien o que su es i-
monio me ece.
T es homb es de le as, acabo de señala . Y como se decía
an es, ¿cuáles ue on sus g acias?
Las de Diego de Colmena es, el his o iado sego iano po
excelencia (Sego ia, 26 de julio de 1586 – 29 de ene o de 1651),
muchas y muy e udi as, p esen ando po bande a su monumen al
His o ia de la insigne ciudad de Sego ia y compendio de las his-
o ias de Cas illa, que salió de las p ensas asimismo sego ianas de
2Cuen a la adición que hacia 1237 una muje c is iana acusó a dicha
judía de adul e io con su ma ido y que los jueces la condena on a mo i despeña-
da, sen encia ejecu ada aunque ella no cesa a de p oclama su inocencia. Lanzada
al acío, se encomendó a la Vi gen y no su ió daños. De ahí el nomb e Ma isal us
o Ma ía del Sal o. Al onso X consag ó a es e p odigio su cán iga 107, “Como
San a Ma ía gua dou de mo e hua judea que espena on”.
154
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
Diego Díez de la Ca e a el año de g acia de 16373, a la uel a de
ca o ce años de in es igación, años con ados a pa i de 1620, más
es de a igosas ges iones adminis a i as.
Hijo del ca pin e o He nando de Colmena es y de su
segunda muje , Juana Bau is a de Peñalosa, don Diego cu sa ía
es udios canónicos en la Uni e sidad de Salamanca, emulando a
dos de sus he manos ( u o sie e), y can ó p ime a misa en el
emplo sego iano de San Es eban el 9 de ene o de 1611, ob e-
niendo poco después el cu a o de Valdesimon e4pa a consegui
al cabo de seis años una iglesia capi alina: la de San Juan, pun o
inal de su modes a ca e a eclesiás ica, po que en ella se ocupó
has a la mue e y ecibió sepul u a. Sace do e, his o iado y
poe a ba oco en cas ellano y la ín que cues ionó los pos ulados
de Lope de Vega, su c onicón sigue conci ando pa abienes, pa a-
digma asumido po la Academia de San Qui ce:
«Nunca se á bas an e admi ada la diligencia del cu a de S. Juan.
Sin su dedicación al pasado de Sego ia, sin su ebusca de ins-
umen os y códices, igno a íamos g an pa e de nues as an i-
güedades. Si conside amos cuán poco conocidos son los hechos
sucedidos después, pese a se más ce canos, nos da emos cuen-
3
3Con segunda edición inmedia a, en la que añadió el índice gene al y un
capí ulo sob e las “Vidas y esc i os de los esc i o es sego ianos”, y e ce a en
Mad id de 1640, las es de Diego Díaz de la Ca e a, imp eso en Sego ia de 1637
a 1640 y Mad id has a 1668, cuando alleció, haciéndose ca go del alle su iuda
Ma ía Rey, a su ez sucedida po su sob ino F ancisco Sanz, ac i o has a 1710.
(Fe mín de los Reyes Gómez y Susana Vilches, Del Sinodal de Aguila uen e a El
Adelan ado de Sego ia, cinco siglos de imp en a sego iana (1472-1910). Mad id,
Calambu /Dipu ación de Sego ia, 2015, págs. 97-101).
4Valdesimon e (Valle de Simón en el siglo XIII), luga si uado en el ocha-
o de Can alejo, Comunidad de Villa y Tie a de Sepúl eda, aho a con menos de
medio cen ena de habi an es, que e an cua en a y dos ecinos más cinco iudas a
mediados del XVIII (Ca as o del Ma qués de la Ensenada), en onces con ci uja-
no, maes o de escuela, abe ne o, e e o, ejedo es de lienzo, lab ado es, pas o-
es, panade os y dos moline os, amén de a ios pob es de solemnidad, acogidos a
53 casas, una de ellas a uinada.
155
156 Gonzalo San onja Gómez-Age o
a de cómo supo alo a la he encia his ó ica, conse ada p in-
cipalmen e po su es ue zo, … a pesa de e o es aislados o jui-
cios discon o mes con los nues os». (Colmena es, 1969)
En in, si admi able “la diligencia” de dicho seño cu a,
cómo no ponde a el sazonado quehace li e a io del doc o
Je ónimo de Alcalá Yáñez y Ribe a (Mu cia, 15715– Sego ia,
1632), al ez de ascendencia con e sa, au o de Alonso mozo de
muchos amos, í ulo que los edi o es de los siglos XVIII y XIX
comple a on con El donado hablado , que hizo o una. No ela
pica esca di idida en dos pa es, espec i amen e es ampadas en
1624 (Valladolid, Je ónimo Mo illo) y 1626 (Mad id,
Be na dino de Guzmán), sus eediciones se suceden con i egu-
la egula idad.
Resumamos: médico ci ujano, con es udios cu sados en la
Uni e sidad de Valencia que le apa a on de su p ime a oca-
4
5La go iempo enido po sego iano de nacimien o, en esa condición se
econocía, p oclamándola desde la po ada de sus ob as ( e big acia, Alonso,
mozo de muchos amos. Mad id, po Be na dino de Guzmán, a cos a de Juan de
Vicuña Ca asquillo, 1624: «compues o po el doc o ..., médico y ci ujano, ecino
y na u al de la ciudad de Sego ia»), po al lo u ie on sus con empo áneos
(“Suma del p i ilegio”, i mada po el sec e a io Má mol: «Tiene el p i ilegio el
doc o …, na u al de la ciudad de Sego ia») y así lo asien a Colmena es en “Las
idas y esc i os de los esc i o es sego ianos”, His o ia (1974, III, págs. 191-3):
“Nació en Sego ia año mil y quinien os y sesen a y es (igno amos el día)”. Sin
emba go, las in es igaciones de Manuel Muñoz Ba be án (publicadas en La
Ve dad, 1975) ac edi an que nació en Mu cia, hijo del médico He nando Yáñez y
Pe onila Ribe a, sego iana, y que ue a aíz del allecimien o p ema u o de su
pad e, cuando llegó a la ciudad en la que desa olla ía su ida, acogido po sus íos
ma e nos (He nando de Alcalá, sace do e, y El i a), en la que esc ibió sus es
lib os, alleció y ecibió sepul u a. Reclama le aho a mu ciano es como hace
zamo ano al o e ense Cla ín, que ino al mundo po Zamo a el 25 de ab il de
1852, aunque ampoco cabe desconoce su pa en esco con los Vélez de Mu cia, a
cuyo se icio es u o su amilia. De hecho, Alcalá dedicó su no ela a Luis Faja do,
II ma qués de los Vélez y de Molina, Adelan ado y Capi án Gene al del eino de
Mu cia (Vélez-Blanco o Mu cia, 1508 o 1509- Vélez Blanco, 1574 o 75).
Sego iano de Mu cia, y en paz.
156
157
Gonzalo San onja Gómez-Age o
a de cómo supo alo a la he encia his ó ica, conse ada p in-
cipalmen e po su es ue zo, … a pesa de e o es aislados o jui-
cios discon o mes con los nues os». (Colmena es, 1969)
En in, si admi able “la diligencia” de dicho seño cu a,
cómo no ponde a el sazonado quehace li e a io del doc o
Je ónimo de Alcalá Yáñez y Ribe a (Mu cia, 15715– Sego ia,
1632), al ez de ascendencia con e sa, au o de Alonso mozo de
muchos amos, í ulo que los edi o es de los siglos XVIII y XIX
comple a on con El donado hablado , que hizo o una. No ela
pica esca di idida en dos pa es, espec i amen e es ampadas en
1624 (Valladolid, Je ónimo Mo illo) y 1626 (Mad id,
Be na dino de Guzmán), sus eediciones se suceden con i egu-
la egula idad.
Resumamos: médico ci ujano, con es udios cu sados en la
Uni e sidad de Valencia que le apa a on de su p ime a oca-
4
5La go iempo enido po sego iano de nacimien o, en esa condición se
econocía, p oclamándola desde la po ada de sus ob as ( e big acia, Alonso,
mozo de muchos amos. Mad id, po Be na dino de Guzmán, a cos a de Juan de
Vicuña Ca asquillo, 1624: «compues o po el doc o ..., médico y ci ujano, ecino
y na u al de la ciudad de Sego ia»), po al lo u ie on sus con empo áneos
(“Suma del p i ilegio”, i mada po el sec e a io Má mol: «Tiene el p i ilegio el
doc o …, na u al de la ciudad de Sego ia») y así lo asien a Colmena es en “Las
idas y esc i os de los esc i o es sego ianos”, His o ia (1974, III, págs. 191-3):
“Nació en Sego ia año mil y quinien os y sesen a y es (igno amos el día)”. Sin
emba go, las in es igaciones de Manuel Muñoz Ba be án (publicadas en La
Ve dad, 1975) ac edi an que nació en Mu cia, hijo del médico He nando Yáñez y
Pe onila Ribe a, sego iana, y que ue a aíz del allecimien o p ema u o de su
pad e, cuando llegó a la ciudad en la que desa olla ía su ida, acogido po sus íos
ma e nos (He nando de Alcalá, sace do e, y El i a), en la que esc ibió sus es
lib os, alleció y ecibió sepul u a. Reclama le aho a mu ciano es como hace
zamo ano al o e ense Cla ín, que ino al mundo po Zamo a el 25 de ab il de
1852, aunque ampoco cabe desconoce su pa en esco con los Vélez de Mu cia, a
cuyo se icio es u o su amilia. De hecho, Alcalá dedicó su no ela a Luis Faja do,
II ma qués de los Vélez y de Molina, Adelan ado y Capi án Gene al del eino de
Mu cia (Vélez-Blanco o Mu cia, 1508 o 1509- Vélez Blanco, 1574 o 75).
Sego iano de Mu cia, y en paz.
156
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 5
ción eligiosa; pad e p olí ico, casado dos eces, con doce hijos,
nue e de los cuales le sob e i ie on; y esc i o , con dos ob as
además del Alonso, amén una ga illa de poemas suel os6: los
Milag os de Nues a Seño a de la Fuencisla, g andezas de su
nue o y ies as que en su aslación se hicie on po la ciudad de
Sego ia, de quien es Pa ona (Salamanca, Imp en a de An onia
Ramí ez, 1615), la que aquí nos in e esa, y Ve dades pa a la ida
c is iana, ecopiladas de los san os y g a es au o es, casi pós u-
ma (Valladolid, Je ónimo Mo illo, 1632).
6Esc i as pa a au o es amigos. Así una décima pa a Le as di inas de Juan
Quin ela Ledesma y B acamon e, dos sone os pa a las Reales exequias consag a-
das en Mu cia a la mue e de Felipe II de Juan Alonso de Almela o las le illas,
je oglí icos, edondillas, quin illas, e c., con que concu só en el ce amen con o-
cado po la anslación de la Vi gen de la Fuencisla, ecogidas en sus Milag os.
Alonso, mozo de muchos amos esponde a una es uc u a
dialógica, aunque al ez ue a más exac o cali ica la de no ela
mono dialogada, con el p o agonis a, que cie amen e si ió a
más amos que ningún o o píca o, con ando sus pe ipecias a
Fig. n.º 29.- Po ada
del lib o de Diego de
Colmena es, 1637.
157
158 Gonzalo San onja Gómez-Age o
6
quien se dejaba: en la p ime a pa e al ica io de la o den del
con en o en que ungía de donado, mien as en la segunda se
explaya con el pá oco de San Zoles, bajo cuya ju isdicción eje -
cía de e mi año en San Cosme y San Damián, despachándose a
gus o sob e es o y aquello. En ealidad Alonso no enía made a
de píca o, buena pe sona lle ada y aída muy a su pesa po la
mala o una, íc ima de un osa io de ad e sidades que le con-
i ió en una especie de se moneado impeni en e e inaguan a-
ble. De ahí que el ica io, ins ado po la comunidad, lo expulsa a
sin con emplaciones: con la limosna de cincuen a eales, «me
sacó de la po e ía, y ce ando la pue a me dejó en la calle».
F iso de la época, en el que no puedo de ene me, egis a
es ampas du as y pin a cos umb es poco edi ican es. Po ejemplo,
cuando abo da la calamidad del alojamien o obliga o io de los sol-
dados, una plaga pa a los lab ado es, o las b omas abusi as de los
es udian es en las en as y posadas de los caminos. Tole an e, aun-
que con pun as de an i eminismo que no con end ía descon ex-
ualiza (se mani ies an al hilo de su ma imonio desa o unado
con una iuda), la ida de Alonso es á plagada de a en u as, inclu-
yendo un iaje ame icano y su ap esamien o po los pi a as de
A gel. Qué no ela an en e enida, con el incon enien e de unos
excesos discu si os que ompen el i mo na a i o.
El e ce o de la e na, c onológicamen e el p ime o (“los
úl imos se án los p ime os, y los p ime os los úl imos”, Ma eo,
19, 23-30), ue Simón Díaz y F ías, licenciado en A es y
Teología po Alcalá de Hena es y i ula del cu a o sego iano de
To eiglesias, un pueblo con pe sonalidad, a la is a de Tu égano
y a menos de ein a kilóme os de la capi al.
(Pe mí aseme un inciso, el p ime o de dos, de ca ác e pe -
sonal: pueblo pa a mi p o idencial, ya que en él i ió y desem-
peñó sus do es cu a i as Ma ino pad e, el mago que en su iempo
me epa ó las lesiones espeleológicas, y donde en la ac ualidad
desempeña las suyas Ma ino hijo, que me a egla las go e as
158
159
Gonzalo San onja Gómez-Age o
6
quien se dejaba: en la p ime a pa e al ica io de la o den del
con en o en que ungía de donado, mien as en la segunda se
explaya con el pá oco de San Zoles, bajo cuya ju isdicción eje -
cía de e mi año en San Cosme y San Damián, despachándose a
gus o sob e es o y aquello. En ealidad Alonso no enía made a
de píca o, buena pe sona lle ada y aída muy a su pesa po la
mala o una, íc ima de un osa io de ad e sidades que le con-
i ió en una especie de se moneado impeni en e e inaguan a-
ble. De ahí que el ica io, ins ado po la comunidad, lo expulsa a
sin con emplaciones: con la limosna de cincuen a eales, «me
sacó de la po e ía, y ce ando la pue a me dejó en la calle».
F iso de la época, en el que no puedo de ene me, egis a
es ampas du as y pin a cos umb es poco edi ican es. Po ejemplo,
cuando abo da la calamidad del alojamien o obliga o io de los sol-
dados, una plaga pa a los lab ado es, o las b omas abusi as de los
es udian es en las en as y posadas de los caminos. Tole an e, aun-
que con pun as de an i eminismo que no con end ía descon ex-
ualiza (se mani ies an al hilo de su ma imonio desa o unado
con una iuda), la ida de Alonso es á plagada de a en u as, inclu-
yendo un iaje ame icano y su ap esamien o po los pi a as de
A gel. Qué no ela an en e enida, con el incon enien e de unos
excesos discu si os que ompen el i mo na a i o.
El e ce o de la e na, c onológicamen e el p ime o (“los
úl imos se án los p ime os, y los p ime os los úl imos”, Ma eo,
19, 23-30), ue Simón Díaz y F ías, licenciado en A es y
Teología po Alcalá de Hena es y i ula del cu a o sego iano de
To eiglesias, un pueblo con pe sonalidad, a la is a de Tu égano
y a menos de ein a kilóme os de la capi al.
(Pe mí aseme un inciso, el p ime o de dos, de ca ác e pe -
sonal: pueblo pa a mi p o idencial, ya que en él i ió y desem-
peñó sus do es cu a i as Ma ino pad e, el mago que en su iempo
me epa ó las lesiones espeleológicas, y donde en la ac ualidad
desempeña las suyas Ma ino hijo, que me a egla las go e as
158
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 7
muscula es del mon añismo, he ede o de la ciencia in usa pa e -
na, componedo al que jamás se le esis ie on las pa as queb a-
das de los a o unados jumen os y acas de la coma ca).
To eiglesias y su e i o io, que incluye dos pedanías
(Losana de Pi ón y O ones de Benjumea, con un museo de la
escuela u al con más de ein e mil obje os) o ecen mo i os
pa a la isi a: cue as a queológicamen e an apasionan es como
La Vaque a o, en o o sen ido, la de Mu cieganillos, una o ca
que iene su bajadi a, un puen e omano, la singula e mi a
upes e de San iagui o y la iglesia de Nues a seño a de la
Asunción, acabado exponen e del ománico sego iano. Homb e
cu ioso y pas o de gen es abajado as, don Simón end ía un
pasa apacible, y lo que sin duda no le hubie a gus ado es la sem-
blanza c í ica que le ende ezó Diego de Colmena es (salió cuan-
do lle aba años en la sepul u a), que empieza así:
«Nació en Sego ia, en la pa oquia de San a Olalla, donde ue
bau izado en dos de no iemb e de mil y quinien os y sesen a y
un años. Sus pad es ue on Juan Díaz y Juana de Nie a. Es udio
en Sego ia La inidad, y en Alcalá A es y Teología, con buen
cuidado. Ob u o el cu a o en To eiglesias, en es e Obispado, y
con pa icula de oción a Nues a Seño a esc ibió un lib o ….»
En e da o y da o, Colmena es se pe mi e un pa de jui-
cios: cu só es udios “con buen cuidado” y esc ibió un lib o ani-
mado po “pa icula de oción a Nues a Seño a”, lo cual,
a ándose de un cu a, esul a ía obligado: si a los mili a es se les
supone el alo , cómo no supone de oción po la Vi gen a los
sace do es. ¿Nada más?
No, en absolu o. Diego de Colmena es se ensaña luego
con don Simón. Sin ce emonias ni medias in as, lo puso a chupa
de dómine. Igual que a Je ónimo de Alcalá Yáñez. No se des-
p ende de odo es o que la conco dia eina a en la epública li e-
a ia sego iana del Siglo de O o, como ampoco einaba, y bien
se sabe, en la española. Ahí es án los ecados en enenados de los
159
160 Gonzalo San onja Gómez-Age o
g andes con a los g andes, ya Ce an es, obligado a de ende -
se, ya Lope de Vega, ya Ruiz de Ala cón y no digamos F ancisco
de Que edo o Luis de Góngo a.
LA REPÚBLICA LITERARIA, CAMPO DE AGRAMANTE
Acabo de adelan a lo: el cu a his o iado sacudió al cole-
ga de To eiglesias. Re oma é la p ime a ci a po donde la dejé:
que con “pa icula de oción” ende ezó un lib o a Nues a
Seño a. Mejo se lo hubie a aho ado, sugie e implíci amen e.
A su juicio e a ep obable has a el í ulo, que se le an ojaba
“ex a agan e y pomposo”, consecuencia de habe se plegado a una
“cos umb e o icio mode no”. No se me hace pa a an o. Po que
eso de Encenias de las ies as que nues a ciudad hizo en la as-
lación de su imagen de la Fuencisla al nue o emplo, únicamen e
deja en e e que don Simón dominaba las conmemo aciones
sag adas. Encenías es un é mino especí ico, sumamen e especí i-
co, que designa la ies a de la Exal ación de la San a C uz, cuyo
o igen se encuen a en Je usalén, mues a de júbilo po las edi ica-
ciones le an adas po Cons an ino en p o ección de los san os
luga es de mue e y esu ección de Jesuc is o, inculado al hallaz-
go de la San a C uz y ex endida a una oc a a que eco e el i ine-
a io del Mis e io Pascual. Con is osidad de ado nos, abundancia
de luces y magni icencia en las es idu as li ú gicas, dichas demos-
aciones de aleg ía cong egaban a los ieles de muchas leguas a la
edonda, como asimismo las e e idas ies as sego ianas, en e -
dad sin p eceden es y de asis encia masi a, con mul i udes o as e-
as a es ando sus plazas y desbo dadas po su calleje o.
Pe o lo del í ulo se ía lo de menos. A con inuación,
Colmena es cla a es bande illas a la memo ia de don Simón:
«pa a ado na el asun o, que de suyo es aba su icien emen e ado -
nado, o pa a aumen a olumen, in e puso algunos episodios o
dig esiones que ue on manchas más que ado no de la ob a». O
sea, la ob a peca ía de supe luidad, hinchazón y o peza.
8
160
161
Gonzalo San onja Gómez-Age o
g andes con a los g andes, ya Ce an es, obligado a de ende -
se, ya Lope de Vega, ya Ruiz de Ala cón y no digamos F ancisco
de Que edo o Luis de Góngo a.
LA REPÚBLICA LITERARIA, CAMPO DE AGRAMANTE
Acabo de adelan a lo: el cu a his o iado sacudió al cole-
ga de To eiglesias. Re oma é la p ime a ci a po donde la dejé:
que con “pa icula de oción” ende ezó un lib o a Nues a
Seño a. Mejo se lo hubie a aho ado, sugie e implíci amen e.
A su juicio e a ep obable has a el í ulo, que se le an ojaba
“ex a agan e y pomposo”, consecuencia de habe se plegado a una
“cos umb e o icio mode no”. No se me hace pa a an o. Po que
eso de Encenias de las ies as que nues a ciudad hizo en la as-
lación de su imagen de la Fuencisla al nue o emplo, únicamen e
deja en e e que don Simón dominaba las conmemo aciones
sag adas. Encenías es un é mino especí ico, sumamen e especí i-
co, que designa la ies a de la Exal ación de la San a C uz, cuyo
o igen se encuen a en Je usalén, mues a de júbilo po las edi ica-
ciones le an adas po Cons an ino en p o ección de los san os
luga es de mue e y esu ección de Jesuc is o, inculado al hallaz-
go de la San a C uz y ex endida a una oc a a que eco e el i ine-
a io del Mis e io Pascual. Con is osidad de ado nos, abundancia
de luces y magni icencia en las es idu as li ú gicas, dichas demos-
aciones de aleg ía cong egaban a los ieles de muchas leguas a la
edonda, como asimismo las e e idas ies as sego ianas, en e -
dad sin p eceden es y de asis encia masi a, con mul i udes o as e-
as a es ando sus plazas y desbo dadas po su calleje o.
Pe o lo del í ulo se ía lo de menos. A con inuación,
Colmena es cla a es bande illas a la memo ia de don Simón:
«pa a ado na el asun o, que de suyo es aba su icien emen e ado -
nado, o pa a aumen a olumen, in e puso algunos episodios o
dig esiones que ue on manchas más que ado no de la ob a». O
sea, la ob a peca ía de supe luidad, hinchazón y o peza.
8
160
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
Cu iosamen e Colmena es pasa po al o un lapsus o e a a
bien llama i o, que ampoco es la única acha de la imp esión: el
sone o que el au o ende eza «A la de oción que el
Ch is ianisimo Rey don Filipo Segundo uuo en la anslación de
nues a Seño a de la Fuencisla», a ención, «hon ando las ies as
con su Real p esencia», p esencia imposible, sal o apa ición
sob ena u al, allecido y en e ado hacía más de es lus os, el
13 de sep iemb e de 1598 en El Esco ial. El ey que asis ió ue
9
7Los duques de Le ma, Uceda, Alba, Peña anda y Cea, ma queses de
Peña iel, Na as, Malpica, Flo es y Mi abel, condes de Ba ajas, Al ami a, Los
A cos, Malpica, Oña e (pad e e hijo), San illana, San ies eban y Oli a, el
Adelan ado de la Nue a Galicia y don Juan de Idiáquez, sego iano y amilia del
su hijo Felipe III, que en ó en la ciudad del Acueduc o el sex o
día de la celeb ación, mié coles18 de sep iemb e del año de g a-
cia de 1613, a las es de la a de, acompañado la lo y na a de
la co e (“lo mejo de España”7).
Colmena es le pe donó ese lapsus, que en onces se ía an
comen ado como eído, pe o se despachó a gus o. A sabe que
Fig. n.º 30.- Po ada del lib o de Simón Diaz y F ias, 1614.
161
168 Gonzalo San onja Gómez-Age o
16
Quien hubiese comp ado la ob a de Díaz di ícilmen e se
in e esa ía po la de Alcalá. No se asladen al XVII los esque-
mas de nues o iempo. Li e a u a popula y es i a de consumo
u gen e, gana la ba alla del iempo no e a una cues ión baladí.
UNA CUESTIÓN PREVIA (QUIZÁS TEÓRICA O TAL VEZ BIZANTINA)
Gene almen e acep ado el deslinde azado po Don
Modes o, seudónimo José de la Loma y Milego (Mad id, 1867-
1916), hijo de Don Éxi o, su guía en el pe iodismo au ino, y
suceso de Ma iano de Ca ia, Sobaquillo, en El Libe al
(Mad id), que dis ingue en e el e is e o de o os, que egis a
con de allismo obje i o lo acon ecido en el uedo, y el c onis a
au ino, que apo a su imp esión pe sonal, cen ado en la esen-
cia y p escindiendo de lo anodino, yo c eo que esas dos ca ego-
ías p ocede ía ag ega una e ce a: la del in o mado
eleg á ico, que aslada al papel olande o de la p ensa o a las
ondas adio ónicas una especie de icha básica que si acaso
admi e algunos cali ica i os o, en su caso, descali ica i os.
La c í ica au ina comp ende ía es as es modalidades, en ién-
dase, la c í ica au ina mode na, palab a es a (mode na) que si e
pa a odo, ya pa a un o o, ya pa a un descosido, y que asladada a
la au omaquia da po sen ado que es a nace ía en la c ónica del
Dia io de Mad id del 20 de junio de 1793 sob e la co ida e ial de
es días an es en la Plaza de la Pue a de Alcalá, con seis o os de
mañana y doce po la a de, lidiados po Ped o y José Rome o.
Fi mada po Un cu ioso, co ió po los men ide os, pasó de mano en
mano y de inmedia o se apun a on a la idea los demás pe iódicos.
Yo no c eo que esa echa os en e ca ác e undacional, y
disc epo po dos azones: p ime a, en el mundo de las le as hay
más con inuidad, e olución y ans o mación que in enciones
ab o o o pun os ce o; segunda, cada día engo más cla o que la
cul u a au ina iene de más lejos de lo admi ido. Y en es e sen-
ido, a con inuación abona é el adelan o de un pa de siglos.
168
169
Gonzalo San onja Gómez-Age o
16
Quien hubiese comp ado la ob a de Díaz di ícilmen e se
in e esa ía po la de Alcalá. No se asladen al XVII los esque-
mas de nues o iempo. Li e a u a popula y es i a de consumo
u gen e, gana la ba alla del iempo no e a una cues ión baladí.
UNA CUESTIÓN PREVIA (QUIZÁS TEÓRICA O TAL VEZ BIZANTINA)
Gene almen e acep ado el deslinde azado po Don
Modes o, seudónimo José de la Loma y Milego (Mad id, 1867-
1916), hijo de Don Éxi o, su guía en el pe iodismo au ino, y
suceso de Ma iano de Ca ia, Sobaquillo, en El Libe al
(Mad id), que dis ingue en e el e is e o de o os, que egis a
con de allismo obje i o lo acon ecido en el uedo, y el c onis a
au ino, que apo a su imp esión pe sonal, cen ado en la esen-
cia y p escindiendo de lo anodino, yo c eo que esas dos ca ego-
ías p ocede ía ag ega una e ce a: la del in o mado
eleg á ico, que aslada al papel olande o de la p ensa o a las
ondas adio ónicas una especie de icha básica que si acaso
admi e algunos cali ica i os o, en su caso, descali ica i os.
La c í ica au ina comp ende ía es as es modalidades, en ién-
dase, la c í ica au ina mode na, palab a es a (mode na) que si e
pa a odo, ya pa a un o o, ya pa a un descosido, y que asladada a
la au omaquia da po sen ado que es a nace ía en la c ónica del
Dia io de Mad id del 20 de junio de 1793 sob e la co ida e ial de
es días an es en la Plaza de la Pue a de Alcalá, con seis o os de
mañana y doce po la a de, lidiados po Ped o y José Rome o.
Fi mada po Un cu ioso, co ió po los men ide os, pasó de mano en
mano y de inmedia o se apun a on a la idea los demás pe iódicos.
Yo no c eo que esa echa os en e ca ác e undacional, y
disc epo po dos azones: p ime a, en el mundo de las le as hay
más con inuidad, e olución y ans o mación que in enciones
ab o o o pun os ce o; segunda, cada día engo más cla o que la
cul u a au ina iene de más lejos de lo admi ido. Y en es e sen-
ido, a con inuación abona é el adelan o de un pa de siglos.
168
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
FIESTA GRANDE DE NUEVE DÍAS,
¿CUÁNDO SE DIERON EN ESPAÑA FIESTAS GRANDES SIN TOROS?
To os hubo a ios días. Pa a comp oba lo, empecemos
po el es imonio de Colmena es, mucho más in e esado po los
des iles y las p ocesiones que po el es o de las unciones:
– El sábado «a la a de se co ie on o os», en conc e o
“seis o os”9. La co ida es u o a ca go de la Audiencia.
– El domingo, al inal de un comba e de gale as en la
plaza, «con is osa gen e y chusma y g an copia de uegos a o-
jadizos que poblaban el ai e, acla aban la noche y albo o aban la
gen e con in inidad de cohe es», asomó po o iles «un o o ca -
gado de cohe es y uego, que ciego con el humo y la gen e, causó
mucho egocijo y ninguna desg acia».
– El jue es «co ié onse muchos o os con lanzadas y ejo-
nes», ala de caballe esco al que asis ie on «el ey y pe sonas ea-
les, g andes í ulos y seño es con odo el co ejo», acomodado en
« en anas y ablados que ce caban la plaza».
Así pues, es egocijos con o os.
Lo mejo acon eció el lunes, día en que «las audiencias
co ie on sus o os». Colmena es, siemp e muy pa co cuando se
apa a de des iles cle icales y p ocesiones con lujo de ca os,
mul i ud de a abale os, llama i as máquinas, eje ci o de ompe-
e os, sin ín de caballos y exhibición de másca as, esume la
co ida en un manojo de líneas, an icipando las in o maciones
eleg á icas que en las décadas de los años sesen a, se en a y
ochen a del pasado siglo comple aban las páginas au inas de la
p ensa y los espacios adio ónicos, limi adas a los nomb es de
los o e os, el de alle de los o eos co ados, una b e e mención
al compo amien o de los as ados y algunaa ase hecha espec-
o a la ocupación de los endidos (“media plaza”, “ es cua os”,
“casi lleno”, “ loja en ada”).
17
9Ano ación en el manusc i o que no apa ece en el ex o (Colmena es,
1969, II, no a 13, pág. 418).
169
170 Gonzalo San onja Gómez-Age o
El his o iado sego iano apun a cua o cues iones. Dos
meno es, a sabe :
La unción, ya lo hemos señalado, co ió po cuen a de la
audiencia.
En ella «se epa ie on g andes p emios», p emios que no
de alla.
Y dos impo an es:
Los p o agonis as ue on « o e os de a pie», que además
es u ie on «admi ables».
¿Qué en dónde descansa la impo ancia del mensaje? Pa a
empeza en la no malidad de la exp esión: “ o e os de a pie”, sin
necesidad de explicaciones. Esa llaneza supone que los “ o e os
de pie” o maban pa e habi ual de los juegos au inos.
Y epá ese ambién en el juicio que me eció su ac uación:
“admi ables”, cali ica i o explíci o y llama i o, po que no ue
don Diego demasiado pa ida io de es e ipo de ponde aciones,
ese adas pa a el “concu so de ca os, pe sonajes, galas y apa-
a o” de las p ocesiones.
De hecho, no gas a ni un cali ica i o pa a el ala de de los caba-
lle os que p esenció el ey, despachado lacónicamen e: «Co ié onse
muchos o os con lanzadas y ejones». Ni una palab a encomiás ica,
en con a e con las cañas: «nues os caballe os juga on un aleg e juego
de cañas con icas y is osas lib eas», as de lo cual iden i ica a los
ein icua o in e inien es, ag upados en seis cuad illas de cua o.
«“Admi ables”: los “ o e os de a pie” es u ie on admi ables».
Po úl imo, Colmena es desg ana una no icia de us e que
ompe el esquema de los pseudo his o iado es a la gugle a de nues-
os días, momi icado es de José Sánchez de Nei a y José Ma ía de
Cossío, cuya colosal Enciclopedia hunde sus cimien os en el G an
dicciona io au ómaco10.Esos “ o e os de a pie” no e an espon á-
18
10 José Sánchez Nei a y Ál a ez de Toledo (Mad id, 1823- 1898), aboga-
do, his o iado y pe iodis a, colabo ado de La Lidia ( undada po Peña y Goñi en
170
171
Gonzalo San onja Gómez-Age o
El his o iado sego iano apun a cua o cues iones. Dos
meno es, a sabe :
La unción, ya lo hemos señalado, co ió po cuen a de la
audiencia.
En ella «se epa ie on g andes p emios», p emios que no
de alla.
Y dos impo an es:
Los p o agonis as ue on « o e os de a pie», que además
es u ie on «admi ables».
¿Qué en dónde descansa la impo ancia del mensaje? Pa a
empeza en la no malidad de la exp esión: “ o e os de a pie”, sin
necesidad de explicaciones. Esa llaneza supone que los “ o e os
de pie” o maban pa e habi ual de los juegos au inos.
Y epá ese ambién en el juicio que me eció su ac uación:
“admi ables”, cali ica i o explíci o y llama i o, po que no ue
don Diego demasiado pa ida io de es e ipo de ponde aciones,
ese adas pa a el “concu so de ca os, pe sonajes, galas y apa-
a o” de las p ocesiones.
De hecho, no gas a ni un cali ica i o pa a el ala de de los caba-
lle os que p esenció el ey, despachado lacónicamen e: «Co ié onse
muchos o os con lanzadas y ejones». Ni una palab a encomiás ica,
en con a e con las cañas: «nues os caballe os juga on un aleg e juego
de cañas con icas y is osas lib eas», as de lo cual iden i ica a los
ein icua o in e inien es, ag upados en seis cuad illas de cua o.
«“Admi ables”: los “ o e os de a pie” es u ie on admi ables».
Po úl imo, Colmena es desg ana una no icia de us e que
ompe el esquema de los pseudo his o iado es a la gugle a de nues-
os días, momi icado es de José Sánchez de Nei a y José Ma ía de
Cossío, cuya colosal Enciclopedia hunde sus cimien os en el G an
dicciona io au ómaco10.Esos “ o e os de a pie” no e an espon á-
18
10 José Sánchez Nei a y Ál a ez de Toledo (Mad id, 1823- 1898), aboga-
do, his o iado y pe iodis a, colabo ado de La Lidia ( undada po Peña y Goñi en
170
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
neos, no es aban en Sego ia a humo de pajas y ampoco se encon-
aban a la ho a de ma as en la Plaza Mayo , con e ida en coso,
po casualidad. Conside emos la ase comple a: «A la a de las
audiencias co ie on sus o os con admi ables o e os de a pie,
que con sala ios con oca on pa a su ies a, en que epa ie on
g andes p emios».
“Dónde no e llaman, ¿qué e que án?”, eza un an iquísi-
mo e án cas ellano. Pe o es que dichos o e os habían sido con-
ocados, palab a inequí oca: «Ci a , llama a una o más
pe sonas pa a que concu an a luga o ac o de e minado»
(DRAE). En ep esen ación de la audiencia, y po mo de su
condición de o e os a amados, los ue on a busca con una p o-
pues a que acep a on: o ea aquella a de en Sego ia bajo con-
diciones –de echos y debe es– que obligaban a las dos pa es.
Qué además « epa ie on g andes p emios», eso e a dis in o.
To e os p o esionales, ellos iban a sala io, no a me ced.
La His o ia se publicó en 1637, la co ida da a de 1613. A
ein icua o años is a, Diego de Colmena es, que e isa ía el
manusc i o y co egi ía las p uebas una y o a ez con la minucio-
sidad que cabe espe a en quien po in sacaba a la luz el u o de
la gos años de pesquisas in a igables, oda ía enía i a aquella
a de “admi able” de unos “ o e os de a pie” a quienes los seño es
de las dos audiencias sego ianas con a a on exp o eso, cumplien-
do la palab a o malmen e empeñada el 21 de agos o, cuando «con-
cu ie on a las casas de consis o io odos los es ados, g emios y
o icios de nues a República» pa a o icializa las ies as.
La Ciudad p ome ió ep esen aciones y o os; la jun a de
los Nobles Linajes una is osa másca a; los caballe os dos jue-
gos de cañas; las dos audiencias, o os pa a el cua o día, y los
uegos de aquella noche; los ab icado es de paños, la celeb a-
19
1882) y Sol y Somb a ( undada en 1897) y au o del G an dicciona io au ómaco
(1897).
171
172 Gonzalo San onja Gómez-Age o
ción de másca a de la genealogía de la Vi gen Mad es de Dios y
e cé e a, e cé e a. Ningún es amen o escu ió el bul o, echando
la casa po la en ana desde los zu cido es a los pe gamine os,
p esen e en de ini i a el uni e so de ca gos, p o esiones y o i-
cios. Ce ando la elación, p esen ada al ey en San Lau encio el
Real, los médicos, ci ujanos, ba be os y bo ica ios ompie on el
cuad o al comp ome e se a cos ea «una p eciosa co ona de o o»
pa a la Vi gen (Colmena es, 1637; 391).
To os ca os y o e os bien pagados. Ellos se lle a ían la
pa e del león del p esupues o de las audiencias, equipa able en
el desembolso a las ep esen aciones su agadas po la Ciudad y
a la “ is osa másca a” de la jun a de los Nobles Linajes.
En su His o ia, Colmena es se limi ó a la co ida del sába-
do, sal ándose las demás unciones au inas. Quizás solo asis ie-
a a esa, a odas luces menos a icionado que don Simón, quien a
juzga po sus palab as no se pe dió ni uno de los o os de aque-
llos días, aunque ampoco pe dona ía los ce ámenes li e a ios ni
las p ocesiones. De su mano, y epa ando uno de los ol idos de
Colmena es, conside emos la co ida del sábado, con seis as a-
dos en liza, es en su p ime a pa e y es en la segunda, que ue-
on muy dis in as. He aquí el ela o de la p ime a:
«A la a de, después de las íspe as …, se co ie on seis Leones
po o os, c iados en las ibe as del Due o, cuyas ondas comba-
en con los mu os Zamo anos. Huuo qua o amosos o eado es,
que a po ía hazían sue es ma auillosas a la is a, y espan osas
a la imaginación. Qual espe aua al o o ca a a ca a con un ga o-
choncillo, y en él na bande ola, y dexándosele en e los cue -
nos le bu laua, y qual con la capa se escapaua echándosela a la
is a, es e le en aua po n lado y aquel po o o dexando al
o o pe plexo. O a se ocupaua en solo ja e a los, y ez huuo
que de un golpe ce cenó los conuejones. No huuo, a Dios g a-
cia, desg acias, aunque a opella on a muchos, mas e an an os
los que acudían al eclamo que se los sacauan de los cue nos».
20
172
173
Gonzalo San onja Gómez-Age o
ción de másca a de la genealogía de la Vi gen Mad es de Dios y
e cé e a, e cé e a. Ningún es amen o escu ió el bul o, echando
la casa po la en ana desde los zu cido es a los pe gamine os,
p esen e en de ini i a el uni e so de ca gos, p o esiones y o i-
cios. Ce ando la elación, p esen ada al ey en San Lau encio el
Real, los médicos, ci ujanos, ba be os y bo ica ios ompie on el
cuad o al comp ome e se a cos ea «una p eciosa co ona de o o»
pa a la Vi gen (Colmena es, 1637; 391).
To os ca os y o e os bien pagados. Ellos se lle a ían la
pa e del león del p esupues o de las audiencias, equipa able en
el desembolso a las ep esen aciones su agadas po la Ciudad y
a la “ is osa másca a” de la jun a de los Nobles Linajes.
En su His o ia, Colmena es se limi ó a la co ida del sába-
do, sal ándose las demás unciones au inas. Quizás solo asis ie-
a a esa, a odas luces menos a icionado que don Simón, quien a
juzga po sus palab as no se pe dió ni uno de los o os de aque-
llos días, aunque ampoco pe dona ía los ce ámenes li e a ios ni
las p ocesiones. De su mano, y epa ando uno de los ol idos de
Colmena es, conside emos la co ida del sábado, con seis as a-
dos en liza, es en su p ime a pa e y es en la segunda, que ue-
on muy dis in as. He aquí el ela o de la p ime a:
«A la a de, después de las íspe as …, se co ie on seis Leones
po o os, c iados en las ibe as del Due o, cuyas ondas comba-
en con los mu os Zamo anos. Huuo qua o amosos o eado es,
que a po ía hazían sue es ma auillosas a la is a, y espan osas
a la imaginación. Qual espe aua al o o ca a a ca a con un ga o-
choncillo, y en él na bande ola, y dexándosele en e los cue -
nos le bu laua, y qual con la capa se escapaua echándosela a la
is a, es e le en aua po n lado y aquel po o o dexando al
o o pe plexo. O a se ocupaua en solo ja e a los, y ez huuo
que de un golpe ce cenó los conuejones. No huuo, a Dios g a-
cia, desg acias, aunque a opella on a muchos, mas e an an os
los que acudían al eclamo que se los sacauan de los cue nos».
20
172
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
Qué ilón in o ma i o, don Simón cons i uye una mina.
Los o os p ocedían del campo zamo ano, o sea, en
Sego ia no solo aje on de ue a a unos “ o e os amosos”. Sin
p i a se de nada, adqui ie on mo lacos zamo anos, ganado de
b a u a p o e bial. Una b a u a can ada en onces po Lope de
Vega o F ancisco de Que edo, de la que huían los o ican anos
(«Y bien sé quien p ocu ó,/ pa a no eni a menos,/ llega se
siemp e a los buenos,/ no a o i os zamo anos,/ po que los o i-
can anos/ son enemigos de uenos»), y después exal ada po
Jose Daza, maes o a ila gue o, o po Tapia y Salcedo, p e-
cep is a del o eo a caballo.
En cuan o a “los o e os amosos”, don Simón p ecisa el
núme o: cua o, uno de ellos ocupado en “ja ea a los”, de
mane a que a la ho a de ejecu a las demás sue es e an es.
Una e na, como en la “co ida mode na”. Como ya hemos
is o, pa a Colmena es es u ie on “admi ables”, admi ables
en el sen ido de ma a illosos y eme a ios, juicio compa ido
po don Simón.
Bien, hacían sue es, pe o cuáles. Lisa y llanamen e, ¿en
qué consis ía su o eo a pie? Esa es la p egun a del millón cuan-
do se a a de las co idas de los siglos áu eos.
Uno de los es o eado es ponía bande illas, en p incipio
de una en una: ci a ía y espe a ía al o o con un ga ochoncillo
con ado no de bande ola, y ca a a ca a se lo plan aba en e los
cue nos, saliéndose de su ju isdicción con un quieb o in e osí-
mil, al es ilo de los de Manuel Esc ibano o An onio Fe e a,
en e cuyas habilidades se cuen a la de los pa es al iolín, en el
que las dos bande illas en la p ác ica se con ie en en una. No se
obse a una dis ancia side al en e aquella o ma de bande ille-
a y la p esen e.
¿Más sue es?
O o de aquellos es o e os b illó con la capa en co o,
llegándose al o o pa a echá sela a los ojos en el momen o del
21
173
174 Gonzalo San onja Gómez-Age o
emb oque y esqui a la co nada, bu la bu lando con la pañosa.
Así cazaban osos los mon e os as u ianos más a iesgados,
según de alla A go e de Molina:
«En las mon añas de O iedo se eje ci a mucho la mon e ía de
los osos, donde son muy eje ci ados los hidalgos de aquel eino
[…], los cuales, con mucha des eza, al iempo que el oso se
enhies a con a ellos, le a ojan el capo illo a los ojos, y mé en-
le el enablo po el pecho, me iéndole la cabeza en e los b a-
zos, de o ma que el oso no pueda alcanza con las ga as ni la
boca pa a he i les, y eniéndoles ue emen e, en el enablo los
acaban» (A go e de Molina, 1971: 54).
El o eo a pie en e a la caza sil es e del oso as u iano,
como dicen en México “igual no más que di e en e”: el cazado
usaba el capo e/capo illo pa a, cegado el oso, ma a lo, lo cual
cons i uía su único in. Es e o eado , sin emba go, lo empleaba
o e amen e, es o es, jugando con el pelig o, pe o jugando en
se io, la cogida hu ada desde el dominio de las ci cuns ancias,
sin duda con alen ía, pe o alen ía con mando, sosiego y agili-
dad galla da. To eo con el cue po.
¿Dis ancia en e ese o eo a pie y el o eo ac ual?
E iden emen e bas an e. Pe o lo esencial se iden i ica p on o: un
homb e con una ela en e a un o o b a o que embis e con ansí-
as de he i lo y al que elude a cue po limpio.
¿Más sue es?
«Es e le en aua po n lado y aquel po o o dexando al
o o pe plexo», dejándolo pe plejo y pa ándolo en p epa ación
pa a el momen o inal, en es e caso a a és del desja e amien-
o, acción de «co a las pie nas po el ja e e» (DRAE) con la
media luna, que coexis ía con espadazos de comba e pe o am-
bién con es ocadas en co o y po de echo, sue e sup ema cuya
in ención se a ibuye a F ancisco Rome o y Ace edo (Ronda,
1700-1763), abuelo del his ó ico Ped o Rome o, mas a ibución
22
174
175
Gonzalo San onja Gómez-Age o
emb oque y esqui a la co nada, bu la bu lando con la pañosa.
Así cazaban osos los mon e os as u ianos más a iesgados,
según de alla A go e de Molina:
«En las mon añas de O iedo se eje ci a mucho la mon e ía de
los osos, donde son muy eje ci ados los hidalgos de aquel eino
[…], los cuales, con mucha des eza, al iempo que el oso se
enhies a con a ellos, le a ojan el capo illo a los ojos, y mé en-
le el enablo po el pecho, me iéndole la cabeza en e los b a-
zos, de o ma que el oso no pueda alcanza con las ga as ni la
boca pa a he i les, y eniéndoles ue emen e, en el enablo los
acaban» (A go e de Molina, 1971: 54).
El o eo a pie en e a la caza sil es e del oso as u iano,
como dicen en México “igual no más que di e en e”: el cazado
usaba el capo e/capo illo pa a, cegado el oso, ma a lo, lo cual
cons i uía su único in. Es e o eado , sin emba go, lo empleaba
o e amen e, es o es, jugando con el pelig o, pe o jugando en
se io, la cogida hu ada desde el dominio de las ci cuns ancias,
sin duda con alen ía, pe o alen ía con mando, sosiego y agili-
dad galla da. To eo con el cue po.
¿Dis ancia en e ese o eo a pie y el o eo ac ual?
E iden emen e bas an e. Pe o lo esencial se iden i ica p on o: un
homb e con una ela en e a un o o b a o que embis e con ansí-
as de he i lo y al que elude a cue po limpio.
¿Más sue es?
«Es e le en aua po n lado y aquel po o o dexando al
o o pe plexo», dejándolo pe plejo y pa ándolo en p epa ación
pa a el momen o inal, en es e caso a a és del desja e amien-
o, acción de «co a las pie nas po el ja e e» (DRAE) con la
media luna, que coexis ía con espadazos de comba e pe o am-
bién con es ocadas en co o y po de echo, sue e sup ema cuya
in ención se a ibuye a F ancisco Rome o y Ace edo (Ronda,
1700-1763), abuelo del his ó ico Ped o Rome o, mas a ibución
22
174
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
que se deshace a la is a de las imágenes que he dado a conoce
en di e sos lib os, pe iódicos y e is as»11.
Es e po un lado, aquel po o o: ol amos a ese modo de
o ea . Pa a mí que en e los caballe os y los lidia es a pie e -
cia on in luencias c uzadas.
¿Mani es aciones de ello?
La más llama i a quizás se haya dado en Pe ú. Aludo a la
llamada sue e nacional de los pe ule os. Ped o José de Za ala
23
11 Po los albo es del o eo a pie (León, E e es , 2012): ca ed al de
Plasencia, sille ía del co o, siglo XV (pág. 101); To o, capi el ománico del pala-
cio de los condes de Requena (pág. 147); Monas e io de Guadalupe, can o al del
siglo XVI (pág. 155). Y “Las cosas como ue on o en co o y po de echo”, a í-
culo publicado en Qui es en e sol y somb a, e is a de la Dipu ación de Valencia,
núm. 2, segunda época, impulsada po Sal ado Fe e , en el que ep oduzco una
ala e a de inales del XVII, p opiedad de Ángel Sánchez Cabezudo, coleccionis-
a y especialis a de p ime ni el en la ce ámica de Tala e a de la Reina, en la cual
apa ece un o eado que po una ca a pone en sue e al o o y po la o a le ases a
una es ocada de lib o,no icia que adelan é con Ma ian G anados en ABC
(“Descub en un án o a con un o e o ejecu ando la sue e sup ema”, Mad id, 19 de
oc ub e de 2018).
Figs. nº 32.- Volapié, siglo XVI: Monas e io de Guadalupe, O icio de
San iago Após ol, Can o al 61.
175
176 Gonzalo San onja Gómez-Age o
se hace lenguas de la pe icia de José Lagos, Ba e o, que mon-
ando sob e Rabón ci aba al o o con la capa que «pa a al e ec-
o lle aba p e enida en e su cue po y la cabeza de la silla»,
poniendo has a cua o bande illas. Y ambién glosa el buen hace
de des acados jine es de la a is oc acia limeña, que i alizaban
con capeado es p o esionales, muchos de ellos «homb es de
colo »12, neg os e indios que de o aban un des ino de humildad
pa a conquis a una posición de o o modo inalcanzable g acias
a su alo y a a és del o eo, a e de emblo es que nunca supo
de disc iminaciones po sin azones económicas, acis as o de
sexo. Ahí es á el ejemplo de la mula a Juana B eña, exal ada po
Rica do Palma en sus T adiciones pe uanas13 y po Manuel de
Od iozola14, muje aclamada en Acho.
Si en ese capeo a caballo los jine es se mi a on en los
o e os a pie, a su ez es os se ija ían en aquellos pa a la sue -
e –digámoslo así– de la pe plejidad. Una sue e ejecu ada en
ueda y a mi en ende de i ada del o eo en ca acol de los
24
12 Ped o José de Za ala y B a o del Ribe o, VI ma qués de San Lo enzo
de Villaumb oso: Escuela de caballe ía con o me a la p ác ica obse ada en
Lima, ob a echada en Mad id y ab il de 1831 y con dos ediciones limeñas (1849,
1873) más simbólicas que eales. Ha sido ecupe ada po la Unión de Biblió ilos
Tau inos (Mad id, 2019) con p ólogo de Ra ael Cab e a Bone y es udios in o-
duc o ios de Valen ín Mo eno Gallego, de la Real Biblio eca (Mad id), y José
Campos Cañiza es, especialis a en el o eo caballe esco (edición cuidadísima, pe o
sin ISBN, ca encia que condiciona el alcance de los lib os de la Unión, po no ma
es upendos).
13 Rica do Palma: “¡Buena laya de aile¡. (C ónica de la época del i ey
ma qués de Viluma)”, ecogida en T adiciones pe uanas. Ba celona, Mon ane y
Simón, 1894, I, págs. 320-26: amazona «en un zaino manchado, aza de Chile», en
una co ida de especial elie e aplicó « es sue es, sen ando el caballo en la úl i-
ma pa a espe a nue a embes ida», lo que lle a al au o , p esen e en los endidos
de Acho, a exclama : «¡Po la enca nación del diablo que se lució la china¡»
14 Incluida po Manuel de Od iozola en el io de ases del capeo a caballo,
equipa ada a Casimi o Cajapaico y Es eban A edondo (Documen os li e a ios del
Pe ú. Lima, Imp en a del Es ado, 1877, X, pág. 383).
176
177
Gonzalo San onja Gómez-Age o
se hace lenguas de la pe icia de José Lagos, Ba e o, que mon-
ando sob e Rabón ci aba al o o con la capa que «pa a al e ec-
o lle aba p e enida en e su cue po y la cabeza de la silla»,
poniendo has a cua o bande illas. Y ambién glosa el buen hace
de des acados jine es de la a is oc acia limeña, que i alizaban
con capeado es p o esionales, muchos de ellos «homb es de
colo »12, neg os e indios que de o aban un des ino de humildad
pa a conquis a una posición de o o modo inalcanzable g acias
a su alo y a a és del o eo, a e de emblo es que nunca supo
de disc iminaciones po sin azones económicas, acis as o de
sexo. Ahí es á el ejemplo de la mula a Juana B eña, exal ada po
Rica do Palma en sus T adiciones pe uanas13 y po Manuel de
Od iozola14, muje aclamada en Acho.
Si en ese capeo a caballo los jine es se mi a on en los
o e os a pie, a su ez es os se ija ían en aquellos pa a la sue -
e –digámoslo así– de la pe plejidad. Una sue e ejecu ada en
ueda y a mi en ende de i ada del o eo en ca acol de los
24
12 Ped o José de Za ala y B a o del Ribe o, VI ma qués de San Lo enzo
de Villaumb oso: Escuela de caballe ía con o me a la p ác ica obse ada en
Lima, ob a echada en Mad id y ab il de 1831 y con dos ediciones limeñas (1849,
1873) más simbólicas que eales. Ha sido ecupe ada po la Unión de Biblió ilos
Tau inos (Mad id, 2019) con p ólogo de Ra ael Cab e a Bone y es udios in o-
duc o ios de Valen ín Mo eno Gallego, de la Real Biblio eca (Mad id), y José
Campos Cañiza es, especialis a en el o eo caballe esco (edición cuidadísima, pe o
sin ISBN, ca encia que condiciona el alcance de los lib os de la Unión, po no ma
es upendos).
13 Rica do Palma: “¡Buena laya de aile¡. (C ónica de la época del i ey
ma qués de Viluma)”, ecogida en T adiciones pe uanas. Ba celona, Mon ane y
Simón, 1894, I, págs. 320-26: amazona «en un zaino manchado, aza de Chile», en
una co ida de especial elie e aplicó « es sue es, sen ando el caballo en la úl i-
ma pa a espe a nue a embes ida», lo que lle a al au o , p esen e en los endidos
de Acho, a exclama : «¡Po la enca nación del diablo que se lució la china¡»
14 Incluida po Manuel de Od iozola en el io de ases del capeo a caballo,
equipa ada a Casimi o Cajapaico y Es eban A edondo (Documen os li e a ios del
Pe ú. Lima, Imp en a del Es ado, 1877, X, pág. 383).
176
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
caballe os, localizada po A go e de Molina en iempos de
Al onso XI:
«… y del si io donde es án ence ados sacan uno a uno [los
o os] a la plaza, que es á ce cada de palenques, donde los
co en gen e de a pie y caballo; a eces, acome iéndolos la gen e
de a caballo con las ga ochas, y andando en o no dellos en
ca acol los hacen acudi a una y o a pa e …»
(A go e, 1971:XXXVIII: 87).
Más a iba sub ayé lo esencial del o eo a pie: un homb e
solo en e al o o, con la única de ensa de una ela, as o que
sin alo y sin a e no es de ensa ni es nada. Aho a acabamos de
iden i ica una (o a) de las azones que lle a on a los o e os a
pie a de o a al o eo caballe esco: la emoción. F en e al a ma-
men o de las ga ochas y el ampa o de los co celes, ellos se des-
empeñaban a cue po limpio. Po eso, y no po el cuen o de hadas
del in lujo sob e los nobles de los Bo bones an i au inos, se
alza on con el mando en plaza, p ime espacio hispano de libe -
ad y clamo popula .
Po úl imo, don Simón nos in o ma de que aquellos es
o os «a opella on a muchos, mas e an an os los que acudían al
eclamo que se los sacauan de los cue nos». O sea, en algún
momen o de la a de se dio el o eo popula , con ni idez dis in-
guido del p o esional.
Bien, es o os, pe o ¿no es ábamos en que «se co ie on
seis Leones po o os»? ¿Y los es es an es? Agua daba el gen-
ío la salida del “qua o o o”, sigue la c ónica, cuando, «casi sin
pensa , po que los más de la plaza no lo sabían, en ó mucha
música mili a de a abales, ompe as y cla ines a caballo».
Qué ex año: poli onías y pa a e nalia, pe o esul a que
«los más de la plaza no lo sabían».
Con ocados po la b a u a del ganado y ama de los o e-
os, los espec ado es/a icionados de epen e se encon aban con
lo que no habían ido a e . Y, so p esa sob e so p esa, he e aquí
25
177
184 Gonzalo San onja Gómez-Age o
po su peso: en el alo , con ecuencia in ensi icado has a la
eme idad. Algunos lo esumen en una palab a: a ima se.
Paco Camino lo ha exp esado me idianamen e: «El que
quie a se o e o debe a ima se mucho y pasa a igas»16; y
Ra ael el Gallo lo cla ó con su inigualable ingenio: «El que no
quie a co nadas, que se me a a obispo». Como manda esa ley no
esc i a del o eo, aquel moçuelo salió a eando, a o nillado en el
cen o de la a ena, ci ando po abajo y dejándose llega al león
zamo ano has a sen i el oce de los pi ones
«… es e les agua daua en medio de la plaça con g ande ánimo
y ossadía. Teniendo la mi ad de la capa en la mano y la o a en
el suelo, los dexaba llega an ce ca que la pisauan y, al iempo
de haze el golpe, se la echaua de sue e que no ía en quien
execu alle».
To eo, pues, de eme idad, sus en ado en el aguan e: Con
la ida con iada al acie o al echa la capa a la ca a del o o, ni
décima de segundo an es ni décima de segundo después del ins-
an e adecuado, y a la agilidad de un quieb o al bo de mismo de
la co nada o el a opello, con la posibilidad en pun as de un ope-
azo an b u al y a ídico como el que mandó al inol idable Julio
Robles a la silla de uedas17. «Tan o a el cán a o a la uen e, que
al inal un día se ompe». Con el pe cance al acecho, la cogida
32
16 Coloquio de Paco Camino con el pe iodis a Ál a o Ace edo en
Villaseca de la Sag a (Toledo), XIX Jo nadas Tau inas, 8 de ma zo de 2019
(www.aplausos.es).
17 13 de agos o de 1990, plaza ancesa de Bezie s: Timado , de la gana-
de ía pacense de Caye ano Muñoz (p ocedencia To es ella), lo pa ió po el
medio en el p ime lance, dejándolo e apléjico. T as once años en silla de uedas,
Julio Robles alleció de pe i oni is en Salamanca el 14 de ene o de 2001. Cuando
esc ibo es e a ículo se cumple el cincuen ena io de su debu con caballos en la
plaza po á il La Salman ina, p opiedad de su apode ado F ancisco Gil, el 10 de
ma zo de 1970 en Lé ida (F ancisco Cañame o, “Del o o al in ini o”, blog, 8 de
mayo de 2020). Si a es e no a de ecue do y homenaje.
184
185
Gonzalo San onja Gómez-Age o
po su peso: en el alo , con ecuencia in ensi icado has a la
eme idad. Algunos lo esumen en una palab a: a ima se.
Paco Camino lo ha exp esado me idianamen e: «El que
quie a se o e o debe a ima se mucho y pasa a igas»16; y
Ra ael el Gallo lo cla ó con su inigualable ingenio: «El que no
quie a co nadas, que se me a a obispo». Como manda esa ley no
esc i a del o eo, aquel moçuelo salió a eando, a o nillado en el
cen o de la a ena, ci ando po abajo y dejándose llega al león
zamo ano has a sen i el oce de los pi ones
«… es e les agua daua en medio de la plaça con g ande ánimo
y ossadía. Teniendo la mi ad de la capa en la mano y la o a en
el suelo, los dexaba llega an ce ca que la pisauan y, al iempo
de haze el golpe, se la echaua de sue e que no ía en quien
execu alle».
To eo, pues, de eme idad, sus en ado en el aguan e: Con
la ida con iada al acie o al echa la capa a la ca a del o o, ni
décima de segundo an es ni décima de segundo después del ins-
an e adecuado, y a la agilidad de un quieb o al bo de mismo de
la co nada o el a opello, con la posibilidad en pun as de un ope-
azo an b u al y a ídico como el que mandó al inol idable Julio
Robles a la silla de uedas17. «Tan o a el cán a o a la uen e, que
al inal un día se ompe». Con el pe cance al acecho, la cogida
32
16 Coloquio de Paco Camino con el pe iodis a Ál a o Ace edo en
Villaseca de la Sag a (Toledo), XIX Jo nadas Tau inas, 8 de ma zo de 2019
(www.aplausos.es).
17 13 de agos o de 1990, plaza ancesa de Bezie s: Timado , de la gana-
de ía pacense de Caye ano Muñoz (p ocedencia To es ella), lo pa ió po el
medio en el p ime lance, dejándolo e apléjico. T as once años en silla de uedas,
Julio Robles alleció de pe i oni is en Salamanca el 14 de ene o de 2001. Cuando
esc ibo es e a ículo se cumple el cincuen ena io de su debu con caballos en la
plaza po á il La Salman ina, p opiedad de su apode ado F ancisco Gil, el 10 de
ma zo de 1970 en Lé ida (F ancisco Cañame o, “Del o o al in ini o”, blog, 8 de
mayo de 2020). Si a es e no a de ecue do y homenaje.
184
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
sob e ino a la is a de odos en es a co ida g ande. Don Simón
es bien p eciso: «Cogióle un o o mad igado con descuydo».
Un o o mad igado, la explicación de Co a ubias no deja
esquicio pa a la duda: «se dice el o o pad e … A es e dejan en e-
jece , y así cob a mucha malicia y eca o», po ex ensión de lo cual
«llamamos mad igados a los que son expe imen ados …»18.
Un o o pad eado , dejado en ejece . Ojo al da o, po que
un o o en ejecido no e a lo mismo en onces que en la ac uali-
dad: jugados aho a con cua o y cinco años, en aquella época ue
no mal que sal asen a la a ena con seis, sie e y has a ocho años
o a sabe . Mad igado, y bas a. Se ía un mo laco posiblemen e
co ido en dis in as ocasiones, co ido y de uel o a la dehesa,
como pad eado p obado, has a e se sus i uido en esa unción,
gas ado en ella, quien sabe con cuan as hie bas. Una joya.
Con descuydo, po con ia se. Tampoco es menes e la
acla ación. Mas, po si acaso, ol e é al e ane o: «La con ian-
za emba aza a las muje es y pie de a los homb es». Qué ca a se
paga la con ianza o el descuido en el o eo. En menos que se dice
amén, el pe cance. Ley inmu able de la Fies a.
Y ambién es inmu able que los compañe os uelen al
qui e. Pa a lle a se al o o, aho a se alen de capas, mule as y
del p opio cue po, a eces lo colean. Son lances de solida idad y
pelig o, lances o e os en los que nadie pie de la compos u a. Sin
emba go, en el siglo XVII y a juzga po la cogida del moçuelo
que nos ocupa, los o e os al qui e no se epa aban en mi a-
mien os, aunque él, po los demás, ambién supo de ende se con
una ene gía poco común. Comp obémoslo: «le uuo en los cue -
nos, has a que los compañe os llega on con espadas y le hizie-
on pedazos»
33
18 Insis í en es e episodio en Luces sob e una época oscu a. León, E e es ,
2010, cap. 4.I.. Sebas ián de Co a ubias Ho ozco, Teso o de la lengua cas ellana
o española.
185
186 Gonzalo San onja Gómez-Age o
Acudie on espadas en is e y lo despedaza on. Sin mi a-
mien os ni concesiones, es e iden e. Sin emba go, esa e idencia
no puede apa o a: si la emp endie on a espadazos pa a sal a
a su jo en compañe o, esa acción ue posible, en p ime luga ,
po que aquellos o eado es a pie concu ie on a la plaza con
espadas y, además, las enían muy a mano. ¿Exclusi amen e
pa a sali al paso de es e ipo de pe cances?
Puede que sí, puede que no.
Lo cie o es que desde siglos an es la sue e sup ema se
p ac icaba en co o y po de echo, delan e a y al olapié, de lo
que enemos cons ancia sob e el ba o de las ala e as, en la
made a de la ca ed al de Plasencia, en el pe gamino del
Monas e io de Guadalupe (imagen ep oducida) y en la pied a
de un capi el de To o. Aho a mal, en es a co ida lo único que se
ac edi a es el desja e amien o, lo que implica el uso de la
medialuna.
Lib os y documen os dicen lo que dicen, no lo que nos
gus a ía que dijesen, sob e odo cuando sencillamen e, como es
mi caso, siemp e me gus a lo que leo, ya po as, ya po ne as,
con i mando la hipó esis que enía ba ajando o po lo con a io,
pues al nega la me saca del e o . Y es e caso, ea i ma mi plan-
eamien o.
¿Qué plan eamien o?
En el de que, al no exis i eglamen os ni es a odo mili-
mé icamen e medido, los o e os o o eado es enían libe ad
pa a inno a , acep ando o no los usos más o menos asen ados.
Abie os a la di e sidad, la mono onía ca ecía de si io. An es
ba alla que edio. Y aho a no se a a de pone sob e el ape e si
eso lo juzgamos bien o mal, mejo o peo , sino de egis a lo
que sucedía en las co idas y como se desa ollaban, que ya
hab á iempo de i más allá en las discusiones.
Y así en es o como en aquello don Simón cons i uye una
uen e de in o mación de us e.
34
186
187
Gonzalo San onja Gómez-Age o
Acudie on espadas en is e y lo despedaza on. Sin mi a-
mien os ni concesiones, es e iden e. Sin emba go, esa e idencia
no puede apa o a: si la emp endie on a espadazos pa a sal a
a su jo en compañe o, esa acción ue posible, en p ime luga ,
po que aquellos o eado es a pie concu ie on a la plaza con
espadas y, además, las enían muy a mano. ¿Exclusi amen e
pa a sali al paso de es e ipo de pe cances?
Puede que sí, puede que no.
Lo cie o es que desde siglos an es la sue e sup ema se
p ac icaba en co o y po de echo, delan e a y al olapié, de lo
que enemos cons ancia sob e el ba o de las ala e as, en la
made a de la ca ed al de Plasencia, en el pe gamino del
Monas e io de Guadalupe (imagen ep oducida) y en la pied a
de un capi el de To o. Aho a mal, en es a co ida lo único que se
ac edi a es el desja e amien o, lo que implica el uso de la
medialuna.
Lib os y documen os dicen lo que dicen, no lo que nos
gus a ía que dijesen, sob e odo cuando sencillamen e, como es
mi caso, siemp e me gus a lo que leo, ya po as, ya po ne as,
con i mando la hipó esis que enía ba ajando o po lo con a io,
pues al nega la me saca del e o . Y es e caso, ea i ma mi plan-
eamien o.
¿Qué plan eamien o?
En el de que, al no exis i eglamen os ni es a odo mili-
mé icamen e medido, los o e os o o eado es enían libe ad
pa a inno a , acep ando o no los usos más o menos asen ados.
Abie os a la di e sidad, la mono onía ca ecía de si io. An es
ba alla que edio. Y aho a no se a a de pone sob e el ape e si
eso lo juzgamos bien o mal, mejo o peo , sino de egis a lo
que sucedía en las co idas y como se desa ollaban, que ya
hab á iempo de i más allá en las discusiones.
Y así en es o como en aquello don Simón cons i uye una
uen e de in o mación de us e.
34
186
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 35
Nos encon amos an e una c ónica de la co ida g ande de
una de las más solemnes celeb aciones de la Sego ia de los
Siglos de O o, desde luego menos de allada que las ac uales,
pe o in ini amen e más de lo que pe mi ía espe a el silencio de
los siglos p eceden es. Co ida de ocho o os, y de momen o
amos po cua o, los cua o lidiados po los cua o o eado es
asala iados que no a ios y esc ibanos con a a on en azón de su
ama, los mismos que despacha on a es de los seis leones
zamo anos que sal a on a la Plaza Mayo , con e ida en coso, la
a de del sábado p eceden e.
¿Y qué sucedió cuando ellos cedie on su p o agonismo en
la plaza?
Hemos llegado al momen o de los con as es.
CONTRASTES
Los o eado es de a pie lidia on es de los seis o os de la
co ida del sábado, cua o de ocho en la del lunes. En aquella los
caballe os se con o ma on con uno, y con inuación se en ega on
al jugue eo de las cañas. En es a empeza on con el quin o:
«Al quin o o o de he moso alle y de aspec o ie o, salió don
Ge ónymo de Ca ión, hijo y ecino des a Ciudad, en caballo
o e o con solo un lacayo, que lle aua la lança, que e a como un
pino…»
¿Pe o qué acabamos de lee ? Po un lado, el quien: don
Je ónimo de Ca ión, a ón ilus e, ci ado con el san o y seña de
nomb e y apellido, p ecisión ineludible a eno de los buenos
usos de p o ocolos y ingo angos. Homb es del pueblo, la iden-
idad de los cua o o eado es asala iadas ca ecía de in e és.
Has a aquí lo p e isible.
Mas la so p esa sob e iene de seguido. Y es que el e e-
endo Díaz y F ías ca gó la pluma, opinando po lib e, c i ican-
do y ponde ando con conciencia implíci a del debe de con a la
187
188 Gonzalo San onja Gómez-Age o
36
e dad. Censu aba sin ac i ud, censu aba con i onía. Pe o en
de ini i a censu aba, y no con le edad co esana, sino idiculi-
zando en oman paladino. Qué palab as las suyas an in encio-
nadas. Acabamos de e i ica lo: «lle aua la lança que e a como
un pino» y p esen aba un «aspec o ie o», con as e que educía
la ie eza a un me a ep esen ación, ep esen ación desmen ida
po el pino de la lanza.
Valien e con as e. A los o eado es los e a a po sus
acciones: lleauan ga ochoncillos, bande illas co as y se mo í-
an ca a a ca a, pisando e enos que los caballe os solo conoce-
ían de lejos, subidos a los caballos y blandiendo á boles, lanzas
que únicamen e omaban en el úl imo ins an e. Pa a sopo a su
peso ya es aban los lacayos, en es e caso an solo uno, ma iza-
ción que ampoco se me hace enial, po que se puede en ende
an o a a o como en con a:
C í ica: ¿Únicamen e enía don Je ónimo pa a un lacayo?
Elogio: con ese lacayo único denunciaba indi ec amen e
el boa o exhibicionis a de o os caballe os, os en osamen e
acompañados po sequi os nume osos.
Conside emos las líneas que aquel cu a de pueblo ende-
ezó a la azaña de don Je ónimo Ca ión, el Caballe o del pino.
Iba explicándonos que lle aua la lança ….
«… que e a como un pino, cuyo hie o pudie a se ui de espejo
de a ma , agua dóle [al o o], y po dos ezes no le acome ió. A
la e ce a le en ó an sin pensa que el acome e el o o y oma
el caualle o la lança, y a auesá sela po la espalda has a las
en añas ue odo n iempo…»
Don Simón esc ibe sin con emplaciones, esc ibe a da .
Lanza que «pudie a se i de espejo de a ma ». No e a,
desde luego, la lanza he umb osa y en as ille o de don Quijo e,
omada de o ín. Po el con a io, lanza de des ile y ala de ce e-
monial: con b illo de espejo pa a que el Caballe o del pino lla-
ma a la a ención con sus e lejos.
188
189
Gonzalo San onja Gómez-Age o
36
e dad. Censu aba sin ac i ud, censu aba con i onía. Pe o en
de ini i a censu aba, y no con le edad co esana, sino idiculi-
zando en oman paladino. Qué palab as las suyas an in encio-
nadas. Acabamos de e i ica lo: «lle aua la lança que e a como
un pino» y p esen aba un «aspec o ie o», con as e que educía
la ie eza a un me a ep esen ación, ep esen ación desmen ida
po el pino de la lanza.
Valien e con as e. A los o eado es los e a a po sus
acciones: lleauan ga ochoncillos, bande illas co as y se mo í-
an ca a a ca a, pisando e enos que los caballe os solo conoce-
ían de lejos, subidos a los caballos y blandiendo á boles, lanzas
que únicamen e omaban en el úl imo ins an e. Pa a sopo a su
peso ya es aban los lacayos, en es e caso an solo uno, ma iza-
ción que ampoco se me hace enial, po que se puede en ende
an o a a o como en con a:
C í ica: ¿Únicamen e enía don Je ónimo pa a un lacayo?
Elogio: con ese lacayo único denunciaba indi ec amen e
el boa o exhibicionis a de o os caballe os, os en osamen e
acompañados po sequi os nume osos.
Conside emos las líneas que aquel cu a de pueblo ende-
ezó a la azaña de don Je ónimo Ca ión, el Caballe o del pino.
Iba explicándonos que lle aua la lança ….
«… que e a como un pino, cuyo hie o pudie a se ui de espejo
de a ma , agua dóle [al o o], y po dos ezes no le acome ió. A
la e ce a le en ó an sin pensa que el acome e el o o y oma
el caualle o la lança, y a auesá sela po la espalda has a las
en añas ue odo n iempo…»
Don Simón esc ibe sin con emplaciones, esc ibe a da .
Lanza que «pudie a se i de espejo de a ma ». No e a,
desde luego, la lanza he umb osa y en as ille o de don Quijo e,
omada de o ín. Po el con a io, lanza de des ile y ala de ce e-
monial: con b illo de espejo pa a que el Caballe o del pino lla-
ma a la a ención con sus e lejos.
188
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
Pe o pasa de las musas al ea o, de la ep esen ación a la
acción, eso e a o a cosa. So p endido po el o o, que a anca de
imp o iso, don Je ónimo le plan a el lanzazo allá donde cae,
simila en es o al céleb e pin o O baneja del Quijo e: «un pin-
o que es aba en Úbeda, que cuando le p egun aban qué pin a-
ba, espondía: «Lo que salie e»; y si po en u a pin aba un
gallo, esc ibía debajo: «Es e es gallo», po que no pensasen que
e a zo a (Don Quijo e, II, LXXI).
¿Pond ía su lacayo una ca ela en el si io donde cayó el
golpe, especi icando lanzada, no bomba deo? Po si ue a
poca la chanza, don Simón sigue: «dexole el hie o con una
g an qua a de ella has a den o», de guisa que el o o «no a
muchos pasos cayó». Sue e osca y has a in ame, sin emba -
go la solemniza on al unísono «los minis iles con música, el
ulgo con ozes diziendo íc o , los caualle os con aplauso y
las damas con pa abienes».
Casi nada: los minis iles dando a los ins umen os, el
ulgo con í o es, los caballe os sa is echos y las damas
embelesadas. A qué demos aciones de en usiasmo no se
hubie an en egado músicos, pueblos, p ohomb es, donce-
llas, dueñas y damas si, en luga de blandi una lanza con
es a u a de pino, don Je ónimo se emplea a con ga ochon-
cillo y si en ez de deja se so p ende , ases ando el lanzazo
po la espalda donde el aza dispuso, desa ia a al o o de
en e y con pulso i me, apun ando con sang e ía pa a
ace a en el si io.
Cua o más uno, cinco o os. Enchique ados agua daban
es as ados más, ¿qué sucedió con ellos? Pues nue o cambio de
egis o: as es e episodio de o eo caballe esco, sob e ino el
u no del o eo popula . El c onis a lo despacha en un puñado de
líneas: «co ié onse luego los es o os que es auan, que no ue-
on menos b auos ni uo menos sue es». Y no se egis a on
he idos, «aunque uo muchos ol eados».
37
189
190 Gonzalo San onja Gómez-Age o
Fin de la co ida, no de los egocijos au inos. Po que los
caballe os, insis iendo, ol ie on a la Plaza Mayo pa a exhibi -
se an e el p opio Felipe III el jue es a las es de la a de, sép i-
ma jo nada es i a. Su Majes ad e ec uó una en ada iun al en
«coche de seys cauallos», en compañía «de odos los Tí ulos y
Caualle os» y de su augus a esposa.
ALARDE DE CABALLEROS
Sus Al ezas ocupa on el si ial de hono , dispues o a las
pue as de la iglesia de San Miguel, «po se es a casa la de más
comodidad, mejo y más sin sol», ce ca del si io en que Isabel la
Ca ólica ue a p oclamada eina de Cas illa. Don Simón al ez
ba un ase que en la c ónica an e io se le hubie a ido la mano,
de modo que op ó po edimi se.
«Dexo de pone aquí las ma auillosas sue es que hizie on
[los caballe os] ce cando los o os y queb ando ejones»,
comienza. La ase se di ía de aliño e ino ensi a, aunque quizás
conlle a an cie a ca ga de malicia. ¿Sue es ma a illosas? No
se ían pa a an o cuando se las dejó en el in e o.
¿Po qué omi ió ese cuen o, negando al mundo el conoci-
mien o de amaños po en os? Él mismo lo explica: «po ene
luga de pin a las lançadas, que ue on es, y po que no al e
iempo pa a las cañas, que se co ie on con an g an concie o y
o den como se han co ido en España». La e dad, no engo del
odo cla o que esc ibie a sin in ención.
¿Quién dijo que segundas pa es nunca ue on buenas o
que el en de las opo unidades solo pasa una ez? Eso ald á
pa a los humildes, no pa a los pode osos. Y don Je ónimo de
Ca ión debía de con a se en e los ales. En consecuencia, le
co espondió la p ime a lanzada. Quien quie a en ende que
en ienda, el c onis a esc ibía pa a lec o es a en os: «la lanza y
hie o e an del mismo peso y la go que la p ime a». O sea, o o
pino con espejo.
38
190
191
Gonzalo San onja Gómez-Age o
Fin de la co ida, no de los egocijos au inos. Po que los
caballe os, insis iendo, ol ie on a la Plaza Mayo pa a exhibi -
se an e el p opio Felipe III el jue es a las es de la a de, sép i-
ma jo nada es i a. Su Majes ad e ec uó una en ada iun al en
«coche de seys cauallos», en compañía «de odos los Tí ulos y
Caualle os» y de su augus a esposa.
ALARDE DE CABALLEROS
Sus Al ezas ocupa on el si ial de hono , dispues o a las
pue as de la iglesia de San Miguel, «po se es a casa la de más
comodidad, mejo y más sin sol», ce ca del si io en que Isabel la
Ca ólica ue a p oclamada eina de Cas illa. Don Simón al ez
ba un ase que en la c ónica an e io se le hubie a ido la mano,
de modo que op ó po edimi se.
«Dexo de pone aquí las ma auillosas sue es que hizie on
[los caballe os] ce cando los o os y queb ando ejones»,
comienza. La ase se di ía de aliño e ino ensi a, aunque quizás
conlle a an cie a ca ga de malicia. ¿Sue es ma a illosas? No
se ían pa a an o cuando se las dejó en el in e o.
¿Po qué omi ió ese cuen o, negando al mundo el conoci-
mien o de amaños po en os? Él mismo lo explica: «po ene
luga de pin a las lançadas, que ue on es, y po que no al e
iempo pa a las cañas, que se co ie on con an g an concie o y
o den como se han co ido en España». La e dad, no engo del
odo cla o que esc ibie a sin in ención.
¿Quién dijo que segundas pa es nunca ue on buenas o
que el en de las opo unidades solo pasa una ez? Eso ald á
pa a los humildes, no pa a los pode osos. Y don Je ónimo de
Ca ión debía de con a se en e los ales. En consecuencia, le
co espondió la p ime a lanzada. Quien quie a en ende que
en ienda, el c onis a esc ibía pa a lec o es a en os: «la lanza y
hie o e an del mismo peso y la go que la p ime a». O sea, o o
pino con espejo.
38
190
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
Y los o os, que ue on ece, e an ja ameños, p ocedencia
e elada po An onio Balbás Va aona, ambién «hijo des a
Ciudad»19 y el cua o es igo de is a de aquellas co idas, en un
poema pun ualmen e ecogido po don Simón, del que p oceden
es os e sos:
«Después que a diez ja amenos
die on picón, zaque y ma e
en el able o del coso
buel os en lanças, los lancen».20
A o os zamo anos, o os del Ja ama. Palab as mayo es.
Si emidos aquellos, de espan o es os. Sego ia exal ó a la Vi gen
de la Fuencisla sin epa a en gas os, agenciándose lo mejo de
lo bueno pa a celeb a la inaugu ación de su casa nue a, la e mi-
a le an ada a los pies de las Peñas G aje as. “To o del Ja ama,
guá da e de él cuando b ama”, ad ie e el e ane o. El p opio
Plinio (1629) p egonó su b a u a: «los más e oces y b auos son
los que se c ían en las ibe as de Xa ama y Tajo»
39
19 Colmena es: An onio de Bal ás Va ahona (Sego ia, 1559-1628), al que
ambién sacude, «impelido de su ingenio, sin más es udio que lección de lib os
ulga es, se dio a la poesía, o más p opiamen e a los e sos, p o esión ácil hoy a
odos los ingenios. Esc ibió poesías que nomb a suel as y lo son en odo». Y sigue:
Va ón que «abo ecía la cul u a», a ó de imp imi las con el í ulo de Ja dín de
Apolo, pe o lo cambió, y ace ó al hace lo, po que «plan a a mal ja dín quien abo-
ecía la cul u a» (Colmena es, 1969: III, 159).
20 (Díaz y F ias, 1614:148 -52 ). Y quede cons ancia de que Balbás se ija-
ba en los o os, egla de o o de los buenos a icionados, po que el o o es el suje o
esencial de la Fies a. Lidiados diez ja ameños, salió el undécimo: «La piel neg a,
os o eo,/ de aspec o y e oz semblan e,/ co o cuello, agudos cue nos,/ que causa
espan o mi a le»: eo en el sen ido de que e lo causaba pa o , ya que apa eció po
la pue a de o iles «b amando y e iendo uego». Pe o lo más in e esan e es á en
el e ce e so, cuando lo pin a “co o de cuello”, embis iendo en línea ec a, po
al o, y con los pi ones en pun as, con el esul ado de «algunos cauallos malhe i-
dos» (Ibidem:145 -146 .).Animales ín eg os, o eo con emoción y pelig o, queda-
ba de mani ies o la di e encia en e en en a los a caballo y con lanzas pina iegas
o a pie y cue po limpio, con ga ochoncillo, capa y abanico.
191
192 Gonzalo San onja Gómez-Age o
40
Díaz y F ías ponde a las es lanzadas y exal a las ca e-
as, los ce cos y el ejoneo de los caballe os, p ac icado en pa e-
jas o sencillamen e en umul o, pe o no sé, pa a mi engo que
alguna so na encub en sus elogios. De hecho, mucha galla día,
máxima des eza y más a e imien o, pe o júzguense las es
lanzadas po la ealidad de donde caye on:
Don Je ónimo de Ca ión se la me ió al o o po la espal-
da y, supongo que a causa de la ya glosada longi ud pina iega,
«queb óla, y dexó el hie o y una g an pa e del p ime e cio de
la has a en el cue po». Some ido a amaño desaguisado, o o
pa a el a as e.
La segunda co ió a ca go de « n caualle o o as e o»,
apad inado po don Je ónimo, cuyo p o agonismo can a la nece-
sidad que sen ía de ei indica se. Os en oso y mani es ando
ánimo, su ahijado se ue al o o. Pe o, ¡ aya po Dios!, ma ó
con el ejón, allo impu able a «dos que le silbauan a los lados»,
a los que acome ió el ja ameño, ol iéndose inopinadamen e y
u ioso. Lejos de desanima se, aquel caballe o o as e o «hizo
algunas sue es», aunque, de nue o ¡ aya po Dios!, «en na no
la uo», ob iamen e no po su culpa, sino a sabe , quizás un
ai e, al ez la música.
Excusas apa e, ue po exceso de celo. Ya «que po haze -
la buena le sucedió mal, pues dio el o o con él en ie a». Menos
mal que Dios ap ie a pe o no ahoga: allí es aba el pad ino, que
acudió con cele idad p o idencial y p opinó al o o desa en o
« na g an cuchillada en el cuello con un al ange co o, que le
co ó casi la mi ad». Más que pad ino, segundo pad e en un-
ciones de ma a i e.
La e ce a aun ue menos buena, apos illándolo sua e-
men e. El c onis a no se a inche a de ás de los eu emismos: «le
hi ió mal», cons a a sin anda se po las amas. Y es que el lan-
zazo, p opinado a ciegas, pene ó al animal po «el ien e, y
echóle algo del ue a». ¿Las ipas ue a? Nada, nada, e a un
192
193
Gonzalo San onja Gómez-Age o
40
Díaz y F ías ponde a las es lanzadas y exal a las ca e-
as, los ce cos y el ejoneo de los caballe os, p ac icado en pa e-
jas o sencillamen e en umul o, pe o no sé, pa a mi engo que
alguna so na encub en sus elogios. De hecho, mucha galla día,
máxima des eza y más a e imien o, pe o júzguense las es
lanzadas po la ealidad de donde caye on:
Don Je ónimo de Ca ión se la me ió al o o po la espal-
da y, supongo que a causa de la ya glosada longi ud pina iega,
«queb óla, y dexó el hie o y una g an pa e del p ime e cio de
la has a en el cue po». Some ido a amaño desaguisado, o o
pa a el a as e.
La segunda co ió a ca go de « n caualle o o as e o»,
apad inado po don Je ónimo, cuyo p o agonismo can a la nece-
sidad que sen ía de ei indica se. Os en oso y mani es ando
ánimo, su ahijado se ue al o o. Pe o, ¡ aya po Dios!, ma ó
con el ejón, allo impu able a «dos que le silbauan a los lados»,
a los que acome ió el ja ameño, ol iéndose inopinadamen e y
u ioso. Lejos de desanima se, aquel caballe o o as e o «hizo
algunas sue es», aunque, de nue o ¡ aya po Dios!, «en na no
la uo», ob iamen e no po su culpa, sino a sabe , quizás un
ai e, al ez la música.
Excusas apa e, ue po exceso de celo. Ya «que po haze -
la buena le sucedió mal, pues dio el o o con él en ie a». Menos
mal que Dios ap ie a pe o no ahoga: allí es aba el pad ino, que
acudió con cele idad p o idencial y p opinó al o o desa en o
« na g an cuchillada en el cuello con un al ange co o, que le
co ó casi la mi ad». Más que pad ino, segundo pad e en un-
ciones de ma a i e.
La e ce a aun ue menos buena, apos illándolo sua e-
men e. El c onis a no se a inche a de ás de los eu emismos: «le
hi ió mal», cons a a sin anda se po las amas. Y es que el lan-
zazo, p opinado a ciegas, pene ó al animal po «el ien e, y
echóle algo del ue a». ¿Las ipas ue a? Nada, nada, e a un
192
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 41
caballe o. «Celeb á onsela con música y no al ó quien se la ala-
base». Toda ía al aban siglos pa a que nacie a El Gallo, pe o
que opo unidad pa a habé sele adelan ado con aquello de « ie
q´abe gen e pa´ o».
Lanzadas y alanceado es apa e, don Simón, buen a icio-
nado, se demues a mejo c onis a. ¿A san o de qué es e juicio?
Pues a san o de su a ención al o o, sin el cual no exis i ían las
co idas. Fies a de o os, no de o e os. Po ende emplea más
palab as y es más exp esi o con los as ados ja ameños que con
los caballe os.
Repa emos en el o o que su ió la lanzada de don
Je ónimo: acome ía con «g an e ocidad», has a el pun o de
e ela se en e «los más b auos que se co ie on». Pob e o o,
sue e neg a. A a esado po la espalda, con un e cio del pino
den o, se sob epuso a esa he ida mo al y, le an ado sob e las
pa as, la b a u a in ex emis le hizo alcanza con «la pun a del
cue no al pecho del cauallo», al que causó una «pequeña san-
g ía», sang ía que ampoco habla bien del lance o, con en aja
pa a saca lo indemne.
Po su pa e, el o o que de ibó al caballe o o as e o,
neg o y mad igado, sumó as ucia a la b a u a. Midiendo y esca -
bando, acome ía de imp o iso. To o mad igado, acabo de seña-
la lo. Cuajado y hondo, de «espan oso aspec o», al
encampana se y b ama in undía «miedo y g ima aún a los que
es án segu os»21.
Po úl imo, el o o que padeció el desaguisado de la e en-
ación: ambién b a o y galla do, embes ía po de echo. «Había
aena», pensa ían los a icionados. Pe o ahí concluyó su his o ia,
a en ando el cas illo de amañas ilusiones en la p ime a embes-
ida, malog ada po el caballe o, que «le hi ió mal».
21 Díaz y F ías, 1614: 144 , “segu as”, e a a.
193
200 Gonzalo San onja Gómez-Age o
48
«En el medio de es a ies a salió un o o con na man a de coe-
es, pues os con al o den que aho a salían des a pa e una doze-
na, ya de aquella o a, ya de enzima de la indomada ce iz, ya
de hazia los pies; y des a sue e has a que se consumie on más
de cien dozenas, sin que se quemase el o o, que e a un León, y
la gen e de la plaza mucha, y así encon aua y de ibaua hom-
b es a cada paso, sin que pudiesse execu a el golpe, po que al
iempo de la execución el uego que dél salía le cegaua, y el
es ampido de los coe es le espan aua. No huuo desg acias, aun-
que huuo g ande ocasión pa a muchas».
Cegado y espan ado, has a el ex emo de que, huyendo, ni
siquie a co nea a. Sin comen a ios. «El iempo muda los usos»,
cons a ó Ce an es. En la polí ica, en el ea o, en los o os … en
cuan o pe du a. De ahí, e big acia, el pe o de los caballos de los
a ila gue os. Po que la adición, cualquie adición, se a i ma
en los cambios, igual y dis in a. Reno a se pa a pe manece . Po
eso, sal ando sob e el é igo de las edades, la desc ipción del
doc o Alcalá emi e hoy po hoy en Cas illa La Vieja al ances-
al y popula ísimo To o Júbilo so iano de Medinaceli, al que los
mozos de la illa acoplan en los cue nos un a mazón con sendas
bolas de uego y cuyos a eones aguan an y emplan con una
soga, i o econocido po la Jun a de Cas illa y León como
«espec áculo au ino adicional» en 200225.
Sin he idos en la Sego ia de 1613, sin he idos en la
Medinaceli de 2019, po aho a mi úl imo To o Júbilo, he ede os
y con inuado es los nume osos espon áneos de la Sego ia del
25 To o imp egnado de ba o, pa a e i a quemadu as, y con las bolas
cubie as de pez que, consumado el i o, uel e al ganade o. El To o Júbilo de
2015, Pol o ín, de la ganade ía de Manuel Relancio Izquie do, que pas a en Gallu
(Za agoza), ue indul ado, p e oga i a es ablecida en la o denanza egulado a del
24 de diciemb e de 1999. El es udio más comple o es El To o Júbilo. Lec u a
an opológica de José An onio Ma ín de Ma co. P ólogo de An onio Pu ay
Unanua, epílogo de Ca los de la Casa. So ia, Ochoa, 2008.
200
201
Gonzalo San onja Gómez-Age o
48
«En el medio de es a ies a salió un o o con na man a de coe-
es, pues os con al o den que aho a salían des a pa e una doze-
na, ya de aquella o a, ya de enzima de la indomada ce iz, ya
de hazia los pies; y des a sue e has a que se consumie on más
de cien dozenas, sin que se quemase el o o, que e a un León, y
la gen e de la plaza mucha, y así encon aua y de ibaua hom-
b es a cada paso, sin que pudiesse execu a el golpe, po que al
iempo de la execución el uego que dél salía le cegaua, y el
es ampido de los coe es le espan aua. No huuo desg acias, aun-
que huuo g ande ocasión pa a muchas».
Cegado y espan ado, has a el ex emo de que, huyendo, ni
siquie a co nea a. Sin comen a ios. «El iempo muda los usos»,
cons a ó Ce an es. En la polí ica, en el ea o, en los o os … en
cuan o pe du a. De ahí, e big acia, el pe o de los caballos de los
a ila gue os. Po que la adición, cualquie adición, se a i ma
en los cambios, igual y dis in a. Reno a se pa a pe manece . Po
eso, sal ando sob e el é igo de las edades, la desc ipción del
doc o Alcalá emi e hoy po hoy en Cas illa La Vieja al ances-
al y popula ísimo To o Júbilo so iano de Medinaceli, al que los
mozos de la illa acoplan en los cue nos un a mazón con sendas
bolas de uego y cuyos a eones aguan an y emplan con una
soga, i o econocido po la Jun a de Cas illa y León como
«espec áculo au ino adicional» en 200225.
Sin he idos en la Sego ia de 1613, sin he idos en la
Medinaceli de 2019, po aho a mi úl imo To o Júbilo, he ede os
y con inuado es los nume osos espon áneos de la Sego ia del
25 To o imp egnado de ba o, pa a e i a quemadu as, y con las bolas
cubie as de pez que, consumado el i o, uel e al ganade o. El To o Júbilo de
2015, Pol o ín, de la ganade ía de Manuel Relancio Izquie do, que pas a en Gallu
(Za agoza), ue indul ado, p e oga i a es ablecida en la o denanza egulado a del
24 de diciemb e de 1999. El es udio más comple o es El To o Júbilo. Lec u a
an opológica de José An onio Ma ín de Ma co. P ólogo de An onio Pu ay
Unanua, epílogo de Ca los de la Casa. So ia, Ochoa, 2008.
200
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 49
XVII y los no menos abundan es de la Medinaceli ac ual de una
cos umb e en añada. Es la ue za del To eo, undamen o y esen-
cia de su g andeza: la acep ación popula , acep ación desbo da-
da en juegos au inos que a aían y a aen a ecinos y o as e os.
Alcalá Yáñez lo des aca: «de oda la coma ca» acudie on
»muchos», gen e que omada po la pasión del o o que ía (o
incluso necesi aba) sen i la emoción de sen i los ce ca.
De ahí an os y an os encie os, desde los más an iguos de
Cuélla has a la pamplonada uni e sal de San Fe mín, pasando
po los de Ampue o (Can ab ia), San Sebas ián de los Reyes
(Pamplona chica), Medina del Campo (Valladolid), Almodó a
(Ciudad Real), los an iquísimos de La Peza (G anada)26 o Elche
de la Sie a (Albace e), los in ini os co ebous le an inos, el
Ca na al del To o de Ciudad Rod igo o la en ada de Sego be,
y e cé e a, e cé e a. Con mul i ud de a ian es, la adición, pe -
pe uada, se mul iplica y e i e año as año.
Aho a mal, «nihil pe pe uum, pauca diu u na sun », como
e lexionó Séneca, «nada es pe pe uo y pocas son las cosas du a-
de as». T as nue e días ple ó icos, en la Sego ia de 1613 al cabo
sob e ino el inal de las ies as aquí edi i as.
Alcalá Yáñez ex endió es e colo ón a la ma cha del Rey,
que no al é mino de las celeb aciones, aún p olongadas es días
(has a el domingo), colo ón adecuado pa a odas ellas:
«Llegóse la noche y, acabados los o os, el Rey nues o Seño
se ol ió a palacio con los p íncipes, Reyna y g andes, a iendo
26 Cons a ados con an e io idad a 1632 g acias al p oceso eclesiás ico ins-
uido con a Ped o Tesi ón de Moc ezuma de la Cue a (Guadix, 1584- Mad id,
1639), bisnie o de Moc ezuma Xocoyo zin o Moc ezuma II, he ede o del mayo-
azgo indiano de Ped o Moc ezuma, I conde de Moc ezuma de Tul engo, izcon-
de de Ylucán, caballe o de la O den de San iago y p ime seño de la illa de
Mon e osano de La Peza, seño ío que comp ó en 1631, aunque los descendien es
de sus descendien es lo pe de ían po impago en 1693. Fue un pe sonaje pode o-
sísimo, que supo gana se no ables me cedes y p i ilegios du an e los einados de
Felipe III y Felipe IV.
201
202 Gonzalo San onja Gómez-Age o
50
sus Mages ades dado mues as de mucho gus o de a e is o la
ies as, así po la a iedad que u o en ellas como po a e sido
en odo buenas».
CONCLUSIONES
La p ime a y undamen al a de suyo: o eado es a pie
asala iados que iban, po que los eque ían, de plaza en plaza y
de ies a en ies a po Cas illa La Vieja, con a ados ex p o eso,
a comienzos del siglo XVII. Se puede se más papis a que el
Papa, aunque pa ece más lógico admi i las e idencias.
Hay quienes siguen negando la llegada del homb e a la luna,
y en el plane a de los o os no al an quienes con inúan gi ando en
o no a sus obcecaciones. Pe o en las páginas p eceden es ha que-
dado ac edi ada esa ealidad po es homb es de le as de aquella
época, dos sace do es doc os (Diego de Colmena es, Simón Díaz y
F ías) y un esc i o de us e (Je ónimo de Alcalá Yáñez), eda a ios
de la a ición de los miles y miles de pe sonas cong egadas en la
Plaza Mayo de Sego ia pa a aclama el o eo a pie. En cabal con-
secuencia, esplandecen es a e dades:
– o eado es a pie
– o eado es asala iados
– o eado es amosos
Y amosos en azón de su des eza y o icio como o eado es.
Po eso los con a aban, de eso i ían. E an p o esionales que,
en e al o o, exclusi amen e se alían de las capas y el cue po,
o eo ágil, de quieb os y po pies. También bande illeaban, ehile-
es cla ados ca a a ca a, pisando el e eno de la e dad.
Pa a ma a , uno de ellos es aba especializado en el mane-
jo del ja e e. Ac edi ada la sue e sup ema con espada y al ola-
pié desde mucho an es, en es a ocasión, sin emba go,
desja e a on.
¿Media on picado es? Bueno, en el cua o o o de la co ida
de los seys Leones zamo anos cons a la in e ención de un picado ,
202
203
Gonzalo San onja Gómez-Age o
50
sus Mages ades dado mues as de mucho gus o de a e is o la
ies as, así po la a iedad que u o en ellas como po a e sido
en odo buenas».
CONCLUSIONES
La p ime a y undamen al a de suyo: o eado es a pie
asala iados que iban, po que los eque ían, de plaza en plaza y
de ies a en ies a po Cas illa La Vieja, con a ados ex p o eso,
a comienzos del siglo XVII. Se puede se más papis a que el
Papa, aunque pa ece más lógico admi i las e idencias.
Hay quienes siguen negando la llegada del homb e a la luna,
y en el plane a de los o os no al an quienes con inúan gi ando en
o no a sus obcecaciones. Pe o en las páginas p eceden es ha que-
dado ac edi ada esa ealidad po es homb es de le as de aquella
época, dos sace do es doc os (Diego de Colmena es, Simón Díaz y
F ías) y un esc i o de us e (Je ónimo de Alcalá Yáñez), eda a ios
de la a ición de los miles y miles de pe sonas cong egadas en la
Plaza Mayo de Sego ia pa a aclama el o eo a pie. En cabal con-
secuencia, esplandecen es a e dades:
– o eado es a pie
– o eado es asala iados
– o eado es amosos
Y amosos en azón de su des eza y o icio como o eado es.
Po eso los con a aban, de eso i ían. E an p o esionales que,
en e al o o, exclusi amen e se alían de las capas y el cue po,
o eo ágil, de quieb os y po pies. También bande illeaban, ehile-
es cla ados ca a a ca a, pisando el e eno de la e dad.
Pa a ma a , uno de ellos es aba especializado en el mane-
jo del ja e e. Ac edi ada la sue e sup ema con espada y al ola-
pié desde mucho an es, en es a ocasión, sin emba go,
desja e a on.
¿Media on picado es? Bueno, en el cua o o o de la co ida
de los seys Leones zamo anos cons a la in e ención de un picado ,
202
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613) 51
jine e sob e un caballo o e o, an dies o en la mon a «como galán
en el es ido», que p o agonizó una especie de en eac o en e los
o eado es a pie y la ac uación de los caballe os. Yo mismo he
documen ado la conjunción de o eado es a pie y a ila gue os en
Los o os del Siglo de O o, pe o aquí no lo en iendo así.
En cuan o a los o os, que son aíz, eje y undamen o de la
Fies a, como con inuamen e ecue da San iago Ma ín El Vi i,
ecué dese que ue on as ados zamo anos y ja ameños, sin duda
pagados a p ecio al o, y que se compo a on a la al u a de su
leyenda. Ta des o is as, a ición in o mada.
In o mada, expec an e y en ac i ud ecep i a, abie a a los
dis in os modos del o eo: a caballo, ya con lanzadas, queb ando
ejones o co iéndolos; a pie en sus dos e ien es: el capeo
popula y los o eado es p o esionales; y cómico, pe o o eo
cómico con emoción y iesgo, no cha lo ada con ol e e as
cómicas y b a uconadas isibles. En es e sen ido, la co ida
saba ina de los ocho leones zamo anos ep esen a una an ología
del o eo del p ime e cio del XVII, básicamen e el mismo del
XVI (pe o es o es cues ión a a a en su luga y momen o).
¿Se co a on o ejas?
Pues no, cla o que no. A eces se a ibuye una la ga adi-
ción a cos umb es ecien es. La p ime a o eja en Mad id, como
con ó An onio Díaz-Cañaba e, epi iendo a Peña y Goiñi, se la
co ó José La a Chico o a Medias Neg as, be endo en neg o, con
capi o e y bo ine o, que en p emio a una ac uación memo able
(con sal o de la ga ocha incluido y ema ada con un olapié ul-
minan e) ecibió el egalo del o o. En onces ue cuando él mismo
p ocedió a deso eja lo, p egonando que aquellos es os le pe ene-
cían. Acon eció en la plaza de la ca e e a de A agón y en 1876.
Nada que e con las o ejas como noso os las en endemos.
Luego, pasando po las dos que el conde Romanones con-
cedió po su cuen a en mayo de 1898 a Leand o Sánchez de
León, Cache a, y haciendo ambién caso omiso de las cua o que
203
204 Gonzalo San onja Gómez-Age o
52
en chunga egaló el público a F ancisco Se ano, Paco el de los
pe os, en 190127, la p ime a o eja mad ileña en se io se la apun-
ó Vicen e Pas o con Ca bone o, de Concha y Sie a, el 2 de
oc ub e de 1910.
Y en Se illa aún espe a on más pa a concede ese p emio,
exac amen e un lus o, e aso que me eció la pena, po que en
Se illa las cosas solo se hacen cuando ienen que hace se y pue-
den hace se con lucimien o. Sencillamen e la co ó quien debía:
el P íncipe de los o e os, Joseli o, a Can ine o, as ado san aco-
lomeño, el 30 de sep iemb e de 1915. Y no es igual empeza con
Joseli o que con Chico o, que se la adminis ó po su cuen a, y
la bu onada a cos a de un bece o de Paco el de los pe os.
Si buscamos di e encias y coincidencias con las co idas
del iempo p esen e, enseguida sal an a la is a unas y o as. Sin
emba go, lo undamen al del o eo se encuen a en la co ida
sego iana que nos ha ocupado: el homb e solo en e al o o.
En cuan o al pe iodismo au ino, ol iendo a don Modes o,
en iendo que Simón Díaz y F ías me ece la conside ación de p e-
cu so de los c onis as, po encima de los e is e os, mien as
Alcalá Yáñez adelan a ía la unción de los in o mado es eleg á i-
cos o de agencia, icha la suya con un oque li e a io que la dis-
ingue de las simples no as desc ip i as. ¿Y Colmena es? Pues o a
busca le si io, a mi juicio lo end ía en calidad de an eceso de los
ecopilado es de agendas y anua ios au inos.
Los pe iodis as de 6To os6 (¡ay!) o Aplausos cons i ui ían
el ex emo inal de una cadena que empeza ía en es os es ela-
27 “No icia pin o esca”, a mi en ende lamen able, asen ada po Cossio en la
en ada co espondien e del in en a io biog á ico de Los o os: “a icionado se illa-
no”, según asien a, « endedo de u as y e du as, que dio su co ida de despedida
en Mad id el 10 de oc ub e de 1901, lidiando dos bece os, a los que después de
muchas bu onadas es oqueó de cualquie mane a, ob eniendo las o ejas de ambos
bichos, que el público, siguiendo la b oma, le o o gó po aclamación».
204
205
Gonzalo San onja Gómez-Age o
52
en chunga egaló el público a F ancisco Se ano, Paco el de los
pe os, en 190127, la p ime a o eja mad ileña en se io se la apun-
ó Vicen e Pas o con Ca bone o, de Concha y Sie a, el 2 de
oc ub e de 1910.
Y en Se illa aún espe a on más pa a concede ese p emio,
exac amen e un lus o, e aso que me eció la pena, po que en
Se illa las cosas solo se hacen cuando ienen que hace se y pue-
den hace se con lucimien o. Sencillamen e la co ó quien debía:
el P íncipe de los o e os, Joseli o, a Can ine o, as ado san aco-
lomeño, el 30 de sep iemb e de 1915. Y no es igual empeza con
Joseli o que con Chico o, que se la adminis ó po su cuen a, y
la bu onada a cos a de un bece o de Paco el de los pe os.
Si buscamos di e encias y coincidencias con las co idas
del iempo p esen e, enseguida sal an a la is a unas y o as. Sin
emba go, lo undamen al del o eo se encuen a en la co ida
sego iana que nos ha ocupado: el homb e solo en e al o o.
En cuan o al pe iodismo au ino, ol iendo a don Modes o,
en iendo que Simón Díaz y F ías me ece la conside ación de p e-
cu so de los c onis as, po encima de los e is e os, mien as
Alcalá Yáñez adelan a ía la unción de los in o mado es eleg á i-
cos o de agencia, icha la suya con un oque li e a io que la dis-
ingue de las simples no as desc ip i as. ¿Y Colmena es? Pues o a
busca le si io, a mi juicio lo end ía en calidad de an eceso de los
ecopilado es de agendas y anua ios au inos.
Los pe iodis as de 6To os6 (¡ay!) o Aplausos cons i ui ían
el ex emo inal de una cadena que empeza ía en es os es ela-
27 “No icia pin o esca”, a mi en ende lamen able, asen ada po Cossio en la
en ada co espondien e del in en a io biog á ico de Los o os: “a icionado se illa-
no”, según asien a, « endedo de u as y e du as, que dio su co ida de despedida
en Mad id el 10 de oc ub e de 1901, lidiando dos bece os, a los que después de
muchas bu onadas es oqueó de cualquie mane a, ob eniendo las o ejas de ambos
bichos, que el público, siguiendo la b oma, le o o gó po aclamación».
204
Una co ida, cuando no las había, y es c onis as au inos (1613)
o es de aquella co ida de 1613, condición de pione os que
man end án has a que alguien, incluso yo mismo, ponga en liza
e e encias más an iguas, lo que p on o o a de no deja á de
sucede . Fal an in inidad de elaciones es i as po escud iña y
en es o de las in es igaciones nadie iene el amén.
¿Qué alguien p e ie e a e a se a lo que lle a años epi-
iendo? En su de echo es a á. Como esc ibió Ce an es, solo
«digo, paciencia y ba aja ». Las discusiones nunca ienen mal,
p e e en emen e las espe uosas que anscu en con a gumen-
os. Además, no encuen o mo i os pa a eñi ales deba es de
malhumo , ensiones o descon ianzas.Y mucho menos con al a-
ne ías po habe hallado es e o aquel documen o, po que cual-
quie a que se aden e po el océano de los a chi os enseguida
ad e i á que nos agua dan a ea y no edades en el desen aña-
mien o de los o ígenes del To eo, a e de emblo es inequí oca-
men e español. Como ad ie e maese Ped o en el Quijo e:
«llaneza, muchacho, no e encumb es, que oda a ec ación es
mala» (XXVI, 2).
53
205
206 Gonzalo San onja Gómez-Age o
BIBLIOGRAFIA
Alcalá Yañez y Ribe a, Je ónimo de (1615): Milag os de
Nues a Seño a de la Fuencisla, g andezas de su nue o y
ies as que en su aslación se hicie on po la ciudad de
Sego ia, de quien es Pa ona. Salamanca, An onia
Ramí ez, Edición única.
Alcalá Yáñez y Ribe a, Je ónimo de (2015): Alonso, mozo de
muchos amos. (P ime a y segunda pa e), edición de
Miguel Donoso Rod íguez, Mad id, Ibe oame ican/
Uni e sidad de Na a a/ Ve ue , “P ólogo al lec o ”,
págs. 220-4.
A go e de Molina, Gonzalo (1971): Discu so sob e la mon e ía.
P ólogo de Jaime de Foxá, capí ulo XXV, “De la mon e ía
de los osos”, Mad id, Unión Explosi os Río Tin o.
Colmena es, Diego de (1637): His o ia de la insigne ciudad de
Sego ia y compendio de las his o ias de Cas illa, Sego ia,
Diego Díez de la Ca e a, con segunda edición inmedia a,
en la que añadió el índice gene al y un capí ulo sob e las
“Vidas y esc i os de los esc i o es sego ianos”, y e ce a
en Mad id de 1640, las dos a ca go del mismo imp eso .
Reedición de la Real Academia de His o ia y A e de San
Qui ce. Sego ia, 1969, 3 ols.
Díaz y F ías, Simón (1614): Encenias de la de o issima he mi-
a y nue o san ua io de la Mad e de Dios de la Fuencisla
y solemnísimas ies as que en la anslación des a san ís-
sima imagen hizo la an iquísima y muy noble Ciudad de
Segouia po nueue días con inuos, Valladolid, Juan
Godínez de Millis, Edición única.
Plinio, (1629): His o ia na u alis, T aducción de Je ónimo de
Hue a, Mad id.
54
206