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[ e i o ios de ap oximación ]
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[ INTRODUCCIÓN ]
“Si se habla de suje o y obje o hay que explica su elación.
Y si se habla de in e suje i idad, quie o sabe qué signi ica es e é mino,
pe o ambién quie o sabe qué signi ica su posible co ela o, la in e obje i idad
(un é mino menos ex año de lo que pa ece en una época como la nues a,
que los obje os con e san en e sí y a menudo hablan de noso os.”
(Fabb i, 2000)
Pa imos de una in uición y múl iples p egun as. ¿No es cie o que cada ez más nos emos so p endidos
an e obje os que se mues an en un uso indebido? ¿Cuál es el uso que debemos hace de los obje os y
cómo usa los? ¿Qué elación debemos es ablece con ellos y po qué elaciona nos? ¿Se puede plan ea
desde la expe iencia- i encia con los obje os o a mane a de pensa y hace que, desde la ecupe ación
de los ce eb os de las manos, posibili e una elación manualidad-pensamien o uc í e a pa a el quehace
a qui ec ónico?
P ecisamen e po que es amos in e ogando cómo la a qui ec u a quie e esponde a las nue as condicio-
nes de su en o no, no podemos con inua espondiendo como has a aho a se ha hecho, es deci , desde
una dila ación endógena de su campo. Pa ece, más opo uno que adop emos una pos u a exógena po
cuan o podemos conside a a la a qui ec u a como una de las écnicas implicadas en la p oducción del
mundo de los obje os que nos odean y en los que de una u o a o ma habi amos.
Si la a qui ec u a se ha a ogado el papel de diseña la Cul u a Ma e ial y Simbólica de la sociedad, la
llegada de las nue as ecnologías y la inco po ación del “cul o al cue po” a esa cul u a ma e ial, así como
la supe abundancia de obje os, han supues o no sólo un cambio en la su p oducción, sino una ans o -
mación adical en nues a elación con ellos y con noso os mismos.
OBJETOS COMUNES, IMÁGENES GLOBALES:
MERCANCÍAS, ESTANCIAS E IDENTIDADES
Ca men Gue a de Hoyos (D a. A qui ec a)
Ma aino Pé ez Humanes (D . A qui ec o)
(Se illa, España)
Palab as cla e: obje os - ecepción - imágenes
Ins i ución: G upo de in es igación Ou a quias, Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
[email p o ec ed]
Ca men Gue a // Ma iano Pé ez
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Nues a in es igación abaja sob e dos campos undamen ales: el isual y el eó ico. El campo o sopo e
isual, o mado po un conjun o de imágenes, in en a o ece un pano ama de nues o en o no (cada día
más i ual y elemá ico) con el obje i o de com-pa i un campo de juego donde al mismo iempo que
econocemos el mundo de los obje os que nos en uel e, i emos desa ollando nues as in enciones e in-
uiciones, iden i icando, desde y con las imágenes, di e sas ías pa a la p oducción ac ual de la a qui ec-
u a. El sopo e eó ico se á el enca gado de acili a cla es de comp ensión, explicaciones o discu sos,
que si an pa a en iquece la lec u a de las imágenes.
Nues o obje i o se á busca ac i udes y ap i udes que acla en, en la medida de lo posible, cómo nos
elacionamos con los obje os y con las imágenes. En endiendo que es as elaciones no son nunca asép-
icas en e suje o y obje o o en e suje o e imagen y que siemp e se es ablecen en un en o no que es á
mediando, y a eces media izando, nues as elaciones. En es e sen ido end emos que e lexiona sob e
nues as acciones y su in luencia en la con igu ación del nue o en o no.
Así, la ecupe ación de lo ma ginal, el uso indebido de las cosas, la i upción de lo deshabi ado, de los
obje os abandonados y el juego abie o en e obje os ins an áneos, obje os-imagen y su eciclado se á
posible g acias a la in o mación que poseemos, a ese mundo de imágenes que ecibimos y que podemos
u iliza c ea i amen e. En ellas hemos de ec ado di e en es g upos de me cancías y es ancias, que a su
ez nos hablan de la di e sidad de iden idades con las que enemos que con i i en la ac ualidad.
T abaja con las imágenes: la ecepción cul u al como juego de pos p oducción
Lo que es amos in en ando desde hace ya unos años es abaja con las imágenes do ándolas de ima-
ginación. Es o que, en p ime a ins ancia, puede sona a pedan e ía, su ge más bien de la necesidad de
de ene nos an e las imágenes, de da les y da nos iempo.
“Una imagen sin imaginación es, simplemen e,
una imagen a la que no hemos dedicado un iempo de abajo. Po que la imaginación es abajo, ese
iempo de abajo de las imágenes, que sin cesa ac úan chocando o usionando en e ellas, queb ándose
o me amo oseándose.”
(Didi-Hube man, 2004)
Pe o si ese iempo, ese espaciamien o que di ía De ida, ha sido una de las cla es de nues a in es i-
gación, no menos impo ancia ha enido la búsqueda de un p ocede que uese capaz de inco po a se
a nues o p esen e con cie a cohe encia. Hoy ya sabemos que la
“ ealidad”
es ambigua y cambian e
y que abaja con la
“ ealidad”
equi ale a abaja con las imágenes: esas co idianas compañe as que
apa en emen e ep esen an lo eal y, apa en emen e, lo hacen an es que noso os lleguemos a e las. Es
con a es a doble alsedad sob e la que hemos es ablecido nues o p ocede que, de momen o, no puede
se o o que el juego. Un juego que no iene ni puede ene inalidad:
juega po que juega,
di á Heidegge .
Gadame , su discípulo, di á que
“la e dad del juego es á en el modo de se de la ob a de a e”;
y aunque
su discu so se cen a en el juego como hilo conduc o de la ob a de a e, ya es á enunciando un p ocede
que puede se álido pa a odas las imágenes. Cuando nos dice que
“la ob a de a e no es ningún obje o
en e al cual se encuen e un suje o”,
sino que
“po el con a io la ob a de a e iene su e dade o se en
el hecho de que se con ie e en una expe iencia que modi ica al que la expe imen a”
(Gadame , 1977);
nos es á an icipando ese o o modo de en ende el a e no an o como la o ma p oducida po un a is a
sino como la o ma del encuen o y el diálogo en e las cosas y los humanos.
Po an o, ¿Qué puede signi ica usa las imágenes, abaja con ellas? Pensamos que in e p e a las,
pensa las y da les iempo, ese iempo que el p opio medio que nos las o ece nos qui a. In e p e a las
y mon a las debe á se nues a a ea, una a ea que puede ace ca nos a la a qui ec u a y ayuda nos a
comp ende la mejo .
Especies de obje os: obje os comunes, imágenes globales
Tend emos que deci con Gio gio Agamben que las imágenes poseen una na u aleza insus ancial, es
deci , no son una sus ancia sino un acciden e. Y es, p ecisamen e po su na u aleza insus ancial po la
que las imágenes poseen dos ca ac e ís icas que las de inen y nos in e esan. En p ime luga , el se de
la imagen es una con inua gene ación, es deci , son gene adas a cada ins an e según el mo imien o o
la p esencia de quien las con empla; noso os di íamos, de quien las in e p e a. Y en segundo luga ,
“las
imágenes nunca son cosas, no son obje os, sino siemp e una especie de cosa, una especie de obje o.”
(Agamben, 2005) Así las dimensiones de las imágenes nunca son can idades mensu ables, sino sólo
Obje os comunes, imágenes globales: me cancías, es ancias e iden idades
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[ e i o ios de ap oximación ]
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especies, modos de se , hábi os.
A pesa de habe acep ado la nue a hegemonía de las imágenes espec o a los obje os, uno de los
e o es que con inuamos come iendo en la nue a si uación es conside a a es e complejo y p og esi o
p oceso como una me a sus i ución de obje os po imágenes, y oda ía seguimos a ibuyéndoles a és as
las mismas ca ac e ís icas que aquellos u ie on en su momen o.
Las imágenes ya no ocupan un luga de e minado ni pe enecen a un iempo de e minado como sí lo ha-
cían los obje os. Las imágenes
“mo iéndose a a és del espacio, en luga de ocupa lo como un obje o
ami icado”
uncionan po conexiones izomá icas (Deleuze-Gua a i), po an o, son más ans e salida-
des que o alidades.
También con inuamos conside ando las imágenes como me cancías, cuando sabemos que
“la ue za
de la imagen su ge cuando se desp ende de su con ex o. No pe enece a la o ma me cancía, aunque
se encuen e -inciden almen e- bajo esa o ma (como en la publicidad)... su c eación es ya p omesa de
accesibilidad.”
En esa misma línea, se sigue ei indicando la au o ía de las mismas cuando ya sabemos de sob a que
“la accesible cul u a de las imágenes es la an í esis del cul o al genio a ís ico que exp esa un mundo p i-
ado de signi icado”.
A di e encia del signi icado p i ado de los obje os, sob e odo de los a ís icos,
“las
imágenes son el a chi o de la memo ia colec i a”
Aho a
“la e dad de los obje os es p ecisamen e la supe icie que p esen an al se cap u ados”.
(Buck-
Mo ss, 2005) Y la e dad de las imágenes es la de se compa idas colec i amen e y ecupe adas pa a
cons i ui un nue o signi icado. Po an o, una nue a concepción de ep esen ación debe á se pues a en
ma cha en el nue o medio.
Po an o, si las imágenes con las que abajamos son especiales no es po que sean singula es, sino odo
lo con a io, po que p esen an obje os comunes donde econoce nos en esa especie, po que en ellas
nues os modos de hace , nues os hábi os y nues as elaciones nos salen al paso.
T abaja con las imágenes es abaja con esas especies de obje os que se hacen p esencia, se isibili-
zan con nues a acción habi a i a e in e p e a i a.
Si lo esencial de una imagen es se una especie, una
isibilidad
, nues o obje i o no puede se o o que busca esa coincidencia con su da se a e , con su
especie, con su p incipio de clasi icación y su equi alencia.
[ METODOLOGÍA ]
Nues o abajo de in es igación ha consis ido en la ecopilación e in e p e ación de un ma e ial g á ico
su icien emen e ep esen a i o de nues o en o no isual con el obje i o de pode o ece un p o ocolo
que nos ayude a es udia la a qui ec u a desde el mundo de las imágenes. Es e abajo ha depa ado
una p opues a de clasi icación de las imágenes ecopiladas e in e p e adas, con la in ención de explica
básicamen e la elación espacio- empo al que p oponen an o desde los obje os o ep esen aciones que
con ienen como con los p opios ecep o es de las mismas.
La in es igación se ha desa ollado en el seno del G upo de In es igación CompoSi e (HUM 711) y que
se ha p olongado den o del g upo de in es igación Ou a quías (HUM 853), ambos de la Uni e sidad de
Se illa1 y ha con ado con la pa icipación de a ios in es igado es del g upo. Se pa ió pa a su ealización
de los ondos g á icos p opios. A ellas se ue on inco po ando nue as imágenes ealizadas pe sonalmen-
e po los in es igado es o cap u adas del ámbi o mediá ico.
El abajo de in es igación pa e básicamen e de los plan eamien os y en oques ecogidos en la Tesis
Doc o al de Ma iano Pé ez Humanes i ulada
“Implicaciones: sob e la si uación de la a qui ec u a en el
mundo de la imagen”.
Desde la usión de a ios en oques y ap oximaciones a los obje os desde las imá-
genes, como los de Roland Ba hes, Jean Baud illa d, Víc o Bu gin, Susan Buck-Mo ss y la eo ía del
juego desde Hans Geo g Gadame .
El desa ollo de es a comunicación se cen a á sob e algunas de las ca ego ías desa olladas en la in es-
igación, con el hilo conduc o de la habi abilidad encadenando concep os como obje os, me cancías, es-
Ca men Gue a // Ma iano Pé ez
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ancias, iden idad, escena ios, ins umen aciones pa a habi a , huellas, ocupaciones, pa adojas y dispo-
si i os isuales, po nog a ía y ma e ialidad. El desg anado de las capas de signi icación y las elaciones
en las que se implica el suje o obse ado -accionado -habi an e de las imágenes, jun o con el enga zado
en un ma co de in es igación eó ico se á el p ocedimien o des elado que p oponemos como acción de
conocimien o.
[ EXPOSICIÓN DEL TRABAJO ]
OBJETOS COMUNES, IMÁGENES GLOBALES: MERCANCÍAS, ESTANCIAS E IDENTIDADES
Pa imos de una p ime a clasi icación que nos pe mi a ace ca nos a conjun os de p oblemas di e en es,
y desde ellos, encon a los mecanismos de hib idación, as ase y c uce cul u al en e ida y espacio.
Mi emos en onces las imágenes que nos odean con la in ención de des ela lo que de p o undo, en su
supe icie asoma.
I.- Hib idaciones: ocupaciones, de-limi aciones
[Imagen 01] ¿Qué es á ocu iendo en es a imagen? (Imagen 01) Hace iempo que nues a cul u a nos ha
acos umb ado a que eamos imágenes de es a especie donde mul i ud de igu as y obje os se apiñan y
apa ecen como apelo onados, casi supe pues os.
Quizás la imagen explica de una mane a singula lo que sucede cuando se encuen an imagina ios y mo-
dos de ida di e en es, sob e un mismo sopo e ísico, en é minos dis in os a la écnica del collage, donde
las cosas siguen siendo ellas mismas en su con as e con o as. Aquí sucede algo di e en e, elemen os
de di e en e escala y iempo se supe ponen, se jun an, se solapan, se con agian, has a cons i ui un odo
casi con inuo, un maclaje en el que se e elan acue dos y desacue dos singula es.
Es a écnica ep esen a i a de mon aje supone una iple desna u alización. (Hayles, 1993) Vemos como
se desna u aliza el iempo que se hace simul áneo. Al desplaza se la expe iencia pe cep i a, basada
en la con inuidad y en la ce eza de lo que ue an es y ue después, se p opicia una nue a na u aleza
de inusi ada p omiscuidad isual.2 También se desna u aliza el con ex o pues -al habe sido a ancadas
de su luga de p ocedencia- es as imágenes que aho a emos jun as, nos hablan de esa capacidad de
mo imien o que han conseguido libe ándose de su o igen y de su his o ia. Pe o sob e odo, y es posible
que ello haya desencadenado las dos desna u alizaciones an e io es, se ha desna u alizado el lenguaje,
es deci , aquí obse amos como los signos al desliga se de sus e e en es han iniciado una ida indepen-
dien e en un nue o sis ema que poco o nada iene que e con las cosas.
An e es a imagen la p egun a que nos su ge es si no es quizá así como nos pensamos aho a los homb es,
pa ícipes de esos iempos, espacios y lenguajes que lo an independien es pe o con aminados, hib ida-
dos. ¿No se á que al igual que la imagen ha cambiado de na u aleza, el homb e ambién lo ha hecho con
ella? Si es o es así, se hace u gen e comenza po comp ende nues a nue a condición.
Composición ealizada con c omos
popula es, siglo XIX. Publicada en
An oni Tápies, El A e y sus Luga-
es, Mad id, Si uela, 1999, p. 163.
[01]
Obje os comunes, imágenes globales: me cancías, es ancias e iden idades
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La imagen que con emplamos nos es á hablando de esa posibilidad in ini a de las cosas y de los obje os
pa a ocupa hoy un mismo espacio y un mismo iempo. Pe o ambién nos hace conscien es de
la mul i-
plicidad del mundo,
de las dis in as y di e sas dimensiones que se ecogen en cada agmen o.
“El alo
del conocimien o no sab ía se in ínseco a una sola imagen, como ampoco la imaginación consis e en
la in olución pasi a en una sola imagen. Se a a, al con a io, de pone lo múl iple en mo imien o, de no
aisla nada, de hace su gi los hia os y las analogías, las inde e minaciones y las sob ede e minaciones
de la ob a. La imaginación no signi ica abandona se a los espejismos de un único e lejo… sino la cons-
ucción y el mon aje de o mas plu ales elacionándolas en e ellas”
3
(Didi-Hube man, 2004)
[Imagen 02] Aquí nos encon amos con dos de esos múl iples encuen os que a eces pasan desape cibi-
dos en nues as ciudades. En la imagen de la izquie da una línea sepa a dos mundos con lógicas an di e-
en es, que nues a mi ada duda de no es a asis iendo a la isualización de un mon aje. En es a p ime a
imp esión, lo domés ico y lo indus ial, lo p i ado de la i ienda y lo público de un alle de au omó iles se
unden en esa mediane a p oduc o de una no ma i a u banís ica que aún pe mi e con i i dos ealidades
cada ez más seg egadas y dis an es. No obs an e, esa pe misi a p oximidad ha ido con aminando sus
a amien os. ¿Pe o quién ha con aminado a quién?
Si ponemos a ención podemos ap ecia cie a con inuidad en e las líneas ho izon ales de la i ienda que
se mul iplican y colo ean en la achada anuncio con igua. En la sime ía que gene a el con ac o de ambas,
al hueco de la en ana le co esponde la le a A, pa simbólico po que nos hace e lexiona sob e cómo la
unción queda sus i uida po el signo, el in e io ya no se i e, se lee, se cuen a.
Las bandas de colo es ho izon ales del alle se ab en en el cen o dando paso al blanco de la i ienda
pa a sopo a su eclamo publici a io. Toda ía ambos edi icios eclaman la apa ición del zócalo pa a
encon a se con el suelo, pe o no deja de se cu ioso que, en su ma e ialización, el a amien o más
a esano del chino con mo e o de cemen o se aplique en la achada del alle mien as el aplacado de
baldosas p e ab icadas se des ine a la i ienda. Es e encuen o nos mues a cómo el as ase de écni-
cas y p ocedimien os de las a esanías a la indus ia y ice e sa, se es á p oduciendo en un p oceso de
hib idación sin aspa ien os.
El enómeno que hemos empezado a obse a en la imagen de la izquie da, en la de la de echa pa e-
ce habe llegado a su máximo esplendo . El edi icio de la esquina ha mudado su piel en un p oceso de
me amo osis an b u al que nos cues a econoce que es amos oda ía an e una i ienda: come cio y
es uc u a habi acional es án su iendo un p oceso de au én ica hib idación.
Si la ans o mación ísica ha sido mínima, en cambio el modo de emplea el colo en bandas ama illas y
neg as disuel e el died o y su domes icidad. Po el con a io, la apa ición del colo ojo nos ecue da a la
cul u a adicional, donde des aca los ece cados y los elemen os po an es es eno memen e habi ual.
Dos modos de p ocede dis in os y dis an es de aplicación de la pin u a en la a qui ec u a apa ecen con i-
iendo en es a imagen: el maquillaje y la másca a:
“la di e encia que hay en e la másca a y el maquillaje
adica, p ecisamen e, en que és e úl imo ac úa sob e una base que no se pie de, mien as que aquella
ocul a, po comple o, el sopo e sob e el que se apoya.”
4
Aquí, sin emba go, ambas es án con i iendo
con un e ec o demoledo .
Izquie da: Calle del Ce o del Águila. Se illa, 1997. Fo o: Ma iano Pé ez Humanes (MPH). De echa:
Esquina Ma qués de Pickman Mad e Ma ía Te esa, Se illa,1996. Fo o: MPH
[02]
Ca men Gue a // Ma iano Pé ez
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Casi en una especie de compe encia come cial, cada baza delimi a un espacio de achada en el que se-
g ega sus di isiones de huecos y deco aciones, en un ma co que las cose y las uni ica, compues o po el
zócalo y los p e iles de la azo ea. En esa lógica, de epen e, elemen os como el nomb e de la calle, o las
anjas de moldu as asumen sin complejos un papel de ansición, que habla de con i encia negociada
en e espacios e in e eses di e en es. Se ocupa la an e io es uc u a habi acional ma cando lími es a
pa i de los que se despliegan lógicas dis in as, que sin emba go y pa adójicamen e, se in eg an.
Al ondo llama ambién la a ención la opa endida que nos habla no sólo de que la unción esidencial y
come cial con inúan coexis iendo, sino de un habi a oda ía muy u al. Es o nos hace eco da que el es-
pacio u bano que es amos iendo pe enece a una de las a enidas con más á ico de la ciudad de Se illa
que, esis iendo al cambio de escala exigido po la ciudad con empo ánea, mues a su nue a condición
u bana desde la ex añeza y la ex a agancia, pe o ambién desde la publicidad de su enmasca ada-
maquillada cons ucción: un nue o aje nos acaba de sali al paso. Todo ello hace que nos p egun emos,
no sin cie a pe plejidad, a qué iden idad cul u al pe enece es e nue o modo de da se a e de la a qui-
ec u a.
II: La Pa adoja en los Nue os Bodegones: ida, ep esen ación de la ida
Desde la apa ición del Su ealismo y el Dadaísmo, y especialmen e desde los
“ eady-made”
de Ma cel
Duchamp, nos hemos ido acos umb ando poco a poco a e obje os ue a de su luga habi ual. No obs an-
e, la ue za del o den y la di isión de unciones se ha ansmi ido con an a ue za po la cul u a acional
mode na, que oda ía nos sigue p o ocando so p esa que los obje os no es én en el si io que les co es-
ponde o que apa ezcan mos ándose con un uso indebido [Imagen 03].
Lo que el a e ha san i icado como p ocedimien o econs uc o de signi icados es á an ce ca de la ea-
lidad como puede ap ecia se en es as imágenes. El buen sen ido, el sen ido común que la doxa de ine,
se uel e a con e i en la imagen de la de echa en pa adoxa. Pe o eso es sólo p oduc o de la ex a-
ñeza isual que nos p o oca el p ime impac o. A poco que nos de enemos, esa pa adoja comienza a
deshace se y a mos a nos una lógica eminen emen e p ác ica. Es á cla o que aquí no es amos an e un
eady-made ni hay más in ención que la eu ilización de aquello que se iene más a mano. El la abo nos
mues a sus ca ac e ís icas con es a nue a acción. Así, sus capacidades ma e iales se mani ies an aún
más po en es en la medida que son u ilizadas de o o modo: el acío hace ú il al ecipien e.
¿Qué es más des uc i o de la unción de una pieza de saneamien o en la que undamen almen e co e
el agua, que la mi emos como uen e, o que la usemos jus amen e pa a lo con a io a la luidez, como
si io de en aizamien o? ¿Cómo puede con e i se lo absolu amen e impe meable de la po celana blanca,
en un ecep o adecuado pa a sepa a la plan a del suelo? Podemos pensa incluso en la lógica de que
los g i os ealmen e uncionen y se pueda ega desde el mismo ecipien e que suminis a el hueco de
c ecimien o.
F en e al acío de la ob a de Duchamp, en la imagen del la abo el en o no es á lleno. La lógica del obje o
se ea i ma en un a ado con cables, a algo que pa ece no pode suje a peso, pues la especie de pa ed
Izquie da: La Fuen e (1917) Ma cel Duchamp. De echa: La abo en
un co al de Leb ija (Se illa), 1998. Fo o: MPH
[03]
Obje os comunes, imágenes globales: me cancías, es ancias e iden idadesObje os comunes, imágenes globales: me cancías, es ancias e iden idades
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que es á de ás de nues a
“nue a mace a”
apa en a más ines abilidad y p eca iedad que el la abo. Ade-
más hay plan as a al ededo que colonizan, se asoman y lo con aminan has a hace bo osos sus lími es.
En la imagen 04, la ocupación espon ánea y sucesi a u iliza un despliegue de écnicas de con ol espa-
cial que nos eclama un p ime momen o de de ención. ¿Cuál es el p oceso? Pa ece que hay un p ime
sis ema de cables pa alelos en e sí, p obablemen e pa a ende opa, pe o a es e sis ema se le empieza
a añadi o o sis ema secunda io de cables, y cosas que ya no son cables, sino ejillas ecicladas de algún
apa a o domés ico, cajas y una se ie de elas de di e en e ex u a, colo y amaño.
Las elas, en su con ac o con los cables y los obje os, se ensan y se de o man. Nos hablan de su peso,
de su anspa encia, de su modo de se jun as: casi podemos imagina los e lejos y las somb as que el
conjun o a oja sob e el suelo, ese que en la imagen no se e.
Po o o lado se puede obse a una especie de c ecimien o e ical en la acumulación, como un hace
o es, de elemen os de di e en e ac u a uni icados po una nue a uncionalidad, la de se i de mace as.
Todos los elemen os hablan de una es ancia p o egida, a la somb a y en e el esco que p opo ciona la
ege ación, conseguida desde la eu ilización, la adición, la imp o isación de lo sucesi o.
Acos umb ados a es a some idos a e ec os, a a ez nos p egun amos po las causas. Sólo emos la
a iedad y mul iplicidad de o mas de algo que lo a, de algo que se a incona, pe o es as o mas es án
inse as en la ida: se han p oducido sin más in ención que esol e , con aquello que nos odea, un p o-
blema. Que es e a e- ac o se haya cons uido pa a p o ege al pequeño limone o y a las plan as de abajo
del ío o del calo , es algo que end íamos que p egun a le a su anónimo cons uc o . Pe o no cabe duda
de que la al a de p ejuicios de es e ac o espon áneo, p e alece po encima de su impac o isual.
[Imagen 05] El siguien e conjun o de imágenes nos uel e a lle a a la ce canía del a e con la ida y, de
la misma mane a, podemos ap ecia la soledad de la aza de Madoz, en e al diálogo y la composición
espon ánea de obje os he e ogéneos sob e una pequeña mesa. Hablan desde una con igüidad del uso,
oma ca é y uma un ciga illo, lee el co eo an es de sali .
Los obje os en e al a e, e ienen, no expulsan, nos acogen, e lejan nues as cos umb es y, al iempo,
nos dan un e ec o es é ico que nos impac a si lo pe cibimos, si lo mi amos desde esa pe spec i a.
Como dice Víc o Bu gin
“en las o og a ías el obje o imagina io no es ‘imagina io’ en el sen ido habi ual
del é mino, podemos e lo, p oyec a una imagen. Una in es idu a imagina ia de lo eal.”
(Bu gin, 2004)
Pe o aquí es amos en e a dos modos muy dis in os de p ocede con la o og a ía. En la aza de Madoz
la mi ada su ealis a es ac ualizada pa a hace nos e i ónicamen e cómo se pueden p oduci hoy día las
imágenes. Nos ayuda a comp ende que
“es as imágenes no son in e nas ni psíquicas, sino no-men ales
y colec i amen e isibles en el espacio social. Los obje os que apa ecen en las imágenes son bas an e
eales, pe o no ep esen an la ealidad. El espacio isible es legible, pe o inc eíble. Lo mismo ocu e
con el iempo.”
(Buck-Mo ss, 2005) El obje o ya no esponde al iempo de la ida. Ya no exis e un an es
y después de e e encia, la up u a de la con inuidad se ha hecho izas. Lo que emos es á lejos de la
ep esen ación de ca ac e es, acciones, o de un luga .
“Su signi icación, su in encionalidad, es obje i a,
[04] Co al de Leb ija (Se illa), 1996. Fo o: MPH
Ca men Gue a // Ma iano Pé ezCa men Gue a // Ma iano Pé ez
Izquie da: Rincón de cocina, Se illa, 1997. Fo o: MPH. De echa: Pin alabios. 2001.
Chema Madoz.
[05]
h mhc
] 230 [
í ndice
no subje i a. Los obje os cap u ados, comple amen e pe cep ibles de un modo co idiano, pa ecen dis-
ancia se de lo co idiano. Son esiduos dia ios de los sueños, sin la memo ia del soñado .”
5 Y aunque
es amos an e “ ep esen aciones que no hablan de nada más que de ellas mismas, esas imágenes en an
en la men e y dejan un as o.” (Buck-Mo s, 2005)
En cambio en la imagen de la izquie da el as o lo ha dejado el habi an e. La ac u a ep esen acional
su ge de cómo los obje os han sido cazados en una de e minada si uación. Aquí los espec ado es nos
en en amos sin el c is al del a e, sin la subje i idad del a is a, a la desnudez de la ida. Como un docu-
men alis a, el o óg a o sólo ha es ado a en o a que lo más p óximo eme ja en su pu a mani es ación. Al
mi a con in ensidad lo co idiano se in e umpe su cons an e lui y se ompe su con inuidad no malizado-
a. Es a mane a de mi a hace que la u ina se pe ciba como ex aña, como ajena a noso os mismos. Lo
que los ojos e ienen es un nue o signi icado que se aleja de aquel que apa ecía como más anspa en e.
Así, lo amilia se hace ex año y nos dis ancia de lo que has a hace poco pa ecía eno memen e ce cano.
Quizá como nos dice Se es,
“po amilia idad, o más bien po cos umb e que nos iene del habi a , el
exceso de ce canía equi ale a un alejamien o.”
(Se es, 1995). Huella y au a se han hib idado y ya no
es a án más sepa adas, aquí la apa ición de lo ce cano nos hace oca la lejanía, es a íamos an e una
au á ica huella.
6
III. Obje os y Deseo: elo, másca a y exhibición como cons ucción de la in imidad
[Imagen 06] En es as es imágenes, sin emba go, asoma el mundo de lo ín imo, undamen almen e a
a és de una espacialidad que se cons uye con suge encias, con inde iniciones, con insinuaciones, con
elemen os débiles. La oscilación en e la luz, la somb a, el mo imien o an e el paso, o an e el ien o, de
la co ina, nos pe mi e e ugia nos en el do mi o io de mi adas, de deslumb amien os o de inclemencias,
al iempo que nos llegan ma izadas, dulci icadas, casi sumisas. Una plan a se ans o ma en una somb a
esquinada, una pa ed apa ece ondulada po su éplica ex il, y la po encia al ac o.
Esa misma inde inición apa ece en la imagen cen al que, con el mismo mecanismo del paisaje omán-
ico, hace una llamada a la subje i idad, a la in e io idad con empla i a. La niebla nos pe mi e sen i nos
solos, de la misma mane a que los e lejos que o man pa e de la imagen de la de echa, exp esan nues-
a si uación in e io espec o al ex e io , pe o al mismo iempo la desdibujan, nos econducen al p oceso
de la obse ación y la mi ada mien as lo que nos odea se mezcla y se dispe sa, se desdibuja. Lo que
es á po e , lo que es á al o o lado, lo que se insinúa, man ienen i o el deseo, ese oscu o obje o que
nos hace man ene nos i os en e elos, másca as y exhibiciones.
IV: Técnica y Cul u a: dila aciones del imagina io colec i o
[Imagen 07] ¿Qué hay de simila y de di e en e en ambas imágenes? Como en el juego de encon a los
e o es en e cosas apa en emen e iguales, aquí se a a de encon a lo simila en e imágenes absolu-
amen e dispa es.
[06] De izquie da a de echa: Salón. Se illa, 1994. Fo o: MPH; Niebla. Anónimo; Re lejos. Fo o: José Ramón Mo eno Pé ez
Obje os comunes, imágenes globales: me cancías, es ancias e iden idades
í ndice
[ e i o ios de ap oximación ]
] 231 [
í ndice
El olumen, la adición de capas, hace que la p ime a sea casi un modelo de cómo pod ía unciona la
es uc u a de la segunda. Lo macizo y lo ex u ado de la ob a de Bou geois se ans o ma en campos
di e en es de espues a al habi a u bano. El olumen se e ae y se compac a, se alad a y se modela en
unción ya no de p ocesos composi i os sino de las necesidades espaciales in e io es y ex e io es. Sin
emba go gene an una co ien e en e ellos a la que es di ícil sus ae se.
[Imagen 08] En es a úl ima mi ada que emos ol e nos hacia el en o no u bano, pa a e cómo, en las
disposiciones de edi icios y de obje os, se gene a un sen ido, una o ganicidad especí ica pe o cambian e
y luida.
A una cie a dis ancia los edi icios y los coches empiezan a e se de mane a di e en e, casi como piezas
que pod ían qui a se y pone se. Al igual que en las es an e ías de los supe me cados, obje os de muy
di e sa o ma y p ocedencia se acumulan y se exponen an e la única p omesa pe inen e, la del consu-
mo, no ya de obje os sino de signos.7 Tal ez po ello la úl ima imagen nos hable de o a posibilidad de
nues o mundo imagina io. Un mundo donde las dis in as imágenes con i an con noso os libe ándonos
de nues as expe iencias y a ándonos a la de los demás.
[ CONCLUSIONES ]
A modo de conclusión: isibiliza es p egun a se
Lo que es e disposi i o de in e p e ación de imágenes ha pues o en ma cha es una in e ogación inin e-
umpida que con inuamos: ¿No es cie o qué los espacios cada ez más es án sopo ando múl iples un-
ciones, qué es amos asis iendo a una hib idación de usos y qué, has a hace poco, es o no e a habi ual?
An es las es ancias es aban sepa adas y comunicadas po espacios se ido es o dis ibuido es, los alma-
cenes es aban sepa ados de los escapa a es. Pa ecía que a cada unción le co espondía un espacio y a
cada espacio una unción. Eso ue lo que nos hizo c ee el mo imien o mode no y lo que algunas imáge-
nes de nues o p esen e es án poniendo en cues ión. ¿No es cie o que a pa i de los obje os cap u ados
en las imágenes podemos habla o a comunidad y de o a iden idad? ¿No es amos asis iendo ya a una
hib idación de iden idades y comunidades
?
Hace iempo que Hen i Le eb e nos ad e ía de que la na u aleza no es á ap opiada sino dominada,
p oduc o de una ans o mación acele ada a la que écnica y polí ica nos ienen cada ez más acos um-
b ados (Le eb e, 1980). Es o ha as ocado nues o concep o de alo . Como nos dice Baud illa d, el
alo ha es ado inculado a los obje os y a los espacios como undamen o de la p oducción y el me cado,
en una dialéc ica con inuada en e alo de uso y alo de cambio. Pe o si es posible oda ía in e i esas
nociones y ompe la ideología del me cado o el me cado como ideología no cabe duda que se a desde
lo más p opio de nues a cul u a, desde esas imágenes, que eúnen a obje os e indi iduos en una nue a
complicidad.
“En es a pe spec i a exis e una posibilidad de bloquea el alo y la es e a de dominio que
sus en a.”
Podemos habla oda ía de espacios ap opiados y modi icados po el homb e, como podemos
encon a o a elación di e en e a la del in e cambio me can il.
“En esa elación, los indi iduos no son
se es abs ac os que pueden sus i uise en e sí”
(Baud illad, 2002), como las cosas que nos acompañan
no pueden se me os obje os de usa y i a .
Ca men Gue a // Ma iano Pé ez
Izquie da: VEGAP / Louise Bou geois. 1990, Publicada en
An oni Tápies, El A e y sus Luga es, Mad id, Si uela, 1999,
p. 171. De echa: Esquina calles El Co onil y Los Rosales.
Se illa, 1997. Fo o: MPH
[07] [08] De izquie da a de echa y de a iba abajo: Vis a de Se illa.
Fo o: José Ramón Mo eno; Apa camien o en Rochelam-
be . Se illa, 1994. Fo o: MPH; P oyec o Desplegables de
Ma iano Pé ez, CAAC, IAPH. 2004. Fo o: Ca los Tapia;
Alimen ación China. Mad id, 2005. Amy Chang.