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Los inicios de la esclavitud indígena en el Darién y la desaparición de los "Cuevas".

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Los inicios de la esclavitud indígena en el Darién y la desaparición de los "Cuevas".

Author: Mena García, Carmen
Publisher: Universidad de Murcia
Year: 2013
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1c0d0751-6209-49c9-ba5b-ef99e786b0a6/download
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Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la
desapa ición de los “Cue as”
Ca men Mena Ga cía
Uni e sidad de Se illa
1. In oducción
En o no a 1500, la egión del Da ién colonial, cuyo e i o io compa en hoy las
epúblicas de Panamá y Colombia, es aba habi ada po di e sos g upos indígenas de iliación
chibcha, ca ibe y/o amazónica, algunos de los cuales, o sus descendien es, o man en la
ac ualidad el g upo Tule o Cuna y el g upo Chocó. Gonzalo Fe nández de O iedo, el c onis a
“o icial” de la Tie a Fi me, no duda en conside a que a la llegada de los españoles i ían en
el is mo de Panamá más de dos millones de indios, una ci a que es echazada po las
mode nas in es igaciones que sugie en densidades más débiles. En lo que exis e unanimidad
es a la ho a de acep a que la población ame india que ocupaba la mayo pa e del e i o io
his ó ico ocupado po Balboa y Ped a ias e an los cue as y que és os desapa ecie on casi
o almen e en el anscu so del siglo XVI. El nomb e de Cue a hace e e encia an o a su
phylum lingüís ico como a su e nia, que a la llegada de los españoles había alcanzado ya un
cie o desa ollo cul u al has a los ni eles de sociedades de ango o cacicazgos. La ie a de
Cue a –ano a Andagoya- se ex iende “has a una p o incia que se dice Pe uque e, y de una
ma a o a y la isla de las Pe las y el gol o de San Miguel y o a p o incia que llamamos
Behe ías po no habe en ella ningún seño , se llama Cue a”. Po su pa e, O iedo desc ibe
así sus é minos: “Adelan e (del Gol o de U abá hacia Occiden e) –dice O iedo- es la lengua
que llaman de Cue a, la cual, so cie os lími es, la mandó llama el ey Cas illa del O o”. El
pueblo Cue a se ex endía, po an o, desde la egión del Gol o de U abá hacia el occiden e del
Is mo, ocupando un amplio espacio geog á ico que en la ac ualidad se co esponde con una
pa e del Da ién chocoano y las p o incias panameñas del Da ién, Panamá, Colón y la
Coma ca Indígena de San Blas, es deci , p ác icamen e el e cio o ien al de la ac ual República
de Panamá has a una zona que se puede si ua en las p oximidades del ac ual Canal de
Panamá. P ecisamen e allí comenzaba el dominio de los Coiba, g upo ame indio
es echamen e empa en ado con los Cue a (Casimi de B izuela, 2004:40). “Desde es a
p o incia de Pe uque e has a Adechame -esc ibe Andagoya-, que son ce ca de cua en a
leguas oda ía al oes e se llama la p o incia de Coiba, y la lengua es la de Cue a, más de que
di ie e de se más co esana y aun la gen e de más p esunción” (Andagoya, 1986:88). En el
ex emo opues o, el e i o io de los Cue a e minaba po el sudoes e con la p o incia de
Chochama -p obablemen e en la ac ual pun a de Ga achiné, en la cos a su del gol o de San
Miguel- que ue isi ada en 1522 po Pascual de Andagoya. P ecisamen e allí el c onis a y
soldado asco u o no icias p ecisas de la exis encia hacia el su de la p o incia de Bi ú, cuyos
belicosos habi an es enían po ma odas las lunas llenas a hace les la gue a a los de
Chochama, “y enían an o miedo de aquella gen e los de aquella p o incia que no osaban i a
la ma a pesca ... Toda la ie a de allí adelan e e a gen e c ecida y belicosa” (Andagoya,
1986:111). Cie amen e, las c ónicas de siglo XVI cons a an la exis encia en el Da ién o ien al
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de a ios g upos humanos di e en es a los cue as, an o en lo cul u al como en lo lingüís ico,
en p ime luga “los del Bi ú”, ubicados po Romoli en la cuenca al a del ío Tucu í y en
segundo, los de Qua equa ó Ca eca que a di e encia de los cue as u ilizaban en sus
guazaba as a co y lecha. En e ec o, desde el pun o de is a é nico, la población que habi aba
el Da ién, aunque dominada po los de la lengua Cue a, no e a uni o me. Se cons a a la
exis encia en e ellos de algunas ibus “ca ibe”, de p ocedencia desconocida has a la echa, y
cuya pe manencia en el alle del Cauca ha dejado huellas bien isibles. O os g upos bien
dis in os es aban elacionados con los cue as, pe o su o ganización social es aba mucho
menos desa ollada y no habían supe ado la e apa e olu i a desde sociedades iguali a ias
(banda/ ibu) a sociedades de ango (cacicazgos). Basándose en la ines imable in o mación de
los c onis as, K. Romoli calcula que el dominio de los Cue as se ex endía en unos 25.000 km2
(1987:24). En es a ex ensa egión, que - eco demos- ocupaba casi una e ce a pa e del Is mo,
una ci a no bien p ecisada, pe o que pod ía supe a las 220.000 pe sonas hablaban una
misma lengua y compa ían, según Romoli, una misma cul u a aunque con a ian es locales
(Dene an, 1976, ci ado po K ame , Lo ell y Lu z, 1993:78; Cooke, Sánchez, Ca ajal, G iggs y
Isaza, 2003:1-35; Jaén, 1998:43 y ss; Cons enla, 1991:46 y ss; La a, 1996:107-114).
Algunos in es igado es calculan que a la llegada de los españoles al e i o io del Is mo,
la egión se encon aba poblada po un millón de habi an es. Y aunque oda ía no es posible
es ima con p ecisión el amaño de la población ame india hacia 1500, exis e unanimidad
espec o a que es a ci a esul a demasiado ele ada. Julián H. S ewa d y Cha les F. Benne
calculan una ci a ce cana a los 225.000 indios habi ando el Is mo a la llegada de los españoles,
lo que pa ece mucho más azonable a c i e io del geóg a o panameño Oma Jaén Suá ez. K.
Romoli calcula que a la llegada de los españoles hab ía un o al de 230.000 habi an es en odo
el e i o io cue a, lo que supond ía una densidad de 9,1 pe sonas/km2. Po su pa e, o os
his o iado es como Cons enla o Glo ia La a la educen a 220.000.
Desde ines del siglo XVI g an pa e del e i o io de los cue as, que ue diezmado as
la conquis a, comenzó a se ocupado po sucesi as mig aciones de ame indios p oceden es
del no es e de Colombia. P ime o lo hicie on chu ucas y aleg as, és os posiblemen e de
iliación chocó, y más a de, ya en las p ime as décadas del XVII, los bugle-bugle,
empa en ados con los cunas, pe o pa a en onces el g an Da ién había pasado a la his o ia.
2. Las cabalgadas escla is as del Da ién ó la “mon e ía in e nal” con a los indios
Las p ác icas escla is as ya exis ían en el Nue o Mundo mucho an es de que los
españoles a ibasen al con inen e, y és as no e an an sua es ni complacien es como el aile
Las Casas quiso hace nos e : “Se escla o en e los indios, de los indios, es –nos dice el aile-
ene muy poqui o menos que los p opios hijos muy cumplida libe ad, y la ida y
a amien o que ienen con sus p opios amos es odo blando y sua e; pe o la se idumb e que
ienen en e los españoles es oda in e nal, sin ninguna blandu a, sin algún consuelo y
descanso, sin da le un momen o pa a que esuellen” (Mi a, 1997:263).
En e ec o, cuando los conquis ado es en a on en con ac o con las p ime as
comunidades abo ígenes del Da ién descub ie on que muchos de sus seño es disponían de
indios escla os pa a su se icio. El capi án Gonzalo de Badajoz, al en e de una expedición
que pa ió de Nomb e de Dios y llegó has a el a chipiélago de las Pe las en la cos a pací ica
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halló en e los coibas algunos de es os escla os ma cados en la ca a con punzones de hueso.
La in o mación llegó pun ualmen e a oídos del co esano milanés Ped o Má i de Angle ía
(Ál a ez, 1944:177), quien lo ansmi ió en su c ónica con no able a án di ulga i o e
impac ado po la no edad de los hechos ela ados, como lo ha ía cualquie epo e o en
nues os días:
“Lo que encon a on allí –ano aba Angle ía- ue on escla os señalados con c ueles
ma cas. Con punzones hechos de hueso o de espina les hacen a los escla os aguje os
en la ca a, y de seguida se los pol o ean con cie a clase de pol o y se los un an con un
jugo neg o o ojo, y es an enaz aquella ma e ia que jamás en ningún iempo se
bo a… Cuen an que la ac i ud de aquel jugo da an o o men o que po el excesi o
dolo no pueden los escla os come du an e algunos días. Se si en de los escla os los
caciques que los p enden y ambién nues a gen e pa a busca o o y cuida de los
semb ados”.
Acos umb ados a p ác icas escla is as de aigamb e milena ia, los españoles no
a da on en aslada al Nue o Mundo su pa icula modo de en ende la ins i ución. Su
implan ación en e los indios ame icanos co ió pa alela a la conquis a y ue obje o de una
encendida polémica no esuel a del odo a lo la go de un dila ado pe iodo. Así mien as que
en 1503 la eina Isabel concedió el pe miso de a aca y ende a los ca ibes po sus p ác icas
de an opo agia, en 1509 se au o izó la cap u a de los indios lucayos, ex endiéndose en 1512 a
aquellas zonas de la Tie a Fi me que ue an explíci amen e de e minadas po las au o idades
de La Española. En la p ác ica –como p ecisa E. Mi a (1997:261, ci ando a O e 1977:104) - sólo
quedó excluida la egión del gol o de U abá, dado que se conside aba con c asa igno ancia
que es a ie a es aba habi ada po indios pací icos. Es a in e dicción no u o e ec o po que
e a demasiado lo que es aba en juego: los escla os p opo cionaban a los españoles la mano de
ob a indispensable pa a pone en ma cha las explo aciones y su á ico p opo cionaba el
capi al necesa io pa a la comp a de alimen os, ganados, opas y o as manu ac u as. En la
p ác ica, ales medidas ue on ap o echadas po los conquis ado es pa a ealiza anche ías
de caza de escla os en las cuales nadie se in e ogaba si és os e an ca ibes o no. De igual
modo, las a madas de esca e con los indios acaba on con i iéndose en expediciones pa a
cap u a escla os y algunas esul a on muy luc a i as.
En el Da ién los españoles se encon a on con coma cas muy despobladas, bien
di e en es a las al as densidades que o ecie on años más a de los pueblos indígenas de
Mesoamé ica y el Al o Pe ú. Puede a i ma se que la escasez de na u ales ue uno de los
p ime os escollos de la conquis a de la Tie a Fi me y asimismo una de las p incipales azones
que impulsa on un á ico escla is a de la go alcance. En es e escena io se o jó una aza de
capi anes on e izos que ex endie on sus dep edaciones hacia el no e, has a ie as de
Nica agua, y hacia el su , has a el Pe ú, lle ándose miles de escla os y a asando la población
abo igen (She man, 1979; Mac Leod, 1973; Mac Leod y Wasse s om, 1983; Radell, 1976:67-76).
Hace algunos años el his o iado chileno Ma io Góngo a analizó en una ob a de g an
impac o his o iog á ico la isonomía his ó ico-social de la conquis a de la Tie a Fi me y
demos ó magis almen e la impo ancia que las cabalgadas o azias dep edado as, cuyo
o igen pod ía es a elacionado con las alga adas medie ales con a los mo os. Es as
e mina on con i iéndose en un “ emedio” de los españoles o una o ma de subsis encia, que
Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la desapa ición de los “Cue as”
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imp imió un peculia ca ác e a la emp esa conquis ado a en es a p ime a ase de la anexión
de las ie as con inen ales. Pa a el ci ado au o , la conquis a de Tie a Fi me asumió en su
época más emp ana un asgo que la de ine: la de a anzada gue e a y escla is a de San o
Domingo en el con inen e. Así lo indica (1962:11):
“En San o Domingo, el hecho p imo dial es la ac o ía ans o mada en el cu so de
pocos años en una colonia. Las bandas escla is as comienzan su acción hacia 1509-
1510, y son un enómeno impo an e, pe o a pesa de odo pe i é ico. Lo mismo en
Pue o Rico y Cuba. En cambio, en el ex emo occiden al de la Tie a Fi me, en Da ién,
poblado a ines de 1509, las en adas en odas di ecciones asumen una impo ancia
cen al pa a la ida de la ciudad, que no ienen en las islas de colonización más
emp ana. Desde 1509 ó 1510 no hay año en que no se di ijan bandas en busca de o o y
de escla os, has a la úl ima y decisi a ma cha de Piza o, los p ime os días del año
1531. Después de la cap u a del eso o incásico, Panamá se con ie e en pue o de
ánsi o hacia el Pe ú y a ía su ango”.
Los p ime os es ablecimien os españoles en la cos a occiden al de Tie a Fi me se
ins alan en 1509 en el ámbi o e i o ial de dos nue as gobe naciones ame icanas que eciben
los nomb es de Ve agua y U abá ó la Nue a Andalucía. Desde que pusie on pie en el gol o de
U abá, los españoles comenza on a lle a indios escla os a las An illas mayo es pa a
ende los y oca los po alimen os, opas y ganado. Sabemos que si el poblado español de
San Sebas ián, undado en eb e o de 1510 po Alonso de Ojeda, laman e gobe nado de la
Nue a Andalucía, pudo sob e i i po algunos meses ue g acias al sos én alimen icio
p opo cionado po la Española y sob e odo g acias a los ing esos ob enidos po la en a del
bo ín en o o y en piezas de escla os que habían sido cap u ados en el gol o de U abá. En
e ec o, Las Casas nos dice que al poco iempo de la llegada de Ojeda a las cos as colombianas,
ago adas las p o isiones que aía en sus ba cos, decidió despacha uno de sus na íos a San o
Domingo con el o o obado y un buen ca gamen o de indios mania ados pa a ende los en las
islas como escla os. El gobe nado pide que le aigan e ue zos a su eg eso, pues en las
esca amuzas con los indios se han p oducido muchas bajas de españoles, y solici a, asimismo,
alimen os en abundancia pa a su hamb ien a opa (Mena, 2011:131). Exis en su icien es
indicios como pa a supone que no ue és a la única ocasión en la que los ba cos de los
desespe ados explo ado es del Da ién su ca on las aguas del Ca ibe con ca gamen os de
indios escla os. La undación po los españoles, a ines de 1510, de San a Ma ía de la An igua
del Da ién, en donde los allidos poblado es que acompaña on a Diego de Nicuesa a Ve agua
halla on cobijo, signi ica el es ablecimien o del p ime asen amien o pe manen e de las ie as
con inen ales. Casi de inmedia o, se p oyec an sob e el escena io nume osas cabalgadas
p oyec adas como lechas en odas las di ecciones, con un ai én incesan e que se p olonga á
bajo los gobie nos de Ojeda, Balboa, Ped a ias y Ped o de los Ríos has a el descub imien o del
Pe ú en la década de los ein a.
Los comienzos del poblado de San a Ma ía de la An igua ue on muy di íciles y
es u ie on p esididos po dos impulsos undamen ales: el a án de bo ín de o o y escla os y la
desespe ada búsqueda de alimen os pa a asegu a a la supe i encia de las hues es. La
llegada del gobe nado Ped a ias en 1514 al en e de una expedición de más de mil homb es,
que a asa como una plaga de langos a el humilde poblado es ablecido po Balboa, echó po
ie a cualquie p oyec o de colonización es able. Y es que el g an p oblema del Da ién
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adicaba –como ya adelan amos- no sólo en la al a de ecu sos alimen icios pa a asegu a la
subsis encia de an a gen e, sino muy especialmen e en la escasez de na u ales. El asien o de
San a Ma ía había sido undado en una egión de cacicazgos no bien nu idos. Si la pequeña
colonia es ablecida po Balboa y su gen e pudo sob e i i en ella ue g acias al alioso
se icio de los indios que habían sido cap u ados en las en adas y e an luego empleados en
las minas, casas y es ancias de los españoles como escla os y nabo ías. No obs an e, como más
adelan e denunció Las Casas, esa i me alianza ue conseguida «a uego y sang e», es deci ,
ecu iendo a los mé odos más iolen os. La llegada de Ped a ias al en e de un con ingen e
an nume oso modi icó sus ancialmen e el pano ama, como ya imos. Pa a ali ia la
si uación, especialmen e la alimen icia, se dispusie on desca gas de la población en o ma de
en adas, que ue on ealmen e nume osas en e 1514 y 1515. Sólo en es e úl imo año se
despacha on has a sie e expediciones. Las ci as que p opo cionan O iedo, Andagoya y
Angle ía, los es g andes c onis as de la conquis a de Tie a Fi me, asegu an que és as se
componían de 40 has a 400 homb es, que ue on los que consiguió euni el capi án Juan de
Ayo a en la mayo expedición de que se ienen no icias en el Da ién. Sin duda ue és a una
época u bulen a, gue e a y expoliado a du an e la cual los capi anes explo an el e i o io en
odas las di ecciones y lo esquilman, poniendo en pie de gue a muchos de los cacicazgos
indígenas que habían es ablecido elaciones de alianza con Balboa, años a ás. Algunas de
es as c ueles expediciones, como la de Gaspa de Espinosa, quien en 1517 eco e desde Acla
has a la península de Azue o y ae a su eg eso nada menos que 2.000 p isione os indios,
ca gados de cadenas y un bo ín de 80.000 pesos de o o, son un buen ejemplo de lo que
decimos.
Las expediciones de explo ación y conquis a, conocidas ambién como cabalgadas o
en adas, se con igu an al p incipio como un ecu so dep edado undamen ado en la
impe iosa necesidad de sob e i i , si bien luego, con o me el p oduc o de la conquis a se
ac ecien a, aumen a ambién la codicia y el ansia de en iquecimien o, cons i uyéndose así una
soldadesca empeñada con inuamen e en pa icipa en las expediciones, a la búsqueda no sólo
de alimen os, sino ambién de o o y escla os (Mena, 2011: 532-579). Nada nue o se obse a
espec o al modus ope andi de los conquis ado es de la Tie a Fi me. Los homb es llegados con
Ped a ias no hacen más que con inua las p ác icas escla is as, iniciadas po Ojeda y Balboa
años a ás, sólo que és as alcanzan aho a unas dimensiones espec acula es, espec o al
núme o de las cabalgadas y a los e ec os de as ado es de las mismas (Mena, 2011:534-542).
Basándonos en los da os que nos p opo ciona on los lib os de cuen as de la eso e ía de
Cas illa del O o, in o mamos en nues a ob a más ecien e de las echas de las pa idas y
eg eso de las cabalgadas de Tie a Fi me, así como del bo ín expoliado ( abla 23)1.
O a di e encia impo an e sob e es a emp ana e apa obse a M. Góngo a: “en los años
de Ojeda y Balboa, los escla os quedan en el Da ién, al menos en cie a p opo ción, pa a las
minas, es ancias y casas de los españoles. Pe o Ped a ias, a on ando el emible p oblema del
exceso de homb es en la illa, sac i icó pa cialmen e la p osecución de las explo aciones
mine as”. Aunque –añadi íamos po nues a pa e- no las descuidó. Buena p ueba de lo que
decimos se cons a a en nues a ob a sob e las explo aciones mine as del Da ién (Mena, 2011).
También debe achaca se al gobe nado el dudoso mé i o de impulsa de ini i amen e el
come cio de escla os en p opo ciones has a en onces desconocidas.
1 AGI, Con adu ía, 1451.

Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la desapa ición de los “Cue as”
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El 4 de oc ub e de 1514 el iun i a o de la colonia o mado po Ped a ias Dá ila, el
obispo Juan de Que edo y los o iciales eales se eúne en la casa del gobe nado y allí adop an
un impo an e acue do que p e ende legi ima la a a escla is a. Los españoles de aquella
época e an muy dados a los o mulismos legales, pe o ambién acos umb aban a so ea las
leyes o a acomoda las en bene icio p opio cuando lo conside aban con enien e. Es a e a una
buena ocasión pa a ecu i a soluciones ingeniosas, máxime eniendo en cuen a la e ible
si uación po la que a a esaba aquella colonia de desespe ados. An es de za pa pa a la
Tie a Fi me, el ey Fe nando había concedido una se ie de gene osos incen i os (“ anquezas
y libe ades”) a odos aquellos que acompañasen a Ped a ias en su iaje y se a ecindasen en
aquellas ie as (Mena, 1992)2 Uno de ellos hacía e e encia a la posibilidad de come cia con
Cas illa o con las islas del Ca ibe, a in de que a los ecinos no les al asen los suminis os
necesa ios y la colonia pudie a sob e i i a odas las penu ias. Desde luego el mona ca no
es aba pensando, al ap oba es a medida, en el á ico de se es humanos, pe o ampoco lo
p ohibió exp esamen e. En consecuencia, las au o idades de la colonia dic a on un au o po el
cual: “ is o algún p o echo que se segui á a los ecinos de es as ie as de Tie a Fi me,
pudiendo en ia a ende los escla os que u ie en, ae án en el e o no bas imen os pa a
come con que se sos engan has a que la ie a sea más descubie a e que de o a mane a es a
ie a se despobla ía po el poco p o echo que en ella sien en… se aco dó que se dé licencia a
odos los ecinos e mo ado es e habi an es en la dicha Cas illa del O o e me cade es que allá
ayan e engan que puedan lle a a Cas illa e a la dicha isla Española e a o as islas de Sus
Al ezas, que son Jamaica e Cuba e San Juan cualesquie indios escla os, así los que Sus
Al ezas ienen dados po escla os decla ados en la ins ucción del seño eso e o, como de
odos los o os a quien ue e hecho el Reque imien o de Su Al eza, e no lo obedecie en e
cumplie en, que ue en decla ados e p onunciados po escla os”.3
Vasco Núñez de Balboa, el g an oposi o de Ped a ias, expuso inú ilmen e los
incon enien es de deja sali a los indios de sus ie as y p o es ó ené gicamen e al ey en sus
ca as edac adas en 1515 con a la polí ica asolado a del gobe nado y sus capi anes. No
obs an e, Ped a ias se man u o i me en su p opósi o con encido de que “po el p esen e e a
bien consen i lo, po que se emediase la gen e en algo”. De es e modo, como señala Ma io
Góngo a (1962:20) “el o o y los escla os pagaban así, de un modo inmedia o, sin emplea se
an es como capi ales en la ie a, las indispensables impo aciones de ganados, opa y demás
p oduc os elabo ados”. T as la undación de Panamá en 1519, el gobe nado concedió a sus
ecinos, en e o as medidas des inadas a incen i a la población del nue o asien o, la
acul ad de ende en o os luga es a los indios cap u ados en las en adas, si bien en es a
ocasión se es ablecie on cie os lími es, ales como que debía a a se de indios a ones y
2 “Me cedes concedidas a los que acompañasen a Ped a ias pa a pobla la Tie a Fi me, 1513”. Véase
apéndice 3.
3 “Me ced pa a ende escla os indios en Cas illa y en las islas a cambio de bas imen os pa a come ”.
San a Ma ía de la An igua del Da ién, 4 de oc ub e de 1514. El aslado del acue do es á echado en
Panamá, el 21 de oc ub e de 1527. Juicio de Residencia de Ped a ias Dá ila. A chi o Gene al de Indias
de Se illa (en adelan e AGI), Jus icia, 359.
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mayo es de ein e años. Una eal cédula de 6 de no iemb e de 1521 p o ogó po dos años la
licencia (Ál a ez Rubiano, 1944)4.
3. La ma ca de la escla i ud: el “ca imbo” indígena
Los españoles denomina on “ca imbo” indígena a la e gonzosa es ampilla que
señalaba, como se hacía con el ganado, la condición se il de los indios que cap u aban y su
con e sión en me cancía humana. De mane a simila al ca imbo aplicado a los neg os, és a
consis ía en una ma ca a uego sob e la piel, ealizada con un hie o canden e –el hie o eal- ,
que se ía pa a iden i ica la legalidad del escla o y acili a su ecupe ación en caso de
huida. Una Real P o isión de 25 de julio de 1511 explicaba con de enimien o las azones de su
in oducción: “a causa de que los indios que se aen a la isla Española de las o as islas
coma canas, no es án, ni andan señalados, pa a que se conozcan cuáles son e dónde e cuyos
en la dicha isla hay y se espe a habe algunas di e encias, e asimismo, los dichos indios se an
e ausen an, e po causa de no i señalados no se pueden habe ni conoce ”. Con es a medida,
se p e endía ene iden i icados en adelan e a los escla os que habían sido lle ados a la
Española desde las o as islas (especialmen e las Lucayas), a in de conoce su núme o y
di e encia los de los indios lib es, incluso cuando huían. Pa a ello, el mona ca dispuso un
plazo de quince días pa a he a los de la siguien e mane a: que “se les haga e ponga una señal
en la pie na”, pa a que así “sean conocidos cuyos son, e sin dilación e sin o mas exquisi as,
cuando los ales indios se ausen a en o ue en de los unos a los o os, sean conocidos po la al
señal cuyos son”.
En es a ocasión se disponía que los indios enían que se ma cados en la pie na, pe o
es as señales no ue on siemp e iguales, ni po su dibujo ni po su colocación. Ru h Pike en su
in o me sob e los escla os de Se illa, donde – eco demos- uncionaba uno de los p incipales
me cados de Occiden e, asegu a que la ma ca más ecuen e e a una S y una línea (cla o), que
signi icaba escla o y que se aplicaba en una mejilla, y la inicial o señal del dueño en la o a.
Pe o ambién se usaban en Se illa o os emblemas. En 1500, po ejemplo, se hace mención de
un escla o ma cado con una lo de lis en una mejilla y una es ella en la o a. Hay cons ancia
de o o caso en el que el escla o exhibía el nomb e comple o del dueño en la ca a (Pike,
1972,187-188). Conocemos asimismo muchas de las ma cas u ilizadas en el Nue o Mundo con
los indios some idos a la escla i ud. También aquí, como en el me cado hispalense, no pa ecía
exis i una egla ija. Be nal Díaz del Cas illo in o ma que en la conquis a de Méjico e a
ecuen e ma ca a los indios cap u ados en comba e con la le a “G”, inicial de gue a,
aplicada a la mejilla. Sin emba go, She man (1987:90) ecoge pa a Cen oamé ica nume osas
a ian es, al iempo que ecue da que la ma ca eal es aba o mada po las le as “ROC” y la
ma ca pa a los esca ados e a en ocasiones una “R”, que e en ualmen e se usaba ambién pa a
los indios nabo ías. En e los indios lucayos solía es ampa se el hie o en el muslo del escla o
y es a misma cos umb e se obse aba ambién, como a con inuación e emos, en el Da ién.
4 Apéndice 89. “Au o ización a los ecinos de Panamá pa a ende sus escla os en o os pueblos”. Real
Cédula dada en Bu gos, 6, sep iemb e, 1521.
Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la desapa ición de los “Cue as”
8
4. Quin a o he a a los indios escla os
El acue do sob e la en a de escla os indios en las islas o en Cas illa, adop ado po el
iun i a o gobe nan e el 4 de oc ub e de 1514, con el que se p e endía incen i a a los nue os
poblado es y e ene los en la colonia, -pues no en balde muchos ya habían eg esado a España
o buscado e ugio en las islas-, es ablecía ambién, po p ime a ez, la o ma en la que el
eedo Gonzalo Fe nández de O iedo debía de ma ca a los indios en el muslo pa a
di e encia a los escla os de los nabo ías. Decía así:
“e los que se hubie en de aquí adelan e, los hie en, como su al eza manda, en el muslo
e los hie e el eedo Gonzalo Fe nández de O iedo, que iene ca go de ello po el
seño sec e a io Lope de Conchillos, e que los indios de se icio que dicen nabo ías es os se
hie en poniendo el hie o en el muslo a la luenga e los escla os se hie en poniendo el hie o en
el muslo a a és, e que és a es la di e encia.”
Una nue a medida se adop a meses más a de comple ando el acue do an e io . Po
azones “humani a ias”, que suenan ingidas, el 5 de ene o de 1515 el gobe nado y demás
au o idades deciden p ohibi el hie o de los escla os pa a e i a su huida po emo al c uel
p ocedimien o. Sin emba go, la obligación de egis a con el pago de los de echos
es ablecidos pe sis e. T anscu idos algunos años, uno de los ca gos a los que u o que
en en a se O iedo en su juicio de esidencia decía así: “que ha lle ado el de echo del hie o
sin he a a los indios”5. En su de ensa, O iedo eco daba la ci ada medida, que –
sospechamos- no debió es a igen e po demasiado iempo.
La Co ona a ó de e i a los abusos de los conquis ado es de ca imba ó he a a los
indios, que no e an legalmen e escla os, disponiendo que se ealizase siemp e en p esencia de
los o iciales eales, al iempo que se abonaba el quin o eal o 20% del alo del escla o pa a el
mona ca, como es aba p esc i o al a a se de un bo ín de gue a. “Quin a ” y “he a ” e an,
po an o, dos ac uaciones que se ealizaban de mane a simul ánea y que es aban des inadas a
un mismo in. Bas aba con un simple sello en la ca a, en las manos o en los muslos del indio
cap u ado y con el abono de una modes a suma a los unciona ios de la Co ona pa a
ga an iza legalmen e la escla i ud de cualquie indio, uese de paz o de gue a. Así lo
econocía el aile Las Casas (Mi a, 1997:264) en uno de sus esc i os:
“Unos po engaños que hacían a los indios que es u iesen o iniesen con ellos, o po
miedos o po halagos los aían a su pode y después les hacían con esa delan e de los
jus icias que e an escla os, sin sabe o en ende los inocen es qué que ía deci se
escla os. Y con es a con esión, las inicuas jus icias y gobe nado es, pasaban y
mandábanles imp imi el hie o del Rey en la ca a, siendo sabedo es ellos mismos de
su maldad”.
Como es bien conocido, los abusos de las au o idades coloniales ue on muy ecuen es
en es os emp anos años. El mismo gobe nado Ped a ias ue denunciado en nume osas
ocasiones po habe consen ido que se endiesen indios lib es po escla os (Medina, 1913;
5 “Ca gos con a Gonzalo Fe nández de O iedo del iempo en que ue eedo ”. AGI, Jus icia, 359, N.2,
R.6.
Ca men Mena Ga cía
9
F iede, 1955-1960: doc. 40)6. La a a escla is a e a un negocio de suculen os bene icios en el
que es aban in oluc ados muchos colonos, daba igual su o icio o ex acción social, y odas las
in e dicciones caye on en saco o o. No ol idemos que hubo e i o ios del espacio ca ibe en
donde la cap u a de escla os se con i ió en uno de los más sólidos pila es de una economía
gue e a y on e iza, po no deci el único. Con ecuencia, se adop a on medidas cau ela es.
Es eban Mi a nos in o ma de que en Cubagua es aba o denado que el hie o de ma ca
escla os debía gua da se en el a ca de es lla es, bajo la cus odia ipa i a de las jus icias, del
gua dián del monas e io de San F ancisco y del bene iciado de la iglesia de Nue a Cádiz. Sin
emba go, po mis e iosas azones, ue on los o iciales eales quienes se hicie on con el hie o
y lo u iliza on a su an ojo, con a iniendo lo dispues o (1997:264).
Los escla os del quin o eal cap u ados po los conquis ado es en sus de as ado as
en adas po el in e io del is mo de Panamá, o po o as ías, e an con iados pa a su cus odia
-has a que se endían en almoneda- a un ecino, designado po las au o idades pa a eje ce el
o icio de “deposi a io de los indios”. Du an e algunos años –al menos desde oc ub e de 1514
has a bien en ado los años ein e- el o icio ue desempeñado po el hidalgo Blas de Bas os,
po más señas c iado del in luyen e y ambicioso eso e o del Da ién Alonso de la Puen e. El
mencionado deposi a io cob aba po el desempeño de su ca go 2.250 ma a edís mensuales,
un buen sala io si se iene en cuen a que és e equi alía a es pagas mensuales de un soldado
de la hues e.7 La elación en e es os dos pe sonajes –el eso e o y su homb e de con ianza-
esul a cuando menos sospechosa, más aún eniendo en cuen a la amis ad que unía a ambos y
el hecho de que el luga elegido pa a gua da a los indios no e a o o que la mismísima casa
del eso e o.
El deposi a io de los indios es aba obligado a lle a un lib o egis o en donde –siemp e
en p esencia de un esc ibano- se ano aban los ing esos y las bajas, ya ue a po mue e o po
uga. Pe o las i egula idades en el manejo de es os egis os es aban a la o den del día.
Llegado el momen o, Blas de Bas os alegó en su de ensa que “po excusa cos as” no solía
ecu i a ningún esc ibano, sino a es igos ocasionales “que más a mano hallaba pa a que lo
iesen y diesen e de ello”. Po supues o, se e e ía a los amigos y p o egidos del eso e o
Alonso de la Puen e, que e an los que solían ecuen a su casa (F iede, 1955-1960: I, 62).8 La
p egun a su ge de inmedia o: ¿Blas de Bas os eje ció negligen emen e el ca go? ¿O, quizás
ac uó con abulado con el eso e o, ocul ando –se nos ocu e- es a aliosa me cancía en el
ba co de su p opiedad pa a luego ende la en la Española?9
Son p egun as sin espues as, pe o ine i ables, a la luz de las uen es que se han
conse ado. Un epaso a los documen os de aquellos años mues a la excesi a ecuencia con
6 “Vende indios lib es. Se han endido muchos indios e indias lib es sin se escla os y de e que el
mismo gobe nado lo hace, odos los o os lo usan”. En: “Ca a de un eligioso dominico sob e la
deso den de Ped a ias, s. .” AGI, Pa ona o 26, R. 5.
7 AGI, Con adu ía, 1451.
8 En e és os, se ci an a And és de Ce eceda, Alonso de Cáce es, Ped o Alonso de Za a, Fe nando de
Za a y An ón de T igue os. “In o mación sob e pé didas de indios”.
9 AGI, Jus icia, 1451. Algunos de los documen os que a es iguan las ecuen es ugas de los p isione os
han sido publicados po F iede, 1955, ol. I. Véase, en especial: “F agmen os de la p obanza que hace el
eso e o Alonso de la Puen e sob e huida de indios”. San a Ma ía de la An igua del Da ién, 27 de julio
de 1517, pp. 59 y ss.
Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la desapa ición de los “Cue as”
16
Da ién en 1514 acompañando al capi án F ancisco Vázquez de Co onado, ue on adqui idos
en San a Ma ía po el laman e obispo del Da ién, Juan de Que edo, po nada menos que 55
pesos (24.750 ma a edís).
En la misma almoneda Ma ín Es e e o eció has a 30 pesos de o o (13.500 ma a edís)
po el indio Sebas ianico, ambién o igina io de la Española.17 Tan abul adas ci as mues an el
deso bi ado alo que es os indios adqui ie on en el me cado da ieni a. Ambas esul an
especialmen e elocuen es si se las compa a con el p ecio que alcanzaba po aquellos años un
animal an alioso y escaso, como e a el caballo. En e ec o, un egis o con able de la misma
echa indica que 9 yeguas y un caballo ue on endidos en 245 pesos (110.250 ma a edís), lo
que nos da una p opo ción de 24,5 pesos de o o, po cada animal. Ello indica que el p ecio de
un indio escla o llegó a supe a en el me cado al de un equino. Pudie a a en u a se una
explicación pa a an ele ados p ecios.
¿Se a aba en es a ocasión de indios ladinos, dóciles y acos umb ados a los usos
españoles y, po consiguien e, más ap eciados po el posible comp ado ? Es posible, aunque
ealmen e no exis en espues as iables a ales in e ogan es ya que desg aciadamen e las
uen es con ables pueden se abundan es, pe o con ecuencia esul an incomple as y mucho
menos explíci as de lo que el in es igado desea. De lo que no cabe duda es de que a an solo
un año de la llegada de la lo a del gobe nado el alo de los indios escla os, en es e caso
cap u ados po los capi anes de Ped a ias en sus nume osas y c uen as azzias po las ie as
del Da ién pa ece habe expe imen ado un conside able descenso. En 1515 ue on endidos
cua o escla os de la en ada de Ba olomé Hu ado po an sólo 6 pesos y 3 omines (1,5
pesos/pieza).
En ese mismo año el lapida io Ruy Díez pagó 14 pesos de o o po o os cua o escla os
(3,5 pesos/pieza) de la en ada de Tello de Guzmán a las p o incias de Comog e y Tubanamá.
El p opio Tello ue condenado a paga 14 pesos po cua o indios cap u ados en su expedición
(3,5 pesos/pieza) y de los que el ci ado capi án se había ap opiado audulen amen e sin
decla a los pa a el quin o. O o egis o simila ano a el ing eso de 12 pesos y 2 omines po
sie e escla os del quin o endidos en almoneda (1,5 pesos/pieza). Pe o en 1516 el lapida io
Ruy Díez comp ó una india escla a p oceden e de la expedición del capi án Gonzalo de
Badajoz po una can idad bas an e supe io (8 pesos de o o). A pa i del ci ado año esul a
muy di ícil a e igua el alo de es os escla os, pues los o iciales eales acos umb a on a
egis a en sus lib os de cuen as el p oduc o de la en a de los indios del quin o en una sola y
anónima pa ida (“cie os indios”), sin especi ica su núme o. Es a p ác ica con able, u ilizada
asimismo con o os alo es iscales, como los quin os del o o de minas, ue sancionada años
más a de po la Co ona.
7. Conclusión
La his o ia del p ime Da ién, his o ia on e iza de cabalgadas escla is as y búsqueda de
o o po doquie , con cla ísimas eminiscencias medie ales, ue muy b e e. Apenas bas a on
17 Remesa de p o isiones enidas de La Española en la nao San iago, capi án F ancisco Vázquez
Co onado ( ue en iado po delan e al Da ién en la San a Ma ía, maes e Juan de Cama go el 17 de
no iemb e de 1513). AGI, Con adu ía, 1451.

Ca men Mena Ga cía
17
ca o ce años -en e 1510 y 1524- pa a echa po ie a un ambicioso p oyec o colonizado que
hab ía de acasa en su p ime a e apa. Con el cie e de la on e a da ieni a y su
desplazamien o hacia occiden e se con i man ya los e ec os de as ado es del p oceso de
“occiden alización” G uzinski (1988) sob e la población ame india au óc ona que e mina
siendo a asada, al y como denunciaba un dominico allá po 1515: “ oda la mayo pa e de la
gen e que había desde el Da ién has a Nomb e de Dios y después a a esando allí a la cos a
del Su , es mue a y des uida”.18 Del mismo modo, años después, Fe nández de O iedo
(1959: III, 20) es imoniaba que “(la p o incia) de Cue a es aba muy poblada de ma a ma y
desde el Da ién a Panamá lo cual odo al p esen e es á cuasi ye mo e despoblado”.
A la desa iculación de las comunidades ame indias po el impac o iolen o de la
conquis a se unie on las epidemias que i umpie on desde el Viejo Con inen e con e ec os
de as ado es –se ha dicho que Amé ica pagó ca o su aislamien o-, sin ol ida las
consecuencias del in enso á ico escla is a, ya e e ido. En de ini i a, puede habla se con
p opiedad del ex e minio de una población que con aba al menos con 120 siglos de p esencia
con inua en el Is mo y que se ex ingue casi po comple o en menos de dos décadas. Los da os
de los que se disponen hablan po sí solos: de los ap oximadamen e 225.000 a 500.000 indios
que había en el Is mo de Panamá hacia 1500, an es de la llegada de los españoles, no quedan
más que quizás 25.000, un 5% a un 10%, en 1520. A ines del siglo XVI se c ee que sólo habían
sob e i ido 15.000 indígenas en odo el e i o io panameño en su g an mayo ía concen ados
en las as as planicies y mon añas de la egión de Ve agua, on e a con Cos a Rica
(Fe nández de O iedo, 1959: III, 20; Cas ille o, 1995: 37-53). Al edo Cas ille o calcula que
hacia 1522 los cacicazgos ubicados en e Azue o y el Da ién habían quedado educidos en e
un 12% y un 7%, y en lo que se e ie e a los Cue a, “su población había quedado disminuida
al 3%” cuando sólo habían anscu ido diez años del inicio de la conquis a.
Los de la lengua Cue a, que habi aban la egión del Da ién en iempos de Colón, Balboa
y Ped a ias, desapa ecen ápidamen e del escena io da ieni a, de mane a que los úl imos
educ os no hab án de supe a el siglo XVII (To es de A auz, 1980: 127; Jaén, 1998:127). Reina
To es de A aúz señala que “no es posible...iden i ica las cul u as encon adas po los
hispanos a inicios del siglo XVI con las que sob e i en hoy, a más de cua o siglos de
dis ancia his ó ica... y que los es imonios documen ales pe mi i ían...hace nos una
composición cla a de ese Da ién ocupado en el momen o de la conquis a po una mayo ía de
población Cue a, que eje cía ue e hegemonía en la egión, pe o con algunas a anzadas
Cunas que pos e io men e hab ían ocupado el e i o io. El a ance Cuna ue belige an e y
ag esi o” (Jaén, 1998: 127).
8. Anexo documen al
“T aslado de un Acue do adop ado po las au o idades de Cas illa del O o en San a Ma ía de la
An igua del Da ién, el 4 de oc ub e de 1514, pa a que se saquen a ende indios escla os ue a de la
ie a (Cas illa, La Española y o as islas) y escla iza los y el modo en que deben se he ados” (El
aslado es á echado en Panamá, el 21 de oc ub e de 1527) AGI., Jus icia, 359”.
18 “Ca a de un eligioso dominico sob e la deso den de Ped a ias”, s. .” AGI, Pa ona o 26, R. 5.
Los inicios de la escla i ud indígena en el Da ién y la desapa ición de los “Cue as”
18
Es e es un aslado bien e ielmen e sacado de cie os capí ulos que es aban en un lib o que en
in de los dichos capí ulos pa eció es a i mado de cua o i mas que pa ecía se , la una del
seño Ped a ias de Á ila, gobe nado que ue en es os einos po sus majes ades, e la o a del
eso e o Alonso de la Puen e e la o a del con ado Diego Má quez e la o a del ac o Juan de
Ta i a, los cuales dichos capí ulos son es os que se siguen:
En cua o de oc ub e de quinien os e ca o ce años, es e día es ando jun os el seño
gobe nado e el seño obispo y el eso e o Alonso de la Puen e e el con ado Diego Má quez y
el ac o Juan de Ta i a, o iciales de Sus Al ezas, e el licenciado Espinosa, alcalde mayo ,
pla ica on en cómo Su Al eza po un capí ulo de las me cedes e anquezas que hizo a los
poblado es de es as ie as en que puedan lle a a ende a Cas illa e a la Española e a o as
cualesquie pa es odas las cosas que en Cas illa del O o hubiese po me cade ías o en o a
cualquie mane a, que usando de la me ced e conside ando los g andes gas os y
en e medades que han enido e ienen de p esen e odos los mo ado es de es a ie a, así los
que de an es es aban, como los que inie on en la a mada, e como al p esen e po las dichas
causas e po no ene indios de se icio ni se pode habe de los caciques sino po gue a, no
pueden saca o o de las minas ni ellas es án an asgadas ni buscadas pa a que conocidamen e
se saque de ellas el abajo e gas o, e conside ando asimismo que cuando algunos indios, así
nabo ías como escla os, ienen aquí en es a ie a, se an e huyen y no se pueden habe de
ellos p o echo e que lle ándose a Cas illa e a la Española e a o as islas, con o me a la dicha
me ced que Sus Al ezas hicie on, que se á su se icio e g an p o echo e u ilidad de los
poblado es de las dichas islas, po que eniéndolos como los end án segu os, saca án con ellos
o o de las minas y en o os se icios de que su Al eza hab á sus quin os e sus en as
ap o echadas, e los ecinos e poblado es de las dichas islas se ían ap o echados e asimismo
is o algún p o echo que se segui á a los ecinos de es as ie as de Tie a Fi me, pudiendo
en ia a ende los escla os que u ie en, ae án en el e o no bas imen os pa a come con que se
sos engan has a que la ie a sea más descubie a e que de o a mane a es a ie a se
despobla ía po el poco p o echo que en ella sien en como de hecho odos los más de los que
inie on se an a Cas illa po odas es as conside aciones, se aco dó que se de licencia a odos los
ecinos e mo ado es e habi an es en la dicha Cas illa del O o e me cade es que allá ayan e engan que
puedan lle a a Cas illa e a la dicha isla Española e a o as islas de sus Al ezas, que son Jamaica e Cuba
e San Juan cualesquie indios escla os así los que sus al ezas ienen dados po escla os
decla ados en la ins ucción del seño eso e o como de odos los o os a quien ue e hecho el
Reque imien o de Su Al eza e no lo obedecie en e cumplie en que ue en decla ados e
p onunciados po escla os de los que se aje on de la en ada donde ue el enien e Juan de
Ayo a e los que se hubie en de aquí adelan e los hie en como su al eza manda en el muslo e los
hie e el eedo Gonzalo Fe nández de O iedo que iene ca go de ello po el seño sec e a io
Lope de Conchillos, e que los indios de se icio que dicen nabo ías es os se hie en poniendo el hie o
en el muslo a la luenga e los escla os se hie en poniendo el hie o en el muslo a a és, e que és a es la
di e encia.
E que odas las pe sonas que hubie en de en ia los ales escla os a ende e oca po
me cade ías de la isla Española o a o as pa es, como dicho es, ayan an e el alcalde mayo a
ce i ica e a e igua cómo los ales indios son escla os e son de la ie a que es án dados po
escla os e que de es o de una e el esc ibano an e quien pasa e la al a e iguación b e e
i mada del dicho alcalde mayo e de él e con es a e ayan las ales pe sonas a los o iciales de
sus al ezas pa a que les den la dicha licencia e que es as ees queden en pode del con ado de
Ca men Mena Ga cía
19
la dicha Cas illa del O o pa a que sepa cada ez que ue e necesa io pa a qué indios y
escla os sea dada la dicha licencia y cuyos e an…
E po que algunas pe sonas no end án no icia de la me ced que Sus Al ezas hacen a los
poblado es de es a ie a, como dicho es, e sabiendo que pueden lle a o en ia los escla os
que u ie en a las dichas islas pe manece án e pobla án en la dicha ie a e con más diligencia
abaja án de se ayuda , is o que algún p o echo les puede esul a de lle a o en ia los
dichos escla os e en el descub i de la ie a pond án mayo diligencia, que se p egone que
odos los que aho a u ie en escla os o de aquí adelan e que los pod án lle a a ende a
Cas illa o a las dichas islas Española e Cuba e Jamaica e San Juan con o me a la dicha me ced
de Sus Al ezas”.
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