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Teólogas feministas, teólogos de la liberación y hasta las simples mujeres marginales exigen una iglesia verdaderamente cristiana

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Teólogas feministas, teólogos de la liberación y hasta las simples mujeres marginales exigen una iglesia verdaderamente cristiana

Author: Parentelli, Gladys
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b9067119-d11a-406d-878a-0f26ab079228/download
©Uni e si a de Ba celona
Teólogas eminis as, eólogos de la libe ación
y has a las simples muje es ma ginales exigen
una iglesia e dade amen e c is iana.
Las muje es c is ianas acaba án
con el au o i a ismo papal
1
«La muje
no
iene un papel
cla e en la Iglesia.
No
puede
se o denada sace do e. No ie-
ne
de echo a accede a ca gos
que implican au o idad en la
iglesia ca ólica. No puede aspi-
a sino a se mad e o i gen».
Es o
es,
en
sín esis, lo que
el
ac ual papa polaco a i ica co i-
dianamen e, opo una o impo -
unamen e, con azón o sin
ella, o, mejo dicho, con la sim-
ple
azón
de
la au o idad que le
da
su ca go, cuando ya son le-
gión quienes la discu en, «Ti a-
no
con mi a de o o» lo llamó,
ecien emen e, un ciudadano
de
Es onia.
Sin emba go, sin la muje la igle-
sia desapa ece ía po que ella ha
enido siemp e una p esencia
cuan i a i a p opo cionalmen e ma-
yo que
el
a ón
en
la Iglesia Ca ó-
lica. Son las mad es quienes ense-
ñan la p ime a o ación a los peque-
ños, quienes en ían a sus hijos al
ca ecismo, a ecibi los Sac amen-
os, a
la
Misa dominical. Los a o-
• GAIA. Venezuela.
*
Gladys
Pa en elli
nes llegada la adolescencia, con la
mayo libe ad
de
acción que ella
conlle a, abandonan, a menudo
po comple o, la p ác ica eligiosa y
no eg esan a ella de mo u p opio,
si
acaso,
al
alcanza la ancianidad.
Mien as son muje es quienes, no
sólo o ien an a sus hijos hacia los
semina ios y
al
sace docio, am-
bién llenan las iglesias y oman a-
iadas esponsabilidades a ni el de
las comunidades de base.
A es e espec o, dice uno de los
eó icos y líde es undamen ales
de la Teología de la Libe ación,
Leona do Bo :
«En
B asil se da una e da-
de a diaconía li ú gica ealiza-
da
po muje es eligiosas,
una
diaconía ca equé ica, diaconía
de
la ca idad y de la asis encia
social, una diaconía pas o al,
asumiendo pa oquias con o-
das sus a eas, en o os iem-
pos ese ada al sace do e, ex-
cep o la misa y las con esio-
nes»
1.
Es o es, ambién,
e dad pa a la mayo ía de los
países de nues a Amé ica La í-
1. Bol!, Leona do, Eclesiogénesis. Las comunidades de base ein en an
a
iglesia, Sal
Te ae, San ande , 1980. 136
p.
25
©Uni e si a de Ba celona
na
y especialmen e pa a cie as
zonas o egiones
de
los mis-
mos.
Encues as a ni el la inoame ica-
no
e elan que la p opo ción de a-
ones que asis en a
los
ac os eli-
giosos a amen e pasa del ein e
po cien o (20%) incluyendo a los
niños. Si
se
excep úan és os y
se
conside a sólo a los adul os,
en
la
mayo ía de los casos,
el
cien po
cien o son muje es, ¡lógicamen el
apa e del sace do e que p eside la
ce emonia.
En
las «Comunidades
Eclesiales de Base» y o as es uc-
u as eclesiales de los ecinda ios
o pa oquias ambién son miem-
b os las muje es
en
p opo ciones
que a ían en e el ochen a y
el
cien po cien o.
Es a
es
una ealidad que puede
no llama la a ención del obse a-
do desp e enido y, sin emba go
es, al menos, ilógica
si
se conside-
a
que cada uno de los sexos ep-
esen a, ap oximadamen e,
el
cin-
cuen a po cien o de los bau iza-
dos, mien as que son los a ones
los únicos que pueden accede a
odos los ca gos que implican au o-
idad o oma de decisiones
en
la
Iglesia Ca ólica.
2
Hay
un
g an núme o de muje es
que
se
hacen p egun as ace ca de
po qué
el
Va icano ac ual sigue
negándoles la posibilidad de acce-
de al sace docio. Ellas plan ean
g osso modo
lo
siguien e:
«Se undamen a la negación
de la pa icipación
de
la muje
en que Após oles que Jesús
escogió como discípulos e an
26
a ones, pe o sabemos que
hubo muje es que ambién
lo
acompaña on siemp e». «Po
algo se á que Jesús Resuci a-
do
escogió a muje es como es-
igos
de
ese hecho cla e pa a
la
Fe». «Muje es ue on las
ún
i-
cas que lo acompaña on
en
la
c uz». «Muje es ue on ambién
las p ime as que c eye on
en
su
Resu ección y la p edica on
aun a los mismos doce Após o-
les».
Y lo dice, de o o modo,
la
eólo-
ga eminis a ge mano-ame icana
Elisabe h Schüssle Fío enza:
«las
discípulas que han
se-
guido a Jesús
de
Galilea a Je-
usalem
se
e elan de Inmedia-
o
como el au én ico discipula-
do
en
,
el
ela o de
la
pasión.
Ellas son las e dade as segui-
do as de Jesús, comp endien-
do
que
su
mis e io
no
e a
la so-
be anía y la glo ia sino DIAKO·
NIA =se icio.
De
es a mane a
las muje es apa ecen como las
e dade as minis os y es igos
c is ianos.»
Y ag ega:
«Se a a
de
ei indica el pa-
sado c is iano como pasado
p opio
de
la muje y
no
como
un
pasado masculino
en
el
que las
muje es pa icipan
an
sólo
de
mane a ma ginal o me amen e
pasi a. Las uen es del Nue o
Tes amen o nos p opo cionan
indicado es su icien es pa a di-
cha his o ia, pues o que p eci-
san que las muje es e an se-
guido as
de
Jesús y MIEM·
BROS DIRIGENTES de las
p ime as comunidades c is ía-
nas. Po lo demás,
en
los siglos
11
y
111,
el C is ianismo oda ía
enía que de ende se
de
la acu-
©Uni e si a de Ba celona
sación
DE
SER
UNA
RELI-
GIÓN DE MUJERES Y DE
GENTE INCUL TA.»2, hoy di ía-
mos de muje es de medios po-
pula es.
Es a ci a nos con i ma que la eali-
dad ac ual
en
Amé ica La ina no
se
di e encia mucho de la ealidad de
los p ime os siglos del c is ianismo,
sino, al ez,
en
que
en
los siglos
II
y
111
había sace do es y obispos muje-
es.
En
e ec o,
en
EE.UU., la muy
ac i a «Con e encia pa a la O dena-
ción de las Muje es»ª,
en
el mes de
oc ub e pasado,
ha
pa ocinado una
se ie de con e encias del doc o
Gio gio O an o del «Ins i u o de
Es-
udios Clásicos C is ianos» de la
Uni e sidad de Ba i (I alia), quien ha
publicado
el
esul ado de sus in es i-
gaciones, donde a i ma que
en
los
p ime os siglos de la e a c is iana
había muje es que e an o denadas
sace do es y ambíén obispas y has-
a ci a el nomb e de algunas de és-
as: Ma a, Fla ia, Le a, Nepos y Vi-
alia.
3
No es oy a i mando que las mu-
je es que cen an
su
ida
en
ac i i-
dades eligiosas es én al asal o de
la o denación como sace do isas,
que quie an se obispas o que
piensen
en
el papado como algo a
lo que deseen accede . No. Esas
muje es
se
p eocupan po la «ca a
ea» de la Iglesia Ca ólica:
• Las allas en la ca idad, en
el
amo ,
en
la
empa ía, en la gene-
osidad,
en
la disponibilidad,
que han obse ado
en
miem-
b os de la je a quía de la iglesia
de Jesús.
• La indi e encia hacia el d ama
de la mise ia o la pob eza
en
que es á obligada a i i
la
ma-
yo ía de la población de nues o
Con inen e; el no insis i o p edi-
ca que se deben oma medidas
pa a ayuda a esol e los g a-
es p oblemas que i e o su e
la mayo ía
de
las pe sonas (de-
sempleo, salud, i ienda, e c.).
• La os en ación de iqueza, en
el
lujo de que se odean muchos
obispos,
en
la
cons ucción de
ca ed ales y/o palacios que
cues an millones de dóla es.
• La conni encia con odo ipo de
pode es, desde las au o idades
polí icas co up amen e inmo a-
les, sin habla de la colabo ación
con gobie nos dic a o iales o di-
ec amen e en la o u a
de
líde-
es de la lucha po los de echos
humanos.
•
El
man enimien o de es uc u as
pa ia cales o almen e e ica-
les, au o i a ias y disc imina o-
ias, que no ienen nada de los
alo es c is ianos de igualdad,
solida idad, a e nidad.
• La insis encia de la je a quía
en
sos ene una doble mo al: una
pa a el a ón y o a pa a la
mu
-
je ,
en
i ud
de
la cual esa je a -
quía eclesial nunca ha condena-
2. Schüssle Flo enza, Elisabe h,
En
memo ia de ella, Desclée de B ouwe , Bilbao,
1989. 415 p.
3. La Womens's O dina ion Con e ence, es una asociación que cuen a con cinco mil
miemb os, a ones y muje es, con g upos diseminados en muchos Es ados no eame ica-
nos y socios en Eu opa y La inoamé ica, una de las cuales es quien i ma es a no a.
27
©Uni e si a de Ba celona
do
la
iolación de niñas, adul as
y ancianas; nunca
ha
hecho una
encíclica pa a condena la i es-
ponsabilidad del a ón-pad e-
de- amilia, la p oli e ación de hi-
jos adul e inos, mien as con-
dena co idianamen e la más
mínima exp esión de sano de-
seo de place
en
la muje o
el
con ol de
la
na alidad deseado
po
la
muje , p ecisamen e, po
su
p eocupación de esponsabi-
lidad ma e na, de que e limi a
los hijos a los que ealmen e
puede alimen a , o ma y edu-
ca pa a
un
u u o de se es hu-
manos y c is ianos au én icos.
No
es, po an o,
el
ansia de po-
de que ige los plan eamien os de
las muje es c is ianas comp ome i-
das
en
las iglesias, sean ellas eó-
logas o campesinas.
Es,
en
p ime
luga ,
el
descub imien o de
la
dig-
nidad in ínseca de la na u aleza
misma del se emenino, dignidad
que sólo pudo desconoce ,
al
in e-
io de las iglesias, una ne as a y
desconsolado a adición misógina
y,
po an o, con a ia
al
E angelio
de C is o.
En
segundo luga ,
la
ne·
cesidad impe iosa
de
ans o ma-
ción de las es uc u as eclesiales
pa ia cales,
ya
muy desp es igia-
das
y,
sin emba go, igen es.
En
e ce luga ,
en
las nue as es uc-
u as eclesiales c eadas po a o-
nes y muje es, ac uando como se-
es con los mismos de echos, la o -
denación de la muje se á una de
las consecuencias na u ales de la
dinámica que se ins au a á.
El
e o del apo e pleno y o al de
la muje en las iglesias es á abie -
o,
y es á ligado a es e nue o cami-
28
no
de
ans o mación. Las iglesias
llenas de muje es a iesgan de lle-
ga a se sólo algo que pe enece a
la
His o ia
si
los plan eamien os de
el
l
as
siguen igno ados.
4
Ejemplo muy cla o de es e nue o
e o,
es
la
pa icipación de muje es
c is ianas, comp ome idas en ac i-
idades con muje es
de
sec o es
popula es y
en
ORGANIZACIO-
NES
NO
GUBERNAMENTALES
(ONG) de di e en es iglesias, que
comenza on a pa icipa
en
los
«Encuen os Feminis as La inoa-
me icanos y del Ca ibe», desde el
p ime o ealizado en
el
año
1981,
en
Bogo á, cuyo segundo u o lu-
ga
en
Lima en 1983. Pe o, ue
en
el
111
(Be ioga, B asil,
en
1985) que
comenza on a euni se como ales.
En
el
IV,
(Taxco, México, 1987)
unciona on dos alle es cen ados,
uno,
en
el
ema «Feminismo e igle-
sia» y
el
o o sob e «Abo o e igle-
sia», que eunie on más
de
cien
pa icipan es. Allí odas ellas ex-
p esa on unánimemen e
su
echa-
zo a las es uc u as pa ia cales,
e icalis as, machis as y an ie an-
gélicas que se dan
en
las iglesias
c is ianas, especialmen e
en
la
ca-
ólica, y a la clisc iminación que su-
en las muje es. Ellas expusie on
cla amen e su olun ad
de
lucha
pe manen emen e pa a cons ui
una iglesia e dade a, una iglesia
en
la
cual
la
muje pueda hace
su
apo e p opio y o iginal a ni el espi-
i ual, pas o al, li ú gico, ca equé i-
co, eológico y pa icipa
en
las
es
-
uc u as al mismo ni el que
el
a-
©Uni e si a de Ba celona
ón, po que
su
dignidad
no
es me-
no .
Sin emba go,
en
el
V,
que u o
luga
en
A gen ina, (San Be na do
del 18
al
24 de no iemb e de 1990)
la p esencia
de
eólogas, monjas y
di igen es ca ólicas y p o es an es
hizo explosión cuan i a i a y cuali-
a i a,
de
modo que
no
sólo
se
mul-
iplica on los alle es sino que am-
bién
se
celeb a on di e en es lí u -
gias eminis as. Es as ac i idades
con a on con la pa icipación de
muje es
de
A gen ina, Boli ia, B a-
sil, Chile,
El
Sal ado , México, Ni-
ca agua, Pe ú, U uguay y Vene-
zuela. También pa icipa on muje·
es de Alemania, España, Es ados
Unidos, Holanda e I landa.
Lama-
yo ía
de
las pa icipan es man iene
una ac i a pa icipación
en
iglesias
p o es an es y ca ólicas, aunque
hubo algunas que no ienen ningu-
na
a iliación ins i ucional.
Todas exp esa on su p eocupa·
ción po la in luencia eligiosa so-
b e la ida de las muje es y odas
indica on la impo ancia
de
una di-
mensión
de
ascendencia en sus
idas, po ello en a iza on ace ca
de
la u gencia de c ea nue as ex-
p esiones de espi i ualidad desde
una pe spec i a eminis a.
La
di·
e sidad cul u al, las dis in as a-
yec o ias
de
las muje es y nues o
común comp omiso eminis a ue-
on
los elemen os pa a
un
es imu-
lan e in e cambio de expe iencias
pe sonales culminando en una
me a común: la democ a ización
de
las ins i uciones eligiosas.
La
p opues a de uno
de
los g upos
de
e lexión esumió la inquie ud de
las muje es que es án a iliadas a
las di e en es iglesias:
«Sin deja de se Iglesia y sin
pa alelismos, es nues o deseo
pode c ea comunidades don-
de podamos da exp esión a
nues a
e,
en una Iglesia de-
moc á ica y plu al, que
se
o ien e hacia el u u o, den o
de una isión de igualdad y li-
be ad»4.
Las
muje es p esen es
en
es e V
Encuen o Feminis a decidie on
c ea una
RED
pa a
el
in e cambio
de
documen os, da os y expe ien-
cias, comenzando con
un
BOLETIN
que se á edi ado
en
Buenos Ai es.
5
Las muje es mílí an es ca ólicas
y p o es an es, sean ellas laicas o
monjas, las eólogas de la libe a-
ción (que no se de inen como emi-
nis as) y las eólogas eminis as
es án haciendo
un
apo e o iginal a
la iglesia y una llamada a la e le·
xión. «Bajo con ol
no
se puede
p oduci nada, ni eología, ni ningu-
na
ac i idad cien í ica» lo ha dicho
Elisabe h Schüssle , ca ed á ica
de
eología de la Uni e sidad de Ha -
a d5.
Es
simplemen e una llamada
a la democ acia.
En
ma e ia de eología mo al,
que
es
lo que más se ace ca a la
ida ín ima
de
las pa ejas,
no
hay
sino que analiza el apo e que han
4.
T apasso, Rosa Dominga:
..
Talle Muje y Religión
».
V Encuen o Feminis a La i-
noame icano y del Ca ibe, Mimeo, Lima, 1991. 3
p.
5.
SchOssle Fio enza, Elisabe h,
«El
abo o
es
una cues ión é ica, pe o debe segui
siendo legal
».
En El País, Mad id 7.7.
91
, p. 23.
29