SPAL 19 (2010): 129-148
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ASÍ EN ORIENTE COMO EN OCCIDENTE: EL ORIGEN ORIENTAL DE
LOS ALTARES TAURODÉRMICOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
THUS IN THE EAST AND THE WEST: THE EASTERN ORIGIN OF
THE BULL SKIN ALTARS OF THE IBERIAN PENINSULA
ÁLVARO GÓMEZ PEÑA*
“ […] el a gumen o de que a as con es a o ma no se conocen en el
Medi e áneo o ien al queda de nue o in alidado si las imágenes
de dicho símbolo g abadas sob e algunos sellos chip io as, que se
han leído como lingo es se in e p e an en cambio como al a es”
(Escacena 2007: 628).
Resumen: En las siguien es líneas nos p oponemos, en p ime
luga , demos a el o igen si iochip io a de los al a es au odé -
micos de la p o ohis o ia de la Península Ibé ica exponiendo
los ejemplos ecogidos p oceden es del Medi e áneo O ien al
y compa ando sus con ex os con los de los al a es en o ma de
piel de o o del Hie o I hallados has a la echa en España; en
segundo luga , demos a que los adicionalmen e denomina-
dos lingo es chip io as, si iochip io as pa a noso os, no son el
mo i o que imi an los al a es au odé micos, sino que ambas
amas son el esul ado de un mismo onco común: la piel de
o o abajada y; po úl imo, ecalca el ca ác e iden i a io e-
nopúnico de los al a es au odé micos echables en el Hie o II
que han apa ecido po oda la cos a peninsula ibé ica.
Palab as cla es: Al a es au odé micos, lingo es, cilind os-
sellos, ashe ah.
Abs ac : Fi s ly in he ollowing lines we aim o p o e he
Si ian-Cyp io o igin o he bull-skin-shaped sh ines o he
P o ohis o y o he Ibe ian Peninsula by showing he sam-
ples collec ed om he Eas e n Medi e anean and compa -
ing hei con ex s wi h he bull-skin-shaped sh ines o he
I on Age I ound in Spain. Secondly, i will be p o en ha
he adi ionally named Cyp io ingo s, Si ian-Cyp io s o
us, a e no he mo i imi a ed by he bull-skin-shaped sh ines,
bu bo h models come om a single one s ock: he c a ed
bull-skin. Finally he iden i a ian cha ac e o he Phoenopu-
nic bull-skin-shaped sh ines da ed om he I on Age II ha
ha e appea ed h oughou he Ibe ian Peninsula coas will be
highligh ed.
Key wo ds: Bull-skin-shaped sh ines, ingo s, cylinde -seals,
ashe ah.
En los úl imos ein e años el descub imien o de
nume osos al a es au odé micos ha empezado a lle-
na en pa e un acío en las in es igaciones p o ohis-
ó icas de la Península Ibé ica que se an oja de suma
impo ancia pa a en ende la eligiosidad enopúnica.
És os, p esen es en el caso del Hie o I, han apa e-
cido en san ua ios de adición le an ina cuyos da os
apun an hacia una con inuidad cul ual y cul u al en-
e los complejos eligiosos del Medi e áneo del Es e
y los san ua ios o ien ales del Medi e áneo Occiden-
al: hymia e ia, hue os de a es uz, conchas, smi ing
gods, be ilos, alabas inos, co namen as de animales
y así con una la ga lis a de elemen os que ienen sus
* Miemb o del G upo de In es igación His o iog a ía y Pa-
imonio Andaluz (HUM-402). Conseje ía de Cul u a de la Jun a
de Andalucía.
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equi alencias al o o lado del pos e io Ma e Nos um.
¿Cómo es posible que de odos ellos, los al a es no u-
ie an sus pa alelos o ien ales? El al a , como obje o
que encie a las ac uaciones más sag adas de una co-
munidad eligiosa se con ie e inmedia amen e en la
pieza cla e en o no a la que gi an los i uales de dicho
colec i o y, po an o, en un buen elemen o iden i a io.
1. DIOSES, LINGOTES Y SELLOS EN
LA TRADICIÓN SIRIOCHIPRIOTA
Recien emen e hemos a ado desde un pun o de
is a his o iog á ico y me odológico la elación de ele-
men os au odé micos hallados en la Península Ibé ica
(Gómez Peña e. p.), y no nos ha so p endido comp o-
ba que la inmensa mayo ía de los au o es que ha aba-
jado sob e ellos ha seguido la adicional in e p e ación
que elaciona es as o mas con los lingo es “chip io as”,
pues e ec i amen e ambas o mas es án empa en a-
das. Sin emba go, dicha in e p e ación es desde nues o
pun o de is a inexac a ya que exis e una idea que aglu-
ina a ambas: la au odé mica. No obs an e, hay quie-
nes han pensado que el pa ecido en e ambos, lingo es y
pieles, es pu amen e casual (Bass 1961: 272; 1986: 275;
Pulak 1988: 6, no a a pie 8) ya que el con o no de los
p ime os se ealizó pa a acili a su anspo e sob e los
homb os como se obse a en di e en es ep esen acio-
nes ( ig. 1). No podemos sabe con segu idad si la o ma
se escogió po su ácil anspo e o si aquélla acabó en-
con ando buen acomodo en los homb os de sus ca ga-
do es, pe o aun así no es óbice pa a pensa que su más
ácil anspo e y su simbolismo sean incompa ibles.
El mo i o, po an o, po el que analiza emos aquí
los lingo es de o ma au odé mica adica en el es echo
pa alelismo exis en e en e sus di e sas ac u as y las
de los al a es de o ma de piel de o o del Su oes e pe-
ninsula ( ig. 2), p oponiéndonos demos a a pa i de
aquí el o igen si iochip io a an o de los lingo es, como
de es a o ma y de su espec i a simbología in odu-
cida en occiden e.
Siguiendo la me odología expues a en o a oca-
sión (Gómez Peña e. p.), son los p opios lingo es los
que nos indican que en la adición o ien al se cono-
cía el abajo de la piel bo ina con ac u a idén ica o si-
mila a los ejempla es conocidos en la Península Ibé-
ica. No ya sólo lo e idencia la o ma de las piezas, con
sus esquinas p onunciadas, sino que algunos ejempla-
es mues an un doble con o no como los al a es de El
Ca ambolo, Cau a o Malaka, en e o os. Incluso ene-
mos ep esen aciones de pieles con es e pe il an o en
mon u as como la del caballe o de Byblos (siglos VIII-
VI a. C.) ( ig. 3), como en ins umen os musicales isi-
bles en deco aciones de menaje de lujo p oceden es de
Chip e ( ig. 4). Ad ié ase que en dicho pla o apa ecen
an o los lingo es como las pieles abajadas, ambos con
idén ica ac u a. En es e úl imo ejemplo iene ácil lec-
u a la o ma de piel de bó ido de los pande os, pe o
el mayo p oblema al que nos hemos enido que en-
en a y que augu amos que de buen segu o da á bas-
an es queb ade os de cabeza en un u u o es disce ni
cuándo es amos an e las ep esen aciones de lingo es
Figu a 1. F agmen o de b once p oceden e de Chip e
mos ando a un homb e po ando un lingo e sob e sus
homb os (Ka ageo ghis y Papasa as 2001: 340).
Figu a 2. Va ios ipos de lingo es de cob e de p ocedencia
o ien al pa alelizables con los al a es de El Ca ambolo, Cau a
y Malaka (a pa i de Buchholz y Ka ageo ghis 1973: 279).
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p opiamen e dichos y cuándo es amos an e los al a es
au odé micos, po que siguiendo la p ime a in e p e a-
ción, odo lo que en O ien e ha enido es e con o no
ha sido conside ado ep esen ación de un lingo e. Mu-
cho ienen que e en es a in e p e ación los hallazgos
de dos pecios du an e el siglo XX hundidos en e a las
cos as de la ac ual Tu quía en los que se encon ó en e
su ca gamen o cien os de lingo es con es a o ma. No
obs an e, no ue on los p ime os descub imien os eali-
zados de es e ipo de obje os, pues ya H.-G. Buchholz
había ealizado en 1958 y 1959 dos es udios al espec o
in en ando e la e olución o mal de los ejempla es en
el iempo (Buchholz 1958 y 1959, en Bass 1961: 271,
no as a pie 17, 18 y 19), así como su ep esen ación se
ha c eído e en cilind os-sellos (Masson 1957, en Bass
1961, no a a pie 17)1.
1. Has a el p esen e se ha documen ado el hallazgo de lingo es
y medios lingo es au odé micos, an o come ciales como o i os, en
El p ime o de los ba cos encon ados se a a del pe-
cio de Cabo Gelidonya ( ig. 5), al su oes e de Tu quía,
en el que se halla on 30 lingo es y 10 medios lingo es
con o ma de piel de o o (Bass 1961: 271). Miden 60
cm de la go y 45 cm de ancho, y pesan 20,6 kg de media.
A pesa de se la pa e más nume osa del ca gamen o,
és e apa eció compues o en su g an mayo ía po obje os
de p es igio que han sido elacionados con el mundo si-
io y chip io a. El asiego de obje os y me cancías en-
e es as dos pa es del Medi e áneo nos hace pensa en
que su es echa inculación pudo habe sido no sólo co-
me cial. De hecho, G. F. Bass, pos uló un o igen si io
pa a el ba co, aunque opinaba que los lingo es son de
p ocedencia chip io a (Bass 1991: 69-70).
Jus o dos años después, en 1963, se halló en una
osa undacional de un san ua io de Enkomi (Chip e)
un smi ing god cuyos pies apa ecen sob e un obje o
conside ado adicionalmen e de o ma de lingo e chi-
p io a ( ig. 6). Desde ese momen o y has a el p esen e
ha sido una pieza cla e en la his o iog a ía del es udio
de los lingo es. Se a a de una es a uilla de 35 cm de
al u a que ep esen a a una igu a masculina a a iada
con un casco con cue nos, ba ba, camisa con esco e en
V, alda co a abie a po delan e y g ebas en sus pie -
nas. Suje a en su mano izquie da un escudo y en la de-
echa una lanza en posición hie á ica. Su hallazgo en
bas an es pun os del Medi e áneo e incluso en zonas de Eu opa más
alejadas del pos e io Ma e Nos um. Desde Egip o (Nibbi 1987: 57-
90), pasando po Is ael (Buchholz 1988: 203-204), Líbano, Chip e
(Buchholz 1988: 206), Tu quía (Muhly, Wheele y Maddin 1977;
Bass 1986; Pulak 1988), Bulga ia (Buchholz 1988: 204), C oacia,
G ecia, C e a (Buchholz 1988: 206-207), Sicilia (Buchholz 1988:
210), Ce deña (Balmu h y Tyleco e 1976), Có cega (Knapp 2008:
131), Alemania (Knapp 2008: 131) e incluso I landa (Buchholz 1988;
Gale 1991).
Figu a 3. La mon u a ecue da a los ejempla es de Cancho Roano
y El Ciga alejo (según Ins i u du Monde A abe 2008: 190).
Figu a 4. En la imagen se obse an lingo es anspo ados en
ba cas jun o a un cue po de música y danza con ins umen os
de pe cusión en o ma de piel abajada (Bikai 1987: po ada).
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dicha osa, exca ada en la cella del emplo, sacó a la
luz no sólo a la es a uilla de pie, sino a ios asos muy
p obablemen e de uso i ual a su al ededo (Schae e
1971: 525 y ss.). Po su pa e, en el suelo de dicha sala
se encon a on es os óseos de di e en es animales en-
e los que des acan los buc áneos y las co namen as
de o os y de o os bó idos, así como es os óseos de
cé idos (Schae e 1964: 179) que deno an la ealiza-
ción de sac i icios de animales asociados a los al a es
p esen es en la es ancia. De igual mane a, en o o san-
ua io si uado a 50 m de és e apa eció o a igu a de
pie en una osa de las mismas ca ac e ís icas que po a
un casco igualmen e con cue nos, de ahí que se co-
nozca al emplo como el del “dios co nudo” (Schae e
1971: 533 y ss.). También apa ecie on es os de anima-
les po oda la es ancia, en e ellos huesos de cie os,
cab as y especialmen e bueyes al pa ece c emados y
libados. En ambos casos han apa ecido en el in e io
de los san ua ios a ios lingo es o i os, si bien no es
una pa icula idad de és os, pues han apa ecido igual-
men e en Egip o en e o os luga es (Buchholz 1988).
Relacionada con el “dios del lingo e”, nomb e que de-
signa ambién al san ua io en el que se halló, exis e o a
igu a, es a ez emenina, p oceden e de la colección
Bom o d del Ashmolean Museum de Ox o d po p e-
sen a se ambién de pie sob e, según la in e p e ación
adicional, el mismo ipo de lingo e ( ig. 7). Su p o-
cedencia es desconocida pe o po sus ca ac e ís icas
o males se le ha o o gado un o igen chip io a (Ca -
ling 1971). Las cons an es elaciones en e los lingo-
es y la isla de Chip e han sido mo i o pa a asocia am-
bas es a uillas po pa e de algunos in es igado es con
di inidades de o igen chip io a (Ca ling 1971; Ma ín
2006: 45). Ambas es a uillas han sido elacionadas con
el cul o a una pa eja de di inidades, siendo la mascu-
lina p o ec o a de los abajos en las minas de la isla y
la emenina ga an e de la ecundidad de las mismas. La
p ime a de ellas, denominada desde su hallazgo como
“el dios del lingo e”, ha sido iden i icada con el Ne gal
babilónico y con el Reshe si io como dos enca nacio-
nes pa a una misma ue za del mundo de los mue os
(Schae e 1971: 506-510).
El segundo pecio ue hallado en el cabo Ulu Bu un,
ce ca de Kas (Tu quía), en 1984. En él, el equipo di i-
gido po C. Pulak, del Ins i u o de A queología Náu-
ica de Texas, halló un ca gamen o de cla a p oce-
dencia si ia pa a la mayo ía de las piezas en e el que
había 354 lingo es con o ma de piel de o o ( ig. 8),
Figu a 5. Plan a de la si uación en que se halló pa e del ca gamen o del pecio de Cabo Gelidonya (web del Ins i u e o Nau ical
A chaeology).
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documen ándose los p ime os de es año (Bass 1986:
276; Pulak 1988: 4). Acompañando a la ingen e can-
idad de lingo es de cob e y es año había colmillos de
ele an e, án o as cananeas y asijas de adición si-
ia, incienso p obablemen e p oceden e de Uga i , a -
mas cananeas, joyas si ias, pesas cuyos pesos equi a-
len al sis ema si io, si io nece , babilónico y peyem,
anclas de un sólo o i icio igual a las encon adas en Tell
Abu Hawam, Uga i , Biblos, en el pecio de Cabo Ge-
lidonya y en Ki ion. Todos es os obje os hicie on a G.
F. Bass, exca ado del pecio de Cabo Gelidonya a i-
bui una p ocedencia si ia pa a el ca gamen o, no así
del ba co del que no se p onuncia, a ibuyendo el o i-
gen de los lingo es a la misma zona (Bass 1986: 295)
en e o os mo i os po que el único molde encon ado
has a aquella echa (y has a el p esen e) ha sido el ha-
llado en Uga i , como más adelan e comen a emos. En
cuan o a la p ocedencia del pecio, pos e io es campa-
ñas y es udios han posibili ado a ibui ambién un o i-
gen si io pa a la o ma que dejan en e e los escasos
es os encon ados, en e ellos la p opia made a de ce-
d o de la que es u o hecho el ba co. A es a hipó esis
iene a suma se la opinión de quienes en en la mayo
pa e de los u ensilios de uso común el o igen de los i-
pulan es pues o que las he amien as, ins umen os, es-
a uillas, las ci adas anclas, las pesas de balanza y las
lámpa as de acei e son a ibuibles al mundo le an ino
(cananeo o si io) (Bass 1989; Pulak 2001: 14 y 49, en
Ges oso 2007: 30). Incluso las ablillas de con abilidad,
ealizadas en made a de boj, de p ocedencia uga í ica,
ea i man es a hipó esis, siendo a nues o juicio un ac-
o pa a pensa que la pe sona enca gada de lle a las
cuen as en la na e es aba bajo la es e a de in luencia
uga í ica ya que el ipo de sopo e de esc i u a a base de
Figu a 6. Smi ing god masculino del
“dios del lingo e” ep esen ando a una
di inidad mani es ándose sob e el al a
(Celes ino 2008: 323-324).
Figu a 7. Smi ing god emenino de diosa sob e al a . Es a
hipó esis es posible g acias a los hallazgos de al a es de
o ma au odé mica apa ecidos en la Península Ibé ica
(Celes ino 2008: 323-324).
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Figu a 8. Plan a de la si uación en la que se encon aba el pecio de Ulu Bu un as la campaña de 1986 (Bass 1989: 3).
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láminas de ce a es p opio del P óximo O ien e (G acia
y Munilla 2004: 70-71). Los elemen os iden i icables
como chip io as o micénicos, po ci a dos p oceden-
cias de las a güidas en la li e a u a cien í ica, no desca -
an la posibilidad de una ipulación mix a, pe o en en-
demos que la inicia i a es a al, debido a la cualidad del
ca gamen o, es uga í ica y bajo al hay que en ende la
mayo pa e de la ipulación y de los obje os hallados.
O o da o que nos habla en a o de la es echa e-
lación en e los lingo es au odé micos y el mundo si-
io es la se ie de ep esen aciones en umbas egipcias
desde el siglo XV has a el XII a. C., apa eciendo siem-
p e po ado es de cla a es imen a si ia lle ando so-
b e sus homb os lingo es au odé micos como ibu o
al di un o. El caso más ci ado en la bibliog a ía al uso
sob e es e ema es el de la umba de Rekhmi é, p eci-
samen e po su ca ác e excepcional al apa ece ep e-
sen ados en sus pa edes po ado es egeos, siendo és a
la única escena en la que pe sonajes de adición no ca-
nanea po an lingo es de es e ipo de odos los ejemplos
hallados has a el p esen e en el mundo egipcio ( ig. 9).
La es echa conexión en e es os lingo es y el mundo
si io es al que has a la echa el único molde pa a es e
ipo de lingo es ha sido hallado en Uga i (ac ual Ras
Sham a) (Laga ce y Laga ce 1997: 73-76). Pe o a pesa
de es e pa alelismo, es imposible nega la elación exis-
en e con la isla de Chip e. No obs an e, quizás es emos
cayendo an e un doble espejismo: el de la p ocedencia
chip io a de es os lingo es y el de oma po al odo ob-
je o con cua o p olongaciones en sus esquinas. Pa a el
p ime caso, un buen ejemplo lo enemos en el molde
ecién ci ado encon ado en Uga i ( ig. 10). Suge en e
pa a nues a p opues a es que los análisis e ec uados
po N. Gale y po Z. S os-Gale a los es os de cob e en-
con ados en o ma de go as al ededo del mismo han
ce i icado la p ocedencia chip io a del me al, po lo
que el o igen de los me ales que componían la aleación
Figu a 9. Po ado es c e enses ep esen ados en la umba de
Rekhmi e (a iba). Po ado es si ios p oceden es de la misma
umba (abajo) (Maie 2003: 93).
Figu a 10. Molde uga í ico con o ma de piel de o o (Laga ce y Laga ce 1997: 75).
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no indica que los lingo es hayan sido ab icados en Chi-
p e (Laga ce y Laga ce 1997: 76). No obs an e, J. La-
ga ce y E. Laga ce dejan e la posibilidad de que el
me al hubie a podido se ex aído del no e de Si ia, en
conc e o del macizo de Bassi , una p olongación de la
o mación geológica chip io a. Sin emba go, has a el
momen o an sólo han apa ecido en dicha zona ce ámi-
cas helenís icas, omanas y bizan inas que apun an a la
posibilidad de la explo ación de es a zona du an e esos
pe íodos (Laga ce y Laga ce 1997: 76-77, no a a pie 9).
Es más, como comen a J. Vidal, es p obable que exis-
ie an en la p opia Uga i an o undido es como me a-
lu gos, po lo que no había necesidad de ae el me al
ya moldeado del ex e io :
“Los abajado es del me al apa ecen e e idos
en la documen ación uga í ica bajo el apela i o de
nsk, li e almen e ‘ undido ’. Dicha ca ego ía es po-
sible que engloba a las dos a eas p incipales elacio-
nadas con la p oducción de obje os me álicos iden-
i icadas en el ámbi o si io g acias a las e e encias
ecogidas en los a chi os de Ebla y Ma i: los undi-
do es (SIMUG / napp um), enca gados de la undi-
ción y usión de los me ales, y los me alú gicos (TI-
BIRA / qu qu um), indi iduos dedicados al abajo
del me al con el in de da le su o ma de ini i a” (Vi-
dal 2003: 103).
An e es a se ie de da os, nos emos en disposición
de conside a la o ma de es os lingo es como p opios,
no sólo del mundo chip io a, sino ambién del mundo
uga í ico, y pode ein e p e a así desde la adición si-
ia una se ie de o mas apa ecidas en cilind os-sellos
hallados en Ras Sham a (Uga i ) y que han sido adi-
cionalmen e in e p e ados como lingo es dado los pa a-
lelos con que se con aba has a la apa ición de los al a-
es en la Península Ibé ica. Se a a de dos sellos en los
que apa ecen sendas o mas de piel de o o en un con-
ex o cla amen e i ual.
En el p ime o de ellos, p oceden e del Museo de
Aleppo (RS 6127), se obse a a un homb e de pie
a on ado a un animal es ilizado al que se ap oxima
en ac i ud de coge le po los cue nos, los cuales son
de pe il cu ado hacia a ás, lo que nos hace asimi-
la a es e animal con una cab a. T as ella, o o animal
de meno es a u a le sigue en la misma di ección. Am-
bos pod ían es a siendo di igidos hacia la pieza que se
encuen a de ás de la igu a humana2, de cla a silue a
au odé mica y que apa ece ep esen ada desde una i-
sión ceni al pa a que se ea su o ma. Es a pieza pod ía
2. Los cilind os-sellos ienen la peculia idad de no señala cuál
es el comienzo y el inal de la escena.
a a se de un al a hacia el que ambas íc imas se es-
a ían encaminando pa a se sac i icadas ( ig. 11). En-
e el posible al a y el úl imo de los animales, un pá-
ja o de signi icado incie o, y en e ambos animales un
símbolo as al ep esen ado po un conjun o de pun os
iden i icable quizás con el cúmulo de las Pléyades, cie-
an el conjun o de igu as (Bo d euil y Gubel 1990:
484, ig. 2; Laga ce y Laga ce 1997: 80, ig. 4, ima-
gen in e io ).
De especial in e és den o del campo epig á ico e-
sul a la insc ipción apa ecida en el sello: ṣp (Bo d euil
y Gubel 1990: 484). Es os dos signos, complicados de
in e p e a , deben de se omados en conside ación se-
gún el luga en el que se encuen an insc i os. Los ci-
lind os-sellos iden i icaban, con olaban o sancionaban
bienes elacionando con cla idad su imp on a g á ica
con una au o idad o indi iduo. No obs an e, en ocasio-
nes se han encon ado ejempla es que po su con ex o
nos indican que se con i ie on ambién, po sí mismos,
pe o sob e odo po lo que ep esen aban, en obje o p e-
ciado, en una joya que in e end ía en los juegos de os-
en ación (Zamo a 2006: 496). Los pa alelos elacio-
nables nos indican que aquellos cilind os-sellos con
insc ipción en endible lle an nomb es de pe sona, con
sus iliaciones y sus ca gos en los casos más explíci os,
desde el ey a los g andes magis ados uga í icos. Los
cilind os-sellos del á ea inmedia a si ia ambién ienen
la misma pau a, pe o en silaba io mesopo ámico. Si-
guiendo la opinión de J. A. Zamo a (2006: 496 y ss.)3,
pod íamos conside a una in oducción en Si ia de la
adición mesopo ámica de los cilind os-sellos desde
muy an iguo po su uncionalidad, adap ándose p on o
mo i os g á icos locales e inco po ando muy ocasio-
nalmen e ex os, p ime o en oda el á ea en acadio y en
el caso de Uga i dado el éxi o del al abe o cunei o me,
ambién en el signa io local. En es os casos, las insc ip-
ciones son siemp e b e es y di íciles, pe o cuando se
leen (con, además, una cie a longi ud) son cla os nom-
b es de pe sonajes, que se ci an con su iliación y sus
ca gos. ¿Pod íamos es a po an o an e un an opónimo
que nos indicase el nomb e del pe sonaje ep esen ado
en la acción? ¿Pod ía in e p e a se ṣp como un nomb e
de i ado de la ad ocación uga í ica ṣpn?
En la segunda de las piezas (Laga ce y Laga ce
1997: 80, ig. 4 a iba) se obse a la igu a de un hom-
b e sen ado sob e una silla baja que po a unos cue -
nos en su cabeza simila es ambién, como en el p ime
3. Ag adecemos a J. A. Zamo a López su amabilidad pa a con
noso os a la ho a de esponde a nues as dudas sob e la insc ip-
ción a es udio.
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sello, a los de una cab a, en ademán de coge a un ani-
mal de su co namen a y alzando amenazan e la o a
mano quizás en ac i ud de sac i icio. Resul a suge en e
a es e espec o obse a la posición en la que se en-
cuen a el animal, de nue o una cab a según la o ma
de sus cue nos, pues la mi ad delan e a de su cue po
se encuen a sob e o o elemen o de o ma au odé -
mica, es a ez ep esen ado desde su ceni en ho izon-
al pa a que su o ma pueda se is a de acue do con
la o ien ación del cue po del animal ( ig. 12). Nue a-
men e in e p e amos es a pieza como un al a au odé -
mico, acompañado es a ez de un á bol iden i icable
con una ashe ah, á bol sag ado de adición cananea y
enicia que ecoge las p opiedades de las di inidades
emeninas semi as ( an de Too n e al. 1999: 101). Un
elemen o más ep esen ado en el sello es una igu a e-
dondeada a la que se le ep esen a su con o no y que
elacionamos con un símbolo as al quizás iden i ica-
ble con el Sol o con la Luna. Todos es os elemen os nos
uel en a hace pensa que es amos an e la plasmación
de un i ual sac i icial. Po úl imo, una igu a humana
bocabajo sos eniendo un obje o ala gado con su mano
cie a la escena sin que podamos hipo e iza sob e ella.
De Chip e p ocede una buena mues a de cilin-
d os-sellos en los que se ap ecia la misma o ma au-
odé mica ( ig. 13), de los que la mayo pa e p ocede
de Enkomi. Las escenas ep esen an la misma emá-
ica que las p oceden es de Uga i pe o no mues an
Figu a 11. Cilind o-sello uga í ico ac ualmen e en el Museo de Aleppo (Laga ce y Laga ce 1997: 80).
Figu a 12. Cilind o-sello p oceden e de Uga i (Laga ce y Laga ce 1997: 80).
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cla o en e 1200-900 a. C. T escien os años que sepa an
a los ejempla es o ien ales de los occiden ales y que,
como bien apun ó S. Celes ino (1994) es una cues ión a
esol e , aunque au o es como P. James end ían cla a la
solución (James 1993). Independien emen e de es a p o-
blemá ica, la con inuidad en la ac u a y en los i uales
asociados a los au ode mos es cons an e.
Mención apa e me ecen las explicaciones dadas
pa a la simbología que e lejan es os al a es po pa e
de los di e sos au o es:
El p ime o en ealiza una hipó esis sob e el signi i-
cado de es a o ma ue M. Almag o-Go bea. La apa i-
ción de los au ode mos apa ecidos an o en la base del
monumen o une a io de Pozo Mo o como en las um-
bas ibé icas que se publica on en el Cong eso de A -
queología Ibé ica en 1992 le lle a on a hipo e iza la
posibilidad de que se a ase de un símbolo elacionado
con el cul o dinás ico inculado a la ansmisión de po-
de (Almag o-Go bea 1993-1994: 124).
Pa a S. Celes ino, siguiendo la p opues a de M.
Bendala, a pesa de que la mayo ía de los ejempla-
es de o ma au odé mica documen ados has a aquel
momen o enían una cla a elación une a ia, e a más
opo uno in e p e a es a o ma en gene al, y los al a es
de Cancho Roano en pa icula , como una exp esión de
eligiosidad de ca ác e di ino más que con una exp e-
sión del s a us de pode (Celes ino 1994: 307).
Una e ce a hipó esis que aunó ambas in e p e acio-
nes ue la p opues a po J. Maie , quien elacionó es a
o ma con un símbolo p opio del dios Baal Hadad, ad-
ocación pa a él de ca ác e a mos é ico pe soni icado
po un o o, de ahí el uso de la piel de es e animal en los
al a es. También J. Maie Allende elacionó a es a ad-
ocación baálica con la p o ección de las minas y de la
me alu gia dada la o ma de los lingo es y la elación de
los san ua ios chip io as con el abajo del me al (Maie
2003: 97-99), siguiendo así la in e p e ación adicio-
nal. Po ex ensión de es a úl ima asimilación, elaciona
dicha simbología con los mona cas sac os o ien ales,
en oncando así la hipó esis di ina de S. Celes ino con
la de M. Almag o-Go bea.
Pa a noso os, la elación de los al a es au odé mi-
cos con el signi icado di ino de la piel de o o es inne-
gable. No podemos a i ma sin emba go an a la lige a
la elación exclusi a en e es e símbolo y las éli es po-
lí icas, ya que conoce la idiosinc acia eligiosa de las
capas más modes as de la sociedad suele ene como
p oblema la pa quedad de los da os ecogidos en las in-
e enciones sob e es e pa icula , más si cabe cuando
las au én icas pieles, y no sus plasmaciones en ba o
cocido o en obje os me álicos, son an pe ecede as
como o os muchos elemen os de di ícil iden i icación
dadas las condiciones de la Península Ibé ica pa a su
conse ación.
Po su pa e M. C. Ma ín ealizó un análisis ex-
haus i o de la e ocación que suge ía la piel de o o
como elemen o pa a ealiza pac os y a ados ya que
se a a de la o enda más p es igiosa debido a su p e-
cio de me cado en di e en es momen os de la His o-
ia en el á ea medi e ánea (Ma ín 2006). Exis en a-
ias uen es ex uales que hacen e e encia al uso de
la piel de bó ido como medio pa a ealiza pac os, sin
emba go las gene alizaciones que hace la au o a pa a
en ende es e símbolo como un elemen o que no es e-
ducible a una ad ocación en conc e o no son desde
nues a pe spec i a co ec as. Así en algunos de los
ejemplos u ilizados pa a al in po es a au o a las e-
chas en las que nos mo emos son muy pos e io es a las
usadas po noso os en nues o es udio: el ex o de Lu-
ciano (siglo II d. C.) sob e una cos umb e esci a, la a-
dición de ealiza acue dos de ca ác e público sob e
una piel de buey en época omana y el casamien o en
época musulmana sob e la misma. No así pa a el ejem-
plo de la undación de Ca ago inculada al uso de la
piel de bó ido, que ob ia deci que es p ecisamen e
una colonia de adición enicia, en la que además las
e e encias a los bó idos en es e caso no son inculan-
es con un pac o. ¿Podemos así pensa que la cos um-
b e de usa pieles de o o an o en época omana como
en momen os pos e io es sea una pe i encia de la a-
dición enopúnica? Quizás en es e caso el bosque no
nos deje e los á boles y la apa en e gene alidad de
es e símbolo deba de se analizada diac ónicamen e y
no sinc ónicamen e.
Po su pa e, J. L. Escacena (2007) sos iene que la
o ma de es os al a es es a ía inculada con la iden i i-
cación áu ica de la di inidad a la que es u ie on de-
dicados y con su cíclica mue e y esu ección, a e-
ces ans igu ado en bó ido, a eces en sol, según se
desp ende de la mi ología o ien al y de las ep esen-
aciones que han llegado has a nues os días, de ahí la
o ien ación hacia los sols icios de e ano y de in ie no
de es as piezas. Si bien es a in e p e ación nos pa ece
ace ada, conside amos necesa ia complemen a la con
la hipó esis p opues a po F. López Pa do (2006), quien
independien emen e de si se a a de un símbolo eli is a
o no, e en la piel de o o un símbolo de esu ección
que sepa a dos planos. Debido a es o hipo e iza con la
posibilidad de que es a elación inculase a la di ini-
dad baálica con el plano sub e áneo y con el abajo
me alú gico isible an o en los emplos o ien ales (ca-
sos de Uga i o de Enkomi) como en los de la Península
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Ibé ica (La Muela o Malaka), po se de la ie a de
donde se ex ae el me al. Así, nue amen e, la idea de la
piel de o o como símbolo di ino hab ía de i ado en la
c eación de al a es de o ma au odé mica y en la ela-
bo ación de lingo es con el mismo pe il bajo la es e a
de in luencia sace do al.
La idea elabo ada po F. López Pa do es aplicable a
la ep esen ación de la piel de o o an o en los al a es,
como luga donde esuci a la di inidad (has a aquí nada
nue o), como en con ex os une a ios, donde el di un o
ealiza ía un ánsi o desde el in amundo a o o plano
pasando po la piel de o o isible en a ias bases y
cubie as de umbas de época ibé ica. La adición eni-
cia de es a idea de nue o es cla a si enemos en cuen a
la ep esen ación de una piel de o o sob e una es ela
igualmen e allada en una umba de Ksa es Sâad (Tú-
nez) ( ig. 17):
“[...] la huella de la “piel de o o”, que conec a
con el mundo sub e áneo, segu amen e con conno a-
ciones posi i as de esu ección baálica (?) es la que
sepa a el plano in e io con el que se encuen a sob e
la ie a, el e é eo, ambién el que delimi a el espa-
cio sag ado que no debe á aspasa se sin pu i icación
p e ia” (López 2006: 58).
Figu a 17. Monumen o allado en una umba de
Ksa es Sâad (Túnez) (López Pa do 2006: 58).
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Todas es as conclusiones e ue zan si cabe nues-
a idea de que los al a es au odé micos encuen an
su o igen en el Medi e áneo O ien al y ace can más si
cabe las ca ac e ís icas de los hallazgos ealizados en
los san ua ios da ables en e el siglo IX a. C. y media-
dos del siglo VI a. C. de la Península Ibé ica en que han
apa ecido es e ipo de al a es y la adición eligiosa ca-
nanea y enicia.
Pe o no sólo son adsc ibibles los al a es au odé -
micos, muebles e inmuebles, encon ados du an e el
Hie o I a es a adición o ien al. En un es udio p e-
io (Gómez Peña e. p.) dejábamos cons ancia de la
g an concen ación de ejempla es en el su oes e de la
Península Ibé ica p ecisamen e en e el siglo IX y me-
diados del VI a. C. ( ig. 18). Sabe has a qué pun o unas
adiciones plasmadas en ealidades ísicas (ce ámicas,
al a es au odé micos, modelos a qui ec ónicos) llegan
a aspasa las on e as de un g upo social pa a se u i-
lizadas e in e io izadas po o os es, y p obablemen e
segui á siendo, uno de los e e nos p oblemas de la a -
queología de las iden idades. Sin emba go, desde nues-
a óp ica, esul a más sencillo cien í icamen e pode
explica cómo desde unos pa áme os con inuis as p o-
piamen e o ien ales apa ecen es os elemen os po las
cos as de la Península Ibé ica, que explica cómo y po
qué la población esiden e asumió dichos elemen os,
Figu a 18. Dis ibución de los au ode mos p o ohis ó icos con signi icado eligioso hallados en la Península Ibé ica: 1. El Ca-
ambolo (Camas, Se illa), 2. Huel a, 3. Bel ís de la Ja a (Toledo), 4. Alcalá de Guadai a (Se illa), 5. Cás ulo (Lina es, Jaén),
6. Pozo Mo o (Chinchilla de Mon e-A agón, Albace e), 7. Ne es (Cas o Ve de, Alen ejo), 8. Cancho Roano (Zalamea de la Se-
ena, Badajoz), 9. Los Villa es (Hoya Gonzalo, Albace e), 10. Cas illejo de los Baños (Fo una, Mu cia), 11. El O al (San Ful-
gencio, Alican e), 12. Co ia del Río (Se illa), 13. Lo a del Río (Se illa), 14. Villa icos (Alme ía), 15. Villajoyosa (Alican e),
16. Alcolea de Tajo (Toledo), 17. Els Vila s (A beca, Lé ida), 18. La Tallada (Caspe, Za agoza), 19. Mon o e del Cid (Ali-
can e), 20. Málaga, 21. Lo ca (Mu cia) y 22. Ca N’Oli é (Ce danyola del Vallès, Ba celona).
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oda ez que en el su oes e de la Península Ibé ica des-
apa ecie on en el ánsi o del Hie o I al Hie o II. Po
an o, desde nues a pe spec i a, esul a más azonable
asumi como p opiamen e o ien ales es as mani es a-
ciones eligiosas, sumándose así los al a es a una la ga
lis a de obje os de ca ác e cul ual que c uza on en la
men alidad de los iaje os el Medi e áneo de ex emo
a ex emo.
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Fecha de en ada: 3-02-2011
Fecha de acep ación: 4-04-2011