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Maquiavelo, palimpsesto de Vico

Abstract

La lectura de la obra de Vico, sobre todo en sus vertientes antropológica, histórica y política, le pareció siempre al autor de este ensayo algo sumamente original, moderna y fecunda. No obstante, ciertas resonancias conceptuales, e incluso metodológicas, le inducían a imaginar estar leyendo un palimpsesto de Maquiavelo, en el que se hubieran borrado los detalles más escabrosos, más rechazados, más problemáticos, para el contexto en el que Vico escribía, y se hubiera reescrito sobre el original, nuevos modos, nuevas maneras de decir lo que era necesario decir; y decir de nuevo. Leer a Maquiavelo en Vico, tratar de determinar la influencia habida del pensador florentino en el napolitano, sería un ejercicio, ante todo, palimpséstico. Por eso, cree el autor que la relación entre Vico y Maquiavelo hay que plantearla en los mismos términos que Croce proyecta la relación entre moral y política, caracterizándola como “un problema que quizás nunca pueda resolverse”.

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Maquiavelo, palimpsesto de Vico

Author: Pastor Pérez, Miguel Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b9769cbc-4c5f-45cd-b625-2307440c728e/download
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XXV Ani e sa io de Cuade nos sob e Vico
(1991-2016)
Es e a ículo esponde a una in i ación exp esa po pa e de la Di ección de la Re is a pa a es e olumen especial de ani e sa io,
habiendo supe ado los c i e ios de alo ación y del p oceso de acep ación.
© Cuade nos sob e Vico 30 (2016) / 31 (2017)
Se illa (España, UE). ISSN 1130-7498
© Miguel A. Pas o Pé ez
MAQUIAVELO, PALIMPSESTO DE VICO
Miguel A. Pas o Pé ez
(Uni e sidad de Se illa)
RESUMEN: La lec u a de la ob a de Vico, sob e odo en sus e ien es an opológica, his ó ica y polí ica, le pa eció
siemp e al au o de es e ensayo algo sumamen e o iginal, mode na y ecunda. No obs an e, cie as esonancias con-
cep uales, e incluso me odológicas, le inducían a imagina es a leyendo un palimpses o de Maquia elo, en el que
se hubie an bo ado los de alles más escab osos, más echazados, más p oblemá icos, pa a el con ex o en el que
Vico esc ibía, y se hubie a eesc i o sob e el o iginal, nue os modos, nue as mane as de deci lo que e a necesa-
io deci ; y deci de nue o. Lee a Maquia elo en Vico, a a de de e mina la in luencia habida del pensado lo-
en ino en el napoli ano, se ía un eje cicio, an e odo, palimpsés ico. Po eso, c ee el au o que la elación en e Vico
y Maquia elo hay que plan ea la en los mismos é minos que C oce p oyec a la elación en e mo al y polí ica,
ca ac e izándola como “un p oblema que quizás nunca pueda esol e se”.
PALABRAS CLAVE: Vico, palimpses o, Maquia elo, an opología, his o ia, polí ica, elación mo al-polí ica.
ABSTRACT: The au ho o his pape has always hough ha he eading o Vico’s wo k, mos ly in i s an h opolo-
gical, his o ical and poli ical aspec s, is a highly o iginal, mode n and e ile endea ou . Howe e , ce ain concep-
ual and mos ly me hodological echoes induced him o imagine ha , while eading Vico, he was acing a palimp-
ses o Machia elli, whe e he mo e scab ous, epudia ed and p oblema ic ea u es had been e ased, in o de o ade-
qua e i o he con ex whe e Vico was publishing, as i Vico had w i en o e he o iginal his new ways, a emp-
ing o say wha had o be said, and o es a e he same he again. Reading Machia elli in Vico, ying o ind ou
which was he in luence o he Flo en ine hinke upon he Napoli an one, would be, abo e all, a palimpses ic exe -
cise. Fo ha eason, he au ho belie es ha he ela ionship be ween Vico and Machia elli mus be s udied in he
same e ms ha C oce applies o he ela ionship be ween mo al and poli ics, cha ac e izing i as “a p oblem ha
may ne e be esol ed”.
KEYWORDS: Vico, palimpses , Machia elli, an h opology, his o y, poli ics, ela ionship be ween mo al and poli ics.
Desde siemp e, du an e muchos años la lec u a de la ob a de Vico, sob e
odo en sus e ien es an opológica, his ó ica y polí ica, me pa eció sumamen e
o iginal, mode na y ecunda. Pe o siemp e hubo unas esonancias o e e be acio-
nes que hacían eco da o a época: una adición humanis a ecupe ada en el
Renacimien o y de la que Vico, según E. G assi, se ía el úl imo exponen e; o o
mundo: el mundo del Es ado secula en el cual “el mundo de la imaginación, como
eligión y como a e”, el mundo de la pequeña comuna uese supe ado po el
“mundo eal”;1o a ob a: imposible lee el De ebus ges is An onii Ca aphei sin
ad e i ecos de la Vi a de Cas uccio Cas acani, y cómo ambos pe sonajes en en-
an la o una y encen con sus p opios mé i os, como si la o una pa ecie a segui
la i ù; u o o au o ; y és e e a en muchos sen idos Maquia elo. Pa ecíame es a
leyendo un palimpses o en el que se hubie an bo ado los de alles mas escab osos,
mas echazados, más p oblemá icos, pa a el con ex o en el que Vico esc ibía, y se
hubie a eesc i o sob e el o iginal, nue os modos, nue as mane as de deci lo que
e a necesa io deci y deci de nue o.
Lee a Maquia elo en Vico, a a de de e mina la in luencia habida del
pensado lo en ino en el napoli ano, es un eje cicio, an e odo, palimpsís ico.2En
ealidad, oda la ob a del Sec e a io es un inmenso y o iginal palimpses o polí ico
sob e el que muchos au o es, pos e io men e y a lo la go de siglos, an a insc ibi
su p opio ex o.
Si bien las escasas e e encias di ec as a Maquia elo en el au o pa enopeo, y
po supues o las indi ec as o asociadas a au o es como Epicu o,3Hobbes, los polí i-
cos... ienen un ca ác e esencialmen e ec imina o io o de echazo, pues, como apun-
a Damiani, Vico en la “Ciencia Nue a no sólo p e ende e u a ilosó icamen e al
escep icismo sino ambién –y sob e odo– ence lo polí icamen e”,4lo cie o es que se
dan a ios planos, ni eles o dimensiones de coincidencia emá ica o núcleos de in e és
en los que con e gen los plan eamien os de ambos au o es, no siemp e signi icados
con el mismo signo posi i o, o de ca ác e di e encial: po ejemplo, ambos conside a-
án el pa alelismo en e los co si- ico si an iguos y mode nos, el ca ác e de la his o-
ia como decu so – e enal polí ica en el lo en ino, ideal e e na en el napoli ano–, la
p o idencia di ina –ce eza undamen al pa a Vico– y la o una –eje cicio de la i ù
pa a el Sec e a io–, el papel uncional de la eligión en la ealidad polí ica...
Y di ícilmen e a a és de es os b e es comen a ios pod íamos calib a el
e ec o de la ob a de Maquia elo en cues iones polí icas, pe o ambién his ó icas y
an opológicas, sob e el pensado napoli ano. No hay que ol ida que, a pesa de que
según muchos au o es, el in e és de Vico pa a con las cues iones de iloso ía polí i-
ca es escaso, y al ez po ello ambién son escasos los es udios de la ob a polí ica
de Vico,5algo más ci cuns ancial y pe sonal que gene al y epis émico, es, ambién,
conside ado po C oce el “ e dade o y digno suceso de Maquia elo”, que “de ela
la necesidad y la au onomía de la polí ica”, que había “cla i icado y pu i icado”, la
noción de polí ica del lo en ino, “in eg ando su concep o de polí ica e his o ia, a e-
glando sus p opias apo ías, a empe ando su pesimismo”,6e incluso Voegelin e en él
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“uno de los undado es de la mode na ciencia polí ica”,7si bien en unos é minos
peculia es en elación al p opio signi icado de la Nue a Ciencia Polí ica que aspa-
sa los lími es de la educción de lo polí ico a los emas del pode y del dominio.
Maquia elo humanis a, epublicano, no c eyen e o pagano,8pa ícipe ac i o,
an o a ni el eó ico como p ác ico, de la polí ica de su iempo, supone, an e odo, la
concepción nue a de una I alia, una p ime a I alia, que di ícilmen e puede se en su
época. Una I alia unida bajo la igu a de un P íncipe que, en opinión de Voegelin, el
lo en ino sob e alo a desde la pe spec i a de la acción c eado a del genio y la capa-
cidad de acción indi idual, que enga como in y inalidad el i e e ci ile, el cuidado
de la libe ad y la ida de sus conciudadanos, y cuya ealización como bien común,
aun p e endiendo se el bien de odos, no puede se sino el bien de la mayo ía.
Vico, súbdi o de la mona quía española, académico y li e a o, c is iano
a ec o pe o ca ólico no o odoxo, c í ico y al mismo iempo a empe ado po las doc-
inas de su iempo, piensa en o o ipo de inalidad pa a los compo amien os que
sa is acen la ealización polí ica del P íncipe c is iano, mo almen e in achable y
espejo de la p opaganda con a e o mis a.
La lec u a de las conno aciones polí icas p esen es en la ob a iquiana nos
esuena pe manen emen e como una a ea palimpsís ica en la que bajo el ex o esc i-
o y ac ualizado po el napoli ano, a lo an los p incipios polí icos, his ó icos y an o-
pológicos de Maquia elo, si bien amizados po la c iba de la con icción p o unda y
la e c is iana de un súbdi o que, además de co egi , quie e supe a a un ciudadano.
Es cie o que en muchos aspec os, ambos, lo en ino y napoli ano, beben en
uen es o iginales p óximas, concu idas po ambos, g andes conocedo es de la
an igüedad clásica, del pensamien o g eco- omano, y p obablemen e de la Biblia; y
en los casos en los que se sepa an, Pla ón en e a A is ó eles, Táci o en e a Li io,
la in e p e ación de la misma Biblia, la sepa ación no anula la p oximidad concep-
ual, la dis inción c i e ial, sino que se acoge a un mismo y con inuo ma co e e en-
cial-exis encial en el que cob a sen ido an o la unción in elec ual como la i al del
homb e p opio. Maquia elo y Vico.
En es e sen ido, las huellas del o iginal lo en ino apa ecen ocul as bajo el
discu so c eado , no edoso y ans o mado de un Vico dieciochesco, en un pensa-
mien o que se en ec uza, se enheb a y se cons uye desde abajo, desde la p o un-
didad y au o idad que da el ondo p imigenio de la e, la eligión.
Po o a pa e, sin duda, Maquia elo echaza ía el uso ex ensi o e in ensi-
o de la imaginación en la in e p e ación de la ealidad, la his ó ica y la na u al,
pe o pod ía deci se, a cambio, que el napoli ano usa el ca ác e maquia eliano pa a
a empe a las conclusiones de la an asía a las que los da os y los ex os le pe mi-
en llega .
Ambos es a ían de acue do en que el desa ollo de una ci ilización, de una
cul u a, de una nación, de un Es ado, es la his o ia de la exhaus i idad de su mi o un-
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dacional o igina io, adámico o p ome eico en cada au o , así como de los que a
inco po ando en el decu so de los co si- ico si. Di icílmen e Maquia elo acep a ía el
ca ác e de la “sabidu ía poé ica” como elemen o ins au ado del mundo ci il y las
ins i uciones a a és del lenguaje, pues la palab a pan no sa is ace las necesidades del
que iene hamb e, ni la libe ad a i ulo de locución pe mi e el eje cicio del i i ci il.
Así, pa a el lo en ino, al igual que la palab a del dogma eligioso iene el
es a us cognosci i o de las ábulas poé icas, la in e p e ación p uden e de la Biblia
supone igu á sela en elación a las e dades polí icas undamen ales.
Considé ese así el ex o aci eo e e ido po Vico en Scienza nuo a en el
que sos iene que “los je es se hacen más po el ejemplo que po el mando; los ani-
mosos y los que sob esalen ma chando delan e del ejé ci o se con ie en en je es a
causa de la admi ación”.9O es a a ian e, di ec amen e iquiana y ecogida en la
Dignidad LXXXI (§ 261): “Es p opio de los ue es no pe de po descuido las
adquisiciones conseguidas con i ud, sino, po necesidad o po u ilidad, cede poco
a poco y lo menos posible”.10
Igualmen e, en el caso del lo en ino en e al pa ág a o 13 de la Ciencia
Nue a: “En el p incipio del mundo, como los habi an es e an escasos, los homb es
i ie on du an e algún iempo dispe sos, a semejanza de los animales”.11
O a no a, esencialmen e palimpsís ica que eco e oda la ob a del napoli-
ano se concen a en la exp esión del amoso p incipio in e p e a i o del conoci-
mien o ecogido en el e um esse ipsum ac um,12 que en de ini i a plan ea que la
única e dad que pueden llega a conoce los homb es, an o en el campo de lo na u-
al como en el de lo his ó ico, es la de las cosa c eadas, cons uidas o cons i uidas
po ellos mismos, y que en es a ac i idad nunca se alejan de sus in enciones o ines
cualquie a que sea su mo i ación. Y el mundo de lo ci il es el p oduc o po an ono-
masia del ob a del homb e.
No obs an e, subyace una polémica dilemá ica i esoluble sob e el es a us
gnoseológico inhe en e al “hace humano” en e al “hace cien í ico”, si lo ealiza-
do po el suje o sólo puede se conocido cien í icamen e desde la men e del au o y
lo que se pe sigue es una in es igación sob e los ó denes humano, social e his ó ico,
en cuan o de ienen o se pueden cons i ui como obje o de ciencia.13 En es os é mi-
nos la posición de Vico es c ea una ciencia, de ca ác e especula i o, que pueda con-
side a se como e dade a, sob e los ó denes ideal y e e no14 y al mismo iempo
pueda se i de guía a la p udencia humana como medio a a és del cual esa huma-
nidad ealice el in esencial de la P o idencia, al como la en iende Vico: p ese a
de la caída al mundo de las naciones “median e buenos ó denes y buenos ejemplos”.
Como co ola io y espec o a la o ma de en ende en conc e o la ciencia polí-
ica “que no es o a cosa que la ciencia de di igi y obedece en la ciudad”15 o “exa-
mina y eglamen a el gobie no de los p íncipes [...] y como se adquie en los domi-
nios g acias a la o una o po medio de la i ud.”16 Es deci , comp ende y ajus a
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las ue zas que mue en el mundo, calcula y di igi esas ue zas poniéndolas al se -
icio de los ines, eales e ideales, ambos pa ecen explíci amen e asumi en sus ob as
el comp omiso ci il y polí ico di igido a p e eni o ena la decadencia de los
Es ados, sean Repúblicas popula es o Mona quías p incipescas, únicos modos acio-
nales como o mas del es ado polí ico p esen es en el de eni de las naciones,
haciendo di ícil encon a en o os au o es, y po di e en es mo i os y ines en cada
uno de los nues os, una a iculación an genuinamen e a i iciosa de la polí ica.
En el caso p ime o del lo en ino, la in e sión del p incipio iquiano, su
con e ibilidad en ac um ipsum e um, lo c eado es lo e dade o, di ige y explica
la concepción y la comp ensión de los plan eamien os cien í icos del nue o sabe
que Maquia elo p opone, basado en la expe iencia, en el hecho, en los da os, un sis-
ema a pa i de lo que obse a y no de lo que quie e, con i iendo el p incipio gno-
seológico en un p incipio ón ico-on ológico que alcanza en el mundo humano, o sea
polí ico, su canon. Y el lo en ino c ea un o den nue o, que se opone adicalmen e
al conjun o de la adición eligiosa y ilosó ica, una nue a ciencia del o den que
supone un o iginal y c í ico análisis del mundo mode no, pe o ambién c is iano, a
a és de sus ob as. En donde, según S auss,17 el au o lo en ino cons uye sus pe -
sonajes, his ó icos y eales, pa a deci lo que enían que deci y pa a ejecu a lo que
enían que hace en ese “momen o polí ico”, “momen o del espí i u humano”, sien-
do así “el Li io de Maquia elo […] un pe sonaje c eado po Maquia elo”.18
P obablemen e, una de las o mas más acabadas de ealización del ac um- e um
iquiano en cuan o al mismo iempo, siemp e según la lec u a de S auss, “la ob a
de Li io –es– su Biblia”.19
La dialéc ica Fo una-P o idencia
Es de sob as conocida la p esencia de e minan e que en la ob a de nues os
au o es iene es e pa concep ual espec o a la o ma de in e p e a , p ecisamen e, la
p axis humana y el acon ece his ó ico en sus con ex os empo ales espec i os,
en en ando a la diosa Fo una la P o idencia di ina, y que implica espec i amen-
e una o ma de inida de en ende la na u aleza humana, pe o ambién un ins u-
men o median e el cual esa misma na u aleza puede y debe ealiza el bien y la bús-
queda de la elicidad.
Así, mien as que pa a Vico, desde un ámbi o me a ísico que se ab e a la
eligión más que a la iloso ía, la P o idencia di ina eina en las ac i idades lib es
de los homb es, has a el pun o de “que la olun ad de Dios po nues a igno ancia
la llamamos Fo una”,20 ac uando en el cu so necesa io y na u al de la his o ia a la
búsqueda de la ealización humana de la elicidad median e un o den ideal y e e -
no, y aun cuando la cap ichosa Fo una gobie na sob e las cosas humanas “la
Sabidu ía e mina po ene dominio sólido y du ade o”,21 Maquia elo sus i uye a
Dios, no po el cielo, sino po Fo una, dándole el mismo es a us, polí ico, que a la
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in ención y la p udencia, pues “la causa de la (buena o una)” es el eje cicio de la
i ù po pa e del homb e y la cons i ución de buenas ins i uciones,22y que no obs-
an e p esen a cie as simili udes con la i ud mo al, ya que pa a el lo en ino sólo
la mi ad de nues as acciones es án de e minadas po Fo una, en an o que la o a
mi ad demanda al homb e el eje cicio del alo cí ico, es deci , el conjun o de cua-
lidades necesa ias pa a la ealización del i e e ci ile, de la pa ia como sociedad
compa ida.
Ambos es án con encidos del ca ác e absolu amen e no edoso y o iginal
de sus plan eamien os eó icos y me odológicos. Con encidos de unda un nue o
conocimien o, una nue a ciencia, po su singula idad e impo ancia, independien e
de a adu as eológico medie ales o me odológico ca esianas en uno y o o caso. En
el napoli ano “po an o, pa a es a in es igación, debe hace se como si no hubie a
lib os en el mundo”.23 También pa a Maquia elo la cues ión p ác ica, expe iencial,
a más allá incluso de lo que los lib os dicen e indican. Expone pues, además, lo
que él mismo llega a ap ende y expe imen a en el eje cicio ac i o de la diploma-
cia y la polí ica epublicana de Flo encia. Lo cons uido, lo c eado, lo expe imen a-
do o lo i ido, es la ama o cue po sob e la que se puede le an a una ciencia, una
nue a ciencia, que cumpla los equisi os de un e dade o y ac ualizado sabe , que
dé cuen a eal y no imaginada, no basado sólo en la simple au o idad his ó ica o
di ina, de las desc ipciones y las acciones a desa olla desde ellas, de un conoci-
mien o que pe mi a cambia el mundo social y ambién, po qué no, el mundo na u-
al, o al menos nues a elación con es e.24
Hay un elemen o di e encial que ma ca pues la di e sidad ideológica que
sepa a a uno y o o au o , el ca ác e de la ob a del lo en ino es uni e sal, no ciñén-
dose ni a Flo encia ni a I alia, el pa hos del napoli ano es esencialmen e “i aliano y
ca ólico” según Voegelin;25 no obs an e, los hace con e ge en el econocimien o
ú il y p oduc i ísimo de su uso como uen e y p incipio de conocimien o gene al y
polí ico. Nos e e imos al papel a desempeña po la eligión, ese conjun o de dese-
os y disposiciones que son siemp e los mismos en odas las naciones, o las eligio-
nes (bíblicas y paganas), sus medios de e elación y sus ins i uciones.
Sob e la eligión
Vico, al igual que Maquia elo, se ocupa ía cons an emen e de la unción
ci il de la eligión, pues aun cuando ningún es ado iene un undamen o celes ial, y
conociendo en el pasado y en el p esen e las di icul ades exis en es pa a que un
homb e obedezca, se some a o aca e la olun ad de o o homb e e incluso el a bi-
io de las ins i uciones, pa a ambos, e a un elemen o decisi o en el man enimien o
de la unidad social y en con a de ac o es po encialmen e disg egado es, como las
pasiones indi iduales, que se man end ían suje as po el emo a una di inidad y
pe mi i ía encauza los icios cons an es y las mismas pasiones –Vico ci a la e o-
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cidad, la con usión y la ambición, Maquia elo po su pa e menciona el deso den,
el miedo y la iolencia– que dominan a odos los se es humanos, a asando la p o-
pia gene ación humana sob e la ie a, ans o mándolos, según el p incipio cie o
de que las pasiones deben oca se en i udes, en “ins i uciones” como la milicia,
el me cado y la co e, gene ando la elicidad de la epública y la sociedad humana.
Pe o ahí acaba ía la con e gencia, pues a pa i del absolu o desdén po la
e acidad de la eligión que Maquia elo mani ies a, pa a el que la e no se ía más que
opinión, odas las eligiones son pa a él de o igen me amen e humano y no celes ial,
como demos a ía su cu so i al cambiando dos o es eces en cinco mil años.
También la p opia elación de los dos i alianos con su p opia época incide en
los plan eamien os de la ciencia que p oponen. Maquia elo se sabe inse o en una
época absolu amen e nue a, en la que el papel a desempeña po los p opios homb es
que hacen la his o ia, que hacen la ciencia, que hacen el a e, es absolu amen e di e en-
e de odo lo hecho an e io men e. Y a pesa de que, a eces, duda de si es á en la enc u-
cijada de dos edades, absolu amen e di e en es, sus p opues as mi an y conside an, y
él es conscien e de ello, de su ca ác e up u is a con el pasado y que son ejecu i amen-
e álidas de o ma uni e sal y no edosas como sabe o ciencia pa a el u u o.26
Po su pa e, Vico ambién es conscien e de que sus p opues as son p ecu so-
as, que mi an a o a época que aún no ha llegado, si bien, en es e caso, la ue za de los
iempos, de su iempo, le lle a a o o ipo de up u a, a la econside ación de un nue o
ca ác e en el conocimien o cien í ico del mundo que exige un nue o mé odo, que
mues a la imp oduc i idad de un ca esianismo o malis a que desecha, echaza y
niega cualquie o o modo posible de acceso al sabe humano, al sabe que se p oyec-
a sob e el mundo de la na u aleza, pe o ambién sob e el mundo de la ida ci il.27
En de ini i a, y po odo lo expues o, quizás, la elación en e Vico y
Maquia elo haya que plan ea la en los mismos é minos que C oce p oyec aba la
elación en e mo al y polí ica, ca ac e izándola como “un p oblema que al ez
nunca pueda esol e se”.28
Conclusión
Si en Vico Roma y el c is ianismo cons i uyen los elemen os sus anciales
sob e los que se le an a la ci ilización, y Maquia elo, po su pa e, es doblemen e
lega a io, como he ede o y albacea, de esa con igu ación p e-mode na de la eno-
ada Eu opa enacen is a que acoge an o la adición bíblica como clásica, cual-
quie a que sea la o ma en que se los conside e, ambos o man pa e ac i a del p o-
ceso de con o mación del mundo mode no, que de alguna mane a a a ans o ma
la iloso ía polí ica clásica en iloso ía de la his o ia mode na alumb ando una
nue a ciencia polí ica, pudiéndose deci de ellos que habiendo nacido pa a la cele-
b idad de su pa ia, en un iempo que no les co espondía, alcanza on median e sus
ob as el econocimien o y la glo ia más allá de sus iempos.
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No as
1. F. DESANCTIS, S o ia della le e a u a i aliana, pp. 31-32.
2. El Dicciona io de la Lengua Española de ine el é mino, de o igen g iego, ‘Palimpses o’ como
“manusc i o an iguo que conse a huellas de una esc i u a an e io bo ada a i icialmen e” o “ ablilla en que se
podía bo a lo esc i o pa a ol e a esc ibi ”. También se puede admi i como signi icado el de “Pe gamino manus-
c i o cuya p ime a esc i u a ha sido bo ada pa a esc ibi en él de nue o“. Pe o exis e oda una li e a u a palimp-
sís ica a pa i del “uso igu ado” y asla icio del é mino que supone la apa ición en odo palimpses o y a a és
del ex o, de expe iencias an e io es, de pe cepciones que dejan huellas pe o sob e las cuales se puede sen i de
nue o. Viejas palab as, iejos mi os, que al ez han que ido se ol idados, pe o que se nos p esen an de nue o po -
que hay ac uaciones humanas que a a és del iempo segui án siendo las mismas, pe segui án los mismos ines,
supond án las mismas p omesas, ep esen a án las misma espe anzas.
La impo ancia del palimpses o eside en la posibilidad de mos a di e sos pa ones concep uales y
p ác icos de iempos dis in os unidos en un p oceso in encional único común. Se a a de econoce el pasado, el
eje cicio de la ac i idad humana sob e él, en ep esen aciones que se pueden compa i en el momen o, a pa i de
la pe manencia de signi icados ecogidos en un sopo e ma e ial. Un luga común en el que el iempo y la acción
p oducen una mezcla de signi icaciones dadas en elazadas po elemen os cul u ales, polí icos, eligiosos e inclu-
so elec i os si se quie e. El palimpses o es el momen o y el luga en el que se mani ies a exp esamen e la con inui-
dad de las expe iencias humanas, una p omesa de con inuo u u o sob e la base de un pasado hecho p esen e en la
lec u a, en la in e p e ación, abie a, al menos iádica, de ese ma e ial que, no obs an e, es p eciso di e encia .
De cualquie o ma, a eces, es imposible encon a su o igen, halla el p ime ex o, las p ime as pala-
b as, el sen ido undacional a a és del cual las acciones humanas debe ían se i de ínculo en e los p ime os
signi icados y su ac ualización.
3. Vico conside a las esis de odos es os au o es supe s iciones odiosas en cuan o p opues as ciegas e
i acionales ma cadas po la lucha po la supe i encia y la sa is acción de necesidades elemen ales que mue en
po u ilidad y no po mo alidad.
4. DAMIANI, A.M., La dimensión polí ica de la Scienza Nuo a, Eudeba, Buenos Ai es 1998, p. 62
5. C . ibid., p. 35.
6. B. CROCE, “Maquia elo y Vico. La polí ica y la é ica”, en É ica y polí ica, Buenos Ai es, Imán, 1952,
pp. 217-221.
7. E. VOEGELIN,La “Scienza Nuo a” nella So ia del pensie o poli ico, A. Guida Edi o e, Nápoles, 1996,
p. 11.
8. Aunque ni siquie a es a “clase de piedad” es a ía p esen e en los esc i os de Maquia elo según Leo
S auss, “pues no se encuen an azos de piedad pagana en la ob a de Maquia elo” (Medi ación sob e Maquia elo,
I. E. P., Mad id, 1964, p. 210).
9. G.B. VICo, Ciencia nue a, Tecnos, Mad id, 1995, p. 299.
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Miguel A. Pas o Pé ez
10. Ibid., p. 141.
11. Discu sos sob e la p ime a Década.... I,2, p. 242.
12. Según Voegelin, el au o napoli ano no acep a el p incipio en sí mismo, en cuan o se ía esul ado
ob enido de o mas especula i as p oceden es de los ilóso os paganos, sino que “il pensa o e c is iano de e es-
inge e l’iden i icazione del ac um col e um al e um c ea um. Il e um inc ea um non è pe nulla ac um: esso
è geni um“. E. VOEGELIN, op. ci ., p. 47.
13. Como di á Voegelin “La acción polí ica del ac i is a c ea sin mas un ac um his ó ico, pe o el e um que
es o con iene no coincide con la in ención del au o ... La azón e lexi a en acción no p oduce azón en la his o ia”.
14. Así Damiani e cómo “Vico p e ende habe descubie o en la Ciencia Nue a, los p incipios uni e -
sales y e e nos del mundo ci il”. DAMIANI, A.M., op. ci ., p. 56.
15. VICO,Ciencia nue a, § 629, p. 324.
16. MAQUIAVELO, El P íncipe, pp. 32-33.
17. Al lee la econs ucción que hace L. S auss en sus Medi aciones sob e Maquia elo, independien-
emen e de adje i aciones no siemp e a o unadas, esul a pa en e que las dimensiones que el lo en ino hace a lo-
a en sus ob as, la es uc u a concep ual, pe o ambién la semán ica, cons uida po el Sec e a io, p esen a de o ma
inequí oca su p opio cons ui , su concepción necesa iamen e p esen e o ac uan e en la men e, mos ándose
muchas eces in ansi able pa a o os pensado es. Una o ma de i i la expe iencia an o pe sonal, his ó ica, polí-
ica o uni e sal, y de expone la, que se in e p e a a sí misma.
18. L. STRAUSS,Medi ación sob e Maquia elo, I. E. P., Mad id, 1964, p. 168.
19. Ibid, p. 34
20. C . De an iquissima, cap. VIII; en G. VICO, OBRAS. O aciones Inaugu ales & La an iquísima sabi-
du ía de los i alianos, ad. del la ín y no as po F.J. Na a o Gómez, An h opos, Ba celona, 2002, pp. 188-190.
21. G. VICO, Sob e la men e he oica, en G. TAGLIACOZZO (ED.), Vico y el pensamien o con empo áneo,
FCE, México, 1987, p. 457. [Hay ad. esp. del De men e he oica en la ed. de Na a o ci . sup a].
22. C . N. MAQUIAVELO, Discu sos..., III, 1, II, 5, I, 6.
23. G. VICO, Ciencia Nue a, p. 157.
24. Es e ca ác e p oblemá ico y dilemá ico queda ecogido po Voegelin al ca ac e iza la Ciencia
Nue a como “una e dade a ciencia de la sus ancia en oposición a la ciencia de los enómenos ísicos, y al mismo
iempo, es una ciencia de la polí ica a imi ación de la nue a ciencia de la na u aleza que iba imponiéndose”. Op.
ci ., p. 39.
25. E. VOEGELIN, La “Scienza Nuo a nella So ia” del pensie o poli ico, ci ., p. 41.
26. Ob iamos aquí el papel que iene llamado a desempeña Maquia elo, di ec a o indi ec amen e y
cualquie a que sea la di ección epis emológica –De Sanc is, G amsci, C oce, Gen ile–, como ga an e y a í ice de
un gi o concep ual que ans o ma ía p o undamen e el ca ác e de la e lexión sob e la elación en e lo polí ico y
lo mo al.
27. C . E. VOEGELIN, op. ci ., pp. 104-105, donde plan ea, an es que una up u a, una se ie de “con a-
posiciones“ en e el pensamien o y la ob a de Vico y su iempo. P ime o a la ciencia na u al, y más exac amen e a
la p e ensión de su mé odo de se i de e e en e obligado pa a oda ciencia. En segundo luga , al mé odo ca esia-
no exp esado en el cogi o e go sum, que niega la his o icidad de la exis encia, lo que exige una nue a, o mejo es-
au ada, an opología ilosó ica sob e la que cons ui –aho a sí– una nue a ciencia polí ica. De i ada de és a, Vico
se opone a G ocio en cuan o la na u aleza ini a del homb e exige la uel a al o den de la P o idencia, más allá de
la ana quía del amo sui, lo que culmina en el echazo a las eo ías con ac ualis as que no e minan de da cuen a
de las des iaciones del o den social. Y, po úl imo, el echazo a la idea de p og eso en los é minos emocionales
que la gene an, lo que J. Gebha d ha llamado “la idea gnós ica en ella implíci a de una au o edención” (en
“In oduzione“ a E. VOEGELIN, La “Scienza Nuo a nella So ia” del pensie o poli ico, ci ., p.15).
28. B. CROCE, “La ques ione del Machia elli”, en Indagini su Hegel, pp. 164-176, que ue publicado
po p ime a ez en Quade ni della c i ica (1949: pp. 1-9) bajo el í ulo: “Una ques ione che o se non si chiude à
mai: la ques ione del Machia elli”.
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