Re is a de Es udios Tau inos
N.º 43, Se illa, 2018, págs. 93-127
EL DESJARRETE DEL TORO Y LA DESJARRETADERA
(O MEDIALUNA): SUS ORÍGENES EN LA TAUROMAQUIA
ROMANA Y CÓMO PASÓ DE ÉSTA
A LA TAUROMAQUIA ESPAÑOLA
Al onso Mañas*
a au omaquia omana se componía de a ias sue es.
Muchas de esas sue es apa ecen de alladamen e
ep esen adas en las uen es isuales (mosaicos,
elie es, escos, e c.), po lo que es ácil in e p e a -
las y sabe en qué consis ían, aunque o as apa ecen de un modo
más enigmá ico, po lo que ha sido más di ícil desci a las. Un
ejemplo de es o úl imo es el obje o del que hablamos en es e
a ículo, el cual los es udiosos de espec áculos omanos nunca
han log ado in e p e a sa is ac o iamen e. En mi a ículo “The
Mys e ious C escen -Shaped Amphi hea e Weapon: a New
In e p e a ion” (La mis e iosas a ma de an i ea o con o ma de
luna c ecien e: una nue a in e p e ación), publicado en la e is-
a The In e na ional Jou nal o he His o y o Spo , el uno de
no iemb e de 2017, plan eé una in e p e ación que esul a sa is-
ac o ia, po es a en cohe encia con las uen es exis en es, an o
de época omana como pos e io .
Al se aquella una e is a di igida p incipalmen e a una
audiencia in e nacional, y no expe a en au omaquia, el a ícu-
lo es aba edac ado en unos é minos que aho a no iene sen ido
* Doc o en His o ia del Depo e, Uni e sidad de G anada. G upo de
In es igación CTS-545, [email p o ec ed].
L
Al onso Mañas
94
lógicamen e man ene pa a los lec o es de la Re is a de Es udios
Tau inos (mayo i a iamen e españoles y expe os en au oma-
quia española). Po ello, he decidido ehace aquel a ículo pa a
que su publicación aho a en es a e is a sea más pe inen e al
pe il de es os sus nue os lec o es.
An es de con inua , debo explica p ecisamen e unas
cuan as cosas que quizá se es é p egun ando aho a mismo el lec-
o de la Re is a de Es udios Tau inos. En p ime luga , a la p e-
gun a de po qué se publicó ese a ículo en una e is a de his o ia
del depo e, esponde que la au omaquia – an o la omana
como la española–, son depo es; la au omaquia omana e a un
depo e de la an igüedad, que eunía los equisi os p opios de
es e ámbi o (al igual que o os espec áculos con animales que
ealizaban an o g iegos como omanos) y la au omaquia espa-
ñola es un depo e de hoy, del mismo modo que lo son la caza o
la pesca. De hecho, la au omaquia pod ía de ini se como una
o ma e olucionada, o elabo ada, de caza. En segundo luga , a la
p egun a de si o eaban los omanos, la espues a es que sí, sien-
do conside able el núme o y iqueza de las sue es que p ac ica-
ban con los o os (es e a ículo solo se cen a en un aspec o muy
conc e o de la au omaquia omana, po lo que no abo da odas
esas sue es).
Es po an o como depo e que es la au omaquia – an o la
omana como la española– que yo, doc o en His o ia del
Depo e e in es igado y p o eso en dicha ma e ia, la lle o es u-
diando desde hace años. Es así es e a ículo un es udio que ana-
liza ambas au omaquias desde el pun o de is a de la his o ia
del depo e, en conc e o analizando un elemen o u obje o de
equipamien o conc e o (la medialuna) y los elemen os écnicos
(ges o usado) pa a su empleo.
El obje o omano al que me e ie o apa ece en es mosai-
cos omanos, y consis e en una a a e minada en un c ecien e o
media luna. Desde siemp e ha cons i uido un mis e io pa a los
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
in es igado es, pues algunos no hacen ningún comen a io al es-
pec o cuando analizan esos mosaicos, limi ándose a desc ibi su
o ma. O os in en an deduci cuál e a su unción, y p oponen
que pod ía se un símbolo, de una co po ación de ena o es o de
un dios. Algunos o os sugie en que pod ía se un a ma pa a
comba i a los animales, o os, que apa ecen ep esen ados ce ca
en esos mismos mosaicos.
En el a ículo ya ci ado an e io men e p opongo que el
obje o pod ía se un a ma pa a lucha con a los animales, espe-
cialmen e los o os, du an e las ena iones, y que su unción
conc e a e a desja e a los (co a les el ja e e). Baso es a hipó-
esis en el hecho de que ese mismo obje o ue u ilizado en la
España del siglo XVI (cuando ese obje o apa ece documen ado
po p ime a ez en las uen es españolas) pa a esa a ea (un
mismo obje o u ilizado en una misma ac i idad (comba es con
o os) sugie e muy p obablemen e un mismo uso). Po supues o,
es a hipó esis implica acep a que el obje o hab ía sido u ilizado
en la península ibé ica pa a esa misma unción desde los iem-
pos de los omanos has a el siglo XVI, lo que pa ece p obable,
ya que las co idas de o os y la c ía de o os han sido ac i ida-
des inin e umpidas en ella desde los iempos de los omanos,
como lo a es igua la e idencia.1
INTRODUCCIÓN
En es mosaicos omanos emos ep esen ado un obje o, una
a a e minada en un c ecien e o media luna, que siemp e ha sido
un mis e io pa a los in es igado es. Algunos de ellos omi en cual-
quie comen a io al es udia esos mosaicos, limi ándose a desc ibi
su o ma. O os in en an deduci cuál e a su unción, p oponiendo
que pod ía se un símbolo que ep esen aba una co po ación de
95
1Sob e la au omaquia omana, Mañas, 2013: 365-367.
Al onso Mañas
ena o es o un dios, según los di e en es casos . Solo unos pocos
han p opues o que pod ía se un a ma pa a comba i a los animales
que apa ecen en la escena, siemp e o os.
Los es mosaicos son:
1.- El mosaico de los G andes Baños del Su , en Timgad
(siglo II, Figu a 3);
2.- El mosaico hallado en Thysd us (p ime a mi ad del
siglo III, Figu as 4a y b);
3.- El mosaico hallado en Ruds on (siglo IV, Figu a 5)
Es udiemos cada uno de ellos pa a e con más de alle
cómo apa ece ep esen ado el obje o en esos mosaicos.
LOS MOSAICOS
MOSAICO DE TIMGAD
Si uado en los G andes Baños del Su , da a del siglo II. El
obje o ha sido desc i o del modo siguien e po Blázquez: « a as
e minadas en c ecien e». (Blázquez, 1990: 175) Aquí el obje o
apa ece ep esen ado muy esquemá icamen e, pues an o el c e-
cien e como la a a es án o mados po una sola línea de esse-
ae. El o o ex emo de la a a iene o ma de iángulo mien as
que el de Ruds on iene o ma de bola.
96
Fig. n.º 3.- Mosaico de los G andes Baños del Su , Timgad. Siglo II.
Museo A queológico de Timgad. Todas las imágenes han sido cedidas po
el au o del a ículo.
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ... 97
2Que es án celeb ando una ies a de bebe es e iden e po el hecho de que
solo emos copas y ja as en la escena, y po lo que dice uno de los homb es «bibe-
e enimus» ( enimos a bebe ). Que es án celeb ando una ies a de bebe ya ue
p opues o po Pica d, (1954: 419).
3(Blancha d-Lemée, 1996: 214) « able ecalling he o m o he a ena»
(mesa que e oca la o ma de la a ena).
4De izquie da a de echa, el p ime o dice «[n]os nudi ...[ ]iemus» (nos
debe íamos des es i [p opues a a sus compañe os]), el segundo «bibe e enimus»
( enimos a bebe ), el e ce o «ia[m] mul u[m] loquimini» (ya es áis hablando
mucho), el cua o «a ocemu » (di i ámonos), el quin o, que es quien es á sos e-
niendo el obje o, «nos es enemus» (noso os enemos es (¿ ondas de bebida?)).
MOSAICO DE THYSDRUS
Da ado en la p ime a mi ad del siglo III Gilbe (Pica d,
1954: 424); (Blázquez, 1990: 199), mues a a cinco homb es
celeb ando una comissa io ( ies a de bebe ),2 eclinados jun o a
lo que pa ece se una mesa edonda o elíp ica, quizá pa a e oca
la o ma de la a ena de un an i ea o.3La a mós e a es i a del
momen o queda de mani ies o po la ac i ud aleg e de los hom-
b es y po lo que dicen4; el p ime o po la de echa lle a el obje-
o en cues ión. En en e de los homb es, en el p ime plano de
la escena, en lo que pa ece se la “a ena” del simulado an i ea-
Fig. n.Os4a y b.- Mosaico de Thysd us. Nó ese el obje o en la pa e supe-
io de echa de la escena. P ime a mi ad del siglo III. Museo del Ba do,
Túnez y de alle del mismo.
Al onso Mañas
98
o, hay cinco o os que due men, y dos “ope a ios de la a ena”,
que es án si iendo como cama e os, ya que apa ecen jun o a
ja as pa a llena las copas de los cinco homb es. Uno de los si -
ien es (el que iene un dedo sob e sus labios) pide silencio a los
homb es: «SILENTIV(M) / DORMIANT / TAVRI» (silencio,
los o os due men).
Así, ¿qué ep esen a es a escena? La mayo ía de expe os
coinciden ac ualmen e en que los o namen os que mues an los
cinco homb es (incluido nues o obje o) son símbolos de ele-
an es compañías no ea icanas que se dedicaban a alquila
ena o es y animales pa a la celeb ación de ena iones, comba-
es con animales. Es como si ac ualmen e las cuad illas de o e-
os incluyesen ambién los o os que an a lidia en una co ida.
Po lo gene al, las ganade ías no exis ían po en onces, y los ani-
males que se exhibían en las ena iones e an a apados en la
na u aleza, po la misma compañía que apo aba ambién a los
ena o es. Así, los homb es que emos en la escena es ejando
se ían los di ec i os o ep esen an es de esas compañías que
habían sido con a adas, alquiladas, pa a la ena io en conc e o
en la que iban a lidia se esos o os, que como emos han sido
ambién incluidos en la escena, p ueba cla a de que e an an p o-
agonis as del espec áculo como los ena o es. No sabemos si en
ealidad iban a lidia se solo cinco o os o si ese es un núme o
alea o io que ha elegido el a is a, ep esen a i o de una mayo
can idad de o os, aunque es muy posible que uesen en e ec o
cinco los o os a lidia , pues insc ipciones e e en es a ena io-
nes simila es mencionan un núme o pa ecido de animales.5
5Blancha d-Lemée (1996: 214) p e ie e deci ep esen an es: « i e ep e-
sen a i es o hese associa ions» (cinco ep esen an es de es as asociaciones). Sin
emba go, Blancha d-Lemée come ió el e o de in e p e a el encuen o como un
banque e, con comida, en luga de como una ies a de bebe , comissa io. Es más,
p opone que la escena es a ía elacionada con un agmen o de Te uliano que dice
que los bes ia ii, con ic os condenados a mo i en la a ena luchando con a las ie-
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ... 99
Po an o, encon amos de nue o el obje o en un con ex o
de ena io con o os.
El obje o en es e mosaico ha sido desc i o como:
– Pica d (1954): «ce o e minado en c ecien e»6.
Conside a que los homb es es án dis azados, po lo que el obje-
o se ía me amen e un o namen o.
– Blázquez (1990: 199): «el a al aho quillado que lle a
el pe sonaje de la de echa, al que se le ha dado alo simbólico,
debía se i simplemen e pa a lucha con la ie a». Así, Bláquez
conside a que es un a ma.
as) el día an es de su ejecución en la a ena dis u aban de un úl imo banque e
«Non in publico Libe alibus discumbo, quod bes ia iis sup emam cenan ibus mos
es », “no me eclino en la mesa en público du an e las ies as de Libe alia, como
es la cos umb e de los bes ia ii cuando celeb an su úl ima comida” (Te uliano,
42.5). Sin emba go, es a in e p e ación es imposible, pues, como hemos is o los
homb es ep esen ados en el mosaico no son con ic os, e iden emen e, po los
icos opajes que lle an y po su ac i ud es i a… si es u iesen condenados a mo i
al día siguien e podemos supone que no es a ían an elices. Como hemos dicho,
ellos son p obablemen e los di ec i os de compañías de ena io, po lo que ellos
no luchaban en le a ena. Incluso en el caso de que uesen luchado es de esas com-
pañías, sus opajes y icos o namen os sugie en que se ían ena o es, no bes ia ii.
A di e encia de los bes ia ii, los ena o es no e an con ic os condenados a mue -
e, sino pe sonas, muchos de ellos ciudadanos lib es, que olun a iamen e abaja-
ban como cazado es en las ena iones, pa a gana se la ida, es deci , esa ac i idad
e a su empleo. Así, como ma ado es p o esionales de animales que e an, no e a
p obable ni se espe aba que los ena o es mu iesen en la a ena mien as luchaban
con los animales, al igual que los o e os de hoy, que no se espe a ni es p obable
que mue an du an e la lidia, pues su eno me expe iencia les pe mi ía de o a al
animal casi siemp e, po lo que la ies a que emos ep esen ada en el mosaico no
puede se in e p e ada como su úl ima, sup emam, ies a, como dice Te uliano. En
cualquie caso, como decimos, la escena ep esen ada en el mosaico no es una
comida sino una ies a de bebe , po lo que en ningún caso puede e e i se a las
“úl imas comidas” desc i as po el agmen o de Te uliano. Visma a (2000: 70)
conside a que los cinco homb es son ena o es, pe o no en a a discu i la cues ión
en p o undidad. Aquellos ena o es que se especializaban en lucha con a o os
e an p obablemen e llamados au a ii (CIL, X, 1074d).
6Pica d (1954: 419): «scep e e miné pa un c oissan ».
Al onso Mañas
– Blancha d-Lemée (1996): «una a a la ga con un ex e-
mo en o ma de c ecien e, el símbolo de los Telegenii»7.
– Visma a (2000): «Los símbolos que deco an a es os
o os son los mismos usados po las compañías de ena o-
es…un c ecien e en una a a»8. Así, pa a Visma a el obje o
ambién es un símbolo.
Pe sonalmen e, me gus a ía añadi que, en es e mosaico, el
obje o ha sido ep esen ado en dos colo es: la a a es ma ón,
sugi iendo que es de made a, mien as que el c ecien e es neg o,
ya que p e ende ep esen a que es de me al. Como e a la cos um-
b e en es e ipo de a mas omanas, como lanzas, picas, e c. el as il
o a a e a de made a y solo la pun a e a de me al. En es e caso, la
sepa ación en e las dos pun as del c ecien e es más es echa que
en los o os dos mosaicos que es amos es udiando aquí, los de
Timgad y Ruds on. De hecho, es e pa ece como una e sión edu-
cida de los obje os que emos en los o os dos mosaicos.
MOSAICO DE RUDSTON
Da ado en el siglo IV, (Dunbabin, 1999: 99); (Wilson, 2003:
288) algún es udioso ha p opues o que es e mosaico simboliza las
cua o es aciones. (Smi h, 1976). Sin emba go, a excepción de la
escena del cí culo cen al, Venus y un i ón, el es o de las igu as
del mosaico cla amen e pa ecen e oca una ena io.9Es o es e i-
100
7Blancha d-Lemée (1996: 214): «a long s a wi h a c escen -shaped end,
he symbol o he `Telegenii´».
8Visma a, (2000:70): «The symbols deco a ing hese bulls a e he e y
ones used by he companies o ena o es … a c escen on a pole».
9Es a in e p e ación ya ue p opues a po (Blázquez, 1990: 175): «el mosai-
co de Ruds on, de mediados del siglo IV, en el que se ep esen an escenas de uena-
iones». Pa icia Wi s (2005: 92 y 149) echaza explíci amen e la in e p e ación de
las es aciones, a i mando que la in e p e ación de la ena io es la más ob ia, y expli-
ca la p esencia de Venus diciendo que la ena io hab ía sido celeb ada du an e el es-
i al de Venus» (“held a he es i al o Venus”). Hay que deci que un mosaico de
ena io hallado en Túnez que ambién mues a a Venus ha sido explicado del mismo
modo. Wilmo (2008:163) c ee que ep esen a una ena io.
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
den e en el caso del o o (cali icado como ‘omicida’10 y que iene
sob e sí el obje o en cues ión) y el león (a a esado po una lanza
y llamado ‘Flamme e ’ [ ie o] (Toynbee, 1977: 479); (Wilson,
101
10 Toynbee (1973: 151) dice «TAVRVS OMICIDA … pod ía signi ica an o
«el o o que ma a homb es» como «el o o llamado Homicida» (‘TAVRVS OMICI-
DA ... could mean ei he « he man-slaying bull» o « he bull named Homicide»). Pe o
en 1977 el mismo Toynbee (1977:479) dice que «TAVRVS OMICIDA debe de ini i-
amen e signi ica “el o o llamado Homicida”, no “el o o homicida”, pues homici-
da es un nomb e, no un adje i o» (‘TAVRVS OMICIDA mus de ini ely mean “ he
bull (named) Homicide”, no “ he homicidal bull”, since homicida is a noun, no an
adjec i e»). C eo que conside a que el o o se llama “Omicida” es un e o , pues en
el caso de los mosaicos que mues an los nomb es de los animales, la especie a la que
pe enece el animal (en es e caso un o o, au us) no se menciona (p. ej. los leopa dos
del mosaico de Mage ius, un oso llamado cie amen e ‘Omicida’ [AE 1953, 146]).
Así, c eo que en el mosaico de Ruds on la insc ipción TAVRVS OMICIDA se aduce
como “el o o homicida”, es deci , “el o o que ma a homb es”. Wilmo (2008:164)
ambién piensa que la insc ipción signi ica “el o o que ma a homb es, homicida”. De
hecho, aplica la palab a “homicida” a un o o b a o es algo que ha sob e i ido en
España has a el día de hoy (p. ej. “ o o e oz y homicida” [El Libe al, 25 ene o 1899,
3], y “ o o homicida” apa ece ecuen emen e en in e ne ). Sob e el mosaico de
Ruds on, e ambién (Neal, 1981:92-93, pla e 66).
Fig. n.º 5.- De alle del mosaico de Ruds on. Nó ese el ex o ‘TAVRVS
OMICIDA’. Siglo IV. Museo Hull & Eas Riding, Ingla e a.
Al onso Mañas
108
“deja e ade a” de i a del e bo desja e a (“co a las pie -
nas po el ja e e”22, el “co ejón de los cuad úpedos”23).
En cualquie caso, A go e con inúa su exposición explican-
do p ecisamen e cuál es la unción de ese obje o: «deja e ade a,
con la qual acome en á las eses al iempo que an huyendo; y
hi iendolas en las co uas de los pies, a los p ime os bo es los deja-
e an». Esa explicación a ambién acompañada –en esa p ime a
edición del lib o– po una ilus ación que ep esen a cla amen e el
obje o y cómo e a usado (Fig. n.º 6), sol en ando así cualquie
duda que el lec o pudie a ene as lee la explicación.
La azón de que los o os uesen cazados de mane a an
a ípica, desja e ándolos, en luga de caza los del mismo modo
que al es o de caza mayo en esa época (p. ej. con lanza, lecha
o a ma de uego), e a que que ían la piel del o o in ac a, po que
si la piel ecibía algún aguje o (po pun a de lanza, de lecha, o
bala) el p ecio de la piel disminuía. Así, op a on po caza los
o os po el p ocedimien o de p ime o desja e a los (el ja e e
queda po debajo de la pa e ap o echable de la piel, de mane a
que el co e del desja e e no de aluaba la piel) y, una ez el ani-
mal había caído al suelo y no podía mo e se ni de ende se ade-
22 De inición del Dicciona io de la Real Academia Española: ‘desja e a :
Co a las pie nas po el ja e e’.
23 De inición del Dicciona io de la Real Academia Española: «ja e e:
2.m. Co ejón de los cuad úpedos». Si mi amos la Fig. n.º 6 de es e a ículo (la
ilus ación del lib o de A go e), el o o es golpeado sob e el ‘ obillo’, co ando en
e ec o el ja e e, o endón icipi is su ae. No obs an e, en Fig. n.º 7 (ilus ación de
Pe ea publicada en La Lidia en 1895) y Fig. n.º 8 (li og a ía de Pe ea) el golpe es
dado po debajo del ‘ obillo’, co ando po an o el endón lexo is digi o um
supe ci icialis. Es cla o po an o que no siemp e daban el golpe en el mismo si io,
sino que unas eces co aban el ja e e mien as que o as co aban o o endón,
aunque en odos los casos llamaban a la acción desja e a . Independien emen e de
que co asen un endón u o o, el esul ado e a el mismo, pues el o o quedaba cojo
de esa pa a. En cualquie caso, el desja e e p opiamen e dicho e a el que co aba
el ja e e ( endón icipi is su ae), ob iamen e, es deci , el que co aba po encima
del obillo del o o.
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
cuadamen e, los homb es desmon aban y apuñalaban al animal
en las a e ias p incipales de las pie nas, zona que ampoco de a-
luaba la piel, lo que p o ocaba la mue e del animal po desan-
g amien o. Una ez el animal es aba mue o, lo despellejaban y
se ma chaban con la piel, dejando el es o del animal en el si io,
como alimen o pa a los animales ca ní o os de la zona.
A go e, Discu so, capí ulo 37 ( agmen o comple o): «En las
Indias Occiden ales, en las Islas de San o Domingo, Cuba,
Pue o ico, Tie a i me y Nueua España, es no able la mul i ud
109
de To os y Vacas silues es, que la ie a p oduze ... Salen con-
a ellos gen es de a Cauallo, con Ga ochas la gas de eyn e
palmos, que en la p n a ienen na a ma de ie o, de hechu a
de media Luna, de agudi simos ilos, que llaman Deja e ade a,
con la qual acome en a las Reses al iempo que an huyendo: y
hi iendolas en las Co uas de los pies, a los p ime os bo es los
deja e an, y apeandose de los cauallos, los acaban acuchillan-
dolos po las odillas, y qui andoles la Piel, de que solamen e se
Fig. n.º 6.– Ilus ación del lib o de A go e, publicado en 1582.
Al onso Mañas
ap ouechan, dexan la Ca ne al Mon e, la qual gas an y consu-
men en n momen o en Tie a i me los Pe os Silues es»
Jun o a ese uso en la caza, el a ma e a ambién u ilizada po
en onces en las co idas de o os, pues es á documen ado que en
1612 el a ma ue empleada pa a desja e a los o os que se lidia-
on en las ies as eales celeb adas en Lisboa. Es in e esan e que,
el a ma es aho a llamada medialuna, aludiendo cla amen e a la
o ma de su hoja, en c ecien e, en luga de deja e ade a, el é mi-
no usado po A go e, aludiendo a su unción.
110
«Qua o homb es con nas medias lunas, al iempo que ocauan
a desja e a , en n pun o ase auan al blanco de la coyun u a,
neg a sue e pa a el To o». (de A ce, 1619: 81).
Hay que señala que en la co idas de o os, como la e e-
ida po A ce, el a ma no e a usada po homb es a caballo (como
en las cace ías desc i as po A go e) sino po homb es a pie.
Pe o ¿po qué e an los o os desja e ados en las co idas
si su piel es aba ya aguje eada po las muchas he idas que esos
animales ecibían du an e la lidia (lanzazos, ejones, bande i-
Fig. n.º 7.- Ilus ación de Pe ea publicada en La Lidia (el 25 de oc ub e de
1895, anac ónica pues pa a esa echa el a ma ya no se usaba pa a desja-
e a a los o os).
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
llas)? En o as palab as, ya que la piel de esos o os es aba ya
de aluada po los muchos aguje os, ¿po qué se omaban en on-
ces la moles ia de desja e a lo en ez de simplemen e ma a lo
de un modo más sencillo? La espues a es que en las co idas no
desja e aban a odos los o os, sino solo a aquellos cuya b a u-
a e a al que nadie e a capaz de ace ca se lo su icien emen e a
ellos como pa a ma a los del modo adicional24. Po an o, dado
que aquellos o os e an an pelig osos, pensa on que e a mejo
desja e a los p ime o y, así, una ez que su mo ilidad había
111
quedado educida, podían ace ca se a ellos sin apenas ningún
pelig o, y ma a los, con espadas, lanzas o cuchillos, según la
co ida y el con ex o, que en aquel iempo e an a iados, como
documen an las uen es, algunas de las cuales incluimos más
adelan e.
Sin emba go, desja e a aquellos o os ex emadamen e
b a os e a ambién una a ea a iesgada, po lo que, aunque la
o ma del a ma ayudaba a educi iesgos, se omaban muchas
24 (Tapia y Salcedo, 1643: 77): «Véase ambien en la plaça quando el To o
es muy alien e».
Fig. n.º 8.- Li og a ía de Pe ea, inales del siglo XIX.
Al onso Mañas
p ecauciones y ucos pa a ealiza la acción co ec amen e y
sali ai oso. No malmen e, el uco p incipal que ealizaban e a
que un homb e se colocaba an e el o o, a dis ancia segu a, pa a
llama su a ención. Mien as, o o homb e se ace caba sigilosa-
men e po de ás del o o (de modo que es e no se daba cuen a)
y g acias a la la ga a a del a ma log aba desja e a al o o
desde una dis ancia segu a (Fig. n.º 8). Igualmen e, la o ma en
c ecien e de la hoja del a ma ga an izaba que, pese a la dis an-
cia, la hoja a inaba en su obje i o y co aba el ja e e, pues los
“b azos” del c ecien e es aban lo su icien emen e abie os como
pa a que uese imposible alla cuando el homb e empujaba el
a ma pa a desca ga el golpe. Es en es e con ex o que llegamos
a comp ende comple amen e po qué el a ma iene la o ma que
iene… es aba pe ec amen e diseñada pa a ejecu a esa a ea de
modo e icien e y segu o.
Las a mas de uego e an ya algo común, pe o aunque se
habían usado en algunas ocasiones pa a ma a a aquellos o os
que e an demasiado pelig osos como pa a ace ca se a ellos,25 su
uso no ue conside ado adecuado den o del uedo, po lo que la
desja e ade a con inuó siendo usada.
112
25 En 1603, en Valladolid, Felipe III ma ó de cua o dispa os de a cabuz un
o o que había quedado en el uedo as la co ida (Cab e a de Có doba, 1626: olio
198). En 1609 en G anada, en la co ida conocida como ‘de los o os b a os’,
donde los o os ma a on a ein a y seis o e os y cua o caballos e hi ie on a o os
sesen a o e os, el úl imo o o in e cep ó a odos aquellos que in en a on ace cá -
sele, de modo que nadie pudo desja e a le, y dado que la noche es aba cayendo lo
aba ie on de un dispa o ((Hen íquez de Jo que a, 1656 [1987]: 1609). En 1631 el
o o que quedó encedo del comba e de animales celeb ado en el Real Alcáza de
Mad id ue p emiado con el p i ilegio de se aba ido po el ey mismo, de un dis-
pa o (Pellice , 1631: olio 7). También ue on aba idos de un dispa o los úl imos
o os que se lidia on en las co idas p esididas po Felipe IV el 4 de eb e o de
1642 en Tembleque y unos días más a de en Dosba ios (Alenda y Mi a, 1865
[1903]: ol. 1, 236: nº 832 y 834).
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
Lo coba de y mise able de es a p ác ica, lisia aicione a-
men e y po la espalda a un animal alien e, esul aba pe ec a-
men e e iden e a las gen es de la época, de modo que e a una
a ea que nunca e a ealizada po un caballe o,26 sino solo po la
chusma (como ep esen ó pe ec amen e Goya, Fig. n. º 9).27
El p oceso comple o, al y como e a ejecu ado en el uedo,
lo desc ibe en de alle Tapia, en 1643.
113
«Exe cicios de la gine a…: Vease ambién en la plaça quando el
o o es muy alien e, que no dexa ace ca la gen e de a pie.
Hazenlo siemp e Gen e o dina ia, y de pocas obligaciones. La
he ida es sob e la co ba de los pies, ò pie, que con no bas a, y
despues se ob a lo que se quie e» (1643: 77)
26 No eli (1726: 69) «ni desja e andole po b azos, ni pie nas, que no
debe haze lo un Ca alle o».
27 Lope de Vega, en su poema de 1609 Je usalén conquis ada (lib o 18),
dice que desja e a es una a ea que hacen los escla os: «en Cas illa los escla os
hacen lo mismo con los o os b a os».Tapia, (1643: 77): «Hazenlo siemp e Gen e
o dina ia, y de pocas obligaciones».
Fig. n. º 9.- Desja e e de la canalla con lanzas, medias-lunas, bande i-
llas y o as a mas. Goya (c. 1816), Tau omaquia, es ampa 12, de alle del
g abado. La lecha blanca señala el a ma.
Al onso Mañas
La acción de desja e a al o o e a de hecho an ecuen-
e que en el equipamien o es ánda de las plazas de o os solía
habe a ias desja e ade as, al y como documen an las cuen as
de las co idas celeb adas en Valladolid el 4 de ab il de 1646.28
La desja e ade a con inuó siendo muy u ilizada du an e el
es o del siglo XVII, sin epa os en usa la incluso en las más dis in-
guidas ocasiones, como en 1649 du an e las co idas celeb adas en
la Plaza Mayo de Mad id pa a es eja la boda del ey.29
En 1651 el a ma ue usada en León pa a desja e a un
o o (Vi o cos, 1992: 189), y en 1657 algunas egulaciones de la
ciudad de Valladolid mencionan el a ma y su unción pa a deja-
e a los o os.30
En 1659, 1671 y 1679 el a ma es mencionada en docu-
men os de León e e en es a las ies as de la ciudad: son pagos
po a ila y p epa a el a ma. (Vi o cos, 1992: 155)
En 1679 la iaje a ancesa Madame D’Aulnoy con empla
como espec ado a el desja e e de los o os con el a ma en las
co idas celeb adas en la Plaza Mayo de Mad id.31
Pa a la p ime a mi ad del siglo XVIII el uso del a ma, y la
cos umb e de desja e a a los o os, comenzó a dec ece g adual-
men e. Es á documen ado el uso de la desja e ade a en 1727 en
Valladolid en las ies as de sep iemb e, (Lou des Amigo, 2010:
454), y en 1738 en Se illa (Ma os de, 1738: 20).
Du an e la segunda mi ad del siglo XVIII el a ma desapa-
eció, po lo que el desja e e de los o os pasó a ealiza se con
114
28 A chi o Municipal de Valladolid, Doc. “Chancille ía”, Caja 116, Exp.17.
29 Alenda, Relaciones, ol. 1: página 319: nº 1112.
30 A chi o Municipal de Valladolid, Ac as, nº 57, 1-VIII-1657, olio.452 .:
«media luna ... pa a que se desxa e en (los o os)».
31 Madame D’Aulnoy, (1690 [1705]: 123): «A eces les co an los ja e es
con cie os hie os en o ma de c ecien e, que ponen en el ex emo de una la ga
a a, y eso se llama desja e a al o o (Quelque ois on lui coupe les ja e s a ec
de ce ains e s ai s en c oissans, on les me au bou d’une g ande pe che, & cela
s’appelle desja e a al o o)».
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
espadas.32 Desconocemos las azones de esa epen ina desapa i-
ción del a ma, ninguna uen e señala los mo i os, sob e odo
eniendo en cuen a que desja e a con espada e a mucho más
pelig oso que con la desja e ade a, pues con la espada el hom-
b e enía que ap oxima se más al o o. Solo podemos suge i que
se a ó de una moda pasaje a.
De hecho, pa a 1801 la desja e ade a ya es aba de nue o
en uso, pues en ese año Tixe a habla sob e ello. Es más, Tixe a
exp esa ambién el echazo que hacia la p ác ica mos aban ya
po en onces algunos espec ado es.33 En 1808 el a ma es usada
115
32 Wi z (1755:36): «alguien de la cuad illa se des aca, y se ace ca po
de ás y le co a los ja e es con una espada» (quelqu’un de la oupe des comba -
ans se dé ache, e ien pa de iè e e lui coupe les ja e s a ec une épée).
Fe nández de Mo a ín (1777: 33-34): «despues ocaban a desja e e, à cuyo son los
de à pie (que en onces no había o e os de o icio) sacaban las Espadas, y odos à
una acome ían al To o, acompañados de pe os; y unos le desja e aban ..., y o os
le ema aban con Chuzos, y a pinchazos con el es oque, co iendo, y de pasada, sin
espe a le, y sin habilidad, como aún hacen us icamen e los Mozos de los
Luga es». Algunas páginas más adelan e, Mo a ín dice, sob e la desja e ade a:
(328) «los ma ajos o cima ones los encojaban con la media luna, cuya memo ia
ni aún exis eı». El 4 de diciemb e de 1829 el amoso ma ado Ped o Rome o, e i-
ado en 1799, esc ibió una ca a a An onio Bo e, en la que a es igua que nunca ha
is o dicha a ma en oda su ida: «ace ca de la media luna [le digo] que el año
1775 ue el p ime o que ui a esa Co e y no ide nunca la media luna ni la oí men-
a ; oigo aho a nomb a muy a menudo la media luna, has a en los papeles públi-
cos, y aunque me hago ca go como es, no conozco a semejan e bicho». Del mismo
modo, San os López Peleg ín (1842: 125) dice que «nunca apa ecia en los iempos
de los dies os Rome os, Illos y Cos illa es. Es a acción, epugnan e…».
33 (Tixe a de la, 1801:5-6):«pa a la mue e de los que an ep obados
pudie a usa se del has a ó cuchilla, que llaman guadaña ó media luna, … es di ícil
y pelig osa la ope ación de desga e a los, an o pa a los que la execu en, como
pa a los que es indispensable ayuden al e ec o. A es o se sigue se necesa io asae-
ea los o os po las cos illas con la espada, y después acaba les de ma a con la
pun illa ó cache e o. Dichas maniob as son po lo común dila adas, y como á es o
se ag ega lo as idioso que es e da buel as po la plaza sob e los co bejones á un
animal (que digámoslo así) se le ha asesinado con una especie de ale osía, opues-
a al c édi o de los o e os; no pueden menos los expec ado es de mi a es os ac os
con desazon y epugnancia».
Al onso Mañas
en Mad id, y hacia 1816 Goya inmo aliza el a ma en uno de sus
g abados ( ig. n.º 9). En 1829 es usada de nue o en o a co ida
en Mad id,34 pa a despacha al úl imo o o del día, po que es a-
ba oscu eciendo y el o o enía que es a mue o an es de que
anocheciese.35 En 1831 el a ma es cali icada como “espan osa”
po Ma ínez, pe o en sen ido e ó ico, pues en ealidad la enu-
me a como uno de los muchos espec áculos is osos que o ece
la co ida de o os (Ma ínez Rueda, 1831: 19). Más hones a-
men e, en 1836 el amoso ma ado Mon es se mani ies a a a o
de elimina el a ma y el desja e e de los o os,36 y en 1842
López Peleg ín deplo a ambién su exis encia.37
116
34 (Simán, 1845: 99) (co ida celeb ada el 3 de oc ub e en la plaza de o os
de la Pue a de Alcalá).
35 El Co eo Li e a io y Me can il, 22 de no iemb e de 1829.
36 (Mon es Paqui o, 1836: 223): «Cuando no hay medio de hace mo i al
o o po el o den egula que se lle a en las plazas, se manda saca el as a ó media
luna pa a desja e a lo. Es e ins umen o consis e en un cua o de cí culo de ace o
co an e en su bo de cónca o, y po el con exo unido á un palo igual al de las a as
de de ene . El uso que se hace de él se limi a á co a los endones de las pie nas,
con lo cual el o o cae, y puede se mue o como se quie a. Es a ope ación es muy
desag adable, y se ía de desea que se des e a a de las plazas».’
37 (López Peleg ín, 1842: 124-125): «Tócanos habla aho a de algunas o as
cosas que ue a bueno e o ma con el mismo in de hace mas g a a la au omaquia.
El a ma ale e y illana, conocida en el coso con el nomb e, de media luna, de que suele
usa se pa a desja e a ó co a los co ejones al o o cuando al a la habilidad y el alo
pa a es oquea lo en egla, debie a des e a se absolu amen e de nues as plazas, donde
nunca apa ecía en los iempos de los dies os Rome os, Illos y Cos illa es. Es a acción
epugnan e en si misma, es además la ignominia de la au omaquia, y la mas opues a
al espí i u de ella, que consis e en os en a la des eza en la lid, el conocimien o, la se e-
nidad y el alo , es oqueando noblemen e las ie as ca a á ca a cuando es án en oda
libe ad y ap i ud pa a de ende se de sus enemigos; y po an o el inu iliza al o o ai-
do amen e pa a que no pueda hace lo, y sea asesinado á mansal a de un modo uin y
coba de; es, como se ha dicho, la acción mas deg adan e, la mas con a ia á los p inci-
pios del a e y á la na u aleza de es os espec áculos: ya que el amo p opio de los ma a-
do es no lo esis a, el magis ado no debie a consen i an ignominioso ecu so, y á
al a de o os se ia mejo ol e á ence a el o o, aho ando al público el disgus o de
p esencia es a escandalosa a ocidad».
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
Sin emba go, es as p ime as pe iciones de abolición no
u ie on éxi o po que la opinión gene al no es aba aún sensibiliza-
da po la cues ión: había aún una mayo ía de espec ado es que e an
indi e en es an e ello. Así, el a ma con inuó siendo usada, aunque
menos ecuen emen e, du an e la década de 1840 y los p ime os
años de la década de 1850.38 Sin emba go, la campaña po la abo-
lición del a ma y de la p ác ica no cesó, y en 1853 un a ículo publi-
cado en el pe iódico au ino más in luyen e se quejaba de su
exis encia,39 mien as que en 1856 Co ales pedía su abolición.40
Es a ez la llamada ue escuchada po la mayo ía de la
sociedad y, así, las di e en es plazas de o os comenza on a p o-
hibi el uso del a ma desde 1856 en adelan e (la plaza de Mad id
la había p ohibido ya en 1855 (Cossío, 1943: ol. 1, 798). De
es e modo, de acue do con esa nue a sensibilidad, cuando un
ma ado e a incapaz de ma a al o o den o del iempo es able-
cido, en ez de desja e a lo con el a ma, como an es, lo que se
hacía e a que el a ma e a simplemen e exhibida desde la ba e-
a, lo que conlle aba op obio pa a el ma ado po que simboliza-
ba su incapacidad pa a ealiza su abajo (así emos que el a ma
se con i ió en un símbolo de la noche a la mañana). Una ez el
a ma había sido mos ada, el o o e a en iado a los co ales, g a-
cias a la ayuda de los cabes os.
117
38 Po ejemplo, en 1846 (Velázquez, 1868: 206) y en 1849 (José
Velázquez, 1850: 169) (en Se illa); (Mo ales, 2003: 653).
39 El Enano, 12 ab il de 1853, 3: «O a que mejo baila. Si b u al es la cos-
umb e de los pe os, la de desja e a los o os con la media luna la excede mucho,
siendo an epugnan e y bá ba a, que nunca hab á segu amen e quien la pueda e
con gus o. Si hay un espada an o pe que no puede ma a un o o, no ha de se el
desdichado animal en quien se cas igue su o peza; áb ansele las pue as del co al y
allí má esele como se quie a, pe o no se dé al público espec áculo an ho o oso».
40 (Co ales, 1856: 136): «La media luna: La pluma se ene a en e nues-
os dedos al desc ibi la ho o osa ope ación que se suele hace en las plazas con
el ins umen o de aquel nomb e. ... Es e ho ible ecu so ... es la a en a de los
lidiado es y de la au omaquia en gene al ... debe ía aboli se» (172)
Al onso Mañas
124
BIBLIOGRAFÍA
Alenda y Mi a, Jena o (1865 [1903]): Relaciones de solemnida-
des y ies as públicas de España, Mad id, ol. 1: página
236: nº 832 y 834.
Amigo, Lou des (2010): ¡A la plaza! Regocijos au inos en el
Valladolid de los siglos XVII y XVIII, Se illa, Real
Maes anza de Caballe ía de Se illa, Uni e sidad de
Se illa, Fundación de Es udios Tau inos.
A ce, F ancisco de (1619): Fies as eales de Lisboa desde que el
ey nues o seño en ó has a que salió Lisboa.
A go e de Molina, Gonzalo (1582): Discu so sob e la mon e ía,
Se illa, capí ulo 37.
Blancha d-Lemée, Michèle (1996): Mosaics o Roman A ica:
Floo Mosaics om Tunisia, Lond es, Museo B i ánico.
Blázquez, José Ma ía (1990): “Pa imen os a icanos con espec-
áculos de o os”, en An iqui és a icaines, 26.
Bomga dne , Da id (2009): “The Mage ius Mosaic Re isi ed”, en
T. Wilmo (ed.): Roman Amphi hea es and Spec acula: a
21s -Cen u y Pe spec i e, Ox o d, A chaeop ess, pág. 166.
170.
Cab e a de Có doba, Luis (1626): Relaciones de las cosas suce-
didas, p incipalmen e en la Co e, desde el año de 1599
has a el de 1614, Mad id, olio 198.
Co ales, Juan (1856): Los o os españoles y au omaquia com-
ple a, Mad id.
Cossío, José Ma ía (1943): Los o os, Mad id, Espasa-Calpe, ol. 1.
Dunbabin, Ka he ine M. D. (1999): Mosaics o he G eek and
Roman Wo ld, Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess.
Fe nández de Mo a ín, Nicolás (1777): Ca a his ó ica sob e el
o igen y p og esos de las ies as de los o os en España,
Mad id.
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
Hen íquez de Jo que a, F ancisco (1656 [1987]): Anales de
G anada. Pa ayso español y Conquis a de G anada po
los escla ecidos eyes Don Fe nando el V y Doña Isabel,
Reyes Ca ólicos, G anada, capí ulo del año 1609.
Johns on, D. F. (1994): “Some Possible No h A ican In luences
on Romano-B i ish Mosaics”, en P. Jonhson (ed.): Fi h
In e na ional Colloquium on Ancien Mosaics, Ann A bo :
Jou nal o Roman A chaeology.
López de Valdemo o y Quesada, Juan Gualbe o, Conde de las
Na as (1899): El espec áculo más nacional, Mad id,
Edi o ial Coculsa.
Lope de Vega Ca pio, Félix (1609): Je usalén conquis ada (lib o
18), Mad id, Juan de la Cues a.
López Peleg ín, San os (1842): Filoso ía de los o os, Mad id,
Boix Edi o .
Madame D'Aulnoy (1690 [1705]): Rela ion du oyage
d'Espagne, La Haya, A Lyon chez Anisson & Possuel.
Mañas, Al onso (2013): Gladiado es, el g an espec áculo de
Roma, Ba celona, A iel His o ia.
Ma ial, Libe Spec aculo um, 6b:
Ma ínez Rueda, Manuel (1831): Elogio de las co idas de o os,
Mad id, Imp en a Repullés.
Ma os, Joseph Phelipe de (1738): Me ica desc ipcion de las
plausibles eales ies as, que la mui Noble, y mui Leal
Ciudad de Se illa ha celeb ado los dias 24 y 25 de
Oc ub e de es e año de 1738, Se illa.
Mo ales, F ancisco (2003): “To os en Se illa: la isión del o o”,
en A. Ga cía-Baque o y Rome o de Solís, Ped o (ed.):
Fies as de o os y sociedad, Se illa, Real Maes anza de
Caballe ía de Se illa, Uni e sidad de Se illa, Fundación
de Es udios Tau inos.
Mon es, F ancisco Paqui o (1836): Tau omaquia comple a,
Mad id, Imp en a Repullés.
125
Al onso Mañas
Neal, Da id S. (1981): Roman Mosaics in B i ain, Glouces e ,
Alan Su on.
Nosso , Kos an in (2009): Gladia o : Rome's Bloody Spec acle,
Bo ley, Osp ey.
No eli, Nicolás Rod igo (1726): Ca illa, en que se p oponen
las Reglas, pa a To ea à Caballo, y p ac ica es e
Vale oso, Noble Exe cicio, con oda des eza Mad id,
Imp en a de Ángel Pascual Rubio.
Pellice , José (1631): An i ea o de Felipe el G ande, Mad id,
Iuan Goçalez.
Pica d, Gilbe (1954): “Un banque cos umé su une mosaïque
d'El-Djem”, en Comp es endus des séances de
l'Académie des Insc ip ions e Belles-Le es, 98e année.
Simán, Joaquín (1845): Fas os au omáquicos, Mad id,
Imp en a del Siglo.
Smi h, D. J. (1976): The Roman mosaics om Ruds on,
B an ingham and Ho ks ow, Kings on upon Hull,
Kings on Upon Hull Museums and A Galle ies.
Salomonson (1960): “The Fancy D ess Banque . An A emp a
In e p e ing a Roman Mosaic om El Djem”, en Bulle in
An ieke Bescha ing, 35 .
Tapia y Salcedo, G ego io de (1643): Exe cicios de la gine a al
p incipe nues o seño D. Bal asa Ca los, Mad id,
Imp en a D. Diaz.
Te uliano: Apologe icum.
Tixe a, José de la (1801): Ca a sob e la mue e de Pepe Hillo,
Ba celona.
Toynbee, A nold (1973): Animals in Roman Li e and A ,
London, Thames and Hudson.
____(1977): The Roman mosaics om Ruds on, B an ingham
and Ho ks ow, de D. J. Smi h, en B i annia,8.
Vázquez, Leopoldo (1897): La au omaquia, Mad id, Imp en a
de Ped o Núñez, ol.2.
126
El desja e e del o o o la desja e ade a (o medialuna): sus o ígenes ...
Velázquez, José (1868): Anales del o eo, Se illa, Juan Moyano.
_______ (1850): Año au omáquico de 1849, Se illa., F ancisco
Lis.
Vi o cos, Ma ía Isabel (1992): El León ba oco: los egocijos
au inos, León, Uni e sidad de León.
Visma a, Cinzia (2000): “The Gladia o s”, en A. Gabucci (ed.):
The Colosseum, Milan, Elec a, pág. 70) .
Visma a, Cinzia (2001): “La gio na a di spe acoli”, en A. La
Regina (ed.): Sangue e a ena, Milan, Elec a.
Wilson, R. J. A. (2003): “The Ruds on Venus Mosaic Re isi ed:
A Spea -Bea ing Lion?” en B i annia, 34.
Wilmo , Tony (2008): The Roman Amphi hea e in B i ain,
B imscombe Po , The His o y P ess.
Wi s, Pa icia (2005): Mosaics in Roman B i ain: S o ies in
S one, B imscombe Po , Tempus, págs. 92 y 149.
Wi z, Emmanuel (1755): Comba de au eaux en Espagne,
Mad id.
OTRAS FUENTES
A chi o Municipal de Valladolid, Doc. “Chancille ía”, Caja 116,
Exp.17.
A chi o Municipal de Valladolid, Ac as, nº 57, 1-VIII-1657,
olio.452 .: «media luna ... pa a que se desxa e en (los
o os)».
El Co eo Li e a io y Me can il, 22 de no iemb e de 1829.
Bole ín de lo e ías y o os, 21 mayo 1861.
Libe Iudicio um, 8.4.18.
Codex Q. 91, olio 29 o.
Dicciona io ilus ado VOX La ino-Español Español-La ino.
El Enano, 12 ab il de 1853, 3.
El Libe al, 25 ene o 1899, 3.
127