Théma a. Re is a de Filoso ía Nº46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 25-41.
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TECNOLOGÍA, ORTOPEDIA E HIBRIDACIÓN
José Luis González Qui ós
Uni e sidad Rey Juan Ca los (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Cuando, en 1828, F ied ich Wöhle , quien aún no había cumplido los
ein a años, sin e izó la u ea a pa i de sus ancias ino gánicas, no muchos
caye on en la cuen a de que acababan de asis i al comienzo de una nue a e a,
y no solo po que, según suele econoce se aho a, se undase con ello una nue a
ama de la Química, la Química o gánica, en ealidad una nue a ciencia cuya
impo ancia pos e io no le iba a i a la zaga de la Química, digamos, adi-
cional, sino ambién po que se acababa de ompe una línea de dema cación
milena ia en e lo na u al y lo a i icial. Unos años después, en 1837, Jus us
on Liebig al comen a el a ance de Wöhle no deja de aludi a su ca ác e
asomb oso:
“La ex ao dina ia y has a cie o pun o inexplicable p oducción de u ea sin la asis en-
cia de unciones i ales po la cual nos encon amos en deuda con Wöhle , debe se consi-
de ada uno de los descub imien os con los cuales ha comenzado una nue a e a en ciencia”.
La idea de in es iga po mé odos químicos los componen es celula es
de los ejidos o gánicos no e a nue a, y, en el caso de la u ea, había comenzado
con su aislamien o po Hilai e Ma in Rouelle en 1773, de mane a que, aunque
en ocasiones se ha conside ado la sín esis de Wöhle como un hallazgo casual,
la e dad es que su apo ación se insc ibe en un p oyec o de in es igación que,
pa iendo de la base de que los se es i os es án in eg ados po ma e iales
que no lo son, que son inanimados, y dado que es os componen es se han de
ajus a a lo que es ablecen las leyes descubie as po las nue as ciencias, se
a aba de p og esa en el conocimien o de las cualidades especí icas de los
se es i os, aun admi iendo que es os poseen, además, unos a ibu os y p o-
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piedades ex ao dina ios, o i educ ibles, como p on o empezó a deci se, que no
apa ecen en el eino de lo ino gánico.
Como ya hemos suge ido, el hallazgo de Wöhle no sólo ha enido una
g an impo ancia cien í ica y p ác ica, sino que ha llegado a se conside ado
como el pun o de up u a de una iejísima adición cul u al que es ablecía
una di e encia adical e insal able en e lo i o y lo que no lo es á, o is o de
o ma di e en e, en e lo que la na u aleza p oduce con una acilidad pasmosa,
y noso os pa ecemos incapaces de ep oduci , y lo que hacemos median e el
a e o la écnica, lo a i icial. Desde ese momen o, y de mane a muy acele a-
da a medida que nos ace camos a la ac ualidad, son quizá demasiados, po
el con a io, los que ienden a da po abolidas cualquie clase de on e as
en e esos dos einos, el de la ida y el de lo inanimado. En cie o sen ido, po-
d ía deci se que lo que nos so p ende es que, habiendo a anzado an o en los
dis in os e i o ios, y poseyendo écnicas cada ez más e icien es y p ecisas,
oda ía nos eamos en la obligación de concede que la on e a puede c uza se
po muchos caminos, pe o que oda ía subsis en luga es en los que nadie sabe
cómo se hab á de supe a el abismo, si es que al cosa se conside a siquie a
concebible. Es e es el caso, po ejemplo, de odo cuan o se e ie e a la sín esis
en e sis emas ecnológicos de almacenamien o de in o mación y nues a pe -
cepción y compo amien o conscien es, un amplio y mal conocido e eno, es-
pec o al cual, aunque las p omesas de conquis a y dominio sean muy a ac i as
e in ensas, los esul ados e ec i os no acaban de llega . Resul a á esencial, a
es e espec o, dis ingui lo que de hecho puede pa ece nos posible o concebible,
aunque di ícil, de lo que es comple amen e quimé ico, incluso incomp ensible,
como la mayo ía de las suge encias, ya añejas, de los p ime os gu ús de la in e-
ligencia a i icial, o las más ecien es de Ray Ku zweil, al que nos e e i emos
en b e e. Al in y al cabo, como ha esc i o Kylle Munki ick (2010), si oda ía
no podemos sin e iza , po ejemplo, ni codos ni odillas con un mínimo de e ica-
cia, ¿cómo podemos p e ende que ayamos a pode hace algo semejan e con
ce eb os en unas décadas?
Aunque no conozcamos con la debida p ecisión el compo amien o ín i-
mo de un buen núme o de ó ganos, y aunque no sepamos explica de mane a
su icien e, al menos oda ía, hab ía que deci , de e minadas o mas de un-
cionamien o de los se es i os, su complejidad, las o mas de mu ua y muy
di e sa elación con que ac úan sus sis emas y subsis emas, su capacidad pa a
sin e iza ene gía y pa a me aboliza , su o ma apa en emen e simple de p o-
duci una éplica de sí mismos, e c., sí hemos ap endido a complemen a y
a mejo a muchas de sus unciones median e la adap ación de apa a os, de
in enciones écnicas. Según los an opólogos hace miles de años que los se es
humanos empeza on a maneja ins umen os que supliesen las de iciencias
de sus sen idos y las capacidades de su maquina ia muscula ; se ha suge ido,
po ejemplo, que hemos su ido una no able pé dida de agudeza isual a conse-
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Tecnología, o opedia e hib idación
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cuencia, p ecisamen e, del hábi o de mejo a nues as capacidades, po ejem-
plo de caza, median e el uso de he amien as. Las o opedias como mule as o
calzas son an an iguas como podamos eco da ; el empleo de ompe illas pa a
mejo a el oído o de len es pa a aguza la isión iene ya cen ena es de años.
Lo que es nue o aho a, y pa ece muy posible especialmen e desde el hallazgo
de Wöhle , es que podamos pene a en el in e io del cue po humano y a a
de mejo a el endimien o, la coo dinación y la du abilidad de sus ó ganos y
unciones median e el empleo de di e sos ipos de indus ia.
Es jus o el sal o en e lo que llamamos o opedia, algo que pe mi e me-
jo as desde ue a, algo que es ex e no, y lo que pod íamos llama hib idación,
algo que se hace uno con nues o cue po, que se unde con nues a p opia u -
dimb e ma e ial y isiológica, lo que nos plan ea aho a mismo una se ie de
p oblemas que ienen in e és an o pa a el ilóso o como pa a el mo alis a. Es e
sal o no es un sal o en el acío, po que es á apoyado en muchísimos pequeños
pasos que han supues o mejo as muy signi ica i as en las condiciones en que
i en muchas de las pe sonas que han podido bene icia se de alguna de es as
soluciones, que an desde la medicación, una conduc a que de algún modo,
siguen, al menos, odos los mamí e os, has a la implan ación de apa a os que
con olen las de iciencias de de e minados ó ganos i ales.
1. De O ega a Ku zweil, un pano ama concep ual.
En un abajo ecien e (González Qui ós, 2010), me he ocupado con
cie a ex ensión de las ideas de Ray Ku zweil quien, además de se uno de los
gu ús más conocidos de Sylicon Valley ha o ganizado un cie o e uelo in elec-
ual sob e lo que él ha llamado máquinas espi i uales y sob e la singula idad,
el log o inminen e de una sín esis ope a i a en e men es y máquinas. Como
u e opo unidad de sub aya en onces, las p opues as de Ku zweil pueden
incula se con lo que se ha llamado “medicina pa a el pe eccionamien o” (en-
hancemen medicine, o enhancemen echnology) que Juengs (1998, 29) ha de-
inido como el conjun o de “in e enciones des inadas a mejo a la o ma o el
uncionamien o humanos más allá de lo que es p eciso pa a es ablece o man-
ene la buena salud”, una endencia que ha se ido de escabel pa a lo que ya
se conoce como medicina anshumana o medicina pa a el pe eccionamien o
anshumano (Wolb ing, 2005).
No es necesa io compa i las ideas de Ku zweil, un isiona io bas an e
imp eciso, pa a comp ende que, pues o que ya disponemos de las ecnologías
que pe mi en ac ua di ec amen e sob e la co eza ce eb al desde sis emas
ex e nos, es ex emadamen e p obable que asis amos a aplicaciones que nos
esul a án asomb osas, aunque se pueda sos ene , como c eo, que es e ipo de
aplicaciones, de indudable ascendencia p ác ica, no se i án pa a esol e
ningún p oblema ilosó ico bien plan eado. Pa a si ua las cues iones que se
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pueden y se deben plan ea an e es a clase de a ances, es muy in e esan e
si ua se en una concepción de las elaciones en e ecnología y ealidad que,
en úl imo é mino, se puede encon a magní icamen e apun ada en la medi-
ación o eguiana sob e la écnica, uno de los esc i os de nues o ilóso o que no
ha ecibido an a a ención como me ece1.
O ega in i a a dis ingui dos unciones esenciales de la écnica en el
conjun o de la ida humana, en p ime luga , la unción an ás ica, que le pe -
mi e al homb e hace se c eado de su mundo; en segundo luga , y es a segunda
unción es ambién decisi a, la unción pedagógica de la écnica, la capacidad
de pode emb ida la an asía pa a lib a la de la es e ilidad, el hecho de que
la écnica nos haya enseñado una disciplina de con ención que nos coloca i -
memen e sob e un basamen o de posibilidades, y de imposibilidades, que, a su
ez, iene, e iden emen e, una his o ia. Es a con ención es la que no encon a-
emos de ninguna mane a en la ob a de au o es como Ku zweil que se dejan
a eba a po el lado pu amen e an ás ico de la in ención ecnológica, como
si no econociesen ninguna clase de lími es, como si los humanos pudiésemos
ol ida , de nue o, que la azón puede p oduci an o p odigios como quime as.
La écnica ha pe mi ido que el mundo se con ie a en un espacio en el
que lo que ige es una in i ación a desea , a pe de el miedo a la búsqueda de
lo que pueda pa ece imposible. O ega a i mo con o undidad que la écnica
no es una mane a de adap ación del homb e, sino, sob e odo, la c eación de
un mundo nue o, pe o no llegó nunca a pensa que la écnica nos au o izase a
p escindi po comple o de cualesquie a clase de limi aciones de lo eal, muy
al con a io quiso sub aya que esa lección, en cie o modo mo al, es uno de los
mayo es bene icios con que nos obsequia la écnica. Ray Ku zweil, en cambio,
sugie e que la c eación de las máquinas espi i uales, supond á la abolición
de cualquie di e encia ele an e en e na u aleza, humanidad y ecnología,
pues o que en el campo de lo men al, la o opedia se a a e ampliamen e su-
pe ada po una sín esis que supond á una au én ica usión y, con ello, el inicio
de una nue a e apa e olu i a pa a el géne o humano. Según él, la ida huma-
na se e á ans o mada de o ma i e e sible (2005,7), pod emos lib a nos de
muchas a alidades, end emos la inmo alidad muy a la mano, y, al inal del
siglo XXI (2005,30), la po ción no biológica de nues a in eligencia se á, dice
li e almen e, illones de eces supe io a la me a in eligencia humana sin
ayudas ex e nas, una a i mación pa a la que, como o as an as, no exis en
azones p ecisas en la ob a p o é ica de Ku zweil.
Una cosa es concede que el homb e se haga, en buena medida, a sí
mismo, y que lo log e, en e o os p ocedimien os, a a és de la écnica, y o a,
muy dis in a, es ol ida que esa c eación no es un ex nihilo, sino la in ención
[1] Me he e e ido a la ob a de O ega en un abajo, “El cen au o Qui ón”, p óximo a apa ece , en
un olumen que conmemo a el 75 ani e sa io de la p ime a publicación de al esc i o en A gen i-
na, y en González Qui ós y Pue a (2009).
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y el a eglo, an imagina i o como se quie a, de p opiedades que la na u aleza
posee, aunque no de mane a os en osa, aunque no las inda a una p ime a
mi ada descuidada. Si se ol ida que la in ención se basa en la exis encia de algo
p e io se co e el pelig o de con undi nues a in eligencia con alguna especie
de p opiedad demiú gica, incu iendo en e o es y en pelig os que no siemp e
se en a p ime a is a. No con iene ol ida que, como decía Hölde lin, cada
ez que el homb e ha que ido hace de la ie a un pa aíso, se ha p ocu ado un
in ie no, o, is o de o a mane a, que, del mismo modo que la paloma kan iana
descub i ía que no se puede ola sin ai e, no hay azones pa a supone que la
écnica pueda p escindi de las limi aciones y di icul ades que a a de supe a ,
y, en pa icula , que nada indica que la ecnología nos habili e pa a coloniza
sin obs áculos de peso la on e a úl ima de la ida, el p o undo abismo que
sepa a oda ía a las máquinas de la conciencia, aunque se a e de una sima
sob e la que exis en las más i as y ag ias polémicas, o quizá p ecisamen e
po eso2.
2. Hib idación y p ó esis ce eb ales
Es posible que el ela i o acaso eó ico de las p e ensiones o igina ias
de los pad es undado es de la IA, que a i maban que sus a ances me ece ían
se conside ados, al menos como el e ce g an acon ecimien o de la his o ia de
la humanidad, me e ie o a au o es como Minsky o Schank y a lo que decían en
la década de los ochen a, haya o ien ado en un sen ido más modes o y p og esi-
o el abajo de los que se dedican a las aplicaciones biomédicas, con ibuyendo
a que la o alidad del es ue zo se haya dedicado a pone en píe aplicaciones de
in e és inmedia o, en de imen o de la especulación pu amen e eó ica, del
ipo de discu so a que se dedica Ku zweil. Además de la lógica económica y
p ác ica del caso, las enseñanzas de la his o ia de la medicina son muy explí-
ci as al espec o: cualquie co a debe conquis a se palmo a palmo, y no bas a
en e e que pudie a alcanza se un de e minado esul ado pa a deduci que
aya a se lo; po lo demás, la in es igación biomédica es á muy acos umb ada
a la so p esa, a que algo esul e se muy dis in o de cómo se imaginaba: bas a-
á menciona pa a comp oba lo el caso de la demos ación del papel decisi o
de la Helicobac e pylo i en el desa ollo de la gas i is y la úlce a pép ica, una
e idencia que u o que ence la oposición muy ac i a de oda una adición
médica, p ác ica y eó ica, muy bien asen ada, y que alió el Nóbel de Medicina
y Fisiología en 2005 a los aus alianos Ba í J. Ma sa y J. Roban Ba en.
El caso es que en la ac ualidad (Muge y Agui e, 2010) no menos de 300
compañías de odo el mundo es án in es igando sob e la posibilidad de desa-
olla sis emas BCI (B ahón-Compe e In e ase) aplicables a las dolencias
[2] Pa a analiza el aspec o más concep ual de es as cues iones, emi o a mi a ículo (ya ci ado) de 2010.
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y dis unciones cuya causa pueda adica se en el ce eb o, los ne ios o la co-
lumna e eb al. Hace ya muchos años que in es igado es como William G ez
Wal e 3, o como Wilde Pen ield4, desc ibie on sis emas de in e acción ce eb o
máquina, el p ime o desde un pun o de is a undamen almen e eó ico, y el
segundo como sis ema pa a egula los a aques de epilepsia, de modo que, pese
a que se diga ecuen emen e lo con a io, nada hay en es e campo que sea
una absolu a no edad o una idea ecen ísima. En es a misma línea es lógico
eco da los abajos, ambién pione os, de José Manuel Rod íguez Delgado5.
Aho a mismo, se a a de un campo que ha en ado en plena madu-
ez, en el que se es án empezando a sis ema iza p o ocolos que pe mi an la
coope ación en e dis in as inicia i as y en el que, po cie o, se opieza de
mane a con inuada con las di icul ades que plan ean las dis in as cul u as
cien í icas de los miemb os de dis in os equipos mul idisciplina es, ísicos,
neu o isiólogos, ingenie os, in o má icos, médicos, psicólogos, e c. Como ha-
cen no a McGee y Magui e (2010, 136), exis e, además, un sesgo cul u al
impo an e que di e encia los p oyec os no eame icanos y los eu opeos, es-
ando aquéllos más apoyados en ecnologías in asi as, mien as que és os
se inspi an más en mé odos y modelos de inspi ación biológica.
La ealidad de los p oyec os que llegan a buen pue o ha dejado, en
cie o sen ido, a ás a las an asías, no an o po que se haya ido más allá de
ellas, sino, p ecisamen e po que es amos an e casos en que se desa ollan
posibilidades ela i amen e simila es a las que se han desc i o desde hace
décadas en las no elas y películas de an icipación, pe o ambién po que la
senda que ma can esos a ances iene mucho más ca ác e empí ico y ope a-
i o que alcance ilosó ico. Así, aunque la comunicación di ec a, la sín esis,
en e ce eb os y/o men es pensan es y máquinas, ex e nas y/o inse adas,
es á oda ía lejos de p oduci se, no cabe igno a que se han desa ollado
sis emas que pod án ayuda a la isión, a la audición, y que se sugie a
insis en emen e que pod án complemen a la memo ia o el econocimien o,
aunque aún no se disponga, en lo que se me alcanza, de ningún ejemplo ope-
a i o con ales ca ac e ís icas. Gen e an poco dada a las an asías como,
[3] Wal e ue un au én ico pione o de la obó ica y de la elación en e ce eb os y máquinas y,
aunque ci o de memo ia, desc ibió y p epa ó un sis ema que pe mi ía a un suje o apaga y en-
cende un apa a o de ele isión median e un sis ema que de ec aba el en de ondas ce eb ales
que acompañan a un ac o olun a io. Puede e se sob e el mismo una in o mación ac ualizada
en h p://his o iadelamedicina.o g/blog/2008/02/19/william-g ey-wal e -1910-1977-neu o isiolo-
go-y-pione o-de-la- obo ica/
[4] Pen ield es conside ado, jun o con She ing on, el undado de la neu o isiología mode na. Fue
p opues o en un pa de ocasiones pa a el P emio Nobel y alcanzó una eno me no o iedad y p es i-
gio po sus abajos en la es imulación di ec a de la co eza ce eb al.
[5] Sob e Rod íguez Delgado puede consul a se h p://es.wikipedia.o g/wiki/Jos%C3%A9_Rod %-
C3%ADguez_Delgado.
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po ejemplo, F eeman Dyson6, llegan a especula con que podamos llega ,
median e una especie de ecno- elepa ía, a pe cibi la mane a en la que un
animal se en en a al mundo, hipó esis sumamen e a ac i a pe o ex ema-
damen e imp obable, a mi gus o, y que echa ía po ie a los supues os del
decisi o e in luyen e a ículo de Nagel sob e el pa icula 7.
En cualquie caso, lo que in e esa a los ilóso os en es e ulgu an e
desa ollo biomédico y ecnológico es lo que iene que e con dos clases de
cues iones, la elación en e na u aleza y ecnología, y el análisis de si esa
dis inción pudie a llega a desapa ece en lo ela i o a la biomedicina y
los desa ollos de nue as ecnologías bio- ele-cogni i as, y, po o a pa e,
los p oblemas é icos elacionados con la au onomía y la manipulación que
necesa iamen e se plan ean en es a clase de in es igaciones y modelos de
aplicación.
3. La Na u aleza ¿con mayúsculas?
Aunque las p edicciones sob e el momen o en que se pod á dispone de
ales o cuales soluciones suelen ene un al o g ado de desacie o, son p o e-
cías, al in y al cabo, no suele supone se que el undamen o en que se apoyan
haya sido e óneo, sino, más bien, que se a a de un e aso ine i able pe o
no de ini i o. Me e ie o a que, po abundan es que hayan sido los desengaños
sob e la posibilidad de dispone , po ejemplo, de o denado es minúsculos que
se acoplen de mane a casi biológica al cue po pa a co egi y mejo a la unción
de cualquie ipo de ó ganos, ambién de los supues os ó ganos conscien es, no
se enuncia al undamen o del p og ama de in es igación al que aludí al p in-
cipio de es as páginas, a encon a el modo écnico y ma e ial de ep oduci y
mejo a odos y cada uno de los mecanismos que explican el uncionamien o
de la ida y el su gimien o de la conciencia. Así es, y así debe á segui siendo
po que en es e e eno, como en an os o os, solo una expe iencia en iquecida,
median e ins umen os cada ez más so is icados y median e la supe ación
de las más di e sas ba e as, pod á deci nos ealmen e dónde se encuen a el
lími e de lo que podamos log a ,
Es a ac i ud abie a no impide que se hayan de plan ea es cues io-
nes: si, en p ime luga , se puede supone que se alcance un g ado su icien-
emen e amplio de indis inción en e na u aleza y ecnología; si, en segundo
luga , posee emos ecnologías cogni i as basadas no en apoyos ex e nos, como
las biblio ecas o las memo ias de o denado , sino en ecu sos que se elacionen
[6] Puede e se al espec o: h p://www.edge.o g/q2009/q09_3.h ml
[7] Me e ie o, ob iamen e, a “Wha is like o be a ba ?” sob e el que se puede consul a en h p://
consc.ne /online/1.2a.
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di ec amen e con los ó ganos que nos pe mi en eje ce esas unciones cogni i-
as, es deci , con el ce eb o; po úl imo, si la implan ación de ales ecnologías
pod á hace se siemp e sin que ello iole p incipios é icos que conside amos
deban espe a se en odo caso. Son es cues iones bas an e dis in as, pe o, en
odo caso, ín imamen e elacionadas. Vayamos a las dos p ime as, y dejemos
la e ce a pa a un análisis algo pos e io .
Desde el hallazgo de Wöhle con el que hemos empezado es as paginas
se conside a que la dis inción en e lo i o y lo que no lo es á es sólo de g a-
do, algo que pueda educi se a una conquis a de la complejidad. C eo que se
a a de la pe spec i a me odológica co ec a, pe o no me pa ece an cla o que
nues a me odología nos au o ice a da po hecho que la ealidad se ajus a sin
más a nues os in e eses y posibilidades. Pa a empeza la u ea, aún siendo
un compues o o gánico, no es, p opiamen e, una ealidad i a. No posee la
p opiedad a is o élica de una psique, de una unidad singula izada po cie as
o mas de pe cepción, no es un odo; no exhibe ampoco la peculia idad que
llamó an o la a ención de Kan , en la C í ica del Juicio8, esa in incada im-
plicación en e causas y e ec os que es ípica de las o mas de ida, ese diseño
o gánico, la plasmación i ual de una inalidad, po más que esa ca ego ía no
sea admisible en un análisis cien í ico, esa indis inción en e el ha dwa e y el
so wa e que es an ca ac e ís ica de la ida que conocemos; la ida, en úl imo
é mino, no es an simple como nues os esquemas, an ácil como nos pudie a
con eni po que su na u aleza no es amablemen e a is o élica, es deci que se
p es e a la comp ensión inmedia a, sino que iene algo de he acli iana po que
hay muchas cosas en ella que se nos escapan, hoy y aho a. Po úl imo, y po
segui con el ejemplo de la u ea, es a sus ancia o gánica ampoco iene ningu-
na de las capacidades de sín esis ene gé ica de los se es i os ni, po supues o,
es capaz de ep oduci se o au o eplica se. En ealidad, con undi lo o gánico
con lo i o no es sino con undi la pa e que comp endemos con un odo que, en
algún modo, oda ía se nos esis e. Puede deci se, y se ha dicho, que “la ida
no exis e”, y se á e dad en el sen ido de que no debié amos ole a supues as
explicaciones del compo amien o en unción de ca ac e ís icas holís icas, de
hipó esis opo unis as, pe o eso no equi ale a deci que po que ales explica-
ciones no sean álidas, las explicaciones, digamos, mecanicis as hayan de se
o zosamen e su icien es.
Nues as ecnologías son cada ez más pode osas y que hemos ap en-
dido a maneja un al ísimo núme o de compues os o gánicos, y a manipula
algunas cla es impo an es en el uncionamien o de los enómenos i os, pe o
esa pe icia, que es an p ome edo a, no debe ía se i pa a au o iza nos a da
po hecho que haya desapa ecido del ho izon e cualquie dis inción en e na-
[8] Kan , como se sabe, esc ibió que nunca se da ía el “New on [...] de una b izna de hie ba” (K i ik
de U eilsk a , § 75).
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Tecnología, o opedia e hib idación
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u aleza y ecnología. La ecnología a amen e pod á supe a a la na u aleza
en la medida p ecisa que no iene o o emedio que apoya se en ella, ambién
en sus limi aciones. Es ob io que la ecnología nos pe mi e hace cosas que la
na u aleza no ha hecho, pe o no hemos podido ni pod emos hace nada que
sea comple a y adicalmen e imposible en el plano na u al. Es ambién ob io
que la posibilidad es á ligada a la his o ia, pe o, como se dice en la Bolsa, en-
dimien os pasados no ga an izan endimien os u u os. El hecho de que ha-
yamos supe ado impedimen os que pa ecían insupe ables no signi ica que no
exis an di icul ades que e ec i amen e lo sean, se á cosa de e lo, pe o puede
se no ablemen e p e encioso da lo po hecho, po que no exis e ninguna ga an-
ía de que siemp e ayamos a supe a la p ueba. Es a es, dicho sea de paso,
la di icul ad que a ec a a los a gumen os, an ecuen es en e in es igado es
en es os e enos, que ecu en a ejemplos de éxi o en el pasado de la ciencia
como o ma de ga an iza que acaba án esol iendo cualquie enigma que se
les plan ee.
No es oy p e endiendo unda ningún a gumen o en nociones a p io i
de la na u aleza, ni apos ando po lo imposible, lo que se ía una necedad; es po-
sible, y has a es posible que ue a deseable, que pudiésemos alcanza la capa-
cidad de ec ea cuan o la na u aleza ha hecho po su medios, pe o eso no nos
con e i ía en dioses, en se es que ya no dependie an po más iempo de las
limi aciones, po ejemplo de espacio y de iempo, po ci a solo dos inmedia as,
de que es amos hechos y, en consecuencia, se hace muy di ícil imagina , no ya
pensa , en un dominio y con ol absolu o, y a escala humana, de las posibilida-
des de una na u aleza que es mucho más as a que lo que nues a imaginación
pa ece capaz de supone . En pa icula , y, al menos hoy po hoy, la na u aleza
de la ida es á muy lejos de se comple amen e ob ia y con olable, po más
que nos hagamos la ilusión de que hemos ocado ya con los dedos sus úl imos
cons i uyen es.
Es un hecho que la on e a en e in e enciones e apéu icas y p ocedi-
mien os de mejo a es cada ez más enue, y que, en el plano in elec ual, no hay
a gumen os álidos que opone a segui con inuando po esa ías; o a cosa se á
el aspec o é ico o polí ico de esos planes de in es igación, pe o en el plano de la
libe ad in elec ual que debe econoce se a la in es igación es bas an e absu do
es ablece ba e a ca ego ial alguna, independien emen e de lo que se piense
ace ca de la posibilidad misma de esos a ances.
Es ob io que, po ejemplo, no o ma pa e de la na u aleza humana, po-
d íamos deci , la capacidad de supe a un cie o umb al de elocidad en ca e a,
pe o se ha conseguido que un a le a biónico, un homb e con las pie nas ampu a-
das a consecuencia de la gue a, y do ado de pie nas a i iciales, llegue a se más
ápido de lo que e a cuando es aba do ado de su ana omía na u al y, po cie -
o, más ápido que el es o de sus posibles compe ido es plenamen e na u ales.
An e un caso así, cabe p ohibi que compi a con el es o de a le as alegando que
José Luis González Qui ós
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