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Mujeres o deporte, ¿aceptamos los nuevos cuerpos femeninos y sus identidades de género?

Abstract

La estereotipia de género ha sido una característica integral del desarrollo del deporte en general y del Olímpico en particular. Análisis efectuados por feministas del deporte (Birrel, 2000; Hall 1996; Hargreaves, 1994; Theberge 2000; en Martín 2006;) plantean que la identidad de género que se detecta en deportes poco aceptados para las mujeres posee una doble influencia sobre la situación de estas en las practicas deportivas. Por un lado, son actividades deportivas donde las mujeres negocian una nueva identidad de género, donde se llega a percibir una nueva forma de entender el cuerpo femenino y la feminidad de estas. Estos es, gracias a la iniciativa y persistencia de algunas mujeres que quisieron romper barreras de género, hoy en día existen formas diferentes de percibir los cuerpos de las mujeres deportistas. Este estudio recoge una revisión y amplia exposición de cómo toda esta “aceptación” de los nuevos cuerpos femeninos e identidades de género pone en duda la consabida relación entre cuerpo de mujer y género femenino dominante, enfrentándonos con el argumento del “control social”, donde las mujeres deportistas solo pueden transgredir las fronteras del género, si en cierta forma después lo codifica o corrigen, es decir, si después demuestran de manera explícita que adoptan la feminidad socialmente establecidas. 2 Por ello nos planteamos, ¿Qué imagen se tiene de las mujeres que practican deportes que no son propios del género femenino?, Un género femenino configurado a partir del modelo androcéntrico de deporte. ¿Cómo influye esta imagen cuando se intentan popularizar estos deportes entre las mujeres? ¿Por qué si la mujer disfruta de plena libertad para practicar cualquier deporte, todavía son bajas las cuotas femeninas en deportes que no responden al estereotipo femenino?

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Mujeres o deporte, ¿aceptamos los nuevos cuerpos femeninos y sus identidades de género?

Author: Rodríguez Fernández, Carmen; Piedra de la Cuadra, Joaquín
Year: 2006
DOI: 10.13140/rg.2.2.18099.02089
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d1f5c9a7-59b9-4b3f-afeb-9279ca1c5777/download
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Temá ica: Lide azgo e ins ucción desde la base has a el al o endimien o
TÍTULO: MUJERES O DEPORTE: ¿ACEPTAMOS LOS NUEVOS CUERPOS
FEMENINOS Y SUS IDENTIDADES DE GÉNERO?
AUTORES: Ca men Rod íguez Fe nández
Joaquín Pied a de la Cuad a
Depa amen o de Educación Física y Depo e
Uni e sidad de Se illa
España.
RESUMEN
La es e eo ipia de géne o ha sido una ca ac e ís ica in eg al del
desa ollo del depo e en gene al y del Olímpico en pa icula .
Análisis e ec uados po eminis as del depo e (Bi el, 2000; Hall 1996;
Ha g ea es, 1994; Thebe ge 2000; en Ma ín 2006;) plan ean que la iden idad
de géne o que se de ec a en depo es poco acep ados pa a las muje es posee
una doble in luencia sob e la si uación de es as en las p ac icas depo i as. Po
un lado, son ac i idades depo i as donde las muje es negocian una nue a
iden idad de géne o, donde se llega a pe cibi una nue a o ma de en ende el
cue po emenino y la eminidad de es as. Es os es, g acias a la inicia i a y
pe sis encia de algunas muje es que quisie on ompe ba e as de géne o, hoy
en día exis en o mas di e en es de pe cibi los cue pos de las muje es
depo is as.
Es e es udio ecoge una e isión y amplia exposición de cómo oda es a
“acep ación” de los nue os cue pos emeninos e iden idades de géne o pone
en duda la consabida elación en e cue po de muje y géne o emenino
dominan e, en en ándonos con el a gumen o del “con ol social”, donde las
muje es depo is as solo pueden ansg edi las on e as del géne o, si en
cie a o ma después lo codi ica o co igen, es deci , si después demues an de
mane a explíci a que adop an la eminidad socialmen e es ablecidas.
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Po ello nos plan eamos, ¿Qué imagen se iene de las muje es que
p ac ican depo es que no son p opios del géne o emenino?, Un géne o
emenino con igu ado a pa i del modelo and océn ico de depo e. ¿Cómo
in luye es a imagen cuando se in en an popula iza es os depo es en e las
muje es? ¿Po qué si la muje dis u a de plena libe ad pa a p ac ica cualquie
depo e, oda ía son bajas las cuo as emeninas en depo es que no esponden
al es e eo ipo emenino? (Ma ín, 2006).
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MUJERES O DEPORTE: ¿ACEPTAMOS LOS NUEVOS
CUERPOS FEMENINOS Y SUS IDENTIDADES DE GÉNERO?
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1.- ESTEREOTIPOS DE GÉNERO RESPECTO AL CUERPO
Sin en a a un análisis p o undo desde el pun o de is a his ó ico hay
que e leja que el cue po ha sido conside ado de o ma di e en e a lo la go
de las dis in as épocas. En los o ígenes el cue po e a conside ado como un
ins umen o u ili a io que el pe mi ía sob e i i , en donde los ac o es de
esis encia al cansancio, la ue za o la clima ología e an decisi os.
Pos e io men e, y en cul u as más e olucionadas como la g iega, el cue po
e a conside ado como sopo e del alma, alo ado en oda su ex ensión y
cul i ado a la pa que la men e con unos Juegos Olímpicos, un espacio pa a
los homb es en exclusi idad donde podían demos a su ue za, esis encia y
alo , mien as que las muje es pe manecían excluidas. En la Edad Media, la
in luencia de la iglesia ca ólica elega el cue po al os acismo, conside ándolo
como algo que hay que igno a , a ando de apa a de la men e oda elación
con él. Es as di e encias an o sociales como de sexo han pe manecido de
o ma inqueb an able has a la ac ualidad, ya que como a i ma Du án (1988) a
pesa de que los cue pos nacen dados de o ma na u al y biológica el p oceso
social les hace di e en es unos de o os, los cons uye y los socializa. Una
adición de años que ha ges ado una é ica co po al po la cual la muje
asume como obligación se bella y gozosa pa a el a ón, sin que a és e le
alcance la obligación de la co espondencia.
La es e eo ipia de géne o ha sido una ca ac e ís ica in eg al del
desa ollo del depo e en gene al y del Olímpico en pa icula . Ha sido más
ácil siemp e pa a las muje es gana acceso a aquellos e en os que han sido
de endidos como más deseables pa a la biología emenina y menos
amenazado es a las imágenes dominan es de eminidad. Se han usado
epe idamen e a gumen os basados en las nociones adicionales de habilidad
emenina pa a limi a el núme o de e en os olímpicos pa a muje es. Es e ha
sido el caso del A le ismo: Po ejemplo, la polémica p ueba de los 800 me os
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después de las Olimpiadas de 1928 e asó emendamen e el desa ollo de las
ca e as de dis ancia pa a muje es, que no ue ins au ada como e en o
olímpico has a 1960 y o os e en os de dis ancias más la gas se ins au a on
mucho más a de. A pesa de las epe idas súplicas po consegui la p ueba de
3000 me os en el p og ama, el Comi é Olímpico In e nacional (COI) echazó
inclui la en las Olimpiadas de Moscú po que el Comi é dijo que e a “un poco
du a pa a las muje es” y pod ía a ec a ad e samen e su me abolismo. Con la
c ecien e e idencia cien í ica de que las muje es pueden se mejo es que los
homb es en p uebas de esis encia y debido a que las muje es habían log ado
esul ados excepcionales en ca e as de la ga dis ancia ue a de las
Olimpiadas, la posición del COI ue isiblemen e débil.
Finalmen e el COI cedió e incluyó la p ueba de los 3000 me os jun o
con el ma a ón po p ime a ez en las Olimpiadas de 1984. Las muje es
ambién han sido sis emá icamen e bloqueadas de la compe ición olímpica en
e en os de la ga dis ancia de o os depo es y en aquellos que en a izan
ue za, que equie en con ac o ísico y los que son po encialmen e pelig osos.
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2.- CUERPOS SEXUADOS
¿Sexo o Géne o?
Nacemos hemb as o machos…, pe o sólo po nues a ida social
ap endemos que somos niñas o niños, muje es o homb es, más o menos
masculinos o/y emeninos, (B ulle , 1996).
A la edad de 2 años, la mayo ía de c ia u as humanas somos
conscien es de la exis encia de un mundo di idido en homb es y muje es y a
medida que amos c eciendo conocemos que nues as di e encias sexuales
an siendo más p onunciadas. Que somos machos o hemb as, de e minados en
el momen o de la concepción, no es habi ualmen e ema de con o e sia. Sí,
en cambio, puede supone con usión el g ado de nues a “masculinidad o
“ eminidad”, po que lo que signi ican es os é minos es á en unción de lo
que nues a cul u a en iende po masculino o emenino. Del hecho de se
homb es o muje es dependen cues iones muy impo an es en nues as idas
co idianas, cues iones que no pueden explica se solamen e a pa i de lo que
los c omosomas hayan podido de e mina nos.
Has a 1968, a menudo se exigía a las compe ido as olímpicas que se
desnuda an delan e de un ibunal examinado . Tene pechos y agina e a
odo lo que se necesi aba pa a ac edi a la p opia eminidad. Pe o muchas
muje es encon aban deg adan e es e p ocedimien o. En pa e po la
acumulación de quejas, el COI decidió ecu i al es c omosómico, más
mode no y «cien í ico». El p oblema es que ni es e es ni el más so is icado
que emplea el COI en la ac ualidad (la eacción de la polime asa pa a
de ec a secuencias de ADN implicadas en el desa ollo es icula ) pueden
o ece lo que se espe a de ellos. Simplemen e, el sexo de un cue po es un
asun o demasiado complejo. No hay blanco o neg o, sino g ados de di e encia.
En las úl imas décadas, la elación en e la exp esión social de la
masculinidad y la eminidad y su undamen o ísico, ha sido obje o de
acalo ado deba e en los e enos cien í ico y social. En 1972, los sexólogos
John Money y Anke Eh ha d popula iza on la idea de que sexo y géne o son
ca ego ías sepa adas. El sexo, a gumen a on, se e ie e a los a ibu os ísicos,

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y iene de e minado po la ana omía y la isiología, mien as que el géne o es
una ans o mación psicológica del yo, la con icción in e na de que uno es
macho o hemb a (iden idad de géne o) y las exp esiones conduc uales de
dicha con icción.
Tal y como a i ma Faus o-S e ling (2006), el conocimien o cien í ico
puede asis i nos en es a decisión, pe o sólo nues a concepción del géne o, y
no la ciencia, puede de ini nues o sexo. Es más, nues a concepción del
géne o a ec a al conocimien o sob e el sexo p oducido po los cien í icos en
p ime a ins ancia.
Nues os cue pos son demasiado complejos pa a p opo ciona nos
espues as de inidas sob e las di e encias sexuales. Cuan o más buscamos una
base ísica simple pa a el sexo, más cla o esul a que «sexo» no es una
ca ego ía pu amen e ísica. Las señales y unciones co po ales que de inimos
como masculinas o emeninas es án ya imb icadas en nues as concepciones
del géne o. Considé ese el p oblema del Comi é Olímpico In e nacional. Los
miemb os del Comi é quie en decidi quién es a ón y quién es muje . ¿Pe o
cómo? Si Pie e de Coube in onda a oda ía po aquí, la espues a se ía
simple: nadie que desea a compe i pod ía se una muje , po de inición. Pe o
ya nadie piensa así. ¿Pod ía el COI emplea la ue za muscula como medida
del sexo? En algunos casos sí, pe o las ue zas de a ones y muje es se
solapan, especialmen e cuando se a a de a le as en enados. (Reco demos
que He mann Ra jen, que 1936, ue encido po es muje es que sal a on
más al o que él.)
La escasa p oducción de es udios de ca ác e sociológico en o no al
cue po en la comunidad cien í ica española, sob e odo en los aspec os
elacionados con el eje cicio ísico y el depo e, con i ma la dico omía clásica
en e la men e y el cue po, sepa ación que ha enido como consecuencia un
dis anciamien o in elec ual hacia odo lo que signi icaba co po eidad.
Tal y como a i ma Tu ne (1994), el es udio del cue po es de “genuino
in e és sociológico”, al se “la ca ac e ís ica más p óxima e inmedia a de mi
yo social, un asgo necesa io de mi si uación social y de mi iden idad
pe sonal, y a la ez un aspec o de mi alienación pe sonal en el ambien e
na u al”.
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Po odo ello, es necesa io que se empiecen a in e p e a los
signi icados de las nue as iden idades de géne o e imágenes de cue pos
emeninos que se de inen y e-c ean en los discu sos de muje es depo is as
ac uales.
En es a línea nos encon amos con el ecien e caso de la a le a
suda icana, Cas e Semenya. La Asociación In e nacional de Fede aciones de
A le ismo ha some ido a Cas e a los exámenes médicos y gené icos que
in eg an la “p ueba de géne o”, un complicado y poco conocido p oceso
du an e el cual un equipo de expe os end á que decidi el sexo de la
co edo a. De hecho, en el ma de con usión que exis e en el mundo del
depo e, la población en gene al y los medios de comunicación en o no al
ema de la sexualidad, se ha dicho que lo que se busca es de ini su
“iden idad sexual”, pe o eso a más allá de lo que les in e esa sabe en las
compe iciones, ya que in eg a el sexo (masculino o emenino), la iden idad de
géne o (si se sien e homb e o muje ), la o ien ación sexual (he e osexual,
homosexual, bisexual) y el ol de géne o (si i e su co idianidad siguiendo
esquemas masculinos o emeninos al es i , al compo a se, al anda , al
habla ). Po ejemplo, a las ede aciones de a le ismo les debe ía da lo mismo
si un a le a es homo o he e osexual o si en las noches is e de plumas o de
bo as aque as siemp e y cuando su sexo co esponda a las clasi icaciones que
con emplan.
Y el sexo, ¿cómo se de ine? Tiene que e con el p oceso de sexuación, el cual
comienza en la oc a a semana de ges ación. No se a a simplemen e de que
en la e ia del des ino nos ocó ene el pa XX o el pa XY de c omosomas.
Se ía su icien e con mi a a una pe sona a la ca a o a su cue po pa a sabe si
pe enece al sexo emenino o al masculino. La espues a es nega i a, aunque
es lo que hacemos la mayo pa e del iempo: cuando ca alogamos a alguien,
o nos ca alogan, como un niño o una niña, un homb e o una muje ,
no malmen e lo hacemos lle ados po ac o es ex e nos como los ca ac e es
sexuales secunda ios, la opa, el aspec o y, en el caso de que se llegue a ese
ni el de isión, los ca ac e es sexuales p ima ios.
No obs an e, el sexo de una pe sona es el esul ado de un p oceso muy
complejo en el que ope an di e en es ni eles, de mane a que podemos habla
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del sexo c omosómico: la amosa combinación XX, ca ac e ís ica de la muje ,
y la XY, del homb e; el sexo gonadal, es deci , el que se de ine si hay gónadas
ípicas masculinas, mejo conocidas como es ículos, o emeninas, llamadas
o a ios; sexo ho monal, en unción a las ho monas p edominan es, ya sean
es ógenos o and ógenos; sexo geni al ex e no, que suele se el indicado
usado pa a asigna el sexo a los ecién nacidos dependiendo de si iene pene o
ul a; el sexo ce eb al, que se da en unción de la con igu ación y acción de
de e minadas zonas ce eb ales, di e en es en homb es y muje es; el sexo
legal, que iene que e con lo que dice el ac a de nacimien o; el sexo
psicosocial o compo amien o que la pe sona iene en elación con su
en o no.
Es os aspec os son los que con igu an el sexo de una pe sona, y a ios
de es os ni eles de sexuación son p ena ales. Lo que poco se menciona es que
aunque un bebé al nace p esen e unos geni ales ex e nos ípicamen e
emeninos o masculinos, no necesa iamen e sus c omosomas co esponden a
dichos geni ales o a las ho monas que p edominan en su o ganismo. Po eso,
el p oceso al que some ie on a Cas e Semenya exige una compleja e aluación
en la que in e ienen ginecólogos, endoc inólogos, psicólogos y expe os en
medicina in e na. Además, le ealiza on el análisis SRY (Sex-de e ming Región
Y), que pe mi i ía descub i si, debido a un p oblema gené ico, aunque su
cue po haya desa ollado ó ganos sexuales de muje , sus c omosomas son en
ealidad XY, es deci , los de un homb e.
En e es as anomalías en el p oceso de sexuación enemos el sínd ome
de insensibilidad and ogénica, en donde los indi iduos c omosomá icamen e
a ones (XY) ienen di icul ad pa a econoce y esponde a los and ógenos
(ho monas masculinizado as), po lo que la di e enciación se ealiza en
sen ido emenino, siendo el esponsable de es a si uación el gen SRY (el cual
in es igan en Semenya). Po el con a io, el sínd ome ad enogeni al se
p esen a en niñas que al nace ienen un clí o is más g ande de lo habi ual,
geni ales ambiguos, pe o un apa a o ep oduc o ípicamen e emenino, es
deci , con ú e o, o a ios, ompas de Falopio y demás. En la pube ad puede
p oduci se una masculinización de su oz, del ello de su cue po, ausencia de
mens uación. Algo pa ecido es lo que, dicen, padece Cas e : hipe plasia
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ad enal congéni a (aunque aquí hablamos de que exis e un ac o
he edi a io).
Opciones como es as hay muchas, lo cual nos demues a que en la
sexualidad no odo es blanco o neg o, masculino o emenino, niña o niño.
Exis en ma ices, exis en peculia idades que nos hacen a cada uno di e en e
del o o; po ello odos somos se es únicos e i epe ibles. Ojalá el caso Cas e
Semenya si a pa a a a de en ende odo es o y no se quede únicamen e en
un escándalo sin p o echo que se pie da en los anales de la his o ia del
a le ismo.
3.- IDENTIDAD DE GÉNERO Y ESTEREOTIPOS
El é mino iden idad se elaciona con el concep o de uno mismo y con
la pe manencia; el concep o de iden idad es á, pues, en la base de la
de inición de una pe sona. Sin emba go, a lo la go de la his o ia, es e
concep o, ha sido u ilizado con di e sas acepciones, sob e odo en lo que se
e ie e a la pe manencia de es a pe cepción en el iempo, (Vázquez, 2001).
Si nos emon amos a los sabios g iegos, encon amos que Pa ménides
sos enía que el se es pe manen e, es able y man iene una sus an i idad
p opia a a és del iempo. Po el con a io, He ácli o a i maba que el se es
cambian e, ep esen ando es a idea con su conocida idea de que “nadie
puede baña se dos eces en el mismo ío”. Ambas ideas han sus en ado
eo ías ilosó icas di e en es, así como o mas de ida y eo ías educa i as
bien dis in as. En la ac ualidad la idea más gene alizada es que iden idad se
con apone a a iedad y cambio.
Si seguimos las ideas de He ácli o pod íamos añadi que el sen imien o
de iden idad pe sonal goza de dos dimensiones, una cogni i a, lo que yo c eo
que soy, y o a a ec i a, el alo y sa is acción que me p oduce se como soy;
ambas cosas, además, es án en la base de mi conduc a ya sea conscien e o
inconscien emen e. Po an o, es ine i able pensa que la iden idad pe sonal
o concep o de uno mismo, es algo que se cons uye a lo la go de oda la ida
y, al igual que o os sen imien os humanos, no nacemos con una iden idad
de e minada sino que la amos elabo ando poco a poco, a a és de las
dis in as e apas del desa ollo. A odo ello se le añade la no au osu iciencia