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Hacia un municipalismo cosmopolita posibilidades de traducción desde las epistemologías del Sur

Abstract

Las dinámicas neoliberales imperantes han generado en el contexto de la crisis financiera global un contrapoder en el terreno local que apuesta por lógicas cooperativas, horizontales y participativas, desde abajo, que han cristalizado, bajo el auspicio de los movimientos sociales, en el asalto institucional de la mano de procesos municipalistas cuyos discursos y prácticas nos permiten situarlos en el ámbito de las epistemologías del Sur. El objetivo principal del este artículo es plantear algunas pistas y desafíos para la formación de un municipalismo cosmopolita a partir de traducciones entre saberes y prácticas con preocupaciones convergentes, aunque expresadas desde diversos universos de sentido. Para ello, el artículo reflexiona sobre los ejes de articulación que pueden considerarse parte de una política de traducción translocal e interseccional más amplia articulada en torno a lo común.

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Hacia un municipalismo cosmopolita posibilidades de traducción desde las epistemologías del Sur

Author: Sabariego, Jesús; Aguiló, Antoni
Year: 2019
DOI: 10.5281/zenodo.3370655
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a6c9d7d8-2d5a-429f-a0cc-31d6d9f73c31/download
ARTÍCULOS
UTOPÍA Y PRAXIS LATINOAMERICANA. AÑO: 24, n° 86 (julio-sep iemb e), 2019, pp. 73-100
REVISTA INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA Y TEORÍA SOCIAL
CESA-FCES-UNIVERSIDAD DEL ZULIA. MARACAIBO-VENEZUELA.
ISSN 1315-5216 / ISSN-e: 2477-9555
Hacia un municipalismo cosmopoli a: posibilidades de aducción desde
las epis emologías del Su
Towa ds a cosmopoli an municipalism: possibili ies o ansla ion om he epis emologies o he Sou h
An oni AGUILÓ
an [email protected]
Cen o de Es udos Socias da Uni e sidade de Coimb a, Po ugal
Jesús SABARIEGO
saba [email protected]
Cen o de Es udos Socias da Uni e sidade de Coimb a, Po ugal
Es e abajo es á deposi ado en Zenodo:
DOI: h p://doi.o g/10.5281/zenodo.3370655
RESUMEN
Las dinámicas neolibe ales impe an es han gene ado en el
con ex o de la c isis inancie a global un con apode en el
e eno local que apues a po lógicas coope a i as,
ho izon ales y pa icipa i as, desde abajo, que han c is alizado,
bajo el auspicio de los mo imien os sociales, en el asal o
ins i ucional de la mano de p ocesos municipalis as cuyos
discu sos y p ác icas nos pe mi en si ua los en el ámbi o de las
epis emologías del Su . El obje i o p incipal del es e a ículo es
plan ea algunas pis as y desa íos pa a la o mación de un
municipalismo cosmopoli a a pa i de aducciones en e
sabe es y p ác icas con p eocupaciones con e gen es, aunque
exp esadas desde di e sos uni e sos de sen ido. Pa a ello, el
a ículo e lexiona sob e los ejes de a iculación que pueden
conside a se pa e de una polí ica de aducción anslocal e
in e seccional más amplia a iculada en o no a lo común.
Palab as cla e: común, epis emologías del Su ,
municipalismo, aducción, cosmopoli ismo.
ABSTRACT
The p e ailing neolibe al dynamics agains he backg ound o
he global c isis, ha e gene a ed local coun e powe s ha be s
on coope a i e, ho izon al and pa icipa o y logics om below.
These logics, ha e c ys allized in he ins i u ional assaul
h oughou he municipalis p ocesses imp o ed by Social
Mo emen s, allowing us o place hem in he ealm o he
Epis emologies o he Sou h. The main aim o his a icle is o
p esen some clues and challenges o he o ma ion o a
Cosmopoli an Municipalism based on ansla ions be ween
knowledge and p ac ices wi h con e gen conce ns, al hough
exp essed om di e en uni e ses o meaning. Thus, he
a icle e lec s on he axes o a icula ion ha can be conside ed
pa o a policy o anslocal and in e sec ional ansla ion
b oade a ound he common.
Keywo ds: Common, Epis emologies o he Sou h,
Municipalism, T ansla ion, Cosmopoli anism.
Recibido: 26-02-2019 ● Acep ado: 23-04-2019
U opía y P axis La inoame icana publica bajo licencia C ea i e Commons A ibución-No Come cial-Compa i Igual 4.0 In e nacional
(CC BY-NC-SA 4.0). Más in o mación en h ps://c ea i ecommons.o g/licenses/by-nc-sa/4.0/
AGUILÓ, e al.
Hacia un municipalismo cosmopoli a…
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“A pa i de una mul i ud de exis encias
singula es se gene a el se común, y la e e nidad de lo común
es un cielo es ellado de singula idades. El amo enciende
con inuamen e las es ellas de es e cielo común”.
An onio Neg i (2006, p. 388)
*
LO COMÚN COMO EPISTEMOLOGÍA DEL SUR
Las dinámicas neolibe ales dominan es han con igu ado el mundo según las eglas de la compe encia,
el indi idualismo y la maximización del bene icio p i ado, ec o es de los ac uales p ocesos de acumulación
capi alis a y aciamien o de la democ acia ep esen a i a. A consecuencia de la c isis inancie a global
es allada en 2008, es as dinámicas han e o zado el auge mundial de lógicas de ex ema de echa inculadas
a p ác icas de con ol y iolencia ins i ucional basadas en polí icas del miedo e ince idumb e que
ins umen alizan demagógicamen e el odio y la us ación de la gen e (Bauman: 2007) e in ensi ican la
unción puni i o- ep esi a del Es ado, con e ido en un agen e ac i o de desdemoc a ización y
me can ilización.
De acue do con Ch is ian La al y Pie e Da do (2013), el neolibe alismo “an es que una ideología o una
polí ica económica es, de en ada y an e odo, una acionalidad; y que, en consecuencia, iende a es uc u a
y a o ganiza , no solo la acción de los gobe nan es, sino ambién la conduc a de los p opios gobe nados” (p.
15). Pa a es os au o es, el neolibe alismo cons i uye una acionalidad cuyo modus ope andi consis e en la
“gene alización de la compe encia como no ma de conduc a y de la emp esa como modelo de subje i ación”
(La al y Da do , 2013: 15). Dicha acionalidad lle a apa ejada una ideología –en el sen ido g amsciano del
é mino– que p opo ciona un ma co de sen ido y una guía pa a la acción. El pode y la omnip esencia de la
ideología neolibe al de i an del modo en el que es a se ha na u alizado como sen ido común (Aguiló, 2016).
En los é minos de Michel Foucaul (1994), puede a i ma se que el neolibe alismo ope a como un “ égimen
de e dad” que moldea nues os alo es, c eencias y pe cepciones, como una “ ecnología de pode ” (2008)
que gene a lo que Boa en u a de Sousa San os (2004: 43) llama “ ascismos sociales”: elaciones de pode
ex emadamen e desiguales que a a iesan ins i uciones, cue pos y subje i idades, y que si úan a quienes
las padecen al o o lado de una “línea abisal”, donde lo que exis e se conside a i ele an e o incomp ensible
y donde impe an lógicas de p oducción de no exis encia, in isibilización y subal e nización, lo que en la
p ác ica signi ica queda ue a o al ma gen de la condición humana (San os: 2009, pp.160 ss.).
Los dos g andes ciclos globales con a el neolibe alismo de las úl imas décadas (el ciclo al e globalizado
y el ciclo de la indignación) gene aon p ocesos de lucha de la go alcance en o no a lo común y los comunes
en campos an di e sos como, en e o os, el u banismo, el conocimien o, la alimen ación, la salud, la ie a,
la cul u a, la educación y la ene gía. Es as luchas y esis encias en o no a lo común son una dimensión
cons i u i a de la llamada “globalización con ahegemónica”, los di e sos mo imien os locales, a eces
a iculados globalmen e, que luchan con a los e ec os pe e sos del capi alismo globalizado, el colonialismo
y el pa ia cado, y se o ien an a la dignidad, la solida idad y el bien común (San os: 2005).
En es e escena io, los abajos de La al y Da do in i an a eimagina lo común como una noción cen al
an o pa a la acción polí ica emancipado a como pa a la ep oducción social. Lo común apa ece aquí como
el hilo que enlaza es as ebeliones popula es po cuan o cons i uye el “p incipio polí ico que de ine un nue o
* Es a publicación ha sido posible g acias al apoyo inancie o de la Fundação pa a a Ciência e a Tecnologia (FCT) a a és
de su concu so público pa a la concesión de becas indi iduales de in es igación de pos doc o ado 2014, que cuen a con
un p esupues o compa ido po ondos del Minis é io da Ciência, Tecnologia e Ensino Supe io de Po ugal y el Fondo
Social Eu opeo con ca go al P og ama Ope acional Capi al Humano (POCH). También es deudo de las e lexiones hechas
en el ma co del p oyec o “ALICE - S ange Mi o s, Unsuspec ed Lessons: Leading Eu ope o a New Way o Sha ing he
Wo ld Expe iences”, coo dinado po Boa en u a de Sousa San os en e 2011 y 2016 en el Cen o de Es udios Sociales de
la Uni e sidad de Coímb a. El p oyec o ecibió ondos del Consejo Eu opeo de In es igación a a és del sép imo P og ama
Ma co de la Unión Eu opea (FP/2007-2013) / ERC G an Ag eemen nº 269807.
U opía y P axis La inoame icana; ISSN 1315-5216; ISSN-e 2477-9555
Año 24, n° 86 (julio-sep iemb e), 2019, pp. 73-100
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égimen de luchas a escala mundial” y a pa i del cual c i ica los códigos neolibe ales a aigados en las
men alidades y las p ác icas hegemónicas (La al y Da do : 2014, p. 59). La base de es e plan eamien o, que
conec a a pensado es de dis in as épocas y en oques, como A is ó eles, Co nelius Cas o iadis, Claude Le o ,
Toni Neg i, Sil ia Fede ici, Robe o Esposi o y Elino Os om, en e o os, es la ei indicación de nue as
con igu aciones epis emológicas, é icas y polí icas pau adas po los pa áme os no ma i os y p ác icos de
una “ acionalidad de lo común” (La al y Da do : 2015, p. 262), elacionada con la ac i idad a a és de la cual
las pe sonas con o man su elación con el mundo ma e ial y simbólico que las odea. Como p incipio polí ico,
lo común ab e un espacio de diálogo y negociación en el que se es ablecen de mane a conjun a las no mas
y es a egias pa a el uso y la adminis ación de los bienes comunes. De ahí que lo común deba en ende se
necesa iamen e como un campo de expe imen ación democ á ica desde abajo y más allá de los expe os
(La al y Da do : 2017, pp. 159-162), en e al aciamien o que de es e ealizan la subje i idad y la acionalidad
neolibe ales en odos los ámbi os.
Desde es os pa áme os de in e p e ación, lo común no es un obje o ap opiable, ni un p incipio a p io i
uni e salmen e álido po encima de oda expe iencia. Tampoco es educible a un conjun o de ecu sos
ma e iales o simbólicos ju ídicamen e p o egidos de la lógica de acumulación capi alis a. En nues o análisis,
lo común unciona como un campo dinámico, complejo y polémico esul an e de con lic os y luchas en el que
con i en, po un lado, es a egias de colonización, desdemoc a ización y capi alización y, po o o, inicia i as
localizadas que ienen como e e en e p ác icas de dignidad y de o alecimien o de un hace social colec i o
con capacidad pa a “cons ui au onomía y eap opia se de la iqueza social” despe diciada y exp opiada po
el sis ema capi alis a, pa ia cal y colonialis a hegemónico (Gago: 2014, p. 48). Hablamos, con Luis Mo eno-
Caballud (2017, pp. 241-45), de una “pasión po lo común” como ca ego ía c í ica que si úa en el cen o de
su análisis las luchas po el cuidado y la p ese ación de lo inap opiable po los ce camien os neolibe ales
(Esposi o: 2012, p. 31), en el sen ido de que las posibilidades de comunidad y comunicación no son una
p opiedad dada de los suje os (Dean: 2017), sino que su gen de la expe iencia de lo que no es p opio, de lo
que los di e encia y hace posible la comunidad como di e sidad y como oge he ness (Dipaola: 2013). En
palab as de Da id Ha ey (2013, p. 116), lo común puede en ende se como “una elación social ines able y
maleable en e cie o g upo social au ode inido y los aspec os de su en o no social y/o ísico, exis en e o po
se c eado, conside ada sus ancial pa a su ida y pe i encia”.
Lo común se cons i uye como una elación social con ele ancia polí ica, on ológica y epis emológica
supe ado a de los educcionismos me a ísicos, ju idicis as e ins umen alis as p edominan es an o en
de e minados en oques académicos como en el sen ido común con encional. Su ele ancia polí ica adica
en que la p oducción de lo común no solo en aña, en palab as de Ma esoli (2004, p. 31), una “socialidad
empá ica” que in e cambia sabe es, a ec os y alo es, sino que es ablece una elación sus an i a con el hace
polí ico en lo ela i o al camino pa a p o undiza la ans o mación democ á ica de la sociedad, p omo iendo
la c eación de p ocesos deciso ios, mecanismos pa icipa i os y sis emas de ges ión y au oges ión
comuni a ia.
Su dimensión on ológica apun a a una iloso ía y una p axis que se apa a de la on ología eu océn ica
indi idualis a de la mode nidad occiden al pa a cons ui al e na i as a pa i una on ología elacional que
emi e a un se en elación, a un se con y un es a en e que o ma pa e de un noso os abie o e inacabado,
de un hace común.
En lo que espec a a su ele ancia epis emológica, lo común se p opone aquí como una epis emología
del Su
1
, en los é minos en los que la de ine Boa en u a San os:
El eclamo de nue os p ocesos de p oducción, de alo ización de conocimien os álidos, cien í icos
y no cien í icos, y de nue as elaciones en e di e en es ipos de conocimien o, a pa i de las
p ác icas de las clases y g upos sociales que han su ido, de mane a sis emá ica, des ucción,
1
Pa a una discusión más ex endida, éanse San os (2009, 2014a) y San os y Meneses (2014).
AGUILÓ, e al.
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op esión y disc iminación causadas po el capi alismo, el colonialismo y odas las na u alizaciones
de la desigualdad en las que se han desdoblado; el alo de cambio, la p opiedad indi idual de la
ie a, el sac i icio de la mad e ie a, el acismo, el sexismo, el indi idualismo, lo ma e ial po encima
de lo espi i ual y odos los demás monocul i os de la men e y de la sociedad —económicos, polí icos
y cul u ales— que in en an bloquea la imaginación emancipado a y sac i ica las al e na i as. En
es e sen ido, son un conjun o de epis emologías, no una sola, que pa e de es a p emisa, y de un
su que no es geog á ico, sino me a ó ico: el su an iimpe ial. Es la me á o a del su imien o humano
sis emá ico p oducido po el capi alismo y el colonialismo, así como po o as o mas que se han
apoyado en ellos como, po ejemplo, el pa ia cado (San os: 2011, p. 16).
U ilizando la me á o a de Mon se a Galce án (2011, p. 96), lo común puede concebi se como un “o illo
de múl iples heb as” que “no iene que e con el a e de gobe na a o os/as, sino con la ue za pa a cons ui
espacios de con i encia” (ibíd. , p. 97). Lo común es el esul ado de una di e sidad de p ác icas de se y
hace que, como dicen Joan Subi a s y Césa Rendueles (2016, p. 10), apun an a “la necesidad de econs ui
ese espacio de ínculos, de elaciones y de elemen os que con o man lo colec i o”. Median e es as p ác icas,
lo común adop a una geome ía a iable de elaciones ecíp ocas, co esponsables y coac i as (La al y
Da do : 2014), dando luga a una ed de in e dependencias complejas con po encialidad pa a desplega
p ocesos con ahegemónicos. Hablamos de una di e sidad de p ác icas sociales que no p i ilegian las
es a egias indi idualis as de supe i encia, que no dan po sen ada la lógica del capi al ni la p esen an como
ineludible; p ác icas que c ean espacio pa a la di e encia, pa a la cons i ución de elaciones in e subje i as
capaces de esigni ica las mane as de es a en el mundo y de ap ende a desa olla o mas de ida
con o mes al “p incipio de comunidad” (San os: 2003, p. 82), que implica una comp ensión de las elaciones
sociales que asciende el egoísmo indi idualis a de la lógica capi alis a y libe al a a o de in e acciones
basadas en la lógica del es a jun os con i encial.
2
Nos apa amos, pues, de cualquie isión esencialis a y
homogénea de la comunidad y echazamos igualmen e oda concepción monocul u al de la azón a a o de
una “ azón cosmopoli a” (San os: 2005, p. 152), si uada, abie a, plu al e incon o mis a, que comba e el
despe dicio de expe iencia y emi e, de acue do con Ma ina Ga cés (2013), a la idea de un “mundo común”
en e ejido en un campo de elaciones donde p e alecen el noso os, la in e dependencia, la coimplicación,
la coc eación, la agilidad y la di e sidad in ini a del mundo.
Una especi icidad ecien e del campo polí ico español es la apa ición de lo que en o o luga hemos
llamado municipalismos de lo común (Aguiló y Saba iego: 2016). Desde 2011, con la oma de plazas du an e
la llamada “p ima e a de los mo imien os”, el escena io local como espacio es a égico de ei indicación de
lo común, in e ligado, sob e odo digi almen e, a a és de sine gias ecnopolí icas (Saba iego: 2017 y 2018),
ha ido adqui iendo ele ancia p og esi a, i umpiendo dichas ei indicaciones y luchas en las ins i uciones
municipales bajo di e sas o mas y o ganizaciones polí icas, muchas de ellas con la denominación “en
común” y en ei indicación del “pode de lo p óximo” (Subi a s: 2016). Nos e e imos a un abanico de
candida u as municipales ciudadanas su gidas en la es ela del 15M a pa i de una in e sección de ue zas
he e ogéneas que con las elecciones locales de mayo de 2015 inicia on en España la llamada ase de asal o
ins i ucional
3
, alcanzando los ayun amien os de g andes ciudades, como Mad id o Ba celona, pe o ambién
de municipios de amaño pequeño y medio, como Za agoza, Cádiz, A Co uña, San iago de Compos ela y
2
Bauman (2006, p. 16) se e ie e al con i i humano con la exp esión oge he ness, el es a jun os en un espacio de
in e cambio elacional en e suje os plu ales donde, al deci de Hannah A end (2005, p. 209), “las pe sonas es án con
o as, ni a a o ni en con a, es deci , en pu a con igüidad humana”, pa icipando comunica i amen e del mundo común.
Es la deg adación o el quieb e de la “con igüidad humana”, del oge he ness, lo que p o oca aislamien o humano y
iolencia, en el sen ido de ompe la in e subje i idad y la posibilidad de comunicación humana y, po an o, del mundo
común.
3
Se ha llamado así sob e odo po pa e de los medios y Podemos, aunque no compa imos la isión lineal en ases ya
que en aña el iesgo de un cie o e olucionismo, como si la ase de asal o ins i ucional uese más a anzada.
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Fe ol. Aunque no son las únicas expe iencias exis en es. La ic o ia en 2013 de Rui Mo ei a en Opo o, un
candida o independien e sin el apoyo de ninguna es uc u a de pa ido; la conquis a en las elecciones locales
de 2014 del Ayun amien o de Go zów Wielkopolski (Polonia) po los mo imien os u banos pos ulados en una
coalición es a al de ac i is as; las ein icua o alcaldías ganadas en 2015 po el Mo imien o Ciudadano en
Jalisco; la eelección en 2016 como alcalde de Nápoles de Luigi de Magis is, de la pla a o ma ciudadana
Napoli in Comune; los mo imien os sociales de Belo Ho izon e a iculados en o no al colec i o Mui xs, pela
cidade que que emos, son ambién expe iencias que no pueden educi se a un único modelo polí ico, pe o
que compa en la ca ac e ís ica de mo iliza lo común como dispa ado discu si o e ins i ucional de p ocesos
que apun an a la gene ación de nue as o mas de p oducción y ges ión colec i a de lo polí ico y lo social.
La esis que de endemos en es e abajo es doble: en p ime luga , es os p ocesos municipalis as pues os
en ma cha a lo la go del ciclo elec o al 2015-2019 ep esen an una expe iencia eme gen e del p incipio
polí ico de lo común. Son azos e elado es de una p axis ins i uyen e como ho izon e de una polí ica
democ á ica de emancipación al e na i a a la hegemonía neolibe al. Y es que, como señalan La al y Da do
(2014), solo a a és de la p axis puede ealiza se lo común, en e a la eacción de la que se alimen an la
subje i idad y la acionalidad neolibe ales. En segundo luga , La al y Da do (2017) p oponen la acción (pp.
156-159), lo que a nues o en ende equie e la cons ucción conjun a de una é ica, una epis emología y una
polí ica basada en lo común y en la aducción de la mul iplicidad de p ác icas que in eg an dicha ama pa a
eje una ed de alianzas capaz de amplia los cí culos de ecip ocidad y o alece una lógica de luchas
compa idas.
Teniendo en cuen a es as p emisas, el obje i o p incipal del p esen e a ículo es delinea las bases de lo
que llamamos una polí ica cosmopoli a subal e na de aducción que posibili e diálogos y a iculaciones en e
las di e sas p opues as municipalis as en o no a lo común de ca a a ol e las mu uamen e in eligibles y a
amplia las alianzas polí icas an icapi alis as, an icolonialis as y an ipa ia cales en di e en es escalas de
acción. En es e sen ido, ei indicamos una cosmopolí ica de lo común que pueda con ibui a la e lexión de
mo imien os sociales, académicos, a ís icos y polí icos, o ganizaciones sociales, g upos y edes que con
sus p ác icas con igu an y p e igu an o os mundos y o mas de ida, o os umbos ci iliza o ios.
Con es e p opósi o, el abajo se es uc u a en dos pa es. En la p ime a nos cen amos en el modo en
que el p ocedimien o de aducción de la epis emología del Su de San os, en e o as apo aciones
ele an es, pe mi e e isa y eno a las discusiones en o no a lo común, que ope a aquí como una zona de
con ac o suscep ible de aducciones en e sabe es y p ác icas municipalis as p omo o as. En la segunda
exponemos los desa íos y o ecemos algunas pis as de acción a pa i de las cuales a ma lo que
denominamos un municipalismo cosmopoli a subal e no basado en “ecologías de sabe es” a a és de las
que se c uzan y conec an, en una in incada complejidad local y global, p ác icas, conocimien os y o mas de
ida he e ogéneas cuyo ho izon e no ma i o y p ác ico apun a a la descolonización, la desme can ilización y
la democ a ización de la ida (San os: 2006a). Po úl imo, siguen unas b e es e lexiones conclusi as.
Somos conscien es de que lo común siemp e es un p oyec o en cons ucción que emi e a los g andes
desa íos de nues o iempo. Po es a azón, acogiéndonos me odológicamen e a la “sociología de las
eme gencias”
4
, o ecemos indicios sob e p ocesos abie os, en ma cha e inconclusos que nos pe mi en
e lexiona sob e el modo en que lo común, como epis emología del Su y como pa e de un “pensamien o
posabisal” (San os: 2014, p. 40), puede con ibui desde la dimensión municipalis a a gene a mapas
cogni i os alejados del pensamien o abisal y lazos sociales con a los ascismo sociales impues os po el
capi alismo, el colonialismo y el pa ia cado, en e o os sis emas de desigualdad. Lejos de o ece
conclusiones de ini i as, es a iden i icación de indicios nos pe mi e a anza hacia un conocimien o y una
p ác ica académica de “ e agua dia” que acompaña de ce ca a las ue zas y p ocesos es udiados, no con la
4
P ocedimien o median e el cual iden i ica “señales, pis as, la encias, posibilidades que exis en en el p esen e que son
señales de u u o, que son posibilidades eme gen es y que son «desc edibilizadas» po que son emb iones, po que son
cosas no muy isibles” (San os: 2006b, p. 30).

AGUILÓ, e al.
Hacia un municipalismo cosmopoli a…
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in ención de guia las ni de ap opia se de sus conocimien os y habilidades, sino como mane a de des aca los
acie os, las laquezas, las p e isiones cumplidas o e adas, las opo unidades pe didas y las po encialidades
que encie an es os p ocesos (San os: 2017, p. 276).
LO COMÚN Y EL TRABAJO DE TRADUCCIÓN
La agmen ación de subje i idades, expe iencias, con ex os, espacios y iempos some idos po el
neolibe alismo globalizado equie e, como ha señalado Da id Ha ey (2007), un lenguaje compa ido pa a el
que es condición necesa ia la aducción de las p ác icas que in eg an la ama de lo común. En es a apues a
la aducción implica un conjun o de p ocesos de p oducción de alo en o ma de imagina ios, signi icados,
es a egias y habi us compa idos pa a eap opia se de los luga es comunes a in de desenmasca a los,
ede ini los e in oduci o os nue os como base de la p opues a de cons ucción de al e na i as.
La epis emología del Su de San os es po ado a de un p oyec o de aducción en e sabe es y p ác icas
basado en el cues ionamien o de los luga es comunes que alimen an el sen ido común hegemónico. El
abajo de aducción consis e en un p ocedimien o pa a c ea “in eligibilidad, cohe encia y a iculación” mu ua
en e expe iencias del mundo, an o en e las disponibles como en e las posibles, aquellas que oda ía se
dan de mane a ágil o incipien e (San os: 2005, p. 180). T aduci , en es e con ex o, signi ica iden i ica
p eocupaciones isomó icas como base de diálogos posibles, es deci , emas o cues iones que gua dan una
cie a co espondencia en e elemen os de los sabe es y las luchas en con ac o. Po an o, “ aduci no es
me amen e aslada in o mación y signi icado de un lenguaje a o o, sino in e e i en ‘O o’ equilib io de
elaciones de pode ” (Vio : 2002, p. 202).
5
La aducción o alece, así, los mecanismos de comunicación,
echazando las ideas de pu eza y de o alidad excluyen e a a o de la hib idez, la complemen a iedad y el
c uce de on e as, po lo que el abajo de aducción emi e a la c eación de edes de in eligibilidad,
con luencia y a iculación desde la di e sidad.
Pa iendo del p oyec o de he menéu ica dia ópica de Raimon Panikka (2007), San os plan ea el abajo
de aducción como una p axis que p esen a una doble dimensión. Po un lado, una pa s des uens
ca ac e izada po la decons ucción de los sis emas de ep esen ación dominan es, los p ocesos iden i a ios
y las múl iples iolencias in ligidas po el colonialismo, el he e opa ia cado y el capi alismo. Po o o, se
compone de una pa s cons uens que aspi a a nue as con igu aciones cogni i as plasmadas en sen idos
comunes capaces de p oduci emancipaciones sociales y p esen a al e na i as c eíbles a la globalización
neolibe al, pues o que “sólo puede habe emancipación a a és de signi icaciones compa idas” (San os:
2003, p. 125). Al ab i el pensamien o a nue os ho izon es y cons elaciones de sen ido que e lejan la
complejidad de la expe iencia humana, a o os plu i e sos exis en es, su habi ual zona de con o
epis emológica se ambalea, su isibilidad alcanza lími es insospechados, su lenguaje se expande pa a c ea
nue os discu sos a in de nomb a e ins i ui la ealidad social y cul u al, como di ía Cas o iadis (1983), lo que
pe mi e el su gimien o de nue os concep os, emas y suje os sociales capaces de ep esen a el mundo y
habla de él de o a mane a.
Pa a acla a las condiciones y p ocedimien os del abajo de aducción, San os (2005) sugie e las
siguien es p egun as:
¿Qué aduci ? La epis emología del Su p opone cons ui “zonas de con ac o” en e sabe es y p ác icas.
Ma ie Louise P a (1992, p. 6) acuñó es e concep o pa a e e i se al “espacio de los encuen os coloniales,
al espacio en que pueblos geog á ica e his ó icamen e sepa ados en an en con ac o y es ablecen elaciones
du ade as, elaciones que usualmen e implican condiciones de coe ción, desigualdad adical y con lic o
in a able”.
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El concep o de P a des aca las dimensiones in e ac i as y de imp o isación de los suje os que
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se in e elacionan en zonas de con ac os coloniales, donde se es ablecen elaciones en é minos de
“cop esencia, de in e acción, de en elazamien o de concep os y p ác icas, a menudo den o de elaciones
de pode adicalmen e asimé icas” (P a : 1992, ibíd.)
7
. Las zonas de con ac o de P a cons i uyen espacios
de con on ación donde las di e encias en e posiciones sociales y cul u ales se ponen de mani ies o y se
a iculan elaciones de pode en e ellas. Una comp ensión simila de las zonas de con ac o puede
encon a se en San os cuando las de ine como “zonas en las que ideas, conocimien os, o mas de pode ,
uni e sos simbólicos y modos de acción i ales se encuen an en condiciones desiguales e in e ac úan de
múl iples mane as ( esis encia, echazo, asimilación, imi ación, aducción, sub e sión, e c.) de modo que
dan o igen a cons elaciones cul u ales híb idas, en las que la desigualdad de los in e cambios puede se
e o zada o educida” (San os: 2014b, p. 61).
A comienzos de un milenio “hué ano”, como lo cali ica San os (2005), con ulsionado po múl iples c isis,
desigualdades c ecien es y g a es daños ecológicos, las epis emologías del Su , en su come ido de hace
p esen e lo ausen e y hace eme ge lo sume gido en las p o undidades del pensamien o abisal, comenza on
a desliza su a ea he menéu ica hacia las zonas de con ac o en búsqueda de sen idos comunes
emancipado es más allá de las na a i as hegemónicas na u alizadas. F en e a la lógica educcionis a y
colonialis a del pensamien o abisal, el abajo de aducción opone la complejidad de lo eal al as ea
sen idos comunes in isibilizados o eme gen es ace ca de la ans o mación social desde los má genes del
conocimien o, desde lo que Homi Bhabha (1994, p. 18) llama una posición in-be ween,
8
o un iaja en e
mundos (“wo ld”- a eling), como lo desc ibe Ma ía Lugones (1987), que pe mi e islumb a pun os de uga
a pa i de los cuales lle a a cabo p ocesos de “des e i o ialización” y “ e e i o ialización” polí ica, social y
cul u al, en el sen ido de descen a lenguajes, signi icados e iden idades y ab i se a nue os p ocesos
cons i uyen es de sen ido (Deleuze y Gua a i: 2002).
Aunque P a u iliza el concep o de zona de con ac o pa a e e i se al encuen o de na u aleza colonial,
abogamos po esigni ica la zona de con ac o desde la epis emología del Su , pa a la cual la aducción no
solo implica un econocimien o del o o, sino ambién desplazamien os de sen ido capaces de in e umpi los
signi icados social e his ó icamen e conside ados “legí imos”. Siguiendo a Tejaswini Ni anjana (1992), el
abajo de aducción cons i uye un p oceso a a és del cual las o mas de op esión colonial pueden
e o za se, pe o ambién una o ma de eje ce esis encia en e a ellas. Pa a Ni anjana, la lucha
emancipado a y descolonial pasa po el abajo de aducción, que se ealiza a pa i de in e p e aciones y
ep esen aciones de los subal e nos, al iempo que denuncia las o mas es e eo ipadas a a és de las que
se ha cons uido la subal e nidad epis emológica, social y cul u al. Los in e cambios e in e acciones que se
p oducen en la zona de con ac o o ecen an o la posibilidad de es ablece in e acciones coloniales,
a a esadas po elaciones asimé icas de pode , como la de eje ce una p ác ica de aducción
con ahegemónica, donde la aducción unciona como una he amien a de lucha polí ica e ideológica. Como
a i ma No a S e n eld (2011):
Aunque odos los que es án den o de una zona de con ac o es án in luenciados po condiciones
especí icas y elaciones de pode , no es án o almen e de e minados po ellos, es posible concebi
un pode de agencia en la eo ía y la p ác ica. Es a posibilidad de agencia es á disponible pa a odos
los pa icipan es en una zona de con ac o, aunque de di e en es mane as, en el con ex o de las
asime ías exis en es en las elaciones de pode . Las zonas de con ac o son, po an o, espacios de
agencia ca gados de pode
9
.
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Se e ie e a la posición híb ida o espacio en emedio, al en e-luga o luga de on e a desde el que se lle a a cabo el
abajo de aducción.
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AGUILÓ, e al.
Hacia un municipalismo cosmopoli a…
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Debido a ello, el abajo de aducción puede e o za los p ocesos de emancipación median e la c eación
de ecologías de sabe es, de empo alidades, de econocimien os, de ansescalas y de p oduc i idades, a in
de p omo e una comp ensión más amplia del mundo (San os: 2009).
Cabe ene en cuen a que las zonas de con ac o siemp e son selec i as: cada sabe o p ác ica decide
de mane a au ónoma aquello que se pone en con ac o. No hay nada p ede e minado. Es a selec i idad de
los sabe es/p ác icas puede su gi como eacción a una zona de con ac o colonial o esul a de las zonas de
con ac o no coloniales, donde las elaciones en e los dis in os sabe es y p ác icas son más ho izon ales.
Desde los plan eamien os abo dados, esul a lógico in e p e a lo común como una zona de con ac o
abie a, pe meable y mu able, como un espacio po encialmen e emancipado donde sabe es y luchas en an
en con ac o y negociación; un espacio donde la ex acción unila e al del sabe es eemplazada po la
ecip ocidad, el in e cambio y la ho izon alidad. Como zona de con ac o, lo común mo iliza un as o epe o io
de sabe es y p ác icas que son la exp esión de o as mane as de se y es a en el mundo, pe o que de hecho
no son conside adas o mas comp ensibles o ele an es de se y es a en el mundo po el pensamien o
abisal, de mane a que las epis emologías de lo común son decla adas no exis en es o descali icadas como
esiduales. Lo común unciona, pues, como un opos a gumen a i o c eado de sen ido y conmensu abilidad,
como un luga común en sen ido a is o élico cons i uido po una ed más amplia de opoi que apelan a
p esupues os compa idos que an siendo ein e p e ados en el iempo. La p opues a he menéu ica de
Pánnika , en línea con Hans-Geo g Gadame (1977), es ablece el mo imien o, que amplía el ho izon e de
sen ido que se ab e en las zonas de con ac o y se a econ igu ando en la elación con los o os. De es e
modo, el abajo de aducción puede comp ende se desde una pe spec i a izomá ica
10
que supe a cualquie
au oencapsulamien o, a icula lo dispe so y gene a nue as conexiones, obedeciendo a los p incipios de
conec i idad, he e ogeneidad y mul iplicidad. En es e p oceso un se puede o ma un izoma con o o y
e oluciona jun os, con eccionando un mosaico de complemen a iedades que, desde la esponsabilidad
compa ida que gene a la coac i idad, pueden p oduci isu as, ans o maciones, eelabo aciones de sen ido,
e c.
¿Cuándo aduci ? No hay un momen o o mal de iniciación del abajo de aducción, sino que es e debe
se el esul ado de una “conjugación de iempos, i mos y opo unidades” (San os: 2005, p. 183) de los
di e en es sabe es/p ác icas en con ac o, sin imposiciones. Con iene, a al e ec o, ene en cuen a que
exis en di e en es concepciones empo ales más allá del iempo lineal occiden al, al y como plan ea la
“ecología de las empo alidades” (San os: 2009).
¿Cómo aduci ? No hay una sola o ma de hace lo. Pa a aseando a A is ó eles, lo común se dice de
muchas mane as. Lo cie o es que, en luga de disol e las di e encias, la lógica izomá ica del abajo de
aducción las conec a, dejando que subsis an como ales. En la línea de los abajos de Sousa Ribei o (2005),
Spi ak (2000), Bhabha (1994) y Bassne (1999), apos amos po una polí ica de aducción poscolonial en e
sabe es y p ác icas. De es e modo, el abajo de aducción se plan ea como al e na i a a los uni e salismos
colonialis as e impe ialis as (Aguiló: 2010a). Al nega la exis encia de una eo ía uni e sal, la aducción se
10
La concepción izomá ica pe mi e in e p e a lo común desde una pe spec i a abie a a expe imen aciones, posibili ando
conexiones en e sabe es que pueden con ene elemen os de di e en es adiciones e in luencias. Como explican Deleuze
y Gua a i (2002, p. 25): “A di e encia de los á boles o de sus aíces, el izoma conec a cualquie pun o con o o pun o
cualquie a, cada uno de sus asgos no emi e necesa iamen e a asgos de la misma na u aleza; el izoma pone en juego
egímenes de signos muy dis in os e incluso es ados de no-signos. El izoma no se deja educi ni a lo Uno ni a lo Múl iple.
[…] No es á hecho de unidades, sino de dimensiones, o más bien de di ecciones cambian es. No iene ni p incipio ni in,
siemp e iene un medio po el que c ece y desbo da. […] Una mul iplicidad de es e ipo no a ía sus dimensiones sin
cambia su p opia na u aleza y me amo osea se. Con a iamen e a una es uc u a que se de ine po un conjun o de pun os
y de posiciones, de elaciones bina ias en e es os pun os y de elaciones biuní ocas en e esas posiciones, el izoma sólo
es á hecho de líneas: líneas de segmen a idad, de es a i icación, como dimensiones, pe o ambién línea de uga o de
des e i o ialización como dimensión máxima según la cual, siguiéndola, la mul iplicidad se me amo osea al cambia de
na u aleza”.
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con ie e en una especie de “uni e salismo nega i o” basado en la imposibilidad de comple ud
epis emológica y la necesidad de ecologías de sabe es que c een sen ido y solida idad en e o mas de
o ganización y obje i os de acción (San os: 2006c, p. 54).
Desde el su gimien o de las ciencias sociales mode nas en las pos ime ías decimonónicas como
ciencias coloniales occiden ales, la academia ha asladado ca ego ías, concep os, acepciones y pa adigmas
de un con ín a o o del plane a, aplicándolos a dies o y sinies o. Desde el p opio concep o de cul u a has a
el concep o de amilia, p opiedad, de echo y democ acia, en e o os, odos aquellos concep os que o ganizan
y egulan nues as elaciones han sido expo ados pa a explica o os mundos, o as mane as de mi a e
in e p e a , sin la necesa ia aducción in e cul u al, si iendo a los in e eses hegemónicos del No e global
pa a legi ima elaciones coloniales y p esen a una endenciosa ideología del p og eso humano como
desa ollo de las sociedades capi alis as y me can ilis as occiden ales. Se a a, en es e caso, de lo que
in e p e amos como la imposición de un común en sen ido abisal po cuan o es ablece un conjun o de sabe es
que ep oducen la línea abisal de la in isibilidad y la inexis encia. Pa a San os (2003), las mani es aciones
más consolidadas del pensamien o abisal son la ciencia y el de echo mode nos, a a és del es ablecimien o
de una línea abisal que sepa a lo e dade o de lo also y lo legal de lo ilegal, espec i amen e.
En i ud de ello, Ramón G os oguel (apud Ruiz T ejo: 2013) apun a que lo común no debe con e i se
en “o o concep o impe ialis a, en o o uni e sal abs ac o que se aga nue amen e las di e encias de
subje i idad y las di e encias de expe iencia i ida de op esión, que son muy di e en es” a es e y al o o lado
de la línea abisal. Y es que, como dice Silke Hel ich (2010), “habla de lo común signi ica cen a se en la
di e sidad”. Así, una concepción descolonial de lo común end á que se o zosamen e una concepción
posabisal, supe ado a de los discu sos que en la p ác ica man ienen las líneas abisales y no comba en las
colonialidades eu océn icas (del se , del sabe , del pode , de la na u aleza, e c.). Una concepción posabisal
de lo común es á obligada a econoce o os locus o con ex os de enunciación que ope an al ma gen de la
mode nidad occiden al (Mignolo, 2005). Es os con ex os dema can posiciones sociales y on ológicas de
suje os his ó icamen e subal e nizados si uados al o o lado de la línea abisal. En o as palab as: un en oque
posabisal de lo común equie e desbo da las on e as le an adas en e sabe es, suje os y p ác icas pa a
“pone en elación y en solida idad es as dos zonas del mundo” (G os oguel apud Ruiz T ejo, ibíd.). Aquí es
p ecisamen e donde eside el pode del abajo de aducción, en la cons ucción de “o o e i o io de
aducción, o o es imonio de a gumen o analí ico, un comp omiso di e en e en la polí ica de y sob e la
dominación cul u al” (Bhabha: 1994, p. 53).
¿Pa a qué aduci ? Pa a p opicia encuen os en e eo ías y p ác icas, sub e i el sen ido común
hegemónico que domes ica nues os hábi os, desa olla imagina ios incon o mis as que pe mi an
e oluciona la ida a pa i de las expe iencias emancipado as del Su global y p esen a al e na i as al
pensamien o abisal. Po es as azones, las epis emologías de lo común solo pueden esul a una au én ica
p ác ica con ahegemónica si el abajo de aducción e leja la di e sidad y la he e ogeneidad de expe iencias
que desa ían el pensamien o abisal, colonialis a, capi alis a y pa ia cal impe an e.
San os no igno a las di icul ades inhe en es al abajo de aducción. En p ime luga , se a a de un
abajo exigen e, de na u aleza in elec ual, polí ica y emocional, sin ga an ías de éxi o en e a los iesgos que
implica. En segundo luga , exis e el iesgo de la incomunicación, de la ausencia de diálogo en las zonas de
con ac o al abaja con di e en es cosmo isiones en busca de la hib idez. En e ce luga , la aducción del
silencio, de lo no dicho, siemp e es un iesgo. Además, hay de e minados elemen os que son
inconmensu ables y, po an o, in aducibles. No obs an e, ello no impide c ea espacios de aducción que
pe mi an a las epis emologías y las p ác icas de lo común p omo e p ocesos de in e cambio y ap endizaje
mu uos desde la di e sidad de con ex os y p oyec os.
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ep esen a i a neolibe al, es deci , en la ansición que ca ac e iza su p og esi a e osión y pé dida de
legi imidad?
En la ci ada en e is a, San os p opone que es necesa io desme can iliza la sociedad:
Desme can iliza signi ica deja de pensa la na u alización del capi alismo. Consis e en sus ae
g andes á eas de la ac i idad económica a la alo ación del capi al —a la ley del alo —: economía
social, comuni a ia y popula , coope a i as, con ol público de los ecu sos es a égicos y de los
se icios de los que depende di ec amen e el bienes a de los ciudadanos y de las comunidades.
Signi ica, sob e odo, impedi que la economía de me cado amplíe su adio de alcance has a
ans o ma la sociedad en una sociedad de me cado —donde odo se comp a y odo se ende,
incluso los alo es é icos y las opciones polí icas—, como es á ocu iendo en las democ acias del
Es ado de me cado. Desme can iliza signi ica, asimismo, da c edibilidad a los nue os concep os
de e ilidad de la ie a y de p oduc i idad de aquellos homb es y muje es que no colisionen con los
ciclos i ales de la mad e ie a: i i bien en luga de i i siemp e mejo (San os apud Aguiló: 2010b,
p. 138).
Siguiendo a Rebecca Hollende (2016), puede habla se de dos g andes a ian es desme can ilizado as.
La p ime a incluye aquellas inicia i as, g upos o comunidades que apues an po cons ui o mas colec i as
de compa i ecu sos, espacios y conocimien os en espues a a las amenazas del capi alismo a la
supe i encia o al bienes a . Es la a ian e que denomina no ans o mado a —subpa adigmá ica, que di ía
San os (2003). Es a a ian e u iliza el ma co de lo común como he amien a polí ica pa a de ini los espacios,
los ecu sos y los conocimien os colec i os y es ablece los p ocesos de oma de decisiones a a és de los
cuales los bienes comunes se adminis a án de mane a conjun a. No obs an e, se a a de una a ian e que
no es á delibe adamen e comp ome ida con la ans o mación social an icapi alis a y, po an o, no comba e
a la go plazo las causas es uc u ales de la acumulación y la exp opiación capi alis a de lo común. En
con as e, la segunda a ian e, que llama ans o mado a —o pa adigmá ica, en la e minología de San os
(2003)—, cons i uye una es a egia de esis encia y al e na i a an icapi alis a a la go plazo. Lo común, aquí,
son los p ocesos polí icos an icapi alis as en sí mismos. Más allá de de ini y adminis a los comunes, la
a ian e ans o mado a los ein en a cons an emen e a a és de una colabo ación con inua, de abajo a
a iba, y de la coope ación de di e sos g upos en p ocesos abie os que apun an a u u os no capi alis as.
Más que opone dico ómicamen e ambas es a egias, c eemos que lo in e esan e es gene a c uces y
di ecciones a iables en e ellas pa a o alece la solida idad in e na y e alua en qué con ex os y en qué
condiciones las es a egias no ans o mado as pueden desencadena y a icula se con es a egias y
p ocesos ans o mado es. Po ejemplo, en su lucha con a la p i a ización del agua, el mo imien o
suda icano de los comunes ha desbo dado el ma co e o mis a-legalis a del de echo al agua al inco po a
en sus luchas concep os elacionados con es uc u as adicionales y alo es comunales p opios, como el
concep o de ubun u, lo que ab e espacio pa a ecologías de sabe es que aen o os ma cos concep uales y
cosmo isiones ans o mado as de las elaciones humanas (Bond: 2012; Shumba: 2011).
De endemos que, de o ma cla a —al menos en su ímpe u inicial, en su in ención y obje i os polí icos,
con odos los ma ices y si uaciones que cabe in e pone —, los p ocesos y mo imien os municipalis as, las
nue as o ganizaciones, o maciones polí icas y sociales, ag upaciones de elec o es, pa idos ins umen ales,
e c., que con luyen en las elecciones locales españolas de mayo de 2015, dándole la uel a al mapa polí ico
como mues a cla a del desgas e del égimen de 1978, si úan la desme can ilización de las elaciones
sociales como uno de sus ines polí icos, como un pun o es a égico de sus p og amas y agendas (de la
emunicipalización a g an escala a la audi o ía ciudadana o la en a básica), lo que nos pe mi e con empla
es os p ocesos como pa e del pa adigma en el que se si úan las epis emologías del Su .
Al igual que en o os con ex os, como po ejemplo la solle azione gene ale i aliana de oc ub e de 2013,
en la que se leían consignas que exigían “casas e ing esos pa a odos” (Roos: 2014), el eco de lemas como

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“No somos me cancía en manos de polí icos y banque os” y “I’m a human being, no a commodi y”, del 15M
español y Occupy Wall S ee , espec i amen e, esonaba en las luchas po la “descomodi icación”
(decommodi ica ion) y la “ ecomodi icación” ( ecommodi ica ion)
25
de lo común en o a dimensión dis in a a
aquella en la que se había si uado en el neolibe alismo, iden i icando a las o ganizaciones pa lamen a ias y
con p esencia ins i ucional como el enemigo cómplice del capi alismo neolibe al a ba i , el enemigo de la
“democ acia eal”. La es a egia: auna luchas di e en es ue a del espacio ei indica i o adicional, la es e a
ins i ucional, enunciando una nue a na a i a inspi ada en p ác icas asamblea ias ho izon ales desde abajo,
sin lide azgos, en el espacio público es a égico de las plazas y las calles, con una ma cada dimensión local
hipe conec ada con lo global.
En España, cua o años después de las elecciones de 2015, esul a in e esan e e has a qué pun o
aquellas expec a i as se han is o en pa e uncadas y en pa e sa is echas, analiza diac ónicamen e cuáles
han sido los lími es ins i ucionales, polí icos y ciudadanos, la capacidad de mo ilización de dichas
candida u as, los éxi os y acasos de sus p og amas y agendas a la ho a de acome e dicha
desme can ilización, de desbo da las ap opiaciones me can iles, no solo económicas, de las elaciones
ma e iales, sino ambién de las elaciones sociales en sen ido amplio y de las p opias ins i uciones públicas
y sus in e acciones con la ciudadanía.
Como ejemplo pa adigmá ico de las di icul ades de elación en e la calle y las ins i uciones, en e los
mo imien os y las candida u as, cabe ci a el desencuen o en e las pla a o mas ecinales a ec adas po la
Ope ación Chama ín — ebau izada Mad id Nue o No e— y la ges ión de la alcaldesa de Mad id Manuela
Ca mena (Aho a Mad id), que en el encuen o Desbo da Mad id, en 2016, ecibió el suspenso gene alizado
de colec i os y mo imien os que pusie on de mani ies o la necesidad de audi a las polí icas municipales
incluso bajo los gobie nos del cambio u o de los p ocesos municipalis as:
[Un encuen o] p omo ido desde di e sos mo imien os que conside an que el cumplimien o del
p og ama elec o al de Aho a Mad id pasa po la unión de ue zas en o no a eclamaciones
conc e as. Es as ac uaciones end ían el doble obje i o de e i aliza “la ue za de la p o es a en la
calle” as el sal o ins i ucional y hace e ec i as las p omesas elec o ales en ma e ias como i ienda,
emunicipalización, audi o ía ciudadana de la deuda o u banismo. [...] Exis ió una pos u a unánime
espec o a la ac i ud que en es e asun o se le exige al ayun amien o: asumi la ince idumb e que
aen los p ocesos de municipalización, a on ando los posibles iesgos polí icos en base a una
p esión social ue e y o ganizada. Supe a el “no se puede” pa a ompe con de e minadas ine cias
neolibe ales que se man ienen en la ges ión del Ayun amien o de Mad id. Re e i el mensaje pa a
segui denunciando el expolio de los ecu sos públicos mien as se cons uye un nue o ma co
polí ico y discu si o que enga la ue za su icien e pa a e e i es os p ocesos y la p eca iedad que
p o ocan (Encinas: 2016).
A eno de los lími es señalados po los mo imien os, po la calle, que hablan de las di icul ades de
aducción de p ác icas, iempos y subje i idades de uno a o o con ex o, desde nues o pun o de is a, pod ía
sos ene se nues a hipó esis solo an e de e minadas condiciones (Aguiló y Saba iego: 2016). Es o es, y pa a
lo que a añe a las posibilidades de desme can ilización en las condiciones ac uales desc i as, ¿pueden lee se
es os p ocesos municipalis as como una epis emología del Su ? ¿Cuáles son sus lími es pa a pode
enma ca los en es a? Cabe, quizá, po úl imo, p egun a se si es posible y bajo qué condiciones conside a
25
No exis e ninguna e e encia al ca ác e público e inalienable de los bienes comunes en la Decla ación Uni e sal de los
De echos Humanos, lo que ha pe mi ido, desde su p omulgación, en 1948, la p og esi a ap opiación de es os po in e eses
p i ados, su con e sión en me cancías (commodi ies) y su pos e io me can ilización como ales. Se pod ía o za un
peculia juego léxico en e commons y commodi ies –commo(ns)di ies–, ya que en ambas palab as habi a con ue za la
idea de común, des i uada po las ap opiaciones neolibe ales, pa a sub aya la necesidad de eap opiación pública de lo
público.
AGUILÓ, e al.
Hacia un municipalismo cosmopoli a…
90
un p oceso municipalis a como una epis emología del Su una ez que es e ha alcanzado una posición
municipal ins i ucional.
Desde nues as subje i idades ac i is as y nues a in encionalidad polí ica como académicos que
abominan de la alsa obje i idad del medio en el que nos mo emos habi ualmen e, que íamos pensa que
los p ocesos municipalis as, con su i upción en los ayun amien os de medio país, han desbo dado la
ap opiación me can il que se ha hecho de las p opias ins i uciones municipales en las úl imas décadas, que
han conseguido desme can iliza , aun siendo sabedo es de las limi aciones de es e p oceso, pe o pa a ello
debemos se muy conscien es de las dis ancias y los lími es en e ins i uciones y mo imien os sociales en
es os p ocesos, pues os de mani ies o en el encuen o MAK2
26
en I uña.
En nume osos casos ha habido dis anciamien os e incluso up u as en e mo imien os y candida u as
que se han in en ado sol en a po ía de una polí ica de ges os, más ligada a la es e a comunica i a y hacia
los medios, que median e la asunción polí ica de una agenda ans o mado a, siemp e pospues a po las
di icul ades de lle a la a é mino a causa de los lími es desc i os y que señalan la necesidad de ab i las
ins i uciones, es o es, democ a iza las.
La desmo ilización inducida po el sal o de los ac i is as a la polí ica de salón, la c íp ica con igu ación
de las ins i uciones, el echo ins i ucional a de e minadas polí icas que suponen las compe encias municipales
eguladas po la Ley de Régimen de Bases Locales, la deuda que las a a los municipios, la p esencia
ins i ucional mino i a ia o aliada a los pa idos del égimen del 78 y la agmen ación de las izquie das
(pa icula men e en el seno del municipalismo mad ileño, con la alianza Ca mena-E ejón en o no al p oyec o
Más Mad id) e idencian los lími es es uc u ales e ins i ucionales a una acción polí ica u gen e demandada
po los mo imien os que aupa on dichos p ocesos municipalis as y los lle a on a los ayun amien os,
cues ionan las elación en e el don (la donación) que es á en la base de la cesión de pode , de sobe anía
ciudadana a las ins i uciones que la ep esen an (Rod íguez: 2019). En un ma co ins i uyen e (Neg i: 2015)
es a ad iene de abajo a iba, léase como p oceso pa icipa i o, ho izon al, audi o , e c. En un ma co ins i uido,
sucede a la in e sa: son las ins i uciones las que modelan a la ciudadanía a a és de los i mos, los plazos
y las es uc u as, en es e caso, pa a aseando a Humbe o Ma u ana y F ancisco Va ela (2003: 155), “la
es uc u a obliga”, sus ayendo los más elemen ales p incipios democ á icos en los que, discu si amen e,
dice basa se.
DEMOCRATIZAR LO COMÚN
Pa imos de la idea de democ a iza elabo ada po De Sousa San os, pa a quien:
Democ a iza signi ica des-pensa la na u alización de la democ acia libe al ep esen a i a y
legi ima o as o mas de delibe ación democ á ica (demodi e sidad); encon a nue as conexiones
en e la democ acia ep esen a i a, la democ acia pa icipa i a y la democ acia comuni a ia; y, sob e
odo, amplia los ámbi os de la delibe ación democ á ica más allá del es ingido campo polí ico
libe al que, como he dicho, ans o ma la democ acia polí ica en una isla de democ acia que con i e
con un a chipiélago de despo ismos: en la áb ica, la amilia, la calle, la eligión, la comunidad, en
los medios de comunicación, los sabe es, e cé e a (apud Aguiló: 2010b, p. 138).
San os nos in i a a “des-pensa ” la democ acia que conocemos, y en muchos casos padecemos: un
sis ema o mal —p ocedimen al— que sanciona, cuando no legi ima, oda una se ie de despo ismos que an
de la amilia al cen o de abajo, sus ayendo las posibilidades de pa icipación más allá de las consul as
26
Véase la eseña publicada en Diagonal el 25/01/17 po Jé ôme Du al. Disponible en
<h ps://www.diagonalpe iodico.ne /mo imien os/32738-la- ed-municipalis a-con a-la-deuda-ilegi ima-sigue-ab iendo-
camino-segundo>, acceso el 16/02/2019).
U opía y P axis La inoame icana; ISSN 1315-5216; ISSN-e 2477-9555
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elec o ales y, úl imamen e, plebisci a ias, en las que la ecnología suple el cue po a cue po de las asambleas
(Ba be : 1984) imponiendo la lógica uní oca, a omizada e indi idualis a de la pa icipación on line a a és de
gadge s y la in e ne de las cosas.
Es a in i ación nos si úa de o ma c í ica an e el sen ido común hegemónico, un iejo conocido en el
pensamien o del sociólogo po ugués (San os: 2003), pa a imagina y p oyec a median e una sociología de
las eme gencias lo que oda ía no se ha ma e ializado, es o es, pa a pensa y p oblema iza la ealidad más
allá de los lími es impues os po el pensamien o dominan e, incluso en la eo ía c í ica, muchas eces
subpa adigmá ica a es e. El elemen o es a égico aquí a la ho a de “des-pensa ” es a ía, po an o, en la
aducción de p ác icas que es án en la base de la ecología de sabe es. Como ejemplos cabe ci a , con las
con o e sias y con adicciones que han susci ado, el municipalismo b asileño, de la mano de los
p esupues os pa icipa i os, las dinámicas y p ác icas asamblea ias locales que claman con a la al a de
democ acia y la pé dida de legi imidad del sis ema, así como el nue o municipalismo español, que ha
ensayado el o ma o polí ico de la bau izada como con luencia, que “no es ni una coalición ni una me a sopa
de le as”, sino “un nue o espacio que, espe ando la iden idad de cada uno, a más allá de la suma a i mé ica
de las pa es que lo in eg an”, como en los bien sucedidos in e cambios de expe iencias en o no a la
ap opiación ciudadana de comunes digi ales a pa i del desa ollo co-pa icipado y ho izon al de he amien as
ciudadanas digi ales en Ba celona, Za agoza y Mad id o las expe iencias en ed de las Ciudades del Cambio,
las edes colabo a i as de economía ci cula e inicia i as comunes en e a la u is ización y la deg adación
de los ba ios, ambién con el apoyo de la uni e sidad como las in es igaciones mili an es pa a la cohesión
social y u bana del Ins i u o de Es udios Regionales y Me opoli anos de Ba celona, lide adas po Rica d
Gomà e, incluso, en un ámbi o ins i uyen e, el desa ollo desde 2016 de los encuen os municipalis as sob e
Municipalismo, Au ogobie no y Con apode (MAK)
27
.
Los ecos blochianos y deleuzeanos de la p opues a de San os pa a p oblema iza la ealidad nos in i an
ambién a imagina las condiciones de posibilidad más allá de la imposibilidad, a desbo da lo posible, el
p agma ismo, el posibilismo de la Realpoli ik pa a el caso que nos ocupa. Pa a ello es necesa io desbo da
el p opio pensamien o y nues as he amien as de análisis, hab emos de “des-pensa ” ambién de o ma
di e en e a como se ha “des-pensado” en el pensamien o c í ico dominan e. Es necesa io acome e un
pensamien o al e na i o de las al e na i as que iene como campo base excepcional a las epis emologías del
Su en la búsqueda po isibiliza y hace eme ge o as o mas de democ a ización posibles, desbo da esas
pequeñas “islas de democ acia” de las que a menudo habla el sociólogo y ans o ma las en a chipiélagos
conec ados po aquello que hoy las sepa a. Pe o, ¿qué es lo que las sepa a?
Pa a las epis emologías del Su , las “nue as o mas de pa icipación ciudadana” y “p ocesos sociales sin
cen o” de Amé ica La ina suponen un desa ío a la ho a de aduci la he e ogeneidad —la demodi e sidad
(San os y A i ze: 2004)— de expe iencias y p ác icas democ á icas ad enidas de los mo imien os sociales
y su i upción ins i ucional en muchos casos, de aduci la di e sidad de “mecanismos o ien ados al bien
común como la minga kichua, el equio náhua l o el ayni ayma a” que “con i en en la egión con las dinámicas
ecnopolí icas y el hack i ismo” (Gu ié ez: 2016b). Se a a de una dimensión de análisis adicalmen e nue a
que in o ma de la ap opiación de las ecnologías de la in o mación y la comunicación en la aducción de
dichas p ác icas po pa e de los mo imien os, no solo pa a isibiliza y hace eme ge sus p ác icas y
ei indicaciones, sino como pa e de su iden idad es a égica en la cons ucción de una na a i a
con ahegemónica, de un con apode que aúna pe spec i as globales y locales conca enando e
in e cambiando las más di e sas expe iencias sociales.
En cuan o a la cosmópolis, no an o en las coo denadas en las que la si úan Toulmin (2001), Zolo (2000)
o Todo o (2003), de endemos aquí una concepción del é mino g iego kosmos como poblado, aldea, “como
un odo o gánico del que o mamos pa e como un elemen o más, que incluye e in e elaciona múl iples
27
Ex aído de la guía de Ba celona en Comú, Cómo gana la ciudad en Comú (2016), p. 9, disponible en
<h ps://ba celonaencomu.ca /si es/de aul / iles/guia-pa a-gana -la-ciudad-cas .pd > (acceso 16/02/2019).
AGUILÓ, e al.
Hacia un municipalismo cosmopoli a…
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dimensiones, de lo ma e ial a lo espi i ual” (Saba iego: 2015), pode osa me á o a de cuan o quie e signi ica
el cosmopoli ismo subal e no de las luchas en cu so. Poblado ambién en lo que a añe a la comunicación:
e imológicamen e, acción común. Si desde el alzamien o del Ejé ci o Zapa is a de Libe ación Nacional en
1994 sabemos de la impo ancia de de eni el medio, más allá del mensaje, p incipalmen e a a és de la
ap opiación polí ica de la ecnología (Milan: 2013; Ge baudo: 2012; Sie a y Mon e o: 2017), dicha
impo ancia ha c ecido exponencialmen e has a ans o ma se no solo en he amien a de lucha, sino ambién
en una uen e de iden idad de los mo imien os y p ocesos comunes, de la dimensión cosmopoli a de las
luchas y p ocesos sociales po lo común desde el Su global:
Del zapa ismo a los es udian es chilenos, Amé ica La ina ha se ido de a o social al mundo. Sin
emba go, las conclusiones del es udio Nue as Dinámicas de Comunicación, O ganización y
Ag egación Social. Recon igu aciones ecnopolí icas e elan que el 2011 global cambió —y mucho—
las dinámicas sociales de Amé ica La ina. La mémesis en ed del ené ico 2011 plane a io
ans o mó la slu walk de To on o en la Ma chas de las Pu as en a ios países, adap ó el 15M
español a Indignados Pa aguay (en e muchos o os en es), expandió el imagina io de Occupy Wall
S ee o hizo que los mo imien os es udian iles de la egión se imp egnasen del imagina io, mé odos
y/o he amien as de Wikileaks, Anonymous o Democ acia Real Ya (Gu ié ez: 2016).
Los p ocesos municipalis as en España son una e e be ación de la luz de es e paisaje. A comienzos
del in ie no de 2015 se p esen a on en o no a escien as candida u as municipalis as de di e sa índole en
oda España. Ello en un con ex o en el que el mo imien o ecinal, las asociaciones de ecinos, el
asocia i ismo de ba io y el p opio ba io habían sido desac i ados en las décadas an e io es po los pa idos
en el gobie no, p incipalmen e en las p ime as legisla u as del gobie no del Pa ido Socialis a Ob e o Español
(PSOE), conscien e de la ue za que aquellos enían y del papel que ocupa on du an e el inal de la dic adu a
anquis a y la T ansición. Cap ados los líde es y buena pa e de los cuad os del mo imien o ecinal,
ce cenados los apoyos a las asociaciones, limi ada su acción y compe encias municipales esul a ía más ácil
enajena y mal ende el suelo público u bano, libe aliza el ús ico —ya con los gobie nos del Pa ido Popula
(PP)— y abunda en la desposesión p og esi a de los comunes municipales, al iempo que quedaba
eliminada una uen e cons an e de disensos, esis encias y c í icas desde abajo.
El enómeno municipalis a a ojaba muchas y sonadas di e encias en e es as candida u as aunque,
como ha des acado el ac i is a e in es igado Emmanuel Rod íguez (2017, p. 111), de la Fundación de los
Comunes, un denominado común a odas ellas e a su o igen en los mo imien os sociales de la más di e sa
índole, al menos en las g andes ciudades, y su poca inculación con los cí culos de Podemos, que solo se
p esen ó en las g andes ciudades a a és de pac os de despacho po a iba al ene cla o que pod ía
amo iza polí icamen e su p esencia y sus siglas .
La p oblema ización de una democ acia o mal, de baja in ensidad, que había ealizado el 15M —“lo
llaman democ acia y no lo es” —, enunciando un pode oso signi ican e que signaba de mane a cla a la
alencia del égimen del 78 y su incapacidad pa a a ende a las necesidades sociales, po un lado, y po o o
la au onomía de la clase polí ica y la es e a ins i ucional, desgajada de su esponsabilidad polí ica pa a con
la sa is acción de dichas necesidades y pues a al se icio de los in e eses de las éli es económicas y la clase
dominan e, e idenciaban el desgas e del sis ema, la escle osis ins i ucional y la necesidad de cons ui desde
abajo p ocesos polí icos que empuja an hacia las ins i uciones las demandas ciudadanas con una lógica muy
dis in a a como se es aban haciendo las cosas en el ámbi o es a al po pa e de o as o ganizaciones
pa ida ias.
Si bien los mo imien os y ac i is as con ibuye on ac i amen e a o ja dichas candida u as, la i upción
de es as en las ins i uciones ha gene ado no pocas up u as, c í icas y desencuen os as cua o años de
legisla u a, aunque el a anque del p opio p oceso, la acuñación de eglamen os, elecciones p ima ias,
códigos é icos, sis emas de o o, asambleas, con luencias, mos aba cla amen e el ne io de una concepción
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de la democ acia que poco o nada enía que e con la democ acia ep esen a i a diseñada en la T ansición
y su esqueb ajamien o, a me ced de los desmanes neolibe ales de los úl imos iempos y la pé dida de
sobe anía an e o os ac o es globales no p ecisamen e democ á icos, pa a de ende p og amas in eg ados
po las demandas de los mo imien os de la úl ima década y, p incipalmen e, desde 2011, con el a án de
“ e e i el secues o de la democ acia local po pa e de las mismas éli es polí icas y co po a i as que
di igie on —en su p o echo— el ciclo inmobilia io en las escalas locales” y p omo e “la a iculación de
mecanismos de democ a ización y pa icipación en la ida polí ica del municipio” (Rod íguez: 2017, p. 112).
Así, la emunicipalización o municipalización de se icios públicos —en muchos luga es nunca habían es ado
municipalizados—, i ienda digna, s op desahucios, en a básica, ga an ía de de echos, educación y sanidad
públicas y de calidad, pa icipación en las decisiones y el p esupues o, audi o ía…, no e an sino las
ei indicaciones de las ma eas po los se icios públicos, las Ma chas de la dignidad y emas discu idos y
abajados ambién en las asambleas popula es del 15M.
En lo que se e ie e a las posibilidades de la aducción, a la isibilización y eme gencia de es a ecología
de sabe es en e lo local y lo global desde las luchas sociales po lo común en el Su global, ya hemos is o,
al menos en pa e, lo que une a las candida u as municipalis as que o ja on el asal o ins i ucional, pe o ¿qué
es lo que las sepa a hoy de los mo imien os que las auspicia on en onces? y, sob e odo, ¿qué es lo que las
sepa a de pode acome e cambios undamen ales, los que igu an en sus agendas y p og amas, conec ando
con los mo imien os sociales? En de ini i a: ¿cuáles son las di icul ades, los lími es de la aducción de dichas
p ác icas has a aho a? ¿Cómo supe a los, desbo da los?
Las elecciones de mayo de 2015 supusie on la cons a ación de la p o unda ansición y mudanza de
pa adigma del sis ema polí ico en España basado en los p incipios de la democ acia ep esen a i a libe al.
Po un lado, la di e sidad y la he e ogeneidad de las candida u as municipalis as y sus campañas, con la
olun ad i me de democ a iza a a és de la coope ación, ho izon almen e, desde abajo y desde lo local —
bien es u ie an basadas en po encia los hipe lide azgos (Ba celona en Comú), bien en la cons ucción de
una igu a po el mo imien o (Aho a Mad id) o en el anonima o de ac i is as que sal aban a la pales a
encabezando es as (Co uña, Cádiz)— y, po o o, la apues a po el uso dinámico de la comunicación como
es a egia ecnopolí ica (Saba iego: 2016; 2018), especialmen e en las edes sociales, mos a on sin
ambages la in luencia e impo ancia es a égica de la ama social de los mo imien os, de ese en e ejido de
ac i is as, desa ec os de la polí ica ins i ucional, indignados, o ganizaciones, ag upaciones, mo imien os,
ma eas, ma chas, e c., educidos en muchos casos po la nomencla u a, los apa a os de pa ido y los medios
de comunicación de masas al simplis a é mino de con luencias que acabamos de ci a . La i upción en las
ins i uciones supuso que muchos de es os p ocesos hayan sido p esa de los lími es ins i ucionales, los plazos
y los i mos, las empo alidades y las cul u as del abajo, la ecnoc acia municipal ins i ucional y sus puen es,
sob e odo en aquellas ins i uciones asen adas sob e lazos clien ela es es ablecidos hace décadas, los
débiles acue dos polí icos de in es idu a en muchos casos, el apoyo a o de los pa idos cuya legi imidad
es aba siendo cues ionada pa a en a en las ins i uciones, la abso ción ins i ucional de ac i is as y cuad os
más dinámicos y la consecuen e desmo ilización, el abandono y la us ación de muchos o os a
consecuencia de la pe cepción cada ez más cla a de las di icul ades pa a ejecu a las agendas y los
p og amas del cambio, son algunas de las cues iones que hoy suponen un lími e a la democ a ización en el
ámbi o local. Aun así, la ue za p oposi i a, la capacidad de agenciamien o y la ine cia y con igu ación inicial
de los p ocesos municipalis as nos pe mi en si ua los, al menos du an e es e iempo, como pa e de las
epis emologías del Su . Queda po e si la es e a ins i ucional no acaba po si ua los en el e eno
hegemónico, desconec ándose de los mo imien os que los alen a on.
El mapa de las luchas globales po lo común y su incidencia local en p ocesos dis up i os que han
culminado con la i upción ins i ucional de algunos de es os mo imien os cues iona los p incipios de la
democ acia libe al eu océn ica, ensando las in e elaciones en e múl iples y he e ogéneos localismos
globalizados hegemónicos, expansi os, dep edado es, y localismos no globalizados, subal e nos,

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con ahegemónicos (San os: 2005). Ello apun a, po un lado, al desgas e global de la democ acia
ep esen a i a libe al y a su pe cepción po pa e de la ciudadanía no solo como incapaz de esol e los
p oblemas que acucian a es a sino, y ello es más g a e aún, como la esponsable di ec a de es os. Po o o
lado, y unido a lo an e io , democ a iza es en ende la democ acia como un pun o de pa ida cons an e que
nos habla de un p oceso i o de eap opiación de la p opia his o ia y memo ia desde o os sen idos comunes
que di ie en del sen ido común dominan e. Es pelea po in en a , nomb a y c ea lo que conside amos que
nos es común, ei indica lo y lucha po eap opiá noslo en e al expolio de los in e eses p i ados y p i a i os,
cuyas lógicas se han ap opiado de las ins i uciones públicas, ans o mándolas en en es ajenos y opacos a
las demandas ciudadanas. Es, po an o, habla de pa icipación, de pode pa a decidi , de dis ibución
ma e ial y simbólica de ese pode . Son es os localismos subal e nos con ocación cosmopoli a los que es án
en condiciones de dialoga , conec a se y ap ende en e ellos, de enuncia su p opia his o ia desde las
múl iples memo ias de las luchas en elazadas, de pugna po una ebelión en las islas que haga oí la oz
del a chipiélago.
CONCLUSIONES
Bajo el p isma de las epis emologías del Su , en es e abajo hemos p esen ado lo común como una
cons elación de exis encia ios singula es que poseen una dimensión colec i a e indi idual, ma e ial y
cogni i a, que enca na un hace en el mundo, un pode pa a hace el mundo desde aquello que sos iene la
ida y la lucha po la ap opiación de las condiciones que la sos ienen. Del mismo modo, lo hemos p esen ado
como una p ác ica de lucha po la dignidad humana insc i a en un ho izon e ins i uyen e egido po una lógica
posabisal capaz de eimagina y eap opia se de la ida a pa i de un es ue zo colec i o po encima de las
de e minaciones impues as po el o den capi alis a, colonialis a y pa ia cal dominan e. Un es ue zo esul an e
de la acción a iculada, incon o mis a y c ea i a de un mosaico de suje os, sabe es y p ác icas capaces de
encon a se y aduci se en la di e sidad, de c ea conjun amen e sen idos y es a egias conducen es a un
municipalismo ansnacional, poli ónico y subal e no, a una isión del a chipiélago que somos que supe e el
aislamien o y la incomunicación a los que nos some e la subje i idad neolibe al. Como acción común, es a
comunicación unciona como ene gía e i alizan e de la globalización con ahegemónica, cuyas limi aciones
ac uales han sido pues as de mani es ó a lo la go de la úl ima década po el Fo o Social Mundial. Un
municipalismo que apo a cla es pa a una nue a polí ica emancipa o ia que incide en los elemen os
compa idos en e a las di e encias pola izado as pa a o ma nue as cons elaciones de lucha, nue as
posibilidades pa a ilumina ese i mamen o común al que se e ie e Toni Neg i en el exe go que encabeza
es e abajo.
Adenda en medio de la coyun u a: ¿ in del ciclo municipalis a?
Cua o años después de las elecciones locales de 2015, los esul ados de las elecciones municipales del
26 de mayo de 2019 a ojan una conclusión cla a: el se e o e oceso ins i ucional del municipalismo de lo
común, lo que dibuja un u u o incie o que solo el iempo di á si esponde a una c isis coyun u al o e minal,
si es amos an e el “ inal de una excepción”, como apun a Emmanuel Rod íguez (2019) o si la c isis desa ada
ab e una en ana de opo unidad pa a “ eedi a se a medio plazo con p oyec os mili an es de cons ucción
más pausada” (Alabao: 2019).
De las ciudades que inicia on el cambio en 2015 con la apa ición de candida u as de con luencia, as
una legisla u a solo han se han man enido es ayun amien os: el de Ba celona, con Ada Colau, e e en e de
Ba celona en Comú, que e alida la alcaldía en coalición con el Pa ido Socialis a de Ca alunya (PSC), si
bien la capi al ca alana ganó Esque a Republicana de Ca alunya (ERC) po una pequeña di e encia de 5.000
o os con espec o a Ba celona en Comú; el de Valencia, con Joan Ribó, de Comp omís, y inalmen e el de
Cádiz, con José Ma ía González ‘Kichi’, de Adelan e Cádiz, como alcalde eelegido. Sin emba go, el PSOE
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log ó impone se en algunos de los llamados ayun amien os del cambio, que Unidas Podemos y sus
con luencias log a on en las elecciones municipales de 2015. Es el caso de A Co uña, de San iago de
Compos ela y de Fe ol, donde los alcaldes del cambio se án ele ados po ediles del PSdG, cuyas lis as se
impusie on a las de las ma eas municipalis as; el caso de Mad id, has a aho a gobe nado po Aho a Mad id,
de Manuela Ca mena, y el caso de Za agoza, donde cesa como p ime edil Ped o San is e e, de Za agoza
en Común. De es e modo, Podemos su e un du o e és espec o a la pé dida de pode municipal. Además,
en o as poblaciones las candida u as municipalis as que no gobe naban pe o que ob u ie on ep esen ación
ue on ba idas po Podemos o se p esen a on en compe encia con él, apenas ob eniendo es a ez
ep esen ación municipal. Lo cie o es que el pano ama su gido de las elecciones gene ales, au onómicas y
municipales de 2019 supone una ecomposición pa cial del égimen de 1978, como e idencia el aspaso de
o os al PSOE.
No obs an e, más allá de los lími es es uc u ales e ins i ucionales señalados con los que se ha
encon ado el p oyec o municipalis a, pensamos que es imp escindible hace una e lexión au oc í ica sob e
las causas que han lle ado a la c isis de un p oyec o que ue espejo de o os p ocesos simila es. Tal ez,
una de las p incipales causas, como se apun aba an e io men e, es la de, en su in en o de cons i ui se como
un pa ido-mo imien o, habe sido más pa ido que mo imien o, asladando buena pa e de su azón de se
al espacio ins i ucional. El éxi o del nue o municipalismo esidió no solo en la ase de asal o ins i ucional y en
la conquis a de espacios de gobie no municipal, sino ambién, y muy especialmen e, en su capacidad pa a
ac ua como mo o p opulso de coaliciones plu ales de mo imien os y ue zas polí icas he e ogéneas que
ecogían a escala local la indignación popula y a iculaban dis in os suje os polí icos, en e a la dispe sión
de suje os y expe iencias del 15M. Como apun a Ángel Calle (2019), la educción de la polí ica a la lógica
ins i ucional y al emba e pa idis a acaba edundando en bene icio de las éli es. La ein ención de la
democ acia local a a és de la explo ación de p ác icas de coges ión de polí icas públicas, de coope a i ismo
y, en de ini i a, del eje cicio de esa p axis ins i uyen e aquí ei indicada, debe en ende se como un p oceso
a la go plazo en el que se ans o man sen idos comunes y se cons uyen elaciones, alianzas y ap endizajes
ecíp ocos (San os y Aguiló: 2019), como un en amado dinámico con di e en es sec o es del ejido social —
los ba ios, los e i o ios, los mo imien os, e c.— que es i educ ible a lo ins i ucional. Es pa e i enunciable
del p oceso social y polí ico que consag a el pode municipal como célula de o a democ acia.
Las pujan es ecien es agendas de los mo imien os ecologis as, indignados, eminis as, las mino ías,
LGTBQI, a los que cali icamos de ecien es mo imien os sociales globales (Saba iego: 2018) y las
po encialidades in e seccionales de sus luchas, eclaman una nue a concepción de la democ acia que no
cabe en el sesgo ins i ucional, po que pasan ambién po la econ igu ación de las p opias ins i uciones. Quizá
aquí el desa ío pa a el municipalismo de lo común, pa a una democ acia basada en lo común, sea explo a
cuáles son las condiciones necesa ias pa a po encia la au oo ganización, ya que las ans o maciones
democ á icas no pueden depende de la ep esen ación espec acula izada de la polí ica ac ual, y más aún a
a és de alianzas olá iles o es ables en mino ía en la ep esen ación municipal que dilapidan la conexión
con la calle, la con ianza de es a en p oyec os polí icos cap u ados po el mencionado sesgo ins i ucional,
educiendo la complejidad de un suje o polí ico eme gen e y en cons ucción que es á llamado, cada ez más,
a desa ia los consensos impe an es pa a coloca la ida digna y sus condiciones de p oducción y
ep oducción en el cen o.
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