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■
ELOGIO
FÚNEBRE
DEL
D .
D.
FRANCISCO
MARTINEZ
DE
LA
ROSA.
ELOGIO
FÚNEBRE
DEL
De.
D,
FRANCISCO
MARTINEZ
DE
LA
ROSA,
LEIDO
UNIVERSIDAD
LITERARIA
DE
GRANADA
ANTE
EL
CLAUSTRO
PÚBLICO
REUNIDO
EN
SU
HONRA
EN
EL
SALON
DE
ACTOS
DE
LA
MISMA,
DESPUES
DE
LAS
EXEQUIAS
SOLEMNES
CELEBRADAS
POR
SU
ALMA
EL
DIA
15
DE
FEBRERO,
D .
D.
FRANCISCO
FERNANDEZ
Y
GONZALEZ,
CATEDRÁTICO
DE
LITERATURA
GENERAL
Y
ESPAÑOLA
,
EN
LA
FACULTAD
DE
FILOSOFÍA
Y
LETRAS.
GRANADA.
IMPRENTA
DE
D.
FRANCISCO
VENTURA
Y
SARATEL.
1862
.
10
can o as
nació
el
can o
de
la
bella
na u aleza,
y
su
p ime
son¬
isa
coincidió,
sin
duda,
con
la
son isa
pe iódica
de
la
c eación.
Tu o
luga
aquel
aus o
acon ecimien o
el
dia
10
de
Ma zo
de
1787
('),
siendo
sus
pad es
1).
F ancisco
Ma ínez
Ve dejo
y
D.
a
Luisa
de
la
Rosa,
pe sonas
dis inguidas,
de
lo
mas
ilus e
y
no able
de
es a
Ciudad
(
1
2
)
,
Desde
muy
niño
mos ó
un
ingenio
p ema u o,
y
mas
de
una
ez
nos
mani ies a
en
sus
ob as
que
ha
cul i ado
la
poesía
desde
la
in ancia.
Alen ados
sus
pad es
con
an
elices
disposiciones,
no
pe dona on
des elo,
á
in
de
p opo ciona le
una
educación
que
des¬
a olla a
an
galla das
acul ades,
adoc inándolo
bajo
la
di ección
de
excelen es
maes os
(
3
)
,
así
en
los
udimen os
de
la
g amá ica
pa ia
y
educación
eligiosa,
como
en
el
conocimien o
de
la
lengua
del
Lacio,
que
poseyó
con
la
p o undidad
que
decla a
su
aducción
de
la
Poé ica.
Tenia
apenas
doce
años
y
había
es udiado
Re ó ica,
Poé ica,
Geog a ía,
Mi ología
é
His o ia
an igua
(
4
)
,
cuando
con
el
ca ác e
de
colegial
de
San
Miguel
se
ma iculó
en
es a
Uni¬
e sidad
(
5
)
.
(1)
Así
esul a
de
su
pa ida
de
bau ismo,
encon ada
po
nues o
que ido
compañe o
D.
José
So¬
moza
y
Llanos
en
la
iglesia
pa oquial
de
San a
Ma ía
Magdalena
de
es a
ciudad.
De
la
misma
apa e¬
ce
que
en
la
pila
se
le
pusie on
los
nomb es:
F ancisco
de
Paula
,
Je ónimo,
Meli on,
Manuel,
Jose
y
Ma ía
del
Cá men,
habiendo
sido
pad ino
D.
Manuel
Ma ínez
Ve dejo,
y
es igos
D.
Diego
Ma í¬
nez
A oyo,
D.
Juan
de
Bu gos
y
D.
An onio
Ce ino,
medio
acione o
de
la
Ca ed al.
Véase
en
el
a chi o
de
la
e e ida
Iglesia,
lib o
XVII,
ol.
526.
(2)
Su
io
pa e no
I).
Manuel
Ma ínez
Ve dejo,
cuya
iqueza
ha
quedado
en
adagio,
ué
condeco¬
ado
con
la
C uz
de
Cá los
III,
p e ia
la
co espondien e
in o mación
de
nobleza.
(3)
Fue on
los
suyos
pa a
las
p ime as
le as
D.
C is óbal
de
U bina,
que
po
espacio
de
mucho
iempo
conse ó
después
un
Colegio
en
las
casas
inmedia as
á
las
monjas
de
Sanc i-Spi i us,
y
pa a
la
La inidad
y
o os
amos
de
Humanidades
el
Maes o
D.
José
Ga ci-Pe ez
de
Va gas,
Ca ed á ico
de
Elocuencia
de
es a
impe ial
Uni e sidad,
en
el
es udio
pa icula
que
enia
en
su
casa.
(4)
La
no icia
de
es os
es udios
es á
omada
de
una
elación
de
los
mé i os,
g ados
y
eje cicios
li¬
e a ios
del
D .
D.
F ancisco
Ma ínez
de
la
Rosa,
expedida
en
16
de
Agos o
de
1804
po
el
Sec e a¬
io
de
la
Uni e sidad
el
Maes o
D.
Tomás
Ga cía,
en
i ud
de
documen os
an e
él
exhibidos,
y
que
se
halla
imp esa
en
dos
hojas
en
4.°
En
dicho
documen o,
que
hemos
podido
consul a ,
g acias
á
la
amabilidad
del
espe able
magis ado
de
es a
Audiencia,
D.
José
de
Aguile a,
an iguo
amigo
y
com¬
pañe o
de
D.
F ancisco
Ma ínez,
se
indica
que
ob u o
di e en es
p emios
en
dos
ce ámenes
públi¬
cos,
que
se
celeb a on
po
los
alumnos
del
mencionado
p o eso
Ga ci-Pe ez
de
Va gas.
(5)
Enca gado
el
H
del
p esen e
mes,
en
i ud
de
comisión
hon osa
del
S .
Rec o
de
es a
Uni¬
e sidad
el
D .
I).
Pablo
González
Hueb a,
de
esc ibi
es e
elogio,
ué
mi
p ime
cuidado
acudi
al
a ¬
chi o
de
la
misma,
donde
espe aba
encon a
abundan es
documen os
en
los
papeles
ela i os
al
colegio
de
San
Miguel,
ulga men e
llamado
de
los
Ve des.
Po
desg acia
dichos
papeles
no
habían
ido
á
pa a
allí
á
la
ex inción
del
Colegio,
siendo
inú iles
las
pesquisas
empleadas
pa a
halla los.
De¬
enido
po
es a
causa
al
p incipio
de
mi
in es igación,
me
encon é
á
mi
amigo
i).
Joaquín
Ama
y
RESENA
DE
SUS
PROGRESOS
ACADÉMICOS.
Co ía
el
mes
de
Oc ub e
de
1799.
El
gue e o
del
siglo
había
desemba cado
en
E ejus,
lle ando
en
su
cabeza
los
lau eles
de
las
Pi ámides
de
Al-Á ix
y
Ábu-Ki ,
su
en e
enneg ecida
po
el
a dien e
sol
de
Egip o
medi aba
el
18
de
B uma io,
soñando
aca¬
so
la
diadema
impe ial;
la
Eu opa
suspensa
pe manecía
anquila
la
íspe a
del
nue o
d ama
que
debia
ep esen a se
desde
el
Ne a
al
Tajo,
cuando
iniciaba
su
ca e a
uni e si a ia
en
es a
Ciudad
un
adolescen e
poco
adelan ado
aun
en
es a u a,
de
pelo
cas año
y
ez
blanca
(')
somb eada
con
un
in e
melancólico,
ju ando
obedece
al
S .
Rec o ,
y
ma iculándose
en
Lógica.
El
u u o
en iado
á
Ma in,
p o eso
del
Semina io
de
San
Cecilio,
que
me
sugi ió
la
idea
de
inqui i
su
pa ade o
en
el
a chi o
a zobispal,
po
se
el
colegio
de
San
Miguel
de
p o ección
de
los
limos.
A zobispos,
o e¬
ciéndome
asimismo
el
da o
de
encon a se
en
el
colegio
de
Niñas
Nobles
de
es a
ciudad,
p o egido
po
su
Ilus ísimo
P elado,
los
e a os
de
los
an iguos
a ones
eminen es
que
había
p oducido
el
co¬
legio
de
San
Miguel.
T asladados
inmedia amen e
á
aquel
colegio,
nos
con encimos
de
que
nada
con¬
se a
del
de
San
Miguel
ue a
de
las
mencionadas
pin u as;
mas
al
pasa
al
a chi o
a zobispal
ena¬
ció
nues a
espe anza
al
hace nos
p esen e
el
en endido
Sec e a io
del
Excmo.
é
limo.
A zobispo
el
S .
D.
Vic o iano
Ca o,
Rec o
hoy
de
San
Cecilio,
que
po
lo
menos
se
encon a ían
allí
los
expe¬
dien es
de
p uebas
de
pu eza
de
sang e
,
habiendo
sido
el
colegio
de
San
Miguel
con
el
Eclesiás ico,
de
aquellos
en
que
con
igo
se
exigía
dicha
p ueba
has a
los
úl imos
iempos.
Dispues o
á
compla¬
ce nos,
nos
anqueó
además
con
suma
amabilidad
el
a chi o,
encomendando
á
un
o icial
de
la
Se¬
c e a ía,
á
pesa
de
sus
mul iplicadas
ocupaciones,
que
nos
busca a
cuan o
pudie a
halla se
del
colegio
de
San
Miguel.
Encon ados
los
expedien es
de
p uebas,
no
po
es o
pudimos
sa is ace
nues o
de¬
seo,
pues
egis ado
una
á
una
po
es
eces
el
c ecidísimo
núme o
de
p uebas
de
los
colegiales
que
ing esa on
del
año
1790
al
1808,
no
dimos
con
el
que
e a
obje o
de
nues as
in es igaciones,
que
po
ci cuns ancias
igno adas
no
se
hallaba
en
su
si io.
La
exis encia,
empe o,
de
dicha
p ueba
no
puede
duda se,
eco dando
el
Excmo.
é
limo.
S .
A zobispo
ac ual
de
es a
Diócesis,
an iguo
Sec e a¬
io
del
S .
Moscoso,
que
el
expedien e
de
an
dis inguido
alumno
ha
pasado
po
sus
manos.
(1)
Algunos
de
es os
po meno es
se
han
conse ado
en
el
lib o
de
ma ículas
de
1799,
co espon¬
dien e
á
Filoso ía,
un
asien o
al
ol.
13;
dice
de
es a
mane a:
«
D.
F ancisco
de
Paula
Ma ínez
de
la
Rosa,
na u al
de
es a
Ciudad,
pequeño,
blanco,
pelo
cas a¬
ño,
de
edad
de
doce
años,
ju ó
obedece
al
S .
Rec o ,
y
se
ma iculó
pa a
Lógica.»
Indicaciones
semejan es
se
encuen an
en
las
ma ículas
de
los
años
pos e io es,
con
la
única
al e ación
de
señala
di e encias
en
la
es a u a
y
en
el
colo
del
os o.
12
negocia
con
los
ingleses,
que
bu ló
la
igilancia
de
los
agen es
napoleónicos,
el
ep esen an e
de
G anada
en
las
Co es
del
año
13,
el
di ec o
de
la
Academia
Española
y
p esiden e
del
Cong eso,
el
sabio
que
ha
de amado
ondas
de
disc eción
y
de
luz
del
océa¬
no
de
su
in eligencia
p i ilegiada
en
odas
las
cues iones
di íciles,
y
ci cuns ancias
aza osas
po
que
ha
pasado
nues a
nación,
se
ace caba
con
halagüeña
espe anza
á
es a
casa
del
sabe
pa a
ju a ¬
le
adhesión,
y
demanda le
ciencia.
En ó
en
la
ca e a
de
las
le as
con
an
gene oso
a dimien o,
que
en
b e e
espacio,
se
enseño eó
su
espí i u
de
odos
los
amos
de
la
iloso ía,
no
solo
de
la
Lógica
y
E ica,
acos umb ado
pas o
y
p epa ación
de
los
es udian es
ulga es,
si
que
ambién
de
las
lenguas
g iega,
ancesa
é
inglesa
('),
y
aun
de
las
Ma emá icas
y
Física
(
1
2
)
,
es udios
abandonados
y
casi
pe eg inos
en
aquella
época
en
algunas
Uni e sidades
de
España.
Tan
no ables
ue on
sus
p og esos,
que
en
1801
había
con¬
cluido
el
es udio
de
la
Filoso ía,
ecibiendo
el
g ado
de
Bachille
po
aclamación
en
28
de
Mayo
del
año
e e ido,
y
en
27
de
Oc u¬
b e,
á
los
14
años
de
edad,
el
de
Licenciado
y
Maes o
en
A es
(
3
)
.
(1)
Cu só
la
p ime a
en
la
Uni e sidad,
y
es udió
las
dos
úl imas
en
el
exp esado
colegio.
(2)
Véase
la
«Relación»
mencionada.
(5)
«
Pa a
ecibi
el
g ado
de
Bachille
en
Filoso ía,
dice
la
hoja
ci ada,
en
luga
de
es
cua os
de
ho a
que
p e ienen
las
eales
ó denes,
su ió
un
exámen
de
es
ho as,
en
el
que
se
po ó
con
el
mayo
lucimien o,
á
p esencia
del
Rec o ,
Ca ed á icos,
Doc o es,
Maes os,
Minis os
Togados
de
es a
Chancille ía,
Colegios,
indi iduos
de
los
cabildos
y
o as
pe sonas
li e a as,
log ando
la
singula
ap o¬
bación
pe
acclama ionem
.
Igualmen e
con
la
misma
p esencia
de
ánimo
u o
dos
ho as
y
media
de
exámen
pa a
ecibi
el
g ado
de
Licencia u a
y
Magis e io
en
A es,
ob eniendo
igual
acep ación
y
ap obación.»
G angeá onle
an o
ap ecio
es as
mues as
de
aplicación
nada
comunes,
que
exci a on
el
celo
del
Excmo.
ó
limo.
P elado
de
la
Diócesis
y
Juez
p o ec o
del
colegio
de
San
Miguel,
que
lo
e a
á
la
sazón
el
A zobispo
D.
Juan
Manuel
de
Moscoso,
pa a
p emia
de
una
mane a
dis inguida
sus
no ables
adelan os.
Con
es e
mo i o
cuen a
el
espe able
A zobispo,
que
hoy
ige
es a
Diócesis,
el
Excmo.
é
limo.
S .
D.
Sal ado
José
de
Reyes
(á
cuya
amabilidad
suma
debemos
muchos
da os
de
es as
memo ias,
po
habe
conocido
á
D.
F ancisco
desde
su
en ada
en
el
colegio),
que
á
pesa
de
la
escasez
de
en as
del
colegio
de
San
Miguel,
sos enido
en e amen e
po
las
cuo as
de
los
colegiales,
dispuso
el
ene able
S .
Moscoso
se
hon ase
el
mé i o
de
aquel
ilus e
alumno
con
la
concesión
de
media
beca
de
g acia.
Á
es e
bene icio
alude,
sin
duda,
el
es imonio
de
econocimien o
que
consag a
á
dicho
P elado
el
D .
Ma ínez
de
la
Rosa
en
su
dedica o ia
á
unas
poesías
en
hono
de
la
es i idad
del
Co pus,
de
las
cuales
habla emos
después.
13
No
menos
b illan e
en
el
es udio
de
las
Leyes,
habiendo
empe¬
zado
á
cu sa las
en
aquella
sazón,
ecibió
el
g ado
de
Bachille
en
Claus o
pleno
en
13
de
Ab il
de
1803,
po
unanimidad
de
o os,
y
comple ando
en
un
solo
año
los
es udios
eque idos
en on¬
ces
pa a
los
g ados
de
Licenciado
y
de
Doc o ,
los
ecibió
ambién
á
Claus o
y
po
unanimidad
en
1804.
Aquí
concluye
su
hon osísima
ida
de
es udian e
(
1
)
,
mos án¬
dose
desde
es e
momen o
en
el
es adio
del
p o eso ado
público,
cuya
ca e a
inició
con
no
menos
en idiables
lau os.
(
i
)
Resul a
de
la
Relación
de
Mé i os
»
que
siendo
colegial
de
San
Miguel,
ué
comisionado
a¬
ias
eces
po
su
comunidad
como
alumno
Sob esalien e
pa a
a güi
en
los
ac os
de
la
Uni e sidad
del
colegio
de
San iago,
habiendo
sos enido
en
la
Uni e sidad
cua o
conclusiones
públicas
de
É ica
y
una
de
Física,
y
en
su
colegio
impe ial
o a
de
Lógica,
como
P esiden e.
4
PRIMEROS
ESCRITOS
LITERARIOS
DEL
De.
MARTINEZ.
SU
ENTRADA
Y
MERECIMIENTOS
HONROSOS
EN
LA
CARRERA
DEL
MAGISTERIO.
Habíase
madu ado
con
su
es ancia
en
el
colegio
de
S.
Miguel
aquel
ma a illoso
ins in o
poé ico,
que
anuncia a
desde
sus
p ime¬
os
años
su
alen o
p ecoz
pa a
el
a e.
Sin
con a
un
saine e
(’)
que
ci culó
manusc i o
en e
sus
compañe os,
a ios
discu sos
p o¬
nunciados
delan e
de
las
Au o idades
con
ocasión
de
exámenes
pú¬
blicos,
como
ampoco
algunas
composiciones
lige as
que
se
han
pe dido,
han
llegado
imp esas
has a
noso os
en e
los
u os
de
su
emp ana
edad,
una
oda
esc i a
con
ocasión
de
exámenes
en
su
an igua
escuela
de
educación
p ima ia
(
2
)
,
á
la
sazón
que
e a
cole¬
gial
ilóso o,
y
una
colección
de
odas
en
hono
de
la
sac osan a
(1)
Debemos
algunos
po meno es
de
es a
composición
que
ocupó
sus
ocios
de
escola ,
así
como
la
no icia
de
la
misma,
á
D.
Juan
Rod íguez
de
Aumen e
y
D.
José
de
Aguile a,
condiscípulos
y
ami¬
gos
del
di un o.
(2)
Es a
composición,
cuya
p ime a
no icia
debemosá
los
S es.
D.
Ped o
Mi asol
y
D.
Gab iel
de
Bu gos,
empieza
así:
<
Adonde,
á
do
se
ue on
Aquellos
dulces
dias
inocen es
Que
mi
delicia
hicie on,
e c.»
Se
encuen a
imp esa
con
a ios
discu sos
y
una
Declamación
con a
la
igno ancia
de
D.
Ma iano
Sicilia
en
una
Memo ia
li e a ia
de
dicho
exámen,
celeb ado
en
2
de
Junio
de
1800,
cuando
su
au o
apenas
enia
ece
años.
De
es a
Memo ia
a ísima
en e
los
cu iosos,
posee
un
ejempla
que
nos
ha
acili ado
nues o
e udi o
amigo
D.
Juan
Rod íguez
Aumen e.
16
Euca is ía
,
compues as
pa a
el
ado no
de
la
plaza
en
la
unción
del
Co pus
el
año
de
1805,
no ables
po
la
co ección
de
sus
o mas,
y
es ilo
ácil
y
elegan e
(
1
)
.
Xi
deja on
de
se
pa e
es as
mues as
de
ingenio
á
aumen a
su
epu ación
académica.
Desde
1802
(
4
)
la
Uni e sidad
enia
señalándole
con
inequí¬
ocas
mues as
de
ap ecio,
escogiéndole
po
su
capacidad
pa a
co¬
misiones
de
impo ancia,
como
esul a
de
documen os
exis en es.
En
el
Claus o
celeb ado
po
la
misma
en
18
de
Ene o
del
año
e¬
e ido,
ue
nomb ado
Sus i u o
de
la
Cá ed a
del
p ime
cu so
de
Ma emá icas
(
3
)
,
en
dicho
año
y
en
l.°
de
Oc ub e,
en
Claus o
de
(1)
E
s e
imp eso
que
con
algunas
composiciones
inédi as
del
S .
Ma ínez
de
la
Rosa
y
pa e
de
su
co espondencia
con
el
doc o
p esbí e o
su
maes o
y
p esiden e
en
el
colegio
de
San
Miguel
D.
Ma¬
iano
Sicilia,
nos
ha
sido
gene osamen e
anqueado
po
su
poseedo
nues o
espe able
amigo
D.
Ga¬
b iel
de
Bu gos,
lle a
el
siguien e
í ulo:
«Odas
á
los
a ibu os
de
Dios
que
b illan
en
la
sac osan a
Euca is ía
,
can adas
po
el
doc o
D.
F ancisco
de
Paula
Ma ínez
de
la
Rosa,
ca ed á ico
de
E ica
en
es a
impe ial
Uni e sidad,
y
p esiden e
de
Filoso ía
en
el
colegio
de
San
Miguel,
y
con
que
es a
M.
N.
Y
M.
L.
ciudad
de
G anada
ado nó
la
plaza
y
es ación
en
la
solemnidad
del
San ísimo
Sac a¬
men o
en
es e
año
de
1805,
siendo
comisa ios
los
seño es
D.
Manuel
Ma ínez
Ve dejo,
ein iqua o,
y
L).
Ped o
Bena ides,
Ju ado.=G anada.=En
la
imp en a
de
D.
F ancisco
Gómez
Espinosa
de
los
Mon¬
e os.»
Las
odas
son
ein e
y
cua o
en
núme o,
diez
y
ocho
co espondien es
á
las
láminas
que
ado ¬
naban
la
plaza
en
su
ci cun e encia,
cua o
que
se
pusie on
en
los
es e os
del
abe náculo
del
al a
del
cen o,
y
o as
dos
que
se
coloca on
en
la
Plaza
Nue a
y
en
el
Pila
del
To o.
Las
p ecede
la
de¬
dica o ia
al
limo.
A zobispo
S .
Moscoso,
una
b e e
desc ipción
de
la
plaza
y
la
indicación
del
pen¬
samien o.
En
es a
indicación
leemos
algunas
ases
que
nos
ilus an
sob e
el
asun o
de
las
p ime as
poesías
de
su
ju en ud.
«Mi
musa,
dice
(p.
4),
solo
acos umb ada
á
can a
en
algunos
a os
de
pasa iem¬
po
las
sencillas
dulzu as
del
campo,
los
place es
del
pu o
amo
y
la
inocen e
amis ad,
no
ha
podido
alza
su
uelo
has a
un
asun o
an
sublime....»
Si
ue a
líci o
aplica
ácomposiciones
con
pos e io idad
imp esas
es a
mani es ación
an icipada,
hab ía
que
admi i ,
en
concep o
p obable,
que
g an
núme¬
o
de
las
composiciones
publicadas
en
la
p ime a
pa e
de
sus
poesías
lí icas
(Lond es,
4858,
.
M
),
po
ejemplo,
La
Espigade a,
La
niña
descolo ida,
La
Ba que a,
Las
Anac eón icas,
Los
Besos,
Las
A es,
Venus
y
los
Amo es
e c.,
que
lle an
el
sello
de
la
imi ación
clásica
ó
del
gus o
de
los
poe as
del
siglo
XVIII,
pe enecen
á
es as
canciones
á
que
alude.
Como
quie a
que
sea
de
es as
cosas,
la
colec¬
ción
de
odas
ag adó
an o
á
odos,
que
mo ido
de
los
gene ales
aplausos
su
espléndido
y
opulen o
ío
mani es ó
su
complacencia
al
poe a,
el
dia
que
se
ija on
las
odas
en
la
plaza,
en egándole
un
ce ado
ca ucho
eple o
al
pa ece
de
con i u as.
Cuen a
el
mencionado
S .
Aguile a,
con
e e encia
á
pe ¬
sonas
de
su
amilia,
que
siendo
ya
en ada
la
noche,
deseoso
de
conoce
el
egalo
de
su
pad ino,
se
ap oximó
á
una
ienda
pa a
mi a
á
la
luz,
que
salía
de
la
misma,
el
con enido
del
ca ucho.
Figú ese
la
aleg ía
del
jo en
al
pe cibi
con
so p esa
el
elumb an e
b illo
de
monedas
de
o o
en
espe able
can idad.
Media
ho a
después
llegaba
á
su
casa
p ecedido
de
dos
dependien es
de
una
lib e ía,
ca ga¬
dos
de
cuan os
lib os
habían
o mado
has a
en onces
el
obje o
de
su
codicia
es udiosa.
(2)
An es
en
Oc ub e
de
4804
había
sido
nomb ado
po
el
Excmo.
é
limo.
S .
A zobispo,
Re¬
gen e
de
las
cá ed as
de
Filoso ía
en
su
mismo
colegio,
y
en
4802
P esiden e
de
la
misma
acul ad.
(3)
Lib o
de
claus os
celeb ados
en
la
eal
é
impe ial
Uni e sidad
de
le as
de
G anada,
desde
el
año
4800
al
4809,
.
46.
17
Doc o es
de
odas
acul ades,
Regen e
pa a
la
Cá ed a
de
É ica
ó
Filoso ía;
en
1803
juez
pa a
el
concu so
de
oposición
á
dicha
Cá¬
ed a;
en
11
de
No iemb e
Consilia io
ilóso o;
en
Mayo
de
1804
se
le
comisionó
pa a
con es a
á
un
seño
Oido ;
inalmen e,
habién¬
dose
opues o
en
6
de
Se iemb e
á
la
Cá ed a
de
É ica,
acan e
po
ascenso
de
D.
Na ciso
He edia,
ap obados
sus
eje cicios
y
ob eni¬
do
en
su
a o
el
p ime
luga
en
la
p opues a
de
los
Jueces,
omó
posesión
de
la
misma
en
17
de
Ab il
de
1805
('),
á
la
sazón
que
solo
enia
diez
y
ocho
años.
No
es
ocasión
de
enume a
las
nue as
comisiones
(
*
2
)
que
le
con ió
el
Claus o
desde
es a
época,
ni
de
eseña
los
in o mes
cu¬
iosos
y
medi ados
(
3
)
que
con inuamen e
b o aban
de
su
pluma;
bas e
deci ,
que
siendo
muy
escasos
en
gene al
los
da os
que
se
conse an
en
nues o
a chi o
de
los
p o eso es
de
es e
iempo,
no
apa ece
medida
no able
en
que
no
se
mues e
como
p omo edo
ó
enca gado
el
ca ed á ico
de
É ica.
(
I)
(bulen,,
.
53
.,
.
72,
82
„
109,
124.
(2)
Fol.
134
y
siguien es.
(3)
En e
ellos
me ece
a ención
muy
no able
el
in o me,
que
p esen ó
en
unión
con
el
D .
D.
U ¬
bano
Nie o
Na a o
en
13
de
Diciemb e
de
1806,
sob e
el
es ado
de
la
acul ad
de
Filoso ía
en
es a
Uni e sidad,
y
las
mejo as
de
que
e a
suscep ible.
Según
dicho
in o me,
que
se
conse a
á
la
le a
en
el
lib o
de
Claus os
ci ado
( ol.
257
—
270)
y
con o me
al
Plan
de
Es udios
de
1776
se
cu saban
en
la
Filoso ía,
la
Lógica,
la
Me a ísica,
la
Mo al,
la
Física
gene al
y
especial,
y
la
Química,
y
en
las
Ma¬
emá icas
,
conside adas
como
p elimina es
de
los
es udios
ilosó icos,
las
Pu as
en
es
años,
en
a en¬
ción
á
no
p esen a se
alumnos
pa a
el
es udio
de
las
Mix as.
Se
es udiaba
la
Química
po
los
elemen¬
os
de
Chap al,
las
Ma emá icas
po
el
compendio
de
D.
Juan
Jus o
Ga cía,
y
la
Filoso ía
po
la
del
A zobispo
de
Lyon,
(co egida
po
los
p o eso es
de
los
e o es
del
ca esianismo),
p oponiéndose
po
los
in o man es
que
el
es udio
de
la
Física
se
haga
po
au o es
mas
al
alcance
de
los
conocimien os
mode ¬
nos
y
en
cas ellano,
que
las
nociones
de
Química
se
comp ueben
con
los
apa a os
indispensables,
que
se
con ie a
en
ja dín
bo ánico
el
hue o
concedido
á
es e
in,
que
los
cu sos
de
Ma emá icas
sean
igu¬
osos
,
simul áneos
y
asimilables
á
la
Filoso ía,
que
en
el
de
É ica
se
sus i uya
la
ob a
del
Lugdunen-
se
po
las
Ins i uciones
iu is
na u ae
Almici,
que
no
se
admi an
ce i icaciones
de
colegios
ni
de
eli¬
giosos
en
luga
de
p uebas
académicas,
y
que
se
des ie e,
en
in,
el
abuso
de
en a
g aduados
de
o a
acul ad
con
los
maes os
de
Filoso ía
á
sus
exámenes,
al ando
á
la
conside ación
debida
al
Claus¬
o
de
ilóso os
y
á
sus
ca ed á icos.
«Po
qué
azón,
dicen
( .262
.),
ha
de
se
enida
an
en
desp e¬
cio
es a
acul ad
que
las
demás
han
de
in adi
sus
de echos
y
p e oga i as?»
Señalan,
asimismo,
co¬
mo
la
p ime a
y
mas
u gen e
e o ma
la
do ación
de
las
cá ed as,
medida
po
que
an o
había
clamado
la
Uni e sidad
en
años
an e io es.
«Es a
necesidad
de
do aciones,
añaden,
es
aun
mayo
en
las
cá e¬
d as
de
Filoso ía
que
en
las
demás;
la
azón
de
es a
di e encia
es
muy
sencilla:
los
que
se
dedican
á
explica
o as
acul ades
log an
en
ello
la
en aja
de
ins ui se
mas
á
ondo,
y
amaes a se
en
una
ciencia
que
les
ha
de
p opo ciona
acomodos
y
medios
de
adqui i
una
subsis encia
hon osa
;
po
el
con a io,
el
que
se
consag a
al
cul i o
de
la
Filoso ía
¿qué
espe anza
puede
ene
?
Aunque
se
a en¬
aje
en
es a
ciencia,
no
e á
an e
sí
ni
des inos
ni
empleos
á
que
deba
aspi a ,
y
es o
ha á
desmaya
sus
ue zas.»
18
Así
le
emos
p opone
al
Claus o
el
cambio
de
ob as
de
ex o
in o ma
sob e
la
con eniencia
del
es udio
de
la
Mo al
pa a
las
Leyes
(
'),
ya
enca gándose
de
pedi
al
Gobie no
las
do acio¬
nes
de
las
Cá ed as
(’),
ya
in e iniendo
ambién
como
ocal
ele¬
gido
pa a
el
nomb amien o
del
S .
Rec o
(
4
)
.
Po
es os
cuidados
no
ol idó
en e amen e
su
a o i o
cul o
á
las
musas.
No
solo
les
consag aba
los
escasos
ocios
que
le
conce¬
dían
sus
mul iplicadas
a eas,
si
que
man enía
co espondencia
epis¬
ola
sob e
sus
e sos
con
algunos
indi iduos
de
Academias
y
Cue ¬
pos
cien í icos
(
5
)
.
Se íale
ademas
de
gene oso
es imulo
en
sus
abajos
la
emulación
con
sus
doc os
amigos
los
Maes os
D.
Ra¬
món
de
la
Roca,
poe a
gadi ano,
y
el
p esbí e o
D.
Ma iano
Sicilia,
o ado
co ec o
y
esc i o
de
buen
gus o
(“),
que
le
di igía
consejos
sob e
sus
ob as,
an
llenos
de
acie o
y
p o undidad
c í ica,
como
icos
de
celo
y
since idad.
Asociado
ambién
á
dos
p o eso es
de
g an
ama
D.
An onio
Fe nandez
Gallegos
y
D.
Miguel
Moline o,
c?
(1)
Ibidem.
(2)
Ibidem,
.
496.
.
TT
;
...
(
3
)
p
o
Real
o den
dada
en
San
Ilde onso
en
51
de
Agos o
de
1807,
se
p e ino
a
es a
Uni e sidad
que
emi iese
una
azón
de
las
do aciones
que,
a endidas
las
ci cuns ancias
del
país,
debie an
ene
las
Cá ed as
exp esadas
en
el
nue o
Plan
de
Es udios,
á
que
espondió
con
el
acue dei
del
Claus o
de
14
de
Se iemb e,
p oponiéndose
se
asignase
á
los
ca ed á icos
de
La ín
y
de
Filoso ía
elemen al
un
sueldo
a iable
en e
7,700
y
11,000
eales,
y
á
los
que
hoy
ienen
ca ego ía
de
acul ad,
po
ejem¬
plo
los
de
Ma emá icas
supe io es,
Economía
polí ica
y.Leyes
de
ece
á
quince
mil,
sin
con a
de¬
echos
de
g ados,
sueldo
deco oso
pa a
aquella
época
en
que
el
alo
del
dine o
e a
mas
ele ado
que
en
el
dia.
(Es e
p oyec o
ué
ap obado
en
odas
sus
pa es,
y
empezó
á
egi
en
15
de
No iemb e
de
1807)
Del
mismo
esul a
y
de
Claus os
pos e io es,
que
hubo
cá ed as
de
G iego
y
de
Heb eo
en
es a
Uni e sidad,
de
Álgeb a
aplicada
á
la
Geome ía
y
de
Dinámica,
ayudan e
de
Química,
maqui¬
nis a,
ja din
bo ánico
e c.,
ele ándose
el
p esupues o
del
pe sonal
apa e
de
Maes o
de
ce emonias,
mozos
y
bedeles
á
la
can idad
de
359,740
s.
Ibidem
,
.
519-520,
541,
5o3
(4)
Ibidem,
.
549.
,
,.
.
(5)
El
año
1806
le
habia
llamado
á
su
seno
la
Academia
de
Bellas
Le as
de
Cádiz,
a
la
cual
di i¬
gió
di e en es
composiciones.
,
_
,
,
(6)
Habíale
p ecedido
es e
a ón
espe able
en
el
ca go
de
P esiden e
que
desempeñaba
en
el
co¬
legio
de
San
Miguel,
donde
ue a
su
maes o
,
y
es
ama
que
desde
la
época
en
que
el
D .
Ma ínez
concluyó
el
es udio
de
la
Filoso ía
se
o mó
una
con e encia
académica
en e
el
Rec o
de
la
Uni e ¬
sidad
que
lo
e a
el
D .
D.
An onio
P ie o
Mo eno,
y
los
S es.
Sicilia,
Mo a,
He edia
y
Ma ínez
de
la
Rosa,
discu iéndose
en
la
misma
pun os
con o e idos
de
Filoso ía
y
Li e a u a.
Nomb ado
Sicilia
en
1805
cu a
de
Albuñol,
man u o
co espondencia
con
D.
F ancisco
Ma ínez
de
la
Rosa,
de
la
cual
he¬
mos
leído
una
pa e
que
nos
ha
anqueado
nues o
e udi o
amigo
D.
Gab iel
de
Bu gos.
Con
ella
he¬
mos
is o
sin
i ma
una
imi ación
de
la
conocida
oda
de
Ho acio:
Lydia,
dic
,
pe
omnes,
e c.,
y
i ¬
mado
con
el
pseudónimo
Ma ón
un
sone o
con a
el
p epo en e
en onces
P íncipe
de
la
Paz,
jun amen e
19
.
humanis as
dis inguidos,
empezó
á
publica
en
es a
Capi al
un
pe¬
iódico
in i ulado
El
Dia io,
que
adqui ió
celeb idad
nada
común
po
su
galano
es ilo
y
edacción
a iada
y
ag adable.
con
una
sá i a
li e a ia
po
el
es ilo
de
la
de
Jo ge
Pi illas,
acompañada
de
no as
acla a o ias,
esc i¬
as
ambas
poesías
en
la
có e,
como
demues a
es e
e so
de
la
segunda:
«Que
g acias
á
un
papel,
que
Dios
maldiga,
Que
se
llama
el
Dia io
en
es a
có e.»
A
pesa
de
que
los
esc i os
que
enemos
delan e
aluden
alguna
ez
al
Dia io
que
publicaba
el
D .
Ma ínez
en
unión
con
o os
li e a os,
no
pa ece
que
á
él
se
e ie a
en
es e
pasaje,
así
po
la
ci cuns¬
ancia
indicada,
como
po
decla a
en
la
no a
p ime a
que
el
Dia io
se
ha
con e ido
en
ez
de
en
un
pe iódico
ins uc i o
en
un
libelo
desp eciable.
El
au o
de
la
sá i a
se
decla a
andaluz
en
un
pasaje,
censu a
ag iamen e
la
oda
al
comba e
de
T a alga
de
D.
Manuel
José
Quin ana,
y
enal ece
el
alo
li¬
e a io
de
la
Poé ica
y
Re ó ica
de
Sánchez
Ba be o.—Asimismo
hay
en e
dichos
papeles
una
égloga
con
la
designación
de
VIII,
que
pa ece
del
S .
Ma ínez
de
la
Rosa,
y
una
elegía
que
indudablemen e
lo
es,
con
una
concienzuda
c í ica
de
D.
Ma iano
Sicilia,
echa
de
Albuñol
á
17
de
Mayo
de
1806.
En
es a
elegía
deplo a
que,
al
cumpli se
sus
diez
y
nue e
ab iles,
mi e
le an a se
la
e ible
nube
que
á
á
cub i
con
sus
somb as
el
cla o
cielo
de
su
edad
lo ida,
mani es ando
que
en
su
men e
en ia ía
lejos
la
ambición
insaciable,
la
sed
a dien e
de
pública
opinión,
du os
ma i ios
de
los
homb es
ilu¬
sos
,
y
consag ada
al
amo
su
exis encia;
si
no
supie a
que
es o
iene
ambién
su
in,
oda
ez
que
ha
de
llega
dia
en
que
apenas
pod á
p onuncia
el
nomb e
de
su
amada,
quedando
ama illos
sus
b azos
.desca nados
Lánguidos
cual
las
amas
de
los
sauces,
mu iendo
como
mue e
odo,
pues
la
mue e
op ime
la
ie a
con
ce o
de
hie o
lanzando
de
la
débil
ida
á
la
e e nidad
sin
lími es,
que
llena
la
p esencia
de
Dios,
y
dó
..mil
siglos
Pié dense
en
ella
como
le e
pluma
En
el
inmenso
ma ;
concluyendo
con
una
apos o e
á
D.
An onio
P ie o,
su
an iguo
maes o
y
di un o
amigo,
que
em¬
pieza
así:
.Ca o
maes o,
Tú,
sin
pa o
desde
la
oscu a
huesa,
Ves
el
iempo
ola ,
sin
que
hado
ad e so
De
ing a os
homb es
en
daña
e sados
Te
aquejen
mas,
ni
u ben
u
eposo;
Ay!
que
con ino
en
la
anquila
noche
Cuando
en
los
ye os
b azos....
Reposa
el
Uni e so,
oi
me
pa ece
¡
O
sabio
amigo!
los
dolien es
ayes
Que
en
el
lecho
de
mue e
despedias....
»
En e
los
mismos
se
halla
un
omance
bu lesco
en
le a
al
pa ece
de
D.
F ancisco
Ma ínez
de
la
Rosa,
en
que
esponde
á
la
con es ación
de
una
c í ica
hecha
p obablemen e
en
El
Dia io
g anadino
de
una
comedia
i ulada
El
Ca pin e o
de
Libonia
,
con
no as
y
los
esbozos
del
mismo
omance
con
muy
ecuen es
co ecciones.
También
hay
una
ca a
de
un
académico
llamado
Ramón,
p obablemen e
el
que
se
dis azaba
con
el
anag ama
de
Ma ón,
en
pseudónimo,
á
sabe ;
su
compañe o
D.
Ramón
de
la
Roca,
donde
juzga
un
abajo
de
nues o
poe a
p epa ado
pa a
un
concu so
y
la
égloga
ci ada,
o¬
gándole
á
su
ez
le
esc iba
un
dic ámen
sob e
algunas
composiciones
suyas,
en
ono
de
g an
ca iño
y
amilia idad.
Finalmen e,
o a
epís ola
de
con enido
pu amen e
li e a io
di igida
po
D.
F ancisco
Ma ínez
de
la
Rosa
á
D.
Ma iano
Sicilia,
pidiéndole
su
consejo
sob e
la
elegía
ex ac ada
y
o as
dos
piececi as,
con
ases
llenas
de
since idad
y
espe o.
Po
las
eo ías
que
desen uel e
en
es a
epís ola
se
é
su
abundan e
lec u a
en
la
poesía
clásica
la ina,
en
la
con empo ánea
nacional
y
en
la
de
anceses,
ingleses
é
i alianos,
en
nume osos
ejemplos
de
Ho acio,
Young,
Fló ian,
I ia e,
Cien uegos
y
Quin ana.