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Elogio fúnebre del Doctor D.F. Martínez de la Rosa leido en la Universidad Literaria de Granada en el claustro público de la misma

Fernández y González, Francisco

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F ancisco Ma ínez Ve dejo y D. a Luisa de la Rosa, pe sonas dis inguidas, de lo mas ilus e y no able de es a Ciudad ( 1 2 ) , Desde muy niño mos ó un ingenio p ema u o, y mas de una ez nos mani ies a en sus ob as que ha cul i ado la poesía desde la in ancia. Alen ados sus pad es con an elices disposiciones, no pe dona on des elo, á in de p opo ciona le una educación que des¬ a olla a an galla das acul ades, adoc inándolo bajo la di ección de excelen es maes os ( 3 ) , así en los udimen os de la g amá ica pa ia y educación eligiosa, como en el conocimien o de la lengua del Lacio, que poseyó con la p o undidad que decla a su aducción de la Poé ica. Tenia apenas doce años y había es udiado Re ó ica, Poé ica, Geog a ía, Mi ología é His o ia an igua ( 4 ) , cuando con el ca ác e de colegial de San Miguel se ma iculó en es a Uni¬ e sidad ( 5 ) . (1) Así esul a de su pa ida de bau ismo, encon ada po nues o que ido compañe o D. José So¬ moza y Llanos en la iglesia pa oquial de San a Ma ía Magdalena de es a ciudad. De la misma apa e¬ ce que en la pila se le pusie on los nomb es: F ancisco de Paula , Je ónimo, Meli on, Manuel, Jose y Ma ía del Cá men, habiendo sido pad ino D. Manuel Ma ínez Ve dejo, y es igos D. Diego Ma í¬ nez A oyo, D. Juan de Bu gos y D. An onio Ce ino, medio acione o de la Ca ed al. Véase en el a chi o de la e e ida Iglesia, lib o XVII, ol. 526. (2) Su io pa e no I). Manuel Ma ínez Ve dejo, cuya iqueza ha quedado en adagio, ué condeco¬ ado con la C uz de Cá los III, p e ia la co espondien e in o mación de nobleza. (3) Fue on los suyos pa a las p ime as le as D. C is óbal de U bina, que po espacio de mucho iempo conse ó después un Colegio en las casas inmedia as á las monjas de Sanc i-Spi i us, y pa a la La inidad y o os amos de Humanidades el Maes o D. José Ga ci-Pe ez de Va gas, Ca ed á ico de Elocuencia de es a impe ial Uni e sidad, en el es udio pa icula que enia en su casa. (4) La no icia de es os es udios es á omada de una elación de los mé i os, g ados y eje cicios li¬ e a ios del D . D. F ancisco Ma ínez de la Rosa, expedida en 16 de Agos o de 1804 po el Sec e a¬ io de la Uni e sidad el Maes o D. Tomás Ga cía, en i ud de documen os an e él exhibidos, y que se halla imp esa en dos hojas en 4.° En dicho documen o, que hemos podido consul a , g acias á la amabilidad del espe able magis ado de es a Audiencia, D. José de Aguile a, an iguo amigo y com¬ pañe o de D. F ancisco Ma ínez, se indica que ob u o di e en es p emios en dos ce ámenes públi¬ cos, que se celeb a on po los alumnos del mencionado p o eso Ga ci-Pe ez de Va gas. (5) Enca gado el H del p esen e mes, en i ud de comisión hon osa del S . Rec o de es a Uni¬ e sidad el D . I). Pablo González Hueb a, de esc ibi es e elogio, ué mi p ime cuidado acudi al a ¬ chi o de la misma, donde espe aba encon a abundan es documen os en los papeles ela i os al colegio de San Miguel, ulga men e llamado de los Ve des. Po desg acia dichos papeles no habían ido á pa a allí á la ex inción del Colegio, siendo inú iles las pesquisas empleadas pa a halla los. De¬ enido po es a causa al p incipio de mi in es igación, me encon é á mi amigo i). Joaquín Ama y RESENA DE SUS PROGRESOS ACADÉMICOS. Co ía el mes de Oc ub e de 1799. El gue e o del siglo había desemba cado en E ejus, lle ando en su cabeza los lau eles de las Pi ámides de Al-Á ix y Ábu-Ki , su en e enneg ecida po el a dien e sol de Egip o medi aba el 18 de B uma io, soñando aca¬ so la diadema impe ial; la Eu opa suspensa pe manecía anquila la íspe a del nue o d ama que debia ep esen a se desde el Ne a al Tajo, cuando iniciaba su ca e a uni e si a ia en es a Ciudad un adolescen e poco adelan ado aun en es a u a, de pelo cas año y ez blanca (') somb eada con un in e melancólico, ju ando obedece al S . Rec o , y ma iculándose en Lógica. El u u o en iado á Ma in, p o eso del Semina io de San Cecilio, que me sugi ió la idea de inqui i su pa ade o en el a chi o a zobispal, po se el colegio de San Miguel de p o ección de los limos. A zobispos, o e¬ ciéndome asimismo el da o de encon a se en el colegio de Niñas Nobles de es a ciudad, p o egido po su Ilus ísimo P elado, los e a os de los an iguos a ones eminen es que había p oducido el co¬ legio de San Miguel. T asladados inmedia amen e á aquel colegio, nos con encimos de que nada con¬ se a del de San Miguel ue a de las mencionadas pin u as; mas al pasa al a chi o a zobispal ena¬ ció nues a espe anza al hace nos p esen e el en endido Sec e a io del Excmo. é limo. A zobispo el S . D. Vic o iano Ca o, Rec o hoy de San Cecilio, que po lo menos se encon a ían allí los expe¬ dien es de p uebas de pu eza de sang e , habiendo sido el colegio de San Miguel con el Eclesiás ico, de aquellos en que con igo se exigía dicha p ueba has a los úl imos iempos. Dispues o á compla¬ ce nos, nos anqueó además con suma amabilidad el a chi o, encomendando á un o icial de la Se¬ c e a ía, á pesa de sus mul iplicadas ocupaciones, que nos busca a cuan o pudie a halla se del colegio de San Miguel. Encon ados los expedien es de p uebas, no po es o pudimos sa is ace nues o de¬ seo, pues egis ado una á una po es eces el c ecidísimo núme o de p uebas de los colegiales que ing esa on del año 1790 al 1808, no dimos con el que e a obje o de nues as in es igaciones, que po ci cuns ancias igno adas no se hallaba en su si io. La exis encia, empe o, de dicha p ueba no puede duda se, eco dando el Excmo. é limo. S . A zobispo ac ual de es a Diócesis, an iguo Sec e a¬ io del S . Moscoso, que el expedien e de an dis inguido alumno ha pasado po sus manos. (1) Algunos de es os po meno es se han conse ado en el lib o de ma ículas de 1799, co espon¬ dien e á Filoso ía, un asien o al ol. 13; dice de es a mane a: « D. F ancisco de Paula Ma ínez de la Rosa, na u al de es a Ciudad, pequeño, blanco, pelo cas a¬ ño, de edad de doce años, ju ó obedece al S . Rec o , y se ma iculó pa a Lógica.» Indicaciones semejan es se encuen an en las ma ículas de los años pos e io es, con la única al e ación de señala di e encias en la es a u a y en el colo del os o. 12 negocia con los ingleses, que bu ló la igilancia de los agen es napoleónicos, el ep esen an e de G anada en las Co es del año 13, el di ec o de la Academia Española y p esiden e del Cong eso, el sabio que ha de amado ondas de disc eción y de luz del océa¬ no de su in eligencia p i ilegiada en odas las cues iones di íciles, y ci cuns ancias aza osas po que ha pasado nues a nación, se ace caba con halagüeña espe anza á es a casa del sabe pa a ju a ¬ le adhesión, y demanda le ciencia. En ó en la ca e a de las le as con an gene oso a dimien o, que en b e e espacio, se enseño eó su espí i u de odos los amos de la iloso ía, no solo de la Lógica y E ica, acos umb ado pas o y p epa ación de los es udian es ulga es, si que ambién de las lenguas g iega, ancesa é inglesa ('), y aun de las Ma emá icas y Física ( 1 2 ) , es udios abandonados y casi pe eg inos en aquella época en algunas Uni e sidades de España. Tan no ables ue on sus p og esos, que en 1801 había con¬ cluido el es udio de la Filoso ía, ecibiendo el g ado de Bachille po aclamación en 28 de Mayo del año e e ido, y en 27 de Oc u¬ b e, á los 14 años de edad, el de Licenciado y Maes o en A es ( 3 ) . (1) Cu só la p ime a en la Uni e sidad, y es udió las dos úl imas en el exp esado colegio. (2) Véase la «Relación» mencionada. (5) « Pa a ecibi el g ado de Bachille en Filoso ía, dice la hoja ci ada, en luga de es cua os de ho a que p e ienen las eales ó denes, su ió un exámen de es ho as, en el que se po ó con el mayo lucimien o, á p esencia del Rec o , Ca ed á icos, Doc o es, Maes os, Minis os Togados de es a Chancille ía, Colegios, indi iduos de los cabildos y o as pe sonas li e a as, log ando la singula ap o¬ bación pe acclama ionem . Igualmen e con la misma p esencia de ánimo u o dos ho as y media de exámen pa a ecibi el g ado de Licencia u a y Magis e io en A es, ob eniendo igual acep ación y ap obación.» G angeá onle an o ap ecio es as mues as de aplicación nada comunes, que exci a on el celo del Excmo. ó limo. P elado de la Diócesis y Juez p o ec o del colegio de San Miguel, que lo e a á la sazón el A zobispo D. Juan Manuel de Moscoso, pa a p emia de una mane a dis inguida sus no ables adelan os. Con es e mo i o cuen a el espe able A zobispo, que hoy ige es a Diócesis, el Excmo. é limo. S . D. Sal ado José de Reyes (á cuya amabilidad suma debemos muchos da os de es as memo ias, po habe conocido á D. F ancisco desde su en ada en el colegio), que á pesa de la escasez de en as del colegio de San Miguel, sos enido en e amen e po las cuo as de los colegiales, dispuso el ene able S . Moscoso se hon ase el mé i o de aquel ilus e alumno con la concesión de media beca de g acia. Á es e bene icio alude, sin duda, el es imonio de econocimien o que consag a á dicho P elado el D . Ma ínez de la Rosa en su dedica o ia á unas poesías en hono de la es i idad del Co pus, de las cuales habla emos después. 13 No menos b illan e en el es udio de las Leyes, habiendo empe¬ zado á cu sa las en aquella sazón, ecibió el g ado de Bachille en Claus o pleno en 13 de Ab il de 1803, po unanimidad de o os, y comple ando en un solo año los es udios eque idos en on¬ ces pa a los g ados de Licenciado y de Doc o , los ecibió ambién á Claus o y po unanimidad en 1804. Aquí concluye su hon osísima ida de es udian e ( 1 ) , mos án¬ dose desde es e momen o en el es adio del p o eso ado público, cuya ca e a inició con no menos en idiables lau os. ( i ) Resul a de la Relación de Mé i os » que siendo colegial de San Miguel, ué comisionado a¬ ias eces po su comunidad como alumno Sob esalien e pa a a güi en los ac os de la Uni e sidad del colegio de San iago, habiendo sos enido en la Uni e sidad cua o conclusiones públicas de É ica y una de Física, y en su colegio impe ial o a de Lógica, como P esiden e. 4 PRIMEROS ESCRITOS LITERARIOS DEL De. MARTINEZ. SU ENTRADA Y MERECIMIENTOS HONROSOS EN LA CARRERA DEL MAGISTERIO. Habíase madu ado con su es ancia en el colegio de S. Miguel aquel ma a illoso ins in o poé ico, que anuncia a desde sus p ime¬ os años su alen o p ecoz pa a el a e. Sin con a un saine e (’) que ci culó manusc i o en e sus compañe os, a ios discu sos p o¬ nunciados delan e de las Au o idades con ocasión de exámenes pú¬ blicos, como ampoco algunas composiciones lige as que se han pe dido, han llegado imp esas has a noso os en e los u os de su emp ana edad, una oda esc i a con ocasión de exámenes en su an igua escuela de educación p ima ia ( 2 ) , á la sazón que e a cole¬ gial ilóso o, y una colección de odas en hono de la sac osan a (1) Debemos algunos po meno es de es a composición que ocupó sus ocios de escola , así como la no icia de la misma, á D. Juan Rod íguez de Aumen e y D. José de Aguile a, condiscípulos y ami¬ gos del di un o. (2) Es a composición, cuya p ime a no icia debemosá los S es. D. Ped o Mi asol y D. Gab iel de Bu gos, empieza así: < Adonde, á do se ue on Aquellos dulces dias inocen es Que mi delicia hicie on, e c.» Se encuen a imp esa con a ios discu sos y una Declamación con a la igno ancia de D. Ma iano Sicilia en una Memo ia li e a ia de dicho exámen, celeb ado en 2 de Junio de 1800, cuando su au o apenas enia ece años. De es a Memo ia a ísima en e los cu iosos, posee un ejempla que nos ha acili ado nues o e udi o amigo D. Juan Rod íguez Aumen e. 16 Euca is ía , compues as pa a el ado no de la plaza en la unción del Co pus el año de 1805, no ables po la co ección de sus o mas, y es ilo ácil y elegan e ( 1 ) . Xi deja on de se pa e es as mues as de ingenio á aumen a su epu ación académica. Desde 1802 ( 4 ) la Uni e sidad enia señalándole con inequí¬ ocas mues as de ap ecio, escogiéndole po su capacidad pa a co¬ misiones de impo ancia, como esul a de documen os exis en es. En el Claus o celeb ado po la misma en 18 de Ene o del año e¬ e ido, ue nomb ado Sus i u o de la Cá ed a del p ime cu so de Ma emá icas ( 3 ) , en dicho año y en l.° de Oc ub e, en Claus o de (1) E s e imp eso que con algunas composiciones inédi as del S . Ma ínez de la Rosa y pa e de su co espondencia con el doc o p esbí e o su maes o y p esiden e en el colegio de San Miguel D. Ma¬ iano Sicilia, nos ha sido gene osamen e anqueado po su poseedo nues o espe able amigo D. Ga¬ b iel de Bu gos, lle a el siguien e í ulo: «Odas á los a ibu os de Dios que b illan en la sac osan a Euca is ía , can adas po el doc o D. F ancisco de Paula Ma ínez de la Rosa, ca ed á ico de E ica en es a impe ial Uni e sidad, y p esiden e de Filoso ía en el colegio de San Miguel, y con que es a M. N. Y M. L. ciudad de G anada ado nó la plaza y es ación en la solemnidad del San ísimo Sac a¬ men o en es e año de 1805, siendo comisa ios los seño es D. Manuel Ma ínez Ve dejo, ein iqua o, y L). Ped o Bena ides, Ju ado.=G anada.=En la imp en a de D. F ancisco Gómez Espinosa de los Mon¬ e os.» Las odas son ein e y cua o en núme o, diez y ocho co espondien es á las láminas que ado ¬ naban la plaza en su ci cun e encia, cua o que se pusie on en los es e os del abe náculo del al a del cen o, y o as dos que se coloca on en la Plaza Nue a y en el Pila del To o. Las p ecede la de¬ dica o ia al limo. A zobispo S . Moscoso, una b e e desc ipción de la plaza y la indicación del pen¬ samien o. En es a indicación leemos algunas ases que nos ilus an sob e el asun o de las p ime as poesías de su ju en ud. «Mi musa, dice (p. 4), solo acos umb ada á can a en algunos a os de pasa iem¬ po las sencillas dulzu as del campo, los place es del pu o amo y la inocen e amis ad, no ha podido alza su uelo has a un asun o an sublime....» Si ue a líci o aplica ácomposiciones con pos e io idad imp esas es a mani es ación an icipada, hab ía que admi i , en concep o p obable, que g an núme¬ o de las composiciones publicadas en la p ime a pa e de sus poesías lí icas (Lond es, 4858, . M ), po ejemplo, La Espigade a, La niña descolo ida, La Ba que a, Las Anac eón icas, Los Besos, Las A es, Venus y los Amo es e c., que lle an el sello de la imi ación clásica ó del gus o de los poe as del siglo XVIII, pe enecen á es as canciones á que alude. Como quie a que sea de es as cosas, la colec¬ ción de odas ag adó an o á odos, que mo ido de los gene ales aplausos su espléndido y opulen o ío mani es ó su complacencia al poe a, el dia que se ija on las odas en la plaza, en egándole un ce ado ca ucho eple o al pa ece de con i u as. Cuen a el mencionado S . Aguile a, con e e encia á pe ¬ sonas de su amilia, que siendo ya en ada la noche, deseoso de conoce el egalo de su pad ino, se ap oximó á una ienda pa a mi a á la luz, que salía de la misma, el con enido del ca ucho. Figú ese la aleg ía del jo en al pe cibi con so p esa el elumb an e b illo de monedas de o o en espe able can idad. Media ho a después llegaba á su casa p ecedido de dos dependien es de una lib e ía, ca ga¬ dos de cuan os lib os habían o mado has a en onces el obje o de su codicia es udiosa. (2) An es en Oc ub e de 4804 había sido nomb ado po el Excmo. é limo. S . A zobispo, Re¬ gen e de las cá ed as de Filoso ía en su mismo colegio, y en 4802 P esiden e de la misma acul ad. (3) Lib o de claus os celeb ados en la eal é impe ial Uni e sidad de le as de G anada, desde el año 4800 al 4809, . 46. 17 Doc o es de odas acul ades, Regen e pa a la Cá ed a de É ica ó Filoso ía; en 1803 juez pa a el concu so de oposición á dicha Cᬠed a; en 11 de No iemb e Consilia io ilóso o; en Mayo de 1804 se le comisionó pa a con es a á un seño Oido ; inalmen e, habién¬ dose opues o en 6 de Se iemb e á la Cá ed a de É ica, acan e po ascenso de D. Na ciso He edia, ap obados sus eje cicios y ob eni¬ do en su a o el p ime luga en la p opues a de los Jueces, omó posesión de la misma en 17 de Ab il de 1805 ('), á la sazón que solo enia diez y ocho años. No es ocasión de enume a las nue as comisiones ( * 2 ) que le con ió el Claus o desde es a época, ni de eseña los in o mes cu¬ iosos y medi ados ( 3 ) que con inuamen e b o aban de su pluma; bas e deci , que siendo muy escasos en gene al los da os que se conse an en nues o a chi o de los p o eso es de es e iempo, no apa ece medida no able en que no se mues e como p omo edo ó enca gado el ca ed á ico de É ica. ( I) (bulen,, . 53 ., . 72, 82 „ 109, 124. (2) Fol. 134 y siguien es. (3) En e ellos me ece a ención muy no able el in o me, que p esen ó en unión con el D . D. U ¬ bano Nie o Na a o en 13 de Diciemb e de 1806, sob e el es ado de la acul ad de Filoso ía en es a Uni e sidad, y las mejo as de que e a suscep ible. Según dicho in o me, que se conse a á la le a en el lib o de Claus os ci ado ( ol. 257 — 270) y con o me al Plan de Es udios de 1776 se cu saban en la Filoso ía, la Lógica, la Me a ísica, la Mo al, la Física gene al y especial, y la Química, y en las Ma¬ emá icas , conside adas como p elimina es de los es udios ilosó icos, las Pu as en es años, en a en¬ ción á no p esen a se alumnos pa a el es udio de las Mix as. Se es udiaba la Química po los elemen¬ os de Chap al, las Ma emá icas po el compendio de D. Juan Jus o Ga cía, y la Filoso ía po la del A zobispo de Lyon, (co egida po los p o eso es de los e o es del ca esianismo), p oponiéndose po los in o man es que el es udio de la Física se haga po au o es mas al alcance de los conocimien os mode ¬ nos y en cas ellano, que las nociones de Química se comp ueben con los apa a os indispensables, que se con ie a en ja dín bo ánico el hue o concedido á es e in, que los cu sos de Ma emá icas sean igu¬ osos , simul áneos y asimilables á la Filoso ía, que en el de É ica se sus i uya la ob a del Lugdunen- se po las Ins i uciones iu is na u ae Almici, que no se admi an ce i icaciones de colegios ni de eli¬ giosos en luga de p uebas académicas, y que se des ie e, en in, el abuso de en a g aduados de o a acul ad con los maes os de Filoso ía á sus exámenes, al ando á la conside ación debida al Claus¬ o de ilóso os y á sus ca ed á icos. «Po qué azón, dicen ( .262 .), ha de se enida an en desp e¬ cio es a acul ad que las demás han de in adi sus de echos y p e oga i as?» Señalan, asimismo, co¬ mo la p ime a y mas u gen e e o ma la do ación de las cá ed as, medida po que an o había clamado la Uni e sidad en años an e io es. «Es a necesidad de do aciones, añaden, es aun mayo en las cá e¬ d as de Filoso ía que en las demás; la azón de es a di e encia es muy sencilla: los que se dedican á explica o as acul ades log an en ello la en aja de ins ui se mas á ondo, y amaes a se en una ciencia que les ha de p opo ciona acomodos y medios de adqui i una subsis encia hon osa ; po el con a io, el que se consag a al cul i o de la Filoso ía ¿qué espe anza puede ene ? Aunque se a en¬ aje en es a ciencia, no e á an e sí ni des inos ni empleos á que deba aspi a , y es o ha á desmaya sus ue zas.» 18 Así le emos p opone al Claus o el cambio de ob as de ex o in o ma sob e la con eniencia del es udio de la Mo al pa a las Leyes ( '), ya enca gándose de pedi al Gobie no las do acio¬ nes de las Cá ed as (’), ya in e iniendo ambién como ocal ele¬ gido pa a el nomb amien o del S . Rec o ( 4 ) . Po es os cuidados no ol idó en e amen e su a o i o cul o á las musas. No solo les consag aba los escasos ocios que le conce¬ dían sus mul iplicadas a eas, si que man enía co espondencia epis¬ ola sob e sus e sos con algunos indi iduos de Academias y Cue ¬ pos cien í icos ( 5 ) . Se íale ademas de gene oso es imulo en sus abajos la emulación con sus doc os amigos los Maes os D. Ra¬ món de la Roca, poe a gadi ano, y el p esbí e o D. Ma iano Sicilia, o ado co ec o y esc i o de buen gus o (“), que le di igía consejos sob e sus ob as, an llenos de acie o y p o undidad c í ica, como icos de celo y since idad. Asociado ambién á dos p o eso es de g an ama D. An onio Fe nandez Gallegos y D. Miguel Moline o, c? (1) Ibidem. (2) Ibidem, . 496. . TT ; ... ( 3 ) p o Real o den dada en San Ilde onso en 51 de Agos o de 1807, se p e ino a es a Uni e sidad que emi iese una azón de las do aciones que, a endidas las ci cuns ancias del país, debie an ene las Cá ed as exp esadas en el nue o Plan de Es udios, á que espondió con el acue dei del Claus o de 14 de Se iemb e, p oponiéndose se asignase á los ca ed á icos de La ín y de Filoso ía elemen al un sueldo a iable en e 7,700 y 11,000 eales, y á los que hoy ienen ca ego ía de acul ad, po ejem¬ plo los de Ma emá icas supe io es, Economía polí ica y.Leyes de ece á quince mil, sin con a de¬ echos de g ados, sueldo deco oso pa a aquella época en que el alo del dine o e a mas ele ado que en el dia. (Es e p oyec o ué ap obado en odas sus pa es, y empezó á egi en 15 de No iemb e de 1807) Del mismo esul a y de Claus os pos e io es, que hubo cá ed as de G iego y de Heb eo en es a Uni e sidad, de Álgeb a aplicada á la Geome ía y de Dinámica, ayudan e de Química, maqui¬ nis a, ja din bo ánico e c., ele ándose el p esupues o del pe sonal apa e de Maes o de ce emonias, mozos y bedeles á la can idad de 359,740 s. Ibidem , . 519-520, 541, 5o3 (4) Ibidem, . 549. , ,. . (5) El año 1806 le habia llamado á su seno la Academia de Bellas Le as de Cádiz, a la cual di i¬ gió di e en es composiciones. , _ , , (6) Habíale p ecedido es e a ón espe able en el ca go de P esiden e que desempeñaba en el co¬ legio de San Miguel, donde ue a su maes o , y es ama que desde la época en que el D . Ma ínez concluyó el es udio de la Filoso ía se o mó una con e encia académica en e el Rec o de la Uni e ¬ sidad que lo e a el D . D. An onio P ie o Mo eno, y los S es. Sicilia, Mo a, He edia y Ma ínez de la Rosa, discu iéndose en la misma pun os con o e idos de Filoso ía y Li e a u a. Nomb ado Sicilia en 1805 cu a de Albuñol, man u o co espondencia con D. F ancisco Ma ínez de la Rosa, de la cual he¬ mos leído una pa e que nos ha anqueado nues o e udi o amigo D. Gab iel de Bu gos. Con ella he¬ mos is o sin i ma una imi ación de la conocida oda de Ho acio: Lydia, dic , pe omnes, e c., y i ¬ mado con el pseudónimo Ma ón un sone o con a el p epo en e en onces P íncipe de la Paz, jun amen e 19 . humanis as dis inguidos, empezó á publica en es a Capi al un pe¬ iódico in i ulado El Dia io, que adqui ió celeb idad nada común po su galano es ilo y edacción a iada y ag adable. con una sá i a li e a ia po el es ilo de la de Jo ge Pi illas, acompañada de no as acla a o ias, esc i¬ as ambas poesías en la có e, como demues a es e e so de la segunda: «Que g acias á un papel, que Dios maldiga, Que se llama el Dia io en es a có e.» A pesa de que los esc i os que enemos delan e aluden alguna ez al Dia io que publicaba el D . Ma ínez en unión con o os li e a os, no pa ece que á él se e ie a en es e pasaje, así po la ci cuns¬ ancia indicada, como po decla a en la no a p ime a que el Dia io se ha con e ido en ez de en un pe iódico ins uc i o en un libelo desp eciable. El au o de la sá i a se decla a andaluz en un pasaje, censu a ag iamen e la oda al comba e de T a alga de D. Manuel José Quin ana, y enal ece el alo li¬ e a io de la Poé ica y Re ó ica de Sánchez Ba be o.—Asimismo hay en e dichos papeles una égloga con la designación de VIII, que pa ece del S . Ma ínez de la Rosa, y una elegía que indudablemen e lo es, con una concienzuda c í ica de D. Ma iano Sicilia, echa de Albuñol á 17 de Mayo de 1806. En es a elegía deplo a que, al cumpli se sus diez y nue e ab iles, mi e le an a se la e ible nube que á á cub i con sus somb as el cla o cielo de su edad lo ida, mani es ando que en su men e en ia ía lejos la ambición insaciable, la sed a dien e de pública opinión, du os ma i ios de los homb es ilu¬ sos , y consag ada al amo su exis encia; si no supie a que es o iene ambién su in, oda ez que ha de llega dia en que apenas pod á p onuncia el nomb e de su amada, quedando ama illos sus b azos .desca nados Lánguidos cual las amas de los sauces, mu iendo como mue e odo, pues la mue e op ime la ie a con ce o de hie o lanzando de la débil ida á la e e nidad sin lími es, que llena la p esencia de Dios, y dó ..mil siglos Pié dense en ella como le e pluma En el inmenso ma ; concluyendo con una apos o e á D. An onio P ie o, su an iguo maes o y di un o amigo, que em¬ pieza así: .Ca o maes o, Tú, sin pa o desde la oscu a huesa, Ves el iempo ola , sin que hado ad e so De ing a os homb es en daña e sados Te aquejen mas, ni u ben u eposo; Ay! que con ino en la anquila noche Cuando en los ye os b azos.... Reposa el Uni e so, oi me pa ece ¡ O sabio amigo! los dolien es ayes Que en el lecho de mue e despedias.... » En e los mismos se halla un omance bu lesco en le a al pa ece de D. F ancisco Ma ínez de la Rosa, en que esponde á la con es ación de una c í ica hecha p obablemen e en El Dia io g anadino de una comedia i ulada El Ca pin e o de Libonia , con no as y los esbozos del mismo omance con muy ecuen es co ecciones. También hay una ca a de un académico llamado Ramón, p obablemen e el que se dis azaba con el anag ama de Ma ón, en pseudónimo, á sabe ; su compañe o D. Ramón de la Roca, donde juzga un abajo de nues o poe a p epa ado pa a un concu so y la égloga ci ada, o¬ gándole á su ez le esc iba un dic ámen sob e algunas composiciones suyas, en ono de g an ca iño y amilia idad. Finalmen e, o a epís ola de con enido pu amen e li e a io di igida po D. F ancisco Ma ínez de la Rosa á D. Ma iano Sicilia, pidiéndole su consejo sob e la elegía ex ac ada y o as dos piececi as, con ases llenas de since idad y espe o. Po las eo ías que desen uel e en es a epís ola se é su abundan e lec u a en la poesía clásica la ina, en la con empo ánea nacional y en la de anceses, ingleses é i alianos, en nume osos ejemplos de Ho acio, Young, Fló ian, I ia e, Cien uegos y Quin ana.