©Uni e si a de Ba celona
En
o no a
la
pola idad machismo-ma ianismo
En
el p esen e abajo nos p o-
ponemos da un apo e a la discu-
sión sob e la cons ucción de las
iden idades
de
géne o
en
las socie-
dades la inoame icanas. Re isa e-
mos
el
caso del Ma ianismo y el
Machismo
en
an o los complejos
cu
l u ales que exp esan los símbo-
los cen ales de
la
emineidad y
la
masculinidad. Nues a inalidad
es
discu i la alidez de la isión dua-
lis a que concibe a
lo
emenino y
masculino en la cul u a la inoame i-
cana como exp esado
en
é minos
de
la
oposición Domés ico/Público,
Pu eza sexual/sexualidad.
La
isión dualis a, asimila de
ma-
ne
a lineal
lo
masculino a la es e a
pública y
al
bien común y lo eme-
nino a
lo
domés ico y los in e eses
p i ados. Finalmen e a icula es as
oposiciones al ededo de
la
asocia-
ció
n hon a/pu eza sexual.
Conside amos que si bien las
iden idades de géne o adiciona-
les
en
La inoamé ica se cons u-
yen
en
base a las oposiciones de
los símbolos mencionados, ello no
ocu e uni e salmen e, de mane a
que sea posible asimila pu eza
sexual = muje , es e a pública =
masculino. Al in e io de es as
oposiciones se dan g adaciones y
ambigüedades que es necesa io
*
N
o ma
F
ulle
acla a pa a no ene una isión
ca ica u esca del Machismo y
el
Ma ianlsmo.
Si
bien ellos son
mi
-
os cen al
es
en
la
iden idad
de
géne o de nues a
cu
l u a,
no
de-
ben
se omados como ealidades
uní ocas, si
no
como o mas de
simboliza nues a mane a de en-
ende la emineidad y la masculi-
nidad
en
di e en es con ex os y si-
uaciones.
Nos p oponemos usa
el
con-
cep o de je a qu
ía
desa ollado
po Dumon 1 pa a en ende las a-
iadas o mas que oma la oposi-
ción emenino/masculino
en
la mi-
ología la inoame icana. Según
es e au o la acionalidad de los
sis emas adicionales no uncio-
na según dico omías uni e sal-
men e álidas. En ellos, la je a -
quía es el p incipio o denado del
odo socia
l.
Las unidades se ela-
cionan en e ellas de mane a
que
cada una ocupa un luga p ede e -
minado. Sin emba go, la je a quía
supone la
di
s inci
ón
de dos ni e-
les. Uno supe io que exp esa la
unidad del conjun o. O os in e io-
es que son con enidos po el su-
pe io . Es os ni eles a su ez, se
e
lacionan en e ellos
en
é minos
de complemen a iedad y ecip o-
ci
dad. Pe o las
e
laciones que
• An opóloga y Psicóloga en la U. Ca ólica de Lima (Pe ú).
1. Dumon , Louis, Homo H e a ch/cus:
The
cas e sys ems
and
l s impllca ons, The
Uni e sl y
o
Ch
icago P ess, Ch cago, 1970. O Indi idualismo, Zaha , Ale de Janei o, 1985.
11
©Uni e si a de Ba celona
ocu en en e cada uno de los ni-
eles in e io es no son simé icas
a los de o os ni eles, ni a las del
ni el supe io .
De
es e modo
en
un
sis ema je á quico
es
posible
que lo masculino sea supe io
en
gene al, pe o
la
muje puede se
supe io al homb e cuando nos e-
e imos a cie as conduc as y así
sucesi amen e. Cada ni el puede
ene elaciones pa icula es que
no ep oducen
el
o den del odo.
Al
in e io de es a lógica pueden
ocu i in e siones je á quicas.
En
un
ni el se supe io y
en
o o ni-
el se in e io . Así po ejemplo el
homb e es supe io a la muje
como gue e o, en el espacio ex-
e no, pe o in e io en el espacio
domés ico, donde p ima la mad e.
La elación je á quica consis e
en
la
combinación de esas dos
p opo ciones de ni el di e en e.
En el p ime o enemos a la unidad
que ep esen a
al
odo social.
En
el
segundo a las elaciones que
gua dan en e sí, y con
el
odo, las
di e en es ins ancias. Po ejem-
plo, Jesuc is o ep esen a a la hu-
manidad en
su
conjun o, pe o a
o os ni eles es necesa io que
apa ezca al lado de
la
imagen e-
menina, como complemen a ios
(en an o pa ones de la Iglesia).
En
o os ni eles puede se in e io
(niño Jesús). A su ez
la
pa eja
mad e niño iene una elación es-
pecial con Jesuc is o (como odo),
que no es la misma que la de los
opues os complemen a ios Vi gen
Ma ía pa ona de
la
Iglesia y Je-
sús cabeza de la Iglesia.
Conside amos que es necesa io
e isa
la
suposición según
la
cual
la
muje es á uni e salmen e aso-
12
ciada a pu eza sexual, y que la es-
e a pública co esponde
al
bien
común
en
an o que
la
domés ica,
iden i icada con
lo
emenino, co-
esponde a los In e eses p i ados.
Nos p egun amos
si
dichas oposi-
ciones se dan siemp e
de
la
misma
mane a, o es posible que ellas
sean e e idas según
la
elación
en
que es én.
Según los análisis dualis as,
la
he encia colonial y pa ia cal, nos
deja una sociedad
de
es e as
ne
-
amen e sepa. adas y mu uamen e
complemen a ias: «La muje en
la
casa, el homb e
en
la calle».
La
muje e a la « eina del hoga » y
la
enca nación de odos los alo es
de la in imidad,
el
a ec o y la leal-
dad del g upo.
El
homb e, su
opues o complemen a io, debe ía
p o ege del mundo ex e io el sa-
g ado san ua io de
la
amilia y p o-
ee
su
sus en o. Las es e as polí-
icas y económicas (en
lo
que
se
e ie e a elaciones con el mundo
ex e io ) e an su eudo y espon-
sabilidad.
Al
espec o Pi Ri e s a i ma
que
en
las sociedades medi e á-
neas:
«Las cualidades mo ales que
ca ac e izan a cada géne o son
la o aleza y esponsabilidad
en
los a ones y la e güenza
sexual
en
las muje es. Ellas
jun as se combinan pa a cons i-
ui el concep o global del
ho-
no que
le
co esponde a la a-
milia en e a, lo que de i a
en
dis in as o mas
de
conduc a
pa a sus di e en es miemb os.
La
al a
de
cas idad
en
las mu-
je es pone
en
pe
lig o
el
hono
de la amilia a eso ado po los
an epasados, mien as que
en
©Uni e si a de Ba celona
el
caso de los homb es des u-
ye
el
hono
de
o as amilias»2•
Las hon as no son equi alen es,
sólo jun a se o man un odo, pe o
el
hecho de es a cen adas en di e en-
es alo es, implican códigos é icos
di e en es. Si en la muje la conduc a
sexual
es
un a en ado con a
su
ho-
no y el del g upo, en el caso del
homb e no lo es, se a a simple-
men e de una al a que no cae sob e
él sino sob e la hon a de la muje
ag a iada y de
su
amilia. A
su
ez la
al a de o aleza de una muje no
a en a con a su hono , no es una
cualidad esencial, mien as que sí
descali ica al a ón.
«Es
como
si
el
hono ue a
de la casa y es u iese exone a-
do has a cie o pun o
de
las
oblígaciones mo ales
que
si-
guen siendo exclusi as del as-
pec o in e io o emenino de
la
ida
y,
po an o, sólo pueden
descub i se en la conduc a
de
las muje es. A eso se debe que
los homb es eclamen au o i-
dad sob e sus esposas, hijas y
he manas, y les exijan cualida-
des mo ales que no espe an
de
sí
mismos:
al
in y al cabo,
un
homb e no puede da se
el
lujo
de ene una conciencia mo al
demasiado ina
o,
si
no,
no
po-
d á cumpli con sus obligacio-
nes pa a con su amilia
en
la lu-
cha po la exis encia, pe o una
muje , al
no
ene semejan es
esponsabilidades, puede se
el
compendio
de
la excelencia
mo al»3•
A su ez, lo sag ado es á den o
del hoga , que
es
el eino de la mu-
je , las muje es es án asociadas a lo
sag ado mien as que los homb es
lo es án de lo p o ano.
De
ahí que se
conside e que las muje es son más
eligiosas mien as que los homb es
pueden ene una ac i ud i e e en e
o escép ica en e a la eligión. A eso
se debe, po úl imo, que
se
conside-
e
a las muje es «in e io es» a los
homb es en muchos sen idos, pe o
supe io es en o os, los elacionados
con lo sag ado y con los alo es del
co azón»4• En la medida en que son
las po ado as del alo mo al de la
amilia, ellas ienen
un
g an ascen-
dien e.
Es udiando el caso especí ico de
Amé ica La ina, E elyn S e ens5
acuña el é mino Ma ianismo pa a
designa el cul o a la supe io idad
espi i ual emenina que p edica
que las muje es son mo almen e
supe io es y
más
ue es que los
homb es. El cul o a la i gen Ma ía
p opo ciona
un
pa ón de c eencias
y p ác icas (cuyas mani es aciones
conduc uales son la o aleza espi-
i ual de la muje , paciencia con el
homb e pecado , y espe o
po
la
sag ada igu a
de
la mad e).
Es a ue za espi i ual engend a
abnegación, es
deci
una capaci-
dad in ini a pa a la humildad y el
sac i icio. Ninguna au onegación
es demasiado g ande pa a
la
muje
la inoame icana, no puede
se
adi-
inado ningún lími e a su as o
2. Pl Ri e s, Julian, An opolog a del hono , p. 124.
3.
lbidem, p. 126.
4. lbidem, p. 178.
5. S e ens, E elyn,
«El
ma ianismo», en Pesca ello, Ann, Hemb a y macho
en
La i-
noamé ica, México, 1977.
13
©Uni e si a de Ba celona
caudal de paciencia con los hom-
b es
de
su mundo6•
Pe o la sumisión emenina se
basa en la con icción de que los
homb es son in e io es mo almen-
e a las muje es. Ellos se ca ac e i-
zan po la pendencia, la obs ina-
ción y la incapacidad de con ene
sus impulsos sexuales. Pa a el
imagina io la inoame icano, desde
el pun o de is a mo al, los hom-
b es son como niños y po lo an o
menos esponsables de sus ac os.
De es e cue po de ideas hab ía
su gido el Ma ianismo como exp e-
sión de la c eencia en la supe-
io idad mo al de
la
muje que aso-
cia la mad e a la i gen Ma ía. Las
muje es la inoame icanas, según
S e ens, hab ían desa ollado una
ideología pa alela al machismo que
e ie e la suposición de la supe-
io idad masculina y explica el po
qué las muje es acep an el machis-
mo de los homb es y su supues a
si uación subal e na.
Al
mismo
iempo les con ie e el pode o al
del espacio domés ico y una g an
in luencia en la oma de decisio-
nes. La au o idad den o del hoga
es a ía, en la ealidad, en manos
de la mad e. A su ez, ella end ía
una eno me in luencia en las deci-
siones polí icas a a és de su in-
luencia mo al.
De es e modo, al machismo,
como cul o a la i ilidad, ca ac e ís-
ico de la pa e masculina, co es-
ponde el cul o a la mad e, ca ac e-
ís ico de la pa e emenina. Así la
igu a es comple a, al mi o del ma-
cho conquis ado ag esi o y i il,
co esponde la abnegada mad e.
El Ma ianismo se ía la con apa e
del machismo, su opues o comple-
men a io. Amibos comple a ían el
cuad o de ep esen aciones sob e
lo emenino y
lo
masculino ca ac e-
ís icos de las sociedades adicio-
nales la inoame icanas. Resumien-
do, en el modelo adicional el suje-
o emenino es á asociado al
ámbi o domés ico, la ma e nidad,
la amilia. Su luga en la sociedad
pasa po la in luencia que eje ce en
el hoga y su pode sob e los hijos.
Sus cualidades son su alo mo al
supe io a su ol de mediado a
en e a lo sag ado. Ella es la po a-
do a del hono amilia colocado en
su pu eza sexual.
Su aspec o nega i o es la posibi-
lidad de pe de el con ol de su se-
xualidad y con ello in oduci el
caos en la amilia, deshon a la.
Según es a elabo ación eó ica,
las iden idades emenina y mascu-
lina son de inidas al ededo de dos
ejes: di isión
de
la sociedad en es-
e as pública y p i ada y sexo
como locus
de
la hon a.
En lo e e en e a la oposición pú-
blico p i ado, a pesa de que
lo
masculino se asocia a «la calle», el
homb e es menos mo al po que el
mundo público no es a concebido
como «bien común)) sino como una
es e a de negociaciones di íciles,
donde gana el más ue e, el más
as u o o el que más elaciones ie-
ne (pa en ela). El espacio público
no es el «locus» del bien social.
Todo lo con a io, es el espacio de
la lucha de indi iduos y pa en elas
po la p imacía. Se acep a explíci-
amen e que en polí ica y en nego-
6. Chaney, Eisa, Supe mad e, FCE, México, 1983, p. 127.
14
©Uni e si a de Ba celona
cios no hay mo al. De ahí que la
co upción sea
un
asgo cons i u i-
o de nues a ida polí ica y que
se
conside e poco azonable la de-
manda de se hones os.
Pe o es o no quie e deci que no
se enga
un
pa ón de conduc a
mo al, sino que és a queda
en
ma-
nos de las muje es y unciona úni-
camen e al in e io de la es e a p i-
ada.
Es
allí donde se oman las
decisiones que se án espe adas
como «acue do de caballe os».
Mien as que los del mundo ex e -
no
son a eglos en e « i os»
«c iollos». Se sob een iende que lo
que p ima es
el
In e és indi idual.
Cuando se descali ica a una mu-
je
en
la es e a pública,
no
es nece-
sa iamen e po que sub ie a las je-
a quías sino po que ella
no
se
ma-
neja con los mismos pa ones
mo ales y no se á capaz de en en-
de que en es a a ena los alo es
mo ales se elajan. Ella ha sido
educada den o
de
un
único pa ón
mo al. Es o, po que al se la depo-
si a ia de las i udes y de la hon a
del g upo, ella debe se inmacula-
da. Que
el
homb e no sea muy ho-
nes o
en
las ansacciones públi-
cas, no comp ome e la alidez
de
la egla mo al.
Lo
que sucede es
que
su
na u aleza débil e Inmo al
(suya y del mundo ex e no), no
le
pe mi e se cohe en e. Su conduc-
a
es
isualizada como indi idual
mien as que la «línea mo al» de
su
amilia (y la suya p opia) es á
en
manos de su esposa.
Como emos, si bien la muje
es á asociada a la es e a domés i-
ca, ello no
se
da
de
mane a uní o-
ca, ya que ella ep esen a los alo-
es cen ales del odo social.
Lo
que ocu e es que la p ác ica es á
disociada
de
la é ica. De al modo
lo emenino se asocia a la é ica ge-
ne al y lo masculino a ac uación.
En
las ins ancias en que
es
nece-
sa io con ia en
el
sopo e
de
la
mo al, lo emenino ac úa como ga-
an e.
La
muje es ambién mediado a
en e lo sag ado y p o ano, en e
g upos polí icos y clases sociales.
(La i gen ac úa como in e media-
ia en e Dios y los homb es, las
mad es p ac ican la ca idad en e
los pob es como mane a
de
sua i-
za los con lic os en e clases, la
mad e ac úa como lazo en e los
pa ien es).
En
muchas ins ancias
el
símbolo ma e no es asociado a
la nación, pa ia. Sob e odo cuan-
do se e ie e a los alo es cen ales
del conjun o de la sociedad o se in-
en a exp esa
la
unión del conjun-
o de los ciudadanos.
En
el caso
de
las naciones andinas es a igu a
apa ece ambién bajo la o ma
de
la «Mamapacha», deidad na i a
que simboliza a la ie a, la ue za
geni íz, la e ilidad y la ma e ni-
dad7.
Po lo an o, la di isión bien co-
mún,
bien p i ado, no uncionan de
mane a uní oca sino que se en e-
c uzan según las elaciones y si-
uaciones. No se puede es ablece
una sepa ación ajan e, abs ac a y
uni e salmen e álida en e ambas
es e as. Es as oposiciones a ían
según
el
con ex o en que ac úen.
7.
Ha ls, Oli la,
"La
Pachamama: signi icados de
la
mad e
en
el discu so boli iano»,
en
Muje es a lnoame icanas.Dlez ensayos y
una
his o ia colec i a, Flo a T is án, Lima,
1988,
pp
.
57
a 80.
15
©Uni e si a de Ba celona
En muchos aspec os el homb e
ep esen a
el
bien p i ado (in e e-
ses de la pa en ela) y
la
muje
el
público ( alo es mo ales, media-
ción en e g upos).
En
cambio, sí
unciona
la
di e encia en e espa-
cio ex e no y espacio in e no. Pe o
el
espacio In e no puede se aquél
donde se ealicen
las
ansaccio-
nes polí icas c uciales, ya que
es
el
único capaz de e enda mo al-
men e
un
pac o. Es o puede expli-
ca nos po qué cie os a eglos po-
lí icos
se
hacen sabiendo que
no
se án espe ados mien as que
si
in e iene
el
comp omiso ga an i-
zado po la amilia, se
lo
conside a
«sag ado».
En
es e sen ido es
el
espacio cen al, amilia/sag ado,
quien legi ima
la
p ác ica ex e na.
Lo
dicho puede da nos suge en-
cias pa a en ende po qué la ami-
lia, la pa en ela y las edes de pa-
en esco i ual con inúan ocupando
un
espacio an impo an e
en
las
alianzas polí icas.
(Da
Ma a 1983).
En
cambio
la
es e a pública,
en
el
imagina io la inoame icano,
no
llega a se el espacio del «bien co-
mún», al como
lo
p opone la doc-
ina mode na.
Es
un
espacio de
ue za y as ucia,
más
empa en ado
con
el
concep o ma oquí «ba a-
kha» (Gideens 1975) que con el
bi
en
común oussoniano. Es e es-
pacio esuel e la p imac a masculi-
na po la a del dominio y la mo i-
lidad y no po la de
la
supe io idad
mo al o
la
azón. Pensamos que
ha
habido una la ga con usión con-
cep ual cuando se
ha
p e endido
asocia es e a pública a bien co-
mún. Es a
es
una Idea mode na,
no
pe enece
al
imagina io la inoame-
icano adicional. Po ello ha sido
16
mal
comp endida.
Es
a ni el supe-
io que es a con adicción
se
e-
suel e simbólicamen e a a és de
la
igu a del homb e asexuado de-
dicado a la ida eligiosa monacal.
Es e se
apa 1a,
idealmen e, de
la
ida pública pa a ealiza
el
ideal
de
pe ección c is iano, inconcebi-
ble den o del mundo p o ano.
De
es e modo consigue engloba las
oposiciones de los ni eles in e io-
es y conse a el p incipio de je-
a quía que concede mayo alo a
lo masculino.
En
lo
e e en e a la asociación
en e géne o y sexualidad.
El
sexo
es concebido como una ue za de-
so denada y dis up i a «pe se»
an o pa a homb es como pa a mu-
je es. Sólo que
la
muje
es
la
en-
ca gada, po su supe io idad mo al
y mayo con ac o
con
lo
sag ado,
de
con ene es a ue za dis up i a.
Los homb es
no
pueden con ene la
(po
su
elación con
el
espacio pú-
blico y
su
incon inencia sexual).
Po eso cuando
la
muje
no
opone
esis encia es que en amos
al
caos.
La
igu a
es
más o menos
como sigue: el sexo es deso -
den/pecado, la muje
es
capaz de
con ene lo. Es á p o egida in e na
(mo alidad) y ex e namen e (p o-
ección
de
los homb es de
su
a-
milia).
La
pu eza sexual co esponde a
la
muje . Se piensa que g acias a
su ce canía a
lo
sag ado y a
la
p o-
ección masculina, ella se á capaz
de ealiza el ideal de pu eza que
los homb es, debido a
su
na u ale-
za in e io y su con ac o con
lo
pú-
blico,
no
pueden log a .
La
muje
debe po an o o ece esis encia
pa a que
no
haya desbo de,
si
ella
©Uni e si a de Ba celona
«se en ega», es á aicionando al
g upo en e o. Incluso cuando una
muje se deja lle a
po
su sexuali-
dad, gene almen e es po que ha
sido «seducida». Es a a la igu a
de la i gen sexuada y seduc o a
que a ae al a ón.
El
mi o clásico
es el del a ón que explo a la debi-
lidad y cando emenino ( que no
en iende de doble mo al), pa a
despe a sus po encialídades se-
xuales y
,,
pe de la».
Es e po encial de pelig o lle aba
a que ella uese gua dada al in e-
io del hoga y debiese se p o egi-
da
po
los a ones que
po
lo an o
enían au o idad sob e ella. El ne-
ga i o
de
la mad e son: la i gen
que puede se seducida y la sedu-
cida, que iene una ida sexual li-
b e y
po
lo an o caó ica. La muje
seducida,
que
i e su sexualidad,
se desdobla a su ez en es: la se-
duc o a, que i e den o de los
má genes del o den social y se
con ie e en la ebelde, ma ginal,
usa su po encial dis up i o pa a
en en a se al o den social y la au-
o idad masculina. Su imagen mí i-
ca es la b uja. La deshon ada que
asume su mancha y busca e o na
al o den po la u a de la expiación
o de la enganza (el co ela o mí i-
co de
la
expian e es Magdalena y
el de la engado a Judi h). La p os-
i u a que se sume ge en la sexua-
lidad y es ecupe ada pa a el uso
de los «ape i os» masculinos. Ella
cumple el ol social de sacia el de-
seo deso denado y da le cauces.
Al mismo iempo impide que és e
i umpa en el espacio domés ico.
Pa a que las mad es y las í genes
sean pu as es necesa io que las
p os i u as des íen la sexualidad
17
de los homb es hacia ellas. En o-
dos los casos, la muje que i e li-
b emen e su sexualidad es asimila-
da simbólicamen e al caos y al pe-
lig o. De es e modo emos como la
pu eza sexual ocupa luga es di e-
en es según la si uación de la mu-
je . Es posible
que
apa ezca una
gama bas an e a iada de posibles
iden idades. Si bien la ma e nidad
es el es ado
más
ap eciado, no se
debe educi la a iedad posible en
un solo modelo. Es impo an e am-
bién acla a los juegos de oposicio-
nes que se dan al in e io del ni el
de lo emenino pa a ubica cómo
és as se descomponen en di e en-
es modelos emeninos según su
posición espec o a la sexualidad
(pu eza/impu eza) y a
lo
masculino
(sumisión/ ebeldía/pode ma e no).
Pe o nues a c í ica más impo -
an e es a la di isión homb e=se-
x
uad
o,
muje =asexuada
.
Es as
oposiciones uncionan a cie os ni-
eles, pe o
no
nos esponden
cómo es que el homb e es supe io
a la muje en el ni el gene al. Tam-
bién in oducen un acío ep e-
sen acional. El «macho» queda
asociado al pecado de mane a an
maciza, que nos p egun a nos
cómo sal a la dignidad masculina.
Si usamos el modelo je á quico,
encon amos
que
es as oposicio-
nes se esuel en a ni el supe io .
En
és e, el po encial dis up i o de
la sexualidad
es
supe ado de ini i-
amen e
po
la cas idad de C is o y
la clase sace do al. A di e encia de
la cas idad de la i gen mad e, que
con iene en
sí
el as o del sexo en
la concepción,
la
pu eza de Jesu-
c is o puede se pe ec a.
De
ahí
que, al ni el del odo social, lo mas-
©Uni e si a de Ba celona
culino ocupe una posición je á qui-
camen e más ele ada. Las muje-
es. en an o mad es, no pueden
nega comple amen e
su
sexuali-
dad.
De
al mane a que el Dios Pa-
d e acaba po impone se a la Diosa
Mad e. Pod á a güi se que exis en
monjas, pe o aquí ellas se asocian
a la pe ección de C is o. La i gen,
en an o ep esen an e de lo eme-
nino, es siemp e mad e y po lo
an o conse a, de algún modo,
más a adu as con su iden idad se-
xual. E iden emen e, es amos ha-
blando de ep esen aciones colec-
i as y no de ealidades. Al in e io
de es as de iniciones. las p ác icas
sociales son luidas. e innume a-
bles los casos en que las pe sonas
se ebelan, la sexualidad y las pa-
siones se mani ies an, e c. A la que
nos e e imos más bien, es al modo
en que la sexualidad emenina, su
luga en el mundo y sus elaciones
con el cue po social, e a codi icado
y en endido. Es o no quie e deci
que sus en emos es a posición,
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sino que oda cul u a exp esa a ni-
el de símbolos su o ganización
social, o como di ía Pi Ri e s, a la
di isión sexual del abajo co es-
ponde una di isión mo al del a-
bajo.
En conclusión, pensamos que la
isión dico ómica que in e p e a al
machismo y el ma ianismo como
ca ego ías uni e salmen e opues-
as y complemen a ias, es una su-
pe posición de la men alidad mo-
de na. Es a úl ima azona en base
a ca ego ías uni e salmen e áli-
das y di ide ne amen e las es e as
pública y p i ada.
En
las socieda-
des adicionales je á quicas, lo di-
cho no ocu e. Ambas es e as se
in e pene an según el con ex o en
que es emos. En algunas si uacio-
nes lo emenino es ep esen an e
de lo público. En o as lo masculino
es exp esión de la pu eza sexual.
Lo mismo ocu e pa a los símbolos
que exp esan es as elaciones,
que a ia án de con enido según la
posición en que es én.