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En torno a la polaridad machismo-marianismo

Fuller, Norma

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©Uni e si a de Ba celona En o no a la pola idad machismo-ma ianismo En el p esen e abajo nos p o- ponemos da un apo e a la discu- sión sob e la cons ucción de las iden idades de géne o en las socie- dades la inoame icanas. Re isa e- mos el caso del Ma ianismo y el Machismo en an o los complejos cu l u ales que exp esan los símbo- los cen ales de la emineidad y la masculinidad. Nues a inalidad es discu i la alidez de la isión dua- lis a que concibe a lo emenino y masculino en la cul u a la inoame i- cana como exp esado en é minos de la oposición Domés ico/Público, Pu eza sexual/sexualidad. La isión dualis a, asimila de ma- ne a lineal lo masculino a la es e a pública y al bien común y lo eme- nino a lo domés ico y los in e eses p i ados. Finalmen e a icula es as oposiciones al ededo de la asocia- ció n hon a/pu eza sexual. Conside amos que si bien las iden idades de géne o adiciona- les en La inoamé ica se cons u- yen en base a las oposiciones de los símbolos mencionados, ello no ocu e uni e salmen e, de mane a que sea posible asimila pu eza sexual = muje , es e a pública = masculino. Al in e io de es as oposiciones se dan g adaciones y ambigüedades que es necesa io * N o ma F ulle acla a pa a no ene una isión ca ica u esca del Machismo y el Ma ianlsmo. Si bien ellos son mi - os cen al es en la iden idad de géne o de nues a cu l u a, no de- ben se omados como ealidades uní ocas, si no como o mas de simboliza nues a mane a de en- ende la emineidad y la masculi- nidad en di e en es con ex os y si- uaciones. Nos p oponemos usa el con- cep o de je a qu ía desa ollado po Dumon 1 pa a en ende las a- iadas o mas que oma la oposi- ción emenino/masculino en la mi- ología la inoame icana. Según es e au o la acionalidad de los sis emas adicionales no uncio- na según dico omías uni e sal- men e álidas. En ellos, la je a - quía es el p incipio o denado del odo socia l. Las unidades se ela- cionan en e ellas de mane a que cada una ocupa un luga p ede e - minado. Sin emba go, la je a quía supone la di s inci ón de dos ni e- les. Uno supe io que exp esa la unidad del conjun o. O os in e io- es que son con enidos po el su- pe io . Es os ni eles a su ez, se e lacionan en e ellos en é minos de complemen a iedad y ecip o- ci dad. Pe o las e laciones que • An opóloga y Psicóloga en la U. Ca ólica de Lima (Pe ú). 1. Dumon , Louis, Homo H e a ch/cus: The cas e sys ems and l s impllca ons, The Uni e sl y o Ch icago P ess, Ch cago, 1970. O Indi idualismo, Zaha , Ale de Janei o, 1985. 11 ©Uni e si a de Ba celona ocu en en e cada uno de los ni- eles in e io es no son simé icas a los de o os ni eles, ni a las del ni el supe io . De es e modo en un sis ema je á quico es posible que lo masculino sea supe io en gene al, pe o la muje puede se supe io al homb e cuando nos e- e imos a cie as conduc as y así sucesi amen e. Cada ni el puede ene elaciones pa icula es que no ep oducen el o den del odo. Al in e io de es a lógica pueden ocu i in e siones je á quicas. En un ni el se supe io y en o o ni- el se in e io . Así po ejemplo el homb e es supe io a la muje como gue e o, en el espacio ex- e no, pe o in e io en el espacio domés ico, donde p ima la mad e. La elación je á quica consis e en la combinación de esas dos p opo ciones de ni el di e en e. En el p ime o enemos a la unidad que ep esen a al odo social. En el segundo a las elaciones que gua dan en e sí, y con el odo, las di e en es ins ancias. Po ejem- plo, Jesuc is o ep esen a a la hu- manidad en su conjun o, pe o a o os ni eles es necesa io que apa ezca al lado de la imagen e- menina, como complemen a ios (en an o pa ones de la Iglesia). En o os ni eles puede se in e io (niño Jesús). A su ez la pa eja mad e niño iene una elación es- pecial con Jesuc is o (como odo), que no es la misma que la de los opues os complemen a ios Vi gen Ma ía pa ona de la Iglesia y Je- sús cabeza de la Iglesia. Conside amos que es necesa io e isa la suposición según la cual la muje es á uni e salmen e aso- 12 ciada a pu eza sexual, y que la es- e a pública co esponde al bien común en an o que la domés ica, iden i icada con lo emenino, co- esponde a los In e eses p i ados. Nos p egun amos si dichas oposi- ciones se dan siemp e de la misma mane a, o es posible que ellas sean e e idas según la elación en que es én. Según los análisis dualis as, la he encia colonial y pa ia cal, nos deja una sociedad de es e as ne - amen e sepa. adas y mu uamen e complemen a ias: «La muje en la casa, el homb e en la calle». La muje e a la « eina del hoga » y la enca nación de odos los alo es de la in imidad, el a ec o y la leal- dad del g upo. El homb e, su opues o complemen a io, debe ía p o ege del mundo ex e io el sa- g ado san ua io de la amilia y p o- ee su sus en o. Las es e as polí- icas y económicas (en lo que se e ie e a elaciones con el mundo ex e io ) e an su eudo y espon- sabilidad. Al espec o Pi Ri e s a i ma que en las sociedades medi e á- neas: «Las cualidades mo ales que ca ac e izan a cada géne o son la o aleza y esponsabilidad en los a ones y la e güenza sexual en las muje es. Ellas jun as se combinan pa a cons i- ui el concep o global del ho- no que le co esponde a la a- milia en e a, lo que de i a en dis in as o mas de conduc a pa a sus di e en es miemb os. La al a de cas idad en las mu- je es pone en pe lig o el hono de la amilia a eso ado po los an epasados, mien as que en ©Uni e si a de Ba celona el caso de los homb es des u- ye el hono de o as amilias»2• Las hon as no son equi alen es, sólo jun a se o man un odo, pe o el hecho de es a cen adas en di e en- es alo es, implican códigos é icos di e en es. Si en la muje la conduc a sexual es un a en ado con a su ho- no y el del g upo, en el caso del homb e no lo es, se a a simple- men e de una al a que no cae sob e él sino sob e la hon a de la muje ag a iada y de su amilia. A su ez la al a de o aleza de una muje no a en a con a su hono , no es una cualidad esencial, mien as que sí descali ica al a ón. «Es como si el hono ue a de la casa y es u iese exone a- do has a cie o pun o de las oblígaciones mo ales que si- guen siendo exclusi as del as- pec o in e io o emenino de la ida y, po an o, sólo pueden descub i se en la conduc a de las muje es. A eso se debe que los homb es eclamen au o i- dad sob e sus esposas, hijas y he manas, y les exijan cualida- des mo ales que no espe an de sí mismos: al in y al cabo, un homb e no puede da se el lujo de ene una conciencia mo al demasiado ina o, si no, no po- d á cumpli con sus obligacio- nes pa a con su amilia en la lu- cha po la exis encia, pe o una muje , al no ene semejan es esponsabilidades, puede se el compendio de la excelencia mo al»3• A su ez, lo sag ado es á den o del hoga , que es el eino de la mu- je , las muje es es án asociadas a lo sag ado mien as que los homb es lo es án de lo p o ano. De ahí que se conside e que las muje es son más eligiosas mien as que los homb es pueden ene una ac i ud i e e en e o escép ica en e a la eligión. A eso se debe, po úl imo, que se conside- e a las muje es «in e io es» a los homb es en muchos sen idos, pe o supe io es en o os, los elacionados con lo sag ado y con los alo es del co azón»4• En la medida en que son las po ado as del alo mo al de la amilia, ellas ienen un g an ascen- dien e. Es udiando el caso especí ico de Amé ica La ina, E elyn S e ens5 acuña el é mino Ma ianismo pa a designa el cul o a la supe io idad espi i ual emenina que p edica que las muje es son mo almen e supe io es y más ue es que los homb es. El cul o a la i gen Ma ía p opo ciona un pa ón de c eencias y p ác icas (cuyas mani es aciones conduc uales son la o aleza espi- i ual de la muje , paciencia con el homb e pecado , y espe o po la sag ada igu a de la mad e). Es a ue za espi i ual engend a abnegación, es deci una capaci- dad in ini a pa a la humildad y el sac i icio. Ninguna au onegación es demasiado g ande pa a la muje la inoame icana, no puede se adi- inado ningún lími e a su as o 2. Pl Ri e s, Julian, An opolog a del hono , p. 124. 3. lbidem, p. 126. 4. lbidem, p. 178. 5. S e ens, E elyn, «El ma ianismo», en Pesca ello, Ann, Hemb a y macho en La i- noamé ica, México, 1977. 13 ©Uni e si a de Ba celona caudal de paciencia con los hom- b es de su mundo6• Pe o la sumisión emenina se basa en la con icción de que los homb es son in e io es mo almen- e a las muje es. Ellos se ca ac e i- zan po la pendencia, la obs ina- ción y la incapacidad de con ene sus impulsos sexuales. Pa a el imagina io la inoame icano, desde el pun o de is a mo al, los hom- b es son como niños y po lo an o menos esponsables de sus ac os. De es e cue po de ideas hab ía su gido el Ma ianismo como exp e- sión de la c eencia en la supe- io idad mo al de la muje que aso- cia la mad e a la i gen Ma ía. Las muje es la inoame icanas, según S e ens, hab ían desa ollado una ideología pa alela al machismo que e ie e la suposición de la supe- io idad masculina y explica el po qué las muje es acep an el machis- mo de los homb es y su supues a si uación subal e na. Al mismo iempo les con ie e el pode o al del espacio domés ico y una g an in luencia en la oma de decisio- nes. La au o idad den o del hoga es a ía, en la ealidad, en manos de la mad e. A su ez, ella end ía una eno me in luencia en las deci- siones polí icas a a és de su in- luencia mo al. De es e modo, al machismo, como cul o a la i ilidad, ca ac e ís- ico de la pa e masculina, co es- ponde el cul o a la mad e, ca ac e- ís ico de la pa e emenina. Así la igu a es comple a, al mi o del ma- cho conquis ado ag esi o y i il, co esponde la abnegada mad e. El Ma ianismo se ía la con apa e del machismo, su opues o comple- men a io. Amibos comple a ían el cuad o de ep esen aciones sob e lo emenino y lo masculino ca ac e- ís icos de las sociedades adicio- nales la inoame icanas. Resumien- do, en el modelo adicional el suje- o emenino es á asociado al ámbi o domés ico, la ma e nidad, la amilia. Su luga en la sociedad pasa po la in luencia que eje ce en el hoga y su pode sob e los hijos. Sus cualidades son su alo mo al supe io a su ol de mediado a en e a lo sag ado. Ella es la po a- do a del hono amilia colocado en su pu eza sexual. Su aspec o nega i o es la posibi- lidad de pe de el con ol de su se- xualidad y con ello in oduci el caos en la amilia, deshon a la. Según es a elabo ación eó ica, las iden idades emenina y mascu- lina son de inidas al ededo de dos ejes: di isión de la sociedad en es- e as pública y p i ada y sexo como locus de la hon a. En lo e e en e a la oposición pú- blico p i ado, a pesa de que lo masculino se asocia a «la calle», el homb e es menos mo al po que el mundo público no es a concebido como «bien común)) sino como una es e a de negociaciones di íciles, donde gana el más ue e, el más as u o o el que más elaciones ie- ne (pa en ela). El espacio público no es el «locus» del bien social. Todo lo con a io, es el espacio de la lucha de indi iduos y pa en elas po la p imacía. Se acep a explíci- amen e que en polí ica y en nego- 6. Chaney, Eisa, Supe mad e, FCE, México, 1983, p. 127. 14 ©Uni e si a de Ba celona cios no hay mo al. De ahí que la co upción sea un asgo cons i u i- o de nues a ida polí ica y que se conside e poco azonable la de- manda de se hones os. Pe o es o no quie e deci que no se enga un pa ón de conduc a mo al, sino que és a queda en ma- nos de las muje es y unciona úni- camen e al in e io de la es e a p i- ada. Es allí donde se oman las decisiones que se án espe adas como «acue do de caballe os». Mien as que los del mundo ex e - no son a eglos en e « i os» «c iollos». Se sob een iende que lo que p ima es el In e és indi idual. Cuando se descali ica a una mu- je en la es e a pública, no es nece- sa iamen e po que sub ie a las je- a quías sino po que ella no se ma- neja con los mismos pa ones mo ales y no se á capaz de en en- de que en es a a ena los alo es mo ales se elajan. Ella ha sido educada den o de un único pa ón mo al. Es o, po que al se la depo- si a ia de las i udes y de la hon a del g upo, ella debe se inmacula- da. Que el homb e no sea muy ho- nes o en las ansacciones públi- cas, no comp ome e la alidez de la egla mo al. Lo que sucede es que su na u aleza débil e Inmo al (suya y del mundo ex e no), no le pe mi e se cohe en e. Su conduc- a es isualizada como indi idual mien as que la «línea mo al» de su amilia (y la suya p opia) es á en manos de su esposa. Como emos, si bien la muje es á asociada a la es e a domés i- ca, ello no se da de mane a uní o- ca, ya que ella ep esen a los alo- es cen ales del odo social. Lo que ocu e es que la p ác ica es á disociada de la é ica. De al modo lo emenino se asocia a la é ica ge- ne al y lo masculino a ac uación. En las ins ancias en que es nece- sa io con ia en el sopo e de la mo al, lo emenino ac úa como ga- an e. La muje es ambién mediado a en e lo sag ado y p o ano, en e g upos polí icos y clases sociales. (La i gen ac úa como in e media- ia en e Dios y los homb es, las mad es p ac ican la ca idad en e los pob es como mane a de sua i- za los con lic os en e clases, la mad e ac úa como lazo en e los pa ien es). En muchas ins ancias el símbolo ma e no es asociado a la nación, pa ia. Sob e odo cuan- do se e ie e a los alo es cen ales del conjun o de la sociedad o se in- en a exp esa la unión del conjun- o de los ciudadanos. En el caso de las naciones andinas es a igu a apa ece ambién bajo la o ma de la «Mamapacha», deidad na i a que simboliza a la ie a, la ue za geni íz, la e ilidad y la ma e ni- dad7. Po lo an o, la di isión bien co- mún, bien p i ado, no uncionan de mane a uní oca sino que se en e- c uzan según las elaciones y si- uaciones. No se puede es ablece una sepa ación ajan e, abs ac a y uni e salmen e álida en e ambas es e as. Es as oposiciones a ían según el con ex o en que ac úen. 7. Ha ls, Oli la, "La Pachamama: signi icados de la mad e en el discu so boli iano», en Muje es a lnoame icanas.Dlez ensayos y una his o ia colec i a, Flo a T is án, Lima, 1988, pp . 57 a 80. 15 ©Uni e si a de Ba celona En muchos aspec os el homb e ep esen a el bien p i ado (in e e- ses de la pa en ela) y la muje el público ( alo es mo ales, media- ción en e g upos). En cambio, sí unciona la di e encia en e espa- cio ex e no y espacio in e no. Pe o el espacio In e no puede se aquél donde se ealicen las ansaccio- nes polí icas c uciales, ya que es el único capaz de e enda mo al- men e un pac o. Es o puede expli- ca nos po qué cie os a eglos po- lí icos se hacen sabiendo que no se án espe ados mien as que si in e iene el comp omiso ga an i- zado po la amilia, se lo conside a «sag ado». En es e sen ido es el espacio cen al, amilia/sag ado, quien legi ima la p ác ica ex e na. Lo dicho puede da nos suge en- cias pa a en ende po qué la ami- lia, la pa en ela y las edes de pa- en esco i ual con inúan ocupando un espacio an impo an e en las alianzas polí icas. (Da Ma a 1983). En cambio la es e a pública, en el imagina io la inoame icano, no llega a se el espacio del «bien co- mún», al como lo p opone la doc- ina mode na. Es un espacio de ue za y as ucia, más empa en ado con el concep o ma oquí «ba a- kha» (Gideens 1975) que con el bi en común oussoniano. Es e es- pacio esuel e la p imac a masculi- na po la a del dominio y la mo i- lidad y no po la de la supe io idad mo al o la azón. Pensamos que ha habido una la ga con usión con- cep ual cuando se ha p e endido asocia es e a pública a bien co- mún. Es a es una Idea mode na, no pe enece al imagina io la inoame- icano adicional. Po ello ha sido 16 mal comp endida. Es a ni el supe- io que es a con adicción se e- suel e simbólicamen e a a és de la igu a del homb e asexuado de- dicado a la ida eligiosa monacal. Es e se apa 1a, idealmen e, de la ida pública pa a ealiza el ideal de pe ección c is iano, inconcebi- ble den o del mundo p o ano. De es e modo consigue engloba las oposiciones de los ni eles in e io- es y conse a el p incipio de je- a quía que concede mayo alo a lo masculino. En lo e e en e a la asociación en e géne o y sexualidad. El sexo es concebido como una ue za de- so denada y dis up i a «pe se» an o pa a homb es como pa a mu- je es. Sólo que la muje es la en- ca gada, po su supe io idad mo al y mayo con ac o con lo sag ado, de con ene es a ue za dis up i a. Los homb es no pueden con ene la (po su elación con el espacio pú- blico y su incon inencia sexual). Po eso cuando la muje no opone esis encia es que en amos al caos. La igu a es más o menos como sigue: el sexo es deso - den/pecado, la muje es capaz de con ene lo. Es á p o egida in e na (mo alidad) y ex e namen e (p o- ección de los homb es de su a- milia). La pu eza sexual co esponde a la muje . Se piensa que g acias a su ce canía a lo sag ado y a la p o- ección masculina, ella se á capaz de ealiza el ideal de pu eza que los homb es, debido a su na u ale- za in e io y su con ac o con lo pú- blico, no pueden log a . La muje debe po an o o ece esis encia pa a que no haya desbo de, si ella ©Uni e si a de Ba celona «se en ega», es á aicionando al g upo en e o. Incluso cuando una muje se deja lle a po su sexuali- dad, gene almen e es po que ha sido «seducida». Es a a la igu a de la i gen sexuada y seduc o a que a ae al a ón. El mi o clásico es el del a ón que explo a la debi- lidad y cando emenino ( que no en iende de doble mo al), pa a despe a sus po encialídades se- xuales y ,, pe de la». Es e po encial de pelig o lle aba a que ella uese gua dada al in e- io del hoga y debiese se p o egi- da po los a ones que po lo an o enían au o idad sob e ella. El ne- ga i o de la mad e son: la i gen que puede se seducida y la sedu- cida, que iene una ida sexual li- b e y po lo an o caó ica. La muje seducida, que i e su sexualidad, se desdobla a su ez en es: la se- duc o a, que i e den o de los má genes del o den social y se con ie e en la ebelde, ma ginal, usa su po encial dis up i o pa a en en a se al o den social y la au- o idad masculina. Su imagen mí i- ca es la b uja. La deshon ada que asume su mancha y busca e o na al o den po la u a de la expiación o de la enganza (el co ela o mí i- co de la expian e es Magdalena y el de la engado a Judi h). La p os- i u a que se sume ge en la sexua- lidad y es ecupe ada pa a el uso de los «ape i os» masculinos. Ella cumple el ol social de sacia el de- seo deso denado y da le cauces. Al mismo iempo impide que és e i umpa en el espacio domés ico. Pa a que las mad es y las í genes sean pu as es necesa io que las p os i u as des íen la sexualidad 17 de los homb es hacia ellas. En o- dos los casos, la muje que i e li- b emen e su sexualidad es asimila- da simbólicamen e al caos y al pe- lig o. De es e modo emos como la pu eza sexual ocupa luga es di e- en es según la si uación de la mu- je . Es posible que apa ezca una gama bas an e a iada de posibles iden idades. Si bien la ma e nidad es el es ado más ap eciado, no se debe educi la a iedad posible en un solo modelo. Es impo an e am- bién acla a los juegos de oposicio- nes que se dan al in e io del ni el de lo emenino pa a ubica cómo és as se descomponen en di e en- es modelos emeninos según su posición espec o a la sexualidad (pu eza/impu eza) y a lo masculino (sumisión/ ebeldía/pode ma e no). Pe o nues a c í ica más impo - an e es a la di isión homb e=se- x uad o, muje =asexuada . Es as oposiciones uncionan a cie os ni- eles, pe o no nos esponden cómo es que el homb e es supe io a la muje en el ni el gene al. Tam- bién in oducen un acío ep e- sen acional. El «macho» queda asociado al pecado de mane a an maciza, que nos p egun a nos cómo sal a la dignidad masculina. Si usamos el modelo je á quico, encon amos que es as oposicio- nes se esuel en a ni el supe io . En és e, el po encial dis up i o de la sexualidad es supe ado de ini i- amen e po la cas idad de C is o y la clase sace do al. A di e encia de la cas idad de la i gen mad e, que con iene en sí el as o del sexo en la concepción, la pu eza de Jesu- c is o puede se pe ec a. De ahí que, al ni el del odo social, lo mas- ©Uni e si a de Ba celona culino ocupe una posición je á qui- camen e más ele ada. Las muje- es. en an o mad es, no pueden nega comple amen e su sexuali- dad. De al mane a que el Dios Pa- d e acaba po impone se a la Diosa Mad e. Pod á a güi se que exis en monjas, pe o aquí ellas se asocian a la pe ección de C is o. La i gen, en an o ep esen an e de lo eme- nino, es siemp e mad e y po lo an o conse a, de algún modo, más a adu as con su iden idad se- xual. E iden emen e, es amos ha- blando de ep esen aciones colec- i as y no de ealidades. Al in e io de es as de iniciones. las p ác icas sociales son luidas. e innume a- bles los casos en que las pe sonas se ebelan, la sexualidad y las pa- siones se mani ies an, e c. A la que nos e e imos más bien, es al modo en que la sexualidad emenina, su luga en el mundo y sus elaciones con el cue po social, e a codi icado y en endido. Es o no quie e deci que sus en emos es a posición, 18 sino que oda cul u a exp esa a ni- el de símbolos su o ganización social, o como di ía Pi Ri e s, a la di isión sexual del abajo co es- ponde una di isión mo al del a- bajo. En conclusión, pensamos que la isión dico ómica que in e p e a al machismo y el ma ianismo como ca ego ías uni e salmen e opues- as y complemen a ias, es una su- pe posición de la men alidad mo- de na. Es a úl ima azona en base a ca ego ías uni e salmen e áli- das y di ide ne amen e las es e as pública y p i ada. En las socieda- des adicionales je á quicas, lo di- cho no ocu e. Ambas es e as se in e pene an según el con ex o en que es emos. En algunas si uacio- nes lo emenino es ep esen an e de lo público. En o as lo masculino es exp esión de la pu eza sexual. Lo mismo ocu e pa a los símbolos que exp esan es as elaciones, que a ia án de con enido según la posición en que es én.