Gaze a de An opología, 2000, 16, a ículo 05 · h p://hdl.handle.ne /10481/7499 Ve sión HTML · Ve sión PDF
Publicado: 2000-02 0
His o iog aphic implica ions o Pos -Mode ni y: The phenomenological o e coming o eleological
pa adigms o his o y
Ra ael Vidal Jiménez
Miemb o in es igado del G upo de In es igación en Teo ía y Tecnología de la Comunicación de la Uni e sidad de Se illa.
RESUMEN
La c isis de la idea ilus ada de p og eso es á impulsando una nue a concepción «a-his ó ica», en la medida en que la p opia
his o ia se es á con i iendo en un espacio empo al plu idimensional y ambiguo. En él ya no es posible pensa las di e encias en
i ud de la iden idad. La acionalidad, explicación, obje i idad, linealidad, eleología, necesidad, no ma i ismo y uni e salidad,
que ca ac e izaban a los iejos pa adigmas, an dando paso, pues, a nue os modelos de cons ucción del ela o his ó ico, según
pa ones enomenológico-he menéu icos (in e p e ación, up u a, aza , ela i ismo, localismo). Se a a de plan ea las
consecuencias que ello puede ep esen a desde la pe spec i a del cambio social. Po an o, es e abajo se desa olla en o no a
un in e ogan e undamen al: ¿es posible, a pa i de aho a, la an icipación emancipado a del u u o desde un p esen e desligado
de oda secuencia empo al, acionalmen e in eligible pa a el suje o?
ABSTRACT
The c isis o he illus a ed idea o p og ess is impelling a new “ahis o ical” concep , in which his o y is becoming plu idimensional
and empo ally ambiguous. I is no longe possible o hink o di e ences in e ms o iden i y. The a ionali y, explana ion,
objec i i y, linea i y, eleology, necessi y, no ma ism and uni e sali y ha cha ac e ized old pa adigms a e ollowed by new models
o he cons uc ion o his o ical s o ies, acco ding o phenomenological- he meneu ic pa e ns (in e p e a ion, up u e, andomness,
ela i ism, localism). The consequences o his e olu ion a e ou lined om a pe spec i e o social change. This wo k is de eloped
a ound a undamen al que y: is an emancipa ing an icipa ion o he u u e om a p esen ee o any empo al sequence possible
o a ionally in elligible o he subjec ?
PALABRAS CLAVE | KEYWORDS
posmode nidad | c isis de la Ilus ación | pa adigmas de la his o ia | enomenología | he menéu ica | Pos -Mode ni y | c isis o
Enligh men | pa adigms o his o y | phenomenology | he meneu ics
El siglo XX no se acaba con ce ezas ni ea i maciones. No es un inal con incen e, pues o que sólo
a oja p o undas dudas ma e iales e in elec uales. No se p esien e ya aquella p oyección decimonónica
hacia el u u o; es iempo de con acción, de pé dida de la con ianza en el homb e y en su p opia his o ia
undada en los alo es de la me a ísica adicional: la Ve dad, La Bondad y la Belleza. Nos en en amos,
pues, a la mue e de una idea, de un mi o esencialmen e con adic o io: el p og eso como a gumen o
undamen al de la his o ia humana. Po an o, u ge la necesidad de ende un puen e c í ico- e lexi o
sob e sus ine i ables consecuencias en odos los ó denes de la expe iencia humana.
Abo da é el asun o desde la si uación eal, en es e con ex o p oblemá ico, de un suje o especí ico: el
his o iado . És e se había encomendado, has a aho a, a la a ea socialmen e esponsable de apo a
isiones de conjun o de los enómenos humanos desde una iple óp ica desc ip i o-explica i a,
in eg ado a y p oyec i a (1).
La ma e ia p ima con la que abaja el his o iado son los hechos humanos en su ins alación y de eni
empo al. Así, un análisis de la ac i ud del in es igado del pasado en elación con esa ca ego ía opaca y
e e encial que es el iempo nos da á las cla es de la con o mación ac ual de una conciencia colec i a
conc e a de la empo alidad. Es deci , el p oblema de la his o ia sólo es comp ensible den o de una
p oblemá ica de ámbi o más gene al: la ap ehensión cul u al de la i encia indi idual y colec i a del
iempo. La cul u a con ie e la expe iencia o al del iempo en el núcleo en o no al cual se en e ejen en
ensión con inua los elemen os de con igu ación de la ep esen ación men al in e subje i a de lo que una
1
sociedad pe cibe de sí misma con pleno sen ido: sis emas de elación-dominación, con lic os, deseos y
pe spec i as. Todas las cul u as han cons uido y siguen cons uyendo ela os como mediado es
simbólicos en e esa i encia empo al, inap ensible en sí misma, y la coexis encia humana en su
complejidad cons i u i a. Como indican Appleby, Hun y Jacob, «el in elec o humano eclama exac i ud
mien as el alma desea signi icación. La his o ia a iende a ambos con ela os» (Appleby, Hun , Jacob,
1998: 245). En nues a cul u a occiden al lo social de ino en his ó ico desde el momen o en que se hizo
in eligible desde una pe spec i a empo al en p oyección. Es ahí donde hemos de si ua , pa a empeza , el
signi icado del desa ollo de ese ipo especí ico de ela o his o iog á ico que comenzó a au ode ini se
como disciplina cien í ico-académica en el siglo XIX, desde el impulso de la mode nidad.
Cie amen e, el pano ama ac ual de la his o iog a ía es an complejo como el de la ciencia, en gene al (2).
Podemos a i ma que exis e hoy una eno me di e sidad de o mas de hace his o ia en lo que a añe a
aspec os ales como la manipulación conc e a de la dimensión empo al donde se si úan los enómenos
es udiados; el manejo especí ico de las ca ego ías de e dad y obje i idad; la u ilización de di e sas
escalas de obse ación de los hechos in es igados; el p oblema de la elación eó ico-me odológica en e
acción indi idual y es uc u as sociales; y las écnicas de exposición, con el ela o en el cen o de la
discusión, en suma. Ello en aña una no able di icul ad pa a es ablece ag upaciones, clasi icaciones y
secuencias según el esquema lineal-acumula i o u ilizado en las his o ias de la iloso ía y de la ciencia de
co e «mode no» (3). Sin emba go, c eo que es posible delimi a una cla a línea de ac u a en el
desa ollo empo al de la his o iog a ía. Es a up u a iene mucho que e con la isu a que pa ece
habe se abie o en e un pasado muy ecien e y una ac ualidad que se aleja de los p incipios sob e los
que se había asen ado el mundo occiden al has a las décadas de los se en a y ochen a. En
consecuencia, es imo ac ible la dis inción en e, en un ex emo, o mas p esen es de hace his o ia, de
adición mode na, en cons an e alejamien o con espec o a la ac ualidad, y, en el o o, cie os modelos
his o iog á icos, si uados en e la no edad y la moda, que sí son especí icamen e con empo áneos, nos
gus e o no, po cuan o esponden de algún modo a las nue as condiciones de in eligibilidad y de
sociabilidad impues as po ese enómeno gene al que denominamos pos mode nidad. Es o, como
e emos, no nos obliga á a habla de una his o ia especí icamen e pos mode nis a, sino, más bien, de
una disolución pos mode na g adual del pensamien o his ó ico clásico.
Conside emos, p ime amen e, de o ma global, odo ese núcleo his o iog á íco de ma iz mode na
ilus ada que, con un o igen decimonónico p eciso, ha dominado el ámbi o p o esional-académico de la
disciplina has a el úl imo e cio del siglo. En di ec a conexión con la eme gencia del p oceso
indus ializado de las sociedades occiden ales, la his o ia se o jó como disciplina eglamen ada de
conocimien o den o de un ígido ma co in elec ual posi i is a. El pensamien o his ó ico que comenzó a
pe ila se en es e momen o ue es imulado po las concepciones undamen ales que se án el eje de las
es uc u as de pensamien o y sis emas de c eencias a a és de los cuales se ha desen uel o la cul u a
occiden al has a hoy. Pa a empeza , las posibilidades ilimi adas del conocimien o acional obje i o
humano. Pe o la ciencia his ó ica no sólo su ge como u o del in en o de aplicación al e eno de lo social
de las es uc u as de conocimien o cien í ico genuinamen e mode nas que en onces se desa ollaban. La
his o ia ue posible po que es en ese ins an e cuando se comienza a concebi un modo de a iculación de
dos dimensiones de la ida humana que, en p incipio, se mos aban sepa adas e inin eligibles desde un
en oque uni icado : la epe ición de lo idén ico -la esis del suje o- y la sucesión de lo di e en e -la esis de
la his o ia-. Ése elemen o conec o se á la idea de p og eso, la concepción de la exis encia humana,
inse ada en el iempo, como un p oceso de pe eccionamien o inde inido según una inalidad
acionalmen e de e minada.
Has a en onces las ca ego ías del pensamien o p emode no se habían basado en una comp ensión de la
exis encia humana cen ada en la epe ición cíclica de una iden idad o igina ia a que ípica. Es e ipo de
pensamien o mí ico es udiado, en e o os, po Mi cea Eliade en ob as como El mi o del e e no e o no
(Eliade 1994), con e ía el iempo en un ecep áculo sag ado po ado de la esencia cons i u i a del se
de las sociedades. En es e caso, el i o, con sus símbolos mnemónicos, cumpli ía la unción de
ahuyen ado mágico de las con ingencias de un p esen e exo cizado a a és de una con inua e e encia
a la c eación cósmica, ealizada de una ez y pa a siemp e (4). La acción humana, den o de la
pe spec i a de la ap ehensión colec i a de un iempo ci cula y e e no, quedaba, pues, de e minada
i memen e po las señas de iden i icación ijadas en los llamados ela os de o igen. Pe o, es una adical
up u a con es e concep o p emode no del iempo la que de e mina el e dade o impulso que cob a la
his o ia como p incipio nuclea de signi icación de la exis encia humana. No se a a, po consiguien e, de
2
la apa ición de un modo conc e o de concepción de la his o ia, sino de la i upción his ó ica de la p opia
his o ia po medio de la idea de p og eso como solución al p oblema de la ap ehensión social de la
singula idad e i e e sibilidad de los hechos al y como se pe ciben po medio de los sen idos.
En de ini i a, la labo de ese nue o cien í ico social de la his o ia, como he suge ido, se plasma á en la
con ección de me ana aciones, de g andes esquemas desc ip i o-legi imado es de los nue os ó denes
sociales eme gen es en las e oluciones económicas y polí icas del XIX (5). Basados en un esquema
he oico del p og eso humano es imulado po los a ances de la ciencia, y en un concep o épico del
desa ollo del «es ado-nación», es os ela os se án el p oduc o de un abajo di ec o sob e los
documen os, alen ado po un p incipio de conexión necesa ia implíci a lineal cong uen e con la p opia
o denación lógico- ex ual de los acon ecimien os p o agonizados po suje os ac i os pe ec amen e
indi idualizados. Las uen es documen ales alcanza án, así, ca ác e anscenden e y la acción humana
se con e i á, pues, en la exp esión de un iempo sin camino de uel a, donde la causalidad queda
insc i a en la o ien ación empo al, acionalmen e au o egulada, hacia un u u o p e isible y deseable.
Es a es la idea de mode nidad, la de una época que no se de ine sino en su incon enible ape u a hacia
un u u o uni e sal como pe manen e aslación hacia lo nue o. El p esen e no cob a, pues, en idad, sino
como simple enlace en e lo que Koselleck iden i ica como el espacio de la expe iencia -el pasado- y el
ho izon e de las expec a i as -el u u o- (Kosselleck 1993). Po eso, en es e sen ido, oda comunidad
inse ada en la his o ia no se au olegi ima ya en lo que es, sino en la idea de lo que quie e y debe se .
Como señala Be iain, lo que de ine a la mode nidad es ese ho izon e de mo imien o que se excede a sí
mismo con inuamen e, con i iéndose el iempo en una expe iencia que ya no sólo iene que e con un
p incipio y un in, sino con la ansición, con la supe ación cada ez más acele ada del acon ecimien o
(Be iain 1990). Ello explica, a mi en ende , el especial acen o que es os his o iado es pusie on sob e el
cambio en sus ela os, has a el pun o de que la c ecien e acele ación del i mo his ó ico ue a enuando
esa o a dimensión cons i u i a de lo social que es la pe manencia.
Se habían sen ado, po consiguien e, los cimien os de una ciencia his o iog á ica que se some ió, no
obs an e, a una in ensa eno ación, especialmen e, a pa i del p ime e cio del siglo XX. Es el momen o
de la pues a en ma cha de la his o ia de las es uc u as ep esen ada po co ien es como la escuela
ancesa de Annales y el ma xismo como eo ía gene al del mo imien o his ó ico, he ede a di ec a del
p oyec o de p og eso mode no en su modalidad al e na i a a la o igina ia ó mula libe al. Más allá de sus
encuen os y di e encias, es as endencias incluyen como no edad un nue o modo de ges ión ex ual del
concep o his ó ico del iempo. Ello iene luga a a és de la noción de es uc u a, la cual p e ende se un
p incipio de causalidad in e na en e los enómenos his ó icos de mayo alcance que la supe icial
na a i idad de la his o ia- ela o posi i is a. Pa a B audel, uno de los más des acados eó icos de
Annales, si no el único, es uc u a es «una o ganización, una cohe encia, unas elaciones
su icien emen e ijas en e ealidades y usos sociales...que el iempo a da eno memen e en desgas a y
en anspo a ...» (6). Es e concep o hace e e encia a múl iples, casi impe cep ibles y p o undas
conexiones en e odas las dimensiones de la ealidad his ó ica. Po ello es á di ec amen e ligado a una
idea especí ica del iempo his ó ico que se asien a en la cap ación de las pe manencias y de las
esis encias al cambio en el plano de la la ga du ación. Lo que aquí subyace es un modelo de iempo
cons i uido po dis in os i mos de acele ación: el iempo como elocidad his ó ica, como elocidad
di e encial de cambio. Y de ahí el eng anaje que B audel es ableció en e dis in as longi udes de onda
empo al his ó ica, haciendo alusión a un iempo co o, a un iempo medio y a un iempo la go, el de esas
es uc u as en las que se man ienen casi inal e ables las condiciones sociales impues as en una época
de e minada (B audel, 1968). En ealidad, es a pe spec i a, como puso de mani ies o Tuñón de La a,
apoyándose en Lab ousse y Vila , iene un cla o pa alelismo con los cons uc os ma xis as de es uc u a
y coyun u a, al ma gen de las di e encias de en oque (Tuñón de La a 1993). Pe o lo que p e endo esal a
es que es os modelos his o iog á icos no o za on, a mi en ende , un e dade o cambio de pa adigma. La
sus i ución del acon ecimien o po la es uc u a y de la co a po la la ga du ación no me pa ecen hi os
eó icos que ealmen e a ec asen al concep o mismo de his o ia y de iempo his ó ico. Lo que se puso en
ma cha ue un simple cambio de écnica exposi i a, no de concepción esencial del obje o de es udio. Y
es que, en ealidad, el a i icio concep ual de las es uc u as, en cuan o mane a especí ica de o denación
ex ual de los hechos, no al e aba en lo más mínimo la concepción eleológica y necesa ia del p oceso
his ó ico. Más allá de algunas esis encias al cambio, el concep o mode no de la his o ia no quedaba, en
modo alguno, en en edicho como pe spec i a de mo imien o hacia un u u o en con inua
au osupe ación. El sen ido de la de e minación espacio- empo al se man enía inal e able en el de eni
del p oceso his ó ico en endido como enómeno global complejo en e olución cons an e.
3
Has a aquí siglo y medio de his o iog a ía mode na, cuyos pila es esenciales lo ep esen an el concep o
undacionalis a de la ciencia; la a i mación de la ealidad ex a-men al del obje o de es udio y del alo de
e dad de los enunciados p opues os; el p incipio de conexión causal-explica i a y de egu alidad
legali o me de los enómenos; y la pe cepción del iempo social como iempo his ó ico, es o es, con inuo,
ascenden e, i e e sible, necesa io, uni a io, uni e sal, p e isible. P oyec ado hacia un in. Volcado hacia
una me a como e e en e absolu o del sen ido o al de odo lo acon ecido en el pasado: la exp esión
in eg ado a y signi ica i a de la du ación y el cambio, de lo que pe manece y luye en las sociedades en
o no al obje i o esencial de la libe ad y el bienes a humanos. Pe o un nue o ma co socio-his ó ico se
es á delimi ando en la sociedades de in de milenio. És e no nos pe mi e segui leyendo los hechos de
acue do con los pa ones de in eligibilidad especí icamen e mode nos. Siguiendo a Zygmun Bauman,
pienso que, al ma gen de que acep emos o no los p esupues os elemen ales en los que se basa ese
mo imien o in elec ual an ambiguo en su p opia de inición como es el pos mode nismo, es necesa io
econoce cambios undamen ales en la es uc u ación de una nue a ealidad social que podemos
denomina pos mode na (7). Algunos de sus asgos undamen ales son: p ime o, papel de e minan e de
la in ensi icación de los p ocesos comunica i os que, implicando un aumen o de las con ac os sociales en
el iempo y en el espacio, ep esen an una educción paula ina de la dis ancia en e emiso y ecep o a
escala plane a ia (Vi ilio 1997). Segundo, ex ensión globalizado a de la lógica expansionis a, dominado a
y explo ado a de un sis ema económico capi alis a ansnacional, donde la p oducción p edomina sob e el
ac o abajo, los medios écnicos sob e los ines sociales y la igu a social del consumido en e a esas
o as dimensiones del indi iduo como ciudadano y abajado (Cas ells 1997). Te ce o, c isis global de
sen ido con la consecuen e a omización p og esi a de las comunidades en o no a una c ecien e
mul iplicidad de iden idades ines ables elabo adas según a inidades é nico-lingüís icas, de géne o, y de
gus os, es ilos y modas consumis as (Be ge y Luckmann 1997). Cua o, cues ionamien o del p incipio
uncionalis a de la cohesión social en e sis emas no ma i os dominan es y acción indi idual, compa ible
con nue os modos de con ol polí ico panóp ico conec ados a las nue as ecnologías cibe né icas (Lyon
1995). Quin o, geopolí ica in e nacional de caos. Jun o al dominio polí ico-mili a de uno solo -Es ados
Unidos- y el pode económico eje cido po la íada no eame icana, eu opea y japonesa, se pone de
mani ies o una paula ina usu pación de la au onomía ins i ucional de los gobie nos. Es o se debe al
deslizamien o de los núcleos de oma de decisiones undamen ales hacia nue os cen os de pode
cons i uidos po la g andes co po aciones mul inacionales y sus p olongaciones mediá icas subsidia ias
(Chomsky 1996).
Es, en conclusión, una con usa ensión en e endencias cen ípe as globalizado as y eacciones
cen í ugas, si uadas a ni el local, las que ca ac e izan a es e mundo inisecula . En es e eino de lo ugaz
y lo ansi o io, la pé dida de la cen alidad y la opacidad c ecien e de las nue as o mas de con ol social
implican la disolución del pun o de e e encia mode no. El que ep esen aba la acionalidad sus an i a de
los ines, de la idea. Ello en a o de una acionalidad más débil y o mal, pe o más e icaz desde su
con o mación écnica, comunica i a e in o má ica. Desde es a somb ía pe spec i a, es e iden e que los
g andes ela os his o iog á icos mode nos an dejando de ene sen ido. La his o ia padece, en
consecuencia, el impac o i epa able de una p o unda c isis de in eligibilidad del mundo como p oduc o
de la azón. Es po ello que la nue as co ien es que an es si uaba en e la moda y la no edad, aun
cuando no se p e enden pos mode nis as, no hayan podido man ene se a sal o de la andanada de
c í icas ela i is as que, ayando el nihilismo más implacable, amenazan con implan a de o ma o iciosa
el desie o nie zscheano en odas las es e as del conocimien o cien í ico ins i ucionalizado.
Hemos de a on a la c isis del ep esen acionismo como p incipio de co espondencia en e lenguaje y
ealidad impulsada, en pa e, po Richa d Ro y y su «gi o lingüís ico» (Ro y 1990). Es o se aduce en
una concepción de la ealidad como p oduc o cul u al, como en idad no-p eexis en e al p oceso social de
c eación y cap ación simbólica de la misma. La consecuencia inmedia a se á la conside ación de la
e dad como exp esión de p ác icas sociales conc e as do ado as de sen ido de una ealidad cuyo
signi icado, inde e minado ap io ís icamen e, sólo se p oduce po medio de dichas p ác icas y den o de
un consenso (Ro y 1996). La ealidad queda, así, con e ida en discu so social. Y és e en un espacio
enuncia i o con igu ado y habili ado de un obje o eme gen e de la nada (Foucaul 1987). Un discu so
que en sí se plu aliza en la incomensu abilidad de las p ác icas que las gene an y donde el suje o ya no
se ealiza median e la disolución del o o en el mismo, sino en la ilimi ada dispe sión que deja a los
demás se lo que son. El pensamien o deja de se un neu alizado absolu o de la di e encia en la unidad,
pa a ope a como o ganizado enomenológico-he menéu ico del diálogo in ini o con el o o (Gadame
4
1998). Po ello, en la medida en que la suspensión enomenológica de la ealidad con ie e a és a en
me o con enido in e subje i o de la conciencia, la explicación ya no cons i uye el modo dominan e de
ap oximación al obje o con ingen e. Es la in e p e ación la que si e de ca alizado de una expe iencia
pu amen e comp ensi a. És a apun a a un mundo disg egado en la in ini ud de signi icados libe ados en
la excepcionalidad me a ísica de las p ác icas a las que puedan emi i . Se a a de una e dade a
quieb a de los p incipios mismos de ealidad y obje i idad que enlaza pe ec amen e con la óp ica
decons uccionis a de De ida. El esul ado: el desanclaje e e encial pa cial del discu so, el
ex añamien o de una « ealidad» que no sólo subsis e en la ensión en e in e minables «juegos del
lenguaje», sino, ambién, en los ac os conc e os en los que és os ienen luga (De ida 1989).
Bajo es as p emisas la esc i u a de la his o ia, ob iamen e, no puede segui siendo lo que ha sido has a
aho a. Es án quedando al descubie o los sesgos cul u ales e ideológicos, camu lados de acionalidad y
p og eso, que pe mi ían a los g andes ela os mode nos un delibe ado some imien o de cul u as, g upos
e indi iduos, a bi a iamen e a ancados de sus núcleos a gumen ales esenciales. Como sabemos, la
c isis deslegi imado a de las g andes me ana aciones emancipado as y especula i as anunciada po
Lyo a d si ió pa a pone de mani ies o la in iabilidad de un p oyec o his ó ico undado cien í icamen e en
los p esupues os ilus ados de la obje i idad y la uni e salidad. El conocimien o quedaba elegado a una
me a pe spec i a ideológica; abso o en su p opia « ulga idad». Y es es a « ulga idad» del discu so
cien í ico, en gene al, y del his ó ico, en pa icula , la que cons i uyó el cen o de la e lexión c í ico-
ilosó ica de Michel Foucaul . En esumen, es e pensado i mó la e dade a ca a de de unción de la
his o iog a ía en su sen ido clásico y mode no. Es o lle ó a un e ien e admi ado suyo a deci que
«Foucaul es el his o iado comple o, el inal de la his o ia» (Veyne 1984: 200). Foucaul ins ala los
hechos humanos en la « a eza», es o es, en el inmenso acío desde el que no es posible su
in eligibilidad acional. Reduce los obje os sociales a la calidad de obje i aciones con igen es de p ác icas
sociales singula es. En consecuencia, hace de la g amá ica his o iog á ica una ac i idad p econcep ual,
pues o que la ep esen ación emi e a la acción conc e a desde la que la conciencia se di ige hacia un
mundo no inmanen e. De es a o ma, la conexión lineal en e los acon ecimien os y la e olución inalís ica
de ca ego ías humanas uni e sales se desmo onan an e una his o ia de up u as, de discon inuidades,
de la desin eg ación de su sen ido anscenden e. Una his o ia que deja, pues, de se his o ia, que sólo
es simple exp esión de una « olun ad de pode » ci cuns ancialmen e desplegada hacia un suje o
plenamen e obje i ado (Foucaul 1984).
Es e es el pano ama gene al de una c í ica pos mode nis a «an i-his ó ica» que lanza eno mes e os a los
his o iado es de es e in de milenio. Es la amenaza del iun o de un pensamien o a-his ó ico que,
poniendo de elie e la uní oca co espondencia en e mode nidad, p og eso e his o ia como modo de
comp ensión de lo social, p econiza la no idoneidad ac ual de al pe spec i a. Es deci , se p e ende que lo
his ó ico es una o ma de pensamien o exclusi amen e mode na que a dejando de ene sen ido en
nues o nue o mundo pos mode no. De es a mane a, una ac i ud e isionis a y ela i izado a a
imp egnando día a día esas nue as o mas de hace his o ia que, con an e io idad, clasi iqué en o no a
un nue o pa adigma de na u aleza pos mode na. Se a a de la «nue a his o ia cul u al» y de la
«mic ohis o ia» i aliana. El nue o ipo de ela o que se es á esc ibiendo en el seno de es as co ien es
lle a imp esas las ma cas imbo ables de los nue os discu sos decons uc o es de la concepción
ilus ada de la ciencia y de la his o ia. Es más, es posible admi i que el nacimien o de es a nue a
his o iog a ía emana, en pa e, de una in ensa e lexión eó ica, de un pe manen e diálogo con esas o as
disciplinas sociales -la sociología, la an opología y la lingüís icas- pione as en la asunción de la nue a
pe spec i a p agmá ica, pos es uc u alis a y pos mode nis a que cues iona los iejos pa adigmas
mode nos.
En lo que a añe a la «nue a his o ia cul u al», son Robe Da n on, Lynn Hun , Gab ielle S. Spiegel y
Roge Cha ie los au o es que sin duda mejo la ep esen an. Es a co ien e his o iog á ica su ge de un
doble in en o de supe ación. De la his o ia de la cul u a adicional -«his o ia in elec ual»-, po una pa e; y
de los modelos mac oes uc u ales de la his o ia de la men alidades, según la escuela de los Annales,
po o a (8). Jun o con las apo aciones de Hun , es el abajo eó ico de Roge Cha ie el que mejo
exp esa la nue a pe spec i a. En un lib o lleno de esonancias oucaul ianas como es El mundo como
ep esen ación. His o ia cul u al: en e p ác ica y ep esen ación, Cha ie alude a una his o ia
encaminada hacia los p ocedimien os egulado es de la p oducción de signi icado. Con i iendo los ex os
en media izado es discu si os de las p ác icas sociales conc e as desde las que aquéllos cob an ida,
indica que «las ob as, en e ec o, no ienen un sen ido es able, uni e sal, ijo. Es án in es idas de
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signi icaciones plu ales y mó iles, cons uidas en el eencuen o en e una p oposición y una ecepción,
en e las o mas y los mo i os que les dan su es uc u a y las compe encias y expec a i as de los
públicos que se adueñan de ellas» (Cha ie 1995: XI). Es a his o ia se asien a en una concepción mucho
más dinámica y he e ogénea de lo social espec o a los pa adigmas es uc u ales. Y, ambién, en un
ma co decididamen e he menéu ico- enomenológico que, a su ez, o ece plena acogida a los
plan eamien os esenciales del decons uccionismo de idiano -lo acabamos de comp oba -. Es a nue a
his o ia p i ilegia, pues, en nomb e del «gi o lingüís ico», el análisis del discu so sob e cualquie o o ipo
de indagaciones ela i as a un mundo social ma e ial ex e io al mismo. Median e la iden i icación que
es ablece en e ealidad humana y uni e so simbólico que la con igu a, es a his o ia culmina en un
es ic o educcionismo cul u al de lo social que no pe mi e las iejas dis inciones sec o iales en e his o ia
de las men alidades e his o ia socio-es uc u al. Es una his o ia del discu so. Cen ada la a ención en los
e ec os siemp e cambian es de sen ido de los ex os y en las p ác icas inde e minadas inculadas
ci cuns ancialmen e a ellos, ela i ismo, up u a y a iación acaban desplazando, en de ini i a, la
obje i idad, con inuidad y necesidad en la his o ia. Dicho de o o modo, pues o que los elemen os de los
códigos simbólicos es án some idos a una incesan e eac ualización en los con ac os sociales co idianos,
la singula ización e indi idualización del signi icado en elación con el con ex o, que es e concep o de
cul u a pone en juego, ab e las posibilidades de la negación de la uni e salidad del lenguaje concep ual y
de la acionalidad humana.
Consecuencias simila es pa a la sue e de la his o ia se pe ciben en la «mic ohis o ia». És a, de o igen
i aliano, iene sus más des acadas igu as en Ca lo Ginzbu g y Gio anni Le i. Ausencia de o odoxia
doc inal, eclec icismo y una p ác ica basadas en o malismos eó icos débiles son los signos que de inen
es a escuela. Sin emba go, como Le i señala, exis en algunos asgos comunes que dan sen ido global al
abajo mic ohis ó ico. An e odo, en lo ela i o al au oma ismo del cambio social, si uándose la c isis de
la idea de p og eso en el cen o en o no al cual g a i a oda la especulación. La mic ohis o ia enuncia a
la p edicción, al es ablecimien o de esquemas eó icos p e ios que some an los hechos desde el «a
p io i» de la expe imen ación, y, po ello, desca a la a ibución de una di ección p econcebida a los
enómenos his ó icos es udiados. Su obje i o se á el in en o de comp ensión e in e p e ación -no de
explicación bajo leyes gene ales- de la acción y con lic os humanos en su doble au onomía e insc ipción
en sis emas sociales no ma i os. La «mic ohis o ia» en iende lo social no como es uc u a de obje os
na u ales y uni e sales do ados de a ibu os consus anciales, sino como conjun o complejo de elaciones
cambian es den o de con ex os en pe manen e eadap ación. La ambigüedad de los mundos simbólicos
en ec uzados, la plu alidad de in e p e aciones po pa e de los ac o es sociales, y la con inua ensión
en e símbolos y acción, en e és a y es uc u a, de inen el p oceso de desc ipción mic ohis ó ica (Le i
1996).
T es pod ían se , en esumen, los aspec os undamen ales que delimi an el alan e enomenológico de
es e modo de hace his o ia. El p ime o, la escala de obse ación. El mic ohis o iado basa su
in es igación en una exp esa educción me odológica de la misma. Es e análisis mic oscópico al ni el
local de indi iduos conc e os inse ados en espacios de elaciones conc e as esponde a ines
expe imen ales que, en odo caso, condicionan las conclusiones y su modo de exposición. Se a a del
alo me odológico de la pis a, del indicio con igu ado en lo que se ha llamado lo "excepcional no mal»,
es o es, la si uación pa icula que as su in ensa indagación des ela lo que puede se ú il pa a alcanza
gene alizaciones lexibles ela i amen e ex apolables, y nunca modelos ígidos mecanicis as. Un
segundo aspec o des acable en la oma de posición mic ohis ó ica es la in luencia ecogida di ec amen e
de la an opología enomenológica del Cli o d Gee z de La in e p e ación de las cul u as (Gee z 1988).
Hecho ambién a ibuible a la ya aludida «his o ia cul u al». El modelo eó icamen e débil de la
«desc ipción densa» de es e au o , el cual en iende su abajo como el egis o de edes de signi icación
en con ex os sociales de in e acción simbólica en cons an e lujo y a iación, es decisi o pa a es a nue a
his o ia pos mode na. La eo ía queda, po an o, educida a una me a anslación al lenguaje académico
de los esul ados de una expe iencia in es igado a muy pegada a la p ác ica y al con ex o in e p e a i o
especí ico donde se si úe dicho abajo. Un ela i ismo que el p opio Gee z asumía, más bien, como
«an i-an i ela i ismo», como el echazo de cons an es o males, e olu i as y ope a i as que, en nomb e
de una azón sus an i a, sólo suponen la supe io idad e nocen is a de la ci ilización occiden al sob e el
es o de cul u as. Po úl imo, como se desp ende de odo lo an e io , el concep o de «con ex o» alcanza
aquí una nue a dimensión. És e ya no se pe cibe como es uc u a social dada, sino como ma co socio-
his ó ico hallado en el juego a iable de conexiones in e subje i as cambian es no necesa ias.
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En esumen, es amos an e una his o iog a ía que enuncia a las clásicas isiones globales de conjun o
pa a ealiza se en la con emplación de lo local. Que desecha las es uc u as y coloca a los suje os
anónimos en el papel conc e o que desempeñan den o del con ex o al que pe enecen en ensión con
sus p opios in e eses. Que desencadena una eno ación de las écnicas exposi i as del ela o. Pe o no
ya desde esa legi imación posi i is a que con e ía a los g andes homb es en suje os anscenden es
eales insc i os en un plan supe io y obje i o de la his o ia. Desapa ecen ales p e ensiones de e dad.
Es amos an e una his o ia «débil». A la ez que el p opio suje o se desubje i iza, aquí la écnica na a i a
esponde a la simple necesidad, en la que insis e Hayden Whi e, de pe cibi la ealidad en su
con o mación cohe en e con p incipio y in. La na ación, pues, como apa a o semió ico que do a a los
hechos, desde su simili ud y con iguidad, de un o den común ins alado en el iempo, donde lo
supues amen e eal se p esen a como deseable y concebible en su consumación (Whi e 1992). Como
señala Manuel C uz, haciéndose eco de la ob a de Ricoeu , «el co ela o más p óximo, que
p obablemen e se ía 'con a las cosas al como son', debe se sus i uido po es e o o, sólo en apa iencia
más modes o: 'con a las cosas al como nos pasan'» (C uz 1991: 163). Desplazado el p og eso del eje
de desc ipción de lo social en el iempo, anulado el p incipio de conocimien o acional absolu o de la
ealidad, la in e p e ación he menéu ica se con ie e en un nue o modo de se -en-el-mundo. Siendo cada
hecho suscep ible de se libe ado desde cualquie sis ema simbólico en su sen ido no p ede e minado, no
pa ece queda al e na i a a los in en os de aslación enomenológica de signi icados de una comunidad
discu si a a o a. Pe o ello a acompañado de una nue a concepción colec i a del iempo que sup ime la
his o ia uni e sal como pe spec i a de lo social. A la condición pos mode na, es imoniada en es a nue a
his o iog a ía, le co esponde, pues, una nue a o ma de pensa lo empo al que al e a los p oblemas de
la legi imidad y el cambio. El pe iodo p emode no se si uaba en la pe spec i a de la lógica de la
epe ición, encon ando su legi imación en un ac o undacional o igina io ep oducido i ualmen e: el
iempo como e e nidad. La época mode na se había si uado no en la pe spec i a de un pasado de ini i o
con inuamen e ac ualizado, sino en los pa áme os de un ideal ealizable en el u u o, encon ando la
comunidad su legi imación en lo que que ía llega a se , en la ealización de un p oyec o o al: el iempo
como p og eso. Es oy con An onio Campillo al a ibui a la pos mode nidad una ca ego ía empo al
especí ica: la a iación (Campillo 1995). Al no exis i ya je a quías de pe ección, an e la desapa ición de
la cen alidad de la e e encia, las di e encias no pueden se pensadas en i ud de la elación que
puedan gua da con la iden idad. No hay soluciones pa a el p oblema de la oposición en e suje o e
his o ia. Es más, és e deja de se un p oblema, pues o que desapa ecen los esquemas simbólicos desde
los que e a pe cibido como al.
Se impone, po an o, un iempo plu idimensional, ambiguo, e e sible, poli alen e, a empo al: el
no- iempo. Y pienso que es e nue o modo de ap ehende la ins alación de lo social en el iempo
encuen a su modelo en la ubicuidad e ins an aneidad de la a qui ec u a lexible e inma e ial de las
nue as ecnologías de la comunicación in o má ica plane a ia. La acele ación de los in e cambios
comunica i os supone la p opia acele ación de los acon ecimien os has a el pun o de p oduci se su
p opia e e sión, su au oanulación an es de consuma se. Podemos habla de un au én ico pa adigma de
la comunicación po que, en su ac ual con o mación global, es la que de e mina una nue a exis encia
humana desp endida del sen ido de la o ien ación p oyec i a en el iempo. Ya no pa ece posible la
a i mación de Askin en el sen ido de que « ende hacia el u u o es c ea ese u u o. El mo imien o hacia
el u u o es el p oceso de su c eación y ealización» (Askin 1979: 155). Como a gumen a Baud illa d,
desde su adicalismo ex emo, «es el in de la linealidad. En es a pe spec i a, el u u o ya no exis e. Pe o
si ya no hay u u o, ampoco hay in. Po lo an o ni siquie a se a a del in de la his o ia» (Baud illa d
1995: 24). Es e au o nos si úa en la e e sión de una mode nidad aniquilada po an icipación de su
p opia inalidad. No obs an e, quizá podamos segui pe cibiendo el lujo c ecien e de los acon ecimien os,
que Baud illa d decla a en huelga. Pe o de lo que sí es amos p escindiendo es de la capacidad de
p oyec a el cambio, la ans o mación e oluciona ia de la ealidad social. La pé dida de la conciencia
colec i a de la du ación implica la conciencia colec i a del no-cambio, lo cual conduce
enomenológicamen e hacia el no-cambio eal, hacia la congelación y pe pe uación de un cie o o den
es ablecido. Un cla o sín oma de ello es la c ecien e es e ilización del ocabula io del que hacen gala
es as nue as his o iog a ías donde los concep os ela i os a la con lic i idad social han dejado su luga a
una pelig osa «neu alidad», al nue o conse adu ismo de lo «polí icamen e co ec o». El in del p oyec o
uni a io mode no en o no a la idea de p og eso ha culminado, no obs an e, en su consolidación pa cial.
La que hace e e encia al iun o de la lógica expansi a y dominado a del desa ollo écnico-cien í ico del
capi alismo. Los que han sido aniquilados son los demás aspec os que enían a comple a la idea:
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bienes a ma e ial humano uni e sal, libe ad polí ica en una sociedad ci il plenamen e cons i uida,
p incipios de jus icia e igualdad, e c. Po eso, au o es como Fon ana piensan el in de la his o ia como
consecuencia del éxi o de una e sión equi ocada de la idea conec ada al esquema omnímodo del
c ecimien o económico, el cual a as ó consigo al comunismo acasado (Fon ana 1992). Y po lo mismo,
c ee en una posible econside ación del p oyec o desde plan eamien os más au én icamen e sociales.
Mien as an o, es amos an e la pe pe uación de un o den donde el con lic o de los «di e endos» se salda
con la ic o ia hegemónica de un de e minado égimen de discu so: el de la explo ación, la dominación, la
es imulación mediá ica de un consumismo alienado que sume ge al suje o a la baja en una ilusión
anes ésica, pa alizado a.
Es a si uación iene siendo obje o de di e sas omas de posición. Po una pa e, el acaso del p oyec o
mode no es á es imulando hoy día un cie o in en o de e o no a lo sag ado, a la emi i icación exp esa
del sen ido de la ida humana. Tal ac i ud in ocado a de lo p emode no es la que se encuen a en
au o es como Da id Lyon, la cual desca o (Lyon 1996). Recu encia a mo i os p emode nos que, al in y
al cabo, no pueden escapa de la p opia condición pos mode na. Lo cual nos lle a, po o a pa e, al o o
ex emo del en usiasmo emancipado que Gianni Va imo expe imen a an e el es allido de la plu alidad en
su «sociedad anspa en e» (Va imo 1994). Pe o, pienso que, as la apa en e libe ación que se celeb a
debido a los e ec os desa aigado es del in de la his o ia y de la explosión de lo local, el p oceso de
e osión implacable del p incipio de ealidad que se p esupone se á la opo unidad pa a enómenos de
con ol social más e ec i os po su p opia oscu idad panóp ica. Así, no pa ece queda o o camino que el
de los in en os de econs ucción de una de e minada idea de mode nidad desde ángulos que in eg en
los e ec os insoslayables de la pos mode nidad. En esa si uación se encon a ía la p opues a de
Habe mas en el sen ido de impone un e dade o in e és emancipado en e al in e és p ác ico e
ins umen al de la acionalidad p ác ica del capi alismo a dío. És a queda ía sus i uida po la
au o e lexión, po la «acción comunica i a» in eg ado a de las di e encias desde c i e ios au o alidados
de obje i idad den o de un espacio de au én ico in e cambio simbólico (Habe mas 1991). Ello conlle a
muchas dudas, pe o, pienso que en el plano de las ciencias sociales, en gene al, y de la his o ia, en
pa icula , quizá sean eclamables cie a conse ación de los p o ocolos acionalis as de e dad y el
es ablecimien o de un comp omiso mo al de na u aleza ilus ada sob e nue as bases. Se plan ea la
u gencia de un nue o p og ama de la obje i idad. A és e esponden Appleby, Hun y Jacob en su abajo
colec i o, ya ci ado, La e dad sob e la his o ia. Se a a de la p opues a de un ealismo p agmá ico que
sea capaz de concilia la explicación causal con la in e p e ación he menéu ica. En endiendo que la
obje i idad, p opiedad del obje o, es la que inci a la p oyección de la subje i idad sob e és e, aquélla
pe mi i á an o las di e encias in e p e a i as excluyen es, como la di e sidad de pe spec i as den o de
un ma co discu si o donde sí es posible la inclusión. Es la p oposición, pues, de un modo de
au oconocimien o a a és del o o que no impida, en el ma co del espe o de la di e sidad cul u al, la
elabo ación de cie as isiones de conjun o sin las cuales el comp omiso social de la his o ia se ía
imposible. Exis e, po consiguien e, la posibilidad de e i aliza una conciencia his ó ica c í ica que se
ponga al se icio del desenmasca amien o de los disposi i os de sabe -pode que imp egnan los
discu sos en en ados; que haga de la genealogía una labo ú il de ca a a la conse ación de la memo ia
colec i a. Las au o as ame icanas aluden a es o eco dando que Milan Kunde a si uaba la lucha del
pueblo con a el pode en la lucha de la memo ia con a el ol ido. Y concluyen: «pa a los his o iado es, la
lucha de la memo ia con a el ol ido ambién in oluc a al pode , pe o en su caso es el pode pa a esis i
dudas debili an es ace ca de la cognoscibilidad del pasado, ace ca de la ealidad de lo ol idado»
(Appleby, Hun y Jacob 1998: 253).
Asumo los a gumen os cen ales de las c í icas pos mode nis as con a los absolu ismos ence ados en
la idea de mode nidad. Pe o, comienzo a comp ende que la adicalización de las pos u as amenaza con
in oduci nos en absolu ismos más pa alizan es. Se plan ea, po deci lo de es e modo, el juego bo giano
de «Los dos eyes y los dos labe in os». El labe in o de la «con usión y la ma a illa» del ey de Babilonia
-el mode nismo- a siendo supe ado po ese o o labe in o, sin «escale as, pue as y mu os», del desie o
del ey á abe: el pos mode nismo (9). La salida sólo puede se el es ablecimien o de una es a egia ac i a
de la esis encia, una es a egia de la con on ación, de la búsqueda incesan e de con adicciones den o
de un égimen de discu so al in e io del cual sí me pa ece posible un diálogo en e la e dad y la men i a,
en e el obje o y su ep esen ación, con independencia del ela i ismo asumible ue a de ese discu so.
Aludo a una «gue a» abie a en e pe spec i as encon adas en elación con los obje os con igu ados
po un mismo o den discu si o. Pienso que es a cul u a del «simulac o» p esen a in e s icios desde los
que se puede pene a siemp e que se adop e una posición de e minada. T as los egímenes de ases
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lanzados po el pode se esconden co espondencias desci ables en e lo e dade o y lo also que
p oyec an somb as sob e las e dade as elaciones en e medios y ines. C eo que es posible dis ingui
ni eles de apa iencia y ealidad en la conexión en e las p ác icas conc e as y los discu sos que las
gene an. Son las íc imas eales de la úl ima gue a de Koso o las que deslegi iman, po ejemplo, los
p incipios jus i icado es desde los que se ha si uado la acción bélica de la ue zas in e nacionales de la
OTAN (Pe as 1999). El sis ema de cobe u a mediá ica de los acon ecimien os -como, ambién, se puso
de mani ies o en la «Gue a del Gol o»- sí co esponde al ámbi o del «simulac o»; la ealidad insul an e
de los mue os, cuya p esencia se puede con as a , no. Ellos a acan con señales ele isi as y con
bombas, pe o noso os podemos a aca con o as a mas: la oma de pa ido median e el
desman elamien o c í ico y igu oso de las con adicciones en e la ealidad como ilusión manu ac u ada y
la ealidad como sis ema « eal» de elaciones de pode cap adas simbólicamen e.
Po an o, aun plenamen e inme sa en los e enos angosos y mo edizos del lenguaje, la his o ia no
debe da la espalda a la acción, a las p ác icas, a los acon ecimien os como indicios de los con lic os que
ealmen e acucian al homb e en su si uación socio-his ó ica pa icula . Es a es a egia de la con on ación
pod ía, incluso, se más ambiciosa. Un discu so sólo se comba e con o o discu so capaz de engloba al
o o en sus ca ego ías. Admi iendo los sesgos subje i os e ideológicos que oda eo ía social conlle a,
Manuel C uz indica que «en e dos eo ías sociales an agónicas, el p ime paso pa a sabe cuál de las
dos iene un alo cien í ico mayo es p egun a se cuál de las dos pe mi e comp ende a la o a como
enómeno social y humano y hace pa en es, a a és de una c í ica inmanen e, sus consecuencias y
lími es» (C uz 1991: 146). Pe o, ambién, una acción sólo se comba e con o a acción. La que gene a ía,
como espues a, la imposición de un discu so al e na i o, cuya ela i a, y nunca de ini i a, supe io idad
esidiese en esa capacidad hacia la que apun o. Sólo así se á posible p oyec a en la conciencia
colec i a mundos di e en es más deseables. ¿Cuál se ía ese nue o ma co eó ico desde el que
p ocede ? Su cons ucción es una a ea pendien e que ha de es a abie a a odo aquello que pueda
sa is ace los obje i os plan eados, con independencia de su o igen in elec ual. En an o acep emos el in
de los absolu ismos de cualquie signo, debe se una au én ica a ea in e ex ual en conexión con ines de
au én ica na u aleza emancipado a. En es e sen ido, p escindiendo de p ejuicios académicos
ins umen alizados polí icamen e, y desechando oda e sión «ca equís ica» y o odoxa del ma xismo
acasado, c eo que no se á una labo es é il, en e muchas o as, insis o, in eg a en ese abajo
he e ogéneo una elec u a, adap ada a los nue os iempos, de la ob a pe sonal del Ma x madu o. Pienso,
con o os au o es, que en ella quizá no encon emos lo que muchos han c eído e has a aho a: un inú il
de e minismo me a ísico economicis a unilineal, de aíz hegeliana. A lo mejo se nos des ela un
comp omiso no dogmá ico con el p oblema de la emancipación humana en las sociedades indus iales.
Un comp omiso en i ud de un ealismo p ác ico abie o a las posibilidades conc e as que cada
ci cuns ancia social especí ica o ezca (10). Al in y al cabo, ha de ei indica se la u opía. Opino que la
salud de una sociedad debe basa se en su capacidad pa a segui p oyec ando uni e sos simbólicos
eno ado es. Se a a, en de ini i a, de ecupe a la his o ia y de i pe ilando p ocesos de ans o mación
social habili ado es de las mayo ías silenciosas. La his o ia ha de econs i ui se desde su o igina ia lucha
con a el pode ; debe se undamen almen e u ópica. El pode , po na u aleza, aspi a a la pe manencia; la
his o ia, an e odo, ha de se ene gía eno ado a. P edisposición al cambio.
No as
1. Josep Fon ana conside a que oda isión global de la his o ia se es uc u a en o no a es elemen os
solida ios en e sí: desc ipción genealógica del p esen e -his o ia-, explicación acional de las elaciones
sociales -economía polí ica-, y p oyección hacia el u u o -p oyec o social. Las conexiones e
in e e encias en e es os es aspec os depende á del ínculo legi imado o e oluciona io que el
discu so his o iog á ico pueda ene con espec o al o den es ablecido en un momen o his ó ico dado
(Fon ana 1982).
2. Pa a un ace camien o gene al al pano ama ac ual de la his o iog a ía, puede consul a se la ob a de
Julio A ós egui La in es igación his ó ica: eo ía y mé odo (A ós egui 1995). También, Los caminos de la
his o ia. Cues iones de his o iog a ía y mé odo (He nández Sandoica 1995).
3. Es o, en odo caso, nos lle a á a conside a la e olución de la ciencia desde la pe spec i a de La
es uc u a de las e oluciones cien í icas de Thomas S. Kuhn. En ella el au o consag ó el concep o de
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