S. B ie a, J. Mo eno Tejada y B. Ame lle , Te psíco e,
g abado sob e dibujo de Luis Pa e .
F ancisco de Que edo, El pa naso español (Mad id, 1794)
El amo olle o de Alco cón. Es udio y edición.
Alumno: José Ma ía Suá ez Bo ego
Tu o a: Piedad Bolaños Donoso
1
Índice
1. In oducción ............................................................................................................... 3
2. Baile como géne o d amá ico en el siglo XVIII ....................................................... 4
2.1. O igen del baile .................................................................................................... 4
2.2. Pleni ud del baile como géne o d amá ico ........................................................ 6
2.3. Fin del baile como géne o ................................................................................... 8
2.4. Función del baile ............................................................................................... 12
3. La ‘pues a en escena’ de El amo olle o de Alco cón ............................................ 12
4. Au o ía de El amo olle o de Alco cón ................................................................... 15
5. Análisis de la misma ................................................................................................ 20
5.1. Temas .................................................................................................................. 20
5.2. Pe sonajes ........................................................................................................... 22
5.3. Mé ica ................................................................................................................ 26
6. Edición semipaleog á ica de Amo (El) Olle o de Alco cón ................................. 29
6.1. C i e io de edición ............................................................................................. 29
7. Conclusión ................................................................................................................. 39
2
Resumen: Es e abajo se p esen a como un a a icioso análisis ilológico de El amo
olle o de Alco cón, baile d amá ico del siglo XVIII (1708) en aizado en los ecu sos
p opios de es e subgéne o du an e la segunda mi ad del siglo XVII. Pa a al hazaña se
es ablece á una disc e a pano ámica sob e la ida de es as piezas en emesadas,
localizando la nues a en el bajo ba oco. Pe iodo en el que se e á con agiada po el ono
jocose io y sa í ico que einó du an e un siglo has a su decapi ación po o as piezas que
dio a luz la «Ilus ación». Además, se ha lle ado a cabo una ansc ipción
semipaleog á ica del manusc i o con la que pode ace ca nos a la ob a pa a cues iona la
au o ía a ibuida a F ancisco Benegasi y Luján, jun o a José de Cañiza es, a a és de
es imonios lúcidos; así como a icina su ep esen ación sob e las ablas - en a i a
us ada po la ausencia de da os que a alen su esceni icación y ag a ada po la
inexis encia de es imonios que decla en el mon aje de es os bailes y sus espec i as
piezas musicales-.
Palab as Cla e: El amo olle o de Alco cón; F ancisco Benegasi y Luján; José de
Cañiza es; au o ía; apóc i o; bajo ba oco; baile d amá ico; en emés; ea o b e e;
edición.
Abs ac : This pape is a philologic s udy o El amo olle o de Alco cón, 18 h d ama ic
dance (1708), which has inhe i ed he ch ac e is ics o sho d amas o he second pa
om 17 h cen u y. We es ablished a pano amic iew o d ama ic in e lude, whe e
we place ou d ama ic dance in low ba oque. This ime ame is well-know by a
jocose ious and sa i ical one un il sho d amas o eme ging «Enligh men » beheaded i .
In addi ion, we ha e made a semipaleog aphic ansc ip ion o discuss he au ho ship o
manusc ip , wich is a ibu ed o F ancisco Benegasi y Luján wi h he assis ance o José
de Cañiza es. Besides, we y o igu e how i was played –unsuccess ul a emp because
we ha e no e idences o any pe o mance and in ensi ied by he absence
o documen s abou s aging o he d ama ic dances and musical pieces-.
Keywo ds: El amo olle o de Alco cón; F ancisco Benegasi y Luján; José de Cañiza es;
au ho ship; apoc yphal; low ba oque; d ama ic dance; d ama ic in e lude; sho d ama; edi ion.
3
1. In oducción
I umpimos en el mundo ca na alesco con la espe anza de digni ica un géne o
desdeñado po g an pa e de la c í ica a a és del baile El amo olle o de Alco cón, del que
se o ece un análisis ajus ado al ma gen de maniob a que ha pe mi ido la adición c í ica y
las uen es disponibles. A a és de es as hemos podido encuad a nues o baile d amá ico
en el en o no al que pe enece, a endiendo a las p opiedades emá icas que posee, siendo el
ono soca ón e i ónico de los pe sonajes popula es imp escindible pa a es a in es igación.
Asimismo, ha sido necesa io con empla el ascu so de la ida del subgéne o pa a c iba
en e odos sus de i ados y pode a ala an e qué es ilo de piezas se econoce nues o baile.
Inspecciona sus cimien os ha sido igualmen e p o echoso pa a es ima la ep esen ación de
la pieza, pues o que no cons an da os que a iendan a la escenog a ía de es os bailes más allá
de las aco aciones del p opio ex o. A lo que hab ía que suma las so e adas piezas
musicales, de las cuales di ícilmen e se conoce es imonio debido al descuido de los
d ama u gos. Con odas es as di icul ades cuen a el manusc i o que analizamos, al cual -po
si e a poco- se le cues iona su au o ía. Po an o, es e abajo comp ende ambién un examen
sob e la posible o andad de la pieza, que se á cons a ada llegado el momen o. Es e disc e o
y asequible es udio se e igi á sob e la concienciada edición semipaleog á ica del manusc i o
de la ob a, el cual nos pe mi i á juzga g an pa e de las cues iones que a añen a es e abajo.
Igualmen e o ece una nue a uen e que si a pa a aquellos hispanis as enca gados del
es udio de la lengua. Acla ada la in encionalidad de es e abajo, damos comienzo con el
p opósi o de ag ada a nues o es imado lec o .
4
2. Baile como géne o d amá ico en el siglo XVIII
2.1. O igen del baile
Dado que el manusc i o obje o de es udio de es e abajo es un ‘baile d amá ico’ se ía
con enien e conoce en qué consis e, conc e amen e, es e ipo de ob as y qué p emisas ha
de cumpli pa a se conside ado como al; así, con end ía ecoge que «el baile, como géne o
d amá ico, es un in e medio li e a io en el que además en an como elemen os p incipales la
música, el can o y, sob e odo, el baile, p opiamen e dicho, o sal ación, que le dio nomb e»
(Co a elo y Mo i, 1911, CLXIV). Aho a bien, lo que es e apa ado p e ende es escla ece
cuál ha sido el eco ido de es e géne o du an e su pe i encia y qué papel desempeña en la
ob a de F. Benegasi, po no deci en oda su p oducción.
La palab a baile, haciendo e e encia al concep o adicional de la palab a, e a usual a
mediados del XIII, y el gus o po es e en España ue no able desde el siglo I d.C. como lo
p ueban can idad de ex os de au o es clásicos. En la Edad Media uel e a ene una ue za
a ollado a, cuando nace el ea o español, p obablemen e como o ma de adoc inamien o
eligioso y polí ico. Además, los asun os que se conciban en es e momen o se án los que
he ede el Renacimien o y que, a inales del XVI, se consoliden en el ea o p opiamen e
dicho, pe mi iendo que o os géne os meno es como las loas, jáca as y el baile mismo
pe i an jun o a las ob as mayo es, llegando, incluso, algunos de ellos, has a iempos
ela i amen e mode nos (Buendía, 1965, 9).
En ge manía baile signi icaba lad ón y baila , hu a . Té minos que más a de su ie on
una me amo osis, pod íamos deci ka kiana, no po lo absu do, sino po lo ágico, ya que
«el aho cado bailaba en las congojas de la mue e» (Co a elo y Mo i, 1911, CLXV).
P obablemen e, el ge men del géne o conocido como Danza Macab a o Danza de la Mue e
que p oli e a ía en la li e a u a de la Edad Media. Dicho es o, lo cual me pa ece de suma
impo ancia pa a a anza en nues o abajo, con end ía habla de la danza y su ma cada
dis ancia con los bailes, inexis en es en la ac ualidad. En e algunos au o es, don José
An onio González de Salas decía en 1633: «Las danzas son de mo imien os más mesu ados
y g a es, y en donde no se usa de los b azos sino de los pies solos: los bailes admi en ges os
más lib es de los b azos y de los pies jun amen e». […] La di e encia e a cie a, po más que
se haya que ido nega en iempos mode nos (González de Salas, 1778, 171).
Muchos de los au o es con empo áneos a es a discusión enían cla as las di e encias de
ambos es ilos, pe o es de especial in e és la pe spec i a eli is a con la que se analiza
se e amen e la pé dida de las danzas solemnes a a o de los bailes popula es (Co a elo y
5
Mo i, 1911, CLXV- CLVII ). En medio de es a agi ación apa ece el baile como pieza ea al
en el géne o d amá ico li e a io, siendo o bien danzas a is oc á icas o danzas popula es. La
in oducción de los segundos en el ea o u o como consecuencia, como he podido en ende
de la in oducción que hizo Co a elo pa a su lib o de en emeses (pág. CLXXIX), la e bena
chabacana que signi icó pa a muchos; juicio ap eciable en el memo ial p esen ado po la
Villa de Mad id en 1598 a Felipe II, en el que se solici a la es i ución de las comedias
p ohibidas en gene al:
«Lo que más puede no a se y ce cena se en las comedias es los
bailes y músicas deshones as, así de muje es como de homb es,
que des o la illa se con iesa po escandalizada y suplica a V.M.
mande que haya o den y igu oso eno, pa a que ni homb e ni
muje baile ni dance sino los bailes y danzas an iguos y
pe mi idos y que p o ocan solo á galla día y no á lasci ia; y lo
mismo en lo de las músicas, que siendo de canciones i uosas y
mo ales, disc e os y modes os, son loables…, pues cie o
ce cenando es o, queda con pe ección oda es a ob a» (Co a elo
y Mo i, 1904, 424).
C í icas que se ol e án a epe i un siglo más a de con el andango, baile que muchos
en endían como una ep esen ación del cue po emenino y a a és del cual se es ablecía una
con ienda explíci amen e e ó ica en e el homb e y la muje . Aunque lo que pa ece llama i o
es que en 1598 se hable de danzas an iguas (Rico Osés, 2012, 663). Es as han enido que
queda anuladas en poco iempo po los ‘bailes sub e si os’ pa a e e i se, de una o ma an
ca egó ica, a ‘la uel a de las danzas’
1
. Pe o es e mensaje no caló en e el público, y al
ma gen del ea o y la comedia g ande, el baile popula se escu ía po los en emeses,
ema ando la ob a p incipal y co onándose como la ob a meno más aclamada po el público.
De ello e a conscien e Lope de Vega, conocedo del gus o de es e po los bailes en las
ep esen aciones ea ales, pues su a ición a inclui danzas den o de sus comedias son
indicio de ello (Sáez Raposo, 2012). Algo que e u a ía el hecho de que seis décadas más
a de el público siguiese p ac icando ese gus o po los bailes, pues se había e igido como
pa e de la adición. Aunque no exen o de c í icas, pues el éxi o del géne o b e e y los bailes
1
Sebas ián Co a ubias, no deplo aba el bayle, sin emba go, en su de inición del mismo achaba cualquie
mo imien o p o oca i o: «el baila no es de su na u aleza malo ni p ohibido, an es en algunas ie as es
necesa io pa a oma calo y b ío; pe o es án ep o ados los bailes descompues os y lasci os, especialmen e
en las yglesias y luga es sag ados, como es á dispues o po muchos concilios y Cánones» (Ma ínez de
F esno, 1994, 299).
6
popula es ue al que se le señaló en can idad de esc i os como culpable de soca a con las
danzas co esanas
2
.
2.2. Pleni ud del baile como géne o d amá ico
Tan o es así que enemos la p ueba con el ex o que hemos elegido pa a es e abajo un
baile
3
que sigue las eglas p opias de es e géne o oda ía en el año de 1708. Con una
Ilus ación que ya despun aba y con los pu i anos No a o es a pun o de asoma sus al i as
cabeci as con el nue o siglo dispues os a da de co eazos a oda la adición clásica. Es po
la misma ausencia de es os iluminados que ob as pe enecien es, pod íamos deci , al an iguo
sis ema li e a io uesen posibles oda ía. No obs an e, es os subgéne os pelig aban o o
expolio mo alis a con el siglo XVIII.
Po di e sas alga abías de los g emios que ocupaban las ablas, poe as y cómicos
comp endie on «el p o echo que esul a ía desligando ambas cosas y con i iendo lo
acceso io en p incipal» (Co a elo y Mo i, 1911, CLXXXVIII). Es po eso que, a a és de la
música, el can o y el baile se pod ía o ma un en eac o emancipado del en emés; pa a lo
que debían auna se Calíope, Eu e pe y Te psíco e des inculándose de la aclamada Talía. Po
ello el baile deja de se un ime o de mo imien os al i mo ma cado po la música pa a
con e i se en una pieza que con iene un a gumen o que debe se esuel o con b e edad.
Supongo que po eso la p osa queda elegada po el e so, el cual se e ige como el medio de
exp esión po excelencia de las ob as meno es, algo que ya sucedía desde los inicios de esa
e undición del géne o b e e, hacia 1609
4
, siendo el úl imo más a mónico y, pa a nues o
géne o en conc e o, más musical que la p osa, el cual agiliza el ascu so de la pieza con
mayo p on i ud y que, como señala Ab aham Mad oñal,
[…] po es as echas es á cambiando la es é ica de odo lo que
a ec a al en emés y al baile d amá ico, po cuan o la apa ición en
escena del más g ande composi o de es as ob i as, el oledano
Luis Quiñones de Bena en e hacia 1610, a a e oluciona la
poé ica de la pieza b e e po que impond á el e so sob e la p osa
y añadi á odo lo que iene que e con la música y la co eog a ía
2
DON TORIBIO: De los bailes, don Félix, engo mue o. DON ALONSO: T is es danzas de España, ya
mu ie on. DON FÉLIX: Dios las pe done, gen e hon ada ue on. La noche de San Juan, Luis Quiñones de
Bena en e (1631).
3
«El baile como géne o d amá ico in e medio, es un espec áculo que ep esen a una acción po medio de
la mímica y en el que in e ienen el can o, la música y el baile p opiamen e dicho. Puede ene o ma de
monologo o de diálogo. Es de meno ex ensión que el en emés. Danzas habladas las llamó Ce an es.
Hubo los llamados bailes en emesados, que en pa e e an hablados, y o os que o almen e e an can ados.
Los bailes ue on en odo momen o muy empleados en la escena española» (Buendía, 1965, 63).
4
Fecha en la que se publica una en a i a de mani ies o undacional del a e d amá ico mode no (Sáez
Raposo, 2012, 367).
7
en un a ance que consigue el sinc e ismo de géne os. Eso se
ap ecia especialmen e en los bailes (Mad oñal, 2008, 28).
De o ma que a p incipios del siglo XVII enemos un géne o que más que eno ado
pod íamos conside a incipien e y que da sus p ime os pasos con au o es como Luis
Quiñones, Luis de Góngo a y Que edo en e o os
5
. Además, po a i ica la luc uación que
a a iesan es as piezas, cuando F ancisco Benegasi esc ibe sus bailes es el momen o jus o
de escisión del géne o; no obs an e, es un da o insu icien e pa a señala lo como esponsable
de El amo olle o de Alco cón (Rico Osés, 2012, 181). Sin ol ida , en medio de la
e olución, la abundancia de é minos con los que e e i se al nue o géne o ue ab umado a,
como en emés can ado, en emés hablado, e c.
6
. Du an e la segunda mi ad del XVII se
hablaba de baile ajaca ado, una p opues a muy ele an e pa a la e olución del subgéne o
(de la que Que edo ue conscien e) y a la que end íamos que concede la innegable
p esencia que u o en el p og eso del mismo hacia su conside ación como géne o d amá ico
(Sáez Raposo, 2013, 198). Al igual que Lope, quien encuen a en el p o eico gus o del
público la jus i icación pa a queb an a los p ecep os clásicos
7
. Y que en o no a 1630 se
quejaba de que los no icios d ama u gos, encabezados po Calde ón, no se es o zaban po
disimula en esc ibi sus ob as a expensas de saquea las suyas.
Debemos in e i , po an o, que de la con on ación en e danzas an iguas y bailes nue os
esul a el baile d amá ico o li e a io, al y como se le conoce como géne o, lejos de aquellas
danzas co esanas donde impe aba la majes uosidad y el más hones o deco o que los
mo alis as deplo an y el pueblo igno a a a o de unos mo imien os impúdicos, según los
p ime os. An e la imposibilidad de consegui la e ec i a p ohibición de ep esen a
comedias, aquellos in en a án, al menos, que de ellas se ex i pen los bailes […] como la
chacona o la za abanda, que se juzgan nacidas en el mismísimo in ie no (Sáez Raposo, 2012,
367)
8
. Po no habla de la Re o mación de comedias que se ap obó en el Consejo de Cas illa,
5
Respec o a las acilaciones mé icas de los bailes, es as se án debidamen e a adas en su apa ado.
6
Pe o en es e abajo u iliza emos el é mino baile, ya que así es como lo e ie e el au o de es a pieza.
7
«encie o los p ecep os con seis lla es; / saco a Te encio y Plau o de mi es udio, / pa a que no me den
ozes, que süele / da g i os la e dad en lib os mudos, / y esc i o po el a e que in en a on/los que el
ulga aplauso p e endie on; / po que, como las paga el ulgo, es jus o / habla le en necio pa a da le gus o»
(Rozas, 2002,362)
8
Mues a de es e epudio (no a 16 SÁEZ RAPOSO, 2012, 367) se e leja en las palab as que el jesui a
Pad e Ma iana u ilizaba pa a condena los espec áculos públicos y que enjuicia la za abanda como Amo
«un baile y can a an lasci o de las palab as, an eo de los meneos, que bas a pa a pega uego aun a las
pe sonas muy hones as […] ¿Qué di án cuando sepan (en o as pa es)… que en España, donde es á el
impe io, el albe go de la eligión y la jus icia, se p esen an no solo en sec e o, sino en público, con ex ema
deshones idad, con meneos y palab a a p opósi o los ac os más o pes y sucios que pasan y hacen en los
bu deles, ep esen ando ab azos y besos, y odo lo demás, con boca y b azos, lomos con odo el cue po,
que solo el e e i lo causa e güenza» (Co a elo y Mo i, 1911, CCLXX). Po o o lado, en el ce an ino
8
en 1615, que conlle aba la p ohibición de es os bailes pecaminosos so pena de mul a y
des ie o, aunque no cons an que se aplicasen con al udeza. Tal e a la simpa ía que el
público mos aba po ellos que, en un concu so de lici ación de los co ales de comedias
mad ileños de 1629, uno de los pujado es sos enía que «los bailes no se han de qui a
hones amen e, que es la salsa de las comedias y no alen nada sin ellos» (Sáez Raposo, 2012,
368)
9
. El éxi o del géne o b e e y los bailes popula es ue al que se le acusó -en mul i ud de
esc i os- culpable de ansg edi las danzas co esanas.
Cabe deci pues, que ue al el éxi o del baile - an o el p opio géne o como el a e de
baila -, que ue u ilizado en can idad de ob as como ecu so me a ea al, o sea, u ilizado
como ecu so a gumen al en la p opia ob a y que unciona como médula de la misma. En las
piezas de Que edo supuso una p opiedad casi in ínseca, y en nues a ob a ambién puede
obse a se en a ias ocasiones
10
.
2.3.Fin del baile como géne o
Bien se pod ía deci que, como de casi odos los menes e es de la ida, en el bucle de
expe imen ación cons an e que a a esaba el baile, a un i mo no necesa iamen e e iginoso,
a mediados del siglo XVII, es as explo adas piezas empeza on a ago a el sus en o de sus
a gumen os con el que el público ya es aba empezando a a agan a se. Tal ue, que muchos
poe as llega on a e leja en sus bailes las no edades que eque ía el público exigen e
11
.
Además, en medio de esa luidez con la que el géne o oscila, la c eación imp ecisa y poco
eglada de es as piezas, po au o es como Que edo, ace can el baile a la jáca a, lo que
paula inamen e con e ían los bailes en una oda al es ejo y que la gene ación pos e io de
d ama u gos no deja á pasa en alde
12
.
La au o idad en el géne o ge manesco a aíz de la se ie de
piezas dedicas a Esca amán, unida a la e olución na u al que
expe imen ó el baile d amá ico en busca de nue as ó mulas que
man u ie an la es ima del público hacia una p opues a escénica
en emés de La cue a de Salamanca, el Ba be o lo juzga de la siguien e o ma: «PANCRACIO: Dígame,
seño mío, pues los diablos lo saben odo, ¿dónde se in en a on odos es os bailes de las za abandas,
zambapalo y Dello me pesa, con el amoso del nue o Esca amán? BARBERO: ¿Adónde? En el in ie no;
allí u ie on su o igen y p incipio» (Rey Hazas, 1998, 168).
9
Ci a omada de Casiano Pellice , T a ado his ó ico sob e el o igen y p og eso de la comedia y del
his ionismo en España, 2 ols., Mad id, Imp en a de la Adminis ación del Real A bi io de
Bene icencias, 1804, I, pág. 132.
10
Dice Amo «Tengan que pasa un aile / nos da el eje e / mo i o en lo que busca / de aques a sue e»
( . 213-216).
11
Así se puede obse a en el Baile de los cua o de á ocho cuando el G acioso p egun a a sus compañe os
a qué han enido y esponden «A que se haga un baile nue o» (Co a elo y Mo i, 1911, CCXXI).
12
«Reca gando el ono bu lesco, llega on los en emeses a pa ece se a las mojigangas, y acen uando su
in e ca ica u esco los des inos al Co pus se hicie on más bu onescos» (Buendía, 1965, 31)
15
Tal ez, y como pos e io men e se empleó en los saine es, la música si iese como
llamada de a ención a un público agi ado, dando señal de que iba a empeza la pieza b e e y
como ecu so pa a c ea ambien e, así como elemen o sono o del deco ado (Coullon, 2008,
289). Pe o es poco p obable, eniendo en cuen a la impo ancia de la música en el géne o
b e e del Siglo de O o, p oduciéndose en e es a y el a gumen o una sac a unión undamen al
po a ios mo i os: el p ime o pa a cons a a la inculación indiscu ible en e música y
li e a u a, y la segunda pa a islumb a la e olución de baile a o as piezas meno es que
lo ece ían con el nue o siglo ‒como el saine e o la onadilla‒ (Gu ié ez y Mon es, 1997,
378).
En cuan o al es ua io, no es un asun o del que se disponga demasiada in o mación, pues
es e debía se apo ado po los p opios ac o es, quienes al en a a o ma pa e de una
compañía los en egaban a la misma (Domenech, 1997, 19). Considé ese al ez un pago po
su o mación, pues es os no enían o a que la de las mismas ablas. Aunque no malmen e,
el concep o de ac o es aba muy ligado al de amilia, la cual cons i uía en muchas ocasiones
una compañía, y los a is as se ges aban a una edad emp ana. Condensando el ac o , en es e
caso al menos, el a e de in e p e a , baila y can a .
En el siglo XVII la ep esen ación en ea os come ciales supuso un espec áculo o mado
po loa, p ime a jo nada de la comedia, en emés o saine e, segunda jo nada, saine e o
onadilla
26
, e ce a jo nada y in de ies a, gene almen e o mado po un baile; al igual que
en el siglo XVIII, aunque si en algo se di e encia ue en la acumulación de piezas b e es en
una única ep esen ación
27
, pues el desmedido gus o del público po es as ajo su
popula idad. F en e a los neoclásicos, que epugnaban es e ipo de ob as, pe mi iendo solo
su apa ición como p ólogo o in de ies a (Domenech, 1997, 29).
4. Au o ía de El amo olle o de Alco cón
Debido a la con a iedad de opiniones adyacen es a la ob a de análisis es con enien e
concede un espacio a es e abajo en el que se p oceda a la ecopilación de c i e ios y juicios
con los que in en a emos o ece un dic amen que se ace que obje i amen e a la au o ía de
es e baile.
26
Si se desea conoce más ace ca de es e géne o, Elisabe h le Guin en Hacia una e alo ización de la
onadilla a día lle a a cabo un excelen e abajo sob e su es uc u a musical (2008, 183-224)
27
La mayo di e encia en e el ea o b e e de es os siglos adica en la p oli e ación de nue os géne os,
esul ado de la e olución de los p ime os -como ya se ha comen ado en el apa ado an e io - y que se
dis ancian de es os en o ma de saine e y onadilla.
16
Los es udiosos que han o o gado a la ob a la au o ía de F ancisco Benegasi y Luján, jun o
a José Cañiza es, se han basado exclusi amen e en el hecho de que son los únicos nomb es
que se encuen an en la ob a; es o es como censo y iscal, esponsables de que la ob a sea
ep esen ada o no.
A endiendo a la igu a de F ancisco, podemos deci que, nacido en A enas de San Ped o
en 1659, pod ía se nie o del caballe o Vi aldo Benegasi, embajado de Géno a an e Felipe
II. T asladándose a la co e muy jo en, jun o a su pad e Juan F ancisco Benegasi, F ancisco
con inuó sus es udios humanís icos, des acando su habilidad con el a pa, siendo discípulo de
Juan Hidalgo de Polanco, a pis a de la Capilla Real. Además, su pad e le consiguió hábi o
de la O den de Cala a a, donde más a de ocupa ía dis in os o icios, así como o os se icios
en la Co e de Felipe V. O o da o de in e és se ía el casamien o de F ancisco Benegasi en
1705 con doña Ana Pe al a Ga cía de F ancia, con quien u o a su hijo José Joaquín. Pieza
impo an e en la ida de su pad e y en nues o abajo, pues se enca ga á, a la mue e de es e
-en Milán a la echa de 1743-, de euni oda su ob a, algo que nos allana á el camino a la
ho a de a icina si el baile analizado en es e abajo co esponde, o no, a Benegasi
28
.
La ob a de Benegasi es ex ensa, y aunque con iene un núme o conside able de piezas
poé icas -de a e meno -, des aca en ella su e iden e inclinación po los ex os d amá icos,
conc e amen e los en emeses y bailes. Como se ha dicho líneas a iba, José Joaquín se
enca gó de o ganiza la p oducción de su pad e, lo cual ap o echa ía pa a inclui ob as
p opias. Los olúmenes pós umos son: Ob as mé icas que dejó esc i as el seño don
F ancisco Benegasi y Luján… (Mad id, Imp en a del Con en o de la Me ced, 1744), que
únicamen e con iene los bailes; y las Ob as lí icas joco-se ias que dejó esc i as el seño don
F ancisco Benegasi y Luján… (Mad id, O icina de Juan de san Ma ín, 1746), edición en la
que se inclui ían una se ie de poemas de don F ancisco comple ando el co pus poé ico del
hijo, quien sigue un es ilo muy simila al del pad e -p opio del bajo ba oco-, po lo que la
única opción que los es udiosos de es os dos au o es (pad e e hijo) ienen es la de con ia en
la compilación de José Joaquín
29
. Cons an o os manusc i os como el i ulado Ob as lí icas,
y jocosas esc i as po D. F ancisco Benegasi y Luján, caballe o de la O den de Cala a a,
28
Pa a conoce más da os sob e la ida de F ancisco de Benegasi éase la ob a de Edua do Teje o Robledo,
El d ama u go F ancisco Benegasi y Luján, pp. 17- 25 y las páginas que Ra ael González Cañal dedica
igualmen e en «En emeses y bailes de F ancisco Benegasi y Luján» (2018, 305-306).
29
Además, como Ra ael González señala en su ano ación 8, José Joaquín siemp e jugó al equí oco en e
las ob as de su pad e y las suyas. Mues a de ello son los e sos de El i o a la disc eción donde se dice «Si
del au o del saine e / aslucen el apellido, / unos di án que es del pad e / y o os di án que es del hijo»
(F ancisco Benegasi, Ob as lí icas joco-se ias…, p. 77), (2018, 308).
17
gobe nado y supe in enden e gene al de Alcáza de San Juan ( ols 73 -95 ) donde se copian
es sone os, cua o omances, dos décimas y unas quin illas, además de algunas poesías del
hijo.
Pe o lo que ealmen e supone in e és pa a es e abajo son los bailes de F ancisco y la
posible o andad de El amo olle o de Alco cón. En las Ob as mé icas
30
que se publican en
1744 apa ecen seis bailes de F ancisco y es de José Joaquín. En un segundo olumen se
edi a án dos en emeses (En emés del eloj y En emés del zaho í) y uno más de José
Joaquín y ema ado con los cuade nillos de 1774 donde se ecogían los seis bailes del pad e
y es del hijo. De modo que, la p oducción d amá ica de F ancisco Benegasi conclui ía, de
acue do con los olúmenes ci ados an e io men e, con es en emeses (En emés del eloj,
el En emés del zaho í y el En emés de los enjugado es) y seis bailes (La uen e del
desengaño, La amilia de Amo , El e a o i o, El le ado de Amo , El Amo eloje o y El
Amo espade o). Así El amo olle o de Alco cón a ibuida a F ancisco, con la colabo ación
de José de Cañiza es, no apa ece en ningún momen o mencionada po él o po su hijo,
enca gado de ecoge su ob a. Si F ancisco pa icipó en la composición se desconoce, pe o
la Ba e a lo ci aba como anónimo
31
y Ra ael Ma ín conside a que se a a de un e o de
ap eciación
32
, pues o que ambos au o es i man como censo y iscal el 17 y 19 de ab il de
1708 en el manusc i o que se conse a
33
y en el cual se undamen a nues o abajo. Dada la
unción que censo y iscal
34
ienen sob e una ob a, no pa ece lógico conside a que es os
30
Mé icas que dexó esc i as el seño don F ancisco Benegassi y Luxán, caballe o que ue de el
O den de Cala a a, gobe nado y Supe in enden e Gene al de Alcáza de San Juan, Villanue a
de los In an es y Molina de A agón, e c. De el Consejo de Hacienda, Regido pe pe uo de la Muy
Noble Ciudad de Loxa, Pa ono de la Capilla, que en el Real Monas e io de S. Ge ónymo de es a
Co e undó la seño a Doña Ma ia Ana de Luxán, e c. Tomo P ime o. En Mad id: en la Imp en a
del Con en o de la Me ced. Año de... Se halla á en la Tienda de D. F ancisco Rome o, Calle
Mayo , en e de la Casa de el Excmo. Seño Conde de Oña e: Y en la Lib e ía de Joseph Sie a,
calle de A ocha, en e de la Plazuela de la Aduana
31
Ba e a y Lei ado, Ca álogo…, p. 606.
32
Ma ín Ma ínez, 2008, pp. 676-677
33
Biblio eca Nacional, sign.: MSS/14513/34
34
A iéndase a la de inición de FISCAL. «s. m. El Minis o dipu ado pa a de ende el de echo del Rey, en
los plei os ci iles en que iene algunin e és, y en lo C iminal pa a pone la acusación de los eos que
come en qualesquie a delí os. Tambien los P elados Eclesiás icos ienen sus Fiscales pa a los mismos
e ec os. La ín. P ae ec us Fisci. RECOP. lib. 1. i . 3. l. 30. Mandamos que los Obispos y P elados de
nues os Reynos pongan po Fiscales pe sonas de O den sac a, que sean pe sonas quales con engan pa a
ello. BOBAD. Poli . lib. 2. cap. 19. num. 4. Po ley es á dispues o que los Fiscales omen la oz de los
pléi os de la ju isdicción Real» (Dicciona io de Au o idades - Tomo III (1732)) y de CENSOR. «s. m. En e
los Romanos se llamaba assí la pe sona que enía el o icio de ela en la República, e o mando las
cos umb es, des e ando los abúsos, y ep ehendiendo odo lo que e a indecen e y poco hones o. Es oz
pu amen e La ina Censo , o is. COMEND. sob. las 300. ol. 57. Fue Censo , que e a en Roma o icio de
g ande es íma y ene ación. SAAV. Emp . 14. Pa a que la co ección de las cos umb es no pendiesse de la
18
mismos sean los au o es de la ob a a la que dan licencia, pues o que es impensable c ee que
un au o con ase con la au o idad de ap oba la publicación de su p opia ob a
A di e encia de como lo ha c eído Edua do Teje o, quien incluye el baile en la edición
que dedica a odas las ob as d amá icas del au o (Teje o, 2010, 43-44), y cuyo examen sob e
el baile que a amos pongo en ela de juicio, pues no he encon ado una co elación sólida
en e au o y ob a. Siendo Teje o uno de los pocos es udiosos dedicados a es e au o
(González Cañal, 2018, 307) no ha seguido con igo un c i e io que es ablezca
idedignamen e los lími es en e la ealidad empí ica y una simple quime a. A i ma
o undamen e en su edición de 2010:
O ecemos en p ime luga El Amo olle o de Alco cón, «baile
en emesado» según cons a en el manusc i o de la Biblio eca
Nacional (Mss. 14.513(34)), sin pagina , po que una diligencia
inicial lo echa indi ec amen e en 1708, po lo an o, es la c eación
ea al más an igua, po el momen o, de don F ancisco Benegasi.
Como a anzamos, es ob a compa ida con José Cañiza es,
d ama u go de ayec o ia singula y ob a más densa y conocida.
(Teje o, 2010, 43).
De es a o ma Teje o a ibuye a F ancisco Benegasi la au o ía de nues o baile, sin
cues iona el alo de dicha au o ía ni hace e e encia al deba e sob e el posible anonima o
de la ob a. Además, ampoco apo a ningún da o ni documen o que abale su esis, en caso de
que la hubie e. Uno de los desacie os en los que Teje o ye a consis e en, como e ie e en
la ci a an e io , menciona el manusc i o de la ob a, a la cual nos hemos emi ido pa a abaja
con el o iginal, y deci que no es á paginado ni echado, siendo es a descubie a g acias a
una diligencia… Como se pod á obse a en la ansc ipción semipalog á ica ealizada pa a
es e es udio, se a a de una nue a con usión, pues, aunque sí es cie o que la echa de la ob a
no se o ece po mano de su au o -sino que solo se conoce la o ecida po los censo es
35
-,
es a sí cons a de la co espondien e enume ación de páginas.
De es e modo, cab ía deci que, po la nula undamen ación de Teje o y la deses imación
del es o de los in es igado es, el baile El amo olle o de Alco cón ca ece de au o ía a día
malicia de la lengua o de la pluma, se o mó el o icio de Censo es, los quales con au o idad pública
no assen, y co igiessen las cos umb es» (Dicciona io de Au o idades - Tomo II (1729))
35
La cual coincidi ía, p obablemen e, con la composición de la ob a, pues al e mina la e a común manda la
a los censo es pa a pode ep esen a la cuan o an es.
19
de hoy y que la au o ía a ibuida a Benegasi y Cañiza es ‒po i ma como censo y iscal‒
es imp uden e, ya que pasa po al o cie as uen es en las que cab ía indaga . Pues es sabido
que Cañiza es, au o de nume osas ob as y iscal de comedias de la Co e has a su mue e,
jamás dio licencia a ninguna ob a que lle ase su nomb e.
Además, y pese a lo supe luo de es e azonamien o, una a en a obse ación de la
calig a ía de las licencias y la ob a misma mues a la dispa idad exis en e en e ambas.
Asimismo, si el lec o gus ase de una azón más que ce i icase lo e iden e, una ápida y
sencilla búsqueda en la base de da os Clemi es su icien e pa a comp oba que El amo olle o
de Alco cón se ca aloga como una pieza anónima y cuyas licencias de ep esen ación pa a
Mad id son i madas po Benegasi y Cañiza es. Y eniendo en cuen a que ninguna de las
ob as de F ancisco Benegasi ue ep esen ada ni apa ece en la ca ele a de Andioc, no
p ecisa ía de licencias, ¿qué azón mo i a ía a Benegasi, en onces, a busca las pa a es a ob a
en conc e o que ni siquie a i ma? Las ob as de Benegasi se encuen an publicadas
únicamen e en la edición de la que se enca gó su hijo, lo que induci ía a pensa que Benegasi
nunca se p eocupó de publica las y menos aún de lle a las a escena.
A lo que hab ía que suma que José Joaquín no la incluyese en e las ediciones y
eediciones que ecogían la ob a comple a de su pad e, ausencia que no puede ni debe pasa se
po al o, p incipalmen e po que as la enume ación ‒sumamen e lauda o ia y poco modes a‒
de los í ulos que posee F ancisco en las mismas po adas de las compilaciones
Ob as ly icas joco-se ias, que dexó esc i as el S D. F ancisco
Benegasi y Luxan, Ca alle o que ue del o den de Cala a a,
Go e nado , y Supe in enden Gene al De alcaza de San juan,
Villanue a de los In an es, y Molina de A agón, del Con ejo de u
Mage ad, en el de Hacienda, Regido pe pe uo de la muy Noble
Ciudad de Loja, Pa ono de la Capilla, que en el Real Mona e io
de Fan Ge onymo de e a Co e undó la seño a Doña Ma ía de
Luxan, &c.
lo más lógico se ía pensa que es e no deja ía pasa po al o ninguna ob a digna de añadi a
la lis a de piezas que compuso su pad e. Algo que Teje o en su edición de 2010, in en a
ocul a sin éxi o, pues cuando e ie e odos los bailes que en Ob as ly icas… ecoge José
Joaquín apo a la posición en la que apa ecen o denados, algo que elude llegados a El Amo
olle o de Alco cón, comen ando únicamen e que es cali icado de «baile nue o» en el
manusc i o de la Biblio eca Nacional
36
, lo que nos lle a ía a econside a su hipó esis.
36
Mismo ms. con el que hemos abajado, pues es el único exis en e.
20
Si bien se buscase a ibui la au o ía de es e baile a F ancisco Benegasi po el ca ác e
bu lesco de la ob a y sus pe sonajes absu dos en e ejidos con una aguja soca ona, cuyo
esul ado es una pieza jocose ia ‒enma cada po la e bena ca na alesca e imp egnada de
nume osos comen a ios i ónicos y sa í icos‒, cab ía ompe con esa pa aña. La can idad de
en emeses y bailes que cumplen al pa ón son innume ables y, ob iamen e, exceden la
p opia igu a de Benegasi, pues o que no es el único au o que emplea los ci ados ecu sos.
Cabe deci , a modo anecdó ico y pa a disipa cualquie posibilidad de con usión con
es a ob a, que exis e una loa bajo el í ulo de El olle o de Alco cón, en loa, y celeb idad del
Real nacimien o de nues o P íncipe, y Seño D. Luis P ime o de As u ias: Explica su mucho
amo en es e omance Jocoso
37
. Como se puede comp oba , el í ulo no deja mucho más a
la imaginación y se a a, en e ec o, de una loa dedicada a lau ea y celeb a el nacimien o
de Luis I de As u ias, jun o a unos e sos dedicados a su pad e Felipe V y su mad e Ma ía
Luisa de Saboya, ema ada po una canción de cuna en o ma de copla. Dicha loa ambién
es de au o desconocido y ampoco pa ece pe enece a nues o au o , pues su licencia se
ubica «En Mad id, y po su O iginal en Se illa, po Juan de la Pue a, en las Sie e Rebuel as».
Siendo Juan de la Pue a el imp eso que se ubica ía en la zona de «Sie e ebuel as»
38
.
Con end ía conclui diciendo que si el lec o aún sigue a o men ado bajo la
ince idumb e de si el manusc i o pe enece a F ancisco Benegasi, se ecomienda la lec u a
de es e mismo apa ado an as eces como sean necesa ias has a que la memo ización
consiga lo que la lógica no pudo.
5. Análisis de la misma
Es e apa ado a ende á la cues ión que a añe a los pe sonajes, así como los emas que se
plasman en el ex o y la mé ica empleada. Dichas ma e ias, po su ex ensión inaba cable
pa a nues o condicionado abajo, se án examinadas de acue do con las is as en El amo
olle o de Alco cón.
5.1. Temas
Pa iendo de la na u aleza oluble del baile a ada en el segundo apa ado que comp ende
es e abajo, cabe deci que los asun os que cong ega on es os mudaban con la misma
37
Biblio eca Nacional, sign.: 24282
38
El nomb e de la imp en a emi i ía a la conocida calle se illana (que se ubica en e la ac ual Plaza del
Pan y la calle Don Alonso el Sabio) amosa po sus p es igiosas imp en as, dejando a un lado los diligen es
he e os y la casa de ci as de la Alcahue a la Laga a. Des acan la imp en a de Juan de León en el siglo
XVI, la de Tomás López de Ha o en el XVII y la de los Pue as en el XVIII, enca gada de la imp esión de
la loa que comen amos. BARAHONA Pepe, «Sie e e uel as, pu a geome ía en el cen o de Se illa», ABC,
26/02/2013.
21
p es eza que los p ime os. El desmesu ado gus o que el público enía po es as piezas de o ó
los «p ime os emas de en edo ó desc ip i os de escenas popula es y ingidas ba allas de ma
y ie a» (Co a elo y Mo i, 1911, CCXXI)
Los nue os emas ue on escogidos de acue do el poe a no quedase desampa ado y
ca en e de ecu sos po los que concebi una ob a con una sá i a mo daz a a és del código
social o, incluso, llanamen e es i a. Es así como nacen los comen ados bailes de o icios, en
los cuales el g acioso o g aciosa, adop ando el papel de maes o en una p o esión e a
solici ado po odos aquellos pe sonajes que necesi aban de su habilidad. Mien as an o, la
escena es in adida po el baile y la música, el público se hace pa ícipe de ese espec áculo y
las escenas idículas ascu en de o ma ca na alesca.
Así ue on saliendo al ablado los o icios y p o esiones de
doc o , le ado, maes o de escuela, con i e o, he e o,
amolado , maes o de a mas, coche o, he bola io, la ande as,
maule as, lapida io, moline o, casamen e o, pas ele o,
pescado , pin o , amille e a, ende a de amo y o os cien os.
Luego, buscando más libe ad pa a la pa e mímica, le
colga on es os mismos o icios al Amo , que apa eció siendo
guan e o, ca pin e o, alquimis a, ola ine o, ci ujano,
bandole o… (Co a elo y Mo i 1911, CCXXI-CCXXII)
Es e mismo es ado es el que p esen a el baile de El amo olle o de Alco cón, cuyo
p o agonis a es el pe sonaje de Amo , quien se dis aza á de endedo de ollas. Es a igu a
del endedo e a muy popula en las calles de Mad id, en las cuales e a ecuen e su
p esencia, ca ac e ís ica po el p egón con el que anunciaba la me cancía elabo ada en el
ce cano Alco cón
39
, pueblo de al a es ac i os y amosos (Teje o, 2010, 44).
Las ob as meno es, como los bailes, e an ca ac e ís icas po e a a en un lienzo ealis a
odos los pe iles del pueblo, siemp e con b ocha go da bu onesca. De modo que, «a a és
de la isión que nos o ece la his o ia del en emés, un mismo ca go, o icio, ca ác e o aza
se nos p esen a bajo di e sos aspec os» (Buendía, 1965, 37). Y aunque la imposibilidad de
ep esen a a las capas sociales ele adas en es as piezas supuso una me ma, el escapa a ismo
que o ece el es o de ellas e a al que el gus o del ulgo po e se muñequizado sob e las
ablas consolidó el géne o al mismo iempo que o eció un amplio abanico de pe ipecias.
39
Véase la no a nº49 de El d ama u go F ancisco Benegasi y Luján (2010) en la que Teje o a oja luz sob e
cómo apa ece Alco cón codi icado en la ob a, siendo es a población luga de paso p óximo a Mad id y
conocida po sus olle os y/o al a e os. Algo que se e leja en la ob a dado el empleo que ocupa el pe sonaje
de Amo .
22
5.2. Pe sonajes
Damos en es e apa ado cabida a los pe sonajes que p o agonizan nues o baile,
«ca ac e es cla e de la d amá ica española». Son los siguien es: Veje e, Valien e, Bo acho,
Es udian e, F egona, Cas añe a, Dueña y Amo .
En e los pe sonajes masculinos des acan los denominados según su nomb e gené ico o
de unción, es el caso del ‘Veje e’ que a a emos más adelan e y algunas igu as mode nas
más ecuen es como la del ‘Valien e’. Es as y o as igu as
40
« an conno adas
nega i amen e pues o que de ellas esal a el asgo mo al, la a a icia, la necedad, la
bellaque ía y la pica día» (Ma ínez López, 1997, 112). Además, los pe sonajes masculinos
‒ya sean igu as adicionales o mode nas‒ son cons uidos a pa i de dos p opiedades
básicas: se de inen en unción de pe sonajes emeninos y son po na u aleza pe sonajes
pasi os, bu lados y engañados, mo i o de di e sión pa a el público.
Tenemos así en e el elenco al bobo o simple, quien ‒pese a sus ac os malin encionados‒
se á obje o de bu las y mo as del es o de pe sonajes suje os al cap ichoso a um, es deci , el
i i i e o au o . Es a imagen del bobo iene su an eceden e en «el pas o de las églogas de
Juan del Encina» (Buendía, 1965, 38), que culmina ía con el g acioso, solici ado pe sonaje
du an e odo el XVII y quien p o agoniza á las escenas más dispa a adas, salsa de los
en emeses. Tan o es así que Ce an es lo conside aba el pe sonaje que más pe spicacia
eque ía en su in e p e ación según nos cuen a Buendía.
Y aunque ningún pe sonaje apa ece abie amen e como g acioso en El amo olle o… es
con enien e aludi lo, pues apa ece enca nado po el ‘Veje e’; pues o que, «enamo ado,
celoso, engañado, bu lado, […] en epe idas ocasiones e a enca nado en la escena po el
ac o g acioso de la compañía» (Buendía, 1965, 38). Así se ca ac e iza en nues a ob a, en
la que lo p ime o que conocemos a a és de su p esen ación es su condición de enamo ado
an e Amo :
Ba eño, cán a o y olla:
con ello e dado a manzebo
yo, aunque me e aques as ba bas,
es os años, es e aspec o,
a ado es oy de casa
con odo un laman e zielo
de quinze ab iles lo idos
sin o os zincuen a secos.
¡Qué echizo, qué pe ección! ( . 35-43)
40
Como es el caso del soldado, el caballe o o co esano, el ba be o, el doc o , el bo ica io… a los que
Buendía dedica espacio en su ob a An ología del en emés pp. 39-41
23
Además, el ‘Veje e’ se ca ac e iza po ep esen a las ue zas con a ias, acen uando es e
ca ác e en la oposición undamen al de es e pe sonaje: la oposición ju en ud / senec ud
(como se obse a en los an e io es e sos ci ados); p edominando el asgo de la edad
c onológica. P ac ica una u ópica lucha con a el iempo con la que mengua án sus pos e as
andanzas; sus ei e adas alusiones e anescas y ús icas g acias a es igua án se an ancio
como lo es el lenguaje. A lo que se suma el polimo ismo de es e pe sonaje que le o o ga la
posibilidad de oscila en e una amplia gale ía ‒como los ma idos bu lados, los pad es
engañaos, e c.‒ (Ma ínez López, 1997, 113). Aunque en es e caso se p esen a me amen e
como un senil a a o cuyo único obje i o se p esen a a a és de e ebo ilia.
La iden idad p incipal del Veje e es siemp e la de la edad
c onológica y de ella depende su ca ica u ización. Es e a ibu o
undamen al del pe sonaje le imposibili a de en ada pa a log a
el éxi o en cualquie a de sus emp esas, bien sean es as amo osas,
pa e nales, ma imoniales o p o esionales. Es e ipo se p esen a,
pues, como obje o segu o de las bu las e los demás, sean es as
di ec as o indi ec as (Ma ínez López, 1997, 114)
Cambiando de e cio e e i emos que, de la usión de la nobleza y la bu guesía su gió el
‘Le ado’, u o de la p oli e ación de uni e sidades, esponsables de o ma a los es udian es
de clases pudien es, como el nues o, pa a ocupa aquellos empleos públicos y co esanos,
consecuencia del desa ollo del país. Ca gos su icien emen e dignos que no a en aban con la
hon a de los hijos de la baja nobleza, suponiendo a su ez una ía ‒pa a aquellos que lo
deseasen‒ al es ado cle ical sin necesidad de o os es udios. El pueblo mi ó con desp ecio a
es os in elec uales pudien es, lo que ajo consigo la deg adación de es os le ados, con una
as a a iedad de imp ope ios en ono sa í ico que el pueblo degus aba sa is echo; o eso es
lo que nos ha con ado Buendía (1965, 41). Así se ap ecia en nues o baile cuando el
es udian e emplea de o ma e ónea una exp esión la ina
41
, un modo de idiculiza lo que se
in ensi ica á cuando el alien e aluda a lo insu ible que es su p osa has a el pun o de causa le
males a ( . 179-180).
Pa alelamen e a es os pe sonajes encon amos los ambien es en los que la mise ia la
as ucia y la pille ía se cons i uyen como únicos ecu sos pa a sob e i i , es o es la gen e de
ge manía
42
, pa a quienes las únicas leyes las legi imaba la delincuencia. El lenguaje que
empleaban quienes se ci cunsc ibían a es os ambien es pod ía e e i se como un lenguaje
41
Explicada ya en el apa ado enca gado de la co espondien e ansc ipción.
42
Pa a se conside ado de es e colec i o e a condición indispensable habe sido azo ado en público,
condenado a gale as o habe es ado en p isión (Buendía, 1965, 45).
24
independien e, como ía de comunicación exclusi a, sus en ada en el empleo de é minos
en desuso o ex anje ismos en sen ido me onímico con el in de p o ege se de aquellos que
no pe enecían a es e cosmos sub e si o. Rep esen an es de es e in amundo en nues o baile
se ían el bo acho o el alien e, quien se e a a ya en su p esen ación pues apa ece
espondiendo al ane o y p o ocado : «Y a quien lo dude, es e ace o / le sus en a á que mien e
/ den o de su pensamien o / y diez leguas en con o no» ( . 110-113). Así, la galla día del
alien e solo se e idencia cuando no hay ningún pelig o no o io o la debilidad de su i al lo
coloca en una a en ajada posición
43
(Ma ínez López, 1997, 120).
Los bu deles solían cons i ui el escena io p edilec o pa a lle a a cabo las
con abulaciones más oscu as, lo que nos lle a al papel de la muje en las piezas d amá icas.
Es as signi ican el pe sonaje más ico desde mi humilde opinión, pues supone un labe in o
de posibilidades den o de la li e a u a, ya sea po su na u aleza in ínseca como po la í ola
imagina ía a pa i de la cual se cons uye.
Hue a Cal o esc ibe que la di e encia en e la muje del
en emés enacen is a y la del en emés ba oco adica en que
la p ime a se p esen a mo ida po impulsos e ó icos, mien as
que los alo es ma e iales son el mo o de la ac uación segunda
(Ma ínez López 1997, 124).
Se mues a así, una ez más, que la imagen de la muje queda educida al pu o in e és
ma e ial, imagen misma de los sie e pecados capi ales
44
; Ma ínez López hace hincapié en
el ca ác e codicioso como ma ca de iden idad en el ipo adicional emenino, en el que los
impulsos e ó icos uncionan como mo o de su acción, jun o al ma imonio y el dine o. En
cualquie caso, y a endiendo al ipo de ob a que analizamos, Buendía ha es ablecido dos
ipos de muje es exis en es en la España de es e iempo: el de la muje ecogida y suje a a
las cos umb es, ángel del hoga y la amilia, sumisa y complacien e, y, po o a pa e,
independien emen e de su cuna, libe ina, sensualmen e desalmada y cas igada mo almen e
po sus hábi os (Buendía, 1965, 45). De es os pila es undamen ales se e igen los a que ipos
es e eo ipados de la dama co esana y la llana buscona, ambas sagaces y llama i as pa a los
homb es po su ingenio, la g acia de sus donai es y el ga bo de sus lenguas, kinésicas po
43
Así con iene eco da el desa ío del alien e al eje e: «Ya me apa o. VALIENTE Pues po ida. /
VEJETE: Plan as a mí. VALIENTE: A él yaziendo. / VEJETE: ¡Pues po ida! VALIENTE: ¡Que qué
dize…! / VEJETE: Pe o no hablemos en es a.» ( . 168-171).
44
La p edilección que sien o po la ep esen ación de la igu a emenina a lo la go de la his o ia y la
li e a u a ebasa no solo los lími es de es e abajo, sino incluso los de una esis. De modo que, no siendo
posible p o undiza en el análisis de las pasiones, deli ios y con abulaciones que la c í ica ha cons uido en
o no a es a, me eo obligado a o ece me amen e una bibliog a ía que se aden e mínimamen e en ales
ja dines.
31
1[ ] Vaile nuebo del Amo olle o de Alco cón
PERSONAS
El amo Una cas añe a
Una egona Una Dueña
Un alien e Un o acho
Un eje e Un es udian e
Sale el amo de olle o con su a a.
Can a Amo
[AMOR] Con aques a mon e illa
y es e dis az que me e pues o,
¿qué apos amos que ninguno
sabe quién soi y a que engo?
Pues quie o dezi lo, 5
si quie en sabe lo,
que soy el amo
que con una ca g[u]i a de ba o engo
de Alco cón a Mad id
can ando y diziendo: 10
«¡olla, cán a o, a eño!»
De mi ueda al ba o si en
agua, ie a, uego y ien o,
que solo amo uni puede
disco des los elemen os 15
can ando y diciendo
55
:
¡«olla, can a o, a eño»!
Mas oy, que aleg e mo i o
a un aile ae mis a ec os,
[1 ] pues es mi lecha es a a a, 20
a loxe el a co lo se io, pues quie o es a
56
can ando y diziendo:
57
«¡olla, can a o, a eño!»
A iendan la ydea a e
55
Es e e so y el siguien e ienen ecuad ados en el ms.
56
En es e e so se ecoge al cual apa ece en el msn., a di e encia de lo que ocu e en la edición de E.
Teje o, El d ama u go F ancisco Benegasi y Luján, (2010), quien ob ia po comple o la pa e inal, es
deci , «pues quie o es a».
57
Es e e so y el siguien e ienen ecuad ados en el ms.
32
si aze ó a alla el yngenio 25
en los as os de mi ca ga,
igu as de pasa iempo.
Pues quie o dezi lo,
si quie en sabe lo,
que soy el amo 30
que con una ca g[u]i a de ba o engo
de Alco cón a Mad id
can ando y diziendo:
¡«olla, cán a o, ba eño»!
Sale el eje e.
[VEJETE] Ba eño, cán a o y olla: 35
con ello e dado a manzebo
yo, aunque me e aques as ba bas,
es os años, es e aspec o,
a ado es oy de casa
con odo un laman e zielo 40
de quinze ab iles lo idos
sin o os zincuen a secos.
¡Qué echizo, qué pe ección!
2[ ] Pe o no ablemos en es o,
que pie do el juizio al pensa lo . 45
Yo, en in, nezessi o...
Sale el es udian e.
[ESTUDIANTE] ¡A Olle o!
AMOR ¿Quién es quien llama?
ESTUDIANTE Yo
AMOR ¿Y quién es yo?
ESTUDIANTE Bueno es esso,
odo un código animado,
un abulen e diges o
58
, 50
una yns i u a con guan es,
uni e sal con a yezgo
59
,
i ien e a ismo de glosas,
de pá a os y…
AMOR Acabemos.
58
P obablemen e haga e e encia a su na u aleza de Á ila y su condición como es udian e de leyes po el
Diges o, la ob a ju ídica publicada po Jus iniano I en el año 533 d.C.
59
Según E. Teje o «In encionado galima ías en el que se adi inan é minos de los es udios de Leyes» El
d ama u go F ancisco Benegasi y Luján, p. 56.
33
ESTUDIANTE y de un colegio mayo 55
un ámulo echo y de echo.
VEJETE ¡Que un lizenziado me deje
con la palab a en el cue po!
AMOR ¿Y qué busca?
ESTUDIANTE Ya epa as
que des e a ezado cuello 60
mil no u nas sabandijas
o man el nido en sus senos.
[2 ] Y pa a es i ui se
al p ís ino
60
cando e so
a menes e un jabón 65
y pa a él busco un a eño.
CANTA AMOR A un escola que gas a
an linda p osa
no solo doy a eño,
sino egona
61
. 70
Sale F egona
[FREGONA] En mí se e sin echizo
el anda a un mismo iempo
de Alco cón a Tala e a
es ando en Mad id de asien o
62
.
Y así no ex añen que si a 75
de un es udian e al concep o,
pues son p endas de egona
la man illa y el man eo.
Can a
[FREGONA] Y aunque humilde al a eño
ega me ad ie e, 80
a una oz mis a ojos
no ay quien espe e.
Can a Es udian e
[ESTUDIANTE] Pues que ya en u lexía
mi pecho quemas,
60
«P imigenio u o iginal. No es co ec a la o ma llana p is ino. Es imp opio su uso con el sen ido de
‘limpio o pu o’» (DRAE).
61
En endemos po egona a la «C iada que si e en la cocina y iega» o «La muje osca e incul a»
(DRAE).
62
Se en iende que el pe sonaje de F egona se encuen a a camino en e Alco cón, amoso po sus olle os y
al a e os, y Tala e a de la Reina, ambién conocida po su azuleje ía, i iendo es a en Mad id. Suponemos
que es a e e encia hace hincapié en la p esencia de Alco cón en la ob a, dado el mo i o de es a y su
escena io. No ol idemos que ya en el í ulo es signi ica i o: El Amo Olle o de Alco cón.
34
sí a e de es opajo 85
mi cabelle a.
3[ ] VEJETE G azias a Dios que acabó
el lizenziado a eño.
Yo, en in, de casa me a o
-como e es aba diziendo-, 90
con un dije de ch is al
con un emenil luze o,
con un…
AMOR ¡Diga lo que busca!
VEJETE Pe o no ablemos en es o.
Sale la Cas añe a
[CASTAÑERA] Amo , yo soy una dama 95
que en esa esquina endiendo
es oy cas añas asadas,
con i u a del ybie no.
Pa a su sazón, la sal
en mis donai es p e engo, 100
en mis suspi os el ai e,
y mis ojos dan el uego.
Y buscándo e engo
po si en u ca ga,
un os ado enquen o 105
que me aze al a.
AMOR Sí, eina, que el os ado
de cas añas odo es uendo,
odo uido es.
[3 ] CASTAÑERA ¿Quién es?
Sale el Valien e:
[VALIENTE] Yo.
Y a quien lo dude, es e aze o 110
le sus en a á que mien e
den o de su pensamien o
y diez leguas en con o no.
Y, así pues, que su esplendo
63
quie e amo que me decla e 115
a nadie me enga miedo,
63
E. Teje o in e p e a en su edición esplendo como una «lec u a he mé ica» y se p egun a si pod ía
signi ica a su espec o. Lo cie o es que yo conside o que no hay ningún p oblema con el é mino y que se
a a de un po uguesismo que « iene del e bo esplende . Lo mismo que: esplandezco, eng andezco, luz»
(h ps://www.dicio.com.b / esplendo/). Reco demos que F ancisco Benegasi e a de Á ila, muy p óxima a
Po ugal.
35
y pues soy su os ado ,
¡a da T oya!, ¡abi e el uego!
¡albo o e el ba io a chispas!,
pues cla o es: Dominus ecum. 120
Acabose. San as Pascuas
y no se hable más en ello.
Can a Amo
[AMOR] Tos ado de cas añas
es un alien e,
pues en chispas y u ias 125
se le pa ece.
Can a Cas añe a
[CASTAÑERA] Vien c eo de las y as
de aques e guapo,
que end án mis cas añas
lindo despacho. 130
4[ ] VEJETE Si es según la egonzilla,
la no ia se á un po en o,
digo eina.
ESTUDIANTE Que la quie e
el emulan e esquele o.
Sale la Dueña
[DUEÑA] Amo , yo soy una dueña 135
que siemp e al ecibimien o
64
e e na an asma peno.
Can a
[DUEÑA] Y po ae lamedo es
a mi ca a o,
un lazo que me al a 140
engo buscando.
Sale el Bo acho
[BORRACHO] Yo bien sé lo que me digo.
Buel a ze
65
a en ona de nue o,
que odo el compás a e ado
o yo música no en iendo. 145
Muchacho, ¿quie es deja me?
64
El e so pos e io a es e en el p opio desa ollo del ex o en el ms. que dice “lánguida isión a bis o”
apa ece achado, además, ma ginalmen e encon amos una segunda isión igualmen e achada, y cuya
lec u a es inin eligible.
65
Po ‘us ed’.
36
Ve u camino de echo,
que aquí no es amos bo achos.
Vaya el ono. Oiga el maesso
66
cómo en an semicopados 150
las pausas y los go geos.
[4 ] Can a
[BORRACHO] Como ú no me al es, sol, a, mi, e,
ja o de ino,
aunque más nie e caiga, u e, mi, a
no engo ío. 155
Can a Amo
[AMOR] Qué le pa eze, diga…
Can a Dueña
[DUEÑA] Que a lo que en iendo,
quando un ja o buscaba,
lle o un pellejo.
Can a el Bo acho
[BORRACHO] De ja o, la si ien a, 160
pe o epa o:
me e de e con la dueña
muy apu ado.
VEJETE Llegome a la cas añe a,
que el escola es un ueno. 165
¿Oyes, niña?
VALIENTE ¿A qué se aze ca
el huesiandan e memen o?
VEJETE Ya me apa o.
VALIENTE Pues po ida.
VEJETE Plan as a mí.
VALIENTE A él yaziendo.
VEJETE ¡Pues po ida!
67
VALIENTE ¡Que qué dize…! 170
66
Po ‘maes o’.
67
Es e e so y el siguien e ienen ecuad ados en el ms., siendo el segundo eesc i o en el 5 , pe o achado
po su eesc i u a e ónea. Además, es cu ioso que en la única edición de es a ob a (Edua do Teje o, El
d ama u go F ancisco Benegasi y Luján) no sean incluidos.
37
5[ ] VEJETE Pe o no hablemos en es a
68
.
AMOR ¿A qué me llama el eje e?
VEJETE ¡Ay! ¿quién se en a de po medio?
AMOR Ninguno.
VEJETE Pues mien as llegan,
como digo de mi quen o, 175
sepa ze cómo me caso.
AMOR ¿Y qué enemos con esso?
BORRACHO Él es á calamocano
69
.
ESTUDIANTE Non habe sus anzia in sesos
70
.
VALIENTE Ya su p osa me ma ea… 180
VEJETE Valga lema, caballe os:
la no ia, as a allí no más,
la calidad, olabe um
71
,
el do e, cosa da pasmo,
sueg a y ía, ade e o. 185
Ya a bisi as nequaquam,
72
pe o no ablemos en esso.
AMOR Vamos al caso ¿y qué busca?
VEJETE Pues no lo sé. Un casamien o
sin ía, sueg as, isi as 190
con calidad, con dine os
[5 ] y, sob e odo, con una
muchacha como unos e sos
necesi a, cla o es á.
Pe o no ablemos en es o. 195
68
El de e minan e demos a i o de es e e so es ecogido como apa ece en el ms., es deci , en emenino, a
di e encia de como lo hace E. Teje o. De hecho, la g a ía <a> en el ms. pod ía habe sido ec i icada as
una p ime a <o>, pues la lógica indica que el Veje e se e ie e a “es a ida” de modo que ha de conco da
en géne o y núme o.
69
«Dicho de una pe sona: Que es á algo emb iagada» (DRAE).
70
P obablemen e sea una e e encia ingeniosa a a és de la egla legal Nemo da quod non habe del
De echo Ci il y del De echo Come cial que signi ica «“Nadie puede da lo que no iene”, es deci , que no
puede as e i la p opiedad de algo que no le pe enece» (Enciclopedia Ju ídica).
71
Vol e un : «Voz La ina, que en Cas ellano se usa es i amen e, pa a signi ica , que alguna cosa al ó del
odo, o se pe dió» (Au o idades).
72
Desconocemos po qué E. Teje o ecoge es a exp esión como «neguaguam», con undiendo la g a ía <q>
po <g>, cuando la exp esión la ina nequáquam es un ad e bio de negación conocido de uso coloquial pa a
exp esa una negación o unda, se puede aduci como «de ninguna mane a». De hecho, apa ece ecogido
en el Dic ionnai e La in-F ancais de F. Ga io e incluso podemos encon a la en un pequeño agmen o
de la ob a Subida al Mon e Ca melo de San Juan de la C uz en el capí ulo XXVI.
38
AMOR ¡Veje e de Be zebú!
Ya me al a el su imien o.
VEJETE O, pues, si ze se me apu a,
sepa que buscando engo
oda su ca ga po as os 200
nezesa ios y case os.
Y, pues, ja os y os ado
ay y an lindo a eño,
yo me los lle o a mi casa.
BORRACHO El eje e es á echo un cuezo
73
. 205
ESTUDIANTE Ya su molle a claudica.
VALIENTE Mas que la cal a le es ello.
Can a amo
[AMOR] Tengan que pasa un aile
nos da el eje e
74
mo i o en lo que busca 210
de aques a sue e.
Can a Veje e
[VEJETE] Pues quie o una inaja.
Can a F egona
[FREGONA] Lle e una go da
y si quie e cazuela,
de allí la escoja.
75
215
6[ ] Can a Cas añe a
[CASTAÑERA] Lle e un cán a o nuebo.
Can a Veje e
[VEJETE] Muy linda alaja.
Can a Cas añe a
[CASTAÑERA] Si una cán a a ue a,
ya la lle a a.
73
P obablemen e una ase ocu en e al uso de la exp esión coloquial me e el cuezo «In oduci se indisc e a
e imp uden emen e en alguna con e sación o negocio» (DRAE).
74
En es e e so la palab a «yngenio» se encuen a achada en el ms. jus o an es de « eje e».
75
Al inal de es a página, al ma gen del cue po del ex o, apa ece una palab a de di ícil lec u a.
39
Can a Veje e
[VEJETE] Un puche o a mi esposa 220
lle a la quie o
Can a Dueña
[DUEÑA] No lo dé un día olla
y asa puche os
76
Can a F egona
[FREGONA] Démosle in al
77
aile
si acaso ag ada 225
que es de ba o y se puede
queb a , si cansa.
Can a Amo
[AMOR] A Alco cón, pues la ca ga
endí, me buel o,
y, aunque a de azio, 230
oy epi iendo:
¡olla!, ¡cán a o!, ¡ba eño!
[6 ]
7[ ] [Sello de manusc i os de la Biblio eca Nacional]
[7 ] [Ci as con los cos es de papel]
7. Conclusión
Despedimos nues a andanza con la espe anza de habe sol en ado las cues iones que
se p opuso en sus inicios es e abajo. En él hemos conseguido e leja la conside ación
en la que se es imaban los bailes d amá icos, ep endidos en nume osas ocasiones po su
caus ica p e ensión y sen enciados -como casi odos los en emeses- po la Ilus ación.
Fechado en el p eámbulo del siglo XVIII, El amo olle o de Alco cón se esis e a ompe
con la in luencia bajoba oca an asen ada. Así, en es a apología de la ealidad
ca ica u izada se a iende a las p eocupaciones más ulga es de mane a í ola. Pa a ello
ha sido con enien e a ende al e a o de los pe sonajes y el cosmos al que se
ci cunsc iben, lo que ambién nos ha ayudado a ace ca nos a la escenog a ía de la ob a;
in encionalidad que ha quedado desampa ada po la escasez de es udios a su espec o. La
supues a au o ía de F ancisco Benegasi y Lujan, jun o a Cañiza es, ambién ha sido
a ada en las líneas de nues o abajo, la cual me he a e ido a nega po la ausencia de
76
Al ma gen del ex o encon amos un posible e so po el que el au o no se decide o, p obablemen e,
duda y al que Teje o no hace e e encia.
77
El au o sup ime el de e minan e nume al un en el msn. po el a ículo la. Segu amen e po se una
e e encia al mismo.
40
undamen os que ce i iquen la misma. El manusc i o ha sido una de las p incipales
jus i icaciones sob e las que nos hemos apoyado, siendo es igo es e de la a iación
calig á ica en e la ob a y las licencias. Damos po concluido es e abajo, al ez
inasequible po lo copioso y oscu o de su ma e ia, con iados en que «al bien hace nunca
le al a ecompensa».
8. Bibliog a ía
ANDIOC, René; COULON, Mi eille coau . (1997), Ca ele a ea al mad ileña del siglo
XVIII (1708-1808), Fundación Uni e si a ia Española.
ANTÓN, Susana, «El baile e: “géne o” li e a io-musical español de ines del siglo XVII»,
Música y li e a u a en la Península Ibé ica: 1600-1750: Ac as del Cong eso
In e nacional, Valladolid, 20, 21 y 22 de eb e o de 1995
ARBEAU Thoino , (1589), O chesog aphie e ai é en o me de dialogue, pa lequel
ou es pe sonnes pe en acilmen app end e & p ac ique l’honnes e exe cice
des dances. Pa Thoino A beau demeu an a Lang es. Imp imé au dic Lang es
pa Iehan des p eyz Imp imeu & Lb ai e, enan sa bou ique p oche l’Eglise
Sainc Mammes dudic Leng es. M.D. LXXX IX, 4º (Láminas).
BARAHONA, Pepe, «Sie e e uel as, pu a geome ía en el cen o de Se illa», ABC,
26/02/2013.
BENEGASI Y LUJÁN, José Joaquín, Fama pos huma del Rmo.p. F . Juán de la
Concepción, E c ico de u Sag ada Religión- de Ca meli as De calzos,
Cali icado de la Sup ema, Sec e a io Gene al, Con ul o del Se eni simo S .
In an e Ca denal, de la Real Academia de la Lengua E pañola, & esc ibiala en
oc a as don Joseph Joachin Benegassi y Luxàn Regido pe pe uo de la Ciudad de
Loxa; ambien se incluye el celeb e poema he oyco que compuso dicho Rmo. con
el i ulo de Escuela de U ania y un índice de a ias ob as uyas, imp e as, y
manu c i as, &c. Se dedica a mi S a. D. Raymunda Bienpica y So omayo , &c.
En Mad id: en la Imp en a del Me cu io, po Jo eph de O ga, Imp e o año de
MDCCLIV. Se halla a en Ca a de D. F an ico Gonzalez Clemen e, en e de la
Cá cel de Co e, y los o os dos Papeles, que e p e ienen en el Indice.
BENEGASI Y LUJÁN, Manuel (1744), Mé icas que dexó esc i as el seño don
F ancisco Benegassi y Luxán, caballe o que ue de el O den de Cala a a,
gobe nado y Supe in enden e Gene al de Alcáza de San Juan, Villanue a de los
In an es y Molina de A agón, e c. De el Consejo de Hacienda, Regido pe pe uo
de la Muy Noble Ciudad de Loxa, Pa ono de la Capilla, que en el Real Monas e io
de S. Ge ónymo de es a Co e undó la seño a Doña Ma ia Ana de Luxán, e c.
Tomo P ime o. En Mad id: en la Imp en a del Con en o de la Me ced. Año de...
Se halla á en la Tienda de D. F ancisco Rome o, Calle Mayo , en e de la Casa
de el Excmo. Seño Conde de Oña e: Y en la Lib e ía de Joseph Sie a, calle de
A ocha, en e de la Plazuela de la Aduana.