PERIFERIA
Sob e
la poé ica
del espacio
en la ciudad con empo ánea
SOBRE TEATROS
EL
JARDÍN
nOúN CO
EL
IARDÍX C,IX,IRIO
EL
JARDÍN
PT LA SAL
TRES PROYECTOS
DE
}ARDÍN
Escenog
a ía Claus al
El Espacio
del
Espec ado
La Red
i,
#
36
1 <)n iñnn.A Tea o 1970.
37
El Temblo
de la alsi icación
Al onso Jiménez Ma ín
F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández
Ped o Rod íguez Pé ez
Sin p oyec o
pe o bien documen ados.
Lo
p ime o que que emos
deci es
que
no
exis ió nunca un
p oyec o global,
uni a io,
po
la
sencilla
azón
de oue
nues as in enciones
han sido siemp e di usas en cuan o
a los
esul ados,
comen adas
y dibujadas sólo en
p i ado y,
a causa del
" emblo
de
la
alsi ica-
ción", cau as has a lo indecible. Es ob io
que
las dis in as ases adminis a i as del
o oce-
so se han e lelado,
sin
mucho
comp omiso
po
nues a
pa e,
en
los opo unos
papelines
o iciales, incluso en dibujos,
pe o
és os han
sido una me a o malidad
pa a ob ene
y
lus i ica
ondos,
ya que
las
au o idades com-
pe en es, que
en odo momen o han sido muy
comp esi as con
nues as limi aciones
y las
inde iniciones del monumen o, han en endido
o simolemen e consen ido
nues o modus
ope andi.
Aunque el "p oyec o" nunca
exis ió, si
u imos, desde el
p ime
momen o,
un deseo
de mé odo
oue se ci ó en la documen ación
exhaus i a
y iable
como
emedio
uni e sal,
p e ención
de muchos males
y p ime paso
de oda
posible
ob a;
hoy
sabemos, aunque
en 1979 no lo eníamos an cla o,
que la
posesión y uso de medios
y p ocedimien os
pa a
egis a
cuan o conocimos e
hicimos ha
sido
i al
pa a
mi iga el emblo . En caso de
ye o
la
documen ación
nos
absol e á.
Va ios y muy ac edi ados han sido los
á macos
que
nos hemos adminis ado
con a el
pelig o
de
alsi icación
;
el
p ime o y
más
con inuo
ha
sido
nues a
p opia p esencia y el e lejo de
nues as
obse aciones en lib e as
de camoo:
nulla
dies sine linea, como hubie a dicho Don
Eugenio Violle -le-Duc
siguiendo a Plinio. El
segundo
ha sido el le an amien o
de una
planime ía
con isos de se exhaus i a, igu osa
y
abie a, ob enida median e
el empleo eli ensi o
e in enso
de opog a ía elec ónica, con cálculo
y
dibujo di ec os median e o denado y edibujado
gene ala
mano.
Con es oga an izamos
ladocu-
men ación
de los es os in si u y po lo an o
nues a in e uención
queda
del lado
de los he-
chqs demos ables sin más que compa a el
an es
y el después(2).
Es
e iden e
que
la o og a ía ha ocupado
un
luga impo an e
en odos
los momen os
y
ni eles,
pe o
ha
sido subsidia ia de la e isión
di ec a de las
piezas
a la ho a de
elabo a un
ex ensísimo
iche o
que
ecoge
odas
las
que
no han
apa ecido
ligadas
a áb icas, aunque
el luga
de su hallazgo ha sido cuidadosa-
men e
eseñado en aquellos casos en que
hemos llegado
a iempo.
Pese a an o o denado
y an a o o y
an a
icha
el omoecabezas
del edi icio es
i educ ible
oo el Medio G á ico a causa de
sus
ac u as
y lagunas,
y
lo mismo le
sucede
a los es os a ou¡ ec ónicos hallados en sus
posiciones
o iginales,
pues
dada
la
compleji-
dad espacial del conjun o, los miemb os de
és e
y sus disposiciones
pueden
es i ui se
sob e el able o o el o denado sólo en si ua-
ciones ela i amen e sencillas
(el Scene
F ons,
po ejemplo),
pe o
es una la ea de
mucho abalo
y poco
endimien o en la ma-
yo ía
de sus elemen os, como es el caso del
g an
onco de cono, mul iescalonado
y
ag-
men a io,
de la
Ca ea.
Es és a, como
ya
hab á
podido
adi ina el
oacien e
lec o .
o a de las azones
oue
nos
Espe emos que la Highsmi h no se moles e
po habe le plagiado el í ulo de una
de sus ob as(l ) pa a el encabezamien o de
es as
páginas, pe o la ase ha enido
e olo eando en m¡ memo ¡a desde que,
al poco de lee la, ísi é Túnez, escena io
de Ia no ela; allí, jun o a ce e as
econs ucciones, encon é una a qui ec u a
ecien e y algunas es au aciones
de ín ima ca ego ía, po Io que en mis
ecue dos se mezclan sin solución de
con inuidad las dos "mezqui as de Ia oca"
que Bou guiba se cons uyó en su Monas i
na al como mausoleo, los edi icios
omanos de políés e que admi é en unos
es udios cinema og á icos ce canos, el
ea o de Ca ago, con e ido en una
ca ¡ca u a de si mismo.
y las uinas
de Su é ula, donde cs os in ac os se
en ec uzan con las anas ylosis que los
anceses les deja on.
Bueno, pues cada ez que he
isí ado las ob as que hemos di igido
en el Tea o de l álica en los es úl ¡mos
años la duda me ódica que siemp e me
acompaña se ¡s e de galas unecinas y me
en a el emblo , al que mis dos
compañe os
de epa o
pa ecen
¡nmunes.
Las azones po las que el ea o i alicense
sea hoy lo que las o os
mues un
son
muchas y a iadas, pe o p escindi é
aquí de aquellas que ienen ca ác e
acceso io o coyun u al, como las de i adas
del deseo de,p¡op¡ch Ia egene ación de
su en o no a a és de nues u
in e ención en el ea o, la cu iosidad
cien í ica de sabe más sob e aquello que
ue o la necesidad de oma en
conside ación la exis encia de una au o ía
a 30 m. de los lími es de Ia exca ación;
dejando a un lado és as y o as
cues iones, que son impo an es pe o
secunda ias, que emos da aquí
nues o pun o de is a sob e di e sos
p oblemas eó icos que la in e uención
sob e el edi icio nos plan ea y las
soluciones oue hemos a bi ado. A J M
37
El Temblo
de la alsi icación
Al onso Jiménez Ma ín
F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández
Ped o Rod íguez Pé ez
Sin p oyec o pe o bien
documen ados.
Lo
p ime o que
que emos
deci es
que
no
exis ió nunca
un
p oyec o global,
uni a io,
po
la
sencilla azón
de
que
nues as in enciones
han sido siemp e di usas
en cuan o
a los
esul ados,
comen adas
y dibujadas
sólo en
p i ado y,
a causa del
" emblo
de la alsi ica-
ción",
cau as has a lo indecible.
Es
ob io
que
las
dis ¡n as ases
adminis a i as
del
p oce-
so se han e lejado,
sin
mucho
comp omiso
po
nues a
pa e,
en los opo unos
papelines
o iciales, incluso
en dibujos,
pe o
és os
han
sido una me a o malidad
pa a ob ene
y
jus i icá
ondos,
ya
que
las
au o idades com-
pe en es, que
en odo momen o
han sido muy
comp es¡ as
con nues as
limi aciones
y las
inde iniciones
del monumen o,
han
en endido
o simplemen e
consen ido nues o
modus
ope andi.
Aunque
el "p oyec o"
nunca
exis ió, si
u imos,
desde el
p ¡me
momen o,
un
deseo
de mé odo
que
se
ci ó en la documen ación
exhaus i a
y iable
como emedio
uni e sal,
p e ención
de muchos males
y p ime paso
de
oda
posible
ob a;
hoy
sabemos,
aunque
en 1979 no lo eníamos
an cla o.
que la
posesión y uso de medios
y p ocedimien os
pa a
egis a
cuan o
conocimos
e
hicimos
ha
sido i al
pa a
mi ¡ga
el emblo . En
caso de
ye o
la
documen ación
nos
absol e á.
Va ios y muy ac edi ados han sido los
á macos
que
nos hemos
adminis ado
con a
el
pelig o
de alsi icación;
el
p ime o y
más
con inuo
ha
sido nues a
p opia p esencia
y el e lejo
de
nues as
obse aciones
en lib e as
de campo:
nulla
dies
sine
linea,
como
hubie a
dicho
Don
Eugenio Violle -le-Duc
siguiendo
a Plinio.
El
segundo ha sido el le an amien o
de una
planime íacon
isos
de se exhaus i a,
igu osa
y
abie a,
ob enida median e
el empleo
ex ensi o
e in enso
de
opog a ía
elec ónica, con
cálculo
y
dibujo
di ec os median e
o denado y edibujado
gene al
a mano.
Con es o
ga an izamos
ladocu-
men ación
de los es os in si u
y po lo an o
nues a in e ención
queda
del lado
de los
he-
chqs demos ables
sin más que compa a
el
an es
y el después(2).
Es
e iden e
que
la o og a ía
ha ocupado
un luga impo an e
en odos los momen os
y
ni eles,
pe o
ha
sido subsidia ia
de la e isión
di ec a
de
las
piezas
a la ho a
de
elabo a un
ex ensísimo iche o
que
ecoge
odas las
que
no
han
apa ecldo ligadas
a
áb icas,
aunque
el luga
de su hallazgo
ha sido cuidadosa-
men e eseñado
en aquellos casos
en que
hemos llegado
a iempo.
Pese
a an o o denado
y an a o o y
an a icha
el ompecabezas
del edi icio es
i educ ible
po
el Medio
G á ico a causa
de'
sus ac u as
y lagunas,
y lo mismo le
sucede
a los es os
a qui ec ónicos
hallados
en sus
posiciones
o iginales,
pues
dada
la
compleji-
dad espacial
del conjun o, los
miemb os
de
és e
y sus disposiciones
pueden
es i ui se
sob e el able o
o el o denado
sólo en
si ua-
ciones ela i amen e
sencillas
(el Scane
F ons,
po ejemplo),
pe o es una a ea
de
mucho
abajo
y poco
endimien o
en la ma-
yo ía
de sus elemen os,
como
es el caso del
g an
onco
de cono, mul iescalonado
y
ag-
men a io,
de la
Ca ea.
Es
és a, como
ya
hab á
podido
adi ina el
pacien e
lec o ,
o a de las azones
que
nos
Espe emos que la Highsmi h no se moles e
po habe le plagiado el í ulo de una
de sus ob as(l ) pa a el encabezamien o de
es as
pág¡nas, pe o la ase ha enido
e olo eando en mi memo ia desde que,
al poco de lee la, isi é Túnez, escena io
de Ia no ela; allí, jun o a ce e as
econs ucciones, encon é una a qui ec u a
ec¡en e y algunas es au aciones
de ín ima ca ego ía, po lo que en mís
ecue dos se mezclan sin solución de
con inuidad las dos "mezqui as de la oca"
que Bou guiba se cons úyó en su Monas i
na al como mausoleo, los edi icios
omanos de poliés e que admi é en unos
es ud¡os cinema og á icos ce canos, el
ea o de Ca ago, con e ido en una
ca ¡ca u a de si mismo, y las uinas
de Su é ula, donde es os ¡n ac os se
en ec uzan con las anas ylosis que los
anceses les deja on.
Bueno, pues cada ez que he
isi ado las ob as que hemos di igido
en el Tea o de l álica en los es úl imos
años la duda me ódica que siemp e me
acompaña se is e de galas unec¡nas
y me
en a el emblo , al que mis dos
compañe os de epa o pa ecen inmunes.
Las azones po las que el ea o i alicense
sea hoy lo que las o os mues un
son
muchas y a iadas, pe o p escindi é
aquí de aquellas que ¡enen ca ác e
acceso ¡o o coyun u al, como las de i adas
del deseo de.p opicia Ia egene ación de
su en o no a a és de nues a
in e uención
en el ea o, la cuiosídad
cien í ica de sabe más sob e aquello que
ue o la necesidad de oma en
conside ación la exis encia de una au o ía
a 30 m. de los lími es de Ia exca ación;
dejando a un lado és as y o as
cues iones, que son impoñan es pe o
secundaias, que emos
da aquí
nues c pun o de is a sob e di e sos
p oblemas eó icos que Ia in e uención
sob e el edi icio nos plan ea las
soluciones
que hembs
a b¡ ádo. !'JU
PERIFERIA
11
38
i;l; "'': han aconse.iado
se
muy enuen es
a la ho a
de
plasma
nues as
ideas
en dibujos
de uso
público;
po
lo mismo
no ex aña á
que
nues-
o mé odo
a o i o
haya
sido, en
cuan o
du-
dábamos
de
la iabilidad
de
nues os
p opios
ensayos
g á icos,
el eplan eo di ec o
in si u
median e cimb as,
cue das,
able os,
e c...
y
una asis encia
muy asidua
en
los momen os
más delicados.
Un
úl imo ecu so
de
e i icación
ha sido
elde au odocumen a
las
pa es
ein eg adas
a
su
posición
o
las absolu amen e
nue as
que
siguen
as os an iguos;
pa a
ello
hemos
ju-
oado con
a iaciones
(en
di e sas
escalas,
én o nos
y ex ensionés)
de los a ibu os
pe cep i os,
especialmen e
los
isuales
y en
úl imo ex emo
hemos
ecu ido
a
medidas de
ca ác e
simbÓlico,
ales
como
ma cas,
le e-
os, ausencias.
e c.
De odas
mane as
hemos
comp obado
que
ningún mé odo
es su
icien e
po sisolo,
pues
si bien
la au odocumen aciÓn
es
iable
pa a
cues iones
de
de alle, al
con a-
io
que los mé odos
g á icos,
no siemp e
la
leen odos
los
isi an es de
la mane a
co ec-
a y a a ez el paso del iempo la deja
indemne,
y
de
ello en
Roma
hay abundan es
ejemplos
pa a
odos
los
gus os(3).
Quizás
algún
día
hagamos
los
planos
de
p oyec o,
es
deci esos
ma a illosos
dibujos
de exhibición
que
an o
gus an
a
las e is as
y que an poco se pa ecen
a la ealidad
cons uida,
aunque
noso os enemos
la en-
aja de
que
bas a á
con
e leja
lo
que
hemos
ebons uido
pa a
ene
un
p oyec o
idelísimo,
sin ene
que ocul a
los au én icos
o las
ine i ables
di e encias
;
has a en onces
nues-
ia na u al
descon ianza
hacia el dibuio
es-
pec acula .
no en
ano somos
p o eso es
de
io mismo desde
hace muchos
añQs,
nos e i-
a á
la anidad
de que e
supli
al ojo
del
isi an e c í ico
o a la o o
publicada.
El
museo de
si mismo.
Pe o documen a
no es su icien e,
pues
somos a qui ec os
y
se nos llama
pa a
esol-
e con
los
mé odos
y esul ados
que
os en-
amos,
pa a
bien
y pa a
mal, desde
los iem-
pos
de Filippo di Se
B unellesco;
cuando
nosó os
es apa ecimos
en la escena
del
ea o
de
l ál¡ca, o os
ac o es
habían
eci ado
ases
con adic o ias
en
la
agicomedia
de
su conse ación,
pues.
si bien
algunas
piezas
singula es
habían
sido descon ex ualizadas,
desplazándolas
al museo
monog á ico
que
se
cons uyó
exp o eso
en
el ecin o
"clásico"
de
l álica, cuyo
emplazamien o
es cie amen-
e ajeno
al ea o
aho a
y no digamos
en
época
omana, o as
queda on
en su
"con ex-
o", aunque
e a
muy e iden e
que
la cha ca
é ida donde
se ahogaban
no e a su medlo
an iguo
ni el decúbi o
supino
la
posición
o igi-
nal de sus
menguado
agmen os(4).
Tal ez
la
decisión
de mo e
unas s¡
y
o as
no, se
omó an e
la segu idad
de
que
no
hab ía
posibilidad
de ene las
odas
jun as
en
aquel inadecuado
y lejano museo
monog á ico,
nisiquie a
en
las salas,
siemp e
en
ob as e
insu icien es,
del
p o incial,
ni en
los suoe poblados
só anos
de
és e; lo cu ioso
es
que
las
piezas
que
habían enido
el
p i ile-
gio
de
ob ene
plaza
en
"su"
museo
han uel o
ál ea o
ein e años
después,
cuando
al-
guien,
in es ido
de au o idad
y c i e io,
ha
2-9. Comienzo de los abaios, en un deso den a queológico.
PERIFERIA
11
39
decidido si ua , en el luga de los má moles,
las mesas
de
lac ecien e
bu oc acia
i alicense.
Po lo
an o
pa ece
que
el iempo
ha
dado
la
azón
a quienes,
en la ingenuidad del a qui-
ec o
mili an e, habíamos
seguido
la máxima
del pensamien o gaudiniano
en Palma
de
Mallo ca,
en
el
sen ido de de ol e
las
cosas
a su si io.
Así
pues,
desca amos desde
los
p ime-
os momen os la
posibilidad
de
p oyec a
una
ins alación museíslica
con encional en el
lu-
ga , pa a
en ega nos a la a ea de undi , en
una
piezaa qui ec ónica
única, elconjun o de
hallazgos
y su museo. El
ea o de l álica
se
expone a si mismo y, según sus mejo es
posibilidades,
es dec¡ , según sus usos an i-
guos, que
ob iamen e
ue on
su con empla-
ción en acío
y,
como no, las ep esen acio-
nes
escen cas.
El eloj
de la His o ia.
Hace muchos
años
isi amos
el museo
a queológico de una ciudad
andaluza con
a ios
especialis as en escul u a clásica, uno
de los
cuales
ealizaba
en onces un es udio
sob e
uen ecillas omanas;
an e una
pa icü-
la men e he mosa
y comple a
mani es ó
su
deseo de
e la
con agua
y ci ó a los
clásicos
como Home o manda; la ha pía
que
egen a-
ba el cen o, al oí el e udi o comen a io,
mon ó
en cóle a alegando
que
jamás
un acul-
a i o del cue po consen i ía
al sac ilegio
¡agua
del siglo
XX en una
uen e omana!.
Como
pa ece que
ha llo ido muchas eces el
mismo
agua, algún día, en algún
museo
de-
seoso de
eno a más
allá de
la mejo a
de
las
i inas
y la mode nización
de la iluminación,
pond án
a la is a
de
los
escola es una
mesa
de má mol p ehis ó ico, pe o lab ado
hoy
según las o mas
de una
hallada
en
Pompeya,
sob e
la
que
o dena án au én icos
pla os
de
e a sigilla a, una
ja a
de id io i isado, cu-
yos
agmen os hab án
sido
eunidos
con un
compues o
molecula
del siglo
XXI y algún
que o o obje o
omano
e dade o, de los
milla es
que
conse an
hoy
en sus almace-
nes
a
la
espe a de
la esu ección
de la ca ne;
a odos nos
pa ece á
didác ico,
p og esis a y
di emos aquello de ¿cómo
no se nos
había
ocu ido an es?.
Tal ez alguien ecue de en onces
que
eso es p ecisamen e
lo que los
a qui ec os
enimos haciendo
cada ez que nos dejan,
pues lo que soñamos es que cada cosa
uel a
a su si io,
y su si io es su espacio, su
al u a, con su esco zo
y
con sus
pe spec i as,
pa a
se cas igadas
po su
sol,
que
las
do ade
sus somb as cambian es, au én icas minu o
a minu o,
con su e e na
llu ia
sacándole
los
colo es de siemp e
y de ol iéndoles
sus lí-
quenes p ecámb icos,
aunque sus ecinos
noen iendendela ín
nielp econcilia dominus
obiscum.
Se ía absu do
que
las cuád igas compi-
iesen con
las mo os
en
la
au o ía ce cana al
Tea o,
pe o
¿qué
impide
que
dis u emos
del
ea o en su si io, con sus piezas
en sus
emplazamien os?, es a bien cla a la espues-
a: la dislocación de és as. la pé dida
de
muchas, la ei e ada agmen acién
de o as,
la con adic o ia supe posición
de e apas su-
cesi as,
la mug e
ambien e... son pe u ba-
ciones
que
nos
p ohíben
al uso
y
semejan es
PERIFERIA 11
gozos, pe o
¿y
si esol emos
es as
incógni-
as y mejo amos
el en o no,
pa a que las
columnas no se sien an incómodas?:
pod ía-
mos
segui un buen
a o
apu ando
las
p e-
gun as,
dándoles soluciones écnicas
y eco-
nómicas, has a llega al con encimien o de
que
nada ísico,
angible,
nos impide
el dis u-
e del ea o
" al
como ué",
u opía es a úl ima
del mismo
géne o
que la muy
cu silona de
ec ea nos
p ima e a
as
p ima e a
an e
los
"mismos"
á boles de Judea, en la "misma"
plaza
de Amé ica
a a és desde nues os
"mismos"
ojos.
Tal ez,
al
inal
de la
se ie de
p egun as,
alguien a güi á la ieja coa ada del Mo i-
mien o Mode no: no
es hon ado, no
es é ico
al e a el s a us
quo
de los es os exhumados
¿no? ¿y
qué
hicie on los
a queólogos cuando
los
saca on de su sueño secqla ?
¿dela los
en "su
si io"?
¿su
si io
es el luga
donde
po
casualidad los abandona on unos
dep edado es medie ales?, de odas mane-
as
¿es
la A qui ec u a
una cues ión de é ica
en úl imo caso?.
Que ido
amigo, lea a Da id
Wa kin
y después segui emos hablando
de
mo al
y de
é ica
y de since idad en
A qui ec-
u a(5).
Alguien,
sen enciosamen e, a i ma á
que
no
es posible
da ma cha a ás al eloj de la
His o ia,
pe o
no
es eso
lo
que p e endemos
ni lo que pensamos
cada ez un alle de
música an igua econs uye
pa a nues os
mode nos
oídos el mo e e
oue C is óbal de
Mo ales
compuso
pa a
los de lppoli o d'Es e,
los oídos o iginales
en el
momen o
o iginal del
9 de ma zo
de 1539,
único e inepe ible.
Es
deci ,
le
p ohiben
a laA qui ec u adel
pasado
lo
que
de mane a
an
na u al
admi imos en
la
Música, o en la Gas onomía,
y ello
po no
ci a
los " e i als"
de c eencias eligiosas o
polí icas.
El man enimien o
del s a us
quo
iene a
eces azones
es é icas muy cla as, como
nos pasa con el bosque
que odea desde
hace menos
de un siglo
la Alhamb a,
que
se
man iene
po que
nos
gus a y
su
¡magen
es á
muy di undida,
pe o
si desapa ecie a
ampo-
co
pasa ía
nada,
pues
es eso exac amen e
lo
que
le ha
pasado
al Pa io
de
los Leones,
con
uno o dos cambios de al ezzo
ege al
po
cada
Pa ona o
oue el
monumen o
o anad¡no
dis u a. Sólo la'di e encia de a ñaño,
que
eoe cu e
en su di e sa
incidencia
ambien al
y paisajís ica,
jus i ica
que ambos espacios
eciban
di e en es a amien os
po lo que
espec a a su ege ación. Yes más,
siel ema
se analiza
con cuidado se ad e i á oue en
una
no
desp eciable
p opo ción
las azones
es é icas alegadas
se en aizan en é minos
de pu o
sen imien o,
pe sonal
o colec i o.
Vamos,
en una
palab a, que
man ene los
monumen os
" alcomo
los
conocimos
"
es, en
la mayo ía
de los
casos, algo
que
iene
más
que
e
con
la
nos algia
y
los e ec os del
paso
del iempo
sob e
nues os
cue pos
y
nues as
en e elas
que
con las
g andes palab as (¡é i-
ca! ¡mo al!)
que usamos
pa a jus i ica
la
pa álisis,
di inas
palab as que
los a qui ec os
y las izquie das
oma on de
la a isaica mo al
decimonónicay
que
a es as al u as del milenio
son sólo música.
Que emos
man ene el ma co ísico
y
sen imen al de
nues a ida " al
cual"
y
con él
a
los monumen os
po que
así nos hacemos la
ilusión
de oe manece
noso os " al como
é amos",
y
es o es
pa icula men e
cla o en el
caso del ea o de
l álica,
ya que
sus es os no
se pa ecie on,
después
de su exca ación, a
unas
sag adas
eliquias,
que
debie an man-
ene se
in ac as
po azones his ó icas, ni
siquie a e a
semejan e a una
momia
enigmá-
ica, aunque
apolillada,
sino al ópico
"cadá-
e
emojado
y pues o
al sol". Si alguien
no a
que
se le
al e an sus ib as más sensibles
al
compa a el ea o de 1992
con lo que se
exhumó en e
1
971
y |
975
no
iene más
que
echa un is azo
a nues as
o og a ías
de
1979
pa a que
cambie de sen imien os
y de
con e sación.
En
es o
pa ece
opo uno
ae a colación
lo
oue esc ibió uno de
los esoonsables
de la
es au ación
del ea o
de Mé ida,
conc e a-
men e
el 27 de Feb e o
de 1921,
cuando el
a oui ec o se illano
An onio
Gómez Millán
asumió sob e sus espaldas
la esponsabili-
dad de la
anas ylosis:(6)
'A
mi ambién me
p odujo
una
imp esión
un an o
penosa e
que Ia escena
pie de
su aspec o de
uina, con la que es ábamos encaiñados y es
es a
W an o una ilusión
que
se
pie de.
Pe o me
ha consolado
y compensado de ello e en su
s
i i
o
y o
d
e n aci ó n a q u i ec ó n i
c a od as
I
as b as as,
sob e las que la impacien e imaginación a
ele ando los us es.
Pe o ¡cuán as
p egun as,
cuán as dudas a ajan es e
uelo imaginaü o!".
No
se eoui oca on en Mé ida
en los co-
mienzosde
aquella a ea,
pues
elsac i icio de
la ilusión
enía
la ecompensa
ga an izada y
el
uelo imagina i o
es aba
guiado po
es e-
llas muy
segu as. Algo muy
pa ecido
debie-
on sen i
y
deci G. Guidi
y los
suyos cuando
acome ie on,
pocos
años después, la misma
a ea en
el ea o
libio
de Sab a ha(7).
Así
pues,
ni un ea o
den o de un
museo,
en San ioonce o en Se illa.
ni amooco los
es os
del es ín de unos de ibis as medie a-
les
al bo de de una au o íay
jun o
a un
pueblo
en ías
de con e i se en el ex a adio se i-
llano,
aunque
los
hubiésemos maquillado
de
pudo oso y uskiniano'la dín
a queológico".
Ya hay muchos
y
con e idos en basu e os
a
lo la go
y
ancho
de
Roma
y
A enas
co no
pa a
ab ica
o o.
A econs ui .
Las huellas
del o den.
A
econs ui has a donde
alcancen
nues-
os conocimien os sob e el edi icio an iguo,
que pa a eso hay da os
y mé odo,
y ese
mé odo
es el del Análisis de Fo mas A oui ec-
ónicas,
que
es
la mismadisciplinaque
impa -
imos los es a qui ec os in e inien es(8).
No hace al a
se un lince
pa a
adi ina
que nues as
decisiones de ca ác e
p oyec ual
han sido p ecedidas po el exa-
men igu oso
y exhaus i o de las huellas
pe cep ibles,
d¡ ec amen e o median e
docu-
men ación,
an o en
los es os
conse ados in
si u como en los
emo idos; ambién hemos
a endido, aunque de mane a muy
cau a, las
deducciones
que se de i an del luga de
apa ición de los hallazgos,
ya que de las
p ime as
es campañas de exca ación
nadie
nos ha
comunicado da os documen ales
so-
b e es a cues ión,
y las
úl imas, es deci las
que hemos
podido
con empla ,
demues an
40
4. La Cha ca.
1972.
5. P ime a ase: O denación de documen ación del yac¡mien o
sin
luga
a dudas,
como
ya
hemos
adelan a-
do.
que
las
uinas
desen e adas
ep esen an
el
inal de
un
la go
p oceso
de saqueo.
Y
poco
más hemos
u ilizado
pa a
la e apa
de in es igación,
pues
las
indagaciones
de
o den
ipológico,
es deci
compa a i o,
han
sido
pa a
noso os
sólo
un
e endo
y nunca
una
base
de p oyec o
pa a
la anas ylosis
de
aquellas
pa es
que
o
ecen
da os su icien es
od a
ello.
No
obs an e,
nues as
ecopilacio-
nes bibliog á icas
sob e ea os
de época
omana
han sido
muy
ex ensas,
aunque
es-
casamen e
uc í e as,
dado
que
al
de l álica
sólo una
docena
de
sus
coe áneos
le mejo an
laconse ación,
y,
en
gene al, las
publicacio-
nes suelen
se
de
escasa
u ilidad
pa a.
nues-
os
ines,
sob e
odo
po
se una
a ea
muy
comp ome ida
la de dibuja
con
igo
las ui-
nas de
un edi icio
ea al,
y
buena
p ueba
de
ello
es el
de Pompeya,
que
es á
p ác icamen-
e
inédi o.
Ello
nos ha obligado
a la isi a
de
muchos
ea os
omanos,
de
una
pun a
a o a
del
lmpe io,
desde
Po ugal
a Tu quÍa
y
de la
P o enza
a A ica.
Bajo
la di ec iz
báslca.
la de
la
po encia-
lidad de
los
es os,
es deci su
capacidad
pa a
in e i
lo desapa ecido
de
su con igu aciÓn
y
su colocación,
los di e sos
elemen os
del
ea o
de
l álica
se si úan
den o
de
un
aban¡-
co muy complejo,
a cuyas
dis in as
ca ac e-
ís icas
concep uales
y
ác icas
co esponde-
án
di e sas
posibilidades
de
in e ención(9).
Los componen es
de dicha
po encialidad se-
án los siguien es:
La oo encia
de los
es os.
El ca ác e
g ama ical de los es os.
El
luga de
aPa iciÓn.
Es o
quie e
deci
que
no es del
mismo
alo
la al u a
de
un
pa amen o
si
se in ie e
de
la de un
us e
comple o,
que
si
se deduce
del
núme o
de
escalones
de
las
g adas
o
de la
suma
de las al u as
de silla es
de un
mu o
aba ido
y cuyas
ci cuns ancias
conc e as
de
exca ación
no
nos
han
llegado.
Hay
pa es
que,
en es e
sen ido,
plan ean
p oblemas
po
supe abundancia
de
da os,
es
dec ,
po
la
p esencia
de
e apas
supe pues-
as a eces con adic o ias;
o as,
ísica-
menie
muy
p óximas.
se
nos apa ecían
como
uni a ias
y
escasamen e
mu iladas
o disloca-
das.
En ámbos
casos
nues o
a amien o
ha
sldo
muy
pa ecido al
que
emplean
en si ua-
ciones
simila es
los
es au ado es
de po a-
das o g andes
e ablos,
decidiéndonos
po
in e enciones
muy espe uosas,
un an o
au omá icas,
man enedo as
de odas
las e a-
pas,
des elando
incong uencias
y
con adic-
biones.
Decimos
au omá icas
en el sen ido
del
empleo
cong uen e
de
ecu sos
o males
mu
expe imen ados
en si uac¡ones
de
ma-
nuá1, como
hemos en do
ocasiones
de
ap en-
de
en las
isi as
a
los mu os
de
Pompeya
y
a
los
pa amen os del Coliseo.
Ni
que
deci iene
que
es as
pa es
nos
o ecen
el p edominio
de los da os
in ac os
espec o
a los emo idos,
y a nadie
se le
escaoa
que
si
hubiésemos
es ado
p esen es
en el
ea o
desde
1971
,
cuando
se
inicia on
las exca aciones,
aún
se ía
más ab umado
el p edominio.
Aún así,
los esul ados
son
icos,
ma izados
y quizás
di íciles
de
en en-
de ,
po
complejos
y
con adic o ¡os,
con
pe -
miso de
Robe
Ven u i,
y si alguien
iene
la
cu iosidad
de sabe
a
que
nos es amos
e i-
El ámbi o u bano del Tea o
PERIFERIA
1]
41
iendo
puede pasea se po
la O ches a del
edi icio donde odo es o es bien pa en e,
aunque
en zonas de co as más al as ambién
encon a á algo de
lo mismo(10).
En
o as
pa es
se
equilib a la
p opo ción
en e las
pa es
in ac as,
y las
desplazadas;
es e puede
se el caso del Scene F ons,
donde, a o unadamen e, enemos una guía
ines imable
en la ci cuns ancia de
que
lo un-
damen al es á cons i uído oo
la
con iou ación
clásica oo excelencia:
lo's
dos pisoé
de un
o den. Somos conscien es
de
que
lo esencial
de es e sis ema, es deci ,
la acep ación de
unas
eglas mo ológicas
y sin ác icas,
pudo
se ansg edido
po di e sos medios en el
diseño
omano
o iginal,
pe o
la
abundancia de
es os nos ayudaa econoce incluso las ans-
g esiones, y en es o eslamos,
le an ando el
p ime
o den
y
dándole
uel as
alsegundo(1
1
).
Algunas
pa es
de los ó denes,
que po
cie o son los dos compues os
y muy
a iopin os
de colo es
y de alles, ca ecen de
eo esen an es iden i icados. esoecialmen e
algunos
miemb os ho izon ales,
pues p oba-
blemen e e an simples aplacados;
en es os
casos,
que aún es án
po coloca . es casi
segu o
que
end emos
que ecu i a analo-
gías o, lal ez, a acÍos, esuel os
es uc u almen e
median e elemen os colga-
dos del en amado
me álico
oue
hemos
em-
bebido en el mu o básico del en e escénico,
cuya
plan a y
ci cuns anc¡as
es án bien de e -
minadas desde el
p ime
momen o. Desg a-
ciadamen e al an da os de su deco ación
pa ie al,
es deci de la que cons i uyó
la
esponsión mu al de las columnas
ambién
de ios aplacados in e medios, con-lo
que
el
au én ico
mu o
del Scene F ons
queda á
como un
ondo ine e
y neu o, si es
que
al
concep o,
que
omamos de
la es au ación
de
escos.
iene aolicación
isual cohe en e en
A qui ec u a;
po esa azón,
y po que
ene-
mos los
su icien es
da os signi ica i os, he-
mos econs uido
el
Po icus
oos c@nam. se-
gún
el esquema composi i o
que
hemos
al-
canzaoo
a econoce .
Es a misma idea de la masa mu al
indi e enciada
la hemos
aolicado a
los
elemen-
os de la in aes uc u a
y
es uc u a del
g ade ío
oue hemos
conside ado. a los e ec os del o e-
sen e ex o, a que ípicos de una e ce a ca ego-
Ía, lo
de aquellas
pa es,
escasamen e deco a-
das y poco a iculadas,
que cons i uye on
[a
masa
del edi icio, en odo lo que de ine
su
con o no semici cula ; en es a co ona de mu os,
que
en
sus iempos es a ía casi comple amen e
ocul a
po
el e eno
y los
edi icios adyacen es,
sólo las
pue as y las escale as ex e io es nos
sal an de habe ealizado
una masa neu al
comple a, aunque, como ha ocu ido en la solu-
ción
p esen e,
nos hubié amos ec eado
en las
ex u as
y algunos
juegos
composi i os con los
apa ejos, además de con inua
los imp esionan-
es
juegos
de luces
y somb as
que nos han
egalado las exca aciones desde sus
p ime os
iiempos,
y que
esuel en
el
ema e
a qui ec óni-
codelconjun o en su bo desupe io , an decisi o
en
la
silue a de
las uinas.
Ruinas
pe o menos.
Ya oue aludimos al conceo o de uinas
bueno se á
eco da oue
en
los
ea os
Mé ida
y Sab a ha se
p e endió
da una imp esión de
ales, es deci ,
que
los
a qui ec os
esponsa-
PERIFERIA 11
bles de ellos
in en a on
oue los esoec i os
edi icios, aún econs uyéndoles en cadacaso
más de doce me os
de al u a del Scene
F ons,
queda án
inconclusos en sus lími es
suoe io es.
median e
el
ema e de
sus
mu os
con líneas "
ac u adas", elemen os
pin o escamen e
incomple os
y, en gene al,
dispos¡ciones
que pudie an
in e p e a se como
el
inal
de
un
p oceso
"na u al"
de des ucción;
en una
palab a: quisie on
de o ma explíci a
"conse a " una apa iencia de la uina
que
pudo
habe sido,
apenas
iniciada
y
muy
selec-
i a, escasamen e c eible. Es e con asen ido
( ema a
una econs ucción como si de una
decons ucción se a a a). es ácilmen e
cons a able con sólo con empla las o og a-
ías
de aquellas
dos an ás icas o denaciones,
y e i icable
sin
más
que
lee las in enciones
de sus au o es. oe o induce a e o . iun o con
lo
escasisíma
qüe
es la documen aiión
g á i-
ca de los es ados o e ios de ambas
econs-
ucciones
y la elaii a ine icacia de las dispo-
siciones au oalusi as de ambas ob as en el
sen ido de en idades ecomoues as. Pa a no-
so os
queda la sospecha
que el " ema e
a uinado"
de
Sab a ha
y Mé ida es, además,
unacon esión
imolíci ade la al ade
da os oue
de ec a on sus es au ado es en las pa es
que
se deja on
"a uinadas", pues
sospecha-
mos
que,
si hubiesen enido más elemen os,
los hubiesen econs uido, has a
comple a
los dos edi icios en oda su aliu a
y
ex ensión.
En l álica hemos o e endido
hui
de es a
posibilidad.
Y
pa a
ello hemos a bi ado di e -
sos con enios
plás icos y hemos enunciado
a un e ce o. oue es el más soco ido. Nos
e e imos al echazo conscien e de la oosibi-
lidad
de usa
ma e iales mode nos
de aoa-
iencia muy disonan e, como
pudie an
se , en
el caso
más
pa adigmálico,
los
plás icos
ans-
pa en es
con los
que
F anco Minissi ha ona-
do el eai o
g iego
de
He aclea Minoa
o en
las
uinas.
ambién en Sicilia.
de la illa imoe ial
de Piazza A me ina(12). Nues a e icencia
no es sólo de o den ecnológico
(po
di ícil
conse ación en e o as
cuesliones). sino
ambién es é ico e incluso
concep ual.
pues
su
p esun a
e e sibilidad
y
abiosa mode ni-
dad no nos comoensan de
la
es iden e exhi-
bición de unos medios de muy escaso espe-
o pa a
las
p opias
uinas,
que
acaban con-
e idas así en un oos -mode no John Sil e
con su gancho
de ace o
inoxidable
y una
u ilan e oa a de me ac ila o.
Nues os mu os. DUes son an nues os
como del colega
omano
que
alguna
ez
pudo
habe los diseñado así, ema a án siguiendo la
eo ía imolíci a en el Coliseo desde los iem-
pos
en
que
Ra aelo S e n
y
GiuseppeValadie
ce a on sus a uinados ex emos con sus
mí icos
"spe oni"
y
así ab ie on la
pue a
de la
c ea i idad en esle campo;
líneas
a i iciosas,
ansoa enc¡as. encuen os escamo eados o
sob epasados,
líneas de somb as como lími-
e, a anques en
oladizo,
e c., e c., cons i u-
yen y
cons i ui án el
léxico
que
empleamos,
y
segui emos empleando,
pa a
da ema e a
nues o ea o.
El es o
se á disc e a ob a de
nue a olan a sin más concesiones a la An i-
güedad que
la
solidez de su cons ucción
y la
humildad de sus o mas
y
ma e iales,
pa a
da
cobijo a uncignes nue as,
con igu a digna-
men e el co e de la exca ación
y p opo ciona
con ex o
y p o ección
al
Tea o.
NOTAS
(1) P. Highsmi h, El emblo de la alsi icación,
Mad id 1985.
(2) En dos ocasiones hemos
expues o algo de
es a documen ación
g á ica;
en G anada, en 1987
("Fo og ame ía y mé odos l adicionales. El Tea o
de l álica",
(Resúmenes
de Comunicaciones del
X
Symposium In e nacional
de Fo og ame ía
de la
A qui ec u a,l9)
yen
Ba celona
en
1990
(Xlll
Cu se
sob e
In e enció
en el Pa imoni A oui ec ónic. 15
de Diciemb e.)
(3) Veánse
ejemplos en nues a edición de la
Ca a del
Res au o'72,
Se illa
1982.
(4) Publicamos una ap e ada sÍn esis de lo que
hallamos en 1979 en "Tea o de l álica. P ime a
campaña
de ob as". Exca aciones A queológ¡cas
en España 121, Mad id 1982, 279ss.
Sob e
las
ca encias de la in es igación
que
debie a habe se
ealizado
y publicado
hemos dado a ias con e en-
cias ("1
Ciclo de Con e encias sob e A queología
Clásica en Andalucía" Uni e sidad de Cádiz, Mayo
de 1982;
"A qui ec u a y espec áculo de los Ludi
Scaenici", Uni e sidad de
Málaga, Ab il
de 1984;
"El
Tea o
de
l álica",
Uni e sidad
Au ónomade Mad id,
Mayo
de
1
986;
"l
Jo nadas de Conse ación
y Res-
au ación de Bienes
Cul u ales", Colegio de
A qui-
ec os de Se illa, Junio de
1
990
y "Quin as
Jo nadas
de A queología Andaluza", Uni e sidad de G ana-
da,
Ene o
de
1992.)
(5)
D. Wa kin, Mo al
y
A qui ec u a. Desa ollo de
un ema en la his o ia
y la eo ía a qui ec ón¡cas
desde el
" e i al"
delgó ico al Mo imien o Mode no,
Ba celona 1
981
.
((6)
C . M. V. Gómez de Te e os
y Gua diola. El
a qui ec o An onio Gómez Millán
(1883-1956):
una
e isión de la a qui ec u a se illana de su liempo,
esis doc o al inédi a, absolu amen e undamen al
oa a conoce ouienes
ue on los e dade os
a í i-
ces de una an sensacional ob a de
econs ucción;
laS
palab as
ci adas son de José Ramón Mélida.
(7)
G- Capu o,
ll
ea o de Sab a ha e I'a chi e u a
ea ale a icana,
Roma 1959.
O os ejemplos en C.
Cou ois,
"Le
Bá imen
de scénedes
Théá es
d'llalic
e de Sicile", Belgica, 1989.
(8)
C .
"Teo ía
Gene al",
Análisis
de Fo mas A -
qui ec ónicas.
Tex os/l
(Cuade nos
EGA na 1
),
83ss;
una aplicación a cues iones de Res au ación
de
Monumenlos en
A.
Jiménez,
La Pue a
de Se illa en
Ca mona, Se illa
1989,
99ss.
(9)
En endemos
que
en es o de la Res au ación de
Monumenlos,
yen gene al
en cualquie in e ención
sob e elemen os aliosos del en o no cons uido,
debie a da se un único mé odo
(de
in es igación
y
documen ación)
y
an os c i e ios
(de
in e ención)
como a qui ec os; la a iabilidad e'his o icidad de
es os úl imos iene sus
aíces
eó icas
(C . "No as
pa a una eo ía in eg ada de la es au ación de
monumen os", Cuade nos de
Cons ucción
2,
5ss)
y
p ác icas.
como se demues a sin más que e
nues os
o oDios camb¡os en es e caso de l álica
a
lo la go
de doce años de ac uación.
(1
0) Es a e apa se esol ió en e 1 980
y 1 984 c .
"Tea o
de l álica. P ime a campaña..."
(1
1
) El
p oceso
de
econs ucción
g á ica
de es a
delicada
zona
del edi icio
lo hemos
publicado
en
"Las
columnas del
Tea o
de l álica.", Homenaje
al
P o eso An onio Blanco F eijei o
(EGH
3),
Mad id
1
989,
277ss.
(12)
C . S. Ranellucci,
Res au o
e Museog a ía.
Cen ali á della S o ia,
Roma 1990, 105.
42
6-7. EL HIPOSCAENIUM
(an es
y después)
PERIFERIA
11
49
21. Í o og a ia
ae ea de la zona
y
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PERIFERIA 11
i '
50
22. Año 1970.
23. Año 1990.
26. Las
ob as
p eceden es
del ea o
de Mé ida
PERIFERIA 11
51
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24-25. Año 1991. Es ado
gene al
de las ob as de es au ac¡ón.
27. Las ob as p eceden es del ea o de Mé ¡da.
PERIFERIA
11