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El temblor de la falsificación

Jiménez Martín, Alfonso; Montero Fernández, Francisco Javier; Rodríguez Pérez, Pedro

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PERIFERIA Sob e la poé ica del espacio en la ciudad con empo ánea SOBRE TEATROS EL JARDÍN nOúN CO EL IARDÍX C,IX,IRIO EL JARDÍN PT LA SAL TRES PROYECTOS DE }ARDÍN Escenog a ía Claus al El Espacio del Espec ado La Red i, # 36 1 <)n iñnn.A Tea o 1970. 37 El Temblo de la alsi icación Al onso Jiménez Ma ín F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández Ped o Rod íguez Pé ez Sin p oyec o pe o bien documen ados. Lo p ime o que que emos deci es que no exis ió nunca un p oyec o global, uni a io, po la sencilla azón de oue nues as in enciones han sido siemp e di usas en cuan o a los esul ados, comen adas y dibujadas sólo en p i ado y, a causa del " emblo de la alsi ica- ción", cau as has a lo indecible. Es ob io que las dis in as ases adminis a i as del o oce- so se han e lelado, sin mucho comp omiso po nues a pa e, en los opo unos papelines o iciales, incluso en dibujos, pe o és os han sido una me a o malidad pa a ob ene y lus i ica ondos, ya que las au o idades com- pe en es, que en odo momen o han sido muy comp esi as con nues as limi aciones y las inde iniciones del monumen o, han en endido o simolemen e consen ido nues o modus ope andi. Aunque el "p oyec o" nunca exis ió, si u imos, desde el p ime momen o, un deseo de mé odo oue se ci ó en la documen ación exhaus i a y iable como emedio uni e sal, p e ención de muchos males y p ime paso de oda posible ob a; hoy sabemos, aunque en 1979 no lo eníamos an cla o, que la posesión y uso de medios y p ocedimien os pa a egis a cuan o conocimos e hicimos ha sido i al pa a mi iga el emblo . En caso de ye o la documen ación nos absol e á. Va ios y muy ac edi ados han sido los á macos que nos hemos adminis ado con a el pelig o de alsi icación ; el p ime o y más con inuo ha sido nues a p opia p esencia y el e lejo de nues as obse aciones en lib e as de camoo: nulla dies sine linea, como hubie a dicho Don Eugenio Violle -le-Duc siguiendo a Plinio. El segundo ha sido el le an amien o de una planime ía con isos de se exhaus i a, igu osa y abie a, ob enida median e el empleo eli ensi o e in enso de opog a ía elec ónica, con cálculo y dibujo di ec os median e o denado y edibujado gene ala mano. Con es oga an izamos ladocu- men ación de los es os in si u y po lo an o nues a in e uención queda del lado de los he- chqs demos ables sin más que compa a el an es y el después(2). Es e iden e que la o og a ía ha ocupado un luga impo an e en odos los momen os y ni eles, pe o ha sido subsidia ia de la e isión di ec a de las piezas a la ho a de elabo a un ex ensísimo iche o que ecoge odas las que no han apa ecido ligadas a áb icas, aunque el luga de su hallazgo ha sido cuidadosa- men e eseñado en aquellos casos en que hemos llegado a iempo. Pese a an o o denado y an a o o y an a icha el omoecabezas del edi icio es i educ ible oo el Medio G á ico a causa de sus ac u as y lagunas, y lo mismo le sucede a los es os a ou¡ ec ónicos hallados en sus posiciones o iginales, pues dada la compleji- dad espacial del conjun o, los miemb os de és e y sus disposiciones pueden es i ui se sob e el able o o el o denado sólo en si ua- ciones ela i amen e sencillas (el Scene F ons, po ejemplo), pe o es una la ea de mucho abalo y poco endimien o en la ma- yo ía de sus elemen os, como es el caso del g an onco de cono, mul iescalonado y ag- men a io, de la Ca ea. Es és a, como ya hab á podido adi ina el oacien e lec o . o a de las azones oue nos Espe emos que la Highsmi h no se moles e po habe le plagiado el í ulo de una de sus ob as(l ) pa a el encabezamien o de es as páginas, pe o la ase ha enido e olo eando en m¡ memo ¡a desde que, al poco de lee la, ísi é Túnez, escena io de Ia no ela; allí, jun o a ce e as econs ucciones, encon é una a qui ec u a ecien e y algunas es au aciones de ín ima ca ego ía, po Io que en mis ecue dos se mezclan sin solución de con inuidad las dos "mezqui as de Ia oca" que Bou guiba se cons uyó en su Monas i na al como mausoleo, los edi icios omanos de políés e que admi é en unos es udios cinema og á icos ce canos, el ea o de Ca ago, con e ido en una ca ¡ca u a de si mismo. y las uinas de Su é ula, donde cs os in ac os se en ec uzan con las anas ylosis que los anceses les deja on. Bueno, pues cada ez que he isí ado las ob as que hemos di igido en el Tea o de l álica en los es úl ¡mos años la duda me ódica que siemp e me acompaña se ¡s e de galas unecinas y me en a el emblo , al que mis dos compañe os de epa o pa ecen ¡nmunes. Las azones po las que el ea o i alicense sea hoy lo que las o os mues un son muchas y a iadas, pe o p escindi é aquí de aquellas que ienen ca ác e acceso io o coyun u al, como las de i adas del deseo de,p¡op¡ch Ia egene ación de su en o no a a és de nues u in e ención en el ea o, la cu iosidad cien í ica de sabe más sob e aquello que ue o la necesidad de oma en conside ación la exis encia de una au o ía a 30 m. de los lími es de Ia exca ación; dejando a un lado és as y o as cues iones, que son impo an es pe o secunda ias, que emos da aquí nues o pun o de is a sob e di e sos p oblemas eó icos que la in e uención sob e el edi icio nos plan ea y las soluciones oue hemos a bi ado. A J M 37 El Temblo de la alsi icación Al onso Jiménez Ma ín F ancisco Ja ie Mon e o Fe nández Ped o Rod íguez Pé ez Sin p oyec o pe o bien documen ados. Lo p ime o que que emos deci es que no exis ió nunca un p oyec o global, uni a io, po la sencilla azón de que nues as in enciones han sido siemp e di usas en cuan o a los esul ados, comen adas y dibujadas sólo en p i ado y, a causa del " emblo de la alsi ica- ción", cau as has a lo indecible. Es ob io que las dis ¡n as ases adminis a i as del p oce- so se han e lejado, sin mucho comp omiso po nues a pa e, en los opo unos papelines o iciales, incluso en dibujos, pe o és os han sido una me a o malidad pa a ob ene y jus i icá ondos, ya que las au o idades com- pe en es, que en odo momen o han sido muy comp es¡ as con nues as limi aciones y las inde iniciones del monumen o, han en endido o simplemen e consen ido nues o modus ope andi. Aunque el "p oyec o" nunca exis ió, si u imos, desde el p ¡me momen o, un deseo de mé odo que se ci ó en la documen ación exhaus i a y iable como emedio uni e sal, p e ención de muchos males y p ime paso de oda posible ob a; hoy sabemos, aunque en 1979 no lo eníamos an cla o. que la posesión y uso de medios y p ocedimien os pa a egis a cuan o conocimos e hicimos ha sido i al pa a mi ¡ga el emblo . En caso de ye o la documen ación nos absol e á. Va ios y muy ac edi ados han sido los á macos que nos hemos adminis ado con a el pelig o de alsi icación; el p ime o y más con inuo ha sido nues a p opia p esencia y el e lejo de nues as obse aciones en lib e as de campo: nulla dies sine linea, como hubie a dicho Don Eugenio Violle -le-Duc siguiendo a Plinio. El segundo ha sido el le an amien o de una planime íacon isos de se exhaus i a, igu osa y abie a, ob enida median e el empleo ex ensi o e in enso de opog a ía elec ónica, con cálculo y dibujo di ec os median e o denado y edibujado gene al a mano. Con es o ga an izamos ladocu- men ación de los es os in si u y po lo an o nues a in e ención queda del lado de los he- chqs demos ables sin más que compa a el an es y el después(2). Es e iden e que la o og a ía ha ocupado un luga impo an e en odos los momen os y ni eles, pe o ha sido subsidia ia de la e isión di ec a de las piezas a la ho a de elabo a un ex ensísimo iche o que ecoge odas las que no han apa ecldo ligadas a áb icas, aunque el luga de su hallazgo ha sido cuidadosa- men e eseñado en aquellos casos en que hemos llegado a iempo. Pese a an o o denado y an a o o y an a icha el ompecabezas del edi icio es i educ ible po el Medio G á ico a causa de' sus ac u as y lagunas, y lo mismo le sucede a los es os a qui ec ónicos hallados en sus posiciones o iginales, pues dada la compleji- dad espacial del conjun o, los miemb os de és e y sus disposiciones pueden es i ui se sob e el able o o el o denado sólo en si ua- ciones ela i amen e sencillas (el Scane F ons, po ejemplo), pe o es una a ea de mucho abajo y poco endimien o en la ma- yo ía de sus elemen os, como es el caso del g an onco de cono, mul iescalonado y ag- men a io, de la Ca ea. Es és a, como ya hab á podido adi ina el pacien e lec o , o a de las azones que nos Espe emos que la Highsmi h no se moles e po habe le plagiado el í ulo de una de sus ob as(l ) pa a el encabezamien o de es as pág¡nas, pe o la ase ha enido e olo eando en mi memo ia desde que, al poco de lee la, isi é Túnez, escena io de Ia no ela; allí, jun o a ce e as econs ucciones, encon é una a qui ec u a ec¡en e y algunas es au aciones de ín ima ca ego ía, po lo que en mís ecue dos se mezclan sin solución de con inuidad las dos "mezqui as de la oca" que Bou guiba se cons úyó en su Monas i na al como mausoleo, los edi icios omanos de poliés e que admi é en unos es ud¡os cinema og á icos ce canos, el ea o de Ca ago, con e ido en una ca ¡ca u a de si mismo, y las uinas de Su é ula, donde es os ¡n ac os se en ec uzan con las anas ylosis que los anceses les deja on. Bueno, pues cada ez que he isi ado las ob as que hemos di igido en el Tea o de l álica en los es úl imos años la duda me ódica que siemp e me acompaña se is e de galas unec¡nas y me en a el emblo , al que mis dos compañe os de epa o pa ecen inmunes. Las azones po las que el ea o i alicense sea hoy lo que las o os mues un son muchas y a iadas, pe o p escindi é aquí de aquellas que ¡enen ca ác e acceso ¡o o coyun u al, como las de i adas del deseo de.p opicia Ia egene ación de su en o no a a és de nues a in e uención en el ea o, la cuiosídad cien í ica de sabe más sob e aquello que ue o la necesidad de oma en conside ación la exis encia de una au o ía a 30 m. de los lími es de Ia exca ación; dejando a un lado és as y o as cues iones, que son impoñan es pe o secundaias, que emos da aquí nues c pun o de is a sob e di e sos p oblemas eó icos que Ia in e uención sob e el edi icio nos plan ea las soluciones que hembs a b¡ ádo. !'JU PERIFERIA 11 38 i;l; "'': han aconse.iado se muy enuen es a la ho a de plasma nues as ideas en dibujos de uso público; po lo mismo no ex aña á que nues- o mé odo a o i o haya sido, en cuan o du- dábamos de la iabilidad de nues os p opios ensayos g á icos, el eplan eo di ec o in si u median e cimb as, cue das, able os, e c... y una asis encia muy asidua en los momen os más delicados. Un úl imo ecu so de e i icación ha sido elde au odocumen a las pa es ein eg adas a su posición o las absolu amen e nue as que siguen as os an iguos; pa a ello hemos ju- oado con a iaciones (en di e sas escalas, én o nos y ex ensionés) de los a ibu os pe cep i os, especialmen e los isuales y en úl imo ex emo hemos ecu ido a medidas de ca ác e simbÓlico, ales como ma cas, le e- os, ausencias. e c. De odas mane as hemos comp obado que ningún mé odo es su icien e po sisolo, pues si bien la au odocumen aciÓn es iable pa a cues iones de de alle, al con a- io que los mé odos g á icos, no siemp e la leen odos los isi an es de la mane a co ec- a y a a ez el paso del iempo la deja indemne, y de ello en Roma hay abundan es ejemplos pa a odos los gus os(3). Quizás algún día hagamos los planos de p oyec o, es deci esos ma a illosos dibujos de exhibición que an o gus an a las e is as y que an poco se pa ecen a la ealidad cons uida, aunque noso os enemos la en- aja de que bas a á con e leja lo que hemos ebons uido pa a ene un p oyec o idelísimo, sin ene que ocul a los au én icos o las ine i ables di e encias ; has a en onces nues- ia na u al descon ianza hacia el dibuio es- pec acula . no en ano somos p o eso es de io mismo desde hace muchos añQs, nos e i- a á la anidad de que e supli al ojo del isi an e c í ico o a la o o publicada. El museo de si mismo. Pe o documen a no es su icien e, pues somos a qui ec os y se nos llama pa a esol- e con los mé odos y esul ados que os en- amos, pa a bien y pa a mal, desde los iem- pos de Filippo di Se B unellesco; cuando nosó os es apa ecimos en la escena del ea o de l ál¡ca, o os ac o es habían eci ado ases con adic o ias en la agicomedia de su conse ación, pues. si bien algunas piezas singula es habían sido descon ex ualizadas, desplazándolas al museo monog á ico que se cons uyó exp o eso en el ecin o "clásico" de l álica, cuyo emplazamien o es cie amen- e ajeno al ea o aho a y no digamos en época omana, o as queda on en su "con ex- o", aunque e a muy e iden e que la cha ca é ida donde se ahogaban no e a su medlo an iguo ni el decúbi o supino la posición o igi- nal de sus menguado agmen os(4). Tal ez la decisión de mo e unas s¡ y o as no, se omó an e la segu idad de que no hab ía posibilidad de ene las odas jun as en aquel inadecuado y lejano museo monog á ico, nisiquie a en las salas, siemp e en ob as e insu icien es, del p o incial, ni en los suoe poblados só anos de és e; lo cu ioso es que las piezas que habían enido el p i ile- gio de ob ene plaza en "su" museo han uel o ál ea o ein e años después, cuando al- guien, in es ido de au o idad y c i e io, ha 2-9. Comienzo de los abaios, en un deso den a queológico. PERIFERIA 11 39 decidido si ua , en el luga de los má moles, las mesas de lac ecien e bu oc acia i alicense. Po lo an o pa ece que el iempo ha dado la azón a quienes, en la ingenuidad del a qui- ec o mili an e, habíamos seguido la máxima del pensamien o gaudiniano en Palma de Mallo ca, en el sen ido de de ol e las cosas a su si io. Así pues, desca amos desde los p ime- os momen os la posibilidad de p oyec a una ins alación museíslica con encional en el lu- ga , pa a en ega nos a la a ea de undi , en una piezaa qui ec ónica única, elconjun o de hallazgos y su museo. El ea o de l álica se expone a si mismo y, según sus mejo es posibilidades, es dec¡ , según sus usos an i- guos, que ob iamen e ue on su con empla- ción en acío y, como no, las ep esen acio- nes escen cas. El eloj de la His o ia. Hace muchos años isi amos el museo a queológico de una ciudad andaluza con a ios especialis as en escul u a clásica, uno de los cuales ealizaba en onces un es udio sob e uen ecillas omanas; an e una pa icü- la men e he mosa y comple a mani es ó su deseo de e la con agua y ci ó a los clásicos como Home o manda; la ha pía que egen a- ba el cen o, al oí el e udi o comen a io, mon ó en cóle a alegando que jamás un acul- a i o del cue po consen i ía al sac ilegio ¡agua del siglo XX en una uen e omana!. Como pa ece que ha llo ido muchas eces el mismo agua, algún día, en algún museo de- seoso de eno a más allá de la mejo a de las i inas y la mode nización de la iluminación, pond án a la is a de los escola es una mesa de má mol p ehis ó ico, pe o lab ado hoy según las o mas de una hallada en Pompeya, sob e la que o dena án au én icos pla os de e a sigilla a, una ja a de id io i isado, cu- yos agmen os hab án sido eunidos con un compues o molecula del siglo XXI y algún que o o obje o omano e dade o, de los milla es que conse an hoy en sus almace- nes a la espe a de la esu ección de la ca ne; a odos nos pa ece á didác ico, p og esis a y di emos aquello de ¿cómo no se nos había ocu ido an es?. Tal ez alguien ecue de en onces que eso es p ecisamen e lo que los a qui ec os enimos haciendo cada ez que nos dejan, pues lo que soñamos es que cada cosa uel a a su si io, y su si io es su espacio, su al u a, con su esco zo y con sus pe spec i as, pa a se cas igadas po su sol, que las do ade sus somb as cambian es, au én icas minu o a minu o, con su e e na llu ia sacándole los colo es de siemp e y de ol iéndoles sus lí- quenes p ecámb icos, aunque sus ecinos noen iendendela ín nielp econcilia dominus obiscum. Se ía absu do que las cuád igas compi- iesen con las mo os en la au o ía ce cana al Tea o, pe o ¿qué impide que dis u emos del ea o en su si io, con sus piezas en sus emplazamien os?, es a bien cla a la espues- a: la dislocación de és as. la pé dida de muchas, la ei e ada agmen acién de o as, la con adic o ia supe posición de e apas su- cesi as, la mug e ambien e... son pe u ba- ciones que nos p ohíben al uso y semejan es PERIFERIA 11 gozos, pe o ¿y si esol emos es as incógni- as y mejo amos el en o no, pa a que las columnas no se sien an incómodas?: pod ía- mos segui un buen a o apu ando las p e- gun as, dándoles soluciones écnicas y eco- nómicas, has a llega al con encimien o de que nada ísico, angible, nos impide el dis u- e del ea o " al como ué", u opía es a úl ima del mismo géne o que la muy cu silona de ec ea nos p ima e a as p ima e a an e los "mismos" á boles de Judea, en la "misma" plaza de Amé ica a a és desde nues os "mismos" ojos. Tal ez, al inal de la se ie de p egun as, alguien a güi á la ieja coa ada del Mo i- mien o Mode no: no es hon ado, no es é ico al e a el s a us quo de los es os exhumados ¿no? ¿y qué hicie on los a queólogos cuando los saca on de su sueño secqla ? ¿dela los en "su si io"? ¿su si io es el luga donde po casualidad los abandona on unos dep edado es medie ales?, de odas mane- as ¿es la A qui ec u a una cues ión de é ica en úl imo caso?. Que ido amigo, lea a Da id Wa kin y después segui emos hablando de mo al y de é ica y de since idad en A qui ec- u a(5). Alguien, sen enciosamen e, a i ma á que no es posible da ma cha a ás al eloj de la His o ia, pe o no es eso lo que p e endemos ni lo que pensamos cada ez un alle de música an igua econs uye pa a nues os mode nos oídos el mo e e oue C is óbal de Mo ales compuso pa a los de lppoli o d'Es e, los oídos o iginales en el momen o o iginal del 9 de ma zo de 1539, único e inepe ible. Es deci , le p ohiben a laA qui ec u adel pasado lo que de mane a an na u al admi imos en la Música, o en la Gas onomía, y ello po no ci a los " e i als" de c eencias eligiosas o polí icas. El man enimien o del s a us quo iene a eces azones es é icas muy cla as, como nos pasa con el bosque que odea desde hace menos de un siglo la Alhamb a, que se man iene po que nos gus a y su ¡magen es á muy di undida, pe o si desapa ecie a ampo- co pasa ía nada, pues es eso exac amen e lo que le ha pasado al Pa io de los Leones, con uno o dos cambios de al ezzo ege al po cada Pa ona o oue el monumen o o anad¡no dis u a. Sólo la'di e encia de a ñaño, que eoe cu e en su di e sa incidencia ambien al y paisajís ica, jus i ica que ambos espacios eciban di e en es a amien os po lo que espec a a su ege ación. Yes más, siel ema se analiza con cuidado se ad e i á oue en una no desp eciable p opo ción las azones es é icas alegadas se en aizan en é minos de pu o sen imien o, pe sonal o colec i o. Vamos, en una palab a, que man ene los monumen os " alcomo los conocimos " es, en la mayo ía de los casos, algo que iene más que e con la nos algia y los e ec os del paso del iempo sob e nues os cue pos y nues as en e elas que con las g andes palab as (¡é i- ca! ¡mo al!) que usamos pa a jus i ica la pa álisis, di inas palab as que los a qui ec os y las izquie das oma on de la a isaica mo al decimonónicay que a es as al u as del milenio son sólo música. Que emos man ene el ma co ísico y sen imen al de nues a ida " al cual" y con él a los monumen os po que así nos hacemos la ilusión de oe manece noso os " al como é amos", y es o es pa icula men e cla o en el caso del ea o de l álica, ya que sus es os no se pa ecie on, después de su exca ación, a unas sag adas eliquias, que debie an man- ene se in ac as po azones his ó icas, ni siquie a e a semejan e a una momia enigmá- ica, aunque apolillada, sino al ópico "cadá- e emojado y pues o al sol". Si alguien no a que se le al e an sus ib as más sensibles al compa a el ea o de 1992 con lo que se exhumó en e 1 971 y | 975 no iene más que echa un is azo a nues as o og a ías de 1979 pa a que cambie de sen imien os y de con e sación. En es o pa ece opo uno ae a colación lo oue esc ibió uno de los esoonsables de la es au ación del ea o de Mé ida, conc e a- men e el 27 de Feb e o de 1921, cuando el a oui ec o se illano An onio Gómez Millán asumió sob e sus espaldas la esponsabili- dad de la anas ylosis:(6) 'A mi ambién me p odujo una imp esión un an o penosa e que Ia escena pie de su aspec o de uina, con la que es ábamos encaiñados y es es a W an o una ilusión que se pie de. Pe o me ha consolado y compensado de ello e en su s i i o y o d e n aci ó n a q u i ec ó n i c a od as I as b as as, sob e las que la impacien e imaginación a ele ando los us es. Pe o ¡cuán as p egun as, cuán as dudas a ajan es e uelo imaginaü o!". No se eoui oca on en Mé ida en los co- mienzosde aquella a ea, pues elsac i icio de la ilusión enía la ecompensa ga an izada y el uelo imagina i o es aba guiado po es e- llas muy segu as. Algo muy pa ecido debie- on sen i y deci G. Guidi y los suyos cuando acome ie on, pocos años después, la misma a ea en el ea o libio de Sab a ha(7). Así pues, ni un ea o den o de un museo, en San ioonce o en Se illa. ni amooco los es os del es ín de unos de ibis as medie a- les al bo de de una au o íay jun o a un pueblo en ías de con e i se en el ex a adio se i- llano, aunque los hubiésemos maquillado de pudo oso y uskiniano'la dín a queológico". Ya hay muchos y con e idos en basu e os a lo la go y ancho de Roma y A enas co no pa a ab ica o o. A econs ui . Las huellas del o den. A econs ui has a donde alcancen nues- os conocimien os sob e el edi icio an iguo, que pa a eso hay da os y mé odo, y ese mé odo es el del Análisis de Fo mas A oui ec- ónicas, que es la mismadisciplinaque impa - imos los es a qui ec os in e inien es(8). No hace al a se un lince pa a adi ina que nues as decisiones de ca ác e p oyec ual han sido p ecedidas po el exa- men igu oso y exhaus i o de las huellas pe cep ibles, d¡ ec amen e o median e docu- men ación, an o en los es os conse ados in si u como en los emo idos; ambién hemos a endido, aunque de mane a muy cau a, las deducciones que se de i an del luga de apa ición de los hallazgos, ya que de las p ime as es campañas de exca ación nadie nos ha comunicado da os documen ales so- b e es a cues ión, y las úl imas, es deci las que hemos podido con empla , demues an 40 4. La Cha ca. 1972. 5. P ime a ase: O denación de documen ación del yac¡mien o sin luga a dudas, como ya hemos adelan a- do. que las uinas desen e adas ep esen an el inal de un la go p oceso de saqueo. Y poco más hemos u ilizado pa a la e apa de in es igación, pues las indagaciones de o den ipológico, es deci compa a i o, han sido pa a noso os sólo un e endo y nunca una base de p oyec o pa a la anas ylosis de aquellas pa es que o ecen da os su icien es od a ello. No obs an e, nues as ecopilacio- nes bibliog á icas sob e ea os de época omana han sido muy ex ensas, aunque es- casamen e uc í e as, dado que al de l álica sólo una docena de sus coe áneos le mejo an laconse ación, y, en gene al, las publicacio- nes suelen se de escasa u ilidad pa a. nues- os ines, sob e odo po se una a ea muy comp ome ida la de dibuja con igo las ui- nas de un edi icio ea al, y buena p ueba de ello es el de Pompeya, que es á p ác icamen- e inédi o. Ello nos ha obligado a la isi a de muchos ea os omanos, de una pun a a o a del lmpe io, desde Po ugal a Tu quÍa y de la P o enza a A ica. Bajo la di ec iz báslca. la de la po encia- lidad de los es os, es deci su capacidad pa a in e i lo desapa ecido de su con igu aciÓn y su colocación, los di e sos elemen os del ea o de l álica se si úan den o de un aban¡- co muy complejo, a cuyas dis in as ca ac e- ís icas concep uales y ác icas co esponde- án di e sas posibilidades de in e ención(9). Los componen es de dicha po encialidad se- án los siguien es: La oo encia de los es os. El ca ác e g ama ical de los es os. El luga de aPa iciÓn. Es o quie e deci que no es del mismo alo la al u a de un pa amen o si se in ie e de la de un us e comple o, que si se deduce del núme o de escalones de las g adas o de la suma de las al u as de silla es de un mu o aba ido y cuyas ci cuns ancias conc e as de exca ación no nos han llegado. Hay pa es que, en es e sen ido, plan ean p oblemas po supe abundancia de da os, es dec , po la p esencia de e apas supe pues- as a eces con adic o ias; o as, ísica- menie muy p óximas. se nos apa ecían como uni a ias y escasamen e mu iladas o disloca- das. En ámbos casos nues o a amien o ha sldo muy pa ecido al que emplean en si ua- ciones simila es los es au ado es de po a- das o g andes e ablos, decidiéndonos po in e enciones muy espe uosas, un an o au omá icas, man enedo as de odas las e a- pas, des elando incong uencias y con adic- biones. Decimos au omá icas en el sen ido del empleo cong uen e de ecu sos o males mu expe imen ados en si uac¡ones de ma- nuá1, como hemos en do ocasiones de ap en- de en las isi as a los mu os de Pompeya y a los pa amen os del Coliseo. Ni que deci iene que es as pa es nos o ecen el p edominio de los da os in ac os espec o a los emo idos, y a nadie se le escaoa que si hubiésemos es ado p esen es en el ea o desde 1971 , cuando se inicia on las exca aciones, aún se ía más ab umado el p edominio. Aún así, los esul ados son icos, ma izados y quizás di íciles de en en- de , po complejos y con adic o ¡os, con pe - miso de Robe Ven u i, y si alguien iene la cu iosidad de sabe a que nos es amos e i- El ámbi o u bano del Tea o PERIFERIA 1] 41 iendo puede pasea se po la O ches a del edi icio donde odo es o es bien pa en e, aunque en zonas de co as más al as ambién encon a á algo de lo mismo(10). En o as pa es se equilib a la p opo ción en e las pa es in ac as, y las desplazadas; es e puede se el caso del Scene F ons, donde, a o unadamen e, enemos una guía ines imable en la ci cuns ancia de que lo un- damen al es á cons i uído oo la con iou ación clásica oo excelencia: lo's dos pisoé de un o den. Somos conscien es de que lo esencial de es e sis ema, es deci , la acep ación de unas eglas mo ológicas y sin ác icas, pudo se ansg edido po di e sos medios en el diseño omano o iginal, pe o la abundancia de es os nos ayudaa econoce incluso las ans- g esiones, y en es o eslamos, le an ando el p ime o den y dándole uel as alsegundo(1 1 ). Algunas pa es de los ó denes, que po cie o son los dos compues os y muy a iopin os de colo es y de alles, ca ecen de eo esen an es iden i icados. esoecialmen e algunos miemb os ho izon ales, pues p oba- blemen e e an simples aplacados; en es os casos, que aún es án po coloca . es casi segu o que end emos que ecu i a analo- gías o, lal ez, a acÍos, esuel os es uc u almen e median e elemen os colga- dos del en amado me álico oue hemos em- bebido en el mu o básico del en e escénico, cuya plan a y ci cuns anc¡as es án bien de e - minadas desde el p ime momen o. Desg a- ciadamen e al an da os de su deco ación pa ie al, es deci de la que cons i uyó la esponsión mu al de las columnas ambién de ios aplacados in e medios, con-lo que el au én ico mu o del Scene F ons queda á como un ondo ine e y neu o, si es que al concep o, que omamos de la es au ación de escos. iene aolicación isual cohe en e en A qui ec u a; po esa azón, y po que ene- mos los su icien es da os signi ica i os, he- mos econs uido el Po icus oos c@nam. se- gún el esquema composi i o que hemos al- canzaoo a econoce . Es a misma idea de la masa mu al indi e enciada la hemos aolicado a los elemen- os de la in aes uc u a y es uc u a del g ade ío oue hemos conside ado. a los e ec os del o e- sen e ex o, a que ípicos de una e ce a ca ego- Ía, lo de aquellas pa es, escasamen e deco a- das y poco a iculadas, que cons i uye on [a masa del edi icio, en odo lo que de ine su con o no semici cula ; en es a co ona de mu os, que en sus iempos es a ía casi comple amen e ocul a po el e eno y los edi icios adyacen es, sólo las pue as y las escale as ex e io es nos sal an de habe ealizado una masa neu al comple a, aunque, como ha ocu ido en la solu- ción p esen e, nos hubié amos ec eado en las ex u as y algunos juegos composi i os con los apa ejos, además de con inua los imp esionan- es juegos de luces y somb as que nos han egalado las exca aciones desde sus p ime os iiempos, y que esuel en el ema e a qui ec óni- codelconjun o en su bo desupe io , an decisi o en la silue a de las uinas. Ruinas pe o menos. Ya oue aludimos al conceo o de uinas bueno se á eco da oue en los ea os Mé ida y Sab a ha se p e endió da una imp esión de ales, es deci , que los a qui ec os esponsa- PERIFERIA 11 bles de ellos in en a on oue los esoec i os edi icios, aún econs uyéndoles en cadacaso más de doce me os de al u a del Scene F ons, queda án inconclusos en sus lími es suoe io es. median e el ema e de sus mu os con líneas " ac u adas", elemen os pin o escamen e incomple os y, en gene al, dispos¡ciones que pudie an in e p e a se como el inal de un p oceso "na u al" de des ucción; en una palab a: quisie on de o ma explíci a "conse a " una apa iencia de la uina que pudo habe sido, apenas iniciada y muy selec- i a, escasamen e c eible. Es e con asen ido ( ema a una econs ucción como si de una decons ucción se a a a). es ácilmen e cons a able con sólo con empla las o og a- ías de aquellas dos an ás icas o denaciones, y e i icable sin más que lee las in enciones de sus au o es. oe o induce a e o . iun o con lo escasisíma qüe es la documen aiión g á i- ca de los es ados o e ios de ambas econs- ucciones y la elaii a ine icacia de las dispo- siciones au oalusi as de ambas ob as en el sen ido de en idades ecomoues as. Pa a no- so os queda la sospecha que el " ema e a uinado" de Sab a ha y Mé ida es, además, unacon esión imolíci ade la al ade da os oue de ec a on sus es au ado es en las pa es que se deja on "a uinadas", pues sospecha- mos que, si hubiesen enido más elemen os, los hubiesen econs uido, has a comple a los dos edi icios en oda su aliu a y ex ensión. En l álica hemos o e endido hui de es a posibilidad. Y pa a ello hemos a bi ado di e - sos con enios plás icos y hemos enunciado a un e ce o. oue es el más soco ido. Nos e e imos al echazo conscien e de la oosibi- lidad de usa ma e iales mode nos de aoa- iencia muy disonan e, como pudie an se , en el caso más pa adigmálico, los plás icos ans- pa en es con los que F anco Minissi ha ona- do el eai o g iego de He aclea Minoa o en las uinas. ambién en Sicilia. de la illa imoe ial de Piazza A me ina(12). Nues a e icencia no es sólo de o den ecnológico (po di ícil conse ación en e o as cuesliones). sino ambién es é ico e incluso concep ual. pues su p esun a e e sibilidad y abiosa mode ni- dad no nos comoensan de la es iden e exhi- bición de unos medios de muy escaso espe- o pa a las p opias uinas, que acaban con- e idas así en un oos -mode no John Sil e con su gancho de ace o inoxidable y una u ilan e oa a de me ac ila o. Nues os mu os. DUes son an nues os como del colega omano que alguna ez pudo habe los diseñado así, ema a án siguiendo la eo ía imolíci a en el Coliseo desde los iem- pos en que Ra aelo S e n y GiuseppeValadie ce a on sus a uinados ex emos con sus mí icos "spe oni" y así ab ie on la pue a de la c ea i idad en esle campo; líneas a i iciosas, ansoa enc¡as. encuen os escamo eados o sob epasados, líneas de somb as como lími- e, a anques en oladizo, e c., e c., cons i u- yen y cons i ui án el léxico que empleamos, y segui emos empleando, pa a da ema e a nues o ea o. El es o se á disc e a ob a de nue a olan a sin más concesiones a la An i- güedad que la solidez de su cons ucción y la humildad de sus o mas y ma e iales, pa a da cobijo a uncignes nue as, con igu a digna- men e el co e de la exca ación y p opo ciona con ex o y p o ección al Tea o. NOTAS (1) P. Highsmi h, El emblo de la alsi icación, Mad id 1985. (2) En dos ocasiones hemos expues o algo de es a documen ación g á ica; en G anada, en 1987 ("Fo og ame ía y mé odos l adicionales. El Tea o de l álica", (Resúmenes de Comunicaciones del X Symposium In e nacional de Fo og ame ía de la A qui ec u a,l9) yen Ba celona en 1990 (Xlll Cu se sob e In e enció en el Pa imoni A oui ec ónic. 15 de Diciemb e.) (3) Veánse ejemplos en nues a edición de la Ca a del Res au o'72, Se illa 1982. (4) Publicamos una ap e ada sÍn esis de lo que hallamos en 1979 en "Tea o de l álica. P ime a campaña de ob as". Exca aciones A queológ¡cas en España 121, Mad id 1982, 279ss. Sob e las ca encias de la in es igación que debie a habe se ealizado y publicado hemos dado a ias con e en- cias ("1 Ciclo de Con e encias sob e A queología Clásica en Andalucía" Uni e sidad de Cádiz, Mayo de 1982; "A qui ec u a y espec áculo de los Ludi Scaenici", Uni e sidad de Málaga, Ab il de 1984; "El Tea o de l álica", Uni e sidad Au ónomade Mad id, Mayo de 1 986; "l Jo nadas de Conse ación y Res- au ación de Bienes Cul u ales", Colegio de A qui- ec os de Se illa, Junio de 1 990 y "Quin as Jo nadas de A queología Andaluza", Uni e sidad de G ana- da, Ene o de 1992.) (5) D. Wa kin, Mo al y A qui ec u a. Desa ollo de un ema en la his o ia y la eo ía a qui ec ón¡cas desde el " e i al" delgó ico al Mo imien o Mode no, Ba celona 1 981 . ((6) C . M. V. Gómez de Te e os y Gua diola. El a qui ec o An onio Gómez Millán (1883-1956): una e isión de la a qui ec u a se illana de su liempo, esis doc o al inédi a, absolu amen e undamen al oa a conoce ouienes ue on los e dade os a í i- ces de una an sensacional ob a de econs ucción; laS palab as ci adas son de José Ramón Mélida. (7) G- Capu o, ll ea o de Sab a ha e I'a chi e u a ea ale a icana, Roma 1959. O os ejemplos en C. Cou ois, "Le Bá imen de scénedes Théá es d'llalic e de Sicile", Belgica, 1989. (8) C . "Teo ía Gene al", Análisis de Fo mas A - qui ec ónicas. Tex os/l (Cuade nos EGA na 1 ), 83ss; una aplicación a cues iones de Res au ación de Monumenlos en A. Jiménez, La Pue a de Se illa en Ca mona, Se illa 1989, 99ss. (9) En endemos que en es o de la Res au ación de Monumenlos, yen gene al en cualquie in e ención sob e elemen os aliosos del en o no cons uido, debie a da se un único mé odo (de in es igación y documen ación) y an os c i e ios (de in e ención) como a qui ec os; la a iabilidad e'his o icidad de es os úl imos iene sus aíces eó icas (C . "No as pa a una eo ía in eg ada de la es au ación de monumen os", Cuade nos de Cons ucción 2, 5ss) y p ác icas. como se demues a sin más que e nues os o oDios camb¡os en es e caso de l álica a lo la go de doce años de ac uación. (1 0) Es a e apa se esol ió en e 1 980 y 1 984 c . "Tea o de l álica. P ime a campaña..." (1 1 ) El p oceso de econs ucción g á ica de es a delicada zona del edi icio lo hemos publicado en "Las columnas del Tea o de l álica.", Homenaje al P o eso An onio Blanco F eijei o (EGH 3), Mad id 1 989, 277ss. (12) C . S. Ranellucci, Res au o e Museog a ía. Cen ali á della S o ia, Roma 1990, 105. 42 6-7. EL HIPOSCAENIUM (an es y después) PERIFERIA 11 49 21. Í o og a ia ae ea de la zona y E@ **-e# *":L id yw'* u H -'"; * l: ',." ' PERIFERIA 11 i ' 50 22. Año 1970. 23. Año 1990. 26. Las ob as p eceden es del ea o de Mé ida PERIFERIA 11 51 ;¡.1. :;. .-*! :l 24-25. Año 1991. Es ado gene al de las ob as de es au ac¡ón. 27. Las ob as p eceden es del ea o de Mé ¡da. PERIFERIA 11