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El estudio de la variedad dialectual en España durante el siglo XX

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El estudio de la variedad dialectual en España durante el siglo XX

Author: Narbona Jiménez, Antonio
Publisher: Pontificia Universidad Católica del Perú: Departamento de Humanidades
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c8ef8ddc-0178-4e96-a32e-093cc55353eb/download
Lexis
XXVIII.
1-2
(2004): 199-215.
El es udio de la a iedad dialec al en España
du an e el siglo XX
An onio
Na bonajiménez
Uni e sidad
de
Se illa
No hace muchos años,
José
Luis Ri a ola se ocupó
en
un
b e e a-
bajo
de
cuándo y
cómo
su gió y
se
desa olló
en
el pensamien o
occiden al
la
noción
de
a iedad dialec al de
una
lengua. 1 Den o
de
esa
línea
de
in es igación
pueden
si ua se es as obse aciones
sob e
la
dialec ología
en
España
a lo la go del siglo XX.
O.
No oy a aza , cla o es á,
un
pano ama
de las apo aciones
más ele an es,
de
sob a conocidas, sino que
me
limi a é a
pone
de
elie e algunas cla es del eco ido seguido y cie as azones de las
in lexiones
en
su ayec o ia, así como
de
sus ca encias.
Como
sucede
en
an os o os campos de la ilología española, a
R.
Menéndez
Pidal se
deben
el a anque en e noso os
de
los es u-
dios dialec ales y los p ime os pasos i mes, an o desde
una
pe s-
pec i a his ó ica (en el capí ulo
III
-"Regiones
y
épocas"-
de sus
O ígenes
se dibuja
la
si uación
de
las a iedades
en
el pe íodo a cai-
co)
como
sinc ónica. Sus in es igaciones sob e el dominio as u ia-
noleonés, que
con aban
con
muy
escasos p eceden es
-Gessne ,
Mun he, Hanssen y pocos
más-
y son aún de ineludible consul a,
ue on con inuadas
po
es udiosos es echamen e inculados a él
(R.
1 "Algunas obse aciones sob e los o ígenes
p e nodemos
del concep o y del é mino
dialec o",
La
To e,
III, n°
7-8
(1998), 29-40.
200 Lexis XXVIII.l y 2
Lapesa,
E.
Ala cos, A. Galmés, D. Ca alán, e c.). Y
una
minuciosa
eseña suya de la esis doc o al de A. G ie a sob e la on e a en e
el a agonés y el ca alán2 se si úa
en
el inicio del in e és
po
las
hablas a agonesas, de las que pos e io men e se
han
ocupado
T.
Na a o Tomás, A. Kuhn,
F.
K üge , M. Al a ,
F.
Láza o,
F.
Monge,
P.
González Guzmán,
T.
Buesa,
F.
González Ollé y o os muchos.
Animado
po
R.
Menéndez
Pidal, su discípulo
T.
Na a o Tomás
emp endió la a ea de con ecciona
un
a las lingüís ico simila al de
J.
Gillié on y
E.
Edmon
pa a
F ancia, pe o la emp esa quedó un-
cada, como an as o as,
po
la
Gue a
Ci il que es alló en 1936.
Puede a i ma se que
hoy
no
queda
á ea
del español descuidada
po
los dialec ólogos. Pe o son las modalidades me idionales de la
Península, el cana io y el español de Amé ica, es deci ,
el
inmenso
espacio que se
ha
que ido engloba bajo la denominación de
español
a lán ico,
las que
han
ido acapa ando cada ez más su a ención.
Desde que H. Schucha d publicó
en
1881
su abajo sob e los
can es lamencos, 3 las hablas andaluzas
no
han
cesado de a ae a
los es udiosos, algunos an p es igiosos como A. Cas o, o o discípu-
lo de M. Pida! a quien debemos unas páginas, publicadas
en
1924,4
que con ienen ideas que
no
han
pe dido ac ualidad, o como el
mismo
T.
Na a o Tomás, que,
no
mucho después (1933),
en
cola-
bo ación con A. M. Espinosa [hijo] y L. Rod íguez Cas ellano, azó
la on e a del andaluz:5 M. Al a , desde su llegada a la Uni e sidad
de
G anada
en
1948, dio
un
impulso decisi o a la dialec ología
andaluza. El A las
lingüís ico
y
e nog á ico
de
Andalucía
(ALEA),
ealiza-
do con la colabo ación
de
A. Llo en e y G. Sal ado , y cuyos seis
omos ue on apa eciendo en e
1961
y
1973
-en
1991
la Conseje ía
de
E.
y C. de la
Jun a
de Andalucía publicó
una
edición acsimila
en es
olúmenes-,
se con i ió
en
modelo
pa a
o os, la mayo ía
de ellos di igidos ambién
po
M. Al a : Islas Cana ias (1975-1978),
A agón, Na a a y Rioja (1979-83), Can ab ia (1995), Cas illa y León
(1999), e c.
2 "Sob e A. G ie a: La
. on e a
ca a/ano-a agonesa",
RFE,
III
(1916), 73-88.
:l
"Die
Can es
lamencos",
ZRPh, V, 249-322.
Hay
edición independien e
en
español
con comen a ios
de
G. S eing ess, E. Feens a y M. Wol . Fundación Machado. Se illa
1990.
4 "El habla andaluza",
en
Lengua,
enseñanza
y
li e a u a.
Mad id, 1924, 52-81.
5 "La on e a del andaluz", RFE, XX, 1933.
Na bona • El es udio de
la
a iedad dialec al
201
La
dialec ología cali icada de dia ópica, espacial u ho izon al
ha
enido
en
España
un
cul i o an ex endido e in enso, que,
po
ejem-
plo,
en
las décadas
de
1960 y
1970
muchos licenciados
en
ilología
daban
sus
p ime os
pasos
en
la
in es igación con
una
monog a ía
sob e el
habla
de
alguna localidad,
coma ca
o zona, cuya elección
solía esponde ,
si
no
e a
suge ida
po
el Di ec o , a azones de
inculación amilia . Es
e dad
que bas an es memo ias de licencia-
u a y esis doc o ales
de
es e ipo due men, sin publica ,
en
los
depa amen os uni e si a ios, y no pocos de sus au o es
han
p e e i-
do
abandona
esa
senda
de
indagación.
l.
El juicio global que
ha
me ecido an ingen e labo no
ha
sido
muy
a o able.
En
Lingüís ica
Ibe o-Románica.
C í ica
e ospec i a,
ob a
publicada
en
1974,
en
la
que se
oma
"como echa e minal [del aná-
lisis]
la
década
de
los 60", D. Ca alán llega a
una
conclusión que
cabe cali ica
de
desco azonado a.
En
el epíg a e 3.16, i ulado "Ha-
cia
una
eno ación
de
la Dialec ología", cali ica su ayec o ia de
pa adójica.
Llamada
a se
la
disciplina que,
po
su ex ao dina io
in e és expe imen al, debe ía
habe
sacado a la lingüís ica de la insa-
is acción a que lle a cen a se
en
lenguas "ideales", p e i ió man e-
ne se
en
un
con o able conse adu ismo y a e a se a los iejos
moldes,
bien
ence ándose
en
sí misma, bien e ugiándose
en
el
campo e nog á ico.
Vein e años después,
E.
de Bus os Gisbe ,
en
un
a ículo i ulado
"Dialec ología, sociolingüís ica y español de Amé ica",6
en
el que
examina
la
"si uación de
la
in es igación dialec al desde p incipios
de los 70"
(es
deci , desde el
pun o
en
que la había dejado D.
Ca alán), iene a sos ene casi lo mismo: "Lo que ca ac e iza a la
Dialec ología es su es ancamien o o su en en amien o con los
plan eamien os nue os, cuando
no
su más absolu o desdén"
(las
neg i as son del au o ).
Compa e
la
opinión de
J.
K.
Chambe s y
P.
T udgill de que "la dialec ología y
la
lingüís ica
han
enido cada ez
menos con ac o".
Los dos au o es españoles coinciden ambién al señala las ci -
cuns ancias y ac o es de e minan es de al si uación. Según el p i-
me o,
la
dialec ología
no
se
ha
in e esado más que
po
lo que "se
6
Dicenda
(Cuade nos de Filología Hispánica),
UCM,
13,
1995, 39-64.
202 Lexis XXVIII.l y 2
apa a de la
no ma
cas ellana" y
se
ha
limi ado a "in en a ia los
asgos abe an es [sic]"/
en
luga de "desc ibi la es uc u a y un-
cionamien o
de
los dialec os, p ecisa las elaciones (sinc ónicas y
diac ónicas) en e unos y o os y en e odos y la lengua pa ón". No
se
ha
plan eado
{la
ha
e i ado,
llega a deci ) la pe spec i a e ical, y
cuando
ha
comenzado a despe a se el in e és
po
los es udios so-
ciolingüís icos,
ha
sido "más bien
en
unción de los p oblemas socia-
les, que como mé odo de
ahonda
en
el conocimien o del mecanis-
mo
del lenguaje". Compa e, pues, el diagnós ico que,
po
la misma
echa, hacía
Y.
Malkiel, e i iéndose al conjun o de las lenguas omá-
nicas: "los ing edien es más a ac i os de la dialec ología adicional
no se p es an a
una
ansmu ación sociolingüís ica",
po
lo que sólo
puede sob e i i
si
es "abso bida
po
su
he mana
más
jo en
y más
sólidamen e cons uida". Pa ece se
una
idea gene alizada.
En
el
capí ulo que se dedica a
la
dialec ología
en
el
Pano ama
de
la
lingüís-
ica
mode na
de
la Uni e sidad
de
Camb idge, se dice lo mismo
en
elación con el ámbi o anglosajón.
8
Apa e de aludi a p oblemas " écnicos" no desdeñables {po
ejemplo, la len i ud de
la
a ea de ecoge los da os, que, además,
po
se labo iosa y poco lucida, suele enca ga se a in es igado es
p incipian es),
E.
de
Bus os Gisbe hace hincapié
en
el es anca-
mien o
eó ico, incluso a eo ismo, achacable al
modo
de p ocede
de los dialec ólogos. Sin ni siquie a sepa a con cla idad lo que es
un
mé odo
-la
geog a ía lingüís ica- de
la
disciplina p opiamen e
dicha, se lanzan a ecoge miles
de
da os sin que se sepa
muy
bien
pa a qué
{las
neg i as siguen siendo del au o ). No ex aña
po
an o, e mina diciendo, que la lingüís ica haya acabado
po
ce a
el paso al p og eso cien í ico de la dialec ología. La i upción del
gene a i ismo
no
supuso, ni mucho menos,
en
España
la
pos e ga-
ción inmedia a del es uc u alismo; y con iene
no
ol ida que el
7 Aunque hab é de ol e sob e ello,
me
in e esa des aca que una y o a ez alude a
la "absolu a desa ención de la sin axis".
8
Vol.
IV.
El
lenguaje:
con ex o
socio-cul u al.
Edición española, Viso , Mad id, 1992,
149-
172.
K.
Wal e s econoce que la geog a ia dialec al
"no
es
an popula como lo ue an es
de la
11
Gue a
Mundial", en e o as azones, po que "desde sus comienzos como ama
de la ilologia y de
la
lingüís ica his ó ica,
se
ha
mani es ado acé imamen e o gullosa de
la adición de sus mé odos y obje i os", dis anciándose así cada ez más de los a ances
mode nos
en
el es udio del lenguaje.
Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 203
único e eno
en
que
había
llegado a aplica se ealmen e la concep-
ción es uc u alis a
de
la
elación en e la a iación dialec al y el día-
sis ema
de
in a ian es es el
de
la
onología.
2. No
puedo
de ene me
con
de alle
en
ese des ase o dé ici eó i-
co, obse ado y denunciado epe idamen e. Me limi a é a eco da
que, si
bien
es
mucho
lo
que
se
ha
esc i o ace ca
de
las in e ela-
ciones que
han
ma cado
la
conexión en e
la
dialec ología y
la
g a-
má ica gene a i a,
la
discusión { ambién p ác icamen e educida al
campo
de
lo onológíco) en e
in eg acionis as
y
aislacionis as
pa ece
no
ene inal ni solución posible. Mien as los p ime os de ienden
que
la
desc ipción
de
un
conjun o
de
dialec os
debe
se uni a ia, a
pa i del que esul e
más
simple, median e cambios
en
las eglas,
los segundos
opinan
que los dialec os
deben
es udia se
po
sepa-
ado, y sólo después
p ocede
compa a
las desc ipciones
pa a
es-
ablece el
g ado
de
a inidad o
de
di e enciación en e ellos.
Si
ha
sido es a úl ima posición
la
más seguida, es sólo
po que
pe mi e
se i se
mejo
de
los enómenos dialec ales
pa a
con as a hipó e-
sis; pe o
hab ía
que discu i p e iamen e
la
alidez
de
las hipó esis
mismas y,
sob e
odo,
la
u ilización que
de
los da os se hace
pa a
in en a e i ica las.
De
modo
que,
si
bien
ha
con ibuido a ecupe-
a
el encuen o en e
la
dialec ología y
la
lingüís ica eó ica, los
p oblemas
de
siemp e siguen sin esol e : ¿cuál es la na u aleza
de
la
a iación?, ¿con qué c i e ios e índices
debe
medi se?, ¿es posi-
ble
la
p edic ibilidad?,
¿hay
o
no
on e as in e dialec ales?
La e
en
el ondo
de
odo ello
una
cues ión que ambién es am-
pliamen e compa ida. Así
la
exp esa
E.
de
Bus os Gisbe : "el obje-
i o de desc ibi
la
compe encia lingüís ica
de
un
hablan e-oyen e
ideal
en
una
comunidad lingüís ica homogénea es necesa iamen e
con a io al del dialec ólogo".
La
dialec ología, añadi ía yo, no puede
pe mi i se el lujo de dis ancia se
un
ápice de los hablan es eales y
conc e os,
idealiQindolos
a su an ojo. No hace muchos años
{1992),
aunque sin e e i se
en
pa icula a la dialec ología,
E.
Ala cos, al
p esen a
en
O iedo a N. Chomsky, a i mó lo siguien e: "Noso os
hacemos lingüís ica de las lenguas; los gene a i is as, lingüís ica del
lenguaje. Noso os andamos
po
la
supe icie; ellos,
po
las p o undi-
dades; nos in e esa lo pa icula de
cada
lengua; no lo uni e sal del
lenguaje. No somos incompa ibles, pues eco emos caminos di e en-

204 Lexis XXVIII.! y 2
es". Lo que de a inado
hay
en
es as palab as iene a coincidi
en
lo
esencial con lo que piensan o os, como
E.
Cose iu. Pe o, en opinión
de es e úl imo, ampoco el pa adigma cien í ico uncional se ocupa
e dade amen e de los idiomas, sino
de
la lengua p e iamen e aisla-
da
po
el lingüis a. Todos los lingüis as se encuen an,
en
mayo o
meno
medida, como sos iene
R.
Simone,
9
je á quicamen e
de o mados,
al au oe igi se
en
ep esen an es
de
( odos) los hablan es, la mayo
pa e de los cuales iene escasa o nula conciencia
de
es a empleando
a ian es de una supues a in a ian e. Pe o
en
la ac i ud de
E.
Ala -
cos, plenamen e iden i icado con los p incipios de la escuela iloló-
gica española, al
de o mación
es mínima o nula, como puede comp o-
ba se
en
bas an es de sus esc i os.
En
el i ulado "Es e o es la inos y
agidos omances",
10
en
que
se
ocupa del nacimien o del cas ellano,
a i ma que "no cambian las lenguas, sino que son los homb es [que
las usan] los que las ans o man, los que cambian de lengua,
si
bien
no como cambian de a uendo o de ideas".
La
insa is acción a que conduce la conside ación de la lengua
desde cualquie modelo es uc u al, uncional o o mal, o zosamen-
e se acen úa en e los dialec ólogos, y ambién en e los sociolin-
güis as, que
han
de mo e se
en
las capas más
supe iciales.
Ni unos ni
o os
pueden
despega se
de
los da os, del
co pus
ep esen a i o del
que
han
de pa i . Puede pesa
en
algunos el emo a la disminución
de la en idad de los es udios dialec ológicos. Pe o
no
c eo que
deba
e se como p oblema
la
pé dida
de au onomía, pues es discu ible
que
la
lingüís ica misma
deba
segui siendo au ónoma,
en
el sen ido
de sabe desligado
de
o os, y que ello sea ga an ía,
po
sí solo, de
un
mayo
igo cien í ico. Las elaciones con o os campos cien í i-
cos son demasiado ob ias pa a segui siendo ob iadas.
3. La dialec ologia, abocada a se cada ez más e ical que ho i-
zon al (has a el cambio de o ien ación, desde lo u al a lo u bano, se
debe
a que
en
las pequeñas comunidades las a iables sociales con
epe cusión
en
el
compo amien o lingüís ico son menos ele an es),
no
puede desen ende se
de
sus aíces his ó icas.
Si
no se
puede
ha-
bla del
espacio
geog á ico
de ningún dialec o sin e e i se
al
de la lengua
9 "¿Cuál es la lengua de de aul
en
un
ambien e
de
a iación?",
en
A.
Na bona
1 M.
Rope o
{eds.),
El
habla
andaluza.
Ac as
del
Cong eso
del
habla
andaluza,
Se illa, 1997, 29-41.
10
BRAE,
LXXXV,
1995, 433-445.
Na bona
•
El
es udio de la a iedad dialec al 205
en
que se incluye, es
po que
icisi udes his ó icas (indesligables, eso
sí,
de las cul u ales, polí icas, e c.) explican
la
o mación de los idio-
mas nacionales o comunes.
Cada
dialec o, como cada idioma, iene
su
p opia
his o ia, sus p opias
c isis
his ó icas, que an de e minan-
do,
no
sólo su
mayo
o
meno
expansión geog á ica, sino ambién el
dis in o alcance e ical
de
los enómenos. Y es es e c i e io
sociohis ó ico el que
ha
de ayuda nos a en ende las condiciones
e ec i as
de
uso
de
los dialec os, sin sub e i
la
elación en e la
lengua y el dialec o. Siemp e que en an
en
con ac o modalidades
lingüís icas di e sas (sean lenguas o dialec os), hay
una
a iedad que,
po
ene
un
mayo
adio
de
acción, se más p es igiosa y alo ada
cul u almen e, y más ú il
pa a
ascende socialmen e,
domina
sob e o a
u o as. La
dominada
ecibe más que lo que apo a
en
odos los casos.
A pesa de los obs áculos, algunos insal ables, que
no
pe mi en
a e igua
cómo
se
hablaba
en
el pasado,
una
dialec ología y
una
so-
ciolingüís ica his ó icas son posibles, y es signi ica i o que
la
p ime-
a
igu e
como
una
sección más
en
los Cong esos
de
la Asociación
de
His o ia
de
la
Lengua
Española desde el celeb ado
en
Salamanca
(1993) y
la
segunda
se
haya
inco po ado
en
el de
Mad id
(2003).
También lo es que el in e és se o ien e hacia los hechos g ama i-
cales, y
en
pa icula los sin ác icos,
po
en ende se que son los que
han
de
p opo cionamos
la
base
pa a
descub i las di e encias más
signi ica i as.
En
un
ecien e abajo i ulado
"Hacia
una
dialec o-
logía his ó ica. Re lexiones sob e la his o ia del
leísmo,
el
laísmo
y el
loísmo",
11
Inés Fe nández O dóñez, pese a admi i que
hay
una
limi-
ación
de
pa ida
(pocas posibilidades
hay
de
econs ui
la
his o ia
de
un
enómeno "si cons i uye
un
ma cado sociolingüís ico, si es á
condicionado
en
su co a iación
po
ac o es es ilís icos"),
no
sólo
no
duda
de
su iabilidad, sino que es á con encida de que "la his o ia
de
la lengua española es á necesi ando u gen emen e
una
e isión
c í ica
alumb ada
desde
la
pe spec i a de
la
dialec ología his ó ica".
4. No
deben
ex aña los juicios, algunos adicales, sob e el aba-
jo
de
los dialec ólogos. Los dialec os
ya
no son lo que ue on ni
pa a
los lingüis as, que se ace can a ellos desde pe spec i as y
con
p oce-
dimien os
de
análisis di e sos, ni
pa a
los hablan es. Sin
habe
sido
des e adas del odo, a ás
an
quedando las c eencias dispa es, e
11
BRAE,
LXXXI, 2001, 389-464.
206 Lexis XXVIII.l y 2
incluso con adic o ias, sob e las a iedades dialec ales. Mien as
pa a
unos és as
e an
algo ma ginal e in e io , o os las eían como
lo incon aminado y au én ico; lo que
pa a
algunos
e a
sinónimo de
a aso o se encon aba ligado a
un
asnochado nacionalismo ideoló-
gico que suponía
un
iesgo de agmen ación,
un
eno al p og eso e
incluso
un
escollo
en
la enseñanza, no pocos lo conside aban exp e-
sión
p opia
de
la iden idad cul u al de los pueblos o de los g upos
sociales, que debía man ene se como al e na i a libe ado a
-se
ha
llegado a
deci -
en e a
la
c ecien e uni o midad de la impa able
globalización. No hace al a deci que de la segunda ac i ud a posi-
ciones excluyen es
no
hay
más que
un
paso, que
en
los úl imos de-
cenios se
ha
dado más
de
una
ez
en
España. Pe o
en
la
e a
de
la
mul iplicación
de
los con ac os in e nacionales,
de
los medios
de
comunicación
de
masas cada ez más in luyen es y
de
los mo i-
mien os mig a o ios
cada
ez más in ensos y mul idi eccionales, el
dialec ólogo no iene o a opción que eplan ea y ede ini
una
y
o a ez el
pa
lengua!
dialec o.
La
lingüís ica se
ha
ido haciendo más
a iacionis a,
pe o
la
a iación
que impo a especialmen e es la de i-
ada de las di e encias e icales que se
dan
en e las clases sociales
que con igu an
una
comunidad idiomá ica y
de
las que ienen que
e con la di e sidad de si uaciones comunica i as
en
que pa icipan
sus miemb os.
En
ealidad, ningún es udio dialec al se
ha
limi ado a
señala exclusi amen e la dis ibución geog á ica de las a ian es, y
aunque no al a quien
opina
que
no
se
ha
hecho sociolingüís ica
ni
dialec ología
u bana
has a
W.
Labo , lo cie o es que desde
muy
p on o la balanza
se
ue inclinando
en
España
en
esa di ección. M.
Al a dedicó su lib o
Ni eles
sociocul u ales
en
el
habla
de
Las
Palmas
de
G an
Cana ia
(1972)
a Vicen e Ga cía
de
Diego,
po
se "el p ime o
que en e noso os habló de dialec os e icales", conc e amen e ien
1926!
Las elaciones en e lengua y sociedad
nunca
son sencillas,
ni
áciles de descub i . Po
un
lado, opiniones
no
ilus adas ni con as-
adas y p ejuicios y es e eo ipos in undados
dan
luga a ac i udes
a aigadas que suelen se in e p e adas
en
é minos,
no
es ic amen-
e lingüís icos, de leal ad y desleal ad,
12
y en u bian
la
desc ipción.
Po o o, la inculación de lo dialec al a ámbi os
de
uso y es ilos o
12
C . A. Na bona,
Sob e
la
conciencia
lingüís ica
de
los
andaluces,
Se illa, 2003.
Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 207
egis os p opios del habla amilia e in o mal iene a complica
bas an e el análisis. De hecho, la dialec ología ( ampoco la socio-
lingüís ica) no cons i uye el p eceden e de los es udios ac uales sob e
las hablas i as, que
han
acabado in e esando más
po
se hablas
que
po
se lo
de
una
zona o es a o de e minado.
Encon a los cauces adecuados
pa a
que los da os que, cada ez
en
mayo
núme o
y con más acilidad, se an ob eniendo no que-
den
con e idos
en
un
simple in en a io acumula i o, no es a ea
ácil. Menos lo es a ibui cada hecho o asgo a uno o a ios g upos
o edes sociales
de
usua ios que ealmen e se si en de él y p ecisa
las ci cuns ancias de las si uaciones comunica i as
en
que lo hacen.
Descub i las di e encias a a ez es u o del aza , sino de
una
in ensa labo
de
búsqueda. Sólo la ealización de muchas encues as
pa a
el
ALEA
pe mi ió a G. Sal ado y
M.
Al a de ec a las di e -
gencias en e el
habla
de los homb es y de las muje es
en
algunas
localidades g anadinas.
13
En
el
ALEA
hay más sociolingüís ica de lo
que pa ece, como
se
han
enca gado de señala , en e o os,
J.
Villena
14
y R. Mo illo.
15
En
el úl imo olumen queda de mani ies o,
po
ejemplo, que cuando coexis en dos o más a ian es
en
un
mismo hablan e, és e elige
-con
mayo o meno g ado de concien-
cia, cla o
es-
en
unción de a iables sociales. R Mo illo
ha
des a-
cado, además, que la
ob a
nos b inda la a a opo unidad de com-
p oba
los cambios habidos
en
el andaluz
en
iempo
eal
a lo la go de
medio siglo. Incluso podemos deduci si las p e isiones que hubie-
an
podido hace se aplicando la hipó esis del
iempo
apa en e
esul an
álidas o no. Así, a di e encia de lo que
ha
ocu ido con la dis in-
ción en e y y ll
en
cie os islo es andaluces, que,
po
es a
en
mayo
o
meno
medida
es igma izada, e ocede en e al
yeísmo,
las dos
ealizaciones
de
la
eh,
a icada y ica i a, siguen hoy
en
oda An-
13
G. Sal ado , "Foné ica masculina y oné ica emenina en el habla de Ve ien es y
Ta i a (G anada)",
O his,
l,
1,
1952,
19-24;
M.
Al a , "Di e encias en
el
habla de Puebla
de don Fad ique (G anada)",
RFE,
XL,
1956,
1·32.
14
"Sociolingüís ica andaluza y sociolingüís ica del andaluz: p oblemas y mé odos",
en
A. Na bona 1
M.
Rope o (eds.): El
habla
andalWJl.
Ac as
del
Cong eso
del
habla
andalWJl,
Se illa,
1997,
277-347.
1.5
"Sociolingüís ica en el
ALEA:
a iable gene acional y cambio lingüís ico",
ELUA,
15,
2001,
13-49.
214
Lexis XXVIII.! y 2
independencia
de
la dis ancia que medie en e los in e locu o es), se
encuen an,
po
supues o, los sociocul u ales,
pe o
la
ubicación
en
la
escala
de
cada
ac o comunica i o
depende
ambién
del p opio esce-
na io
en
que
iene luga
y,
sob e odo, del
g ado
de
complicidad y
conni encia en e los pa icipan es. Es o iene a co obo a , pues,
que
los dialec ólogos
no
pueden
cen a sus pesquisas sólo, ni siquie-
a
p e e en emen e,
en
un
sec o de la
población
conc e o, a sabe ,
el cons i uido
po
hablan es mayo es
con
escasa pa icipación
en
in e cambios comunica i os
con
hablan es
de
á eas dis in as,
poco
expues os a la in luencia
de
los medios
de
comunicación, e c., odo
lo cual
daba
como
esul ado unos da os es ilís icamen e homogéne-
os.
La
ealidad es o a. Así,
po
ejemplo,
en
casi
odo
el e i o io
andaluz
hay
hablan es que con inúan usando
la
co espondien e
o ma
de
se
como
auxilia del pluscuampe ec o
de
subjun i o
(si
yo
o{e }a
es a{d]o
allí
no
o{e }a
pasa{d}o
eso);
no
se sabe cuán os, ni am-
poco
su dis ibución e ical,
pe o
sí que
son
p ecisamen e los que
ienen
nula
o
muy
escasa conciencia
de
es a si iéndose de
una
a ian e (his ó icamen e an e io )
de
la
in a ian e
con
habe .
Ope a
con
el pos ulado de que
la
a iación es
una
noción
inhe-
en e y esencialmen e ela i a,
po
lo que odas las a ian es
han
de
examina se,
en
p ime a
ins ancia al menos,
en
pie
de
igualdad, iene
en
sin axis
más
di icul ades que
en
el e eno
de
la
p onunciación y
en
el del léxico. En e o as azones,
po que
es más cos oso deja
de
aslada
la
conciencia del lingüis a a los hablan es.
¿Cómo
iden i i-
ca
las in a ian es (algo que, cla o es,
ha
de se siemp e decisión del
lingüis a),
cuando
oda
elección de los hablan es iene
de e minada
po
la
adecuación
al ipo de ac o y si uación
de
comunicación,
po
se la
más
ele an e y e icaz?
En
suma,
no
cabe segui abajando
en
dialec ología,
que
ha
de
se ho izon al y e ical simul áneamen e, ue a del
ma co
del análi-
sis del discu so con e sacional.
En
la
con e sación, el con ol es uc-
u al p edica i o se some e con inuamen e a
la
e icacia comunica i a
con
que
se log a ansmi i el con enido in encional. An es
de
cali i-
ca
su
andadu a
sin ác ica
de
in io , lo que es discu ible,
debe
con-
empla se
como
di e en e
de
o as, y a e igua
po
qué
lo es.
La
a ea
es an di ícil
como
suges i a,
pe o
no
más
pa a
los dia-
lec ólogos
que
pa a
el es o de los lingüis as,
pues
el obje i o es el
mismo:
en ende
y explica , a a és de los usos idiomá icos, el com-

Na bona
•
El
es udio de la a iedad dialec al
215
po amien o
humano.
Que
el in e és de
la
dialec ología se cen e
en
cie as mani es aciones habladas
-las
p ime as,
po
cie o, desde
cualquie
pun o
de
is a, y las únicas de que muchos
pueden
se i -
se-,
no
cambia
sus ancialmen e nada. O alidad y esc i u a
no
i en
sepa adamen e, sino
que
man ienen
una
elación ecíp oca cada ez
más in ensa,
pues
mayo
es el
núme o
de los que pa icipan
de
la
cul u a esc i a.
En
la
medida
en
que el dialec ólogo, que
no
iene
o o obje i o
que
el es udio
de
la
a iación lingüís ica, siga sin a en-
de
al
p og ama
de
abajo
aquí
esbozado, con inua á
con
la sensa-
ción insa is ac o ia del
debe
incumplido.