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DISPERSIÓN Y FRAGMENTACIÓN: PRENSA Y SOCIEDAD DEL
EXILIO REPUBLICANO ESPAÑOL
Ma ilde Ei oa San F ancisco
(Depa amen o de Pe iodismo y Comunicación Audio isual
Uni e sidad Ca los III de Mad id
)
Índice:
1.- Los des inos, esidencias in olun a ias de los epublicanos españoles.
2.- La p ensa epublicana an e la dispe sión de sus ecep o es.
3.- P ensa y sociedad exiliada: la mu ua alimen ación de una ilusión.
Resumen:
La comunicación abo da la elación exis en e en e los medios de comunicación en el
exilio y la emig ación epublicana de 1939. Rep esen a un p ime paso en la explo ación
sob e es e ema y se enma ca en un p oyec o de in es igación I+D+I sob e e ugiados y
exiliados polí icos de la Eu opa de posgue a (“Relaciones España-Eu opa Cen o
O ien al: e ugiados polí icos, comunicación, cul u a y economía, 1939-1989”).
The pape app oaches o he ela ionship be ween he mass media in he exile and he
epublican emig a ion o 1939. I ep esen s a i s s ep in he explo a ion on his subjec
and i is amed in a esea ch p ojec abou e ugees and poli ical exile in he pos -wa
Eu ope (Rela ions Spain Cen al Eas Eu ope: poli ical e ugees, communica ion,
cul u e and economics, 1939-1989”).
2
La his o ia de la II República española en el exilio no puede ob ia el es udio de
sus medios de comunicación p esen es en Ibe oamé ica, F ancia y el es o de las á eas
geog á icas donde encon a on cobijo los españoles del bando pe dedo de la gue a
ci il. Dos son los mo i os que nos conducen a es a ase e ación. El p ime o de ellos se
basa en la elación que exis e en e pe iodismo y e olución polí ico-social. El segundo
es el in e és de los con enidos de las publicaciones, en las que muchos in elec uales
pa icipa on con a ículos, columnas o epo ajes. Allí olca on su opinión y su
es imonio del pasado.
Hemos plan eado el con enido de es a comunicación en es pa es. En la
p ime a, analizamos los des inos a donde ue on a pa a los exiliados, ca ac e izados po
la dispe sión de és os y po el g an iesgo que en algunos casos suponía pa a sus idas –
el ejemplo de F ancia es el más e iden e-. La segunda nos si e pa a examina a g andes
asgos el ipo de p ensa del exilio y la nue a si uación a la que hubie on de en en a se
los ac o es de los medios y los p opios medios de comunicación an e el inquie an e
p esen e y el imp edecible u u o. En la úl ima pa e a amos de es ablece los ínculos
que exis en en e p ensa y sociedad, el e lejo de és a en los ó ganos de comunicación
de los exiliados y su papel en el man enimien o de una idea poco ajus ada a la ealidad
polí ica en la que se desen ol ían.
Los epublicanos españoles no ue on los únicos que i ie on en el exilio. La II
Gue a Mundial expulsó a nume osos ciudadanos de oda Eu opa de sus luga es de
o igen y les obligó a acep a esidencias ansi o ias o pe manen es que nunca habían
imaginado
1
. Cuando la Gue a acabó, muchos de los que habían salido e o na on a sus
zonas de p ocedencia sin apenas complicaciones; o os, sin emba go, se ie on
abocados a una nue a salida. Nos e e imos a los ciudadanos de la Eu opa Cen al y
O ien al, subo dinada a la URSS después del epa o de Yal a y Pos dam, o zados a
busca e ugio en Occiden e. En Lond es, Pa ís, Washing on y Nue a Yo k se
1
Bade K.J., (2000) Eu opa en mo imien o. Las mig aciones desde inales del siglo XVIII has a nues os
días, Ba celona: C í ica.
3
es ablecie on los gobie nos de Polonia, Hung ía, Checoslo aquia, España,…, y g an
pa e de las colonias de huidos has a las décadas de los años se en a y ochen a del
pasado siglo. Con los exiliados de España y de o as naciones salió un caudal
p o esional y écnico, un colec i o humano y económico de g an alo pa a el país de
acogida, al que en iquecie on con su p esencia y con los ecu sos que gene a on
2
.
1.- Los des inos, esidencias in olun a ias de los epublicanos españoles
La necesidad de sali del e i o io español se de ec ó desde el p incipio de la
Gue a Ci il en las p o incias donde iun ó la suble ación mili a , a eno de la
si uación que se p esen aba pa a los ieles a la legalidad cons i ucional, cuya opción e a
o la de espe a las consecuencias del man enimien o de su leal ad o la de exilia se. La
ma cha de los epublicanos ue cons an e desde sep iemb e de 1936, po lo que el
é mino acep ado de “exilio de 1939”, esponde más a una exigencia de aplica una
denominación sin é ica a es e enómeno que a la p ecisión del mismo. El éxodo masi o
y sin posibilidad de e o no se e ec uó desde la caída de Ba celona en el mes de ene o
de 1939, echa que hemos omado como pun o de pa ida pa a nues o abajo
3
.
Los epublicanos se encon a on con un en o no in e nacional bas an e
inhóspi o, en plena p epa ación de un camino que conduci ía, el mismo año 1939, al
segundo en en amien o eu opeo, ans o mado después en mundial. La dispe sión ue
la no a p edominan e de los ans e ados, excep uando los dos g andes núcleos que se
concen a on en F ancia y México. Los que se queda on en Eu opa opeza on con
dis in as icisi udes dependiendo del país que eligie on como p ime a pa ada de su
des ino incie o. Los pocos que log a on isado pa a G an B e aña
4
y Suiza goza on de
2
Resul a imposible ci a el lis ado de cien í icos, médicos y p o esionales de los que España p escindió.
Algunos de es os ejemplos, en Ma inez Go oño, Mª.E. (1992), Españoles en Colombia: los médicos y
odon ólogos exiliados a consecuencia de la gue a ci il en España. Una apo ación española a Amé ica,
Mad id: Fundación Españoles en el Mundo. López Delgado, A. (1996), P o esionales exiliados españoles
pe eg inos en el mundo, Cuade nos Republicanos, nº 25, 21-31. Gue a, F. (1996), Los médicos
epublicanos exiliados en Venezuela, 1ª pa e, Cuade nos Republicanos, nº 25, 43-63.
3
La impo ancia cuali a i a y cuan i a i a de es e hecho ha sido pues a de elie e po la his o iog a ía
desde hace años, a a és de abajos pione os como el de José Luís Abellán -El exilio español de 1939,
Tau us, 1976-1978- y o os ecien es de un indudable alo . También del p o eso Abellán es (1982) De
la gue a ci il al exilio epublicano (1936-1977), Mad id: Mezqui a. Más ecien emen e Consuelo
Solde illa ha ealizado una sín esis en: Solde illa O ia, C. (2001), El exilio español (1808-1975), Mad id:
A co Lib os. Enca nación Lemus ue la edi o a del monog á ico i ulado Los exilios en la España
con empo ánea, Aye . Nº 47. (2002). Asimismo, Egido A., y Ei oa M., (2004), Los g andes ol idados.
Los epublicanos de izquie da en el exilio, Mad id: CIERE.
4
G an B e aña ecibió un go eo de exiliados desde 1939. Muchos abaja on en la BBC pa a las
emisiones en español de es a cadena: Luis A aquis ain, Segismundo Casado, José Cas illejo, A u o
Ba ea, Luis Po illo, quien además de abaja como aduc o , man u o un p og ama llamado Radio
4
cie a es abilidad, si uación que compa ie on con la mayo ía que pa ió pa a Amé ica
del No e y del Su . Sin emba go, la a alancha mayo de e ugiados c uzó la on e a
hacia F ancia, donde se ins ala on en la zona cen o-su , la que más pelig o o ecía po
se la con olada po el gobie no colabo acionis a del ma iscal Pe ain. La ida no ue
ácil pa a ellos du an e el iempo que du ó la II Gue a Mundial con la amenaza
cons an e de las opas de ocupación alemanas, si uación que les obligaba a i i
escondidos y a cambia de esidencia con más asiduidad de lo deseado. Muchos ue on
conducidos a campos de concen ación anceses, donde pe manecie on du an e meses
en condiciones humanas poco dignas, has a que ue on asladados en ba co a México a
pe ición exp esa de su p esiden e
5
.
Cuando la II Gue a Mundial acabó, sus p oblemas no acaba on, aunque
paula inamen e log a on acomodo, excep o los miemb os del PCE, quienes a pa i de
1948 inicia on un nue o éxodo como consecuencia de la p ohibición del gobie no
ancés a que pe manecie an en su e i o io. Es e ue el momen o de la llegada masi a
de comunis as españoles a los países de la Eu opa Cen al y O ien al, dis ibuidos en e
P aga, Budapes , Va so ia y Buca es , donde se man u ie on ag upados en células en
o no al Pa ido y halla on cobijo y abajo, a pesa de las di e encias lingüís icas y
cul u ales
6
. En la URSS encon a on e ugio los miemb os del PCE, los llamados “niños
de la gue a” y las pe sonas que les acompañaban. Cons i uyó un colec i o que se
in eg ó p on o en la sociedad so ié ica abajando como mili a es, a iado es, p o eso es,
Gace a has a ines de la década de los cincuen a. A asa, D. (1995), Exiliados y en en ados: los españoles
en Ingla e a de 1936 a 1945, Ba celona: Ediciones de la Tempes ad.
5
Po la his o iog a ía sabemos que co ie on sue es di e sas y ninguna ácil en un escena io bélico
donde u ie on que ealiza los o alecimien os de las líneas de de ensa ancesa, abaja en áb icas de
a mamen o, o en el campo, cub iendo los huecos de los ag icul o es anceses que habían sido llamados a
ilas. O os ue on de uel os a las au o idades españolas, y un g upo impo an e u o como des ino los
campos nazis, donde encon a on la mue e o en e medades que les acompaña on a lo la go de oda su
ida. Algunos se aslada on al no e de Á ica, con olada po el Gobie no de Vichy, donde caye on en
campos de abajo de condiciones in ahumanas, o zados a la cons ucción de in aes uc u as pa a la
Alemania nazi. En e o os, éase, D ey us-A mand, G., (2000), El exilio de los epublicanos españoles
en F ancia. De la gue a ci il a la mue e de F anco, Ba celona: C í ica. Pons P ades, E, (1975),
Republicanos españoles en la II Gue a Mundial, Ba celona: Plane a. Ra aneau-Boj, Ma ie-Claude
(1999), Los campos de concen ación de los e ugiados españoles en F ancia (1939-1945), Ba celona:
Omega.
6
Ei oa, M (2004). Republicanos en el Cen o-Es e de Eu opa: los in en os de no malización
cons i ucional, En A. Egido y M. Ei oa (Eds.), Los g andes ol idados, op.ci ., (pp 301-322). De la misma
au o a, (2001). Los apoyos ex e io es de la II República española o el espejismo de la acogida
in e nacional. Cuade nos Republicanos, nº 47, 32-44. Heine, H. (2001), El exilio epublicano en
Alemania O ien al (República Democ á ica Alemana-RDA), en Mig aciones & Exilios, AEMIC, nº 2. J.
Rubio (1977). Los econocimien os diplomá icos del gobie no de la República española en el exilio,
Polí ica In e nacional. Nº 149, 55-66. Mad id: Ins i u o de Es udios Polí icos. Cabeza Sánchez-Albo noz,
S. (1997), His o ia polí ica de la Segunda República en el exilio. Mad id: Fundación Uni e si a ia
Española.
5
médicos o en a eas pa a el Pa ido, pe o ambién en las áb icas sopo ando ho a ios y
jo nadas labo ales muy p olongadas en un con ex o es alinis a de planes quinquenales e
indus ialización acele ada
7
.
En Amé ica co ie on mejo sue e, especialmen e los que se es ablecie on en el
México de Láza o Cá denas. México no había econocido al gobie no de F anco y la
ecepción que se les b indó despe ó espe anzas de habe llegado al inal del iaje
8
.
A gen ina y Chile, acogie on igualmen e a g upos de exiliados españoles. En A gen ina
u ie on di icul ades po que el p esiden e Juan Domingo Pe ón ue uno de los
p incipales sus en ado es del égimen de F anco en su época de mayo aislamien o
aunque los epublicanos ecibie on ayuda de las colonias de emig ados económicos de
épocas an e io es
9
. A Chile llega on g acias a las ges iones que Pablo Ne uda ealizó
desde Pa ís. En Valpa aíso y o as ciudades se asen a on exiliados del pe il p o esional
más ob e o de Ibe oamé ica: pescado es, ag icul o es y muy pocos in elec uales
10
.
Hubo españoles en Panamá, Pe ú, U uguay, Pue o Rico y en la República
Dominicana, donde se alojó un impo an e núcleo a pesa de que el gene al Ra ael
Leónidas T ujillo eje cía su pode como un é eo dic ado . T ujillo, pa adójicamen e,
dio acogida a es os exiliados que lo e an po de ende un égimen an agónico al suyo.
Las azones de es a acogida es án basadas en el deseo de mejo a su imagen pública, la
olun ad de “blanquea ” el país con la inmig ación de blancos y la necesidad de mano
de ob a ag ícola
11
. Con a iamen e a lo plani icado, ninguno de es os obje i os le salió
bien y después de 1945 apenas quedaba ningún e ugiado. Asimismo, Venezuela, donde
los ascos ya enían una colonia desde iempo a ás. En es e país se encon aba Edua do
O ega y Gasse , comen a is a de adio y di ec o de pe iódico. También hubo españoles
7
Al ed Vigil, A., (2002), El exilio español en la Unión So ié ica, en Lemús, ed., (2002), Los exilios en la
España con empo ánea, Aye , nº 47, 129-154.
8
Ma esanz, J. A. (1999), Las aíces del exilio. México an e la Gue a Ci il española, México: El Colegio
de México-UNAM.
Lida, C. E. (coo d.) (2001), México y España du an e el p ime anquismo, México:
El Colegio de México. En México su ac i idad cul u al ue imp esionan e como ya conocemos po la
his o iog a ía. Allí unda on el Ins i u o Luis Vi es o el Colegio Mad id; las edi o iales Séneca, Fondo de
Cul u a Económica, Que zal, E a. Véase C uz O ozco, J.I. (2001), El Colegio Mad id de la ciudad de
México. Un modelo de excelencia académica. En Mig aciones & Exilios, AEMIC, nº 2.
9
En A gen ina unda on la edi o ial Espasa Calpe, Losada (donde edi aban a Lo ca, Albe i, Ayala, Rosa
Chacel, Ma ia Zamb ano, Sánchez-Albo noz, e c., e c.), Emecé, Pleama , Edi o ial Sudame icana, Nue o
Romance. En Chile, Ma ga i a Xi gú undo la Escuela de A e D amá ico. También se hallaba allí la
Edi o ial C uz del Su . Schwa zs ein, D., (2001), En e F anco y Pe ón: memo ia e iden idad del exilio
epublicano español en A gen ina. Ba celona: C í ica.
10
Ca cedo, D. (2006), Ne uda y el ba co de la espe anza, Mad id: Temas de Hoy.
11
La necesidad de limpia su imagen an e la opinión pública se debía a la ma anza pe pe ada con a los
hai ianos en 1937, calculada en unos 20.000 asesinados. Po o o lado, que ía “blanquea ” el país pa a
dis ingui se de los hai ianos de aza neg a y mes iza y había hecho llamamien os pa a que emig a an
eu opeos.
6
en Boli ia, Colombia, Cuba o Ecuado , en un con inuo asiego de in elec uales y
p o esionales po los dis in os e i o ios de Amé ica del Su .
Po su pa e, Es ados Unidos no acep ó la igu a bajo la cual los españoles se
p esen aban, a sabe , la de “ e ugiados polí icos” y nunca se les concedió el es a u o
p opio de es a condición
12
. La ó mula de en ada ue la de acoge se a las leyes de
emig ación igen es y así pode es ablece se como p o esionales libe ales. Solían en a
po Cali o nia y Texas y iajaban has a alcanza Nue a Yo k, pe cibida como un cen o
de aglu inamien o de colec i os dispa es. Allí es aba la amilia de Lo ca, Fe nando de
los Ríos, Vic o ia Ken , Sal ado de Mad iaga, Joaquín Mau ín -maes o y pe iodis a-,
Amé ico Cas o, José Rubia Ba cia o Ramón Sende .
El exilio ame icano, po an o, no su ió ni la II Gue a Mundial ni las
di icul ades del idioma, lo cual les acili aba la comunicación y la publicación de ob as.
Sin emba go, la acep ación po algunos gobie nos ame icanos no ue sencilla, po que
e an egímenes de de echas o mili a is as, a eces las dos cosas, y les esul aba
incómodo ecibi a pe sonas achadas de ojas, g upos que po encialmen e podían
e oluciona el país. Las ci cuns ancias económicas en es os países ampoco e an muy
a o ables, y sólo una mino ía log ó o ganiza se p o esionalmen e con ela i a apidez.
Jun o a la coyun u a económica poco p opicia, el pe il labo al del g ueso de los
exiliados espondía al de “in elec ual”, hecho que educía sus opo unidades pa a
encon a un empleo. La es ancia en países democ á icos ampoco es u o exen a de
complicaciones en la con ulsa década de los cua en a-cincuen a. En Es ados Unidos,
po ejemplo, se hallaban en plena época del macca hysmo, mo imien o de pe secución
con a la izquie da iniciado po el senado MacCa hy, que p o ocó la igilancia y el
con ol de muchos ciudadanos sospechosos de se unos in il ados de la Unión
So ié ica. Los epublicanos españoles debie on gua da cie a p udencia en sus
mani es aciones públicas pa a e i a si uaciones incómodas con las au o idades del
Es ado, cie amen e obsesionadas con la p esencia de comunis as en los o ganismos
o iciales.
Los mo i os de la elección de es os des inos no obedecie on en un p incipio a un
c i e io de inido, sino a la u gencia de sali de España y sal a sus idas. La amenaza de
la que e an obje o condujo a la disg egación de los exiliados po que no había iempo
12
Ac i ud que esul a cuan o menos, peculia , po pa e del gobie no no eame icano, pues o que los
e ugiados polí icos p oceden es de Polonia o Hung ía, países con gobie nos comunis as, ue on
acep ados como ales y suje os al es a u o de e ugiado.
7
pa a plani ica el ayec o a segui , ni ampoco exis ía un abanico amplio de países que
se hubie an o ecido como luga de esidencia
13
. La dis ibución po los dis in os
e i o ios u o elación, en cie a medida, con su adsc ipción polí ica e ideológica. Los
pa idos socialis as y los comunis as se asen a on sob e odo en F ancia y és os úl imos
lo hicie on mayo i a iamen e en los países del bloque so ié ico. Los g upos de
epublicanos de izquie da se localizaban en F ancia, en México y en o os países de
Amé ica del Su . El gobie no epublicano en el exilio ambién expe imen ó cambios de
sede: en un p incipio se apos ó en México, pe o pos e io men e pasó a Pa ís po la
hipó esis de un e o no inmedia o a ie as españolas
14
. O os g upos mino i a ios
eligie on des inos di e en es de los an e io es dando luga a una dispe sión que impedía
diseña una es a egia polí ica común, ac o que unido a las di e gencias polí icas, a la
II Gue a Mundial, a la Gue a F ía, a la al a de apoyos in e nacionales y a la
disminución de ecu sos económicos, con o ma on un conjun o de a gumen os que bien
pod ían explica la al a de al e na i a al anquismo.
2.- La p ensa epublicana an e la dispe sión de sus ecep o es
La p oclamación de la II República en España ep esen ó el impulso de ini i o a
la dinámica in o ma i a que se había ido incubando en la década de los años ein e,
enada con mo i o de la dic adu a de P imo de Ri e a y de ini i amen e desbloqueada
en ab il de 1931. A pa i de es os momen os, la ex ensión del cine y la adio, el papel
de la p ensa como agen e de la ealidad polí ica jun o con la p esencia de i mas de
esc i o es e in elec uales de un al o ni el, con i ie on al pe iódico en un espacio
in o ma i o-cul u al muy a ac i o. De hecho, los años epublicanos ep esen an una de
las e apas más b illan es de la his o ia del pe iodismo español al iempo que p olí ico,
pues o que nacie on mul i ud de cabece as con p opósi os dispa es como los ó ganos de
comunicación de pa idos polí icos y sindica os, aquellos que se a anaban en ecupe a
la lengua ca alana y publicaban en dicha lengua, las e is as li e a ias o las emiso as de
adio pe cibidas como un medio i o y di ec o en e ciudadanos y polí icos.
13
Las icisi udes que pasa on has a llega a un luga acep able han sido obje o de una nume osa
bibliog a ía, en e o a: Zu i a Cas añe , J. (1985), Los cí culos del exilio español en Eu opa (1939-1975),
Za agoza. Ca asco J., (1984) La odisea de los epublicanos españoles en F ancia. Album-Sou eni del
exilio epublicano español en F ancia (1939-1945), Pa ís: Associa ion de Au eu s Au o-Edi és. So iano
A. (1989), Éxodos. His o ia o al del exilio epublicano en F ancia, 1939-1945, Ba celona: C í ica.
Fe e E. (1999), Páginas del exilio, México: Aguila . Asimismo el abajo ealizado po Egido, Á.
(2000), F ancisco U zaiz. Un epublicano en la F ancia ocupada. Vi encias de la gue a y el exilio,
Mad id: Biblio eca Nue a.
14
Cabeza Sánchez-Albo noz, S. (1997), His o ia polí ica de la Segunda República en el exilio, op. ci
8
Du an e la Gue a Ci il la p ensa se ue o ien ando hacia la in o mación de
gue a. No podía se de o o modo: la impo ancia de los hechos e oluciona ios y
bélicos, la p opaganda y la censu a, p opia de épocas de c isis y de sec e ismos
obligados, inci ó a los medios a la ocalización en no icias bélicas. En es as
ci cuns ancias, la p ensa epublicana in o mó odo lo que podía y le pe mi ían, ue muy
abundan e en opiniones, e idas po odo ipo de acciones polí icas, á idas de
mani es a sus pensamien os y hace p opaganda de su causa
15
.
La desapa ición de la II República y la implan ación del Nue o Es ado
lógicamen e aje on consigo una eo denación de la es uc u a del mundo in o ma i o y
cul u al. En el in e io , la Ley de P ensa de 1938 anunció la si uación de es e sec o y
diseñó el modelo in o ma i o y comunica i o del Régimen has a 1966 con la llamada
Ley F aga
16
. Mien as an o, el mundo de la in o mación en el exilio quedó
comple amen e descabalado an e las anómalas ci cuns ancias de sus habi uales
ecep o es y és os a su ez pendien es de eo ganiza sus idas y sus haciendas y
subo dinados a los acon ecimien os polí icos en España. La con inuidad de la p ensa en
es as condiciones se hizo especialmen e di ícil. La c eación y dis ibución de las
sencillas publicaciones iniciales espondie on a un deseo in encionado de comunicación
y de exp esión de los epublicanos ecién exiliados
17
. En los p ime os momen os y pa a
quienes se queda on en F ancia, el eje cicio del pe iodismo suponía un iesgo an e la
posibilidad de se descubie o po las au o idades de la F ancia de Vichy o la Alemania
nazi. A pesa de es a e en ualidad, desde 1939 la p ensa y la adio epublicanas
eanuda on la in o mación desde sus luga es de e ugio g acias a la ayuda de
15
Guillame , J. (2004), Desa ollo del pe iodismo en iempos de gue a. No as sob e el caso de España.,
en Pena, A., coo d. (2004) Comunicación y gue a en la His o ia, San iago de Compos ela: Tó culo
Ediciones, (pp. 291-304). Checa Godoy, A., (2004), La comunicación en e agua dia. Jaén y Se illa en la
gue a ci il, en Pena, A., coo d. (2004), Comunicación y gue a en la His o ia, op. ci . (pp 481-494).
Ga i aonandía, C. y o os (eds.), (1990), Comunicación, cul u a y polí ica du an e la II República y la
Gue a ci il. España, 1931-1939, Bilbao: Dipu ación Fo al de Vizcaya-Se icio Edi o ial UPV.
16
Véase Se illano Cale o, F., (1998), P opaganda y medios de comunicación en el anquismo, 1936-
1951, Alican e: Uni e sidad de Alican e. Ga cía Galindo, J.A., Gu ie ez Lozano, J.F. y Sánchez Ala cón,
I, (eds.) (2002), La comunicación social du an e el anquismo, Málaga: Dipu ación P o incial de
Málaga.
17
Se hacían p ime o a mano y luego con máquinas de esc ibi y consis ían en bole ines de enlace polí ico-
cul u ales. Uno de ellos e a El Bulo, con eccionado a modo de bole ín o al. En la II Gue a Mundial en el
campo de Gu s y en o os de F ancia ci culaban hojas como La Voz de España y la Voz de los Españoles.
En el buque Sinaia, p ime a expedición de españoles a México, se imp o isa on ecu sos ma e iales y
humanos pa a ecoge odos los días las incidencias del iaje y ap o echa la opo unidad de ealiza
en e is as, semblanzas e in o maciones sob e la si uación mundial. Las hojas mul icopiadas Sinaia,
pod ian se , jun o a las de El Bulo, las p ime as mues as del pe iodismo en el exilio. Veáse la edición
acsimil, VVAA, (1999), Siania. Dia io de la p ime a expedición de epublicanos españoles a México.
Mad id: FCE, Ins i u o Mexicano de Coope ación In e nacional y Uni e sidad de Alcalá.
9
o ganizaciones he manas locales, en el caso de pa idos polí icos y sindica os, y a a és
de o o ipo de ecu sos en el caso de las publicaciones o iciales del gobie no
epublicano en el exilio.
Tan o en es os años como en los pos e io es, las di icul ades pa a la publicación
de los dis in os o a i os, cons i uyen po sí mismas un capí ulo especial de la his o ia
del pe iodismo. Además de los p oblemas de i ados de la al a de ecu sos económicos,
hemos de ene en cuen a las abas polí icas que algunos gobie nos ponían a la
exis encia de medios in o ma i os de los epublicanos españoles, así como los
obs áculos ecnológicos que conlle aba el no dispone de maquina ia p opia o la escasez
de pe iodis as p o esionales, colec i o muy cas igado po los acon ecimien os en
España. La dis ibución de los imp esos, asimismo, e a a iesgada y de una ex emada
len i ud po la limi ación de los anspo es p opia de los iempos de Gue a Mundial y
la pos e io es icción de las comunicaciones en los años de Gue a F ía.
Las p incipales cabece as epublicanas se edi a on, o ganizándolas po
con inen es: 1.- En Á ica: A gelia –p ensa socialis a, comunis a y de epublicanos de
izquie da
18
- y Ma uecos. 2.- En Amé ica del Su : A gen ina, B asil, Colombia, Chile,
U uguay y Venezuela. La mayo ía se publicó desde A gen ina, especialmen e p ensa
gallega, as u iana, ca alana y asca. 3.- En Amé ica Cen al y Ca ibe des acó Cuba,
aunque algunas publicaciones se edi a on en Cos a Rica, Gua emala y Pue o Rico. 4.-
En el No e del con inen e sob esalió sin luga a dudas México, p incipal ecep o de los
e ugiados, país desde el que se exp esa on odos los ó ganos de pa idos polí icos,
sindica os y asociaciones de epublicanos, así como los bole ines de las ins i uciones de
la II República en el exilio. Ampa ados po la Cons i ución mexicana, sumamen e
expedi i a en la libe ad de exp esión e imp en a, jun o a la libe ad de acción de la que
dispusie on, cons i uye on elemen os de e minan es que omen a on la apa ición de un
buen núme o de dia ios y semana ios de dis in a índole, ealizados no solo po
pe iodis as, sino po un impo an e núme o de p o esionales que encon a on p o ección
bajo el gobie no de Láza o Cá denas. En Es ados Unidos, los exiliados con a on con el
apoyo de las Sociedades Hispanas Con ede adas, p omo o as de España Lib e
19
. 5.- En
Eu opa hemos de des aca la impo an e p oli e ación de medios de comunicación en
18
Las cabece as en es os países e an España Popula y Mundo Ob e o del PCE; España Republicana de
Izquie da Republicana; El Socialis a de la UGT; Ag upación de Ma inos de la República Española, que
edi aban un bole ín de comunicación in e na. Pied a i a, F. (1996). Fondo Heme og á ico del A chi o de
la II República Española en el Exilio. Mad id: Fundación Uni e si a ia Española.
19
El p ime núme o salió en 1939, y aunque con cambios en la pe iodicidad, log ó p olonga se has a
1976.
16
complejo y cos oso que la edición de un dia io. P oblemas económicos y diplomá icos
impidie on que los ámi es an e dis in os países eu opeos – F ancia y Yugosla ia- y
no ea icanos die an esul ados. Los epublicanos, mien as an o, u ilizaban los
mic ó onos de Radio Pa ís o Radio Belg ado, desde cuyas ondas di undían mensajes
a o ables a la República. Pa alelamen e en España se oía u i amen e Radio España
Independien e o Radio Pi enaica como e a más conocida, lo cual con ibuía a di undi
la idea de que odos los exiliados e an comunis as. Finalmen e, en 1959 Go dón O dás
consiguió que Venezuela cedie a el pe miso necesa io pa a el uncionamien o
clandes ino de Radio Libe ad, con emisiones de sólo media ho a. La escasez de
ecu sos ecnológicos y humanos impedía la p epa ación de una p og amación más
amplia y como consecuencia de ello el impac o p opagandís ico e in o ma i o ue
mínimo, en e o as azones po que el alcance de sus ondas apenas cub ía el con inen e
ame icano.
El gobie no del gene al Emilio He e a c eó en no iemb e de 1960 una agencia
de p ensa, F ee Spain P ess y ambién edi a on unos cuade nos mensuales llamados
Se icio de In o mación de la República Española, pe o en 1961 decidie on sup imi el
Minis e io de In o mación y con él sob e ino el de ini i o decaimien o de la
in o mación y la comunicación epublicanas. Un a ma an impo an e como es la de los
medios de comunicación ue menoscabada en unos iempos de pleno c ecimien o
adio ónico y ele isi o, especialmen e desde que en España apa eció es e nue o medio
audio isual en 1956.
La p ensa epublicana en el exilio con ó, en gene al, con la colabo ación de lo
más b illan e de la cul u a española, ap o echando la opo unidad de que un g an
núme o de a is as, esc i o es, poe as, cien í icos, uni e si a ios de odas las disciplinas
se hallaban ue a de España an e la imposibilidad de exp esa con libe ad su
pensamien o y c ea i idad en el con ex o del anquismo. Muchos de ellos se
con i ie on en pe iodis as acciden ales, p o esionales empo ales de los medios,
quienes en iquecie on con su sabidu ía y su pluma las páginas de dia ios y la
p oducción imp esa en el exilio po su con ibución a la c eación de e is as li e a ias y
cien í icas y a an as o as inicia i as cul u ales y de comunicación. Los pe iodis as que
se hallaban en el des ie o, abaja on con odos los géne os pe iodís icos, pusie on en
ma cha e is as li e a ias, como Talle , Romance, Las Españas, P esencia, Comunidad
17
Ibé ica
36
e incluso esc ibie on en las páginas de los dia ios mexicanos donde al menos
podían eje ce su p o esión y gana se un sus en o mensual. Sus la gos años de
expe iencia p o esional les pe mi ie on dispone de ecu sos su icien es pa a con inua
su abajo en condiciones cla amen e ad e sas, como las de los campos de
concen ación anceses, emplazamien os en donde in en a on man ene in o mados a
los españoles, o desde México, luga de sal agua da del espí i u epublicano,
ine i ablemen e en en ado a la dic adu a con las a mas de la denuncia y la
p opaganda
37
.
Todos los cen os emiso es en el exilio se con igu a on como po a oces de la
disidencia, gua dianes de la libe ad de exp esión y opinión, elemen os sus anciales en
la ansición polí ica española. La g an ac i idad que mos a on, en en ándose a las
di icul ades de la disg egación de sus lec o es y a la al a de medios económicos pa a
saca las ediciones, es una mues a de la cons an e p eocupación po man ene
in o mados a los exiliados an e la e en ualidad de la caída del anquismo y la
consecuen e uel a a casa.
3.- P ensa y sociedad exiliada: la mu ua alimen ación de una ilusión.
P ensa y sociedad coincidie on en el espacio y en el iempo y desa olla on
in e eses comunes: la p opaganda a a o de la República, la denuncia de la iolencia
del anquismo an e la opinión pública in e nacional, la di usión de la ideología
epublicana, la e elación de la pésima si uación socio-económica en España, en
de ini i a, la acusación al égimen an e la comunidad in e nacional po cons i ui la
única eminiscencia de los nazi- ascismos. Es as c í icas con inua on en las décadas de
los cincuen a y sesen a, ampliadas con la di usión de los mo imien os de la oposición
an i anquis a en el in e io y las ac i idades clandes inas de las ue zas polí icas
eo ganizadas.
Tan o el gobie no de la República como los pa idos y o ganizaciones
epublicanas e an conscien es de que la di usión de sus ei indicaciones a a és de los
medios de comunicación se con igu aba como una de las ías más e ec i as pa a
36
Va ea, F. (1990), Pe iodis as en el des ie o, en Tusell, J., Al ed, A. y Ma eos, A. (coo d.), La oposición
al Régimen de F anco, op. ci ., Vol II. Mad id: UNED. (pp 97-109. Algunos ni siquie a log a on llega al
exilio po que había sido asesinados po el anquismo, como lo casos de F ancisco C uz Salido, Julián
Zugazagoi ia, Ja ie Bueno, Luis Sil al.
37
En campos de concen ación en F ancia y al exilio de México llega on Emilio Mo ay a, Gonzalo de
Repa az, Manuel Al a , En ique Díez Canedo, Juan José Domenchina, An onio Zozaya, Robe o
Cas o ido di ec o de pe iódicos epublicanos como El País. Hemos de des aca el abajo de Ca los
Esplá Rizo, colabo ado en nume osas publicaciones epublicanas, como señala Angos o P.L (2001),
Sueño y pesadilla del epublicanismo español, op. ci .
18
consegui el econocimien o de las po encias y la ac uación con a F anco. El
denominado común, como hemos señalado, e a la de ensa de la legalidad epublicana y
la denuncia al égimen anquis a, aunque odos inco po aban a las páginas de sus
cabece as con enidos ei indica i os p opios o p opagandís icos des inados a la
conquis a de su público obje i o: exiliados en gene al, au o idades ex anje as, a iliados
a pa idos, e c. Y es que a endiendo al ipo de publicaciones que mencionamos
an e io men e – de pa idos polí icos, a eneos y cen os cul u ales y los del gobie no
epublicano-, el papel y las unciones de los ó ganos de comunicación esponden a
obje i os di e en es en unción de sus p opios in e eses
38
.
Las secciones en las que es aban o ganizados los medios en el exilio cub ían los
emas de mayo in e és pa a el colec i o ans e ado: in o mación in e nacional,
no icias sob e España, in o mación del pa ido o ins i ución edi o es del medio de
comunicación, cul u a e in o mación del gobie no epublicano
39
. El análisis de los
con enidos, a g andes asgos y sin se exhaus i os, nos conduce a ag upa los en o no a
las siguien es unidades: en p ime luga , la ep esión y las ó mulas p ac icadas pa a
sob e i i . En algunos casos, se hacía especial mención a la aplicación de es as medidas
en las nacionalidades his ó icas, Ca aluña y País Vasco. Se a aba de la exp esión
pública del dolo po la mue e de amilia es ejecu ados y de la denuncia po la
con inuidad de esas p ác icas.
En segundo luga , asun os de polí ica nacional, en e los que des acan los
epo ajes sob e Falange, ca lismo, moná quicos y su insa is acción con el égimen,
di undido po la p ensa como sín oma del descon en o de es os g upos. La polí ica de
asilo a los acusados en Nü embe g ue uno de los hechos más deleznables come idos en
es os años, ecogido po la p ensa exiliada a g andes i ula es en las po adas
40
. Es
deci , un conjun o de in o maciones que in en aban demos a el apego del égimen a
38
Boned Cóle a, A. (2001), La p opaganda an i ascis a del exilio español en México, en His o ia y
Comunicación Social, nº 6, pp. 293-302.
39
De hecho la p ensa en el exilio puede se conside ada como una buena uen e pa a el es udio del
anquismo. Una suge encia en Ei oa, M. (1997) Fuen es pa a el F anquismo: la p ensa epublicana en el
exilio, en San ac eu, J.M. (coo d.) (1997), II Jo nadas In e nacionales sob e His o ia Con empo ánea y
Nue as Fuen es. Alican e: Edi o ial Club Uni e si a io ( pp. 117-126)
40
El 16 de julio de 1948 España Lib e daba la escalo ian e ci a de 70.000 nazis en España en 1948.
España Nue a decía en su ejempla de 30 de ma zo de 1946 que el país se había con e ido en un cen o
de in o mación nazi y Ba celona en la sede indus ial y inancie a nacional a base de una apo ación
económica de o igen nazi. Los alemanes de o ados se escondían en con en os, cambiaban de nomb es,
pasaban a se ayudan es de las ue zas de segu idad nacionales, e c. La his o iog a ía ac ual ha
demos ado que es as in o maciones no e an una in ención, Collado, C (2005), España, e ugio nazi,
Mad id: Temas de Hoy; o J.M. de I ujo, (2003), La lis a neg a. Los espías nazis p o egidos po F anco y
la Iglesia, Mad id: Aguila .
19
los nazi- ascismos y la in iabilidad del mismo, demos ada és a incluso has a po el
descon en o de las clases sociales que le apoya on.
En e ce luga , la oposición en el in e io con epo ajes sob e la p esencia de
gue ille os o el mani ies o del gene al A anda pidiendo la uel a de la mona quía. Se
e eló la exis encia de a ios complo s pa a asesina a F anco, y se publici ó bas an e la
huelga de anspo es en Ba celona (1951), p ime a de la oleada subsiguien e de
p o es as que ca ac e iza ían la década. Con es e ipo de no icias el e ec o que se
p e endía e a el de mos a las disidencias, no sólo e idenciadas po los g upos opues os
a la ideología en el pode sino po los mismos p o agonis as del égimen.
En cua o luga , la economía, cuyo p o agonis a indiscu ible e a el es ape lo y
las ano malidades de ec adas en el Banco de España, el pa ade o del capi al anquis a y
da os conc e os sob e los pe juicios ocasionados po el in e encionismo en la indus ia.
Es os a ículos e an una mues a de la pésima ma cha de la adminis ación y la
co upción del anquismo, que sos enía un país con g a es p oblemas en las inanzas
del Es ado.
En quin o luga , la polí ica ex e io . La acción de los diplomá icos de F anco ue
obje o de g an a ención, no solo cen ada en los po meno es de su ges ión sino del
endido de edes hacia los p incipales manda a ios ex anje os y los mé odos empleados
pa a a ae los hacia su causa. Y es que las “maniob as anquis as”, como los
epublicanos denominaban a la acción de la diplomacia española en el ex anje o, es aba
dando u os muy jugosos, como el de los pac os con los Es ados Unidos. Los
epublicanos conocían con bas an e exac i ud el apoyo de es e país y la San a Sede al
gobie no español en los incipien es años de Gue a F ía. En el núme o de oc ub e-
no iemb e de 1953 Izquie da Republicana i ulaba: La independencia que el
anquismo p oclama: la ie a española hipo ecada a Es ados Unidos y el espí i u
some ido al Va icano. Po úl imo, se habló de un asun o escasamen e conocido y ci ado
po la his o iog a ía sob e el anquismo: los con ac os con la Unión So ié ica y los
países de su ó bi a. F anco solici aba la de olución de los bienes pe enecien es a la
República española deposi ados en el Banco de Moscú, mien as que la URSS pe seguía
debili a la posición de G an B e aña en la en ada occiden al del Medi e áneo. Las
con e saciones, celeb adas en Tánge y Es ocolmo, habían supues o ce a un p ime
20
acue do en es e ex año ace camien o: abandona las mu uas c í icas ealizadas desde
las adios espec i as
41.
Una opinión bas an e ex endida en e los exiliados e a el in p óximo de la
dic adu a. Los dis u bios en el in e io , la labo de la oposición de den o y ue a de las
on e as jun o a la pésima si uación económica, cons i uían e idencias de que el inal
del égimen llega ía p on o. Incluso a inales de los años cincuen a cuando la España de
F anco ue admi ida en los o ganismos in e nacionales, la España de la República no se
dio po encida, espe anzada en que un día u o o las po encias democ á icas acaba ían
con la exis encia de un gobie no poco ap o pa a la nue a Eu opa en cons ucción.
La p ensa y la sociedad en el exilio es u ie on es echamen e inculadas du an e
los años de des ie o. Ambas se alimen a on de isiones y pe cepciones de la ealidad
bas an e sesgadas. En e 1939 y 1950, con el ín e in ex ao dina io has a 1945, la no a
dominan e ue la espe anza en el iun o aliado y la lógica uel a a España. En es e
iempo abunda on los ó ganos comunica i os plagados de eu o ia y de ac i idad, en
plena consonancia con el espí i u de los exiliados, espe anzados en la es au ación
democ á ica. A pa i de 1950 el exilio con empla a a és de sus medios de
comunicación cómo la sociedad in e nacional acoge al anquismo a a és del paula ino
ing eso en Naciones Unidas y de la i ma de pac os con la p incipal po encia occiden al,
Es ados Unidos. En sus páginas, sin emba go, los pe iodis as siguen insis iendo en que
el anquismo es á p óximo a su in, en a izada la idea po el esu gimien o de la
oposición en el in e io , jun o a las p ime as p o es as uni e si a ias y las elaciones
en e el exilio y la disidencia en el in e io , cuya mani es ación más cla a es la
Decla ación de Munich de 1962. El espejismo de es as no icias impide a los
ans e ados e la ealidad. Vi ían en un uni e so ideal a co o plazo, ence ados en su
idea de que el mundo da ía la azón sin más a la legalidad y a la jus icia a eba ada po
los mili a es suble ados del 18 de julio de 1936.
Todo es un mosaico de la his o ia de España. La oz de oposición de los
epublicanos en el exilio, aunque unánime en la denuncia, se p esen ó de o ma
agmen a ia, escindida en nume osos g upos casi i econciliables. Voz de dolo ,
undida a ni el indi idual con el de un conjun o de emig an es ep esen an es de una
cul u a de lo imposible, ligado a un lige o quijo ismo, aspi ación apasionada po la
libe ad unida a la año anza de España No podía se de o o modo an e an as
41
Ibé ica, Nº 5, mayo 1953.
21
ag esiones, ausen e el sosiego pa a un análisis de ecuanimidad en las playas de F ancia
o en el pa aíso eó ico de México, y con el abandono absolu o de las democ acias
occiden ales.
Sociedad y p ensa no se ape cibie on de que el anquismo es aba asegu ado y
que con aba con apoyos en e la población, bien po o ma pa e de las clases sociales
p o anquis as, bien po el miedo, mani es ado a a és del silencio. Los exiliados y sus
medios no econocie on o no ue on capaces de econoce que el égimen de F anco
es aba de ini i amen e asen ado y apoyado po la sociedad in e nacional, apoyos que
ecibía bien po acción –caso de las dic adu as ibe oame icanas, de Es ados Unidos, del
Va icano, de algunos países á abes y de o as dic adu as asiá icas y a icanas-, bien po
omisión, como consecuencia del p incipio de la no inge encia in e nacional en asun os
in e nos de los Es ados. Les al ó au oc í ica y un análisis p o undo de la ealidad
española; ampoco hubo llamamien os su icien es a la unidad epublicana. La
alimen ación ecíp oca de la ilusión de la caída del anquismo, jun o al p oblema
cen al de la agmen ación polí ica in e na, ue emendamen e pe judicial pa a odos
po que les impidió dispone de un in e locu o an e las democ acias y plani ica una
es a egia polí ica que pudie a se o e ada an e los o os in e nacionales como la
al e na i a democ á ica al anquismo.