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Perversa segunda piel: Ética, estética y política en el vestido según Jean-Jacques Rousseau

Abstract

La influencia de Rousseau sobre la cultura occidental de la segunda mitad del siglo XVIII fue especialmente importante por la capacidad que tuvo de traducir sus conceptos filosóficos genéricos a ámbitos concretos de la vida cotidiana. Una parcela privilegiada en la que lo hizo fue la del diseño de ropa, donde rechazó el lujo y la moda en nombre de una estética rústica. Esta estética rústica era la manifestación de un cambio social y político. La sociedad nos coarta constantemente, sobre todo cuando nos indica cómo hemos de vestirnos. En usos como éste se basan los sistemas políticos autoritarios. Esta transformación estética, por lo tanto, sobre todo en el caso de la moda femenina y de la ropa para los niños, encabezaba una transformación más profunda de la sociedad moderna, basada en una socialización más libre y en la instauración de la República.

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Perversa segunda piel: Ética, estética y política en el vestido según Jean-Jacques Rousseau

Author: López Lloret, Jorge
Publisher: Ediciones Universidad de Salamanca
Year: 2010
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ce78f0c4-c0ed-4d7b-bd75-a1439d75f36f/download
PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA
Y POLÍTICA EN EL VESTIDO SEGÚN JEAN-JACQUES
ROUSSEAU
Tha pe e se second skin: e hics, aes he ics and poli ics
in d ess acco ding o Jean-Jacques Rousseau
Jo ge LÓPEZ LLORET
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Fecha de ecepción: 3/2/2011
Fecha de acep ación de ini i a: 7/3/2011
RESUMEN: La in luencia de Rousseau sob e la cul u a occiden al de la segunda
mi ad del siglo XVIII ue especialmen e impo an e po la capacidad que u o de
aduci sus concep os ilosó icos gené icos a ámbi os conc e os de la ida co idiana.
Una pa cela p i ilegiada en la que lo hizo ue la del diseño de opa, donde echazó
el lujo y la moda en nomb e de una es é ica ús ica. Es a es é ica ús ica e a la mani-
es ación de un cambio social y polí ico. La sociedad nos coa a cons an emen e,
sob e odo cuando nos indica cómo hemos de es i nos. En usos como és e se basan
los sis emas polí icos au o i a ios. Es a ans o mación es é ica, po lo an o, sob e
odo en el caso de la moda emenina y de la opa pa a los niños, encabezaba una
ans o mación más p o unda de la sociedad mode na, basada en una socialización
más lib e y en la ins au ación de la República.
Palab as cla e: Rousseau, Ilus ación, moda, es é ica, lujo, us icidad.
ABSTRACT: Rousseau’s in luence on Wes e n cul u e in he second hal o
he eigh een h cen u y was pa icula ly impo an because he abili y o ansla e
his gene ic philosophical concep s o speci ic a eas o e e yday li e. A p ime plo
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca Cuade nos dieciochis as, 11, 2010, pp. 235-270
ISSN: 1576-7914
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© Ediciones Uni e sidad de Salamanca Cuade nos dieciochis as, 11, 2010, pp. 235-270
in which he did was o design clo hes, whe e he e used he luxu y and ashion in
he name o a us ic aes he ic. This us ic aes he ic was he mani es a ion o a social
and poli ical change. The socie y cons an ly hinde s us, especially when i says us
how we mus d ess. In uses like his a e based au ho i a ian poli ical sys ems. This
aes he ic ans o ma ion, he e o e, especially in he case o women’s ashion and
clo hing o child en, leading a deepe ans o ma ion o mode n socie y, based on
a ee socializa ion and he es ablishmen o he Republic.
Key wo ds: Rousseau, Enligh enmen , ashion, aes he ics, luxu y, us ici y.
1. INTRODUCCIÓN
En la segunda mi ad del siglo XVIII F ançois Bouche ealizó a ios e a os
de la Ma quesa de Pompadou . El más conocido, de 1759, la ep esen a de pie en
un ja dín, con su b azo de echo apoyado en el pedes al de una escul u a ococó,
es ilo que de ine ambién sus opas. Una compleja p o usión de bo dados, colo-
es, joyas, encajes y olan es cub e odo su cue po ans o mando su o ma na u-
al. El co sé, que da a la cin u a su no able es echez, y el mi iñaque, que concede
a la alda una o ma d amá icamen e abul ada y acampanada, de inen un i mo
lineal de conca idad y con exidad exclusi amen e cul u al. Es el a i icio lle ado
a su máxima exp esión, den o del ma co del que ue, has a inales del siglo XIX,
el úl imo es ilo es é ico o iginal de Occiden e.
Medio siglo después F ançois Ge a d e a ó a Madame Récamie sen ada en
un sillón es ilo impe io, is iendo el ca ac e ís ico camisón de comienzos del XIX.
E a una pieza con eccionada con ela lige a, blanca y anspa en e, sin bo dados
ni añadidos que de o masen su igu a. Sob e ella es ía un chal de colo oc e que
caía negligen emen e sob e el sillón. Nada en es e a uendo de o maba a i icial-
men e su cue po, es ando odo al se icio de sus mo imien os y de la mani es a-
ción de sus o mas na u ales.
Pocas eces en la his o ia de la cul u a se p odujo un cambio es ilís ico an
adical y ex emo. Fo mó pa e de un p oceso mayo , el paso del Rococó al
Neoclasicismo, si bien en las del es ido la ans o mación ue más aguda que en
o as a es1.
¿Qué sucedió? ¿Po qué los homb es y, sob e odo, las muje es occiden ales
quisie on da una imagen an di e en e de sí mismos en un in e alo his ó ico an
1. Sob e la his o ia del es ido en es e momen o éase BOUCHER, F ançois. His o ia del aje en
Occiden e: Desde los o ígenes a la ac ualidad. T aducción de C is ina Zelich Ma ínez. 1.ª ed. Ba celona:
Gus a o Gili, 2009, pp. 257-289 y 307-328; y LAVER, J. B e e his o ia del aje y la moda. T aducción de
En ique a Albizua Hua e. 7.ª ed. Mad id: Cá ed a, 2000, pp. 129-155. La se ie g á ica más comple a en
VV.AA. Fashion. A His o y om he 18 h o he 20 h Cen u y. 1.s ed. Köln: Taschen, 2002, pp. 20-163.
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co o? La espues a no es simple. Aunque los p ocesos es é icos, polí icos, mo ales
y sociales que gene a on es e cambio ue on muchos, nos cen a emos en unos
ex os que explican en pa e su complejo signi icado. Se a a de los esc i os de
Rousseau. Es o además nos pe mi i á comp ende la na u aleza in eg al de su pen-
samien o, la mane a en la que quiso enca na sus concep os globales en p ác icas
co idianas. La libe ad, la bondad y la belleza (o su ausencia) se hacían isibles en
las o mas de es i de las gen es, incluido el mismo Rousseau2.
Después de sus g andes ob as de eo ía polí ica, Rousseau elabo ó una
nue a iloso ía ín ima que su gía desde sí mismo. El pensamien o se con e ía en
con esión y exp esión del indi iduo, no del suje o ca esiano sino del indi iduo
enca nado en un mundo social, en cuya ama de con enciones y edes cul u ales
enía que ab i se camino3.
Todos los elemen os que con o man la ida del suje o son signi ica i os. En e
ellos se encuen a la es imen a. Rousseau no in odujo ninguna no edad al con-
side a la ele an e, algo común en la his o ia de la cul u a, aunque casi siemp e
el signi icado ue impues o po la sociedad. El es ido indicaba posición social,
ocupación labo al, si uación económica, sexo, edad, ideología, e nia, eligión
y muchas o as cosas. Eso e a algo social, iba de ue a aden o4. Siemp e hubo
he e odoxos ( eco demos a Diógenes en su onel), pe o nunca una línea de pen-
samien o an sos enida y comple a como la suya.
Pa a Rousseau la opa dejó de se una ma cación del suje o po pa e del
g upo y se con i ió en la imagen que aquél elabo aba a pa i de sí mismo an e un
g upo del que que ía independiza se. Si la sociedad e a la causa de odos los males
del se humano mode no, la libe ación con espec o a sus p ejuicios es ilís icos e a
una mane a de egene a se, aunque sólo ue a comenzando con el ges o humilde y
co idiano de usa o o ipo de es idos. Lo que había as es e ges o e a una e o ma
del pensamien o ilosó ico, un modo de hace iloso ía a pa i de sí mismo que
implicaba la econ igu ación de las elaciones del indi iduo con la colec i idad5.
La libe ad ue uno de los elemen os undamen ales del pensamien o de
Rousseau. Libe ad pa a se , pensa y ac ua a pa i de sí mismo. Dejó de se un
concep o abs ac o sob e odo a pa i de Emilio. Se lib e e a se uno mismo en
cada momen o del p opio desa ollo y en cada aspec o de la ida pe sonal. Debía,
2. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Las con esiones. T aducción de Mau o A miño. 1.ª ed. Mad id:
Alianza, 1997, pp. 496-498; ROUSSEAU, Jean-Jacques. Las ensoñaciones del pasean e soli a io. T aducción
de Mau o A miño. 2.ª ed. Mad id: Alianza, 1983, p. 52.
3. SEIGEL, Je old. The Idea o he Sel . Though and Expe ience in Wes e n Eu ope since he Se -Though and Expe ience in Wes e n Eu ope since he Se -
en een h Cen u y. 1.s ed. Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 2005, pp. 210-247.
4. DESLANDRES, Y onne. El aje, imagen del homb e. T aducción de Lola Ga a ón. 3.ª ed. Ba -3.ª ed. Ba -
celona: Tusque s, 1998, pp. 189-266.
5. CHARVET, John. The Social P oblem in he Philosophy o Rousseau. 1.s ed. Camb idge: Cam-
b idge Uni e si y P ess, 1974, pp. 5-35 y 98-117.
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pues, se un hecho co idiano y no un concep o ilosó ico emo o6. Po ello la
buscó en odas las o mas en las que se p esen aba el suje o y en la imagen es é-
ica que daba de sí mismo, la cual exp esaba su elación con los alo es polí icos
y mo ales de su comunidad. La es imen a nos debía libe a ; si se imponía desde
ue a no nos dejaba se suje os, « o cía» su unción y, con ello, se con e ía en una
segunda piel pe e sa.
Pa a indica la mane a en la que Rousseau c i icó es o y las p opues as que
p esen ó a a és de la polí ica, la é ica y la es é ica del es ido desa olla emos
cua o ámbi os de e lexión que no deben conside a se sepa ados, pues o que
o ma on un odo implicado o gánicamen e en su p oyec o global de e o ma
del mundo occiden al. Mos a emos en p ime luga su conside ación u ili a is a
de la opa en con on ación di ec a con la anidad deco a i a ococó y después
los elemen os undamen ales de su iloso ía del es ido: la libe ad, la belleza
y la bondad, desa ollados especialmen e al analiza la opa de los niños y las
muje es.
2. VESTIDO Y UTILIDAD
La e olución de la moda en e el Renacimien o y el Rococó ue an compleja,
cambian e y excén ica que el pensamien o neoclásico buscó una elación más
u ili a ia con la opa. Es a exigencia social p odujo, poco an es de que Rousseau
empeza a a e lexiona sob e ello, unas p opues as es é icas que se pusie on en
p ác ica a inales del siglo XVIII7.
Aunque du an e el Se ecien os F ancia ue el país de la moda y Pa ís su
capi al, los a gumen os más consis en es del u ili a ismo ilus ado p o inie on de
Escocia, especialmen e de Da id Hume y Adam Smi h8. Diez años an es del p i-
me discu so de Rousseau, Hume publicó su T a ado de la na u aleza humana,
donde p esen ó la es é ica u ili a is a más con incen e del siglo, publicando una
con inuación (con implicaciones di ec as pa a la e o ma u ili a ia del es ido) en
1751, la In es igación sob e los p incipios de la mo al. En 1759 su amigo Adam
Smi h desa olló el ema en su Teo ía de los sen imien os mo ales, donde aplicó
a la es é ica sus p incipios mo ales, basados en la esceni icación de la conduc a.
En 1762 (época de Emilio y El con a o social) Hen y Home publicó Elemen os
de c i icismo, de especial impo ancia po que de inió la noción de «g acia», e e-
ida al se humano en mo imien o; enía implicaciones sob e el es ua io, pues
6. GAUTHIER, Da id. Rousseau. The Sen imen o Exis ence. 1.s ed. Camb idge: Camb idge Uni-
e si y P ess, 2006, pp. 1-51.
7. Sob e es e la go pe iodo éase LAVER, James. B e e his o ia del aje y la moda. Op. ci ., pp.
76-141 y BOUCHER, F ançois. His o ia del aje en occiden e. Op. ci ., pp. 181-307.
8. TOWNSEND, Dabney. Hume’s Aes he ic Theo y. Sen imen and Tas e in he His o y o Aes he ics.
1.s ed. London: Rou ledge, 2001, pp. 137-157.
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és e pe mi ía o imposibili aba la acción. Con es a línea concep ual, más que con
la ancesa (cen ada en la jus i icación social y económica del lujo), sin onizó
nues o au o .
En su In es igación sob e los p incipios de la mo al Hume a i mó:
Las pos u as y los mo imien os áciles y suel os son siemp e he mosos. Un aspec o
sano y igo oso es ag adable. Las opas que ab igan sin hace se pesadas pa a el
cue po, que lo cub en sin ap isiona sus miemb os, es án bien diseñadas. En odo
juicio ace ca de la belleza se iene en cuen a los sen imien os de la pe sona a ec ada,
y es os comunican al espec ado oques pa ecidos de dolo y place 9.
La opa debía cub i y p o ege al cue po pe mi iendo su mo imien o. Si es o
se cumplía p oducía place an o al que la usaba como al que la con emplaba. Es a
idea del place del uso dependía de o a más gene al, a sabe , que la belleza e a
la imagen de la u ilidad. Sólo los obje os ú iles e an bellos. Es o lo in odujo en el
T a ado de la na u aleza humana, donde además a i mó que «el elemen o p inci-
pal de la belleza pe sonal consis e en un ai e de salud y igo , y en una disposición
al de los dis in os miemb os que mani ies e ue za y ac i idad»10. Se a aba de
una es é ica de la ap i ud ( i ness). Como sucedía con cualquie obje o, la belleza
del cue po humano esidía en la adap ación de su o ma al cumplimien o de sus
unciones, que Hume edujo a mo imien o y ue za. El se humano e a además el
animal es ido, que se p opo cionaba con su opa una segunda piel cul u al. La
belleza de és a ambién consis ía en cub i pe mi iendo el mo imien o. La opa e a
he mosa cuando se adap aba al cue po mó il y ue e.
Como dijimos, Hume de inió la g acia como la belleza del cue po en mo i-
mien o. E a un a ibu o del se humano que se pe cibía con la is a y exp esaba
imp emedi adamen e su dignidad en su apa iencia11. Mani es aba di ec amen e al
suje o en sus mo imien os. El es ido debía a o ece los, acili ando la g acia, la
libe ad ac i a con la que el cue po se exp esaba.
En es e con ex o Rousseau inició su polémica con a el lujo en 1750 con su
Discu so sob e las ciencias y las a es, con inuando con el análisis c í ico de sus
undamen os sociales y polí icos en 1758, con el Discu so sob e el o igen y los
undamen os de la desigualdad en e los homb es. Su echazo del lujo implicaba
la negación de la moda opulen a y ca a del Rococó12.
9. HUME, Da id. In es igación sob e los p incipios de la mo al. T aducción de Ge a do López
Sas e. 1.ª ed. Mad id: Espasa-Calpe, 1991, p. 92.
10. HUME, Da id. T a ado de la na u aleza humana. T aducción de Félix Duque. 1.ª ed.
Mad id: Tecnos, 1988, p. 499.
11. HENRY HOME, Lo d Kames. Elemen s o C i icism. 1.s ed. Honolulu: Uni e si y P ess o he
Paci ic, 2002, pp. 158-159.
12. BBERRY, Ch is ophe J. The idea o luxu y. A concep ual and his o ical in es iga ion. 1.s ed.
Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1996, pp. 126-176.

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Pa a Rousseau el suje o se pe día a sí mismo den o de una ama de p e-
juicios e imágenes sociales13. La sociedad coa aba su g acia, alienándolo en sus
opas a ono con el sis ema de la moda. Aquí nos pa ece pe inen e in oduci
algunos a gumen os de Adam Smi h sob e la moda en su con empo ánea Teo ía
de los sen imien os mo ales, donde a i mó que «los es idos y los muebles caen
o almen e bajo el dominio de la cos umb e y la moda»14. Pa a él eso signi icaba
que no enía ninguna legi imidad an opológica p o unda. Sólo exis ía po que las
pe sonas «impo an es o dis inguidas» es ían así, aunque al ex ende se a las gen es
de «clases in e io es» la abandonaban y cambiaban de es ilo15. Po eso la moda e a
e anescen e, especialmen e en el caso de la opa: «una is osa chaque a no du a á
más de doce meses y no pod á segui p opagando el diseño de moda con o me
al cual ue hecha»16.
La apa iencia pe ecede a que in oducía la moda no enía nada que e con
la belleza: «el es ido de una pe sona ag adable y de al o ango es a ac i o, y po
más ex año o an ás ico que sea p on o esul a admi ado e imi ado»17. Es o daba
luga a que cualquie cosa ue a posible. Ci amos un pá a o ela i amen e la go
pe o muy ele an e:
Algunas de las naciones de Amé ica del No e a an cua o ablillas en las cabezas
de los niños y así, cuando sus huesos son sua es y ca ilaginosos, los es ujan
has a log a una o ma que es casi pe ec amen e cuad ada. Los eu opeos quedan
azo ados an e la absu da ba ba idad de al p ác ica, que algunos misione os han
impu ado a la singula es upidez de las naciones en e las que p e alece. Pe o
cuando condenan a esos sal ajes no piensan que las damas de Eu opa, has a hace
muy pocos años, han p ocu ado du an e un siglo p ensa la he mosa edondez
de su igu a na u al en una o ma cuad ada del mismo ipo. Y que a pesa de las
nume osas dis o siones y en e medades que se sabe ha ocasionado es a p ác ica, la
cos umb e la ha ans o mado en acep able en algunas de las naciones p obable-
men e más ci ilizadas que el mundo haya is o jamás18.
La moda e a an indi e en e a la belleza (y a la u ilidad) que podía llega a
p oduci una ealdad (e incomodidad) que la sociedad hacía acep able. El co sé,
13. STAROBINSKI, Jean. Jean-Jacques Rousseau. La anspa encia y el obs áculo. T aducción de
San iago González No iega. 1.ª ed. Mad id: Tau us, 1983, pp. 34-47.
14. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. T aducción de Ca los Rod íguez B aun. 1.ª
ed. Mad id: Alianza, 1997, pp. 350-351.
15. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 351. Smi h an icipó lo que
Tho s ein Veblen denominó «consumo os ensible». VEBLEN, Tho s ein. Teo ía de la clase ociosa. T aduc-
ción de Ca los Mellizo. 1.ª ed. Mad id: Alianza, 2004, pp. 90-119.
16. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 351.
17. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 353.
18. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., pp. 356-357.
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su p oduc o, e a algo bá ba o po que de o maba la belleza na u al del cue po19.
E a la p enda que más os ensiblemen e negaba la g acia, la posibilidad de mani-
es a lo que se e a a a és del p opio cue po. Es a p enda impues a hacía que la
muje exp esa a el se que la sociedad le imponía; e a su indi idualidad la que se
ol ía maleable y e anescen e. Se le negaba la g acia y ene cualquie concep o
p opio de sí misma.
Es os e an emas que Rousseau ambién desa olló a pa i de es a época.
Las mediaciones cul u ales que la sociedad imponía al indi iduo e an la causa de
odos sus males. Pocas cosas exp esaban es o mejo que el es ido. Pa a mos a la
iabilidad an opológica del ideal de la g acia an es de las de o maciones sociales
in oducidas po la moda Rousseau se emon ó al comienzo de las de o maciones
cul u ales, al iempo en el que el se humano comenzó a es i se.
La desnudez y la us icidad ue on sus al e na i as p ecul u ales a la sujeción
humana. La desnudez apa ecía con el sal aje an e io a la ci ilización, pe o am-
bién con el hé oe clásico; la us icidad con el campesino y con el sal aje en el
momen o de inco po a se a la ci ilización, cuando és a no se había empan anado
en absu das mediaciones y con enciones. El p imi i o, el hé oe clásico y el cam-
pesino e an modelos al e na i os al se humano cul u al e inado. A las galas del
animal cul u al ellos le oponían la desnudez o la simplicidad uncional del a a ío.
No subo dinaban la u ilidad al ado no.
Pa amos del p imi i o. E a odo ida co po al, un se que se mo ía ágil y
ue e en la na u aleza. Su cue po e a su único ins umen o y su ida la de su
cue po lib e20. Po ello las imágenes que p opo cionó en sus dos p ime os discu -
sos y en su Ensayo sob e el o igen de las lenguas se conec aban con es a ubica-
ción de la g acia (no mediada po la conciencia ni la e lexión) en el cue po del
p imi i o.
La e olución del se humano se conec ó con las ans o maciones de su
mo ilidad. En el Ensayo sob e el o igen de las lenguas acep ó el modelo habi ual
de desa ollo económico según la se ie caza-pas o eo-ag icul u a21. Es a se ie
19. Sob e el co sé en la época de Smi h éase SALEN, Jill. Co se s. His o ical Pa e ns and Tech-
niques. 1.s ed. London: Ba s o d, 2008, pp. 10-13.
20. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. En Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e los homb es y o os
esc i os. T aducción de An onio Pin o Ramos. 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 1989, p. 123. Véase VIGARELLO,
Geo ges. Eje ci a se, Juga . En CORBIN, Alain; COURTINE, Jean-Jacques y VIGARELLO, Geo ges (di s.).
His o ia del cue po. (I) Del Renacimien o a la Ilus ación. T aducción de Nu ia Pe i y Mónica Rubio.
1.ª ed. Mad id: Tau us, 2005, pp. 277-292.
21. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Ensayo sob e el o igen de las lenguas. T aducción de Mau o A miño.
1.ª ed. Mad id: Akal, 1980, pp. 61-68; éase HARRIS, Ma in. El desa ollo de la eo ía an opológica.
Una his o ia de las eo ías de la cul u a. T aducción de Ramón Valdés del To o. 12.ª ed. Mad id: Siglo
XXI, pp. 25-33. En 1767 Adam Fe guson sis ema izó de ini i amen e es a se ie e olu i a. FERGUSON,
Adam. Ensayo sob e la his o ia de la sociedad ci il. T aducción de Ma ía Isabel Wences Simon. 1.ª ed.
Mad id: Akal, 2010, pp. 121-158.
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nos in e esa po el cambio de mo ilidad que implicaba, máxima en el cazado
y mínima en el ag icul o . La ag icul u a lle aba al exceden e p oduc i o, la p o-
piedad p i ada y la desigualdad social, pe o sob e odo a la inmo ilidad y, pa a-
lelamen e, al aumen o de las a es y a esanías, en e ellas las del es ido, cuya
a i icialidad e olucionaba de mane a c ecien e desde el sal aje desnudo has a el
ag icul o es ido. La opa y la inmo ilidad co ían pa ejas.
An es es u o el ecolec o , ambién de inido po su mo imien o e an e pa a
busca alimen os y e i a el pelig o, pe o sin me as ul e io es22. Ca ecía de empo-
alidad y de obje i o, ambos in oducidos po la cul u a. Así, Rousseau a i maba
en su segundo discu so:
[…] sin sabe y sin indus ia se limi an a sal a , co e , ba i se, lanza una pied a,
escala un á bol. Pe o si sabe an sólo eso, en e ancha lo sabe mejo que noso os
que no lo necesi amos como él; y como eso depende an sólo del eje cicio del
cue po y no es suscep ible de comunicación alguna ni de ningún p og eso en e
un indi iduo y o o, el p ime homb e pudo se an hábil como sus úl imos des-
cendien es23.
En o o luga lo esumió de una o ma más compac a: «el cue po del homb e
sal aje» e a «el único ins umen o que conoce»24. Es e se desnudo que se mo ía
lib e de las es icciones del es ido y de la e anescencia de las modas poseía po
ello ca ác e y ue za.
Aunque aquélla ue una ecuación an e io a la cul u a, ambién se dio en
un e e en e cul u al p i ilegiado po Rousseau: Espa a25. La mo ilidad y la des-
nudez o ma on pa e de la educación del espa ano. Poco después del úl imo
pá a o ci ado iden i icó la ley espa ana con la na u aleza: «la na u aleza u iliza
con p ecisión espec o a ellos lo que la ley de Espa a espec o a los niños de los
ciudadanos»26. En es e caso es amos an e el modelo g iego del a le a que en enaba
desnudo en la pales a. En su p ime discu so opuso es a imagen a la ida lujosa de
una sociedad en la que las a es del es ido se desa olla on has a lo mons uoso:
«el homb e de bien es un a le a a quien le gus a comba i desnudo; desp ecia odos
22. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., p. 168.
23. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad
en e los homb es. Op. ci ., no a , p. 210. Se apoyaba en un ela o de Kolben que desc ibía a los
ho en o es.
24. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., p. 123.
25. LEDUC-FAYETTE, Denise. J.-J. Rousseau e le my he de l’An iqui é. 1è e ed. Pa is: V in, 1974,
pp. 22-28.
26. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., p. 123.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
esos iles ado nos que le es o ban pa a la u ilización de sus ue zas y la mayo ía
de los cuales sólo han sido in en ados pa a ocul a alguna de o midad»27.
E an a iaciones sob e un mismo ema. El p imi i o ecolec o , el sal aje caza-
do , el ciudadano espa ano y el a le a clásico coincidían en lo que ep esen aban:
una ida en la que el cue po se mo ía sin las es icciones del opaje, una desnu-
dez que simbolizaba la independencia con espec o a los p ejuicios sociales28.
En la época del pas o eo el se humano comenzó a es i se. Al se el animal
desnudo, cuando el clima ue ío necesi ó calen a se. La causa inicial no ue
la anidad sino la necesidad, algo u ili a io y no es é ico. Pa a ello ap o echó
« ápidamen e en los países íos las pieles de las bes ias» que había encido29. Se
c eó una segunda piel que p ocedía di ec amen e de la na u aleza. Esas mismas
pieles las usó pa a cub i su mo ada. E a algo minimalis a y ús ico es é ica y
socialmen e.
Es e minimalismo es é ico es ácil de comp ende . La piel del animal casi
no se abajaba y se suje aba sólo con espinas ob enidas del en o no30. No había
co e pa a modela la silue a, ni colo es a iados ob enidos con in es complejos,
ni pau as geomé icas o icónicas ado nando la supe icie, ni ex u as de bo dados,
encajes o b ocados. Había simplemen e lo que esul aba del cumplimien o di ec o
y simple de la unción ísica de p o ege y cobija el cue po. La unción hacía la
o ma.
Po o a pa e, había minimalismo social. Tal y como Rousseau a i mó, «en
an o no se dedica on más que a ob as que podía ealiza uno solo y a a es que
no necesi aban del concu so de muchas manos, i ie on lib es, sanos, buenos y
elices has a el pun o que lo podían se po na u aleza»31. El indi iduo de inía la
unción.
Ambos minimalismos iban de la mano. La di isión del abajo que Rousseau
echazaba aquí a o ecía la di e si icación de los p ocesos de elabo ación de los
p oduc os cul u ales. Bas a con con empla la can idad de a esanías implicadas
en la con ección de es idos que se mues an en los g abados con empo áneos
de la Enciclopedia. Es a inculación de la complejidad es é ica con la social, más
e iden e en la opa que en o os ámbi os, e a pe e sa po que enajenaba al indi i-
duo, impidiendo la indi idualidad c eado a que subyacía al minimalismo desc i o,
27. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e las ciencias y las a es. En Discu so sob e el o igen
y los undamen os de la desigualdad en e los homb es y o os esc i os. T aducción de An onio Pin o
Ramos. 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 1989, p. 9.
28. VIGARELLO, Geo ges. «Eje ci a se, juga .» Op. ci ., p. 263.
29. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., pp. 130 y 163.
30. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., p. 171.
31. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e el o igen y los undamen os de la desigualdad en e
los homb es. Op. ci ., p. 171.
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ges o y en la acción, sino ambién en las p endas de es i »60, e a que «en odas las
épocas ha impe ado en G ecia la libe ad, incluso jun o al ono de los eyes»61.
Así como el plan eamien o de Rousseau gi aba en o no al p imi i o y el
sal aje ( omando como imagen complemen a ia la del g iego clásico), el de Winc-
kelmann (cen ado en el clasicismo g iego) ecu ió como imagen complemen a ia
al sal aje. Pa a él el indio con empo áneo y el hé oe homé ico e an imágenes del
mismo enómeno, pe dido en la cul u a occiden al mode na: «con emplad al eloz
indio pe siguiendo a un cie o a la ca e a: cómo se hacen luidos sus humo es,
qué ágiles y lexibles sus ne ios y sus músculos, que lige o el en e o edi icio de
su cue po. Así es como Home o nos ep esen a a sus hé oes»62.
Había una di e encia en e ambos au o es: la iloso ía del es ido de Win-
ckelmann no ascendía en ealidad la his o ia de las a es plás icas63, mien as que
Rousseau puso en mo imien o ideas sob e la o alidad de la sociedad humana. Si
ecu ié amos a Winckelmann, como ep esen an e del Neoclasicismo his ó ico,
pa a explica el cambio de moda du an e la segunda mi ad del siglo XVIII, no
pasa íamos del ámbi o de la opa. Con Rousseau comp endemos mejo que se
es aba p oduciendo una mu ación global de la cul u a (desde el es ido has a las
ins i uciones polí icas) basada en la libe ad. Fue es a gene alidad de sus plan-
eamien os la que se conc e ó en la es imen a como símbolo de la libe ad o de
su al a. La demanda uncional que hemos es udiado le hizo coincidi con es e
Neoclasicismo nacien e, pe o ambién a anza una p opues a que sólo dio de sí
odo lo que pudo a pa i de inales del siglo XVIII: la us icidad como modo de
ida64. Lo clásico y lo ús ico con e gie on en Rousseau como año anza del pa aíso
pe dido de la desnudez y como an icipación del eino de la libe ad65.
La e sión mode na de la es imen a clásica (que implicaba é ica, polí ica y
es é ica) es aba en lo ús ico. Rousseau desa olló una alabanza global de la us-
icidad, aunque nos amos a cen a en la opa, donde la simplicidad o mal del
modelo uncionalis a implicaba la negación de las a esanías elacionadas con el
lujo (como el bo dado o el es ampado) y la simpli icación de las elas.
60. WINCKELMANN, Johann Joachim. His o ia del a e en la An igüedad. T aducción de He minia
Daue . Ba celona: Ibe ia, 1994, pp. 160 y 171.
61. WINCKELMANN, Johann Joachim. His o ia del a e en la An igüedad. Op. ci ., pp. 106 y ss.
Véase HONOUR, Hugh. Neoclasicismo. Op. ci ., p. 105. También ASSUNTO, Rosa io. La an igüedad como
u u o. Es udio sob e la es é ica del neoclasicismo eu opeo. T aducción de Zósimo González. 1.ª ed.
Mad id: Viso , 1990, pp. 86-93.
62. WINCKELMANN, Johann Joachim. Re lexiones sob e la imi ación del a e g iego en la pin u a
y la escul u a. Op. ci ., pp. 82 y ss.
63. WINCKELMANN, Johann Joachim. His o ia del a e en la An igüedad. Op. ci ., pp. 145-160.
64. F ank E. y F i zie P. Manuel hablan de una «u opía ús ica» ( us ic u opia) en MANUEL, F ank
E. y FRITZIE, P. U opian ough in he Wes e n wo ld. 7 h ed. Camb idge/Mass.: Ha a d Uni e si y P ess,
1997, pp. 436-452, especialmen e p. 439.
65. Las dos di ecciones con luyen es en la es é ica neoclásica según ASSUNTO, Rosa io. La an i-
güedad como u u o. Es udio sob e la es é ica del neoclasicismo eu opeo. Op. ci ., pp. 145-179.

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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
Como imos, cuando el p imi i o accedió a la cul u a comenzó a es i pie-
les de animales elabo adas po sí mismo. Es a au onomía en el hace apasionó a
Rousseau, pues e a una mane a de escapa de las edes sociales. Lo ús ico exigía
escasa elabo ación, po lo que su p oducción e a poco social. Aunque poco des-
pués Adam Smi h en su Riqueza de las naciones e lexionó sob e la can idad de
gen e que pa icipaba en la con ección de la opa del más modes o campesino,
siemp e colabo aba mucha más gen e cuando el es ido e a de lujo y es aba muy
elabo ado66. Rousseau eligió el modelo hipo é ico con a io, el hacedo en sole-
dad: Robinson C usoe67.
El deseo de Robinson C usoe hubie a sido anda desnudo po su isla, aun-
que necesi aba p o ección en e al Sol. Po ello usó camisas li ianas, que con el
iempo se de e io a on, lo que le obligó a «hace el sas e, o mejo el emendón»68.
El esul ado e a muy pa ecido a lo que debie on se las p endas con eccionadas
po el p imi i o, según imos con an e io idad. Así desc ibió el p o agonis a sus
ensayos:
[…] gua daba las pieles de odos los animales que cazaba […] lo p ime o que ob u e
de esas pieles ue un go o g ande, con el pelo hacia ue a pa a p ese a me de la
llu ia; y an bien me esul ó que me animé a co a me un aje hecho en e amen e
de dichas pieles, es deci , una chaque a y calzones abie os en las odillas, odo muy
holgado, ya que se a aba de p ese a me más del calo que del ío. No debo omi i
que es aban a ozmen e mal hechos, pues si e a mal ca pin e o esul é aún peo sas-
e. Pe o me si ie on admi ablemen e, y cuando la llu ia me so p endía en un iaje,
el pelo hacia ue a de mi chaque a y go a me man enía pe ec amen e seco69.
Robinson e a la e sión mode na del p imi i o. Como las del p imi i o, sus
opas e an de pieles de animales que él mismo sac i icó, desolló, secó, co ó y con-
eccionó. Sus únicos c i e ios ue on uncionales: no ap isiona el cue po y man ene lo
esco y seco. El esul ado es é ico es aba muy lejos del elabo ado es ilo ococó. Sin
emba go, po eso e a un modelo al e na i o que enía pun os de con ac o con la
nobleza clásica y con la since idad p imi i a. Sob e odo e a exp esión de la libe-
ación del suje o espec o a las edes de los p ejuicios sociales de la ci ilización
mode na.
En el Lib o Te ce o de Emilio expuso el papel de la ob a de De oe en la edu-
cación de su pupilo. Re i iéndose al in e és del caso de Robinson, a sabe , que un
homb e en soledad u ie a que p ocu a se odos sus obje os, a i mó que deseaba
66. SMITH, Adam. La iqueza de las naciones. Op. ci ., pp. 41-43.
67. Véase DÍEZ, Fe nando. U ilidad, deseo y i ud. La o mación de la idea mode na de abajo.
Op. ci ., pp. 228-231; ambién PIRE, G. J.-J. Rousseau e Robinson C usoé. Re ue de li é a u e compa ée,
1956, 30, pp. 479-496.
68. DEFOE, De oe. Robinson C usoe. T aducción de Julio Co áza . 2.ª ed. Ba celona: Mondado i,
2007, p. 139.
69. DEFOE, De oe. Robinson C usoe. Op. ci ., p. 139.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
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que Emilio pensase «que él mismo es Robinson», que se iese « es ido de pieles,
con un g an go o […] odo el g o esco a a ío de la igu a, menos el qui asol, que
no ha de necesi a »70.
También Rousseau quiso se un ús ico desde 1752, cuando se ep esen ó en
Fon ainebleau an e la co e El adi ino de la aldea. Na ó la escena de es e es eno
en sus Con esiones, cons uyendo un in e esan e simbolismo que gi aba en o no a
su a uendo, en en ado a los de la co e, encabezada po aquella muje que de inió
el ono de la moda en el mundo elegan e: madame de Pompadou . Él iba «con la
misma indumen a ia descuidada de o dina io, mal a ei ado y con la peluca bas-
an e mal peinada». Es a apa iencia poco cuidada ue «un ac o de alo »71. Rodeado
de «pe sonas excesi amen e engalanadas» en un palco donde odo el mundo lo
eía, se dijo a sí mismo: «me he es ido como de cos umb e, ni mejo ni peo .
Si empiezo de nue o a some e me a la opinión en algo, p on o es a é some ido
ealmen e en odo. Pa a se siemp e yo mismo, no debo a e gonza me en ninguna
pa e de es i de acue do con el es ado que he elegido»72.
Rousseau c eó un modelo pa a u u as gene aciones: la única mane a que
enía de se p imi i o en la sociedad mode na e a median e la negligencia y la
up u a de la con ención. Con lo p ime o que nos subyugaba la sociedad e a con
nues a apa iencia, modelada po el es ido. Po eso el descuido de su apa iencia
e a un símbolo pe sonal. Si enemos en cuen a que en aquella ocasión él ue el
blanco de odas las mi adas y que dejó po esc i o la escena agudizando la con-
on ación de ac i udes an e la opa, el símbolo se uel e social e his ó ico. Él se
había libe ado. La libe ación e a posible.
4. VESTIDO Y VANIDAD
Rousseau a i mó que las a es, las ciencias y la le as ex endían «gui naldas
de lo es sob e las cadenas de hie o con que aquellos [los se es humanos] es án
ca gados, ahogan en ellos el sen imien o de esa libe ad o igina ia pa a la que
pa ecían habe nacido, les hacen ama su escla i ud y o man lo que se llaman
pueblos ci ilizados»73. Su so p enden e a i mación enía dos pa es: p ime a, que
las a es nos encadenaban; segunda, que nos hacían ama esas cadenas. Amába-
mos nues a escla i ud po que é amos anidosos y nunca lo é amos an o como
cuando nos exhibíamos es idos.
70. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 271.
71. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Las con esiones. Op. ci ., p. 516.
72. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Las con esiones. Op. ci ., p. 517. Véase CRANSTON, Mau ice. Jean-
Jacques. The ea ly Li e and Wo k o Jean-Jacques Rousseau. 1712-1754. Chicago: The Uni e si y o
Chicago P ess, 1991, pp. 264-270.
73. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e las ciencias y las a es. Op. ci ., p. 7.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
La anidad nos hace escla os complacidos al escindi el se del pa ece .
Cuando somos anidosos solo nos impo a lo que somos pa a los demás, no
somos pa a noso os sino pa a los o os en gene al. Buscamos la ap obación gene-
alizada. Es el modo más di ec o de cae en las edes sociales, pues buscando la
ap obación asimilamos alo es ajenos a a és de o mas con encionales que no
e lejan nues o in e io . El anidoso en sociedad se con ie e en másca a. Se y
pa ece se escinden y el se desapa ece74.
La anidad in oduce la desigualdad social po que busca una ap obación
di e encial, mejo mien as más po encima de los demás. Es una de las causas
undamen ales del lujo y su iden i icación con el gus o y la moda. Es a a la moda,
sob e odo cuando indica lujo (es deci , al o cos e de la p enda y p o isionalidad
de su uso), ma ca el es a us. Como hicie on e Hume y Smi h, es a en la cima
social y se obse ado allí e a la mejo mane a de asegu a se la es ima75.
En es e con ex o Rousseau analizó el es ido como uno de los p incipales
es ímulos de nues a anidad; con él la ed social nos a apaba y exhibía como se
pa a o o. An icipó así la idea del « es ido como exp esión de la cul u a pecunia-
ia», expues a po Tho s ein Veblen en su Teo ía de la clase ociosa. És e a i mó que
«nues o a a ío es á siemp e en e idencia y o ece a la is a de odos los obse a-
do es una indicación de nues a si uación pecunia ia»76.
El es ido como agen e de la anidad e a el complemen o del es ido como
causa de la pé dida de libe ad. En el apa ado an e io imos en qué sen ido el
es ido escla izaba y cómo se podían busca al e na i as uncionales inspi adas
en la An igüedad, lo ús ico y lo p imi i o. Es e apa ado a a se más es é ico
po que la anidad en el es ido se desa olla median e la moda, de inida po las
ans o maciones o namen ales que ijan la imagen social de la pe sona. Es a a la
moda es coincidi con los alo es isuales y económicos de los que ocupan la cima
social. Po ello la al e na i a de Rousseau ue el minimalismo o mal, la educción
máxima del o namen o y el cos e de las elas, complemen o del uncionalismo77.
En Emilio Rousseau desa olló con de alle el ema de la anidad en el es ido.
Su p oyec o pedagógico pa a neu aliza la consis ía en hace la incómoda du an e
la niñez, cuando aún no se es aba dispues o a su i la incomodidad que imponía
a nues o cue po el que e si ua nos en la cima social. C i icando a las mad es que
p ome ían como ecompensa a sus hijos ajes de elas lujosas y icos ado nos o
amenazaban es i los con opas ús icas, a i mó:
74. STAROBINSKI, Jean. Jean-Jacques Rousseau. La anspa encia y el obs áculo. Op. ci ., pp.
25-31.
75. SMITH, Adam. La eo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 139; HUME, Da id. T a ado
de la na u aleza humana. Op. ci ., p. 88.
76. VEBLEN, Tho s ein. Teo ía de la clase ociosa. Op. ci ., p. 178.
77. Sob e la anidad en la his o ia del es ido éase RIBEIRO, Aileen. D ess and Mo ali y. Ox o d:
Be g, 2003, pp. 95-118.
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No solo ciegas mad es p ome en a sus hijos ade ezos po ecompensa; emos
incluso ayos insensa os amenazando a sus alumnos con una es imen a más osca
y más simple como un cas igo. Si no es udiáis mejo , si no cuidáis mejo ues as
opas, os es i án como a ese niño aldeano. Es como si les dijese: sabed que el
homb e solo es algo po su opa, que odo ues o alo es á en la ues a78.
Po una pa e la ela lujosa, abajada y o namen ada; po o a el aje simple,
mínimo y ús ico. Lo peo e a que se in oducía la compa ación y, con ella, la
anidad, el deseo de se ap eciado po lo que es imos y no po lo que somos.
Po ello a i mó con Sain -P eux en La nue a Eloísa que en el mundo de la g an
ciudad no e an los se es humanos los que hablaban, pensaban u opinaban, sino
su es ido79.
Es e de ec o social de la opa se basaba en una de o mación de la simpa-
ía, ema es é ico undamen al de la ilus ación escocesa. Hume a i maba que la
expe iencia es é ica se p oducía cuando eíamos un obje o que le esul aba ú il
a alguien y an icipábamos con nues a imaginación la i encia de su bienes a .
Adam Smi h dio a es a idea una uel a de ue ca, haciéndola casi una pa adoja
mo al:
En odos los iempos los icios de los pe sonajes impo an es han sido acep ables
pa a las men es supe iciales. Los asocian no solo con el esplendo de la o una
sino con muchas i udes ele an es que a ibuyen a sus supe io es […] En cam-
bio, las i udes de las clases in e io es del pueblo, su pa simoniosa ugalidad, su
es o zada labo iosidad y su ígida adhesión a las eglas, les pa ecen mezquinas y
desag adables80.
En o o luga explicó es o ecu iendo a la idea de que la pompa nos ascina,
p e i iendo po lo común «los icos y pode osos» a «los sabios y los i uosos»81.
Eso e a así po la es é ica del lujo, la iqueza y el ado no, de la que quedamos
p endados. No e a que Smi h acep ase es o, aunque lo desc ibió sin demasiada
c í ica. Es a ue la si uación que Rousseau expuso como pelig osa e indeseable,
diagnos icándola con el es ido82. Pa a desa aiga es a i encia del co azón
humano p opuso u iliza el es ido de o a mane a. Su plan e a sepa a el lujo de
78. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., pp. 179-180.
79. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Julia, o la nue a Eloísa. Op. ci ., p. 265.
80. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 360; HUME, Da id. T a ado de
la na u aleza humana. Op. ci ., pp. 490 y ss.
81. SMITH, Adam. Teo ía de los sen imien os mo ales. Op. ci ., p. 406.
82. Véase no a 12; ambién HUNDERT, Edwa d. Mande ille, Rousseau and he Poli ical Economy
o Fan asy. En BERG, Maxine y EGER, Elizabe h (eds.). Luxu y in he Eigh een h Cen u y. Deba es, Desi es
and Delec able Goods. 1.s ed. New Yo k: Palg a e MacMillan, 2003, pp. 28-40; ambién CALDERÓN
QUINDÓS, Fe nando. La polémica del lujo en Rousseau y los enciclopedis as. Cuade nos de Ilus ación y
Roman icismo, 2004, 12, pp. 17-26. Una posición mediado a en e Rousseau y Smi h es la de FERGUSON,
Adam. Ensayo sob e la his o ia de la sociedad ci il. Op. ci ., pp. 309-314.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
la u ilidad, dejando de lado la conexión en e ambos. Nada mejo que lee lo a él
di ec amen e:
Si u ie a que a egla la cabeza de un niño así echado a pe de , me cuida ía de
que sus opas más icas ue an las más incómodas, que siemp e se sin ie a moles o,
siemp e cons eñido, siemp e suje ado po ellas de mil mane as: ha ía que la libe -
ad y la aleg ía desapa ecie an an e su magni icencia; si quisie a pa icipa en los
juegos de o os niños es idos con mayo sencillez, odo cesa ía, odo desapa ece ía
al ins an e […] lo ol e ía an escla o de su aje do ado que lo con e i ía en el
azo e de su ida, y el e ía con menos espan o el más neg o de los calabozos que
los ade ezos de sus galas. Mien as no hayamos escla izado a nues os p ejuicios al
niño, es a a sus anchas y lib e se á siemp e su p ime deseo; el es ido más sencillo,
el más cómodo, el que menos lo a a se á siemp e el más p ecioso pa a él83.
Pa a desconec a las ideas sociales unidas po Smi h (la anidad, la imagen y
la posición social) Rousseau in i ió su elación: el lujo se ía incómodo y escla o
y la sob iedad ús ica, cómoda y lib e. Es e co ec i o agudizaba la usual negación
de la libe ad co po al en el momen o en el que el niño aún no había sucumbido
al p ejuicio público, cuando la anidad no había a lo ado del odo y el sen imien o
de libe ad a a és del mo imien o co po al enía más ue za que el deseo de
p es igio a a és de la sujeción a una imagen pública.
Rousseau p opuso o as medidas polí icas, sociales y es é icas con a la ani-
dad en el es i que se e ie en a las elas y sus acabados84. Las elas básicas pe o
cómodas, abajadas según exigía su unción, e an mejo es que las muy elabo-
adas que escla izaban, a a és de la anidad, a quien las es ía. Es e p ejuicio
lo apoyaba el Es ado en la sociedad e olucionada. In odujo aquí el concep o
c í ico de «necesidad inducida», el deseo de lo que no e a necesa io po que el
p ejuicio social nos condicionaba85. La anidad e a el agen e y el esul ado de es e
p oceso. Po ello Rousseau p opuso dos acciones al e na i as y complemen a ias
en el p oceso educa i o: que el Es ado limi a a el lujo, en es e caso la opulencia
de las elas y la inu a de sus acabados; y que in oduje a p ejuicios con a ios a
los exis en es, haciendo que la simplicidad ús ica y el alo social ue an di ec a-
men e p opo cionales en la ap eciación de las p endas. Hizo o a p opues a: que
la signi icación pública de las opas ue a cohe en e con la i ud del ciudadano,
lo que e emos después.
Se p eocupó, pues, po la na u aleza, calidad y ab icación de los ejidos.
Desde que el se humano comenzó a es i se con las pieles de los animales has a
83. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 180.
84. Sob e las elas y su a amien o desde el Renacimien o has a la época de Rousseau éase
VV.AA. The Ea ly Mode n Pe iod. En JENKINS, Da id (ed.). The Camb idge His o y o Wes e n Tex iles.
1.s ed. Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 2003, pp. 395-716.
85. Po ejemplo, ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e las ciencias y las a es. Op. ci ., no a
a, p. 37.

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las e inadas sedas del siglo XVIII, su desa ollo ue uno de los indica i os más
cla os de la e olución de la cul u a. Po ello p opuso el con ol de la calidad y el
abajo de las elas. Ambos p oblemas e an el mismo en el siglo XVIII, pues las
elas aliosas se abajaban mucho y las comunes poco. Rousseau u ilizó pa a las
elas de calidad muy abajadas el adje i o «do ado» en sen ido c í ico y despec-
i o. E a un é mino conec ado con la cul u a ococó y su do ado uni e sal de
ma e iales ba a os.
El é mino aplicado a la opa apa eció ya en su p ime discu so, donde con-
on ó el «hábi o ús ico de un lab ado » con los «do ados de un co esano»86. Es e
apa en aba gus o y elegancia (lo que e a discu ible) pe o ca ecía de ue za, igo
y i ud. E an los mismos a gumen os que hemos is o en la an e io ci a de Emi-
lio, donde buscaba hace al niño anidoso escla o de su « aje do ado». Rousseau
p oponía la sus i ución de lo as uoso po lo noble, de lo ebuscado y ca o po
lo digno. Había mane as de con o ma la p opia imagen que no se basaban en
el exceso y que e an es é icamen e a ac i as y é icamen e aliosas. Lo p ime o
po que causaban admi ación; lo segundo po que e lejaban al se humano al y
como e a en sí mismo. E a el sen ido de su consejo a los polacos:
No descuidéis un cie o deco o público; que sea noble, imponen e, pe o que la
magni icencia ecaiga más en los homb es que en las cosas […] Ello con ie e a la
au o idad un ai e de o den y de egla que susci a con ianza […] Lo único a e i a
en el apa a o de las solemnidades son los o opeles, el i de elumb ón y las galas
an en boga en las co es87.
Inmedia amen e después ci ó la cos umb e omana de es i lujosamen e a los
encidos en las en adas iun ales en Roma, encadenándolos con cadenas de o o.
Esa ue su de inición del lujo, aunque ya no se ocul aban las cadenas de hie o
con lo es, como p opuso en su p ime discu so, sino que se exhibían las de o o.
Eso e a la anidad.
El elumb ón, el o opel, el mundo del lujo simbolizado en el do ado e an
pa a Rousseau a eminados. Su uso del adje i o es hoy discu ible po que emi e a
su idea de que la sociedad debía gi a en o no al pad e88. No obs an e, po a ina
concep ualmen e di emos que Rousseau iden i icaba a eminamien o no an o con
la muje cuan o con la pé dida del igo co po al. Si de inió en pa e la libe ad
como mo ilidad co po al, en onces el cue po ap esado y blando e a a eminado.
«A eminado» no e a lo mismo que « emenino». La muje no enía po qué se a e-
minada, como ampoco el homb e i il, aunque sólo es o úl imo e a nega i o, el
86. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e las ciencias y las a es. Op. ci ., p. 9.
87. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o de
e o ma, en P oyec o de Cons i ución pa a Có cega. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su
p oyec o de e o ma. T aducción de An onio He mosa Andúja . 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 1988, p. 66.
88. Véase no a 46.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
esul ado, no la causa, de la opa que es imos. En su Ca a a D’Alembe a i mó
que la in oducción del ea o en Gineb a lle a ía a medio plazo a la sus i ución de
la us icidad gineb ina po la su il supe icialidad de Pa ís, pe diéndose la cul u a
i il y educándose a los niños de mane a seden a ia en espacios in e io es p o e-
gidos del sol, el ien o y la llu ia. El esul ado e a que:
En mi úl imo iaje a Gineb a he is o algunos de esos jó enes damiselos, con el
es ido pegado al cue po, los dien es blancos, las manos ollizas, la oz a lau ada,
lle ando de la mano una boni a somb illa e de […] En mis iempos é amos más
g ose os89.
Más que un echazo del a eminamien o, la de ensa de lo g ose o exigía que
se acabase con la moda en la opa. No po que la g ose ía ue a aliosa en sí
misma, sino po que e a el mejo an ído o social con a el lujo. Es o lo especi icó
con cla idad en su p oyec o de cons i ución pa a Polonia al habla de las insignias
que signi icaban la posición de los ciudadanos en una escala pública de se icios
p es ados, no de « a o de los eyes»90. Elabo ó una emblemá ica de sus ma e-
iales (en o no al o o, la pla a y el ace o) basada en la elación in e sa en e el
p ecio ma e ial del dis in i o y el luga social de quien los is iese. La p opues a
se basaba en que «las condeco aciones e insignias que son su di isa ienen más
bien un ai e de pe i ollo y de ado no emenino que hab emos de e i a en nues-
a ins i ución»91. Con ello que ía des incula la conciencia social de la anidad,
neu alizando el alo de su emblema, el do ado. Po se más g ose o, el ace o
e a más alioso socialmen e.
Cuando se empezaba en el se icio público se p opo cionaba una placa de
o o con la insc ipción Spes Pa iae92. En el segundo g ado el dis in i o es ido e a
de pla a con las palab as Ci is Elec us93. En el ni el e ce o, el más hon oso po que
a i icaba años de se icio público, e a de ace o con la insc ipción Cus os Legum94.
Rousseau se inspi ó en la Roma epublicana, donde la elación en e los signos
es idos y el se icio social p es ado e a según él cohe en e. En Emilio la expuso
como un modelo de lenguaje de signos a a és de la opa: «un ono, un ce o,
un es ido de pú pu a, una co ona, una diadema e an pa a ellos cosas sag adas:
89. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Ca a a D’Alembe sob e los espec áculos. T aducción de Quin ín
Calle Ca abias. 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 1994, p. 139.
90. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o
de e o ma. Op. ci ., p. 132.
91. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o de
e o ma. Op. ci ., p. 132.
92. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o
de e o ma. Op. ci ., p. 132-133.
93. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o de
e o ma. Op. ci ., p. 133.
94. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Conside aciones sob e el Gobie no de Polonia y su p oyec o
de e o ma. Op. ci ., p. 135.
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es os signos espe ados ol ían ene able pa a ellos al homb e que eían ado -
nado así […] ¡Cuán a a ención en los omanos a la lengua de los signos! Ropas
di e sas según las edades, según las condiciones, ogas, sayas, p e ex as, bulas,
la icla ias»95.
Había que inspi a se en Roma, iden i ica la opa con la condición del ciu-
dadano y no pe mi i signos subje i os basados en la anidad pe sonal. Lo que
buscaba Rousseau con es o e a la ins i ucionalización de lo ús ico: mien as más
al o se es u ie a en la sociedad (lo que que ía deci : mien as más se la hubie a
se ido y se la si iese), menos alo había de ene el dis in i o. Puso su es é ica
minimalis a al se icio de una polí ica mo al. E a el camino hacia una implan ación
global del minimalismo es é ico y uncional co ec o de la anidad. La p io idad
de los o icios ú iles y la egulación pública del lujo e an medios écnicos pa a es o,
lo que end ía un g an impac o sob e la p oducción y el consumo de la opa.
La anidad se desa ollaba a causa de lo que Veblen denominó «consumo
os ensible»96. Consis ía en la exhibición del cos e de p oducción de las p endas,
haciendo pa en e la cuali icación y núme o de los a esanos, la a eza de sus
ma e iales o la lejanía de su o igen. La u ilidad jugaba un papel meno en es os
p oduc os, inculados más con la imagen que con el uso. Rousseau c i icó es o al
decidi sob e el abajo de Emilio, echazando la elación in e sa en e u ilidad y
p es igio del o icio97. La ac i idad de su pupilo debía basa se en la p emisa de que
«jamás que á gas a su iempo en abajos de ningún alo , y no econoce á a las
cosas o o alo que el de su u ilidad eal; necesi a un o icio que pueda se i a
Robinson en su isla»98.
T abaja ía en aquello que no si ie a a la anidad de los clien es; se ía a e-
sano, impo ando más la mecánica manual que el alen o, la sa is acción de las
necesidades del cue po que las del alma99. Fijó es o como un c i e io pa a la es i-
mación social de las ocupaciones, de mane a que muchos o icios se ie on a ec a-
dos, en e ellos los elacionados con el es ido sun ua io, sob e odo el bo dado y
a ines, odas ellas «p o esiones odiosas, ú iles o suje as a la moda […] que nunca
es necesa ia y que puede esul a inú il de un día pa a o o»100.
Rousseau no que ía que su pupilo endie a «a las seño as cin as, pompo-
nes, edecillas, elpilla, esos delicados ado nos», sino que golpease el yunque
95. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., pp. 480-481.
96. VEBLEN, Tho s ein. Teo ía de la clase ociosa. Op. ci ., pp. 90-119.
97. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 273. Tal ez la mejo jus i-
icación de es a elación c i icada po Rousseau la p esen ó en el con ex o de la Ilus ación ancesa
Jean-F ançois Ma mon el. MARMONTEL, Jean-F ançois. A e. A es Libe ales. En VV.AA. A e, gus o y
Es é ica en la Encyclopédie. T aducción de Joseph Mon e y Ma c Bo às. 1.ª ed. Valencia: MuVIM,
2005, pp. 39-46.
98. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 293.
99. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., pp. 288-290.
100. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., pp. 291-293.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
y maneja a el hacha y la sie a101, ac i idades i iles. «Vi il» implicaba udeza,
esencialidad a esanal, uncionalidad y minimalismo es é ico en e a inu ilidad y
exceso o namen al. De nue o el cali ica i o no e a demasiado a o unado, aunque
su signi icado quedaba cla o en la época.
El gus o al uso p oducía obje os sun ua ios y de exhibición al se icio de la
anidad pe sonal que buscaba posiciona se socialmen e. Es os obje os enían una
ida p eca ia, some ida a la obsolescencia de la moda. Lo co ec o e a p oduci
obje os du ade os y des inculados del cambio de imagen pe sonal. Dada la impo -
ancia que Rousseau concedió a es e ema, lo que en Emilio e a una o ien ación
p i ada sob e la elección de o icio lo lle ó en o os esc i os al ámbi o de la egu-
lación pública. El debe del Es ado no e a omen a la anidad y el desequilib io,
sino obs aculiza los.
En su Discu so sob e la economía polí ica a i mó que uno de los ines p imo -
diales de las ins i uciones polí icas e a p e eni la desigualdad de las o unas. Po
eso no enían que a o ece «las a es de di e sión y de pu a indus ia» a expensas
de «los o icios ú iles»102. Como medida con a ia a es e p ejuicio social, dominan e
en la p ime a mi ad del siglo XVIII, p opuso que se es ablecie an « ue es asas po
la se idumb e, espejos, a añas y muebles, sob e los ejidos y do ados, pa ios y
ja dines de mansiones […] sob e odos aquellos obje os de lujo, di e sión y ocio-
sidad que a odos ma a illan y que no pueden ocul a se po cuan o su único uso
es mos a se y se ían inú iles si no se ie an»103.
El es ido y los do ados o maban pa e de una o ma de ida sun ua ia más
amplia, de la que e a su dimensión más conspicua, la que más exhibía a los suje os
y omen aba su anidad pe sonal. La medida de asa los e a p e en i a y e o -
mado a de es e es ado de cosas. En plan eamien os pos e io es Rousseau ue más
adical y p opuso su p ohibición como pa e del e o más gene al al lujo, pues, al
y como a i mó en el Con a o social, «los ajes mismos son un elemen o de lujo»
y, en al sen ido, se es ían sólo po el ado no y la b illan ez104.
La mejo mane a de con ola es o ins i ucionalmen e e a ijando sus lími es
en las cons i uciones, como hizo él en su p oyec o pa a Có cega, basado en
el desa ollo de o mas de ida ús icas. El undamen o económico del es ado
co so e a el omen o de la p oducción de ma e ias p imas y de la elabo ación
con ellas de bienes de uso necesa io. E a el equi alen e es a al de la si uación
del p imi i o:
101. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 296.
102. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e la Economía polí ica. T aducción de José E. Can-
dela. 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 2001, pp. 28 y ss.
103. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Discu so sob e la Economía polí ica. Op. ci ., pp. 53 y ss.
104. ROUSSEAU, Jean-Jacques. El con a o social o P incipios de de echo polí ico. T aducción de
Ma ía José Villa e de. 1.ª ed. Mad id: Tecnos, 1988, p. 81.
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la con ección de opa ue a una de las ocupaciones que más le in e esaba. Desde
niña ado naba su muñeca y se p oyec aba en ella. G an pa e de las ac i idades a
las que se dedicaba So ía de sol e a es aban elacionadas con los acabados de sus
es idos, que con eccionaba, como el sal aje p imi i o, po y pa a sí misma. Es as
a esanías se elacionaban con el ado no en su nue o sen ido. A pa i de aquí
Rousseau p opuso lo siguien e:
[…] la cos u a, el bo dado, la pun illa ienen po sí mismas. La apice ía ya no a ae
an o su gus o. Los muebles les quedan demasiado lejos, no se e ie en a la pe sona,
se e ie en a o as opiniones. La apice ía es en e enimien o de muje es, las jó enes
nunca sen i án demasiado place po ella.
El paso siguien e e a ap ende el dibujo y ap o echa es e conocimien o,
aunque según los in e eses de la alumna:
[…] no que ía yo que las aplica an al paisaje, menos oda ía a la igu a. Follajes,
u os, lo es, paños, odo lo que puede se i pa a da un con o no elegan e a los
a uendos y a hace po sí mismas un pa ón de bo dado cuando no lo encuen an
de su gus o, eso les bas a130.
Al inal aba ca ía odos los aspec os de la con ección de es idos:
Lo que So ía sabe mejo […] son las labo es de su sexo […] como co a y cose sus
es idos. No hay labo de aguja que no sepa hace y que no haga con place ; pe o
el abajo que p e ie e a cualquie o o es el encaje, po que no hay ninguno que dé
una ac i ud más ag adable131.
En o o luga abundó en o no a las habilidades de So ía (de la muje en
gene al) en el acabado inal de sus es idos:
Dad a una jo en que enga gus o y que desp ecie la moda, cin as, gasas, muselina y
lo es; sin diaman es, sin bo las, sin encajes, ha de p epa a un a uendo que la ha á
cien eces más encan ado a de lo que hubiesen log ado odo los b illan es apos
de la Duchap 132.
En sus plan eamien os el es ido jugaba un papel de g an impo ancia en la
modelación de la imagen de la muje . De So ía, que «posee una isonomía que
p ome e un alma y que no mien e»133, decía lo siguien e:
[…] le gus an los ado nos y en iende de ellos […] pe o odia los a uendos icos; en
el suyo se e siemp e la sencillez unida a la elegancia; no le gus a lo que b illa,
sino lo que le sien a bien. Igno a cuáles son los colo es de moda, pe o conoce a
130. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., pp. 550-551.
131. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 591.
132. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 558.
133. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 589.

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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
las mil ma a illas los que le a o ecen. No hay jo en que pa ezca a eglada con
menos ebuscamien o y cuyos es idos es én más ebuscados; ninguna pieza del
suyo es á cogida al aza , y el a i icio no apa ece po ninguna pa e. Su ade ezo es
modes ísimo en apa iencia y muy coque o en la p ác ica; no exhibe sus encan os,
los encub e, pe o encub iéndolos sabe hace que los imaginen134.
Rousseau e a bas an e ococó cuando a i maba que la muje seducía a a és
de la coque e ía, pe o no al plan ea cómo lo hacía: So ía no engañaba enmasca-
ándose, sino que se mos aba como e a. Su a uendo no se basaba en los es ilos
ebuscados de la moda ni le imponía la imagen que la sociedad demandaba a
a és del gus o igen e. Ella no se dejaba de o ma y de inía su imagen con sen-
cillez, pe mi iendo al obse ado in e p e a la co ec amen e a pa i de la pan alla
supe icial. E a seduc o a y coque a, pe o no engañaba. La simplicidad es ilís ica y
la adecuación uncional pe mi ían que su i ud se pusie a en p ác ica.
So ía diseñaba, co aba y con eccionaba sus es idos pensando en gus a po
sí misma. E a una a esana adicional y una p imi i a en el pleno sen ido de la
palab a135. Puede pa ece nos sexis a limi a las ocupaciones de So ía a es as, aun-
que se puede in e p e a como un modelo ex ensible a ambos sexos136. So ía e a
como el sal aje p imi i o en una si uación de cul u a, pues elabo aba sus p opias
opas. No se las comp aba a quien de inía la moda ni de o maba su p opia ima-
gen pa a adecua se a la no ma social del gus o. Se daba a sí misma la apa iencia
especí ica que más la exp esaba. Solo quienes p ocedían como ella enían buen
gus o. En es os casos el se y el pa ece no se habían escindido.
El buen gus o consis ía en no hace de los p ocedimien os un in en sí mis-
mos sino un medio pa a la mani es ación de la pe sona. La cons ucción de una
imagen ex e io que se co espondía con el suje o indi idual y espe aba su cue po
usaba los p ocedimien os, no los san i icaba. Es o lo esumía el é mino « ús ico».
El buen gus o no podía se u bano sino u al y en la ciudad se mani es aba en e
las clases in e io es, es deci , en e aquellos que no habían ecibido una o mación
basada en p ocedimien os muy p o ocola ios. Es o enía su mani es ación más
consis en e en el caso de la opa, como en es e ejemplo de con aposición de la
ciudad y el campo:
[…] es lo que u e ocasión de obse a la semana pasada en una salida al campo
[…] Me pa ecie on más guapas desde que no ponían an o in e és en se lo, y me di
cuen a de que, pa a ag ada , no enían necesidad de dis aza se […] pude sospecha
que Pa ís, esa p e endida sede del buen gus o, es quizá el luga del mundo en el que
134. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 590.
135. Sob e es o, aunque desde una pe spec i a c í ica, éase KEOHANE, Nanne l. Bu o he Sex:
The Domes ica ion o Sophie. Re ude de l’Uni e si e d’O awa, 1979, 49, pp. 390-400.
136. Pensemos en Emilio como ca pin e o.
268 JORGE LÓPEZ LLORET
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menos buen gus o hay, pues o que odos los cuidados que se oman pa a ag ada
des igu an la e dade a belleza137.
Es a es é ica ús ica le si ió pa a dis ingui dos clases sociales, la que sigue
la moda y la que no puede segui la, alo ando nega i amen e a la p ime a. Plan-
eó una lucha de clases en la que la necesidad condujo a las clases bajas a la
co ección mo al y es é ica. Las muje es de las clases al as ecu ían a medios pa a
seduci basados en el maquillaje, la obscenidad y la de o mación. Ese compo -
amien o emenino a la ez ag esi o y some ido a la moda e a imposible en las
clases in e io es po lo siguien e:
[…] una muje a pie, con un al “equipamien o’, no es á segu a an e los insul os del
populacho. Es os insul os son el g i o del pudo en ebeldía; y en es a ocasión, como
en muchas o as, la b u alidad del pueblo, más hones o que las buenas mane as de
la gen e educada, man ienen en los lími es de la modes ia a unas cien mil muje es:
es o es lo que p e endían p ecisamen e las dies as in en o as de las modas138.
Tampoco es a ó mula, basada en el con ol público de las muje es, e a a o -
unada. No obs an e, ue en e la udeza, la us icidad y la pob eza del populacho
y el campesinado donde halló la hones idad que hacía posible la belleza como
exp esión y, po lo an o, el buen gus o. No e a posible en e las clases al as, con
su ida de másca a y la enuncia a su subje i idad bajo el yugo de los p ocedi-
mien os de la moda.
La lucha de clases no e a necesa ia. Julia y So ía, que no pe enecían al popu-
lacho ni al campesinado, basa on su imagen en lo ús ico, una ía accesible a odas
las clases sociales. Julia ue un ejemplo ope a i o de gus o ús ico en la al a cul u a
a a és de sus obje os, en e ellos las opas. Su buen gus o no se basaba en el
ado no y la exhibición sino en el o den, el acue do en e las pa es y la unidad de
in ención en los p oduc os. Sus elemen os plás icos e an la sime ía, la egula idad,
la mode ación y la comodidad139, odos ellos base de una ida eliz p oducida po
el suje o pa a sí mismo. Con es os c i e ios los p oduc os es aban al se icio de la
pleni ud i al de los suje os, a los que se debían plega . En el caso de la opa su
alo es é ico (la elegancia) no dependía de la iqueza ni de la moda, sino de la
sencillez y el uso. La p ime a e a el alo supe io , basado en la comodidad y el
o den o mal. E a impe ecede a140. Su esul ado e a la g acia141, aquello que odo
el mundo podía e po que se daba a odo el mundo al y como e a142.
137. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Julia, o la nue a Eloísa. Op. ci ., p. 305.
138. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Julia, o la nue a Eloísa. Op. ci ., p. 300.
139. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Julia, o la nue a Eloísa. Op. ci ., pp. 588 y ss.
140. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Julia, o la nue a Eloísa. Op. ci ., pp. 592-593.
141. ROUSSEAU, Jean-Jacques. Emilio, o De la educación. Op. ci ., p. 549.
142. RROUSSEAU, Jean-Jacques. Ca a a D’Alembe sob e los espec áculos. Op. ci ., p. 159.
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PERVERSA SEGUNDA PIEL. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA EN ROUSSEAU
6. CONCLUSIÓN
El deseo p incipal de los mo imien os ilus ados y e o mis as de la segunda
mi ad del siglo XVIII ue la ans o mación o al de la ealidad, el cambio de los
concep os ilosó icos emo os y de las ins i uciones globales, pe o ambién de la
ida co idiana, de los ges os insigni ican es que hacemos al habla , de las cosas
que comemos o de la opa que es imos. La Ilus ación u o un g an p oyec o
his ó ico pa a el mundo occiden al, pe o igual de impo an e le esul a on los
a a a es de las pequeñas his o ias pe sonales143.
Pa e del in e és de la ob a de Rousseau eside en la mane a an cla a y
di ec a en la que los ni eles emo os y globales del pensamien o ilosó ico adical
se implica on en la ida pe sonal de los habi an es anónimos de la segunda mi ad
del Se ecien os. Su ob a, que se inició con el análisis his ó ico c í ico de ópicos
globales como el lujo, la desigualdad, la epública o la libe ad, p odujo después
casos conc e os, inco po aciones li e a ias de sus concep os con nomb es p opios
como Emilio, So ía o Julia. Al inal adap ó sus concep os incluso a la más adical
subje i idad conc e a, al Jean-Jacques de ca ne y hueso.
Hemos es udiado el caso de la opa po a ios mo i os. P ime o po su
in luencia his ó ica; segundo po que el p opio Rousseau lo abajó a lo la go de
oda su ob a, aunque nunca p odujo nada sis emá ico sob e el ema; y e ce o
po que es un ejemplo especialmen e p i ilegiado de conc eción co idiana de
concep os abs ac os. Es sob e odo es o úl imo lo que nos ha in e esado po que
mues a el g ado an al o de in imidad con el que el pensamien o ilosó ico se
implica en la ida de los suje os indi iduales, incluso aunque no lo sepan. Los
ilus ados p e endie on que lo supie an.
Rousseau p esen ó con mayo c udeza que nadie la con aposición en e la
cul u a social y el indi iduo, aunque de es e con lic o debían eme ge an o un
nue o suje o como una nue a sociedad. Como la opa e a la mane a más ín ima
en la que la sociedad ma caba a las pe sonas, su a amien o e a c ucial y necesa-
io144. Nos hizo más conscien es que nadie has a en onces de que es i se no e a
sólo p opo ciona una imagen pública. Cuando nos es imos elegimos una es é ica
pe sonal que casi siemp e la sociedad pone a nues a disposición, pe o ambién
exp esamos lo que pensamos de noso os mismos, el ipo de elación que man e-
nemos o deseamos man ene con nues o en o no social e incluso la ideología y
las c eencias que nos mue en. Rousseau ino a deci nos que es i se e a un ac o
an opológico comple o, p o undo y ascenden al en nues as idas.
143. Es a in e esan e dico omía se desa olla en OUTRAM, Do inda. Pano ama de la Ilus ación.
Ba celona: Blume, 2008.
144. CCRANE, Diana. Fashion and His Social Agendas. Class, Gende and Iden i y in Clo hing. 1.s
ed. Chicago: The Uni e si y o Chicago P ess, 2000, pp. 1-25.
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No es deseable, como sucede hoy día, banaliza ese ac o, pues en e a la
moda sólo podemos hace dos cosas: con e i nos en sus íc imas o no. Lo p i-
me o suele sucede po desconocimien o de sus signi icados p o undos. Según
Rousseau eso nos hace escla os de la sociedad, lo que en pa e es cie o en
nues o mundo de consumo sin azón. La Ilus ación nos aconsejó que nos a e-
ié amos a sabe y, como dijo Kan , que asumié amos nues a mayo ía de edad145.
Sabe qué signi ican y cuáles son nues os de echos, cómo debe se y unciona el
Es ado o qué concep os debían elimina se po se me os p ejuicios, pe o ambién
sabe o as cosas, como qué signi ica que nos is amos de una mane a u o a.
Rousseau quiso ilus a nos sob e aquello, pe o ambién sob e es o; aquello es aba
en es o. San a Te esa dijo que Dios es aba ambién en los pe oles, Rousseau que
la libe ad ambién en nues a casaca o en nues a alda.
Nos equi oca íamos si a i má amos que el p oyec o de Rousseau ue an iso-
cial. Es aba a ando de de ini una nue a socialización, una en la que los suje os
se incula an lib emen e desde su nacimien o con sus en o nos inmedia os. Un
ínculo social en el que el g upo se basa a en el espe o al indi iduo y és e en el
espe o a la indi idualidad de los demás. Un ínculo social en el que cada cual
pudie a elegi lo que que ía se . Ves i con conocimien o y libe ad ue un ing e-
dien e impo an e de es e p oyec o.
Es pe e so que el monje adop e la iden idad de un hábi o que se le impone.
Es pe e so que el hábi o no haga al monje po que sea una másca a pa a enga-
ña . No lo es que el monje haga al hábi o que se ha dado a sí mismo desde el
conocimien o p opio y que la sociedad lo espe e. Ambos se conoce ían mejo .
También es o es Ilus ación.
145. KANT, Inmanuel. ¿Qué es Ilus ación? En Filoso ía de la his o ia. T aducción de Eugenio
Imaz. 1.ª ed. México: FCE, 1992, pp. 25-27.