scieee Science in your language
[es] (orig)

Reflexiones sobre la traducción en los traductores de los Coloquios de Erasmo (s. XVI)

Abstract

En el presente artículo se pretende recopilar y analizar diferentes comentarios e ideas sobre la traducción que aparecen en los prólogos de algunas de las traducciones castellanas de los Coloquios de Erasmo en la primera mitad del siglo XVI. En primer lugar se atiende a la significación de los Coloquios en la vida y en la obra de Erasmo, que no fue escasa, ya que se trata de un libro que el autor fue corrigiendo, aumentando y cargando de valor literario a lo largo de los años. A continuación se traslada la consideración de los Coloquios a España, donde pronto se convirtieron en un texto de gran éxito y de rápida circulación gracias al clima de libertad que se respiraba en la corte de Carlos V. Sobre las traducciones de los Coloquios, se considera primero qué teorías sobre la traducción circulaban en la España del primer tercio del siglo XVI y después cuáles son los problemas específicos que entrañaban las traducciones erasmianas. Para ello se estudian diversos fragmentos del paratexto de las traducciones, anónimas o no, que proporcionan interesantes datos acerca de la conciencia traductora de los intérpretes

Read accessible full text

Reflexiones sobre la traducción en los traductores de los Coloquios de Erasmo (s. XVI)

Author: Rey Quesada, Santiago del
Publisher: Universitat Autònoma de Barcelona
Year: 2013
Source: https://idus.us.es/bitstreams/0631bdf2-4c65-43e6-9785-d61c391432e4/download
2013
REFLEXIONES SOBRE LA TRADUCCIÓN EN LOS TRADUCTORES DE LOS
COLOQUIOS DE ERASMO
San iago del Rey Quesada
Romanisches Semina
Uni e si ä Tübingen
Recibido: 15 julio 2013
Acep ado: 15 oc ub e 2013
1. Los Coloquios: el lib o de una ida
Aunque quizá hoy eclipsados po la ama de o as ob as del humanis a holandés, los Coloquios goza on du an e a ios
siglos de una popula idad que pocos lib os en la his o ia de la li e a u a y del pensamien o eu opeos alcanza on (c .
Bie lai e, 1977, 9, y Thompson, 1965, xx iii). En e ec o, el éxi o edi o ial de ob as como es a hizo de E asmo el esc i o
más leído del siglo XVI eu opeo (Rod íguez San id ián, 2001, 20). Sin emba go, las p e ensiones iniciales de E asmo no
pudie on se más modes as. Humanis a p eocupado po la enseñanza del la ín a los jó enes, en endía que la lengua de
los clásicos no e a ya y pa a siemp e una lengua ijada, anquilosada, sino un idioma en po encia, suscep ible aún de
cambio y desa ollo, i o en in, que debía se p esen ado como al a la ju en ud le ada de Eu opa. Como pedagogo,
pues, se a en u a a esc ibi unas o mulae o ien adas a o ece a los es udian es nume osas es a egias de in e cambio
lingüís ico (saludos, o ecimien os, exp esión de buenos deseos, e c.), basadas p incipalmen e en eje cicios de sinonimia
y abundancia e bal (Bie lai e, 1977, 21) que ayuda an a hace luida la con e sación en la ín de los in e locu o es.
El obje i o p incipal, en es e sen ido, e a enseña la ín a los jó enes, siguiendo «un mé odo i o a base de diálogos
en e p o eso y alumnos» (Augus ijn, 1986, 179). Hay que ene en cuen a que la p ác ica de esc ibi coloquios
escola es pa a enseña la ín —piénsese en la Linguae la inae exe ci a io de Vi es— e incluso o as lenguas mode nas
—c . Gómez (1998, 132-135; 2006, 237)— e a ecuen e en es a época, llegando a cons i ui un impo an e subgéne o
del diálogo en el siglo XVI.
El epen ino y c ecien e éxi o del olumen publicado po p ime a ez en 1518 hizo que se mul iplica an las ediciones po
Eu opa, algunas de ellas con añadidos no econocidos po el au o . E asmo modi icó po p ime a ez el olumen de los
Familia ium colloquio um o mulae en 1519, pe o es a no ue la única: en e 1522 y 1533 apa ecie on doce ediciones
—c . Smi h (1927); Thompson (1978, xx), y Choma a (1981, 873)—, e isadas y aumen adas, y no es has a 1526
cuando el olumen apa ece exp esamen e con el í ulo de Familia ium colloquio um opus.
A medida que se iban añadiendo nue os coloquios, iba c eciendo a su ez el in e és mo alizan e de la ob a; an o es así
que, en la edición de ma zo de 1522, el olumen ya indica la inalidad que guía al au o : non solum ad linguam pue ilem
expoliendam, e um e iam ad i am ins i uendam (‘no solo pa a pe ecciona la lengua de los muchachos, sino ambién
pa a p epa a los pa a la ida’). Así pues, desde los p ime os años, los Coloquios se conciben como «un manuel la in,
pou app end e, à la ois, les bonnes maniè es e le beau langage» (Halkin, Bie lai e y Ho en, 1972, 5). El con enido
mo al de la ob a i á c eciendo has a la edición de ini i a de 1533, ya que de la con e sación de los pe sonajes el lec o
podía ex ae eglas de conduc a y lecciones de piedad (Bie lai e, 1977, 51) que se espa cían «lib e pe o
in o malmen e» al lado de las obse aciones del au o ace ca de « emas co ien es» (Thompson, 1978, xxi). Es e
con enido mo al, exponen e en nume osas ocasiones de la co ien e denominada «humanismo c is iano» (1) con la que
se asocia po an onomasia al humanis a holandés, e a p ecisamen e el pelig o que e ían los de ac o es de E asmo en
los siguien es años y el que p o oca ía la censu a de los Coloquios en la mayo pa e de Eu opa. No obs an e, su
indudable en abilidad pedagógica hizo que pocos años después de su apa ición ya su gie an an ologías «e incluso una
edición an bien expu gada que sin ningún esc úpulo podían u iliza la escola es ca ólicos» (Augus ijn, 1986, 181-182).
El la go p oceso de elabo ación que supuso la culminación de los Coloquios da cuen a de un in e és con inuo del esc i o
po pe ecciona su ob a. Es así como podemos deci , con Bie lai e (1977), que los Coloquios son el lib o de oda una
ida, o, como esc iben Halkin, Bie lai e y Ho en (1972, 8), que «l’his oi e des Colloquia de ien l’his oi e d'É asme». Se
a a de una his o ia eple a de co ecciones, censu as e in en os de de ensa con a los de ac o es del pensamien o
e asmiano. Po odo ello, es indudable el alo que el es udio de los Coloquios iene pa a la his o ia de la cul u a
eu opea del Renacimien o, así como pa a comp ende la in luencia de su enseñanza den o de las ins i uciones
pedagógicas a lo la go de a ios siglos (c . P ospe i, 2002, XVIII).
2. Los Coloquios en España
En España, los Coloquios causa on un g an impac o que se mani es ó en una emp ana co ien e de aducciones sin
p eceden es en o os países eu opeos. Ya Ba aillon (1966 [2007]) des acó la impo ancia que u ie on en e el público
que sabía lee los esc i os del sabio holandés. El de Ro e dam no se oponía a las aducciones en lengua omance,
siemp e que conduje an a la piedad y a pone in a la igno ancia del pueblo (Bie lai e, 1978, 111). A pesa de que
E asmo p opone un p og ama de aducciones pa a el público español, en el que la mayo impo ancia la ep esen aban
sus ob as de o as pa a apacigua los ánimos exal ados de sus de ac o es hispanos, el público no se con en ó con es o,
sino que p on o las e siones en omance cas ellano de los Coloquios salie on a la luz (Ba aillon, 1966 [2007], 279-315).
An es de 1527, algunos coloquios manusc i os ( al ez debidos a la mano de Alonso de Vi ués) pasaban de mano en
mano en e el público le ado, y en e 1527 y 1532 se ían publicados al menos seis coloquios suel os y seis
ecopilaciones de coloquios (Ba aillon, 1966 [2007], LII-LIII). Sin duda la ayuda de los pode osos de la co e de Ca los V
adep os a las ideas de E asmo pe mi ió que «a a pe iod when, in o he coun ies, he Colloquia in La in we e hea ily
unde a ack, o e en unde censu e, in Spain e sions in bo h La in and Spanish we e in ee ci cula ion» (Donnelly,
1979, 137).
También el Enchi idion había sido aducido en 1526, ob a que supuso, en palab as de Bie lai e (1978, 268) una
au én ica « e olución e asmiana», pues se con i ió en lib o de cabece a de los «iluminados» españoles. No obs an e,
oda aducción supone un iesgo, an o pa a el au o como pa a el que e siona, sob e odo cuando aspec os de índole
cul u al en an en juego. Con las e siones cas ellanas, las esis de E asmo su ie on un cambio, si no sus ancial, al
menos sí ci cuns ancial. Según Ba aillon (1966 [2007], 311), «los dos aspec os complemen a ios de la me amo osis que
su e el pensamien o de E asmo en ie a española» son la «a enuación de las c í icas con a la Iglesia je á quica y los
ailes» y la «exal ación del sen imien o de la g acia que enue a los co azones». Así, Vi ués, aunque con encido de la
buena olun ad de E asmo y de sus esc i os, no duda en a enua cuan o puede aquellos pasajes en los que las ideas del
humanis a podían p o oca echazo o incomp ensión po pa e de los lec o es (Donnelly, 1979, 42).
A pesa de es e in e és de algunos aduc o es, gene almen e no decla ado de o ma explíci a, po ocul a o manipula
la ue za de las esis de endidas po E asmo, sob e odo en algunos Coloquios como el Pie as pue ilis, en el que se
deba e sob e si C is o undó o no el sac amen o de la con esión, siemp e quedaban agmen os o episodios pelig osos a
juicio de los censo es. E asmo ya se había dado cuen a de que sus abajos empezaban a cala en e la sociedad le ada
de la península, mo i o po el cual se de e minó a esc ibi su Apologia ad monachos quosdam Hispanos, in en ando
de ende su ob a de los e oces a aques de la Iglesia. (2) No obs an e, a pa i de 1532 la Inquisición se mos ó menos
indulgen e que en años an e io es, y los Coloquios no pasa on desape cibidos a los ojos de la ins i ución.(3) Tan o en
España como en Eu opa, se p o es aba que cues iones de g an peso ilosó ico ue an p opues as a es udian es de
g amá ica («g amma iculis»), cues iones que de hecho e an no malmen e discu idas en el seno de las uni e sidades
(P ospe i, 2002, XLIV). Sumábanse a es a o as p o es as e e en es a los emas que se p esen aban a lo la go de
di e en es Coloquios (c . Choma a , 1981, 887-899): la c í ica de los monjes («monacha us non es pie as», decía
E asmo en su Enchi idion de 1505), la c í ica de los o os, la c í ica de la nobleza, la apología del place sexual,(4) la
apología del abajo ( an o los monjes como los nobles desdeñaban el abajo manual), e c.
Una de las peo es p opagandas con a E asmo de Ro e dam la supuso su p esun a a inidad ideológica con las esis de
Lu e o. Como señala Ba aillon (1977 [2000], 159-160), el sabio holandés e a conside ado un lu e ano con encido, de
o ma que «el nomb e de E asmo quedaba asociado al pelig o de he ejía, lo que con ibuyó a ac ecen a la descon ianza
y hos ilidad hacia el mismo en las décadas pos e io es» (Pin o C espo, 1986, 290). Se a aba de un ópico ue a de
azón: E asmo jamás se apa ó de la Iglesia ca ólica, pese a las c í icas ecibidas desde los sec o es más an ie asmianos
de la o odoxia omana. Además, la elación en e Lu e o y E asmo se io p o undamen e en u biada a aíz de la
publicación de los Coloquios, ob a que el alemán cali icó de impía y que, como úl ima olun ad, p ohibió deja lee a sus
hijos. Sin emba go, el éxi o del manual de la ín ambién a aigó en la Eu opa lu e ana.
Sea como ue e, el cúmulo de ecelos y emo es po la supues a he e odoxia e asmiana hizo que en España los
Coloquios ue an el p ime ex o p ohibido del au o , en ene o de 1536 (Donnelly, 1979, 138), e incluso se condena a su
lec u a en la ín en 1537. Es así como, en oda Eu opa, los Coloquios se con i ie on en un «lib o maldi o», que
pe manece ía en el índice de lib os p ohibidos has a el siglo XIX (Bie lai e, 1978, 302).
3. La aducción de los Coloquios
3.1. Ideas sob e la aducción igen es en el siglo XVI
Al in en a ace ca al público español los esc i os de E asmo, los aduc o es cas ellanos se en en a on a una se ie de
p oblemas en dos sen idos complemen a ios. En p ime luga , enían que sol en a los escollos que encon aban al
desen aña la ideología e asmiana en e ejida en su c eación li e a ia; en segundo luga , se imponía la di icul ad
lingüís ica que supone el aspaso de los concep os y elaciones ex uales de la lengua del ex o uen e (el la ín) a la
lengua de des ino (el cas ellano). El in e és undamen al de los aduc o es e a el de hace asequible la lec u a de los
ex os a las pe sonas con un g ado escaso de conocimien o del la ín (Russell, 1985, 33). Cen ándonos en el segundo de
los p oblemas ci ados, el es ic amen e lingüís ico, lo que sabemos ace ca de cómo concebían el p oceso de aducción
no solo los aduc o es de los Coloquios, sino en gene al cualquie esc i o de los que se p opusie on e e un ex o del
la ín al omance du an e la Edad Media y el Renacimien o, es ancamen e poco (Russell, 1985, 35). San oyo (1999, 73)
apun a que la in ensa ac i idad aduc o a ealizada en la época de Al onso X pudo habe dejado algún apun e eó ico
ace ca del eje cicio in e p e a i o; sin emba go, no nos ha llegado «un solo ápice de conside aciones c í ico- eó icas, ni
siquie a elemen ales, sob e el p opio enómeno de la aducción» (ibíd.).
Solo a mediados del siglo XIV apa ece án algunos ex os que a en especí icamen e sob e el hecho de aduci (Ruiz
Casano a, 2000, 68), aunque po lo gene al deudo es de la adición li e a ia p eceden e. Tampoco en los Siglos de O o
encon amos un co pus de eo ías aduc o as lo su icien emen e consis en e como pa a cons i ui una eo ía bien
de inida; no obs an e, se islumb a una incipien e e lexión eó ica, aunque escasa. Es a escasez de ma e ial eó ico
sob e el que sus en a la p ác ica aduc o a hace que «en lo que se e ie e a eo ía de la aducción —dice Russell
(1985, 43)—, los aduc o es peninsula es sig[a]n po comple o bajo la es echa dependencia de San Je ónimo». Ello
quie e deci que, de modo gene al, los aduc o es peninsula es de en e 1400 y 1550 solo daban a en ende la
posibilidad de dos ipos de aducción, p ecisamen e los que especi icaba San Je ónimo en su Epis ula ad Pammachium:
Ego enim non solum a eo , sed libe a uoce p o i eo me in in e p e a ione g aeco um
absque sc ip u is sanc is, ubi e ue bo um o do e mys e ium es , non ue bum e ue bo,
sed sensum exp ime e de sensu. (‘Pues yo no solo con ieso, sino que decla o con libe ad
de exp esión que yo, en la aducción de los g iegos, excep uando las San as Esc i u as,
donde incluso el o den de las palab as ambién es un mis e io, no saco palab a po
palab a, sino el sen ido del sen ido’.) (Ep. ad Pamm., 5, apud [B epolis])
Tampoco enemos ningún indicio de que las ideas ace ca de la eo ía de la aducción que empezaban a ci cula po I alia
de la mano de Leona do B uni o Giannozzo Mane i hubie an in luido en la mane a de abaja de los aduc o es
peninsula es (5) (Russell, 1985, 59). Es o no signi ica que no engamos comen a ios impo an es sob e la labo
aduc o a de los esc i o es españoles de los siglos XV y XVI (p eciosos son los da os que nos p opo ciona, po ejemplo,
En ique de Villena al aduci la (Eneida en 1427-1428), pe o, como opina Pé ez González (1996, 108-109), «desde
Cice ón has a bien a anzado el s. XVIII la eo ía de la aducción o, mejo dicho, la e lexión aduc o a apenas su ió
cambios sus anciales».
El siglo XVI supone un pun o de in lexión en lo que se e ie e a la conside ación de la lengua omance en e al la ín. Po
un lado, la concepción inmanen is a de los omanceado es de ex os a lo la go de oda la Edad Media a ianzó el opos del
menosp ecio de la lengua e nácula en e al la ín (Russell, 1985, 50; Cá ed a, 1991, 73; Mo ás, 1994, 47; Pa ellada,
2000, 68; Ga cía de Lucas, 2010, 366). Es e luga común de los aduc o es eu opeos se basaba «en el iejo ópico de
las lenguas mejo es o peo es según su an igüedad, iqueza o p es igio li e a io: se encuen a ya en Quin iliano (Ins .
O a ., 8, 3, 33) e e ido a la pob eza del la ín espec o al g iego,(6) o en Juan de Salisbu y (siglo XII) e e ido al heb eo
como lengua más an igua» (Mo eno He nández, 2010, 144). Po o o lado, la c ecien e in luencia del cas ellano en el
pano ama cul u al eu opeo se ma e ializaba en la p oli e ación de ex os li e a ios y la c eación de nue os géne os que
culmina ía en lo que se ha dado en llama la Edad de O o de las le as cas ellanas; en palab as de J. M. Micó (2004,
176), «el p oceso de digni icación de las lenguas ulga es». No obs an e, como Juan de Valdés dice en su Diálogo de la
lengua, el cas ellano no enía un Boccaccio y un Pe a ca que pudie an jus i ica median e la alusión a las au o idades la
dignidad del idioma. No obs an e es o, ya a pa i de 1540, esc i o es como Villalón, Mejía y Venegas de ienden el
p es igio del cas ellano, equipa ando su au o idad a la del la ín, el g iego o el heb eo (Menéndez Pidal, 2005, 843-845).
A pesa de ello, oda ía du an e el siglo XV y el p ime e cio del siglo XVI los in é p e es solían ecu i en sus p ólogos
al mencionado opos (c . Mo eale, 1959, 8-9), con lo que quedaba pa en e su especial p edilección po la lengua clásica
y su concepción de es a como un idioma más ico y elocuen e, cuando no se a aba de una me a cap a io
bene olen iae.
3.2. El p oblema de las aducciones e asmianas
En el caso del la ín de E asmo, los aduc o es se encon aban en una esi u a especial: el humanis a holandés e a un
con empo áneo suyo, no un clásico. Cie amen e, la lengua de que se se ía el de Ro e dam no e a muy di e en e de la
de Cice ón y o os modelos de la An igüedad, pe o sin duda la p oximidad c onológica suponía que el ipo de lengua
ue a pe cibido como más «na u al», mien as que, a su ez, el con enido ideológico de su ob a se hacía mucho más
ce cano y econocible. Po odo ello, se puede deci con Russell (1985, 53) que «las aducciones de E asmo al cas ellano
no son ípicas de su época debido a que, en es e caso, los aduc o es enían po azones de ue za mayo y de
p udencia que modi ica an o el es ilo como el pensamien o de los o iginales».
Un p oblema undamen al que a ec a de lleno al quehace aduc o en cualquie época y luga es el del des ina a io de
la ob a. Hay que ene en cuen a que los lib os que esc ibió E asmo en la ín se di igían a la eli e in elec ual eu opea,
p ecisamen e esa que sabía desen ol e se sin g andes di icul ades en la lengua de Vi gilio. Aunque el índice de
anal abe ismo en la época que nos ocupa e a muy ele ado, sin duda se ían más los nobles y pode osos capaces de
en ende el omance que el la ín, y po supues o ambién el es o de población más o menos a is oc á ica (Donnelly,
1979, 132; Alonso, 1971, 488). Es de señala que g an pa e de ese público ecep o es aba con o mado po muje es
(Donnelly, 1979, 129-130; Géal, 1998, 38), in e esadas, en e o as cosas, en los nume osos coloquios e asmianos
cuyas p o agonis as ep esen an al sexo emenino y cuyo ema p incipal no es o o que el de la condición de la muje en
la época y su papel espec o del a ón.
3.3. Los aduc o es de los Coloquios de E asmo
De las ocho aducciones que con o man el co pus sob e el que he abajado,(7)una pe enece a Diego Mo ejón (Uxo
mempsigamos [Ba .474]), dos a Alonso de Vi ués (Pie as pue ilis y Uxo mempsigamos [Ba .479]), una a Ped o de Luján
(Uxo mempsigamos [Luján]), o a a un co ec o anónimo de la aducción de Mo ejón (Uxo mempsigamos [Ba .475]
—y, en copia [Ba .479]—) y o as es anónimas (una del Pie as pue ilis [Ba .479] y dos del Senile [Ba .478 y Ba .479]).
De los au o es de nomb e conocido, sabemos ealmen e muy poco de Diego Mo ejón, algo más de Ped o de Luján y
mayo núme o de da os se poseen sob e Vi ués.
De Mo ejón nos dice Ba aillon (2007 [1966], 287) que es un «la inis a mediano y esc i o poco ducho».(8)Conocemos
una ob a de o a de un al Mo ejón, La isi ación de nues a seño a a san a Isabel, en e so, de ac u a cla amen e
medie al. Es e hecho lle a a la p egun a de si es e Mo ejón es el mismo que el que aduce el coloquio e asmiano, cuya
o ma y a amien o del con enido son plenamen e enacen is as. Donnelly (1979, 38-39) c ee que sí,
undamen almen e po dos azones: la p ime a, de índole emá ica, iene que e con el í ulo que apa ece en el
imp eso del coloquio que conse amos, Ins i ución del ma imonio ch is iano, que pa ece aludi a la idea que de la ob a
enía el aduc o , en endida, si Donnelly in e p e a bien, como un a ado del ma imonio, p ecisamen e uno de los
emas de la Visi ación; la segunda, de ipo ma e ial, se e ie e a la elación de las dos ob as con un mismo imp eso , el
alenciano Juan Jo e. En in, en palab as de es e au o , «[ ]he simila i ies, and mo e impo an ly, he lack o
dissimila i ies, be ween La isi ación de nues a seño a and he Ins i ución del ma imonio ch is iano seem o sugges
ha he au ho in bo h cases is he same» (Donnelly, 1979, 39).
Como decía, da os más iables se conse an sob e Alonso Ruiz de Vi ués, sob e odo g acias al es udio de Se e ino Gine
(1964). Vi ués nació en Olmedo en 1493. A los quince años ing esó en el monas e io de San Juan de Bu gos,
pe enecien e a la o den de San Beni o de Valladolid. Es udió en la uni e sidad de Salamanca p obablemen e en e los
años 1511 y 1518 y casi con o al segu idad aquí en ó en con ac o con las ob as de E asmo. P on o se con i ió en un
impo an e de enso del holandés en España, según hemos podido sabe po las ca as que du an e el p ime e cio del
siglo XVI se in e cambian Valdés, Vi es, E asmo y él mismo. P on o ue conocido en la uni e sidad de Alcalá como un
e asmis a con encido, aunque no acep ó absolu amen e odas las doc inas del maes o. En alguna ca a lo in i a a
mode a su discu so que a eces se des iaba hacia la he e odoxia, pa a que el cue po sace do al del país no lo mi a a
con malos ojos. «Vi ués showed himsel o be a solid bu no a blind suppo e o E asmus», dice Donnelly (1979, 46).
Más allá del aspec o ideológico que condicionaba el p oceso de aducción, sus e siones de los Coloquios, que
p obablemen e ci cula on manusc i as an es de se publicadas en 1529, debie on in lui conside ablemen e en la
mayo ía de los aduc o es e incluso de o os au o es pos e io es de iliación e asmis a.
Menos sabemos de Ped o de Luján, au o de los Coloquios ma imoniales y de una de las secuelas del Amadís. Se puede
deci que e a licenciado y abogado en la Real Audiencia de Se illa (c . Rallo G uss, 1990, 2), pe o poco más. Sí hay que
ene en cuen a que se a a de un au o más a dío que los an e io es (sus Coloquios ma imoniales da an de 1550,
mien as que los demás ex os que se conside an en es e abajo son de en e 1527 y 1529) y que se p esen a a sí
mismo como compilado más que como esc i o . E ec i amen e, es a ob a es la e undición de agmen os p o enien es
de los Coloquios e asmianos, el Relox de p íncipes y las Epís olas amilia es de An onio de Gue a a y la Sil a de a ia
lección de Ped o Mejía, que Luján enga za y a los que da una es uc u a en i ud de su p opósi o undamen almen e
mo alizan e. Hay que pone de elie e, además, que la aducción del Uxo mempsigamos que apa ece en los Coloquios
ma imoniales ampoco es, en gene al, a ibuible a es e au o , pues oma como base o as aducciones ya exis en es.
4. Apun es eó icos sob e la labo aduc o a e asmiana
Es ancamen e poco ambién lo que conocemos ace ca de la labo aduc o a que emp enden los aduc o es de los
coloquios que con o man el co pus de es e es udio. Pa imos de la base (c . Del Rey, 2012) de que los Coloquios de
E asmo y, sob e odo en España, ambién sus aducciones ue on un ex o esencial pa a en ende no solo la e olución
li e a ia del géne o, sino ambién pa a explica muchas de las ca ac e ís icas discu si as del diálogo en el Siglo de O o
español. En las siguien es páginas es mi in ención ecoge algunas de las imp esiones eó icas y me a eó icas que se
encuen an en el pa a ex o de las aducciones de los Coloquios, así como e e i me a la decla ación de in enciones que
di e en es in é p e es pos ulan como base a su labo . E ec i amen e, sob e odo en los p ólogos que an eponen a sus
e siones pueden encon a se con bas an e ecuencia e lexiones que, sin cons i ui en conjun o las bases de una eo ía,
o ecen un pun o de pa ida desde el que el in es igado puede cons ui una idea más o menos ní ida de cuál e a la
mo i ación de los aduc o es, qué aspec os del o iginal conside aban in e esan es de mane a que me ecie a la pena
di undi la ob a en lengua omance, qué jus i icación e a álida pa a u iliza es a en ez de la esc i u a en la ín, e c.(9)
Po lo que espec a a es e úl imo pun o, y pese a que ya en es a época, as la labo p opagandís ica de Neb ija, el
omance cas ellano empezaba a adqui i la dignidad que du an e oda la Edad Media había es ado es ingida al la ín,
sigue igen e, no obs an e, el ópico que lle a a los in é p e es a excusa el empleo del omance, lengua que se
conside a imp opia —en iéndase, del egis o cul o-li e a io— y pob e con espec o al idioma de los clásicos. Así, en la
ca a «a un pad e de la o den de san F ancisco» de Alcalá que Vi ués incluye como in oducción a la ecopilación de ocho
coloquios asladados po él, el esc i o salman ino, a mane a de cap a io bene olen iae, exage a su mal conocimien o
de la lengua la ina pa a jus i ica el uso del cas ellano ambién como ehículo del géne o epis ola :
Lacausa sob e que a U.R.esc iuo bien conozco que no su e la imp opiedad y pob eza de
nues a lengua : pe o dexe la de esc iui en la in po no o ende a.U.R.conla
muchedumb e de anzios y escab osos ba ba ismos que enla escuela de eologia: a
p imis aiun nguiculis:a p endi: y quise mas esc eui en mal omance que en mal
la in:po que enlo p ime o e ne po escusa el de ec o na u al: y enlo segundo ningun
desca go me pa ece que qui a de e guença a mi ni aqualquie a eologo que enga
igno ancia de buenas le as. [Ba . 478, lín. 11-21, . a7 ]
Pe o la esc i u a en omance iene una jus i icación didác ica undamen al. Se a a de un ac o de mise ico dia c is iana
que se opone a la sobe bia de quienes esc iben en la ín solo pa a ac ecen a su ama en e los cul os y su anaglo ia
pe sonal. La aducción, pues, iene una mo i ación didác ica y mo al, po eso Vi ués no compa e el c i e io de
los que an de enseña el pueblo ch is iano eniendo mas espe o a su hon a y au o idad
que al u o euangelico quepod ian haze /sialgo an esc i o anlo mas que ido esc eui en
la in que en Romance/ po que el esc eui o aslada en omance les pa ecia exe cicio
baxo/ y en que se menoscabaua la hon a delos le ados. [Ba . 478, lín. 20-27, . a2 ]
Es p obablemen e Vi ués el aduc o con más do es li e a ias y la igu a más in e esada en ansmi i al público español
las ideas e asmianas. Po supues o, como clé igo adep o a la iloso ía del sabio holandés pe o conocedo de los ecelos
que es a le an aba en el sec o eclesiás ico más conse ado , in en a siemp e que lo c ee con enien e mi iga la
con undencia de la exp esión ideológica que po momen os se ap ecia en cie os Coloquios. Vi ués admi e que algunos
de los juicios que E asmo expone en su ob a no son del odo o odoxos, pe o los jus i ica como e o es de la ju en ud:
No niego yo que en alguna ob a delas que ha hecho se hallen cosas que se deuan con a
in e delic a iuuen u is / pe o enes o mi emos que es homb e/su amos enel loque en
odos loshomb es que esc iuie on po muy sanc osy sabios que uessen que amos o no
auemos de su i :y no demandemos a E asmo lo que has a oy ninguno ue a delos
au o es dela sag ada esc i u a ha podido haze . [Ba . 478, lín. 23-30, . a10 ]
Además de se el aduc o con mayo habilidad pa a la aducción, dado su e iden e conocimien o an o de la lengua
como del pensamien o e asmianos, Vi ués es, asimismo, el in é p e e que más da os sob e la labo aduc o a y las
consecuencias de ella nos o ece en el p ólogo de su ecopilación imp esa en 1529. E ec i amen e, en el p ólogo del
coloquio Pue pe io nos habla de cómo es la u ilidad mo al de cie os coloquios lo que se cons i uye en c i e io básico pa a
la selección que p epa a el in é p e e, c i e io que, como él mismo indica, no es el que guió la p ime a in ención de
E asmo, quien insis e en su deseo de inculca a los jó enes de e minadas pau as con e sacionales con que con e i el
la ín en la lengua co idiana en e los homb es ilus ados de Eu opa:
No [ aslade] odos los [colloquios] que E asmo hizo pues que el no los hizo odos pa a
da do ina sino solamen e pa a amos a ahabla en la in las cosas que o dina iamen e
a amos hazemos y dezimos y aemos en e manos. [Ba . 478, lín. 25-1, . b1 -b1 ]
Po lo demás, en e los coloquios con más ca ga doc inal, ad ie e el aduc o de que algunos no deben se aducidos
po que «cosas ay que es an bien en la in pa a los la inos y no lo es an en omance pa a el lab ado y pa a la ejezuela
que lo pod ian lee o oy quando o o lo leyese» [Ba . 478, lín. 3-7, . b1 ]. O a azón de adap ación cul u al jus i ica el
ol ido de cie os coloquios en e a o os, pues la co idianidad —ma e ia esencial a los Coloquios— cas ellana no puede
compa a se a la de la egión de donde p ocede el au o :
Allende des o como es os colloquios po la mayo pa e a en cosas suales es de mi a
que po la g an dis ancia delas ie as cosas se san en alemaña que no se san en
cas illa [...] y po esso alla pudie on ene g acia y sazon y aca al ales odo. [Ba . 478,
lín. 7-13, . b1 ]
Muy in e esan es son las palab as con las que Vi ués explica los mo i os po los que se e inclinado a modi ica el es ilo
del o iginal en i ud de lo que añade (aunque no menciona en es e pun o las ecuen es omisiones que ambién
p ac ica):
«pe o es e [el Pue pe io] sin al a es digno de se pasado no en na lengua sino en odas
po la mucha g acia y do ina na u al y mo al que con iene ala qual yo añadi algunas
cosas po dos espe os : el no po decla a mas la in encion de E asmo no poniendo
sen encia de mio sino acla ando la suya y es o no me pa ece añadi sino in e p e a
po que a mi juyzio el o icio debuen in e p e e es haze que la ob a si se pudie e quede
an g aciosa cla a y elegan e enla lengua en que se saca como e a enla lengua en que
p ime o es aua : y es o no se puede haze sino qui ando y poniendo palab as po que
muchos ocablos e anes y alusiones ienen g acia en na lengua que si al pie dela le a
se sacasen en o a se ian muy g andes desg acias. El o o espe o po que enes e
colloquio y en o os añadi ue po jun a con lo que E asmo dize algo delo que yo sien o lo
qual no c eo que ha a la ob a menos dina de lee se que sin ello se ia:pe o po que ay
muy g an di e encia dela sabidu ia yingenio de E asmo a mi g osse ia odo lo que des a
segunda mane a ue e añadido y a señalado con dos manezi as la na en p incipio la o a

enla in delo añadido ☞ des a mane a ☜ assi enes e colloquio como en odos los o os.
[Ba . 478; lín. 15- 28, 1-12; . b1 , b2 ](10)
Vi ués pa ece especialmen e sensibilizado po la p ác ica de la adición,(11)que c ee necesa io jus i ica en los p ólogos
a los coloquios en que más uso hace de es a solución in e p e a i a. Des aquemos, no obs an e, que el aduc o abaja
cons an emen e «qui ando y poniendo palab as», como él mismo dice (c . sup a), y no siemp e señala los cambios que
de es a mane a se p oducen en el ex o aducido. Tal p ác ica es necesa ia, a su juicio, pa a e i a cualquie ipo de
malen endido o con asen ido que una aducción li e al pudie a p oduci . Su obje i o, pues, es el de di undi el
pensamien o e asmiano, enseña su doc ina a pa i de una lec u a amena y sencilla. Sus e siones son, sí, en muchas
ocasiones edulco adas, pe o eso e a necesa io si que ía hace a ac i a la ideología del sabio holandés a una mayo ía de
lec o es cul os cas ellanos —y lec o as cul as— acos umb ada a la o odoxia ca ólica.
Muy di e en e, a juzga po las palab as que in oducen su e sión, ue la in ención de Mo ejón al aslada el Uxo
mempsigamos e asmiano. Sigue siendo cen al la in ención mo alizan e de la ob a, lo que jus i ica el empleo del
omance en la e sión. Así lo exp esa Mo ejón:
Ael [a E asmo] pues:como a auc o dela ob a:se den las g acias del p ouecho que della
se saca e. Y no es possible en e an a gen e:no saca se alguno. De misolamen e eciban
la in encion:que es la mesmadel auc o . Po que es a aducion es de cosa an b eue que
aliende de sa is aze ala olun ad de algunos amigos: sen i enella mas ec eacion y
passa iempo:que abajo ni pesadumb e. Si alguno delos La inos pa escie e:que en algo
a de e uosa a ninguno ce amos la pue a:pa a que no pueda saca a plaça: o o mejo
es ilo. [Ba . 474, lín. 4-12, . a2 ]
Es in e esan e la equipa ación que el aduc o es ablece en e la in ención del au o y la del p opio in é p e e. Dicha
igualación al ez pueda explica el co ela o es ilís ico que exis e en e la e sión y el o iginal, pues, como se ha
ad e ido en a ias ocasiones, es Mo ejón el que ealiza una aducción más li e al, sin ecu i casi nunca a la p ác ica
de la adición y de la omisión. Po o o lado, es signi ica i o que el in é p e e aluda a la expe iencia lúdica en que
consis ió su quehace , pues, de una pa e, mues a la mo i ación pe sonal que lle a de la lec u a en la ín a la aducción
cas ellana, y, de o a, es a e e encia al ca ác e ec ea i o de la e sión si e de jus i icación de cualquie exp esión
esc i a imp o isada o cualquie al a de es ilo. De hecho, quizá po econocimien o de su p opia impe icia en la
in e p e ación de la lengua clásica, quizá como exp esión de una me a cap a io bene olen iae al inicio de la ob a, o ece
modes amen e la posibilidad de que su ex o sea co egido po algún esc i o más expe imen ado y capaz de emplea un
mejo es ilo (como se e, palab a undamen al en casi odos los p ólogos).
Pese a que la aducción de Mo ejón no adolecía de an as al as debidas al desconocimien o de la g amá ica la ina o a la
exp esión de un desa o unado es ilo, un au o desconocido pa a noso os decidió e oma la p ime a e sión cas ellana
del Uxo mempsigamos y de ol e la en «mejo es ilo». La edición de 1528 comienza con las siguien es palab as en el
p ólogo:
Dos causas me mouie on a emenda y haze imp imi es e colloquio. La na e quan
mal asladado es aua quando en Medina del campo se imp imio. Y la o a oy que
algunas seño as po dos espec os a n que sin ninguna azon se quexauan de E asmo. El
no po que en algunas pa es su habla e a algo desones o. Y lo o o po que pa escia se
con a io alas muge es:que iendo que ue cen sus olun ades a su i y emenda las
al as de sus ma idos:en algunas cosas a que pa esce [sic] no se obligadas. Lo p ime o
deuen a ibuy no al au o mas al in e p e e: cuyo nomb e quie o calla po no haze le
an a deson a como el a si mismo quiso haze se:que no sabiendo sa dela p opiedad de
las lenguas se puso a aslada lo que no en endia. Po que assi como ay en omance
muchas cosas enidas po hones as que dichas en la in pa esce ian desones as. Assi ay
muchas en la in hones as : que pues as en omance pa escen o pes y desones as. Ay
ambien en la in muchos e anes y muchas mane as de bu las y donay es que buel as en
omance alguuas [sic] ezes no quie en dezi nada: y o as lo con a io delo que en la in
signi ican. Y po esso los in e p e es especialmen e de cosas como es a deuen con mucha
p udencia conside a la p opiedad delas lenguas y segui la in encion del au o : o no
en eme e se enlo que no saben. [Ba . 475, lín. 6-31, a1 ]
Sin decla a lo explíci amen e, el co ec o anónimo de Mo ejón aduce unas azones de deco o que aconsejan la omisión
de cie as «cosas» del la ín pa a que la lec u a en cas ellano no p o oque so p esa o incomp ensión po pa e de las
pe sonas «hones as». Po supues o, aunque pueda da la imp esión de que el in é p e e se es á e i iendo con p io idad
a cues iones de es ilo, en la p ác ica la labo co ec o a se p odiga en los pasajes en los que la aducción de Mo ejón le
pa ecía demasiado li e al y, po an o, ideológicamen e comp ome ida o indeco osa debido al mayo desen ado
na a i o del o iginal. Es deci , si e ec i amen e el co ec o anónimo enmienda de e minados de alles de es ilo, es a
p ác ica no es an ecuen e ni impo an e como signi ica i as son las omisiones que son debidas a azones ideológicas o
cul u ales. El co ec o anónimo de Mo ejón insis e en que el coloquio de es e es á «mal asladado». En e ec o, esa
mala aducción es la que mo i a, a su juicio, que se dedique a enmenda la e sión de Mo ejón mejo que a aslada el
coloquio e asmiano de nue o, lo que, según él, supond ía menos abajo.(12) C eo que se a a, en ealidad, de un
mecanismo a gumen a i o y, más aún, manipula i o, con el que el au o p e ende ponde a su abajo y des aca su
conocimien o del la ín en e a la igno ancia de su p edeceso . No obs an e, el hecho de que muchas de las que bien
pod ían conside a se al as es ilís icas de Mo ejón no es én enmendadas en la co ección anónima hace pensa que las
palab as p elimina es a es a úl ima cons i uyen solamen e una pose li e a ia y una au op opaganda que p esen an al
co ec o anónimo como un enmendado de es ilo cuando, en ealidad, se a a más bien de un censo que a enúa
siemp e que lo c ee necesa io la exp esión de los juicios más ideológicamen e comp ome idos de E asmo o los pasajes
en que el deco o que se espe a en la ma e ia li e a ia queda un an o esen ida.
5. Recapi ulación
Si, e ec i amen e, en el siglo XVI en España no exis en oda ía cons uc os eó icos ce ados y cohe en es sob e la labo
aduc o a, sí pueden encon a se, sin emba go, algunas ideas sob e es a ac i idad en el pa a ex o, sob e odo los
p ólogos, de de e minadas ob as aducidas. En es e abajo me he e e ido a las aducciones cas ellanas de los
Coloquios de E asmo, que da an de la p ime a mi ad del siglo XVI. Los Colloquia ue on una ob a que alcanzó g an
impac o en es a época, lo que explica el ele ado núme o de aducciones omances que se e ec ua on en un lapso de
iempo e dade amen e b e e. Los aduc o es, dado que se a aba de aduci una ob a con empo ánea, u ie on que
jus i ica la u ilidad de su abajo y de ende su ac i ud sob e las ideas e asmianas. Es a jus i icación y es a de ensa
con ie en sus ap eciaciones eó icas en un p ecioso ma e ial sob e la ac i idad aduc o a en los años 20 del siglo XVI
español. El hecho de que exis an a ias aducciones dis in as casi simul áneas en es a época, po lo demás, p opo ciona
un ico con ex o compa a i o en el ámbi o de la p ác ica de la aducción —algo sumamen e en iquecedo pa a los
his o iado es de la lengua y la li e a u a— y de su eo ía, pues es p ecisamen e en los p ólogos donde algunos
in é p e es desau o izan la p ác ica aduc o a seguida po de e minado p edeceso y se pos ulan como aduc o es más
capaces, especialmen e en lo que a añe al es ilo de la e sión.
NOTAS
(1) Bajo es a denominación en iende Thompson (1965, x i, n.4) « he in e ac ions, as assumed o emphasized by E asmus, o Ch is ian wisdom and
classical cul u e: classical educa ion and e hics illumina ed, modi ied, o co ec ed by Ch is ian u h».
(2) Una de las p o es as que aducía E asmo an e sus de ac o es e a la i ele ancia que enía pa a es os el ca ác e li e a io de su ob a: «Se me suele
achaca la esponsabilidad de odo cuan o apa ece en los Coloquios, sin conside a si se dice en ono jocoso o en se io, ni el in e locu o que lo dice»
(apud Augus ijn, 1986, 181).
(3) En e los condicionan es a los que se eía suje a la aducción al cas ellano en el Humanismo enacen is a, Ruiz Casano a (2000, 148) des aca «la
es echa igilancia mo al a la que ue some ido el humanismo español desde el pode eclesiás ico, uen e de censu as, pe secuciones y p ohibiciones».
(4) «Ce e apologie du plaisi sexuel ne doi pas ê e in e p é ée à con esens; il n'es pas, comme dans l'épicu isme, une in en soi, mais seulemen un
moyen de l'amou » (Choma a , 1981, 895).
(5) Aunque, según se obse a, no las ideas eó icas, al menos sí pa ece que in luye on en la p ác ica in e p e a i a de los aduc o es peninsula es las
p opias aducciones i alianas, a las que acudían pa a comp oba sus e siones y sol en a p oblemas in e p e a i os (Russell, 1985, 44).
(6) De aquí que los aduc o es peninsula es de los siglos XV y XVI se si ie an de es e azonamien o pa a minus alo a las lenguas omances en
compa ación con el la ín (Russell, 1985, 18; Cas illo Lluch y López Izquie do, 2010, 9-10).
(7) Pa a nomb a cada una de las aducciones que cons i uyen el co pus del es udio me baso en la nume ación que de los es imonios imp esos en e
1528 y 1529 es ablece Ba aillon (1966 [2007], LII-LIII).
(8) En ealidad, el adje i o ducho se debe al aduc o de la ob a de Ba aillon, An onio Ala o e.
(9) Wein ich (1985, 156) des aca el papel de los p ólogos como documen os impo an es de la e lexión me alingüís ica.
(10) En o o «a gumen o» a uno de los coloquios que aduce comen a Vi ués que es el deco o debido al habla de cada pe sonaje el que explica
de e minada adición jus i ica i a de la in e ención que E asmo pone en boca de algún pe sonaje y que quizá no esponde a los p incipios de e osimili ud
sociolingüís ica que el aduc o a ibuye al diálogo: «Pe o po que enlos dialogos se deue mucho gua da que cada pe sona hable a medidadelo que alcança
y pa ecian cosas no de mochacho sino de heologo las que Gaspa dixo añadila clausula del p edicado aquien dize aue le oydo odo lo añadido a
señalado como enel p eceden e colloquio diximos» [Ba . 478, lín. 11-16, . e2 ], es deci , en e las «manezi as».
(11) Dos ap eciaciones me a eó icas sob e la aducción se encuen an a es e espec o en di e sas pa es del olumen imp eso: 1) «yo añadi enes e
colloquio [Combi e eligioso] mas que en o o alguno :pa e po que las cosas muy p imas y ingeniosas que a a se pudiessen mejo en ende /y pa e
po que la opo unidad me combida a añadi de mio lo que sien o. Lo que añadi en palab as sin muda ni añadi sen encia no ha menes e señala se pues
que no se hizo mas de pa a passa en cla o omançe lo que E asmo dixo en cla o y muy elegan e la in : que si palab a apalab a lo aslada a mas escu o
es uuie a en omançe que en la in/y que ap ouecha aslada lo que despues de asladado no se a de en ende . Lo que yo de mio añadi en eponiendo
nueua sen encia o nueuas clausulas alo que dize E asmo a señalado enes e colloquio como en odos los o os» [Ba . 478, lín. 6-15, . h7 ]. 2). «Enes e
colloquio [F anciscano] yo no quise añadi nada po que me pa ecio ha o lo que E asmo dize an es p ouee ale saca al pie dela le a/aun que escusando
quan o pude la escu idad y g ose ia» [Ba . 478, lín. 27-4, . 5 - 5 ].
(12) «El colloquio es aua an mal asladado/que nas pa es no se podian en ende . Y en o as dezia el in e p e e el con a io delo que el auc o
en iende. De mane a que mejo y con menos abajo le pudie a yo aslada de nueuo que emenda el mal asladado. Pe o quise mas emenda lo po que
co ejado el no con el o o: conozca el in e p e e sus al as: y esca mien e el y o os de no en eme e se en haze lo que no saben» [Ba . 475, lín. 25-32,
. a2 ].
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ALONSO, Dámaso, «La aducción del Enchi idion», en E asmo, El Enchi idion o Manual del caballe o c is iano, Mad id,
Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, 1971, pp. 471-503.
AUGUSTIJN, Co nelis, E asmo de Ro e dam: ida y ob a, Ba celona, C í ica, 1986.
BATAILLON, Ma cel, E asmo y España ( aducción de An onio Ala o e), México, D.F., Fondo de Cul u a Económica, 1966
[2007].
BIERLAIRE, F anz, É asme e ses Colloques: le li e d’une ie, Genè e, Lib ai ie D oz, 1977.
[BREPOLIS] B epols Publishe s’ Da abases. Disponible en h p://ddd.uab.ca /pub/qdi/11359730n10p195.pd .
CASTILLO LLUCH, Mónica, y Ma a LÓPEZ IZQUIERDO (eds.), Modelos la inos en la Cas illa medie al, Mad id-F ank u ,
Ibe oame icana-Ve ue , 2010.
CASTILLO LLUCH, Mónica, y Ma a LÓPEZ IZQUIERDO, «Modelos la inos en la Cas illa medie al», en Mónica CASTILLO
LLUCH y Ma a LÓPEZ IZQUIERDO (eds.), 2010, pp. 7-23.
CÁTEDRA, Ped o M., «Un aspec o de la di usión del esc i o en la Edad Media: la au o aducción al omance», A alaya, II
(1991), 67-84.
CHOMARAT, Jacques, G ammai e e hé o ique chez É asme, Pa ís, Les Belles Le es, 1981.
DONNELLY, Paul J., A S udy o Spanish T ansla ions o E asmus’s Colloquia (1525-1536), wi h Special Re e ence o he
T ansla ions o Alonso Ruiz de Vi ués: oge he wi h a C i ical Edi ion o he Ve sions o Uxo mempsigamos, Funus, and
pa o Con i ium eligiosum, esis doc o al, Ox o d, Ox o d Uni e si y, 1979.
GARCÍA DE LUCAS, Césa , «No as sob e la e sión cas ellana del Axíoco hecha po Ped o Díaz de Toledo», en Mónica
CASTILLO LLUCH y Ma a LÓPEZ IZQUIERDO (eds.), 2010, pp. 361-372.
GÉAL, F ançois, «Enjeux idéologiques de la aduc ion au XVIe siècle: l’exemple d'une des p emiè es e sions en
cas illan des «Colloques» d’É asme», en Dominique de COURCELLES (coo d.), T adui e e adap e à la Renaissance.
Ac es de la jou née d’é ude o ganisée pa l’École na ionale des cha es e le Cen e de eche che su l’Espagne des XVIe
e XVIIe siècles (Pa is, 11 a il 1996), Pa ís, École des Cha es, 1998, pp. 35-59.
GINER, Se e ino, «Alonso Ruiz de Vi úes (es udio biog á ico)», Analec a Calasanc iana, 11 (1964), 119-201.
GÓMEZ, Jesús, El diálogo en el Renacimien o español, Mad id, Cá ed a, 1988.
–– «La ca ac e ización del pe sonaje dialógico desde la icción con e sacional», en Consolación BARANDA LETURIO y Ana
VIAN HERRERO (eds.), El pe sonaje li e a io y su lengua en el siglo XVI, Mad id, Edi o ial Complu ense, 2006, pp.
217-241.
HALKIN, Léon-E nes , F anz BIERLAIRE y René HOVEN, «P é ace», en Léon-E nes HALKIN, F anz BIERLAIRE y René
HOVEN (eds.), Ope a omnia Deside ii E asmi Ro e odami, O dinis p imi omus e ius: Colloquia, Ams e dam, No h-
Holland Publishing Company, 1972, pp. 3-23.
MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, His o ia de la lengua española, I, Mad id, Fundación Ramón Menéndez Pidal, 2005.
MICÓ, José M., «La época del Renacimien o y del Ba oco», en F ancisco LAFARGA y Luis PEGENAUTE (eds.), His o ia de
la T aducción en España, Salamanca, Ambos Mundos, 2004, pp. 175-208.
MORENO HERNÁNDEZ, Ca los, Re ó ica y aducción, Mad id, A co/Lib os, 2010.
MORRÁS, Ma ía, «El aduc o como censo de la Edad Media al Renacimien o», en Luis CHARLO BREA (ed.), Re lexiones
sob e la aducción. Ac as del P ime Encuen o In e disciplina «Teo ía y P ác ica de la T aducción», Cádiz del 29 de
ma zo al 1 de ab il de 1993, Cádiz, Se icio de Publicaciones de la Uni e sidad de Cádiz, 1994, pp. 415-425.
MORREALE, Ma ghe i a, «Apun es pa a la his o ia de la aducción en la Edad Media», Re is a de Li e a u a, XV, 29-30
(1959), 3-10.
PARELLADA, Joaquim, «Es udio p elimina », en su edición de la aducción de Be na do Pé ez de Chinchón de E asmo,
P epa ación y apa ejo pa a bien mo i , Mad id, Fundación Uni e si a ia Española-Uni e sidad Pon i icia de Salamanca,
2000, pp. 11-134.
PÉREZ GONZÁLEZ, Mau ilio, «La e lexión aduc o a desde la an igüedad omana has a el s. XVIII: una p opues a de
in e p e ación», Re is a de ilología clásica, 10 (1996), 107-124.
PINTO CRESPO, Vi gilio, «La he ejía como p oblema polí ico. Raíces ideológicas e implicaciones», en Manuel REVUELTA
SAÑUDO y Ci iaco MORÓN ARROYO (eds.), El e asmismo en España, San ande , Sociedad Menéndez Pelayo,1986, pp.
289-304.
PROSPERI, Ad iano, «In oduzione», en ERASMO DA ROTTERDAM, Colloquia, Tu ín, Einaudi, 2002, pp. IX-LVIII.
RALLO GRUSS, Asunción, Coloquios ma imoniales del Licenciado Ped o de Luján, Mad id, Anejo XLVIII del Bole ín de la
Real Academia Española, 1990.
REY QUESADA, San iago del, El discu so dialógico en el cas ellano del siglo XVI: las aducciones de los Coloquios de
E asmo, esis doc o al, Se illa, Uni e sidad de Se illa, 2012.
RODRÍGUEZ SANTIDRIÁN, Ped o, «In oducción», en ERASMO DE ROTTERDAM, Coloquios, Mad id, Espasa, 2001, pp.
9-32.
RUIZ CASANOVA, José F ancisco, Ap oximación a una his o ia de la aducción en España, Mad id, Cá ed a, 2000.
RUSSELL, Pe e , T aducciones y aduc o es en la Península Ibé ica (1400-1550) , Bella e a, Se icio de Publicaciones
de la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona, 1985.
SANTOYO, Julio Césa , «Aspec os de la e lexión aduc o a en el siglo de o o español», en Julio Césa San oyo, His o ia
de la aducción: Quince apun es, León, Uni e sidad de León, 1999, pp.71-83.
SMITH, P ese ed, A key o he Colloquies o E asmus, Camb idge, Ha a d Uni e si y P ess, 1927.
THOMPSON, C aig R., The Colloques o E asmus, Chicago-Lond es, The Uni e si y o Chicago P ess, 1965.
WEINRICH, Ha ald, «Das spanische Sp achbewuß sein im Siglo de O o», en Wege de Sp achkul u , S u ga , Deu sche
Ve lags-Ans al , 1985, pp. 155-180.
© G upo de In es igación
T-1611, Depa amen o de
T aducción, UAB | Resea ch G oup
T-1611, T ansla ion Depa amen ,
UAB | G up d'In es igació T-1611,
Depa amen de T aducció, UAB