LA
CÁRCEL
BNCQUE
SE
ENCENDRÓ
EL
“QUIJOTE,
POR
E
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
|
|
4
e.
PRESIDENTE
HONORARIO
DEL
ATENEO
DE
SEVILLA
,
Es
HIJO
ADOPTIVO
DE
LA
MISMA
CIUDAD
>
E
E
INDIVIDUO
PREEMINENTE
DE
LA
REAL
ACADEMIA
SEVILLANA
E
A
DE
BUENAS
LETRAS
+
LS
A
PE
A
Discu so
leído
en
los
Juegos
Flo ales
de
Se illa
08
;
el
día
18
de
mayo
de
1916
|
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2
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3
4
ma
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STA
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N o
E
;
y
MADRID
>
TIP.
DE
LA
«REVISTA
DE
ARCHIVOS,
BIBLIOTECAS
Y
MUSEOS»
*
3
Olózaga,
1.—Telé ono
3.185
A
1910
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1]
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Y
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Ñ
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;
LA
CARCEL
A
el
“EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
«QUIJOTE»
Ob as
ce an inas
del
mismo
au o
Ce an es
y
la
Uni e sidad
de
Osuna:
es udio
his ó ico-li e a io,
(Ex ac o
del
Homenaje
á
Menéndez
y
Pelayo.)
Mad id,
1899.
Folle o
en
4.
(Ago ado.)
Ce an es
es udió
en
Se illa
(1564-1565):
discu so
leído
en
el
A eneo
y
Socie-
dad
de
Excu siones
de
la
dicha
ciudad,
en
la
solemne
inaugu ación
del
cu so
de
1900
á
1901.
Se illa,
1901.
(2.*
edición,
Se illa,
1905.)
Folle o
en
8.0
—Una
pese a.
El
Loaysa
de
“El
Celoso
ex emeño”
:
es udio
his ó ico-li e a io,
Se illa,
1901.
Un
omo
en
4.0
(Ago ado.)
En
qué
cá cel
se
engend ó
el
“Quijo e”
:
discu so
leído
an e
la
Real
Academia
Se illana
de
Buenas
Le as
el
día
8
de
mayo
de
1905.
Se illa,
1905.
En
8,0
(Ago ado.)
E
Ce an es
en
Andalucía:
es udio
his ó ico-li e a io.
Se illa,
1905.
Folle o
en
8.”
(Ago ado.)
Rincone e
y
Co adillo:
edición
c í ica,
hon ada
con
el
p emio
en
ce amen
público
ex ao dina io,
po
o ación
unánime
de
la
Real
Academia
Espa-
ñola,
é
imp esa
á
sus
expensas.
Se illa,
1905,
Un
omo
en
4.0—8
pese as.
El
“Quijo e”
y
Don
Quijo e
en
Amé ica:
con e encias
leídas
en
el
Cen o
de
Cul u a
Hispano-Ame icana.
Mad id,
1911.
Un
omo
en
8.0—z2
pese as,
El
capí ulo
de
los
galeo es:
apun es
pa a
un
es udio
ce an ino:
con e encia
leída
en
un
Cu so
de
acaciones
pa a
ex anje os,
o ganizada
po
la
Jun a
de
Ampliación
de
Es udios.
Mad id,
1912.
Folle o
en
4.—Una
pese a.
El
Ingenioso
Hidalgo
Don
Quijo e
de
la
Mancha:
edición
ano ada.
(De
la
co-
lección
de
Clásicos
Cas ellanos.)
Mad id,
1911-1913.
Ocho
omos
en
8.0—
24
pese as.
Ce an es
y
la
ciudad
de
Có doba:
es udio
p emiado
en
los
Juegos
lo ales
y
ce amen
de
aquella
ciudad.
Mad id,
1914.
Folle o
en
8.0—Una
pese a.
Nue os
documen os
ce an inos
has a
aho a
inédi os,
(Ob a
publicada
á
expen-
sas
de
la
Real
Academia
Espñola.)
Mad id,
1914.
Un
omo
en
4.—3
pese as.
No e as
ejempla es
de
Ce an es,
edición
ano ada.
(De
la
colección
de
Clásicos
Cas ellanos.)
Tomo
1.
Mad id,
1914.
En
8.0—3
pese as.
Una
joyi a
de
Ce an es,
Mad id,
1914.
Folle o
en
8.”
(Ago ado.)
Glosa
del
discu so
de
las
a mas
y
las
le as
del
“Quijo e”
:
con e encia
leída
en
el
Cen o
del
Ejé ci o
y
de
la
A mada.
Mad id,
1915.
Folle o
en
8.
(Ago ado.)
El
Caballe o
de
la
T is e
Figu a
y
el
de
los
Espejos:
dos
no as
pa a
el
“Qui-
jo e”.
(Ex ac o
del
Bole ín
de
la
Real
Academia
Española.)
Mad id,
1913.
Folle o
en
4.
(Ago ado.)
El
andalucismo
y
el
co dobesismo
de
Miguel
de
Ce an es:
discu so
leído
en
los
Juegos
Flo ales
de
Có doba
la
noche
del
24
de
mayo
de
1915.
Mad id,
1915.
Folle o
en
4."—Una
pese a.
El
Ingenioso
Hidalgo
Don
Quijo e
de
la
Mancha:
edición
c í ica
y
ano ada.
Mad id,
1916.
Tomos
1
y
11.
Toda
la
ob a
(6
omos
en
4.0),
sólo
po
sus-
c ipción,
60
pese as.
El
doc o
Juan
Blanco
de
Paz:
con e encia
leída
en
la
Asociación
de
la
P ensa
de
Mad id
la
noche
del
1.0
de
ab il
de
1916.
Mad id,
1916.
En
4.0—Una
pese a.
El
yan a
de
Alonso
Quijano
el
Bueno:
con e encia
leída
en
el
A eneo
de
Ma-
d id
el
día
5
de
ab il
de
1916,
Mad id,
1916.
En
4.—Una
pese a,
Los
modelos
i os
del
don
Quijo e
de
la
Mancha
(Ma ín
de
Quijano):
con-
e encia
leída
en
la
Unión
Ibe o-Ame icana
el
día
12
de
mayo
de
1916,
Mad id,
1916.
En
4."—1,50
pese as,
P
ERC
o
ina
asi,
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENCENDRÓ
EL
“QUIJOTE,
POR
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
PRESIDENTE
HONORARIO
DEL
ATENEO
DE
SEVILLA
HIJO
ADOPTIVO
DE
LA
MISMA
CIUDAD
E
INDIVIDUO
PREEMINENTE
DE
LA
REAL
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
Discu so
leído
en
los
Juegos
Flo ales
de
Se illa
el
día
18
de
mayo
de
1916
MADRID
TIP.
DE
LA
«REVISTA
DE
ARCHIVOS,
BIBLIOTECAS
Y
MUSEOS»
Olóxzaga,
1.—Telé ono
3.185
1916
A
RR
2
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CARAS
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3
AS
E
A
HA
AAA
pa
AL
ATENEO
DE
SEVILLA
POR
CARIÑO
Y
POR
AGRADECIMIENTO,
F ancisco
Rod íguez
Ma ín.
Y
AN
mW
PEN
|
==
e
:
Ñ
y
LY
ls
A
A
ME
e
n
ÉS
DA
p
AA
a
SEÑORA:
Rendida
y
e e en emen e
os
saludo,
á
ue
de
súb-
di o
leal
de
esa
espléndida
sobe anía
que
os en áis
y
que,
sin
deja
de
se
humana,
me ece
el
dic ado
de
di-
ina.
Os
la
o o ga on
de
consuno
la
ju en ud
y
la
be-
lleza,
mágicas
do es
que
poseéis
en
sumo
g ado
y
que
eis
como
copiadas
y
di e si icadas
en
ues a
escogida
co e
de
amo .
Gozad
en
paz
y
á
con en o
de
odos
ues-
o
en idiable
aunque
e íme o
einado;
es a
b illan e
exal ación
du a á
un
día:
lo
que
du a
la
ida
de
las
o-
sas;
pe o
su
memo ia
se á
g a a
y
pe du able,
y
einando
elizmen e
en
un
co azón
y
en
un
hoga ,
la
aca icia éis
de
po
ida,
como
á
ecue do
amado
que
no
log a
des-
anece ,
sino
que
a alo a
con
sus
melancólicos
cendales,
la
poé ica
b uma
del
iempo.
Venid
muy
en
buen
ho a
á
ese
ono
de
lo es.
Vos
llegáis
como
lozana
p ima e a,
llena
de
gen ileza
y
de
encan os;
yo
es oy
ce cano
á
desapa ece ,
como
in ie no
p óximo
á
su
in;
ecibid,
es ación
lo ecien e
y
esplen-
do osa,
la
bien enida
con
que
os
saluda
en
es e
día
de
buen
sol
el
in ie no
que
se
a,
y
quedad
aleg ando
al
mundo
con
ues a
he mosu a.
Y
aho a,
os
pido
la
enia
pa a
di igi me,
al
pa
que
14
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
siemp e
asegu ado
con
la
sola
mani es ación,
en
un
luga
educido
como
el
p esen e,
de
oda
la
belleza
y
la
g acia
de
las
muje es
de
Se illa,
en idiadas
po
las
del
mundo
en e o,
sino
ambién
una
no able
se ie
de
con e encias,
que
se
encomenda on
á
ce an is as
insignes,
maes os
consumados,
además,
en
el
di ícil
a e
de
hace
ag ada-
bles
y
ape i osos
los
u os
del
sabe ,
enjoyándolos
con
las
icas
y
elegan es
galas
del
bien
deci .
|
Die on
p incipio
á
es as
con e encias
dos
de
mis
ilus-
es
compañe os
en
el
Comi é
ejecu i o
del
Cen ena io
de
CERVANTES.
El
seño
Gómez
Ocaña,
cuyos
ele an es
me ecimien os
acaba
de
p emia
el
Gobie no
de
Su
Ma-
jes ad
o o gándole
una
senadu ía
i alicia,
dise ó
sob ia
y
elocuen emen e
ace ca
de
La
in ención
del
“Quijo e”,
con
pun os
de
is a
cien í icos
y
o iginales,
p opios
de
(quien
como
sabio
isiólogo
ha
ganado
y
dis u a
me ecida
ama
en
Eu opa
y
Amé ica.
Nues a
eg egia
paisana
doña
Blanca
de
los
Ríos
explanó
de
al
modo
el
asun o
de
su
con e encia,
Se illa
cuna
del
“Ouijo e”,
que
como
he
dicho
pocos
días
ha
en
la
Unión
Ibe o-Ame icana
de
Mad id,
no
cab ía
en
pocas
palab as
el
jus o
enca eci-
mien o
de
la
gen il
espi i ualidad
de
su
pensa
ni
de
la
galla da
y
cas iza
elegancia
de
su
deci ,
aliosas
p en-
das
á
cuya
admi ación
nos
iene
acos umb ados
con
an-
as
y
an
magis ales
ob as.
Unos
días
después,
don
Ma-
nuel
Siu o ,
á
quien
llama íamos
pedagogo
sin
pa ,
á
no
exis i ,
pa a
glo ia
de
España,
el
espe abilísimo
don
And és
Manjón,
“hizo
pasa
po
los
len es
de
su
pode oso
ce eb o”
muchos
de
los
Di e sos
pun os
de
is a
que
nos
o ece
el
“Quijo e”,
ace ando
á
deci
mul i ud
de
cosas
nue as
y
buenas;
y
como
si
odo
es o
ue a
poco
pa a
enal ece
á
CERVANTES,
el
seño
Rod íguez
Ju ado,
con
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
“QUIJOTE”
15
ERRE
A
SPA
AAN
la
maes ía
y
la
elocuencia
que
en
él
admi amos
odos,
ha
esc i o,
no
unos
me os
apun es,
como
él
los
llama
ha o
modes amen e,
sino
una
admi able
Página
ce an-
ina
de
la
his o ia
de
Se illa,
en iqueciendo
con
las
p e-
ciadas
no icias
que
exhuma
en
ella
el
ya
copiosísimo
ca -
ula io
del
P íncipe
de
los
ingenios
españoles;
y, en
in,
don
Joaquín
Hazañas,
á
quien
nues a
li e a u a
debe
alhajas
an
aliosas
como
su
edición
de
Gu ie e
de
Ce i-
na
y
su
esme adísimo
es udio
ace ca
de
Los
Ru ianes
de
Ce an es,
dise a á
de
aquí
á
pocos
días,
an
doc amen e
como
siemp e,
ace ca
de
Sancho
Panza.
Todo
es o,
po
lo
que
a añe
á
las
con e encias
ce an-
inas;
y
apa e
de
ellas,
o eciendo
una
p ueba
más
de
su
g ande
amo
á
la
ciudad
de
Bécque ,
con ibuyen
á
la
conmemo ación
hispalense
del
Cen ena io,
con
el
es eno
de
su
adap ación
ea al
de
la
no ela
Rincone e
y
Co a-
dillo,
los
he manos
Ál a ez
Quin e o,
á
quienes,
muy
á
pesa
mío,
no
puedo
hoy
dedica
ni
una
ase
de
elogio,
po que
me
lo
impide
cie a
ci cuns ancia
que
cla amen e
es á
á
ues a
is a
(1)
y,
en
in,
la
áu ea
pluma
de
don
Luis
Mon o o
ha
de
pone
digno
ema e
á
odo
lo
hecho
po
Se illa
en
es a
memo able
ocasión,
ela ándolo
en
una
c ónica,
que
se á,
como
ob a
suya,
ines imable
modelo
de
es a
sue e
de
esc i os.
Empe o,
no
odo
lo
que
hicis eis
es
bueno
pa a
ego-
cija
mi
ánimo.
Vengo
á
ues a
ciudad
cuando
casi
odo
es á
cumplido;
engo
cuando
casi
odo
es á
ya
hecho,
y
(1)
Había
de
lee ,
y,
en
e ec o,
leyó
es e
discu so,
po
cie o
magis almen e,
don
Se a ín
Ál a ez
Quin e o,
uno
de
los
dos
he -
manos
á
quienes
an as
y
an
admi ables
y
aplaudidas
ob as
ea a-
les
debe
nues a
li e a u a.
16
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
dicho,
po
quienes
á
ma a illa
saben
deci
y
hace .
¿De
qué
a a é,
po
an o,
ue a
de
es as
gene alidades
de
que
acabo
de
habla ?
¿Cómo
jus i ica é,
cómo
disculpa é
siquie a
mi
p esencia
en e
oso os,
si
llamándome
ce -
an is a
las
gen es,
y
siendo
de
odo
en
odo
ce an inos
ues os
juegos
lo ales
de
es e
año,
no
empleo
unos
mi-
nu os
en
a a
de
algún
pun o
conc e o
en
que
es én
es-
echamen e
elacionados
los
nomb es
de
CERVANTES
y
Se illa...?
Y
pensando
así,
y
pues o
á
medi a
en
ello,
ocu ióseme
que
de
cuan os
asun os
de
ese
o den
pueden
o ece se
á
la
conside ación,
no
hay
ninguno
que
iguale
en
impo ancia
al
e e en e
á
la
cá cel
en
que,
según
las
palab as
de
CERVANTES
mismo,
se
engend ó
el
lib o
p o-
ano
más
admi able
que
los
siglos
ie on:
El
Ingemoso
Hidalgo
Don
Ou jo e
de
la
Mancha.
Tema
es
és e
del
cual,
po
ía
de
ensayo,
a é
en
emo a
ocasión,
y
que
hoy
explana é,
no
sin
apo a
da os
nue os,
que
lo
hagan
lo
menos
á ido
posible.
Po que
es
ha o
conocida,
no
he
de
ela a
una
ez
más
la
his o ia
de
la
alsa
adición,
in en ada
en
el
úl-
imo
e cio
del
siglo
X 111,
según
la
cual
CERVANTES
es-
c ibió
la
p ime a
pa e
del
Ouijo e
es ando
p eso
en
A -
gamasilla
de
Alba,
en
la
cue a
de
la
casa
de
Med ano.
Es a
ábula,
pa a
la
cual
die on
p e ex o
las
es i as
com-
posiciones
poé icas
con
que
CERVANTES,
á
nomb e
de
unos
ingidos
académicos
de
la
A gamasilla,
e minó
la
men-
cionada
pa e
de
su
lib o,
sin
cae se
en
la
cuen a
de
que,
po
azones
muy
a endibles,
más
pa ece
aludi se
en
ales
e sos
á
la
A gamasilla
de
Cala a a
que
á
la
de
Alba,
es a
alsa
adición—decia—no
ha
p ospe ado
has a
hoy,
y
pa a
las
pe sonas
cul as
y
bien
en e adas,
sos ene
en
la
ac ualidad
que
el
Ouijo e
se
ideó
en
la
casa
de
Med a-
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
“QUIJOTE”
17
no,
des uida
pocos
años
ha
po
un
incendio,
es
da
pa-
en es
p uebas
de
igno ancia
ó
de
mala
e.
Asensio,
Mái-
nez,
Ca ia,
Na a o
Ledesma,
A mas,
Co ejón
y
cuan-
os
o os
han
es udiado
á
conciencia
y
sin
p ejuicios
la
ida
de
CERVANTES,
echazan
como
desp o is a
de
odo
buen
undamen o
la
idícula
adición
a gamasillesca,
máxime
cuando,
po
lo
bien
a e iguado
has a
aho a,
no
puede
a i ma se
que
el
glo ioso
ex
cau i o
de
A gel
e-
sidiese
empo ada
aleuna
en
la
Mancha,
egión
que,
sin
emba go,
conocía,
po
su
ecuen e
paso
po
ella
y
po
su
muy
epe ido
pe noc a
y
habla
con
odo
el
mundo
en
en as
y
mesones
manchegos,
al
eni
á
Andalucía
desde
Cas illa,
y
al
o na
allá.
Así,
con
azón
ha
dicho
el
in-
signe
Ca ia
que
“la
leyenda
de
la
a
es á
de
cue po
p esen e”.
Desca adas
es a
supe che ía
y
o as
de
poco
momen-
o,
y
que
asimismo
se
u die on
á
pos e io i,
e e en es
á
supues as
p isiones
de
CERVANTES
en
el
Toboso,
en
el
Quin ana
y
en
algún
o o
“luga
de
la
Mancha”,
odas
in en adas
á
la
somb a
de
las
amosas
palab as
“de
cuyo
nomb e
no
quie o
aco da me”,
he
educido
á
las
es
p e-
gun as
siguien es
la
ma e ia
de
es a
in es igación:
1.*
La
his o ia
de
Don
Quijo e
de
la
Mancha,
¿se
engend ó
en
una
cá cel?
2.*
En
caso
a i ma i o,
¿qué
cá cel
hubo
de
se
la
en
que
se
engend ó
es a
incompa able
ob a?
Y
3.*
El
P íncipe
de
nues os
ingenios
¿quiso
alu-
di
con
al
exp esión,
an ibológica
pa a
hoy,
al
ac o,
más
in e no
que
ex e no,
de
idea
ó
planea
la
p ime a
pa e
del
Ouijo e,
6
al
ex e no
y
de ini i o
de
esc ibi la,
en
odo
ó
en
pa e?
La
p ime a
p egun a
pod ía
pa ece
ociosa;
pe o
no
2
18
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
lo
es,
á
buen
segu o.
Dijo
el
inmo al
esc i o ,
en
el
p ó-
logo
del
Quijo e,
después
de
eco da
que
cada
cosa
en-
gend a
su
semejan e:
“Y
así,
¿qué
podía
engend a
el
es-
é il
y
mal
cul i ado
ingenio
mío
sino
la
his o ia
de
un
hijo
seco,
a ellanado,
an ojadizo
y
lleno
de
pensamien os
a ios
y
nunca
imaginados
de
o o
alguno,
bien
como
quien
se
engend ó
en
una
cá cel,
donde
oda
incomodidad
iene
su
asien o
y
donde
odo
is e
uido
hace
su
habi-
ación?»
Algunos
años
ha,
el
doc ísimo
hispanis a
inglés
mús e
Fi zmau ice-Kelly,
mi
ilus e
amigo,
ad i ió
en
su
excelen e
His o ia
de
la
Li e a u a
Española
que
aque-
lla
ase
bien
puede
se
un
opo,
conje u a
que
ya
mu-
cho
an es
había
apun ado
Díaz
de
Benjumea,
pa ia ca
de
los
in é p e es
eso e is as
del
Owjo e.
En
paz
sea
di-
cho
del
sabio
ca ed á ico
de
Li e pool,
c eo
con
los
más
que
la
mencionada
exp esión
debe
en ende se
á
la
le a.
Ved
po
qué
opino
así.
En e
las
cosas
que
el
supues o
A ellaneda,
au o
del
also
Ouijo e,
dijo
en
su
p ólogo
pa a
denig a
coba demen e
al
in o unado
esc i o
al-
calaíno,
disculpó
en
bu la,
jugando
del
ocablo,
los
que
u o
á
bien
llama
ye os
de
la
pa e
p ime a,
con
“ha-
be se
esc i o
en e
los
de
una
cá cel;
y
asi—añadia—
no
pudo
deja
de
sali
iznada
dellos”.
Si
hubie a
de
en ende se
opológicamen e
aquel
luga
ce an ino,
si
El
Ingemoso
Hidalgo
no
hubie a
sido
engend ado
en
una
cá cel,
así
como
suena,
CERVANTES,
que
echazó
con
nobilísima
dignidad
en
el
p ólogo
de
la
pa e
segunda
de
su
ob a
las
inju ias
de
su
encubie o
ad e sa io,
no
hab ía
dejado
pasa
sin
con adicción
ni
epulsa
aquel
ase o,
es ampado,
como
los
o os,
con
el
p opósi o
único
de
ag a ia le.
¿Qué
cá cel,
pues,
ué
aquella
en
donde
se
engend ó
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
“QUIJOTE”
19
el
lib o
más
delei oso
que
se
haya
debido
á
humano
en-
endimien o?
Hay
no icias
dignas
de
c édi o
de
es
p i-
siones
de
CERVANTES
an e io es
á
la
publicación
de
la
p ime a
pa e
del
Ouijo e:
la
p isión
que
su ió
en
la
cá cel
de
Cas o
del
Río,
po
el
o oño
de
1592,
á
causa
de
habe
enajenado
sin
pe miso,
pe o
á
a o
de
las
p o i-
siones
de
las
gale as,
cie as
anegas
de
igo
del
pósi o
ecijano;
la
que,
pa a
se
conducido
á
Mad id,
padeció
en
la
Cá cel
Real
de
Se illa,
po
espacio
casi
de
es
meses,
en
el
úl imo
e cio
del
año
1597,
po
no
habe
o malizado
ni
endido
cie as
cuen as,
ca cele ía
de
que
al
cabo
ué
suel o,
median e
ianza
de
que
i ía
á
la
Co e
á
da las
con
pago,
den o
del
é mino
de
un
mes;
y,
en
in,
o a
p isión
que
po
idén ico
mo i o,
y
ambién
á
i ud
de
mandamien o
enido
de
la
Co e,
su ió
en
la
misma
Cá -
cel
Real
en
1601,
6,
más
p obablemen e,
en
1602.
Ignó-
ase
cuán o
iempo
es u o
p eso
CERVANTES
es a
ez;
pe o,
po
indicios
que
se ía
pesado expone
en
es e
luga ,
pa ece
que
aquella
p isión
ué
más
dila ada
que
las
an-
e io es.
Á
la
Cá cel
Real
de
Se illa,
y
no
á
la
de
Cas o
del
Río,
pueblo
ce cano
á
Có doba,
y
menos
á
la
de
cual-
quie
luga ejo
de
la
Mancha,
hubo
de
e e i se
MiGuEL
DE
CERVANTES
en
el
p ólogo
de
la
mejo
de
sus
ob as:
ué
engend ada
en
una
cá cel,
“en
donde
odo
is e
uido
hace
su
habi ación”,
y
poco
uidosa
podía
se
la
de
illa
an
pequeña,
que
en
1587,
según
el
an iguo
censo
de
po-
blación
que
sacó
á
luz
don
Tomás
González,
no
pasaba
de
mil
cien o
cincuen a
y
dos
ecinos.
Bien
que
mucho
me-
nos
uidosa
que
la
cá cel
de
Cas o
del
Río
e a,
sin
duda,
la
decan ada
cue a
de
Med ano,
que,
según
el
au o
de
los
Recue dos
de
un
iaje
po
España,
enía
“seis
a as
de
longi ud
y
cua o
de
la i ud”.
No
obs an e
lo
cual,
20
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
ag egaba
cando osamen e:
“Es e
ué
el
calabozo
en
que
CERVANTES
gimió
la go
iempo,
y
donde
esc ibió
la
p i-
me a
pa e
de
su
amosa
ob a.”
Pe o,
en
ealidad
de
e dad—p egun ábame
yo—,
¿qué
quiso
da
á
en ende
el
esc i o
amenísimo
con
las
palab as
“como
quien
se
engend ó
en
una
cá cel?”
¿Que-
ía
signi ica
que
en
una
cá cel
ideó
el
asun o
de
su
no-
ela,
azó
su
plan
y
pensó
en su
desa ollo,
ó
que
en
una
cá cel
la
esc ibió,
Ó,
á
lo
menos,
comenzó
á
esc ibi la?
Don
Juan
Eugenio
Ha zenbusch,
que
con a
ien o
y
ma ea,
como
dicen,
que ía
saca
á
lo e
la
posibilidad,
y
aun
la
ce eza,
de
que
CERVANTES
es u o
p eso
en
la
cue-
a
de
Med ano,
po que
en
no
p obándose
es o
se
pa en-
izaba
se
dispa a ado
el
p epa a
ediciones
del
Quijo e
en
aquel
escond ijo,
en
donde,
según
el
imp eso
Ri a-
deney a,
“pa e
del
día
se
abajó
con
luz
a i icial”,
el
seño
Ha zenbusch—digo—cuidaba
muy
mucho,
al
co-
men a
las
consabidas
palab as,
de
ad e i
que
CERVAN-
TES
dice
que
su
Ouijo e
ué
engend ado
en
una
cá cel;
no
que
aciese
en
ella.
Y
añadió:
“Pa ece
que
nos
quiso
da
á
en ende
que
lo
ideó,
lo
azó,
lo
in en ó,
en
in,
hallándose
p eso;
no
dice
que
lo
esc ibie a
du an e
su
enca celamien o.”
Y
pocos
englones
después:
“Dice
A ellaneda,
Ó
quie e
deci ,
en
el
p ólogo
de
su
Ouajo e,
que
la
p ime a
pa e
del
de
CERVANTES
ué
esc i a
en e
los
hie os
de
una
cá cel;
pe o
en
al
cues ión
ha
de
hace
más
e
la
decla ación
de
CERVANTES
que
la
de
o o.”
Bien
pudo
el
insigne
au o
de
Los
Aman es
de
Te-
uel,
ya
que
an
de
e as,
á
lo
que
pa ece,
buscaba
la
e dad,
ene
en
memo ia
que
CERVANTES,
en
el
p ólogo
de
la
segunda
pa e
de
su
sin
pa
no ela
dijo
que
el
lib o
de
A ellaneda
se
engend ó
en
To desillas
y
nació
en
Ta-
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
“QUIJOTE”
21
agona.
Y
como
Ta agona
es
la
ciudad
en
que
ué
im-
p eso
y
salió
á
luz,
es
cla o
como
la
del
medio
día
que
po
las
palab as
“se
engend ó
en
To desillas”
ha
de
en en-
de se
ué
esc i o,
y
no
solamen e
ué
ideado
ó
azado.
Y
lo
mismo
se
debe
en ende ,
sin
duda
alguna,
la
idén ica
exp esión
e e en e
á
la
p ime a
pa e
del
Ouijo e.
Pe o,
amén
de
odo
lo
dicho,
don
Au eliano
Fe nández-Gue a,
en
la
segunda
de
las
Dos
ca as
li e a ias
publicadas
en
1867
po
él
y
po
nues o
paisano
don
José
Ma ía
Asen-
sio,
decla ó
que
en
el
siglo
x 1
no
hubo
cá cel
en
A ga-
masilla
de
Alba,
y
así,
“cuando
e a
necesa io
asegu a
algún
eo
de
impo ancia,
lo
lle aban
al
cas illo
de
Pe-
ña oya,
dis an e
dos
leguas...,
emi iendo
los
demás
á
la
illa
de
Alcáza
de
San
Juan,
cabeza
del
pa ido”.
Es á,
pues,
en e amen e
demos ado
que
el
lib o
más
amoso
en e
odos
los
de
amenidad
ué
esc i o,
ó
se
co-
menzó
á
esc ibi
al
menos,
en
la
Cá cel
Real
de
Se illa,
especie
que,
ya
como
azonable
conje u a,
ya
como
o-
unda
a i mación,
enía
leyéndose
de
un
siglo
acá
en
las
ob as
de
los
mejo es
bióg a os
de
CERVANTES.
¡La
Cá cel
Real
de
Se illa!
¿Qué
he mosa
po
de
ue a!
—dije
en
o a
ocasión—.
Ved
cómo
desc ibía
su
ex e io
en
1587
el
his o ióg a o
Alonso
de
Mo gado:
“Véese,
pues,
á
la
boca
de
la
calle
de
la
Sie pe,
po
la
pa e
de
la
plaza
de
San
F ancisco,
jun o
á
ella,
la
Cá cel
Real,
que
campea
más
que
o a
casa
y
se
deja
bien
cono-
ce
aun
de
los
más
ex anje os,
así
po
el
concu so
de
la
gen e
innume able
que
sin
cesa
en a
y
sale
po
su
p in-
cipal
pue a
á
odas
ho as
del
día
y
que
la
noche
da
luga ,
como
ambién
po
los
le e os
que
iene
en
su
g an
po -
ada, con
las
a mas
eales
y
de
Se illa.
Y
en
lo
al o,
po
ema e,
una
igu a
de
la
Jus icia,
con
una
espada
le an-
22
FRANCISCO
RODRÍGUEZ
MARÍN
ada
en
la
mano
de echa,
y
en
la
izquie da
un
peso
en-
ilado,
con
las
dos
igu as,
á
sus
lados,
de
la
Fo aleza
y
la
Templanza,
odas
es
de
bul o,
de
can e ía
lab ada.”
Pe o
po
de
den o,
¡qué
abominable
dédalo,
qué
con u-
sión
indesc ip ible!
¡Cuán o
c imen,
y
cuán a
mise ia,
y
cuán a
desg acia
en
aquel
g an
pa io
de
ein a
pasos
en
cuad o;
po
aquellas
es
pue as,
llamadas,
po
alusión
á
la
codicia
de
los
desalmados
cance be os,
la
de
o o,
la
de
pla a
y
la
de
cob e;
en
aquella
in inidad
de
anchos,
de-
nominados
aido ,
de
los
b a os,
de
la
agedia,
pes ilen-
cia,
mise able,
casa
de
Meca,
lima
so da...,
y
en e
aque-
lla
muchedumb e
copiosísima
de
eclusos,
que
de
o dina-
io
pasaban
de
mil
ochocien os...!
Inmo alizada
y
aun
glo i icada
po
CERVANTES
la
memo ia
de
nues a
an igua
Cá cel
Real,
no
huelga,
an-
es
impo a
mucho,
que
la
conozcamos
lo
mejo
posible.
Así,
no
e mina é
es e
deshil anado
discu so
sin
amplia
algún
an o
las
b e es
no icias
que
de
ella
ienen
los
cu-
iosos.
La
Cá cel
Real
de
Se illa,
cuya
eedi icación
se
había
e minado
en
1569,
es aba
si uada,
como
sabe-
mos,
en
el
luga
que
al
p esen e
ocupa
el
Cí culo
de
La-
b ado es
y
P opie a ios.
En
el
es íbulo,
jun o
á
la
en-
ada,
había,
en
un
hueco
del
mu o,
un
al a
de
Nues a
Seño a,
que
se
ce aba
con
dos
pue as,
al
ex e io
pin-
adas
de
e de,
como
dando
espe anza
á
los
que
allí
o a-
ban
po
los
eclusos;
pe o
po
lo
in e io
es aban
ep e-
sen ados
en
ellas,
asimismo
al
óleo,
y
de
mano
menos
que
mediana,
el
ma i io
de
San
He menegildo
y
Sax
Leand o,
obispo
de
Se illa.
En
el
einado
de
Felipe
TI,
los
ya
g andes
apu os
del
e a io
aca ea on
en e
o os
males
el
de
aumen a
escan-
dalosamen e
la
enajenación,
empo al
ó
pe pe ua,
de
los
LA
CÁRCEL
EN
QUE
SE
ENGENDRÓ
EL
“QUIJOTE”
23
o icios
de
la
Co ona.
Á
es o
se
debió
que,
en
i ud
de
cie o
p és amo
de
dine o
hecho
al
Rey
po
el
Duque
de
Alcalá,
es a
casa
u iese
en
empeño
el
alguacilazgo
mayo
de
Se illa;
y
como
la
alcaidía
de
la
Cá cel
Real
e a
de-
pendencia
del
alguacil
mayo ,
lo
mismo
que
los
alguaci-
lazgos
que
se
llamaban
de
la
jus icia,
de
las
en egas,
de
la
ie a
y
de
T iana,
y
el
Duque
de
Alcalá
disce nía
es os
ca gos
á
quienes
mejo
se
los
pagaban,
ino
á
sucede ,
po
lo
ocan e
á
la
dicha
alcaidía,
que
el
égimen
in e io
de
la
cá cel
llegó
á
se
al,
que
con
muchos
isos
de
azón
se
decía
que
el
alcaide
y
sus
minis os
e an
los
mayo es
delincuen es
que
había
de
pue a
aden o.
De
la
pésima
adminis ación
de
es a
cá cel
dan
no i-
cias
muy
cu iosas
y
ci cuns anciadas
las
ac as
capi ula es
de
la
Ciudad,
y
ya
en
1590
el
asis en e
de
la
misma,
habida
cuen a
de
que
“en
la
cá cel
no
ay
ni
puede
a e
la
cus-
odia
que
se
equie e
pa a
el
cas igo
de
los
deli os,
ni
na-
die
puede
cob a
su
hazienda
aunque
p enda
á
su
deu-
do ”,
po que
salían
á
la
calle
y
i ían
á
sus
anchas
cuan-
os
p esos
que ían
y
podían
comp a
la
sol u a,
pidió
al
cabildo
que
a ase
de
lo
con enien e
que
se ía
suplica
á
Su
Majes ad
que,
median e
la
en ega
del
dine o
necesa-
io
pa a
desempeña
el
dicho
o icio,
lo
cedie a
á
la
Ciu-
dad,
á
in
de
que
po
u no
lo
si iesen
sus
caballe os
ein icua os.
Tal
p oyec o
no
salió
adelan e,
y
lejos
de
co egi se,
ue on
en
aumen o
los
múl iples
abusos
ca -
cela ios,
de
los
cuales
dejó
pun ualizadas
no icias
el
pa-
d e
jesuí a
Ped o
de
León,
bien
que
ya
sabíamos
no
poco
de
ello
po
las
in e esan es
elaciones
del
p ocu ado
C is-
óbal
de
Cha es
y
po
su
amoso
en emés
de
La
Cá cel
de
Se illa,
a ibuido
á
CERVANTES
con
disculpable
e o .
Haciendo
caso
omiso
de
cien
pa icula idades
muy
cu-
Le
|
AA
+
y
A
5d
ee
Ea
p
ca
Le
«
nl
..
ey
>
p
a
d
pe
a
q
A
A
PS
ACABÓSE
DE
IMPRIMIR
ESTA
CONFERENCIA
EN
LA
TIPOGRAFÍA
DE
LA
“REVISTA
DE
ARCHIVOS,
BIBLIOTECAS
Y
MUSEOS”
EL
DÍA
31
DE
MAYO
DE
M.
CM.
XVI
,
0
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MIER
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