scieee Open visual document viewer

La cárcel en que se engendró el "Quijote" : discurso leído en los Juegos Florales de Sevilla el día 18 de mayo de 1916 / por Francisco Rodríguez Marín

Rodríguez Marín, Francisco

Full text

LA CÁRCEL BNCQUE SE ENCENDRÓ EL “QUIJOTE, POR E FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN | | 4 e. PRESIDENTE HONORARIO DEL ATENEO DE SEVILLA , Es HIJO ADOPTIVO DE LA MISMA CIUDAD > E E INDIVIDUO PREEMINENTE DE LA REAL ACADEMIA SEVILLANA E A DE BUENAS LETRAS + LS A PE A Discu so leído en los Juegos Flo ales de Se illa 08 ; el día 18 de mayo de 1916 | e 2 o - 3 4 ma ye z STA LE N o E ; y MADRID > TIP. DE LA «REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS» * 3 Olózaga, 1.—Telé ono 3.185 A 1910 " ¿ Y z : JN 1] a y 3 3 « E y , -] ee e a? | yíTO A pon [ ES N poN LE 2d aj Y l id Ñ : : ; LA CARCEL A el “EN QUE SE ENGENDRÓ EL «QUIJOTE» Ob as ce an inas del mismo au o Ce an es y la Uni e sidad de Osuna: es udio his ó ico-li e a io, (Ex ac o del Homenaje á Menéndez y Pelayo.) Mad id, 1899. Folle o en 4. (Ago ado.) Ce an es es udió en Se illa (1564-1565): discu so leído en el A eneo y Socie- dad de Excu siones de la dicha ciudad, en la solemne inaugu ación del cu so de 1900 á 1901. Se illa, 1901. (2.* edición, Se illa, 1905.) Folle o en 8.0 —Una pese a. El Loaysa de “El Celoso ex emeño” : es udio his ó ico-li e a io, Se illa, 1901. Un omo en 4.0 (Ago ado.) En qué cá cel se engend ó el “Quijo e” : discu so leído an e la Real Academia Se illana de Buenas Le as el día 8 de mayo de 1905. Se illa, 1905. En 8,0 (Ago ado.) E Ce an es en Andalucía: es udio his ó ico-li e a io. Se illa, 1905. Folle o en 8.” (Ago ado.) Rincone e y Co adillo: edición c í ica, hon ada con el p emio en ce amen público ex ao dina io, po o ación unánime de la Real Academia Espa- ñola, é imp esa á sus expensas. Se illa, 1905, Un omo en 4.0—8 pese as. El “Quijo e” y Don Quijo e en Amé ica: con e encias leídas en el Cen o de Cul u a Hispano-Ame icana. Mad id, 1911. Un omo en 8.0—z2 pese as, El capí ulo de los galeo es: apun es pa a un es udio ce an ino: con e encia leída en un Cu so de acaciones pa a ex anje os, o ganizada po la Jun a de Ampliación de Es udios. Mad id, 1912. Folle o en 4.—Una pese a. El Ingenioso Hidalgo Don Quijo e de la Mancha: edición ano ada. (De la co- lección de Clásicos Cas ellanos.) Mad id, 1911-1913. Ocho omos en 8.0— 24 pese as. Ce an es y la ciudad de Có doba: es udio p emiado en los Juegos lo ales y ce amen de aquella ciudad. Mad id, 1914. Folle o en 8.0—Una pese a. Nue os documen os ce an inos has a aho a inédi os, (Ob a publicada á expen- sas de la Real Academia Espñola.) Mad id, 1914. Un omo en 4.—3 pese as. No e as ejempla es de Ce an es, edición ano ada. (De la colección de Clásicos Cas ellanos.) Tomo 1. Mad id, 1914. En 8.0—3 pese as. Una joyi a de Ce an es, Mad id, 1914. Folle o en 8.” (Ago ado.) Glosa del discu so de las a mas y las le as del “Quijo e” : con e encia leída en el Cen o del Ejé ci o y de la A mada. Mad id, 1915. Folle o en 8. (Ago ado.) El Caballe o de la T is e Figu a y el de los Espejos: dos no as pa a el “Qui- jo e”. (Ex ac o del Bole ín de la Real Academia Española.) Mad id, 1913. Folle o en 4. (Ago ado.) El andalucismo y el co dobesismo de Miguel de Ce an es: discu so leído en los Juegos Flo ales de Có doba la noche del 24 de mayo de 1915. Mad id, 1915. Folle o en 4."—Una pese a. El Ingenioso Hidalgo Don Quijo e de la Mancha: edición c í ica y ano ada. Mad id, 1916. Tomos 1 y 11. Toda la ob a (6 omos en 4.0), sólo po sus- c ipción, 60 pese as. El doc o Juan Blanco de Paz: con e encia leída en la Asociación de la P ensa de Mad id la noche del 1.0 de ab il de 1916. Mad id, 1916. En 4.0—Una pese a. El yan a de Alonso Quijano el Bueno: con e encia leída en el A eneo de Ma- d id el día 5 de ab il de 1916, Mad id, 1916. En 4.—Una pese a, Los modelos i os del don Quijo e de la Mancha (Ma ín de Quijano): con- e encia leída en la Unión Ibe o-Ame icana el día 12 de mayo de 1916, Mad id, 1916. En 4."—1,50 pese as, P ERC o ina asi, LA CÁRCEL EN QUE SE ENCENDRÓ EL “QUIJOTE, POR FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN PRESIDENTE HONORARIO DEL ATENEO DE SEVILLA HIJO ADOPTIVO DE LA MISMA CIUDAD E INDIVIDUO PREEMINENTE DE LA REAL ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS Discu so leído en los Juegos Flo ales de Se illa el día 18 de mayo de 1916 MADRID TIP. DE LA «REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS» Olóxzaga, 1.—Telé ono 3.185 1916 A RR 2 LAA IAS TIA ¿e ie Espa Megina i LS E E o EAT ARA CARAS > M FG 3 AS E A HA AAA pa AL ATENEO DE SEVILLA POR CARIÑO Y POR AGRADECIMIENTO, F ancisco Rod íguez Ma ín. Y AN mW PEN | == e : Ñ y LY ls A A ME e n ÉS DA p AA a SEÑORA: Rendida y e e en emen e os saludo, á ue de súb- di o leal de esa espléndida sobe anía que os en áis y que, sin deja de se humana, me ece el dic ado de di- ina. Os la o o ga on de consuno la ju en ud y la be- lleza, mágicas do es que poseéis en sumo g ado y que eis como copiadas y di e si icadas en ues a escogida co e de amo . Gozad en paz y á con en o de odos ues- o en idiable aunque e íme o einado; es a b illan e exal ación du a á un día: lo que du a la ida de las o- sas; pe o su memo ia se á g a a y pe du able, y einando elizmen e en un co azón y en un hoga , la aca icia éis de po ida, como á ecue do amado que no log a des- anece , sino que a alo a con sus melancólicos cendales, la poé ica b uma del iempo. Venid muy en buen ho a á ese ono de lo es. Vos llegáis como lozana p ima e a, llena de gen ileza y de encan os; yo es oy ce cano á desapa ece , como in ie no p óximo á su in; ecibid, es ación lo ecien e y esplen- do osa, la bien enida con que os saluda en es e día de buen sol el in ie no que se a, y quedad aleg ando al mundo con ues a he mosu a. Y aho a, os pido la enia pa a di igi me, al pa que 14 FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN siemp e asegu ado con la sola mani es ación, en un luga educido como el p esen e, de oda la belleza y la g acia de las muje es de Se illa, en idiadas po las del mundo en e o, sino ambién una no able se ie de con e encias, que se encomenda on á ce an is as insignes, maes os consumados, además, en el di ícil a e de hace ag ada- bles y ape i osos los u os del sabe , enjoyándolos con las icas y elegan es galas del bien deci . | Die on p incipio á es as con e encias dos de mis ilus- es compañe os en el Comi é ejecu i o del Cen ena io de CERVANTES. El seño Gómez Ocaña, cuyos ele an es me ecimien os acaba de p emia el Gobie no de Su Ma- jes ad o o gándole una senadu ía i alicia, dise ó sob ia y elocuen emen e ace ca de La in ención del “Quijo e”, con pun os de is a cien í icos y o iginales, p opios de (quien como sabio isiólogo ha ganado y dis u a me ecida ama en Eu opa y Amé ica. Nues a eg egia paisana doña Blanca de los Ríos explanó de al modo el asun o de su con e encia, Se illa cuna del “Ouijo e”, que como he dicho pocos días ha en la Unión Ibe o-Ame icana de Mad id, no cab ía en pocas palab as el jus o enca eci- mien o de la gen il espi i ualidad de su pensa ni de la galla da y cas iza elegancia de su deci , aliosas p en- das á cuya admi ación nos iene acos umb ados con an- as y an magis ales ob as. Unos días después, don Ma- nuel Siu o , á quien llama íamos pedagogo sin pa , á no exis i , pa a glo ia de España, el espe abilísimo don And és Manjón, “hizo pasa po los len es de su pode oso ce eb o” muchos de los Di e sos pun os de is a que nos o ece el “Quijo e”, ace ando á deci mul i ud de cosas nue as y buenas; y como si odo es o ue a poco pa a enal ece á CERVANTES, el seño Rod íguez Ju ado, con LA CÁRCEL EN QUE SE ENGENDRÓ EL “QUIJOTE” 15 ERRE A SPA AAN la maes ía y la elocuencia que en él admi amos odos, ha esc i o, no unos me os apun es, como él los llama ha o modes amen e, sino una admi able Página ce an- ina de la his o ia de Se illa, en iqueciendo con las p e- ciadas no icias que exhuma en ella el ya copiosísimo ca - ula io del P íncipe de los ingenios españoles; y, en in, don Joaquín Hazañas, á quien nues a li e a u a debe alhajas an aliosas como su edición de Gu ie e de Ce i- na y su esme adísimo es udio ace ca de Los Ru ianes de Ce an es, dise a á de aquí á pocos días, an doc amen e como siemp e, ace ca de Sancho Panza. Todo es o, po lo que a añe á las con e encias ce an- inas; y apa e de ellas, o eciendo una p ueba más de su g ande amo á la ciudad de Bécque , con ibuyen á la conmemo ación hispalense del Cen ena io, con el es eno de su adap ación ea al de la no ela Rincone e y Co a- dillo, los he manos Ál a ez Quin e o, á quienes, muy á pesa mío, no puedo hoy dedica ni una ase de elogio, po que me lo impide cie a ci cuns ancia que cla amen e es á á ues a is a (1) y, en in, la áu ea pluma de don Luis Mon o o ha de pone digno ema e á odo lo hecho po Se illa en es a memo able ocasión, ela ándolo en una c ónica, que se á, como ob a suya, ines imable modelo de es a sue e de esc i os. Empe o, no odo lo que hicis eis es bueno pa a ego- cija mi ánimo. Vengo á ues a ciudad cuando casi odo es á cumplido; engo cuando casi odo es á ya hecho, y (1) Había de lee , y, en e ec o, leyó es e discu so, po cie o magis almen e, don Se a ín Ál a ez Quin e o, uno de los dos he - manos á quienes an as y an admi ables y aplaudidas ob as ea a- les debe nues a li e a u a. 16 FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN dicho, po quienes á ma a illa saben deci y hace . ¿De qué a a é, po an o, ue a de es as gene alidades de que acabo de habla ? ¿Cómo jus i ica é, cómo disculpa é siquie a mi p esencia en e oso os, si llamándome ce - an is a las gen es, y siendo de odo en odo ce an inos ues os juegos lo ales de es e año, no empleo unos mi- nu os en a a de algún pun o conc e o en que es én es- echamen e elacionados los nomb es de CERVANTES y Se illa...? Y pensando así, y pues o á medi a en ello, ocu ióseme que de cuan os asun os de ese o den pueden o ece se á la conside ación, no hay ninguno que iguale en impo ancia al e e en e á la cá cel en que, según las palab as de CERVANTES mismo, se engend ó el lib o p o- ano más admi able que los siglos ie on: El Ingemoso Hidalgo Don Ou jo e de la Mancha. Tema es és e del cual, po ía de ensayo, a é en emo a ocasión, y que hoy explana é, no sin apo a da os nue os, que lo hagan lo menos á ido posible. Po que es ha o conocida, no he de ela a una ez más la his o ia de la alsa adición, in en ada en el úl- imo e cio del siglo X 111, según la cual CERVANTES es- c ibió la p ime a pa e del Ouijo e es ando p eso en A - gamasilla de Alba, en la cue a de la casa de Med ano. Es a ábula, pa a la cual die on p e ex o las es i as com- posiciones poé icas con que CERVANTES, á nomb e de unos ingidos académicos de la A gamasilla, e minó la men- cionada pa e de su lib o, sin cae se en la cuen a de que, po azones muy a endibles, más pa ece aludi se en ales e sos á la A gamasilla de Cala a a que á la de Alba, es a alsa adición—decia—no ha p ospe ado has a hoy, y pa a las pe sonas cul as y bien en e adas, sos ene en la ac ualidad que el Ouijo e se ideó en la casa de Med a- LA CÁRCEL EN QUE SE ENGENDRÓ EL “QUIJOTE” 17 no, des uida pocos años ha po un incendio, es da pa- en es p uebas de igno ancia ó de mala e. Asensio, Mái- nez, Ca ia, Na a o Ledesma, A mas, Co ejón y cuan- os o os han es udiado á conciencia y sin p ejuicios la ida de CERVANTES, echazan como desp o is a de odo buen undamen o la idícula adición a gamasillesca, máxime cuando, po lo bien a e iguado has a aho a, no puede a i ma se que el glo ioso ex cau i o de A gel e- sidiese empo ada aleuna en la Mancha, egión que, sin emba go, conocía, po su ecuen e paso po ella y po su muy epe ido pe noc a y habla con odo el mundo en en as y mesones manchegos, al eni á Andalucía desde Cas illa, y al o na allá. Así, con azón ha dicho el in- signe Ca ia que “la leyenda de la a es á de cue po p esen e”. Desca adas es a supe che ía y o as de poco momen- o, y que asimismo se u die on á pos e io i, e e en es á supues as p isiones de CERVANTES en el Toboso, en el Quin ana y en algún o o “luga de la Mancha”, odas in en adas á la somb a de las amosas palab as “de cuyo nomb e no quie o aco da me”, he educido á las es p e- gun as siguien es la ma e ia de es a in es igación: 1.* La his o ia de Don Quijo e de la Mancha, ¿se engend ó en una cá cel? 2.* En caso a i ma i o, ¿qué cá cel hubo de se la en que se engend ó es a incompa able ob a? Y 3.* El P íncipe de nues os ingenios ¿quiso alu- di con al exp esión, an ibológica pa a hoy, al ac o, más in e no que ex e no, de idea ó planea la p ime a pa e del Ouijo e, 6 al ex e no y de ini i o de esc ibi la, en odo ó en pa e? La p ime a p egun a pod ía pa ece ociosa; pe o no 2 18 FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN lo es, á buen segu o. Dijo el inmo al esc i o , en el p ó- logo del Quijo e, después de eco da que cada cosa en- gend a su semejan e: “Y así, ¿qué podía engend a el es- é il y mal cul i ado ingenio mío sino la his o ia de un hijo seco, a ellanado, an ojadizo y lleno de pensamien os a ios y nunca imaginados de o o alguno, bien como quien se engend ó en una cá cel, donde oda incomodidad iene su asien o y donde odo is e uido hace su habi- ación?» Algunos años ha, el doc ísimo hispanis a inglés mús e Fi zmau ice-Kelly, mi ilus e amigo, ad i ió en su excelen e His o ia de la Li e a u a Española que aque- lla ase bien puede se un opo, conje u a que ya mu- cho an es había apun ado Díaz de Benjumea, pa ia ca de los in é p e es eso e is as del Owjo e. En paz sea di- cho del sabio ca ed á ico de Li e pool, c eo con los más que la mencionada exp esión debe en ende se á la le a. Ved po qué opino así. En e las cosas que el supues o A ellaneda, au o del also Ouijo e, dijo en su p ólogo pa a denig a coba demen e al in o unado esc i o al- calaíno, disculpó en bu la, jugando del ocablo, los que u o á bien llama ye os de la pa e p ime a, con “ha- be se esc i o en e los de una cá cel; y asi—añadia— no pudo deja de sali iznada dellos”. Si hubie a de en ende se opológicamen e aquel luga ce an ino, si El Ingemoso Hidalgo no hubie a sido engend ado en una cá cel, así como suena, CERVANTES, que echazó con nobilísima dignidad en el p ólogo de la pa e segunda de su ob a las inju ias de su encubie o ad e sa io, no hab ía dejado pasa sin con adicción ni epulsa aquel ase o, es ampado, como los o os, con el p opósi o único de ag a ia le. ¿Qué cá cel, pues, ué aquella en donde se engend ó LA CÁRCEL EN QUE SE ENGENDRÓ EL “QUIJOTE” 19 el lib o más delei oso que se haya debido á humano en- endimien o? Hay no icias dignas de c édi o de es p i- siones de CERVANTES an e io es á la publicación de la p ime a pa e del Ouijo e: la p isión que su ió en la cá cel de Cas o del Río, po el o oño de 1592, á causa de habe enajenado sin pe miso, pe o á a o de las p o i- siones de las gale as, cie as anegas de igo del pósi o ecijano; la que, pa a se conducido á Mad id, padeció en la Cá cel Real de Se illa, po espacio casi de es meses, en el úl imo e cio del año 1597, po no habe o malizado ni endido cie as cuen as, ca cele ía de que al cabo ué suel o, median e ianza de que i ía á la Co e á da las con pago, den o del é mino de un mes; y, en in, o a p isión que po idén ico mo i o, y ambién á i ud de mandamien o enido de la Co e, su ió en la misma Cá - cel Real en 1601, 6, más p obablemen e, en 1602. Ignó- ase cuán o iempo es u o p eso CERVANTES es a ez; pe o, po indicios que se ía pesado expone en es e luga , pa ece que aquella p isión ué más dila ada que las an- e io es. Á la Cá cel Real de Se illa, y no á la de Cas o del Río, pueblo ce cano á Có doba, y menos á la de cual- quie luga ejo de la Mancha, hubo de e e i se MiGuEL DE CERVANTES en el p ólogo de la mejo de sus ob as: ué engend ada en una cá cel, “en donde odo is e uido hace su habi ación”, y poco uidosa podía se la de illa an pequeña, que en 1587, según el an iguo censo de po- blación que sacó á luz don Tomás González, no pasaba de mil cien o cincuen a y dos ecinos. Bien que mucho me- nos uidosa que la cá cel de Cas o del Río e a, sin duda, la decan ada cue a de Med ano, que, según el au o de los Recue dos de un iaje po España, enía “seis a as de longi ud y cua o de la i ud”. No obs an e lo cual, 20 FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN ag egaba cando osamen e: “Es e ué el calabozo en que CERVANTES gimió la go iempo, y donde esc ibió la p i- me a pa e de su amosa ob a.” Pe o, en ealidad de e dad—p egun ábame yo—, ¿qué quiso da á en ende el esc i o amenísimo con las palab as “como quien se engend ó en una cá cel?” ¿Que- ía signi ica que en una cá cel ideó el asun o de su no- ela, azó su plan y pensó en su desa ollo, ó que en una cá cel la esc ibió, Ó, á lo menos, comenzó á esc ibi la? Don Juan Eugenio Ha zenbusch, que con a ien o y ma ea, como dicen, que ía saca á lo e la posibilidad, y aun la ce eza, de que CERVANTES es u o p eso en la cue- a de Med ano, po que en no p obándose es o se pa en- izaba se dispa a ado el p epa a ediciones del Quijo e en aquel escond ijo, en donde, según el imp eso Ri a- deney a, “pa e del día se abajó con luz a i icial”, el seño Ha zenbusch—digo—cuidaba muy mucho, al co- men a las consabidas palab as, de ad e i que CERVAN- TES dice que su Ouijo e ué engend ado en una cá cel; no que aciese en ella. Y añadió: “Pa ece que nos quiso da á en ende que lo ideó, lo azó, lo in en ó, en in, hallándose p eso; no dice que lo esc ibie a du an e su enca celamien o.” Y pocos englones después: “Dice A ellaneda, Ó quie e deci , en el p ólogo de su Ouajo e, que la p ime a pa e del de CERVANTES ué esc i a en e los hie os de una cá cel; pe o en al cues ión ha de hace más e la decla ación de CERVANTES que la de o o.” Bien pudo el insigne au o de Los Aman es de Te- uel, ya que an de e as, á lo que pa ece, buscaba la e dad, ene en memo ia que CERVANTES, en el p ólogo de la segunda pa e de su sin pa no ela dijo que el lib o de A ellaneda se engend ó en To desillas y nació en Ta- LA CÁRCEL EN QUE SE ENGENDRÓ EL “QUIJOTE” 21 agona. Y como Ta agona es la ciudad en que ué im- p eso y salió á luz, es cla o como la del medio día que po las palab as “se engend ó en To desillas” ha de en en- de se ué esc i o, y no solamen e ué ideado ó azado. Y lo mismo se debe en ende , sin duda alguna, la idén ica exp esión e e en e á la p ime a pa e del Ouijo e. Pe o, amén de odo lo dicho, don Au eliano Fe nández-Gue a, en la segunda de las Dos ca as li e a ias publicadas en 1867 po él y po nues o paisano don José Ma ía Asen- sio, decla ó que en el siglo x 1 no hubo cá cel en A ga- masilla de Alba, y así, “cuando e a necesa io asegu a algún eo de impo ancia, lo lle aban al cas illo de Pe- ña oya, dis an e dos leguas..., emi iendo los demás á la illa de Alcáza de San Juan, cabeza del pa ido”. Es á, pues, en e amen e demos ado que el lib o más amoso en e odos los de amenidad ué esc i o, ó se co- menzó á esc ibi al menos, en la Cá cel Real de Se illa, especie que, ya como azonable conje u a, ya como o- unda a i mación, enía leyéndose de un siglo acá en las ob as de los mejo es bióg a os de CERVANTES. ¡La Cá cel Real de Se illa! ¿Qué he mosa po de ue a! —dije en o a ocasión—. Ved cómo desc ibía su ex e io en 1587 el his o ióg a o Alonso de Mo gado: “Véese, pues, á la boca de la calle de la Sie pe, po la pa e de la plaza de San F ancisco, jun o á ella, la Cá cel Real, que campea más que o a casa y se deja bien cono- ce aun de los más ex anje os, así po el concu so de la gen e innume able que sin cesa en a y sale po su p in- cipal pue a á odas ho as del día y que la noche da luga , como ambién po los le e os que iene en su g an po - ada, con las a mas eales y de Se illa. Y en lo al o, po ema e, una igu a de la Jus icia, con una espada le an- 22 FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN ada en la mano de echa, y en la izquie da un peso en- ilado, con las dos igu as, á sus lados, de la Fo aleza y la Templanza, odas es de bul o, de can e ía lab ada.” Pe o po de den o, ¡qué abominable dédalo, qué con u- sión indesc ip ible! ¡Cuán o c imen, y cuán a mise ia, y cuán a desg acia en aquel g an pa io de ein a pasos en cuad o; po aquellas es pue as, llamadas, po alusión á la codicia de los desalmados cance be os, la de o o, la de pla a y la de cob e; en aquella in inidad de anchos, de- nominados aido , de los b a os, de la agedia, pes ilen- cia, mise able, casa de Meca, lima so da..., y en e aque- lla muchedumb e copiosísima de eclusos, que de o dina- io pasaban de mil ochocien os...! Inmo alizada y aun glo i icada po CERVANTES la memo ia de nues a an igua Cá cel Real, no huelga, an- es impo a mucho, que la conozcamos lo mejo posible. Así, no e mina é es e deshil anado discu so sin amplia algún an o las b e es no icias que de ella ienen los cu- iosos. La Cá cel Real de Se illa, cuya eedi icación se había e minado en 1569, es aba si uada, como sabe- mos, en el luga que al p esen e ocupa el Cí culo de La- b ado es y P opie a ios. En el es íbulo, jun o á la en- ada, había, en un hueco del mu o, un al a de Nues a Seño a, que se ce aba con dos pue as, al ex e io pin- adas de e de, como dando espe anza á los que allí o a- ban po los eclusos; pe o po lo in e io es aban ep e- sen ados en ellas, asimismo al óleo, y de mano menos que mediana, el ma i io de San He menegildo y Sax Leand o, obispo de Se illa. En el einado de Felipe TI, los ya g andes apu os del e a io aca ea on en e o os males el de aumen a escan- dalosamen e la enajenación, empo al ó pe pe ua, de los LA CÁRCEL EN QUE SE ENGENDRÓ EL “QUIJOTE” 23 o icios de la Co ona. Á es o se debió que, en i ud de cie o p és amo de dine o hecho al Rey po el Duque de Alcalá, es a casa u iese en empeño el alguacilazgo mayo de Se illa; y como la alcaidía de la Cá cel Real e a de- pendencia del alguacil mayo , lo mismo que los alguaci- lazgos que se llamaban de la jus icia, de las en egas, de la ie a y de T iana, y el Duque de Alcalá disce nía es os ca gos á quienes mejo se los pagaban, ino á sucede , po lo ocan e á la dicha alcaidía, que el égimen in e io de la cá cel llegó á se al, que con muchos isos de azón se decía que el alcaide y sus minis os e an los mayo es delincuen es que había de pue a aden o. De la pésima adminis ación de es a cá cel dan no i- cias muy cu iosas y ci cuns anciadas las ac as capi ula es de la Ciudad, y ya en 1590 el asis en e de la misma, habida cuen a de que “en la cá cel no ay ni puede a e la cus- odia que se equie e pa a el cas igo de los deli os, ni na- die puede cob a su hazienda aunque p enda á su deu- do ”, po que salían á la calle y i ían á sus anchas cuan- os p esos que ían y podían comp a la sol u a, pidió al cabildo que a ase de lo con enien e que se ía suplica á Su Majes ad que, median e la en ega del dine o necesa- io pa a desempeña el dicho o icio, lo cedie a á la Ciu- dad, á in de que po u no lo si iesen sus caballe os ein icua os. Tal p oyec o no salió adelan e, y lejos de co egi se, ue on en aumen o los múl iples abusos ca - cela ios, de los cuales dejó pun ualizadas no icias el pa- d e jesuí a Ped o de León, bien que ya sabíamos no poco de ello po las in e esan es elaciones del p ocu ado C is- óbal de Cha es y po su amoso en emés de La Cá cel de Se illa, a ibuido á CERVANTES con disculpable e o . Haciendo caso omiso de cien pa icula idades muy cu- Le | AA + y A 5d ee Ea p ca Le « nl .. ey > p a d pe a q A A PS ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTA CONFERENCIA EN LA TIPOGRAFÍA DE LA “REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS” EL DÍA 31 DE MAYO DE M. CM. XVI , 0 E A y Ll MIER le A y a e, 1 ? EIA Ñ $ ESO ARAYA ' A EI een do h IN e dE yq ln