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Diario de un viaje a Oriente...

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Diario de un viaje a Oriente...

Author: Moreno de la Tejera, Vicente
Publisher: Madrid : Administración, 1887
Year: 1887
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8124e72f-c668-4ac1-b664-37499fa11131/download
DIARIO
DE
ARGEL, ÑAPOLES, POMPEYA
YEL VESUBIO, SICILIA, GRECIA, EL ARCHIPIELAGO,
TURQUÍA YEGIPTO.
Viaje Tc iiicado áDo aloae la aga a
de gue a •> A apiles»
POS
'DOS VICENTE MORENO DE LA TEJERA.
ADMINISTRACION:
calle del mesón de pa edes, núm. 100.
jVLuAXDIFIITD.
o
Es p opiedad de Manuel Ma -
•.inez7 ynadie, sin su consen i-
mien o. pod á eimp imi la.
Queda hecho el depósi o que
..ma ea la ley.
Imp. de Manuel Mak inez, Mesen de Pa edes, 100.
Al ILUSTRÍSISO SMOR
D, IGNACIO GARCÍA DE TUSELA,
CAPITAN DE NAVIO DE PRIMERA CLASE.
Dígnese Y. ,amigo mió ,admi i es as páginas. En la
p ime a debe igu a su nomb e, el nomb e del dis inguido
ma ino que con an o acie o mandaba la aga a A apiles
en la excu sión áque es e lib o se e ie e
.
Hace seis años no hubie a osado dedica áY. mi ob a.
Es e ac o liubié ase podido in e p e a des a o ablemen e
pa a mí. En onces e a Y. mi je e. Hoy que, e i ado hace
iempo del se icio de la A mada, me consag o solo den-
o de mi humilde ylimi ada es e a de acción al cul i o de
las ciencias yde las le as, es a dedica o ia no puede signi-
ica o a cosa que un público es imonio de a ec o que se
complace en ibu a le su admi ado yamigo,
•Ck nU JU m A a %«ui.

ma mmm &
:>/ id sg o . A ac ka i ia
!.:l -í¡;: _¡ .; >•:.> 'ú- ..:•« o iia .
Li &aiUii) i a 9-;ua;C:: io y'áiílOíí U¿ . w i'UíSínq
;i:s «í- sis^ s ñ B ísbM li elwoi; o i:», í*oo o: Ponhsaí
o*-í ?íio :üa o ídií sJeo i *a¿.. ji i i^ > ::
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-i )' jíiiM h '
INTRODUCCION.
CARTAS ÁUN AMIGO.
I.
Con una candidez que e hon a, que ido amigo,
me di iges los más du os epí e os, inc epándome
po lo que llamas mi indolencia. Solo siendo an mi
amigo puedes a a me an mal, yhab é de pe do-
na e en g acia siquie a de u buena in ención.
¿Po qué no doy ála luz pública mis iajes? Más
cándido que ú ue a yo si lo in en a a. Igno as que
mis iajes ni conmue en ni in e esan, lo que e ex-
plica ás ácilmen e con que e diga que ni me ha
sucedido ninguna ex ao dina ia a en u a, ni me
place in en a la. No he isi ado países desconocidos
óigno ados, ni he luchado con ibu ones ni caima-
nes, ni p esenciado descomunales ba allas en e
sal ajes, ni he cazado leones, ni he nau agado nun-
ca ni desca ilado siquie a. No soy capaz de in en-
VIII INTRODUCCION.
a como A ago en su Vuel a al mundo, ni de poe-
iza has a lo más p osaico como Lama ine en su
Viaje aO ien e,ni de soña como Cas ela en sus
Recue dos de I alia. He enido la desg acia de se
en mis iajes an ealis a como idealis a me hicie-
on las ob as pu amen e imagina i as, ácuya lec-
u a me en egué con an o a an en o o iempo, y
habiendo isi ado muchos pueblosjdi e sos países,
yhabiéndolos is o sin las galas de la poesía, sin
el encan o de lo ideal, ales como son yno como
ue on (ó como al ez no ue on nunca) hab ía de
p esen a los bajo un p isma demasiado e dade o
pa a que ue a ag adable.
El soñado de aldea que mi a ence ado el cí -
culo de su ida en la es echa supe icie de su a-
lle, que encuen a una ab umado a mono onía en
aquellos á boles, en aquellos mon es, en aquel ia-
chuelo que es á iendo desde su niñez; se inge en
su acalo ada an asía mundos desconocidos, llenos
de luz, llenos de encan o, ya as ado po el é i-
go que le domina, buscando imp esiones nue as
en el nue o mundo que ha soñado, abandona sus
hoga es yse anza al o bellino de la ciudad, doñ-
ee ap ende, ácos a de dolo osos desengaños, que la
ealidad de ia ida es á exen a de poesía en la ciu-
dad 2/ en la aldea, que esos mundos ideales exis en
solo en la men e yse disipan como las somb as al
despe a de un sueño.
Dei mismo modo el misán opo que huye de la
ciudad po que le as ixia su a mós e a, yle a u de
su uido yle a iga su e e no mo imien o, yle can-
INTRODUCCION. IX
san sus cos umb es, yle abu en sus ies as, en-
cuen a en el educido pueblo, donde p e ende ba-
ila descanso, la o iciosidad del cu a ódel alcalde
que le ab uma, yla chismog a ía de los ecinos y
la cu iosidad empalagosa de las muje es, ysale al
campo, ycu ido po el sol ópo el ió, pe seguido
po el pe o de ganado, moles ado po los insec os,
busca en ano e ugio yaislamien o, yse acue da
con delei e de su casa ysu amilia que en mal ho a
abandonó
.
Yo, en o o iempo, u e algo del soñado ydel
misán opo, yno sólo la ciudad, sino la pa ia don-
de. nací, me pa ecia es echo cí culo pa a mis aspi-
aciones. Su ciencia, sus. a es, sus cos umb es, su
na u aleza a iada con sus he mosas pe spec i as,
su ege ación, sus bosques, sus llanu as, sus mon-
añas, sus. ios, sus manan iales, odo me pa ecia po-
b e, pequeño, mezquino, aquí ico al lado de los en-
can ados países que yo soñaba. Yo eia o os mun-
dos do ados de una ege ación gigan e y igo osa,
de mon añas inaccesibles, de animales ex años; yo
eia ios espumosos, a onado as cascadas, países
deslumb ado es, ciudades sobe bias ymonumen-
ales; ela o as ci ilizaciones, o as cos umb es,
o a na u aleza con nue as lo es ya monías nue-
as, ype dido en es e o bellino de ascinado es
sueños, exclamaba deli an e:—El homb e es cosmo-
poli a; el mundo es el inmenso lib o de la Na u a-
leza; cada pueblo, cada localidad es una página;
eco amos es as páginas si que emos lee es e li-
b o sac osan o.—¡Geno a, Nápoles, Pompeya, el
.zo oo ;JCnxzi
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CAPÍTULO PRIMERO.
LA FSAGATA C'AEAPILES»
En ios p ime os dias de Mayo dei año 1871 en-
con ábase la escuad a española del Medi e áneo
ondeada en el he moso pue o de Ba celona.
Besde la mu alla del Ma podían e se cua o
magní icas aga as, ama adas al muelle del Su :
¿a Numancia
,
de aspec o mages uoso lleno ála pa
de g acia po el colo blanco de sus ila e es y e-
ma es que con as a- con la neg- a mole de su pode-
osa ba e ía; la Villa de Mad id, de elegan e yes-
oel o co e yal o apa ejo; la Ílendez-Nuñez (an-
í¡gua Resolucim), con su educ o blindado; yúl i-
mamen e la A apiles, al i a ygue e a con sus po -
gas pin adas de ojo sob e ondo neg o.
Dejemos las es p ime as á-las que bas a pa a
18 dia io db un iaje áo ien e.
su jus o yuni e sal enomb e con los glo iosos e-
cue dos del Callao. „,
Nos encon amos ábo do de la A apiles. Has a
noso os llegan los agos umo es de la populosa
ciudad que i e, no sabemos si de endida óamena-
zada cons an emen e po el Monjuicb. El sol p óxi-
mo áocul a se lanza sus úl imos o en es de luz
sob e el imponen e cas illo yel animado pue o,
que en odas di ecciones se é c uzado po nume o-
sos ylige os bo es con sus blancas elas des-
plegadas pa a ap o echa la b isa de la a de. Los
o iciales de la escuad a se ap esu an ábaja a ie -
a donde los encan os de la ciudad les p opo cio-
na án jus a compensación álos aza es yla mono-
onía 'de la ida del ma . Sin emba go, los déla
A a-piles,en ez de imi a ásus compañe os, se en-
cuen an, en su mayo ía, eunidos en la oldilla dei
buque. Algo muy g a e debe sucede ábo do. Po-
cos dias hace que es a aga a llegó al pue o p o-
ceden e de Tánge , yna u al pa ecía que sus i-
pulan es desea an dis u a de las di e siones y
a ac i os que se encuen an en Ba celona.
Lo que sucede no es g a e: pe o es es año. Los
o iciales, muy ásu sa is acción, se en e enidos po
un debe de galan e ía. Acaba de llega ábo dóla
esposa del comandan e, la dis inguida seño a do-
ña Fe nandina Casa iego de Tudela, yes p eciso
hace le los hono es del ba co. Dícese que la escua-
d a pe manece á en el pue o de Ba celona du an-
e odo el e ano, yes o ha mo ido sin duda ála se-
ño a del comandan e áemp ende el iaje. Los oñ-
19
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
dales la o ecen sus espe os que ella aco-e con es
quie a amabilidad. En amenajag adable con e sé
Ti.
beT’cuand<,p000 aníes de -i
bande a, {lj la aga a capi ana llama ásu bo do
po med n de los galla de es de señales al coman-
dan e de la A apzles. Acude es e al llamamien o^
en un bo e se aslada ála Villa de Mad id.
Su eg eso es espe ado con impaciencia. Vuel e
po in, yan es de llega ála oldilla se le é co-
munica o denes al o icial de gua dia. Se eúne á
su seño a yp onuncia una sola ase:
—Aos amos.
dónde? p egun a Fe nandina con oz é-
mula, mien as su os o palidece.
—A A gel.
—¿Cuándo?
—Muy p on o.
Mad id?
0^ em°S iempo Pa a dispone mi eg eso á
,,7y°h&J iemP° Pa a dispone nada. Mañana al
amanece salimos.
áe e?0'G
i
S °’ C0Q 1S ac i idad P odigiosa que ca-
!,
lzaal b Tudela, comenzó áocupa se de los
i-‘ epa an os de ma cha.
Inusi ada animación se p esen a ábo do en es-
os casos.
n^iandes Ianchon.es ca gados unos de agua pa a
a
aa ai c'ibes, o os de ca bón, o os de í e es
can a103 cos^dos del buque, ymien as unos
-) Maniob a que ge p ac ica áia í nos e del sol.
*20 dia io de un iaje áo ien e.
de de alles que ue a p olijo e™ a¿
i --» +»n o an ienen los bo es de lo» epos e
o4a es gua dias-ma inas ,maquinis as y
^ anza p ocu an p o ee se de odo !o necesa io,
T¡n medio de es a animación hácense comen a ios
de la du ación yobje o del iaje. ^
Po es a ez el obje o lo sabemos odo=.
Dis aídas las ue zas ancesas de ia A gelia,co
„0 i o de la gue a anco-p usiana, lian ap o e-
ladola ocasión las Rabilas on e izas pa a insu -
ecciona se con a el gobie no ancés.
Lle amos, pues, la misión de de enae , eca»o
necesa io, los in e eses españoles en k ge~
^
~En e a la noche se pasa en es os p epa a i os,
klas cua o de la mañana, cuando una incie * -
c epuscula iñe apenas de ca mín el mde pm
O ien e asgando las somb as de lanoche,póne e
¿ eo en mo imien o, ydejando ála de echa ia al a
mon aña donde el Monjuich se asien a, salimos de
mie o de Ba celona. ^
1
El iempo se p esen a apacible, la ma lian* ./
’espejado el cielo. ,
Na egando con lige a b isa de p oa, poca^ ^
as desunes de nues a sáuaa dejamos po¡ »
cae la a de quedamos so p endíaos Tiendo
áia oldilla ála seño a del comandan e.
dia io de un iaje áo ien e. n
El que na ega en un ba co de gue a se acos-
umb a a odos los espec áculos de la na u aleza y
nada le asomb a. El cielo con sus nubes de cap i-
chosas o mas ycon o nos es oneados ysus enóme-
nos eléc icos, la ie a con sus bellos pano amas,
sus islas, mon añas y olcanes, la ma con sus en-
c espadas olas ysus pa o osos ugidos, odo se p e-
sen a ásu is a, yde ai modo se acos umb a áes-
os espec áculos anquilos ó e ibles que llega á
con empla los al ez con indi e encia.
Pe o lo que ha is o pocas eces, lo que le llena
de asomb o yes añeza es la g a a p esencia de una
seño a ábo do.
Figu aos una isla cubie a de olcanes que o-
mi an uego, desolación ymue ey se ab da de o-
sas que embalsaman la a mós e a; igu aos un san-
g ien o comba e en el cual se oye a al pa del ue-
no de los cañones ylos lamen os de las íc imas los
sen imen ales aco des de una melodía i aliana; igu-
aos los mayo es absu dos, yaún así no llega eis
á o ma idea del es año con as e que o ma eí sem-
blan e dulce ysua e de una muje al lado de an os
os os a ezados, su igu a g aciosa, delicada yes-
bel a en medio de sables yhachas de abo daje, de
usiles ycañones y an os o os ins umen os de
mue e, su oz a gen ina en e es as oces oncas y
a oniles.
¿Qué iene la muje en sus ojos, en su oz, en su
igu a, en su sé en e o que con su p esencia solo
embellece yllena de encan o cuan o le odea?
Así nues os ba co no es ya solo una somb ía

22 dia io de un iaje áo ien e.
máquina de gue a. Sin pe de en mages ad ha ga-
nado en encan o desde que si e de albe gue ala be-
lleza yla i ud.
El comandan e de la A apiles, escla o siemp e
de su debe , ocupóse de los p epa a i os de iaje de
la aga a yno le quedó iempo pa a dispone el
eg eso áMad id de su seño a. Es a, pue^, no u o
o o emedio que aslada ábo do su equipaje, y
con iada en que la misión que áA gel nos lle a du-
a á poco, emp ende con noso os la pe eg inación
po los ma es.
El ba co que nos conduce, de cons ucion in-
glesa, es una he mosa aga a de esbel o po e, ino
apa ejo ypode oso blindaje. Sus condiciones ma i-
ne as son excelen es. Su anda es ápido. En buenas
condiciones de ma y ien o a anca doce millas.
Sus balances no an iolen os como son po lo ge-
ne al los de odos los buques blindados. Maniob a
ála ela con la misma p ecisión que ei mejo buque
de m de a. Con un anda de cinco millas ha i ado
po a an e en cua o minu os, di igiendo la manio-
b a el en endido o icial D. Manuel Alemán (1).
El cas illo, la aldilla, el combés, la ba e ía, el
sollado, los cama o es, odo es espacioso yelegan-
e. Los g i os pa a inunda cualquie pun o del ba -
co en caso de incendio, es án admi ablemen e dis-
ibuidos; la despensa, los pañoles, la bo ica, las
dos en e me ías (una en el sollado pa a comba e y
(1) Vi a po a an e es i a en con a del Tien o.
DIARIO DE ÜN TIAJE ÁORIENTE.
o a en cubie a, debajo del cas illo, pe ec amen e
en ilada) odos los se icios, odos los de alles, en
in, se encuen an ála al u a de los úl imos ade -
lau os.
Sabido es que los ba cos blindados, po su poca
en ilación, no eúnen las condiciones hig-iénicas
necesa ias pa a la salud de sus ipulan es. De es a
egla se excep úa la aga a A apiles. En más de
dos años que pe maneció ásu bo do el que es as
lineas esc ibe, no u o ocasión de p esencia la is -
íísima ce emonia de a oja un cadá e al agua.
Rés ame expone , pa a que puedan mis lec o es
o ma idea de la A apiles, sus dimensiones, peso,
ue za ya illado, que son como sigue
:
Eslo a (longi ud) 85.00 me os.
Manga (la i ud) 16.48 id.
Pun al (al u a) 7.84 id.
Desplazamien o 5.468 oneladas.
Fue za de máquina. ...800 caballos.
Espeso del blindaje. ..12 cen íme os.
A ille ía,.
Dos cañones de á300, A ms ong.
Cua o de á180, idem.
Diez de 20 cen íme os, núm. 2.
Es os en ba e ía, yademás uno de 180, A ms-
ong, colisa de p oa en el cas illo.
-Tal es el ba co que, bajo el mando de D. Igna-
cio Ga cía de Tudela, á á ep esen a en A gel
los in e eses de España.
CAPÍTULO II.
ABSEL.
Amanece un dia cla o yse eno. El sol se ele a
mages uoso en un cielo sin nubes. La ma . lige a-
men e izada áimpulsos de la b isa que oza su su-
pe icie, o ma en la c es a de las pequeñas olas
copos de blanca espuma.
Las a es que c uzan el espacio nos anuncian la
p oximidad de la cos a, yen e ec o, álas nue e de
la mañana emos ie a co ida po la p oa. Dis ín-
guese al in la ciudad de A gel, asen ada, ómejo
dicho, escalonada en la e ien e de ondosos
mon es.
Al en a en la ancha bahía con emplamos en o-
da su ex ensión el bello pano ama que la ciudad
p esen a.
En una as a planicie al pié de los mon es, yen
la e ien e de es os, como si quisie an escala su
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIEXTE
.
25
cima, ag úpanse yescalóaanse las casas de blan-
cu a deslumb ado a, en cap ichoso an i ea o, des-
acándose sob e ellas las cúpulas de los emplos
c is ianos ylos mina e es de las mezqui as, ce an-
do el cuad o po odas pa es una e de, lozana y
pode osa ege ación.
Bajemos á ie a. Pisemos esa ab asada ie a
de A ica donde se le an ó la sobe bia Ca ago dis-
pu ando áBoma la sobe anía del mundo. Visi emos
esa o gullosa ciudad de A gel, cuyos ma inos,
po an o iempo e o de los na egan es, osados
ue on en pleno siglo x i ásaquea los pueblos, de
las cos as de España.
Las Có es de 1559 decían áFelipe II:
«Las ie as ma í imas se hallan incul as yb a-
bas ypo lab a ycul i a , po que ácua o ócin-
co leguas del agua no osan las gen es es a , yassi
se han pe dido ypie den las he edades que solian
lab a se en las dichas ie as, y odo el pas o y
ap o echamien o de las dichas ie as ma í imas y
las en as de Vues a Magos ad po es o ambién se
disminuyen, yes g andísima ignominia pa a es os
einos que una on e a, sola como A gel pueda
hace yhaga an g an daño yo ensa á oda Es-
paña.» (1)
Pe o no pod emos ya, po o una, o ma idea
de la iqueza ydel pode de es e pueblo de pi a as.
Su o gullo ué domeñado, aba ida su sobe bia, y
(1) Véase Apu-n es pa a la ida de Felipe II, po D. Caye ano Man-
ique;
32 DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE.
ee, í olos ylige os, no desmien en es e ca ác e
en sus p ác icas eligiosas. He asis ido áuna un-
ción de la ca ed al yquedé so p endido al e un
nume oso g upo de muchachos, es idos, con b i-
llan es colo es, no sé si de monaguillos óde másca-
as, que al oque de la campanilla yal compás de
una o ques a, mo íanse, gi aban yma chaban con
la misma p ecisión que un pelo ón de eclu as. Ve -
dade amen e e a g acioso el espec áculo que exci-
aba más de una ez la hila idad de la concu encia
que ijaba su a ención en es o, ol idando la se e i-
dad de las aus e as p ác icas del ca olicismo.
Bien mi ado al ez engan azón los anceses.
Es más bello ei que llo a , yes mas g a o di e -
i se que empeña se en e el mundo como un a-
lle de lág imas.
Po eso en A gel no al an esas di e siones áque
an a icionados se mues an los anceses, yasi co-
mo du an e el dia hemos is o la mezqui a, la si -
nagoga yla ca ed al, si po la noche eco emos la
población, ála luz de los meche os de gas, encon-
amos más de un ca é- can an e donde se ep esen-
an aude illes óza zuelas bu as, donde oímos epi-
g amá icas canciones, calembu ges de colo subido,
ydonde se baila el siemp e aplaudido can-can.
jlás de una ez, ála salida ópues a del sol, he
eco ido los al ededo es de la ciudad. Vo puede
da se nada más bello. Encuén anse mon es on-
dosos, in incadas sel as donde las plan as ylas
lo es más ex añas b o an ai acaso, he mosos bos-
ques yamenos alles poblados de casas de campo.

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. a;
Po odas pa es una ege ación pode osa, una na-
u aleza sal aje, un pano ama pin o esco, a iado
yencan ado .
En los ex emos de la ciudad, deliciosos paseos,
como ei ja dín Ma engo, que en la gas alamedas
co adas aquí yallí po plazas ymese as con uen-
es y ús icos cenado es, odea en cap ichosos espi-
ales un pin o esco ce o. En las ce canías delicio-
sos si ios de ec eo, como San Eugenio, con bellísi-
mos ja dines yPun a Pescada, donde ála o illa de
ma ybajo la esca somb a de los á boles se si en
en modes as ondas, e escos ycomidas.
¿Quien en A gel no ecue da la ama ga des en-
u a del Manco de Lepan o, de ese genio gigan e
cuyo ecue do i i á e e namen e po sus ob as en
la conciencia de la humanidad? En la cos a, yádis-
ancia del pue o, dicese que exis e una g u a, de
cuya si uación nadie ace ó áda me no icia exac a,
en la cual se albe gó Ce an es en una de sus en a-
i as de e asión, hio pude ce cio a me de la exis en-
cia de la g u a; pe o ¡cuan as eces, desde lo al o del
ja din Ma engo, al con empla á is a de pája o la
ciudad ysus al ededo es acudía ámi men e el e-
cue do del sublime au o del Quijo e! ¡Con cuán a
ama gu a, con qué is eza an in ini a con empla-
ían sus ojos es as Gos as, es os ce os yesas azu-
ladas y anquilas aguas que le sepa aban de su
pa ia que ida, de su pa ia, que le gua daba, en
ecompensa de la glo ia que él le o ecie a, no mé-
nos dolo es ypesa es quedos su idos en su la go y
is e cau i e io!
3
34 DIARIO DE UJs VIAJE ÁORIENTE.
Es os ce os, es os mon es, es as sel as, es a
ciudad yes as aguas que con emplo, es a a icana
ie a que mis piés huellan, son las mismas sel as,
los mismos espec áculos que con empló el is e
cau i o, es la misma ab asada ie a que al ez
humedeció con sus lág imas.
Es la his o ia de odos los pueblos, es la his o-
ia de la humanidad .Los após oles de la idea no ie -
nen o a ecompensa que el ma i io. Desde béneca
has a Guiñeo, desde A ís ides áColon, la his o ia de
la ciencia yla i ud con lág imas es á esc i a.
Dejando es os ecue dos yconside aciones, exa-
minemos la ac ual si uación de A gel.
Ex aídas ue zas ancesas, como an e io men-
e queda expues o, con mo i o de la gue a anco-
p usiana, insu eccioná onse algunas kabilas con-
a el gobie no ancés.
T a ó el gobie no de en ia e ue zos, yal sali
las opas de Ma sella hubie on de suspende su em-
ba que pa a acudi áLyon, donde nue os as o -
nos complicaban más ymás la di ícil yc í ica si ua-
ción de F ancia.
Ocho mil homb es o man hoy el ejé ci o de A -
gelia, ycon an escasas ue zas hay que a ende á
la de ensa de las poblaciones yácon ene la osadía
de los insu ec os. A dua es la emp esa, ypo hoy
opieza con di icul ades.
Los mo os eco en el e i o io a gelino come-
iendo oda clase de desmanes. Fue a de los g an-
des cen os de población no hay segu idad algmna.
En la misma capi al es hoy pelig oso a iesga se
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 35
en las anas llo as de la noche ápasa po los ba ios
que los mo os ybeduinos habi an.
Un cue po de eje ci o ancés iene su campa-
men o ácua o leguas de A gel, ymás de una ez
se na is o a acado po el enemigo, yaunque haya
sido és e echazado, no dejan de ene impo ancia
es os encuen os, que e elan, si no la ue za, la
osadía de los a gelinos.
En los pequeños pueblos del in e io la ida -se
hace imposible. Los pací icos mo ado es en sus
hoga es asanados po ho das de mo os que come en
oda clase de excesos. En Pales o han sido pasados
ácuchillo casi odos sus habi an es, españoles en su
mayo ía. Es e ha sido el mo i o de la enida áA gel
de la aga a A apiles. La p esencia de es e ba co
ha calmado los jus os emo es de la colonia es-
pañola.
Dícese que en un pequeño pueblo, p óximo ála
cos a, se encuen a si iado po los a gelinos un e-
gimien o ancés. Ba cos de gue a han salido en
su auxilio.
Cuando un país se encuen a en an insos enible
si uación, su gen siemp e complicaciones ycon-
lic os. Po es o son hoy i an es las elaciones en-
e españoles y anceses.
Pa ece que al comenza la insu ección hízose
un llamamien o ála colonia ex anje a pa a que
auxilia a ála de ensa del e i o io. A má onse los
españoles o mando un ba allón. C eyendo al ez
|as au o idades ancesas que no Ueg-a ian á oma
inc emen o los iniciados as o nos, óno con inien-
36 DIAEIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
do ene o ganizada po cuen a p opia una ue -
za de españoles , emibles acaso po su ca é-
e díscolo, ópo o as azones que no podemos
conoce ,- ué el ba allón disuel o ydesa mado.
Ho las au o idades, hallándose con escasas opas
oa a domina la emible insu ección, acuden de
nue o álas masas, yhoy los españoles se niegan a
oma las a mas, esen idos po el an e io desai e.
Igno o si la enida de la aga a A apiles iene
ambién alguna elación con es as desa enencias.
L
Muchos compa io as me asegu an que al ino,
P udencia ele an es do es de nues o cónsul don
Balbino Co és yMo ales, se debe que no hayan su -
gido más sé ios yg a es con lic os en e espano.es
- anceses, aquí donde la colonia española es na
mo osísima.
Bebido áes a si uación anómala po que eipa s
a a iesa, no es hoy la ida en es a ciudad an dis-
aída yanimada como en ci cuns ancias no males
debe se lo. Muchas amilias han emig ado: mul i-
ud de come cios han ce ado sus pue as ysuspen-
dido sus ope aciones ;la compañía de ópe a que
ac uaba en el ea o ha e minado la empo ada, y
es o po una pa e; ypo o a el emo ysob esal o
en p esencia de an g a es acon ecimien os, qui an
hoy áes a ciudad una g an pa e de su ida yani-
mación.
Vein icua o dias hemos pe manecido ondeados
en el pue o.
Comienzan állega nume osos e ue zos de o-
pas en ba cos de gue a. En e és os llama la a en-
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 37
cipn el na io Magen a,he moso buque con dos ba-
e ías ypode oso blindaje. (1)
Con los e ue zos cob a nue o empuje el ejé ci-
a ancés: los a gelinos son de o ados ydispe sos;
la con ianza enace, ysegu amen e en b e e plazo
ol e án las cosas ásu es ado no mal.
Nues a p esencia es ya innecesa ia. Una aga-
a inglesa yo a i aliana, que, como noso os, enían
la misión de ela po los in e eses de sus nacio-
nales, han abandonado el pue o.
Tal ez de un momen o áo o eciba la A apiles
o den de eg esa á España.
En e ec o, en la mañana del 27 de Mayo ecibe
ó den el comandan e, yen el ac o comienzan los
p epa a i os de ma cha. Pe o ¡oh so p esa! Con in-
menso júbilo ecibimos la no icia de que salimos
pa a Ñapóles. Vamos á ep esen a áEspaña con
mo i o de la Exposición ma í ima que en Ñapóles
se celeb a.
Po úl ima ez con emplamos el bellísimo pano-
ama de A gel. Al llega al pue o lo imos inunda-
do de luz, álos esplandecien es ayos del sol que
se le an aba en el i mamen o. Hoy se p esen a á
nues os ojos iluminado con esas pálidas ymelan-
cólicas in as del c epúsculo de la a de.
Tal ez en el po eni no uel a á ene ocasión
de e el pin o esco an i ea o de es a ciudad ni la
(1) Es e buque ha sido íc ima ecien emen e de una explosión de
Pól o a en la bahía de Tolon: Con él ha pe dido F ancia uno de sus
mejo es ba cos.

38 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
he mosu a de es a ege ación igo osa, de es a na-
u aleza sal aje. Po halagüeñas y a iadas imp e-
siones que en mis iajes me espe en, cuando aban-
dono una ciudad, al ez pa a no ol e áella, una
ama ga is eza se apode a de mi ánimo, pensando
en el is e des ino de aquel, que o as e o en odas
pa es, pasa su ida de pueblo en pueblo, de nación
en nación, de con inen e en con inen e, siendo siem-
p e ecibido sin amo ydespedido sin pena.
CAPÍTULO III.
DE ARGEL ÁÑAPOLES.—EL DOMINGO ÁBORDO.
Alas cinco do la a de, con umbo N. E. ycua-
o calde as encendidas, salimos del pue o.
La a de es á he mosa yla ma en calma. Aún
se dis inguen agamen e las cos as a icanas cuan-
do el sol ocul a su magní ico y e ulgen e penacho
de uego. La pode osa hélice, azo ando las aguas,
deja ánues o paso en la ga y os o escen e es ela,
o bellinos de blanca espuma.
Poco ápoco se bo an de mi men e los ecue dos
de A gel, pa a pensa en Ñapóles, en esa poé ica
ciudad que an as eces nos han pin ado como el
e gel de Eu opa, como el emplo del place ydel
amo ; en Ñapóles que nos espe a con su he mosu-
a, sus uinas, su belleza, su campiña ysu emible
olcan.
40 DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE.
Ve Nápoles, eco e sos bellos al ededo es, in-
e na me en 'sus g u as, espi a en las uinas de
Pompeya la a mós e a del pasado, ha sido una de
las más dulces ilusiones de mis ju eniles sueños.
Yha que ido la casualidad que al abandona á
A gel, donde gimió Ce an es en el cau i e io, aya
áÑapóles, donde su p o ec o el conde de Lémus
lle ó consigo álos A gensolas, yá donde le hubie-
a acompañado el au o del Quijo e á. no habé selo
impedido los años ylos achaques.
En egado áes os ecue dos dejo pasa la no-
che, y eo despun a el dia, con ma llana y ien o
lojo
¡El domingo! Pa a cumpli mi p opósi o de da
áconoce ámis lec o es las cos umb es, casi igno-
adas, de la gen e de ma , ocasión es es a de des-
c ibi ía mane a como ábo do se celeb a la ies a
del doming’o.
Todos eco damos que en casa de nues os pa-
d es, que aún conse aban eminiscencias del pa-
sado siglo, es a nes a puede deci se que comenza-
ba el sábado con una limpieza gene al de la casa:
se i egaban los suelos, se emo ían los as os, o-
do se sacudía ya eglábase odo. El domingo nos
poníamos la camisalimpia yla opa nue a. El pad e
no abajaba, la mad e no cosía yel niño no iba ála
escueia. Algo de es o queda en los pueblos, muy
poco en las capi ales ynada en Mad id, po que en
Mad id siemp e es domingo.
1o ecue do que en mi niñez el doming'o e a
casi un acon ecimien o.
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 41
Abo do es más que un acon ecimien o; pa a el
ma ine o el domingo es una elicidad.
Como en casa de nues os pad es, comienza la
ies a el sabado con un UMeo de pied a ya ena ó
limpieza gene al del buque. Al siguien e dia el
ma ine o nada iene que hace , excep o las manio-
bias indispensables. Desde muy emp ano se is en
odos de limpio con la opa más nue a.
Alas diez se dice misa en cubie a.
lo c eo que la misa, al como la celeb aban los
p ime os c is ianos en las Ca acumbas, eniendo
po al a una pied a, po oda imagen un C uci ijo
de made a oscamen e allado, una misa sin pompa
ysin o na o, debia imp esiona más p o undamen-
e que la apa a osa sun uosidad de las mode nas
ca ed ales. Yc eo es o, po que yo, que di ícilmen-
e me conmue o con las ce emonias eligiosas, me
he sen ido imp esionado an e la sublime sencillez
de la misa ábo do. Unas ablas cubie as con un
paño blanco po al a , yun apo ama illo y ojo
po colgadu a, es o es odo. Pe o ¿qué impó ala
pob eza del ajua ni el educido espacio que el ba -
co o ece, cuando si e de emplo la inmensidad de
los ma es? Aquí no hay o o, mi a, ni incienso;
pe o el pensamien o se pie de yse con unde en el
in ini o cuando el homb e ele a su mi ada ála in-
mensa bó eda del i mamen o que le si e de dosel.
Aquí, en ez de ó gano, cuyas aco des no as e-
umben en el a esonado echo de una ca ed al,
Wsolo una co ne a; pe o su oque desapacible y
agudo se mezcla al con uso mu mullo de las olas y
CAPÍTULO IV,
COSTUMBRES.—EL RECINTO DE LA CIUDAD.
Ni en las ob as de la na u aleza ñi en las del
homb e puede exis i la belleza absolu a. La belle-
za es siemp e ela i a. En la mayo pa e de los ca-
sos la ap eciamos po compa ación. Po eso sin
duda, al con empla ála luz del dia el pano ama de
Ñapóles, lejos de sen i en usiasmo be sen ido en
el alma el desencan o. Yeo el ancho semicí culo
del gol o, desde Possílipo al Vesubio, yno encuen-
o la ealidad de las b illan es desc ipciones que
he leído. Yes que aún i en en mi men e los e-
cue dos de la pujan e y igo osa ege ación de los
al ededo es de A gel, yes a na u aleza me pa ece
pob e al lado de aquella na u aleza sal aje.

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 49
Bajo á ie a: pongo el pié en el muelle, me ab o
paso po en e súcios yha apien os pescado es,
a a ieso una es echa pue a ydejando ámi iz-
quie da el a senal, sigo una ancha calle, dejando
mis huellas señaladas en el blando as al o de la
ace a.
Mul i ud de coche os me in e cep an el paso o e-
ciéndome sus ca nselas, pequeñas be linas descu-
bie as. Al a a esa la calle pénenme delan e el
coche pa a que suba: no me dejan anda .
Lib óme de ellos, espi o; pe o me ol idaba de
los cice ones. Se me ace ca uno, lo despido; luego
o o yo o después, ysi oy solo, quie a óno quie-
a, ienen ámi lado óen pós de mí; ysi oy con un
amigo es imposible sos ene con e sación alguna,
po que nos emos siemp e -in e umpidos po los
impo unos. Po lib a me de ellos omo un coche.
—S'l ada di Toledo—digo al coche o. Sabia que
es a es la calle p incipal de Capoles, yme e a g a-
o deci en i aliano un nomb e p opio español. íío
bien a anca el coche, un cice one sube de un sal o
al pescan e, y ol iéndose ámí se o ece ácondu-
ci me ála g u a del Pe o, áPossílipe, álas Ca a-
cumbas, ála Villa Reale, yá odas pa es. Rechazo
sus se icios amos azado ya, yllego po in ála
calle de Toledo. Con disgus o eo que han cambiado
su nomb e yhoy se llama Via dÁ Roma.
En o en el ca é de Eu opa, el mejo de Nápoles,
que no es po cie o ni g ande ni lujoso, yel sin-
núme o de ba a ille os que ienen á ende obje os
de la a no me dejan anquilo.
4
50 MARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
Salgo del ca é, yo a ez me asal an los cice o-
nis. Es o no es i i .
No segui é pun o po pun o mis escu siones po
la población ysus al ededo es, po que se ia muy
moles o, ycomo quie a que pe manece é algún
iempo en Nápoles, iempo me queda pa a e lo
odo de enidamen e.
No me ocupa é de la his o ia de Nápoies, ha o
conocida, en la cual hay más de una página glo-
iosa pa a España, siguiendo la con encional cos-
umb e de conside a como glo ias los iun os
mili a es que aen consigo la dominación y.la i-
anía.
Cuen a Ñapóles hoy 500.000 habi an es, yes una
buena ciudad, con espaciosas plazas ycalles, siendo
la p incipal la mencionada de Toledo, de media le-
gua de la ga, un poco o uosa yno muy ancha
ela i amen e ásu impo ancia, sus come cios, su
mucho ánsi o,, yal sinnúme o de ómnibus yco-
ches de odas clases que la eco en.
P eciso es con eni en que no son muchas las
calles buenas, pues la mayo ía son es echas yun
an o somb ías po la ele ación de las casas. No al-
an en algunos pun os cues as yescale as; pe o
apa e de es o, no cabe duda en que el cen o de la
ciudad es he moso.
Una espaciosa plaza en o ma de semicí culo,
cuyo diáme o ocupa la achada del an iguo Palacio
eal, ycuyo a co es á o mado po la iglesia de San
F ancisco Paolo; o a plaza p óxima con la achada
la e al del palacio unida al ea o de San Ca los; la
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE
.
51
calle de ioledo, que comienza aquí mismo, o man
el cen o de ía ciudad, b illan e po su animación.
No muy lejos de es e si io, yen la o illa del ma .
se encuen a el he moso paseo llamado Villa Reale'
ü3 un ja dín la go, espacioso, ado nado con uen-
es, escul u as, in e nade o, emple es y. a ios ca-
és en lujosos kioscos.
No igu a Nápoles en p ime a línea po edi icios
no ables. Los mejo es son el Palacio eal, la iglesia
de San F ancisco Paolo, la Ca ed al, el Museo yel
ea o de San Ca los.
El Palacio eal ué cons uido po el conde de
Lémos en 1600, yes ob a de Domenico Fon ana. No
queda de aquella época más que la achada p inci-
pal, con es ó denes de columnas, co onadas po
su co espondien e co nisa, yado nada con bajos-
elie es. El es o ué modi icado en di e en es épo-
cas y econs uido después de un incendio que su-
ió en 1837. Ocupa una he mosa posición, odeado
po la plaza, el a senal, el ea o ybellos ja dines.
Tiene- anchas gale ías, he mosos salones yuna so-
be bia escale a de má mol, ecien emen e cons ui-
da. Admí anse en sus salones pin u as de Velaz-
quez, Ri e a, Ticiano, Ra ael, Ca a agio yBélica io"
Co enzio. Magní icos apices ado nan algunas sa-
las, yes en e ellos no able uno alegó ico de I alia’
JVenecia: una jó en es ida de blanco, I alia,
ompe las cadenas que op imen á o a jó en enlu-
ada, Venecia, que se inclina an e ella es echándo-
la con g a i ud las manos. El abajo es delicadísi-
mo yno able la ac i ud yexp esión de las igu as.
52 MARIO DE UN VIAJE AORIENTE.
Llama ia a ención como ob a de a e una cuna
de náca yo o con inc us aciones ycama eos, e-
galo del Municipio de Ñapóles ála p incesa Ma -
ga i a, esposa dé Humbe o.
Álg-unas salas es án ado nadas con he mosísi-
mos ja ones de po celana de la an igua áb ica de
Capodimon i, de iempo de Ca los III, áb ica que
ilé des uida po los soldados de Mu a .
Ypo úl imo, en é las pin u as, es no able po
su co ec o dibujo, b illan e colo ido, ymás que
po es o po eco da una glo ia española, un es-
co de Co enzio, ep esen ándola en ada délos a a-
goneses en Nápoles.
Pocos edi icios pa icula es hay dignos de men-
ción, ysolo ci a é el palacio Ang i, ob a de Van i-
elli, 1773, que si no es no able po su g andiosi-
dad, lo es po habe se en él alojado Ga ibaldi cuan-
do e i icó su en ada iun al en Ñapóles en 1860.
Tiene Ñapóles 257 iglesias ymul i ud de ca-
pillas, poco no ables en su mayo ía.
La Ca ed al (San Gena o) es la más espaciosa.
Fué le an ada sob e el emplazamien o de los an i-
guos emplos de Apolo yNepíuno. A ibuyese su
undación áCá losT de Anjou óásu hijo Ca los II.
Fué des uida po un e emo o en 1456 y econs-
uida po Al onso Ide A agón. Su in e io ha sido
di e en es eces es au ado, ysus columnas, que
pe enecie anáios an iguos emplos, es án cubie -
as de es uco.
Nada de bella ni de no able iene la achada;
pe o su in e io es majes uoso po la ele ación de
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 53
las columnas que sos ienen la al a bó eda, ypo lo
espacioso de sus na es.
Admí anse en algunas capillas cuad os y es-
cos de Jo dán.
La pila bau ismal es á o mada po un aso an-
iguo de basal o de Egip o, sos enido po un pié de
pó ido.
Lo más no able de la Ca ed al es la capilla de
San Ja ie , inc us ada de má moles ya abescos, y
sos enida po ocho columnas de o den jónico.
Aquí se encuen an las umbas de Cá los Ide
Anjou, de Cá los Ma el ydel ca denal Ca acciolo.
La iglesia, d,c San F a/ncisco d,e Pa ía,, o ma al
ex e io una semici cun e encia, como queda ex-
pues o. Ade echa éizquie da del es íbulo, sos e-
nido po diez columnas jónicas, se ex ienden ios
pó icos con cua en a ycua o columnas. Su in e-
io no he podido isi a lo, pues es á la iglesia ce -
ada, po e i ica se en ella epa ación.
El Museo Nacional ocupa un he moso edi icio
que ué comenzado en 1587 po el duque de Osuna.
El conde de Lémes lo hizo conclui po Julio Fon-
ana, hijo del céleb e Dominico; ydes inó el edi i-
cio pa a Uni e sidad, que quedó ins alada en 1616.
Fe nando Ien 1816 lo dedicó áMuseo.
Di ídese es e Museo, uno de los más no ables,
ysin dispu a el más cu ioso de Eu opa, en a ias
secciones que comp enden: pin u as ymosaicos
an iguos de Pompeya yHe culano; escul u as an-
iguas; an igüedades egipcias; es a uas an iguas
en b once; insc ipciones; Hé cules y o o Fa nesio;

54 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE
.
asos an iguos: papí us; biblio eca; alhajas; mone-
das ymedallas; b onces; gabine e ese ado; y, úl-
imamen e, gale ía de cuad os.
Po es a enume ación se comp ende que necesi-
a ía un lib o en e o si, ápesa de mi incompe en-
cia, a a a de hace un de enido es udio, óde e-
seña siquie a las mil cu iosidades que encie a
es e Museo. Sólo en la úl ima de las secciones ex-
pues as se encuen an ep esen adas además de las
escuelas española y lamenca, odas las i alianas:
la bolonesa, la oseana, la napoli ana, la eneciana
yla lo en ina.
En es e Museo es á e undido el an iguo Bo bó-
nico, c eado po Cá los III, donde se gua daban las
an igüedades de Pompeya, yáes as muy especial-
men e dediqué mi a ención. Ya que es udia no
pueda el g an núme o de escos, mosáicos yes a-
uas que exis en de Pompeya yHe culano, ci a é
po se lo más no able, el magní ico mosaico encon-
ado el año 1831 en la casa del Fáuno de Pompe-
ya, ep esen ando la ba alla de Alejand o con a
Ba io, en el momen o decisi o de la ic o ia. Tiene
es e mosaico o!15 me os de la go po 2‘75 de an-
cho, yen an en su composición las igu as de
quince caballos, un ca o y ein iséis gue e os,
cuj o amaño es una cua a pa e más pequeño del
na u al. Causa e dade o asomb o el b illan ísimo
Oio ido, la p ecisión de los de alles yla ida de la
acción.
Ai. ea o de San, Cá los es uno de los más he -
mosos de Eu opa. Fué cons uido en 1737 po Ca-
DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE. 55
esale; des uido po un incendio en 1816 lo econs-
uyó Niccolini. El salón, espacioso yelegan e, ie-
ne seis ó denes de palcos, yen su conjun o o ece
aig'una analogía con el ea o de .la Ope a de Ma-
d id, aunque no le llega en magni icencia. En el
ea o de San Ca los he oido la ópe a No ma. La
nume osa o ques a in e p e ó pe ec amen e la sen-
ida pa i u a de Bellini; pe o los can an es deja on
mucho que desea . Tu o luga después la ep e-
sen ación de un baile an ás ico, pues o en escena
con inusi ado lujo. Es e espec áculo despe ó el en-
usiasmo del público.
Los demás ea os nada de pa icula o ecen, y
es án ápoca mayo al u a que nues os ca és-can-
an es. Excep úase el ea o del Fondo, que es bas-
an e espacioso, donde ac úa ambién una egula
compañía de ópe a.
T es cas illos de ienden la ciudad: cas ell Nuo-
o, cas ell dell‘ O o ycas ell San Telmo.
Te minada es a b e e eseña de los edi icios que
se encuen an den o del ecin o de la ciudad, isi-
emos sus al edo es.
II.
POSSÍLIPO.—EL LAGO DE AGNAN. —LA GRUTA DEL
PERRO.—CAPODIMONTI.—LAS CATACUMBAS.
En uno de los ex emos de .Ñapóles se le an a ei
p omon o io de Possílipo, donde se encon aba la
u aba de Yi gilio. Es e p omon o io e de y on-
56 DIARIO DE US VIAJE ÁOKIEXTE.
doso es á lleno de quin as de ec eo que eciben el
nomb e de Villas.
Pa a llega ála g u a del Pe o se a a iesa Pos-
sílipo. Hice es a escu sion en una ca umia, di i-
giéndome al p omon o io. Es e se encuen a a a e-
sado po una g u a a i icial, mejo dicho, po un
únel, que no end á ménos de 600 me os de la go,
po seis de ancho yquince de al u a. Es o es lo que
ecibe el nomb e de g u a de Possilipo y ué cons-
uida po los omanos con obje o de acili a las co-
municaciones en e Nápoles yPuzzuoli. Diay noche
es á hoy la g u a iluminada po a oles de gas.
Al sali de ia g u a se sigue po algunos minu-
os el camino de Puzzuoli, que luego se di ide en
dos: uno que conduce ádicho pun o yo o al lago
de Agnan óde Agnano. Yo omo es e úl imo,
condúceme el coche o po una ancha ca e e a
en la que se en áuno yo o lado he mosas
quin as de ec eo con deliciosas hue as ya -
boledas, y o ciendo lueg'ó ála de echa me lle a
po un camino abie o en e mon añas, que desem-
boca en un ex enso alle, odeado de ondosos
mon es, yen cuyo cen o se é, medio seco, el an-
iguo lago de igu a o alada que ecibe el nomb e
de Agnano. La pe spec i a de es e alle es delicio-
sa yso p ende po la ansición b usca que se espe-
nmen a ai llega áél, después de habe eco ido
un la go camino abie o en e peladas ocas.
Llego áunas casuchas ó en as, una de las cua-
íes se llama de la zinga ella,ysalen á ecibi me
unas ex añas c ia u as, súcias ydesg eñadas, mu-
.DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 57
je es al pa ece , po el co e de sus ha apos. Co-
mienzan po enseña me la es u a. Recibe es e nom-
b e una pequeña y osca habi ación cons uidajun o
áunos boque es de la oca, po donde se desp ende
g an can idad de apo es yun excesi o calo . Es un
buen baño uso, yáél acuden ábusca ali io al-
gunos eumá icos. Ai e ec o hay dispues as algunas
i iendas pob es ymise ables.
Llé anme después áuna pequeña g u a, cuyo
nomb e igmo o, en la que se pe cibe un ue e olo
áamoniaco.
Llego po úl imo ála g u a dél Pe o. Es es a
una g u a na u al de dos á es me os de longi-
ud, uno de ancho yuno ymedio de al u a. Sus pa-
edes son de pied a e osa, yel suelo de la misma
sus ancia; pe o de ie a algo más blanda. Po los
in e s icios de. las pa edes yla po osa ie a se des-
p ende el ácido ca bónico, que, máspesado que el ai e,
ocupa las capas in e io es de la a mós e a, dis in-
guiéndose pe ec amen e su colo azulado. Un hom-
b e en a sin pelig o po que alcanza á espi a las
capas supe io es del ai e de la g u a, mien as un pe-
queño animal se as ixia la p on amen e. Hácese el ex-
pe imen o con un pe o, yes o dá nomb e ála g u a.
Tan p on o como llegué al ecin o ce cado que la
odea i dos pe os que al di isa una pe sona es-
ada comenza on áda uel as a ando de ocul-
a se. Un homb e, de á ios que allí es aban, cogúó
b u almen e uno de los pe os, yán es que yo u-
ie a luga de opone me al expe imen o, lo me ió
en la g u a suje ando algunos segundos con a
64 UIAEid DE l‘S VIAJE ÁORIENTE.
ledo. Gomo ya había ap endido que es p e e ible no
con es a pa a que no en ablen con e sación, gua -
dé silencio.
—¿Voúlez ous une demoisdle es olié?—aña-
dió con excelen e p onunciación ancesa.
No espondí ampoco. En onces epi ió la p e-
g’un a en español, yya en es e idioma, le con es é
con una de nues as ené gicas in e jecciones, con-
siguiendo que me deja a en paz.
Moles ado o a noche po uno de ellos, me p o-
puse no hace le caso; pe o ¡cuál se ia mi so p esa,
cuando me dijo que enia ce i icados de o iciales de
ma ina, españoles, que ac edi aban sus se icios!
¿Es posible que nadie ce i ique ales cosas? Le exi-
gí los ce i icados, yála luz de un escapa a e los
leí. En ellos cons aba, que Fulano de Tal, había
p opo cionado la ande as yplanchado as hlos o i-
ciales de! buque. De al mane a aguzan el ingenio
pa a en a en elaciones con los ex anje os. Poco
ápoco se p o een de ce i icados esc i os en odos
ios idiomas, pa a inspi a con ianza álos iaje os,
cualquie a que sea su nacionalidad.
ais áun ea o, áun baile, al ci co ecues e;
ai sali os habla an de las ac ices, las baila inas ó
las gimnas as.
Dejemos los cice ones yen emos en los come -
cios. P egun áis el p ecio de un obje o yos pi-
den 50 i ancos; no c eáis que exage o, o eced cinco
yos lo da án. Yo he comp ado po cua o óseis
i ancos, obje os de la a, po los que me habían pe-
dido 2o ó30, ypo 30 ancos adqui ió un eompa-

dia io de un iaje áo ien e 65
ñe o mió un ade ezo de co al po el que le pidie-
on 150. He llegado ácomp a obje os que enian
el p ecio expues o al público, y u ie on la osadía
de pedi me es eces más del p ecio ma cado. C e-
ye on sin duda que no sab ía lee .
Tomáis un coche; sabéis pe ec amen e la a i-
a; dais una g a i icación al coche o, po g ande
quesea, os exigi á el doble.
Con es os yo os de alles, que omi o, llega á
cansa de al modo es e ca ác e , que se desea aban-
dona la población.
Os di igís al ba co; an es de llega al muelle os
e eis odeados po mul i ud de súcios ma ine os
que os a u den con sus oces:
—¿Andiamo ábo do?
No al an bo es bien acondicionados con 3us
colchone as ápopa, que o ecen comodidad al pa-
saje o; pe o la mayo ía, medio desguazados, son an
sucios como sus dueños. Es o sucede en odos los
pue os; pe o yo p egun o:
—¿Dónde es án esos pescado es napoli anos cu-
oie os con aseados ajes de is osos colo es?.¿Dón-
de es án esas aleg es ies as que dis aen el ánimo
}con idan á oma pa e en ellas? Yo solo he is o
algunos bailes e i icados en las ce canías de los
súcios muelles, yen los que solo se eian mozos
pob emen e es idos ymuje es que nada enian
ampoco de limpias ni de he mosas.
Resul a, pues, que, si la campiña es bella, no es
so p enden e; que si la ciudad es buena, no gana
en g andeza yhe mosu a ámuchas ciudades de
5
dia io de un iaje áo ien e. 67
'' amos ásali de Ñapóles, pe o debo án es, po
debe de galan e ía, dedica dos palab as álas
muje es napoli anas. De he mosas ienen ama; y
en e dad, que es me ecida: pe o es án en es a ciu •
dad an elajadas las cos umb es, que no es posi-
ble, en gene al, o ma de ellas la mejo idea. Vi -
udes hab á aquí, co no en odas pa es; yno a o
de o ende las; pe o no c eo que sea es a la ie a
del amo , ámenos que se dé es e nomb e al g ose-
o sen imien o que habla alos sen idos sin in e e-
sa el co azón. El amo , al como yo lo en iendo,
es más pudo oso y eca ado.
Salgo, pues, de Ñapóles, sin conse a ni una
sola de mis an iguas ylisonje as ilusiones.
CAPÍTULO ¥.
POMPETA.
Alos es días de mi llegada áÑapóles, ealizo
uno de los más ehemen es deseos de mi ju en ud.
Voy á isi a las uinas de Pompeya,'y áescala la
al a cima del Yesubio.
Con la men e emba gada po los ecue dos yel
alma po la emoción, salgo de ábo do en las p i-
me as ho as de la mañana, en compañía de mis
amigos ycompañe os, el dis inguido médico don
Ra ael Cañe e, los enien es de na io D. Ignacio
Gu ié ez yD. Joaquín Ce que o, yel ilus ado o i-
cial de a ille ía, D. Eladio San os.
Ce ca del muelle, omamos dos coches pa a lle-
ga ala es ación del e o-ca il. Reco emos algu-
nas calles sucias ymal emped adas. De p on o uno
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
de los coches se de iene; las uedas se han me ido
en un p o undo-bache. Algunas muje es ha apien-
as, desde las pue as de sus mise ables casuchas,
se íen ynos con emplan con es úpida cu iosidad.’
Después de algunos minu os de de ención, sale el
e. che del a ollade o ydando umbos llegamos áun
he moso paseo, donde se encuen a la es ación.
lomamos bille es de ida y uel a pa a Pompe-
h, ynos ins alamos en el en de boce a. La pode-
o.ia máquina lanza su agudo silbido, yel en se
pone en mo imien o, lleg’ando en pocos minu os á
Pó ici, que es más bien que un pueblo un a abal
de Nápoles, yen él se encuen a un he moso pala-
cio cons uido en iempo de Cá los III. La ía é -
ea, cons uida ála o illa del ma , eco e un e -
eno é il, cubie o de iñedos. To e dil G eco;
el en pasa po eñ medio del pueblo que ha sido
a ias eces des uido po las e upciones del Vesu-
bio, y econs uido siemp e, me ced ála excesi a
e ilidad que es e suelo o ece ásus mo ado es.
To e della An Mzia a;de iénese el en cinco mi-
ñu os, ypa e o a ez. T ascu e co o iempo,
nos de enemos nue amen e, yllegan amis oidos
los g i os de Pompei,Pompei Pompeya) que con
su. u ina io ono ycon la mayo indi e encia p o-
nuncian los empleados. ¡Cómo! ¡Es posible que di-
gan Pompeya como si dije an Vallecas óGe a e! Yo
había leído es o en el iaje de D. Ped o An onio de
Aia con, yno le di en e o c édi o. Po lo ménos,
pienso que los iaje os se asoma án con in e és y
cu iosidad álas en anillas pa a con empla las
DIARIO DE UN VIAJE XORIENTE.
uinas:.. También me engaño. Bajamos del coche y
nos encon amos en una es ación como o a cual-
quie a. Cua o óseis iaje os en an con noso os
en la es ación. Mi o á odos lados yno eo más que
un ex enso campo cubie o de neg a ceniza po de-
echa éizquie da. Vuel e ápa i el en yad ie o
con asomb o que se conside a es e pueblo como
uno de an os que se encuen an en el camino.
Ybien mi ado, es o no es un pueblo; es el cadá e
de un pueblo. Ysin emba go, iene camino de hie o
yes ación cpn .su apa a o eleg á ico. pCosa ex aña!
la ida yla mue e con undidas; la ida mode na
p es ando ála mue e su háli o pode oso, como si
quisie a eanima la. Ves id una mómia egipcia con
un aje mode no y end éis idea del con as e que
o ece la ciudad 'mue a hace diez yocho siglos,
se ida hoy po e o -ca iles y elég a os
Seguimos una calle de á boles que .pa e de la
es ación, yálos pocos pasos, encon amos dos ca
elones: léese en uno Ho el de los A is as., yen
o o Ho el Hiómedes: almue zo 3 ancos, comi-
da 4.—¡Diómedes! ¡Un insigne, pa i.ci9.de Pampeya!
Hoy pa ece que enace yse con ie e en ondis a, y
no cuen a po ses e cios sino po éneos.
De e minamos almo za en el Ho el Hiómedes
.
Dimos en él al inal de la caile.de -á boles, ^en a-
mos en el comedo . Yada en es a. habi ación puede
eco da nos que es amos en Pompeya. Mien as
unos cuan os, músicos ambulan es ocando iolin y
a pa nos obsequian,, po nues o dine o, con melo-
días i alianas, almo zamos con buen ape i o,, dando

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. .71
epe idos so bos de lac ima- Gh is i. Es e ino em-
locado ydulza ón, no. uéde nues o ag ado. Pe o
¿quién al pié del Vesubio lo desp ecia?
Después del. almue zo,: .siguiendo una cues a,
que, po de ás del ho el asciende, nos. di ij i nos á
las uinas. Llegamos áuna case a donde se. despa-
chan los bille es pa a en a en Pompeja, no de
o o modo que si se. a a a.de uña di e sión públi-
ca. .Dos ancos cues a .el. bille e que da de echo á
se acompañado po uno de los guias que iene es-
ablecidos el gobie no., con p ohibición de admi i
de los iaje os o a ecompensa po sus se icios.
Los domingos, la en ada es g a is.
P ecedidos,, pues, del guia, an hablado , meli-
luo u ina io como . odos-ios de su especie, en a-
mos en.Pompeyapo la pue a de la Ma ina.
De engámonos un momen o pa a eco da la
his o ia de es a desg aciada ciudad. Encuén ase
si uada ai pié del Vesubio, po su pa e me idional,
sob e una colina que se ele a en uñ ex enso alle,
p óximo al ma .
Su undación se debe .4 los enicios, .según unos
yálos si ios según o os. En ó áse colonia o-
mana bajo la dic adu a de Sila„ APompeya se e-
i ó Cice ón después de la ba alla de Fa sália yla
de o a de Pómpeyo, yaquí ué donde ecibió á
Augus o. Séneca pasó .en es a ciudad su ju en ud.
El año 63 de la e a c is iana ué Pompeya des-
uida, en pa e, po un e emo o.. Sus habi an es
la abandona on; pe o no a da on en ol e y e-
cob ó la ciudad bien p on o suexplendo .
72 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE
.
Llegó el 23 de No iemb e del año 79. Llegó
el úl imo dia de Pompeya. Bien conocida es la ca-
ás o e.
¿Qué puedo ya deci ? ¿Quién es capaz de des-
c ibi aquellas sup emas ho as de e o , de an-
gus ia después- de la b illan e ysen ida ,desc ip-
ción de Plinio? Séame pe mi ido, como á odos. los
iaje os, copia algunos pasajes del ci ado esc i-
o , con la an ás ica pe o exac a desc ipción de
BuHwe .
«El pueblo hallábase eunido en el an i-
ea o.
»En las g adas supe io es, yapa e de los hom-
b es se colocábanlas muje es, cuyo es idos de mil
colo es, p oducían el e ec o de un e gel de lo es.
Inú il es añadi que e an la pa e más bulliciosa del
concu so, yque áellas se di igian las mi adas de
los jó enes yde los célibes que ocupaban pues os
sepa ados del es o de los espec ado es.. En la pa e
in e io , inmedia a ála ba e a, se eian las pe so-
nas más icas yde más ilus e nacimien o, magis-
ados ,senado es,ymiemb os del O den ecues e.
Los pasadizos óco edo es de de echa éizquie da,
que conducían áes as pla eas po los dos ex emos
de la a ena elíp ica, se ían ambién de en ada á
los comba ien es: ue es empalizadas impedían. odo
mo imien o i egula po pa e de las bes ias yles
hacían que se con en asen con la p esa que se les
asignaba. En o no del pa ape o, que. había sob e
la .a ena, donde comenzaban las g adas, se. elan
insc ipciones ypia u as.ai esco, alusi as álas di-
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 73
e siones, p opias del luga . Ce caban el edi icio
conduc os in isibles po los que odo í e as ondas
iban á e esca álos espec ado es, ámedida que
a anzaba el dia.
»E1 lec o e sado en his o ia omana limi a á
aho a su imaginación, yno espe a á encon a en
Pompeya una de esas magní icas escenas de ca ni-
ce ía con que un Ne ón óun Calígula egalaban á
los habi an es de la ciudad e e na. Los juegos de Ro-
ma que abso bían á odos los gladiado es mas céle-
b es, yla g an mayo ía de las ie as impo adas en
I alia, e an causa de que en ios pueblos ménos im-
po an es del impe io, uesen más a os yménos
c ueles los juegos del ci co; ybajo es e pun o de
is a, como bajo ios demás, Pompeya e a una mi-
nia u a de Roma. No po eso es ménos cie o, qne
e a e ible éimponen e espec áculo, con el que
nada mode no podemos compa a po o una, el
de aquel g an an i ea o, cuyas g adas subían
una sob e o a áuna al u a de ce ca de quinien-
os pies, yque es aba lleno de quince ádiez y
ocho mil sé es humanos, .con emplando no des-
g acias, imagina ias, no agedias de. ea o, sino
la ic o ia y. de o a eales, la ida iun an e ó
la mue e c uel de cada uno de .los que en aban
eii la a ena.
«Cuando se hallaban en lo mejo de la. ies a ¿os
aleg es habi an es de Pompeya, con empla on a ó-
ni os una inmensa nnbe que se alzaba de la cumb e
del Vesubio, ámane a de un :gigan esco pino. El
onco e a neg o ylas amas de. uego: su i eza
74 dia io de un iaje áo ien e .
cambiaba ácada ins an e, unas eces luciendo con
e ible esplando , o as p esen ando un colo o-
jizo mue o, que ápoco omaba un. b illo que no
podía la is a esis i .
»De odas pa es se alza on g i os de muje es;
los homb es, se mi aban cons e nados y.mudos. En
aquel ins an e sin ie on la ie a embla bajo sus
pies; conmo ié onse las pa edes del an i ea o, y
oyóse álo léjos el es uendo de echos qué se des-
plomaban; en seguida pa eció co e se hacia ellos
la nube de la mon aña, oscu a y ápida, como' un
o en e; al mismo iempo a ojó, de su seno una
llu ia: de ceniza mezclada con pedazos de pie-
d as ab asadas que a asó los iñedos; llenando
las calles desie as, el mismo an i ea o, yhas a
el. ma , donde silbaba al apaga se en sus .agi adas
olas.
»Todos echa on áco e ; se a opellaban unos á
o os. Pisando álos que enian la desg acia de cae
en medio de gemidos, de imp ecaciones, de plega-
ias yde g i os, los nume osos pasillos del an i ea-
o omi a on aquella azo ada muchedumb e. ¿Mas
áqué lado hui ? Loe unos, p e iendo o o e emo-
o, co ían ásus casas po sus más p eciosos e ec-
os; o os, emiendo la llu ia de cenizas que seguía
cayendo áma es po las calles, buscaban un ab i-
go bajo el echo de las casas más p óximas, en
los emplos, do quie a que podían hui del cielo
aso.
;>En an o, la nube que amagaba ásu cabeza, .se
hacia cada ez más g ande, más oscu a, más impe-
diakio de un iaje áosién e. 81
ína o ida, yen ella pasiones que la comba ie on
ideas que la agi a on. Análoga imp esión se expe-
imen a en Pompeya, po que ála ez que el soliL
no cemen e io desús mo ado es, es el desca nado
esquele o de una ciudad. Las uen es secas, las ca-
lles acias con sus abie as mo adas, como huecos
de una eno me cala e a, las plazas soli a ias, los
emplos sin cui o, los al a es sin dioses, sin ciuda-
danos el o o,- odo nos habla de una ida que ué
yque se ex inguió, dejándonos como ecue do es os
es os- inanimados.
.
Los i os di e éncianse po sus acciones; los
esqume os, con pequeñas di e encias de amaño
ouos se pa ecen. Así en las ciudades i as dis ín-
ganse las calles po sus edi icios, po sus eome -
eI a3pec 0 de cada una: en las e o e e*
míe, ms, con pequeñas di e encias de de alle óde
amaño pa écense odas las calles, yel mismo pa-
ecido obse ase en las casas. Un es íbulo, ¿na
columna a ope is ilo con un pa io descubie o ópe-
queño ja am con uen e en el cen o y educidas ha-
hi aciones al ededo , odo áni el del piso de la
caue; es as son las casas de Pompeya.
En e ellas isi amos la del Oso óde la Fon ana.
^^encuén ase en el suelo, la igu a de un
'so capujada en mosáico, ysob e él la palab a A e.
Pa ece que el dueño de la casa á a és de los
iempos,- quie e aún saluda álos que ayan á isi-
Jin -as pa edes énse pin ados g upos de Sá -
mos yBacan es, yo o de Ma e yVénus. De ás
"-ja dín se admi a una elegan e uen e ado na-
6

í>2 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
da con mosaicos ep esen ando áNep n-iO onca-
do de peces yuna- Ae éide. El piso de es a casa
es de p ecioso mosaico.
La de Co nelio Ru o, conócese po un bus o en
má mol del p opie a io con su nomb e en una ins-
c ipción.
La del Fauno
^
se llama así po ía es a ua en
b once de un áuno que se encon ó en ella. El pa-
imien o del es íbulo es de p eciosos má moles.
En.es a casa se encon ó el magní ico mosáico e-
p esen ando la ba alla de Alejand o con a Da ío
que exis e en el Museo de Nápoles,' -y de .que me
ocupé, en o o luga . También encon á onse aquí
icos obje os de b once yo o.
La casa de Diómedes p esen a la pa icula idad
de ene dos pisos. Es espaciosa yconse a es os
de he mosas columnas. Po una es echa escale a
se baj aáunaex ensa bodeg’a donde aún se conse an
algunas án o as. Aquí se encon a on diez yoche-
esquele os en e ados en la ceniza. Dos de ellos en
pié, p óximos ála pue a, jun o ála pa ed, han de-
jado en ella ma cada su igu a. Uno de és os pa e-
ce se el de un jó en de ca o ce óquince años ájuz-
ga po la es a u a; en pié, con el b azo de echo
ex endido hacia la pue a yla cabeza inclinada en
la misma di ección, sin duda le so p endió la mue e
pugnando en ano po gana la salida. El o o es-
quele o que.se encon ó en pié jun o. ai an e io , e a
el de una jó en elegan emen e es ida. Los diez y
ocho in elices que aquí sucumbie onexpan ados po
la ca ás o e que amenazaba sus cabezas, busca on,
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 83
sm duda, e uguo en la bodega. Po las nume osas
cla aboyas de és a, comenzó áen a la ceniza ab a-
sado a que llenaba el pa io, ycuando los desg a-
ciados -quisie an- sali , obs uida la pue a, les se ia
imposible. Llenóse de ceniza la bodega yen ella en-
e ada pe eció la amilia. En el pa io de la casa
hánse bailado dos esquele os: uno con un hacha y
o o con una lla e yuna bolsa de dine o. Hé aquí,
á a és de los siglos, dos es os humanos que sin-
e izan dos sen imien os: el ins in o de conse ación
yla a a icia.
Pasamos después po delan e de una insc ipción
que aducida, lib emen e quie e deci : Sólo los a-
gos ylibe inos pasa án adelan e. Noso os segui-
mos, aunque no somos libe inos ni del odo agos,
po que la insc ipción ci ada ué hecha pa a los pom-
peyanos yno pa a los iaje os que la leen al cabo de
an os siglos. En amos en una casa llamada el L j-
pana yque o a cosa no o ece de no able que las
pin u as ai esco que ado nan las pa edes. Pin u as
son bas an es obscenas; pe o á bien que en el gabi-
ne e ese ado del Museo de Ñapóles hay pin u as y
obje os bas an es pa a o ma idea del g ado de in-
mo alidad áque llegó es a población, yno es nece-
sa io pa a es o isi a el Lupana .
Consé anse en Pompeya - a ios ho nos, seme-
jan es álos que .aún usamos. .En ellos se molía el
igo en e dos g' andes pied as cilind icas, yhánse
encon ado ea uno de los ho nos panes ca boniza-
dos, que se conse an en un pequeño, museo que
aquí exis e. Tienen es os panes una igu a pa ecida
ORIENTE.
§4 DIARIO DE UN VIAJE Á
álos que en Mad id llamamos lib e as, un poco
más bajos yo alado?.
Cua o esquele os, hallados en la Via pública,
guá áanse cuidadosamen e en u nas de c is al.
En e ados en e ceniza se han conse ado pe ec-
amen e, ypo la pos u a, po la con acción io-
len a de sus miemb os, e elan desdichados sé es
que u ie on ida, yáquienes, so p endió la mue -
e en medio de su imien os que hacen es emece
de ho o . De es os esquele os, dos pa ecen los de
mad e éhija, o o el de un homb e yel úl imo de
una muje , al ez de ele ada clase, ájuzga po el
anillo de pla a -que. aún se encuen a en el dedo ae-
ñique de su mano izquie da.
Los esquele os hallados es án educidos áuna
especie de ceniza ópol o endu ecido ycompac o,
que deja conoce las o mas ylas acciones.
En elos edi icios públicos, es la Basílica el me-
jo conse ado. Di ídese en es na es po dos sé-
ies de columnas. Elé ase en uno de sus ex emos
la ibuna de los jueces, ydebajo de és a exis e un
calabozo al que se baja po dos escale as la e ales.
Desde es e calabozo, ence ados los p esos, con es-
aban al in e oga o io de los jueces. Dos esquele os
se han encon ado en es e si io; al ez dos p esos
que espe aban una sen encia cualquie a, yáquie
nes condenó el Vesubio áho ible mue e.
El emplo- de Venus es espacioso, con cua en a
yocho columnas de o den co in io. Ala de echa del
es íbulo una escul u a ep esen a una jo en ele-
gan emen e es ida. Delan e de la pla a o ma de
DIASIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
pied a, que pudié amos llama el san ua io, se en
-
euen a el a a oal a de i.os sac i icios.
El emplo de Júpi e cons a de un es íbulo, un
ancho espacio ce ado po columnas, y es peque-
ñas haDi aeiones, donde se c ee que se conse aban
los a chi os de la colonia. Súbese áes e emplo, que
se encuen a en una al u a, po una magní ica es-
cale a, que debió es a ado nada con es á uas colo-
sales.
Ala de echa del emplo de Júpi e
,
encuén ase
el Fo o ci il. Llégase áél pasando po un a co de
iun o ado nado con p eciosos má moles. Aún se
en los es os de la g ade ía ydel ex enso pó ico?
así como los pedes ales donde los bus os se coloca-
ban de los pa icios más insignes. Puédese aún o -
ma idea de la g andiosidad ymajes uoso aspec o
dei Fo o cuando en él se eunie a un pueblo en e o
y esona a el elocuen e acen o de los ibunos. Ya
odo pasó; algún cu ioso iaje o eco e solo es os
luga es yel gemido del ien o ha sus i uido al con-
uso umo de las mul i udes yála oz pode osa de
los o ado es.
Las Te mas es uno de los edi icios mejo conse -
ado de Pompéya. En p ime é mino emos un es-
pacio que aé el Gimnasio; ála izquie da un g an
baño ec angula , que se ia de baño público, odea-
do de pequeñas piezas, con un nicho que debió con-
ene una esiá ua, ylos mu os con- pin u as que e-
p esen an ún ja dín. O a habi ación es aba des ina-
da á ocado : había en su cen o una es u a, bancos
al ededo , yen las pa edes pequeños huecos, donde
DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE
.
86
se gua daban las esencias ypomadas, de que an o
uso hadan los siba í icos pcmpeyanos. Sepa ada de
es as habi aciones po .una doble pa ed, encuén ase
la sala dispues a pa a baño calien e-, con una he -
mosa pila al obje o.
Sabida es la impo ancia que los omanos, daban
al baño, an o po medida higiénica ypo el place
que les p opo cionaba, co no po lo que he mosea y
conse a la escu a del cue po yla agilidad de los
mo imien os.
Noso os- salimos de las IVm«í; epi iendp como
el can o de I álica:
Del Gimnasio ylas Te mas egaladas
le es uelan cenizas desdichadas.
Visi amos ambién -el Tea o- ágico,que . iene
la o ma de un an i ea o, con dos g ade ías-de. pie-
.
d a. En la pa e baja un espacio semici cula se -
ia de escena io; ocupaban los homb es la p ime a
g ade ía, es ando ese ada la más al a pa a el bello
sexo. Unos 6.000 espec ado es p-odian acomoda se
en es e local.
El emplo de Me cu io, el de Esculapio y. o os,
edi icios, nada de no able o ecen después de los que
lle amos is os.
Visi ando las ci adas casas ymonumen os eco -
imos las calles de la Abundancia
,
llamada así po
una igu a esculpida ep esen ando áes a diosa,
que se encon ó en una de sus uen es, la de la Fo -
unei, la de Augus o, la de. Me cu io yo as; po

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 81
úl imo, salimos po la pue a d&JTe culaiio ála ca-
lle de las Tumbas'i
Ocho pue as daban en ada ála ciudad, siendo
pa de He culano, con su a co cen al ylas dos la e-
ales, la mejo conse ada..
Auno yo o lado de la ca e e a le án ense nu-
me osos, yen su mayo pa e, sencillos monumen-
os sepulc ales. Más a o unados que sus hijos, los
que aquí eposan, mu ie on anquilamen e sin p e-
sencia el ho ible ca aclismo que sepul ó en ida á
Po npeya yásus úl imos habi an es. Somb ío éim-
ponen e es el aspec o de es a ca e e a que ecibe
el nomb e de calle dx las Tumbas. Pa ece-el camino
de la mue e. Po aquí debie a el iaje o en a en
Po npeya pa a dispone su ánimo ála imp esión que
p oduce un cemen e io.
Una de las insc ipciones que en las umbas se
encuen an, copia exac a de la o iginal que exis e
en el Museo de Ñapóles, dice así:
A. YEIO. M. F. II. VIS. I. D.
ITER. QVINQ. TEIB.
MILIT. A. POPVL. D. D.
Puede aduci se lib emen e como sigue:
—A. Véius, hijo de Má cus, dos eces decem i o
de jus icia, ibuno del ejé ci o, elegido po el pue-
ble. Dec e ado po los decem i os.—
-
Después de cua o ho as que hemos pasado e-
co iendo es es soli a ios luga es, nos alejamos de
Po npeya...
88 DIARIO DE UN VIAJE AOBIENT*.,
Yhoy, al eco da aquella escu sion yaquellas
is es imp esiones que emba ga on mi espí i u
an e las ye as uinas, digo con el malog ado
Becque :
—¡Dios mió! ¡Qué solos
se quedan ios mue os!
CAPÍTULO VI,
EL VESUBIO-
La mon aña del Vesubio iene una al u a de 1.200
me os. Además del c á e p incipal exis e o o si-
uado ai N. E., llamado La.Somma, En e es as dos
bocas hay una dis ancia de 300 me os. Los esc i-
o es an iguos hablan ya de es as .dos pa es del
olcan.. S abon hace e e encia áun cono único,
uncado, di idido en dos pa es. Es posible que en
lejanos iempos ue a laSoT ima el e dade o olean
,
siendo apagado po la e ible e upción del Vesubio
del 79. Después de es a y-de la del año 472, ya ci a-
das, u o el olcan algunas o as e upciones, más ó
niénos impo an es, habiendo después pe manecido
en calma po espacio de más de un siglo, desde el
añol-500 has a 1631. Du an e es e pe íodo adqui ió
el E na mayo ac i idad. La e upción de 1631 ha
90 DIARIO DE ÜN VIAJE ÁORIENTE.
sido una de las más iolen as; Ressina ué des uida,
yse hace ascende ámás de 4.000 el núme o de
íc imas. Desde en onces el olcan ha ¿ enido o as
es e upciones en el siglo x ii, ein iuna en el x m,
y ein iuna en lo que á del xix. Las úl imas han
sido en 1847, 50, 55, 58, 61, 68, y71 (1).
Ino ienen hoy las e upciones la. in ensidad que
an iguamen e enían: pe o son más ecuen es. Su
in ensidad es á en azón in e sa de su ecuencia.
La du ación de los enómenos olcánicos es a ia-
ble. Unas eces pe sis e en cons an e ac i idad me-
ses en e os, yo as la e upción es iolen a ypasa
con apidez.
Repasando la es adís ica de las e upciones yde
las íc imas causadas, apénas se comp ende cómo
oda la alda del olcan se encuen e odeada po
mul i ud de pueblecillos, cuyos habi an es i en
anquilos ydescuidados en medio del pelig o que
cons an emen e los amenaza. Ysin emba go, iene
es o una explicación pe ec amen e lógica. Todos
es os pueblos son ag ícolas; la ceniza del olcan es
un excelen e abono, yaunque la la a des uya una
cosecha, e iliza el suelo, dejando gé menes pa a
nue a ida- ycosechas más abundan es, que com-
pensan con c eces el daño causado. Queda des uido
un pequeño pueblo de pob es casuchas y uél ese á
cons ui po sus mismos habi an es, que, p e ia-
(1) Poco iempo después de e i icado es e iaje, Iludo una e ible
e upción (1872) que ocasionó nume osas íc imas.
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 97
laa ia nube jla columna de humo, di isamos áal-
gunos me os de p o undidad picos salien es cubie -
os de ceniza.
¡Ho ible es la idea de cae en esa p o unda y
pa o osa sima!
No hay auxilio que pueda sal a al desdichado
que, asomándose imp uden emen e, le acome a el
é igo ycaiga en es e insondable abismo.
Si a o aho a de analiza mis imp esiones ¡qué
is e desencan o! Quie o con empla la belleza del
paisaje yla nube que me en uel e ylas que que-
dan bajo mis piés po los lancos de la mon aña, me
lo impiden. He que ido e el eno me c á e , el on-
do del olcan, yuna columna de humo se opone á
ai deseo. ¡Tan os años anhelando llega áes a ci-
ma, yhe subido po in, he ealizado mi deseo pa a
encon a humo solamen e!
¡Ay! Así se con ie en en humo las más bellas
ilusiones de la ida.
No lo niego. Al llega he sen ido un momen o
de inmensa sa is acción; pe o mi elicidad ha sido
an b e e, que ha pasado an es que el cansancio de
mi cue po.
No sé el iempo que hemos pe manecido en es a
cima.
—Ándiamo—dice al in uno de los guias, yha-
ciéndonos desis i áGu ié ez yámí nues os com-
pañe os del p opósi o de da la uel a al ededo de}
c á e , comenzamos el descenso. Es e se hace ápi-
da y ácilmen e.
Cógennos los guias po 'debajo de los b azos, y
7

98 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
cuidando 'de lle a el cue po echado hacia a ás, y
de cla a los alones en el piso, bajamos ág andes
sal os po la ceniza. Deslizase és a con noso os, de
sue e que cada paso nos hace a anza cinco óseis
me os. Es o, más bien que baja una cues a, es
desliza se po ella.
En quince minu os eco emos la dis ancia que
al subi nos cos ó ce ca de dos ho as, yllegamos al
pun o donde nos espe an los caballos.
Además de los guías que, ajus ados po nos-
o os, nos han ayudado en la subida, hemos sido
acompañados po o os ocho ódiez, cuyos se icios
nadie eclamó. Todos es os ganapanes nos piden
aho a el p ecio de su o iciosidad, que nos negamos
ása is ace . Así mismo el que nos p opo cionó el
bo ijo del lac ima nos exije un p ecio exo bi an e,
yp omué ese con al mo i o una acalo ada dispu-
a en e ellos ynoso os.
Discu o yo con el del ino mien as mis compa-
ñe os mon an ácaballo; a an de impedi les el paso
los o iciosos guias yel doc o Cañe e le an a su
bas ón sob e ellos. En al momen o ompo con a un
peñasco de la a el bo ijo acío, ymon o ácaballo,
dispues o como mis compañe os ála de ensa óal
a aque. Pe o no es p eciso. Al e nues a ac i ud
no* ab e paso es a gen e ynos dejan ma cha sin
eclama nos ya ni aún el p ecio del ino. Emp en-
demos la ma eha, a ojo dos ancos al suelo, yno
®edesdeña de coje los humildemen e el que poco
án es exigía mucho más con ono al i o.
Desde es e momen o pe demos de is a al inglés.
DIARIO DE ÜN VIAJE ÁORIENTE. 99
Aquí lo encon amos sin sabe po dónde subió y
aquí desapa ece sin que sepamos po dónde piensa
baja .
Llegamos sin no edad áTo e della Ann /nziala.
yemp endemos en ei en nues o eg eso áNá-
poles.
Debo epe i lo. El place de llega ála cima del
Vesubio yholla con nues os piés la en e al i a
del g’igan e, no compensa los abajos y a igas de
la ascensión. ¿Po qué pienso aho a de es e modo?
¡Quién sabe! Tal ez po que una ilusión ealizada,
es una espe anza pe dida.
CAPITULO VIL
I>E ÑAPOLES ÁMESSINA.
Al amanece nos ponemos en mo imien o, des-
pués de habe pe manecido en Ñapóles po espacio
de ein a ysie e dias.
Con una espe anza más yuna ilusión ménos,
ijo po úl ima ez mis ojos en la cima del olcan,
cuya ac i idad es mucho más i a que el dia de
nues a llegada.
^Salimos del gol o de Ñapóles yhaciendo umbo
ai b. amos cos eando la Calab ia. La cos a es al a,
mon añosa, áspe a yacciden ada.
Tan amosos como los bandidos de Sie a-Mo e-
na han sido ios calab eses, pe o cuén ase que á ue
de homb es bien educados des alijaban al iaje o
gua dándole oda clase de conside aciones, que no
qui a lo co és álo alien e, aunque en es a ocasión
DIAHIO DE UN VIAJE ÁG- iíESTE. 101
mejo pudié amos deci que no qui a lo a en o álo
c uel.
ISo necesi o añadi que no he podido po mí
mismo aseso a me de lo que sob e los bandidos
caiab eses e ie en muchos iaje os; pe o sí consig-
na é que jamás he sen ido la meno cu iosidad ni
a ición po es a clase de imp esiones. Algún ia-
je o conozco que soñando con lad ones se le an oja
que ha sido íc ima de ellos ,ycon la mayo
se iedad se en e iene en da cuen a de la ex-
ao dina ia a en u a en que sal ó su ida ácos a
de su equipaje. De buen g ado in en a ía yo algu-
no de es os in e esan es episodios pa a en e ene á
mis lec o es, si no aspi á a más ála ama de e ídi-
co que ála de soñado . Ycomo nadie ha de se an
cándido que pueda c ee , como posibie siquie a, que
una banda de bandole os se a e a áasal a un ba -
co de gue a, pa a no expone me áque de mé se ian
hab é de enuncia á e e i la in e esan e his o ia
de bandidos que, en mi caso, in en ado hubie a un
Alejand o Dumas, po ejemplo. Po mipa econ ieso
que de e as celeb o que la casualidad me haya de-
pa ado pa a mis iajes un buen ba co, de endido
po cañones de g ueso calib e, po que en la lucha
de la ida nadie me nega á que es siemp e en a-
joso yp e e ible se el más ue e. Yaunque la-
men e á eces que la mono onía de mis iajes qui e
in e és ámis esc i os, decla o ambién que no me
ag ada á nunca que el público dis aiga sus ócios
con el ela o de lances óa en u as en que yo haya
sido íc ima, No es de mi ag ado es e- papel po in-
102 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
e esan e que sea, y, aunque de egoís a me ache
algún misán opo, he p e e ido, siemp e que ae en-
idien an es que me compadezcan.
Ya las cos as de Caláb ia se dis inguen apénas á
ios débiles ayos del sol ponien e, yan es de en e-
ga me ai descanso, ecomiendo exp esamen e que se
me despie e al.amanece .
Se cumple mi enca go ysubo ácubie a cuando
aún mis ojos es án ca gados po las. somb as del
sueño yel i mamen o po las somb as de la moche.
Son las cua o ymedia de la mañana. Un lige o
albo iñe de osa el ho izon e yásu débil esplan-
do dis ínguense neg as masas que se des acan so-
b e la supe icie del ma . Son las islas de Lípo i.
Ce ca pasamos del olcan de S ómboli, que o ma
un pequeño islo e. Su c á e se ab e en la cima de
un ele ado peñasco, ácil de econoce po el penacho
de humo que lo co ona. Sus e ien es, o madas de
la a,, son áspe as yesca padas. En su alda, bas an-
e é il, dis ínguese un pequeño pueblo cuyos ha-
bi an es es a án, sin duda, acos umb ados ála in-
cómoda ecindad del S ómboli, cuando an sosega-
dos i en en es e aislado ypelig oso islo e.
Más al N. queda el S ombolino, ele ado peñasco
que a anca b uscamen e de las olas, con sus lade-
as acan iladas, como co adas ápico, p esen ando
ja igu a de una al a yes echa pi ámide uncada.
Más al S. dis ínguense las demás islas que o -
man el g upo de Lípo i.
Ala una de la a de, dejando áuno yo o lado
los céleb es escollos de ScilayCa ibdis, embocamos

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 163
el es echo de Messina. ¡Seila yCa ibdis: En los
iempos en que los osados na egan es se lanzaban á
los pelig os del ma en lige as na es, sin más me-
dios de locomoción que unas pequeñas elas, en
aquellos iempos en que la isla de Sicilia enia g an
impo ancia po su posición, po su iqueza ypo el
cul o de sus mi ológicos dioses,. y.se. elan las aguas
del es echo .su cadas po nume osos ba cos, és os
que habían de emboca lo de uel a y uel a, como
dicen los ma inos, no bien sal ado habian el esco-
llo de Seila, e an empujados po el ien o sob e el
de Ca ibdis. ¡Cuán os na egan es hab án hallado la
mue e en es as cos as, en es as ompien es cubie -
as de espuma, que noso os di isamos apénas, y
que emos con indi e encia! Alas es ondeamos
en Messina.
CAPÍTULO VIII.
messisa.
Debuen g adóme en e end ía en e e i ág an-
des asgos la his o ia de Sicilia, ea o en la an i-
güedad, mas de una ez, de las luchas en e ca a-
gineses y omanos, ie a clásica de la mi ología,
Pe o he de con ene me ydesis i de mi p opósi o,
que ue a idicula osadía que e enseña ámis lec-
o es lo que odos ap endimos en nues os p ime os
sea áíUan ,° 0S PUebl°3VÍ3Í e cuyahi3í0 ia °°
an impo an e mconocida como la de la isla
de eo
e
Í
10
KnOSenCOn am03 ’sa is a é en onces mi
de,eo de hace ápidas escu siones po el camno de
™a; l0 aQ 0 achaque de luci e udi-
cion cuan 0 po el de e eáca conoc
ez ol idados.
No en a é en Messina, no obs an e lo expues o,
dia io de un iaje áo ien e. 105
sin eco da que debe su nomb e á¡os meásemos,
yque es una de las más an iguas ciudades del
mundo.
Es á Messina odeada de mo n añas yde endida
en su pue o po los ue es de San Luis Gonzagay
la Ciudadela que conse a señales de los bomba -
deos que su ió an o el año 48, como el 61 po Cial-
dini.
ün he moso muelle de mucho calado dá acceso
ala ciudad. Es a, cons uida en ex ensa planicie,
comienza en el muelle mismo, po una la ga calle
que ocupa oda la ex ensión de él, yque ecibe el
nomb e de la Ma ina.
Pa alela áes a se encuen a 1ade Ga ibaldi, yen
la misma di ección ymás al cen o la del Co so.
Es as es calles son la gas, anchu osas, pe ec a-
men e embaldosadas ylimpias. Las demás de la po-
blación son po lo gene al es echas.
Un boni o ja dín si e de paseo, yaunque de e-
ducidas dimensiones, encuén anse en él uen es es-
anque, un emple e yuna mon aña usa.
No al an ampoco en es a aseada ciudad plazas
espaciosas como la de la Ca ed al ,ado nada con
una he mosa uen e llena de cap ichosas escul u as.
En e sus edi icios debo menciona es que son
no ables po su sólida cons ucción de pied a, y
gus o mode no: el Municipio, ei Hospi al el
Tea o.
De sus edi icios an iguos me ocupa é en p ime
é mino de la Ca ed al. Su cons ucción se emon a
ni siglo xi: pe o des uida en pa e po un incen-
ORIENTE.
106 DIARIO DE UN VIAJE Á
dio en 1254 ypo mi e emo o en 1783, apénas se
conse an en el edi icio es os de su p imi i a o -
ma. Su cúpula, compa ada al Campanillo de Yene-
cía, ué des uida po el exp esado e emo o, eem-
plazándole una o e que ásu ez ué demolida eu
1865. Hoy en su luga se le an an dos pequeñas y
esbel as o ecillas. La iglesia iene la igu a de
una c uz. Las ein iséis columnas de g' ani ü que
di iden sus na es, dícese que pe enecie on áun
an iguo emplo de Hep uno. De es e modo encon-
amos eunidos en un solo monumen o ecue dos
de es edades: las columnas de los . iempos mi oló-
gicos, el cue po del edi icio de la Edad Media, ylas
o ecillas que lo co onan de los ac uales iempos.
Ad ié ese con al mo i o al a de unidad yde a -
monía en el ono gene al del edi icio, yen e dad,
que, aunque no able po la an igüedad de su cons-
ucción, dis a mucho de se una de esas glo iosas
páginas de pied a que nos lega on los a is as de
la Edad Media. O ece, sin emba go, algún de alle
que ci a se debe como belleza de p ime o den. Tal
es el mosaico que ado na la bó eda, ep esen ando
C is o, la Vi gen, San Juan, ylos a cángeles Ga-
b iel yMiguel, ob a delicadísima del sigdo xi , de-
bida al génio de Guido o.
Encuén anse en la Ca ed al algunos sa có ag’os
yen e ellos el que los es os gua da de Al onso, el
Magnánimo.
Después de la Ca ed al debe ci a se, no po no-
able, sino po se el edi icio más an iguo de Mes-
sina, la iglesia de San a Ma ía de los Ca alanes.
113
dia io de un VIAJE áo ien e.
que déla co ne a indica en onces los dis in os eje -
cicios que hayan de a ec a se; uego ábabo , ue -
go áes ibo , yno se pe cibe más que las oces de
manso yel a as e de los p oyec iles. Pe o ;ah! si
en ez de p esencia un simulac o asis ié amos á
un comba e, oi íamos el e ible es ampido del ca-
non que hace epida el ba co, ylo? angus iosos
lamen os de los he idos que hacen es emece el
alma.
.
Elia ei abo daje se encuen a la ipulación di-
idida en es secciones ó ozos que, en caso nece-
sa io, son llamados ácubie a. En onces, los ma i-
ne os abandonan los cañones ysuben ácubie a po
;& única esco illa que queda p ac icable, yse lan-
zan, »e p ecipi an al si io del pelig o, empuñando
e;sab;e, el puñal, la ca abina óla emible hacha de
abo daje. Aquí se ep oduce la con usión yel u-
mul o: pe o és e aumen a cuando en medio del su-
pues o comba e oca á uego la campana. Acude
cada cual al si io que iene designado pa a es e ca-
''°. ^nos pican la bomba, o os llenan cubos de
agua, que an pasando de mano en mano, se dispo-
nen ios g i os pa a inunda los pañoles, yen an o
'íguen o os ba iéndose en cubie a.
Después de una ódos ho as de eje cicio, condu-
je el simulac o. Los p oyec iles yca uchos se e-
cogen, los pañoles se cie an, se ab en las esco i-
uas, se izan los mas ele os, se c uzan las e gas,
•uel en las a mas á su si io yqueda odo en es ado
no mal.
Come en la ma no cabe espe a ecu sos de ue-
8

114 DIARIO DE CN VIAJE ÁORIENTE.
a. como lian de ap o echa se los elemen os que
den o del ba co exis an, como son muchos los pe-
lig os, yde la p ecisión yp on i ud de las manio-
b as dependen la sal ación del buque yla ida de
quinien os homb es, de aquí la ecuencia con que
es os simulac os se epi en ábo do.
No sé si hab é conseguido bosqueja lige amen-
e la animación, el mo imien o, el uido, la ida
óue lle a consigo el za a ancho de comba e. Pe o
•ah! es una ida p ecu so a de la mue e. Ese es-
pec áculo an cu ioso, ese cuad o an ag adable,
an o a an yp epa a i os lle an consigo el espí i u
de la des ucción. Ya que no nos sea dado espe a
en nues os iempos que ese ne ando espí i u con-
cluya, dejemos que la llamada ciencia de la gue a
es udie ype eccione sus ins umen os de mue e,
que al ez del exceso del mal nace á el emedio, y
en ónces pod á llega pa a la humanidad el en u-
oso dia, deseado po Quin ana, en que esas sobe -
bias naos se hundan pa a siemp e en los abismos.
Después de es dias, al cae el sol emos ie a
co ida po la p oa yamu a de babo . Es la cos a
del Peloponeso. Ya en ada la noche doblamos el
cabo de Ma apan.
Al amanece o o dia nos encon amos en el es-
echo ócanal de Ce i, dejando la isla del mismo
nomb e po babo , ypo es ibo la de Cé igo, que
es la an igua isla de Ci e es óCi e ea.
Nue amen e nos ace camos ála esca pada cos a
de la Mo ea óPeloponeso, doblando el cabo Malea,
boj7San Angelo. Toda es a pa e de la cos a se en-
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 115
cuen a comple amen e deshabi ada, ysolo en la
lengua de ie a que a anza sob e el ma . o mando
el ci ado cabo, se é una pequeña habi ación, de
igu a semi-es é ica, odeada po un pequeñohue o
donde c ecen es higue as. Es a casi a es á habi a-
da po un soli a io cenobi a que eside en ella hace
muchos años .Con nadie comunica po ma ni po
ie a; cuando alguien se ace ca huye óse encie a
en esa especie de s¿ioza de cas o . Los habi an es de
las ce canías dícese que gma dan áes e maniá ico
el más p o undo espe o, ysabiendo que no gus a
se is o po nadie, p ocu an no moles a le. Ycomo
el si io elegido po el cenobi a no es paso pa a
ning-una pa e, ylos pueblos más p óximos es án á
bas an e dis ancia, le dejan i i anquilo. No he
podido a e igua si es e ex año pe sonaje es un
alucinado que c ee implo a en su aislamien o la
jus icia di ina ósi es un c iminal que huye de la
jus icia humana. ¡Quién sabe! No excluye lo uno á
lo o o, ypuede se ambas cosas óninguna de ellas.
¿Se á eliz? Lo igno o. En odo caso, loco, alucinado,
c iminal óegoís a, ningún bene icio epo a ála
sociedad con su ida de anaco e a. Esa ida, léjos de
odos los. ínculos sociales, pa éceme un suicidio.
No sé si el homb e iene de echo áemancipa se po
comple o de la sociedad. Si el homb e nacie a yc e-
cie a en el aislamien o, si llega a al comple o de-
sa ollo de sus ue zas, sin el auxilio de nadie, en-
ciendo po sí mismo odos los obs áculos que los
elemen os le p esen a an, indiscu ible se ia ese de-
echo. Pe o cuando nace en sociedad, cuando debe
11C DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE.
su ida ásus semejan es que cuida on de su niñez
yp o ejie on su debilidad, cuando álos ínculos so-
ciales debe su c ecimien o ydesa ollo, cuando de
ia sociedad ba ecibido bene icios, pa éceme que
iene el homb e pa a con la sociedad debe es que
cumpli . Muchos son los que de la sociedad se que-
jan po que exigen de ella una p o ección que si
colec i amen e es indudable que p es a, indi idual-
men e no puede p es a . Quejas son esas al ez na-
cidas de un e o de juicio; pe o aunque undadas
ue an, se ian nacidas de icios de o ganización,
no del p incipio mismo, yáco egi esos icios ó
de ec os sociales deben odos con ibui . Si admi-
ié amos la pe eg ina idea de que odo aquel que se
juzgue íc ima de una injus icia social iene el de-
echo de aisla se, se ia una u opia el p og eso, ol-
e ía el homb e al es ado sal aje, llega ía el ani-
quilamien e de la humanidad. Es o es un absu do.
Las sociedades se o ma on po que la sociedad es
absolu amen e indispensable pa a la ida del hom-
b e, es, po deci lo así, a ibu o inhe en e ásn
modo de se . Po eso son a os los ejemplos que se
nos o ecen como el que hoy con emplamos. F e-
cuen es ue on en las desdichadas épocas, en que el
ana ismo eligioso pe u baba las conciencias; pe o
el ana ismo es una demencia, ópo lo menos cau-
sa p edisponen e de enajenaciones men ales. C eo,
pues, que si es e anaco e a al que no u imos el
gus o de e , piensa llega al cielo, en jus icia y
ca idad, debié ase en la ie a p opo ciona le un
manicomio.
Dia io de un iaje áo ien e. 117
1»-
D
n«° ,' pconside “Im«« e los ecue dos de
meníé *4“" empiezm 4e ol e ga mi
Su camos las mansas ondas del gol o de Sa o
« es e» 1, bahía de Fale o, jua o ,1
Z2 Í0Ue "**<* «-«lo. ¿Los ea
CiPÍTULO X.
EL PIREO YATENAS.
Vamos ádi igi una mi ada áesa pequeña po -
ción de ie a, áesa G ecia desdichada, donde aun
las huellas se encuen an que dejó ásu paso la do-
minación de los u cos.
Aho a pod emos e si es cie o, como Lama i-
ne a i ma, que los u cos espe an las ob as de a m,
y o ma emos exac a idea de su cul u a ósu ba -
ba ie.
Es una he mosa mañana del mes de Julio. En un
cielo sin nubes de un azul pu ísimo, limpio y as-
pa en e, b illa el sol en odo su explendo ymajes-
uosidad, e iendo o en es de luz sob e las an-
quilas ymansas ondas del ma Egeo. Anues a es-
palda queda la an igua isla de Cí e es yla esca pa-
da cos a del Peloponeso. Hemos ambién a a esado

DIARIO DE UX VIAJE ÁORIENTE. 119
el Golío de Sala oina: un pequeño p omon o io en el
con inen e se señala como el si io desde el cual con-
empló Je jes el comba e, segu o de la ic o ia, y
su ió el e ible desengaño de e su escuad a,
aquella pode osa escuad a pe sa, que ya en iempo
de su pad e habia asolado las islas del A chipiéla-
go, comple amen e des ozada po los g iegos, ca-
pi aneados po Temls ocles.
Más allá, donde mi is a no alcanza, se encuen-
an las uinas de Eléusis, uinas que gua dan el
sec e o de los mis e ios de Cé es.
Hemos ondeado en la bahía de Fale o. De es e
pue o salió Teseo con umbo á C e a, yde aquí
ambién pa ie on las na es que Menes eo lle ó á
T oya.
Vamos, po ñn, ádesemba ca en G ecia; amos
á isi a A énas. Apénas alcanzo áda me cuen a de
mis imp esiones: analiza las se ia emp esa supe io
ámis ue zas. En es os momen os solemnes de la
ida del homb e, pa ece que se ago a el sen imien-
o, emos ámane a de un ensueño lo que en o no
pasa, como si pe dié amos la conciencia de nues o
sé yes que el espí i u se encuen a ab umado po
la g andeza de un ecue do.
Decia Cice ón: «Los g iegos han ci ilizado á
odos los pueblos, yáellos debe Soma sus luces.»
¿Y quién soy yo, desconocido iaje o, pa a juz-
ga de an a glo ia, si ella obliga al homb e á e-
conoce su pequeñez? Reco amos el ecin o de la
an igua A énas con el más p o undo espe o, yal
con empla sus monumen os, con en émonos con
120 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE
hace de ellos una lige a desc ipción, yno osemos
analiza su pasado esplendo pa a no p o ana su
glo ia.
Desemba camos en el Pí eo. Es e pue o, según
Es abon, podía con ene 400 na es, 1.000 según
Plinio, yhoy, unos cuan os ba cos me can es lo lle-
nan po comple o. El Pí eo o ma un pequeño pue-
blo, diseminado po la playa, con unos 6.000 habi-
an es. No nos de u imos más que el iempo p eci-
so pa a oma el en que había de conduci nos á
A énas. En pocos minu os ya a esando un campo
semb ado de iñedos, eco e el en las cinco mi-
llas que sepa an el Pí eo de la capi al de G ecia.
Hénos, pues, en A énas, cuna de la ci ilización,
mad e de las a es ypá ia de los sabios de la an i-
güedad, cuyos nomb es ene an odos aquellos que
inden cul o ála más san a de odas las eligiones,
ála eligión de la ciencia.
Milciades, Cimon, Temís ocles, A ís ides, Pe i-
cles, Sóc a es, Pla ón, Pidias, Jeno on e, Demós e-
nes, gue e os, sábios, ilóso os, hé oes ya is as...
baiudemos es os nomb es ene andos, pues o que
iamos á isi a el emplo de sus glo ias.
No di ijamos po aho a una mi ada siquie a ála
A énas de hoy: basquemos el ecin o de la an igua
ciudad ycon emplemos las silenciosas uinas, don-
de ol idando sus pesa es, encuen a el ánimo con-
suelo, abismado en sus medi aciones.
Saludemos al pasa las iigan escas columnas del
emplo de Júpi e Olímpico, el me cado de Ad iano,
m ibuna de Demós enes, la Academia óescuela de
121
DIARIO de UN iaje áokien e.
Pia on. el ea o de Baco yel emplo de leseo. mo-
numen os que isi a emos más despacio, di im-
íaos nues os pasos ála Ac ópolis,donde nos le'o-ó
la an igua G ecia el sello de su génio, po Fidiás
esculpido en má moles del Pen élico.
La Ac ópolis, como indica su nomb e (Ciudad
aHdj ocupa una ele ada colina. En es os si ios se
cons uían p imi i amen e o i icaciones qu^ de-
endie an la ciudad; pe o más a de ue on dedica-
dos áse i como de g andioso pedes al áios em-
plos donde los dioses se alojaban.
Reco iendo el ecin o de las an iguas mu allas
pa a di igi nos ála Ac ópolis, llama on nues a
a ención una mul i ud de escul u as, que yacen
en el suelo, ep esen ando cabezas humanas. Exci-
ada nues a cu iosidad, se nos hizo sabe que no
pe mi iendo la eligión de Mahoma ep esen a de
moao alguno la igu a del homb e, los u cos de-
capi a on cuan as escul u as de es e géne o halla-
on en A enas.
Po una ancha escale a de má mol se liega áios
P opileos, en ada monumen al de la Ac ópolis. El
edi icio de los P opileos, cuya cons ucción da a de
432 años an es de Jesuc is o, cons aba de es pa -
es: la gale ía ópue a cen al ylas dos alas. De la
gale ía cen al, que iene 18 me os de longi ud,se
Ten aún las he mosas columnas á e ó den dó ico, de
nue e me os de al u a yuno de diáme o.
El pequeño emplo de la Vic o ia, según algu-
nos au o es, es de cons ucción más mode na que
los P opileos, ysegún o os o maba el ala de echa
122 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
de es e edi icio; pe o an o po la dis ancia que los
sepa a cuan o po su é den a qui ec ónico, nos pa-
ece poco p obable es a úl ima suposición. El em-
plo de la Vic o ia o ma un pequeño ecin o cuad a-
do; cada uno de sus lados os en a cua o columnas
jónicas, yen su in e io se gua dan a ias escul u-
as. En e ellas se encuen a la céleb e Vic o ia de
Fídias, ep esen ada en elie e sob e má mol po
una ma ona descalzándose la sandalia. Es a alego-
ía que ía sin duda ep esen a que a igada ya de
la lucha la Vic o ia, se es ablecía de ini i amen e
en A énas. La ac i ud, la delicadeza del opaje que
en anchos pliegues en uel e áia ma ona, el con-
jun o a mónico ylos de alles de es a escul u a, ha-
cen de ella una ob a maes a, yes epu ada como
una de las mejo es de Fidias (1).
Po en e o as columnas, des ozados es os de
pilas as, má moles sin o ma, uinas sin nomb e,
is es ha apos que á a és de los siglos llegan á
noso os pa a despe a el ecue do del lujo yes-
plendo pasados ypa a siemp e ex inguidos, a a-
esamos el as o pe íme o de la 'Ac ópolis has a
llega ásu pa e más ele ada, sob e cuya eminen-
cia descuella la majes uosa áb ica del Pa enon.
¡Ah! u bada la is a, suspenso el ánimo, llegue-
mos ásaluda ei Pa enon con eligioso espe o.
(1) Don Rica do Velazquez, indi iduo de la comisión cien í ica
que hizo es e iaje, adqui ió, si la memo ia no nos engaña, una copia
en yeso de es a escul u a, con des ine al Museo A queológico da
Mad id.
CAPÍTU10 XII.
ATENAS.
(Conclusión.)
Al No e del Pa enon se e un pequeño edi icio
o mado po los emplos de Nep uno, de Mine a
Foliada, el E ec eo jlas Ca iá ides. Cuen a una
ábula mi ológica que Mine a yNep uno sos u-
ie on una la ga yc uen a lucha po que los dos
p e endían se los p o ec o es de A énas. T iun ó
Mine a, yNep uno se hundió en ie a con su
iden e. Más a de, ansiando enga su de o a,
i ó desde el ma una eno me pied a ásu en-
cedo a; pe o es a, que es aba ale a sin duda con-
a las acechanzas de su humillado i al, echazó
la pied a con su lanza. ¡Buenas pa idas ienen los
dioses!
9

130 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
Temiendo los a enienses nue os a aques po
pa e del enga i o Nep uno, pa a desenoja le e i-
gié onle un emplo al lado de o o pa a Mine a.
Desde en onces no lia uel o áaped ea ála diosa el
dios de los ma es. La p o ec o a de A énas ué luego
más sun uosamen e alojada en e] Pa enon. Del pa-
ganismo sin duda, omó o igen la cos umb e que
aún conse an los c is ianos de implo a pa a sus
ciudades la p o ección inmedia a de algunos san os
ó í genes.
Los mencionados emplos se encuen an des-
uidos. Del E ec eo queda solo un ozo del iso,
p imo osa ydelicadamen e lab ado en má mol. Del
emplo de las Ca iá ides sé e el he moso pó ico.
Sob e un pedes al las es a uas de las seis ca iá ides
si en de columnas pa a sos ene la co nisa. Aunque
bas an e de e io adas, es as escul u as, aún pueden
admi a se la pu eza de sus líneas yla admi able
pe ección de sus o mas. Po una eliz casualidad
es as es a uas no han sido decapi adas po los u -
cos. Fue on las ca iá ides escla as con e idas en
diosas po su he mosu a, que en odo iempo indió
el homb e ado ación ála belleza, yno podían las
ábulas mi ológicas elega al ol ido es e sen i-
mien o. En es e emplo se adminis aba jus icia •«
ios escla os.
Fa igado el cue po yel espí i u de es a excu -
sion, sien o la necesidad impe iosa de descansa , y
en e los ozos de má mol que diseminados en-
cuen o, elijo uno allado en o ma de asien o.
P on o me ad ie en que es oy p o anando la silla
131
DIARIO DE CX VIAJE ÁORIENTE.
de Ia saC8 do l de ine a, p o anación po la que
se imponía en la an igüedad pena de mue e. Puedo
anquilo descansa : aquellos dioses se ue on
.
Bajamos po in de la Ac ópolis, ynos di igimos
a_ empio de .eseo. Es e emplo, aunque de p o-
po ciones mas educidas, se asemeja al Pa enon, al
cual -al ez si ió de modelo: aún se en en las diez
me opas de su achada o ien al algunas escul u as
en ene e, ep esen ando las hazañas de He cules
yTeseo (1).
Anues a espalda queda la eminencia que ocu-
pa oa el A eópago. De él no es a más Que el si io
yel ecue do.
Más al ho e se encuen a un mu o que sos iene
una explanada al pié de un peñasco: sob e es e pe-
ñasco se le an aba una ibuna, desde 3a cual decía
^emós ones álos a enienses—«Allí es á Egina, aye
nues a i al, yhoy nues a escla a. »—Filipo de Ma-
cedonia hizo baja es a ibuna al pié deí peñasco.
También aquí esonó la oz de Pe icles yAlcibia-
des, yescuchó el pueblo la sen encia que condenó
áA ísíides al os acismo, que siemp e la desg acia
yia ing a i ud ue on el p emio que alcanza on en
iaa los jus os ylos sabios.
^
En p ueba de es a ama ga e dad, no léjos de
es e si io se le an a un ce o en cuya alda se é la
(1) Paso po alio las ábulas que áes os asun os se e ie en, de o-
aos conocidas, así como ambién me abs end é de la gas desc iocio-
aes a qui ec ónicas que an os iaje os han hecho, pa a no a iga la
a ención de los lec o es.
132 DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE
en ada de una oscu a ca e na. Su in e io se di ide
en es compa imien os, yes e si io se señala como
la p isión de Sóc a es. Aquí el sabio con el co azón
se eno, anquila su conciencia y ue e el ánimo,
consumó el sac i icio de su ida en a as de la e -
dad que de endía, apu ando la cicu a que en cas igo
de su ciencia le p esen ó la igno ancia. ¡Los má i-
es de la ciencia! Es os son los e dade os hé oes de
la humanidad. Remi ábanse los edi icios más sobe -
bios, pié dense ios pueblos conquis ados, pasan las
ins i uciones odas ybas a las eligiones posi i as se
ans o man ymue en en su ex a iada senda: solo
el genio es e e no, solo la ciencia i e yse pe ec-
ciona en su incesan e abajo, des uyendo, e o es
yhallando nue as e dades. Po eso el espí i u hu-
mano inde cul o ála memo ia decesos homb es que
a anca on de sus ojos la enda de la igno ancia,
de esos homb es que ue on ios e dade os má i-
es, los sag ados após oles de una eligión e e na.
Re i amos la is a de la p isión del maes o, y
allá álo léjos con emplamos en un decli e del e -
eno un pequeño alle que ué la mansión del dis-
cípulo. Es el ecin o de la Academia. No son, sin
emba go, esos á boles los que cobija on áPla ón,
que aquéllos caye on al golpe del hacha demoledo-
a de Siia. Nada queda ampoco del emplo del
Amo yde las Musas.
Saludamos de léjos una pequeña o e que eci-
be el nomb e de Lin e na de Diógenes, en memo ia
de aquel ilóso o, ynos di igimos á isi a las cons-
ucciones omanas.
IHAUIO >K UN VIAJE ÁORIENTE. 133
ai "ea 0 de Ba°o> cons uido po Ad iano se le-
an a sob e el emplazamien o de un an icuo ea o
gnego. ai ez el Odeon. Lamen a Cha eub iand
que ios gladiado es se en ega an ásus sang ien-
os juegos en ei mismo si io donde se ep esen a on
las oo as maes as de Esquilo, Só ocles yEu í-
pides. No pa icipamos de su opinión; las educidas
p opo ciones del ea o no pe mi en supone que si -
ie a pa a lucha de gladiado es. Aes e obje o, como
es sabido, se des inaban los an i ea os de as as di-
mensiones, pa a albe ga un pueblo en e o. En Pom-
peya u imos ocasión de e ea os yan i ea o,
unos yo o de cons ucción omana;" yes o nos
hace c ee que el si io donde hoy es amos no pudo
se i más que pa a la ep esen ación de agedias.
Ei ea o de Baco es á o mado po una g ade ía ci -
cula de má mol en cuyo cen o queda un espacio
odeado po una alla de la misma pied a, de un
me o de al u a, ado nada con bajos elie es que
ue on comple amen e des ozados po los u cos.
En los asien os de las p ime as ilas, de o ma cu-
nl, se en insc ipciones con los nomb es de los
magna es áquienes pe enecían.
Llegamos ai me cado de Ad iano. Sob e su
pue a exis ia es a insc ipción: Aquí es á, la ciudad
d,e Ad iano yno la d,e Teseo. De es e monumen o
quedan sie e columnas de nue e me os de al u a y
uno de espeso , con capi eles co in ios, que, coloca-
dos ádis ancias desiguales, ienen á o ma un
segmen o de cí culo.
Hénos ya en ei emplo de Júpi e Olímpico. En
134 DIARIO DE UN VIAJE AORIENTE.
una inmensa planicie comple amen e desnuda, es-
pe adas po el iempo, le án anse aisladas yo gu-
Hosas 16 columnas, que en es a soledad p oducen
so p enden e e ec o: más bien que es os de un edi-
icio pa ecen gigan escos á boles que el cap icho
del iempo yde la na u aleza quiso pe i ica . Dos
(le es as columnas es án unidas po un ozo del a -
qui a e: o a yace en el suelo endida y o a, mos-
ando ásus compañe as el in que les agua da.
Es e g andioso emplo ué comenzado quinien os
años an es de Jesuc is o ,po Pisis a o :ásu
mue e queda on pa alizadas las ob as; con inua-
on su cons ucción los empe ado es omanos con
empeño, yle cupo áAd iano la glo ia de e mi-
na la. Cien o ein e columnas de ó den co in io, de
19 me os de al u a po dos de diáme o, enia es e
majes uoso emplo, cuyas dimensiones e an, 116
me os de longi ud y56 de anchu a.
Hemos isi ado los p incipales monumen os de
ia an igua A énas, ysi que emos busca el con-
as e de an a glo ia yg andeza an a, no enemos
nás que ol e los ojos al míse o pueblo que se le-
an a al lado de es as uinas. Pe o nó; pasemos de
la go sin ija la a ención en sus humildes i ien-
das, en sus iglesias pin o eadas, ni en su eal pala-
cio que más pa ece un cua el. Ho des uyamos con
mezquinas imp esiones ia imp esión solemne que
han despe ado en noso os los es os de la an i-
güedad.
Pe o an es de sali de A énas he de deja consig-
nado un ecue do de g’ a i ud al cónsul de España,

DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. IS5
ei inspi ado poe a D. En ique Gaspa , que en unión
de su amable ybellísima esposa, nos colmó de ob-
sequios ya enciones.
Yhoy, clespues de seis años ascu idos desde
que omé los an e io es apun es, cumplo con un
debe al dedica un ca iñoso ecue do ála memo ia
de D. Jo ge Zammií yRome o, que ya ha bajado al
sepulc o. Asu conocimien o p ác ico del e eno, á
su p o unda ilus ación, debimos el o ma idea
exac a de los si ios que isi amos. Siemp e lamen-
a emos su mue e los que nos hon amos con su
amis ad.
CAPÍTULO XIII.
DE GRECIA. ÁTURQUÍA.
Cinco dias pe manecimos ondeados delan e de
el Pí eo.
Rompía el sol apénas las b umas de la mañana,
cuando el ba co pues o en mo imien o con ma
llana yb isa bonancible, me sepa aba, al ez pa a
siemp e, de esos luga es donde i ie on los a is as
los hé oes ylos sabios cuyos nomb es an unidos
en mi men e con los ecne dos de los p ime os es-
udios de mi ju en ud.
El sol se ocul aba cuando desde el iso del Pa -
enon dis inguí el paño ama illo y ojo de la a-
ga a A apiles,yhoy al nace el sol con emplo po
ez pos e a, allá léjos, en la cumb e de una emi-
nencia, las majes uosas minas del sag ado emplo.
Desde es e si io se eia an iguamen e oda la
AORIENTE. 137
DIARIO DB UN VIAJE
g andiosa áb ica del Pa enon yla colosal es a ua
de Mine a que se le an aba o gullosa delan e del
emplo. Hoy solo se dis inguen columnas aisladas,
edi icios de uidos, mu os ypied as o mando un
conjun o ex año sin o ma de e minada ni co-
nocida.
El ánimo se en is ece, yuna dolo osa imp e-
sión a o men a ai homb e cuando con ama gas
conside aciones se despide pa a siemp e del ea o
de an as g andezas.
Nos in e namos en el A chipiélago. Islas yp o-
mon o ios alcanzada is a po odas pa es. Egina
yLau ium quedan ánues a espalda, la isla Longa
yla de Zea, p óximas ánoso os, la de San Jo ge
áia ga dis ancia, yallá más léjos, po la p oa, Si a
yNeg opon o.
Aún pasamos po en e Ski os yPsa a, emos
Lémnos, Mi iline yo as islas que pa ecen su gi
de las azuladas ondas, yal e ce dia de na egación,
después de habe pe manecido media ho a delan e
de la isla de Tenédos, nos ap oximamos al con inen-
e asiá ico, ondeando en la bahía de Besika.
Henos, pues, en Tu quía, den o de los domi-
nios del Sul án.
CAPÍTULO XIV.
LOS DAEDANBLOS.
Es amos ondeados en la bahía de Besika. En
cuan o la, is a alcanza no se e más que una ie -
a incul a, que hace o ma idea de la pob eza del
país. Alguna que o a choza mise able comple a el
cuad o. Ni un pequeño muelle de made a donde
a aca ios bo es... ¿Ni pa a qué se necesi a si el
pueblo más p óximo dis a una legua, yes an po-
me. que en él ádu as penas han conseguido nues-
os^ epos e os encon a algunos í e es?¿Y es es e
e'^.onae u o luga aquella g andiosa eoope a
que con el nomb e de gue a de T oya,á a és de
L
'T S
I8’„ 7ds Ias edad8s ha Hegado bas a nos-
oc os, ül iempo nada espe a. ¿Qué es a ya de
aquenos hé oes, de aquella glo ia? Dos mon ecillos
que se señalan como sepulc os de Héc o yAquí-
dia io de un iaje áo ien e. 145
y-mas aun, su dignidad ysu o gullo. La p ueba de
que el amo debe en a po muy poco en es os ce-
los es a en que el u co no busca la idelidad de la
muje en la ecip ocidad de sen imien os, yse con-
en a con la idelidad obligada de la o eja hacia el
pas o . De aquí los eunucos.
La enemos plan eados los es p oblemas, ó
mejo , las es g andes inmo alidades del ha em:
p ime a: las muje es, como p opiedad, se encuen-
iaii ian mal epa idas, que eniendo demasiadas
los icos, quedan muy pocas ela i amen e pa a los
pobies, aquí donde la mise ia abunda. Los que se
quejan del mal epa o de la p opiedad medi en so-
b e es o. Segunda: el es ado abyec o de la muje
se á la e e na émo a del p og eso en O ien e, po -
que no es posible nega la legí ima in luencia de la
muje en las sociedades, o mando los sen imien os
del homb e, emplando sus a eba os, guiándole
po ei camino del bien yde la i ud ,en sus es
es e as de hija, esposa ymad e. San i icad la mu-
je ysan i ica eis la sociedad. Los países más cul-
os, más adelan ados, son aquellos en que la muje
goza mayo es conside aciones, en los que es más
lib e éilus ada. En el san ua io del hoga es la
muje la diosa de la amilia, yes la amilia el nú-
cleo p imi i o y undamen al de las sociedades. Don-
de la muje es escla a, i en los homb es en un
ma e ialismo (i) g ose o que ha de lle a los ála
(1) En iéndase que no hay en es a ase alusión de ningún géne o á
la escuela ma e ialis a, en pun o áciencias na u ales.
10

DIARIO DE EX VIAJE ÁOüíEW.
abye'o'eiqa. Ydejando es e asun o que deba ido po
muchos pensado es es á ue a de oda nuda, ajé-
monos en la e ce a cues ien de las señaladas: en los
eunucos, _Exis en en Tu quía cen ena es de sé es
dedicados água da y igila ála muje .- La na u-
aleza los hizo homb es, ysiendo niños, el homb e
los con i ió en eunucos. En an delicada asun o
excuso los comen a ios. Es c eencia gene alizada
que- el eunuco es un sé escuálido y epugnan e.
Po el con a io, como son muy ap eciados pa alas
necesidades del se allo, se los paga bien yse los
cuida mejo , suelen se buenos mozos y obus os.
Solo en la oz puede conoce se el is e o icio áque
ue on des inados.
Besul a de lo expues o, que en Tu quía, más
que en ninguna o a pa e, es án ese ados al ico
odos los place es yal pob e odas las mise ias, y
que es una c eencia e ónea la de que los u cos
gozan una pe pé ua ida de amo , pues la mayo
pa e i en mise ablemen e con una sola muje , y
aun és a no siemp e les es ácil encon a la.
h'o necesi o deci que no me ué posible pene a
en el ha em. P egun ado mi guia sob e el pelig o
áe un escalamien o, me e i ió el caso de un ex an-
je o que se a e ió álle a lo ácabo en Cons an i-
nopia. yan e el e ible cas igo que su ió (1) sen í
desapa ece mi cu iosidad.
U> Cuén ase que cogido i i / gan i e ué de uel a la libe ad. o
coa e ido en. eunuco. >
147
DIARIO DE ÜN iaje ÁORIENTE.
Pene emos aho a en las calles de Chanak Son
en su mayo pa e es echas y o uosas, sin que
encuen en apenas o as plazas que las que IT u-
aimeme esul an del c uzamien o de calles Cons-
an ias casas de plan a baja yp incipal, la p ime a
de mampos e a yde made a seca y eneg i¡T o
segunda, sob esaliendo cons an emen e el piso al o
aei m e del bajo. No es posible o ma idea del e o
MJ1Q aspec o que es as calles p esen an po la os-
cu idad yex aña cons ucción de sus casas, más
pa ecidas a iejos paloma es que áhumanas i-
iendas. Cmeb es son las ciudades de Tu quía po
sus incendios, y ácilmen e se comp enden los es-
agos que el uego puede hace al p ende en es os
made as.
Las iendas son ambién es echas ymezquinas-
pe o en cambio abundan los ca és, si podemos da
es e nomb e áuna sala sin deco ado con ocho ó
diez mesas de made a yuna de billa . Ya end e-
mos ocasión de isi a algunos de es os es ableci-
mien os. En es a población no hay baza : pe o en
Smi na, Bei u yCons an inopla pod emos o ma
úna idea de los baza es u cos.
Vagando po las calles de Chanak, no se a da
segu amen e en encon a un cemen e io donde
menos se piensa. Son aquí, sin duda, los i os
a icionados ála ecindad de los mue os. Además
de cua o g andes cemen e ios si uados en uno de
los ex emos del pueblo, se encuen an o os mu-
chos en las calles, con iguos álas casas. Su cons-
ucción no puede se más sencilla; unas eces un
148 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE*
poQUGíio ja dín, o as, ni aun os o, un ozo do o
eno ce cado po una empalizada de un me o de
al u a. Los cadá e es son sepul ados en la ie a: el
monumen o sepulc al consis e en dos pied as la -
gas, planas, de igu a pi amidal, encla adas en el
si io co espondien e ala cabeza ylos pies o.eI
cadá e . Algunas de es as pied as, donde se g aoa
el epi a io, p esen an lab ados cap ichosos, yés os,
yla al u a de an sencillo monumen o, nos dan idea
del ango que en ida ocupó el di un o.
Si enemos en cuen a es a si uación délos ce-
men e ios en un pais cálido, yañadimos la mala
en ilación de las casas que no ienen po lo gene-
al más de dos ó es en anas, el hedo que de esas
casas se desp ende yla suciedad de las calles, á-
cilmen e nos explica emos que haya se ido siem-
n e es e país pa a in iciona áEu opa de oda clase
de epidemias. Cásca as de u a, sob as de alimen-
os, odo se ie e en las calles; su limpieza, sin du-
da, es á encomendada álos pe os, cuyo exo bi an e
núme o no so p ende al iaje o, pues sabido es que
en ninguna pa e abundan como en Tu quía, po
más que hoy no sean mi ados con el espe o que ge -
ne almen e se c ee. Tampoco so p ende encon a
en los ejados ymina e es nidos de cigüeñas, a es
que los mulsumanes conside an de buen agüe o.
Es a población, que cuen a unos 12,000 habi an-
es, es á compues a en su mayo ía de u cos, judíos
ya menios. El aje que usan los u cos es bas an-
e conocido pa a que me en e enga en desc ibi lo,
ysolo ha é no a que se á modi icando no able-
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 149
men e, pues ya se encuen an muchos que is en á
la eu opea, sin conse a del an iguo aje más que
el go o que no se qui an nunca, cos umb e que han
omado ambién los judíos. Me ocupa é, pues, del
aje de las muje es yde su decan ada he mosu a,
que, ádespecho del Ko am, dejan en e e al ex-
anje o po en e los pliegues del man o.
Quien haya leído que las muje es de O ien e son
las más he mosas del mundo; quien haya en e e-
nido sus ócios con b illan es ypoé icas desc ipcio-
nes de encan ados ha enes; quien se inja con los
ojos de la imaginación muje es ideales, olup uo-
samen e eclinadas en cogines de Damasco, es i-
das con cap ichoso aje, compues o de bo dada
chaque illa de e ciopelo, de anchas y lo an es
mangas, que dejan desnudo el b azo mó bido y
alabas ino, aja de b illan es colo es, ciñendo una
cin u a esbel a y lexible, ojo yholgado calzón de
seda, suje o al obillo pa a que puedan luci se los
diminu os piés calzados con chinelas bo dadas de
o o, ypo úl imo, blanco u ban e, co onando el
ó alo de una he mosa ca a, de en e pu ísima, na-
iz de ec os pe iles, ojos y escos lábios, que, en-
eabie os, dejan e los pequeños dien es de ná-
ca . neg os y asgados ojos, de mi ada, o a lángui-
da, o a a dien e, que hacen enloquece de amo ;
quien sueñe un pa aíso de delicias, siga en su en-
u oso des a ío, en sus halagüeñas ilusiones, ypa a
no despe a ála ealidad, no enga ábusca en la
muje de O ien e el ideal de sus sueños.
Usan las u cas pa a sali ála calle un aje
150 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE
.
compues o de un jaique óman o que en la gos
pliegues llega casi has a los pies, especie de domi-
nó de colo mo ado, azul ó ojo, yno u ban e sino
nube blanca muy pa ecida álas que has a hace po-
cos años usaban las muje es de Eu opa, en cuya
nube se en uel en la cabeza yla ca a, dejando e
los ojos, que, en hono de La e dad, pa ecen he -
mosos, g acias ála habilidad con que se pin an las
pes añas yálas disimuladas líneas neg as con que
p olongan el ángulo ex e no de los pá pados. Sa-
bido es que ienen las mahome anas la cos umb e
de pin a se las uñas de colo de osa óazul oscu o,
siendo es e colo más ecuen e que el p ime o, y
como sus manos es án muy léjos de se blancas, e-
sul an con es o e dade amen e epugnan es.
El aje que dejo desc i o, muy poco ai oso, es
lle ado sin g acia alguna po es as muje es, po que
no es posible que esul e donai e con su modo de an-
da ála gos ylen os pasos. En cambio, ienen la
g acia de hace que el ien o descompóngala nube
que lle an en la cabeza, dejando su os o al des-
cubie o cuando pasan ce ca de noso os, ycon una
p ecipi ación no exen a de coque e ía, se ap esu an
después que las hemos is o ácompone la indis-
c e a nube, apándose cuidadosamen e. En e las
muchas eces que es o sucedió, no u e la sue e de
encon a una ca a he mosa: i solo muje es de co-
;o muy mo eno, casi ce ino, de os o ancho y
acciones muy p onunciadas.
Posible es que haya is o las excepciones solo;
Pgl oes is e sue e la mia de habe opezado en

HABIO DE ÜX VIAJE ÁORIENTE. 151
mis iajes con lo peo de cada país. Algunos de mis
compañe os se empeñaban en sos ene io con a io,
yes o me hizo medi a , pa a e si hallaba una ex-
plicación sa is ac o ia áes a di e sidad de pa ece-
es, po que no es la ez p ime a que ap eciamos lo
que emos de modo bien dis in o.
Todos los iaje os del mundo hau celeb ado la
campiña de Ñápeles como el cuad o más bello Que
puede pin a la an asía. Home o celeb ó la miel del
mon e Bime us, ydijo de la isla de Kios, que e a
la más bella de las islas de la ma . ¿Quién se á
bas an e osado pa a opone se ála opinión unánime
de odos ios iaje os? Ysin emba go, la campiña de
Ñápeles is a desde el Vesubio, es encan ado a;
pe o no lle a en aja ála hue a de Valencia, si se
con empla desde el Miguele e.
Eu cuan o áHome o, lejos de mí el pensa que
pudo equi oca se; pe o desde en onces ;han as-
cu ido an os siglos, han descubie o los na egan-
es an as islas más he mosas que las del A chipié-
lago! No obs an e, al con empla la isla de Kios,
no emos lo que emos, sino io que Home o io,
sin pa a la a ención po un momen o en que el
g an can o de la llidcla ió la ju en ud de es a
isla, ynoso os con emplamos su ejez, yla ejez
se á siemp e espe able, pe o nunca he mosa.
¿Y quién, que como yo, haya p obado en A énas
miel del mon e Bime us se a e e á ápensa que
no es supe io ála de la Alca ia?
No soy de eses españoles ancios que nada en-
cuen an acep able léjos de su pa ia. Po el con-
152 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
a io, en idio pa a España muchos adelan os que
en. o os países he is o, ylamen o que la p eocu-
pación, la u ina yun mal en endido pa io ismo
nos engan en e g-onzoso a aso.
Pe o ue a de es o, con enid conmigo en que
hay muchas bellezas con encionales.
Conside o locu a empeña se en e el aye en el
hoy. Lo que ha mue o se ecue da; pe o no se en-
cuen a ya.
Vol amos álas u cas, ómejo , dejémoslas,
pues o que las hemos is o en la calle, yno nos es
dado segui ías al ha em.
Ya las ol e emos áencon a en Cons an ino-
pla, donde solo an cubie as po un énue elo de
gasa, ypod emos e las mejo .'
ximbebido mi espí i u con las conside aciones
que acabo de expone , so p endióme la pues a del
sol agando po las a ue as del pueblo, en una he -
mosa alameda ádonde me lle ó la casualidad. Sa-
biendo que es á p ohibido pasea po la noche ue a
de la población, u e que ap esu a me á ol e á
ella pa a no incu i en al a, que me hubie a po-
dido cos a una mul a áno pedi la p o ección del
cónsul. ¡Oh, libe ad, libe ad!
-uni emos en el ca é. Ya an e io men e desc ibí
el local, yme al a añadi que iene salida áuna
pla a o ma de made a, que si e de muelle en la
o illa del ma . En es a pla a o ma hay unas cuan-
as m®3as des encijadas, yp e e í oma aquí asien-
o mejo que en el salón.
No es á ce aua mi alma álas dulces emociones
153
OTARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
de la poesía yel si io, la ho a, los ecue dos, la me-
lancólica belleza del ma ea calma, dis aen el eípí-
mu.^as blancas elas de los pequeños ba cos que
se deslizan sob e la e sa supe icie de las aguas
ngando en pos de sí una la ga es ela que álos pá-
de ula ^Ta
1Una
,
SemeJ' auaa b illan e cin a
de pia a, la majes uosidad de nues a he mosa a-
ga,a A ap es, ondeada o gullosamen e en medio
1Xan!
!
/' "J0s mis °'í os en la cosía de Eu opa mien-
as huellan mis piés es a ie a de Asia, cuna de la
üumamdad. yalia más léjos, siguiendo ese ecodo
de. Es echo, Cons an inopla, el Bós o o, odo habla
aía imaginación con mis e ioso lenguaje. In olun-
a iamen e eco daba las es o as de la Canción del
Pi a a.
«Asia áun lado, al o o Eu opa,
yallá ásu en e Es ambul.»
Yáia mágia de los ecue dos, al encan o de la
poesía, se añade el in e és que há an o iempo des-
pie a en Eu opa el nomb e del Es echo.
Llega áCons an inopla: la aspi ación de Rusia.
Posee un pue o en los Da danelos: el sueño de In-
gla e a. Yan e los encon ados in e eses de las
dis in as naciones, sigue Tu quía siendo dueña y
seño a de es os luga es, dejando sen i el yugo
op eso de su i anía en algunas islas del A chipié-
lago, has a que el equilib io se ompa, ycaíga el
impe io u co, como o os muchos caye on. Pe o
Salí.' que al desploma se puede su gi una con la-
g ación gene al enEu opa. yen ónces, ¿cual se á el
154 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
po eni del Occiden e? El emo de es e po eni
con iene á odos den o de una p udencia que en-
d á in, yla pa o osa cues ión de O ien e su gi á
de nue o con somb íos colo es.
Las nubes del po eni , p eñadas de elec icidad
p esagian ho ibles empes ades. Pe o no, la hu-
manidad, en su ma cha p og esi a, ence odas las
di icul ades, a olla odos los obs áculos, ysus san -
g ien as 7ieca ombss son como las e upciones del
Vesubio, cuya la a a asa cuan o encuen a, pe o
cuya ceniza abona los campos; son como las inun-
daciones del Nilo, que po el momen o des uyen,
pe o ecundizan la ie a; son como las empes ades
del cielo, que lanzan el ayo, pe o pu i ican la a -
mós e a, yde es e modo las empes ades ylas e o-
luciones dejan as su apa en e desolación nue os
gé menes de ida.
Pe o me he p opues o es udia p incipalmen e
ias cos umb es de es e país yno llena las páginas
de mi Diabio con el ela o d^mis imp esiones, po -
que és as, mejo que en el papel, quedan g aba-
das en él co azón.
Emba gado aún el pensamien o con las conside-
aciones que la ho a yel si io me sugie en, uel o
los ojos al in e io del ca é. Las ocho ódiez mesas
ie la pequeña sala es án ocupadas po u cos, po-
b emen e es idos, que en ez de e esca , álo que
el calo de la es ación con ida, se ocupan con indo-
len e uición en uma el na gnillée. Voy á a a
e desc ibi es e apa a o. Figu émonos una bo ella
ae agua de Sel z cuyo si ón se ab e en la pa e su-
DIAHIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 257
de algún iempo ha dis u ado del mo imien o yla
ida de una ciudad de p ime ó den. Algo le queda
hoy, pe o la ape u a del Canal de Suez que a
c eando nue as poblaciones ha de pe judica áAle-
jand ía. No ha sido ano pa a es a ciudad su a o
con inuo con los más ci ilizados pueblos de Eu opa.
Alejand ía hoy es en una g an pa e una ciudad
comple amen e eu opea, con calles ec as, anchu-
osas, casas de gus o mode no, ca és, ea os yes-
ablecimien os lujosos. Sus calles p incipales es án
adoquinadas, yo as muchas, cuyo piso es e oso,
se es án emped ando á oda p isa.
Si es cie o que como medios de locomoción dan
los na u ales la p e e encia álos bo iquiilos que
desa apados muchachos o ecen al anseún e, lo
que se complacen en e e i los iaje os, ambién
es cie o, yes o no lo dicen, que sus calles p inci-
pales se en cons an emen e eco idas po nume-
osos ca uajes.
El sun uoso ha em pa a cuando el i ey eside
en Alejand ía, ymuchos he mosos palacios habi a-
dos po los cónsules, son magní icas cons ucciones
mode nas, dignas del más cul o pueblo de Eu opa.
Tal es el cen o de la ciudad. El es o di e en-
ciase poco de los pueblos u cos; pe o sí se obse a
en sus mo ado es mayo a ención pa a con los ex-
anje os ymayo cul u a.
Aquí he enido ocasiou de obse a una cu iosa
cos umb e conse ada en odos los pueblos o ien a-
les, yque he de e e i al como la p esencié. Un
á abe de a ezado os o yp onunciadas acciones,
17

258 DIARIO DE UN VI-AJE ÁORIENTE.
más bien'que es ido, en uel o en ha apos, es á sen-
ado en el suelo con las pie nas c uzadas. Un nu-
me osísimo co o se o ma al ededo suyo, ycon oz
len a, monó ona, siemp e en el mismo ono, habla,
sinin e upcion, po espacio de una ódos ho as, se-
gún me asegu an. Es que e ie e una de esos in e -
minables y an ás icos, cuen os á abes. Cuando el
cansancio le inde suspende su elación que eanuda
al siguien e dia en el mismo si io yála misma ho a.
Los oyen es ecompensan su abajo ópagan la dis-
acción que les p opo ciona con algunas monedas
de cob e, yaunque hay quien asegu a que és os,
que podemos llama no elis as e an es, ecojen
abundan e colec a, ájuzga po lo que i, ni la co-
lec a e a abundan e ni el aje del na ado acusaba
holgu a ni bienes a . Excuso deci que no en en-
diendo una palab a de lo que oia, ymoles ándome
el monó ono acen o del ashuman e o ado —no e-
lis a de callej uela—me de u e en el co o b e e
a o. Sospecho, sí, que debía se en ex emo in e e-
san e su his o ia, cuen o óleyenda, ájuzga po la
p o unda a ención y eligioso espe o de sus
oyen es.
Dos monumen os no ables se en en Alejand ía-,
la Columna de Pompeyo yla Aguja dx Cleopa a.
Es a de 21 me os de al u a po dos ymedio de base,
de igu a pi amidal, es cons ucción omana y ué
ele ada po Cleopa a en el emplo de Césa .
La Columna de Pompeyo es aún obje o de las
discusiones de los sabios, pues su o igen se e ie e
ádis in as épocas. Pa ece p obado que cons i uía
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 259
el p incipal ado no del emplo consag ado áSe á-
pis, yse c ee asimismo que ue cons uida po Di-
noc a o. ála uel a de Alejand o de su expedición
al Al o Egip o. M . Leake (de la sociedad eal de
Lónd es) asegu a que ca ece de undamen o la e -
sión que a ibuye es a ob a áun Pompsyo, gobe -
nado del Bajo Egip o. Su es ilo es co in io, su al-
u a es de 114 piés anceses, ysu ci cun e encia
de 28. Haciéndose iza po medio de cue das, puede
subi se ála cima, y. en ella dícese que caben cómo-
damen e ca o ce pe sonas.
Poco iempo hace descub ié onse unas ca acum-
bas, cuya an igüedad es aún desconocida yque no
pudimos isi a .
Mués ase ambién al cu ioso iaje o un espacio
soca ado po las agmas, que ecibe imp opiamen e
el nomb e de Baño de Cleopa m. C eése que en es e
si io se deposi aban los cadá e es pa a se la ados
an es de su inhumación, yposible es que con es e
obje o ue a conducido aquí el cadá e de la he -
mosa eina.
Ce ca de la ciudad hay un he moso paseo cons-
uido en la o illa de un canal que comunica con
uno de los b azos del Nilo.
Poco he podido juzga de las cos umb es pecu-
lia es de es e pueblo en mi ápido paseo po Alejan-
d ía. Sí consigna é con gus o que después de e-
co e la Tu quía, p oduce ag adable imp esión el
mayo g ado de cul u a, de ci ilización yde p o
g eso que alcanza el Egip o.
~He enido la cos umb e, c eo habe lo dicho o a
260 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
ez, de eco e solo las ciudades que isi o. Hícelo
así en Alejand ía yso p endióme la ho a de eg e-
sa ábo do, pe dido en un labe in o de calles de
donde no ace aba ásali . La noche a anzaba yal
amanece habíamos de sali del pue o. Cuan o más
que ía o ien a me, más ymás me ex a iaba. Po
in. ace é ápasa po delan e de un cue po de gua -
dia: el o icial hallábase sen ado á la pue a; di igi-
meá él, que me ecibió le an ándose ysaludándome
con la mayo co esía; le supliqué en ancés que
me indica a el camino pa a llega al muelle, yaun-
que po señas me con es ó que no en endía mi len-
guaje, comp endió po mi ac i ud el a o que le
pedia, ydió, según comp endí, ó den áun soldado
pa a que me acompaña a, indicándome que le si-
guie a. P ocu é po señas ambién mani es a le mi
g a i ud yllegué al muelle en pos de mi silencioso
guía.
Las muje es de es a ciudad cúb ense el os o
como odas las mahome anas; pe o el paño que
ocul a la pa e in e io de la ca a en ez de llega
has a el pecho yse de co e cuad ado, llega has a
las odillas y e mina en pun a, en o ma de ián-
gulo. Es e paño, po medio de una caña, se suje a
al man o que cub e la cabeza yla en e.
Sin habe enido iempo de i áMén is, niáTé-
bas, ai Cai o ni alas Pi ámides, sin habe siquie a
isi ado el emplazamien o de la an igua Nicópolis
salimos de Alejand ía.
CAPÍTULO XXX,
TROMBAS MARINAS.—MALTA.
Sabido es que los ba cos ienen ménos calado á
p oa que ápopa. Con obje o de disminui el calado
de es a, pa a e i a que o o descuido del p ác ico
dé luga áun pe cance como es u o ápun o de su-
cedemos al en a , dispone el comandan e que o-
dos los pesos de popa, como p oyec iles, cañones,
cadenas e c., sean asladados áp oa.
Con es as p ecauciones salimos del pue o sin
no edad, ysin acciden e alguno hacemos en sie e
dias la a esía de Alejand ía áMal a.
La íspe a de nues a llegada áMal a, alas
nue e de la mañana se ie on dos ombas po el
ggoObse é po ez p ime a es e enómeno. De
dos nubes p óximas pa ían en di ección oblicua
dos columnas de agua que ue on ala gan e y
bajando g adualmen e, a ayendo asi o as do= co
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
262
lunillas ¿6 agua del ma . Las olas po aquella pa e
agi ábanse como si es u ie an en abullicion. Si-
guie on bajando las aguas de ias nubes, subiendo
las del ma , yjun á onse po in, es echándose, con-
undiéndose en un ab azo los dos in ini os, las dos
inmensidades.
Es e enómeno es debido, según la opinión de
algunos ísicos, al mo imien o de o -acion que se
es ablece en el ai e inmedia o aías empes ades, y
según o os econoce po causa la elec icidad a -
mos é ica.
Conócense es os enómenos con la denominación
de mangas ó ombas de ai e y ombas de agua, y
según la localidad di ídense en e es es ymali-
nas. En ie a su ene gía es al, que desa aígalos
á boles más secula es yllega ádes ui edi icio»
en e os. En la ma el emolino de agua que o ma
en una g an ci cun e encia, cons i uye un g a e
pelig o pa a los na egan es, No obs an e se e i a
ácilmen e dispa ando uno ó a ios cañonazos, pues
la de onación agi ando el ai e éimp imiéndole un
de e minado mo imien o deshace la omba.
No bien llegamos áMal a ondeando en el pue o
de La ale a, se p esen ó ábo do el cónsul de Es-
paña, en egando al comandan e ó den del gobie no
pa a que emp endié amos el iaje áCa agena.
Con es e mo i o, no nos de u imos en Mal a más
que el iempo necesa io pa a hace ca bón.
La isla no p esen a, is a desde el ma , ese
ien e aspec o que p es a una lozana ege ación.
Po el con a io es á ida, ysu cos a blanca ypoco

263
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE.
ele ada sob e la supe icie del ma pa ece es é il.
La ciudad de La ale a, di idida en dos mi ades
po su he moso pue o, es limpia, aseada, con bue-
nas cons ucciones yhe mosas calles yplazas. Es o
solo pude e en el único paseo que di po la ciu-
dad. Alas diez déla noche cié anse ios come cios,
los anseún es se e i an, queda la ciudad casi de-
sie a, yyo ambién me e i o ábo do lamen ando
no habe podido isi a la iglesia de San Juan yla
A me ía donde las a mas se gua dan de los caba-
lle os que después de habe de endido la isla de
Rodas, es ablecié onse en Mal a po cesión de Ca -
los Y
Con o-us o hubie a isi ado la g u a de Calipso,
p óxima ála bahía de San Pablo, si iempo hubie a
enido pa a dedica me áes as excu siones .Consué-
leme sin emba go, con la idea de e me en España
Sode pocos dias, que ya sien o K **do <
.
P u- y an os paisajes ypueblos que he is o
cómo deco aciones de ea o, an di e so;i |es,
idiomas ycos umb es, islas, con inen e;,eeolios,
olcanes, odo se p esen a ya con uso ami ima»
nación, ycomo dice el poe a:
A u den, u ban, ma ean
Tan a isión, an o a an.
CAPÍTULO XXXI
TEMPORAL.—LLEGADA ÁESPAÑA.
Salimos de Mal a con ien o lojo, ma llana y
cielo yho izon es acelajados.
Po la noche di isamos la cos a de A ica po la
amu a de babo , desde cabo Bon ácabo Mus a á.
T anscu en cua o dias sin no edad. Amanece
el quin o con cielo yho izon es ab umazonados,
ien o esco del S. O. yma ejada. Po la a de el
ien o, que ha con inuado e escando, es du o, la
ma g uesa yel cielo p esen a mal ca iz.
Comienzan ábo do las p ecauciones. Desen é -
gale las alas y as e as, se calan mas ele illos,
enciéndenseenla máquina dos calde as más, échan-
se abajo las e gas de juane es ysob es, se eco -
en las incas de la a ille ía yse cie an laspo as.
La noche es oscu a: la ma eng uesa ylanza
pa o osos ugidos; el ien o silba en la ja cia sacu-
DIARIO DE DN VIAJE ÁORIENTE. 265
diendo u iosamen e las escalas yco dajes; las ne-
g as olas chocan yescalan los cos ados del buque
como si quisie an sepul a lo. A e ado espec áculo
pa a el que lo p esencia po ez p ime a: g andioso
pa a el que acos umb ado ála ida de la ma cono-
ce las condiciones del ba co yno piensa en el pe-
lig o.
Po in, ála una déla noche comienza áamaina
el ien o, yal amanece queda lojo, yma endida.
Amanece de buen ca iz con cielo yho izon es des-
pejados. ¡Qué aleg ía sien e el ánimo cuando des-
pués de una noche como la pasada al nace el sol
encuén ase un i mamen o limpio y anspa en e y
una ma anquila ybella!
Na egando á oda máquina con ien o bonanci-
ble del O. yma endida de él, a is amos ie a po
la p oa álas es de la a de, econociendo los Jun-
cos de cabo de Palos. Alas cinco es amos an o a an-
e con su a ola.
Es as son las cos as de mi pa ia; no acie o á
explica mi emoción. El sol se ocul a majes uosa-
men e as la cima de las mon añas; jamás su luz
me pa eció más espléndida, ni más bellas sus e ul-
gen es in as, ni más icos los a iados ma ices que
colo an el ho izon e.
El homb e es cosmopoli a y odos los homb es
son he manos; pe o así como en e nues os seme-
jan es gua da el co azón más p o undo ca iño pa a
los sé es que nos die on la ida ypa a aquellos que
con noso os compa ie on las ho as de la niñez, así
ambién po más que el mundo pe enezca al hom-
266 dia io de un iaje áo iex e.
o e, exis e siemp e un pedazo de ie a ycielo, aquel
en que imos po ez p ime a la luz del sol, aque
ecue do á unido al sag ado ecue do denúes
os pad es, po ción de cielo j ie a que amamos
ie namen e, ycuyo ya e sabemos so o cuando las
icisi udes de la ida nos alejan de '* ? ‘‘«a o el
i iendo en lejanas ie as se pueae comp ende
p o undo ca iño que gua da el co azón pa a eisue-
io que ido que nos io nace . Yo lie eco ido m
chas eces es a cos a mi ando sus ^cidemej con
indi e encia, yhoy al e es os
akna ebosa el co azón de aleg ía yaspi o e. am
bien e con el mismo a an, ccn la uición con
;J
espi a el ai e lib e el in eliz que ha gemido la o0
iempo en oscu o calabozo. ’» isla
Alas ocho de la noche es amos *.S. con misla
de Escomb e as ygobe namos pa a el pue o.de
Ca agena, dando ondo álas nue e en e iO» x-ue
es üe Puade a ySan a Ana. _..
Dió in nues o iaje; es amos en üspana. nes a
me solo hace b e emen e el p ome ido esumen d
mi excu sión po Tu quía.
DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTE. 273
Los es ue zos del pode se es ellan en la apa ía,
e . la ine cia de un pueblo igno an e; el Sul án se
enajénalas olun ades, el pueblo sigue do mi ando
en su indolencia, los magna es conspi an con a e
Sul án yés e mue e al in con la ama gu a e
habe ealizado su ob a. aiin
La degene ación de los u cos no na llegado aun
ai pun o de hace p esagia su mue e, han pe -
Jo la al i ez de su ca ác e : alien es como oaos
us pueblos aná icos éigno an es, sale>la:gue a
,¿mea los de su indolencia. Hoy la guena
pueblo b u al ysanguina io no menos a ae
sado en pun o álibe ades polí icas nene aJ a«a
pueblos ignó ame*, unpu
gu 8Spí i u gue -
diciones, yel o o po *a ís
bicjon de sus se-
ebo, su a an de conquis a yla ambición a
ño eS',, 50,po eni ’ ¡Quién sabe! Tal
¿Qué nos gua da el ;ue a 3Í e pa a
ez esa calamidad qu ^álos pueblos
des ui unas ece* y egenei
deCSSemeu e hemos ."e a se áP u-
sia, después de su3 ^^sm' ícíos, después de
a se áF ancia, cu ad la causa de la huma-
su3 de o as. Ten|
a“° causa deip og eso, que
nidad, engamos e en agu luz p óxima a
aunque po un ins an e P¿e la igno an-
ex ingui se en e las opacas nao 18

274 DIARIO DE UN VIAJE ÁORIENTÉ.
cia, p on o b illa más e ulgen e ybella, como el
i is después de la bo asca.
Conc e ando lo expues o , esumiendo mis im-
p esiones, sin e izando mi opinión di é que el a a-
so de Tu quía es el esca nio de Eu opa. C eo, sin
emba go, que su egene ación ósu mue e se á la
ob a de la ci ilización 6del iempo.
Indice.
-±———Páginas
Dedica o ia V
In oducción n
I. —Da aga a Amplíes. 17
II—A gel 24
ni.—De A gel áNápoles.—El domingo abo do. 39
1^ •—Ñapóles.—I. Cos umb es.—El ecin o de
la ciudad.—II. Possílipo.—El lago de
Agnan.—La g u a del Pe o.—Capodi-
mon i. —Las Ca acumbas. —III. Fies-
as.— Cos umb es 48
V.—Pompeya .68
VI.—El Vesubio 89
VII.—De Nápoles áMessina 100
VIII.—Messina 104
IX.—De Sicilia áG ecia. —Za a ancho de com-
ba e IOS
X.—El Pí eo yA enas 118
XI.—A enas.—El Pa enon 123
XII.—A enas.—Conclusión 129
XIII.—De G ecia áTu quía 136
Capi ules. Páginas.
XIV.—Los Da danelos 138
XV.—Chanak 142
XVI.—Cons an inopla ... 160
XVII.—Lésbos 177
XVIII.—Smi na 182
XIX.—El A chipiélago 196
XX.—Kios 199
XXI.—Sámos 203
XXII.—El A chipiélago 207
XXIII.—Rodas 212
XXIV.—Xa egacion 218
XXV.—Chip e 222
XXVI.—Bei u 229
XXVII.—La Pales ina.—Ja ía 246
XXVIII.—Pue o-Said. —Llegada áAlejand ía.
—
Pelig o de una a ada 250
XXIX.—Egip o.—Alejand ía 254
XXX.—T ombas ma inas.—Mal a 261
XXXI. —Tempo al.—Llegada áEspaña 264
Conclusión.—Ca a-epílogo 267