ISSN: 0213-2079
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII.
UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
Places o he leisu e in Bu gos in he 18^ Cen u y. A socio-
economical ap oxima ion
F ancisco
J.
SANZ DE LA HIGUERA1
I.E.S.
«To eblanca» (Se illa)
«...
los ucos son
pa a in ie no
acomodados,
pe o
no
pa a el
e ano, ence ándonos en una
sala,
pa a que demos uel as
a la ahona de una mesa, encendiendo la sang e y helando
las
bolsas»^.
RESUMEN: Ya ue a en sus i iendas pa icula es o en los ga i os ins a-
lados en la ciudad pa a ales e ec os, algunos bu galeses enían la posibi-
lidad de dis u a de cie os momen os de di e sión y ocio de una mane a
co idiana, ci cuns ancia absolu amen e p ohibi i a pa a la inmensa mayo ía
de la población. Ins umen os musicales, mesas de ucos y o os u en-
silios de juego apa ecen en la documen ación como signos inequí ocos de
la exis encia de espacios y iempos consag ados al en e enimien o, público
y/o p i ado.
Palab as cla e: mesa de ucos, ocio, di e sión, ga i os.
ABSTRACT: Ei he in hei p i a e homes o in he ga i os se up in he
ci y o such pu poses, some people om Bu gos had he oppo uni y o
1.
Dedico es as páginas a los p o eso es don F ancisco NÚÑEZ ROLDAN (Uni e sidad de
Se illa) y don Fe nando BOUZA ÁLVAREZ (Uni e sidad Complu ense de Mad id).
2.
TIRSO DE MOLINA, Ciga ales de Toledo, Cas alia, Mad id, 1996, p. 212. Ag adezco, de
o ma pública y no o ia, al p o eso don Fe nando BOUZA la suge encia de es a ci a en conc e o y
la amable indicación de o as ano aciones, en especial las de ca ác e bibliog á ico.
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enjoy some ime o pas ime and leisu e in a daily way, ci cuns ance
absolu ely p ohibi ed o mos o he popula ion. Musical ins umen s,
able o ca ch and o he game ools appea in documen s as unmis akable
signs o he exis ence o spaces and ime de o ed o public o p í a e en e -
ainmen .
Key wo ds: Table o ca ch, Leisu e, Pas ime, Ga i os^.
INTRODUCCIÓN,
FUENTES
DOCUMENTALES
Y
METODOLOGÍA
La p e ensión de e ec ua una ap oximación a los luga es del juego, la di e sión
y el ocio —en el ámbi o p i ado del hoga y/o en los oscu os ea os públicos de
calles,
abe nillas y ga i os
— ,
y hace lo a a és del análisis de lo que ocu ía en
una ciudad ma ginal y de p o incias, el Bu gos de mediados del siglo XVIII, es una
emp esa cien í ica que puede an oja se pu amen e anecdó ica. Es e abajo desea
econs ui algunos agmen os de la ida co idiana y de la cul u a ma e ial4 de los
cas ellanos en una e apa e e escen e y complicada —el inicio de «la época de las aci-
laciones», en palab as de la p o eso a Pé ez Picazo5
— .
A iesgo de se despellejado
po especialis as, expe os y lec o es en gene al, me p opongo da cua o pince-
ladas al bodegón de la his o ia social, ap o echando la documen ación disponible.
El obje i o es o ece un modelo de análisis sob e qué ocu ía en el in e io y el ex e-
io de las i iendas de los bu galeses en aquellos momen os en que se disponía
de un poco de iempo pa a algo di e en e a abaja , come , do mi o copula .
Las uen es documen ales se yux aponen mu uamen e. Los yacimien os esen-
ciales han sido los p o ocolos no a iales, el Ca as o de Ensenada —sob e odo
las espues as gene ales y los memo iales de los « uque os» de a ias localidades
del e i o io cas ellano
— ,
las ac as de gobie no del Concejo —de la au o idad
laica municipal— y de la Mesa Capi ula de la Ca ed al, algunos escasos es i-
gios hallados en el ondo his ó ico del A chi o Municipal de Bu gos —en espe-
cial los ecinda ios pa a el ecuen o de la población y algunos «memo iales» de
3.
Las aducciones de los esúmenes de mis a ículos han sido ealizadas po las p o eso as
de inglés Guadalupe Fe nández Ma quie y Pila Redondo Aguila , compañe as y excelen es amigas
en el I.E.S. «To eblanca» (Se illa).
4.
Véase a es e espec o las e lexiones y ma izaciones de SCHUURMANN, C: «Gli in en an
«pos -mo em» come on e pe lo s udio della cul u a ma e iale. Un p og ama olandese di ice ca»,
en Quade ni S o ici, 43-45, 1980.
5.
PÉREZ PICAZO, Ma ía Te esa: «De egido a cacique: las oliga quías municipales mu cianas
en el siglo x ill», en SAAVEDRA, Pege o y VILLARES, Ramón (eds.): Seño es y campesinos en la penín-
sula ibé ica, siglos
XVIII-XIX,
Ba celona, 1991, pp. 20-29.
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solici ud de ape u a de iendas— y la bibliog a ía a la que he enido acceso, he a-
mien a de con as e con o as ealidades y ci cuns ancias del con ex o español y
eu opeo6.
De los legajos no a iales p ocedenpos -mo em, desc ipciones po segundas
nupcias, es amen os, comp a en as y a endamien os, documen os que posibi-
li an el acceso a la mesa de ucos y a los in e io es de las casas de los habi an es
de Bu gos. Los 340 in en a ios de bienes ecopilados — edac ados la mayo pa e
de ellos a la mue e de los que e an ecinos de Bu gos en 1751
—
nos mues an
qué pe echos enían a su disposición pa a hace en e a la a dua a ea co idiana
de sob e i i . Algunos u ie on la opo unidad de degus a algunas ho as de
iempo lib e, escaso ó inexis en e pa a la inmensa mayo ía. Es os «documen os
de ealidades», según la ace ada exp esión de B audel7, pe mi en ace ca nos has a
las inmediaciones de sus lechos co idianos, sus ogones y mesas de comedo , y
sabe , en la medida de lo posible, qué ac i idades ealizaban y cómo.
Los memo iales del Ca as o despliegan an e nues os ojos un eno me
caleidoscopio de «gen es» que desnuda on su exis encia casi al comple o po
impe a i o legal y iscal. Empe o, con su concu so, sabemos quiénes e an, a qué
se dedicaban y en dónde i ían los habi an es de Cas illa a lomos del se ecien os8.
6. Los p o ocolos no a iales en A( chi o) H(his ó ico) P( o incial) de B(u gos), el Ca as o
de Ensenada en A( chi o) de la D(ipu ación) P( o incial) de B(u gos), Las Ac as de Gobie nos del
Concejo en A( chi o) M(unicipal) de B(u gos) y las Ac as Capi ula es en el A( chi o) C(api ula )
de la C(a ed al) de B(u gos). Desde el pun o de is a bibliog á ico descuellan las apo aciones de
LlCK, Richa d: «Les in é ieu s domes iques dans la seconde moi ié du XVIIIe siécle d'ap és les in en-
ai es ap és décés de Cou ances», en Anuales de No mandie, 20, 1970, pp. 293-316 (en especial las
pp.
308-311). PARDAILHÉ-GALABRUN, Anne: La naissance de l'in ime, 3000 oye s pa isién.
XVII-
XVIIIe
siécles, Pa ís, 1988, pp. 129 y 131-164. ARAGÓN MATEOS, San iago: La nobleza ex emeña
en el
siglo
XVIII,
Mé ida, 1990, pp. 27-35 y 701-702. ROJO VEGA, Anas asio: El Siglo de O o. In en-
a io de una época, Valladolid, 1996. COBOS RuiZ de ADANA,
José:
«La mala ida en la Có doba de
la p ime a mi ad del siglo XVII», en Ac as del I Cong eso de His o ia de Andalucía, Có doba, 1976,
omo II, pp. 205-213. ROMERO FERRER, Albe o (coo d.): IV Encuen o de la Ilus ación al Roman-
icismo. Juego, ies a y ansg esión, Cádiz, 1995, pp. 53-188. HERRERA VÁZQUEZ, Gemma: «Felipe
To quemada, un agabundo en Ca mona», en Ac as del III Cong eso de His o ia de Ca mona,
Ca mona, 2003 (en p ensa) y los a ículos del omo 41,2001/3 de la e is a His o ia Social, Valencia.
7.
BRAUDEL, Fe nand: Ci ilización ma e ial y capi alismo, Ba celona, 1974, p. 223. En seme-
jan es é minos se han exp esado ROJO VEGA, Anas asio: op. ci ., pp. 7-11 y SARTI, Ra aela: Vida
en amilia. Casa, comida y es ido en la Eu opa Mode na, Ba celona,
2003,
pp. 9-17.
8. La bibliog a ía es densa y adquie e múl iples pe spec i as. Se pueden esal a , si duda, las
muchas i udes y los ine i ables icios del Ca as o de Ensenada. Véanse especialmen e, a í ulo de
ejemplo y sin un ca ác e exhaus i o, las ob as de DONÉZAR DÍEZ de ULZURRUN, José Ma ía:
Riqueza y p opiedad en la Cas illa del An iguo Régimen, Mad id, 1984; MARCOS MARTÍN, Albe o:
Economía, sociedad, pob eza en Cas illa: Falencia, 1500-1814, Palencia, 1985; NÚÑEZ
ROLDAN, F ancisco: En los con ines del Reino. Huel a y su Tie a en el siglo x m, Se illa, 1987 y
YUN CASALILLA, Ba olomé: Sob e la ansición al capi alismo en Cas illa. Economía y sociedad en
Tie a de Campos (1500-1830), Salamanca, 1987.
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En las Ac as capi ula es de las dos g andes, y más pode osas, ins i uciones de la
ciudad, el Concejo («Rejimien os») y la Ca ed al («Cabildos»), se han conse -
ado los ecos de las decisiones colec i as, las pendencias pe sonales, los p oyec os
exi osos o nau agados, e cé e a. A a és de sus olios cen ena ios nos aden-
amos en los in es inos de su acon ece casi dia io, desde una óp ica je á quica
y ho izon al a la ez. Se eje cía el pode desde a iba, desde la au o idad de una
éli e a is oc á ica de p i ilegiados —eclesiás icos o laicos — , que gobe naban sob e
una masa inconexa y he e ogénea de ecinos, los cuales es aban en ascados en
un co idiano a án po sob e i i .
La me odología aplicada en el diseño de es e bodegón de na u alezas i as
— las pe sonas que consumen
— ,
na u alezas mue as —ins umen os musicales,
juegos y lib os (p oduc os que son consumidos de una mane a o de o a) y de
luga es — i iendas y casa de ucos— en donde se ejecu a el ocio, se basa en el
as eo sis emá ico y comple o de los yacimien os documen ales de la ciudad.
Se han consul ado la o alidad de los memo iales de las Respues as Pa icula es
del Ca as o y un impo an e núme o de espues as gene ales9, los legajos de
p o ocolos no a iales, concejil y jus icia municipal de la ciudad (1700-1800), las
Ac as del Concejo —«Regimien os»— y de la Ca ed al —«Cabildos»— y múl i-
ples ca pe as del ondo de His ó ica del AMB. ¿Qué se p e ende log a con esas
búsquedas? Sencillamen e, econs ui la exis encia de algunas de las posibilidades
disponibles —al menos, en eo ía y de mane a ác ica— pa a pasa un momen o
( ugaz y ci cuns ancial, quizás) di e ido, en e enido y aleg e, p osaico si se
quie e, al e na i as con que enjuga lo sac o, lo p o esional, lo domés ico. Las
pa edes de las i iendas e an casi anspa en es pe o exis ían. Las es echeces de
los luga es ap e aban a las pe sonas. Es as, sin emba go, gus aban de jun a se y
socializa se, pa a abaja , pa a eza , pa a con i i , pa a consola se, pa a gobe na ,
pa a di e i se, pa a ob ene un ápice de cul u a o cualquie o o en e eni-
mien o10. En e las casas y las calles, un po al y una escale a —cin a anspo -
ado a de indi iduos de a iba abajo
— .
Los «qua os» de las i iendas y las « úas»
9. El Ca as o de Bu gos en
ADPB.
Ca as o, Memo iales,
1.
344, 345, 346, 347 y 348. A a és
de La Alcabala del Vien o se ha as eado la exis encia de mesas de ucos en la o alidad de las loca-
lidades publicadas po dicha colección. Se han hallado e e encia explíci as a los « uque os» en
Alcalá de Hena es, Almag o, Có doba, Daimiel, G anada, León, Málaga, O iedo, Salamanca,
Sego ia, Toledo y Valladolid. Sob e Log oño, éase ABAD LEÓN, Felipe: Radiog a ía his ó ica de
Log oño. A la luz del Ca as o de Ensenada, Log oño, 1978, pp.
179-181.
En el A chi o Gene al
de Simancas, Di ección Gene al de Ren as. 1.a Remesa se han consul ado las espues as gene ales de
Badajoz
(1.
136, . 100), Cáce es
(1.
137, . 152-153 y Zamo a
(1.
663, s/ .).
10.
En es e sen ido éase VlLAS-BOAS E ALVIM, Ma ía Helena: «Fes ejos públicos e di e i-
men os p i ados no Po ugal se ecen is a». Algunos casos (1750-1800) y MARTÍNEZ MEDINA, Á ica:
«La i ienda a is oc á ica, escena io de la ies a (...)», en ROMERO FERRER, Albe o (coo d.): op.
ci ., pp. 389-401 y pp. 309-317.
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públicas se imb icaban, sin solución de con inuidad, desde el amanece has a el
ocaso, en cada uno de los días y noches. Lo u ina io siemp e ha dejado espacio
pa a la son isa y el place .
Empe o, además del imp escindible p oceso se ial de as eo y del a amien o
cuan i a i o y es adís ico ca ac e ís ico de una his o ia de e ce ni el, es nece-
sa io mo e se, de una o ma dialéc ica y lexible, en o os e enos esenciales.
Me e ie o al puzzle c onológico —con el co o y el la go iempo como elón de
ondo— y de las conduc as — a ando de que las ac uaciones mayo i a ias y los
hábi os más exclusi os de las mino ías no ocul en los compo amien os indi i-
duales—. Como us edes end án ocasión de comp oba en es as páginas, hay un
poco de odo, a sabe , pe sonas conc e as y colec i os, diac onía y sinc onía.
Mi in ención ha sido que, en la mezcla, sus componen es es én bien equilib ados
y sean suge en es al palada his ó ico11.
2.
¿INTIMIDAD,
TIEMPO
LIBRE,
DIVERSIÓN?
UN
BREVE
APUNTE
PARA UN
COLOSAL
PROBLEMA12
El hecho de hojea unpos -mo em, y más cuando se descub e en el seno de
alguno de ellos la p esencia de juegos e ins umen os musicales, obliga a p egun-
a se si es admisible habla de in imidad y en e enimien o en el se ecien os.
¿Cuán as ho as pasa ían den o de sus mo adas aquellas pe sonas al cabo del día?
¿Tend ían algún momen o de anquilidad pa a dedica se a la lec u a? En los
hoga es donde se han de ec ado ins umen os musicales, ¿se oi ía alguna melodía
habi ualmen e?
En las ciudades del se ecien os exis ían algunos ó ices de di e sión y cul u a
que se diseminaban po en e las calles del ejido u bano. Po lo ocan e a Bu gos,
uno de ellos, el «pa io de comedias», ya ha sido su icien emen e es udiado —y con
una b illan ez au én icamen e encomiable13
—.
O o, las « abe nillas», pe manece
11.
Debo es as a gumen aciones a la lec u a de GONZÁLEZ CRUZ, Da id: Religiosidad y i ual
de la mue e en la Huel a del siglo de la Ilus ación, Huel a, 1993, pp. 19-33.
12.
No es és e el momen o, ni yo soy el más indicado, pa a e ec ua la elabo ación de un es ado
de la cues ión. Conside o opo una la lec u a, en a as de una p o undización en es os e enos del
ocio, de los a ículos de
PLUMB,
John Ha old: «La me can ilización del ocio en la Ingla e a del siglo
XVlll», en His o ia
Social,
41, 2001, pp. 69-87 y las ponencias de CHARTIER, Roge : «El ocio en e
la ida p i ada y espacio público en la Eu opa Mode na (Siglos XVI-XVIIl)», PÉREZ SAMPER, Ma ía
Angeles: «P i acidad domés ica: la mesa y la se idumb e» y BOUZA ÁLVAREZ, Fe nando: «Los usos
de la lec u a y de las a es : Memo ias del juego y juegos de la memo ia en el Siglo de O o», en
Cong eso sob e Ocio y ida co idiana en el Mundo Hispánico. Siglos
XVI-XVIII,
Se illa, 2003 (en p ensa).
13.
MIGUEL GALLO, Ignacio Ja ie : El ea o en Bu gos (1550-1752). El pa io de comedias, las
compañías y la ac i idad escénica. Es udio y documen os, Bu gos, 1994.
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aún en un limbo documen al que se hab á de emedia a medio plazo. El delei e
de la palab a y de la is a —en el ea o y la ac i idad escénica— y el (ab)uso de
lo ác il y del sen ido del gus o —p opios del asiego de bebidas y lico es— han
sido siemp e mé odos ansiosamen e buscados pa a exo ciza el agobio p o o-
cado po la in elicidad y el su imien o de la ida co idiana de abajo. El ga i o
de la mesa de ucos y naipes que se habili a en Bu gos se nos mues a como o o de
esos luga es auma ú gicos y e e escen e, aunque ue a sólo pa a los p i ile-
giados en exclusi a.
3.
JUEGOS
Y
ENTRETENIMIENTOS
PRIVADOS.
¿EXISTÍAN
MOMENTOS
DE
DIVERSIÓN
Y
OCIO
EN EL
INTERIOR
DE LAS
VIVIENDAS
A
MEDIADOS
DEL
SETECIENTOS?
En algunos hoga es bu galeses apa ecen, en e los ajua es y menajes de las
i iendas, pe enencias de e iden e sesgo ocioso. Su p esencia se de ec a en un
16.2%
de los 340 IPM ecopilados. Se a a de ins umen os musicales —en el 6.8%
de los IPM— y able os de damas y ajed ez y mesas pa a juego —en el 9.4% —.
La bibliog a ía a es e espec o es escasa pe o muy suges i a. Aunque algunos
ins umen os se encon aban en un e iden e abandono, o os p obablemen e se
añían de mane a habi ual. En a ías casas de la ciudad, en especial las de los a is-
óc a as, los canónigos de la Ca ed al y los bu óc a as y unciona ios, se in en-
a ia on mesas pa a el juego (damas, ajed ez, bolos, e cé e a). Rica d Lick señala
que e an «jeux de socié é» e «ins umen s de musique» p opios del lujo de los
icos,
obje os que aducen, de una mane a palpable, una ida de elaciones y de
iempo lib e. Según sus in es igaciones apa ecen juegos en el 10 % de las casas e
ins umen os musicales en el 3%14, po cen ajes simila es a los ex aídos de los
documen os bu galeses.
Los ins umen os musicales — ihuelas, sal e ios, manico dios, gui a as,
iolines, iolas, iolones, cla ico dios, cas añuelas, a pas y iples— e an, con
mucho, los más comunes. Suponen el 64.1 % de los elemen os compu ados en
es e capí ulo15. El ins umen o más habi ual e a la gui a a —33.3 % de odas las
unidades apa ecidas
— ,
seguida a mucha dis ancia po el a pa y la ihuela (12.9%,
espec i amen e), los iolines (9.2 %) y los cla ico dios y sal e ios (con el 7.4%
cada uno de ellos). Muchas de las gui a as se hallaban mal a adas, iejas y sin
cue das, azones que explican el escaso alo dado en la asación —al ededo de
los 10 eales
— .
O as, especialmen e las « alencianas», e an de mayo calidad y
14.
LlCK, Richa d: op. ci ., p. 308.
15.
Véase en ROJO VEGA, Anas asio: op. ci ., unas magní icas desc ipciones de esos ins u-
men os musicales. C . en conc e o la llamada especí ica a cada uno de ellos.
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gozaban de mejo p esen ación. Cuad iplican el an e io p ecio. Las gui a as se
despe digaban po las casas de los ecinos más pudien es (me cade es, bu óc a as,
nobles y eclesiás icos). No apa ecen en los hoga es de las ca ego ías p o esionales
más paupé imas (pob es de solemnidad, hilande as, jo nale os, lab ado es y a e-
sanado). Es signi ica i o no sólo po el ele ado p ecio de las iolas, iolones y
iolines, sino po su apa ición en e los me cade es al po meno (« ende os») y
en e los nobles de alcu nia. Descuella con luz p opia, y de una mane a exage-
ada, la «sala del Balcón» de la casa de don José de Iga za, en la Plaza Mayo . Es e
maes o con i e o y me cade de ce e ía enía en casa una au én ica o ques a de
cáma a. Quizás po azones p o esionales, don José disponía de un eso o poli-
ónico, compues o po «un iolón con su caja» (500 eales), «un iolón» (80
eales),
«una iola con embu idos de náca y concha» (200 eales), «una iola lisa»
(150 eales) y «un sal e io» (100 eales)16- El « iolín con su caja» que donjuán
An onio San ama ía y Ba co enía en e sus pe enencias ue asado en 225 eales.
Las dos ihuelas que i alizaban con él se jus ip ecia on en 45 y 30 eales, espec-
i amen e17. Pieza ambién muy sob esalien e es el cla ico dio (350 eales)
p opiedad de don Ignacio Vega So o, canónigo de la Ca ed al18.
El 35.9 % (23) de los obje os in en a iados enían como obje i o esencial el
juego en casa, en amilia y/o en e amigos. Sin duda, son los able os de damas
con chaque e los más solici ados. Suponen el 60.9 %. Apa ecen especialmen e en
las i iendas de la bu oc acia, el cle o y la nobleza. Po ejemplo, don Domingo
O uza , p ocu ado del núme o, disponía de «dos able os de damas con su
chaque e» (12 eales)19. Don José Julián Ga cía, no a io mayo de apelaciones,
e a p opie a io de «un able o de juego de damas de made a de caoba» (30 eales)20.
El iel de lanas, don Manuel Fe nández de Cadiñanos, disponía de «una mesa
pequeña mal a ada con un juego de damas embu ido» (5 eales)21. De mayo
calidad e a el « able o de damas de caoba embu ido de ébano y hueso con su
juego de ablas eales» exis en e en casa de don José Ruiz Po as (24 eales)22. E a
en las casas-mansión de la a is oc acia nobilia , p opie a ios de una egidu ía
pe pe ua del Concejo, donde más se de ec a la p esencia de able os de damas.
16.
AHPB. PN. Feliciano Medel de P ada. Leg. 7259/2 (1787), . 99-117.
17.
El jus ip ecio dado a los obje os nos habla del ango de sus p opie a ios. AHPB. PN. Feli-
ciano Medel de P ada. Leg. 7259/2 (17847), . 37-50.
18.
AHPB.
PN.
Juan An onio Fe nández Guila e. Leg. 7006 (1737), .742-768.
19.
ídem, Ángel A naiz. Leg. 7171 (1772), . 218-245.
20.
También e a p opie a io de «un Juego de la Romanilla» (30 eales). ídem, Ramón Rome o.
Leg. 7205(1792), . 378-400.
21.
ídem, Ra ael Pé ez Romo. Leg. 7244 (1783), . 394-402.
22.
ídem, José Julián del Villa . Leg. 7162 (1758), .
298-311.
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FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
Descuella especialmen e el que hallamos a disposición del hoga de don Miguel
An onio de la To e y Be na, «un able o de damas embu ido en ébano y ma il
y po el o o lado pa a ablas eales, con unas piezas pa a uno y o o» (40 eales)23.
El « able o de damas eales y de chaque e po un lado, de es qua as y media
de ancho, embu ido con sus piezas» (20 eales) que se in en a ía en e las pose-
siones de doña Pe onila Mon es, una iuda de escasos ecu sos, nos pe mi e
elucub a sob e algunas si uaciones de hundimien o social y económico24.
Sólo en una ocasión queda egis ada la p esencia de «un able o de ajed ez
con sus piezas de boj y el able o de nogal y cip és» (30 eales). Su p opie a io
e a don Gonzalo del Río y Zo illa25, quien hubie a enido la exclusi idad de ese
juego de no se po que a don Ramón de La ínaga se le ano ó en e sus pe e-
chos «un able o de juego de damas y ajed ez de nogal, embu ido en boj y concha
con sus an os» (55 eales)26. También muy esidual, y eli is a, es la apa ición de
unas equí ocas «mesas de juego», un 13.1% de ales obje os. Des aca la «mesa
de juego o ado en paño e de» habida en casa de don Fe nando del Caño,
abogado de los Reales Consejos (100 eales)27 y la «mesa de pino pa a juego,
o ada po encima de paño e de, con qua o na e a» (30 eales), p opiedad de
don Caye ano de A iaga, alcalde mayo 28. El canónigo don Román Ga cía
Vela de disponía en sus es ancias de «una mesilla de nogal pa a juego de pie de
cab a» (55 eales)29. Llama la a ención el p ecio de asación de es as mesas —62
eales de p omedio— que iplican la media de los able os de damas —22 eales.
En odo caso, ambos ajua es pa a el ocio es muy p obable que posibili a an
una conduc a social in e esan e, más po el e ec o llamada sob e pa ien es y amis-
ades ce canos que po su uso exclusi o y es ic i o en las casas que los albe -
gaban. Las casas-mansión ci adas se con e i ían, de ez en cuando, en ga i os de
di e sión y ocio — al ez de apues a y encono— pa a buena pa e de la nobleza
y el cle o de la ciudad, es deci , en ó ices de en e enimien o a donde acudi en
algún a a dece de ío y abu imien o30. Con ese mismo eno han de se juzgadas
las apa iciones de omanillas y juegos de bolos en unas pocas i iendas de la ciudad
23.
ídem, Jus icia Municipal
(JM).
Juan An onio Fdez Guila e. Leg. 976 (1751), . 1-30.
24.
ídem, PN. Manuel de la Peña. Leg. 7110 (1750), . 397-410. Sob e las p oblemá icas de las
muje es después del óbi o de sus cónyuges éase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «A la somb a de
la mue e: Viudez espléndida, iudedad paupé ima. Bu gos a medidos del Se ecien os» (inédi o).
25.
ídem, Diego Fe nández Co menzana. Leg. 7075 (1736), . 325-375.
26.
ídem, Julián A naiz. Leg. 7268 (1773), suel o, s/ .
27.
ídem, Ramón Rome o. Leg. 7205 (1796), . 685-694.
28.
ídem, F ancisco de Villa anca. Leg. 7096/2 (1765), .21-64.
29.
ídem, José Ál a ez. Leg. 987 (1786), . 9-85.
30.
Te ulias, osa ios y juegos en común anudaban la con i encia y la socialización.
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FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 283
(ambos suman un escue o 17.4 % de es os as os). «Una bole a y bolos con
qua o bolas» (6 eales) ue on ano ados en e las pe enencias de don And és
Ga cía de Rozas, me cade de paños31, «una bole a de bolos» (4 eales) en casa
de doña Manuela Náje a del Cas illo32 y «Qua o bolas de ucos» (4 eales) en
la de don Juan Salaza y Vega, capiscol y canónigo de la Ca ed al33. Nó ese el
escaso alo de es os juegos —5 eales de p omedio
— ,
sob e odo si lo con as-
amos con los ya ci ados o con el único «juego de la Romanilla» (<0 eales) loca-
lizado en la ciudad, en casa de don José Julián Ga cía, p opie a io ambién de un
able o de damas. El in en a io del conde de Villa iezo e ec uado en 1669 nos
pe mi e asoma nos a «la sala (...) de los ucos». En e ec o, en la eno me casa-
mansión en la que alleció, en Rabé de las Calzadas, se encon aba habili ada «La
messa De los ucos con qua o Bolas de ma il y acos y su Cubie a de guada-
mecí pa a Cub i dha messa», asada en 400 eales (¡del siglo XVII!). Es a es ancia
se encon aba en un ámbi o esencial de la casa. «La en ada del juego de ucos
(es aba al lado, pue a con pue a, del) qua o donde do mía sus Ilus íssima»,
cuyo e a o —«Una pin u a Del conde» (24 eales)— se codeaba, en la sala de
juegos, con «Doce quad os Do ados (con) Las pin u as de ellos son Los iloso-
phos» (2.400 eales)34.
Es quizás p esumible a en u a , más allá de lo ní idamen e hoga eño y p i a-
i o de cada casa, la exis encia de edes de juego, diseminadas po la ciudad —y
el campo
— ,
en las que se eían implicados —en unción de su quehace p o e-
sional, su ex acción es amen al y la calidad y can idad de sus ing esos
—
dis in os
colec i os u banos. Con especial uición, la oliga quía nobilia , la cúspide polí-
ica de la ciudad, dedicada al con ol polí ico del Concejo, a la ges ión de sus
múl iples en as pa imoniales, a la sociabilidad y al «dolce a nien e». En un
40%
de sus IPM se de ec a algún ipo de obje o, musical o de juego, dedicado espe-
cialmen e al ocio. ¿En qué o os IPM se de ec an ales obje os? Ninguno en e
jo nale os y gen es de campo. Una ci a aquí ica en e el a esanado (4.4%),
31.
AHPB.
JM.
José Maes e. Leg. 976 (1761), . 10-49.
32.
ídem, PN. Jacin o del Río. Legajo 7055/1 (1758), . 110-136.
33.
ídem, Domingo Ibáñez Va ona. Leg. 9635 (1723), . 89-128.
34.
ídem, Juan de Plaza. Leg. 8622/2 (1669), . 258-307. Pa a ob ene un conocimien o ap o-
ximado de qué e a una mesa de ucos esul a imp escindible consul a el Dicciona io de au o idades
(1732) - «(la mesa) es la ga como de seis a as de la go, y como de dos de ancho, es ida con paño
con una ba andilla o bo de supe pues o al ededo y asegu aos, y di idido en echos con unas
one as o madas de a co, y de una a o a las que se llaman ablillas, es idas de paño y embu idas
de bo a. En las dos cabece as de la mesa se colocan las que llaman ba a y bolillo y se a ianza y
ni ela con g ande exac i ud» -. Véase ambién ROJO VEGA, Anas asio:
op.
ci .,
p. 42, MORENO PALOS,
C is óbal: Juegos y depo es adicionales en España, 1992, Mad id, pp. 152-153 y 350-351 y el
Glosa io de é minos apa ecido en los olúmenes de la colección La Alcabala del Vien o, dedicada
a la publicación de las espues as gene ales del Ca as o de Ensenada.
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290 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
En 1811
—
en plena ocupación ancesa de la ciudad53
—,
o o ancés, «Don
Leona do Ladebil, ecino de es a Ciudad (en egó su pa en e) pa a el Lib e eje -
cicio de uque o, Dueño de mesa de ucos»54. Aunque comenzó como una
p opues a eli is a y seg egada, acabó con el paso del iempo siendo un enómeno
que con ó no sólo con el apoyo y el in lujo del pa iciado u bano sino con el a o
de las clases popula es55.
La No ísima Recopilación, de mane a ans e sal a lo la go del se ecien os,
ecoge las múl iples leyes que sob e el juego, y sus icisi udes, se ie on obli-
gados a dispone e in en a lle a a la p ác ica. P ecisamen e su ei e ación nos
habla de los sucesi os incumplimien os y de las g a es p oblemá icas que odea-
ban la di e sión pública y p i ada56. Desde esa pe spec i a, esul a, si cabe,
incluso más impac an e que sea una ins i ución ca ed alicia, me ced al mecenazgo
de un eclesiás ico —una dignidad y canónigo de la Iglesia me opoli ana de
Bu gos — , la p opie a ia y bene icia ía de un es ablecimien o pa a juegos. La lac a
de juego alcanzaba, y más con el elón de ondo de la ida pica esca y la clan-
des inidad de los ablajes de juego, una a aigada y desmedida p opo ción.
Las can idades que segla es y eclesiás icos pe dían jugando en los dis in os ipos
de juegos debían se bas an e conside ables57. En el discu so nobilia io —léase
men alidad e ideología— enía si io un mues a io de ac i udes es amen ales, como
53.
Véase CASTRILLEJO IBÁÑEZ, Félix: «La ciudad de Bu gos bajo la ocupación ancesa», en
His o ia de Bu gos, IV, His o ia Con empo ánea, Bu gos, 2002, pp. 59-88.
54.
AMB.
His ó ica. LI-579 (1811-1813). «Lib o de Ma ícula de
los
Habi an es de es a
Ciudad,
que sacan Pa en es pa a segui en sus o icios, a os, Come cio y p o esiones».
55.
Véase PARDAILHÉ-GALABRÚN, Anne: op. di., p. 162, PÉREZ SAMPER, Ma ía de los Ángeles:
«Chocola e, é y ca é: sociedad, cul u a y alimen ación en la España del siglo XVIII», en Cuade nos
de His o ia Mode na, 26, Mad id, 2001, pp.
157-221,
CHARTIER, Roge : «P ác icas de sociabilidad.
Salones y espacio público en el siglo XVIII», en S dia His ó ica, His o ia Mode na, 19, Salamanca,
1998,
pp.
67-83,
FRANCO RUBIO, Glo ia: La ida co idiana en iempos de Ca los III, Mad id, 2001,
pp.
231-233 y GONZÁLEZ SEARA, Luis: El labe in o de la o una. Juego, abajo y ocio en la sociedad
española, Mad id, 1998.
56.
De esa ei e ación enemos cons ancia a a és de
AMB.
Ac as de Gobie no. Regimien o de
23 de diciemb e de 1771, olios 328-337. En aquella sesión se in o mó de la «P agmá ica Sanzión
en ue za de Ley p ohibiendo
los
juegos de embi e, Sue e y Aza , que se esp esan y decla ando el
modo de juga
los
pe mi idos». Se hace alusión delibe ada a la No ísima Recopilación, í ulo VII,
1.
VIII, leyes de 9-XI-1720, l-VI-1724, 9-XII-1739, 2 y 22-VI-1756, 12-IV-1757, 23-11-1759, 18-VI-1759,
18-XII-1764 y 6-X-1771. El mo bo de la ilegalidad y la con es ación con a lo no ma i o han p eñado
sis emá icamen e la his o ia. La espues a a la p ohibición es, sin duda, la p ác ica ma iosa y el con u-
be nio popula .
57.
Sob e las lac as del juego éanse, po ejemplo, los comen a ios de ARAGÓN MATEOS,
San iago: op. ci ., pp. 27 y 35, COBOS RUIZ de ADANA,
José:
op. ci ., pp. 207-208 y El
cle o
en el siglo
XVII.
Es udio de una isi a sec e a a la ciudad de Có doba, Có doba, 1976 y DELEITO PIÑUELA,
José:
La mala ida en la España de Felipe IV, Mad id, 1967, pp. 221-244.
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FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA 2QI
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA '
la iolencia, el hono , el o gullo, la di e sión, y una la ga se ie de icios (incul-
u a, o os, pu e ío, juego, e cé e a) que, en muchas ocasiones, les aían po la
calle de la ama gu a. Se ola ilizaba la hacienda, el hono y has a las más elemen-
ales no mas de conduc a y co ección. No es ex año que se p ohibie an las casas
de juegos en que se come ían o ensas con a Dios po pa e de los alige ados apos-
an es.
Empe o, las dis in as leyes dic adas pa a ep imi el ne as o icio público
ue on o almen e ine icaces, en especial po la ac i ud de ole ancia de las au o-
idades. Tales ga i os e an ecuen ados po g andes seño es, laicos y eclesiás-
icos,
que os en aban los ca gos públicos de la ciudad. La jus icia —señala Cobos
Ruiz de Adana— no e a la misma pa a odos los es amen os de las localidades
p e-indus iales, y mucho menos si los adminis ado es y mecenas de dichas ins a-
laciones e an los p opios eclesiás icos58. Jugaban al os y bajos, seño es y pica os.
Algunos po me o di e imen o (¿ocio?), como una ó mula más pa a ealza sus
a ibu os a is oc á icos y clien ela es. O os, la canalla, como o ma de subsis-
encia, en especial los u ianes de la peo es o a, dedicados a despluma a los
incau os, «haciéndoles cae en sus edes con mil e as y a i icios»59.
La inmensa mayo ía de los ex anje os que iaja on po España dije on, al
ecala ugazmen e en Bu gos, que esa ciudad, además de ene unas calles es e-
chas,
desiguales y o uosas, e a una localidad muy is e, excesi amen e eco-
le a, pazgua a y llena de indi iduos «apá icos», una enc ucijada de caminos poco
abie a al mundo, sin come cio, indus ia ni ida social. Exage aciones como la
p o e ida po el gene al ba ón Thiebaul —Bu gos es una «cloaca hedionda (...)
po odas pa es, la uina, el hamb e, la desespe ación, la pes e, y, como emedio,
la mue e»60— no deben ocul a nos, sin emba go, que la an es ica y come cian e
ciudad cas ellana se encon aba, en el XVIII, en una no able decadencia. E an
p ecisos algunos e oques que le die an un poco de aleg ía y di e imen o.
El p oceso de explo ación de dichas ins alaciones, en la ciudad de Bu gos,
pe mi e ae a colación los compo amien os de cua o ipos de pe sonas di e-
en es, con la mesa de ucos y naipes como c emalle a de imb icación. En p ime a
ins ancia, la a is oc acia laica y cle ical, p obablemen e los únicos indi iduos que
enían el iempo, y el dine o, su icien e pa a dedica se a la di e sión. El ocio e a,
en el An iguo Régimen, un p i ilegio, no un de echo. En es e segmen o cabe
inclui , ambién, a los unciona ios; a los bu óc a as y a o as «pe sonas de dis in-
ción». En segundo é mino, apa ecen aquellos colec i os que es a ían ma ginados
58.
COBOS
RUIZ
de
ADANA:
op. ci ., p. 208.
59.
ídem,
p.
207.
60.
NOUGUÉ, And é: «La ciudad de Bu gos is a po los iaje os anceses en el siglo XIX», en
Bole ín de la Ins i ución Fe nán González
(BIFG),
198, Bu gos, 1982, pp. 133-160 y en especial
p.
136.
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2q2 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
J LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
de ales ins alaciones, es deci , los ecinos que han de se encuad ados en e los
«de in e io clase». No es aban en condiciones, mucho me emo, po sus queha-
ce es p o esionales in ensi os, sus escasos alcances anuales y po el apa heid
social implíci o a una sociedad de An iguo Régimen, de accede a un espacio p i i-
legiado, di igido exclusi amen e a la c éme de la c éme. G an pa e del e ce
es ado y la o alidad del cua o y el quin o61 es aban abocados a usu uc ua las
abe nillas en los pocos momen os en que sob e i i les pe mi ie a algún b indis
al en e enimien o. En e ce luga , la igu a del abad de San Qui ce como aban-
de ado de un compo amien o bu gués e ilus ado en sus compo amien os sociales.
En úl ima ins ancia, el hoga de Julián Pé ez, obligado de la mesa de ucos —y de
la imp en a ca ed alicia— y empleado en la co idianeidad de su explo ación.
La ges ión debió se bas an e i egula . En no iemb e de 1751, el ab ique o
de la Ca ed al exp esó «que po incu ia de Julián Pé ez, y de ec o de los o iziales,
la Ymp en a y Mesa de ucos padezía bas an e menoscabo (...) y oído se dio
plena y absolu a acul ad a dho Seño pa a que escinda las esc i u as o o gadas
po Julián Pé ez, así po lo co espondien e a la Imp en a como Mesa de ucos,
espec o no cumpli con lo es ippulado en ellas, y pa a que se alga del suje o
de su sa is acción que cuide de odo, consignándole el es ipendio p opo zionado
po su abajo»62. Un mes más a de, las aguas se habían calmado un poco. Julián
Pé ez admi ió la imposición de un adminis ado pa a la imp en a y la mesa de
ucos. No obs an e, queda on las ins alaciones he idas de mue e. Su gie on
múl iples oces en el seno del Cabildo pidiendo su sup esión y más, en especial,
a aíz del allecimien o del canónigo lec o al don An onio P ie o Bus aman e63.
Es e indi iduo legó a la Ca ed al una no able biblio eca «pa a el uso de los indi-
iduos de su S ia el Ca ildo y especialmen e de los que sucediesen al Bien hecho
en su P ebenda de Lec o al, sin que jamás pueda ex ae se lib o alguno de ella»64.
¿Dónde ubica an p odigioso obsequio? Uno de los «Si ios» suge idos pa a su
colocación ue el pa a muchos odioso emplazamien o de la mesa de ucos.
La pugna en e «halcones» y «palomas», en e « eacciona ios» y «p og esis as»,
se pola izó en los al ededo es del luga ocupado po una mesa con ape e e de
sob e el que se deslizaban bolas blancas65.
61.
Según las exp esiones de ROCHE, Daniel: Lepeuple de Pa is, Pa ís, 1998.
62.
ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 15 de no iemb e de 1751, . 404 - 405a.
63.
ADPB. Ca as o, Memo iales, A, 1. 349, . 461. Se as ea su exis encia a a és de múl iples
documen os: descuellan especialmen e los ocan es a su p esencia en la Uni e sidad de Salamanca
—A chi o de la Uni e sidad de Salamanca, leg. 1006— y en el
AHPB.
PN.
Juan An onio Fe nández
Guila e. Leg. 7028 (1763), . 447-450 y 7031 (1766), . 367-378 ( es amen os).
64.
ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 1.° de agos o de 1763, . 443 y Cabildo de 5 de
no iemb e de 1764, . 146.
65.
ídem, Cabildo de 19 de agos o de 1763, . 450-452.
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En sep iemb e de 1766, y an e la dec epi ud de las cuen as de la mesa de
ucos, se hicie on pa en es, de mane a de ini i a y explíci a, muchas de las i i-
aciones y di e gencias que pululaban en el Cabildo. Se liquidó el asun o con la
compos u a y nue o a endamien o de las casas que albe gaban la imp en a y
la mesa de ucos. El capellán del núme o don Ma ín de Ojeda, adminis ado
nomb ado en 1751 pa a es os menes e es lúdicos, dice «que po más de Ca o ce
años,
y Dec e o de V. S., ha sido empleado en la Adminis ación de la Imp en a
pe enecien e a su Fáb ica, desempeñando es e ca go con el celo y aplicación de
su mayo deseo a bene icio de la áb ica; y ha iéndose ex inguido el uso de la
Imp en a», suplica que se le deje habi a en las es ancias a es os menes e es dedi-
cados y se a iende «la Casa pequeña inmedia a a los ci ados qua os, a a o de
o o qualquie a, espec o de lo educida que es pa a el p e endien e y su amilia,
y ha iendo in o mado el So ab ique o que no e a p opia de un sace do e el
anda suminis ando y si iendo a los concu en es a dha Mesa de ucos y de la
co a u ilidad» de ambos negocios66. Según pa ece, no sólo se les había ido de las
manos la en abilidad del ga i o sino que, a eno de lo que se desp ende de
las palab as del magis al, el público asis en e no e a siemp e el más ecomendable
no se admi an en dha Mesa o os que a los P ebendados de la Iglesia y algunas
Pe sonas de dis inción que con ellos concu en, en a ención a que el mo i o
que
V.
S. u o pa a pone la en el si io en que se halla no ue o o que el de que
los P ebendados pudiesen di e i se67.
Co ían ai es de eacción y e uel a con a los expe imen os inno ado es.
La Iglesia es aba obligada a da ejemplo. La mesa de ucos e a un espec áculo
insu ible e indignan e pa a muchos de los miemb os del Cabildo ca ed alicio.
Lamen ablemen e no disponemos del lib o de con abilidad de la mesa de
ucos. No obs an e, algunos da os, en esacados de la documen ación ca ed a-
licia, nos ilus an sob e su de eni . En p ime a ins ancia, el alquile de las ins a-
laciones — incluida la casa— suponía 1.800 eales al año, pe cibidos po la áb ica
de la Ca ed al. Julián Pé ez, en su memo ial del Ca as o, a i ma ob ene
—
debido
a los desembolsos que semejan e a en u a p o esional le obligaba a e ec ua -
ían sólo 100 eales/año de ú il. Decla ó ene con a ado a «un mozo cuidado »
al que abonaba anualmen e 140 eales. Los pe i os le co igie on y le impu a on
una ganancia anual de 300 eales. En odo caso, se a a de una can idad ealmen e
exigua, pues o que «el qual dho juego es muy ad en icio y los e anos los más
de los días no concu en a dho juego»68. En el pe íodo 1758-1761, nos in o ma
66.
ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 11 de sep iemb e de 1766, . 547 -538 .
67.
ídem, . 538 .
68.
ADPB. Ca as o, Memo iales, J,
1.
347, . 73. El memo ial edac ado po Julián Pé ez cons-
i uye una au én ica joya his ó ica po los comen a ios y de alles que con iene.
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294 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
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XVIII.
UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
el lib o de áb ica señala que «en dhos qua o años» ue on «mili y zien eales
y ein a y dos ma a edies que en dho po ha p oduzido la Mesa de ucos y
Naipes»69. Una sencilla ope ación ma emá ica nos o ece una can idad, 275 eales,
ci a ce cana a los esul ados de explo ación anual dados po los pe i os.
La en abilidad de la mesa de ucos de Bu gos e a, sin duda, muy escasa. Una
sencilla ope ación ma emá ica nos o ece una can idad, 275 eales, ci a ce cana
a los esul ados de explo ación anual dados po los pe i os. Una ganancia de ese
eno semejan e se as ea en una de las ins alaciones de juego de Cáce es (400
eales)70,
en una de las mesas de León (300 eales)71 y en Daimiel (1 eal/día)72.
Como se puede a isba a a és del CUADRO I, el ú il en Bu gos es aba muy po
debajo de los magní icos bene icios ob enidos en Toledo (2.750 eales al año po
mesa de p omedio)73, en Sego ia (2.000 eales/mesa)74, en o a de las mesas de
León (1.500 eales) o en Zamo a (1.570 eales de p omedio en las dos mesas exis-
en es)75.
Bas an e más aquí icas, al pa ece , e an las ganancias en G anada (220
eales/mesa de p omedio)76 ó en Có doba (125 eales/mesa de p omedio)77.
En un é mino in e medio se encon aban o as ciudades ambién impo an es,
como po ejemplo, Valladolid —con 40 ducados al año po mesa—78, Salamanca
— 4
eales/día po mesa
—
79, Alcalá de Hena es —con 2.200,
1.600,
y 1.100
69.
ACCB. Lib o de áb ica de la Ca ed al, 1750-1761 y Ac as capi ula es, Cabildo de 5 de
no iemb e de 1764, «Razón de el Es ado de la Imp en a y Mesa de ucos», . 145 -146 .
70.
AGS. DGR. 1.a Remesa. Respues as gene ales del Ca as o del ma qués de la Ensenada.
L. 137, . 152 -153a.
71.
RUBIO PÉREZ, L: León, 1751. Según las Respues as Gene ales del Ca as o de Ensenada,
col.,
La Alcabala del Vien o, Mad id, 1993, p. 165.
72.
ARROYO LLERA, Fe nando: Daimiel, 1752 (...), Mad id, 1993, p. 129.
73.
DONÉZAR DÍEZ de ULZURRUN, Ja ie : Toledo, 1751 (...), Mad id, 1990, p. 141.
74.
GARCÍA SANZ, Ángel: Sego ia, 1753 (...), Mad id, 1991, p. 124. A chi o Municipal de
Sego ia. Leg. 1182-50. Ag adezco de mane a mani ies a a su di ec o , don Ra ael Can alejo San F u os,
el magní ico abajo de a chi o que desa olla y la aliosa in o mación que me ha p opo cionado.
75.
AGS. DGR (...),
1.
663, s/ .
76.
DOMÍNGUEZ ORTIZ, An onio: G anada, 1752 (...), Mad id, 1990, . 166. Ag adezco igual-
men e a la je a de negociado del AHPG, doña Ma ía Dolo es Pa a A cas, su amabilidad y el iempo
que me ha dedicado al p opo ciona me las e e encias de a chi o sob e el ca as o de G anada.
77. LÓPEZ ONTIVEROS, An onio: Có doba, 1752 (...), Mad id, 1990, p. 225. Haga ex ensi o mi
ag adecimien o a doña Ana Ve dú Pe al, di ec o a del A chi o Municipal de Có doba, po las a en-
ciones y suge encias que me ha b indado en la búsqueda de documen ación.
78.
BENNASSAR, Ba olomé: Valladolid, 1752 (...), Mad id, 1990, p. 154. Po el olumen de
documen ación que me ha emi ido y la amabilidad y la paciencia con la que me ha a ado, mi mayo
ag adecimien o a doña Ana Ma ía Feijoo Casado, di ec o a del A chi o Municipal de Valladolid.
AMV. His ó ica.
C-36-1,
. 124 , C-35-2, . 91 , y Hacienda, Ca as o,
1.
324, . 468 -469 .
79.
ARTOLA, Miguel: Salamanca, 1753 (...), Mad id,
1991,
p. 76.
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FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 295
eales/año cada una de las espec i as mesas
—
80, O iedo —(en e 1200 y 600
eales/año po mesa)
—
81,
Badajoz —(en e 1.100 y 550 eales/año po mesa) — 82 o
Málaga —(con 5 mesas, las cuales edi uaban, según las Respues as Gene ales,
100 ducados al año al año po mesa)
—
83.
GRÁFICO I - UTILIDAD DE LA MESA DE TRUCOS (MEDIAS ANUALES)
FÁBRICA DE LA CATEDRAL (1752-1762)
zooo
&3
a;
1500
ooo
500
n
i
1
1
^
k
lü
1 í& 1
1
^ 1
1752 1752-1754 1754-1756 1756-1758 1758-1762
80.
LOPE HUERTA, A senio: Alcalá de Hena es, 1753 (...), Mad id, 1992, p. 108. Excepcional es
ambién la apo ación de abajo de a chi o y documen ación que se han de ag adece
a
José Nogales
He e a, écnico acul a i o (je e de se icio) del A chi o Municipal y Biblio eca de Alcalá de Hena es.
81.
ANES ÁLVAREZ, Gonzalo: O iedo, 1753 (...), Mad id, 1990, p. 152. De la a chi e a muni-
cipal del
AM
de O iedo, doña Ana Ma ía He e o Mon e o, he ecibido igualmen e un a o excep-
cional y una amabilidad y una documen ación emendamen e aliosa, azones que me lle an a
ag adece de mane a pública y no o ia mi a ec o y ag adecimien o.
82.
AGS. DGR. (...),
1.
136, . lOOa . A doña Ma ía Dolo es Gómez-Tejedo Cáno as, di ec o a
del A chi o Municipal de Badajoz, he ecibido, como en los o os ci ados, una amabilidad y una
documen ación que le hace me ecedo a de mi más p o unda g a i ud y a ec o. AMB. Lib o de lo
indus ial,
1.
273, . 198 -199 .
83.
VILLAS TINOCO, Si ó: Málaga, 1753 (...), Mad id, 1995,285. Ag adezco a doña Ma ía La a
Ga cía, je a de sección del A chi o His ó ico de Málaga, su amable con es ación a mi solici ud de
in o mación sob e los « uque os». ¿Has a cuándo end emos que espe a pa a dispone de la docu-
men ación his ó ica digi alizada de los
AM
y los AHP en la ed elemá ica?
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296 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
Las Ac as capi ula es de la Ca ed al de Bu gos incluyen en e su p odigiosa
in o mación una alo ación con able, muy simple pe o p eñada de con undencia,
sob e la «Adminis azión de la Mesa de ucos». De la lec u a del GRÁFICO I y
del GRÁFICO II se desp ende una conclusión i eba ible. Dichas ins alaciones
ue on de mal en peo , con unos esul ados en su explo ación cada ez más escasos
y pob es. La endencia es sin omá ica y concluyen e. No es de ex aña que múl i-
ples oces, especialmen e en el seno de la p opia ins i ución ca ed alicia, se mani-
es a an con a ias al man enimien o de ese u bio ga i o, p opusie an su
desman elamien o y la con e sión de su espacio en o a en idad más aco de a sus
gus os y necesidades. De es e eno son las opiniones del lec o al (1763) y del
magis al (1766), ambas empeñadas en cues iona se la iabilidad y el ca ác e
ejempla de ales ins alaciones, ga i o que, sin duda les moles aba e indignaba84.
GRÁFICO
II -
UTILIDAD
DE LA
MESA
DE
TRUCOS
(GLOBAL)
FÁBRICA
DE LA
CATEDRAL
(1752-1762)
84.
ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 1.° de agos o de 1763, . 443, Cabildo de 5 de no iemb e
de 1764, . 145 y Cabildo de 11 de sep iemb e de 1766, . 538. Sob e «La noche, el juego, las ies as y
demás di e siones mundanas» p o agonizadas po el cle o éase CANDAU CHACÓN, M.a Luisa: Los
deli os y
las
penas en el mundo eclesiás ico se illano del
XVIII,
Se illa, 1993, pp. 118-136. MORGADO
GARCÍA, A u o: El
cle o
gadi ano a ines del An iguo Régimen, Cádiz, 1989 y Se
clé igo
en la España
del An iguo Régimen, Cádiz, 2000, pp. 166-172. TESTÓN NÚÑEZ, Isabel y SANTILLANA PÉREZ, M.:
«El cle o cace eño du an e los siglos
XVI
al
XVIII:
compo amien os y men alidad», Ac as de
las
II Jo nadas
de Me odología y Didác ica de la His o ia, Cáce es, 1983, pp. 463-472 y COBOS RuiZ de ADANA, José:
El cle o en el
siglo
XVII.
Es udio de una isi a sec e a a la ciudad de Có doba, Có doba, 1976, p. 128.
© Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305
FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 297
Con el elón de ondo de es as e lexiones, con la escasa in o mación que se
ex ae de las espues as gene ales del Ca as o de Ensenada y, po añadidu a, con
la educida mues a a la que, de momen o, he enido acceso, es una eme idad
in en a ec ea una geog a ía del juego pa a el e i o io español85.
Los dos pe sonajes implicados de o mas di ec a en el alumb amien o («mece-
nazgo»), p ime o, y ges ión co idiana («obligación»), después, de la mesa de ucos
y naipes, don Ramón de La ínaga y A eaga y Julián Pé ez, espec i amen e,
son, a mi en ende , iel e lejo de dos de los ipos de pe sonas —con un ango,
un es a us y unos compo amien os socio-económicos y amilia es di e enciales
—
que concu ían, de una mane a o de o a, an e los ape es e des del ga i o
bu galés. Al in y a la pos e, el canónigo e a uno de los bene icia ios de dichas
mesas, como jugado y como homb e en g an pa e ocioso. Los a is óc a as se
habían diseñado un luga pa a la di e sión. El lib e o, imp eso y a enda a io
del ga i o e a el emp esa io de a pie86. El abajo co idiano, los p oblemas pe ma-
nen es, los su imien os habi uales y las angus ias dia ias los ponía el es amen o
gene al, es deci , el hoga de Juliánjulián Pé ez. Pa a unos, los a is óc a as p i i-
legiados, la mesa de ucos y naipes enía el apiz e de y el ono osa. Pa a o os,
los peche os, el ho izon e e a sencillamen e oscu o, con ibe es más bien g ises
cuando no absolu amen e neg os.
El con as e de los pa áme os i ales de ambos pe sonajes e i ica es os
ase os. A a és de don Ramón se asluce el Cabildo ca ed alicio —losp íncipes
de la Iglesia bu galesa— y la a is oc acia de los «Caballe os y pe sonas de dis in-
ción», ple ó icos económicamen e y con o ables y cómodos en sus amplias esi-
dencias. Dis u aban de iempo lib e pa a el en e enimien o y las elaciones
sociales. El su ido Julián es el al e ego de la población abajado a, ma cada po
la escasa o nula cuali icación p o esional, los bajos ing esos, la es echez de la
85.
Empe o, me a e o a suge i , con las opo unas cau elas, que se pueden delimi a á eas más
o menos homogéneas en unción del núme o y el ú il anual de las ins alaciones habili adas pa a es e
di e imen o. Se obse a un e i o io muy p ocli e al juego y con b illan es esul ados en la explo-
ación de las mesas (Toledo, Mad id, Sego ia, Zamo a, Salamanca, Badajoz), dos espacios disc e a-
men e olcados al consumo de ucos y naipes y un negocio con no ables alcances (po una pa e,
en el no e, Valladolid, León, Log oño y As u ias y, po o a, en el su , Có doba, Málaga y G anada),
zonas con una medioc e inculación al juego y muy escasas ganancias (Bu gos, Cáce es, Ciudad
Real) y una mul i ud de las ac uales p o incias en las que no apa ecen mesas de ucos en la docu-
men ación (las p o incias gallegas, San ande , Palencia, So ia, Á ila, Guadalaja a, Cuenca, Albace e,
Mu cia, Alme ía, Jaén, Huel a, Se illa, Cádiz). Es p eciso signi ica que se es á haciendo e e encia
a la o e a de ca ác e legal, es deci , la compu ada po el Ca as o. La clandes inidad de juego y los
ga i os ci cuns anciales se nos escapan en su o alidad.
86.
El emp esa io po excelencia, en úl ima ins ancia, e a el Cabildo ca ed alicio en su calidad
de p opie a io eminen e de las ins alaciones y como su bene icia io económico e ins umen al.
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20g FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA
' LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA
i ienda, la i egula idad labo al, e cé e a. E an los paupé imos si ien es sociales
de la gen e ica.
Don Ramón de La ínaga e a dignidad y canónigo de la Ca ed al de Bu gos,
Abad y seño de San Qui ce y bene iciado simple en su Po ugale e na al87. Se le
pueden conside a unos ing esos b u os anuales ce canos supe io es a los 25.000
eales88.
Con ellos man enía un hoga sin es uc u a amilia , compues o po él
mismo, una muje con pa en esco inde e minado —una exc iada, que e a «como
de la amilia»
—,
un c iado-es udian e, dos c iadas y un coche o89. Residían en la
eli is a y cén ica plaza denominada del Hue o del Rey, en un edi icio que les
o ecía casi 900 m2 de suelos habi ables90. Descon ados los gas os esenciales91,
nos hallamos an e un ú il anual muy no able, de al ededo de 20.000 eales —la
media de la ciudad en su conjun o e an 1.500 eales
— .
Al allece en 1773, el
in en a io de sus bienes suma una can idad nada desp eciable, 116.000 eales, es
deci , casi el doble que el compu able, de p omedio, pa a los IPM ecopilados en
la ciudad (60.000 eales). El niño que se había quedado hué ano a los 4 años,
bajo la u ela de su ío, don An onio de A eaga, abad de San Qui ce y Canó-
nigo de la Ca ed al de Bu gos, había he edado el ca go y buena pa e de la o una
de la amilia. El eco ido, en compañía del esc ibano, po las dependencias de
su casa nos mues a una i ienda g ande, p o is a de múl iples es ancias y
de menajes de calidad. Es deci , la esidencia de un canónigo de al os uelos,
e sión eclesial de la ocupada usu uc uada, en el e eno laico, po los Caba-
lle os y miemb os de la a is oc acia.
Julián Pé ez e a lib e o, imp eso y obligado de la casa de juegos de ucos y
naipes. Sus ing esos anuales se mo ían en el umb al de los 4.000 eales92. Casado
87.
Sob e don Ramón se han de consul a , en e o os documen os, APDB. Ca as o, Memo-
iales, R,
1.
349, . 587-588 y
AHPB.
PN. Julián Ál a ez. Leg. 7268 (1773), suel o, s/ .
88.
Se as ea su p esencia en Cubillo del Campo (ADPB. Ca as o,
1.
619), Cubillo de la Cessa
(ídem,
1. 621), P esencio (ídem,
1.
1426), Palazuelos de la Sie a (idem, 1. 1472), G anja de Quin a-
nilleja (idem,
1.
1594), Re illa del Campo (idem,
1.
1652), G anja de Salgue o de Jua os (idem,
1.1752)
y Abadía de San Qui ce (idem,
1.
1830).
89.
Véase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «Embajadas odan es de An iguo Régimen: los
o lones, be linas y ca ozas de los p i ilegiados y las calesas de los peche os. Una es ancia domés-
ica que se mue e. En e las calles y las casas de Bu gos a mediados del siglo XVIII», en
BIFG,
225,
Bu gos, 2002, pp. 269-291 y 226, Bu gos,
2003,
pp. 35-59 y «Una es ancia que se mue e. En e las
calles y las casas de Bu gos a mediados del XVIII», en Cuade nos de In es igación His ó ica, 21,
Mad id, 2004, pp. 469-506.
90.
Véase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «Familia, hoga y i ienda (...)», en In es igaciones
His ó icas, 22, Valladolid, 2002, pp. 207-209.
91.
Ren a de la casa, sala io de la se idumb e y subsidio y excusado.
92.
ADPB. Ca as o, Memo iales, J, 1. 345, . 607-608 y
1.
347, . 73 y AHPB. PN. José Guadilla.
Leg. 7129 (1765), si. y Ramón Rome o. Leg. 7205 (1788), . 112-120.
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FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA 2QQ
LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA ' '
en segundas nupcias con Magdalena Ga cía, egen aban un amplio y complejo
hoga poli amilia . El g upo p incipal es aba compues o po la ci ada pa eja, un
hijo y dos hijas de su p ime ma imonio y una hija, ecién nacida, de sus segundos
esponsales. Además, es aban a ca go de su sueg o, «pad e de la p ime a muje »,
y enía a una sob ina de limosna. A ellos se sumaba una c iada, dos ap endices
—uno de lib e ía y o o de imp en a— y el mozo cuidado de la mesa de ucos.
Un o icial de imp en a abajaba con ellos pe o enía esidencia independien e.
El o o núcleo amilia e a el de su sob ino, Felipe Zuazo, o icial de la lib e ía,
quien enía bajo su é ula a su muje , a un niño de co a edad y a su mad e, iuda
y anciana. Vi ían a la somb a de la Ca ed al, en la calle Lence ía, «so el Comunal»,
en dos edi icios p opiedad del Cabildo. Ambas casas, en las, que se albe gaban
las ins alaciones de la imp en a, la lib e ía y el ga i o de juegos,, les o ecían casi
500 m2 de suelos pa a la con i encia y el abajo co idianos.
Los in en a ios pos mo em que se edac an con mo i o del óbi o de su
p ime a esposa (1750) y su e ce ma imonio —es a ez con Manuela de Maza-
iegos (1765)
— ,
espec i amen e, si úan su pa imonio —¿g ado de o una?
—
en ap oximadamen e 20.000 eales de ellón. A la ho a de su mue e (se iemb e
de 1788) se encon aba, con 75 años de edad, en la uina, con muy escaso abajo
y acosado po las demandas de los amilia es de su e ce a muje . Es aba obli-
gado a de ol e los bienes que Manuela había lle ado al ma imonio (3.223 eales,
es deci , el 63.6 % de sus bienes en 1788) y a paga las deudas habidas con su
cuñado, don F ancisco de Maza iegos —bene iciado de U ez y capellán en
la pa oquia de San Lesmes93 —.
El in o unado lib e o («me cade de lib os» se in i ulaba él a sí mismo en
múl iples ocasiones), imp eso y uque o casi no dejó nada a sus desdichados
once hijos e hijas. Nunca ue excesi amen e a o unado y al inal de su ida la
si uación e a sencillamen e deplo able: anciano, paupé imo, en e mo y man e-
nido de limosna. La si uación acabó siendo muy ensa en (1788) pe o no ue
siemp e así, aunque en su exis encia jamás despun ó po un excesi o ni el de
en as o de o una. A a és de su es amen o de 1768 se ap ecia aún bas an e
e nu a y desp endimien o hacia su esposa:
A endiendo al singula a ec o que p o eso a la eco dada Manuela Maza iegos,
mi e ze a ac ual muxe , y al ca iño con que ha asis ido y asis e a mis hixos
meno es de dho segundo ma imonio (...) la mando po ía de mexo a el ema-
nen e del quin o de odos mis bienes94.
93.
AHPB. PN. Ramón Rome o. Leg. 7205 (1788), . 108-148.
94.
Véanse los es amen os en AHPB. PN. F ancisco de Villa anca. Leg. 7084 (30 de ab il de
1744),
. 407-408 y
AHPB.
PN. Jacin o Ál a ez. Leg. 7120 (31 de ene o de 1778), .
40-41.
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