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Lugares para el ocio en el burgos del XVIII. Una aproximación socio-económica

Sanz de la Higuera, Francisco José

Abstract

Ya fuera en sus viviendas particulares o en los garitos instalados en la ciudad para tales efectos, algunos burgaleses tenían la posibilidad de disfrutar de ciertos momentos de diversión y ocio de una manera cotidiana, circunstancia absolutamente prohibitiva para la inmensa mayoría de la población. Instrumentos musicales, mesas de trucos y otros utensilios de juego aparecen en la documentación como signos inequívocos de la existencia de espacios y tiempos consagrados al entretenimiento, público y/o privado.

Full text

ISSN: 0213-2079 LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA Places o he leisu e in Bu gos in he 18^ Cen u y. A socio- economical ap oxima ion F ancisco J. SANZ DE LA HIGUERA1 I.E.S. «To eblanca» (Se illa) «... los ucos son pa a in ie no acomodados, pe o no pa a el e ano, ence ándonos en una sala, pa a que demos uel as a la ahona de una mesa, encendiendo la sang e y helando las bolsas»^. RESUMEN: Ya ue a en sus i iendas pa icula es o en los ga i os ins a- lados en la ciudad pa a ales e ec os, algunos bu galeses enían la posibi- lidad de dis u a de cie os momen os de di e sión y ocio de una mane a co idiana, ci cuns ancia absolu amen e p ohibi i a pa a la inmensa mayo ía de la población. Ins umen os musicales, mesas de ucos y o os u en- silios de juego apa ecen en la documen ación como signos inequí ocos de la exis encia de espacios y iempos consag ados al en e enimien o, público y/o p i ado. Palab as cla e: mesa de ucos, ocio, di e sión, ga i os. ABSTRACT: Ei he in hei p i a e homes o in he ga i os se up in he ci y o such pu poses, some people om Bu gos had he oppo uni y o 1. Dedico es as páginas a los p o eso es don F ancisco NÚÑEZ ROLDAN (Uni e sidad de Se illa) y don Fe nando BOUZA ÁLVAREZ (Uni e sidad Complu ense de Mad id). 2. TIRSO DE MOLINA, Ciga ales de Toledo, Cas alia, Mad id, 1996, p. 212. Ag adezco, de o ma pública y no o ia, al p o eso don Fe nando BOUZA la suge encia de es a ci a en conc e o y la amable indicación de o as ano aciones, en especial las de ca ác e bibliog á ico. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 2j6 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA enjoy some ime o pas ime and leisu e in a daily way, ci cuns ance absolu ely p ohibi ed o mos o he popula ion. Musical ins umen s, able o ca ch and o he game ools appea in documen s as unmis akable signs o he exis ence o spaces and ime de o ed o public o p í a e en e - ainmen . Key wo ds: Table o ca ch, Leisu e, Pas ime, Ga i os^. INTRODUCCIÓN, FUENTES DOCUMENTALES Y METODOLOGÍA La p e ensión de e ec ua una ap oximación a los luga es del juego, la di e sión y el ocio —en el ámbi o p i ado del hoga y/o en los oscu os ea os públicos de calles, abe nillas y ga i os — , y hace lo a a és del análisis de lo que ocu ía en una ciudad ma ginal y de p o incias, el Bu gos de mediados del siglo XVIII, es una emp esa cien í ica que puede an oja se pu amen e anecdó ica. Es e abajo desea econs ui algunos agmen os de la ida co idiana y de la cul u a ma e ial4 de los cas ellanos en una e apa e e escen e y complicada —el inicio de «la época de las aci- laciones», en palab as de la p o eso a Pé ez Picazo5 — . A iesgo de se despellejado po especialis as, expe os y lec o es en gene al, me p opongo da cua o pince- ladas al bodegón de la his o ia social, ap o echando la documen ación disponible. El obje i o es o ece un modelo de análisis sob e qué ocu ía en el in e io y el ex e- io de las i iendas de los bu galeses en aquellos momen os en que se disponía de un poco de iempo pa a algo di e en e a abaja , come , do mi o copula . Las uen es documen ales se yux aponen mu uamen e. Los yacimien os esen- ciales han sido los p o ocolos no a iales, el Ca as o de Ensenada —sob e odo las espues as gene ales y los memo iales de los « uque os» de a ias localidades del e i o io cas ellano — , las ac as de gobie no del Concejo —de la au o idad laica municipal— y de la Mesa Capi ula de la Ca ed al, algunos escasos es i- gios hallados en el ondo his ó ico del A chi o Municipal de Bu gos —en espe- cial los ecinda ios pa a el ecuen o de la población y algunos «memo iales» de 3. Las aducciones de los esúmenes de mis a ículos han sido ealizadas po las p o eso as de inglés Guadalupe Fe nández Ma quie y Pila Redondo Aguila , compañe as y excelen es amigas en el I.E.S. «To eblanca» (Se illa). 4. Véase a es e espec o las e lexiones y ma izaciones de SCHUURMANN, C: «Gli in en an «pos -mo em» come on e pe lo s udio della cul u a ma e iale. Un p og ama olandese di ice ca», en Quade ni S o ici, 43-45, 1980. 5. PÉREZ PICAZO, Ma ía Te esa: «De egido a cacique: las oliga quías municipales mu cianas en el siglo x ill», en SAAVEDRA, Pege o y VILLARES, Ramón (eds.): Seño es y campesinos en la penín- sula ibé ica, siglos XVIII-XIX, Ba celona, 1991, pp. 20-29. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA solici ud de ape u a de iendas— y la bibliog a ía a la que he enido acceso, he a- mien a de con as e con o as ealidades y ci cuns ancias del con ex o español y eu opeo6. De los legajos no a iales p ocedenpos -mo em, desc ipciones po segundas nupcias, es amen os, comp a en as y a endamien os, documen os que posibi- li an el acceso a la mesa de ucos y a los in e io es de las casas de los habi an es de Bu gos. Los 340 in en a ios de bienes ecopilados — edac ados la mayo pa e de ellos a la mue e de los que e an ecinos de Bu gos en 1751 — nos mues an qué pe echos enían a su disposición pa a hace en e a la a dua a ea co idiana de sob e i i . Algunos u ie on la opo unidad de degus a algunas ho as de iempo lib e, escaso ó inexis en e pa a la inmensa mayo ía. Es os «documen os de ealidades», según la ace ada exp esión de B audel7, pe mi en ace ca nos has a las inmediaciones de sus lechos co idianos, sus ogones y mesas de comedo , y sabe , en la medida de lo posible, qué ac i idades ealizaban y cómo. Los memo iales del Ca as o despliegan an e nues os ojos un eno me caleidoscopio de «gen es» que desnuda on su exis encia casi al comple o po impe a i o legal y iscal. Empe o, con su concu so, sabemos quiénes e an, a qué se dedicaban y en dónde i ían los habi an es de Cas illa a lomos del se ecien os8. 6. Los p o ocolos no a iales en A( chi o) H(his ó ico) P( o incial) de B(u gos), el Ca as o de Ensenada en A( chi o) de la D(ipu ación) P( o incial) de B(u gos), Las Ac as de Gobie nos del Concejo en A( chi o) M(unicipal) de B(u gos) y las Ac as Capi ula es en el A( chi o) C(api ula ) de la C(a ed al) de B(u gos). Desde el pun o de is a bibliog á ico descuellan las apo aciones de LlCK, Richa d: «Les in é ieu s domes iques dans la seconde moi ié du XVIIIe siécle d'ap és les in en- ai es ap és décés de Cou ances», en Anuales de No mandie, 20, 1970, pp. 293-316 (en especial las pp. 308-311). PARDAILHÉ-GALABRUN, Anne: La naissance de l'in ime, 3000 oye s pa isién. XVII- XVIIIe siécles, Pa ís, 1988, pp. 129 y 131-164. ARAGÓN MATEOS, San iago: La nobleza ex emeña en el siglo XVIII, Mé ida, 1990, pp. 27-35 y 701-702. ROJO VEGA, Anas asio: El Siglo de O o. In en- a io de una época, Valladolid, 1996. COBOS RuiZ de ADANA, José: «La mala ida en la Có doba de la p ime a mi ad del siglo XVII», en Ac as del I Cong eso de His o ia de Andalucía, Có doba, 1976, omo II, pp. 205-213. ROMERO FERRER, Albe o (coo d.): IV Encuen o de la Ilus ación al Roman- icismo. Juego, ies a y ansg esión, Cádiz, 1995, pp. 53-188. HERRERA VÁZQUEZ, Gemma: «Felipe To quemada, un agabundo en Ca mona», en Ac as del III Cong eso de His o ia de Ca mona, Ca mona, 2003 (en p ensa) y los a ículos del omo 41,2001/3 de la e is a His o ia Social, Valencia. 7. BRAUDEL, Fe nand: Ci ilización ma e ial y capi alismo, Ba celona, 1974, p. 223. En seme- jan es é minos se han exp esado ROJO VEGA, Anas asio: op. ci ., pp. 7-11 y SARTI, Ra aela: Vida en amilia. Casa, comida y es ido en la Eu opa Mode na, Ba celona, 2003, pp. 9-17. 8. La bibliog a ía es densa y adquie e múl iples pe spec i as. Se pueden esal a , si duda, las muchas i udes y los ine i ables icios del Ca as o de Ensenada. Véanse especialmen e, a í ulo de ejemplo y sin un ca ác e exhaus i o, las ob as de DONÉZAR DÍEZ de ULZURRUN, José Ma ía: Riqueza y p opiedad en la Cas illa del An iguo Régimen, Mad id, 1984; MARCOS MARTÍN, Albe o: Economía, sociedad, pob eza en Cas illa: Falencia, 1500-1814, Palencia, 1985; NÚÑEZ ROLDAN, F ancisco: En los con ines del Reino. Huel a y su Tie a en el siglo x m, Se illa, 1987 y YUN CASALILLA, Ba olomé: Sob e la ansición al capi alismo en Cas illa. Economía y sociedad en Tie a de Campos (1500-1830), Salamanca, 1987. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod, 27, 2005, pp. 275-305 278 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA En las Ac as capi ula es de las dos g andes, y más pode osas, ins i uciones de la ciudad, el Concejo («Rejimien os») y la Ca ed al («Cabildos»), se han conse - ado los ecos de las decisiones colec i as, las pendencias pe sonales, los p oyec os exi osos o nau agados, e cé e a. A a és de sus olios cen ena ios nos aden- amos en los in es inos de su acon ece casi dia io, desde una óp ica je á quica y ho izon al a la ez. Se eje cía el pode desde a iba, desde la au o idad de una éli e a is oc á ica de p i ilegiados —eclesiás icos o laicos — , que gobe naban sob e una masa inconexa y he e ogénea de ecinos, los cuales es aban en ascados en un co idiano a án po sob e i i . La me odología aplicada en el diseño de es e bodegón de na u alezas i as — las pe sonas que consumen — , na u alezas mue as —ins umen os musicales, juegos y lib os (p oduc os que son consumidos de una mane a o de o a) y de luga es — i iendas y casa de ucos— en donde se ejecu a el ocio, se basa en el as eo sis emá ico y comple o de los yacimien os documen ales de la ciudad. Se han consul ado la o alidad de los memo iales de las Respues as Pa icula es del Ca as o y un impo an e núme o de espues as gene ales9, los legajos de p o ocolos no a iales, concejil y jus icia municipal de la ciudad (1700-1800), las Ac as del Concejo —«Regimien os»— y de la Ca ed al —«Cabildos»— y múl i- ples ca pe as del ondo de His ó ica del AMB. ¿Qué se p e ende log a con esas búsquedas? Sencillamen e, econs ui la exis encia de algunas de las posibilidades disponibles —al menos, en eo ía y de mane a ác ica— pa a pasa un momen o ( ugaz y ci cuns ancial, quizás) di e ido, en e enido y aleg e, p osaico si se quie e, al e na i as con que enjuga lo sac o, lo p o esional, lo domés ico. Las pa edes de las i iendas e an casi anspa en es pe o exis ían. Las es echeces de los luga es ap e aban a las pe sonas. Es as, sin emba go, gus aban de jun a se y socializa se, pa a abaja , pa a eza , pa a con i i , pa a consola se, pa a gobe na , pa a di e i se, pa a ob ene un ápice de cul u a o cualquie o o en e eni- mien o10. En e las casas y las calles, un po al y una escale a —cin a anspo - ado a de indi iduos de a iba abajo — . Los «qua os» de las i iendas y las « úas» 9. El Ca as o de Bu gos en ADPB. Ca as o, Memo iales, 1. 344, 345, 346, 347 y 348. A a és de La Alcabala del Vien o se ha as eado la exis encia de mesas de ucos en la o alidad de las loca- lidades publicadas po dicha colección. Se han hallado e e encia explíci as a los « uque os» en Alcalá de Hena es, Almag o, Có doba, Daimiel, G anada, León, Málaga, O iedo, Salamanca, Sego ia, Toledo y Valladolid. Sob e Log oño, éase ABAD LEÓN, Felipe: Radiog a ía his ó ica de Log oño. A la luz del Ca as o de Ensenada, Log oño, 1978, pp. 179-181. En el A chi o Gene al de Simancas, Di ección Gene al de Ren as. 1.a Remesa se han consul ado las espues as gene ales de Badajoz (1. 136, . 100), Cáce es (1. 137, . 152-153 y Zamo a (1. 663, s/ .). 10. En es e sen ido éase VlLAS-BOAS E ALVIM, Ma ía Helena: «Fes ejos públicos e di e i- men os p i ados no Po ugal se ecen is a». Algunos casos (1750-1800) y MARTÍNEZ MEDINA, Á ica: «La i ienda a is oc á ica, escena io de la ies a (...)», en ROMERO FERRER, Albe o (coo d.): op. ci ., pp. 389-401 y pp. 309-317. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 279 públicas se imb icaban, sin solución de con inuidad, desde el amanece has a el ocaso, en cada uno de los días y noches. Lo u ina io siemp e ha dejado espacio pa a la son isa y el place . Empe o, además del imp escindible p oceso se ial de as eo y del a amien o cuan i a i o y es adís ico ca ac e ís ico de una his o ia de e ce ni el, es nece- sa io mo e se, de una o ma dialéc ica y lexible, en o os e enos esenciales. Me e ie o al puzzle c onológico —con el co o y el la go iempo como elón de ondo— y de las conduc as — a ando de que las ac uaciones mayo i a ias y los hábi os más exclusi os de las mino ías no ocul en los compo amien os indi i- duales—. Como us edes end án ocasión de comp oba en es as páginas, hay un poco de odo, a sabe , pe sonas conc e as y colec i os, diac onía y sinc onía. Mi in ención ha sido que, en la mezcla, sus componen es es én bien equilib ados y sean suge en es al palada his ó ico11. 2. ¿INTIMIDAD, TIEMPO LIBRE, DIVERSIÓN? UN BREVE APUNTE PARA UN COLOSAL PROBLEMA12 El hecho de hojea unpos -mo em, y más cuando se descub e en el seno de alguno de ellos la p esencia de juegos e ins umen os musicales, obliga a p egun- a se si es admisible habla de in imidad y en e enimien o en el se ecien os. ¿Cuán as ho as pasa ían den o de sus mo adas aquellas pe sonas al cabo del día? ¿Tend ían algún momen o de anquilidad pa a dedica se a la lec u a? En los hoga es donde se han de ec ado ins umen os musicales, ¿se oi ía alguna melodía habi ualmen e? En las ciudades del se ecien os exis ían algunos ó ices de di e sión y cul u a que se diseminaban po en e las calles del ejido u bano. Po lo ocan e a Bu gos, uno de ellos, el «pa io de comedias», ya ha sido su icien emen e es udiado —y con una b illan ez au én icamen e encomiable13 —. O o, las « abe nillas», pe manece 11. Debo es as a gumen aciones a la lec u a de GONZÁLEZ CRUZ, Da id: Religiosidad y i ual de la mue e en la Huel a del siglo de la Ilus ación, Huel a, 1993, pp. 19-33. 12. No es és e el momen o, ni yo soy el más indicado, pa a e ec ua la elabo ación de un es ado de la cues ión. Conside o opo una la lec u a, en a as de una p o undización en es os e enos del ocio, de los a ículos de PLUMB, John Ha old: «La me can ilización del ocio en la Ingla e a del siglo XVlll», en His o ia Social, 41, 2001, pp. 69-87 y las ponencias de CHARTIER, Roge : «El ocio en e la ida p i ada y espacio público en la Eu opa Mode na (Siglos XVI-XVIIl)», PÉREZ SAMPER, Ma ía Angeles: «P i acidad domés ica: la mesa y la se idumb e» y BOUZA ÁLVAREZ, Fe nando: «Los usos de la lec u a y de las a es : Memo ias del juego y juegos de la memo ia en el Siglo de O o», en Cong eso sob e Ocio y ida co idiana en el Mundo Hispánico. Siglos XVI-XVIII, Se illa, 2003 (en p ensa). 13. MIGUEL GALLO, Ignacio Ja ie : El ea o en Bu gos (1550-1752). El pa io de comedias, las compañías y la ac i idad escénica. Es udio y documen os, Bu gos, 1994. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 2oQ FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA aún en un limbo documen al que se hab á de emedia a medio plazo. El delei e de la palab a y de la is a —en el ea o y la ac i idad escénica— y el (ab)uso de lo ác il y del sen ido del gus o —p opios del asiego de bebidas y lico es— han sido siemp e mé odos ansiosamen e buscados pa a exo ciza el agobio p o o- cado po la in elicidad y el su imien o de la ida co idiana de abajo. El ga i o de la mesa de ucos y naipes que se habili a en Bu gos se nos mues a como o o de esos luga es auma ú gicos y e e escen e, aunque ue a sólo pa a los p i ile- giados en exclusi a. 3. JUEGOS Y ENTRETENIMIENTOS PRIVADOS. ¿EXISTÍAN MOMENTOS DE DIVERSIÓN Y OCIO EN EL INTERIOR DE LAS VIVIENDAS A MEDIADOS DEL SETECIENTOS? En algunos hoga es bu galeses apa ecen, en e los ajua es y menajes de las i iendas, pe enencias de e iden e sesgo ocioso. Su p esencia se de ec a en un 16.2% de los 340 IPM ecopilados. Se a a de ins umen os musicales —en el 6.8% de los IPM— y able os de damas y ajed ez y mesas pa a juego —en el 9.4% —. La bibliog a ía a es e espec o es escasa pe o muy suges i a. Aunque algunos ins umen os se encon aban en un e iden e abandono, o os p obablemen e se añían de mane a habi ual. En a ías casas de la ciudad, en especial las de los a is- óc a as, los canónigos de la Ca ed al y los bu óc a as y unciona ios, se in en- a ia on mesas pa a el juego (damas, ajed ez, bolos, e cé e a). Rica d Lick señala que e an «jeux de socié é» e «ins umen s de musique» p opios del lujo de los icos, obje os que aducen, de una mane a palpable, una ida de elaciones y de iempo lib e. Según sus in es igaciones apa ecen juegos en el 10 % de las casas e ins umen os musicales en el 3%14, po cen ajes simila es a los ex aídos de los documen os bu galeses. Los ins umen os musicales — ihuelas, sal e ios, manico dios, gui a as, iolines, iolas, iolones, cla ico dios, cas añuelas, a pas y iples— e an, con mucho, los más comunes. Suponen el 64.1 % de los elemen os compu ados en es e capí ulo15. El ins umen o más habi ual e a la gui a a —33.3 % de odas las unidades apa ecidas — , seguida a mucha dis ancia po el a pa y la ihuela (12.9%, espec i amen e), los iolines (9.2 %) y los cla ico dios y sal e ios (con el 7.4% cada uno de ellos). Muchas de las gui a as se hallaban mal a adas, iejas y sin cue das, azones que explican el escaso alo dado en la asación —al ededo de los 10 eales — . O as, especialmen e las « alencianas», e an de mayo calidad y 14. LlCK, Richa d: op. ci ., p. 308. 15. Véase en ROJO VEGA, Anas asio: op. ci ., unas magní icas desc ipciones de esos ins u- men os musicales. C . en conc e o la llamada especí ica a cada uno de ellos. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA 28l LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA gozaban de mejo p esen ación. Cuad iplican el an e io p ecio. Las gui a as se despe digaban po las casas de los ecinos más pudien es (me cade es, bu óc a as, nobles y eclesiás icos). No apa ecen en los hoga es de las ca ego ías p o esionales más paupé imas (pob es de solemnidad, hilande as, jo nale os, lab ado es y a e- sanado). Es signi ica i o no sólo po el ele ado p ecio de las iolas, iolones y iolines, sino po su apa ición en e los me cade es al po meno (« ende os») y en e los nobles de alcu nia. Descuella con luz p opia, y de una mane a exage- ada, la «sala del Balcón» de la casa de don José de Iga za, en la Plaza Mayo . Es e maes o con i e o y me cade de ce e ía enía en casa una au én ica o ques a de cáma a. Quizás po azones p o esionales, don José disponía de un eso o poli- ónico, compues o po «un iolón con su caja» (500 eales), «un iolón» (80 eales), «una iola con embu idos de náca y concha» (200 eales), «una iola lisa» (150 eales) y «un sal e io» (100 eales)16- El « iolín con su caja» que donjuán An onio San ama ía y Ba co enía en e sus pe enencias ue asado en 225 eales. Las dos ihuelas que i alizaban con él se jus ip ecia on en 45 y 30 eales, espec- i amen e17. Pieza ambién muy sob esalien e es el cla ico dio (350 eales) p opiedad de don Ignacio Vega So o, canónigo de la Ca ed al18. El 35.9 % (23) de los obje os in en a iados enían como obje i o esencial el juego en casa, en amilia y/o en e amigos. Sin duda, son los able os de damas con chaque e los más solici ados. Suponen el 60.9 %. Apa ecen especialmen e en las i iendas de la bu oc acia, el cle o y la nobleza. Po ejemplo, don Domingo O uza , p ocu ado del núme o, disponía de «dos able os de damas con su chaque e» (12 eales)19. Don José Julián Ga cía, no a io mayo de apelaciones, e a p opie a io de «un able o de juego de damas de made a de caoba» (30 eales)20. El iel de lanas, don Manuel Fe nández de Cadiñanos, disponía de «una mesa pequeña mal a ada con un juego de damas embu ido» (5 eales)21. De mayo calidad e a el « able o de damas de caoba embu ido de ébano y hueso con su juego de ablas eales» exis en e en casa de don José Ruiz Po as (24 eales)22. E a en las casas-mansión de la a is oc acia nobilia , p opie a ios de una egidu ía pe pe ua del Concejo, donde más se de ec a la p esencia de able os de damas. 16. AHPB. PN. Feliciano Medel de P ada. Leg. 7259/2 (1787), . 99-117. 17. El jus ip ecio dado a los obje os nos habla del ango de sus p opie a ios. AHPB. PN. Feli- ciano Medel de P ada. Leg. 7259/2 (17847), . 37-50. 18. AHPB. PN. Juan An onio Fe nández Guila e. Leg. 7006 (1737), .742-768. 19. ídem, Ángel A naiz. Leg. 7171 (1772), . 218-245. 20. También e a p opie a io de «un Juego de la Romanilla» (30 eales). ídem, Ramón Rome o. Leg. 7205(1792), . 378-400. 21. ídem, Ra ael Pé ez Romo. Leg. 7244 (1783), . 394-402. 22. ídem, José Julián del Villa . Leg. 7162 (1758), . 298-311. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 2g2 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA Descuella especialmen e el que hallamos a disposición del hoga de don Miguel An onio de la To e y Be na, «un able o de damas embu ido en ébano y ma il y po el o o lado pa a ablas eales, con unas piezas pa a uno y o o» (40 eales)23. El « able o de damas eales y de chaque e po un lado, de es qua as y media de ancho, embu ido con sus piezas» (20 eales) que se in en a ía en e las pose- siones de doña Pe onila Mon es, una iuda de escasos ecu sos, nos pe mi e elucub a sob e algunas si uaciones de hundimien o social y económico24. Sólo en una ocasión queda egis ada la p esencia de «un able o de ajed ez con sus piezas de boj y el able o de nogal y cip és» (30 eales). Su p opie a io e a don Gonzalo del Río y Zo illa25, quien hubie a enido la exclusi idad de ese juego de no se po que a don Ramón de La ínaga se le ano ó en e sus pe e- chos «un able o de juego de damas y ajed ez de nogal, embu ido en boj y concha con sus an os» (55 eales)26. También muy esidual, y eli is a, es la apa ición de unas equí ocas «mesas de juego», un 13.1% de ales obje os. Des aca la «mesa de juego o ado en paño e de» habida en casa de don Fe nando del Caño, abogado de los Reales Consejos (100 eales)27 y la «mesa de pino pa a juego, o ada po encima de paño e de, con qua o na e a» (30 eales), p opiedad de don Caye ano de A iaga, alcalde mayo 28. El canónigo don Román Ga cía Vela de disponía en sus es ancias de «una mesilla de nogal pa a juego de pie de cab a» (55 eales)29. Llama la a ención el p ecio de asación de es as mesas —62 eales de p omedio— que iplican la media de los able os de damas —22 eales. En odo caso, ambos ajua es pa a el ocio es muy p obable que posibili a an una conduc a social in e esan e, más po el e ec o llamada sob e pa ien es y amis- ades ce canos que po su uso exclusi o y es ic i o en las casas que los albe - gaban. Las casas-mansión ci adas se con e i ían, de ez en cuando, en ga i os de di e sión y ocio — al ez de apues a y encono— pa a buena pa e de la nobleza y el cle o de la ciudad, es deci , en ó ices de en e enimien o a donde acudi en algún a a dece de ío y abu imien o30. Con ese mismo eno han de se juzgadas las apa iciones de omanillas y juegos de bolos en unas pocas i iendas de la ciudad 23. ídem, Jus icia Municipal (JM). Juan An onio Fdez Guila e. Leg. 976 (1751), . 1-30. 24. ídem, PN. Manuel de la Peña. Leg. 7110 (1750), . 397-410. Sob e las p oblemá icas de las muje es después del óbi o de sus cónyuges éase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «A la somb a de la mue e: Viudez espléndida, iudedad paupé ima. Bu gos a medidos del Se ecien os» (inédi o). 25. ídem, Diego Fe nández Co menzana. Leg. 7075 (1736), . 325-375. 26. ídem, Julián A naiz. Leg. 7268 (1773), suel o, s/ . 27. ídem, Ramón Rome o. Leg. 7205 (1796), . 685-694. 28. ídem, F ancisco de Villa anca. Leg. 7096/2 (1765), .21-64. 29. ídem, José Ál a ez. Leg. 987 (1786), . 9-85. 30. Te ulias, osa ios y juegos en común anudaban la con i encia y la socialización. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 283 (ambos suman un escue o 17.4 % de es os as os). «Una bole a y bolos con qua o bolas» (6 eales) ue on ano ados en e las pe enencias de don And és Ga cía de Rozas, me cade de paños31, «una bole a de bolos» (4 eales) en casa de doña Manuela Náje a del Cas illo32 y «Qua o bolas de ucos» (4 eales) en la de don Juan Salaza y Vega, capiscol y canónigo de la Ca ed al33. Nó ese el escaso alo de es os juegos —5 eales de p omedio — , sob e odo si lo con as- amos con los ya ci ados o con el único «juego de la Romanilla» (<0 eales) loca- lizado en la ciudad, en casa de don José Julián Ga cía, p opie a io ambién de un able o de damas. El in en a io del conde de Villa iezo e ec uado en 1669 nos pe mi e asoma nos a «la sala (...) de los ucos». En e ec o, en la eno me casa- mansión en la que alleció, en Rabé de las Calzadas, se encon aba habili ada «La messa De los ucos con qua o Bolas de ma il y acos y su Cubie a de guada- mecí pa a Cub i dha messa», asada en 400 eales (¡del siglo XVII!). Es a es ancia se encon aba en un ámbi o esencial de la casa. «La en ada del juego de ucos (es aba al lado, pue a con pue a, del) qua o donde do mía sus Ilus íssima», cuyo e a o —«Una pin u a Del conde» (24 eales)— se codeaba, en la sala de juegos, con «Doce quad os Do ados (con) Las pin u as de ellos son Los iloso- phos» (2.400 eales)34. Es quizás p esumible a en u a , más allá de lo ní idamen e hoga eño y p i a- i o de cada casa, la exis encia de edes de juego, diseminadas po la ciudad —y el campo — , en las que se eían implicados —en unción de su quehace p o e- sional, su ex acción es amen al y la calidad y can idad de sus ing esos — dis in os colec i os u banos. Con especial uición, la oliga quía nobilia , la cúspide polí- ica de la ciudad, dedicada al con ol polí ico del Concejo, a la ges ión de sus múl iples en as pa imoniales, a la sociabilidad y al «dolce a nien e». En un 40% de sus IPM se de ec a algún ipo de obje o, musical o de juego, dedicado espe- cialmen e al ocio. ¿En qué o os IPM se de ec an ales obje os? Ninguno en e jo nale os y gen es de campo. Una ci a aquí ica en e el a esanado (4.4%), 31. AHPB. JM. José Maes e. Leg. 976 (1761), . 10-49. 32. ídem, PN. Jacin o del Río. Legajo 7055/1 (1758), . 110-136. 33. ídem, Domingo Ibáñez Va ona. Leg. 9635 (1723), . 89-128. 34. ídem, Juan de Plaza. Leg. 8622/2 (1669), . 258-307. Pa a ob ene un conocimien o ap o- ximado de qué e a una mesa de ucos esul a imp escindible consul a el Dicciona io de au o idades (1732) - «(la mesa) es la ga como de seis a as de la go, y como de dos de ancho, es ida con paño con una ba andilla o bo de supe pues o al ededo y asegu aos, y di idido en echos con unas one as o madas de a co, y de una a o a las que se llaman ablillas, es idas de paño y embu idas de bo a. En las dos cabece as de la mesa se colocan las que llaman ba a y bolillo y se a ianza y ni ela con g ande exac i ud» -. Véase ambién ROJO VEGA, Anas asio: op. ci ., p. 42, MORENO PALOS, C is óbal: Juegos y depo es adicionales en España, 1992, Mad id, pp. 152-153 y 350-351 y el Glosa io de é minos apa ecido en los olúmenes de la colección La Alcabala del Vien o, dedicada a la publicación de las espues as gene ales del Ca as o de Ensenada. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 290 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA En 1811 — en plena ocupación ancesa de la ciudad53 —, o o ancés, «Don Leona do Ladebil, ecino de es a Ciudad (en egó su pa en e) pa a el Lib e eje - cicio de uque o, Dueño de mesa de ucos»54. Aunque comenzó como una p opues a eli is a y seg egada, acabó con el paso del iempo siendo un enómeno que con ó no sólo con el apoyo y el in lujo del pa iciado u bano sino con el a o de las clases popula es55. La No ísima Recopilación, de mane a ans e sal a lo la go del se ecien os, ecoge las múl iples leyes que sob e el juego, y sus icisi udes, se ie on obli- gados a dispone e in en a lle a a la p ác ica. P ecisamen e su ei e ación nos habla de los sucesi os incumplimien os y de las g a es p oblemá icas que odea- ban la di e sión pública y p i ada56. Desde esa pe spec i a, esul a, si cabe, incluso más impac an e que sea una ins i ución ca ed alicia, me ced al mecenazgo de un eclesiás ico —una dignidad y canónigo de la Iglesia me opoli ana de Bu gos — , la p opie a ia y bene icia ía de un es ablecimien o pa a juegos. La lac a de juego alcanzaba, y más con el elón de ondo de la ida pica esca y la clan- des inidad de los ablajes de juego, una a aigada y desmedida p opo ción. Las can idades que segla es y eclesiás icos pe dían jugando en los dis in os ipos de juegos debían se bas an e conside ables57. En el discu so nobilia io —léase men alidad e ideología— enía si io un mues a io de ac i udes es amen ales, como 53. Véase CASTRILLEJO IBÁÑEZ, Félix: «La ciudad de Bu gos bajo la ocupación ancesa», en His o ia de Bu gos, IV, His o ia Con empo ánea, Bu gos, 2002, pp. 59-88. 54. AMB. His ó ica. LI-579 (1811-1813). «Lib o de Ma ícula de los Habi an es de es a Ciudad, que sacan Pa en es pa a segui en sus o icios, a os, Come cio y p o esiones». 55. Véase PARDAILHÉ-GALABRÚN, Anne: op. di., p. 162, PÉREZ SAMPER, Ma ía de los Ángeles: «Chocola e, é y ca é: sociedad, cul u a y alimen ación en la España del siglo XVIII», en Cuade nos de His o ia Mode na, 26, Mad id, 2001, pp. 157-221, CHARTIER, Roge : «P ác icas de sociabilidad. Salones y espacio público en el siglo XVIII», en S dia His ó ica, His o ia Mode na, 19, Salamanca, 1998, pp. 67-83, FRANCO RUBIO, Glo ia: La ida co idiana en iempos de Ca los III, Mad id, 2001, pp. 231-233 y GONZÁLEZ SEARA, Luis: El labe in o de la o una. Juego, abajo y ocio en la sociedad española, Mad id, 1998. 56. De esa ei e ación enemos cons ancia a a és de AMB. Ac as de Gobie no. Regimien o de 23 de diciemb e de 1771, olios 328-337. En aquella sesión se in o mó de la «P agmá ica Sanzión en ue za de Ley p ohibiendo los juegos de embi e, Sue e y Aza , que se esp esan y decla ando el modo de juga los pe mi idos». Se hace alusión delibe ada a la No ísima Recopilación, í ulo VII, 1. VIII, leyes de 9-XI-1720, l-VI-1724, 9-XII-1739, 2 y 22-VI-1756, 12-IV-1757, 23-11-1759, 18-VI-1759, 18-XII-1764 y 6-X-1771. El mo bo de la ilegalidad y la con es ación con a lo no ma i o han p eñado sis emá icamen e la his o ia. La espues a a la p ohibición es, sin duda, la p ác ica ma iosa y el con u- be nio popula . 57. Sob e las lac as del juego éanse, po ejemplo, los comen a ios de ARAGÓN MATEOS, San iago: op. ci ., pp. 27 y 35, COBOS RUIZ de ADANA, José: op. ci ., pp. 207-208 y El cle o en el siglo XVII. Es udio de una isi a sec e a a la ciudad de Có doba, Có doba, 1976 y DELEITO PIÑUELA, José: La mala ida en la España de Felipe IV, Mad id, 1967, pp. 221-244. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA 2QI LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA ' la iolencia, el hono , el o gullo, la di e sión, y una la ga se ie de icios (incul- u a, o os, pu e ío, juego, e cé e a) que, en muchas ocasiones, les aían po la calle de la ama gu a. Se ola ilizaba la hacienda, el hono y has a las más elemen- ales no mas de conduc a y co ección. No es ex año que se p ohibie an las casas de juegos en que se come ían o ensas con a Dios po pa e de los alige ados apos- an es. Empe o, las dis in as leyes dic adas pa a ep imi el ne as o icio público ue on o almen e ine icaces, en especial po la ac i ud de ole ancia de las au o- idades. Tales ga i os e an ecuen ados po g andes seño es, laicos y eclesiás- icos, que os en aban los ca gos públicos de la ciudad. La jus icia —señala Cobos Ruiz de Adana— no e a la misma pa a odos los es amen os de las localidades p e-indus iales, y mucho menos si los adminis ado es y mecenas de dichas ins a- laciones e an los p opios eclesiás icos58. Jugaban al os y bajos, seño es y pica os. Algunos po me o di e imen o (¿ocio?), como una ó mula más pa a ealza sus a ibu os a is oc á icos y clien ela es. O os, la canalla, como o ma de subsis- encia, en especial los u ianes de la peo es o a, dedicados a despluma a los incau os, «haciéndoles cae en sus edes con mil e as y a i icios»59. La inmensa mayo ía de los ex anje os que iaja on po España dije on, al ecala ugazmen e en Bu gos, que esa ciudad, además de ene unas calles es e- chas, desiguales y o uosas, e a una localidad muy is e, excesi amen e eco- le a, pazgua a y llena de indi iduos «apá icos», una enc ucijada de caminos poco abie a al mundo, sin come cio, indus ia ni ida social. Exage aciones como la p o e ida po el gene al ba ón Thiebaul —Bu gos es una «cloaca hedionda (...) po odas pa es, la uina, el hamb e, la desespe ación, la pes e, y, como emedio, la mue e»60— no deben ocul a nos, sin emba go, que la an es ica y come cian e ciudad cas ellana se encon aba, en el XVIII, en una no able decadencia. E an p ecisos algunos e oques que le die an un poco de aleg ía y di e imen o. El p oceso de explo ación de dichas ins alaciones, en la ciudad de Bu gos, pe mi e ae a colación los compo amien os de cua o ipos de pe sonas di e- en es, con la mesa de ucos y naipes como c emalle a de imb icación. En p ime a ins ancia, la a is oc acia laica y cle ical, p obablemen e los únicos indi iduos que enían el iempo, y el dine o, su icien e pa a dedica se a la di e sión. El ocio e a, en el An iguo Régimen, un p i ilegio, no un de echo. En es e segmen o cabe inclui , ambién, a los unciona ios; a los bu óc a as y a o as «pe sonas de dis in- ción». En segundo é mino, apa ecen aquellos colec i os que es a ían ma ginados 58. COBOS RUIZ de ADANA: op. ci ., p. 208. 59. ídem, p. 207. 60. NOUGUÉ, And é: «La ciudad de Bu gos is a po los iaje os anceses en el siglo XIX», en Bole ín de la Ins i ución Fe nán González (BIFG), 198, Bu gos, 1982, pp. 133-160 y en especial p. 136. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his, H.a mod, 27, 2005, pp. 275-305 2q2 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA J LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA de ales ins alaciones, es deci , los ecinos que han de se encuad ados en e los «de in e io clase». No es aban en condiciones, mucho me emo, po sus queha- ce es p o esionales in ensi os, sus escasos alcances anuales y po el apa heid social implíci o a una sociedad de An iguo Régimen, de accede a un espacio p i i- legiado, di igido exclusi amen e a la c éme de la c éme. G an pa e del e ce es ado y la o alidad del cua o y el quin o61 es aban abocados a usu uc ua las abe nillas en los pocos momen os en que sob e i i les pe mi ie a algún b indis al en e enimien o. En e ce luga , la igu a del abad de San Qui ce como aban- de ado de un compo amien o bu gués e ilus ado en sus compo amien os sociales. En úl ima ins ancia, el hoga de Julián Pé ez, obligado de la mesa de ucos —y de la imp en a ca ed alicia— y empleado en la co idianeidad de su explo ación. La ges ión debió se bas an e i egula . En no iemb e de 1751, el ab ique o de la Ca ed al exp esó «que po incu ia de Julián Pé ez, y de ec o de los o iziales, la Ymp en a y Mesa de ucos padezía bas an e menoscabo (...) y oído se dio plena y absolu a acul ad a dho Seño pa a que escinda las esc i u as o o gadas po Julián Pé ez, así po lo co espondien e a la Imp en a como Mesa de ucos, espec o no cumpli con lo es ippulado en ellas, y pa a que se alga del suje o de su sa is acción que cuide de odo, consignándole el es ipendio p opo zionado po su abajo»62. Un mes más a de, las aguas se habían calmado un poco. Julián Pé ez admi ió la imposición de un adminis ado pa a la imp en a y la mesa de ucos. No obs an e, queda on las ins alaciones he idas de mue e. Su gie on múl iples oces en el seno del Cabildo pidiendo su sup esión y más, en especial, a aíz del allecimien o del canónigo lec o al don An onio P ie o Bus aman e63. Es e indi iduo legó a la Ca ed al una no able biblio eca «pa a el uso de los indi- iduos de su S ia el Ca ildo y especialmen e de los que sucediesen al Bien hecho en su P ebenda de Lec o al, sin que jamás pueda ex ae se lib o alguno de ella»64. ¿Dónde ubica an p odigioso obsequio? Uno de los «Si ios» suge idos pa a su colocación ue el pa a muchos odioso emplazamien o de la mesa de ucos. La pugna en e «halcones» y «palomas», en e « eacciona ios» y «p og esis as», se pola izó en los al ededo es del luga ocupado po una mesa con ape e e de sob e el que se deslizaban bolas blancas65. 61. Según las exp esiones de ROCHE, Daniel: Lepeuple de Pa is, Pa ís, 1998. 62. ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 15 de no iemb e de 1751, . 404 - 405a. 63. ADPB. Ca as o, Memo iales, A, 1. 349, . 461. Se as ea su exis encia a a és de múl iples documen os: descuellan especialmen e los ocan es a su p esencia en la Uni e sidad de Salamanca —A chi o de la Uni e sidad de Salamanca, leg. 1006— y en el AHPB. PN. Juan An onio Fe nández Guila e. Leg. 7028 (1763), . 447-450 y 7031 (1766), . 367-378 ( es amen os). 64. ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 1.° de agos o de 1763, . 443 y Cabildo de 5 de no iemb e de 1764, . 146. 65. ídem, Cabildo de 19 de agos o de 1763, . 450-452. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA En sep iemb e de 1766, y an e la dec epi ud de las cuen as de la mesa de ucos, se hicie on pa en es, de mane a de ini i a y explíci a, muchas de las i i- aciones y di e gencias que pululaban en el Cabildo. Se liquidó el asun o con la compos u a y nue o a endamien o de las casas que albe gaban la imp en a y la mesa de ucos. El capellán del núme o don Ma ín de Ojeda, adminis ado nomb ado en 1751 pa a es os menes e es lúdicos, dice «que po más de Ca o ce años, y Dec e o de V. S., ha sido empleado en la Adminis ación de la Imp en a pe enecien e a su Fáb ica, desempeñando es e ca go con el celo y aplicación de su mayo deseo a bene icio de la áb ica; y ha iéndose ex inguido el uso de la Imp en a», suplica que se le deje habi a en las es ancias a es os menes e es dedi- cados y se a iende «la Casa pequeña inmedia a a los ci ados qua os, a a o de o o qualquie a, espec o de lo educida que es pa a el p e endien e y su amilia, y ha iendo in o mado el So ab ique o que no e a p opia de un sace do e el anda suminis ando y si iendo a los concu en es a dha Mesa de ucos y de la co a u ilidad» de ambos negocios66. Según pa ece, no sólo se les había ido de las manos la en abilidad del ga i o sino que, a eno de lo que se desp ende de las palab as del magis al, el público asis en e no e a siemp e el más ecomendable no se admi an en dha Mesa o os que a los P ebendados de la Iglesia y algunas Pe sonas de dis inción que con ellos concu en, en a ención a que el mo i o que V. S. u o pa a pone la en el si io en que se halla no ue o o que el de que los P ebendados pudiesen di e i se67. Co ían ai es de eacción y e uel a con a los expe imen os inno ado es. La Iglesia es aba obligada a da ejemplo. La mesa de ucos e a un espec áculo insu ible e indignan e pa a muchos de los miemb os del Cabildo ca ed alicio. Lamen ablemen e no disponemos del lib o de con abilidad de la mesa de ucos. No obs an e, algunos da os, en esacados de la documen ación ca ed a- licia, nos ilus an sob e su de eni . En p ime a ins ancia, el alquile de las ins a- laciones — incluida la casa— suponía 1.800 eales al año, pe cibidos po la áb ica de la Ca ed al. Julián Pé ez, en su memo ial del Ca as o, a i ma ob ene — debido a los desembolsos que semejan e a en u a p o esional le obligaba a e ec ua - ían sólo 100 eales/año de ú il. Decla ó ene con a ado a «un mozo cuidado » al que abonaba anualmen e 140 eales. Los pe i os le co igie on y le impu a on una ganancia anual de 300 eales. En odo caso, se a a de una can idad ealmen e exigua, pues o que «el qual dho juego es muy ad en icio y los e anos los más de los días no concu en a dho juego»68. En el pe íodo 1758-1761, nos in o ma 66. ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 11 de sep iemb e de 1766, . 547 -538 . 67. ídem, . 538 . 68. ADPB. Ca as o, Memo iales, J, 1. 347, . 73. El memo ial edac ado po Julián Pé ez cons- i uye una au én ica joya his ó ica po los comen a ios y de alles que con iene. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 294 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA el lib o de áb ica señala que «en dhos qua o años» ue on «mili y zien eales y ein a y dos ma a edies que en dho po ha p oduzido la Mesa de ucos y Naipes»69. Una sencilla ope ación ma emá ica nos o ece una can idad, 275 eales, ci a ce cana a los esul ados de explo ación anual dados po los pe i os. La en abilidad de la mesa de ucos de Bu gos e a, sin duda, muy escasa. Una sencilla ope ación ma emá ica nos o ece una can idad, 275 eales, ci a ce cana a los esul ados de explo ación anual dados po los pe i os. Una ganancia de ese eno semejan e se as ea en una de las ins alaciones de juego de Cáce es (400 eales)70, en una de las mesas de León (300 eales)71 y en Daimiel (1 eal/día)72. Como se puede a isba a a és del CUADRO I, el ú il en Bu gos es aba muy po debajo de los magní icos bene icios ob enidos en Toledo (2.750 eales al año po mesa de p omedio)73, en Sego ia (2.000 eales/mesa)74, en o a de las mesas de León (1.500 eales) o en Zamo a (1.570 eales de p omedio en las dos mesas exis- en es)75. Bas an e más aquí icas, al pa ece , e an las ganancias en G anada (220 eales/mesa de p omedio)76 ó en Có doba (125 eales/mesa de p omedio)77. En un é mino in e medio se encon aban o as ciudades ambién impo an es, como po ejemplo, Valladolid —con 40 ducados al año po mesa—78, Salamanca — 4 eales/día po mesa — 79, Alcalá de Hena es —con 2.200, 1.600, y 1.100 69. ACCB. Lib o de áb ica de la Ca ed al, 1750-1761 y Ac as capi ula es, Cabildo de 5 de no iemb e de 1764, «Razón de el Es ado de la Imp en a y Mesa de ucos», . 145 -146 . 70. AGS. DGR. 1.a Remesa. Respues as gene ales del Ca as o del ma qués de la Ensenada. L. 137, . 152 -153a. 71. RUBIO PÉREZ, L: León, 1751. Según las Respues as Gene ales del Ca as o de Ensenada, col., La Alcabala del Vien o, Mad id, 1993, p. 165. 72. ARROYO LLERA, Fe nando: Daimiel, 1752 (...), Mad id, 1993, p. 129. 73. DONÉZAR DÍEZ de ULZURRUN, Ja ie : Toledo, 1751 (...), Mad id, 1990, p. 141. 74. GARCÍA SANZ, Ángel: Sego ia, 1753 (...), Mad id, 1991, p. 124. A chi o Municipal de Sego ia. Leg. 1182-50. Ag adezco de mane a mani ies a a su di ec o , don Ra ael Can alejo San F u os, el magní ico abajo de a chi o que desa olla y la aliosa in o mación que me ha p opo cionado. 75. AGS. DGR (...), 1. 663, s/ . 76. DOMÍNGUEZ ORTIZ, An onio: G anada, 1752 (...), Mad id, 1990, . 166. Ag adezco igual- men e a la je a de negociado del AHPG, doña Ma ía Dolo es Pa a A cas, su amabilidad y el iempo que me ha dedicado al p opo ciona me las e e encias de a chi o sob e el ca as o de G anada. 77. LÓPEZ ONTIVEROS, An onio: Có doba, 1752 (...), Mad id, 1990, p. 225. Haga ex ensi o mi ag adecimien o a doña Ana Ve dú Pe al, di ec o a del A chi o Municipal de Có doba, po las a en- ciones y suge encias que me ha b indado en la búsqueda de documen ación. 78. BENNASSAR, Ba olomé: Valladolid, 1752 (...), Mad id, 1990, p. 154. Po el olumen de documen ación que me ha emi ido y la amabilidad y la paciencia con la que me ha a ado, mi mayo ag adecimien o a doña Ana Ma ía Feijoo Casado, di ec o a del A chi o Municipal de Valladolid. AMV. His ó ica. C-36-1, . 124 , C-35-2, . 91 , y Hacienda, Ca as o, 1. 324, . 468 -469 . 79. ARTOLA, Miguel: Salamanca, 1753 (...), Mad id, 1991, p. 76. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 295 eales/año cada una de las espec i as mesas — 80, O iedo —(en e 1200 y 600 eales/año po mesa) — 81, Badajoz —(en e 1.100 y 550 eales/año po mesa) — 82 o Málaga —(con 5 mesas, las cuales edi uaban, según las Respues as Gene ales, 100 ducados al año al año po mesa) — 83. GRÁFICO I - UTILIDAD DE LA MESA DE TRUCOS (MEDIAS ANUALES) FÁBRICA DE LA CATEDRAL (1752-1762) zooo &3 a; 1500 ooo 500 n i 1 1 ^ k lü 1 í& 1 1 ^ 1 1752 1752-1754 1754-1756 1756-1758 1758-1762 80. LOPE HUERTA, A senio: Alcalá de Hena es, 1753 (...), Mad id, 1992, p. 108. Excepcional es ambién la apo ación de abajo de a chi o y documen ación que se han de ag adece a José Nogales He e a, écnico acul a i o (je e de se icio) del A chi o Municipal y Biblio eca de Alcalá de Hena es. 81. ANES ÁLVAREZ, Gonzalo: O iedo, 1753 (...), Mad id, 1990, p. 152. De la a chi e a muni- cipal del AM de O iedo, doña Ana Ma ía He e o Mon e o, he ecibido igualmen e un a o excep- cional y una amabilidad y una documen ación emendamen e aliosa, azones que me lle an a ag adece de mane a pública y no o ia mi a ec o y ag adecimien o. 82. AGS. DGR. (...), 1. 136, . lOOa . A doña Ma ía Dolo es Gómez-Tejedo Cáno as, di ec o a del A chi o Municipal de Badajoz, he ecibido, como en los o os ci ados, una amabilidad y una documen ación que le hace me ecedo a de mi más p o unda g a i ud y a ec o. AMB. Lib o de lo indus ial, 1. 273, . 198 -199 . 83. VILLAS TINOCO, Si ó: Málaga, 1753 (...), Mad id, 1995,285. Ag adezco a doña Ma ía La a Ga cía, je a de sección del A chi o His ó ico de Málaga, su amable con es ación a mi solici ud de in o mación sob e los « uque os». ¿Has a cuándo end emos que espe a pa a dispone de la docu- men ación his ó ica digi alizada de los AM y los AHP en la ed elemá ica? © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 296 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA Las Ac as capi ula es de la Ca ed al de Bu gos incluyen en e su p odigiosa in o mación una alo ación con able, muy simple pe o p eñada de con undencia, sob e la «Adminis azión de la Mesa de ucos». De la lec u a del GRÁFICO I y del GRÁFICO II se desp ende una conclusión i eba ible. Dichas ins alaciones ue on de mal en peo , con unos esul ados en su explo ación cada ez más escasos y pob es. La endencia es sin omá ica y concluyen e. No es de ex aña que múl i- ples oces, especialmen e en el seno de la p opia ins i ución ca ed alicia, se mani- es a an con a ias al man enimien o de ese u bio ga i o, p opusie an su desman elamien o y la con e sión de su espacio en o a en idad más aco de a sus gus os y necesidades. De es e eno son las opiniones del lec o al (1763) y del magis al (1766), ambas empeñadas en cues iona se la iabilidad y el ca ác e ejempla de ales ins alaciones, ga i o que, sin duda les moles aba e indignaba84. GRÁFICO II - UTILIDAD DE LA MESA DE TRUCOS (GLOBAL) FÁBRICA DE LA CATEDRAL (1752-1762) 84. ACCB. Ac as capi ula es, Cabildo de 1.° de agos o de 1763, . 443, Cabildo de 5 de no iemb e de 1764, . 145 y Cabildo de 11 de sep iemb e de 1766, . 538. Sob e «La noche, el juego, las ies as y demás di e siones mundanas» p o agonizadas po el cle o éase CANDAU CHACÓN, M.a Luisa: Los deli os y las penas en el mundo eclesiás ico se illano del XVIII, Se illa, 1993, pp. 118-136. MORGADO GARCÍA, A u o: El cle o gadi ano a ines del An iguo Régimen, Cádiz, 1989 y Se clé igo en la España del An iguo Régimen, Cádiz, 2000, pp. 166-172. TESTÓN NÚÑEZ, Isabel y SANTILLANA PÉREZ, M.: «El cle o cace eño du an e los siglos XVI al XVIII: compo amien os y men alidad», Ac as de las II Jo nadas de Me odología y Didác ica de la His o ia, Cáce es, 1983, pp. 463-472 y COBOS RuiZ de ADANA, José: El cle o en el siglo XVII. Es udio de una isi a sec e a a la ciudad de Có doba, Có doba, 1976, p. 128. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA 297 Con el elón de ondo de es as e lexiones, con la escasa in o mación que se ex ae de las espues as gene ales del Ca as o de Ensenada y, po añadidu a, con la educida mues a a la que, de momen o, he enido acceso, es una eme idad in en a ec ea una geog a ía del juego pa a el e i o io español85. Los dos pe sonajes implicados de o mas di ec a en el alumb amien o («mece- nazgo»), p ime o, y ges ión co idiana («obligación»), después, de la mesa de ucos y naipes, don Ramón de La ínaga y A eaga y Julián Pé ez, espec i amen e, son, a mi en ende , iel e lejo de dos de los ipos de pe sonas —con un ango, un es a us y unos compo amien os socio-económicos y amilia es di e enciales — que concu ían, de una mane a o de o a, an e los ape es e des del ga i o bu galés. Al in y a la pos e, el canónigo e a uno de los bene icia ios de dichas mesas, como jugado y como homb e en g an pa e ocioso. Los a is óc a as se habían diseñado un luga pa a la di e sión. El lib e o, imp eso y a enda a io del ga i o e a el emp esa io de a pie86. El abajo co idiano, los p oblemas pe ma- nen es, los su imien os habi uales y las angus ias dia ias los ponía el es amen o gene al, es deci , el hoga de Juliánjulián Pé ez. Pa a unos, los a is óc a as p i i- legiados, la mesa de ucos y naipes enía el apiz e de y el ono osa. Pa a o os, los peche os, el ho izon e e a sencillamen e oscu o, con ibe es más bien g ises cuando no absolu amen e neg os. El con as e de los pa áme os i ales de ambos pe sonajes e i ica es os ase os. A a és de don Ramón se asluce el Cabildo ca ed alicio —losp íncipes de la Iglesia bu galesa— y la a is oc acia de los «Caballe os y pe sonas de dis in- ción», ple ó icos económicamen e y con o ables y cómodos en sus amplias esi- dencias. Dis u aban de iempo lib e pa a el en e enimien o y las elaciones sociales. El su ido Julián es el al e ego de la población abajado a, ma cada po la escasa o nula cuali icación p o esional, los bajos ing esos, la es echez de la 85. Empe o, me a e o a suge i , con las opo unas cau elas, que se pueden delimi a á eas más o menos homogéneas en unción del núme o y el ú il anual de las ins alaciones habili adas pa a es e di e imen o. Se obse a un e i o io muy p ocli e al juego y con b illan es esul ados en la explo- ación de las mesas (Toledo, Mad id, Sego ia, Zamo a, Salamanca, Badajoz), dos espacios disc e a- men e olcados al consumo de ucos y naipes y un negocio con no ables alcances (po una pa e, en el no e, Valladolid, León, Log oño y As u ias y, po o a, en el su , Có doba, Málaga y G anada), zonas con una medioc e inculación al juego y muy escasas ganancias (Bu gos, Cáce es, Ciudad Real) y una mul i ud de las ac uales p o incias en las que no apa ecen mesas de ucos en la docu- men ación (las p o incias gallegas, San ande , Palencia, So ia, Á ila, Guadalaja a, Cuenca, Albace e, Mu cia, Alme ía, Jaén, Huel a, Se illa, Cádiz). Es p eciso signi ica que se es á haciendo e e encia a la o e a de ca ác e legal, es deci , la compu ada po el Ca as o. La clandes inidad de juego y los ga i os ci cuns anciales se nos escapan en su o alidad. 86. El emp esa io po excelencia, en úl ima ins ancia, e a el Cabildo ca ed alicio en su calidad de p opie a io eminen e de las ins alaciones y como su bene icia io económico e ins umen al. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. his., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 20g FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA ' LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA i ienda, la i egula idad labo al, e cé e a. E an los paupé imos si ien es sociales de la gen e ica. Don Ramón de La ínaga e a dignidad y canónigo de la Ca ed al de Bu gos, Abad y seño de San Qui ce y bene iciado simple en su Po ugale e na al87. Se le pueden conside a unos ing esos b u os anuales ce canos supe io es a los 25.000 eales88. Con ellos man enía un hoga sin es uc u a amilia , compues o po él mismo, una muje con pa en esco inde e minado —una exc iada, que e a «como de la amilia» —, un c iado-es udian e, dos c iadas y un coche o89. Residían en la eli is a y cén ica plaza denominada del Hue o del Rey, en un edi icio que les o ecía casi 900 m2 de suelos habi ables90. Descon ados los gas os esenciales91, nos hallamos an e un ú il anual muy no able, de al ededo de 20.000 eales —la media de la ciudad en su conjun o e an 1.500 eales — . Al allece en 1773, el in en a io de sus bienes suma una can idad nada desp eciable, 116.000 eales, es deci , casi el doble que el compu able, de p omedio, pa a los IPM ecopilados en la ciudad (60.000 eales). El niño que se había quedado hué ano a los 4 años, bajo la u ela de su ío, don An onio de A eaga, abad de San Qui ce y Canó- nigo de la Ca ed al de Bu gos, había he edado el ca go y buena pa e de la o una de la amilia. El eco ido, en compañía del esc ibano, po las dependencias de su casa nos mues a una i ienda g ande, p o is a de múl iples es ancias y de menajes de calidad. Es deci , la esidencia de un canónigo de al os uelos, e sión eclesial de la ocupada usu uc uada, en el e eno laico, po los Caba- lle os y miemb os de la a is oc acia. Julián Pé ez e a lib e o, imp eso y obligado de la casa de juegos de ucos y naipes. Sus ing esos anuales se mo ían en el umb al de los 4.000 eales92. Casado 87. Sob e don Ramón se han de consul a , en e o os documen os, APDB. Ca as o, Memo- iales, R, 1. 349, . 587-588 y AHPB. PN. Julián Ál a ez. Leg. 7268 (1773), suel o, s/ . 88. Se as ea su p esencia en Cubillo del Campo (ADPB. Ca as o, 1. 619), Cubillo de la Cessa (ídem, 1. 621), P esencio (ídem, 1. 1426), Palazuelos de la Sie a (idem, 1. 1472), G anja de Quin a- nilleja (idem, 1. 1594), Re illa del Campo (idem, 1. 1652), G anja de Salgue o de Jua os (idem, 1.1752) y Abadía de San Qui ce (idem, 1. 1830). 89. Véase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «Embajadas odan es de An iguo Régimen: los o lones, be linas y ca ozas de los p i ilegiados y las calesas de los peche os. Una es ancia domés- ica que se mue e. En e las calles y las casas de Bu gos a mediados del siglo XVIII», en BIFG, 225, Bu gos, 2002, pp. 269-291 y 226, Bu gos, 2003, pp. 35-59 y «Una es ancia que se mue e. En e las calles y las casas de Bu gos a mediados del XVIII», en Cuade nos de In es igación His ó ica, 21, Mad id, 2004, pp. 469-506. 90. Véase SANZ de la HIGUERA, F ancisco: «Familia, hoga y i ienda (...)», en In es igaciones His ó icas, 22, Valladolid, 2002, pp. 207-209. 91. Ren a de la casa, sala io de la se idumb e y subsidio y excusado. 92. ADPB. Ca as o, Memo iales, J, 1. 345, . 607-608 y 1. 347, . 73 y AHPB. PN. José Guadilla. Leg. 7129 (1765), si. y Ramón Rome o. Leg. 7205 (1788), . 112-120. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. bis., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA 2QQ LUGARES PARA EL OCIO EN EL BURGOS DEL XVIII. UNA APROXIMACIÓN SOCIO-ECONÓMICA ' ' en segundas nupcias con Magdalena Ga cía, egen aban un amplio y complejo hoga poli amilia . El g upo p incipal es aba compues o po la ci ada pa eja, un hijo y dos hijas de su p ime ma imonio y una hija, ecién nacida, de sus segundos esponsales. Además, es aban a ca go de su sueg o, «pad e de la p ime a muje », y enía a una sob ina de limosna. A ellos se sumaba una c iada, dos ap endices —uno de lib e ía y o o de imp en a— y el mozo cuidado de la mesa de ucos. Un o icial de imp en a abajaba con ellos pe o enía esidencia independien e. El o o núcleo amilia e a el de su sob ino, Felipe Zuazo, o icial de la lib e ía, quien enía bajo su é ula a su muje , a un niño de co a edad y a su mad e, iuda y anciana. Vi ían a la somb a de la Ca ed al, en la calle Lence ía, «so el Comunal», en dos edi icios p opiedad del Cabildo. Ambas casas, en las, que se albe gaban las ins alaciones de la imp en a, la lib e ía y el ga i o de juegos,, les o ecían casi 500 m2 de suelos pa a la con i encia y el abajo co idianos. Los in en a ios pos mo em que se edac an con mo i o del óbi o de su p ime a esposa (1750) y su e ce ma imonio —es a ez con Manuela de Maza- iegos (1765) — , espec i amen e, si úan su pa imonio —¿g ado de o una? — en ap oximadamen e 20.000 eales de ellón. A la ho a de su mue e (se iemb e de 1788) se encon aba, con 75 años de edad, en la uina, con muy escaso abajo y acosado po las demandas de los amilia es de su e ce a muje . Es aba obli- gado a de ol e los bienes que Manuela había lle ado al ma imonio (3.223 eales, es deci , el 63.6 % de sus bienes en 1788) y a paga las deudas habidas con su cuñado, don F ancisco de Maza iegos —bene iciado de U ez y capellán en la pa oquia de San Lesmes93 —. El in o unado lib e o («me cade de lib os» se in i ulaba él a sí mismo en múl iples ocasiones), imp eso y uque o casi no dejó nada a sus desdichados once hijos e hijas. Nunca ue excesi amen e a o unado y al inal de su ida la si uación e a sencillamen e deplo able: anciano, paupé imo, en e mo y man e- nido de limosna. La si uación acabó siendo muy ensa en (1788) pe o no ue siemp e así, aunque en su exis encia jamás despun ó po un excesi o ni el de en as o de o una. A a és de su es amen o de 1768 se ap ecia aún bas an e e nu a y desp endimien o hacia su esposa: A endiendo al singula a ec o que p o eso a la eco dada Manuela Maza iegos, mi e ze a ac ual muxe , y al ca iño con que ha asis ido y asis e a mis hixos meno es de dho segundo ma imonio (...) la mando po ía de mexo a el ema- nen e del quin o de odos mis bienes94. 93. AHPB. PN. Ramón Rome o. Leg. 7205 (1788), . 108-148. 94. Véanse los es amen os en AHPB. PN. F ancisco de Villa anca. Leg. 7084 (30 de ab il de 1744), . 407-408 y AHPB. PN. Jacin o Ál a ez. Leg. 7120 (31 de ene o de 1778), . 40-41. © Ediciones Uni e sidad de Salamanca S ud. bis., H.a mod., 27, 2005, pp. 275-305