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La idea de la naturaleza en los araucanos durante la época colonial

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La idea de la naturaleza en los araucanos durante la época colonial

Author: Petit-Breuilh Sepúlveda, María Eugenia
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6fb05c0a-f2b0-4be3-936a-078ad8671d97/download
LA IDEA DE LA NATURALEZA EN LOS
ARAUCANOS DURANTE LA ÉPOCA
COLONIAL
Ma ía Eugenia Pe i -B euilh Sepúl eda
Uni e sidad de Se illa
ANTECEDENTES GENERALES
El es udio de la mi ología y de los indígenas ame icanos ha sido abo dado
desde di e en es pun os de is a du an e las úl imas décadas; sin em-
ba go, al aba comple a las in e p e aciones a la luz de los ac uales conoci-
mien os de la geodinámica ci cumpacífi ca. En es e abajo de in es igación
his ó ica se plan ea analiza el imagina io de los a aucanos y su elación con
el en o no geog áfi co du an e la época colonial. El obje i o p incipal es a a
de de e mina en que medida los p ocesos na u ales de g an magni ud como
e emo os, sunamis, emociones en masa y e upciones olcánicas pudie on
es a elacionados con algunos de los mi os de o igen de es os indígenas y
con las adiciones que se con inua on desa ollando du an e oda la época
colonial en el su de Chile; en úl imo caso, p egun a nos ¿has a qué pun o el
en o no geog áfi co pudo condiciona las adiciones, los compo amien os
e incluso las cons ucciones eligiosas de los a aucanos?. En es e sen ido, ya
Émilie Du kheim plan eaba que “los a iados espec áculos que o ece la na-
u aleza al homb e pa ecie an cumpli odas las condiciones necesa ias pa a
despe a ideas eligiosas di ec amen e en la men e”.
El conocimien o de la cul u a a aucana1 y su inculación con la
na u aleza2 puede abo da se me odológicamen e desde el análisis de
1. En es e abajo de his o ia se u iliza á la denominación de a aucanos pa a hace e e encia al
pueblo indígena de “gue e os belicosos” que habi aba el cen o-su de Chile; pues así a o de se i el
al nomb e que se les ha dado gene almen e en la documen ación de la época colonial (s. XVI-XVIII),
en la ac ualidad y desde el siglo XIX se au odenominan mapuches. En odo caso, dejo cons ancia
que no es obje i o de es a in es igación polemiza sob e dicha p oblemá ica; sin emba go, es sabido
que algunos in es igado es –p incipalmen e an opólogos– conside an más ace ado denomina les
“ eche”. Po o a pa e, ambién es p eciso deja cla o que los a aucanos es aban con o mados po un
conjun o de comunidades indígenas di e enciadas e i o ialmen e e iden i i cadas y lide adas cada
una de ellas po un cacique. Es e hecho di i cul ó las elaciones con los hispanos ya que pa a llega a
acue dos en e ambas pa es se debían con oca los llamados pa lamen os gene ales en los que de-
bían pa icipa y habla cada uno de es os ci ados caciques pa a legi ima el p oceso mediado .
2. Na u aleza en endida como odo el medioambien e que odeaba a es e pueblo indígena y que
podía p esen a se, según sus in e p e aciones, en dos aspec os: ma e ial o espi i ual.
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la con empo aneidad median e es udios an opológicos de campo, eali-
zando gene alizaciones o ap oximaciones hacia el pasado y compa ando
es a in o mación ac ual con las c ónicas o in es igaciones de misione os
del siglo XIX que i ie on en la A aucanía. Po su pa e, el en oque
his ó ico que p e endo desa olla inicia el es udio di ec amen e desde
la época colonial, en la que exis ie on una se ie de e emo os y e upcio-
nes olcánicas que queda on egis ados en dis in os documen os jun o
a la desc ipción de los compo amien os de es os indígenas. Asimismo,
la in o mación que ha se ido de base a es a in es igación apo a una
isión dis in a con espec o a los di e sos plan eamien os que se han
abo dado en o os es udios ela i os a es os na i os y a su imagina io. En
es e con ex o, me he ace cado al mundo a aucano de la época colonial
(siglos XVI al XVIII) u ilizando la his o ia y la geog a ía con el in
de p ecisa de qué elemen os se alie on es os indígenas pa a ealiza
la cons ucción de su espacio; al mismo iempo, se in en a á busca las
azones que lle a on a los a aucanos a conside a a la na u aleza que les
odeaba ca gada de con enido simbólico y eligioso como pa e de la
comunidad. Todo lo an e io , pa a a a de comp ende cómo y cuándo
es e pueblo indígena iden i icó a las e upciones olcánicas o a los e e-
mo os como señales de sus an epasados o de sus dioses ances ales.
Po o a pa e, es p eciso eco da que la sociedad colonial chilena –ex-
cep uando las amplias no icias ela i as a la gue a de A auco y a la dinámica
de la ida on e iza que se in ensifi có du an e el siglo XVIII– ol idó, en
gene al, comen a de alles sob e la ida co idiana y las c eencias de unos indí-
genas que ocupaban un á ea independien e, suje a a la Mona quía Hispánica,
pe o que ue on a ados como una nación con el fi n de consegui la paz;
p ueba de ello son los acue dos que se ealiza on en la A aucanía en e espa-
ñoles e indígenas ales como el Pa lamen o de Quillín de 16413. P ecisamen-
e, es e pac o hispano-indígena ue la consecuencia de un acon ecimien o
ocu ido en 1640 en el e i o io del cacique de Allipén; el suceso en cues-
ión ue la explosi a e upción del olcán Llaima o olcán de Alian e4, que
ma ca ía de o ma decisi a la ac uación de los miemb os de dicha comunidad
3. El pa lamen o gene al que u o luga el 6 de ene o de 1641 en el alle de Quillín ue el se-
gundo celeb ado en el Reino de Chile; allí asis ie on 2.350 componen es del ejé ci o español. Po su
pa e, la ce emonia con que ecibie on los indios la paz consis ió en “ ocia algunos amos de canelo
con sang e de o ejas de la ie a (guanacos-chilihueques), quedando en paz 19.850 indios”. A chi o
Nacional de San iago de Chile (ANS)- Fondo Mo la Vicuña, Vol. 39, . 77 . El p ime pa lamen o
ealizado en e la mona quía hispánica y los a aucanos ue el de Ca i ay 13 de junio de 1612 y es u o
lide ado po el jesui a Luís de Valdi ia. Ve en José Manuel Díaz Blanco, Razón de Es ado y Buen
Gobie no. Se illa: Uni e sidad de Se illa, 2010, pp. 222-225.
4. Diego de Rosales, His o ia Gene al de el Reyno de Chile. Flandes Indiano, omo I. Valpa aíso:
Imp en a del Me cu io,1877, p. 204.
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con espec o a los españoles unos meses más a de. En es e ma co, se ha
podido comp oba documen almen e que la fi ma de la paz o de la gue a
po pa e de los a aucanos con los españoles enía una elación di ec a con la
in e p e ación de la na u aleza; en es e sen ido, la iolen a explosión de 1640
ue asumida como una o ma de exp esión de los an epasados po medio del
olcán Llaima5, y esa ealidad ue eseñada y explicada ex ensamen e po los
jesui as Diego de Rosales y Alonso de O alle6 a mediados del siglo XVII.
De es e modo, a a és del análisis de los acon ecimien os ocu idos en
o no a algunos e emo os, sunamis y e upciones olcánicas que a ec a on
conc e amen e a la egión de la A aucanía en la época colonial, se in en a á
demos a cómo los di e en es g upos de a aucanos espondie on a lo que
ellos in e p e aban como una llamada de a ención de sus an epasados; siem-
p e u ilizando la fi gu a del o la machi (chamán) como in e media io en e lo
di ino y lo e enal. Sin duda, una na u aleza dinámica y exube an e como la
que ca ac e izaba el su de Chile en e los siglos XVI y XVIII ue unda-
men al pa a el desa ollo de ideas y c eencias en es e pueblo indígena; así el
espacio geog áfi co apa ece como un condicionan e pa a comp ende la ela-
ción en e aquellos homb es y su inculación con su pasado y su u u o.
El ínculo sag ado que unía a los a aucanos con su en o no geog áfi co y
su medioambien e se inició desde una concepción eligiosa elacionada con
el “cul o a los an epasados”7; és e es el pun o cen al de su cosmo isión y
desde es a cons ucción su gie on con pos e io idad, los i os y ce emonias
que se ealiza on y man u ie on du an e oda la época colonial. Es e iden e
que los a aucanos c eían en la inmo alidad del alma8 y es a idea les hizo
5. Relación e dade a de las pazes que capi uló con A auco Rebelado, el ma ques de Baides, conde de
Ped oso, go e nado , y capi án gene al del Reyno de Chile, y p esiden e de la Real Audiencia. Sacada de sus
in o mes, y ca as, y de los pad es de la Compañía de Jesús, que acompaña on el Real Exé ci o en la Jo nada
que hizo pa a es e e ec o el año pasado de 1641. Biblio eca Apos ólica Va icana (BAV)– Manusc i os
Ba be ini La . 8483, . 28 -31 .
6. Alonso de O alle, His ó ica elación del Reyno de Chile y de las misiones y minis e ios que exe ci a en
él la Compañía de Jesús. Roma: F ancisco Caballo, 1646.
7. El “cul o a los an epasados” en el caso de los a aucanos es aba elacionado, como ocu ía en
o os pueblos andinos, con la idea de que los caciques y gue e os más impo an es, una ez mue os,
iban a habi a en las cumb es de las más al as mon añas o en la cima de los olcanes, especialmen e
si es aban ac i os.
8. Pu am, e a la exp esión de los a aucanos pa a llama al alma humana; ellos en endían que e a
un espí i u que al mo i la pe sona le abandonaba pa a queda se a i i en aquellos pa ajes que ha-
bían sido su hoga . Los a aucanos concebían una exis encia ma e ial después de la mue e; po ello,
en los en e amien os les dejaban alimen os y chicha pa a que es u ie an bien en el “más allá”. Una
ez que esa alma e olucionaba, pasaba a o ma pa e del se supe io : Pillán. La exis encia de es e
“espí i u del homb e o el alma” (pilli) ue con i mada po F ancisco Núñez de Pineda y Bascuñán
du an e su cau i e io a mediados del siglo XVII. F ancisco Núñez de Pineda y Bascuñán , Cau i e io
eliz, y azón de las gue as dila adas de Chile. San iago: Colección de His o iado es de Chile y Docu-
men os ela i os a la His o ia Nacional, omo III, Imp en a Del Fe oca il, 1863, p. 409.
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desa olla un complejo sis ema eligioso que no ue pe cIbído y menos en-
endido po los p ime os eu opeos que u ie on con ac os con ellos; es el
cado de los misione os y conquis ado es españoles. Hubo algunos c onis as
que esc ibie on a p incipios del siglo XVII, incluso, que los a aucanos ca e-
cían de oda concepción o c eencia eligiosa; es a pe cepción es u o mo i a-
da po el hecho de que es os na i os no enían sopo es ma e iales eligiosos
ales como las imágenes y los emplos. Sin emba go, an e la ausencia de es e
ipo de cons ucciones humanas ellos con aban con una na u aleza que les
odeaba a la que habían llenado de simbolismo, o mas (mon añas, lagos,
cue as, olcanes) y exp esiones ( uma olas, e upciones, e emo os); odo ello
les man enía unidos a su ie a y a su espacio.
Po su pa e, las ce emonias eligiosas dedicadas a los an epasados, don-
de se in ocaban a los dioses ances ales, p e endían man ene el equilib io
en e la comunidad9 y el “más allá” –en es e caso, el mundo de los pillanes– y
de es o se enca gaban los chamanes a aucanos10 que ac uaban como in e me-
dia ios en e ambas dimensiones: la e enal y la celes ial.
Sin duda, la llegada de los españoles al e i o io chileno y especialmen e
al de los a aucanos ino a pe u ba es e equilib io que debía man ene se11,
ya que an o los misione os como los miemb os de la adminis ación colo-
nial se empeñaban en “ex i pa ” los cul os ances ales de odos los indígenas
ame icanos, con el obje i o de que se ci iliza an y ab aza an con encidos la
e ca ólica y, de camino, se con i ie an en ejempla es súbdi os de la Co ona
española.
Den o de las c eencias a aucanas, el incumplimien o de los i uales a-
dicionales gene aba, según ellos, calamidades de di e sa índole como en e -
medades, confl ic os bélicos o desas es na u ales. P ecisamen e, los a aucanos
enían una palab a pa a designa la “maldad” que e a calcu; a es e espec o,
ellos pensaban que es e calcu p o ocaba un desequilib io que les aía como
consecuencia odo ipo de p oblemas. Pa a ecob a el equilib io del mundo
a aucano e a necesa io p ac ica cie os i uales o oga i as como el nguilla ún
9. G aciela He nández, “Los hé oes de la mi ología mapuche. La conquis a hispánica de los
mi os”, en Pin o, Jo ge (edi .) A aucanía y Pampas. Un mundo on e izo en Amé ica del Su . Temuco:
Ediciones Uni e sidad de la F on e a, 1996, p. 53.
10. Al chamán a aucano se le denomina machi y e a un ca go que eje cían indis in amen e
homb es o muje es. Ana Ma iella Bacigalupo, “La lucha po la masculinidad de machi: polí icas
coloniales de géne o, sexualidad y pode en el su de Chile”, Re is a de His o ia Indígena, Vol. 6,
2003; Ma ía Eugenia Pe i -B euilh, “Diosas, í genes y chamanes emeninos en el mundo indíge-
na hispanoame icano du an e el An iguo Régimen (siglos XVI-XVIII)”, en Da id González C uz,
(Ed.) Ví genes, einas y san as. Modelos de muje en el mundo hispano. Huel a: Uni e sidad de Huel a,
2007, pp. 229-233.
11. He nández, op. ci ., p. 52 y siguien es.
LA IDEA DE LA NATURALEZA EN LOS ARAUCANOS DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL 293
o el machi ún, ambos di igidos po la machi con el obje i o de con en a a los
dioses ances ales12.
Es impo an e des aca que la men alidad a aucana c eía en la up u a
en e el “cielo y la ie a” iden ifi cando su inicio con el pe íodo de la conquis-
a, lo que les hizo pensa que habían pe dido la capacidad de in e p e a los
signos que les en iaban los pillanes y la na u aleza; en odo caso, los espí i us
con inua on comunicándose con la comunidad a a és de la mediación de
el/la machi13.
LA IDEA DE PILLÁN O “LO PILLÁN”
Los a aucanos du an e la época colonial conside aban que sus caciques
gue e os más impo an es, una ez mue os, pasaban a o ma pa e de un
pan eón celes ial, el cual e a in ocado y consul ado en caso de necesidad14;
ambién exis ía la posibilidad de que ellos mismos –los an epasados– se co-
munica an a a és de elemen os de la na u aleza como los ayos, los uenos,
o las e upciones olcánicas en casos ex emos, o median e el análisis del uelo
de algunos pája os o el sonido del ien o. Es os dioses ances ales o Pillán,
no se iden ifi caban con el Bien o con el Mal desde el pun o de is a occi-
den al, sino que simbolizaban una exis encia sup ema de ca ác e dual, como
muchas de las deidades p ehispánicas de los Andes. E a una di inidad que
ep esen aba “lo supe io ”, a mane a de “hacedo del mundo” y a él debían
se di igidas las oga i as po que e a el único que podía dispone del des ino
de los homb es15.
Po o a pa e, como es os indígenas en endían que sus an epasados ha-
bi aban en la na u aleza que les odeaba, pa a ellos lo más ob io se ía pensa
que la mo ada elegida po los caciques de mayo ango y p es igio den o de
la comunidad es a ía si uada en las al as cumb es o olcanes ac i os, debido
al signifi cado “sag ado” que se les o o gaba, demos ado en el p opio papel
12. Rol Foes e , In oducción a la eligiosidad mapuche. San iago: Edi o ial Uni e si a ia, 1993,
p. 102.
13. Pa a p o undiza más en el chamanismo a aucano pueden consul a se en e o as publi-
caciones: Al ed Mé aux, Religión y magias indígenas de Amé ica del Su . Mad id: Aguila , 1973,
p. 155-214 y Mi cea Eliade, El chamanismo y las écnicas a caicas del éx asis. México: Fondo de Cul u a
Económica, cua a eimp esión, 1993, pp. 260-262 y Foe s e , op. ci ., p. 102-110.
14. T adicionalmen e los gue e os mue os en el campo de ba alla e an quemados in si u debido
a la imposibilidad de anspo a sus cue pos has a sus casas; los a aucanos en endían que po medio
del uego y del humo ayudaban a las almas de es os gue e os, que iban ya con e idos en Pillán, a
subi más ápidamen e a las nubes. Tomás Gue a a, “La men alidad a aucana”, Anales de la Uni e -
sidad de Chile, omo CXXXIX, 1916, Año 74, pp. 525-547.
15. Aida Ku e , Los a aucanos en el mis e io de los Andes. Buenos Ai es: Edi o ial Plus Ul a,
1979, pp. 19.

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que se les asignaba en el mi o cosmogónico (“dilu io a aucano”)16; de es e
modo, exis ía un lazo indisoluble en e es e pueblo y su en o no geog áfi co,
en es e caso, dinámico y has a pelig oso. Así, el espacio habi ado po los
a aucanos e a un odo, en donde los i os y los mue os con i ían en a monía
y equilib io in e elacionándose los unos con los o os a a és de señales que
se ue on haciendo adición y cos umb e con el paso de los siglos; sin duda,
és e es el mo i o que lle ó a algunos/as machis a nomb a a los olcanes como
an iguos je es ibales y a comunica se con ellos po sus nomb es17.
En es e con ex o, José To ibio Medina, ci ando a los c onis as de p inci-
pios del siglo XVII, exp esaba lo siguien e de la elación en e los a aucanos
y Pillán: “…in ocan al Pillan, i ni saben si es el demonio, ni quien es… llama-
ban Pillan i decian que habi aba en la co dille a o olcanes, haciendo el ono
de su deidad los ho o es del uego i humo, i decian que los uenos, ayos i
elámpagos e an e ec o de su pode , o indicios de su indignación; i cuando
es o sucede, le in ocan a oces, mas con place que con emo ”18.
Po su pa e, dos jesui as, conocedo es de los a aucanos a p incipios del
siglo XVII, And és Feb és y Be na dino Ha es ad , mencionan en sus ma-
nusc i os y publicaciones que és os llaman Pillán a una causa supe io , “que
dicen que hace los uenos, ayos, elámpagos y e en azones de olcanes, y a
es os mismos e ec os ambién llaman Pillan”19.
Siguiendo con es a a gumen ación, y a endiendo a que los a aucanos
elacionaban las e upciones olcánicas con los emblo es de ie a, no e a ex-
año que a es os p ocesos na u ales ambién los asocia an con el concep o de
Pillán; una idea que se ue madu ando en el imagina io de es e pueblo has a
llega a con e i se en la concepción de ese dios sup emo que los conquis a-
do es españoles no supie on in e p e a .
La idea de los a aucanos de que Pillán habi aba en los olcanes ac i-
os hizo que du an e oda la época colonial se man u ie a la obse ación
de dichos macizos ígneos y así cada mani es ación que su giese de ellos e a
conside ada una señal que o ien aba las decisiones que a ec aban a la comu-
nidad20. Po ejemplo, en eb e o del año 1640, en pleno desa ollo de la gue-
a de A auco, la e upción del olcán Llaima o de Alian e ue in e p e ada
16. Rosales, op. ci ., omo I, p. 4.
17. El p opio Gue a a mencionaba a p incipios del siglo XIX que en las oga i as o nguilla unes
“se in ocaba el nomb e de los ce os más sob esalien es de la egión, acaso como esidencias o pe so-
ni i caciones de espí i us pode osos” en Gue a a, op. ci ., p. 173.
18. José To ibio Medina, Los abo íjenes de Chile. San iago: Imp en a Gu embe g, 1882, p.
234.
19. Rodol o Lenz, “T adiciones de los A aucanos ace ca de los e emo os”, Anales de la Uni e -
sidad de Chile, omo CXXX, 1912, pág. 8.
20. F ancisco Sube caseaux, Memo ias de la Campaña de la Villa-Rica, 1882-1883. San iago: Im-
p en a de la Lib e ía Ame icana de Ca los 2, pp. 24, 30, 64 y 65.
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po el/la machi de Allipén como el momen o de pac a con los españoles el
abandono de las hos ilidades, cues ión que se ma e ializó en el Pa lamen o de
Quillín21. De es e modo, y según ue a el caso, las uma olas ( apo de agua)
o las emisiones de ceniza de los olcanes de la A aucanía guia on las ac uacio-
nes de los caciques pa a decidi la paz o los en en amien os a mados con los
conquis ado es, así como la admisión o no de los misione os en sus e i o ios
y o as decisiones impo an es pa a la supe i encia de la comunidad.
21. Diego de Rosales, His o ia Gene al del Reino de Chile. Flandes Indiano, Segunda edición, omo
II. San iago: Edi o ial And és Bello, 1989, pp. 1112-1113.
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La alego ía ep oducida an e io men e ep esen a odas las señales que
según el c onis a Alonso de O alle, lle a on a los a aucanos a fi ma la paz
con los españoles. A la izquie da se obse an las águilas impe iales y a la
de echa el olcán Llaima o de Alian e en e upción. Jun o a los ma e iales
emi idos –gases, ceniza, bombas, apo de agua– posiblemen e, p oducidos
po un fl ujo de pi oclas os, des aca el “mons uo co nudo” que algunos es-
igos dicen que ie on, lo mismo que un á bol en llamas y los peces mue os
“cocinados” po las al as empe a u as del agua. En la pa e in e io de echa
se deja cons ancia de los indígenas que pe ecie on po causa de la e upción.
En la pa e supe io del dibujo apa ecen los ejé ci os de pillanes españoles
–lide ados po la fi gu a de San iago Após ol– luchando con a los pillanes
a aucanos: aquí, al igual que en la c ónica, se ep esen a la de o a de los
indios al mos a a uno de ellos mue o y el es o en ac i ud de e i ada22. El
mencionado c onis a lo explicaba de la siguien e mane a:
Y comenzando es a elacion, de p incipio a ella lo que pa ece le dio de
pa e de nues o Seño , a ablanda los du os co azones de aquellos ebeldes
A aucanos, y mo e los a endi las a mas y a a de las pazes, que o ecie-
on. Y ue el ha e se is o el año an eceden e en sus ie as algunas señales,
y p odigios, que in e p e ados a su us ico modo de en ende , les si ie on
de p esagios, y p onos icos, de que que ia el cielo se ol iesen a suje a a los
Españoles, y diessen la obediencia a Su Rey23.
A p opósi o del ex ac o an e io y de la desc ipción de la alego ía p e-
sen ada an e io men e, el jesui a comen a el pensamien o de los a aucanos de
es os hechos:
Es as son las señales, que pa ece ha dado el cielo (y assi lo in e p e an los In-
dios, e i iendolas con an g an pabo , emblo , y comocion de sus animos, que mu-
dan semblan es, al e an la oz, y iemblan de admi ación y espan o) de que quie e
nues o Seño indan ya su cuello al sua e yugo de su C uz, y ley E angelica, po
medio de la obediencia, y sujeción a nues o Ca olico Rey24.
Si duda, el jesui a Alonso de O alle p e endía jus ifi ca la ac uación de
los a aucanos al busca en esa echa (1641) la paz, después de que habían
es ado luchando sin egua du an e décadas, y especialmen e, as el desas e
de Cu ala a25 de 159826; al mismo iempo, des aca e insis e en el iun o de
22. O alle, op. ci ., p. 302.
23. Ibídem.
24. Ibídem, p. 303.
25. Luis Riso Pa ón, Dicciona io Jeog á i co de Chile. San iago de Chile: Imp en a Uni e si a ia,
1924, p. 280.
26. Du an e la mad ugada del 25 de diciemb e de 1598 el gobe nado Ma ín Oñez de Loyola y
pa e de su opa compues a po unos 60 soldados españoles ue on mue os po los a aucanos.
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los españoles al habe conseguido negocia con los indígenas la anquilidad
de la egión, al menos du an e algunos años.
En el caso de empes ades con uenos y elámpagos, ambién los a au-
canos de la época en es udio iden ifi caban dichos p ocesos con la idea de que
las “almas de los an epasados gue e os” se encon aban en pleno comba e en
el cielo; a es e espec o, según esc ibió el jesui a Diego de Rosales “… dicen
que cuando uena y elampaguea pelean con sus enemigos y se dispa an los
unos a los o os ayos de uego… En habiendo uenos en las nubes salen de
sus casas y a ojan chicha a su Pillán, que en ienden que son sus indios que
es án peleando, y los hablan y animan, diciéndoles que hagan como buen
Pillán, y que no se deje ence del enemigo”27.
Si se analiza el compo amien o de los a aucanos de mane a compa ada
con o os pueblos indígenas ame icanos en la época colonial y su elación
con los olcanes ac i os, es posible ap ecia que an o en Mesoamé ica –es-
pecialmen e en las ce emonias asociadas al olcán Popoca epe l– como en la
Co dille a de los Andes –desde Qui o con el olcán Pichincha, Tungu ahua
y más al su en el olcán de A equipa, sólo po ci a algunos ejemplos– exis-
ía una es echa inculación de las espec i as comunidades abo ígenes ci -
cundan es con es os macizos ígneos, cuyas e upciones o ac i idad olcánica
e an conside adas señales de sus an epasados. Exis ía la con icción en e los
indígenas que es as supues as señales no debían se pasadas po al o, ya que
pod ían signifi ca peo es daños pa a ellos y sus espec i as comunidades28.
Reg esando al caso de los a aucanos, con el paso del iempo y debido
a la infl uencia de los misione os ca ólicos du an e la época colonial, la ima-
gen de es e “se supe io ” o Pillán se ue dis o sionando has a llega a se
la ep esen ación de una ene gía maligna, ya que los occiden ales eu opeos
gene almen e se efi ie on a él como el “demonio”, “Sa anás” o fi gu as homó-
logas; así, de an o epe i se e minó a ec ando a su con enido inicial. Pod ía
se po es a misma causa que a fi nales del siglo XVIII la p opia isión que
los a aucanos enían de los e emo os cambió dejando de se conside ados
mensajes de los an epasados pa a ans o ma se en ue zas nega i as que e an
capaces de “lle a se las cosechas”. A es e espec o, el aile Félix de Augus a
señalaba que cuando había un e emo o o emblo de ie a las muje es in-
dígenas “ an co iendo a sus sacos de g anos, les echan pied as encima, pa a
que así el emblo no pueda lle a se los g anos, y dicen: Idos, idos, pasad a
o as pa es, a quien enga más cosechas”29.
27. Medina, op. ci ., p. 238.
28. Ma ía Eugenia Pe i -B euilh, Na u aleza y desas es na u ales. La isión de los indígenas. Ma-
d id: Sílex ediciones, 2006, pp.65-76.
29. Félix de Augus a, Lec u as a aucanas. Valdi ia: Chile, 1910, p. 23.
MARÍA EUGENIA PETIT-BREUILH SEPÚLVEDA
304
Si enas, y se se enasse el ma . Y que haziéndolo assi, se ue on disminuyendo
las aguas y ol iendo a axa el ma . Y al passo que las aguas iban baxando el
mon e Ten en, has a que se assen ó en su p opio luga . Y diciendo en onzes la
culeb a Ten, en, queda on ella y el mon e con ese nomb e de Ten en, celeb e
y de g ande eligión en e los indios60.
Po su pa e, las e upciones olcánicas ambién e an conside adas po
los a aucanos como mensajes de los dioses o de sus an epasados; en gene al,
la in e p e ación de es e enómeno na u al e a ealizada po el/la machi y
podía se de di e en e índole: desde decidi “hace la paz” como ocu ió as
la e upción del olcán Llaima en 1640, o, po el con a io, como momen o
p opicio pa a a aca a los españoles. También es as señales podían se en en-
didas po los indígenas como una ad e encia que indicaba que los miemb os
de la comunidad no es aban cumpliendo debidamen e con sus i uales adi-
cionales debido a que los misione os les habían bau izado61.
Po úl imo, es p eciso deja cons ancia que con el paso del iempo se
ue consolidando la c eencia en e los a aucanos de que la na u aleza ambién
podía ac ua como “ engado a”; del mismo modo que se pensaba en o os
pueblos indígenas de Amé ica62. De es a o ma, cada ez que una e upción
olcánica, e emo o u o o p oceso na u al a ec aba a los conquis ado es y
colonos de las ie as ame icanas, conside aban que sus an epasados se exp e-
saban a a és de los elemen os pa a ayuda les a expulsa a los usu pado es y
a quienes les op imían63.
COMENTARIOS FINALES
Sob e la base de la ac i a geodinámica ame icana se ía posible explica
la mayo ía de los mi os cosmogónicos indígenas y, de es e modo, ap oxima se
a la ealidad de múl iples leyendas que cuen an ca aclismos que pudie an
pa ece an ás icos a p ime a is a, pe o si se analizan con de enimien o es
posible comp oba que esponden a p ocesos geológicos que con inúan dán-
dose en la ac ualidad. Sin duda, es necesa io analiza de o ma sis emá ica la
es echa elación exis en e en e las dis in as comunidades abo ígenes y las
condiciones medioambien ales en las que se desa olla on.
60. Rosales, op. ci ., omo I, p. 6.
61. T. Bouysse-Cassagne, y P. Bouysse, “Volcan indien, olcan ch é ien à p opos de l’é up ion du
Huainapu ina en l’an 1600 (Pé ou Mé idional)”, Jou nal de la Socié é des Ame icanis es, LXX (1984),
pp. 43-68.
62. Po ejemplo, es a ue la idea que se p odigó en e los indígenas de San iago de los Caballe os
(Gua emala) as el desas e de sep iemb e de 1541. Ma ía Eugenia Pe i -B euilh, His o ia e up i a
de los olcanes hispanoame icanos, Cabildo Insula de Lanza o e– Casa de los Volcanes, 2004, p. 73.
63. Pe i -B euilh, Na u aleza y desas es na u ales… op. ci ., pp. 122-127.

LA IDEA DE LA NATURALEZA EN LOS ARAUCANOS DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL 305
En es e con ex o, los a aucanos es u ie on ue emen e ma cados po lo
que ocu ía en su en o no geog áfi co; ellos conside aban que sus an epasados
habi aban odos los espacios que enían una mo ología especial o iginando,
de es a o ma, que la comunidad es u iese compues a po los i os y los
mue os en a monía y equilib io con la na u aleza.
Po o a pa e, es des acable el hecho de que los a aucanos no pe die on
sus con icciones eligiosas du an e la época colonial, a pesa del e ec o que
pudo ene en ellos la e angelización y el con ac o con los eu opeos du an e
el iempo que du a on los nume osos confl ic os bélicos en los que se ie on
in oluc ados; ampoco ue on de e minan es en ma e ia eligiosa los in e -
cambios que e ec ua on en las zonas on e izas y la educación ecIbída de los
hispanos, especialmen e desa ollada con los hijos de los caciques.
Los a aucanos a causa, al ez, del ela i o aislamien o e i o ial en que
i ie on a pa i de fi nales del siglo XVI, pudie on conse a sus adicio-
nes y cos umb es du an e oda la época colonial, aunque hay que acla a
que exis ie on ma ices en e las dis in as comunidades que componían a los
a aucanos de es a época (huilliches, picunches, p omauca es, e c.). Cabe e-
co da se ambién que la A aucanía nunca ue ealmen e conquis ada po la
Co ona española, y solo as un la go p oceso de ocupación iniciado en 1860
ue inco po ada a la República de Chile en el año 188364.
En e los ac o es que con ibuye on al man enimien o de las adiciones
ances ales y a la es echa elación man enida con el espacio geog áfi co y con
los an epasados u o una cie a ele ancia la pe i encia de la fi gu a del cha-
mán a aucano (machi), que supo conse a en los miemb os de la comunidad
un imagina io colec i o apoyado en la his o ia o al, en los can os y ambién
en las leyendas que pasa on de gene ación en gene ación has a nues os días.
Finalmen e cabe señala se que es os indígenas de la A aucanía se sen ían
en el “ emplo de sus dioses” median e la simple obse ación de la na u ale-
za que les odeaba y a a és de la comunión con sus an epasados; incluso
muchos de los con e idos al ca olicismo encon aban en las ca ás o es na-
u ales los elemen os que les impulsaban –aunque uese con ca ác e coyun-
u al– a ememo a de e minados cul os y i uales con el obje i o de escapa
a los pelig os que suponían las e upciones, los e emo os, las inundaciones
o las sequías; po an o, los desas es na u ales se ans o ma on en agen es
ac i ado es de la exis encia de una mayo confi anza de los a aucanos en su
iden idad o igina ia cuando su gían las si uaciones de c isis.
64. Jo ge Pin o Rod íguez, La o mación del Es ado y la nación, y el pueblo mapuche. De la inclusión
a la exclusión. San iago: Di ección de Biblio ecas, A chi os y Museos, 2003.