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THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº48, julio-diciemb e (2013) pp.: 97-110
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/ hema a.2013.i48.08
LA EXPERIENCIA DEL COMBATIENTE EN SIN
NOVEDAD EN EL FRENTE (1929) DE ERICH
MARIA REMARQUE1
FIGHTER EXPERIENCE IN ALL QUIET IN THE WESTERN FRONT
(1929) BY ERICH MARIA REMARQUE
Joan B. Llina es
Uni e si a de València (España)
Recibido: 20-05-2012
Acep ado: 26-06-2012
Resumen: Es udio de la no ela de E. M. Rema que Im Wes en nich s Neues,
ina desc ipción de sus expe iencias como soldado en la G an Gue a, que po
su e acidad y p o undo humanismo de g an calado é ico y au oc í ico se ha
con e ido en ex o de e e encia de las i encias bélicas de aquella “gene ación
pe dida” an o en Alemania como en el es o de países que pa icipa on en la
con ienda.
Palab as-cla e: Gue a, ida en el en e, ins ucción mili a , isi a y es ancia
en el hospi al, el ol ido y la memo ia, el compañe ismo y la amis ad, la mue e
de los animales, el espec áculo bélico, la sexualidad, los p isione os, el o o como
enemigo y como se humano.
Abs ac : S udy E. M. Rema que’s no el All Quie in he Wes e n F on , ine
desc ip ion o his expe iences as a soldie in he G ea Wa , which o i s accu acy
and deep humanism o g ea e hical and sel -c i icism has become a e e ence
ex o he wa expe iences o ha “los gene a ion” in bo h Ge many and o he
coun ies ha pa icipa ed in he con es .
Key-wo ds: Wa , li e on he on , mili a y aining, isi and s ay in he hospi-
al, o ge ulness and memo y, companionship and iendship, dea h o animals,
wa spec acle, sexuali y, p isone s, he o he as an enemy and as a human being.
[1] Al acoge es e a iculo en Thema a se p e ende apoya las publicaciones de calidad de las e is-
as de meno di usión, y pone las a disposición de los es udiosos de la An opología ilosó ica a ni el
in e nacional. Es e a ículo, u o de la comunicación p esen ada en es a sección en el Cong eso
de la SHAF de Alican e ue publicado en la e is a Pasajes de pensamien o con empo áneo, 40,
in ie no 2012-2013, pp. 94-107.
Joan B. Llina es
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1. Una no able ob a en mosaico sob e la G an Gue a.
Es a céleb e no ela, Sin no edad en el en e (SNF),2 en con a de lo que
insinúan cie as apa iencias i iales, es un ex o de e e encia pa a el es udio
de la expe iencia bélica, y po a ios mo i os. An e odo, po que con iene una
ina enomenología de la i encia de un jo en sensible en el en e, de un ipo
humano eminen emen e ep esen a i o, pues cen ena es de miles de soldados,
alemanes y no alemanes, lo conside a on au én ico, excepcionalmen e iel a lo
que ellos habían expe imen ado du an e la G an Gue a. En e ec o, Im Wes en
nich s Neues,3 que se publicó po en egas en el Vossische Zei ung a pa i del
10 de no iemb e de 1928 y apa eció en o ma de lib o, as una bien o ques ada
campaña publici a ia, el 29 de ene o de 1929, o ma pa e de la muy aliosa
li e a u a que su gió de la P ime a Gue a Mundial (3 de agos o de 1914 - 11
de no iemb e de 1918), aldabonazo emendo que sacudió a la humanidad de
mane a d ás ica y que p odujo una se ie de análisis y e lexiones ineludibles
pa a quien desee p o undiza en esa expe iencia ágica y ei e ada llamada
“gue a”, a menudo exal ada median e es e icismos, he oísmos, a en u e is-
mos e ideologías y ana ismos de di e so ipo, que la des i úan y dis azan.
En esos cua o años de lucha se mo iliza on y a ma on unos 65 millones de
homb es, de los cuales hubo nue e millones de mue os, ein iún millones de
he idos y ocho millones de p isione os…
Al lee la cuan iosa y aliosa li e a u a que po en onces se ges ó, se
pe cibe una inequí oca di e encia en e las ob as que se publica on du an e el
con lic o o inmedia amen e después del al o al uego, y las que, como en necesa-
ia cascada, apa ecie on a pa i de 1928, pasada una década, en las cuales ya
es mani ies a la elabo ación del duelo sob e lo expe imen ado en las c uen as
ba allas, el abajo de econs ucción e in eg ación de la ulne ada pe sonali-
dad de los que allí comba ie on, y su olun ad de da c í ico es imonio público
de aquel ho o . En es a a ea, la impos e gable ememo ación de la gue a y
las pe inen es consecuencias a ex ae de ese agmen o canden e y aumá-
ico de an as biog a ías son elemen os decisi os de su consecuen e e lexión,
como a a emos de mos a .
El au o de la ci ada no ela, E ich Ma ia Rema que, e a el nomb e li e-
a io de E ich Paul Rema k, nacido en Osnab ück el 22 de junio de 1898 y a-
llecido en Suiza el 25 de sep iemb e de 1970. Como esc ibió en el on ispicio de
[2] Ci amos la edición siguien e: E. M. Rema que, Sin no edad en el en e. T ad. de Judi h Vila ,
Ba celona, Edhasa, 2012, e ce a eimp esión. Pa a acili a la consul a de los ex os a los que
ha emos e e encia indica emos en núme os omanos el capí ulo al que pe enecen y añadi emos
a con inuación la página o páginas de es a edición de bolsillo, de la colección pocke -edhasa.
[3] Cuya aducción li e al es Sin no edad en el en e occiden al, como eza la aducción inglesa:
All Quie in he Wes e n F on . Consul amos la edición o iginal alemana: E. M. Rema que, Im
Wes en nich s Neues, Colonia/Be lín, Kiepenheue & Wi sch, 1971, que ep oduce el ex o de la
p ime a edición, Be lín, Ulls ein, 1928-1929.
La expe iencia del comba ien e en Sin no edad en el en e (1929) E ich Ma ía Rema que
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su ob a, “es e lib o no ep esen a ni una denuncia ni una con esión. P e ende
únicamen e mos a una gene ación que ue des uida po la gue a, aunque
escapa a a las g anadas”. En es e sen ido, más que ela a una expe iencia
indi idual en lo que iene de singula e i epe ible, la del soldado Paul Bäu-
me , al e ego del esc i o , es e ex o desea se la oz de oda una “gene ación
pe dida”, la c ónica de aquellos jó enes que se encon a on en el en e cuando
oda ía no se habían hecho adul os. A los miemb os de esa gene ación la gue-
a ue lo que les hizo y les deshizo pa a siemp e, aunque sal a an la ida, lo
que les ma có de o ma indeleble la exis encia po la apabullan e pe sis encia
de las he idas que les causó, en el cue po y en el alma. De hecho, la no ela es á
pensada como la p ime a pa e de una ilogía sob e esa gene ación ampu ada
po los cua o años de gue a y condicionada luego en su muy di ícil e o no a
la ida ci il, lleno de secuelas, y a la cos osa inculación an o a o as pe sonas
como a las obligaciones que compo a el eje cicio de cualquie p o esión, en una
ing a a pos -gue a de la que ambién ellos ue on íc imas, po su b u al con-
dicionamien o y su esco ada y de icien e p epa ación, su ca encia de es udios
supe io es y su ines able y lesionada psique. Las segunda y e ce a pa es las
componen las no elas De Weg zu ück (1931) [El camino de uel a, aducida
ambién como Después, El eg eso y De eg eso…] y D ei Kame aden (1938)
[T es cama adas], ob as que aquí no analiza emos.4 Tampoco han enido la e-
pe cusión que la p ime a alcanzó y que oda ía man iene, con e ida en ex o
de lec u a obligada en el bachille a o de a ios países y, cosa que a menudo se
igno a, en el máximo éxi o in e nacional de la li e a u a en lengua alemana de
la p ime a mi ad del siglo XX.5 Al ma gen de su in e esan e y aleccionado a
elabo ación e his o ia e ec ual, de su ag esi a p ohibición po los nazis y de
la p og esi a adicalización de las simpa ías polí icas de su au o , aho a nos
cen a emos en el mosaico de i encias que ansmi e y en la p imo osa adio-
g a ía que de ellas e ec úa.
El análisis de es e ela o puede e se ac ecen ado con el es udio de
algunas ep esen aciones de sus capí ulos an o en lenguaje o og á ico y cine-
[4] Pueden lee se las es en el olumen E. M. Rema que, Sin no edad en el F en e, Después,
T es cama adas, Ba celona, Plane a, 1990, que o ma pa e de la colección G andes No elis as
Mundiales y en el que colabo an a ios aduc o es. La e ce a pa e se publicó p ime o en inglés
como Th ee Com ades en 1937. Todas ellas se lle a on al cine, en 1930, 1937 y 1938 espec i amen e.
[5] De es e lib o, que en seguida se adujo a 26 lenguas y se endió muchísimo, se ilmó p on o
una no able película, denominada ambién Sin no edad en el en e (1930), di igida po Lewis
Miles one, que me eció el ósca al mejo di ec o y a la mejo película, y que e o zó oda ía más
su eno me impac o, con ibuyendo a su di ulgación. En 1979 se ealizó o a excelen e e sión
ele isi a, di igida po Delbe Mann, que me eció el Globo de o o. En 1983 El on John compuso
una canción con idén ico í ulo y en 1999 hizo lo mismo el g upo punk Die To en Hosen en su
álbum Schön sein. En 2007 el lib o se había aducido ya a más de 50 lenguas y de él se habían
endido más de ein e millones de ejempla es. Sigue eedi ándose en nues os días, ambién
en cas ellano, como demues a la ci ada aducción de Judi h Vila , disponible aho a mismo en
bolsillo, Ba celona, Edhasa, pocke , 2012, e ce a eimp esión.
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ma og á ico como en lenguaje g á ico y pic ó ico, ya que, po ejemplo, los cua-
d os y acua elas y la ca pe a De K ieg de O o Dix mani ies an una expe ien-
cia simila , que egis a las modalidades e inno aciones de la G an Gue a,
sob e odo en aquello que la hizo an aniquilado a: las posiciones y inche as
con en es muy ex ensos y pe manen es, los embudos que causan los obuses
de la mode na a ille ía y llenan la ie a de c á e es, los cohe es y bengalas
que iluminan el en e du an e la noche, los nidos de ame allado as y las
alamb adas elec i icadas, los anques, los lanzallamas, las bombas de gas y la
llamada “gue a química”, las minas explosi as, la p esencia y los e ec os de la
a iación, los e ibles hospi ales de campaña y la mo andad escalo ian e, los
cue pos insopo ablemen e des igu ados de los he idos, los bu deles mili a es,
los pueblos y aldeas que desapa ecie on li e almen e del mapa, e cé e a. En el
ámbi o alemán, las ob as de Geo ge G osz y de Max Beckmann son ambién
o os in e esan es pun os de compa ación con lo na ado po Rema que. Men-
ción especial me ece el o olib o de E ns F ied ich, K ieg dem K iege [Gue a a
la gue a], de 1924, así como los di e sos que p epa ó y p ologó E ns Jünge .6
Con es os elemen os es posible hace en e a la decisi a cues ión del es a u o
y la unción de las imágenes en la expe iencia bélica, que aquí analiza emos
solamen e en cuan o imágenes del ecue do du an e las i encias en el en e
po pa e de un comba ien e a que ípico desde la p osa de SNF.
2. Elemen os es uc u ales de la ida de un soldado.
“La gue a es muy dis in a a como uno se la imagina” (VII, 149), es,
cie amen e, una ealidad compleja y a asallado a, en la que in e ienen mu-
chos ac o es. La ida de un soldado en el en e se da en un con ex o que im-
plica al menos o as cua o expe iencias complemen a ias, a sabe , la p e ia
ins ucción mili a , los días de descanso en la e agua dia, los pe misos pa a
b e es es ancias en con ex os ci iles, y las isi as y p obables ing esos en los
hospi ales, sean ambula o ios y de campaña, sean sana o ios alejados del en-
e, as el obligado anspo e de los he idos. Es habi ual, po lo demás, que
an es de o ma pa e del ejé ci o, p ime o como eclu a y luego como soldado,
un jo en haya de alis a se en las o icinas co espondien es, bien de mane a
olun a ia, bien de mane a obliga o ia po habe sido llamado a ilas al cum-
pli de e minada edad. En el p ime caso, suele p edomina en el ambien e
social en el que ese jo en es á inme so cie a isión esco ada, in e esada y
“pa ió ica” del con lic o, que le obliga a es i el uni o me, aunque sólo sea po
la p esión que le acosa po odas pa es, pa a no sen i se excluído y achado
[6] Que en e noso os ha eedi ado y comen ado con mucha sabidu ía Nicolás Sánchez Du á,
con ensayos imp escindibles de o o de nues os mejo es aduc o es y especialis as en el ema,
En ique Ocaña, en el Se ei de Publicacions de la Uni e si a de València. Es e lib o ha me ecido
econocimien o in e nacional.
La expe iencia del comba ien e en Sin no edad en el en e (1929) E ich Ma ía Rema que
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de coba de e insolida io (c . I, 15-18). Pe o SNF apenas alude a las causas de
la con ienda, no es amos an e un lib o de his o ia ni an e un ensayo de “es-
udios cul u ales”, sino an e el es imonio de lo i ido po un jo en oda ía
inexpe o y sin o mación. El p o agonis a ha de cumpli con su debe po que
se p esen ó olun a io jun o con sus compañe os de clase, mo ilizados po uno
de los p o eso es, Kan o ek, que les inoculó su belige an e pa io ismo (II, 23-
24). Comenza emos, así pues, po lo que SNF nos ansmi e de ales i encias
complemen a ias, una ez ya alis ado el pe sonaje p incipal, que es el suje o
de la oz na a i a en odo momen o, excep o en las úl imas líneas del lib o,
cuando en es ilo indi ec o se nos in o ma que ese jo en mu ió un día anquilo
en el que “el comunicado o icial se limi ó a deci [que] no había no edades en
el en e” (XII, 255). El lec o acaba así la lec u a inci ado a hace un duelo,
a p egun a se po el sen ido de an as mue es de las que ha enido que se
es igo , desde la p ime a a la úl ima página de es e ela o.
Como es bien sabido, se soldado implica o ma pa e del ejé ci o, as
habe sido decla ado ap o po la co espondien e inspección médica y habe
pasado como eclu a po un iempo de ins ucción. Todo comba ien e iene, po
an o, expe iencia del ejé ci o, que lo anspo a y le p opo ciona p epa ación,
a mas y equipamien o, es ido (el uni o me) y alimen os (el encho). Aho a
bien, en casi odos los ex os sob e la gue a hay muchas obse aciones, a me-
nudo muy c í icas, sob e la ca ac e ís ica cen al de esa ins i ución: el p edo-
minio absolu o de la cadena de mando, la obediencia obliga o ia bajo pena de
ue es cas igos e incluso de su i un consejo de gue a (“una o den es una o -
den, y debe cumpli se”), el eje cicio incues ionado de la au o idad, mejo dicho,
del pode , del mecanismo ciego de la je a quía, aunque p i ilegie a alguien que
pa ece o pe, igno an e y coba de a los ojos de sus subo dinados, que en nada le
espe an (II, 25-29; III, 43-44). Bas a ene un galón más sob e o o pa a obli-
ga le a ealiza lo que con ecuencia no es sino una me a a bi a iedad, un ca-
p icho absu do que le puede cos a la salud y has a la ida al pob e eclu a que
se e ajan emen e desposeído de los de echos que enía como ci il. Es e com-
p ueba p on o que se halla en un campo abonado an o pa a el sadismo como
pa a el odio y la ansiada enganza po el su imien o que se iene que sopo a
de mane a injus a, u o del ensañamien o y el enco (III, 45-49). En SNF el
pe sonaje de Himmels oss condensa como ideal ipo es e mal endémico de los
cua eles. Los comen a ios del p o agonis a y de sus compañe os diagnos ican
con p ecisión es e males a es uc u al que an as ama gu as p oduce. Po lo
demás, esa ins ucción apenas es e ec i a, casi no p epa a pa a supe a los pe-
lig os del en e, es una u ina us an e, despe sonalizan e y emb u ecedo a,
que al e a po comple o la alo ación de lo que se ha i ido has a en onces, el
peso de los obje i os po los que se ha es udiado y abajado en la ida ci il.
La p ueba más con unden e de su inu ilidad la p opo cionan los que llegan al
en e po ez p ime a y allí mue en en can idades ala man es an e la compa-
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si a mi ada de los e e anos, que nada pueden hace pa a emedia las ca en-
cias del nulo en enamien o p ác ico (VI, 116-118). No obs an e, su ine icacia
no es absolu a po que, como econocen es os mismos e e anos, esa ins ucción
es úpida les ha p epa ado pa a lo que es un absu do oda ía mayo y más le al,
la gue a de posiciones en las inche as. En e la ida ci il y ese ma ade o se
equie e una es ación de ánsi o pa a no enloquece , y en eso consis e oda la
unción de semejan e adies amien o: sabe que se es á en o o uni e so, en un
mundo de ealidades caó icas y b u ales en el que igen o as eglas (II, 29).
La ida en la e agua dia es el necesa io con apun o, cada quince días,
pa a pode sopo a las condiciones de es a des inado a p ime a línea, en las
inche as del en e. Po es ic a subsis encia hay que descansa de ez en
cuando de amaña ensión, es deci , hay que do mi en algo que pa ezca una
cama, la a se y despioja se, come comida calien e, i a la can ina, juga a
las ca as, uma , bebe y embo acha se, y, ambién, en ocasiones, isi a los
bu deles au o izados, y, con odo ello, sen i que se sigue i o y que esa ida es
sopo able. Cuando ya se es un e e ano de la gue a de posiciones, en onces
el simple hecho de ene lleno el es ómago y de eca a gus o se con ie en en
obje i os esenciales, en lo más p eciado de la escue a ida del comba ien e,
jun o con el sueño y el eposo pa a lee y esc ibi ca as. Como es ob io, es as
ac i idades, odas ellas, se lle an a cabo en g upo, en equipo, en e colegas,
habiéndose al e ado po comple o el sen ido de la e güenza y de la in imidad
(I, 12-14; II, 31), como si de golpe se o ma a pa e de o a e nia, en la que p e-
alecie an cos umb es inaudi as.
Pe o el con apun o más ue e lo cons i uyen los días de pe miso, lejos
ya de la p ime a línea y de sus uidos incesan es, de nue o en e ci iles, en e
calles y ja dines, o a a esando en el en los campos cul i ados. Es el e o no
de lo año ado. Sin emba go, las expec a i as que se enían son c uelmen e
deshechas po la ealidad que se eencuen a en casa, de mane a que en luga
de p opo ciona consuelo, los pe misos decepcionan (VII, 138-165). La expe-
iencia de la gue a singula iza has a al ex emo que es casi imposible pode
compa i la, comunica la o ansmi i la excep o a aquellos que ambién la es-
án padeciendo, po lo cual el soldado de pe miso no encuen a in e locu o es
con los que en abla una genuina con e sación, lo que dice y lo que le dicen
siemp e es uen e de malen endidos, y, pa a no hace su i cons an emen e
con la e acidad de hechos an espeluznan es como los que acaba de i i , es á
obligado a gua da silencio o a men i , a con a men i as piadosas, en especial
a su p opia mad e y a las mad es que han pe dido a algún hijo en el en e, con
ecuencia después de su i és e he idas a oces y habe pasado algunos días
agonizando en los ambula o ios an e la impo en e mi ada de algún cama ada.
En e ec o, las isi as a los hospi ales son ese o o componen e de la ida
mili a , g acias al cual o bien se asis e a algún compañe o g a emen e en e mo
y que a a ez supe a el es ado c í ico en el que se encuen a (I, 18-22; II, 29-
La expe iencia del comba ien e en Sin no edad en el en e (1929) E ich Ma ía Rema que
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34), o bien es uno mismo el que es á he ido, el que su e alguna ope ación y,
con sue e, comienza a ecupe a se pa a luego, si la salud se ha es ablecido y
se han ecupe ado las ue zas, ol e al comba e (X, 211-234). Los hospi ales
son o o campo de ba alla, en ellos hay siemp e escasez de odo, de camas y de
ma e iales, de medicinas y calman es, hecho que p opicia o o ipo de me cado
neg o; los médicos apenas pueden ope a a los necesi ados, abajan du an e
ho a ios ex emos, alguno de ellos incluso se pe mi e cie os expe imen os ma-
cab os; las imágenes del dolo y de los cue pos des ozados son una pesadilla
insu ible, epe ida día a día, aunque en ocasiones algún a o unado eg ese de
las salas ce canas a los mo uo ios o eciba en público a su año ada muje y a
su desconocido bebé.
La ausencia de muje es es o o asgo es uc u al de la ida de los sol-
dados en iempos de gue a. De ahí la sexualidad in e mi en e y acen uada
que i en, bien imaginando la igu a de una ac iz que apa ece bo osa en
algún ca el de ea o (VII, 127-129), bien con penosas isi as a los bu deles y
la pos e io ca ga que conlle a án, cues ión inamen e insinuada en es e ex-
o (VII, 80), e incluso in e cambiando alimen os po a o es sexuales con la
pa e emenina de la población ocupada, que es á hamb ien a y eme po su
ida (VII, 129-137). Todo es una con ap es ación muy in ensa, muy ugaz, sin
pe pec i as pa a el mañana. Es a en el en e es es a a ancado del suelo
amilia , del espacio en el que es án las compañe as, no ias, esposas y amigas
de los comba ien es, que han de ap ende a i i con ese acío, supliéndolo a
menudo de o ma ica ia e iluso ia: los momen os de éx asis se des anecen
como el humo, ca ecen de i meza.
3. Rasgos c uciales de la expe iencia del en e
Aho a bien, el pun o álgido de la expe iencia de la gue a es el en e, la
pa icipación en o ensi as y con ao ensi as, a aques y con aa aques, siemp e
bajo el uego de la a ille ía, los p oyec iles que ab en inmensos boque es en el
suelo o pe o an los mu os y pa edes de casas y e ugios, las a mas químicas
que obligan al uso de másca as pa a no espi a el gas y mo i en enenados,
el uido enloquecedo e incesan e, el cansancio, el hamb e, los piojos, las a as,
el ba o, los cadá e es descomponiéndose, los es e o es de los agonizan es, los
b o es de locu a de quienes se au omu ilan o dejan de p o ege se pa a esca a
a un pe o pe dido o pa a que alguna bala apiadada acabe de una ez con el
insopo able o men o. Aho a no deseamos po meno iza es as ho o osas des-
c ipciones, que an o se epi en en las memo ias de los comba ien es de la G an
Gue a. Nues o p opósi o es des aca aquellos asgos de es a expe iencia a-
dical que la pa icula izan y que el a e de Rema que nos pe mi e de ec a y
analiza .
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Desde la amosa desc ipción de un campo de ba alla al inicio de La
ca uja de Pa ma de S endhal, pasando po las escenas de comba es en la
memo able Gue a y paz de Tols ói, has a es e ela o modélico y e az, po
no habla de lo que sucedió décadas después, una cosa es bien cie a: en los
en en amien os bélicos a pa i del XIX el comba ien e i e una especie de
ma aña, de agmen ación y desconcie o, de sen i se con e ido en una as illa
o pa ícula canden e que es alla y se desplaza de o ma imp e isible en un es-
pacio inaba cable, po que las ba allas ya no siguen una secuencia o denada ni
con i uyen un odo es uc u ado: en cada uno de los espacios en que se lle an a
cabo las condiciones cambian y son di e en es, ni siquie a un e e ano gene al
desde una posición ele ada y a cie a dis ancia, po pe spicaz que sea y buen
la ga is as que enga, consigue hace se ca go de lo que allí sucede (VII, 150).
Es o iene una ine i able consecuencia na a ológica: si se desea se iel a la
expe iencia i ida, di usa, con usa y pa cial, la na ación de lo expe imen ado
ha de se ambién agmen a ia, queb ada, pun ual, ha de es a a omizada,
ansc i a con una se ie de b ochazos in e mi en es e inconexos, ha de mos a
la ince idumb e, el descon ol y la pa cialidad de lo pe cibido po pa e de
unos indi iduos, que ocupan una pequeña posición en inacabables en es de
muchos kilóme os de ex ensión, con decenas de miles de soldados, los cuales,
po su pa e, ambién en an en acción, como ho migas de un inmenso ho mi-
gue o cuyas gale ías hubie an quedado a la in empe ie po un es allido. Sabe
que se a anza en un lanco no es indicio su icien e de que así sucede en o os
pun os de la ba alla, y lo que di án los pe íodicos o los pa es adio ónicos no
me ece á con ianza, po que ambién la p opaganda es un a ma de comba e.
En esumen, y en a o unada exp esión, la gue a a pa i de Wa e loo es una
epopeya imposible.7 Pa a comp oba lo bas a ía elee , po ejemplo, esa po -
en osa econs ucción que es La oja insignia del alo de S ephen C ane. De
igual modo, con su sob ia au en icidad SNF acen úa la ince idumb e de los
comba ien es po el impe io del aza que eina en el en e, con e ido en algo
así como una ómbola o una bole a de la que no se puede escapa po p opia
decisión; en ese con ex o no alen los a gumen os ni el compo amien o lógico:
uno se lib a á de su i los impac os que le pueden liquida po pu a casuali-
dad, po chi ipa, po o una, de ahí que ya sólo se c ea en el aza (VI, 91-92).
Al en a en el en e se su e una mu ación, las palab as adquie en un
nue o sen ido, se p oduce como una co ien e eléc ica que nos elec ocu a, y
de epen e la ie a se o na una de ensa y cob a un signi icado p o ec o . Los
soldados e oceden miles de años y se en con e idos en bes ias y en ie as, el
se humano se educe a ins in o animal, a ib as ne iosas, a algo p e io y más
básico que la consciencia y el pensamien o: a la subconsciencia, el inconscien e,
[7] C . C. Mag is, Al abe os, Ensayos de Li e a u a. T ad. de P. González Rod íguez, Ba celona,
Anag ama, 2010, pp. 54-57.
La expe iencia del comba ien e en Sin no edad en el en e (1929) E ich Ma ía Rema que
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THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº48 julio-diciemb e (2013) pp.: 97-110
doi: 10.12795/ hema a.2013.i48.08
la ida sec e a, la co po alidad en es ado de ale a que al ins an e sabe eac-
ciona a las más mínimas señales que de ec a po cualquie a de las pue as de
la pe cepción, po un sonido ex año apenas insinuado (IV, 51-53). La ex ema
ensión du an e un a aque ans o ma al soldado en un animal pelig oso, en
un u ioso au óma a, en una especie de cadá e insensible y c uel, asesino y
demen e, como si es u ie a emb ujado y ca ecie a de olun ad (VI, 102-105).
Vi i en la on e a de la mue e emb u ece, esa expe iencia es la del genuino
p imi i ismo, la del e dade o sal ajismo, la de la eal eg esión de la humani-
dad, educida al g ado ce o de su condición, al umb al mínimo de su na u aleza
ísica, el de la me a subsis encia ege a i a, un anhelo elemen al que poco a
poco ambién se co oe y se desgas a (XI, 236-238).
Un daño cola e al, o a de las consecuencias inadmisibles de la gue a
es ene que asis i a un desas e ecológico, a la de as ación de la na u aleza,
y, sob e odo, ene que asumi el dolo de los animales. En el en e se pueden
e a aques con p oyec iles que des ozan una inche a y acaban con la ida
de sus ocupan es, que deshacen las casas de un pueblo y pul e izan los en a-
ñables muebles que con enían, que desen ie an los a aúdes de un cemen e io
y llenan de me alla a los cadá e es, que a ancan los á boles y educen a
escomb os lo que e a un bosque p ecioso, pe o oda ía hay una pena que e-
sul a, si cabe, más insopo able, como a i ica la ex aña coincidencia de los
es imonios de quienes lo han i ido: escucha el g i o es iden e y pene an e
de un g upo de caballos he idos, a los que algún soldado ca i a i o ema a pa a
que acabe su su imien o es emecedo . Pa ece que el dolo de las íc imas
humanas pudie a comp ende se po su pe enencia nacional, po sus e o es
y sus c ímenes, o po los que han causado sus compa io as, miemb os de una
misma sociedad y una misma cul u a, pe o los animales, los caballos en es e
caso, ¿qué culpa ienen? Es a i encia conmociona a odo el que la iene y se
con ie e, po ello, en uno de los clamo es más incon es ables de la injus icia
de las gue as. Rema que lo ha na ado con eno me ue za, bas e aquí la indi-
cación (IV, 59-61).
Pe o en an desolado as ci cuns ancias se p oducen momen os de e-
ible ascinación ca gados de pode osos a ac i os. La gue a es ambién un
gigan esco espec áculo es é ico: quienes la han i ido lo ecue dan, y quienes
saben y necesi an exp esa se con imágenes plás icas y igu a i as han encon-
ado en ello una uen e de inspi ación de la que da es imonio. La gue a
es un o bellino de ex ao dina ias imágenes isuales, unos inmensos y p o-
longados cas illos de uegos a i iciales, un concie o inin e umpido de sones
p o e idos po ó ganos mayo es que la mayo de las ca ed ales, una be ea
inacabable de cie os del amaño de dinosau ios. He aquí algunas mues as de
es e mí ico espec áculo sin equi alen es: