LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762
LOS DIBUJOS SEVILLANOS DE RICHARD
FORD REVISITADOS: MODOS DE MIRAR
EL PAISAJE URBANO
THE SEVILLIAN DRAWINGS BY RICHARD FORD
REVISITED: WAYS OF SEEING THE URBAN LANDSCAPE
F. Ja Ie od íguez Ba Be án, ma a C uz ga Cía
Uni e sidad de Se illa, España
ba be [email protected] - [email p o ec ed]
Los dibujos que Richa d Fo d, el amoso iaje o inglés au o del Manual pa a iaje os po Es-
paña, ealizó en Se illa en e 1830 y 1833 son una de las uen es cla es pa a la iconog a ía de la ciudad.
Es e conjun o, es udiado en el con ex o de su co pus de ob as españoles, admi e con su complejidad
nue as in e p e aciones. El a ículo se p opone analiza el p oceso de ealización de ese abajo y sus
p opias ca ac e ís icas –c onología; modos de e – pa a en ende de qué modo se p odujo la asla-
ción al papel del paisaje u bano, ese paisaje an ico p ecisamen e po el con as e en e la con inui-
dad y las ans o maciones.
Palab as cla e: Richa d Fo d, Viaje os siglo XIX, Iconog a ía de Se illa, Dibujo y o og a ía
siglo XIX
The d awings ha Richa d Fo d, he amous English a elle au ho o he Hand-Book o T a-
elle s in Spain, made in Se illa om 1830 o 1833 a e a key sou ce o he iconog aphy o he ci y.
These wo ks can inco po a e new in e p e a ions when conside ed he con ex o Fo d’s whole co -
pus o Spanish d awings. The in en ion o his ex is he analysis o he making p ocess o his wo k
and i s own cha ac e is ics –ch onology; ways o seeing– in o de o unde s and how he u ban lands-
cape was e lec ed. We alk abou a ich u ban landscape because o he con as be ween con inui y
and ans o ma ions.
Keywo ds: Richa d Fo d, 19 h cen u y a elle s, Iconog aphy o Se ille, 19 h cen u y d awings
and pho og aphy.
Pe echado con sus ú iles de dibujo, Richa d Fo d, que apenas cumplía su
segunda semana de es ancia en Se illa, se di igió a las a ue as de la misma. Desde
un pun o ce cano a la Pue a de la Ca ne ealizó el que p obablemen e sea el p i-
me dibujo de los muchos que lle ó a cabo de la ciudad; no eligió ningún monu-
men o singula , o una zona especialmen e pin o esca. An e él se desplegaba un
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e eno baldío, al ondo del cual apa ecía una pue a en la mu alla; más allá, la
es uc u a de un an iguo acueduc o y, as ella, los olúmenes de un edi icio eli-
gioso. Ano ó: “Pue a de Ca mona / Sn. Agos ino (sic) / Caños de C …”. No se
ol idó de consigna , en inglés, la echa: e a el 3 de diciemb e de 1830 1.
Desde que en 1963 Si B insley Fo d y D. Diego Angulo die an a conoce
una selección de los dibujos se illanos del iaje o inglés2, és os se han con e ido
en una de las más impo an es e e encias pa a la iconog a ía his ó ica de la ciu-
dad. Bien incluidos den o de un pano ama más ex enso 3, o analizados de modo
singula 4, el cen ena la go de dibujos y acua elas de Fo d e a an la ciudad a la
que len amen e llegan las decisi as ans o maciones que el siglo XIX inco po-
a á a su isonomía u bana. ¿Qué le o o ga a la ob a de Fo d su singula idad? Y,
sob e odo, ¿qué la hace suscep ible de nue as ap oximaciones? A ello p e ende
esponde es e a ículo.
Es necesa io ad e i an es que nada que la lec u a de los dibujos no es á
ma cada po un con ex o único, lo cual nos pe mi e adop a ambién pun os de
is a di e en es que, sin emba go, pa ecen obligados a complemen a se. Así, es
necesa io que las ob as se illanas no sean aisladas del conjun o de las que Fo d
ue c eando du an e sus casi es años de es ancia en España, y que han sido ob-
je o de una e isión ac ualizada en echas muy ecien es 5. Los dibujos y apun-
es de Fo d pueden se es udiados de modo diac ónico –p es ando a ención a sus
i ine a ios po nues o país o a las es ancias p olongadas en G anada y, po su-
pues o, Se illa 6– o analizados con una pe spec i a ans e sal, en la que el eco-
nocimien o de los mo i os sea un medio pa a ap oxima se al uni e so men al de
Fo d, es o es, al con ex o cul u al y de men alidades en el cual ue on c eados 7.
La p ime a lec u a iene que e con el es ablecimien o de unas pau as que pe -
mi an comp ende las condiciones en que la ob a se ejecu a y el encaje que la
misma iene en el iaje, en endido és e como se enía haciendo sob e odo desde
1 Rep oducido en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa de Richa d
Fo d (1830-1833). Se illa, 2007, p. 54 (ca . nº 95).
2 FORD, B insley. Richa d Fo d en Se illa. Mad id, 1963 (con no as a las láminas de
Diego Angulo).
3 CALVO SERRALLER, F. e al.: Iconog a ía de Se illa: 1790-1868. Mad id, 1991
4 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): op. ci .
5 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d. Viajes po España (1830-
1833). Mad id, 2014.
6 Ibídem. Véanse de modo especí ico los ex os de GÁMIZ GORDO, An onio: “Pai-
sajes dibujados. Las u as de Fo d”, pp. 113-273 passim.
7 Ibíd. Pa a es a mi ada especí ica éase RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “Una
colección in isible. Los dibujos españoles de Richa d Fo d”, en Idem (ed.): Richa d Fo d …,
op. ci ., pp. 29-71
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el siglo XVIII, es deci , como un au én ico p oyec o de o mación in elec ual 8.
La segunda apun a jus o a la isión que, ya sea de un país, ya de una ciudad, Fo d
cons uye con sus dibujos. Pa a ello es esencial asumi la condición de és e, an as
eces comen ada, como a is a ama eu , sin que ello implique ca ga peyo a i a al-
guna9: es e hecho se ha sub ayado siemp e pa a ma ca las dis ancias, po ejem-
plo, con dos con empo áneos y amigos suyos, John F. Lewis y Da id Robe s,
pa a quienes el iaje po España supuso un hi o en sus ca e as. Pe o es p ecisa-
men e es a di e encia la que, lejos de se un las e, le apo a a la ob a de Fo d una
pe spec i a ela i amen e inusual: sus dibujos no son ejecu ados como pa e de
un p oyec o legí imamen e ambicioso de p omoción pe sonal, ni esponden a en-
ca go alguno. Son su modo de ap oxima se analí icamen e al mundo que le odea
y con ellos quie e conse a un egis o pe sonal de lo is o. A es a idea p ime a
se le an a añadi o os elemen os: su educación en Ingla e a y el balance de sus
p ime os iajes po Eu opa; las di e encias que p obablemen e ad i ió en e la
imagen de España que enía desde su país y la que se desplegó an e él 10; y sob e
odo, la p opia e olución del mundo in elec ual del Viejo Con inen e, donde las
ideas de la Ilus ación, en en adas con las ans o maciones económicas, polí i-
cas y sociales, dejaban ya paso a la nue a ealidad del Roman icismo.
Siendo es as cues iones decisi as, exis e o o elemen o que, si cabe, esul a
aun más en iquecedo . La igu a de Richa d Fo d, an es de que sus dibujos ue-
an e elados 11, e a conocida a a és de un ex o undamen al en la li e a u a de
iajes del XIX, A Hand-Book o T a elle s in Spain 12, publicado en Lond es en
8 Sob e es e ema, id. LUZÓN NOGUÉ, José Ma ía (ed.): El “Wes Mo land”.
Recue dos del G and Tou . Mad id, 2002. En la ex ensa bibliog a ía sob e los dibujos de
iajes, y aunque es á más cen ado en los ealizados po a qui ec os, una impo an e con-
ibución ecien e es MELIÁN GARCÍA, Ángel (ed.): El dibujo de iaje de los a qui ec os.
Ac as del XV Cong eso In e nacional de Exp esión G á ica A qui ec ónica. Las Palmas de
G an Cana ia, 2014.
9 La p ime a ap oximación a su ob a ya lo puso de mani ies o. Vid. FORD, B ins-
ley: “J. F. Lewis and Richa d Fo d in Se ille, 1832—1833”. The Bu ling on Magazine o
Connoisseu s, ol. 80, nº 470, 1942, pp. 124-129. Un mayo desa ollo de es as ideas po el
mismo au o puede e se en “Richa d Fo d as a D augh sman”, en IDEM: Richa d Fo d
in Spain. London, 1974, pp. 31-35.
10 La biog a ía canónica de Fo d es la de ROBERTSON, Ian: Richa d Fo d 1796-1858.
Hispanophile, Connoisseu and C i ic. Wilby (UK), 2004. Pa a una ac ualización de con e-
nidos, sob e odo en lo e e en e al iaje po España, id. IDEM: “Viajes de Fo d po Es-
paña”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d …, op. ci ., pp. 73-111
11 El p oceso de di usión de los dibujos de Fo d ha sido es udiado sis emá icamen e
en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible …”, op. ci ., pp. 29-41
12 FORD, Richa d: Manual pa a iaje os … y lec o es en casa … (Mad id, 1980 … –10
ols.–; ed. no comple a, con aducción de Jesús Pa do de San ayana). Exis e un edición e-
cien e (Mad id, 2008 –7 ols.–), que aduce ya la ob a en su in eg idad.
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1845. El lib o, que unía a su ca ác e de guía el de una ob a con olun ad enci-
clopédica sob e nues o país, ue pieza cla e pa a el conocimien o del mismo po
pa e del público cul i ado anglosajón has a p incipios del siglo XX. La an-
as eces comen ada imagen de España iene en el Manual una de sus p incipales
uen es, y po ello es p ecisamen e impo an e sabe cómo Fo d, pasada ya más
de una década desde es ancia en la Península, pudo econs ui de modo an p o-
lijo –hablamos de una ob a edi ada en dos olúmenes y que supe aba las mil pá-
ginas– el mundo que se había desplegado an e él. E iden emen e con ó con la
abundan e biblio eca que había adqui ido en España e incluso luego inc emen-
ado en Ingla e a; u o a sus co esponsales en nues o país, especialmen e al e u-
di o Pascual de Gayangos, como sopo e ines imable 13; pe o sob e odo debió
ecu i una y o a ez al egis o de sus días, y aquí es donde, en iendo, debie on
eapa ece los dibujos. Aunque Fo d lle ó consigo siemp e lo que denomina ía-
mos cuade nos de iaje 14, és os con enían sob e odo no as de índole p ác ica, y
apenas algún boce o, sob e odo de pe sonajes que le llama on en su momen o la
a ención; lo ealmen e decisi o como memo ia isual e an sus más de quinien os
dibujos y apun es, eple os de paisajes y ciudades de España, de luga es pin o es-
cos, de uinas, monumen os y caminos. Más allá de los deba es en o no a la ob-
je i idad de la mi ada de Fo d, la elación que es posible es ablece en e su ob a
y la i upción, poco iempo después, de la o og a ía, o la o ma en que la eali-
dad es obse ada a a és de las no as cul u ales que ma can su época 15, lo único
incon es able es la eno me ex ensión y a iedad del co pus g á ico o diano. Ello
se hace pa en e, desde luego, en odas sus u as po España, pe o donde adquie e
una dimensión plena es en las dos ciudades que eligió como esidencia pa a él
y su amilia, y pun o de pa ida pa a esas u as: G anada y Se illa. No obs-
an e, y aun cuando el núme o de dibujos ealizados en ambas es bas an e se-
mejan e, hay una di e encia no able: el p o agonismo que en el p ime o de los
casos iene un conjun o, la Alhamb a. El monumen o islámico en sí, con sus es-
pacios singula es y de alles a qui ec ónicos, las is as de és e desde la dis ancia
o las pe spec i as de la ciudad desde la colina que el mismo ocupa, ep esen an
un po cen aje eno me del o al de las ob as g anadinas 16. En Se illa, la di e si-
dad es mayo , y el e a o de la misma se hace más complejo. P ecisamen e po
13 HITCHCOCK, Richa d (ed.): Richa d Fo d’s Le e s o Gayangos. Exe e , 1974
14 Lamen ablemen e, y po una decisión singula de Richa d Fo d, casi odos ue on
des uidos an es de su mue e. Solo se conse an dos en pode de los descendien es. Vid.
FORD, B insley: Richa d Fo d…, op. ci ., p. 81.
15 Una isión ac ualizada de es o puede e se en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja-
ie : “Una colección in isible…”, op. ci ., pp. 41-71.
16 GÁMIZ, An onio: “Dibujos de Richa d Fo d en G anada. Nue os pun os de is a
sob e su paisaje u bano (1831-1833)”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La
Se illa…, op. ci ., pp. 86-109. Una isión ac ualizada puede e se ambién en GÁMIZ,
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es o, en iendo, cabe siemp e ealiza nue as ap oximaciones, lec u as que, alimen-
ándose de las ya hechas, mues en aspec os que habían quedado oscu ecidos po
los más e iden es; o que si an, sob e odo, pa a obse a el p esen e con la plu-
alidad que su p opia na u aleza demanda.
Los análisis lle ados a cabo en o no a la ob a se illana de Richa d Fo d no
han abo dado has a aho a un elemen o que, a la is a de lo que sabemos sob e
odo el conjun o español, ab e un camino que me ece se explo ado: me e ie o
a la c onología de sus dibujos 17. Como ya hemos señalado al p incipio del ex o,
el 3 de diciemb e de 1830, as habe llegado a la ciudad en e el 19 y el 20 de no-
iemb e, Fo d i ma su p ime a ob a en la ciudad. En e esa is a de la Pue a de
Ca mona y su en o no y una pequeña aguada, echada en ma zo de 1833 –la a-
milia Fo d abandonó la ciudad de ini i amen e a inales del mes siguien e–, y que
mues a a su hijo F ancis Cla e “B ubby” es ido de majo 18, el iaje o inglés a a
lle a a cabo uno de los más amplios epe o ios iconog á icos de la ciudad. Del
cen ena de ob as conse adas, más de una ein ena cuen an con una da ación
exac a: ello no es insóli o si se hace la compa ación con los apun es que ealiza en
pa alelo a sus u as españolas, y pa ece o ma pa e del a án de Fo d po da le
a los dibujos un pe il cla amen e documen al. La di e encia p incipal es iba en
que, mien as que el i mo del iaje –y las condiciones que podían odea lo 19– im-
ponía unas es icciones a su a ea, és as quedaban muy a empe adas cuando dis-
u aba –como en Se illa y en G anada– de mucho iempo lib e que dedica a sus
a iciones, desde el pe eccionamien o del idioma has a el coleccionismo de a e,
pasando, lógicamen e, po su ace a a ís ica.
A pa i de aquí podemos aza una c onología de la ob a se illana de Fo d,
que se con ie e ambién, en cie a medida, en una opog a ía de la misma. Obse -
amos, en p ime luga , una se ie de bloques emá icos que cons uyen i ine a ios
u banos: uno de los más de inidos es el que da inicio a la se ie, y que se desa o-
lla en e diciemb e de 1830 y el mes de ene o siguien e. Pa a un Fo d acos um-
b ado a las is as desde la dis ancia, el econocimien o de la ciudad debe inicia se
po sus bo des, y en conc e o po los espacios ce canos al pe íme o de la mu alla
An onio: “G anada”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d…, op.
ci ., pp. 140-143.
17 En la exposición de 2007, los di e en es a ículos del ca álogo abo dan los emas de
Fo d, pe o no hay una secuencia empo al de las ob as. Vid. RODRÍGUEZ BARBERÁN,
F. Ja ie (ed.): La Se illa …, op. ci .
18 Ibídem, p. 41 (ca . nº 14).
19 Así, po ejemplo, una ca a, echada en junio de 1832 y di igida desde Salamanca
a su amigo Hen y Unwin Adding on, se queja de que en el iaje es á siendo pe manen e-
men e acompañado po el ien o y la llu ia, que hacen ola los papeles y los empapan
has a hace los inú iles, po no habla “(del miedo an e) la posibilidad de ecibi un dispa o
como si ue a un espía”. Vid. PROTHERO, Rowland E. (ed.): The Le e s o Richa d Fo d
1797-1858. London, 1905, p. 93.
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almohade y las pue as. Los e enos que odean la ciudad le pe mi en obse a
los sucesi os planos de ese suelo ca en e en muchos casos de ege ación, de la
ce ca y de los edi icios que des acan sob e ella. La secuencia le lle a de la Pue a
de Ca mona (PLANO I / Nº 1) a la de Je ez (PL. I / 2), y de ahí a la Pue a Nue a
(PL. I / 3), la del Osa io (PL. I / 4) y la Pue a Real (PL. I / 5). El dibujo de és a,
echado el 22 de diciemb e, es muy e elado no an o po lo que mues a –que es
mucho 20–, sino po aquello que decide, de algún modo, ob ia . El luga le in e-
esa, y ello a a demos a lo cuando pocos días después dedique un apun e a los
es os del con en o de S. Lau eano; sin emba go, la is a de la Pue a Real desde
el in e io , una de sus ob as más conocidas, no se á ejecu ada has a el e ano de
1832 21. ¿Cuál es la in e p e ación que podemos hace de es o? Que hay una cie a
lógica en el p ocede del iaje o. Fo d ha decidido e a a los bo des de la ciu-
dad de un modo casi sis emá ico: es cie o que hay ausencias di íciles de expli-
ca , como el hecho de que ningún dibujo se ocupe del á ea comp endida en e la
Pue a de la Maca ena – ue a del egis o del iaje o– y la Pue a Real con la ex-
cepción de una is a de la Ca uja desde la ma gen izquie da del ío, echada ya
en el mes de ene o de 1831 22. Sin emba go, la secuencia de lo ealizado no admi e
dudas. En ese mismo mes de ene o nos encon amos con sus dibujos de la Pue a
de la Ca ne (PL. I / 8), la zona del C is ina con el Palacio de S. Telmo (PL. I / 7)
y las mu allas en e la Pue a de Có doba y la de la Maca ena (PL. I / 9 y 10) 23;
a és os se añadi án o os que mues an analogías con lo sucedido en el caso de la
Pue a Real y S. Lau eano: me es oy e i iendo al apun e de la iglesia de S a. Lu-
cía (PL. I / 6) y al que e a a el abandonado in e io de la Pue a del Sol (PL. I /
11) 24. Son imágenes in amu os, pe o como en el caso de S. Lau eano, nos mues-
an una ciudad decaída a a és de un sec o de la misma ma cado po la po-
b eza y po los es agos del iempo, y que iene más de pe i e ia que de cen o.
A pa i de aquí la mi ada de Fo d sob e la ciudad se bi u ca, o más bien pa-
ece adap a se a dos ealidades que con i en en él: la con inuidad de su p oyec o
desc ip i o y la olun ad de busca un egis o a ís ico en la exp esión. A inales
20 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa…, op. ci ., p. 186 (ca . nº
111). Un análisis monog á ico de los dibujos elacionados con las mu allas y pue as de la
ciudad puede e se en JIMÉNEZ MAQUEDA, Daniel: “Las mu allas y las pue as”, en
Ibídem, pp. 167-189.
21 Ibíd. Véanse, espec i amen e, pp. 187 (ca . nº 144) y 166 (ca . nº 112)
22 Ibíd., p. 218 (ca . nº 108). El dibujo, echado el 8 (¿) de ene o indica li e almen e que
la is a es á omada desde “nea he Hue a de Colón (sic)”.
23 Ibíd. Véanse, espec i amen e, pp. 177 (ca . nº 94), 201 (ca . Nº 85), 168 (ca . Nº 105)
y 169 (ca . nº 103).
24 Ibíd. Vid. pp. 224 (ca . Nº 170) y 172 (ca . nº 102); en es e úl imo no igu a el día
exac o. También, y pese a no es a echado, el dibujo que mues a el in e io de la mu a-
lla en e las pue as de Có doba y de la Maca ena (p. 195; ca . nº 106), pod ía esponde
a es e mismo momen o.
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de ene o es án echadas dos ob as (PL. I / 12 y 13) que eligen p ác icamen e el
mismo emplazamien o pe o que di ie en en el obje o de la mi ada 25: pa iendo
quizás desde la Pue a de Ca mona se ha di igido hacia el oes e has a llega a
un apeade o si uado lige amen e en al o; es el emple e denominado la C uz del
Campo. Uno de los dibujos, omado ap oximadamen e desde lo que hoy se ía la
in e sección de la a enida de Luis Mon o o con las calles Tomás Mu ube y Ma -
qués de Ne ión, nos mues a dicho emple e y las muy modes as edi icaciones
de su en o no, hoy ans o mado has a hace lo casi i econocible; el o o apun e
su ge as habe eco ido unos pocos me os, cuando se de iene an e el camino
luego an ecuen ado po Fo d en sus iajes hacia G anada. Hay, en un sen ido
que combina lo li e al con lo me a ó ico, una cie o ono de inicio pa a o a se-
ie, que se á la que, sob e odo a lo la go de ma zo, mues e la ciudad como pa e
del ex enso paisaje que se ex iende a pa i de la co nisa del Alja a e. No obs-
an e, pa a la iconog a ía u bana ienen mucha más ele ancia un g upo de ob as
con una pe sonalidad p opia pe ec amen e de inida, y que son ejecu adas en el
plazo de un mes, en e mediados de eb e o y las mismas echas de ma zo 26. En
es e caso la écnica es la de la acua ela, de la cual Fo d solo poseía po en onces
conocimien os muy elemen ales; de hecho, una pa e impo an e de las ob as de
emas españoles ealizadas po él con dicha écnica son en ealidad una eelabo-
ación, hecha en Ingla e a, de algunos de sus dibujos 27. Po o den c onológico,
las ep esen aciones de la iglesia del Monas e io de S a. Paula –con su conocida
po ada de lad illo y ce ámica enacen is a–, de la iglesia de S. And és, de las an-
iguas Ca nice ías y de la en onces llamada “Casa de Mu illo” (PL. I / 14 a 17
espec i amen e), nos ap oximan a o o Fo d. Hablamos del que, como las pági-
nas de su Manual se enca ga án de pone de elie e años después, es á in e esado
en las bellezas monumen ales de la ciudad –y de España en gene al–, y encuen-
a además que la mejo mane a de pone las de elie e es da les un pe il de e-
p esen ación di e en e. Si alguna ez se han señalado las di e encias en e es as
ob as ealizadas aquí y las ejecu adas en Ingla e a, aho a nos in e esa pone mu-
cho más de elie e una lec u a que si úe es as acua elas de Fo d como p ólogo
25 Pa a un análisis de allado de es os dibujos y, en gene al, de la lec u a de Fo d del
paisaje ex e io de Se illa, MÁRQUEZ, F ancisco y CASCALES, Juan: “La mi ada sob e
su e i o io”, en Ibíd.; pa a es e caso conc e o, éanse sob e odo pp. 162-165.
26 Aunque no se comen en de modo especí ico, es muy in e esan e ad e i que, en-
e las dos se ies, Fo d ealiza dos dibujos –uno de ellos echado el 9 de eb e o– ealmen e
singula es, en los cuales e a a el p ime cemen e io ex amu os es able de la ciudad, el de
S. Sebas ián. Vid. RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “El cemen e io de San Sebas-
ián”, en Ibíd., pp. 247-251.
27 Vid. FORD, B insley: “Richa d Fo d as a D augh sman”, en Idem: Richa d Fo d
…., op. ci ., pp. 31-35. También es e ema ha sido e isado en RODRÍGUEZ BARBE-
RÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible…”, op. ci ., especialmen e pp. 44-47.
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pa a un géne o que a a su gi en onces en nues o país, animado p ime o po los
a is as ex anje os y cul i ado después po los au o es españoles que siguen su
es ela: nos es amos e i iendo a las is as de monumen os en las ciudades de la
Península, camino iniciado po pin o es como los ya ci ados Lewis y Robe s, y
que da án p on o u os con las ob as de Gena o Pé ez Villaamil o de Domínguez
Bécque en el ámbi o se illano 28.
El in e és del doble pe il que o ece es e bloque c onológico de imágenes de
la capi al andaluza es que mues a un p ocede delibe ado, que i á incluso más
allá de es e momen o. En e ec o, la se ie se in e umpe po que los iajes y las es-
ancias de oda la amilia en G anada lo sepa an de la ciudad: en e ab il de 1831
y los p ime os días de diciemb e de es e mismo año –sal o un b e e pa én esis de
apenas dos semanas en el mes de mayo–, Richa d Fo d es a á ue a de la ciudad.
Al año siguien e, una gi a po u as andaluzas aba ca á buena pa e del mes de
ma zo, y después, de mayo a julio es a á ocupado con un iaje que iene como ele-
men o cla e la an igua Ru a de la Pla a 29. Sin emba go, los dibujos se illanos e-
chados en 1832 pa ecen e oma el camino aun no comple ado. En cie a medida
podemos analiza los como pa e de un p oyec o que hubie a quedado inconcluso
de no su gi la posibilidad de con inua abajando en él, y que esponde a unos
pa ones análogos a los que econocimos en las ob as de 1831. Vuel e –con dibu-
jos echados en mayo y oc ub e de 1832– el obse ado de los bo des u banos, que
p es a a ención aho a a las o illas del ío y a la zona de las Delicias (PLANO II /
Núme os 1 y 2), o que e o na a los econocibles acíos ex amu os del P ado de
S. Sebas ián o de las inmediaciones de la an igua Fáb ica de Sali e (PL. II / 16 y
15) 30. Pe o sob e odo nos encon amos con que, o o simbólicamen e el ce co de
las mu allas, la ciudad in e io , con sus espacios públicos, adquie e un eno me e-
lie e: los dibujos –casi odos echados en el mes de agos o, aunque ambién exis e
alguno de oc ub e– no es án cen ados en el a ac i o de lo monumen al, sino en
los escena ios u banos que componen edi icaciones singula es, modes as a qui-
ec u as domés icas, calles, plazas y –con las limi aciones, eso sí, que Fo d iene
como a is a– los pe sonajes que habi an en ellas. En luga de las es ancias del Al-
cáza apa ece su mu alla y la plaza del T iun o (PL. II / 4 y 5); el p opio Alcáza
y la an igua Lonja ceden el p o agonismo a la To e de Abd el Aziz y el A quillo
de la Pla a (PL. II / 3) ; la Pue a Real y la de T iana (PL. II / 8 y 14), is as desde
28 Una apo ación muy ecien e a es e ema, a pa i de una ob a con ue es pun os
de con ac o con el mundo de Fo d, puede e se en BARÓN, Ja ie : Gena o Pé ez Villaa-
mil. Díp ico con is as de ciudades españolas. Mad id, 2014.
29 Pa a una c onología ac ualizada de los iajes po España, éase ROBERTSON,
Ian: “Richa d Fo d (1796-1858)”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d
Fo d…, op. ci ., pp. 12-20.
30 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa…, op. ci ..Véanse, espec i-
amen e, pp. 155 (ca . nº 80), 148 (ca . Nº 84), 246 (ca . Nº 87) y 242 (ca . nº 101).
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el in e io de la ciudad, son ep esen adas en su con ex o u banís ico, el mismo
que cob a un inespe ado p o agonismo en calles como la del Sac amen o o pla-
zas como la de Villasís (PL. II / 7 y 12); la Plaza de To os y la To e del O o apa e-
cen indecisas en e el bo de u bano y la ce canía de la ciudad edi icada (PL. II / 9
y 11) ; las columnas omanas son solo una pa e del paisaje de la Alameda (PL. II
/ 10) ; y las p opias casas donde habi ó la amilia Fo d se con ie en en elemen os
pa a compone pe spec i as de la calle Monsal es o de la plazuela exis en e jun o
a la iglesia de S. Isido o (PL. II / 6 y 13) 31. Es e iden e que, en la línea de lo apun-
ado con an e io idad, la o ma de mi a que es os dibujos e elan iene que e
con lo que es á a pun o de con e i se, como ya se ha señalado, en un ema cla e
pa a la pin u a española de la p ime a mi ad del XIX, es deci , las is as u banas.
No obs an e, es e bloque –que mues a ambién una e olución de la écnica si lo
compa amos con las p ime as ob as se illanas– sigue ansmi iendo la sensación
de que la an as eces deba ida adje i ación de Fo d como iaje o omán ico debe
se conside ada con p udencia 32. Lo más a ac i o del conjun o es la eno me in-
o mación que cada dibujo nos ansmi e, al pe mi i nos isualiza espacios que
solo se án documen ados de un modo obje i o cuando, al menos dos décadas
después, la o og a ía se ex ienda como écnica de cap ación de la imagen; e in-
cluso así, algunos de dichos espacios ni siquie a end án ese p i ilegio: solo con-
a án du an e décadas con la mi ada de Fo d, ya que no llega án a me ece ni la
a ención de la pin u a ni la del nue o medio. Y es aquí cuando ine i ablemen e
su ge o o ema ecu en e desde que la ob a del iaje o inglés ue conocida: la
obje i idad de sus ep esen aciones. No podemos nega que hay en ellas una nú-
cleo esencial que apela a es a ca ac e ís ica 33, pe o pa a a i ma es o es necesa io
es ablece una sis ema de e i icación. Como es lógico, y pese a odas las sal eda-
des que his ó icamen e se han plan eado en o no al concep o de e dad o og á-
ica 34, pa ece ía lo más adecuado medi el g ado de p ecisión y de since idad de
los dibujos de Fo d a pa i del medio que mejo a a ep esen a es os pa áme-
os desde que hicie a su apa ición en 1839. La a ea, no obs an e, p esen a obs-
áculos. En p ime luga , algo que puede se deducido a pa i de un comen a io
an e io : los in e eses del iaje o inglés y los de la o og a ía, dado el impo an e
componen e come cial de és a al menos has a el úl imo e cio del XIX, hace que
lo que Fo d elige sea ob iado, o que el pun o de is a u ilizado po és e no coin-
cida exac amen e con el del o óg a o. El ac o de la c onología además no es
31 Como ejemplos de es os dibujos id. Ibídem, pp. 232 (ca . nº 160), 188 (ca . nº 158),
184 (ca . nº 113), 193 (ca . nº 140) y 134 (ca . nº 16).
32 Pa a una ac ualización de es e ema, éase RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie :
“Una colección in isible…”, op. ci ., especialmen e pp. 56 y ss.
33 Ibídem, pp. 41 y ss.
34 Véase, po ejemplo, el es upendo ensayo del o óg a o FONTCUBERTA, Joan: El
beso de Judas. Fo og a ía y e dad. Ba celona, 1997.
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Figu a 7. Richa d Fo d. Palacio y calle de los Monsal es.
Colección de la amilia Fo d, Lond es.
Figu a 8. La calle Monsal es, hoy.
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Figu a 9. Richa d Fo d. Con en o de Capuchinos, S. He menegildo y mu allas.
Colección de la amilia Fo d, Lond es.
Figu a 10. La Ronda de Capuchinos en la ac ualidad.