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Los dibujos sevillanos de Richard Ford revisitados: modos de mirar el paisaje urbano

Rodríguez Barberán, Francisco; Cruz García, Marta

Abstract

Los dibujos que Richard Ford, el famoso viajero inglés autor del Manual para viajeros por España, realizó en Sevilla entre 1830 y 1833 son una de las fuentes claves para la iconografía de la ciudad. Este conjunto, estudiado en el contexto de su corpus de obras españoles, admite con su complejidad nuevas interpretaciones. El artículo se propone analizar el proceso de realización de ese trabajo y sus propias características –cronología; modos de ver– para entender de qué modo se produjo la traslación al papel del paisaje urbano, ese paisaje tan rico precisamente por el contraste entre la continuidad y las transformaciones.

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LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 LOS DIBUJOS SEVILLANOS DE RICHARD FORD REVISITADOS: MODOS DE MIRAR EL PAISAJE URBANO THE SEVILLIAN DRAWINGS BY RICHARD FORD REVISITED: WAYS OF SEEING THE URBAN LANDSCAPE F. Ja Ie od íguez Ba Be án, ma a C uz ga Cía Uni e sidad de Se illa, España ba be [email protected] - [email p o ec ed] Los dibujos que Richa d Fo d, el amoso iaje o inglés au o del Manual pa a iaje os po Es- paña, ealizó en Se illa en e 1830 y 1833 son una de las uen es cla es pa a la iconog a ía de la ciudad. Es e conjun o, es udiado en el con ex o de su co pus de ob as españoles, admi e con su complejidad nue as in e p e aciones. El a ículo se p opone analiza el p oceso de ealización de ese abajo y sus p opias ca ac e ís icas –c onología; modos de e – pa a en ende de qué modo se p odujo la asla- ción al papel del paisaje u bano, ese paisaje an ico p ecisamen e po el con as e en e la con inui- dad y las ans o maciones. Palab as cla e: Richa d Fo d, Viaje os siglo XIX, Iconog a ía de Se illa, Dibujo y o og a ía siglo XIX The d awings ha Richa d Fo d, he amous English a elle au ho o he Hand-Book o T a- elle s in Spain, made in Se illa om 1830 o 1833 a e a key sou ce o he iconog aphy o he ci y. These wo ks can inco po a e new in e p e a ions when conside ed he con ex o Fo d’s whole co - pus o Spanish d awings. The in en ion o his ex is he analysis o he making p ocess o his wo k and i s own cha ac e is ics –ch onology; ways o seeing– in o de o unde s and how he u ban lands- cape was e lec ed. We alk abou a ich u ban landscape because o he con as be ween con inui y and ans o ma ions. Keywo ds: Richa d Fo d, 19 h cen u y a elle s, Iconog aphy o Se ille, 19 h cen u y d awings and pho og aphy. Pe echado con sus ú iles de dibujo, Richa d Fo d, que apenas cumplía su segunda semana de es ancia en Se illa, se di igió a las a ue as de la misma. Desde un pun o ce cano a la Pue a de la Ca ne ealizó el que p obablemen e sea el p i- me dibujo de los muchos que lle ó a cabo de la ciudad; no eligió ningún monu- men o singula , o una zona especialmen e pin o esca. An e él se desplegaba un Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u banoF. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía F. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía424 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 e eno baldío, al ondo del cual apa ecía una pue a en la mu alla; más allá, la es uc u a de un an iguo acueduc o y, as ella, los olúmenes de un edi icio eli- gioso. Ano ó: “Pue a de Ca mona / Sn. Agos ino (sic) / Caños de C …”. No se ol idó de consigna , en inglés, la echa: e a el 3 de diciemb e de 1830 1. Desde que en 1963 Si B insley Fo d y D. Diego Angulo die an a conoce una selección de los dibujos se illanos del iaje o inglés2, és os se han con e ido en una de las más impo an es e e encias pa a la iconog a ía his ó ica de la ciu- dad. Bien incluidos den o de un pano ama más ex enso 3, o analizados de modo singula 4, el cen ena la go de dibujos y acua elas de Fo d e a an la ciudad a la que len amen e llegan las decisi as ans o maciones que el siglo XIX inco po- a á a su isonomía u bana. ¿Qué le o o ga a la ob a de Fo d su singula idad? Y, sob e odo, ¿qué la hace suscep ible de nue as ap oximaciones? A ello p e ende esponde es e a ículo. Es necesa io ad e i an es que nada que la lec u a de los dibujos no es á ma cada po un con ex o único, lo cual nos pe mi e adop a ambién pun os de is a di e en es que, sin emba go, pa ecen obligados a complemen a se. Así, es necesa io que las ob as se illanas no sean aisladas del conjun o de las que Fo d ue c eando du an e sus casi es años de es ancia en España, y que han sido ob- je o de una e isión ac ualizada en echas muy ecien es 5. Los dibujos y apun- es de Fo d pueden se es udiados de modo diac ónico –p es ando a ención a sus i ine a ios po nues o país o a las es ancias p olongadas en G anada y, po su- pues o, Se illa 6– o analizados con una pe spec i a ans e sal, en la que el eco- nocimien o de los mo i os sea un medio pa a ap oxima se al uni e so men al de Fo d, es o es, al con ex o cul u al y de men alidades en el cual ue on c eados 7. La p ime a lec u a iene que e con el es ablecimien o de unas pau as que pe - mi an comp ende las condiciones en que la ob a se ejecu a y el encaje que la misma iene en el iaje, en endido és e como se enía haciendo sob e odo desde 1 Rep oducido en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa de Richa d Fo d (1830-1833). Se illa, 2007, p. 54 (ca . nº 95). 2 FORD, B insley. Richa d Fo d en Se illa. Mad id, 1963 (con no as a las láminas de Diego Angulo). 3 CALVO SERRALLER, F. e al.: Iconog a ía de Se illa: 1790-1868. Mad id, 1991 4 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): op. ci . 5 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d. Viajes po España (1830- 1833). Mad id, 2014. 6 Ibídem. Véanse de modo especí ico los ex os de GÁMIZ GORDO, An onio: “Pai- sajes dibujados. Las u as de Fo d”, pp. 113-273 passim. 7 Ibíd. Pa a es a mi ada especí ica éase RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible. Los dibujos españoles de Richa d Fo d”, en Idem (ed.): Richa d Fo d …, op. ci ., pp. 29-71 Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u bano 425 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 el siglo XVIII, es deci , como un au én ico p oyec o de o mación in elec ual 8. La segunda apun a jus o a la isión que, ya sea de un país, ya de una ciudad, Fo d cons uye con sus dibujos. Pa a ello es esencial asumi la condición de és e, an as eces comen ada, como a is a ama eu , sin que ello implique ca ga peyo a i a al- guna9: es e hecho se ha sub ayado siemp e pa a ma ca las dis ancias, po ejem- plo, con dos con empo áneos y amigos suyos, John F. Lewis y Da id Robe s, pa a quienes el iaje po España supuso un hi o en sus ca e as. Pe o es p ecisa- men e es a di e encia la que, lejos de se un las e, le apo a a la ob a de Fo d una pe spec i a ela i amen e inusual: sus dibujos no son ejecu ados como pa e de un p oyec o legí imamen e ambicioso de p omoción pe sonal, ni esponden a en- ca go alguno. Son su modo de ap oxima se analí icamen e al mundo que le odea y con ellos quie e conse a un egis o pe sonal de lo is o. A es a idea p ime a se le an a añadi o os elemen os: su educación en Ingla e a y el balance de sus p ime os iajes po Eu opa; las di e encias que p obablemen e ad i ió en e la imagen de España que enía desde su país y la que se desplegó an e él 10; y sob e odo, la p opia e olución del mundo in elec ual del Viejo Con inen e, donde las ideas de la Ilus ación, en en adas con las ans o maciones económicas, polí i- cas y sociales, dejaban ya paso a la nue a ealidad del Roman icismo. Siendo es as cues iones decisi as, exis e o o elemen o que, si cabe, esul a aun más en iquecedo . La igu a de Richa d Fo d, an es de que sus dibujos ue- an e elados 11, e a conocida a a és de un ex o undamen al en la li e a u a de iajes del XIX, A Hand-Book o T a elle s in Spain 12, publicado en Lond es en 8 Sob e es e ema, id. LUZÓN NOGUÉ, José Ma ía (ed.): El “Wes Mo land”. Recue dos del G and Tou . Mad id, 2002. En la ex ensa bibliog a ía sob e los dibujos de iajes, y aunque es á más cen ado en los ealizados po a qui ec os, una impo an e con- ibución ecien e es MELIÁN GARCÍA, Ángel (ed.): El dibujo de iaje de los a qui ec os. Ac as del XV Cong eso In e nacional de Exp esión G á ica A qui ec ónica. Las Palmas de G an Cana ia, 2014. 9 La p ime a ap oximación a su ob a ya lo puso de mani ies o. Vid. FORD, B ins- ley: “J. F. Lewis and Richa d Fo d in Se ille, 1832—1833”. The Bu ling on Magazine o Connoisseu s, ol. 80, nº 470, 1942, pp. 124-129. Un mayo desa ollo de es as ideas po el mismo au o puede e se en “Richa d Fo d as a D augh sman”, en IDEM: Richa d Fo d in Spain. London, 1974, pp. 31-35. 10 La biog a ía canónica de Fo d es la de ROBERTSON, Ian: Richa d Fo d 1796-1858. Hispanophile, Connoisseu and C i ic. Wilby (UK), 2004. Pa a una ac ualización de con e- nidos, sob e odo en lo e e en e al iaje po España, id. IDEM: “Viajes de Fo d po Es- paña”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d …, op. ci ., pp. 73-111 11 El p oceso de di usión de los dibujos de Fo d ha sido es udiado sis emá icamen e en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible …”, op. ci ., pp. 29-41 12 FORD, Richa d: Manual pa a iaje os … y lec o es en casa … (Mad id, 1980 … –10 ols.–; ed. no comple a, con aducción de Jesús Pa do de San ayana). Exis e un edición e- cien e (Mad id, 2008 –7 ols.–), que aduce ya la ob a en su in eg idad. F. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía426 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 1845. El lib o, que unía a su ca ác e de guía el de una ob a con olun ad enci- clopédica sob e nues o país, ue pieza cla e pa a el conocimien o del mismo po pa e del público cul i ado anglosajón has a p incipios del siglo XX. La an- as eces comen ada imagen de España iene en el Manual una de sus p incipales uen es, y po ello es p ecisamen e impo an e sabe cómo Fo d, pasada ya más de una década desde es ancia en la Península, pudo econs ui de modo an p o- lijo –hablamos de una ob a edi ada en dos olúmenes y que supe aba las mil pá- ginas– el mundo que se había desplegado an e él. E iden emen e con ó con la abundan e biblio eca que había adqui ido en España e incluso luego inc emen- ado en Ingla e a; u o a sus co esponsales en nues o país, especialmen e al e u- di o Pascual de Gayangos, como sopo e ines imable 13; pe o sob e odo debió ecu i una y o a ez al egis o de sus días, y aquí es donde, en iendo, debie on eapa ece los dibujos. Aunque Fo d lle ó consigo siemp e lo que denomina ía- mos cuade nos de iaje 14, és os con enían sob e odo no as de índole p ác ica, y apenas algún boce o, sob e odo de pe sonajes que le llama on en su momen o la a ención; lo ealmen e decisi o como memo ia isual e an sus más de quinien os dibujos y apun es, eple os de paisajes y ciudades de España, de luga es pin o es- cos, de uinas, monumen os y caminos. Más allá de los deba es en o no a la ob- je i idad de la mi ada de Fo d, la elación que es posible es ablece en e su ob a y la i upción, poco iempo después, de la o og a ía, o la o ma en que la eali- dad es obse ada a a és de las no as cul u ales que ma can su época 15, lo único incon es able es la eno me ex ensión y a iedad del co pus g á ico o diano. Ello se hace pa en e, desde luego, en odas sus u as po España, pe o donde adquie e una dimensión plena es en las dos ciudades que eligió como esidencia pa a él y su amilia, y pun o de pa ida pa a esas u as: G anada y Se illa. No obs- an e, y aun cuando el núme o de dibujos ealizados en ambas es bas an e se- mejan e, hay una di e encia no able: el p o agonismo que en el p ime o de los casos iene un conjun o, la Alhamb a. El monumen o islámico en sí, con sus es- pacios singula es y de alles a qui ec ónicos, las is as de és e desde la dis ancia o las pe spec i as de la ciudad desde la colina que el mismo ocupa, ep esen an un po cen aje eno me del o al de las ob as g anadinas 16. En Se illa, la di e si- dad es mayo , y el e a o de la misma se hace más complejo. P ecisamen e po 13 HITCHCOCK, Richa d (ed.): Richa d Fo d’s Le e s o Gayangos. Exe e , 1974 14 Lamen ablemen e, y po una decisión singula de Richa d Fo d, casi odos ue on des uidos an es de su mue e. Solo se conse an dos en pode de los descendien es. Vid. FORD, B insley: Richa d Fo d…, op. ci ., p. 81. 15 Una isión ac ualizada de es o puede e se en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja- ie : “Una colección in isible…”, op. ci ., pp. 41-71. 16 GÁMIZ, An onio: “Dibujos de Richa d Fo d en G anada. Nue os pun os de is a sob e su paisaje u bano (1831-1833)”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa…, op. ci ., pp. 86-109. Una isión ac ualizada puede e se ambién en GÁMIZ, Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u bano 427 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 es o, en iendo, cabe siemp e ealiza nue as ap oximaciones, lec u as que, alimen- ándose de las ya hechas, mues en aspec os que habían quedado oscu ecidos po los más e iden es; o que si an, sob e odo, pa a obse a el p esen e con la plu- alidad que su p opia na u aleza demanda. Los análisis lle ados a cabo en o no a la ob a se illana de Richa d Fo d no han abo dado has a aho a un elemen o que, a la is a de lo que sabemos sob e odo el conjun o español, ab e un camino que me ece se explo ado: me e ie o a la c onología de sus dibujos 17. Como ya hemos señalado al p incipio del ex o, el 3 de diciemb e de 1830, as habe llegado a la ciudad en e el 19 y el 20 de no- iemb e, Fo d i ma su p ime a ob a en la ciudad. En e esa is a de la Pue a de Ca mona y su en o no y una pequeña aguada, echada en ma zo de 1833 –la a- milia Fo d abandonó la ciudad de ini i amen e a inales del mes siguien e–, y que mues a a su hijo F ancis Cla e “B ubby” es ido de majo 18, el iaje o inglés a a lle a a cabo uno de los más amplios epe o ios iconog á icos de la ciudad. Del cen ena de ob as conse adas, más de una ein ena cuen an con una da ación exac a: ello no es insóli o si se hace la compa ación con los apun es que ealiza en pa alelo a sus u as españolas, y pa ece o ma pa e del a án de Fo d po da le a los dibujos un pe il cla amen e documen al. La di e encia p incipal es iba en que, mien as que el i mo del iaje –y las condiciones que podían odea lo 19– im- ponía unas es icciones a su a ea, és as quedaban muy a empe adas cuando dis- u aba –como en Se illa y en G anada– de mucho iempo lib e que dedica a sus a iciones, desde el pe eccionamien o del idioma has a el coleccionismo de a e, pasando, lógicamen e, po su ace a a ís ica. A pa i de aquí podemos aza una c onología de la ob a se illana de Fo d, que se con ie e ambién, en cie a medida, en una opog a ía de la misma. Obse - amos, en p ime luga , una se ie de bloques emá icos que cons uyen i ine a ios u banos: uno de los más de inidos es el que da inicio a la se ie, y que se desa o- lla en e diciemb e de 1830 y el mes de ene o siguien e. Pa a un Fo d acos um- b ado a las is as desde la dis ancia, el econocimien o de la ciudad debe inicia se po sus bo des, y en conc e o po los espacios ce canos al pe íme o de la mu alla An onio: “G anada”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d…, op. ci ., pp. 140-143. 17 En la exposición de 2007, los di e en es a ículos del ca álogo abo dan los emas de Fo d, pe o no hay una secuencia empo al de las ob as. Vid. RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa …, op. ci . 18 Ibídem, p. 41 (ca . nº 14). 19 Así, po ejemplo, una ca a, echada en junio de 1832 y di igida desde Salamanca a su amigo Hen y Unwin Adding on, se queja de que en el iaje es á siendo pe manen e- men e acompañado po el ien o y la llu ia, que hacen ola los papeles y los empapan has a hace los inú iles, po no habla “(del miedo an e) la posibilidad de ecibi un dispa o como si ue a un espía”. Vid. PROTHERO, Rowland E. (ed.): The Le e s o Richa d Fo d 1797-1858. London, 1905, p. 93. F. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía428 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 almohade y las pue as. Los e enos que odean la ciudad le pe mi en obse a los sucesi os planos de ese suelo ca en e en muchos casos de ege ación, de la ce ca y de los edi icios que des acan sob e ella. La secuencia le lle a de la Pue a de Ca mona (PLANO I / Nº 1) a la de Je ez (PL. I / 2), y de ahí a la Pue a Nue a (PL. I / 3), la del Osa io (PL. I / 4) y la Pue a Real (PL. I / 5). El dibujo de és a, echado el 22 de diciemb e, es muy e elado no an o po lo que mues a –que es mucho 20–, sino po aquello que decide, de algún modo, ob ia . El luga le in e- esa, y ello a a demos a lo cuando pocos días después dedique un apun e a los es os del con en o de S. Lau eano; sin emba go, la is a de la Pue a Real desde el in e io , una de sus ob as más conocidas, no se á ejecu ada has a el e ano de 1832 21. ¿Cuál es la in e p e ación que podemos hace de es o? Que hay una cie a lógica en el p ocede del iaje o. Fo d ha decidido e a a los bo des de la ciu- dad de un modo casi sis emá ico: es cie o que hay ausencias di íciles de expli- ca , como el hecho de que ningún dibujo se ocupe del á ea comp endida en e la Pue a de la Maca ena – ue a del egis o del iaje o– y la Pue a Real con la ex- cepción de una is a de la Ca uja desde la ma gen izquie da del ío, echada ya en el mes de ene o de 1831 22. Sin emba go, la secuencia de lo ealizado no admi e dudas. En ese mismo mes de ene o nos encon amos con sus dibujos de la Pue a de la Ca ne (PL. I / 8), la zona del C is ina con el Palacio de S. Telmo (PL. I / 7) y las mu allas en e la Pue a de Có doba y la de la Maca ena (PL. I / 9 y 10) 23; a és os se añadi án o os que mues an analogías con lo sucedido en el caso de la Pue a Real y S. Lau eano: me es oy e i iendo al apun e de la iglesia de S a. Lu- cía (PL. I / 6) y al que e a a el abandonado in e io de la Pue a del Sol (PL. I / 11) 24. Son imágenes in amu os, pe o como en el caso de S. Lau eano, nos mues- an una ciudad decaída a a és de un sec o de la misma ma cado po la po- b eza y po los es agos del iempo, y que iene más de pe i e ia que de cen o. A pa i de aquí la mi ada de Fo d sob e la ciudad se bi u ca, o más bien pa- ece adap a se a dos ealidades que con i en en él: la con inuidad de su p oyec o desc ip i o y la olun ad de busca un egis o a ís ico en la exp esión. A inales 20 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa…, op. ci ., p. 186 (ca . nº 111). Un análisis monog á ico de los dibujos elacionados con las mu allas y pue as de la ciudad puede e se en JIMÉNEZ MAQUEDA, Daniel: “Las mu allas y las pue as”, en Ibídem, pp. 167-189. 21 Ibíd. Véanse, espec i amen e, pp. 187 (ca . nº 144) y 166 (ca . nº 112) 22 Ibíd., p. 218 (ca . nº 108). El dibujo, echado el 8 (¿) de ene o indica li e almen e que la is a es á omada desde “nea he Hue a de Colón (sic)”. 23 Ibíd. Véanse, espec i amen e, pp. 177 (ca . nº 94), 201 (ca . Nº 85), 168 (ca . Nº 105) y 169 (ca . nº 103). 24 Ibíd. Vid. pp. 224 (ca . Nº 170) y 172 (ca . nº 102); en es e úl imo no igu a el día exac o. También, y pese a no es a echado, el dibujo que mues a el in e io de la mu a- lla en e las pue as de Có doba y de la Maca ena (p. 195; ca . nº 106), pod ía esponde a es e mismo momen o. Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u bano 429 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 de ene o es án echadas dos ob as (PL. I / 12 y 13) que eligen p ác icamen e el mismo emplazamien o pe o que di ie en en el obje o de la mi ada 25: pa iendo quizás desde la Pue a de Ca mona se ha di igido hacia el oes e has a llega a un apeade o si uado lige amen e en al o; es el emple e denominado la C uz del Campo. Uno de los dibujos, omado ap oximadamen e desde lo que hoy se ía la in e sección de la a enida de Luis Mon o o con las calles Tomás Mu ube y Ma - qués de Ne ión, nos mues a dicho emple e y las muy modes as edi icaciones de su en o no, hoy ans o mado has a hace lo casi i econocible; el o o apun e su ge as habe eco ido unos pocos me os, cuando se de iene an e el camino luego an ecuen ado po Fo d en sus iajes hacia G anada. Hay, en un sen ido que combina lo li e al con lo me a ó ico, una cie o ono de inicio pa a o a se- ie, que se á la que, sob e odo a lo la go de ma zo, mues e la ciudad como pa e del ex enso paisaje que se ex iende a pa i de la co nisa del Alja a e. No obs- an e, pa a la iconog a ía u bana ienen mucha más ele ancia un g upo de ob as con una pe sonalidad p opia pe ec amen e de inida, y que son ejecu adas en el plazo de un mes, en e mediados de eb e o y las mismas echas de ma zo 26. En es e caso la écnica es la de la acua ela, de la cual Fo d solo poseía po en onces conocimien os muy elemen ales; de hecho, una pa e impo an e de las ob as de emas españoles ealizadas po él con dicha écnica son en ealidad una eelabo- ación, hecha en Ingla e a, de algunos de sus dibujos 27. Po o den c onológico, las ep esen aciones de la iglesia del Monas e io de S a. Paula –con su conocida po ada de lad illo y ce ámica enacen is a–, de la iglesia de S. And és, de las an- iguas Ca nice ías y de la en onces llamada “Casa de Mu illo” (PL. I / 14 a 17 espec i amen e), nos ap oximan a o o Fo d. Hablamos del que, como las pági- nas de su Manual se enca ga án de pone de elie e años después, es á in e esado en las bellezas monumen ales de la ciudad –y de España en gene al–, y encuen- a además que la mejo mane a de pone las de elie e es da les un pe il de e- p esen ación di e en e. Si alguna ez se han señalado las di e encias en e es as ob as ealizadas aquí y las ejecu adas en Ingla e a, aho a nos in e esa pone mu- cho más de elie e una lec u a que si úe es as acua elas de Fo d como p ólogo 25 Pa a un análisis de allado de es os dibujos y, en gene al, de la lec u a de Fo d del paisaje ex e io de Se illa, MÁRQUEZ, F ancisco y CASCALES, Juan: “La mi ada sob e su e i o io”, en Ibíd.; pa a es e caso conc e o, éanse sob e odo pp. 162-165. 26 Aunque no se comen en de modo especí ico, es muy in e esan e ad e i que, en- e las dos se ies, Fo d ealiza dos dibujos –uno de ellos echado el 9 de eb e o– ealmen e singula es, en los cuales e a a el p ime cemen e io ex amu os es able de la ciudad, el de S. Sebas ián. Vid. RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “El cemen e io de San Sebas- ián”, en Ibíd., pp. 247-251. 27 Vid. FORD, B insley: “Richa d Fo d as a D augh sman”, en Idem: Richa d Fo d …., op. ci ., pp. 31-35. También es e ema ha sido e isado en RODRÍGUEZ BARBE- RÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible…”, op. ci ., especialmen e pp. 44-47. F. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía430 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 pa a un géne o que a a su gi en onces en nues o país, animado p ime o po los a is as ex anje os y cul i ado después po los au o es españoles que siguen su es ela: nos es amos e i iendo a las is as de monumen os en las ciudades de la Península, camino iniciado po pin o es como los ya ci ados Lewis y Robe s, y que da án p on o u os con las ob as de Gena o Pé ez Villaamil o de Domínguez Bécque en el ámbi o se illano 28. El in e és del doble pe il que o ece es e bloque c onológico de imágenes de la capi al andaluza es que mues a un p ocede delibe ado, que i á incluso más allá de es e momen o. En e ec o, la se ie se in e umpe po que los iajes y las es- ancias de oda la amilia en G anada lo sepa an de la ciudad: en e ab il de 1831 y los p ime os días de diciemb e de es e mismo año –sal o un b e e pa én esis de apenas dos semanas en el mes de mayo–, Richa d Fo d es a á ue a de la ciudad. Al año siguien e, una gi a po u as andaluzas aba ca á buena pa e del mes de ma zo, y después, de mayo a julio es a á ocupado con un iaje que iene como ele- men o cla e la an igua Ru a de la Pla a 29. Sin emba go, los dibujos se illanos e- chados en 1832 pa ecen e oma el camino aun no comple ado. En cie a medida podemos analiza los como pa e de un p oyec o que hubie a quedado inconcluso de no su gi la posibilidad de con inua abajando en él, y que esponde a unos pa ones análogos a los que econocimos en las ob as de 1831. Vuel e –con dibu- jos echados en mayo y oc ub e de 1832– el obse ado de los bo des u banos, que p es a a ención aho a a las o illas del ío y a la zona de las Delicias (PLANO II / Núme os 1 y 2), o que e o na a los econocibles acíos ex amu os del P ado de S. Sebas ián o de las inmediaciones de la an igua Fáb ica de Sali e (PL. II / 16 y 15) 30. Pe o sob e odo nos encon amos con que, o o simbólicamen e el ce co de las mu allas, la ciudad in e io , con sus espacios públicos, adquie e un eno me e- lie e: los dibujos –casi odos echados en el mes de agos o, aunque ambién exis e alguno de oc ub e– no es án cen ados en el a ac i o de lo monumen al, sino en los escena ios u banos que componen edi icaciones singula es, modes as a qui- ec u as domés icas, calles, plazas y –con las limi aciones, eso sí, que Fo d iene como a is a– los pe sonajes que habi an en ellas. En luga de las es ancias del Al- cáza apa ece su mu alla y la plaza del T iun o (PL. II / 4 y 5); el p opio Alcáza y la an igua Lonja ceden el p o agonismo a la To e de Abd el Aziz y el A quillo de la Pla a (PL. II / 3) ; la Pue a Real y la de T iana (PL. II / 8 y 14), is as desde 28 Una apo ación muy ecien e a es e ema, a pa i de una ob a con ue es pun os de con ac o con el mundo de Fo d, puede e se en BARÓN, Ja ie : Gena o Pé ez Villaa- mil. Díp ico con is as de ciudades españolas. Mad id, 2014. 29 Pa a una c onología ac ualizada de los iajes po España, éase ROBERTSON, Ian: “Richa d Fo d (1796-1858)”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): Richa d Fo d…, op. ci ., pp. 12-20. 30 RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie (ed.): La Se illa…, op. ci ..Véanse, espec i- amen e, pp. 155 (ca . nº 80), 148 (ca . Nº 84), 246 (ca . Nº 87) y 242 (ca . nº 101). Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u bano 431 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 el in e io de la ciudad, son ep esen adas en su con ex o u banís ico, el mismo que cob a un inespe ado p o agonismo en calles como la del Sac amen o o pla- zas como la de Villasís (PL. II / 7 y 12); la Plaza de To os y la To e del O o apa e- cen indecisas en e el bo de u bano y la ce canía de la ciudad edi icada (PL. II / 9 y 11) ; las columnas omanas son solo una pa e del paisaje de la Alameda (PL. II / 10) ; y las p opias casas donde habi ó la amilia Fo d se con ie en en elemen os pa a compone pe spec i as de la calle Monsal es o de la plazuela exis en e jun o a la iglesia de S. Isido o (PL. II / 6 y 13) 31. Es e iden e que, en la línea de lo apun- ado con an e io idad, la o ma de mi a que es os dibujos e elan iene que e con lo que es á a pun o de con e i se, como ya se ha señalado, en un ema cla e pa a la pin u a española de la p ime a mi ad del XIX, es deci , las is as u banas. No obs an e, es e bloque –que mues a ambién una e olución de la écnica si lo compa amos con las p ime as ob as se illanas– sigue ansmi iendo la sensación de que la an as eces deba ida adje i ación de Fo d como iaje o omán ico debe se conside ada con p udencia 32. Lo más a ac i o del conjun o es la eno me in- o mación que cada dibujo nos ansmi e, al pe mi i nos isualiza espacios que solo se án documen ados de un modo obje i o cuando, al menos dos décadas después, la o og a ía se ex ienda como écnica de cap ación de la imagen; e in- cluso así, algunos de dichos espacios ni siquie a end án ese p i ilegio: solo con- a án du an e décadas con la mi ada de Fo d, ya que no llega án a me ece ni la a ención de la pin u a ni la del nue o medio. Y es aquí cuando ine i ablemen e su ge o o ema ecu en e desde que la ob a del iaje o inglés ue conocida: la obje i idad de sus ep esen aciones. No podemos nega que hay en ellas una nú- cleo esencial que apela a es a ca ac e ís ica 33, pe o pa a a i ma es o es necesa io es ablece una sis ema de e i icación. Como es lógico, y pese a odas las sal eda- des que his ó icamen e se han plan eado en o no al concep o de e dad o og á- ica 34, pa ece ía lo más adecuado medi el g ado de p ecisión y de since idad de los dibujos de Fo d a pa i del medio que mejo a a ep esen a es os pa áme- os desde que hicie a su apa ición en 1839. La a ea, no obs an e, p esen a obs- áculos. En p ime luga , algo que puede se deducido a pa i de un comen a io an e io : los in e eses del iaje o inglés y los de la o og a ía, dado el impo an e componen e come cial de és a al menos has a el úl imo e cio del XIX, hace que lo que Fo d elige sea ob iado, o que el pun o de is a u ilizado po és e no coin- cida exac amen e con el del o óg a o. El ac o de la c onología además no es 31 Como ejemplos de es os dibujos id. Ibídem, pp. 232 (ca . nº 160), 188 (ca . nº 158), 184 (ca . nº 113), 193 (ca . nº 140) y 134 (ca . nº 16). 32 Pa a una ac ualización de es e ema, éase RODRÍGUEZ BARBERÁN, F. Ja ie : “Una colección in isible…”, op. ci ., especialmen e pp. 56 y ss. 33 Ibídem, pp. 41 y ss. 34 Véase, po ejemplo, el es upendo ensayo del o óg a o FONTCUBERTA, Joan: El beso de Judas. Fo og a ía y e dad. Ba celona, 1997. F. Ja ie Rod íguez Ba be án, Ma a C uz Ga cía438 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 Figu a 7. Richa d Fo d. Palacio y calle de los Monsal es. Colección de la amilia Fo d, Lond es. Figu a 8. La calle Monsal es, hoy. Los dibujos se illanos de Richa d Fo d e isi ados: modos de mi a el paisaje u bano 439 LABORATORIO DE ARTE 27 (2015), pp. 423-439, ISSN 1130-5762 Figu a 9. Richa d Fo d. Con en o de Capuchinos, S. He menegildo y mu allas. Colección de la amilia Fo d, Lond es. Figu a 10. La Ronda de Capuchinos en la ac ualidad.