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«Blanquísima señora»: fiestas inmaculistas de 1665 en Santa María la Blanca de Sevilla

Abstract

En este trabajo analizamos distintos aspectos de las excepcionales fiestas celebradas en 1665, en la parroquia de Santa María la Blanca de Sevilla. Pretendían festejar el concepto de ‘Inmaculada Concepción de la Virgen’, así como la inauguración de la renovada parroquia. Por otra parte, procuró intensificarse el culto y la devoción a la imagen titular, Santa María de las Nieves. Reparamos en distintos elementos de aquellas celebraciones, como la arquitectura efímera y el ornato general, la propia imagen mariana, los espectáculos pirotécnicos, la procesión, la respuesta popular, los patrocinadores, etc.

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«Blanquísima señora»: fiestas inmaculistas de 1665 en Santa María la Blanca de Sevilla

Author: Herrera García, Francisco Javier
Publisher: Cabildo Insular de La Palma
Year: 2020
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9f7a59c6-dcd7-4ffa-bac2-5624359ec95d/download
Cabildo Insula de La Palma
2020
II Cong eso In e nacional
de la Bajada de la Vi gen
(San a C uz de La Palma, 16-18 de julio de 2020)
Lib o de ac as
Edición de
Manuel Poggio Capo e y Víc o J. He nández Co ea
© Del ex o, los au o es
© De la edición:
Cabildo Insula de La Palma
A enida Ma í ima, n. 3
38700 San a C uz de La Palma (Islas Cana ias)
© Dibujos, ilus aciones y o og a ías:
Los au o es
© Diseño de la cubie a:
Albe o Fe nández según el ca el de Eudaldo Lo enzo Ál a ez pa a la Bajada de la Vi gen de
1980
© Ilus aciones de la cubie a, an epo ada, po adillas y colo ón:
Eudaldo Lo enzo Ál a ez, ca eles pa a la Bajada de la Vi gen de 1980 y 1985
La publicación de es e lib o de ac as ha con ado con la
colabo ación al uis a de Ca as Di e en es Ediciones
Ca alogación:
Biblio eca de la Sociedad La In es igado a (San a C uz de La Palma)
Maque ación e imp esión:
Imp en a Ta a illa S.L.
Depósi o legal:
TF 572-2020
ISBN: 978-84-87664-99-9
CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN (2. 2020. SANTA
CRUZ DE LA PALMA)
Segundo Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen: (San a C uz
de La Palma, 16-18 de julio de 2020): lib o de ac as / Edición de Manuel Po-
ggio Capo e, Víc o J. He nández Co ea.— San a C uz de La Palma: Cabil-
do Insula de La Palma, 2020.
960 p. : il.; 24 cm.
ISBN 978-84-87664-99-9
1. Bajada de la Vi gen de las Nie es-San a C uz de La Palma-Cong esos y
asambleas. 2. Fies as popula es-España-San a C uz de La Palma (La Palma).
3. La Palma-Fies as. I. Poggio Capo e, Manuel, ed. II. He nández Co ea,
Víc o J., ed.
394 (460.41La Palma) (063)
II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN
San a C uz de La Palma, 16-18 de julio de 2020
SECOND INTERNATIONAL CONFERENCE OF THE DESCENT OF THE VIRGIN
San a C uz de La Palma. July 16 h o 18 h, 2020
COMITÉ CIENTÍFICO / SCIENTIFIC BOARD
D a. Dña. Fá ima Bé hencou Pé ez (Uni e sidad de Valladolid, España)
D . D. José Luis C espo Faja do (Uni e sidad de Cuenca, Ecuado )
D a. Dña. Ca men Díaz Alayón (Uni e sidad de La Laguna, España)
D . D. Manuel Fe e Muñoz (Uni e sidad Técnica del No e, Ecuado )
D . D. Be na do Ga cía Gu ié ez (Uni e sidad Complu ense de Mad id, España)
D a. Dña. Sonia Pe isco Ma ínez (Uni e sidad de La Laguna, España)
D . D. Jesús Pé ez Mo e a (Uni e sidad de La Laguna, España)
D a. Dña. Dulce Rod íguez González (Uni e sidad de La Laguna, España)
D . D. F ancisco José Ruiz Pé ez (Uni e sidad de Deus o, España)
D . D. José Es eban San Juan He nández (Ins i u o Uni e si a io And és Bello, España)
D . D. We ne Thomas (Uni e sidad de Lo aina, Bélgica)
COMITÉ ORGANIZADOR / ORGANIZING COMMITTEE
Dña. Isabel Concepción Rod íguez (Cabildo Insula de La Palma)
D. Albe o Fe nández Pé ez (Ca as Di e en es Ediciones)
Dña. Ca men Luisa Fe is Ochoa (Ca as Di e en es Ediciones)
D. Daniel He nández Rod íguez (Fo o Cí ico de San a C uz de La Palma)
D . D. An onio Lo enzo Tena (Cen o Asociado a la UNED de La Palma)
Dña. Ma a Lozano Ma ín (Museo Insula de La Palma)
Dña. Milag os Ma ín Ál a ez (Escuela Insula de Música de La Palma)
D. Alejand o Ma ín Pe e a (Real San ua io de Nues a Seño a de las Nie es)
Dña. Nie es Lau a Pé ez González (Museo Insula de La Palma)
Dña. Rosa Rod íguez Pé ez (Museo Insula de La Palma)
Dña. Isabel San os Gómez (Museo Insula de La Palma)
SECRETARIO / SECRETARY
D. Víc o J. He nández Co ea (Ayun amien o de San a C uz de La Palma)
DIRECTOR / PRESIDENT
D . D. Manuel Poggio Capo e (C onis a o icial de San a C uz de La Palma)
COMITÉ DE HONOR / HONORARY COMMITTEE
Ilmo. S . D. Ma iano He nández Zapa a (P esiden e del Cabildo Insula de La Palma)
Ilma. S a. Dña. Manuela de A mas Rod íguez (Conseje a Educación, Uni e sidades,
Cul u a y Depo es del Gobie no de Cana ias)
S a. Dña. Jo i a Mon e ey Yanes (Conseje a de Cul u a y Pa imonio His ó ico del
Cabildo Insula de La Palma)
R do. D. An onio He nández He nández (Rec o del Real San ua io de Nues a Se-
ño a de las Nie es)
D . D. Juan Albino Méndez Pé ez (Vice ec o de Cul u a, Pa icipación Social y
Campus O a y La Palma de la Uni e sidad de La Laguna)
D a. Dña. Ma ía del Pino Quin ana Mon esdeoca (Vice ec o a de Cul u a y Socie-
dad de la Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia)
D a. Dña. Rosa io Ál a ez Ma ínez (Real Academia Cana ia de Bellas A es de San
Miguel A cángel)
S . D. Miguel Ángel Fe nández Ma án (Cen o In e nacional pa a la Conse ación del
Pa imonio, CICOP)
S . D. Luis J. Ma ín He e a (Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma)
S a. Dña. Rosa Aguado Jaube (Real Sociedad Cosmológica)
D a. Dña. Ca men O iz Ga cía (Cen o de Ciencias Humanas y Sociales, Consejo
Supe io de In es igaciones Cien í icas)
INSTITUCIONES ORGANIZADORAS / ORGANIZING INSTITUTIONS
Cabildo Insula de La Palma; Museo Insula de La Palma; Uni e sidad de La Lagu-
na; Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia; Fo o Cí ico de San a C uz de La
Palma; Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma; Real Academia
Cana ia de Bellas A es de San Miguel A cángel; Cen o In e nacional pa a la Con-
se ación del Pa imonio (CICOP).
COMISIÓN DE PATRIMONIO CULTURAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN /
COMMITTEE OF CULTURAL HERITAGE OF THE DESCENT OF THE VIRGIN
D. José M. Jaube Lo enzo; D a. Dña. Elsa López Rod íguez; D. Ped o M. Rod í-
guez Cas años; D . D. Anelio Rod íguez Concepción.
FORO CÍVICO DE SANTA CRUZ DE LA PALMA / SANTA CRUZ DE LA PALMA CIVIC FORUM
D. Juan Ca allé C uz; D. Juan Manuel Fe nández Pé ez; D. San iago Jo ge San os;
Dña. Illiní Ma ía Lemes Rod íguez; D. José Guille mo Rod íguez Escude o.
REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS DE LA PALMA /
ROYAL ECONOMIC SOCIETY OF FRIENDS OF LA PALMA
D. José Ma ía Ca alá Robe ; D. Mau o Fe nández Felipe; Dña. Au o a O ega B i o.

Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9
SUMARIO 9
II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN
San a C uz de La Palma, 16-18 de julio de 2020
SUMARIO
P esen ación, po Jo i a Mon e ey Yanes .......................................... 17
In oducción, po Manuel Poggio Capo e y Víc o J. He nández
Co ea ..................................................................................................... 21
I. La Vi gen de las Nie es y su en o no de ocional y es i o
LÓPEZ GARCÍA, Juan Sebas ián. La ad ocación de la Vi gen de las
Nie es en Cana ias ................................................................................ 61
RODA PEÑA, José. La Vi gen de las Nie es: ep esen aciones escul-
ó icas en Se illa y su p o incia.......................................................... 137
LÓPEZ, Elsa. El a ma io de la Vi gen de las Nie es: símbolos y
i uales .................................................................................................... 165
ARBETETA MIRA, Le izia. «P isione a de diaman e / g illos de es-
me alda iene»: no as sob e el papel de las joyas y los joye os ma-
ianos en la ies a ba oca..................................................................... 173
II. Bajada de la Vi gen de las Nie es y la ies a ba oca:
aslados y de oción colec i a en la cul u a occiden al
CAMPOS Y FERNÁNDEZ SEVILLA, F. Ja ie . In en a io de ies as
ma ianas españolas no anuales ............................................................. 207
NEELS, Rinaldo. La P ocesión de la San a Sang e en B ujas: un
en oque psicohis ó ico........................................................................... 321
DENSTORME, E ik an. El «Ommegang» de B uselas (des ile p oce-
sional his ó ico y popula ).................................................................... 345
MANUEL POGGIO CAPOTE y VÍCTOR J. HERNÁNDEZ CORREA (EDS.)
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9
10
CASTAÑO GARCÍA, Joan. Li u gia y escena en la «Fes a» o «Mis e i
d’Elx» ..................................................................................................... 359
MARTINO ALBA, Pila . Fies as de la Vi gen de la Salud de Algemesí,
a es escénicas y eligiosidad popula : simbiosis de éxi o pa a la
conse ación del pa imonio inma e ial ............................................... 379
RUMBO SOLER, Albe . La Pa um de Be ga: sal agua da y p o ec-
ción de una ies a medie al en el siglo XXI ....................................... 403
HERRERA GARCÍA, F ancisco J. «Blanquísima seño a»: ies as in-
maculis as de 1665 en San a Ma ía la Blanca de Se illa .................. 415
GÓMEZ ARRIOLA, Ignacio. La Rome ía, el ciclo i ual de «La Lle-
ada» de la Vi gen de Zapopan (México), pa imonio cul u al co-
muni a io ................................................................................................ 445
FERRIS OCHOA, Ca men Luisa. Los Diablos Danzan es del Co pus
Ch is i de Venezuela: Pa imonio Inma e ial de la Humanidad ........ 455
FREIRE SORIA, Ca los Gonzalo. «Tonos del Niño» y illancicos adi-
cionales en la ies a del Pase del Niño Viaje o (Cuenca, Ecuado ) .... 473
FLÓREZ DÁVILA, Glo ia C is ina. Mamacha Candela ia: un an iguo
cul o ma iano p esen e en el mundo andino ....................................... 479
CAZORLA MURILLO, Fab izio. El Ca na al de O u o (Boli ia): una
mani es ación p o ana en o no a la Vi gen del Soca ón .................. 493
MARRERO ALBERTO, An onio. Fies as y de ociones en Chile: el
C is o de Mayo, Nues a Seño a de Andacollo y la Vi gen de la
Ti ana...................................................................................................... 499
III. El p o ocolo de la Bajada de la Vi gen
VEGA CERNUDA, Miguel Ángel. La ma iología cul u al como con-
ex o de las celeb aciones lus ales de la isla de La Palma: enome-
nología, documen ación y con as es ................................................... 517
RODRÍGUEZ MORALES, Ca los. O na o calleje o en las ies as de
San a C uz de La Palma du an e el Ba oco: una lec u a de la Des-
c ipción de la Bajada de la Vi gen de las Nie es de 1765............... 563
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9
SUMARIO 11
BÉTHENCOURT PÉREZ, Fá ima. A i icio y simulación en la ies a
ba oca: sob e au óma as en la bajada de la Vi gen de 1765............ 581
CHINEA CÁCERES, José Lo enzo. Las campanas de San a C uz de La
Palma y el epique gene al de la Bajada de la Vi gen ...................... 613
HERNÁNDEZ PÉREZ, Ma ía Vic o ia. Los a cos iun ales y las en a-
madas en La Palma: la Bajada de la Vi gen y o as ci as es i as ...... 653
MARTÍN HERNÁNDEZ, Alexis. Los globos ae os á icos de papel en
la Bajada de la Vi gen .......................................................................... 681
IV. La ies a adicional de la Bajada de la Vi gen
POGGIO CAPOTE, Manuel, LORENZO TENA, Manuel. Ri o y ce emo-
nia en la Bajada de la Vi gen .............................................................. 691
CRUZ RODRÍGUEZ, Juan de la. Los aslados del ono de la Vi gen
de las Nie es en sus ies as lus ales................................................... 747
CABRERA HERNÁNDEZ, Beni o. El olclo e de ambo y cas añuelas:
una e lexión en o no a la Subida del T ono Lus al ....................... 755
SUÁREZ ROSA, Ma io. La Vi gen y el ma : Diálogo en e el Cas i-
llo y la Na e .......................................................................................... 765
COELLO HERNÁNDEZ, Alejand o, SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, Pablo.
«Ceden la ies a a los oídos»: los sen idos del cue po en las loas
ma ianas de Juan Bau is a Poggio Mon e e de e Isido o A eaga
de la Gue a ........................................................................................... 773
BRITO DÍAZ, Ca los. El ca o alegó ico neoba oco: isión y pe s-
pec i a de la ob a ma iana de An onio Rod íguez López (con la
edición de los Ca os de 1855 y 1915) ............................................... 791
POGGIO CAPOTE, Manuel, LORENZO TENA, An onio. Las «bajadas»
y «subidas» de José Felipe Hidalgo: en e el Ca o T iun al y la
Alego ía del Ba anco ........................................................................... 821
REY BRITO, Pila , ABDO PÉREZ, An onio. El cen ena io de la
Danza de las Ma iposas y su eposición en la Bajada de la Vi gen
(1895-1995) ............................................................................................ 857
MANUEL POGGIO CAPOTE y VÍCTOR J. HERNÁNDEZ CORREA (EDS.)
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9
12
RODRÍGUEZ CASTRO, Ma a Luisa. «Encendido de elas en semana
g ande»: La Pando ga de la Bajada de la Vi gen de 2000................ 865
MORÁN RODRÍGUEZ, Ca los. La elabo ación de Masca ones palme-
os: de la in es igación al p oduc o..................................................... 873
DARANAS VENTURA, Facundo. La Danza de Enanos como ecu so
económico de la Bajada de la Vi gen (siglo XX) ............................... 889
MEDINA CONCEPCIÓN, F ancisco. La Danza de Ac óba as y el pa-
sodoble «Manolo», apología del cando .............................................. 909
MARRERO BARROSO, Inmaculada. El Minué de Luis Cobiella: Mi-
nué de La Palma ................................................................................... 917
APÉNDICES
P og ama del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen..... 939
Memo ia del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen ..... 943
Conclusiones........................................................................................... 949
Ca eles del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen ....... 955
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9
«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 421
Los in e eses y la especial in ención subliminal del canónigo Ne e sal an
a la is a en la concepción del ela o. Si bien en el í ulo del lib o p oclama,
en p ime luga , el b e e de Alejand o VII sob e la Inmaculada, a con inua-
ción añade el hecho del que se sien e esponsable y quie e mos a como un
g an log o: la eno ación del emplo según los dic ados de la es é ica igen e
en la Se illa del momen o. En ealidad, en la p oclamación de es a emp esa
se cen a en g an medida el ex o de To e Fa án, dando cuen a de las no e-
dades del emplo, de mane a que le in e esa des aca las nue as columnas de
jaspe de An eque a, las labo es de yeso allado de la bó eda, de g an delica-
deza y esme o en la media na anja, el e ablo mayo p o is o de columnas
salomónicas ( ig. 5), debido a Ma ín Mo eno e iniciado en 165712. Incluía,
en el cue po p incipal, el cama ín de la imagen ma iana. Su o na o, en g an
medida pe dido, coincidi ía con el habi ual en los e ablos ba ocos de esa
época. Las columnas, hoy o almen e lisas, lucían hoja asca y a jas jun o a
acimos de u a. Además, en lo al o igu aba un exposi o ipo «colmena», con
pue as e ac iles, pa a la exposición del San ísimo, ambién desapa ecido.
Pa a hace nos una idea de es os cambios, me ece ep oduci la desc ipción que
nos o ece To e Fa án del e ablo13:
las colunas, que son de aquella bellísima a chi ec u a que se ha quedado
con el nomb e salomónico, pulidamen e ado nadas, en e las buel as y con-
exos, de muy bien ado nados pámpanos, y azimos. Su disposición es
capaz de o ma den o el sobe ano nicho, o Tabe náculo de la Blanquissima
Seño a, [...]. Es odo en o ma de T ono celes ial, suspendido en nubes, y
zelages, que ayudan onos de ángeles, y che ubines, y odo ele ado sob e
un mon e de Nie es, que explican la ad ocación de la g ande Ma ona, y
ecue dan la ma a illa Romana [...].
Sob eponese an bella áb ica con nue o modo de co onación, acompaña-
da de g andezas, que azonan con o midad con las o as, en medio del cual
se supone un abe náculo compues o de es añesa he mosa. Es ab icado en
o ma de nicho, es ido de pulidas gua niciones, con la p e ención de muy
bien alladas pue as, que ce adas ingen la imagen de un sac amen o.
Es as, cuando necesi an de ab i se, es con azonable p o idencia, ecogién-
dose a i iciosamen e a las ca idades de aden o, con e sá il disposición,
pa a que no emba acen, ni la mages ad del T ono, ni la is a del pueblo.
Tampoco ol ida la desc ipción del inexis en e ico co o de caoba. Sin
duda, se ía Ne e quien o ien ase la mi ada del e udi o clé igo, señalando con
especial in e és las ob as que hab ía cos eado de su peculio, si bien casi nun-
ca ci a su nomb e, en señal de humildad.
12 QUILES, Fe nando. Tea o de la glo ia: el uni e so a ís ico de la ca ed al de Se illa
en el Ba oco. Se illa: Dipu ación P o incial de Se illa: Uni e sidad Pablo de Ola ide,
2007, pp. 388-390.
13 TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Fies as que celeb ó la Iglesia pa ochial de S. Ma ía
la Blanca... Op. ci ., p. 3 .

FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9
422
EL ESQUEMA GENERAL DE LA FIESTA
Las de San a Ma ía la Blanca han de si ua se en un ciclo es i o do ado de
in enso ba oquismo, acon ecido en Se illa en e 1662 y 1671 y que comp en-
de, en p ime luga , las celeb adas con ocasión de la inaugu ación del nue o
emplo del Sag a io de la ca ed al (1662)14, las de 1665 obje o de es as líneas
y las as uosas ya ci adas po el nue o cul o a san Fe nando de 1671, culmen
de los espec áculos se illanos del ba oco, ensayado en las dos an e io es.
Todas ellas eclama on la pluma de To e Fa án, conse ándose sus espec-
i os ela os imp esos, de mane a que cons i uyen un singula apa ado den-
o de es e ipo de mani es aciones cul u ales en el XVII.
El esquema es i o no ue ni mucho menos ideado en es os momen os,
espondía a una mecánica habi ual, pe o sin al a no as de especial o iginali-
dad, an es no ensayadas en es a dimensión. El p egón anunciado , las lumi-
na ias de la plaza, el o na o gene alizado de calles y edi icios con señaladas
a qui ec u as e íme as, las unciones que se suceden día a día componiendo
un no ena io, con música, cán icos, panegí icos, se mones, e c., así como los
egocijos públicos noc u nos con uegos a i iciales y, po in, la p ocesión del
úl imo día componen un esquema al que ya nos enía habi uado, en g an
medida, el as o ba oco se illano.
Si bien conocemos los dos hechos ci ados, la bula del papa Alejand o VII
y la eno ación del emplo, el e e en e simbólico de aquellas jo nadas ue la
exal ación de la pu eza y blancu a de Ma ía, como la nie e, cuyo nue o o-
no (el emplo eno ado) con ibui á a di undi es e a ibu o ma iano de obli-
ga o ia c eencia y omen a á la de oción a la Vi gen de las Nie es o San a
Ma ía la Blanca, que enca na de o ma especial el concep o de pu eza15.
Repasando en líneas gene ales el anscu so de la es i idad, es a se ini-
ció en la a de-noche del sábado 1 de agos o, con un lucido p egón, que e-
co ió las calles po las que el día 10 anscu i ía la p ocesión que pond ía
pun o inal a los ac os. Aquel p egón u o la pa icula idad de cons i ui oda
una llamada a la ciudadanía en gene al. Comenzó con epique de las campa-
nas de la Gi alda, que ue on secundadas po las de pa oquias y con en os.
Hay que des aca el p o agonismo que en odo momen o u o la o e de la
ca ed al, «pi ámide de Se illa», como en casi odas las celeb aciones es i as
14 TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Templo panegí ico, al ce amen poé ico, que celeb ó
la he mandad insigne del Smo. Sac amen o, es enando la g ande áb ica del Sag a io
nue o de la me ópoli se illana [...]. Se illa: Juan Gómez de Blas, 1663.
15 TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Fies as que celeb ó la Iglesia pa ochial de S. Ma ía
la Blanca... Op. ci ., pp. III y , V y 1 .
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9
«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 423
de la ciudad, pues al sonido de sus campanas siguió su alumb ado con lumi-
na ias, de mane a que —ci a To e Fa án— «jamás aquel admi able edi icio
se io an ecuen ado de luzes, aunque siemp e se halla an odeado de es-
ellas». Incluso la escul u a de la e o ele a, mejo conocida como el Gi al-
dillo, ue p o is a de una g an ea encendida16. Jó enes con cla ines, es idos
con « aque os» de damasco, a ono con las colgadu as de la plaza, eco ie-
on la u a p ees ablecida, iluminándose con a oles y lumina ias odo el e-
co ido. Aquella noche, los uegos a i iciales y máquinas pi o écnicas exal-
a on los ánimos de la colec i idad en la explanada dispues a en el ex e io
de la pue a de La Ca ne, donde había incluso un mon ículo idóneo pa a si-
mula un olcán ( ig. 6).
Como no podía se de o o modo, los as uosos o icios sucedidos en los
siguien es días ue on la ocasión pa a euni a algunos de los más a ezados se -
monis as, que despacha on su o a o ia aludiendo al concep o de ‘inmaculada
pu eza de Ma ía’ y a oda sue e de jus i icaciones eológicas y bíblicas. Comen-
zó D. Ped o F ancisco Le an o, a cediano de Reina de dignidad ca ed alicia y
capellán de su majes ad. Le siguie on ay An onio de Ve ga a, lec o de eolo-
gía del eal con en o de San Pablo, ay Juan del Cas illo, lec o jubilado de la
o den anciscana, ay F ancisco de Bu gos, de inido gene al y pad e de la p o-
incia agus ina, ay Ped o de León, p io del con en o del Ca men y examina-
do sinodal del a zobispado, ay F ancisco F egoso, de inido p o incial de la
o den de la Me ced, ay Sebas ián Beja ano, lec o jubilado de la o den míni-
ma de San F ancisco de Paula, ay An onio de la Mad e de Dios, de la o den
me ceda ia, quien se ocupa ía de una o ación panegí ica, y po úl imo, D. Pe-
d o Blanco In an e, p ebendado de la San a Iglesia17.
La p ime a de las unciones u o especial ele ancia, siendo celeb ada po
el cabildo de la ca ed al y con ando con la p esencia de nume osos canóni-
gos, colegiales y el co o que in e p e ó illancicos. Todo el espléndido apa-
a o acos umb ado en el emplo mayo de Se illa ue asladado a la pequeña
iglesia ma iana, ado nándose los al a es con el e no ese ado a la oc a a de
la Inmaculada en la ca ed al, no al a on los «can o cicos» o «seises» in e -
p e ando sus danzas, es idos pa a la ocasión con sus « aque os» azules y
pla eados. El a ilugio más a ac i o debió se la nube ins alada en el c uce-
o, en la media na anja, que en el anscu so de la celeb ación se ab ió en sus
16 IBIDEM, pp. 6 y 14 .
17 Sob e los con enidos e ideas eológicas de es os se mones, en odos ellos se alude a la
pu eza de la Vi gen, la simbología de la Nie e, el emplo de San a Ma ía la Blanca como
nue o ono ma iano, la Vi gen como a ca que ae la sal ación, e c. Véase al espec o:
GARCÍA BERNAL, Jaime. «Mu illo y la ies a sag ada». En: Mu illo an e su IV cen ena-
io: pe spec i as his o iog á icas y cul u ales. Se illa: Uni e sidad de Se illa: Ayun a-
mien o de Se illa, 2019, pp. 159-166, en especial, pp. 163-166.
FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA
Ac as del II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9
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es pa es, de amando, una de ellas, lo es, o a, paja illos y cédulas imp e-
sas con poesías, y el amo cen al de amó una llu ia de «agua de olo » que
cayó sob e los cong egados. T ansc ibimos un agmen o de aquellos e sos:
Oy llue e el cielo aleg ía,
y es que la glo ia es á anca
al cando de an g an día,
po que mues a el sol más blanca
la pu eza de Ma ía.
La nube, que plan a b e e,
io el cuidado del p o e a,
oy blancas e nezas llue e:
po agos o, que disc e a
es la ialdad de la nie e!
De meno espec acula idad ue on los siguien es o icios, en los que no
al a on la música, las o aciones y los illancicos. Po in, el penúl imo día
ol ie on a epe i se los uegos a i iciales noc u nos y, como conclusión a
ales ies as, la magna p ocesión de la úl ima jo nada, con ep esen ación de
la nobleza, au o idades ci iles y eclesiás icas, ó denes eligiosas, el cabildo
ca ed alicio, e cé e a. Aquí se ol ió a pone en elación el concep o ‘Inma-
culado de Ma ía’, p ime sag a io de C is o, con el discu so sac amen al, de
mane a que después de la imagen ma iana p ocesionó el San ísimo18.
LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES O SANTA MARÍA LA BLANCA
La ac ual imagen de candele o de San a Ma ía la Blanca ( ig. 7) nada iene
que e con la que p o agonizó la ies a de 1665, a ándose de una ob a de-
bida al escul o mu ciano Leoncio Baglie o González (1820-1891), es ena-
da en 1864 y cuya sus i ución se debió al es ado de de e io o de la p imi i a
imagen, a la que se le pie de la pis a desde en onces19. Únicamen e conse a-
mos un g abado de la misma, ob a de Ma ías de A eaga, que la ep esen a
icamen e es ida con saya o basquiña acampanada, man o que cub e los b a-
zos y co ia abul ada po el peinado de ode es la e ales, según la moda co e-
sana de la segunda mi ad del XVI20 ( ig. 8). Lás ima de la desapa ición de la
18 Una sucin a elación de los ac os la o eció: SERRANO Y ORTEGA, Manuel. Glo ias se-
illanas: no icia his ó ica de la de oción y cul o que la [...] ciudad de Se illa ha p o-
esado a la Inmaculada Concepción [...]. Se illa: Consejo Gene al de He mandades y
Co adías de Se illa, 2004, pp. 541-548.
19 JIMÉNEZ SAMPEDRO, Ra ael. «La Vi gen de las Nie es, ob a de Leoncio Baglie o». Bo-
le ín de las co adías de Se illa, n. 727 (2019), pp. 616-617.
20 SÁNCHEZ RICO, J. I., BEJARANO RUIZ, A., ROMANOV LÓPEZ-ALFONSO, J. «Imago
Ma iae»: el a e de es i í genes. Se illa: Ji ones de Azul, 2015, pp. 42-43.
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«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 425
Fig. 5. Ma ín Mo eno. Re ablo mayo de
San a Ma ía la Blanca, después de 1657
Fig. 6. De alle del en o no de San a Ma ía la
Blanca, con la plaza de la iglesia y explana-
da de la pue a de La Ca ne. Plano de Se i-
lla del asis en e Pablo de Ola ide, 1771
Fig. 7. Leoncio Baglie o González. Nues a
Seño a de las Nie es, ca. 1864. Iglesia de
San a Ma ía la Blanca
Fig. 8. Ma ías de A eaga. San a Ma ía la
Blanca de Se illa. G abado, 1665. Fo og a-
ía de Juan Ca los Ma ínez Amo es
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que debió se una imagen escul ó ica bajomedie al, quizás en onizada en el
emplo po los capi ula es de la ca ed al, cuando en 1391 ecibie on la sina-
goga heb ea pa a con e i la en capilla ca ed alicia, al como a i mó O iz de
Zúñiga21. Has a a anzado el XVIII siguió siendo una alla comple a, como
cons a oda ía en 1733, cuando pa icipó en una p ocesión de la He mandad
Sac amen al de su p opio emplo, señalando los co ades las di icul ades pa a
encaja le el es ido «po la hechu a de Nues a Seño a de las Nie es y ene
es a Seño a el niño de i me sin pode se qui a »22. Sin emba go, las modas,
la necesidad de es i la con mayo empaque y, quizás, los deseos de inc e-
men a su al u a mo i a ían que ue a mu ilada y adap ada a un candele o,
hecho que pudo ene luga en un alle del con en o de San Leand o en 1791,
como ci a Falcón23. Poco an es de su de ini i a desapa ición, José Alonso
Mo gado la conoció con e ida en un candele o, con la imagen, sin duda, ag-
men ada po la mi ad de su cue po, decla ando es a cons i uida «de una es-
pecie de a mazón de lienzo, a que ulga men e se llama candele o»24, una
especie de candele o adecen ado o maniquí.
La cos umb e de a opa imágenes se emon a a la plena Edad Media,
como es el caso de la Vi gen de los Reyes en Se illa, un maniquí pensado
pa a se engalanado con icas p endas. La eclosión de las í genes de cande-
le o, ap opiadas pa a se a a iadas según la moda co esana, se p oduce en
la segunda mi ad del siglo XVI. Es a p ác ica se e ía in ensi icada en los
siglos del ba oco25. Singula es el caso de escul u as alladas de cue po en-
e o, como e a la de las Nie es de Se illa, la del So e año de la pa oquia
de San Nicolás o incluso las í genes cana ias de las Nie es en La Palma,
Candela ia en Tene i e o del Pino en G an Cana ia, cuya c ecien e de oción,
necesidad de exhibi las donaciones de joyas y es idos, búsqueda de exp e-
si idad, impac o, e c. lle a ían a la ocul ación de las imágenes o iginales po
ampulosas y icas p endas, al como hoy siguen dis inguiéndose. No amos
a en a en la cues ión del sen ido sob ena u al que adquie en muchas de es as
imágenes ni en su ca ác e mi í ico, que eclama ico o na o —ya sean elas
21 Da o omado del abajo que igu a en es a misma ob a: RODA PEÑA, José. «La Vi gen
de las Nie es: ep esen aciones escul ó icas en Se illa y su p o incia». Con e encia ple-
na ia p esen ada en el II Cong eso In e nacional de la Bajada de la Vi gen (San a C uz
de La Palma, 2020). Ag adecemos al au o que nos haya pe mi ido consul a su ex o.
Véase ambién en el p esen e lib o de ac as.
22 ROMERO MENSAQUE, Ca los José. «Religiosidad euca ís ica y de oción ma iana: la p o-
cesión del Co pus y Nues a Seño a de las Nie es de San a Ma ía la Blanca en 1733».
Bole ín de las co adías de Se illa, n. 462 (1997), p. 59.
23 FALCÓN MÁRQUEZ, Teodo o. La iglesia de San a Ma ía la Blanca... Op. ci ., p. 110.
24 ALONSO MORGADO, José. «La imagen de Nues a Seño a de las Nie es gene almen e
llamada San a Ma ía la Blanca, i ula de su iglesia pa oquial en Se illa». En: Se illa
Ma iana. Se illa: Imp en a y Lib e ía del Sal ado , 1882, . III, p. 87.
25 SÁNCHEZ RICO, J. I., BEJARANO RUIZ, A., ROMANOV LÓPEZ-ALFONSO, J. Op. ci ., pp. 39-47.

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«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 427
bo dadas, pla a, joyas, pied as p eciosas y pe las, e c.—, c eencia sub ayada
desde Bizancio26.
En odas ellas se ha ían e iden es las di icul ades pa a encaja las p en-
das, habida cuen a de la necesidad de adap a las al Niño, sus i uido en el caso
de la pa ona de La Palma ( ig. 9), y las p opias manos, añadidas en la ma-
yo ía de los casos. En muchas í genes eu opeas que expe imen an el mismo
p oceso a inales del XV o a lo la go del XVI —es deci , el ecub imien o de
las p imi i as escul u as o maniquíes gó icos e incluso ománicos—, se ob-
se an los mismos incon enien es, esuel os en muchos casos median e la
ocul ación de la o alidad del cue po, ex emidades incluidas, bajo las basqui-
ñas o sayas que las en undan po comple o, sal o los os os de la Mad e y
el Niño. El A las Ma ianus del jesui a Wilhelm Gumppenbe g nos o ece un
epe o io de es ampas con múl iples í genes que mues an es a ca ac e ís i-
ca, sin que pa ezca o igina limi ación de ca ác e de ocional ni de pe cep-
ción ce cana de la imagen ni sus alo es espi i uales. Es el caso de céleb es
ad ocaciones ma ianas epa idas po oda Eu opa occiden al, como la Vi gen
de Lo e o, de Puy, de Myans, de Messina, de Tong e, de Zell ( ig. 10), de
Mon e Be ico, de Liesse, de Rocamado , de Lo e o de Al i as, e cé e a27. En
odas ellas llama la a ención la ausencia de manos; si acaso, a lo sumo, una
del Niño en ac i ud de bendeci . Es un asgo que en la España de los siglos
XVI-XVII se in e p e a ía como an ina u al. Quizás, a inales del XV o du an e
el XVI, pudo ocu i lo mismo con algunas de nues as í genes, como es el
caso de la se illana de las Nie es.
Ca ecemos de da os que señalen el momen o en el que es as imágenes
ue on p o is as de nue as manos, pos izas, sob esaliendo de la es imen a.
Es a pa icula idad llamó la a ención de uno de los se monis as ci ados, el
p ime o en in e eni , Ped o F ancisco Le an o, a cediano de Reina de la
Ca ed al hispalense. Pa a el e ó ico o ado , mucho más que o as í genes,
la de San a Ma ía la Blanca e a «la más i a imagen de la bondad in ini a»,
jus i icando an a y desmedida bondad po el hecho de posee cua o manos,
26 El ema lo a an: FREEDBERG, Da id. El pode de las imágenes: es udios sob e la his-
o ia y eo ía de la espues a. Mad id: Cá ed a, 2011, pp. 139-148; SANSTERRE, Jean
Ma ie. «Mi acles e images: les ela ions en e l’image e le p o o ype céles e d’ap ès
quel que s éci s des Xe-XIIIe siècles». En: La pe o mance des images. B uselas: Uni e si é
de B uxelles, 2010, pp. 47-84, en especial, pp. 82-83.
27 Las ediciones del A las Ma ianus de Gumppenbe g se suceden desde las p ime as, más
b e es, de 1655, 1657 y 1659 (es a úl ima en edición bilingüe la ín-alemán), has a la
de ini i a y más ex ensa de 1672. Véase: BALZAMO, N., CHRISTIN, O., FLÜCKIGER,
F. (eds.). L’A las Ma ianus de Wilhelm Gumppenge g. Neuchâ el: Alphil, 2015; de
las í genes ci adas, éanse las pp. 55-62, 97-100, 125-134, 224-229, 332-335, 391-395
y 492-494.
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dos ocul as en la escul u a o iginal y o as dos pos izas, añadidas en iempo
inde e minado, cuando comenzó a se e es ida28:
Qua o manos iene, de o os ieles. Qua o manos juega la Reyna Sobe a-
na Ma ía en su Imagen de San a Ma ía la Blanca. Me aleg a, en e nece, y
llena de con iança el co açón, sabe , publica , epe i , y desen aña an
dulce no icia. Fue en su p incipio, y es, oda de he mosa alla: añadiola el
a e b illan e, y is osa de belleza en el ino o o, y i os colo es. T açó la
de oción después (quién sab á de an a an igüedad en qué iempo?) pa a
log a empleos de iqueza, en es idos a ios semejan es al de ao a, aña-
di a su he mosu a más g andeza, y mayo mages ad, is iendo el San o
cue po de sob epues os bo dados, y elas. Hu ie on de queda escondidas
sus dos an iguas manos, y lab a se o as dos manos de nue o, pa a la pe -
ec a composición en la mudança, que son las que se en, se mi an, se
besan, y se ado an.
Apu ando su ba oca imaginación, Le an o undamen a en an as manos
—además de una e ce a ambién añadida al Niño— la mul i ud de dones y
g acias que p o ee an magní ica Seño a y su Hijo. Po si ue a poco, llega a
dis ingui en e las manos isibles que sob esalen de su es ua io, p o iso as
de bondades angibles o ma e iales, y las ocul as, que o o gan g acias de na-
u aleza espi i ual, in isibles, como las p opias ex emidades ma ianas.
También en el a chipiélago cana io, algunas í genes, como las Nie es,
Candela ia (la o iginal), del Pino, e c., ue on do adas de manos pos izas con
obje o de p o ee de mayo g ado de na u alismo y acili a la comunicación
con el iel. Al con a io de lo que indicamos espec o de cie as í genes eu-
opeas, las manos de la imagen se e elan del odo imp escindibles pues no
sólo o o gan a o es, sino que eciben y asumen las pe iciones o demandas
de auxilio de los c eyen es. De o ma pa ecida al se món de Le an o lo ex-
pone un ex o ba oco dedicado a las de ociones ma ianas cana ias, el de ay
Diego Hen íquez; en él encon amos múl iples ejemplos de solici ud de ayu-
da an e una calamidad, desg acia o en e medad, poniendo los de o os, igu-
adamen e en manos de la Seño a, la solici ud de auxilio y la con ianza en el
buen in. Así lo ela a en e e encia al clé igo palme o D. Juan Méndez quien,
de iaje a la península, ue ap esado po co sa ios u cos y lle ado a A gel,
de mane a que «imposibili ado de medios pa a edimi se, ecu ió a la P o-
ec o a de su Ysla, puso en las manos de su pode osa clemencia su angus ia-
do co azón, encomendó su necessidad a es a Seño a de las Nie es, en quien
u o i me la espe anza de su emedio». De la majo e a Vi gen de la Peña
señala Hen íquez: «Nunca han es ado ociossas sus p eciosissimas y gene o-
sas manos, sí siemp e o iciosas, y exe ci adas en sus libe ales me cedes no solo
28 TORRE FARFÁN, Fe nando. Fies as que celeb ó la iglesia pa ochial de S. Ma ía la Blan-
ca... Op. ci ., p. 44 .
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«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 429
a los na u ales de aquella Isla, pe o a quan os in ocan su nomb e, e implo an
su a o »; así ocu ió con Ma ga i a de F anquis, cuyo pequeño hijo en e mó
de g a edad y su uego «pussolo con e dade o e o , y e en las manos, y
p o ección des a celes ial Seño a», que, ac o seguido, p o eyó de salud. Ni
mucho menos ol ida e e i las dadi osas manos de la g ancana ia Vi gen del
Pino, exp esado en el caso del capi án Manuel Ruiz, cuya pequeña hija ue
cau i a po a gelinos y libe ada elizmen e después de habe la encomendado
a Nues a Seño a del Pino, siendo odo su consuelo «a e la pues o en sus ma-
nos»; al igual que decla a sob e ocho pescado es que en la cos a a icana es-
capa on milag osamen e de los u cos después de pone «sus idas en manos
des a pode osa, y g aciossissima Reyna»29.
El alo e ó ico, además de ing edien es imp escindibles a la de oción,
lle a ía a la p o isión de manos suple o ias y o os pos izos a las iejas imá-
genes medie ales, es é icamen e no admisibles a la espi i ualidad con a e o -
mis a, con e idas así en au én icos a e ac os polima é icos, al se icio de la
de oción, al como podemos obse a en el g abado de A eaga pa a las Nie-
es se illana.
EL ORNATO INMEDIATO AL TEMPLO: GALAS Y ARTE PRIVADO A LOS OJOS DEL
PUEBLO
Como oda ies a, el espacio de la ciudad, calles y plazas, es cen o imp es-
cindible de las celeb aciones y luga de pe suasión pa a los ieles. A pesa de
ensayos an e io es, la no edad de es a celeb ación es que el cen o neu álgi-
co de la misma es la plaza si uada al en e y a un lado de la iglesia y no la
plaza es i a po excelencia de la ciudad, la de San F ancisco. La imagen
ecibe máxima a ención, an o en la selección de cuad os, pin u as y escul u-
as, como de obje os sun ua ios y simbología. Lo que aquí se ensaya, bajo la
guía de la exal ación del concep o de la ‘Inmaculada Concepción’, es la ex-
o e sión o salida al ex e io del mundo ese ado y p i a i o de los in e io-
es. Ma a illas a ís icas y iquezas ma e iales anquea on los g uesos mu os
de la ca ed al, iglesias y palacios nobilia ios, pa a se expues os a los ojos de
la colec i idad, pa a su i e ec o pe suaso que in ensi ica a el concep o de
‘pu eza ma iano’ y deja a cons ancia de su ca ác e ascenden e. La c eación
a ís ica y la impo ancia dada a la p oducción de ob as exp o eso, an o en
29 HENRÍQUEZ, F ay Diego. Ve dade a o una De las cana ias: Y b eue no icia De la mi-
lag osa Imagen de n a. seño a del Pino de G an Cana ia, 1714. Las Palmas de G an
Cana ia: Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia, 2014, pp. 106, 135, 151, 262 y
267. Ag adezco a mi colega el D . Ca los Rod íguez Mo ales que me pusie a al an o
de es os ejemplos.
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el in e io del emplo como en el ex e io , adquie en una dimensión que con-
ie e a los a is as, en especial a Mu illo, en in é p e es p i ilegiados de la
di inidad y de la elación de Dios y su comunidad, como ha explicado Ga -
cía Be nal en o os casos pa ecidos30.
El o na o de la plaza —con sus es uc u as a modo de e ablos con al a-
es, ibunas en lo al o, pensados pa a imágenes y símbolos, las colgadu as,
a oles y, especialmen e, las pin u as que engalanan ales es uc u as, además
de los balcones y en anas de casas pa icula es y la achada del p opio em-
plo— ha sido de allado ya po múl iples au o es siguiendo lo isualizado po
To e Fa án31. Si acaso, des aca emos algunos aspec os que —c eemos— no
han ecibido demasiada a ención. En p ime luga , en conjun o, la i egula
plaza quedaba con igu ada como un asun o de glo ia o espacio ne amen e
sac alizado, odeado de al os pos es o «pinos» con bande olas, ce ado po dos
a cos de iun o que daban a la calle San José y pue a de La Ca ne, con una
gale ía ambién a modo de iple ano iun al en e la esquina del en e de
la iglesia y la casa del ma qués de Villaman ique, odo ello, unido a los pa-
amen os de es e úl imo palacio y o as casas e es idas de colgadu as y jalo-
nadas po abundan es pin u as. La densa iconog a ía inmaculis a y euca ís i-
ca e a cons an e, asociada a la Iglesia se illana, cuyos símbolos y algunos de
sus san os no al a on. Es e e a el epicen o majes uoso y culminan e de la
celeb ación, exp esión de la implicación de la ciudad y de sus más al as ins-
ancias eclesiás icas en la ob ención del b e e. A pesa de que en algunas
econs ucciones ecien es se do a a es as es uc u as de una apa iencia cla a
de e ablos —con sus calles, cue pos, columnas salomónicas, ema es, co ni-
sas, on ones cu os, abe náculos, e c.—, hemos de pensa en el ca ác e e í-
me o e ilusionis a de las mismas, alejado de la imagen de los habi uales e a-
blos de made a do ados.
La made a ue impo an e y p oblemá ica su ob ención, pues en aquel
momen o los almacenes de Cádiz y Se illa no se hallaban muy bien abas e-
cidos de pino de Segu a o de Flandes. Sin emba go, los comi en es log a on
sol en a la di icul ad y se p o eye on con c eces de es a ma e ia p ima, no
an o pa a p ocu a los acabados de los e ablos y a cos de la plaza, sino pa a
30 GARCÍA BERNAL, Jaime. El as o público en la España de los Aus ias. Se illa: Uni-
e sidad de Se illa, 2006, pp. 518-520.
31 SERRANO Y ORTEGA, Manuel. Glo ias se illanas... Op. ci ., pp. 541-543; BERNALES BA-
LLESTEROS, Jo ge. Op. ci ., pp. 45-63; SANZ, M. Jesús. Fies as se illanas de la Inmaculada
Concepción en el siglo XVII: el sen ido de la celeb ación y su epe cusión ex e io . Se i-
lla: Uni e sidad de Se illa: Ayun amien o de Se illa, 2008, pp. 181-186; FALCÓN MÁR-
QUEZ, Teodo o. La iglesia de San a Ma ía la Blanca... Op. ci ., p. 105; WUNDER, Amanda.
Ba oque Se illa: Sac ed a in a cen u y o c isis. Uni e si y Pa k: The Pennsyl ania S a e
Uni e si y P ess, 2017, pp. 45-72.
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«BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 437
LOS FUEGOS ARTIFICIALES Y LA ESTRUENDOSA PROCLAMACIÓN DEL FERVOR
MARIANO
No puede descuida se es a ace a es i a que acon ece al anochece como
p eámbulo de pos e io es ac os o como culminación de los mismos. La si ua-
ción de San a Ma ía la Blanca, inmedia a a la pue a de La Ca ne, con una
explanada ex amu os y un pequeño mon ículo en en e, al como mues a el
plano de Ola ide de 1771, e a idónea pa a ubica los espec áculos pi o écni-
cos alejados del case ío. Después del p egón del 1 de agos o, dio comienzo
el espec áculo con el ellano iluminado po oneles de b ea con combus ible,
que alumb a on odo el espacio. Pa ece que los olado es o cohe es no ue-
on los acos umb ados po el epa o de que alguno caye a sob e las elas que
p o egían la plaza y calles inmedia as, con el iesgo de incendio p e isible.
Así pues, es os se lanza on guiados po cue das que culminaban en los mi a-
do es de las casas ce canas. Hubo sie pes o buscapiés, que discu ían po el
suelo, causando el epida y el egocijo del abundan e público. Sob e el
mon ículo se simuló una ba alla, p o ocada po el choque de cohe es lanza-
dos in encionadamen e pa a impac a se. Un globo encendido de muchos a i-
icios inalizaba en g an es uendo, apa en ando un olcán, y no al ó un cas-
illo, ambién plagado de pi o ecnia, sob e el que una se pien e de sie e cabezas
ba ía sus alas, de mane a que —ci a To e Fa án— «es a mole comenzó a
a de desde sus cimien os, con al demos ación, que pa eció que nue amen e
es emecía, encelando las pesadumb es del E na»44. Posiblemen e, los a ille-
os y especialis as en pi o ecnia mili a , elacionados con la Real Fáb ica de
A ille ía del inmedia o ba io de San Be na do, end ían que e con ales
a e ac os incendia ios cuyo combus ible e a la pól o a.
Después de la o ación panegí ica del oc a o día de cul os, u o luga o o
espec áculo pi o écnico en la misma explanada con los mismos ecu sos de
cohe es ele ados con cue das pa a con ola su ascenso, culeb as y buscapiés
e es es; pe o la espec acula idad y simbología se inc emen ó espec o de la
sesión an e io con is osos apa a os, dignos de se admi ados an es de in la-
ma se. Finalizado el epique gene al de campanas, o a ez iniciado en la
Gi alda, odas las plazas de la ciudad se ilumina on con hogue as y, en la
explanada ex amu os a la pue a de La Ca ne, una escuad a de bas one os,
acompañados de cla ines y chi imías, des ila on dis azados de llamas lanzando
«de los es emos de los bas ones [...] penachos con inuos de llamas, a cuya
luz b illaba su ado no», alejando a la mul i ud del cen o de la g an plaza.
Todo es u o p ecedido, o a ez, del b illan e espec áculo bélico de los cohe-
es con a cohe es, inalizando en g an es uendo olcánico. Uno de los apa-
44 TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Fies as que celeb ó la iglesia pa ochial de S. Ma ía
la Blanca... Op. ci ., pp. 15 -16 .

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a os más llama i os y «ex años» ue el pelícano suspendido en el cielo, so-
b e el cual b illaba el as o sola . Del pecho ensang en ado del a e pa ían
llamas, que simulaban su sang e, jun o a ogonazos do ados del sol, odo i-
nalmen e consumido de o ma escandalosa, en a izando el simbolismo euca-
ís ico. Po úl imo, un «g an edi icio en o ma de á bol con sus amas» ce ó
el espec áculo. En la mues a encon a on asien o odas las ipologías pi o éc-
nicas en uso: uedas gi a o ias de di e en es colo es, cohe es, llamas lamean-
es... Pa a pone in, de la cima pa ió «un mon e de ayos que se des aneció
en con inuos uenos [...] pe pe uo olcán que si ió de he mosu a», conclu-
yendo así la sesión. La plaza de la iglesia no ecibió menos a ención lumíni-
ca: a los ein icua o a oles de media a a de al o (42 cm) que la ilumina-
ban odas las noches, se suma on las hachas blancas dispues as en en anas y
balcones de las casas p incipales y an o chas en el es o de en anas, mien-
as que el al a p incipal, con el cuad o de la Inmaculada de Mu illo, des-
lumb aba a la luz de dos a oles de pla a45.
La luz, el uego y el es uendo de las máquinas p o is as de ingeniosos
a i icios inalmen e consumidos cons i ui ían un pode oso a ac i o que ha-
ía inol idables aquellos es ejos. No hemos de descuida la ecnología que
hizo posible esos cas illos con uegos, las ba allas de cohe es, la sie pe que
ba e sus alas, el pelícano y el sol suspendidos del cielo que a ojan llamas y
ayos, el á bol cuyas amas o ecen a iados a ilugios incendia ios, e c. Como
adelan é, los a ille os, pol o is as, inculados a la áb ica de a ille ía, debie-
on es a de ás de es os a e ac os, unidos a ingenie os o expe os en odo ipo
de in en os mecánicos y au óma as, es a ez poniendo sus conocimien os y
expe iencia al se icio de la icción y el espec áculo46.
LA PROCESIÓN GENERAL: EL FASTO DEL PODER CIVIL Y ECLESIÁSTICO
La p ocesión gene al del no eno día de ies a in ensi icó la simbología ma-
iano-euca ís ica y cons i uye una pieza esencial del p og ama pues, al como
sucede en Eu opa desde la baja Edad Media y sob e odo du an e el ba oco,
la pues a en mo imien o de la imagen y su ci culación ue a del emplo su-
pone un elemen o cla e pa a ins au a su de oción en e los ieles. Además,
la p ocesión ca ego iza a la sociedad, uni icando el pode ci il, el es a us
nobilia io, las ó denes eligiosas y las au o idades ca ed alicias y episcopales.
45 IBIDEM, pp. 152 -154 .
46 Sob e la adopción de ecu sos bélicos, mecánicos y pi o écnicos en el mundo del es-
pec áculo y la ies a, éase: GÓMEZ, Consuelo. «La mode na in ención de la máquina
pi o écnica, o cómo exhibi la nue a cul u a écnica a a és del espec áculo mecáni-
co». Bulle in o Spanish Visual S udies, . 3 (2019), pp. 223-237.
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Todos des ilan o denadamen e en e el pueblo sob e el que eje cen au o idad,
con ibuyendo además a plasma cie a idea de iden idad. La imagen de las
Nie es se comp ende así como obje o de ene ación y emblema del colec i-
o social, al como ocu e en múl iples casos de la Eu opa ca ólica47 ( ig. 15).
Guiándose po el esquema de la p ocesión de Co pus, el co ejo se ab ía con
la a asca, acompañada de la «ca e a de idículas ealdades llamadas moxa i-
llas», en e las que no al a ían los enanos, gigan es en deso denada danza con
ma iologías y lo que debió se un is oso g upo ep esen ando las naciones del
mundo, compues o po pad es y niños, de apa iencia g o esca, simbolizando el
econocimien o in e nacional a la Inmaculada Concepción48. Después de es e
Fig. 15. Reco ido de la p ocesión en las ies as de 1665 sob e el plano de Se illa
del asis en e Pablo de Ola ide, 1771
47 CONSTANT, Lise. «Images mi aculeuses en mo emen : les p ocessions ma iales à B uxelles
au XVIIe siècle». En: Cul u es du spec acle ba oque: cad es, expé iences e ep ésen a ions
des solenni és eligieuses en e I alia e anciens Pays-Bas. B uselas-Roma: Ins i u His o-
ique Belge de Rome, 2019, pp. 83-101.
48 Un de allado análisis del co ejo p ocesional es el de: SANZ, Ma ía Jesús. Fies as se i-
llanas... Op. ci . pp. 187-193.
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in oi o jocoso, un an o deso denado y p o ano, se iniciaba el des ile. P ime o,
los ep esen an es de la a is oc acia nobilia ia y del pode ci il, majes uosamen e
o mados. En sus manos lle aban ci ios de ce a oja de dos lib as. P esidía el
g upo el ma qués de Villaman ique, po ando el guión que les iden i icaba y
cuyas bo las sos enían a los lados D. Juan de Saa ed a, alguacil mayo del San o
O icio y caballe o de la o den de San iago, y, al o o, D. Alonso O iz de Zúñi-
ga, ma qués de Valencina. Como alguaciles des ila on con a as de pla a D.
Miguel Maña a y Vicen elo y el alcalde mayo de la ciudad D. Alonso Ve du-
go de Albo noz49. La ec i ud ca ac e izó al selec o g upo a is oc á ico, además
de la «g a edad», «au o idad», « iqueza» y «p odigio», como se ha hecho e
pa a es e ipo de comi i as de p incipales en nume osas ies as50.
Seguía la ep esen ación de dis in as ó denes eligiosas, con sus c uces
p ocesionales de manga y comi i as de ailes y acóli os, jun o a pasos con
imágenes de sus undado es o pa onos, icamen e engalanados odos ellos,
como exigía la ocasión. En p ime luga , los me ceda ios descalzos del eci-
no con en o de San José, con la imagen de es e san o, que To e Fa án cali-
ica de «esme ada ob a de dies o a í ice». Con inuaban los mínimos con San
F ancisco de Paula icamen e es ido y el emblema de la o den, de diaman-
es, en el pecho. La Me ced Calzada discu ió po ando en andas a San Pe-
d o Nolasco, en cuyas galas ampoco al aban los b illan es. Los ailes ca -
meli as de San Albe o lle aban li ios y, sob e andas, la imagen de su pa ón,
sin duda la que hoy emos en el Buen Suceso ( ig. 16). Los agus inos se in-
clina on po la escul u a de San Nicolás, en la que no al aban es ellas y la-
zos de o o y diaman es; con inuaban los anciscanos con la imagen de su
undado , ce ando el des ile los dominicos con San o Domingo sob e andas,
luciendo capa de e ciopelo neg o y hábi o blanco bo dado de o o51.
En e los dis in os sec o es del co ejo hubo danzas, a imi ación de las del
Co pus, como la de «espadas». P esididas po la c uz del sag a io de la ca e-
d al, des ila on las c uces es an es de odas las pa oquias de la ciudad, la
he mandad de sace do es de San Ped o, los capellanes de co o, bene iciados
de la ein ena y, delan e del ono de la Vi gen, doce colegiales, los mismos
que asis ían en la ca ed al, con ci ios blancos52.
49 Comple aban las ilas a is oc á icas D. Juan de Saa ed a de Al a ado y Ne e, caballe o
de la o den de San iago y alguacil mayo del San o O icio, D. Juan Gu ié ez Tello
Maña a y Vicen elo, D. Melcho de Melo Ponce de León y D. Luis O iz de Sando al,
en e o os. Consúl ese: TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Fies as que celeb ó la iglesia
pa ochial de S. Ma ía la Blanca... Op. ci ., p. 166 .
50 GARCÍA BERNAL, Jaime. El as o público... Op. ci ., p. 399.
51 TORRE FARFÁN, Fe nando de la. Fies as que celeb ó la iglesia pa ochial de S. Ma ía
la Blanca... Op. ci ., pp. 167 -168 .
52 IBIDEM, p. 168 .
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La imagen de la Vi gen p ocesionó en un paso de umbaga, con «sus
a eos y o na o de b ocado». Iba dispues a sob e un peñasco pla eado con
g u as y lo es que imi aban el mon e Esquilino, el mismo que ep esen ó
Ma ías de A eaga en su es ampa. El es ua io de la Vi gen, con saya y man-
o blanco, bo dados con palmas pla eadas pe iladas de azul, ue egalo de la
ma quesa de Ayamon e. Tan o la Mad e como el Niño lucían co onas impe-
iales achonadas de pied as y esmal es. T as el paso de la Vi gen de las Nie-
es des ilaban o os doce colegiales con ci ios y, bajo solio de diez a ales
po ados po sace do es, una cus odia de pla a con el San ísimo sub ayando
la ín ima unión en e los concep os inmaculis a y sac amen al. To e Fa án
explica que se deseó des ila con la g an cus odia ca ed alicia de A e, que
no esul ó inalmen e ap opiada, pues su al u a imposibili aba el acceso po
la pue a p incipal del emplo53.
En el discu i del co ejo po las calles San José, Ví genes, Águilas, San
Fig. 16. ¿Juan Ma ínez Mon añés? San Albe o de Sicilia, ca. 1630-40. Escul u a en
made a polic omada. Imagen pe enecien e al an iguo con en o ca meli a de San Albe o
que p ocesionó en las ies as de 1665
53 IBIDEM, pp. 169 -170 .
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Es eban, Vid io, San Ba olomé y A che os, no al a on las casas engalana-
das con colgadu as, apices y pin u as en en anas y balcones, especialmen e
en las i iendas más dis inguidas, como las del en o no de San Ba olomé,
donde los paisajes ol ían a hace ac o de p esencia. La c ónica no desc ibe
el ico o na o de casas y plazas p incipales como las de Pila os o casa de las
águilas, pe o sí se de iene en de alla los monumen os e íme os, o a ez de
made a, elas y aplicaciones ege ales como lo es y amas, combinadas con
obje os de pla a, bo dados, pin u a y escul u as, odos ellos dispues os en la
plaza de San José, en e a la iglesia, en el desapa ecido con en o de las Ví -
genes Jus a y Ru ina, con en o de San a Ma ía de Jesús y plaza de San Ba -
olomé. En San José y San Ba olomé se e igie on abe náculos exen os de es
cue pos a iculados po salomónicas, con imágenes de la Inmaculada, sag a-
ios, abundan e pla a y icas elas. Po el con a io, los dos con en os, de las
Ví genes y San a Ma ía de Jesús, adop a on es uc u as adosadas, ocha ada
en el caso de es e úl imo, con imágenes escul ó icas de sus ad ocaciones p in-
cipales y el epe o io e íme o ya señalado. Es e úl imo se complemen ó con
un isco de co al y pe las pa a inclui la escul u a de San Juan Bau is a54.
CONSIDERACIÓN FINAL
Las ies as de San a Ma ía la Blanca de 1665 nos b indan múl iples lec u as:
unas, pa alelas a celeb aciones simila es; o as, en cambio, mues an el ca ác e
único de las mismas. Un p ime pun o de a ención es la la en e p esencia de
los magnánimos o ganizado es y, en g an medida, pa ocinado es, como ue-
on Jus ino de Ne e y el IV ma qués de Villaman ique. Apenas se ci an sus
nomb es en el la go ex o de To e Fa án. Sin emba go, las alusiones —po-
d íamos deci — subliminales se dejan sen i en oda la desc ipción.
Como en oda es i idad imbuida de concep os con a e o mis as, el ono
iun al, no de unos pocos sino de oda la g ey ca ólica, es una cons an e.
Aho a es el pueblo de Se illa, la nobleza, la Iglesia en oda su dimensión, las
au o idades, e c. los que p oclaman el log o colec i o del econocimien o de
la Concepción Inmaculada de Ma ía.
La idea de o den e enal en pe ec a co espondencia con el celes ial se
deja sen i en el ela o y se exp esa con la pa icipación de odos los es a os
y cue pos sociales. La ies a expone, como en o os abundan es casos, su ca-
ác e «democ a izado » del júbilo, la abs acción y el dis u e. La c uda ea-
lidad se ol ida po unos días.
54 IBIDEM, pp. 170 -173 . Véase, además: SANZ, Ma ía Jesús. Fies as se illanas... Op. ci .,
pp. 189-193.

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Algo que dis ingue a es os as os, comp ensible en la dinámica es i a de
la ciudad, es la es echa elación con los ya ci ados de la inaugu ación de la
iglesia del sag a io de la ca ed al en 1662 y los pos e io es po el nue o cul-
o (canonización) concedido al ey San Fe nando. Es e iden e que la magna-
nimidad, o na o y apa a o de es os úl imos supe ó a los an e io es, pe o en las
ies as de 1662 y 1665 enemos un cla o ensayo p e io a las e nandinas en
odos los ó denes. Ensayo de una sue e de «no ma es i a», palpable en las
unciones, a e ac os simbólicos y o namen ales, implicación de la u be en su
o alidad, uegos de a i icio, unión del pode ci il y eligioso y discu i p o-
cesional.
Singula es la pues a en escena de dos ad ocaciones ma ianas: la Inma-
culada, aho a celeb ada po el b e e papal que le a ec a, idea cen al de la
ies a, además de la Vi gen de las Nie es, adecuada al concep o de ‘pu eza’,
como ‘blancu a’ y ‘cando ní eo’, con espec o a la cual sob esale el empe-
ño del cabildo ca ed alicio, de Jus ino de Ne e en pa icula , de impulsa su
de oción y ga an iza su ascenso a la ca ego ía de imagen milag osa. La e-
no ación o namen al e iconog á ica de su iglesia, las sonadas unciones y,
especialmen e, la p ocesión p ocu an una especie de pe o mance, y no p e-
enden o a cosa que su o alecimien o en la opog a ía ma iana hispalense.
Como en muchos casos an e io es y pos e io es, el a e ue un ecu so
cla e y undamen al —incluso más que en ocasiones pasadas— pa a comuni-
ca las ideas del iun o de la eligión y de la Iglesia se illana, así como pa a
exp esa la g andeza y las ín ulas exhibicionis as de la a is oc acia ba oca.
Exis e conciencia de la inigualable escuela a ís ica se illana y de algunos
céleb es a is as del pasado y especialmen e del p esen e; po encima de o-
dos, Mu illo.