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«Blanquísima señora»: fiestas inmaculistas de 1665 en Santa María la Blanca de Sevilla

Herrera García, Francisco Javier

Abstract

En este trabajo analizamos distintos aspectos de las excepcionales fiestas celebradas en 1665, en la parroquia de Santa María la Blanca de Sevilla. Pretendían festejar el concepto de ‘Inmaculada Concepción de la Virgen’, así como la inauguración de la renovada parroquia. Por otra parte, procuró intensificarse el culto y la devoción a la imagen titular, Santa María de las Nieves. Reparamos en distintos elementos de aquellas celebraciones, como la arquitectura efímera y el ornato general, la propia imagen mariana, los espectáculos pirotécnicos, la procesión, la respuesta popular, los patrocinadores, etc.

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Cabildo Insular de La Palma 2020 II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (Santa Cruz de La Palma, 16-18 de julio de 2020) Libro de actas Edición de Manuel Poggio Capote y Víctor J. Hernández Correa © Del texto, los autores © De la edición: Cabildo Insular de La Palma Avenida Marítima, n. 3 38700 Santa Cruz de La Palma (Islas Canarias) © Dibujos, ilustraciones y fotografías: Los autores © Diseño de la cubierta: Alberto Fernández según el cartel de Eudaldo Lorenzo Álvarez para la Bajada de la Virgen de 1980 © Ilustraciones de la cubierta, anteportada, portadillas y colofón: Eudaldo Lorenzo Álvarez, carteles para la Bajada de la Virgen de 1980 y 1985 La publicación de este libro de actas ha contado con la colaboración altruista de Cartas Diferentes Ediciones Catalogación: Biblioteca de la Sociedad La Investigadora (Santa Cruz de La Palma) Maquetación e impresión: Imprenta Taravilla S.L. Depósito legal: TF 572-2020 ISBN: 978-84-87664-99-9 CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN (2. 2020. SANTA CRUZ DE LA PALMA) Segundo Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen: (Santa Cruz de La Palma, 16-18 de julio de 2020): libro de actas / Edición de Manuel Poggio Capote, Víctor J. Hernández Correa.— Santa Cruz de La Palma: Cabildo Insular de La Palma, 2020. 960 p. : il.; 24 cm. ISBN 978-84-87664-99-9 1. Bajada de la Virgen de las Nieves-Santa Cruz de La Palma-Congresos y asambleas. 2. Fiestas populares-España-Santa Cruz de La Palma (La Palma). 3. La Palma-Fiestas. I. Poggio Capote, Manuel, ed. II. Hernández Correa, Víctor J., ed. 394 (460.41La Palma) (063) II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN Santa Cruz de La Palma, 16-18 de julio de 2020 SECOND INTERNATIONAL CONFERENCE OF THE DESCENT OF THE VIRGIN Santa Cruz de La Palma. July 16th to 18th, 2020 COMITÉ CIENTÍFICO / SCIENTIFIC BOARD Dra. Dña. Fátima Béthencourt Pérez (Universidad de Valladolid, España) Dr. D. José Luis Crespo Fajardo (Universidad de Cuenca, Ecuador) Dra. Dña. Carmen Díaz Alayón (Universidad de La Laguna, España) Dr. D. Manuel Ferrer Muñoz (Universidad Técnica del Norte, Ecuador) Dr. D. Bernardo García Gutiérrez (Universidad Complutense de Madrid, España) Dra. Dña. Sonia Petisco Martínez (Universidad de La Laguna, España) Dr. D. Jesús Pérez Morera (Universidad de La Laguna, España) Dra. Dña. Dulce Rodríguez González (Universidad de La Laguna, España) Dr. D. Francisco José Ruiz Pérez (Universidad de Deusto, España) Dr. D. José Esteban San Juan Hernández (Instituto Universitario Andrés Bello, España) Dr. D. Werner Thomas (Universidad de Lovaina, Bélgica) COMITÉ ORGANIZADOR / ORGANIZING COMMITTEE Dña. Isabel Concepción Rodríguez (Cabildo Insular de La Palma) D. Alberto Fernández Pérez (Cartas Diferentes Ediciones) Dña. Carmen Luisa Ferris Ochoa (Cartas Diferentes Ediciones) D. Daniel Hernández Rodríguez (Foro Cívico de Santa Cruz de La Palma) Dr. D. Antonio Lorenzo Tena (Centro Asociado a la UNED de La Palma) Dña. Marta Lozano Martín (Museo Insular de La Palma) Dña. Milagros Martín Álvarez (Escuela Insular de Música de La Palma) D. Alejandro Martín Perera (Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves) Dña. Nieves Laura Pérez González (Museo Insular de La Palma) Dña. Rosa Rodríguez Pérez (Museo Insular de La Palma) Dña. Isabel Santos Gómez (Museo Insular de La Palma) SECRETARIO / SECRETARY D. Víctor J. Hernández Correa (Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma) DIRECTOR / PRESIDENT Dr. D. Manuel Poggio Capote (Cronista oficial de Santa Cruz de La Palma) COMITÉ DE HONOR / HONORARY COMMITTEE Ilmo. Sr. D. Mariano Hernández Zapata (Presidente del Cabildo Insular de La Palma) Ilma. Sra. Dña. Manuela de Armas Rodríguez (Consejera Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias) Sra. Dña. Jovita Monterrey Yanes (Consejera de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de La Palma) Rvdo. D. Antonio Hernández Hernández (Rector del Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves) Dr. D. Juan Albino Méndez Pérez (Vicerrector de Cultura, Participación Social y Campus Ofra y La Palma de la Universidad de La Laguna) Dra. Dña. María del Pino Quintana Montesdeoca (Vicerrectora de Cultura y Sociedad de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) Dra. Dña. Rosario Álvarez Martínez (Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel) Sr. D. Miguel Ángel Fernández Matrán (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, CICOP) Sr. D. Luis J. Martín Herrera (Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma) Sra. Dña. Rosa Aguado Jaubert (Real Sociedad Cosmológica) Dra. Dña. Carmen Ortiz García (Centro de Ciencias Humanas y Sociales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas) INSTITUCIONES ORGANIZADORAS / ORGANIZING INSTITUTIONS Cabildo Insular de La Palma; Museo Insular de La Palma; Universidad de La Laguna; Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Foro Cívico de Santa Cruz de La Palma; Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma; Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel; Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP). COMISIÓN DE PATRIMONIO CULTURAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN / COMMITTEE OF CULTURAL HERITAGE OF THE DESCENT OF THE VIRGIN D. José M. Jaubert Lorenzo; Dra. Dña. Elsa López Rodríguez; D. Pedro M. Rodríguez Castaños; Dr. D. Anelio Rodríguez Concepción. FORO CÍVICO DE SANTA CRUZ DE LA PALMA / SANTA CRUZ DE LA PALMA CIVIC FORUM D. Juan Cavallé Cruz; D. Juan Manuel Fernández Pérez; D. Santiago Jorge Santos; Dña. Illiní María Lemes Rodríguez; D. José Guillermo Rodríguez Escudero. REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS DE LA PALMA / ROYAL ECONOMIC SOCIETY OF FRIENDS OF LA PALMA D. José María Catalá Robert; D. Mauro Fernández Felipe; Dña. Aurora Ortega Brito. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9 SUMARIO 9 II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BAJADA DE LA VIRGEN Santa Cruz de La Palma, 16-18 de julio de 2020 SUMARIO Presentación, por Jovita Monterrey Yanes .......................................... 17 Introducción, por Manuel Poggio Capote y Víctor J. Hernández Correa ..................................................................................................... 21 I. La Virgen de las Nieves y su entorno devocional y festivo LÓPEZ GARCÍA, Juan Sebastián. La advocación de la Virgen de las Nieves en Canarias ................................................................................ 61 RODA PEÑA, José. La Virgen de las Nieves: representaciones escultóricas en Sevilla y su provincia.......................................................... 137 LÓPEZ, Elsa. El armario de la Virgen de las Nieves: símbolos y rituales .................................................................................................... 165 ARBETETA MIRA, Letizia. «Prisionera de diamante / grillos de esmeralda tiene»: notas sobre el papel de las joyas y los joyeros marianos en la fiesta barroca..................................................................... 173 II. Bajada de la Virgen de las Nieves y la fiesta barroca: traslados y devoción colectiva en la cultura occidental CAMPOS Y FERNÁNDEZ SEVILLA, F. Javier. Inventario de fiestas marianas españolas no anuales ............................................................. 207 NEELS, Rinaldo. La Procesión de la Santa Sangre en Brujas: un enfoque psicohistórico........................................................................... 321 DENSTORME, Erik van. El «Ommegang» de Bruselas (desfile procesional histórico y popular).................................................................... 345 MANUEL POGGIO CAPOTE y VÍCTOR J. HERNÁNDEZ CORREA (EDS.) Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9 10 CASTAÑO GARCÍA, Joan. Liturgia y escena en la «Festa» o «Misteri d’Elx» ..................................................................................................... 359 MARTINO ALBA, Pilar. Fiestas de la Virgen de la Salud de Algemesí, artes escénicas y religiosidad popular: simbiosis de éxito para la conservación del patrimonio inmaterial ............................................... 379 RUMBO SOLER, Albert. La Patum de Berga: salvaguarda y protección de una fiesta medieval en el siglo XXI ....................................... 403 HERRERA GARCÍA, Francisco J. «Blanquísima señora»: fiestas inmaculistas de 1665 en Santa María la Blanca de Sevilla .................. 415 GÓMEZ ARRIOLA, Ignacio. La Romería, el ciclo ritual de «La Llevada» de la Virgen de Zapopan (México), patrimonio cultural comunitario ................................................................................................ 445 FERRIS OCHOA, Carmen Luisa. Los Diablos Danzantes del Corpus Christi de Venezuela: Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ........ 455 FREIRE SORIA, Carlos Gonzalo. «Tonos del Niño» y villancicos tradicionales en la fiesta del Pase del Niño Viajero (Cuenca, Ecuador) .... 473 FLÓREZ DÁVILA, Gloria Cristina. Mamacha Candelaria: un antiguo culto mariano presente en el mundo andino ....................................... 479 CAZORLA MURILLO, Fabrizio. El Carnaval de Oruro (Bolivia): una manifestación profana en torno a la Virgen del Socavón .................. 493 MARRERO ALBERTO, Antonio. Fiestas y devociones en Chile: el Cristo de Mayo, Nuestra Señora de Andacollo y la Virgen de la Tirana...................................................................................................... 499 III. El protocolo de la Bajada de la Virgen VEGA CERNUDA, Miguel Ángel. La mariología cultural como contexto de las celebraciones lustrales de la isla de La Palma: fenomenología, documentación y contrastes ................................................... 517 RODRÍGUEZ MORALES, Carlos. Ornato callejero en las fiestas de Santa Cruz de La Palma durante el Barroco: una lectura de la Descripción de la Bajada de la Virgen de las Nieves de 1765............... 563 Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9 SUMARIO 11 BÉTHENCOURT PÉREZ, Fátima. Artificio y simulación en la fiesta barroca: sobre autómatas en la bajada de la Virgen de 1765............ 581 CHINEA CÁCERES, José Lorenzo. Las campanas de Santa Cruz de La Palma y el repique general de la Bajada de la Virgen ...................... 613 HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. Los arcos triunfales y las enramadas en La Palma: la Bajada de la Virgen y otras citas festivas ...... 653 MARTÍN HERNÁNDEZ, Alexis. Los globos aerostáticos de papel en la Bajada de la Virgen .......................................................................... 681 IV. La fiesta tradicional de la Bajada de la Virgen POGGIO CAPOTE, Manuel, LORENZO TENA, Manuel. Rito y ceremonia en la Bajada de la Virgen .............................................................. 691 CRUZ RODRÍGUEZ, Juan de la. Los traslados del trono de la Virgen de las Nieves en sus fiestas lustrales................................................... 747 CABRERA HERNÁNDEZ, Benito. El folclore de tambor y castañuelas: una reflexión en torno a la Subida del Trono Lustral ....................... 755 SUÁREZ ROSA, Mario. La Virgen y el mar: Diálogo entre el Castillo y la Nave .......................................................................................... 765 COELLO HERNÁNDEZ, Alejandro, SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, Pablo. «Ceden la fiesta a los oídos»: los sentidos del cuerpo en las loas marianas de Juan Bautista Poggio Monteverde e Isidoro Arteaga de la Guerra ........................................................................................... 773 BRITO DÍAZ, Carlos. El carro alegórico neobarroco: visión y perspectiva de la obra mariana de Antonio Rodríguez López (con la edición de los Carros de 1855 y 1915) ............................................... 791 POGGIO CAPOTE, Manuel, LORENZO TENA, Antonio. Las «bajadas» y «subidas» de José Felipe Hidalgo: entre el Carro Triunfal y la Alegoría del Barranco ........................................................................... 821 REY BRITO, Pilar, ABDO PÉREZ, Antonio. El centenario de la Danza de las Mariposas y su reposición en la Bajada de la Virgen (1895-1995) ............................................................................................ 857 MANUEL POGGIO CAPOTE y VÍCTOR J. HERNÁNDEZ CORREA (EDS.) Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 9-12, ISBN: 978-84-87664-99-9 12 RODRÍGUEZ CASTRO, Marta Luisa. «Encendido de velas en semana grande»: La Pandorga de la Bajada de la Virgen de 2000................ 865 MORÁN RODRÍGUEZ, Carlos. La elaboración de Mascarones palmeros: de la investigación al producto..................................................... 873 DARANAS VENTURA, Facundo. La Danza de Enanos como recurso económico de la Bajada de la Virgen (siglo XX) ............................... 889 MEDINA CONCEPCIÓN, Francisco. La Danza de Acróbatas y el pasodoble «Manolo», apología del candor.............................................. 909 MARRERO BARROSO, Inmaculada. El Minué de Luis Cobiella: Minué de La Palma ................................................................................... 917 APÉNDICES Programa del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen..... 939 Memoria del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen ..... 943 Conclusiones........................................................................................... 949 Carteles del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen ....... 955 Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 421 Los intereses y la especial intención subliminal del canónigo Neve saltan a la vista en la concepción del relato. Si bien en el título del libro proclama, en primer lugar, el breve de Alejandro VII sobre la Inmaculada, a continuación añade el hecho del que se siente responsable y quiere mostrar como un gran logro: la renovación del templo según los dictados de la estética vigente en la Sevilla del momento. En realidad, en la proclamación de esta empresa se centra en gran medida el texto de Torre Farfán, dando cuenta de las novedades del templo, de manera que le interesa destacar las nuevas columnas de jaspe de Antequera, las labores de yeso tallado de la bóveda, de gran delicadeza y esmero en la media naranja, el retablo mayor provisto de columnas salomónicas (fig. 5), debido a Martín Moreno e iniciado en 165712. Incluía, en el cuerpo principal, el camarín de la imagen mariana. Su ornato, en gran medida perdido, coincidiría con el habitual en los retablos barrocos de esa época. Las columnas, hoy totalmente lisas, lucían hojarasca y tarjas junto a racimos de uva. Además, en lo alto figuraba un expositor tipo «colmena», con puertas retractiles, para la exposición del Santísimo, también desaparecido. Para hacernos una idea de estos cambios, merece reproducir la descripción que nos ofrece Torre Farfán del retablo13: las colunas, que son de aquella bellísima architectura que se ha quedado con el nombre salomónico, pulidamente adornadas, entre las bueltas y convexos, de muy bien adornados pámpanos, y razimos. Su disposición es capaz de formar dentro el soberano nicho, o Tabernáculo de la Blanquissima Señora, [...]. Es todo en forma de Trono celestial, suspendido en nubes, y zelages, que ayudan tronos de ángeles, y cherubines, y todo elevado sobre un monte de Nieves, que explican la advocación de la grande Matrona, y recuerdan la maravilla Romana [...]. Sobreponese tan bella fábrica con nuevo modo de coronación, acompañada de grandezas, que razonan conformidad con las otras, en medio del cual se supone un tabernáculo compuesto de estrañesa hermosa. Es fabricado en forma de nicho, vestido de pulidas guarniciones, con la prevención de muy bien talladas puertas, que cerradas fingen la imagen de un sacramento. Estas, cuando necesitan de abrirse, es con razonable providencia, recogiéndose artificiosamente a las cavidades de adentro, con versátil disposición, para que no embaracen, ni la magestad del Trono, ni la vista del pueblo. Tampoco olvida la descripción del inexistente rico coro de caoba. Sin duda, sería Neve quien orientase la mirada del erudito clérigo, señalando con especial interés las obras que habría costeado de su peculio, si bien casi nunca cita su nombre, en señal de humildad. 12 QUILES, Fernando. Teatro de la gloria: el universo artístico de la catedral de Sevilla en el Barroco. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla: Universidad Pablo de Olavide, 2007, pp. 388-390. 13 TORRE FARFÁN, Fernando de la. Fiestas que celebró la Iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., p. 3v. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 422 EL ESQUEMA GENERAL DE LA FIESTA Las de Santa María la Blanca han de situarse en un ciclo festivo dotado de intenso barroquismo, acontecido en Sevilla entre 1662 y 1671 y que comprende, en primer lugar, las celebradas con ocasión de la inauguración del nuevo templo del Sagrario de la catedral (1662)14, las de 1665 objeto de estas líneas y las fastuosas ya citadas por el nuevo culto a san Fernando de 1671, culmen de los espectáculos sevillanos del barroco, ensayado en las dos anteriores. Todas ellas reclamaron la pluma de Torre Farfán, conservándose sus respectivos relatos impresos, de manera que constituyen un singular apartado dentro de este tipo de manifestaciones culturales en el XVII. El esquema festivo no fue ni mucho menos ideado en estos momentos, respondía a una mecánica habitual, pero sin faltar notas de especial originalidad, antes no ensayadas en esta dimensión. El pregón anunciador, las luminarias de la plaza, el ornato generalizado de calles y edificios con señaladas arquitecturas efímeras, las funciones que se suceden día a día componiendo un novenario, con música, cánticos, panegíricos, sermones, etc., así como los regocijos públicos nocturnos con fuegos artificiales y, por fin, la procesión del último día componen un esquema al que ya nos tenía habituado, en gran medida, el fasto barroco sevillano. Si bien conocemos los dos hechos citados, la bula del papa Alejandro VII y la renovación del templo, el referente simbólico de aquellas jornadas fue la exaltación de la pureza y blancura de María, como la nieve, cuyo nuevo trono (el templo renovado) contribuirá a difundir este atributo mariano de obligatoria creencia y fomentará la devoción a la Virgen de las Nieves o Santa María la Blanca, que encarna de forma especial el concepto de pureza15. Repasando en líneas generales el transcurso de la festividad, esta se inició en la tarde-noche del sábado 1 de agosto, con un lucido pregón, que recorrió las calles por las que el día 10 transcurriría la procesión que pondría punto final a los actos. Aquel pregón tuvo la particularidad de constituir toda una llamada a la ciudadanía en general. Comenzó con repique de las campanas de la Giralda, que fueron secundadas por las de parroquias y conventos. Hay que destacar el protagonismo que en todo momento tuvo la torre de la catedral, «pirámide de Sevilla», como en casi todas las celebraciones festivas 14 TORRE FARFÁN, Fernando de la. Templo panegírico, al certamen poético, que celebró la hermandad insigne del Smo. Sacramento, estrenando la grande fábrica del Sagrario nuevo de la metrópoli sevillana [...]. Sevilla: Juan Gómez de Blas, 1663. 15 TORRE FARFÁN, Fernando de la. Fiestas que celebró la Iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., pp. IIIr y v, Vv y 1r. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 423 de la ciudad, pues al sonido de sus campanas siguió su alumbrado con luminarias, de manera que —cita Torre Farfán— «jamás aquel admirable edificio se vio tan frecuentado de luzes, aunque siempre se halla tan rodeado de estrellas». Incluso la escultura de la fe o veleta, mejor conocida como el Giraldillo, fue provista de una gran tea encendida16. Jóvenes con clarines, vestidos con «vaqueros» de damasco, a tono con las colgaduras de la plaza, recorrieron la ruta preestablecida, iluminándose con faroles y luminarias todo el recorrido. Aquella noche, los fuegos artificiales y máquinas pirotécnicas exaltaron los ánimos de la colectividad en la explanada dispuesta en el exterior de la puerta de La Carne, donde había incluso un montículo idóneo para simular un volcán (fig. 6). Como no podía ser de otro modo, los fastuosos oficios sucedidos en los siguientes días fueron la ocasión para reunir a algunos de los más avezados sermonistas, que despacharon su oratoria aludiendo al concepto de ‘inmaculada pureza de María’ y a toda suerte de justificaciones teológicas y bíblicas. Comenzó D. Pedro Francisco Levanto, arcediano de Reina de dignidad catedralicia y capellán de su majestad. Le siguieron fray Antonio de Vergara, lector de teología del real convento de San Pablo, fray Juan del Castillo, lector jubilado de la orden franciscana, fray Francisco de Burgos, definidor general y padre de la provincia agustina, fray Pedro de León, prior del convento del Carmen y examinador sinodal del arzobispado, fray Francisco Fregoso, definidor provincial de la orden de la Merced, fray Sebastián Bejarano, lector jubilado de la orden mínima de San Francisco de Paula, fray Antonio de la Madre de Dios, de la orden mercedaria, quien se ocuparía de una oración panegírica, y por último, D. Pedro Blanco Infante, prebendado de la Santa Iglesia17. La primera de las funciones tuvo especial relevancia, siendo celebrada por el cabildo de la catedral y contando con la presencia de numerosos canónigos, colegiales y el coro que interpretó villancicos. Todo el espléndido aparato acostumbrado en el templo mayor de Sevilla fue trasladado a la pequeña iglesia mariana, adornándose los altares con el terno reservado a la octava de la Inmaculada en la catedral, no faltaron los «cantorcicos» o «seises» interpretando sus danzas, vestidos para la ocasión con sus «vaqueros» azules y plateados. El artilugio más atractivo debió ser la nube instalada en el crucero, en la media naranja, que en el transcurso de la celebración se abrió en sus 16 IBIDEM, pp. 6v y 14v. 17 Sobre los contenidos e ideas teológicas de estos sermones, en todos ellos se alude a la pureza de la Virgen, la simbología de la Nieve, el templo de Santa María la Blanca como nuevo trono mariano, la Virgen como arca que trae la salvación, etc. Véase al respecto: GARCÍA BERNAL, Jaime. «Murillo y la fiesta sagrada». En: Murillo ante su IV centenario: perspectivas historiográficas y culturales. Sevilla: Universidad de Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla, 2019, pp. 159-166, en especial, pp. 163-166. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 424 tres partes, derramando, una de ellas, flores, otra, pajarillos y cédulas impresas con poesías, y el tramo central derramó una lluvia de «agua de olor» que cayó sobre los congregados. Transcribimos un fragmento de aquellos versos: Oy llueve el cielo alegría, y es que la gloria está franca al candor de tan gran día, porque muestra el sol más blanca la pureza de María. La nube, que planta breve, vio el cuidado del profeta, oy blancas ternezas llueve: por agosto, que discreta es la frialdad de la nieve! De menor espectacularidad fueron los siguientes oficios, en los que no faltaron la música, las oraciones y los villancicos. Por fin, el penúltimo día volvieron a repetirse los fuegos artificiales nocturnos y, como conclusión a tales fiestas, la magna procesión de la última jornada, con representación de la nobleza, autoridades civiles y eclesiásticas, órdenes religiosas, el cabildo catedralicio, etcétera. Aquí se volvió a poner en relación el concepto ‘Inmaculado de María’, primer sagrario de Cristo, con el discurso sacramental, de manera que después de la imagen mariana procesionó el Santísimo18. LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES O SANTA MARÍA LA BLANCA La actual imagen de candelero de Santa María la Blanca (fig. 7) nada tiene que ver con la que protagonizó la fiesta de 1665, tratándose de una obra debida al escultor murciano Leoncio Baglietto González (1820-1891), estrenada en 1864 y cuya sustitución se debió al estado de deterioro de la primitiva imagen, a la que se le pierde la pista desde entonces19. Únicamente conservamos un grabado de la misma, obra de Matías de Arteaga, que la representa ricamente vestida con saya o basquiña acampanada, manto que cubre los brazos y cofia abultada por el peinado de rodetes laterales, según la moda cortesana de la segunda mitad del XVI20 (fig. 8). Lástima de la desaparición de la 18 Una sucinta relación de los actos la ofreció: SERRANO Y ORTEGA, Manuel. Glorias sevillanas: noticia histórica de la devoción y culto que la [...] ciudad de Sevilla ha profesado a la Inmaculada Concepción [...]. Sevilla: Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, 2004, pp. 541-548. 19 JIMÉNEZ SAMPEDRO, Rafael. «La Virgen de las Nieves, obra de Leoncio Baglietto». Boletín de las cofradías de Sevilla, n. 727 (2019), pp. 616-617. 20 SÁNCHEZ RICO, J. I., BEJARANO RUIZ, A., ROMANOV LÓPEZ-ALFONSO, J. «Imago Mariae»: el arte de vestir vírgenes. Sevilla: Jirones de Azul, 2015, pp. 42-43. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 425 Fig. 5. Martín Moreno. Retablo mayor de Santa María la Blanca, después de 1657 Fig. 6. Detalle del entorno de Santa María la Blanca, con la plaza de la iglesia y explanada de la puerta de La Carne. Plano de Sevilla del asistente Pablo de Olavide, 1771 Fig. 7. Leoncio Baglietto González. Nuestra Señora de las Nieves, ca. 1864. Iglesia de Santa María la Blanca Fig. 8. Matías de Arteaga. Santa María la Blanca de Sevilla. Grabado, 1665. Fotografía de Juan Carlos Martínez Amores FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 426 que debió ser una imagen escultórica bajomedieval, quizás entronizada en el templo por los capitulares de la catedral, cuando en 1391 recibieron la sinagoga hebrea para convertirla en capilla catedralicia, tal como afirmó Ortiz de Zúñiga21. Hasta avanzado el XVIII siguió siendo una talla completa, como consta todavía en 1733, cuando participó en una procesión de la Hermandad Sacramental de su propio templo, señalando los cofrades las dificultades para encajarle el vestido «por la hechura de Nuestra Señora de las Nieves y tener esta Señora el niño de firme sin poderse quitar»22. Sin embargo, las modas, la necesidad de vestirla con mayor empaque y, quizás, los deseos de incrementar su altura motivarían que fuera mutilada y adaptada a un candelero, hecho que pudo tener lugar en un taller del convento de San Leandro en 1791, como cita Falcón23. Poco antes de su definitiva desaparición, José Alonso Morgado la conoció convertida en un candelero, con la imagen, sin duda, fragmentada por la mitad de su cuerpo, declarando estar constituida «de una especie de armazón de lienzo, a que vulgarmente se llama candelero»24, una especie de candelero adecentado o maniquí. La costumbre de arropar imágenes se remonta a la plena Edad Media, como es el caso de la Virgen de los Reyes en Sevilla, un maniquí pensado para ser engalanado con ricas prendas. La eclosión de las vírgenes de candelero, apropiadas para ser ataviadas según la moda cortesana, se produce en la segunda mitad del siglo XVI. Esta práctica se vería intensificada en los siglos del barroco25. Singular es el caso de esculturas talladas de cuerpo entero, como era la de las Nieves de Sevilla, la del Soterraño de la parroquia de San Nicolás o incluso las vírgenes canarias de las Nieves en La Palma, Candelaria en Tenerife o del Pino en Gran Canaria, cuya creciente devoción, necesidad de exhibir las donaciones de joyas y vestidos, búsqueda de expresividad, impacto, etc. llevarían a la ocultación de las imágenes originales por ampulosas y ricas prendas, tal como hoy siguen distinguiéndose. No vamos a entrar en la cuestión del sentido sobrenatural que adquieren muchas de estas imágenes ni en su carácter mirífico, que reclama rico ornato —ya sean telas 21 Dato tomado del trabajo que figura en esta misma obra: RODA PEÑA, José. «La Virgen de las Nieves: representaciones escultóricas en Sevilla y su provincia». Conferencia plenaria presentada en el II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (Santa Cruz de La Palma, 2020). Agradecemos al autor que nos haya permitido consultar su texto. Véase también en el presente libro de actas. 22 ROMERO MENSAQUE, Carlos José. «Religiosidad eucarística y devoción mariana: la procesión del Corpus y Nuestra Señora de las Nieves de Santa María la Blanca en 1733». Boletín de las cofradías de Sevilla, n. 462 (1997), p. 59. 23 FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro. La iglesia de Santa María la Blanca... Op. cit., p. 110. 24 ALONSO MORGADO, José. «La imagen de Nuestra Señora de las Nieves generalmente llamada Santa María la Blanca, titular de su iglesia parroquial en Sevilla». En: Sevilla Mariana. Sevilla: Imprenta y Librería del Salvador, 1882, v. III, p. 87. 25 SÁNCHEZ RICO, J. I., BEJARANO RUIZ, A., ROMANOV LÓPEZ-ALFONSO, J. Op. cit., pp. 39-47. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 427 bordadas, plata, joyas, piedras preciosas y perlas, etc.—, creencia subrayada desde Bizancio26. En todas ellas se harían evidentes las dificultades para encajar las prendas, habida cuenta de la necesidad de adaptarlas al Niño, sustituido en el caso de la patrona de La Palma (fig. 9), y las propias manos, añadidas en la mayoría de los casos. En muchas vírgenes europeas que experimentan el mismo proceso a finales del XV o a lo largo del XVI —es decir, el recubrimiento de las primitivas esculturas o maniquíes góticos e incluso románicos—, se observan los mismos inconvenientes, resueltos en muchos casos mediante la ocultación de la totalidad del cuerpo, extremidades incluidas, bajo las basquiñas o sayas que las enfundan por completo, salvo los rostros de la Madre y el Niño. El Atlas Marianus del jesuita Wilhelm Gumppenberg nos ofrece un repertorio de estampas con múltiples vírgenes que muestran esta característica, sin que parezca originar limitación de carácter devocional ni de percepción cercana de la imagen ni sus valores espirituales. Es el caso de célebres advocaciones marianas repartidas por toda Europa occidental, como la Virgen de Loreto, de Puy, de Myans, de Messina, de Tongre, de Zell (fig. 10), de Monte Berico, de Liesse, de Rocamador, de Loreto de Alvitas, etcétera27. En todas ellas llama la atención la ausencia de manos; si acaso, a lo sumo, una del Niño en actitud de bendecir. Es un rasgo que en la España de los siglos XVI-XVII se interpretaría como antinatural. Quizás, a finales del XV o durante el XVI, pudo ocurrir lo mismo con algunas de nuestras vírgenes, como es el caso de la sevillana de las Nieves. Carecemos de datos que señalen el momento en el que estas imágenes fueron provistas de nuevas manos, postizas, sobresaliendo de la vestimenta. Esta particularidad llamó la atención de uno de los sermonistas citados, el primero en intervenir, Pedro Francisco Levanto, arcediano de Reina de la Catedral hispalense. Para el retórico orador, mucho más que otras vírgenes, la de Santa María la Blanca era «la más viva imagen de la bondad infinita», justificando tanta y desmedida bondad por el hecho de poseer cuatro manos, 26 El tema lo tratan: FREEDBERG, David. El poder de las imágenes: estudios sobre la historia y teoría de la respuesta. Madrid: Cátedra, 2011, pp. 139-148; SANSTERRE, Jean Marie. «Miracles et images: les relations entre l’image et le prototype céleste d’après quel que srécits des Xe-XIIIe siècles». En: La performance des images. Bruselas: Université de Bruxelles, 2010, pp. 47-84, en especial, pp. 82-83. 27 Las ediciones del Atlas Marianus de Gumppenberg se suceden desde las primeras, más breves, de 1655, 1657 y 1659 (esta última en edición bilingüe latín-alemán), hasta la definitiva y más extensa de 1672. Véase: BALZAMO, N., CHRISTIN, O., FLÜCKIGER, F. (eds.). L’Atlas Marianus de Wilhelm Gumppengerg. Neuchâtel: Alphil, 2015; de las vírgenes citadas, véanse las pp. 55-62, 97-100, 125-134, 224-229, 332-335, 391-395 y 492-494. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 428 dos ocultas en la escultura original y otras dos postizas, añadidas en tiempo indeterminado, cuando comenzó a ser revestida28: Quatro manos tiene, devotos fieles. Quatro manos juega la Reyna Soberana María en su Imagen de Santa María la Blanca. Me alegra, enternece, y llena de confiança el coraçón, saber, publicar, repetir, y desentrañar tan dulce noticia. Fue en su principio, y es, toda de hermosa talla: añadiola el arte brillante, y vistosa de belleza en el fino oro, y vivos colores. Traçó la devoción después (quién sabrá de tanta antigüedad en qué tiempo?) para lograr empleos de riqueza, en vestidos varios semejantes al de aora, añadir a su hermosura más grandeza, y mayor magestad, vistiendo el Santo cuerpo de sobrepuestos bordados, y telas. Huvieron de quedar escondidas sus dos antiguas manos, y labrarse otras dos manos de nuevo, para la perfecta composición en la mudança, que son las que se ven, se miran, se besan, y se adoran. Apurando su barroca imaginación, Levanto fundamenta en tantas manos —además de una tercera también añadida al Niño— la multitud de dones y gracias que provee tan magnífica Señora y su Hijo. Por si fuera poco, llega a distinguir entre las manos visibles que sobresalen de su vestuario, provisoras de bondades tangibles o materiales, y las ocultas, que otorgan gracias de naturaleza espiritual, invisibles, como las propias extremidades marianas. También en el archipiélago canario, algunas vírgenes, como las Nieves, Candelaria (la original), del Pino, etc., fueron dotadas de manos postizas con objeto de proveer de mayor grado de naturalismo y facilitar la comunicación con el fiel. Al contrario de lo que indicamos respecto de ciertas vírgenes europeas, las manos de la imagen se revelan del todo imprescindibles pues no sólo otorgan favores, sino que reciben y asumen las peticiones o demandas de auxilio de los creyentes. De forma parecida al sermón de Levanto lo expone un texto barroco dedicado a las devociones marianas canarias, el de fray Diego Henríquez; en él encontramos múltiples ejemplos de solicitud de ayuda ante una calamidad, desgracia o enfermedad, poniendo los devotos, figuradamente en manos de la Señora, la solicitud de auxilio y la confianza en el buen fin. Así lo relata en referencia al clérigo palmero D. Juan Méndez quien, de viaje a la península, fue apresado por corsarios turcos y llevado a Argel, de manera que «imposibilitado de medios para redimirse, recurrió a la Protectora de su Ysla, puso en las manos de su poderosa clemencia su angustiado corazón, encomendó su necessidad a esta Señora de las Nieves, en quien tuvo firme la esperanza de su remedio». De la majorera Virgen de la Peña señala Henríquez: «Nunca han estado ociossas sus preciosissimas y generosas manos, sí siempre oficiosas, y exercitadas en sus liberales mercedes no solo 28 TORRE FARFÁN, Fernando. Fiestas que celebró la iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., p. 44v. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 429 a los naturales de aquella Isla, pero a quantos invocan su nombre, e imploran su favor»; así ocurrió con Margarita de Franquis, cuyo pequeño hijo enfermó de gravedad y su ruego «pussolo con verdadero fervor, y fe en las manos, y protección desta celestial Señora», que, acto seguido, proveyó de salud. Ni mucho menos olvida referir las dadivosas manos de la grancanaria Virgen del Pino, expresado en el caso del capitán Manuel Ruiz, cuya pequeña hija fue cautiva por argelinos y liberada felizmente después de haberla encomendado a Nuestra Señora del Pino, siendo todo su consuelo «averla puesto en sus manos»; al igual que declara sobre ocho pescadores que en la costa africana escaparon milagrosamente de los turcos después de poner «sus vidas en manos desta poderosa, y graciossissima Reyna»29. El valor retórico, además de ingredientes imprescindibles a la devoción, llevaría a la provisión de manos supletorias y otros postizos a las viejas imágenes medievales, estéticamente no admisibles a la espiritualidad contrarreformista, convertidas así en auténticos artefactos polimatéricos, al servicio de la devoción, tal como podemos observar en el grabado de Arteaga para las Nieves sevillana. EL ORNATO INMEDIATO AL TEMPLO: GALAS Y ARTE PRIVADO A LOS OJOS DEL PUEBLO Como toda fiesta, el espacio de la ciudad, calles y plazas, es centro imprescindible de las celebraciones y lugar de persuasión para los fieles. A pesar de ensayos anteriores, la novedad de esta celebración es que el centro neurálgico de la misma es la plaza situada al frente y a un lado de la iglesia y no la plaza festiva por excelencia de la ciudad, la de San Francisco. La imagen recibe máxima atención, tanto en la selección de cuadros, pinturas y esculturas, como de objetos suntuarios y simbología. Lo que aquí se ensaya, bajo la guía de la exaltación del concepto de la ‘Inmaculada Concepción’, es la extroversión o salida al exterior del mundo reservado y privativo de los interiores. Maravillas artísticas y riquezas materiales franquearon los gruesos muros de la catedral, iglesias y palacios nobiliarios, para ser expuestos a los ojos de la colectividad, para surtir efecto persuasor que intensificara el concepto de ‘pureza mariano’ y dejara constancia de su carácter trascendente. La creación artística y la importancia dada a la producción de obras exprofeso, tanto en 29 HENRÍQUEZ, Fray Diego. Verdadera fortuna De las canarias: Y breue noticia De la milagrosa Imagen de nra. señora del Pino de Gran Canaria, 1714. Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2014, pp. 106, 135, 151, 262 y 267. Agradezco a mi colega el Dr. Carlos Rodríguez Morales que me pusiera al tanto de estos ejemplos. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 430 el interior del templo como en el exterior, adquieren una dimensión que convierte a los artistas, en especial a Murillo, en intérpretes privilegiados de la divinidad y de la relación de Dios y su comunidad, como ha explicado García Bernal en otros casos parecidos30. El ornato de la plaza —con sus estructuras a modo de retablos con altares, tribunas en lo alto, pensados para imágenes y símbolos, las colgaduras, faroles y, especialmente, las pinturas que engalanan tales estructuras, además de los balcones y ventanas de casas particulares y la fachada del propio templo— ha sido detallado ya por múltiples autores siguiendo lo visualizado por Torre Farfán31. Si acaso, destacaremos algunos aspectos que —creemos— no han recibido demasiada atención. En primer lugar, en conjunto, la irregular plaza quedaba configurada como un trasunto de gloria o espacio netamente sacralizado, rodeado de altos postes o «pinos» con banderolas, cerrado por dos arcos de triunfo que daban a la calle San José y puerta de La Carne, con una galería también a modo de triple vano triunfal entre la esquina del frente de la iglesia y la casa del marqués de Villamanrique, todo ello, unido a los paramentos de este último palacio y otras casas revestidas de colgaduras y jalonadas por abundantes pinturas. La densa iconografía inmaculista y eucarística era constante, asociada a la Iglesia sevillana, cuyos símbolos y algunos de sus santos no faltaron. Este era el epicentro majestuoso y culminante de la celebración, expresión de la implicación de la ciudad y de sus más altas instancias eclesiásticas en la obtención del breve. A pesar de que en algunas reconstrucciones recientes se dota a estas estructuras de una apariencia clara de retablos —con sus calles, cuerpos, columnas salomónicas, remates, cornisas, frontones curvos, tabernáculos, etc.—, hemos de pensar en el carácter efímero e ilusionista de las mismas, alejado de la imagen de los habituales retablos de madera dorados. La madera fue importante y problemática su obtención, pues en aquel momento los almacenes de Cádiz y Sevilla no se hallaban muy bien abastecidos de pino de Segura o de Flandes. Sin embargo, los comitentes lograron solventar la dificultad y se proveyeron con creces de esta materia prima, no tanto para procurar los acabados de los retablos y arcos de la plaza, sino para 30 GARCÍA BERNAL, Jaime. El fasto público en la España de los Austrias. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2006, pp. 518-520. 31 SERRANO Y ORTEGA, Manuel. Glorias sevillanas... Op. cit., pp. 541-543; BERNALES BALLESTEROS, Jorge. Op. cit., pp. 45-63; SANZ, M. Jesús. Fiestas sevillanas de la Inmaculada Concepción en el siglo XVII: el sentido de la celebración y su repercusión exterior. Sevilla: Universidad de Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla, 2008, pp. 181-186; FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro. La iglesia de Santa María la Blanca... Op. cit., p. 105; WUNDER, Amanda. Baroque Sevilla: Sacred art in a century of crisis. University Park: The Pennsylvania State University Press, 2017, pp. 45-72. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 437 LOS FUEGOS ARTIFICIALES Y LA ESTRUENDOSA PROCLAMACIÓN DEL FERVOR MARIANO No puede descuidarse esta faceta festiva que acontece al anochecer como preámbulo de posteriores actos o como culminación de los mismos. La situación de Santa María la Blanca, inmediata a la puerta de La Carne, con una explanada extramuros y un pequeño montículo en frente, tal como muestra el plano de Olavide de 1771, era idónea para ubicar los espectáculos pirotécnicos alejados del caserío. Después del pregón del 1 de agosto, dio comienzo el espectáculo con el rellano iluminado por toneles de brea con combustible, que alumbraron todo el espacio. Parece que los voladores o cohetes no fueron los acostumbrados por el reparo de que alguno cayera sobre las velas que protegían la plaza y calles inmediatas, con el riesgo de incendio previsible. Así pues, estos se lanzaron guiados por cuerdas que culminaban en los miradores de las casas cercanas. Hubo sierpes o buscapiés, que discurrían por el suelo, causando el trepidar y el regocijo del abundante público. Sobre el montículo se simuló una batalla, provocada por el choque de cohetes lanzados intencionadamente para impactarse. Un globo encendido de muchos artificios finalizaba en gran estruendo, aparentando un volcán, y no faltó un castillo, también plagado de pirotecnia, sobre el que una serpiente de siete cabezas batía sus alas, de manera que —cita Torre Farfán— «esta mole comenzó a arder desde sus cimientos, con tal demostración, que pareció que nuevamente estremecía, encelando las pesadumbres del Etna»44. Posiblemente, los artilleros y especialistas en pirotecnia militar, relacionados con la Real Fábrica de Artillería del inmediato barrio de San Bernardo, tendrían que ver con tales artefactos incendiarios cuyo combustible era la pólvora. Después de la oración panegírica del octavo día de cultos, tuvo lugar otro espectáculo pirotécnico en la misma explanada con los mismos recursos de cohetes elevados con cuerdas para controlar su ascenso, culebras y buscapiés terrestres; pero la espectacularidad y simbología se incrementó respecto de la sesión anterior con vistosos aparatos, dignos de ser admirados antes de inflamarse. Finalizado el repique general de campanas, otra vez iniciado en la Giralda, todas las plazas de la ciudad se iluminaron con hogueras y, en la explanada extramuros a la puerta de La Carne, una escuadra de bastoneros, acompañados de clarines y chirimías, desfilaron disfrazados de llamas lanzando «de los estremos de los bastones [...] penachos continuos de llamas, a cuya luz brillaba su adorno», alejando a la multitud del centro de la gran plaza. Todo estuvo precedido, otra vez, del brillante espectáculo bélico de los cohetes contra cohetes, finalizando en gran estruendo volcánico. Uno de los apa- 44 TORRE FARFÁN, Fernando de la. Fiestas que celebró la iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., pp. 15v-16r. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 438 ratos más llamativos y «extraños» fue el pelícano suspendido en el cielo, sobre el cual brillaba el astro solar. Del pecho ensangrentado del ave partían llamas, que simulaban su sangre, junto a fogonazos dorados del sol, todo finalmente consumido de forma escandalosa, enfatizando el simbolismo eucarístico. Por último, un «gran edificio en forma de árbol con sus ramas» cerró el espectáculo. En la muestra encontraron asiento todas las tipologías pirotécnicas en uso: ruedas giratorias de diferentes colores, cohetes, llamas flameantes... Para poner fin, de la cima partió «un monte de rayos que se desvaneció en continuos truenos [...] perpetuo volcán que sirvió de hermosura», concluyendo así la sesión. La plaza de la iglesia no recibió menos atención lumínica: a los veinticuatro faroles de media vara de alto (42 cm) que la iluminaban todas las noches, se sumaron las hachas blancas dispuestas en ventanas y balcones de las casas principales y antorchas en el resto de ventanas, mientras que el altar principal, con el cuadro de la Inmaculada de Murillo, deslumbraba a la luz de dos faroles de plata45. La luz, el fuego y el estruendo de las máquinas provistas de ingeniosos artificios finalmente consumidos constituirían un poderoso atractivo que haría inolvidables aquellos festejos. No hemos de descuidar la tecnología que hizo posible esos castillos con fuegos, las batallas de cohetes, la sierpe que bate sus alas, el pelícano y el sol suspendidos del cielo que arrojan llamas y rayos, el árbol cuyas ramas ofrecen variados artilugios incendiarios, etc. Como adelanté, los artilleros, polvoristas, vinculados a la fábrica de artillería, debieron estar detrás de estos artefactos, unidos a ingenieros o expertos en todo tipo de inventos mecánicos y autómatas, esta vez poniendo sus conocimientos y experiencia al servicio de la ficción y el espectáculo46. LA PROCESIÓN GENERAL: EL FASTO DEL PODER CIVIL Y ECLESIÁSTICO La procesión general del noveno día de fiesta intensificó la simbología mariano-eucarística y constituye una pieza esencial del programa pues, tal como sucede en Europa desde la baja Edad Media y sobre todo durante el barroco, la puesta en movimiento de la imagen y su circulación fuera del templo supone un elemento clave para instaurar su devoción entre los fieles. Además, la procesión categoriza a la sociedad, unificando el poder civil, el estatus nobiliario, las órdenes religiosas y las autoridades catedralicias y episcopales. 45 IBIDEM, pp. 152v-154r. 46 Sobre la adopción de recursos bélicos, mecánicos y pirotécnicos en el mundo del espectáculo y la fiesta, véase: GÓMEZ, Consuelo. «La moderna invención de la máquina pirotécnica, o cómo exhibir la nueva cultura técnica a través del espectáculo mecánico». Bulletin of Spanish Visual Studies, v. 3 (2019), pp. 223-237. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 439 Todos desfilan ordenadamente entre el pueblo sobre el que ejercen autoridad, contribuyendo además a plasmar cierta idea de identidad. La imagen de las Nieves se comprende así como objeto de veneración y emblema del colectivo social, tal como ocurre en múltiples casos de la Europa católica47 (fig. 15). Guiándose por el esquema de la procesión de Corpus, el cortejo se abría con la tarasca, acompañada de la «caterva de ridículas fealdades llamadas moxarillas», entre las que no faltarían los enanos, gigantes en desordenada danza con mariologías y lo que debió ser un vistoso grupo representando las naciones del mundo, compuesto por padres y niños, de apariencia grotesca, simbolizando el reconocimiento internacional a la Inmaculada Concepción48. Después de este Fig. 15. Recorrido de la procesión en las fiestas de 1665 sobre el plano de Sevilla del asistente Pablo de Olavide, 1771 47 CONSTANT, Lise. «Images miraculeuses en movement: les processions mariales à Bruxelles au XVIIe siècle». En: Cultures du spectacle baroque: cadres, expériences et représentations des solennités religieuses entre Italia et anciens Pays-Bas. Bruselas-Roma: Institut Historique Belge de Rome, 2019, pp. 83-101. 48 Un detallado análisis del cortejo procesional es el de: SANZ, María Jesús. Fiestas sevillanas... Op. cit. pp. 187-193. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 440 introito jocoso, un tanto desordenado y profano, se iniciaba el desfile. Primero, los representantes de la aristocracia nobiliaria y del poder civil, majestuosamente formados. En sus manos llevaban cirios de cera roja de dos libras. Presidía el grupo el marqués de Villamanrique, portando el guión que les identificaba y cuyas borlas sostenían a los lados D. Juan de Saavedra, alguacil mayor del Santo Oficio y caballero de la orden de Santiago, y, al otro, D. Alonso Ortiz de Zúñiga, marqués de Valencina. Como alguaciles desfilaron con varas de plata D. Miguel Mañara y Vicentelo y el alcalde mayor de la ciudad D. Alonso Verdugo de Albornoz49. La rectitud caracterizó al selecto grupo aristocrático, además de la «gravedad», «autoridad», «riqueza» y «prodigio», como se ha hecho ver para este tipo de comitivas de principales en numerosas fiestas50. Seguía la representación de distintas órdenes religiosas, con sus cruces procesionales de manga y comitivas de frailes y acólitos, junto a pasos con imágenes de sus fundadores o patronos, ricamente engalanados todos ellos, como exigía la ocasión. En primer lugar, los mercedarios descalzos del vecino convento de San José, con la imagen de este santo, que Torre Farfán califica de «esmerada obra de diestro artífice». Continuaban los mínimos con San Francisco de Paula ricamente vestido y el emblema de la orden, de diamantes, en el pecho. La Merced Calzada discurrió portando en andas a San Pedro Nolasco, en cuyas galas tampoco faltaban los brillantes. Los frailes carmelitas de San Alberto llevaban lirios y, sobre andas, la imagen de su patrón, sin duda la que hoy vemos en el Buen Suceso (fig. 16). Los agustinos se inclinaron por la escultura de San Nicolás, en la que no faltaban estrellas y lazos de oro y diamantes; continuaban los franciscanos con la imagen de su fundador, cerrando el desfile los dominicos con Santo Domingo sobre andas, luciendo capa de terciopelo negro y hábito blanco bordado de oro51. Entre los distintos sectores del cortejo hubo danzas, a imitación de las del Corpus, como la de «espadas». Presididas por la cruz del sagrario de la catedral, desfilaron las cruces restantes de todas las parroquias de la ciudad, la hermandad de sacerdotes de San Pedro, los capellanes de coro, beneficiados de la veintena y, delante del trono de la Virgen, doce colegiales, los mismos que asistían en la catedral, con cirios blancos52. 49 Completaban las filas aristocráticas D. Juan de Saavedra de Alvarado y Neve, caballero de la orden de Santiago y alguacil mayor del Santo Oficio, D. Juan Gutiérrez Tello Mañara y Vicentelo, D. Melchor de Melo Ponce de León y D. Luis Ortiz de Sandoval, entre otros. Consúltese: TORRE FARFÁN, Fernando de la. Fiestas que celebró la iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., p. 166v. 50 GARCÍA BERNAL, Jaime. El fasto público... Op. cit., p. 399. 51 TORRE FARFÁN, Fernando de la. Fiestas que celebró la iglesia parrochial de S. María la Blanca... Op. cit., pp. 167r-168r. 52 IBIDEM, p. 168v. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 441 La imagen de la Virgen procesionó en un paso de tumbaga, con «sus arreos y ornato de brocado». Iba dispuesta sobre un peñasco plateado con grutas y flores que imitaban el monte Esquilino, el mismo que representó Matías de Arteaga en su estampa. El vestuario de la Virgen, con saya y man- to blanco, bordados con palmas plateadas perfiladas de azul, fue regalo de la marquesa de Ayamonte. Tanto la Madre como el Niño lucían coronas imperiales tachonadas de piedras y esmaltes. Tras el paso de la Virgen de las Nieves desfilaban otros doce colegiales con cirios y, bajo solio de diez varales portados por sacerdotes, una custodia de plata con el Santísimo subrayando la íntima unión entre los conceptos inmaculista y sacramental. Torre Farfán explica que se deseó desfilar con la gran custodia catedralicia de Arfe, que no resultó finalmente apropiada, pues su altura imposibilitaba el acceso por la puerta principal del templo53. En el discurrir del cortejo por las calles San José, Vírgenes, Águilas, San Fig. 16. ¿Juan Martínez Montañés? San Alberto de Sicilia, ca. 1630-40. Escultura en madera policromada. Imagen perteneciente al antiguo convento carmelita de San Alberto que procesionó en las fiestas de 1665 53 IBIDEM, pp. 169r-170r. FRANCISCO JAVIER HERRERA GARCÍA Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 442 Esteban, Vidrio, San Bartolomé y Archeros, no faltaron las casas engalanadas con colgaduras, tapices y pinturas en ventanas y balcones, especialmente en las viviendas más distinguidas, como las del entorno de San Bartolomé, donde los paisajes volvían a hacer acto de presencia. La crónica no describe el rico ornato de casas y plazas principales como las de Pilatos o casa de las águilas, pero sí se detiene en detallar los monumentos efímeros, otra vez de madera, telas y aplicaciones vegetales como flores y ramas, combinadas con objetos de plata, bordados, pintura y esculturas, todos ellos dispuestos en la plaza de San José, frente a la iglesia, en el desaparecido convento de las Vírgenes Justa y Rufina, convento de Santa María de Jesús y plaza de San Bartolomé. En San José y San Bartolomé se erigieron tabernáculos exentos de tres cuerpos articulados por salomónicas, con imágenes de la Inmaculada, sagrarios, abundante plata y ricas telas. Por el contrario, los dos conventos, de las Vírgenes y Santa María de Jesús, adoptaron estructuras adosadas, ochavada en el caso de este último, con imágenes escultóricas de sus advocaciones principales y el repertorio efímero ya señalado. Este último se complementó con un risco de coral y perlas para incluir la escultura de San Juan Bautista54. CONSIDERACIÓN FINAL Las fiestas de Santa María la Blanca de 1665 nos brindan múltiples lecturas: unas, paralelas a celebraciones similares; otras, en cambio, muestran el carácter único de las mismas. Un primer punto de atención es la latente presencia de los magnánimos organizadores y, en gran medida, patrocinadores, como fueron Justino de Neve y el IV marqués de Villamanrique. Apenas se citan sus nombres en el largo texto de Torre Farfán. Sin embargo, las alusiones —podríamos decir— subliminales se dejan sentir en toda la descripción. Como en toda festividad imbuida de conceptos contrarreformistas, el tono triunfal, no de unos pocos sino de toda la grey católica, es una constante. Ahora es el pueblo de Sevilla, la nobleza, la Iglesia en toda su dimensión, las autoridades, etc. los que proclaman el logro colectivo del reconocimiento de la Concepción Inmaculada de María. La idea de orden terrenal en perfecta correspondencia con el celestial se deja sentir en el relato y se expresa con la participación de todos los estratos y cuerpos sociales. La fiesta expone, como en otros abundantes casos, su carácter «democratizador» del júbilo, la abstracción y el disfrute. La cruda realidad se olvida por unos días. 54 IBIDEM, pp. 170v-173v. Véase, además: SANZ, María Jesús. Fiestas sevillanas... Op. cit., pp. 189-193. Actas del II Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen (2020), pp. 415-443, ISBN: 978-84-87664-99-9 «BLANQUÍSIMA SEÑORA»: FIESTAS INMACULISTAS DE 1665... 443 Algo que distingue a estos fastos, comprensible en la dinámica festiva de la ciudad, es la estrecha relación con los ya citados de la inauguración de la iglesia del sagrario de la catedral en 1662 y los posteriores por el nuevo cul- to (canonización) concedido al rey San Fernando. Es evidente que la magnanimidad, ornato y aparato de estos últimos superó a los anteriores, pero en las fiestas de 1662 y 1665 tenemos un claro ensayo previo a las fernandinas en todos los órdenes. Ensayo de una suerte de «norma festiva», palpable en las funciones, artefactos simbólicos y ornamentales, implicación de la urbe en su totalidad, fuegos de artificio, unión del poder civil y religioso y discurrir procesional. Singular es la puesta en escena de dos advocaciones marianas: la Inmaculada, ahora celebrada por el breve papal que le afecta, idea central de la fiesta, además de la Virgen de las Nieves, adecuada al concepto de ‘pureza’, como ‘blancura’ y ‘candor níveo’, con respecto a la cual sobresale el empeño del cabildo catedralicio, de Justino de Neve en particular, de impulsar su devoción y garantizar su ascenso a la categoría de imagen milagrosa. La renovación ornamental e iconográfica de su iglesia, las sonadas funciones y, especialmente, la procesión procuran una especie de performance, y no pretenden otra cosa que su fortalecimiento en la topografía mariana hispalense. Como en muchos casos anteriores y posteriores, el arte fue un recurso clave y fundamental —incluso más que en ocasiones pasadas— para comunicar las ideas del triunfo de la religión y de la Iglesia sevillana, así como para expresar la grandeza y las ínfulas exhibicionistas de la aristocracia barroca. Existe conciencia de la inigualable escuela artística sevillana y de algunos célebres artistas del pasado y especialmente del presente; por encima de todos, Murillo.