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Diferencias de género en la relación socioafectiva virtual e implicaciones educomunicativas en la red Tinder

Abstract

Las nuevas tecnologías condicionan enormemente las relaciones interpersonales en todos los ámbitos de la vida. En bastantes ocasiones, resulta prioritario lograr una buena imagen previa en las redes sociales para tener ocasión, posteriormente, de demostrar esos valores en la realidad. Sin embargo, ninguna de estas herramientas cambia factores fundamentales de la personalidad: actuamos en redes tal y como nos gustaría hacerlo en la vida real, aunque en ésta el miedo o la timidez actúen como filtros. El éxito social y la imagen de marca personal parecen estar en juego. En este trabajo se ofrecen los resultados de un estudio sobre las interacciones socioafectivas que se producen en la aplicación geosocial Tinder, con especial atención a micromachismos, roles de género y a la representación de lo que puede considerarse un ‘escaparate virtual’ ante los demás. Se ha realizado un proceso de observación participante, catalogando diferentes formas de comportamiento y percepción. Al ser una aplicación que funciona con geolocalización, se ha trabajado con perfiles a menos de 100km de Granada (España), ciudad desde la que se ha realizado el estudio, analizando tanto el contenido de los mensajes y la información de esos perfiles, como sus reacciones a diferentes estímulos. La investigación ha puesto de manifiesto los roles de género y la influencia de los valores sociales imperantes, detectándose una serie de patrones comunes a la hora de relacionarse, en los que el sexo como objetivo no es lo esencial. Las interacciones socioafectivas y los valores sociales tienen, sin duda, su reflejo en la red.

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Diferencias de género en la relación socioafectiva virtual e implicaciones educomunicativas en la red Tinder

Author: Mesa-Medina, Óscar; Marfil-Carmona, Rafael
Publisher: Egregius
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/472dced9-94ba-4a97-a25d-2c67b35e7dd5/download
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CAPÍTULO III
DIFERENCIAS DE GÉNERO EN LA RELACIÓN
SOCIOAFECTIVA VIRTUAL E IMPLICACIONES
EDUCOMUNICATIVAS EN LA RED TINDER
D. Ósca Mesa-Medina
Escuela Supe io de Comunicación y Ma ke ing de G anada, España
D . Ra ael Ma il-Ca mona
Uni e sidad de G anada, España
Resumen
Las nue as ecnologías condicionan eno memen e las elaciones in e pe sonales en odos los
ámbi os de la ida. En bas an es ocasiones, esul a p io i a io log a una buena imagen p e ia
en las edes sociales pa a ene ocasión, pos e io men e, de demos a esos alo es en la eali-
dad. Sin emba go, ninguna de es as he amien as cambia ac o es undamen ales de la pe so-
nalidad: ac uamos en edes al y como nos gus a ía hace lo en la ida eal, aunque en és a el
miedo o la imidez ac úen como il os. El éxi o social y la imagen de ma ca pe sonal pa ecen
es a en juego.
En es e abajo se o ecen los esul ados de un es udio sob e las in e acciones socioa ec i as
que se p oducen en la aplicación geosocial Tinde , con especial a ención a mic omachismos,
oles de géne o y a la ep esen ación de lo que puede conside a se un ‘escapa a e i ual’ an e
los demás. Se ha ealizado un p oceso de obse ación pa icipan e, ca alogando di e en es o -
mas de compo amien o y pe cepción. Al se una aplicación que unciona con geolocalización,
se ha abajado con pe iles a menos de 100km de G anada (España), ciudad desde la que se
ha ealizado el es udio, analizando an o el con enido de los mensajes y la in o mación de esos
pe iles, como sus eacciones a di e en es es ímulos. La in es igación ha pues o de mani ies o
los oles de géne o y la in luencia de los alo es sociales impe an es, de ec ándose una se ie
de pa ones comunes a la ho a de elaciona se, en los que el sexo como obje i o no es lo esen-
cial. Las in e acciones socioa ec i as y los alo es sociales ienen, sin duda, su e lejo en la ed.
Palab as cla es
Redes sociales, mic omachismos, Fac o Relacional, elaciones socioa ec i as, Educación Me-
diá ica.
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1. In oducción y jus i icación
Las nue as aplicaciones comunica i as, que g an pa e de la sociedad
asume como necesa ias, condicionan eno memen e las elaciones in e pe -
sonales en odos los ámbi os, desde la amilia has a la elación en e iguales.
Su incidencia es undamen al en la ju en ud y en su o ma de comp ende
el mundo y un nue o modelo social que e oluciona a g an elocidad. El ac-
o elacional es cla e en una ciudadanía p osumido a, es deci , la o gani-
zación social ha expe imen ado “… un cambio básico desde el papel de con-
sumido pasi o al de p osumido ac i o” (To le , 1980, p. 178), una pe s-
pec i a de abajo explo ada ecuen emen e en la Educomunicación (Apa-
ici & Ga cía-Ma ín, 2018; Ga cía-Ruiz, Ramí ez Ga cía & Rod íguez Ro-
sell, 2014; He nández-Se ano, Renés-A ellano, G aham & G eenhill, 2017;
Sánchez-Ca e o & Con e as-Pulido, 2012).
Pa a comp ende esa ans o mación y el pe manen e ínculo en ed, e-
sul a undamen al asimila las bases del conec i ismo (Siemens, 2004), así
como la idea de p oceso con inuo, plan eada po la pedagogía cons uc i-
is a. En conc e o, la “… econs ucción de la ac i idad psicológica en base
a las ope aciones con signos” (Vigo sky, 1988, p. 94). En es e sen ido, hay
que ene p esen e que la ecnología, po ado a y gene ado a del inmenso
imagina io semió ico, hace posible el con inuo ínculo con los demás.
Ap ende no es una a ea soli a ia en la cul u a digi al:
Es e ap endizaje no es un i ine a io único e indi idual, a anza en la in-
e acción con los o os y con su en o no sociocul u al. La ecnología como
mediación acili a es e ap endizaje po que pe mi e que el suje o ace sus
p opias ías de descub imien o que con on a y compa e con o os dis-
cen es po medio de di e en es espacios colabo a i os en la ed. (Ma a-
Lazo & Gabelas, 2016, p. 35)
En ese uso dia io y cons an e ap endizaje, es p io i a io log a una buena
imagen p e ia en las edes sociales pa a ene ocasión de mos a ese alo
en la ealidad, con i iéndo e en “una posibilidad de elección” (Noceda Ca-
sado, 2015, p. 16). Se puede a i ma que si “… la indus ia con encional ne-
cesi a el apoyo de una indus ia del deseo” (Fe és, 2008, p. 53), la p opia
imagen pe sonal es á cla amen e inculada a esos p ocesos de seducción,
esul ando el caso de la ed social Tinde 4, aplicación de encuen o cen ada
4h ps:// inde .com (Fecha de consul a: 02/02/2018). NOTA: Es e abajo se ha
ealizado en el ma co del p oyec o I+D, del Minis e io de Economía y Compe i i i-
dad del Gobie no de España, “Compe encias mediá icas de la ciudadanía en me-
dios digi ales eme gen es (sma phones y able s): P ác icas inno ado as y es a-
egias educomunica i as en con ex os múl iples”, con e e encia ID 812355207-
55207-4-14.
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en encon a pa eja, un ejemplo absolu amen e di ec o de es a men alidad.
De ahí la pe inencia de su es udio, en la línea de in es igaciones ecien es
(Bona i a, 2015; Fe nández Fe nández, 2017), que se une a una amplia
can idad de abajos sob e las edes sociales y la anscendencia de lo que
puede conside a se una “educación pa a el me cado” (Reig & Mancinas-
Cha es, 2013), además de las es a egias globales de comunicación en edes
conc e as (Nicolás Ojeda & G andío Pé ez, 2012; Román-Ga cía, Almansa-
Ma ínez, & C uz-Díaz, 2016).
Hoy enemos una ed social pa a elaciona nos en cada ma e ia. Aplicacio-
nes sociales como Facebook, Twi e o Ins ag am, labo ales como LinkedIn,
come ciales como Wallapop y, en un ámbi o más ín imo, aplicaciones como
Tinde o eDa ling gene an conexiones con desconocidos pa a es ablece la-
zos socioa ec i os.
Sin emba go, es as he amien as no al e an los ac o es undamen ales de
la pe sonalidad: ac uamos online al y como nos gus a ía hace lo en la eali-
dad, aunque en és a el miedo o la imidez ac úen como il os. En es e sen-
ido, los oles de géne o o el ace o cul u al se mos a án de igual o ma a
a és de los a a a es que nos ep esen an en la Red. En ese p oceso de
cons ucción, no obs an e, a eces es amos an e la ep esen ación c ea i a
de una ealidad iden i a ia descon ex ualizada:
Desde es a pe spec i a, esul a in e esan e e la mane a como al cons-
ui una ep esen ación, quizás ideal, el indi iduo es á o ganizando su
iden idad basándose en ca ac e ís icas, eales o no, como si se a ase de
un mensaje que a a se decodi icado; es deci , que el p oceso de la c ea-
ción de la iden idad i ual es un p oceso conscien e y no o mado con el
paso del iempo, la socialización y la expe iencia. (Aguila Rod íguez y
Said Hung, 2010, p. 195)
Nues a imagen de ma ca siemp e es á en juego en la Red, necesi ada de
elogio y eme osa con la c í ica a que pueda se some ida. Quizá un iesgo
de es as elaciones i uales sea, p ecisamen e, c ea un pe sonaje que e -
mine consumiendo a la pe sona, pues “… se acos umb a a ex apola los
é minos i ual y eal anejando el concep o de la i ualidad casi desde una
pe spec i a de an asía” (Aguila , 2010, p.198). Las elaciones i uales
pueden de i a en una sus i ución de las in e acciones eales, en ocasiones
con pe sonas cuyas ca encias i ales a an de llena en la Red (Echebu úa
Od iozola, 2012, pp.440-441).
Es e abajo, cen ado en una ed social conc e a, se ha desa ollado desde
una pe spec i a e nog á ica, es deci , de inme sión e in e p e ación cul u al
iden i icando c eencias, alo es y cos umb es “… según los iempos y luga-
es” (Gee z, 1988, p. 44), pe o cen ada la iden i icación de alo es esen-
cialmen e ju eniles (Ce i, 2010). Las ac i udes obse adas son un e lejo
de las in e acciones a ec i as con desconocidos que pueden p oduci se
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ue a de ella. Se mues a una in o e sión c ecien e en una sociedad cada
ez más indi idualis a y alienada.
Además, se e lejan los oles de géne o de i ados de una cul u a pa ia cal,
donde se ese an pa a él, po ejemplo, los p ime os pasos y la inicia i a,
al y como se ha enido a i mando en el ámbi o de los es udios de géne o
sob e es e campo de in es igación (Alonso-Ruido, Rod íguez-Cas o, La-
mei as-Fe nández & Ca e a-Fe nández, 2015; Espina Ruiz & González
Río, 2009; Es ébanez & Vázquez, 2013; Rosse Limiñana, 2017) o las in es-
igaciones que ienen que e con la pe sonalidad y la iden idad en edes
(Pé ez-To es, Pas o -Ruiz & Aba ou-Ben-Boubake , 2018). Des acan
ambién las ac i udes de unas nue as gene aciones que son, apa en e-
men e, más supe iciales y pa ecen es a dominadas po la cul u a de la
imagen. No hay demasiado in e és po los aspec os que subyacen bajo la
imagen ísica, donde és a es su icien e pa a ealza el ego. En ese pe ma-
nen e p oceso de c eación y pe cepción, se debe in e p e a con g an in ui-
ción qué es cons ucción o qué es simulac o, siguiendo la e minología de
Jean Baud illa d (2005) aplicada po Nés o Ga cía Canclini al es udio de
campo y la e ó ica ex ual (1991).
En esumen, abaja el ac o elacional es ac ualmen e un pun o de pa -
ida en Educación Mediá ica. Resul an undamen ales las elaciones so-
cioa ec i as y amilia es median e las TICS, pues buena pa e de esos íncu-
los son i uales, po lo que es comple amen e necesa io educa pa a un uso
adecuado de las mismas que no aliene al usua io, pe siguiendo la u ilización
saludable y espe uosa de he amien as como Tinde .
Las cos umb es sociales es án cambiando y, con ellas, la educación o mal
y no o mal. En es e caso, el p incipal pelig o asociado a la aplicación es
sus i ui las in e acciones eales, así como que la consolidación de un au o-
concep o acío que se apoya en el éxi o o acaso en una ed. Po ejemplo,
elacionando los esul ados académicos con las elaciones en edes sociales,
puede e se que “… los es udian es que pe manecen más aislados en la Red
ienen mayo p obabilidad de ob ene malos esul ados académicos y aban-
dona los es udios” (Landazábal, Ola e, Cab e a, & Ve ano, 2009, p. 231).
Ese au oconcep o ambién iene elación con o os muchos ac o es, e i-
denciados en es a ed social.
2. Obje i os
Los obje i os de es a in es igación se cen anen los pa ones de elación y
el uso adecuado de la ed social Tinde :
1. Realiza un es udio de las in e acciones y los pe iles p esen es en
esa ed, con especial a ención a los mic omachismos y a las di e-
encias de compo amien o en e a ones y muje es.

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2. Des aca la impo ancia del ac o elacional y el uso adecuado de
las he amien as necesa ias desde la pe spec i a de la Educación
Mediá ica.
3. Encon a pa ones elacionales en las in e acciones que se p o-
ducen en es a aplicación.
3. Me odología
Plan eada como es udio de caso, es a in es igación cen ada en la ed Tin-
de esponde a la necesidad de ap ende sob e es a pla a o ma en pa icu-
la , pe o ambién sob e el p oblema gene al de iden idad, elación y p e-
sencia en edes. Po ello, se a iende a la ele ancia en la selección del es u-
dio y a esa dimensión pa icula y gene al, al y como explica Robe S ake
(2007, p. 16).
Sin emba go, aunque se a a de la aplicación de un es udio e nog á ico,
basado en la obse ación pa icipan e no iden i icada (anonima o y no de-
cla ación de in enciones in es igado as), se in eg a la dimensión cuali a i a
y cuan i a i a. Es a úl ima es undamen al pa a la alo ación de cada a ia-
ble o unidad de obse ación (Sie a B a o, 2002, p. 45). La in eg ación de
los dos en oques cons i uye un p oceso de en iquecimien o mu uo, que in-
eg a alo ación y medición, siendo es a úl ima la que apo a pa a la es a-
dís ica como “he amien a indispensable” (Iga ua y Humanes, 2010, p.
97).
Aplicando la imp escindible mi ada inocen e de la an opología (Ba ley,
1983), pe o eniendo cla o que la inme sión se ealiza en una cul u a p o-
pia, ce cana en sus códigos, Tinde y sus usua ios como obje o de es udio
se han analizado desde una cla a pe spec i a e nog á ica, undamen ada en
la inme sión que pe mi e el p oceso dialógico de una ed social. Todo ello,
además, eniendo cla o que la e nog a ía digi al y la in es igación an opo-
lógica no puede es udia la ecnología como algo sepa ado de la ida
(A dè ol & Lanzeni, 2014; C uz, O doñez, Román & Pa ón, 2016).
De hecho, lo que ocu e a a és de las pan allas con o ma nues a p opia
ealidad social. Po ello, den o de la p opia aplicación se ha man enido una
pos u a pa icipa i a, in e ac uando con los usua ios y ca alogando sus o -
mas de compo amien o. Todo ello como pa e de un mismo p oduc o cul-
u al, eniendo en cuen a las bases de la in es igación an opológica (Fe -
nández-Fíga es, 2003; Malinowski, 1975).
Se o ecen, pues, da os numé icos y la sín esis de los p incipales esul ados,
cen ados en las di e encias de géne o. Al mismo iempo, se analizan cuali-
a i amen e aspec os cla e. De es a o ma, se pueden e alua ci cuns an-
cias que pe de ían algunos ma ices en un a amien o exclusi amen e
cuan i a i o.
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3.1. Jus i icación de la mues a
Se p opone un análisis que aba que únicamen e a los usua ios de la aplica-
ción p esen es en la p o incia de G anada en el momen o del es udio, pues
Tinde es á basado en la geolocalización. De o a o ma hubie a sido di ícil
acili a que los usua ios puedan queda p esencialmen e as la in e acción
i ual.
La mues a aba ca usua ios an o emeninos como masculinos, es udiados
desde pe iles del sexo con a io. Se ha abajado con pe iles a 100km o
menos del disposi i o mó il u ilizado y con una anja de edad en e los 18
y los 45 años. Los pe iles apa ecen po cues iones de a inidad, dis ancia y
o as a iables que con abilizan los algo i mos de la aplicación.
También se ha ealizado un análisis de imágenes en pe iles, median e
usua ios c eados con echa 15 de ene o de 2018: 3.100 pe iles emeninos y
o os 3.100 masculinos, apa ecidos como p opues as de elación en es a-
ed. T as pulsa el bo ón ‘like’ a odos los pe iles, inalmen e, se ha in e -
ac uado y es udiado en p o undidad una mues a de 50 chicas y 50 chicos
con los que se ha es ablecido una conexión median e los ‘ma ch’ – coinci-
dencia ecíp oca de ‘like’ en los dos pe iles que ab e un cha pa a in e ac-
ua –, adecuado a los p opósi os de la in es igación. Al llega a los 3.100
pe iles isualizados, en el pe il emenino había muchas más coincidencias
en o ma de ‘ma chs’, que se han desechado una ez llegado al núme o de
cincuen a, al obje o de man ene el equilib io compa a i o.
3.2. Diseño de los pe iles de usua io
A in de llega a ambos sexos se ha c eado un pe il emenino y o o mascu-
lino lo más comple os posible. La elección de o og a ías y desc ipción se ha
hecho basándose en una in es igación p e ia de pe iles ipo que apa ecen
en la Red. Se ha man enido el anonima o de esas imágenes.
En ningún momen o se ha des elado a los usua ios que han in e accionado
con los pe iles del es udio que se es aba ealizando una in es igación. Tan
solo se les ha in o mado en el momen o de conoce los p esencialmen e,
pues e si apa ecían en el luga de encuen o y si se co espondían con su
pe il. Se e i aba así la in luencia en los compo amien os de los usua ios
es udiados, man eniendo no obs an e el absolu o anonima o de los mismos
y de su compo amien o y pe iles. Po es e mo i o, en es e abajo no se
apo an imágenes ilus a i as.
Pe il masculino. Ma io, 25 años. Se ha op ado po una pe sona a ac i a y
con buena p esencia. Se han incluido cinco imágenes – plano medio, o-
cando la gui a a, con amigos de ies a, o o de un iaje y o o con un animal
— 72 —
–, acompañadas de una desc ipción c ea i a y b e e. Se han en ocado las
con e saciones desde un pun o de is a aleg e y sin in ención cla a.
Pe il emenino. Paula, 25 años. También se ha elegido una pe sona a ac-
i a y con buena p esencia. Se han incluido cinco imágenes – ‘sel ie’ son-
ien e, de espaldas en la playa, con un monumen o, imagen a ís ica en el
campo, ‘sel ie’ con una amiga –. En la desc ipción se ha p e endido una
imagen p o unda con algún oque de humo . Igualmen e, se han en ocado
las con e saciones desde un pun o de is a aleg e y sin in ención cla a.
3.3. Obse ación pa icipan e
Se ha ealizado una obse ación pa icipan e en e el 15 de ene o y el 15 de
eb e o de 2018, con el p opósi o de ob ene conclusiones de las in e accio-
nes y ca aloga di e en es o mas de compo amien o, cuya sín esis de e-
sul ados se es uc u a a endiendo al pe il masculino y al emenino, una
pe spec i a que p e ende localiza oles de géne o y que es ambién una ía
pa a de ec a mic omachismos. Igualmen e, se han analizado el con enido
de los mensajes, las in enciones y o mas de ac ua de los usua ios con que
se han es ablecido conexiones, así como la in o mación que p esen an en
sus pe iles. En de ini i a, se ha alo ado cómo ac úan o os usua ios con
los pe sonajes c eados.
3.4. Va iables de la in es igación
En la obse ación ealizada se ha a endido p io i a iamen e a la p esencia
de machismo, pa ones de conduc a y oles de géne o, conside adas como
a iables p incipales inculadas al obje i o p incipal del es udio. Se plan-
ean a ias p egun as:
 ¿Es la aplicación un me cado i ual donde “ ende ” el cue po o
una he amien a pa a in e ac ua sin que el sexo ocupe un p i-
me , y casi único, plano?
 ¿Se in e ac úa con los oles de géne o ap endidos cul u almen e?
 ¿Exis en mic omachismos gene alizados en las in e acciones?
 ¿Exis en acoso y ac uaciones iolen as? ¿Son gene alizadas?
4. Resul ados
4.1. Análisis de los pe iles
En p ime luga , se exponen los esul ados de los pe iles emeninos que
han apa ecido al pe il c eado, ‘Ma io’, se haya enido in e acción con ellos
o no, en o al 3.100 pe iles. La aplicación pe mi e busca pe iles del
— 73 —
mismo géne o, aunque se ha p e e ido de es a o ma pues los pe iles mas-
culinos se obse a án desde el pe il emenino, ‘Paula’. Es e modo de o ga-
nización excluye la p esencia de elaciones homosexuales en bene icio de
analiza dos mues as uni icadas y di e enciadas en el ol de géne o, que-
dando una explo ación de o o ipo de elaciones pa a u u as in es igacio-
nes. Hay que ene p esen e que la c eación de un pe il es un medio pa a
consegui el acceso a in o mación mues al. No obs an e, es a ci cuns ancia
es impo an e a la ho a de ene en cuen a los esul ados de es a in es iga-
ción.
Figu a 1: Edad de los pe iles emeninos. Fuen e: elabo ación p opia.
Mayo i a iamen e, las usua ias obse adas a i man ene una edad com-
p endida en e los 18 y los 25 años. Po anjas de edad, 1052 pe iles (el
34%) con menos de 21 años y 815 (un 26%) en e 22 y 25 años, mien as
que apenas un 13% supe aba los 30 años. Se han obse ado pe iles que
apa en aban menos de los 18 años que a i maban ene , aunque sal o en un
caso, que ha in e ac uado con el pe il de Ma io, no se ha podido con i ma
es e da o. Quizá se ía necesa io implemen a mecanismos de con ol e i-
ando que los meno es usen la aplicación (Figu a 1).
En e los pe iles masculinos, la mayo ía a i ma ene una edad comp en-
dida en e los 21 y los 29 años (66%). La media de edad del pe il masculino
es supe io en 1 año al emenino. No se han obse ado pe iles masculinos
que apa en en se meno es de edad (Figu a 2).
1052
34%
815
26%
836
27%
214
7%
183
6%
Edad de los pe iles emeninos
18-21 22-25 26-29 30-39 40-45
— 80 —
dad, 61 buscaban explíci amen e sexo, 8 e an pa ejas buscando in e cam-
bios, 52 espe aban encon a una pa eja se ia y 329 e lejaban in e eses
ambiguos “según la elación alcanzada”.
Figu a 12:In e eses explíci os de los pe iles emeninos obse ados. Fuen e: elabo ación
p opia.
4.2. Análisis de las in e acciones
4.2.1. In e acciones con Ma io (pe iles emeninos)
Se ha in e ac uado con 50 ‘ma chs’ con el obje i o de ca aloga los pa ones
de conduc a expues os a con inuación. La es a egia ha sido comenza una
con e sación y a a de hace la luida espondiendo ápido y p oponiendo
juegos. El pe il del es udio se ha adap ado al con enido ecibido. Se ha p o-
pues o man ene la con e sación po una ed más pe sonal y, una ez en
es a ed, queda p esencialmen e.
En p ime luga , no se ha log ado es ablece una con e sación du ade a con
la mayo ía de pe iles. De los 50 pe iles, 19 no han con es ado al p ime
mensaje, con o os 15 la con e sación du ó unos mensajes y con 10 se man-
u o una con e sación la ga, pe o dejando demasiado iempo en e mensa-
jes. Tan solo con 7 pe iles la con e sación ha sido du ade a y luida.
6 de los 7 pe iles con los que se ha enido una con e sación luida han pe-
dido habla po o a ed más pe sonal, como Wha ssap. 4 de ellos han can-
celado el ‘ma ch’ o dejado de esponde a los mensajes as un iempo. En
cuan o a la cancelación del ‘ma ch’, la pé dida de con ac o o el bloqueo de
edes, en ningún caso se han dado explicaciones de ipo alguno ni se ha
p oducido despedida alguna. Con los 3 pe iles que han man enido el con-
ac o se ha quedado p esencialmen e, momen o en que se ha explicado el
es udio.

— 81 —
A cada ‘ma ch’ se le ha dejado 24 ho as pa a que inicia a la con e sación,
aunque solo 3 la han iniciado. En el es o de casos nues o pe il ha sido el
iniciado de la con e sación, y muchas eces sin espues a. El po cen aje de
espues a es ambién bajo. En algunos casos se pe cibía desidia y desin e-
és, de i ando en una up u a de la con e sación.
El con enido de los mensajes in e cambiados con los 31 pe iles que han
espondido, al menos, al p ime con ac o, ha sido mayo i a iamen e humo-
ís ico y p egun as de econocimien o. Solo los 4 de los 7 pe iles con que se
ha man enido un con ac o luido en el iempo han iniciado una con e sa-
ción pe sonal. En un sólo caso, los mensajes han sido de con enido pu a-
men e sexual, con a iamen e a lo p e is o.
La imidez ha es ado p esen e, incluso as una pan alla. Cu iosamen e, los
pe iles que más da os o ecían enían más p udencia al habla de ellos, in-
i ando a pensa que, aquellos donde la imagen no pe mi ía econoce los,
ampoco o ecían da os eales. Se ha pe cibido miedo e insegu idad pa a
queda y da da os pe sonales, lo que puede en ende se como desin e és
po la o a pe sona o p ecaución an e los desconocidos, un ema se io que
apela a la esponsabilidad en la in o mación o ecida en la ed.
Po úl imo, en cuan o al “éxi o” del pe il masculino, po cada 56 ‘likes’, se
ha ob enido el e o no de un ‘ma ch’– coincidencia –. Po cada 5 ‘Súpe like’
– opción que des aca del es o de usua ios –, se ha ob enido un e o no. Un
éxi o bas an e bajo.
4.2.2. In e acciones con Paula (pe iles masculinos)
Se ha abajado con los p ime os 50 ‘ma chs’ ob enidos y una es a egia de
con e sación semejan e. En es e caso, se ha es ablecido una con e sación
du ade a con la mayo ía de los ‘ma ch’. De los 50 pe iles, 2 pe sonas no
han con es ado al p ime mensaje, con 9 la con e sación du ó unos cuan os
mensajes po su poca capacidad de espues a o di e gencia de in e eses y
con 13 pe iles se man u o una con e sación la ga pe o poco luida. Con 26
pe iles la con e sación ha sido du ade a y luida.
Es os 26 pe iles han acep ado con inua en la ed Wha ssap, pe o 8 de ellos
han dejado de esponde as a ios días. En ningún caso han cancelado el
‘ma ch’ o bloqueado la ed. Con los 15 que han man enido el con ac o se ha
log ado queda p esencialmen e, momen o en que se les ha explicado el es-
udio.
Al ecibi un ‘ma ch’, se ha dejado 24 ho as pa a que inicia an la con e sa-
ción. De los 50 pe iles, la han iniciado 42. En ningún caso se ha pe cibido
desin e és. La up u a de las 9 con e saciones que no se man u ie on en el
— 82 —
iempo ha es ado mo i ada po denega sexo du an e los p ime os mensa-
jes o po ca encias comunica i as. O os pe iles, a pesa de ello, han insis-
ido en con e sa .
El con enido de los mensajes in e cambiados puede di idi se en dos g u-
pos: 21 pe iles han in e ac uado exclusi amen e con ines sexuales, bien
sea en ono b usco o educado, y 23 han lanzado p egun as de econoci-
mien o sin un in conc e o. Los 4 es an es se han limi ado a ases de co -
esía. Tan solo 12 pe iles han mos ado una su ace a pe sonal en ese in e -
cambio de mensajes. El pe il del es udio se ha adap ado siemp e a las con-
e saciones p opues as.
La imidez ha es ado p esen e ambién en los pe iles masculinos, especial-
men e al es ablece una con e sación de ca ác e pe sonal. Muchos epe-
ían p egun as o no daban el siguien e paso. Se ha ap eciado poca capacidad
comunica i a. No se ha pe cibido miedo, insegu idad o p ecaución an e las
desconocidas a la ho a de o ece da os pe sonales o queda .
Po úl imo, el “éxi o” del pe il emenino es muy supe io . Po cada 5 ‘like’
o o gados se ha ob enido un e o no y po cada ‘Súpe like’, o o. En o al,
se han ecibido du an e 5 semanas 189 ‘Súpe like’, una media de 5 al día.
5. Conclusiones y discusión
5.1. Conclusiones
La in e acción desa ollada median e los pe iles c eados pa a la in es iga-
ción ha pues o de mani ies o, indudablemen e, la p esencia de pa ones co-
munes de elación según el géne o del usua io. En é minos gene ales, en
las in e acciones ellos son la pa e ac i a mien as que ellas il an pe iles
y oman las decisiones, un e lejo de los oles clásicos en la elación adi-
cional homb e-muje , mani es ados cla amen e en es a ed social. En es e
sen ido se pueden ob ene unas conclusiones cla as:
- En gene al, ellas se exhiben ísicamen e en mayo medida y ellos
in en an esul a in e esan es y di e idos. Cabe pensa si la exhi-
bición de a ibu os ísicos, p opia del ínculo machis a de la muje
a la es é ica, e leja los p opios alo es sociales de la ealidad “no
i ual”.
- Las chicas ponen lími e a las in e acciones cancelando ma chs
mien as que ellos son muy insis en es. De nue o, en es e sen ido,
el ópico conduc ual se con i ma, e idenciando que la libe ación de
a adu as machis as no es p ecisamen e uno de los asgos de esa ed
social, con e ida en espejo de la sociedad. Los pa ones de elación
— 83 —
pa ia cales se e ue zan: ellos empiezan las con e saciones, piden
una ci a e insis en.
- Mien as pocos pe iles a i man busca sólo sexo, en ealidad se
han encon ado muchos chicos y pocas chicas dispues os a ello.
Hay, desde luego, muchas más p opues as sexuales hacia los pe i-
les emeninos.
- Ellas, en gene al, es án más p epa adas que ellos pa a man ene un
con ac o posi i o en la ed.
- El miedo a queda ísicamen e y da da os ecae especialmen e en
ellas, mien as que ellos son más ímidos pa a habla de sí mismos.
Todos es os pa áme os conduc uales en Tinde con i man la ep oducción
de oles y compo amien os di e en es en e géne os.
Machismo y si uaciones de ag esión sexual i ual
Mien as el pe il de Ma io no ha ecibido ningún ipo de acoso, el pe il de
Paula ha sido incomodado y acosado po los usua ios masculinos. Algunas
chicas con las que se ha in e ac uado con i man es e acoso, así como algu-
nos chicos a i man conoce expe iencias semejan es de o as usua ias. Las
si uaciones más habi uales de las que se ha enido conocimien o o se han
expe imen ado han sido:
- En ío de o og a ías de ca ác e sexual as in e ac ua en una ed
que lo pe mi a (Tinde no pe mi e en ia a chi os audio isuales).
Recibi una o o del ó gano sexual bien puede ca aloga se como
ag esión sexual.
- La explici ación de‘no busca sexo’ po pa e de ellas, señal de sen-
i se acosadas, especialmen e si mos aban o og a ías insinuan es.
- Lenguaje y o mas inap opiadas con pe sonas desconocidas que
pueden incomoda y esul a iolen os.
Algunas desc ipciones de pe iles emeninos se co esponden con la bús-
queda de ese p íncipe azul omán ico as el cual subyacen elemen os de
posesión y p o ección pa e nal, cons i uyendo una in e esan e línea de in-
es igación pa a es e ipo de aplicaciones. Además, pueden ex ae se ac i-
udes machis as y mic omachismos más allá de es as ag esiones sexuales
explíci as. P incipalmen e, la ep esen ación de un escapa a e i ual en e
los pe iles emeninos, donde muchas chicas exhiben su belleza dejando un
halo de me can ilización del p opio cue po.
— 84 —
Sin emba go, esul a in e esan e que, si bien ambos sexos exhiben sus a i-
bu os ísicos, las chicas son mucho más p opensas a ello mien as que los
chicos buscan una exhibición más p o unda de la pe sonalidad. Es as con-
clusiones se des ilan de la p opia cons ucción de los pe iles en la ed es-
udiada. Los chicos ambién se exhiben ísicamen e, pe o se espe a más de
ellos: deben se in e esan es, di e idos, c ea i os, ene hobbies… Ellas son
solo ‘sexys’ en muchos pe iles, algo que con i ma absolu amen e los clichés
ex e nos que se aplican de o ma igu osa al compo amien o en es a ed.
La exhibición de a ibu os puede esponde a una necesidad de e enda el
au oconcep o.
‘Me cado’ i ual
Aunque la aplicación en sí no iene po qué ene conno aciones nega i as,
bien puede con e i se en un“me cado”, al y como se ha explicado. Son las
pe sonas las que con ie en es a eden una he amien a elacional o en un
espejo de alo es machis as de la sociedad.
El uso de es e ipo de aplicaciones puede de i a en una simpli icación p eo-
cupan e de las elaciones sociales, basadas en ojea p e endien es deci-
diendo cuáles son de u gus o, así como sucede al desca a pa icipan es en
un alen show Si bien la aplicación hace ‘sal a chispas’ en un p ime mo-
men o, como sucede al habla con una pe sona desconocida que in e esa
sexualmen e en cualquie o o ámbi o, es un espejismo que p on o decae.
Así se ía la sín esis del p oceso obse ado. Po es e mo i o, se cancelan mu-
chos ‘ma chs’: las expec a i as gene adas a a ez se an a cumpli , espe-
cialmen e si es án basadas en el ideal de una pe sona, ya que con el paso de
los días se pie de in e és. Sucede de la misma o ma cuando se conoce ísi-
camen e a una pe sona as una in e acción i ual: aquello que se ha idea-
lizado en la ed, no es an pe ec o como se imagina.
Educación mediá ica
Educa en un uso adecuado, más que es ic i o, se an oja undamen al en
una sociedad donde las edes son cada ez más ecuen adas po meno es
de edad. Pa a empeza , econociendo los lími es del espe o. Hay que
ap ende a no acosa y a esponde con unden emen e al acoso. En ningún
caso de debe culpa al medio de las conno aciones nega i as esul an es del
uso que le dan las pe sonas. En ocasiones, las elaciones acías gene an ma-
les a pos e io , po lo que se debe educa en las elaciones sanas y consen-
idas. La pe cepción de si uaciones de in omisión y acoso con ines sexua-
les, además del suminis o de in o mación o la accesibilidad en una ci a
p esencial, son cues iones a ene muy en cuen a, alo ando la necesidad
de p o ege se pe sonalmen e.
— 85 —
El ac o elacional debe abaja se e i ando que los usua ios se aíslen del
mundo eal y dejen de se capaces de elaciona se más allá de la Red. En
gene aciones cada ez más digi ales que ienden a aisla se en un indi idua-
lismo i ual es undamen al po encia las elaciones eales. En ese sen ido,
las aplicaciones de es e ipo son buenas si gene an un a o pe sonal pos e-
io en pe sonas ímidas o con poco iempo lib e, pe o nunca puede se un
sus i u o de la ida social. Aunque es un de echo de abulación, con los co-
espondien es lími es é icos, la cul u a del simulac o y la exal ación de los
ópicos en o no a la pe ección son el g an iesgo de es e ipo de aplicacio-
nes.
Tinde es una he amien a idónea pa a e lexiona en o no al au ocon-
cep o. És e debe depende de la p opia pe cepción de sí mismo y no de una
alo ación ex e na. No ene éxi o en una aplicación de es e ipo puede de-
i a en al a de au oes ima e insegu idad, mien as que ene éxi o puede
po encia el au oconcep o, lo que gene a dependencia del éxi o social en
edes.
En es e sen ido, hay que omen a la al abe ización emocional inculada a
las TIC, e i ando que el es ado de ánimo dependa del núme o de ‘ma chs’
que se ob ienen. Y, cla o, comp ende que la cancelación de un ‘ma ch’ es
una decisión que no iene po qué esponde a la ca encia de ca isma del
cancelado y, del o o lado, en ende que puede se necesa io inaliza edu-
cadamen e aun siendo un desconocido, pues es a ialdad en la ges ión de
las elaciones puede c ea sen imien os de us ación, is eza o i a. Hay
pe sonas al o o lado de las pan allas. Po supues o se debe ene cuidado
en no cae en ese ideal consumis a gene ado en o no a las elaciones a ec-
i as, donde odo es una simple es a egia pa a ene sexo, o zando los in-
e eses e in i iendo una g an can idad de iempo en “ ende ” la p opia
imagen. Como puede comp oba se, las edes se con ie en en un e i o io
pa a desa olla ac i udes y compe encias que deben in e io iza se en el día
a día de la ida, den o y ue a de las pan allas.
5.2. Discusión
Tal y como se exp esaba en los obje i os, es a in es igación ha esul ado
ú il pa a comp ende los pa ones de conduc a de los usua ios den o de
Tinde . También ha dejado cla a la ep oducción de conduc as asociadas al
machismo y la p esencia de cie o acoso de ca ác e sexual. Se apo a, pues,
un modelo de es udio que ha pe mi ido da ele ancia a es os aspec os den-
o de una ed social.
El ca ác e p ospec i o, y la e dade a impo ancia del es udio, adica en la
educación que pueda de i a se pa a los usua ios, c eando ínculos y ela-
ciones saludables y e i ando p oblemas asociados, como la pé dida de au-
oes ima o el sen imien o de culpa asociado a una elación acía. Se es a

— 86 —
se e idad al juzga una ed social de es as ca ac e ís icas, pe o se incide en
los pun os más con lic i os a ene en cuen a desde una óp ica educa i a y
é ica. En es e sen ido, el balance de la in es igación e nog á ica es posi i o,
con el posible deba e que puede gene a la c eación de alsos pe iles. Se
puede a i ma , en es a línea de e lexión, que no ha habido p oblemas al
e ela los in e eses de la in es igación, ac uando siemp e en a as de p o-
ección de la in imidad y la p i acidad.
En cuan o a las debilidades del p oyec o, el es udio de es e ipo de aplica-
ciones esul a complicado, son muchos da os y si uaciones conc e as y, ob-
iamen e, no han podido e leja se odas. Reque i ía quizá de un análisis
más minucioso de los casos más ele an es, es deci , la combinación de los
da os obse acionales con la p o undidad de un es udio holís ico de casos
conc e os, un seguimien o cuali a i o de mayo p o undidad y du ación.
Po úl imo, se han es udiado 6.200 pe iles asociados al á ea de la p o incia
de G anada. La asignación mues al ha dejado ue a del análisis un ele-
men o impo an e, como la elación homosexual, p imando la iden i ica-
ción de géne o en la selección mues al. Además, la ampliación del espec o
e i o ial a o as p o incias y, en mayo medida, en o os países, o ece ía
esul ados más globales sob e la ealidad social que plan ea una ed de es as
ca ac e ís icas. La p ecaución an e los iesgos de un mal uso y el sen ido
humano del elemen o elacional esumen la ealidad de una aplicación que
es, en sí misma, un indicado de los alo es y las inquie udes de la sociedad
del siglo XXI.
— 87 —
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