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"El Toro de la Virgen". Grazalema (Cádiz)

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"El Toro de la Virgen". Grazalema (Cádiz)

Author: Pitt-Rivers, Julian
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/be751ff5-55af-447c-aac4-ddf88fdcf683/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 14, Se illa, 2002, págs. 325-348
XII.
"EL
TORO
DE
LA
VIRGEN".
G !.AZALEMA
(CÁDIZ)l
l.-
EL
CULTO AL TORO
D a amos, en es e esc i o, de ejempli ica el lazo
de
1 . 1 unión que elaciona,
en
España, las ies as de
o os
. _
~
y las p ác icas eligiosas. Pa a ello se á necesa io
que nos emon emos
po
la his o ia de la
Cul u a
de los pueblos del Medi e áneo.
Hemos elegido, po o a pa e, el
To o
de
la
Vi gen
del Ca men de G azalema (Cádiz) como
eje~plo
del
papel
que juega el o o en
la
ida eligiosa de una pequeña
ciu-
dad andaluza: pe o, a
la
ez
que
lo
amos exponiendo
no
que emos que se ol ide que
el
o o de G azalema
no
es
sino una pequeña mues a de
un
enómeno que se
encuen-
a po odas pa es
y,
desde hace muchos siglos, a a és
de
odo el país (Fig. n.º XIl.2).
1 No a del Edi o :
El
p esen e a ículo ue publicado
en
Demó ilo. R
e
is a
de Cul u a T adicional de Andalucía (Se illa, 1998) en
su
nº. 25 (págs. 19-26),
un
monog á ico sob e Fies as Popula es
de
To os, coo dinado po es e edi o ,
P.
Rome o de Solís (Fig. n.º XII.!). El ex o iene el pa icula in e és de que,
con
él,
el
p o eso incide en
un
ema que siendo cen al
en
la ida es i a de G azalema,
no
lo
había desa ollado su icien emen e en
la
edición o iginal de The People
o
he Sie a. Se a a pues
de
un
documen o muy impo an e pa a
la
e isión
con
-
empo ánea de es e ob a cla e en la his o ia de la An opología de España.
La
a-
ducción es de
P.
Rome o de Solís.
326
Julian
Pi
-Ri
e s
Desde la P ehis o ia, los pueblos medi e áneos han
p ac icado el cul o al o o bajo una g an can idad de o mas
dis in as.
Ya
po que hayan do ado a sus di inidades
con
una
iden idad bo ina (como en el caso de Egip o en el
que
pa a
mos a algunas de sus dioses masculinos y emeninos
de
su
pan eón, po ejemplo, Apis e Isis, adop an las o ma
de
bó i-
dos, ya po que hayan sac i icado o os pa a celeb a cual-
quie acon ecimien o suscep ible
de
pa icula glo ia o g a i-
ud, ya po que hayan pues o la ida de los jó enes y más
· bellos a le as a la me ced del u ioso deseo de los o os cuan-
do
se
eje ci aban sal ando en días de ce emonia po
encima
de sus as as al como lo emos en las pin u as del pa io del
palacio de Cnossos en C e a. Algunas de es as p ác icas se
han conse ado has a nues os días
no
sólo en España sino
ambién en Po ugal y
la
úl ima que acabamos de ci a , los
sal os minoicos, en el su de F ancia,
en
las co idas llamadas
de acas landesas.
Es a adición cul u al ha sob e i ido al iun o del
C is ianismo: po
ej
emplo,
en
las bu onías que se ienen
p ac icando has a nues os días en algunos pueblos de G ecia
mode na ( éase el lib o de Ma cel De ienne2 o en ies as au-
inas de muchísimas -:sólo Dios sabe cuán as- pequeñas
· localidades u banas de España como, po ejemplo, G azale-
ma. Incluso, se ha llegado a suge i que los españoles
son
incapaces de celeb a lo que sea sin el concu so de un o o
eal o igu ado. Es el momen o
de
eco da que cie a i ali-
2 Pa a la desc ipción de los encie os y o as ies as, pa icula men e,
en
Andalucía así como su dis ibución geog á ica de los mismos po la egión e ,
en
ese mismo monog á ico ya ci ado en la no a
n.
º. 1, el a ículo
de
P.
Rome o
de
Solís, Fies as popula es
de
o os en
Anda
lucia
..
. , págs.
261-284
.
XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz) 327
dad a pe sis ido desde hace milenios en e el cul o del
o o
y
el del co de o ep esen ado, es e úl imo, po el C is ianismo
( ambién en o os i uales del Medio O ien e), en e la
adi-
ción de Mi a y la
de
Jesuc is o
omo,
po ejemplo,
cuando
/
EMOFILO
R
e is a
le
Cul
u
a
T adici
onal
de
Andalucí
a
•
Las
Fies as
Popula es
de
To os
FL~DAC!Ó~
1
AC
HADO
Fig. n.º
XII.
!.- Cubie a
de
Demó ilo. Re is a
de
Cul u a T a-
dicional
de
Andalucía donde
en
su n.º 25, 1998, págs. 19-26,
un
monog á ico dedicado a las Fies-
as popula es de o os, coo dina-
do po
P.
Rome o
de
Salís,
donde
el
D .
Pi -Ri e s publicó el a í-
culo sob e el
To o
de G az
alema
. que aquí se eedi a. El ex o
iene
el
pa icula in e és de que,
con
él,
el p o eso incide
en
un
ema
que
siendo cen al en
la
ida es i a
de G azalema no
lo
había desa-
ollado su icien emen e
en
la
edición o iginal de The People
o
he Sie a. Se a a pues
de
un
documen o muy impo an e
pa a
la e isión con empo ánea de
es e
ob a cla e en
la
his o ia
de
la
An opología de España.
los papas Pío V y G ego io
XIII
condena on en los siglos
XVI y XVII el juego con los o os amenazando con la
exco
-
munión a odos cuan os asis iesen a una co ida de o os
po
medio de bulas que, po o a pa e, no u ie on demasiada
di usión en la Península Ibé ica.
A pesa de odo, es a oposición no impidió que o ma-
a la eligión ca ólica y el juego con los o os una base
común
de alianza, una cie a conni encia, en el in e io de la cul u a
328 Julian Pi -Ri e s
popula española que,
en
cie os aspec os, llega á
has a
log a
la pene ación, de dichos juegos, en las celeb aciones eligio-
sas o iciales. Pues o que el o o, el p o agonis a del
cul o
cen-
Fig. n.º XII.2.- Vis a pano ámica de G azalema (Fo . de Ped o Rome o
de
Solís).
G azalema es
un
puebleci o de
Ja
sie a de Ronda de algo más de dos mil habi-
an es en e los que hay que con a los que i en en Benamahoma,
una
aldea
si uada a 6 kms. de dis ancia. Al é mino de G azalema le pe enece, ambién, un
alle é il y pin o esco, la Ribe a de Gaido a . El case ío es á cons uido
con
una
bella a qui ec u a de los siglos XVII y XVIII, época en la que G azalema i ió
una g an p ospe idad ligada a la indus ia
de
la lana de sus ebaños de o ejas.
al de la eligión mi aica, apa ece p ác icamen e en odas las
ies as eligiosas que se celeb an de
un
ex emo al o o del
país, a excepción de Galicia y
de
cie as zonas de Ca aluña
XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz)
329
(Fig. n.º XII.3 y e sup a Fig.
n.º
X.2). El calenda io
de
la
au omaquia co esponde, g osso modo,
al
de las ies as
eli-
giosas. Po o a pa e, además
de
la co ida con encional,
cada municipio o ganiza la conmemo ación
de
su
san o
pa ón, después de la misa que
se
le dedica, con una ies a
Fig. n.º XII.3.-Relie e mi aico, p ocede
del
Mi eo de Sidón (Líbano) y debió
se
p oducido en e los siglos Il y IV d. C.,
77
x 44,5 cms. Pa ís, Museo del Lou e.
El sac i icio del o o es el i o p incipal
del
mi aísmo como el del Co de o lo
es
del C is ianismo (Aza a,
P.,
Com., (2002): To os, imagen y cul o en el Medi e á-
neo an iguo, Ba celona, Museo de His o ia
de
la Ciudad, Lám. 210).
popula de o os, con un encie o, con una suel a
de
o os
po
las calles de
la
ciudad, con una
de
las muchas modalidades
de
ies as popula es que exis en.
En
los encie os más amosos
se u ilizan o os b a os, adqui idos en p es igiosas ganade ías
de eses de lidia, que al día siguien e son co idos y es oque-
ados en unciones con encionales po amosos ma ado es. A

330 Julian Pi -Ri e s
Fig. n.º XII.4.-
El
encie o cons i uye la esencia misma de la ies a de o os.
En
su
modalidad más sencilla consis e en conduci a los o os desde el campo has a
la
plaza
donde hab án de se lidiados. Ese aslado debe hace se a la ca e a pa a que los o os
no
se
desmanden po la ciudad y añadan más pelig o
al
juego.
De
ahí p o iene, p e-
cisamen e, la oz co ida pa a denomina a la ies a de o os. En los encie os más
amosos se u ilizan o os b a os, adqui idos en p es igiosas ganade ías de
eses
de
lidia que después hab án
de
se -<:o no ecue da el D . Pi -Ri e s- es oqueados en
unciones con encionales po amosos ma ado es. A lo la go del eco ido
que
eali-
zan
los
o os en el cu so del encie o suelen i acompañados: po bueyes domados
-<:abes os-que man ienen la opa de o os eunida (Fo . de
R.
Masa s en
R.
Ga cía
Se ano: Los San e mines, Mad id, Espasa-Calpe, 1963, lámina
38):
Sin emba go,
cuando el e eno es an ag es e que impide el mo imien o de los caballos, son
aque os a peón, ayudados po pe os, quienes se enca gan de conduci los.
XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema
(Cádiz)
331
lo la go del eco ido que ealizan los
o os
en el cu so
del
encie o suelen i acompañados
po
bueyes domados
-cabes-
os- que man ienen la opa de o os eunida pe o, a eces,
cuando no se dispone de ellos,
se án
los
p opios mozos,
ayu-
dados de pe os, quienes los conduzcan y di ijan (suponemos
que ... ¡en la
bu~na
di ección!) (Fig. n.º XII.4). El con ol
de
es os o os a eces es á o ganizado,
un
poco como en
Pam-
plona, po una pandilla de mozos expe imen ados que
ena -
bolan, en la mano de echa, como único engaño, un pe iódico
en ollado con el que ci an al o o has a domina lo y condu-
ci lo den o de la manada ( e
el
a ículo
de
Eche e ía,
p o-
eso
de
la Uni e sidad de San Sebas ián3). En una ocasión
se
unió a es e g u .o de co edo es
un
jo en admi ado de
Emes
Hemingway pe o, a causa de su igno ancia, p o ocó un
des-
g aciado acciden e
...
4. Habi ualmen e cuando en
un
pueblo
se
p ocede a hace una suel a de o os po las callés
se
colocan
ba e as cons uidas con oncos
de
á boles y ecias ablas
de
made a en las bocacalles pa a ce a las salidas y e i a
que
los animales se escapen así
como
que los pea ones y co e-
do es llegado el caso puedan p o ege se. Algunas eces
se
mon an en las pue as de las casas de ensas de made a
que
3 No a del Edi o : El au o se e ie e al a ículo de Ja ie Eche e ía
"Del
a e de co e o os a pie: el encie o
en
Pamplona" en Sau a, A.; Rome o de Salís,
P.
y o os (1983): A e y Tau omaquia, Uni e sidad In e nacional Menéndez
Pela
-
yo, Mad id, Tume , págs. 127-186. La edición de es e lib o ue coo dinada
po
Manuel A oyo, di ec o de
la
Ed. Tume .
4 No a del Edi o : Es os san e nines de 2002 ambién han sido escena io
de
la cogida de un admi ado de Hemingway
de
so p enden e pa ecido ísico con el
p e-
mio Nobel a desapa ecido. El
D .
Pi -Ri e s abo da las aíces de la a ición au ina
de Hemingway en el a ículo VI de es e mismo n.º de la Re is a
de
Es udios Tau-
inos págs. 157-182.
332 Julian Pi -Ri e s
pe mi en la en ada de los homb es a pie pe o no la
del
o os
Las dis in as peñas siemp e ienen locales en los que aquellos
que log an escapa se de la acome ida del o o se án econ-
o ados con un aso eple o del líquido que p ecisamen e
necesi a pa a es ablece su mo al.
2.-
LAS
MANIFESTACIONES MÁS IMPORTANTES DEL CULTO
CONTEMPORÁNEO
AL
TORO
Exis en en España dos mani es aciones p incipales de
cul o al o o:
2.a.-La co ida, "la ies a
más
nacional", según del
Conde de las Na as6 que ue
un
g an a icionado, de inales
del siglo XIX, a las co idas de o os (Fig. n.º XII.5).
En aquella época se cons uye on nume osas plazas
de o os po oda la geog a ía española, incluso en Galicia
donde su población au óc ona había demos ado muy
poco
in e és po la au omaquia
7. Las plazas gallegas se e igie-
5 No a del Edi o : El au o se e ie e a bu lade os de una sola abe u a como
se cons uyen en las casas-pue as de Co ia (Ex emadu a) o los ijos,
en
o ma de
pe dede os, de
Ja
bellísima plaza de o os de Peña iel, a o illas
del
Due o.
6 No a del Edi o : El au o se e ie e
al
lib o El espec áculo más nacional
(Mad id, 1899) del que exis e una edición acsimila publicada en Mad id, Con-
culsa, 1985.
7 No a del Edi o : Cu iosamen e
en
una época en que los pa ida ios de
una iden idad di e enciada han log ado una exp esión polí ico-adminis a i a con-
c e a con un gobie no y
un
pa lamen o au ónomos
Ja
e ia au ina de
La
Co uña
se ha ecupe ado y ha sido econs uida su plaza de o os. Es in e esan e sabe que
Ja
plaza de o os de
Ja
Co uña es
Ja
p ime a plaza cubie a cons uida en España
Jo
que quie e deci que se e ige pensando en una explo ación poli alen e
que
no
es sino la exp esión a qui ec ónica de
la
di e sidad cul u al gallega.
XII. "El
To o
de la Vi gen" . G azalema (Cádiz)
333
on pensando en un público de e anean es, de bu óc a as
y de algunos elemen os, pocos, bu gueses in e esados
en
la
cul u a nacional (hoy día,
la
mayo ía
de es as plazas
es án
en uinas o han sido ehabili adas pa a o as unciones).
Hoy día, el u is a, sólo in e esado en el b onceado de
su
EL
ESPECTÁCULO
MÁS
NACIONAL
POR
EL
CONDE
DE
LAS
NAVAS
2.ª
Edición
COCULSA
l IADRID
Fig. n.º XIl.5.- Po ada del céleb e
es udio de ema au ino El espec áculo
más
nacional esc i o po el Conde
de
las Na as y publicado a sus expensas
en
1899 en Mad id. Es e lib o, sin duda,
de
un
g an in e és es de las concienzudas
monog a ías cien í icas que se esc ibie-
on
sob e o os en el siglo XIX.
Fue
leída con p o echo, y muchas eces
ci ada, po Pi -Ri e s.
piel, se di ige p incipalmen e
al
Medi e áneo y los bu ó-
c a as pe i é icos ca ecen ya
de
la necesidad de da es i-
monio de su nacionalismo haciéndole caso al Conde de
las
Na as (Fig. n.º XII.6)
La
co ida
es á some ida a una
eg~a
men ación nacional que iene exp esiones pa icula es
en
algunas comunidades au ónomas donde
la
policía de
los
espec áculos ha sido ans e ida. ·De odas mane as
po
340 Julian Pi -Ri e s
cida en el siglo XVIII po
la
o den eligiosa de los ca meli-
as descalzos y que se
ha
con e ido, con los años,
en
la
glo-
ia de la Sie a de Ronda.
La
ie a es pob e, i egula y sin
la
iqueza
de
las
co ien es de agua que do aban a
la
población de
una
po en-
cia mecánica que ue,
en
el
pasado, el undamen o
de
su
iqueza, no hab ía allí nada
que
en idia que no ue a
la
belle-
za del paisaje que ya,
en
el siglo XIX, ue a ap eciado
po
el
g an esc i o de iajes y acua elis a de alen o,
el
inglés
Richa d Fo d. He aquí lo que esc ibía, hace doscien os años,
de G azalema: "Los habi an es, con abandis as y bandole-
os, hicie on en e y esis iem a una di isión en e a
del
ejé -
ci o de Napoleón decla ando a su pueblo el Gib al a
de
la
Sie a" (Fig. n.º XII.8). El esc i o comple aba es e es imo-
nio con algunas obse aciones galan es sob e las se anas.
G azalema iene una población e dade amen e muy
" o e a" aunque sus habi an es no engan su icien es medios
económicos pa a paga se las en adas de la plaza de o os más
bella del mundo que es la
de
Ronda, si uada a no más
de
25
kms. de dis ancia. Los g azalemeños o gullosos de sí mismos
se con en an con su es upendo o o de cue da, con el To o de
la
Vi gen.
Sin duda, una de las p incipales azones que explica
el éxi o de es a ies a es á, jus amen e, en la impo ancia que
los se anos le conceden. Vi en o gullosos de su o o que
o ma pa e del amo p opio colec i o y que es,
al
mismo iem-
po, una mane a de e o za lazos al in e io del pueblo y eje
nue as elaciones sociales con las poblaciones de pueblos eci-
nos. Po ejemplo, el ca el que debe anuncia , odos los años,
la p óxima celeb ación del o o ensogado es el esul ado, desde
hace ya años, de un concu so en e pin o es locales
de
la
Sie-

XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz) 341
a de Ronda cuya con oca o ia se anuncia con meses de an e-
lación. Todos los boce os acep ados
se
exponen en una sala
del
Ayun amien o pa a que odo el
mundo
pueda e los.
Un
ju a-
do, compues o po es pe sonas (dos miemb os del comi é
de
es ejos y el p esiden e de la peña), escoge
al
que c een mejo
el cual se á imp eso y se i á pa a anuncia la ies a en odos
los pueblos de la Se anía.
Reconocemos en es e episodio un in e esan e cambio
de men alidad. Hace cua en a años, la hos ilidad en e
los
pueblos ecinos e a an ue e
que
los mozos a iesgaban
siemp e, con ocasión de las ies as
en
las que el ni el
de
con-
sumición alcohólica subía al mismo i mo que
la
belicosidad,
pelea se en e ellos, po supues o, cada cual a a o de
su
pueblo na al. Todo el mundo
conocía
los apodos con que
se
designaban los indi iduos nacidos
en
o os pueblos (que e an
o zosamen e inju iosos)
-he
dado
nume osos ejemplos
en
mi monog a ía de G azalema- y es a hos ilidad ue la es-
ponsable de un inciden e en el
que
el
To o
de G azalema,
en
cie a ocasión, mien as que e a conducido desde una dehesa
al pueblo, ue obado po los
mozos
de Villaluenga. An es
de
e se desposeídos y no siendo
los
g azalemeños lo su icien-
emen e nume osos como pa a pode e ene lo decidie on
ma a lo en la misma linde donde los e i o ios de ambos pue-
blos
se
sepa an. Pa a conmemo a es e inciden e ue esculpi-
da una cabeza de o o sob e la
oca
en el mismo luga donde
aquél ue ejecu ado. Hoy la hos ilidad en e los pueblos pa e-
ce habe se e apo ado y en su
luga
se ins ala, en e odos
los
habi an es de la Se anía, una solida idad has a aho a desco-
nocida de
la
que el concu so
pa a
el ca el del o o de G aza-
lema no es sino una mani es ación
de
que aho a se puede pa -
342 Julian
Pi
-Ri e s
icipa de una misma glo ia.
No
es
di ícil, po
o a
pa e,
explica es a ac i ud colec i a has a aho a inédi a.
Aunque el
To o
ensogado es á bajo lá ad ocación de la
Vi gen del Ca men, és a no es
la
pa ona del pueblo
pues
G a-
Fig.
n.
º XIl.9.- P ocesión
de
la
Vi gen
del Ca men
(Fo .
de
P.
Rome o de Solís)
La
Vi gen del
Ca men, p ecediendo al To o
de
cue da, sale en p ocesión de la
Iglesia de San José, emplo
cons uido
en
el siglo XVIII
po la o den eligiosa
de
los
Ca meli as descalzos.
zalema se halla bajo la p o ección de Nues a Seño a
de
los
Ángeles. La Vi gen del Ca men goza en la
Si~ a,
ac ualmen-
e, de una g an de oción quizás po que esponde a las espe-
anzas de aquellas muje es que desean ene descendencia.
Su
imagen eside en la iglesia de San José si uada en el ba io al o
del pueblo. La mañana del
16
de julio, o del domingo más p ó-
ximo a es a echa, comienza
la
celeb ación de la es i idad de
XII.
"E
l
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz)
343
la Vi gen del Ca men is iéndola
con
un
aje espléndido y
a eglando el
paso
o ono sob e el que ha á
su
iun al eco-
ido p ocesional po la ciudad (Fig n.º XII.9). Du an e
lace e-
monia
de
es i a la Vi gen, las muje es
se
le ace can pa a
o a
y,
a con inuación, odos los ieles, a lo la go de nue e días,
le
Fig.
n.
º XII. l
0.-
Al
"To o de
la
Vi gen" se le exige un g an apío y pe enece a
una ganade ía de p es igio. En la imagen un imponen e o o "colo ao" del hie o
de
Núñez co ido en G azalema (F agmen o
de
una
pos al de
P.
González).
ezan una no ena. Concluido el no ena io, con g an pompa, se
ins ala a la Vi gen en
el
paso y sale a la calle acompañada, en
odo momen o, po una mul i ud
de
ieles.
Las muje es cuyas casas se hallan en le eco ido de la
p ocesión han colgado en sus balcones sus mejo es epos e-
os. T ansc ibimos, a con inuación, la p ocesión al como nos
344 Julian
Pi
-Ri e s
ue desc i a po un an iguo mayo domo de
la
He mandad de
la Vi gen del Ca men. Aho a bien, ap o echamos, ambién, la
ocasión pa a in o ma que, en G azalema, exis en es he -
mandades que, con mo i o de las es i idades de sus espec-
i os pa onos, salen en p ocesión aunque siguiendo i ine a-
ios dis in os: el
de
la Vi gen del Ca men, p ocesión a la que
Fig. n.º XIl.11.-
la
impo ancia de la soga. En la ies a au ina de G azalema la
soga es undamen al pa a di igi al To o po el i ine a io que ma ca la adición
(Fo og a ía anónima. Pa ís, A chi o Pi -Ri e s).
nos es amos e i iendo; el de la Vi gen de los Ángeles
-pa o-
na de G azalema- y el de San Isid o Lab ado . Una ez
en
la
calle la p ocesión del Ca men, el mayo domo di ige
la
pia-
dosa comi i a que eco e el siguien e i ine a io: sale
de
la
iglesia
po
la pue a de San José -nomb e, ambién,
de
la
iglesia- y oma la calle Tin o e ía, sigue po la calle Nue a
XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz) 345
pa a llega a_la calle Co ales y
coge
la
de
Las Pied as.
La
p ocesión desemboca así en
la
Plaza,
la
odea y uel e a
subi
po la calle San José, oma Ma eos Gago, sube el Po al y
Fig.
n.
º XII.12.-El
To o
de la
Vi
gen po delan e del Ayun a-
mien o (Fo og a ía anónima,
A chi o de Pi -Ri e s). Aunque
el P o . Pi -Ri e s p onos ica a
el aumen o de la pa icipación
ac i a de
las
muje es en la ca e-
a del To o de cue da es a ins an-
ánea no pa ece con i ma lo:
mien as que odos los que sos-
ienen
la
soga son a ones,
la
·
e aza al a del Ayun amien o
apa ece comple amen e ocupada
po muje es, es deci , a sal o
de
cualquie sob esal o con el o o.
eco e en sen ido con a io al de an es las calles Nue a y San
José has a ence a se,
al
inal de
la
calle, en su emplo.
Pa a adminis a los asun os de la Fies a se undó una
Peña con el nomb e
de
Vi gen del Ca men. La con ibución
que desembolsan sus miemb os a lo la go del año pa ecen

346 Julian Pi -Ri e s
su icien es pa a comp a el o o
que
ha
de se u ilizado
en
la
ies a.
La
Peña comp a po 150.000 o 200.000 p s.
el
o o
que
a se enma omado en una ganade ía de eses de lidia. Suele
se zaíno o colo aos y pesa
más
de 500 kilos
(Fig.
n.º
XII.10). El o o espe a el momen o
de
se asladado
al
pue-
blo en un co al p óximo
y,
encajonado, se ae
sob e
un
camión al pueblo y se suel a, ya enma omado, en
el
ba io
al o. Se despliega
la
la ga cue da a
lo
la go de la
calle
y la
aga an los mozos
de
la
Peña. El
o o
es conducido
po
odo
el pueblo pe o se in en a que siga el mismo camino
que
el
que
eco ió,
la
íspe a, la p ocesión (Fig. n.º XII.11).
Los mozos del pueblo ges iculan delan e
de
los o os. se
ace can pa a oca le el cue po o el es uz y salen a
la
ca e a
pa a escapa
de
los cue nos iéndose obligados, . muchas
eces, a sal a y a e a se a las ejas de las en anas
de
las
casas. El equipo que con ola el ex emo de la cue da ap o e-
cha las ca e as de huida del o o o sus embes idas pa a
i
di i-
giéndolo en el sen ido deseado. Llegados a la Plaza,
donde
se
concen a el mayo concu so de gen es y donde es
más
ácil
ace ca se y juga con el o o, los mozos de la cue da descan-
san a ándola a la eja de una en ana que
ha
ac edi ado a lo
la go del iempo su esis encia (Ve sup a Fig. n.º IX.2).
Hace años no había sino mozos pa a co e delan e del
o o o aga a la ma oma. Los acompañaban algunos
hom-
b es que se conside aban oda ía lo su icien emen e
jó en
.es
y ágiles pa a pode escapa del pelig o de sus cue nos.
Hoy
la
9 No a del Edi o :
El
o o de capa neg a
se
llama,
si
es b illan e,
zaíno
y,
si
es ma e, mula o (asimismo, los p ime os ienden a ene , sal o
la
base y las pun as,
los pi ones ceniza cla o mien as que los segundos los iene oscu os
..
Los as ados de
colo ma ón, en el caso de se cla os, se llaman colo aos
y,
si son oscu os, cas años.
XII. "El
To o
de la Vi gen". G azalema (Cádiz)
347
e olución sexual se ha ac ualizado, ambién, en G azalema y
se en an as chicas y muje es,
como
a ones, co e
delan e
del o o ... ¡He is o con mis p opios ojos co e a una
muje
emba azada
de
a ios meses! ¿Co ía pa a ag adece a la
Vi -
gen habe ob enido
la
g acia de
habe
quedado encin a?
Lo
podemos supone .
El o o e mina po
cansa se
y an p on o como
da
mues as de ago amien o e mina
la
ies a. Los mozos lo
lle-
a án has a
el
ma ade o donde
se á
aba ido, en
la
mad uga-
da del día siguien e, de un
pun illazo
y su ca ne pues a a
la
en a a
un
p ecio en ajoso
en
la
abla
del me cado (Fig.
n.
º
XII.12).