Proyecto
Caracterización patrimonial del Mapa de Paisajes de
Andalucía
Dirección
Román Fernández-Baca Casares
Director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Coordinación general
Laboratorio del Paisaje del Centro de Documentación
y Estudios
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Dirección técnica
Víctor Fernández Salinas
Departamento de Geografía Humana
Universidad de Sevilla
Silvia Fernández Cacho
Centro de Documentación y Estudios
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Equipo de investigación
Silvia Fernández Cacho (Centro de Documentación y
Estudios, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico)
Víctor Fernández Salinas (Depar tamento de Geografía
Humana, Universidad de Sevilla)
Elodia Hernández León (Depar tamento de Ciencias
Sociales, Universidad Pablo de Olavide)
Esther López Martín (Arquitecta)
Victoria Quintero Morón (Departamento de Ciencias
Sociales, Universidad Pablo de Olavide)
José María Rodrigo Cámara (Laboratorio del Paisaje del
Centro de Documentación y Estudios, Instituto Andaluz
del Patrimonio Histórico)
Daniel Zarza Balluguera (Departamento de Arquitectura,
Universidad de Alcalá de Henares)
Colaboradores
Angélica Cortés Sanguino (Arquitecta)
Isabel Barragán Márquez (Licenciada en Humanidades)
Miriam Martín Lobo (Antropóloga)
© JUNT A DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura
Edita: JUNT A DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura
Coordinación de la edición: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Dirección: Román Fernández-Baca Casares, director del IAPH
Dirección científica: Laboratorio del Paisaje del IAPH
Autores: Silvia Fernández Cacho,Víctor Fernández Salinas, Elodia Hernández León, Esther López Mar tín, Victoria
Quintero Morón, José María Rodrigo Cámara, Daniel Zarza Balluguera
Apoyo a la documentación gráfica: Isabel Dugo Cobacho, Laboratorio de Cartografía e Imagen Digital
Maquetación: Manuel García Jiménez, María Rodríguez Achútegui
Equipo editorial: Cinta Delgado Soler , Carmen Guerrero Quintero, María Cuéllar Gordillo, Jaime Moreno T amarán,
Jesús Chacón García
Cubierta: V ega del Guadalquivir desde el castillo de Almodóvar del Río (Córdoba). Foto: Juan Carlos Cazalla
Montijano, IAPH. T ratamiento: Manuel García Jiménez
Año de edición: 2010
Impresión: J. de Haro Artes Gráficas
ISBN (O.C.): 978-84-9959-023-3
ISBN (V .I): 978-84-9959-024-0
Depósito Legal: SE-4975-2010 (I)
Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 España Creative Commons. Usted
es libre de copiar , distribuir y comunicar públicamente la obra bajo las condiciones siguientes:
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La licencia completa está disponible en: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/legalcode.es
Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía : tiempo, usos e imágenes / [coord. de la ed., Instituto Andaluz del Patrimonio
Histórico ; dirección, Román Fernández-Baca Casares ; coord. científica, Laboratorio del Paisaje del IAPH ; autores, Silvia
Fernández Cacho ... (et al.)]. -- Sevilla : Consejería de Cultura, 2010
2 v . (640 p.) : il. col., gráf., mapas ; 25 x 31 cm. -- (PH Cuadernos ; 27)
Bibliografía: p. 632-640
ISBN (O.C.): 978-84-9959-023-3
ISBN (V .I): 978-84-9959-024-0
ISBN (V .II): 978-84-9959-025-7
1. Paisajes culturales-Andalucía 2. Paisaje-Protección-Andalucía 3. Medio ambiente-Protección-Andalucía I. Fernández-Baca
Casares, Román II. Fernández Cacho, Silvia III. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IV . Instituto Andaluz del Patrimonio
Histórico. Laboratorio del Paisaje V . Andalucía. Consejería de Cultura
911.53(460.35)
719(460.35)
504.04(460.35)
http://www .juntadeandalucia.es/cultura/iaph
Pr esentación Institucional
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 13
Atlas de Andalucía: punto de partida
par a la definición de demar caciones
paisajísticas
La Consejería de Obras Públicas publicó en 2005 el se-
gundo tomo del Atlas de Andalucía , r elativo a la carto-
grafía ambiental (A TLAS, 2005). Entre la cartografía pr o-
ducida en este tomo, se encuentra un mapa de paisajes
que presenta una zonificación de Andalucía en función
de sus características paisajísticas . La zonificación pr o-
puesta parte de una subdivisión del territorio en 6 ca-
tegorías, 2 1 áreas , 85 ámbitos y 422 tipos o unidades
de paisaje. Las 6 categorías ofrecen una primer a gr an
diferenciación de espacios en la comunidad autónoma,
en la que destaca casi un 44% (43,68%) caracterizado
por espacios serranos (con pr edominio de masas bosco-
sas y arbustivas) y un 4 1% de campiñas con pr esencia
de la tríada típica del secano mediterráneo: trigo, olivo
y viñedo (3 1,09%) y vegas con pr ofusión de pr oduc-
ción de regadío (1 0,36%). El 15% restante se compone
de espacios pertenecientes a altiplanos y subdesiertos
(7,09%), a ámbitos litorales (5,82%) y zonas urbanas y
alteradas (2,59%).
De las subdivisiones citadas más arriba (áreas , ámbitos
y tipos o unidades de paisaje), las que se han realiza-
do teniendo en cuenta criterios culturales (además de
geográficos) son los ámbitos, aunque su car acterización
desde este punto de vista cultural no r esulta suficiente-
mente detallada y mantiene unos rasgos muy basados
en aspectos físicos. Se plantea, pues , la necesidad de ca-
racterizar desde el punto de vista cultur al y patrimonial,
las zonificaciones propuestas comenzando por las ár eas
y ámbitos, de maner a que esta nueva lectur a territorial
se convierta en una herramienta útil en el mar co de
las políticas paisajísticas en general, y de la tutela del
patrimonio cultural en particular . Teniendo en cuenta
este objetivo, se formula el proyecto Caracterización
patrimonial del Mapa de P aisajes de Andalucía , cuya
ejecución se encarga a un equipo formado por especia-
listas de la Antropología, la Ar queología, la Ar quitectur a
y la Geografía, con lo que se asegur a una mir ada inter-
disciplinar a los territorios, a sus r asgos cultur ales y a
sus imágenes.
P ar a car acterizar estos espacios desde un punto de vis-
ta cultural y patrimonial, se entendió necesario ajus-
tar estas delimitaciones a una agrupación de unidades
espaciales que se han denominado demarcaciones pai-
sajísticas y que derivan de una agrupación con sesgo
patrimonial de los ámbitos paisajísticos propuestos en
el citado Atlas de Andalucía. Aunque se han respetado
P aisaje del patrimonio industrial de P eñarroya (Sierr a Morena de Cór doba). Foto: Juan Carlos Cazalla, IAPH
14 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
por regla gener al las delimitaciones definidas en dicho
mapa, en algunos casos excepcionales, y ante su in-
adaptación a la realidad cultur al del territorio, se han
alterado los límites de estos ámbitos .
En esta labor ha sido de especial interés la mirada de
carácter interdisciplinar al territorio andaluz. De ella ha
derivado una división nueva del territorio regional que
se desglosa en 32 demarcaciones paisajísticas basadas
en las actuales divisiones medioambientales que propo-
ne el Atlas matizadas a partir de criterios de or denación
del territorio y de caracterización cultur al de cada una
de ellas. Estas demar caciones paisajísticas se corr espon-
den con territorios de marcada per sonalidad comar cal
(Andévalo, P edr oches , Axar quía, etcéter a) y con una co-
herencia cultur al que se evidencia sin duda en la ima-
gen de sus paisajes. De este modo, se da r espuesta al
encargo del Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico
que tenía como objetivo “ car acterizar desde el punto de
vista cultural y patrimonial, las zonificaciones pr opues-
tas por Medio Ambiente de manera que se convierta
en una herramienta útil en el mar co de la tutela del
P atrimonio Histórico, incluyendo su descripción, car ac-
terísticas diferenciador as , ajuste de delimitaciones , eva-
luación de amenazas de valores cultur ales y pr opuestas
de paisajes singulares” .
Demarcaciones de paisaje cultur al. Mapa: Laboratorio del P aisaje Cultur al, IAPH
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 15
Aspectos básicos que determinan
las demar caciones paisajísticas: las
afinidades territoriales
La división espacial en razón de criterios de homoge-
neidad es una tarea que hunde sus r aíces en alguna de
las ramas clásicas de la Geogr afía, especialmente en la
escuela francesa de final del siglo XIX, del que su autor
más destacado fue Vidal de la Blache, y que tiene una
amplia secuencia de trabajos a lo lar go del siglo XX. Esta
línea, tras la crisis de su par adigma ya en la segunda
mitad del siglo pasado, ha reflotado en no sólo la Geo-
grafía, sino en otr os ámbitos científicos que tienen en
los rasgos cultur ales del territorio un objeto de estudio
destacado para definir categorías territoriales .
Como se ha apuntado anteriormente, para que los r e-
sultados del estudio puedan ser integrados en el mapa
de paisajes ya existente, se ha procur ado r educir al mí-
nimo el número de modificaciones en los límites de los
ámbitos establecidos en el Atlas de Andalucía . Es decir ,
las nuevas demarcaciones paisajísticas tienden a con-
formarse por la suma de ámbitos que, desde el punto
de vista cultural, comparten car acterísticas y r asgos en
la escala de trabajo subr egional. En algunos casos , estas
modificaciones han tenido que producir se ya que los
procesos históricos y las actividades antrópicas de es-
tos territorios no eran fácilmente enmar cables en unas
delimitaciones realizadas con criterios más ecológicos y
de usos del suelo que culturales . Además , la per spectiva
cenital de la cartografía r esultante permite distinguir
unidades muy distintas que, pie a tierra, forman un
todo indisoluble. P or ejemplo, no se entiende la V ega
de Granada sin la imagen de Sierr a Nevada, aunque
conformen dos unidades territoriales bien diferencia-
das. T ambién se ha tenido en cuenta, par a la r ealiza-
ción de modificaciones en los límites de los ámbitos, las
actividades antrópicas históricas y la percepción de la
población local, analizada a través de la imagen que es-
tos territorios han proyectado a lo lar go del tiempo. Es ,
entre otr os , el caso del nor oeste del municipio de An-
dújar , asociado al ámbito de Los P edr oches en el Mapa
de P aisajes de Andalucía y que, desde el punto de vista
histórico, cultural y patrimonial, se ha entendido mu-
cho más cercano a la demar cación que conforman otr os
municipios de la Sierra Mor ena jiennense.
Un territorio como el andaluz, en el que la presencia hu-
mana y sus huellas han sido tan intensas, muestr a pues
unas características paisajísticas que, si bien derivan de
un determinado sustrato físico que en buena medida ha
condicionado históricamente el uso y aprovechamiento
de los recur sos , también ha sido fuertemente modelada
por la acción humana. P or ello, a tr avés de las r efer en-
cias culturales , tanto económicas , sociales , simbólicas
y político-administrativas (límites , bor des y fr onter as),
se han conformado áreas de usos y actividades con
una importante proyección paisajística. Se constituyen
como claros límites físicos la potente, nítida y r ecta
línea física suroeste-nor este de Sierr a Mor ena con la
depresión Bética o Guadalquivir , los sistemas béticos y
las costas atlántica y mediterránea. Son secundarios,
pero también importantes en el ámbito oriental, el valle
del Almanzora y el limite interior este de la sierr a de
Cazorla. Así, se delimitan áreas con car acterísticas de
identidad homogénea en el ámbito de la depresión bé-
tica definida como una planicie delimitada por el borde
litoral de la marisma: la vega del río y la campiña, y los
ámbitos de las hoyas intrabéticas de Antequer a, Gr ana-
da, Guadix, Baza y los Vélez.
Se consolidan demarcaciones pr oducto de la historia
del territorio y de sus actividades que en ocasiones
han estado y siguen estando en la base de su identi-
dad. En estas circunstancias habría que consider ar a los
primeros poblador es cazador es r ecolector es que han
dejado su impronta en el territorio a tr avés de mani-
festaciones de arte rupestre; a las primer as sociedades
sedentarias que construyeron monumentos megalíticos
que a menudo adquieren una monumentalidad que
los hace singulares en el contexto nacional e inter-
nacional; a los míticos reinos tartésicos y tur detanos
en comunicación con griegos, fenicios y púnicos; a la
impronta tangible de las infr aestructur as territoriales y
configuración básica de la actual r ed de asentamientos
que puede retr otr aer se a la época r omana y medieval;
a la ocupación de al-Ándalus por los reinos cristianos
y su integración en la cor ona de Castilla; la incorpo-
ración de influencias determinadas por la colonización
de América, el renacimiento mudéjar , la conformación
del barroco contr ar eformista, la r esistencia al invasor
napoleónico, la lucha ilustrada por las libertades en las
Cortes de Cádiz, las luchas campesinas, la guerr a civil,
la tardía industrialización o la actividad turística. T odo
ello se ha materializado en sitios arqueológicos , campos
de batalla, fronter as , ejes de comunicación, sistemas de
asentamiento, estructuras urbanas , artesanías , folklo-
res , fiestas , modos de hacer , identidades territoriales,
16 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
etcétera. Así se mar can todavía en el territorio los r estos
del antiguo límite histórico del reino nazarí de Gr ana-
da; los vestigios de las actividades relacionadas con la
pesca en la bahía de Cádiz y en la de Gibraltar desde la
protohistoria; los de la minería en el Andévalo y piede-
montes de Jaén; aquellos que evidencian la adaptación con
una repr esentativa muestr a de ar quitectur a del agua a un
medio con escasez de recur sos hídricos en las demar cacio-
nes del sureste; etcéter a.
Las concentr aciones de r ecur sos
cultur ales como factor de
difer enciación entr e demar caciones e
N
Muchos de los procesos históricos y de las actividades
socioeconómicas que han dado lugar a los paisajes cul-
turales andaluces se r epiten en cada demar cación. Las
actividades agropecuarias , por ejemplo, se han desarr o-
llado en mayor o menor medida en todo el territorio.
Sin embargo, su intensidad, r elevancia o tr ascendencia,
en términos de patrimonio cultural her edado, no es la
misma en todas las demarcaciones . P or ello, se ha reali-
zado con carácter exploratorio una serie de mapas que
muestran la densidad de entidades patrimoniales por ti-
pologías funcionales tomando como base la información
contenida en el Sistema de Información del P atrimonio
Histórico de Andalucía (SIPHA).
Distribución regional de las ár eas que presentan una mayor densidad de edificios agr opecuarios históricos -villae y alquerías-, alfar es y factorías dedicadas al procesamiento de los pr oductos del mar ,
actividades minero-metalúr gicas, ar quitectura defensiva y lugar es con r epresentaciones rupestr es, sobr e todo cuevas y abrigos, y ar quitectur a megalítica. Mapa: Laboratorio del P aisaje Cultur al, IAPH
Villae Alfares Minas y metalurgias
Alquerías Factorías de salazón T orres y castillos
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 17
En las imágenes superiores se muestr a la distribución r e-
gional de las áreas que pr esentan una mayor densidad de
edificios agropecuarios históricos , villae y alquerías, de épo-
cas romana y medieval. Las mayor es densidades se docu-
mentan en el valle del Guadalquivir , concretamente en sus
cursos bajo y alto. Falta por determinar si algunos de los
vacíos, como el r egistr ado en el cur so medio del valle, r es-
ponden a la distribución real de este tipo de edificaciones
o si, por el contrario, solo r efleja el estado actual del cono-
cimiento sobre su distribución. De hecho, la información
georrefer enciada de la que se dispone es difer ente par a el
caso de las distintas tipologías y/o disciplinas. Es el caso del
patrimonio etnológico, hasta hace pocos años considerado
menor , cuando no olvidado. En época medieval, aunque
se ha registr ado un númer o menor de sitios ar queológicos
clasificados como alquerías, podría decir se que se mantie-
nen las principales áreas de fuerte densidad pr esentadas
por las villae , ya que muchas de ellas tienen su origen en
época romana y perviven en el tiempo, siendo de hecho el
origen de muchos edificios agropecuarios (cortijos , hacien-
das, etc.) e, incluso, de poblaciones actuales . Hay que tener
en cuenta, no obstante, que la tradición académica y su
reflejo en el Inventario de Y acimientos Arqueológicos de
Andalucía (IY AA), no ha pr estado demasiada atención a las
entidades patrimoniales de este periodo histórico. Tanto en
época romana como medieval, además de las ár eas citadas ,
destacan por su mayor densidad de edificios agropecuarios
las que se ubican al norte de la campiña de Jerez y Medina,
el valle del Guadalhorce y el sur de la campiña de Sevilla.
Si se realiza un mapa de densidad par a los edificios indus-
triales registr ados como alfar es , la distribución r esultante
muestra otr as particularidades . En este caso es el cur so bajo
y medio del Guadalquivir y las bahías de Cádiz y Algeciras
los que muestran los valor es más altos . En el primer caso,
se suele tratar de alfar es de época r omana especializados
en la producción de ánfor as par a el tr ansporte de vino y ,
sobre todo, de aceite. La actividad agrícola r elacionada con
el cultivo del olivar tiene sus orígenes en Andalucía ya en
época protohistórica. En época r omana, la exportación de
estos productos a la capital del Imperio, Roma, y a otr os lu-
gares del vasto territorio que contr olaba, está plenamente
atestiguada a través de fuentes ar queológicas y liter arias .
En Roma, un monte artificial, el monte Testaccio, levanta-
do a partir del vertido de miles de ánforas pr ocedente de
la Bética, es una clara evidencia de la importancia de este
comercio. Además , la pervivencia de la actividad alfar er a se
ha mantenido a través de la fabricación de otr os utensilios
y materiales de la construcción, pudiéndose registr ar tal
evolución en muchos de estos lugares hasta la actualidad.
En el segundo y tercer o de los casos , bahías de Cádiz y Al-
geciras , la pr oducción de envases par a el tr ansporte tenía
otra finalidad: los pr oductos derivados de la pesca. Sala-
zón y salsas de pescado ( garum ) elabor ados en las costas
andaluzas se exportaban, en igual o mayor medida que el
aceite, a puntos muy distantes del imperio. La actividad
pesquera con base en estas dos bahías ha sido la actividad
económica principal hasta que, a partir de los años setenta,
cobró protagonismo el tr ansporte de mer cancías y la in-
dustria química. Ello se atestigua, así mismo, en la densidad
de factorías dedicadas al procesamiento de los pr oductos
del mar (véase p. anterior). El paso de atunes por el estrecho
en época de desove hace mucho más fácil y productiva su
captura en la zona, por lo que se han desarr ollado artes de
pesca que, como la almadraba, sobr eviven en la actualidad.
Las actividades minero-metalúr gicas han tenido, por el
contrario, una mayor implantación en Sierr a Mor ena y en el
Andévalo (imagen superior). Otras ár eas destacadas , aunque
sin llegar a tener la relevancia de la primer a, se documentan
en las sierras subbéticas , las Alpujarr as o el Campo de T aber-
nas. P or su parte, la actividad de seguridad y defensa, aso-
ciada a procesos históricos en los que el contr ol territorial
era esencial, sobr e todo en las zonas fr onterizas terr estr es y
Representaciones rupestres
Megalitos
18 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
en la costa, han salpicado el paisaje de torres y fortificacio-
nes que, en el último caso, han dado frecuentemente ori-
gen a núcleos de población que también han perdur ado en
el tiempo. Destacan en el mapa adjunto, la Banda Gallega
al norte de la provincia de Huelva, la gr an densidad de estas
entidades patrimoniales en las zonas de fronter a con el rei-
no nazarí de Granada y toda la fr anja coster a andaluza. La
arquitectur a defensiva tiene, además , una r elevancia parti-
cular desde el punto de vista de la percepción paisajística.
Son construcciones erigidas en enclaves estratégicos , dota-
dos en general de una amplia cuenca visual y una inter co-
nexión también visual entre ellas . Se configur an, así, como
redes de contr ol territorial y como tal se han consider ado
en este trabajo. Si la pr eservación de los entornos de los
bienes culturales es siempr e una necesidad, en el caso de
la arquitectur a defensiva es un factor impr escindible par a
preservar los valor es que le son consustanciales y que se di-
luyen en muchos lugares por la sobr eexplotación del suelo
en su entorno más inmediato y la implantación de grandes
obras de urbanización y comunicación, públicas y privadas ,
que las descontextualizan y desestructuran.
Otras entidades patrimoniales significativas desde el
punto de vista paisajístico que muestran la intervención
directa y consciente del ser humano sobr e elementos na-
turales o, incluso, sobr e la topogr afía del territorio, son
los lugares con r epr esentaciones rupestr es , sobr e todo
cuevas y abrigos, y la ar quitectur a megalítica. Los pri-
meros cir cunscriben su localización a ámbitos serr anos y
marcan un eje definido en Andalucía a lo lar go de las cor-
dilleras Béticas y la Sierr a Mor ena de Jaén. Son lugar es
asociados a actividades mágico-religiosas con una fuerte
carga simbólica. P or su parte, los megalitos se distribuyen
Santa Olalla del Cala (Sierra Mor ena de Huelva y Riveras del Huelva y Cala). Foto: Silvia Fernández Cacho
Torr es de Orcer a (Sierras de Segur a, Cazorla y las Villas). Foto: Silvia Fernández Cacho
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 19
prefer entemente en un eje opuesto: desde la serr anía de
Ronda hasta la Sierra Mor ena de Huelva.
Esta distribución de las concentraciones de entidades pa-
trimoniales, clasificadas en r azón de sus tipologías fun-
cionales, permite obtener una serie de claves territoriales
que han ayudado a establecer un conjunto de caracterís-
ticas que, desde el punto de vista patrimonial, distinguen
a unas demarcaciones de otr as . Existen, por ejemplo,
construcciones megalíticas en las campiñas de Jerez y
Medina pero, a escala r egional, no son significativas en
número, al contr ario de lo que ocurr e en otr as , como el
Andévalo o las hoyas de Guadix, Baza y Los Vélez.
La información sobr e cada
demar cación paisajística
P ar a cada demar cación se ha r ealizado una ficha gráfica
y textual con siete apartados comunes que permiten sin-
gularizar e identificar de forma homogénea cada ámbito
por las características que los difer encian y singularizan
(tabla 1). Cada ficha se concibe, no como el fin, sino como
el medio para disponer de un mejor conocimiento de los
valores cultur ales de los paisajes andaluces .
La identificación y localización pretende r efer enciar cada
demarcación de acuer do a las r eseñas del Plan de Or-
denación del Territorio de Andalucía y de sus propias
claves generales , fundamentalmente geográficas , espe-
cificándose la correspondencia de la demar cación con
los ámbitos paisajísticos del Mapa de P aisajes del Atlas
de Andalucía . Se acompaña este apartado de un mapa
Información Contenidos
1. Identificación y localización • Caracterización básica
• Correspondencias en el Plan de Or denación del T erritorio de Andalucía
• Correspondencias con los ámbitos paisajísticos del mapa de paisajes de
Andalucía
2. Territorio • Medio físico
• Medio socioeconómico
• Articulación territorial
- Procesos de articulación histórica
- Articulación natural, comunicaciones y sistema r egional de ciudades
3. Procesos y actividades • Procesos históricos
• Actividades socioeconómicas
4. Recursos patrimoniales • Ámbito territorial
• Ámbito edificatorio
• Ámbito inmaterial
5. La imagen proyectada • Descripción
• Citas relacionadas
6. P aisajes de interés cultur al de Andalucía • Relación de paisajes de interés cultural en la demar cación
7. Valor aciones y r ecomendaciones • Valor aciones
- positivas
- negativas
• Recomendaciones para el planeamiento territorial y urbanístico
- Generales
- P atrimonio de ámbito territorial
- P atrimonio de ámbito edificatorio
- P atrimonio de ámbito inmaterial
TABLA 1. Estructur a de la ficha corr espondiente a cada demar cación paisajística
sintético en el que se reflejan las principales tr azas terri-
toriales que ordenan el territorio (r edes , ejes , fr onter as…)
y las áreas o lugar es más r elevantes desde el punto de
vista cultural. Del mismo modo, se incorpor a un mapa
regional en el que se sitúa la demar cación tr atada en
cada ficha. Es preciso apuntar que en el mapa de síntesis
no se muestran todos los bienes patrimoniales existentes ,
sino aquellos que, en forma de redes o ár eas , car acterizan
en mayor medida, desde el punto de vista cultural, los
paisajes analizados. Se tr asciende así al tr adicional tr a-
20 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
tamiento cartográfico para estos bienes (r ep r esentados
en su conjunto de forma puntual) en función de la escala
subregional de tr abajo.
En segundo lugar se describen las demarcaciones por
sus características difer enciales desde un punto de vista
geográfico atendiendo al análisis de los rasgos básicos
del territorio:
a) Se realiza una descripción gener al del medio físico
(relieve, vegetación, clima…). No siendo este apartado el
principal objetivo del trabajo, se ha consider ado necesa-
rio incluirlo para contextualizar en una escala básica los
aspectos que personalizan cada demar cación incidiendo
en la base física sobre las que se desarr ollan las activida-
des antrópicas.
b) Se exponen las principales características del medio
socioeconómico que actualmente presenta la demar-
cación en términos de población y sectores pr oductivos
principales, destacando si su dinámica tiende a la pr ogr e-
sión, a la regr esión y/o a la estabilidad.
c) Se introduce también una descripción de la articula-
ción territorial, tanto desde la perspectiva histórica como
de la actual, haciendo especial mención a los sistemas de
asentamiento y a las vías de comunicación.
Estos aspectos se acompañan de un esquema grafico es-
tructural que tr aza la articulación física (r elieve, hidr o-
grafía) de los ejes articulador es jer ar quizados; la distri-
bución de asentamientos (núcleos comarcales y rur ales);
y los paisajes relevantes . T odo ello ofr ece una imagen
sintética de la demarcación.
El tercer apartado hace r efer encia a los principales pr oce-
sos y actividades históricos de carácter antrópico que han
tenido lugar en cada demarcación. Cada uno ellos se asocia
de forma genérica a los recur sos patrimoniales que pueden
documentarse en la actualidad en su configur ación y for-
malización. Se ha utilizado aquí como guía terminológica
el Tesaur o del P atrimonio Histórico Andaluz (TPHA) para
normalizar la nomenclatura de palabr as clave r eferidas a
procesos (colonización, r epoblación, inmigr ación) y activi-
dades (agropecuarias , servicios , de tr ansformación, segu-
ridad-defensa, mágico-religiosa, etcéter a). Quizá sea en el
apartado de procesos históricos en el que se han r egistr ado
más dificultades en el uso de este instrumento desarrollado
por el Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico por la fal-
ta de descriptores como r omanización, conquista o r econ-
quista, de actividades socioeconómicas como acuicultura,
determinadas artes de pesca, construcción naval y algunos
otros , todos ellos muy usados tr adicionalmente par a deter-
minados procesos históricos y actividades socioeconómi-
cas que han tenido lugar en Andalucía. El orden en el que
aparecen en la ficha los periodos históricos es cr onológico,
mientras que las actividades socioeconómicas se or ganizan
comenzando por las primarias, seguidas de las secundarias
y las terciarias .
En el cuarto apartado se hace mención de forma más con-
creta a los r ecur sos patrimoniales documentados en cada
demarcación paisajística. Éstos son el r esultado de la di-
latada construcción histórica del territorio y forman parte
de los paisajes culturales actuales . Estos r ecur sos , tangibles
Dehesa de La Jara (P ozoblanco, Cór doba). Foto: Juan Carlos Cazalla, IAPH
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 2 1
e intangibles, han quedado como memoria física de esta
evolución y son reconocibles tanto en la estructur a terri-
torial y el sistema de asentamientos, como en los estr atos
acumulados de vestigios construidos, en las manifesta-
ciones rituales, simbólicas y festivas de la población, o en
sus modos de hacer y de relacionar se con el medio par a
explotar sus recur sos . Así, y siguiendo una vez más el T es-
auro del P atrimonio Histórico Andaluz , los recur sos patri-
moniales se clasifican en aquellos considerados de ámbito
territorial (asentamientos urbanos y rurales , r edes viarias ,
complejos extractivos , infr aestructur as hidráulicas , etc), de
ámbito edificatorio (tumbas, torr es , fortificaciones , aljibes ,
factorías, ingenios industriales ...) y actividades de interés
etnológico (curtiduría, técnicas de pesca, fiestas, etc.)
Aunque a la escala en la que se ha realizado el pr esente
estudio sea inviable realizar par a toda Andalucía un aná-
lisis pormenorizado de la percepción social del paisaje,
se ha intentado presentar un conjunto de valor aciones
descriptivas de cada demarcación: su imagen pr oyecta-
da. Se trata de un espacio par a r ecoger las per cepciones
transmitidas a tr avés del discur so escrito principalmente.
Los paisajes tal como los percibier on, o per ciben, viaje-
ros , técnicos , eruditos , especialistas y que son r eflejados
a través de publicaciones , guías , medios de comunica-
ción, Internet, etcétera, son imágenes estandarizadas ,
necesariamente sintéticas, per o las únicas posibles de
recoger en un estudio de esta escala. Se incluyen por que
se refier en a paisajes per cibidos , aunque con ello no se
suple la ausencia de otras tantas mir adas hacia el paisaje
ausentes en este trabajo, ya que sólo pueden conocer se
y describirse a tr avés de análisis pormenorizados sobr e el
terreno. No obstante, su inclusión contribuye a ilustr ar la
relación cultur a-natur aleza, objetividad-subjetividad con
la que se ha abordado esta investigación. Estas imáge-
nes se presentan con un título y una descripción muy
sintéticos que condensan diversos materiales r ecogidos
y que se ilustran con una cita liter al. Se describen estas
imágenes a través de apr eciaciones sintéticas sobr e los
materiales analizados ejemplificándose con algunas de
las citas textuales recogidas . En algunos casos se com-
plementan con repr esentaciones artísticas , fundamen-
talmente pinturas y gr abados .
Se incluye para cada demar cación una serie pr ovisional
de P aisajes de Interés Cultur al de Andalucía (PICA) que,
a escala más detallada, se presentan como lugar es en los
que la conjunción de valores natur ales y cultur ales hace
recomendable implementar instrumentos de fomento
y/o protección.
Finalmente se hacen unas valoraciones positivas y ne-
gativas de todos los aspectos tratados en la ficha y las
tendencias de los cambios y transformaciones futur as ,
aportando una serie de recomendaciones básicas a tener
presentes en los documentos de planeamiento territo-
rial y urbanístico. Estas recomendaciones se agrupan en
torno a aspectos generales y a aquellos que afectan al
patrimonio de ámbito territorial, edificatorio e intangi-
ble de cada demarcación. En este punto hay que hacer
una aclaración: por norma se han asociado a los pr o-
cesos históricos aquellos bienes patrimoniales que han
sido considerados en el T esaur o del P atrimonio Histórico
Andaluz como inmuebles de ámbito territorial. P or su
parte, las actividades de interés etnológico y los inmue-
bles de ámbito edificatorio se han relacionado con las
actividades socioeconómicas. Sólo en casos puntuales se
ha modificado este criterio.
De manera inevitable, el pr oyecto se ha dilatado de for-
ma significativa en el tiempo: treinta y dos demar caciones ,
multiplicadas por siete categorías de caracterización, r e-
quieren la elabor ación de doscientas veinticuatr o descrip-
ciones diferenciadas y singular es del P atrimonio Cultural
de cada demarcación paisajística que deben apr oximar se
a cada paisaje destacando lo mejor de él desde este pun-
to de vista. El resultado en su afán holístico, extensivo y
equilibrado par a el conjunto del territorio andaluz, puede
parecer contr adictorio par a una disciplina, la paisajística y
cultural, que es necesariamente cualitativa, puntual y se-
lectiva en su concepción y resultados . Sin embar go esta
metodología permite evaluar desde una cuantificación
equitativa y homogénea, la cualidad precisa y la dimensión
política y territorial de la integración del patrimonio cultu-
ral en su contexto paisajístico en la Andalucía de hoy y de
un próximo futuro. Sólo así se podrán establecer posterior-
mente prioridades de todo tipo (protección legal, acciones
proactivas , etcéter a) en determinados ámbitos a tr avés de
la implementación de políticas coordinadas , diver sas e in-
tegradas . Ciertamente una tar ea difícil a la que este tr abajo
ha empezado a enfrentar se fr ontalmente y sin atajos .
NOTA S
1 Este capítulo introductorio se publicó originalmente en el nº 66
(mayo, 2008) de la revista PH Boletín del IAPH.
2 Esta Recomendación define el paisaje como “…la manifestación for-
mal de las múltiples relaciones que existen entr e el individuo o una
sociedad y un espacio topográficamente definido en un período deter-
minado, y cuyo aspecto resulta de la acción en el tiempo, de factor es
naturales y humanos y de su combinación” (Art. 1).
01
Alpujarr as y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 29
Descripción Recursos asociados
La conformación de las taifas a partir del siglo XI reflejará en la zona la rivalidad entr e Gr anada y
Almería. Sobre las Alpujarr as se establecerán pr ogr amas defensivos a uno y otr o lado basados en
la construcción de torres y fortalezas . A partir del siglo XIII la hegemonía gr anadina hace que en
el marco de una estructur a de estado, el territorio quede dividido en tahas que funcionan a modo
de cabeceras municipales junto con su tierr a (campos y alquerías). Es en estos momentos cuando
se produce el definitivo afianzamiento de un sistema de actividades basadas en la agricultur a y la
ganadería que modeló el paisaje hasta la actualidad.
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Acequias . Acueductos .
Aceñas. Alber cas . Aljibes . Azudes .
Norias. Obr as de dr enaje
7 120000. Complejos extractivos .
Minas
“P asando el Último Suspir o bajo de una cr esta estéril a una cuenca
entre las sierr as de Gr anada y Alhama: es un jar dín regado de
aceitunas, palmer as y nar anjos . (...) Las vistas alpinas de la Sierra
Nevada desde Dúrcal son soberbias; aquí cr ecen gr andes cantidades
de esparto y lino. (...) Esta es una garganta [la del río P oqueira] digna
de Salvador Rosa, que las aguas han practicado en la montaña
(compárese con Chililla). Las r ocas se levantan a ambos lados
formando tremendas par edes perpendicular es , y la apertura es
apenas suficiente para el río. El viajer o pasa, como los isr aelitas , por
estas solitarias honduras en las que el sol nunca penetr a: cuando las
nieves se están fundiendo, o cuando llega la estación de las lluvias,
el diluvio se precipita por este embudo de piedr a llevándose todo
por delante” (Richard FORD, Manual par a viajer os por Andalucía y
lectores en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y
sus costumbres –1845-).
Mantenimiento y crisis del modelo.
Estrategia miner a y despoblación
8200000. Edad Moderna
8200000. Edad Contemporánea
El paso del territorio a manos cristianas trajo consigo, en primer lugar , un efecto de continuidad
en los sistemas de asentamiento y de explotación de la tierra por que se había mantenido la
población morisca y los repoblador es cristianos , escasos en númer o, no suponían en sí un factor
de presión o crisis . La posterior r evuelta morisca, la guerr a y la expulsión, sí pr ovocar on a partir de
157 0 un definitivo hundimiento de las estructur as anterior es que se car acterizó por el abandono
de numerosos lugar es de asentamiento y , por tanto, de los niveles de explotación agraria y del
sistema de propiedad. Se configur aba así un territorio básicamente despoblado hasta el siglo XVIII
cuando una recuper ación demográfica y un interés de la Cor ona por los importantes r ecur sos
del plomo del alto Andarax y de zonas próximas a la Contr aviesa r evitalizan el ár ea abriendo una
nueva etapa que continuará durante el siglo XIX y primer os decenios del XX.
7 121 100. Asentamientos . P oblados.
Pueblos
7 1231 10. Infr aestructur as del
transporte. Puentes
7 120000. Complejos extractivos .
Minas
Identificación
30 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recur sos asociados
Identificación
Actividades socioeconómicas
1264500. Actividad primaria. Minería
Uno de los recur sos cuyo apr ovechamiento está documentado desde al menos la época r omana
es la minería del plomo, cuyas afloraciones se localizan principalmente en el alto Andar ax y en la
vertiente norte de La Contraviesa como extensión natur al de la minería documentada en la vecina
sierra de Gádor . A partir del siglo XVIII se introducen en el Andar ax una serie de infraestructur as ,
tales como el Camino Real de las Fundiciones o instalaciones fabriles en Alcora (Láujar de
Andarax) basada en la obtención de plomo y su pr ocesado en lingotes y pr oyectiles par a armas de
fuego que suponen una activación minera que seguirá en el siglo XIX y principios del XX.
Sobre la explotación de hierr o se puede destacar su flor ecimiento a principios del siglo XX
sobre cotos miner os conocidos y explotados desde antiguo. El apr ovechamiento de hierr o está
documentado en la zona de Lanjarón, Carataunas o Almegíjar .
Otros apr ovechamientos , básicamente pertenecientes al siglo XIX y XX, son, en primer lugar ,
los de mercurio en Cástar as y Juviles , materia útil par a el pr oceso de amalgama sobr e el plomo
argentífer o; y , por último, los de oligisto micáceo en Bérchules o Beires .
En la actualidad, sólo existen pequeñas extracciones destinadas a áridos , siendo la incidencia
socioeconómica de este sector poco significativa en la economía local.
1264500. Minería
7 120000. Minas (inmuebles)
7 120000. Complejos extractivos
7 1 12500. Edificios industriales .
Hornos. Fundiciones . Herr erías
1264200. Agricultura
1264400. Ganadería
La apropiación definitiva del territorio alpujarr eño se culmina con la intr oducción del conjunto,
diverso e intensivo, de los métodos y técnicas de la agricultur a de al-Andalus . En este contexto,
el manejo de las laderas de los barr ancos mediante aterr azados o la compartimentación de
los espacios irrigados de las vegas de montaña marcan definitivamente el paisaje agr ario
hasta la actualidad. Es destacable que incluso en la evolución del patrón de los asentamientos
está presente la pequeña explotación agrícola tipo alquería, fortificada o no, que tr as los
repartimientos cristianos constituyen el germen de la distribución de poblaciones actuales .
Las actividades agrícolas desarrolladas ocupan desde los espacios de cer eal y olivar
de secano de los bordes de la demar cación, básicamente el valle de Lecrín, hasta los
multiaprovechamientos serr anos de huerta y frutal en estr echas vegas , ruedos urbanos y
laderas adaptadas en bancales . El matorr al y el pastizal es el uso del suelo mayoritario en la
Alpujarra, extendiéndose sobr e las zonas más elevadas y degr adadas , ár eas sobr e las que se
asientan aprovechamientos extensivos de tipo ganader o.
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Villae. Alquerías
7 122200. Espacios rurales . P ar atas .
Bancales
7 1 133 1 0. P ar edes hormas . Balates
7 121 100. Cortijadas
7 122200. Cañadas
7 1 12 120. Edificios ganader os
Alpujarras y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 3 1
Descripción Recursos asociados
La ganadería extensiva ha estado centrada en el ovino y el caprino, aunque también tenía cierta
presencia el bovino, que se encuentr a r educido en la actualidad a los términos municipales de
Tr evélez y Bér chules .
Actualmente, la incidencia de la actividad ganadera en los municipios alpujarr eños es muy
reducida, debido a que estas actividades asisten a una pr ofunda r egr esión desde la década de los
7 0. No obstante, destaca la ganadería por cina en T r evélez
La creación de un paisaje agr ario como el de la Alpujarr a conllevó un dominio de las técnicas
del agua. A lo largo de las vegas pueden ver se numer osas construcciones r elacionadas con la
captación, distribución y almacenamiento de agua: pozos, acueductos , acequias , aljibes , fuentes ,
etcétera. En muchos casos infr aestructur as de origen andalusí permancen dando servicio hasta la
actualidad, perpetuando rituales, usos y agentes , en otr os casos solo nos quedan los vestigios que
marcan lindes , caminos , entornos de pueblos , etcéter a.
Un caso específico del uso del agua en el área ha sido el desarr ollo de su vertiente sanitaria-
medicinal o de su uso en balnearios.
1200000. Abastecimiento (de agua)
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Aceñas . Alber cas .
Aljibes. Acequias . Azudes . Norias .
Obras de dr enaje
Muy relacionadas con las técnicas del agua, en la demar cación se localizan ver dader as r edes
de actividad molinera al hilo las líneas de acequia históricas . Entr e los de harina, pr edomina la
tipología que aprovecha desniveles cr eados mediante r epr esas y azudes que conforma el paisaje
de numerosos barr ancos . Los molinos de pr ensa de aceite cuentan con ejemplos en los pr opios
cascos urbanos actuales y también llegan en algún caso a utilizar el agua como fuerza motriz.
7 1 125 1 1. Molinos hidráulicos.
Molinos harineros . Almazar as
1240000. Turismo
Las actividades turístico-recr eativas manifiestan un importante desarr ollo en los últimos años .
Tr adicionalmente el macizo de Sierr a Nevada atr aía a un turismo deportivo y a ello se unió el
tradicional uso sanitario-medicinal del agua. Sin embar go, más r ecientemente se ha dado una
creciente afluencia de un turismo rur al de interior que si ha hecho uso de r ecur sos patrimoniales .
7 1 124A0. Balnearios
7 1 1232 1. Edificios de hospedaje
7 1 128 1 0. Casas
7 1 12 1 00. Cortijos
1263000. Producción de alimentos .
Molinería
Identificación
32 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
4. Recur sos patrimoniales
Ámbito territorial
Lugares con r epr esentaciones de arte rupestr e. Al
borde de la ruta histórica principal de acceso norte de la
demarcación, actual puerto de la Ragua, se encuentr an
en el término de Bayárcal dos localizaciones con arte ru-
pestre: la Piedr a del T ajo Matías y la Piedr a del T ajo de
las Cruces.
Asentamientos. Desde el paleolítico medio es posi-
ble rastr ear evidencias de ocupación en una zona tan
emblemática para el contexto geográfico del valle de
Lecrín como es la laguna-turbera de P adul, en cuya
área de influencia se localiza la cueva de los Ojos en
Cozvíjar (Villamena). Durante el neolítico se constata la
ocupación de cuevas como la Cueva del Tajo de Nieles
(Canjáyar).
Bubión (Granada). Foto: Isabel Dugo Cobacho
Los asentamientos pertenecientes a la Edad del Cobre se
articulan sobre todo en el alto Andar ax como periferia
del área nuclear de Los Millar es . Destacan los de barr anco
de las Losas (Rágol) o Tajo de Nieles (Canjáyar), y , en el
interior alpujarreño, los de cerrillo de las Hoyas (Cástar as)
o cerrillo de la V ega (Juviles). Dur ante la Edad del Br once
argárico se detectan en el extr emo oriental poblados for-
tificados como los de Tajo de la Alber ca (Canjáyar), cerr o
Castillejo (Instinción) o El Castilllico (Rágol).
La zona del valle de Lecrín aporta, por sus cualidades
de aprovechamiento agrícola y de comunicaciones , la
mejor repr esentación de asentamientos dur ante época
romana, tales como el yacimiento de Mondújar (Lecrín)
o en los alrededor es de Cónchar (Villamena). En el bor-
de oriental los asentamientos romanos utilizan la vega
del Andarax como es el caso de Tices (Ohanes) o P ago
del Río (Rágol).
El largo periodo islámico configur a la r ed básica de asen-
tamientos hasta la actualidad. El valle de Lecrín con-
formaría un iqlim o distrito perteneciente a la cora de
Ilvira que contaría con asentamientos en Dúr cal, T alará,
Nigüelas o Mondújar (Lecrín). La zona alpujarreña estaría
dividida en tahas, tales como Ór giva, Ferr eir a, P oqueira,
Cubiles, Ujíjar o Andar ax (Láujar), cuyos asentamientos
pueden corresponder se con las localidades actuales al
menos para época nazarí.
Infraestructur as de tr ansporte. La importancia de la
demarcación par a las comunicaciones entr e la costa me-
diterránea y áreas de interior , como la vega de Granada
o las altiplanicies granadinas , conllevó un importante
Alpujarras y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 33
esfuerzo en la realización de infr aestructur as viarias . La
complicada topografía del ár ea conllevó que las alter-
nativas de paso consolidadas desde antiguo fueran las
que actualmente se están utilizando. Este es el caso, por
ejemplo, de los puentes, entr e los que pueden citar se el
caso emblemático de los puentes de Tablate (Lecrín) en
el estratégico y obligado paso hacia Lanjarón y el interior
de la Alpujarra. Otr os puentes de factur a antigua son los
del barranco de las Alber quillas (Cástar as) de ascendencia
romana, o los de origen islámico de La T ableta (Válor), o
Fondales (La Tahá) sobr e el río T r evélez.
Otros elementos posterior es vinculados a caminos histó-
ricos son, por ejemplo, el Camino Real de las Fundicio-
nes paralelo al río Andar ax en los términos de Canjáyar
y P adules . Es una obr a del siglo XVIII par a facilitar la co-
nexión con el alto Andarax y las instalaciones miner as
allí existentes. En esta ruta puede citar se el puente de las
P edr ejas (P aterna del Río).
En el borde occidental, cruzando de norte a sur el va-
lle de Lecrín, se situó el Camino Real de Granada que
comunicaba costa e interior . Su formalización más do-
cumentada se produce a partir del siglo XVII aunque es
un ruta tradicional desde tiempos anterior es . Destacan
el puente antiguo de Dúrcal o el puente del barr anco
de Canales (Béznar). Una evolución posterior de esta
ruta, aparte de soporte de las carreter as actuales , fue la
construcción del cable-ferrocarril Dúr cal-Motril, gr an
obra de ingeniería de principios del siglo XX, utilizada
para evacuación de miner al de las minas del Conjur o
(Almegíjar) gracias a un r amal del cable que seguía la
cuenca alta del río Guadalfeo.
”El terreno se angostó al poco r ato, formando una pr ofunda
garganta, y minutos después pasamos el imponente y sombrío
Puente de Tablate, cuyo único, br evísimo ojo, tiene nada menos que
ciento cincuenta pies de profundidad. El T ablate, más que río, es un
impetuoso torrente que se pr ecipita de la Sierr a en el Río Gr ande,
abriendo un hondísimo tajo vertical, tan pintoresco como horrible.
Aquella cortadura del único camino medio tr ansitable que conduce
a la Alpujarra es una de las principales defensas de este país , su
llave estratégica, el toso de aquel ingente castillo de montañas”
(P edr o Antonio de ALARCÓN, La Alpujarr a. Sesenta leguas a caballo
precedidas de seis en diligencia –1874-).
Otra línea de tr ansporte r elacionada con la minería fue
el cable construido desde la mina de Beires hasta su em-
palme con el ferrocarril Linar es-Almería en la estación de
Ocaña-Doña María junto al Andarax.
Infraestructur as hidráulicas . Los ejemplos son in-
numerables en toda la demar cación. Pueden citar se el
acueducto de Cónchar-Mulchas (Lecrín), el acueducto
de Yátor (Cádiar), el acueducto de los Arcos (Cástar as)
o el acueducto Viejo (Láujar de Andarax). Acequias
como las de Ahite (Mondújar), la acequia Alta de Mul-
chas (Lecrín), o la acequia del Lugar (Capileira). Entr e
las estructuras de almacenamiento se encuentr an, el
aljibe de Nieles (Canjáyar), el aljibe Campillo (P adules)
o el aljibe del Llano (Rágol).
En relación con la tecnología del agua pueden citar se
edificios de baños, tales como las termas r omanas de
Feche, descubiertas bajo el casco urbano de Mondújar
(Lecrín), el hamman denominado baños de P anjuila en
Ferreir ola (La T ahá), o el pr opio complejo del Balneario
de Lanjarón.
Par celación rur al. Es significativo el manejo de las lader as
de fuerte pendiente de los barrancos alpujarr eños . En este
sentido merecen destacar se ejemplos de par celación con
fuerte influencia en el paisaje, tales como los bancales del
barranco de T r evélez en el término de La T ahá, o el conjunto
de balates (muros de piedr a de los bancales) de Ohanes .
Minas. Explotaciones miner as o edificaciones r elacio-
nadas con la metalurgia de época r omana se documen-
tan en el yacimiento de sepultura del Gigante (Láujar
de Andarax) así como en la Cañada de los Guijarr ales
(Fondón). P ar a épocas más r ecientes a partir del siglo
XVIII, pueden destacarse entr e las de hierr o las minas
del Conjuro (Almegíjar), minas de la Vir gen de Fátima
(Carataunas), minas de Lanjarón; entr e las de plomo ar-
gentífero, la mina San José (Ór giva); entr e las de oligis-
to micáceo, la mina de Beires y las minillas del Guar da
(Bérchules), y entr e las de mer curio, las minas de Man-
cilla y de Los Prados (Cástar as), las minas de Juviles o la
mina de los Casarones (Lobr as).
Valle de Lecrín (Dúr cal). Foto: Víctor Fernández Salinas
34 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Ámbito edificatorio
Fortificaciones. Castillos . El territorio se fortifica bási-
camente durante época islámica ya que, posteriormente,
los progr amas defensivos desde el siglo XVI no suponen
sino refuerzos de las ar quitectur as nazaríes . Como pun-
to de partida, las revueltas muladíes de los siglos IX-X se
relacionan con la instalación de rábitas a lo lar go de la
demarcación. Estas ermitas-fortaleza se localizan en la
zona de Lecrín, como la de Abrahor a (barrio bajo de Mon-
dújar), y también en el interior alpujarreño, como la rábita
de Purchena (Bér chules), la rábita del cerr o del castillo de
Benecid (Fondón) o la rábita del Castillejo (Fondón).
Entre los castillos pueden citar se, en el valle de Lecrín, el
de Nigüelas en el P ago del Castillejo mencionado ya en el
siglo IX, el de Lojuela (Murchas) quizás del siglo XI, o el de
Chite (Lecrín) junto al pantano de Béznar . Pueden citarse
otros posterior es ligados al pr ogr ama de r eforzamiento
defensivo de época nazarí a partir del siglo XIII, tales como
los de Lanjarón, Restábal, Mondújar o el del peñón de los
Moros (Dúr cal).
En el interior alpujarreño, pueden destacar se entr e los más
antiguos el castillo de los Escariantes (Ugíjar) desde el siglo
VIII, el castillo de Mecina Bombarón (Alpujarra de la Sierr a)
de factura ber eber , el castillo de Iniza (Bayárcal) del siglo
X, el del cerro de los Castillejos (Ór giva) desde el siglo VIII
con estratégico contr ol sobr e el río Guadalfeo y el paso a
la costa, o el castillo de Juliana (Murtas), de época califal.
P osteriormente destacan algunos pertenecientes al siglo
XI y que constitutían la fronter a entr e las taifas rivales
de Granada y Almería, por ejemplo el castillo de Beir es , el
Castillejo de Canjáyar , el castillo de Láujar de Andarax, el
Castillejo de Picena (Nevada), el castillo de P oqueir a (P am-
paneira) o el Castillejo de Ohanes .
Torr es . Vinculadas a los progr amas defensivos islámicos
tienen gran tr ascendencia las torr es vigía de época na-
zarí, si bien numerosas torr es son también anterior es y
vinculadas a la tipología de alquerías fortificadas, mu-
chas de las cuales, han quedado incluidas en los cascos
urbanos actuales.
Respecto a las torres vigía o atalayas nazaríes mar can
su ubicación en torno al camino de la costa y , por tan-
to, principalmente en los dominios del valle de Lecrín.
Pueden citarse, la torr e de Cónchar (Villamena), la torr e
de Márgena (Dúr cal), la torr e de Nigüelas o la torr e del
Marchal (Saler es).
Edificios agropecuarios . La explotación agrícola es
uno de los pilares fundamentales en la conformación
paisajística de la demarcación. Desde época r omana, la
zona del valle de Lecrín es soporte de la mayor densi-
dad de pequeños asentamientos rurales y villae . Des-
tacan Los Lavaderos (Dúr cal), T alará (El V alle) o la villa
de Mondújar (Lecrín). Durante la época islámica esta
dinámica se generaliza y el cómputo de alquerías r efe-
renciadas en los libr os de apeo del siglo XVI pr esentan
un paisaje salpicado de este tipo de instalaciones a lo
largo de todo el ár ea. Pueden citar se núcleos urbanos
actuales de los que quedan vestigios de la alquería-to-
rre, tales como Albuñuelas que conserva la denominada
Torr e del Tío V ayo, o la torr e de alquería en el barrio de
la Cruz de Nigüelas.
En la Alpujarra centr al se conoce el caso de Ugíjar , en el
que uno de sus barrios (el del Herrer o o Har atalhadid) er a
una antigua alquería. Este ejemplo es indicativo de cómo
la agrupación de alquerías cercanas constituyen “barrios”
y luego las villas cristianas posteriores .
Molinos. Las edificaciones de molienda constituyen otra
característica del paisaje alpujarr eño. P ese al abandono al
que se ven sometidas estas instalaciones en la actualidad,
existen innumerables ejemplos de los que pueden desta-
carse, entr e los de cer eal, el molino Alto de la cár cava del
río Torr ente (Nigüelas), el molino de los Úbedas (Albuñue-
las), el molino de los Zazas (El Pinar), el molino de Alguas-
tar (Bubión), el molino del Tajo del Agua (Lobr as) o la serie
de molinos de Canjáyar . Entre las almazar as destacamos
el muy antiguo de Las Laerillas (Nigüelas), la almazara de
Acequias, la almazar a de sangr e de Las Cuartillas (Murtas)
o la almazara de Narila (Cádiar).
Infraestructur as de abastecimiento de agua . Destaca
el conjunto de las siguientes acequias, pr otegidas como
“Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La T aha”: Acequia,
Alta de Pitres , Acequia Baja de Pitr es , Acequia de Almegíjar ,
Acequia Real o Gorda de Busquistar , Acequia de Cástaras ,
Acequia Nueva de Bérchules , Acequia de Timar y Lobr as .
Arquitectur a tr adicional: La tipología de vivienda al-
pujarreña, con sus ar quetípicas chimeneas y azoteas de
launas, pr esente en sus conjuntos históricos , constituye un
emblema del patrimonio cultural andaluz.
Edificios industriales. Vinculados a la actividad miner a
debe destacarse un buen conjunto de instalaciones dedica-
Alpujarras y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 35
das a lavaderos , fundiciones , car gader os , etcéter a, como las
de La Fabriquilla de Ferrón y el Horno de san Aquilino, am-
bos en Fondón y vinculados al beneficio del plomo desde el
siglo XVIII. Con igual relación con el plomo se encuentr an los
vestigios de la Fundición Real de Alcora (Láujar de Andar ax)
datada en 1756, o la fundición de Buenavista (Canjáyar).
Algo más recientes son los edificios de la fundición de mer-
curio de Los Prados y los de las minas de Mancilla (Cástar as).
Ámbito inmaterial
Actividad agrícola. Cultura del tr abajo y saber es liga-
dos a las actividades agrícolas. Este territorio, fr ecuen-
temente modelado en terrazas , denota un conocimiento
detallado del medio y del control del agua, así como el
manejo de un conjunto de técnicas de diseño y cons-
trucción muy elaboradas y tr ansmitidas de gener ación
en generación. El cultivo en el bancal va necesariamente
asociado a saberes específicos sobr e las plantas que me-
jor se adaptan al terreno y el modo de distribuirlas en
terrenos a menudo pequeños y estr echos .
Actividad hidráulica . El r egadío de montaña, las cana-
lizaciones y sistemas de reparto del agua han dado lugar
a una “ cultur a del agua” que incluye saber es , técnicas ,
normas consuetudinarias, toponimias y un fuerte simbo-
lismo desarrollado en torno a este elemento. Una de es-
tas manifestaciones simbólicas es la fiesta del agua que
se desarrolla en San Juan de Lanjarón.
Actividad de transformación y artesanías . Este ár ea
es conocida por su manufactura de pr oductos del cerdo
y , en especial, por los jamones de Tr evélez, un pr oduc-
to adaptado a las condiciones locales, y desarr ollado con
unas técnicas y sabores específicos . Más allá de la pr oduc-
ción de alimentos, una de las actividades artesanas con
mayor reconocimiento son los telar es y la fabricación de
mantas. Otr as artesanías que caracterizan a la comarca
son las relacionadas con la cerámica y la mader a.
Actividad festivo-ceremonial. La pr ofusión de fiestas de
moros y cristianos nos r eiter a el pasado morisco de la zona.
En la Alpujarra se celebr an en la actualidad cator ce funciones
de moros y cristianos , todas dentr o de las fiestas patr onales
en los municipios de Albondón, Bayarcal, Murtas , Ugíjar , Ju-
biles, Nevada, T r evélez, T urón y Válor . En este área, y especial-
mente en la Alpujarra almeriese, se celebr a anualmente San
Marcos , por ejemplo, en Car ataunas , T ablones , Lar oles , Che-
rín, Cadiar , Mairena, Bér chules . Otr a manifestación festiva
característica de este ár ea es el Entierr o de la Zorr a. Muchas
de las fiestas de la zona concluyen con un castillo de fuegos
artificiales denominado la quema de la zorra.
Bailes, cantes y músicas tr adicionales . Una de las
manifestaciones que marca la identidad de la zona es el
trovo, o impr ovisación en forma de poesía dialogada con
acompañamiento musical. También se conservan villanci-
cos mozárabes , r omances , bailes de candil, bailes y canta-
res de ánimas , temporeras y cantes muler os.
Capileira (Gr anada). Foto: Isabel Dugo Cobacho
36 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
La Alpujarra: pai s aje de pueblos pintor escos
La naturaleza, los bellos y abruptos paisajes serr anos , son aclamados , una y otr a vez, en las
descripciones de este ámbito. P er o en estas descripciones apar ecen los pueblos “primitivos”
y “ auténticos” en estr echa simbiosis con la natur aleza. Este primitivismo, tipismo en las
imágenes más comerciales , apar ece r ecurr entemente asociado a lo ber eber , al gusto de las
imágenes construidas por los viajeros r ománticos . Entr e los aspectos más destacados la
arquitectur a y el tr azado urbano.
“Y como las casas están encajadas unas en otras y , además, construidas sobr e una vertiente, el
efecto a distancia es el de una confusa aglomeración de cajas en ascensión hacia la cumbr e.
Este estilo de arquitectur a únicamente se encuentr a en La Alpujarr a, en Ar gelia y en el Atlas
marroquí, si bien la casa con azotea, en la r egión seca sudoriental española, se r etr otr ae
hasta la Edad del Bronce. Puesto que la Alpujarr a fue colonizada dur ante la Edad Media por
los montañeses bereber es , es de suponer que fuer on ellos los que intr odujer on este tipo de
construcción. En cualquier caso, muchas de las casas de Y egen son pr obamente de edificación
mora, aunque r econstruidas” (Ger ald BRENAN, Al sur de Gr anada -1957-).
“El pueblo alpujarrano par ece aún la consecuencia dir ecta de una or ganización tribal y
de linaje de un medio montañoso. Las casas cúbicas se aprietan unas con otras , formando
grupos aislados entre sí por cultivos o r ellanos . (...) Colgadas en las lader as de Sierr a Nevada
o de la Controver sia, poco visitadas (aún por los mismos gr anadinos ciudadanos) las aldeas
alpujarreñas constituyen uno de los enigmas más atr activos de la historia andaluza”
(CARO BAROJA, 1990 -1ª ed. 1957-: 203-204).
El valle de Lecrín: entre Gr anada y la Alpujarr a la tierr a fértil y alegr e
En el caso del valle de Lecrín también se exaltan sus cualidades paisajísticas aunque se la
trata como una tierr a más abierta, menos aislada. Del mismo modo, la descripción de las
cualidades naturales se acompaña de la descripción de lo hecho por el ser humano: los
cultivos de esta fértil y húmeda tierra.
“El valle de Lecrín» lo llamó el moro,/por que allí alegr emente se r espir a/ aun conserva este
nombre, /y un tesor o de fértil hermosur a allí se admir a.
Allí crecen la vid y el limoner o,/en la enr amada cantan Filomena/y la tórtola fiel, y
lisonjero/ murmur a el río entr e dor ada ar ena.
Allí las dulces limas, las nar anjas/y el cristalino aceite se pr oducen, y , formando en el
monte verdes fr anjas , /los azofaifos y castañas lucen. (…)/Y brinca el agua y la lader a
cruza,/y con grato rumor mueve el molino,/y en diamantes la rueda desmenuza/y difunde
el tesoro cristalino” (Juan VALERA, El V alle de Lecrín –1846-).
“Incluso en los municipios más turísticos como son los del barranco de P oqueira
Bubión, Capileira y P ampaneira- y T r evélez, la imagen que se ofr ece es la de poblaciones
envejecidas, con apenas población infantil, y en gr an medida incluso deshabitados .
Una vez que acaban los fines de semana, en los que se llenan de habitantes, suelen
quedarse vacíos . (...) La mayoría de estos pequeños asentamientos permanecen vacíos
durante gr an parte del año, con sus edificaciones cerr adas , r ecobr ando la actividad en
época estival cuando regr esan los emigr antes , y en cierta medida los fines de semana”
(INFORMACIÓN, 1997: 4 1-43).
Tierra rica habitada por humildes campes inos
La exhuberancia del paisaje, la fertilidad de las huertas , se contr apone a la pobr eza
de sus gentes. Situación socioeconómica que se r elaciona con la crisis de los sistemas
agrarios . La humildad de sus gentes se describe, muy acor de con las visiones idílicas de
comunidades primitivas, con una fotogr afía de un pueblo campesino homogéneo.
Alpujarras y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 37
Cita relacionada Descripción
“Del centenar , aproximadamente, de caseríos y pueblos que tachonan la fértil Alpujarr a
contando desde P adul y Motril, en el oeste, hasta Ohanes y Dalías , en el este-, Y egen era,
empleando la expresiva fr ase española, uno de los más abandonados . Esto no se debía
a su tamaño pues su población oscilaba alrededor del millar-ni a su pobr eza puesto
que casi todos tenían algo de tierra-, sino al hecho de que contaba con poca gente de
medios” (Gerald BRENAN, Al sur de Gr anada -1957-).
La Alpujarra como exponente de comar ca en Andalucía
La Alpujarra es una de las comar cas más incuestionables par a quienes abor dan la cuestión
de la comarcalización en Andalucía. Se la consider a como un territorio homogéneo y
consolidado históricamente dado el asilamiento que han sufrido sus poblaciones. De hecho
la búsqueda de diferencias que coincidan con el límite pr ovincial es cuestionada.
“Aislada por sus montañas ha sido r efugio natur al de la historia agitada de Andalucía
oriental. Sus difíciles contactos con el exterior , imposibles gran parte del año por encima
del Mulhacén, difíciles siempre desde el Mediterráneo, le dan un carácter de constante
histórica. (...) Su historia agitada y su aislamiento geográfico han hecho de la Alpujarra una
región cuyos habitantes tiene una específica idiosincr asia que los sitúa al mar gen de los
demás españoles...” (PINO ART ACHO , 1996: 24).
“Uno de los territorios con mayor impronta histórica de Andalucía… un sorpr endente
espacio serrano continuo y unitario que hoy , por los avatares de la demar cación provincial
de 1833, se encuentra r epartido casi a la mitad entr e las pr ovincias de Almería y Gr anada,
pero que sin embar go, conserva una indiscutible unidad geográfica, histórica y cultur al”
(GARCÍA GÓMEZ, 200 1: 448).
“Es por su altura difícil,/fr agosa por su asper eza,/por su sitio
inexpugnable,/e invencible por sus fuerzas./Cator ce leguas de entorno/
tiene, y en catorce leguas/ más de cincuenta que añade / la distancia
de las quiebras , /por que entr e puntas y puntas/ hay valles que la
hermosean,/ campos que la fertilizan, /jardines que la deleitan./ T oda
ella está poblada/ de villajes y de aldeas; / tal que, cuando el sol se
pone,/ a los vislumbres que deja,/ par ecen riscos nacidos/ cóncavos
entre las Br eñas/ que r odear on la cumbre/ aunque a la falda no llegan”
(P edr o CALDERÓN DE LA BARCA, El T uzaní de las Alpujarras o Amar
después de la muerte -1633-).
38 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía
Barr anco del P oqueira
Sistema de r egadío del valle de Lecrín
Ubicación de tres pueblos r elacionados con el arr oyo que pr ocede de Sierr a Nevada (Bubión,
Capileira, P ampaneira).
Interesante sistema de r egadío a lo
largo del eje que conecta Gr anada
con la costa.
P ampaneira (Gr anada). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Valle de Lecrín (Dúr cal). Foto: Víctor Fernández Salinas Órgiva (Gr anada). Foto: Víctor Fernández Salinas
Alpujarras y valle de Lecrín
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 45
decenios del siglo XX. Tabernas , con 3.627 habitantes en
2009, tenía cerca de mil habitantes más en 1960; y Sor-
bas, que super aba los 5. 200 habitantes en ese año, hoy no
alcanza los 3.000 (2.854 en 2009). En el valle del Andarax la
dinámica es parecida a lo pr esentado en los municipios no-
roccidentales (Fiñana superó los 5.000 habitantes en 1960;
y hoy no alcanza los 2.500-2.424 en 2009-). Sin embargo, a
medida que se avanza hacia la capital, la dinámica ha sido
más positiva. Gádor , con 3.244 habitantes acusa un incre-
mento de población durante los últimos años , en tanto que
municipios como Benahadux o Alhama de Almería, que se
acercan a los 4.000, manifiestan un dinamismo importan-
te. Esta tendencia positiva se acentúa en la capital. Almería,
que no alcanzaba los 90.000 en 1960 y que apenas superaba
los 1 1 0.000 diez años después , hoy se acer ca a los 190.000
(188.8 1 0 habitantes en 2009). Esta ciudad ha visto reforza-
do su papel territorial a partir del despegue económico de la
provincia, que se r elaciona con el extr aor dinario dinamismo
de las actividades agrarias desde los años setenta. Los sec-
tores comer cial, financier o y administr ativo han tenido un
incremento muy potente. La cr eación de la Univer sidad de
Almería y la presencia de un puerto que, si bien secundario
en la red española, mantiene unas cifr as comer ciales signi-
ficativas, ofr ecen un panor ama económico destacado en el
contexto andaluz. Aunque Almería no es una ciudad turís-
tica, posee una situación estratégica en r elación a la ubica-
ción del aeropuerto en la zona oriental de su municipio y la
presencia de importantes núcleos turísticos (Aguadulce, Ro-
quetas, Almerimar , cabo de Gata, Mojácar , etcétera), aunque
todos ellos fuera de esta demar cación. Además , la industria
ocupa también un papel relevante, especialmente la r ela-
cionada con la construcción, tanto empresas dedicadas a
esta actividad como la presencia de una fábrica de cemento.
El valle del bajo Andarax se car acteriza por la pr esencia
de regadíos de vega y piedemonte (parr ales) y cultivos
forzados bajo plástico (alrededor es de Almería, P echina,
Alhama de Almería…) que se combinan con empresas
agroalimentarias , metálicas y de servicios . Esta cir cuns-
tancia unida a la cercanía de la capital ofr ecen un ámbito
con claras car acterísticas de espacio periurbano de for-
ma lineal y compuesto en su mayor parte por pequeños
municipios con cabeceras municipales que en muchos
casos no llegan a los 1.000 habitantes. Hacia el oriente la
agricultura de secano ofr ece r asgos más tr adicionales y
es muy poco relevante, tanto en extensión como en pr o-
ducción, reduciéndose fr ecuentemente a los ruedos de
los pueblos (Tabernas , T urrillas , Lucainena de las T orr es…).
Aunque en Sorbas fue importante la producción alfar er a,
hoy , tanto esta localidad como Tabernas , se están convir-
tiendo en lugares de destino turístico r esidencial y rur al,
destacando no obstante actividades que tuvieron pujan-
za hace decenios, como la industria del cine, que hoy se
ha reconvertido hacia una puesta en valor turístico, o la
ligada a las energías alternativas .
“Angelitos , dadme agua
que sin ella no puedo estar .
Que la llama del sol desangra
mis párpados, mi voluntad...
Angustia de sol y sal
por el río Andarax.
Mi alma se une al viento,
mis quejas se van al mar .
Cuando llueva, mis racimos
por la sierra cantarán
el himno del renacimiento
junto al río Andarax”
(Anónimo, citado en GARCÍA CAMPRA, en línea).
cipitaciones son muy bajas y disminuyen de noroeste a
sudeste (300 mm en las estribaciones de Sierra Nevada a
los menos de 200 en la ciudad de Almería).
La vegetación se corresponde, salvo en las zonas cum-
brer as de la sierr a de los Filabr es , con el piso termome-
diterráneo. Existen pocos bosques y casi todos ellos son
pinares en el sector occidental de Los Filabr es . En el r esto
de las zonas montañosas aparecen matorr ales y r etama-
les, con pastizales esteparios al sur de Sierr a Alhamilla y
la parte occidental del Campo de Tabernas .
Los espacios naturales pr otegidos se corr esponden con
el extremo oriental del par que nacional de Sierr a Nevada
y con los parajes natur ales del Desierto de T abernas , del
Kar st en yesos de Sorbas y de Sierr a Alhamilla. La sierr a
de Gádor se encuadra, entr e otr os espacios , también den-
tro de la r ed Natur a2000.
Medio socioeconómico
Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva
Esta demarcación ofr ece un ámbito muy contr astado que
incluye espacios muy urbanizados y transformados en las
inmediaciones de Almería capital y del cauce del Andarax,
frente a otr os casi desérticos a causa de la escasez de agua,
especialmente entre las sierr as de Alhamilla y Los Filabr es ,
en el Campo de Tabernas . La dinámica demográfica no deja
de ser a su vez diversa. Así, los municipios ori entales , ta-
les como Tabernas y Sorbas han tenido un pr oceso de
pérdida de dinamismo importante dur ante los últimos
46 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Articulación territorial
Procesos de articulación hi stórica
La desembocadura del río Andar ax conforma, tr as la ba-
hía de Málaga, uno de los mejores y más amplios abri-
gos naturales de la costa mediterránea andaluza. Hacia
el interior se configuran dos líneas de penetr ación na-
turales: el cur so del Andar ax que conecta con la Alpu-
jarra, y hacia el norte el río Nacimiento cuya cabecer a
enlaza con el pasillo de Fiñana y , por extensión, las ho-
yas de Guadix y Baza. Hacia el sector oriental, el pasillo
de Tabernas conforma otr o eje de tránsito fundamental
para acceder al Levante peninsular y más cómodo, ya
que evita hacerlo, tanto por las altiplanicies granadinas
en gran desnivel altimétrico, como por el ar co coster o
del cabo de Gata, más largo y de difícil topogr afía.
Estos condicionantes naturales han sido apr ovechados
a lo largo del tiempo mer ced a difer entes contextos
políticos y socioeconómicos de la región. P or un lado,
destaca la intensa y temprana utilización de las cuen-
cas del Andarax-Nacimiento que van a mar car los pasos
hacia la adopción de la agricultura dur ante el Neolítico
y la Edad del Cobre. La dur eza de otros medios biogeo-
gráficos, como los del entorno de T abernas y sierr as ad-
yacentes, ha dificultado históricamente la permanencia
de grandes asentamientos aunque sí han pr opiciado el
legado de una rica herencia patrimonial en r elación con
las actividades de aprovechamiento económico del me-
dio (viento, agua).
Los ejes de comunicación conformados desde época ro-
mana se ajustan a la cuenca de los ríos citados y suponen
la ruta de comunicación entre Almería (P ortus Magnus?),
P echina (Ur ci), Abla (Alba) hasta Guadix (Acci). Esta ruta
se ha mantenido hasta nuestros días . Las comunicacio-
nes hacia Levante utilizaron el territorio más próximo a
la costa a lo largo del Campo de Níjar , por lo que el cam-
po de Tabernas ha permanecido menos tr ansitado histó-
ricamente al menos desde la Edad del Hierro.
Las estrategias históricas de asentamiento se corr espon-
den igualmente con una mayor ocupación de las cuen-
cas del Andarax-Nacimiento ya desde época neolítica. Es
destacable la histórica opción portuaria del enclave de
Almería, con seguridad desde época romana, afirmándo-
se desde mediados del siglo X cuando se convierte en una
pieza clave del estado califal con el nombre de al-Mari-
yyat Bayyana. Anteriormente, el asentamiento protago-
nista en el bajo Andarax er a Bayyana, que corr espondía a
la actual P echina, antigua Ur ci r omana.
Articulación natural, comunicaciones y s i stema
regional de ciudades
La articulación territorial se establece fundamentalmente
en relación con el eje que une Almería con el interior de
la península y con Andalucía occidental (eje de autovía
-A-92- y de ferrocarril Almería-Mor eda). Este segmento
se puede subdividir en tres sector es . El que encaja entr e
Los Filabres y las estribaciones de Sierr a Nevada (Fiñana,
Abrucena, Abla, Doña María, Nacimiento): el que se abre
hacia oriente al campo de Tabernas (Alboloduy , Santa Cruz
de Marchena, Alsodux, T er que...); y el último tr amo del río
Andarax, donde se localizan las poblaciones mayor es (Al-
mería capital, que supera los 200.000 habitantes , Viator ,
Benahadux, P echina, Gádor ...). Almería es un importante
foco portuario -sobre todo exportador de miner al-, histó-
ricamente conectado con las rutas mediterráneas y espe-
cialmente al norte de África. P osee una conectividad lineal
hacia el oeste, condicionada por la cercanía de la sierr a
de Gádor a la costa y en forma de abanico hacia el norte
y este: desde el valle del Andarax a la bahía del mismo
nombre que la capital, pasando por el Campo de T abernas .
El otro eje, aunque tangencial en el conjunto del sector ,
es la autovía litoral que, pr ocedente de Mur cia, atr aviesa
Andarax y Campo de T abernas
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 47
el borde sur de la demar cación con dir ección a Málaga
(A-7). Sorbas y , sobre todo, T abernas , estructur an de for-
ma secundaria todo el sector nororiental, escasamente
poblado aunque plantea la salida natural del Campo de
Tabernas hacia el mar . Gérgal, entr e el Campo de T abernas
y el río Andarax, juega un papel de conector territorial
importante. P or último, una serie de pueblos de pequeño
tamaño, se ubican en las pendientes laderas de la sierr a
de Los Filabres (Uleila del Campo, V elefique, Castro de los
Filabres , Olula de Castr o) y , algunos de ellos, contr olan
pasos secundarios en la articulación hacia el norte de la
provincia de Almería.
Desde el punto de vista de conexiones aéreas , el aer o-
puerto de Almería se encuentra al este de la ciudad, en la
zona de El Alquián.
Castillo de Tabernas . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
48 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas
Descripción Recursos asociados
Identificación
Pr ocesos históricos
Hacia las primeras sociedades
agrícolas y los estados incipientes
8232300. Neolítico
8232200. Edad del Cobre
8232 1 00. Edad del Bronce
Desde el Neolítico medio la cuenca del Andarax y el entorno de la r ambla de T abernas muestr an
localizaciones muy tempranas de poblados al air e libr e como T err er a V entur a (T abernas) o cerr o
de la Chinchilla (Rioja). Se trata de gr andes poblados , algunos con posibles r ecintos amur allados ,
que señalan los procesos de concentr ación y fuerte antr opización de los medios fluviales gr acias
a la consolidación de la agricultura. Se tr ataría de ár eas muy avanzadas en lo que r especta a
la evolución regional del Neolítico, y que anuncian la decisiva evolución que supuso par a las
estructuras de or ganización social y política el siguiente momento de la Edad del Cobr e.
Los Millares , como poblado emblemático de la Edad del Cobr e del sur este, simboliza la nueva
estrategia de jer ar quización política y social que, por su fuerza, ha sido denominado desde
algunos sectores de la investigación ar queológica como “ estado Millares” . Su conformación en
fortines, ár eas amur alladas y sector es funcionales evidencia un avanzado sistema de or ganización
basado en la agricultura del bajo Andar ax y en el contr ol del agua, situación que debió fortalecer
la cohesión de grupos familiares y una mayor jer ar quización social. Con niveles difer entes de
escala, la Edad del Cobre en la zona ha legado otr os núcleos de actividad en la sierr a de Gádor ,
en la cuenca del río Nacimiento (Las Juntas, en Abla, o La Umbría en Gér gal), y en el campo de
Tabernas (Los Álamos o T err er a V entura).
Las manifestaciones megalíticas asociadas a estas poblaciones son igualmente muy numerosas
constituyendo por sí mismas un foco o núcleo de relevancia r egional. Destacan el conjunto de Los
Millares con ejemplar es de sepultur as tipo tholos , la Loma (Alicún), Los Milanes (Abla) y Puente
Moreno (T abernas).
Los datos paleoclimáticos avalan un mantenimiento de condiciones de mayor humedad y una
cobertera vegetal distinta a la actual, aunque el r egistr o diacrónico de material vegetal fósil
refleja una pr ogr esiva degr adación de estas condiciones hacia otr as más secas a partir de la
Edad del Bronce.
La deforestación, la explotación intensiva de las már genes fluviales y la intensificación de la
minería como novedad pueden caracterizar la etapa del Br once ar gárico en el sur este. Los cambios
en el sistema de ocupación del territorio son grandes , así como el paso de unas costumbr es
funerarias basadas en enterr amientos colectivos por otr as de tipo individual bajo las viviendas . La
Edad del Bronce en el sur este r efleja la instalación de asentamientos más r etir ados de los valles ,
en cerros y en pr omontorios de las sierr as próximas y una r educción significativa del númer o de
asentamientos.
7 121 100. Asentamientos . P oblados
7 1 128 1 0. Cuevas. Abrigos
7 120000. Complejos extractivos .
Minas
7 1 12422. T umbas. Dólmenes .
Cistas
Andarax y Campo de T abernas
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 49
Descripción Recursos asociados
Integración territorial. De
la colonización costera a la
Romanización
8232 1 00. Edad del Bronce. Br once
final.
8233 1 00. Edad del Hierro.
Orientalizante. P eriodo ibérico.
82 1 1000. Época r omana
El asentamiento del peñón de la Reina (Alboloduy) en el valle del río Nacimiento repr esenta
bien las características del Br once final de la zona y , al final de su periodo de ocupación, la
transición a la Edad del Hierr o por el contacto con los colonos fenicios asentados a partir del
siglo VIII a. de C. en el litoral mediterráneo. Las fundaciones fenicias de Abder a (Adr a) hacia el
oeste, o Baria (Villaricos) en el este, parecen constatar , por el vacío de fundaciones intermedias,
un menor interés de los colonos por la bahía almeriense, al menos con los datos disponibles
actualmente. Sin embargo los contactos pudier on ser fr ecuentes , motivados por el comer cio de
metales procedentes de la sierr a de Gádor y Sierr a Alhamilla, ricas en plomo y plata. Destaca El
Chuche (Benahadux), en el bajo Andarax, como asentamiento de la Edad del Hierr o no colonial
más cercano a la costa y , sobre todo, la concentr ación de asentamientos en el curso alto del río
Nacimiento (Montagón o el cerro del Castillo en Abla). Apar entemente los asentamientos ibéricos
de la zona estarían más centrados en contr olar las comunicaciones terr estr es interior es , como
en el importante paso de Fiñana hacia las altiplanicies granadinas , antes que situar se en las
proximidades de la costa.
Será en época romana cuando definitivamente se pr oduzca una integr ación funcional y
administrativa de todo el territorio. P or un lado, al igual que en otras ár eas próximas junto al
Mediterráneo, la formalización de un viario estable y sólido mediante la vía heráclea cohesiona el
litoral de maner a efectiva. P aralelamente, se seguirá utilizando el cur so del Andar ax-Nacimiento
para acceder al interior bético por el pasillo de Fiñana, hacia Acci (Guadix). Finalmente, el impulso
urbanizador será notable en un área en la que concr etamente no existía una gr an tr adición,
constatada arqueológicamente al menos , de oppida u otr o tipo de asentamientos ibéricos de
vocación urbana. Producto de este impulso es la fundación de municipios r omanos como Ur ci
(P echina) o Alba (Abla).
Un factor importante de romanización es la consolidación de una r ed rur al estable gr acias a la
fundación de villae situadas en el cur so de los ríos citados , aunque también existen numerosas
localizaciones, casi un segundo foco en la demar cación, en la zona de T abernas , lo cual
constataría que las condiciones de humedad y cobertura vegetal aún mantenían esta zona como
aprovechable desde el punto de vista agr opecuario
La instalación de factorías de salazón costeras en la pr opia Almería (P ortus Magnus) abre un
periodo de actividad en el litoral que debió de mantener se al menos hasta el final de la ocupación
bizantina del sureste como enclave portuario estr atégico.
7 121200. Asentamientos urbanos .
Ciudades
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Villae
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 1242 1. Necrópolis
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Redes viarias
7 1231 10. Infr aestructur as del
transporte. Puentes
7 120000. Complejos extractivos .
Minas
Identificación
50 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
Integración política andalusí y
ruptura cristiana
8220000. Edad Media
532 1 000. Emirato, Califato, T aifa
8200000. Edad Moderna
No será hasta mediados del siglo X, una vez sofocadas las revueltas muladíes , cuando el estado
cordobés acometa la r eestructur ación de los asentamientos en la zona. La pieza fundamental
será la conversión del antiguo fondeader o r omano en el gr an enclave al-Mariyya Bayyana
(Almería), una nueva medina de grandes pr opor ciones por su r ecinto amur allado, su alcazaba, y un
compendio de importantes infraestructur as (mezquita, ar senal, etcéter a). Con su mar cado carácter
geográfico de bahía mejor protegida y de posición útil más oriental de al-Andalus , será el puerto
de transporte y comunicaciones pr eferido dur ante el lar go periodo andalusí.
La opción costera como estr ategia primor dial le pr opor ciona quizás el cambio paisajístico más
definitivo a este sector de la demarcación a lo lar go de los periodos históricos comentados .
P or un lado, ya se había completado el pr oceso de colmatación del estuario o marismas
que se localizaban en la desembocadura del Andar ax, pr oceso que debió desarr ollar se desde
época bajoimperial romana hasta época altomedieval. Las consecuencias fuer on la pér dida
de funcionalidad y de peso locacional de Urci Bayyana (P echina) por el hecho de quedarse en
cierto modo aislada en el interior de la llanura litor al y , por tanto, la necesidad de una nueva
fundación que aprovechase las ventajas de su cer canía a la costa.
Respecto a la opción terrestr e, su configur ación espacial mantendrá las constantes históricas
de relación con los ejes de comunicación hacia el interior andaluz (Alpujarr as o altiplanicies
granadinas) por el Andar ax-Nacimiento, o hacia el Levante peninsular mediante la ruta del Campo
de Tabernas .
Los cambios en las actividades económicas de mayor impronta paisajística estarán en la
configuración de los nuevos espacios agr arios andalusíes basados en el contr ol del agua y la
creación de los complejos sistemas de huertas escalonadas en terr azas en las vegas y vertientes de
mayor aprovechamiento.
Cisternas, aljibes , acequias o norias compondrán un rico y numer oso conjunto de r efer entes
construidos en el paisaje. Viñedo para uva pasa, higuer ales , mor er as par a gusano de seda,
etcétera, compondrán un r efer ente de actividades del campo andalusí en estos espacios irrigados
de gran especialización y especificidad en el sur este, que tendrán finalmente distinta suerte de
continuidad hasta nuestros días .
7 121 100. Asentamientos rur ales .
Pueblos
7 121200. Asentamientos urbanos .
Medinas
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 12900. T orres
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Redes viarias
7 122200. Espacios rurales .
Cañadas. Egidos
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Acequias . Norias .
Aljibes
Andarax y Campo de T abernas
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 5 1
Descripción Recursos asociados
La estratégica posición del valle del Andar ax en su desembocadur a pr opició que fuese siempr e
un espacio deseado y , por tanto, convulso desde el punto de vista de las sucesivas crisis bélicas
medievales. Y a a mediados del siglo XII tuvo una breve conquista cristiana con Alfonso VIII
de Castilla, posteriormente los almohades, y luego los gr anadinos dur ante el periodo nazarí,
controlar on el territorio hasta finales del siglo XV.
La mayor o menor pervivencia de actividades y estructuras de or ganización del territorio con
influencia en el paisaje desarrolladas dur ante época andalusí hay que contextualizarla en los
procesos políticos y de cambio social sucedidos a lo lar go del siglo XVI. Es el caso de las políticas
de repoblación castellana, efectivas solo a partir del siglo XVII, y a las r evueltas de los moriscos .
Estos últimos conformaban el sustrato autóctono conocedor de los usos óptimos en el medio y
mantenedor de una riqueza de costumbres en su or ganización que, en cierto modo, continuaban
el “derecho común” islámico. Su definitiva expulsión en 157 0 solo traerá una lar ga etapa de
decadencia económica en todo el ámbito del sureste debido a la ruptur a de los sistemas de
propiedad, los cambios agr otécnicos sufridos en el medio rur al y , en definitiva, un proceso de
cambio de los contingentes demográficos durante los siglos XVII y XVIII, que fuer on de ver dader o
dinamismo colonizador pero donde se partía de unas condiciones de casi vacío poblacional.
Informe del ingeniero del Servicio Agr onómico Pr ovincial de Almería,
189 1
”Son relativamente muy pocos los terr enos dedicados a siembr a de
cereales , aunque se han destinado a este cultivo muchos terr enos que
jamás debieron r otur ar se, de los cuales han sido unos abandonados,
y otros se siembr an de cinco en cinco y aun de siete en siete años;
es decir , cuando al que trata de explotarlos se le ha olvidado la
pérdida que sufrió en la última tentativa de cultivo o ignor a el
fatal resultado que obtuvo su antecesor . Estos terrenos (...) causan
también periódicamente esos inmensos aluviones de aguas cenagosas,
acompañadas de piedras que, si en ocasiones sirven par a entar quinar y
mejorar otr os terr enos no menos infecundos , en otros , por el contr ario,
elevando el suelo de las ramblas , elevan también el nivel de los mismos
dando lugar a terribles accidentes, en los pueblos situados en los
márgenes de los ríos o r amblas . Dichos terr enos puede decirse que
han sido perdidos desde el momento que fuer on r otur ados” (GARCÍA
LAT ORRE; SÁNCHEZ PICÓN, 1999).
Identificación
52 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recur sos asociados
Actividades socioeconómicas
1264200. Agricultura
1264400. Ganadería
La comarca de medio y bajo Andar ax se car acteriza por su apr ovechamiento en sistemas de
regadío a tr avés del aterr azamiento de las pendientes . Se combina con secano en agricultur a de
montaña y orientación ganadera.
El sistema de regadíos del Andar ax incluía fer aces huertas y frutales con zonas de cer eales .
Este policultivo fue desplazado progr esivamente por la uva. El cultivo en parr ales de la uva de
mesa llamada uva de Ohanes o uva de barco fue uno de los pilar es de la economía pr ovincial
desde mediados del siglo XIX hasta la década de 1930. En las últimas décadas en la zona del
bajo Andarax y cada vez más cur so arriba se observa la extensión de cultivos bajo plástico que
transforman la fisonomía de las terr azas tr adicionales .
En el área de T abernas se combinan las actividades for estales y ganader as con ár eas de olivar en
las zonas más aptas. Es conocida la tr adición ganader a de casi todos los lugar es de las T ahas de
Marchena, Andar ax y Lúchar , entre otras zonas almerienses . La explotación de las cabañas ovina y
caprina fue uno de los pilares de su economía, actualmente en pr ofunda r egr esión.
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Aceñas . Alber cas .
Aljibes. Acequias . Azudes . Norias .
Obras de dr enaje
7 122200. Espacios rurales . Bancales
126300. Actividad de
transformación
Algunas actividades seculares estaban orientadas a la tr ansformación de pr oductos alimentarios ,
como el aceite y el trigo en harina. En el ámbito agroalimentario fuer on importantes dur ante el
sigo XIX los recintos dedicados al envasado de uva de mesa. Ligada a esta actividad flor ecier on las
tonelerías o barrilerías.
La transformación de algunos sobr antes de uva de mesa en vino y la permanencia de otr as
variedades de uva ha implicado la presencia histórica de la lagar eta o jaráiz -como aquí se le
designa-. En los últimos años esta actividad recuper a su dinamismo con nuevas denominaciones y
producciones vinícolas .
Algunas de las actividades artesanales que todavía perdur an son el tr abajo del esparto y la artesanía
textil y de la madera. Sorbas fue conocida por su pericia alfar er a, de la que aún quedan algunos taller es .
7 1 12500. Edificios industriales .
Taller es . Alfar es . Esparterías .
Tonelerías . Bodegas
7 1 125 1 1. Molinos. Molinos
harineros . Almazar as . Lagar es
1263000. Vinicultura
1262600. Comercio
1262B00. Tr ansporte
La zona tiene históricamente una situación estratégica como puerto mediterráneo. Almería fue lugar
central de la exportación de sedas en época islámica y la conexión con África ha sido una constante. El
puerto de esta ciudad ha tenido también un papel fundamental en la comercialización de los miner ales
extraídos en el interior y de la uva almeriense, mayoritariamente en manos de compañías británicas .
Actividad ferroviaria ligada a la minería dur ante el siglo XIX y principios del XX.
7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte.
Edificios ferroviarios
7 1 1247 1. Edificios del transporte
acuático. Puertos. Embar cader os
Andarax y Campo de T abernas
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 53
Ámbito territorial
Los asentamientos de esta demarcación se localizan
principalmente en los márgenes de cur sos fluviales como
el del río Andarax o la r ambla de T abernas . Del neolítico
se han documentado poblados como los de Terr er a V en-
tura (T abernas) o cerr o de la Chinchilla (Rioja). Sin em-
bargo, es en la Edad del Cobr e cuando este espacio cobr a
especial protagonismo, el asentamiento de Los Millar es
(Santa Fe de Mondújar) evidencia una nueva estrategia
política, económica y social de las comunidades del su-
roeste. T ambién de la pr ehistoria r eciente son los asen-
tamientos de Las Juntas (Abla), el poblado y necrópolis
de Los Caribes y la Umbría (Gérgal), el cerr o de Enmedio
(P echina) o los Álamos (T urrillas), entr e otr os .
De época protohistórica se encuentr a declar ado como
BIC el asentamiento de la Edad del Bronce y la Edad
del Hierro I del peñón de la Reina (Alboloduy) y el de
Alba Bastetanorum (Abla), asentamiento de origen
ibero con amplia pervivencia de su actividad dur ante
la época romana. T ambién de época r omana son los
asentamientos de El Chuche (Benahadux), P aulenca y
Quiciliana (Gádor), la Calderona (Santa Fe de Mondú-
jar) o cerrillo Blanco (Tabernas).
Asociados o no a fortalezas, se encuentr an r egistr ados
numerosos despoblados medievales en esta demar cación.
Algunos ejemplos de estos despoblados se encuentran en
Bentarique Viejo (Bentarique), Bayyana (P echina), Jemezí
(Tahal) o Febeir e (V elefique).
En el valle inferior del Andarax, el entorno de Almería y el
área de T abernas las construcciones tr adicionales de los
núcleos de población se caracterizan por construcciones
de una sola altura, con gr an horizontalidad, donde des-
tacan chimeneas y lucernarios. Las cubiertas son mayo-
ritariamente planas y terrizas -con launa o tierra r oya-.
Algunas soluciones usan la bóveda y es frecuente el ar co,
sobre todo en los por ches . En la lader a sur de la sierr a de
Los Filabres , destaca el urbanismo de las pequeñas lo-
calidades, con calles adaptadas a la or ogr afía y donde
todavía se observan las cubiertas inclinadas con lajas de
pizarra negr as llamadas aler os o aler as .
En esta demarcación hay , así mismo, una gran densidad
de construcciones megalíticas relacionadas con pobla-
4. Recur sos patrimoniales
Vista desde Los Millares . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
54 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
ciones neolíticas y calcolíticas. Se han r egistrado estas
construcciones en Los Milanes (Abla); cañada de V edegay ,
necrópolis megalítica de Huéchar-Alhama, loma de los
Frailes y quebr ada del Mojón en Alhama de Almería; llano
de la P artala en Benahadux; necrópolis del Ruinín, llanos
del Ron y Jalbos, cerr o de Jacalgarín y cuesta del Rayo en
Gádor; cuesta de la Luna, collado de los Casados y Los
Millares en Santa Fe de Mondújar; La Bar quilla, El Chau-
nal-Celentes, serr ata del Pueblo, rambla de los Pilares I,
llanos de Rueda, serrata del Mar chante I-II, La Torrecilla,
Puente Moreno, cerr o Gordo, Las Escalerillas y Los Álamos
en Tabernas; mar chal de Ar aoz, necrópolis de La Churru-
tra y La P artala (necrópolis y alineamiento megalítico) en
Benahadux; camino del Menor , loma de Los Mudos, llano
de Retamar , llanos de Regina, rambla de Ciscar ejo, tajos
Coloraos y cuevas de Huéchar I en Gádor; Los Caribes , El
Hueco y Piedra de la Cruz en Gér gal; la loma del molino
de Viento en Lucainena de las Torr es; cerro del Boquete y
Llano de Castro en P echina; Las Torr ecillas en Rioja; serr a-
ta de Lucainena en Turrillas .
Enterramientos de la Edad del Br once, en cista, son los del
prado de Bocanegr a y barr anco de la Mor eta en Gér gal, o
los de Pichiriche en Turrilla. Otr os de época r omana y me-
dieval se han documentado en las principales poblaciones
de esta demarcación en la que también son inter esantes
los cementerios municipales de Abla, Rioja y V elefique.
Los sitios con manifestaciones de arte rupestr e se
distribuyen al norte de la demarcación, en los municipios
de Gérgal y Nacimiento. En el primer o se localizan los
abrigos del peñón de las Juntas, Friso de P ortocarrer o y
Piedras del Sester o I-V. En Nacimiento se ubican los abri-
gos del peñón de la Virgen (I-V). T odos datan de la pr ehis-
toria reciente excepto el grupo V de Piedr as del Sester o
que se remonta al paleolítico.
Las infr aestructur as hidráulicas están asociadas a las
actividades agrícolas en terrazas en bancales como ace-
quias, norias o aljibes . La noria del Campo Santo en Uleila
del Campo se encuentra r egistr ada en el Sistema de In-
formación del P atrimonio Histórico de Andalucía.
Las infraestructur as del tr ansporte más r econocidas
en la demarcación son las r elacionadas con el tr azado
de la vía heraclea y las contemporáneas asociadas al
patrimonio industrial. Restos de la calzada romana se
documentan en Abla y tres puentes declar ados BIC r e -
lacionados con el transporte de miner al se localizan en
Gérgal (1) y Santa Fe (2).
Terr azas y balates: el paisaje del medio y bajo Andar ax
queda fuertemente caracterizado por el aterr azamiento
de vertientes en pequeñas parcelas -bancales- con mu-
ros de contención -caballones de tierr a, balates de piedr a
seca-, que permiten el escalonamiento de las laderas , au-
mentando la superficie productiva.
Vista de Almería y de la Alcazaba. Litografía de Nicolás Chapuy de 1844. Fuente: Cortesía de Laur ence Shand
Andarax y Campo de T abernas
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 6 1
Cargader o de mineral de Alquife (Almería). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Sorbas (Almería). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
62 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
7. V alor aciones y r ecomendaciones
Negativas P ositivas
P aisajes muy singular es en Andalucía y España. Los desiertos y las formas áridas ,
acarcavadas , combinados con una luz intensa y nítida condiciona espacios con fuerte
personalidad y , salvo en el cauce del Andarax, muy poco tr asformados.
Sabia cultura tr adicional en la gestión de los r ecur sos hídricos (ciertamente tr astocada en
los últimos decenios).
Las mejoras en las comunicaciones de la pr ovincia de Almería han hecho mucho más
accesible esta demarcación que, no obstante, pr esenta ciertas dificultades de acceso en
su sector oriental.
La presencia del núcleo de Almería gener a un potente foco urbano con influencia notable
en muchos municipios de esta demarcación.
Expansión excesiva de los cultivos bajo plástico en numerosos puntos del bajo Andar ax, lo
que homogeniza esta demarcación con otr as de la pr ovincia de Almería.
Escasa valoración del patrimonio como r ecur so urbano en la ciudad de Almería, de lo que
ha devenido una gran pér dida tanto de piezas singular es de ar quitectur a tr adicional y
contemporánea, como la creación de un paisaje urbano con r asgos de cierto caos y escasa
armonía.
Pérdida muy sustancial de la ar quitectur a vernácula en prácticamente toda la
demarcación, especialmente en su sector occidental.
V alor aciones
Andarax y Campo de T abernas
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 63
P atrimonio de ámbito
territorial
Ordenar , especialmente desde el punto de vista del paisaje, las nuevas instalaciones relacionadas con ener gías limpias desde el punto de vista
de la utilización de materiales y residuos , aunque a veces de fuerte impacto en la imagen del territorio.
El crecimiento periurbano de Almería capital está desor denando buena parte del bajo Andar ax. Es necesario atajar este pr oceso y evitar que se
expanda, como ya empieza a apreciar se, hacia otr os sector es de la demar cación.
Control de las tensiones que está imponiendo el turismo r esidencial (T abernas , Sorbas).
Mantener la fisonomía del paisaje aterrazado en el Medio Andar ax, pr otegiéndolo de la penetr ación de sistemas de invernader os .
P atrimonio de ámbito
edificatorio
Seguir con el proceso de r econocimiento y puesta en valor de r ecur sos patrimoniales r elacionados con la ingeniería hidráulica.
Registrar y pr oteger los testigos del patrimonio miner o.
Control de impactos paisajísticos en el entorno de la Zona Ar queológica de Los Millar es y de la Alcazaba de Almería, máximos exponentes del
patrimonio arqueológico de la demar cación con una fuerte impr onta paisajística.
Revisión del patrimonio relacionado con las actividades cinematográficas; r eciente en el tiempo, aunque importante en la imagen de este
territorio.
P atrimonio de ámbito
inmaterial
Investigación y registr o de actividades artesanales locales , especialmente la alfar er a en Sorbas .
Valor ar los pr oductos endógenos del medio, dando apoyo a la comer cialización de pr oductos agrícolas de calidad y otr as artesaní as .
Documentar los saberes de ”pedr er os” o ”balater os”, un oficio a punto de extinguir se.
Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico
Generales Mejor ar el conocimiento, pr otección y puesta en valor de los r ecur sos patrimoniales r elacionados con la gestión del agua en este sector .
Valor ar la pr esencia del vacío y del desierto en el territorio, especialmente en r elación con las nuevas infr aestructur as , proc esos urbanizadores ,
campos de golf e instalaciones energéticas .
Evitar que el plástico de los cultivos forzados se convierta también en una marca de clase de esta demar cación, tal y como ya s ucede con
El P oniente y el Campo de Níjar .
03
Andévalo
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 65
El Andévalo, perteneciente al área paisajística de serr a-
nías de baja montaña, se considera en muchos casos
como una “región natur al” de tr ansición entr e la sierr a
y la costa, con un sustrato geológico común y una apa-
riencia física similar . Sin embargo un tr atamiento unita-
rio no puede pasar por alto las diferencias habidas entr e
lo que se podría denominar Andévalo, propiamente di-
cho, y la Cuenca Minera. Esto es debido básicamente al
peso que tienen en cada una de estas partes las dos acti-
vidades que han coexistido conjuntamente a lo largo de
la historia en la demarcación: la minería y las actividades
agropecuarias , ya que se pr oduce una tendencia inver sa-
mente propor cional de éstas según nos desplazamos de
oeste a este. En la dirección de los meridianos , se podría
diferenciar entr e un ár ea pr edominantemente agr ope-
1. Identificación y localización
cuaria en el Andévalo occidental (El Almendro, Alosno,
Cabezas Rubias, El Gr anado, P aymogo, Puebla de Guz-
mán, Sanlúcar de Guadiana, San Silvestre de Guzmán,
Santa Bárbara de Casa y Villanueva de los Castillejos);
un área con orientación extr activa, la cuenca miner a o
Andévalo oriental (Berrocal, El Campillo, Campofrío, La
Granada de Riotinto, Minas de Riotinto, Nerva y Zalamea
la Real); y una zona de transición entr e ambas: el Andé-
valo central (El Cerr o de Andévalo, Calañas , V alver de del
Camino, Villanueva de las Cruces).
Así, la consideración de este ámbito unitario no ignor a
su desarrollo miner o en torno a Riotinto dur ante el siglo
XIX y buena parte del XX y sus influencias en la articu-
lación funcional de la zona, en las tramas territoriales ,
Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A)
Zonificación del POT A: Andévalo y Minas
Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de centr os históricos rurales , r ed de ciudades y
territorios mineros
P ai s ajes sobres alientes: castillo de Sanlúcar de Guadiana, cabezo de la P eña
P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: dehesas de las Capellanías, dehesa de San Silvestr e, dehesa de Piedr as Albas , dehesa de Villanueva de
las Cruces, dehesa de P aymogo, dehesas de Santa Bárbara y Cabezas Rubias, dehesas de Campofrío y La Gr anada
Andévalo occidental + Andévalo oriental
Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía
en la organización de las par celas , los desmontes y las
colinas artificiales y , en general, en su or ganización so-
cial y política. Tampoco se despr ecia la per cepción de las
diferencias entr e sus habitantes y visitantes , en la que
están teniendo gran incidencia las actuales acciones de
puesta en valor del patrimonio minero.
En la actualidad, el Andévalo es una de las zonas más
deprimidas de Andalucía. A su consideración de espacio
de fronter a y fondo de saco territorial, se añade una
densidad de población muy baja y la crisis de los secto-
res económicos tr adicionales . No obstante, la calidad de
sus paisajes y la autenticidad de sus recur sos natur ales
(que no por poco valorados son inexistentes) colocan a
esta comarca en una situación no tan desventajosa.
Unidad organizada por centr os rur ales (Andévalo y Minas) con foco principal en V alverde del Camino
Articulación territorial en el POT A
Grado de articulación: elevado-medio en el sector oriental (Calañas , Zalamea la Real, Minas de Ríotinto, Nerva) y bajo-muy bajo en el sector
occidental (Puebla de Guzmán, Alosno)
66 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Medio físico
Encuadrado en el ár ea paisajística de las serr anías de baja
montaña, el Andévalo posee un relieve suave, más abrupto
en sus extremos y menos en su zona centr al, que lo convier-
ten en tierra de tr ansición entr e la Sierr a Mor ena onubense
y la Tierra Llana, más próxima al litor al. Las cumbr es más
altas apenas superan los 400 metr os (Mor ante, 4 18). Se co-
rresponde con la zona surportuguesa andaluza del macizo
hespérico, en la que los materiales más abundantes vienen
determinados por pizarras , cuar citas y r ocas volcánicas .
El clima también presenta r asgos de zona de tr ansición
entre el clima marítimo de influencia atlántica y el clima
fresco de la Sierr a Mor ena occidental, con unas temper a-
turas medias de 16 º C a 17,5 º C y una insolación media
anual entre las 2.800 y 3.000 hor as de sol. Así, los invier-
nos son suaves, en tanto que los ver anos son cálidos . Las
precipitaciones también pr esentan valor es medios par a el
contexto andaluz, ya que oscilan entre los 500 y los 900
mm. La capacidad de uso general de las tierr as es baja en
todo el sector , no obstante, esto se combina también con
una pérdida por er osión hídrica baja. Es de destacar que
en esta demarcación se encuentr an algunos de los gr andes
pantanos de la provincia de Huelva.
En cuanto a las formaciones vegetales, son abundantes
las relacionadas con el bosque de la encina aclar ado y con
abundante presencia de matorr ales y arbustos. Las repo-
blaciones de eucaliptos en esta zona, muy en relación con
la fabricación de papel en San Juan del Puerto, es una de
las intervenciones territoriales que más han alterado la
cobertura vegetal de este sector . Con todo, la diversidad
de hábitat es alta y , al contrario, pr esenta bajos gr ados de
amenazas respecto de otr as comarcas andaluzas. Los dos
extremos del Andévalo son Lugar es de Interés Comuni-
tario, y como tales forman parte de la red Natur a, junto
a dos espacios que pertenecen específicamente a la Red
de Espacios Naturales Pr otegidos de Andalucía (RENPA):
el P ar que P eriurbano El Saltillo y Lomero Llano (V alver de
del Camino) y el P aisaje Pr otegido Riotinto (Berr ocal, El
Campillo, Minas de Río Tinto, Nerva, Valver de del Camino
y Zalamea la Real, además de otros municipios al sur del
Andévalo) junto con el monumento natural del Acebuche
del Espinillo (Zalamea la Real).
2. El territorio
Sanlúcar de Guadiana y castillo de San Marcos . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Andévalo
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 67
Medio socioeconómico
Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva
El contexto socioeconómico del Andévalo es claramente
regr esivo en la mayor parte de su territorio. La demogr a-
fía expresa como ningún otr o indicador esta decadencia
territorial: Nerva (con 6.000 habitantes en 2009) ha per-
dido el 47% de la población con la que contaba en 197 0;
Calañas (con 4.285 habitantes en 2009) el 45%; Minas
de Riotinto (4.22 1 habitantes en 2009) el 44%; V alver de
del Camino (12.780 habitantes) es el único municipio de
cierta entidad que manifiesta un crecimiento r especto a
aquella fecha. Aparece así una estructur a de la población
bastante envejecida, sobre todo en los municipios más
pequeños, con bajos niveles formativos y de r enta.
Las razones de este declive se deben al carácter periférico
de la comarca, a la entr ada en crisis de la minería -es-
pecialmente ligada a la franja pirítica de la pr ovincia de
Huelva- y a la dificultad del sector agrario par a engarzar-
se en las redes del mer cado. Los últimos años del siglo XX
han significado una especie de fin de etapa, a partir de la
cual esta zona intenta resituar se a tr avés de pr oyectos de
turismo rural y cultur al. El primer o a partir de la escasa
presión que ha tenido este ámbito desde hace decenios y
la consecuente escasa transformación de sus paisajes . De
otro, la r evalorización del patrimonio industrial encuen-
tra en este sector uno de los r efer entes básicos , tanto por
la espectacularidad de los yacimientos mineros a cielo
abierto, como por su antigüedad ya que, junto a los de
Almadén en la provincia de Ciudad Real, han sido los que
han tenido una explotación más dilatada en el tiempo.
Las repoblaciones de eucalipto par a la industria mader er a
y papelera (la más cer cana en San Juan del Puerto) ha
supuesto la sustitución de importantes zonas de bosque
original o dehesa por esta especie de carácter industrial
que también ha afectado fuertemente a la conservación
de su patrimonio arqueológico.
Valver de del Camino supone una excepción en este
contexto. Su industria del calzado y del mueble ha sabi-
do reaccionar ante los r etos de la globalización. De esta
forma, y además del carácter comercial que se ha visto
reforzado en esta localidad dur ante los últimos años ,
debe citarse la cr eación de nuevas actividades indus-
triales con productos textiles r elacionados con la pe-
letería y el calzado, la producción de tubos pr otector es
para plantaciones for estales , tr atamientos de mader as
para exterior es y materiales de pr otección y seguridad
laboral. Al cabo del año se celebr an diez ferias r elacio-
nadas con los sectores económicos en los que la pobla-
ción se está especializando.
“Al día siguiente, un paseo de cinco leguas por una dehesa desierta
conduce a Riotinto. El lado rojo y desnudo de la montaña, la Cabeza
Colorada, con nubes de humo car acoleando sobr e oscur os pinares ,
anuncia desde lejos las famosas minas. Las cer canías inmediatas al
pueblecito son semejantes a las de un suburbio infernal; el camino
está hecho de cenizas coloradas y escoria, las par edes se componen de
ganga semejante a la lava, mientras que los miner os , demacr ados, con
rostr os descoloridos y r opa ennegr ecida parecen dignos habitantes de
tal lugar; un arroyo delgado, ver de y de color cobr e, se r etuerce bajo
un bosque de abetos, y el río teñido del que la aldea toma su nombr e.
Este arroyo fluye del interior mismo de la montaña, y se supone que
está unido a algún conducto interno aún por descubrir: y es de aquí
de donde se obtiene el cobre más pur o (…) El agua es mortalmente
venenosa y ni animales ni vegetales pueden vivir cerca de ella, ya
que mancha y corroe todo lo que toca” (Richar d FORD, Manual par a
viajeros por Andalucía y lector es en casa, que describe el país y sus
ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). Minas de Riotinto. Foto: Isabel Dugo Cobacho
68 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Articulación territorial
Procesos de articulación hi stórica
Durante la Pr ehistoria y Pr otohistoria los tr es gr andes
ejes norte-sur (Guadiana-Chanza, Odiel-Tinto y Gua-
diamar) articulan en sus cabeceras las ár eas de mayor
densidad de entidades arqueológicas . De maner a me-
nos visible en el Guadiana-Chanza, en donde destaca
el importante foco de Santa Bárbara de Casa al norte.
Esta circunstancia es muy evidente en la zona Zala-
mea-Riotinto (interfluvio Odiel-Tinto). El patrón de
ocupación mostraría la importancia de las r edes norte-
sur basada en los ríos y en función de la existencia de
centros políticos y económicos muy activos situados
en las campiñas del sur tales como Huelva, Niebla, Te-
jada o Aznalcóllar .
Con la romanización, el esquema colonial hace favor ecer
otro sistema de comunicaciones , sobr e todo basado en
el valle del Guadalquivir . Se asiste entonces al definitivo
afianzamiento de los núcleos mineros más importantes:
Tharsis , Sotiel y Riotinto, a la vez que una nueva r ed de
comunicaciones en sentido este-oeste potenciará áreas
como Sanlúcar-Puerto de la Laja (Guadiana) como luga-
res de expedición de los r ecur sos miner os . Dur ante esta
época la consideración de la zona como distrito miner o
dependiente de Roma hace que se organice con una cier-
ta independencia respecto de la pr ovincia ya que la figu-
ra de un procur ator metallorum par a este distrito hace
que su actividad responda funcionalmente de forma di-
recta ante el emper ador . Los núcleos urbanos de Tharsis y ,
sobre todo, Riotinto, que es pr obablemente el epicentr o
administrativo, funcionarán como or ganizador es del te-
rritorio del Andévalo.
Durante la Baja Edad Media y Edad Moderna, el siste-
ma de asentamientos del Andévalo muestra un “r etorno”
a la configuración de la r ed de dependencia de centr os
localizados al sur y en un contexto en el que los recur-
sos mineros no van a tener la importancia anterior . Se
asiste, por un lado, a la dicotomía jurídica que supone la
existencia de una jurisdicción señorial para el Andévalo
occidental y una jurisdicción de la Corona par a el sector
oriental. Esta situación tendrá un reflejo evidente sobr e
el territorio.
P or un lado, la zona oriental (Zalamea, Riotinto, Castillo de
las Guardas) quedará vinculada a Sevilla con fuer o r eal (al
igual que la sierra de Ar acena al norte). El r esto, al oeste del
Tinto excepto Zalamea la Real, pertenecerá a los distintos
señoríos lindantes al sur: Niebla y Ayamonte, ambas en
manos de distintas ramas familiar es de los Guzmán, y Gi-
braleón de los P once de León. El área occidental será desde
el siglo XV base de núcleos de repoblación ex novo (San
Silvestre de Guzmán, Puebla de Guzmán, El Cerr o, Villa-
nueva de las Cruces, Villablanca, etcéter a.), que también
son el origen de los asentamientos actuales.
Y a en el siglo XIX, par alelamente al impacto de la pri-
mera r evolución industrial con tinte colonial basada en
la extracción de miner ales por compañías extr anjer as ,
se asiste al afianzamiento definitivo de Valver de del
Camino como centro judicial y administr ativo del te-
rritorio. Esta situación va a suponer hasta nuestros días
un mayor aislamiento del extremo occidental junto al
Guadiana a favor de los centros más potentes centr ales
y orientales del área.
Articulación natural, comunicaciones y s i stema
regional de ciudades
La articulación natural se or ganiza en amplios valles
surcados por ríos en dir ección norte sur (Tinto, Odiel,
Fresner a, Chanza-Guadiana) que también poseen algu-
nos afluentes de dirección este-oeste en el Andévalo
occidental (Malagón). Sin embargo, la articulación via-
ria expresa el alto gr ado de incomunicación que afecta
a gran parte del Andévalo y que, más que articular la
comarca, la atr aviesa par a asegur ar la comunicación
Andévalo
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 69
entre el sur de Extr emadur a y la costa de Huelva. La
red viaria es básicamente secundaria y sólo existe una
carreter a de cierta importancia, la nacional 435, que
une Huelva con Fregenal de la Sierr a y Badajoz, y que
atraviesa el Andévalo de norte a sur a tr avés de las lo-
calidades de Valver de del Camino y de Zalamea la Real.
El resto se tr ata fundamentalmente de carr eter as de ca-
rácter secundario, con una red más densa en el Andéva-
lo oriental y más rala y desarticulada en el occidental.
En este ámbito, Cabezas Rubias actúa como articulado-
ra del ámbito, ya que a ella afluyen todos los ejes que
articulan este sector .
El otro elemento estructur al que atr aviesa el Andévalo
en la misma dirección es el ferr ocarril entr e Huelva y
Zafra, que también expr esa el carácter secundario de
los ejes viarios de la comarca.
La Zarcita (Santa Bárbar a de Casa). Fuente: Dirección Gener al de Bienes Culturales , Consejería de Cultur a, Junta de Andalucía Necrópolis de La Dehesa (Minas de Riotinto). Fuente: Dirección Gener al de Bienes Cultur ales, Consejería de Cultur a, Junta de Andalucía
7 0 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas
Descripción Recursos asociados
Identificación
Pr ocesos históricos
Primeras apr opiaciones del medio
natural
8232200. Edad del Cobre
8232 1 00. Edad del Bronce
8233000. Protohistoria
Durante la pr ehistoria r eciente es destacable, como primer a manifestación cultur al más
generalizada en este ámbito, la pr esencia de las construcciones megalíticas . En esta demar cación
paisajística se conocen hasta el momento escasos lugares de asentamiento en contr aste con las
áreas al sur y al norte de la misma.
El hilo conductor de este proceso, que continuó dur ante la pr otohistoria, par ece haber sido el
atractivo de los yacimientos metálicos de esta zona: la actividad extr activa miner a y su derivada
de transformación y mer cado.
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados
7 123000. Complejos extractivos .
Minas
7 1 12422. Construcciones
funerarias . T umbas megalíticas
Colonización
82 1 1000. Época r omana
El control de los r ecur sos miner os de esta zona por parte de las r ealezas indígenas tartésico-
turdetanas supone de hecho la subor dinación de este espacio r especto a los centr os foráneos del
valle y litoral, los cuales son en definitiva quienes conectan metales y rutas comer ciales .
La implantación romana supone la ruptur a definitiva del modelo socioeconómico indígena.
Como potencia colonial, Roma impone su propio modelo administr ativo y de apr opiación de los
recur sos miner os . La tr aslación del modelo r omano supone la importación del modelo urbano y
la fijación de un sistema de comunicación viaria terrestr e que instala este espacio en el mar co
supracomar cal que supone la pr ovincia Bética.
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados
7 123000. Complejos extractivos .
Minas. P ozos mineros
7 123120. Redes viarias Calzadas
Repoblación.
Defensa de fronter a
8200000. Edad Moderna
La conquista cristiana va a suponer , en un largo pr oceso, el establecimiento definitivo de un
sistema de asentamientos de ciudades históricas que ha llegado hasta la actualidad. El sistema de
repoblación se inicia sobr e todo en el siglo XV partiendo de los señoríos de la campiña: Ayamonte,
Gibraleón y Niebla. Desde el punto de vista de la economía de cada casa señorial, el Andévalo se
pretende r ecuper ar como ár ea de r ecur so básicamente agr o-ganadero.
Y a en el siglo XVI-XVII es también un territorio de fr onter a: los señoríos han languidecido y la
Corona se hace pr esente ante el estado de confr ontación con el r eino de P ortugal.
7 121 100. Asentamientos urbanos .
Ciudades
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados . Aldeas . Cortijadas
7 1 12600. Fortificaciones
7 1 12900. T orres
Andévalo
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 77
6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía
P aisaje minero de Riotinto
P aisaje de la fronter a del Guadiana
P aisaje miner o ejemplo de una
actividad de larga dur ación
modeladora del territorio (Minas
de Riotinto, Nerva).
Entorno de Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim,
hasta el Puerto de la Laja (El Granado, Sanlúcar de
Guadiana).
Minas de Riotinto. Foto: Isabel Dugo Cobacho
P aisaje de fronter a. Desde el castillo de San Marcos (Sanlúcar de Guadiana). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Minas de Riotinto. Foto: Isabel Luque
78 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Cabezo de la P eña
P aisaje de dehesa del Andévalo
También denominado cerr o del Águila, este es un destacado hito simbólico en el Andévalo occidental, con una amplia
panorámica de esta comarca y lugar donde se celebr a la r omería supr acomunal en honor de la Vir gen de la P eña (Puebla de
Guzmán).
Lugares r epr esentativos de la dehesa del Andévalo,
donde se relacionan valor es mediombientales ,
arquitectónicos y del patrimonio inmaterial: dehesa
las Capellanías (Valver de del Camino); dehesa de
San Silvestre (San Silvestr e de Guzmán); dehesa de
Piedras Albas (El Almendr o); dehesa de P aymogo
(P aymogo); dehesa de Santa Bárbar a y Cabezas
Rubias (Santa Bárbara y Cabezas Rubias); dehesa de
Campofrío y La Granada (Campofrío, Gr anada de
Riotinto).
Danzas de la Espada (Puebla de Guzmán).
Foto: Aniceto Delgado Méndez, IAPH
Dehesa de Cerro de Andévalo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Andévalo
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 79
7. V alor aciones y r ecomendaciones
Negativas P ositivas
Abundante, variado y no muy alterado patrimonio natur al y cultur al.
Cercanía a gr andes centr os turísticos (Sevilla, costa de Huelva, Algarve).
Conciencia reciente per o cr eciente en los municipios de la importancia del patrimonio
minero.
Los núcleos históricos se mantienen en un relativo buen estado y con buena inser ción en
el paisaje.
Presencia de un punto de r efer encia socioeconómica muy dinámica: V alver de del
Camino, del que se pueden difundir al territorio prácticas innovadoras en la gestión y
aprovechamiento del patrimonio.
Contexto de mejora de comunicaciones y r elaciones en gener al con el vecino P ortugal.
Situación periférica en el contexto andaluz y español, de lo que deriva un sistema de
comunicaciones deficiente, especialmente en el sector occidental.
P atrimonio natur al localmente impactado por las r epoblaciones for estales de los años
setenta. Esto supone una amenaza para el paisaje en gener al y par a el patrimonio
arqueológico en particular .
Escaso reconocimiento oficial del patrimonio de la zona, tanto del cultur al como del
natural.
Fragilidad del patrimonio industrial comar cal, que es disper so y en pr opiedad privada,
sobre todo empr esas .
La arquitectur a vernácula ha sido muy alter ada en muchos pueblos de la zona.
Urbanismo ilegal puntual, pero que podría extender se.
Futuro incierto antes los cambios en las políticas agr arias comunitarias que se combina
con un orden socioeconómico en crisis , especialmente en r elación a su peso específico en
la economía regional hace algunos decenios
Dependencia excesiva, e iniciativa escasa, de los recur sos cultur ales y natur ales par a
desencadenar procesos de desarr ollo.
Incipiente expansión de cultivos intensivos de frutales, sin tener en cuenta los valor es
potenciales del paisaje que ocupan.
Envejecimiento de la población y despoblamiento en el Andévalo occidental.
Recursos humanos con bajos niveles formativos y con escasa autoestima local, a lo que
se une la descapitalización por el no retorno de los estudiantes que acceden a la
universidad.
V alor aciones
80 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Andévalo
Cementerio y dehesa de P aymogo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 8 1
P atrimonio de ámbito
territorial
Aprovechar y potenciar el policentrismo y carácter funcional de las principales poblaciones del ámbito par a manterner su diver sidad.
Establecer progr amas de adecuación paisajística de los bor des y accesos a los pueblos contr olando, además , los focos de urbanizaciones ilegales
como los de Valver de del Camino.
P atrimonio de ámbito
edificatorio
Valorizar el patrimonio miner o, de excepcional valor , para reforzar la imagen e identidad del ámbito.
Recuperación de la ar quitectur a tr adicional en detrimento del turismo r esidencial, implementando pr ogr amas de difusión de sus valores y de
adaptación a los parámetros modernos de habitabilidad.
Establecer progr amas de ubicación de infr aestructur as (por ejemplo, par ques eólicos) r espetando el P atrimonio Cultur al de la zona.
Reforzamiento de controles pr eventivos que eviten la amenaza de las r epoblaciones for estales , par a el paisaje en gener al y el P atrimonio Ar queológico
en particular .
P atrimonio de ámbito
inmaterial
Documentación y difusión de elementos en torno a la cultura del tr abajo miner a, la “ cultura de fr onter a” y los saberes y prácticas r elacionados
con la cría y elaboración de derivados del cer do ibérico.
Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico
Generales Responder a la demanda de pr oductos cultur ales y ambientales mediante pr ogr amas integr ados de turismo rur al apr ovechando los re cur sos
patrimoniales de la demarcación.
P otenciar el papel de V alver de del Camino como punto de r efer encia en la difusión de prácticas innovador as de gestión y aprovechamiento del
P atrimonio Cultur al.
Reforzamiento de las actividades de inventario del P atrimonio Cultur al de la zona que no goza de suficiente r econocimiento ofic ial.
04
Axar quía-Montes de Málaga
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 83
Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A)
Zonificación del POT A: centr o r egional de Málaga, Vélez-Málaga y Axarquía (dominio territorial del litor al)
Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: Red de ciudades patrimoniales de la costa malagueña,
red de centr os históricos rur ales , ruta cultural del Legado Andalusí
P ai s ajes agrarios s ingular es: vega del río Vélez, huertas de V alle-Niza, huertas de río Seco, huertas de Algarrobo, huertas de T orr ox, huertas
de Nerja
Montes de Málaga-Axarquía + Costa del Sol oriental + Depr esión de P eriana-Casabermeja + Sierras de Loja + Sierras de T ejeda-Almijar a
Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía
La Axarquía es una comar ca con una fuerte per sonalidad
territorial integrada en tr es ár eas paisajísticas: serr anías
de media montaña, campiñas de llanuras interior es y
costas mixtas. Regada por el río Vélez y sus afluentes ,
conforma un valle bastante abrupto que se abre entr e los
Montes de Málaga a occidente y las sierras de T ejeda y
Almijara a oriente (estas últimas de mar cada huella en el
paisaje). Sus paisajes son los de sierras próximas a la cos-
ta con cultivos leñosos, especialmente viñedo par a pasas ,
y agrosilvicultur a. P ero, aunque la Axar quía posee una
amplia fachada litoral que abar ca prácticamente toda la
parte oriental de la costa malagueña, ha sido una comar-
ca que se ha mirado tr adicionalmente hacia el interior .
No se puede negar , sin embargo, una importante voca-
ción marinera en varios y significativos enclaves (T orr e
del Mar y Nerja, principalmente). Vélez-Málaga, cabecera
1. Identificación y localización
comarcal y capital de un municipio que super a los 50.000
habitantes, ha actuado tr adicionalmente como charnela
entre el mundo agr ario interior y la fachada coster a que
se abre en T orr e del Mar a escasos kilómetr os hacia el sur .
Tal vez el contr aste socioeconómico per o, por supuesto,
también paisajístico, de estos dos escenarios urbanos, r e-
suma el carácter dual de la Axarquía.
P or otr o lado, esta zona, especialmente en los pueblos
a los pies de sierra T ejeda, ha tenido una cierta consi-
deración de tierr a ar cádica. Sin embar go, el turismo ha
impuesto un nuevo carácter , masivo y lineal en la costa,
y puntual y disperso en el interior , que está descarac-
terizando una importante parte de esta demarcación, al
tiempo que imponiendo modelos económicos, sociales y
culturales nuevos .
Unidad del centro r egional de Málaga (par cialmente y sin incluir la capital, sino su tr aspaís montañoso) y estructuras or ganizadas por ciudades
medias en la unidad territorial de Vélez-Málaga y Axarquía (Vélez Málaga, T orr e del Mar , Torr ox, Nerja, Colmenar), pero muy inf luidas por la
influencia del centro r egional de Málaga en la zona litor al
Articulación territorial en el POT A
Grado de articulación: elevado a lo lar go del eje litor al y bajo en el interior
84 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Medio físico
La Axarquía y Montes de Málaga ocupan la parte orien-
tal de la provincia de Málaga, que posee dos ámbitos fí-
sicos bien contrastados , la costa y el interior . En general
se caracteriza por un r elieve abrupto, sólo atenuado en
torno a su capital, Vélez-Málaga y en alguna vega litoral.
P or el contr ario, las zonas con pendientes más acusadas
son las de Sierra T ejeda, sierr a de la Almijar a y la zona
de los Montes de Málaga que mira a la capital. Esto co-
incide con unas densidades de erosión altas o muy altas
en las zonas más abruptas y otras más moder adas en las
zonas centrales y litor ales .
La demarcación se corr esponde con la zona interna de
las cordiller as béticas , en el encuentr o del complejo
Alpujárride hacia oriente, con el Maláguide occidente.
Se trata de un sistema de r elieves montañosos de ple-
gamiento en materiales metamórficos (micaesquistos,
filitas y areniscas). No obstante, en Sierr a T ejeda y Al-
mijara apar ecen r elieves kár sticos en r ocas carbonata-
das alternando con formas estructurales denudativas
(barrancos y cañones) y con pr esencia de mármoles ,
esquistos, cuar citas y anfibolitas . Las formas estructu-
rales denudativas también son muy abundantes en los
Montes de Málaga (con predominancia de micaesquis-
tos, filitas y ar eniscas), mientr as que en la zona nor-
te de la Axarquía son pr edominantes las colinas con
escasa influencia estructural en cuanto a su origen y
materiales sedimentarios (arcillas , mar gas y localmente
calcarenitas). En el entorno del bajo río Vélez también
aparecen r ocas sedimentarias (ar enas , limos , ar cillas ,
gravas y cantos).
Las temperatur as son suaves , tanto en invierno como
en verano, oscilando entr e 9 º de media anual de las zo-
nas más altas de la sierra de la Almijar a, que coincide
con el máximo pluviométcio de la zona (cercano a los
800 mm), y los más de 17 º del entorno de Vélez-Málaga
y Torr e del Mar . El mínimo pluviométrico se sitúa en la
2. El territorio
P anorámica desde el Balcón de Europa (Nerja). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Axarquía-Montes de Málaga
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 85
zona occidental de la demarcación y alcanza alr ededor
de los 400 mm. Las insolación anual es aproximada-
mente de 2.600 horas .
La vegetación se corresponde con los pisos mesome-
diterráneo (la práctica totalidad de la demarcación)
y termomediterráneo (en las franjas litor ales). En las
montañas más cercanas a la costa pr edomina la garriga
degradada, que es sustituida en el interior (zona norte
de los Montes de Málaga y centro de la Axar quía) por
los encinares . La zona más septentrional pr esenta ár eas
de matorral y encinar es , en tanto que en las faldas me-
ridionales de Sierra T ejeda y Almijar a son fr ecuentes los
pinares . Estas dos sierr as conforman además el par que
natural de Sierr a de Tejeda, Almijara y Alhama. El sec-
tor occidental de los Montes de Málaga también tiene
la categoría de parque natur al. P or último, también se
integran en la r ed Natur a2000 la sierr a de Camor otos
y un tramo marítimo entr e Nerja y el inicio de la costa
granadina.
Medio socioeconómico
Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva
Aunque homogénea en su estructura y r ealidad pai-
sajística, la estructura socioeconómica de esta demar-
cación ofrece dos ámbitos bien difer entes: el litor al y
el interior .
El litoral se car acteriza por un importante dinamismo
relacionado con la construcción, el turismo y la agri-
cultura de r egadío, muy intensa desde hace varios
decenios. Nerja, T orr ox, o El Rincón de la Victoria son
municipios que no alcanzaban los 1 0.000 habitantes en
1960 y que en 2009 superan sobr adamente dicha cifr a
(Nerja, 2 1.8 1 1; Torr ox, 16.890; El Rincón de la Victoria,
38.666). El municipio de Vélez-Málaga sí ha sido tra-
dicionalmente un espacio con más peso demográfico,
pero también ha duplicado prácticamente su población
desde 1960, alcanzando en 2009 los 74.190. Y a se han
señalado los sectores económicos pr edominantes , per o
debe matizarse que la construcción se r elaciona funda-
mentalmente con el turismo residencial y r egional. De
hecho, los municipios y localidades al oriente de la capi-
tal provincial han estado r elacionados tr adicionalmente
al turismo local: El Rincón, Benajarafe, T orr e del Mar
(Vélez-Málaga); en tanto que en Nerja también ha exis-
tido un turismo más variado y de procedencia nacional
e internacional con más presencia de hoteles . Hay que
señalar , no obstante, que algunos de los municipios oc-
cidentales de esta demarcación han pasado también a
ser de primera r esidencia y cada vez más influidos por
las dinámicas de Málaga capital. La agricultura ha sido
tradicionalmente de r egadío y ha incorpor ado dur ante
el siglo XX frutas subtropicales (aguacate, chirimoya),
aunque en los últimos años la producción hortofrutíco-
la y de flor cortada se ha hecho mucho más variada, al
tiempo que se han generalizado también las técnicas de
cultivo bajo plástico en muchos sectores del litor al de la
Axarquía, aunque de forma más disper sa y menos com-
pacta que en otras zonas de Andalucía (Vélez-Málaga,
Algarrobo, T orr ox, Nerja). P aralelamente la pr oducción
de caña de azúcar , tan importante desde su implanta-
ción en el último tercio del siglo XIX, prácticamente ha
desaparecido
El interior de la Axarquía ha llevado una dinámica muy
distinta y más pausada, con un fuerte proceso r egr esivo
en los últimos decenios del siglo XX y de estancamiento
en la actualidad. En esta zona predomina una estruc-
tura de pequeños municipios de clar a vocación rur al y
con una dinámica demográfica aún regr esiva, aunque
con síntomas de cambio. La mayoría de ellos han per-
dido entre un ter cio y la mitad de la población, pr edo-
minando entre los más poblados los que poseen entr e
3.000 y 4.000 habitantes en 2009 (Colmenar , 3.62 1;
Cómpeta, 3.854; P eriana, 3.6 1 1; Riogordo, 3.1 02…). La
actividad agraria tr adicional se mantiene en la pr oduc-
ción de vino, uvas pasas y productos lácteos del ganado
caprino. Además, hay un cierto dinamismo de la cons-
trucción relacionada con el turismo r esidencial, que en
el interior de la Axarquía se r elaciona a menudo con
la instalación de turismo europeo comunitario que ha
optado por la rehabilitación de cortijos o viviendas tr a-
dicionales.
“ ... el camino, a lo largo de la costa, hasta Vélez Málaga es bueno, y tiene
su propia dilegencia. El mar y las torr es de Atalaya están a la der echa,
los montes cubiertos de viñas a la izquierda. (...) [Vélez Málaga] Está en
el corazón mismo de una tierr a que abunda en aceite y vino: aquí está
la palmera, per o sin el desierto; la caña de azúcar , pero sin el esclavo.
Los campanarios y los conventos se apiñan en torno a las ruinas de
un castillo moro construido en la r oca; por encima se levantan las do-
minantes montañas desnudas, que observan fríamente desde arriba la
industria y el tráfago de la humilde llanura. Las corrientes de agua que
han pelado las sierras depositan tierr a y detritus en los valles de Vélez y
la combinación de humedad y un sol tropical pr oduce la batata, el añil y
la caña de azúcar” (Richard FORD, Manual par a viajer os por Andalucía
y lectores en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus
costumbres –1845-).
86 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Articulación territorial
Procesos de articulación hi stórica
La configuración territorial de la demar cación mantendrá
unas constantes históricas marcadas por la utilización
de la franja coster a como eje principal de comunicacio-
nes este-oeste y por la existencia de la cuenca del río
Vélez como la vía hacia el interior de mejores condicio-
nes geográficas, tanto por su mayor amplitud de cuenca
como por su profundidad hacia el norte, posibilitando
el flujo de tráfico histórico hacia las áreas interior es de
Antequera (por el pasillo de Colmenar) y de Alhama de
Granada (por los pasos -“boquete”- de Zafarr aya).
Este espacio, a modo de anfiteatro montañoso orien-
tado al mar , será soporte, en primer lugar , de un sec-
tor con vocación de organizador territorial en el fondo
de la vega baja del Vélez (en el entorno de la actual
Vélez-Málaga), y en segundo lugar , una trama disper sa
de asentamientos en las faldas montañosas con carác-
ter de pequeñas explotaciones agrícolas con origen,
sobre todo, en la r ed andalusí de alquerías hasta las
poblaciones actuales. El cor dón de asentamientos lito-
ral mantendrá unas constantes pr opias , no siempr e en
diálogo directo con el interior , más vinculadas al eje de
comunicaciones este-oeste y cuya densificación y pa-
pel protagonista es bastante r eciente -segunda mitad
del siglo XX-.
El sector occidental de la demarcación se adscribiría al
dominio de los Montes de Málaga, quedará histórica-
mente relacionado con el ár ea de influencia de Málaga
y el eje norte-sur del Guadalmedina, soporte de las co-
municaciones con la comarca de Antequer a y el interior
andaluz. El pasillo natural entr e Casabermeja, Colmenar y
Riogordo asegur a la inter conexión por el norte de toda la
demarcación documentándose desde la pr ehistoria esta
importante funcionalidad.
Articulación natural, comunicaciones y s i stema
regional de ciudades
Desde el punto de vista natural, la Axar quía es un valle
acotado por serranías al este, al oeste y hacia el norte, y
está atravesado por un río, el río Vélez, que lo r ecorr e por
su zona central con dir ección norte/nor oeste-sur/sur este.
En él desaguan afluentes de mediano recorrido per o que
drenan este valle cerr ado por montañas . Los ríos que des-
embocan directamente de las montañas hacia el mar son
cortos y poco importantes en la articulación general de
esta zona. Desde el punto de vista de su articulación via-
ria, esta demarcación también pr esenta un fuerte con-
traste entr e la costa y el interior . En la primera, el eje de
la autovía del Mediterráneo A-7 recorr e de oeste a este el
territorio y asegura su conexión con la capital pr ovincial,
Málaga, y con la costa granadina y almeriense. Se tr ata
de un eje relativamente moderno en su consider ación
y uso, ya que siendo un eje secundario hasta la época
contemporánea, la carreter a nacional 340 entr e Málaga
y Almería continuó siendo una vía incómoda y tortuosa
hasta hace pocos años. De hecho, y aunque en este sec-
tor sí está terminada, la autovía del Mediterráneo entre
las dos ciudades mencionadas aún no se ha terminado
y está siendo costosa de realizar en todos los sentidos .
Sin embargo, este eje es hacia el que bascula la mayor
parte de la actividad socioeconómica de la zona, ya que
el turismo de la zona (tardío r especto a la costa occiden-
tal malagueña y de carácter provincial hasta hace pocos
años) está potenciando un cambio de orden paisajístico y
económico muy profundo. El Rincón de la Victoria, T orr e
del Mar , Torr ox-Costa o Nerja han pasado de ser peque-
ños puertos pesqueros o núcleos de vacaciones ligados a
Málaga capital a ser escenarios urbanos en los que pre-
domina un paisaje banal de bloques de apartamentos y
de urbanizaciones de chalets adosados que ha degradado
profundamente la alta calidad del paisaje marítimo de la
costa oriental malagueña. Esta presión turística, además ,
Axarquía-Montes de Málaga
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 93
costera. Castillos: Alcázar y castillo de Zalía (Alcaucín),
castillo de Santi P egri y castillo de Almogía (Almogía),
castillo de Jévar (Antequera), castillo de Benthomiz (Ar e-
nas), castillo de Frigiliana (Frigiliana), castillo y muralla de
Santa Catalina y castillo del Santo Pitar (Málaga), castillo
de Vélez-Málaga, castillo del Marqués y castillo de T o-
rre del Mar (Vélez-Málaga). T orr es: torr e Ladeada y torr e
Derecha (Algarr obo), torr e del Cortijo Gr ande y torr e de
V enta del Fr aile (Almogía), torr e Zambr a (Casabermeja),
torre de las P alomas (Málaga), torre de la Caleta, torr e de
Maro, torr e de Macaca y torr ecilla de Nerja (Nerja), torr e
del Cantal y torre de Benagalbón (Rincón de la Victo-
ria), torre de Güi y torr e de Calaceite (T orr ox), torr e de la
Boca del Río Vélez, torre de Lagos , torr e del Jar al, torr e de
Moya y torre de Chilches (Vélez-Málaga).
Edificios residenciales . En gener al los municipios se-
rranos de la Axar quía conservan las difer entes tipologías
de casas tradicionales que singularizan esta comar ca.
Los edificios agropecuarios de época r omana son en
muchas ocasiones villas residenciales que desarr ollan
algún tipo de actividad económica no siempre vincu-
lada a la agricultura y la ganadería sino también a la
elaboración de pr oductos derivados de la pesca y su
comercialización. Romanas son las villae del cortijo de
Zurita (Casabermeja), El Faro (T orr ox), torr e de Benagal-
bón (Rincón de la Victoria) o la Villae de Torr ox (T orr ox),
entre otr as .
Alquerías medievales también se han documentado en
la demarcación aunque en menor númer o: alquería de
Galica (Málaga), fuente del Infante y loma de la Fla-
menca (Almogía), etc.
En la actualidad, el paisaje de la Axarquía destaca por
sus pueblos blancos, con singular es ejemplos de arqui-
tectura popular rur al.
Ámbito inmaterial
Actividad agraria y pr oducción de alimentos . Sa-
beres y actividades ligadas al cultivo del olivo y a la
elaboración de aceite. T ambién en este entorno ha te-
nido importancia la vid y la elaboración de de vinos ,
con actividades características como los “paser os” o
sistemas de secado en los que se extiende la uva al sol
para obtener su deshidr atación y mayor concentr ación
de azúcares .
Bailes, cantes y músicas tr adicionales . Flamenco. El
cante y baile de verdiales identifican a la comar ca. Se
dan principalmente en la fiesta de los verdiales en la
que participan Comares , Casabermeja, Colmenar y otr os
pueblos de la zona. Otros cantes acompañan diver sas
festividades, como las Mar agatas , también llamadas chu-
rripampas o ruedas.
Actividad festivo-ceremonial. Feria y fiestas de San
Isidro (P eriana), romería de San Isidr o (Alcaucín, Alfarna-
te, Alfarnatejo, Almáchar , Benamocarra, El Bor ge, Cani-
llas de Aceituno, Moclinejo, Nerja y P eriana), feria de San
Antón (Sedella), fiesta y romería (Ar chez, Salar es y Cani-
llas de Albaida), romería de San Marcos (Villanueva de
Tapias , Villanueva del Rosario y Villanueva del T r abuco),
Día de San Marcos (Bor ge, Casabermeja), Las Lumbr er as
o Candelarias (Alcaucín, Algarrobo, Ar chez, Almáchar ,
Benamocarra, El Bor ge, Canillas de Aceituno, Canillas
de Albaida, Comares , Cómpeta, Frigiliana, Iznate, Sala-
res , Sayalonga, Sedellas y T orr ox).
Torr e de Gui desde Torr e de Lago. Foto: Esther López Martín P anorámica de Arenas . Foto: Silvia Fernández Cacho
94 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
La Axarquía, tierr a de postales diver s as: mar , natur aleza y ruralidad
La gran riqueza agr aria de la Axar quía es ensalzada una y otr a vez en los diver sos textos
ya sean históricos como actuales. Y como valor añadido a la belleza pictórica de sus
paisajes rurales se destaca una y otr a vez el hecho de contar con costa y monte. Estas
imágenes son proyectadas hoy como seductor as postales par a el turismo que par ece
darles sentido. De tesoro por su fertilidad a tesor o par a el visitante. Relacionada con la
continua proyección de imágenes par a la atr acción turística está la construcción de la
comarca como un lugar par adisíaco de r efugio par a los extr anjer os que deciden instalar se
y poblar de nuevo las calles de estos municipios que pueden conservar su fisonomía por la
ubicación de estos nuevos pobladores .
“Las tierras de la Axar quía son como una Málaga en pequeño: monte, valle, cornisa y
costa. En el monte la Axarquía laberíntica de olivos , almendr os y vides; per o sobr e todo de
pueblos, pueblos y casas de labor que salpican el paisaje llenándolo de vida. Una vida que
crece en cultivos hundidos en estr echos valles , asciende por lader as y se solea en los pase -
ros . En el valle, la Axar quía es vega de frutales y hortalizas que se adentr a, río Vélez arriba,
con limoneros y nar anjos por el Benamar gosa y Guar o y hasta por los pequeños valles
que llegan a pie de la sierra. En la cornisa, es sierr a que se asoma al mar entr e pueblos mu -
déjares y mediterráneos , a veces r ecostados sobr e la lader a, otr as agazapados en r ecoletos
valles, con la montaña a la espalda y el Mediterráneo al fondo en jir ones de horizonte; es
también cornisa de manantiales que sacian a sus gentes, avenan arr oyos y riegan bancales .
En la costa, la Axarquía es paisaje de acantilados y calas , de fr ontiles y torr es vigías , de pla -
yas y huertas, de tr adición y turismo” (AXARQUÍA Costa del Sol…, en línea).
“Pueblos y aldeas se atropellan y arr aciman casi siempr e en pendiente, r odeadas de viñas
que se han ido abandonando, de campos de almendros hoy desdeñados , de olivar es o de
terrenos pedr egosos y yermos que esper an sólo la llegada de otr o inglés jubilado, de otr o
alemán rico que pongan sobre las piedr as o las ruinas de cortijos su peso en or o, par a
habilitarse un r efugio antes de la eternidad.(…) Aparte de la invasión turística coster a, que
no es aquí excesiva, todo el interior del cuerpo ajarqueño empieza a ser ya un extr año
barrio europeo. La pulcr a y blanquísima Frigiliana es asilo de escandinavos . Hay colonos
ingleses que huyen de Nerja y de Torr ox par a r efugiar se en la amenidad de P eriana, un
pueblo que es como el ombligo y el balcón del cuerpo verde de la Axar quía... En las altur as
orientales se dan más las montañas grises y las colinas marrones y polvorientas , punteadas
de modestas casitas blancas” (TORBADO , 2002).
La Axarquía comar ca de identidad hi stórica
Reconocimiento unánime de la Axarquía como una comar ca con identidad cultur al
sostenida por las imágenes de vinculación histórica con Al-Andalus.
“Con este nombre se designa desde hace más de mil años a una comar ca. La que mir a a la
salida del sol, el xarq, la que queda hacia el oriente en la pr ovincia de Málaga, “LA AXAR-
QUÍA ” . Cientos de comarcas en el mundo islámico se han nombrado de maner a tan cómoda,
pero aquí enr aizó el nombr e...” (AXARQUIY A, en línea).
“La Axarquía constituye una comar ca con una fuerte per sonalidad que le pr opor ciona una
nítida singularidad dentro del conjunto de unidades territoriales de la r egión” (FERIA T ORI-
BIO; MIURA ANDRADES; RUIZ RECCO , 2005: 175).
Axarquía-Montes de Málaga
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 95
Cita relacionada Descripción
Los Montes de Málaga: de tierra de pr oveedor es a par que malagueño
Esta área por su estr atégica ubicación fue centr o agr opecuario y pr oveedor de la ciudad
de Málaga. Sin embargo este espacio ha per dido vigencia económica, se ha desertizado y
de alguna manera natur alizado. De tal forma que hoy ya no es el campo abastecedor sino
el trocito de Natur aleza, apenas poblada, par a el disfrute y espar cimiento de la población
urbana.
“La evolución de este territorio, en otra época de carácter agr ario, con una cultur a agr a-
ria reconocida como de ‘los Montes’, degr adado, devastado y posteriormente, r ecupe-
rado hacia una función de tipo for estal, ha condicionado también el tipo de r elaciones
que se establecen entre la población y el espacio pr otegido pr opiamente dicho, así como
la asignación de usos y aprovechamientos que se han establecido en él. Desde el punto
de vista poblacional y demográfico el P ar que Natur al se puede consider ar un espacio
prácticamente desierto, ya que los enclavados se corresponden con algunas ventas y
edificaciones rurales de ubicación periférica […]” Desde un punto de vista funcional y
económico es un territorio marginal, inserto dentr o de un contexto metr opolitano, con
una fuerte dinámica económica que se encuentra lider ada por la ciudad de Málaga… ”
(…) Desde un punto de vista funcional este espacio ha adquirido un papel de área des-
congestionadora de la pr opia ciudad de Málaga, estando avocado hacia una orientación
fundamentalmente forestal y a la oferta de servicios complementarios de tipo r ecr eati-
vo” (PLAN, 2006c: 28).
(Sobre los Montes de Málaga) “En él se encuentr an un gr an númer o de cortijos de labor e infinidad
de caseríos llamados lagares , muchos de los cuales son tan deliciosos y amenos , que sirven también de
recr eo y diver sión a sus dueños y otr as muchas familias durante la tempor ada que se hace la vendimia. El
TERRENO que comprende este partido judicial es casi en su totalidad montuoso y calizo, muy a pr opósito
por consiguiente para el plantío de viñas; sin embar go, hay también algunas llanur as aunque de corta
extensión, destinadas al cultivo de cereales” . ... “Sus producciones consisten en trigo, cebada, legumbr es ,
vino, aceite, pasa larga y moscatel, higos , y hortalizas; cría ganado vacuno, lanar , cabrío, yaguar y asnal;
caza de liebres , conejos , per dices, lobos , gar duños y r aposos, y muy poca pesca en los ríos y arr oyos
mencionados. La industria del partido judicial que se describe, está r educida a la agricultur a, a varios telar es
de lienzos ordinarios y a bastantes fábricas de aguar diente en estado de pr osperidad, muchos molinos
harineros y otr o gr an númer o de aceite; consistiendo el comercio en la exportación de gr anos , vinos y
aguardientes par a la comar ca de Málaga, y en la importación de los artículos que no se dan en su terr eno”
(P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-).
Literatur a or al: los ver diales. “En las costas malagueñas/T r es cosas hay principales:/las viñas y los parr ales,/La
gracia de las veleñas/Y el baile por ver diales” (ARREBOLA, 2005: 63).
“P artido de los V erdiales,/P artido de muchas viñas,/Entre pitas y olivar es/Estoy queriendo a una niña/Y no
me la su mare“ (ARREBOLA, 2005: 46).
“Campesino de los montes/Decidme: ¿cuál es el nombre/Con que llamáis vuestr o cante,/Ese que
acompañáis/El vaivén de vuestro baile?/La quintilla es su estructur a,/Y otr as veces cuatr o versos ,/Y su
nombre el de ver diales ./Y el nombr e, ¿de dónde viene?/De aquel partido rural/Denominado en los montes ./
Zonas de verdiales son,/De los montes malagueños” (ARREBOLA, 2005: 4 1-42).
Torr e de Calaceite. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
96 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía
P aso de Zafarraya
V alle del río Vélez
El collado que permite el paso entre las Tierr as de Alhama y la Axar quía, eje tr adicional de conexión
entre Gr anada y esta comar ca, es un espectacular balcón a ambos lados del mismo y entr e las sierr as de
Alhama y Tejeda.
En la desembocadura del Vélez se localizar on
algunas de las más importantes colonias fenicias
de occidente. Actualmente presenta un paisaje
de huertas y singular relación con las cumbr es de
sierra Almijar a y T ejeda, un pr oceso de degr adación
paulatina en su curso bajo.
Boquete de Zafarraya. Foto: Fr ancisco Arana
Valle del río Vélez. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Axarquía-Montes de Málaga
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 97
Acantilados de Mar o y cerr o Gor do
P aisaje mixto natur al y cultur al en el extr emo oriental de la demar cación, declar ado
P ar aje Natur al, donde las torr es de vigilancia coster a tienen una especial significación
como refer entes visuales .
Acantilados de Maro y cerr o Gordo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Acantilados de Maro y cerr o Gordo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
98 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
7. V alor aciones y r ecomendaciones
Negativas P ositivas
Comarca con paisajes de gr an calidad que combinan un soporte físico montañoso
siempre cer cano, con un hábitat disper so en buena parte de la demar cación y una
arquitectur a vernácula de alto interés .
La mejora de las comunicaciones , además de un contexto nuevo entr e los distintos
núcleos, ha r ecolocado esta demar cación en un cruce de rutas de alto valor paisajístico:
la Axarquía marina al sur en el corr edor mediterráneo entr e Almería y Málaga; la
conexión con la Tierra de Alhama a partir del paso de Zafarr aya y la vinculación al
noror este con la comunicación a Antequer a e interior de Andalucía.
La Axarquía interior posee aún una imagen muy valor ada ligada a los r asgos rur ales de
este territorio que la vinculan a ese tipo de espacios bucólicos, aislados y cer canos a la
mitológica Arcadia.
A pesar de una cierta macrocefalia de la capital, Vélez-Málaga, la Axar quía, y sobr e
todo el interior , presenta una estructur a territorial en la que pr edominan los municipios
pequeños con fuerte personalidad y magníficos mir ador es del paisaje (Cómpeta,
Frigiliana, Canillas de Aceituno, P eriana, etcéter a).
La franja coster a de la Axar quía ha llegado a una fr agmentación, alter ación y pér dida
de valores paisajísticos a causa del turismo y de la agricultur a intensiva que ya son
prácticamente irrever sibles .
La presión inmobiliaria amenaza ya a muchos núcleos del interior de la Axar quía. Además ,
la distribución de un modelo de poblamiento disperso, sobr e todo en la baja Axar quía, ha
facilitado la saturación de pequeñas construcciones , legales e ilegales , que ya suponen
importantes impactos en municipios como Vélez-Málaga o La Viñuela.
La arquitectur a vernácula se está r emozando con elementos extr años y gr andilocuentes .
No son escasas las recuper aciones de pequeños cortijos o de caserío en los pueblos con
profusión de balaustr adas , alicatados inadecuados o materiales ajenos a la tr adición
constructiva de la zona.
V alor aciones
Axarquía-Montes de Málaga
Vista desde el castillo de Benthomiz (Arenas). Foto: Silvia Fernández Cacho
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 99
P atrimonio de ámbito
territorial
La estructura de la pr opiedad agr aria ha gener ado un paisaje de formas y extensiones contr astadas . Es necesario pr oteger este v alor
paisajístico, especialmente en la baja Axarquía, tanto en el entorno de Vélez-Málaga como en el litor al. En esta última zona es pr eciso or denar
los usos turísticos y la agricultura bajo plástico ya citados .
Dentro de los paisajes anterior es , el paisaje del viñedo r equier e un tr atamiento pr opio, ya que es una de las señas de identidad de la comarca.
Los elementos defensivos construidos en el litoral, así como los que contr olan el paso hacia el interior , deben ser preservados en su relación
estratégica y visual en el territorio.
Es necesario proteger el entorno de las Zonas Ar queológicas desembocadur a del río Vélez y desembocadur a del río Algarr obo y aplicar un
progr ama de actuaciones par a evitar pr oyectar la imagen de abandono que actualmente pr esentan.
P atrimonio de ámbito
edificatorio
La arquitectur a tr adicional, que llegó en buenas condiciones hasta los años ochenta, se está deterior ando en todos los municipios de la Axar quía. Se
precisan pr ogr amas específicos par a su valorización y puesta en valor .
También r equier e un tr atamiento especial el abundante patrimonio rur al disper so, buena parte de él tr ansformado en segundas residencias sin
criterio.
La arquitectur a ligada al cultivo de la caña de azúcar (prácticamente desapar ecido de la demar cación, per o de gr an importancia en el pasado),
requier e de estudios y pr ogr amas de pr otección singularizados .
P atrimonio de ámbito
inmaterial
El hecho de que la Axarquía tenga una potente per sonalidad como comar ca se debe no sólo a su condición de valle cerr ado y neto, sino
también a un abundante patrimonio inmaterial que aún permanece en buena medida desconocido o sin haber sido investigado en sus
interrelaciones . Se aconseja desarr ollar un pr ogr ama de identificación y pr otección específica de este patrimonio.
Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico
Generales La Axar quía es uno de los espacios andaluces de fuerte per sonalidad que queda r eflejada en su paisaje. Este aspecto que singulariza y
propor ciona identidad debe ser pr otegido y potenciado en el futur o.
Los procesos de implantación turística r esidencial y de cultivos bajo plástico han llegado más tar díamente que en otr as demar caciones , per o
las características de la Axar quía hacen que su impacto sea más pr ofundo y de difícil r ever sibilidad. Son necesarias actitudes institucionales y
ciudadanas que valoren el paisaje y su aportación a un modelo de desarr ollo comar cal equilibr ado.
05
Bahía de Cádiz
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 0 1
Este territorio litoral bajo (marisma), con un paisaje
intensamente antropizado por usos urbanos , marinos
portuarios y pesqueros , agrícolas y turísticos , se en-
marca dentr o del ár ea paisajística de las costas bajas
y arenosas . Es quizás el contr aste entr e una r ed urbana
asentada (una de las más densas de Andalucía), histó-
rica y muy ligada entre sí, con la fuerte pr esencia de
elementos naturales de gr an potencia, lo que da una
personalidad muy definida a esta demar cación, consi-
derada, consider ado la cuna de la urbanización en la
Europa occidental hace más de tr es mil años y con hon-
do significado de intercambio cultur al, de ida y vuelta,
con América. A esta urdimbr e de ester os , puertos , igle-
sias y lenguas de arena, se une una importante car ga
1. Identificación y localización
simbólica que asocia la ciudad de Cádiz y la de San Fer-
nando con los orígenes constitucionales de España. La
singularidad paisajística y cultural es pues uno de los
aspectos básicos de este espacio, tan rico como frágil y
sometido a fuertes presiones y amenazas .
Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A)
Zonificación del POT A: centr o r egional bahía de Cádiz-Jerez (dominio territorial del litor al)
Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de ciudades patrimoniales de la bahía de Cádiz-Jer ez
y la costa noroeste de Cádiz, ruta cultur al del Legado Andalusí, ruta cultur al Bética-Romana
P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: complejo endorreico de Puerto Real, complejo endorr eico de Chiclana de la Fr onter a
Bahía de Cádiz
Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía
Articulación territorial en el POT A
Unidad del centro r egional de bahía de Cádiz-Jer ez (par cialmente ya que esta demarcación sólo incluye el sector cer cano a la bahía y no la
población de Jerez y su campiña cer cana)
Grado de articulación: alto, aunque muy condicionado por la singularidad de este territorio (insularidad, bahía, ester os , etcéter a).
1 02 • P aisajes y patrimonio cultur al en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
2. El territorio
Vista panorámica de la bahía de Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho
Medio físico
La bahía de Cádiz es, tal vez con la de Gibr altar , uno
de los espacios más singulares de Andalucía, cuestión
que se pone de manifiesto en el complejo sistema de
protección natur al que posee: P arque Natur al Bahía de
Cádiz; Reserva Natural Complejo Endorr eico Puerto de
Santa María; Reserva Natural Concertada Laguna de la
P aja; par ajes natur ales Marismas de Sancti P etri e Isla
del Tr ocader o; Monumento Natur al Punta del Boque-
rón, además de la inclusión en la red Natur a2000 de
todo el ámbito de la bahía. Ésta se cierra por un istmo
que acaba en la ciudad de Cádiz y que está compuesto
por una sucesión de islas, algunas de ellas unidas entr e
sí, que conforman un largo cor dón que divide la bahía
del océno. A su vez, la bahía puede ser subdividida en
dos zonas, la más abierta al mar , a la que asoman el
casco histórico de Cádiz, El Puerto de Santa María y
Rota (compuesta por una importante formación de-
trítica litoral); y una más interna, estr angulada por la
península de Matagorda y a la que dan fachada las
ciudades de Puerto Real y San Fernando. Entrever ado
en este sistema aparecen los sistemas de marismas y
salinas, tanto al norte de Puerto Real como al sur de
San Fernando y llegando hasta Chiclana. Los materiales
predominantes son limos , ar cillas , ar enas y otr os mate-
riales sedimentarios depositados en este extremo de la
depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir . No
se puede hablar de pendientes, sino de un territorio lla-
no, discontinuo y muy condicionado por las mareas y el
nivel del mar . Sólo al sur de Chiclana aparecen r elieves
suaves y de pendientes débiles en relieves de formación
tabular y compuestos de arenas y mar gas . La densidad
de las formas erosivas es muy baja, aumentando muy
ligeramente hacia el sur .
El clima de la bahía es muy suave a lo largo de todo el
año, superando los 17 º C, con una r elativamente escasa
oscilación térmica diaria y estacional y una insolación
anual de más de 2.800 horas .
Todo lo anterior , unido a una intensa y antigua antropi-
zación, condiciona la existencia de formaciones vegeta-
les típicas de la denominada geomegaserie de saladares y
salinas, compuesta por matorr ales halófilos y gipsófilos .
“ ...Y ya estarán los esteros/rezumando azul del mar ./¡Dejadme ser ,
salineros/gr anito del salinar!
¡Que bien, a la madrugada,/correr en las vagonetas/llenas de nieve
salada/hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero/madr e, por ser saliner o!”
(Rafael ALBERTI, Salinero, en Mariner o en tierr a -1924-).
Bahía de Cádiz
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 09
Fernando) y romana, como los de Puente Melchor , Pinar
de Villanueva, Olivar de los Valencianos o El Galliner o en
Puerto Real o El Fontanar en Chiclana.
Edificios de transporte y construcción naval, so-
bre los que ha gir ado de forma destacada la economía
de la bahía de Cádiz, asociados al comercio marítimo y
a los astilleros . Se conocen embar cader os ya de época
protohístórica en San Fernando (Almadr aba y Río Ari-
llo), un muelle romano en San Fernando (Galliner as)
y , sobre todo, puertos y astiller os de los siglos XVI y
XVII, como La Carraca (San Fernando), muelle Consu-
lado (Puerto Real) o el Real Carener o (San Fernando).
Simbólico es el muelle del Vapor en El Puerto de Santa
María, por ser el lugar en el que atraca el ” Adriano III”,
motonave de vapor que hace la travesía desde esta
ciudad a Cádiz y que fue declarado Bien de Interés
Cultural en 1999.
Destaca así mismo el dique de Matagorda, declar ado
Lugar de Interés Etnológico por su significación como
repr esentativo de la construcción naval.
Edificios militares . Castillos como el de San Romualdo
(siglos XIII a XVIII), Santa Catalina (El Puerto de Santa
María), San Sebastián y Santa Catalina (Cádiz) y Sanc-
ti P etri (San Fernando), baterías del entorno de Zuazo
(siglo XVII) (San Fernando), fuerte de San Luis (Puer-
to Real), baluartes de Cádiz (Matadero, San Carlos , la
Candelaria, Capuchinos, los Mártir es , San P edro y San
P ablo). Otr os edificios r elacionados con la administr a-
ción militar son el P anteón de Mariner os Ilustr es , el Real
Observatorio de la Armada, Capitanía o el Arsenal de la
Carraca, todos ellos en San Fernando y otr os cuarteles y
fábricas construidos a partir del siglo XVIII.
Torr es . Sistema de torr es vigía de la bahía: T orr e de Doña
Blanca (Puerto de Santa María), Torr e del Puer co (Chicla-
na de la Fronter a), T orr e Bermeja (Chiclana de la Fr onter a)
y Torr e Alta (San Fernando).
Edificios residenciales . Destacan las viviendas de la
burguesía comer ciante de la Edad Moderna (casas de co-
merciantes y torr es vigía). Otr as casas tr adicionales son
singulares , con tipos asociados a pueblos marítimos pes-
queros y agrícolas como en el caso de Chiclana.
A pesar de la falta de documentación de los corrales
de vecinos, este tipo de vivienda fue muy abundante y
desaparecen a un ritmo vertiginoso. Se mantienen hoy
algunos testimonios siendo significativos los documen-
tados por Carlos Flores en Puerto Real (1973: 78-79)
Castillo San Sebastián, Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho
1 10 • P aisajes y patrimonio cultur al en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Molinos de mareas . La abundancia y singularidad de
estas edificaciones presentes en las zonas de maris-
mas, con núcleos urbanos dinámicos , justifica que se
hallen documentados e identificados. Dieciocho se han
registr ado en el P arque Natur al de la Bahía de Cádiz.
Se puede destacar por la conservación de su sistema
hidráulico, por sus dimensiones y por señalarse como
uno de los más importantes de la P enínsula Ibérica, el
molino del Río Arillo situado en la desembocadura del
río, en la autovía de Cádiz a San Fernando.
Casas salineras . Las casas saliner as son las expr esiones
singulares del hábitat rur al o disper so en la bahía de Cá-
diz. P or asociar se a la explotación/extr acción de sal, son
comparables a las edificaciones agr opecuarias: viviendas
ubicadas en las explotaciones salineras que acogían tan-
to a los propietarios como a los tr abajador es de la sal. Es
un patrimonio identificado y valorado per o en pr ogr esivo
deterioro por el abandono del uso de las salinas .
Bodegas de El Puerto de Santa María y Chiclana.
Ámbito inmaterial
Pesca. Cultura del tr abajo y saber es ligados a las acti-
vidades pesqueras . La pesca y el marisqueo tr adicional,
aunque se consideran hoy actividades mar ginales des-
de el punto de vista económico, han dado lugar a di-
versas técnicas empleadas en los distintos tipos de cap-
turas . Forman parte del patrimonio inmaterial de zona
por su vinculación a la memoria social y a la definición
simbólica de la zona.
Actividad de transformación industrial. La cultur a
del trabajo asociada a la construcción naval y a los as-
tilleros es uno de los elementos más indiscutibles del
patrimonio inmaterial de la bahía de Cádiz.
P or otr o lado gr an parte de los inmuebles patrimonia-
les del ámbito están referidos a la actividad saliner a, a
la denominada “ cultur a de la sal” . La producción de sal
es una actividad destacable por su singularidad, por la
significación que esta “industria extractiva” tiene en la
historia de la zona y por el amplio patrimonio que se
le asocia.
Actividad festivo-ceremonial. Los ciclos festivos de
los núcleos de la bahía de Cádiz tienen como fiestas
centrales los carnavales . Del mismo modo, manifestan-
do la importancia del mar , en la mayoría de los núcleos
del ámbito se celebra el día del Carmen con pr ocesiones
marítimas.
Bahía de Cádiz
Xilografía de Cádiz de Harry Fenn. Año 1876. Fuente: colección particular
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 1 1
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
La bahía, el mar y las maris mas
En las imágenes que describen a las poblaciones gaditanas de la bahía no faltan
refer encias al mar , a la disposición cara al mar de estas ciudades, a la significación que
alcanza como recur so socioeconómico, a los puertos que son centr os neurálgicos y que
han compuesto las historias locales.
“Cádiz siempre mir a al mar . Rodeada por el Océano Atlántico, es imposible no percibir
el olor a mar en cada rincón de sus acogedoras calles . Y en el encuentr o con el mar ,
descubrimos playas, paseos marítimos , puertos , castillos , embar cader os y puentes”
(CADIZNET . Turismo Ocio..., en línea).
La bahía portuaria, urbana e industrial
En la bahía destacan la concentración poblacional y el desarr ollo de importantes núcleos
urbanos. El comer cio portuario y los polos industriales de los sesenta, son los elementos
básicos de las imágenes de las ciudades de la bahía que contrastan con los aspectos
“naturales” de este ámbito (PLAN, 2006a).
Entre las imágenes más pr oyectadas de la zona se encuentr an las que muestr an los
conflictos surgidos de la crisis en la que se ha sumido el sector de la construcción naval.
El paro, las r econver siones , las manifestaciones son elementos a tr avés de los que se está
reconociendo a la zona.
“El empobrecimiento que ha seguido a la decadencia del comer cio en un lugar
completamente desprovisto de r ecur sos agrícolas , es suficientemente notorio… Apenas
puede uno salir a la calle de día o de noche sin verse acosado por una multitud de
mendigos y a menudo mujeres decentemente vestidas que todavía conservan vestigios de
su pasada elegancia aunque tengan que pedir por su sustento diario… La decadencia en
Cádiz es, sin embar go, una calamidad tan r eciente que todavía mantiene su belleza: está
rodeada completamente por una hermosa mur alla que besan las olas” (Alexander Slidell
MACKENZIE, España r evisitada –1835-).
La bahía en las postales turísticas: los vinos y el cante
La luz, el blanco de sus casas, sus gentes se han venido identificado como pr opios
o repr esentativos de Andalucía. Esta identificación con la baja Andalucía se explota
abundantemente en el sector turístico. Las imágenes más recurr entes componen destinos
en los que las playas y las infraestructur as turísticas se adornan con los atr activos
folklóricos y gastronómicos que el visitante puede consumir como parte de esa imagen
mítica andaluza.
“Tr adicionalmente Chiclana ha sido fuente de buenos vinos (fino de Chiclana) y aguas
medicinales (Balneario de Fuenteamarga). Sin embar go Chiclana es hoy día una urbe
turística de primera magnitud, con zonas r esidenciales de ensueño con miles de chalets ...
Interesante es la visita a la fábrica de muñecas ataviadas artesanalmente con el tr aje típico
andaluz” (CADIZNET . Turismo Ocio..., en línea).
“¿Que podemos decir de El Puerto? Sus magníficas condiciones naturales , extensas playas ,
famosas bodegas, terr azas donde se come buen marisco, campos de golf y otr as instalacio -
nes deportivas para la práctica de cualquier deporte, contribuyen a hacer de El Puerto de
Santa María uno de los principales centros de turismo de Andalucía” (CADIZNET . Turismo
Ocio..., en línea).
“Cuántas veces, oh Cádiz, te habré visto / unida al cor o blanco de tus
puertos/ casi en el aire, cimbr earte toda ,/ sobr e el óvalo azul de tu bahía“
(Rafael ALBERTI, Bahía del ritmo y de la gracia, en Signos del día
-1955-).
“Rota, ¿dónde están tus huertos, / tu melón, tu calabaza, / tu tomate,
tu sandía? / Tú, el más dulce de los puertos / Que la fina arena enlaza /
Al cuello de la bahía, / Dime, ¿dónde están tus huertos?”
(Rafael ALBERTI, Rota oriental, Spain, en Signos del día -1955-).
1 12 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Cita relacionada Descripción
La bahía política y militar
La historia de la bahía, por su situación estratégica, está unida a la historia política y
militar . Acontecimientos históricos como la proclamación de la Primer a Constitución
Española, “La P epa”, son enarbolados como símbolos de la ciudad de Cádiz. Las
fortificaciones y las edificaciones militares jalonan el paisaje de la demar cación en la que
poblaciones como San Fernando o Rota están íntimamente unidas a la presencia de los
ejércitos y academias militar es
En este sentido es necesario acudir a la historia política de la ciudad para interpr etar
algunas de las letras flamencas que per dur an hoy . Como Richard Ford ya señalar a:
“Aquí fue donde Víctor apostó sus baterías , habiendo inventado un nuevo morter o capaz
de llegar con sus balas hasta Cádiz, para asustar a las mujer es , por que, desde un punto te
vista militar , el fuego era una far sa. Algunas de las bombas llevaban cartas de amor como
ésta: Dames de Cádiz, atteignent-elles? Las mujeres , por su parte, r eplicar on con estas
seguidillas de cordel:
`¡Váyanse los Franceses en hor a mala que no son par a ellos las Gaditanas; de las bombas
que tiran los Gavachones , se hacen las Gaditanas tir abusones´” (Richar d FORD, Manual
para viajer os por Andalucía y lector es en casa, que describe el país y sus ciudades, los
nativos y sus costumbres –1845-).
P aco Alba compone este pasodoble par a la compar sa del Carnaval de
Cádiz Los Hombres del Mar en 1965
“Viene a esta tierra un bar quito / más típico no lo hay / más blanco ni
más castizo / en ”toito” el muelle de Cai. / Mire usted si ese bar quito
/ tiene una gracia exquisita / que hasta dió su viajecito / la célebr e
Tía Norica. / Los barcos de vela / como palomitas cruzan por su ver a
/ los grandes mer cantes / suenan las sir enas al verlo pasar / Y es que
ese barquito / es tan pintur er o / que le dan besitos / las olas del mar .
/ Cómo ronea cómo pr esume / entr e las aguas plateadas y azules . /
Ay Vapor cito del Puerto / cuando en ti me embar co / cuando en ti
navego/ me contagia los recuer dos / de tus viejos sueños / sueños
marineros . / Ay vapor cito del puerto / tu er es la alegría / tu eres la
alegría / de ese muelle tan hermoso / con ese rumbo garboso / con
que cruzas la bahía” (P aco ALBA, El vapor cito del Puerto –1965-).
Bahía de Cádiz
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 13
6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía
Salinas y ester os de San Fernando y Puerto Real
Sierr a de San Cristóbal
Salinas de Puerto Real. Foto: Isabel Dugo Cobacho
Visitantes de la zona arqueológica T orre de Doña Blanca (El Puerto de Santa María). Al
fondo, la sierra de San Cristóbal. Foto: Isabel Dugo Cobacho
La compleja vinculación territorial entre ester os ,
casas salineras y otr os elementos de la actividad
relacionada con las salinas origina un paisaje
único y en proceso de abandono y fuerte
alteración.
Sierra que forma el escarpe montañoso que divide la bahía de la campiña de Jer ez (El Puerto de Santa
María, Jerez de la Fr onter a), con una lar ga ocupación humana. Pr esenta la mayor densidad de elementos
patrimoniales de todas las épocas en el conjunto de la demarcación.
1 14 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Negativas P ositivas
Singularidad territorial y urbana en el contexto andaluz y español.
Existencia de espacios con elevada protección medioambiental sobr e los medios más
sensibles tales como marismas y estuarios.
Cooperación posible entr e los municipios del ár ea en el mar co del desarr ollo del plan de
ordenación territorial vigente en el que se hace hincapié en la pr otección, conservación y
fomento del patrimonio histórico.
Buena articulación, pese a su posición periférica, con los grandes ejes de comunicaciones .
Fragilidad de los r ecur sos cultur ales y natur ales en un ámbito sometido a una intensa
urbanización policéntrica y descoordinada.
La sucesión de actividades a lo largo del tiempo sobr e la misma ubicación (vias de
comunicación, establecimientos portuarios) estando en uso hasta el presente y , en
algunos casos, la consider ación de acceso r eservado en muchos de ellos (astiller os ,
recintos defensivos) no permite una accesibilidad fácil al inmenso patrimonio cultur al
inmueble ya sea arquitectónico o ar queológico.
Problemas socioeconómicos estructur ales de gr an importancia desde los años setenta.
Procesos agr esivos de urbanización del litor al, sobr e todo en el sector nor occidental.
La gran densidad de infr aestructur as de comunicación terr estr e (autovías)
compartimentan cada vez más la percepción del territorio, a la vez que se antepone la
justa necesidad de su realización sobr e la conservación del patrimonio ar queológico.
V alor aciones
Bahía de Cádiz
Puerto de Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 15
P atrimonio de ámbito
territorial
Adecuación paisajística del entorno del poblado de Doña Blanca y recuper ación de la sierr a de San Cristóbal y su patrimonio his tórico,
mediante su puesta en valor como parque cultur al.
P atrimonio de ámbito
edificatorio
Actuación paisajística en el entorno del Puente Zuazo y edificaciones anejas.
Diseño de una ruta cultural que integr e los bienes del patrimonio histórico defensivo y militar de la demar cación.
Proyecto de adecuación paisajística de los alfar es r omanos visitables de El Fontanar y Puente Melchor .
P atrimonio de ámbito
inmaterial
Protección y puesta en valor de los r ecur sos her edados de las actividades saliner as .
Mantenimiento de la actividad del vapor Adriano III.
Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico
Generales Atender a las dir ectrices y r ecomendaciones especificadas en las fichas de actuación del Plan de or denación del territorio de la bahía de Cádiz,
referidas a la pr otección y valorización del Legado Cultur al par a el r econocimiento del T erritorio.
Coordinación entr e la Consejería de Cultur a y la Consejería de Medio Ambiente par a integr ar los r ecur sos culturales en la oferta r ecr eativa y
didáctica del P ar que Natur al de la Bahía de Cádiz.
06
Campiña de Cór doba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 17
La campiña cordobesa es una amplia zona que se extien-
de al sur de la vega del Guadalquivir y que llega hasta las
estribaciones de las sierras subbéticas . Se integr a sobr e
todo en el área paisajística de las campiñas alomadas ,
acolinadas y sobre cerr os , aunque también posee una
parte (la noroccidental) en la de valles , vegas y marismas
interiores . Comparte las formas de otr as zonas campiñe-
sas andaluzas: formas suaves, acolinadas , muy antr opi-
zadas a partir de una abundante red de cortijos y de la
presencia de ciudades de tamaño medio, patrimonial-
mente muy potentes y que a menudo se ubican en zo-
nas elevadas, cor onadas por castillos y otr os elementos
defensivos. Se difer encia principalmente por su articula-
ción muy ligada a la capital provincial y sus conexiones
con Málaga y Granada.
1. Identificación y localización
Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A)
Zonificación del POT A: Campiña y Subbética de Cór doba-Jaén y Centr o regional de Cór doba (dominio territorial del valle del Guadalquivir)
Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: Red de ciudades medias patrimoniales del valle del
Guadalquivir , red de centros históricos rur ales , r ed de ciudades carolinas , ruta cultur al del Legado Andalusí
Las terrazas del Guadalquivir (17 par cial) + Campiñas altas (39 par cial) + Campiñas bajas (40 par cial)
Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía
Los cultivos tradicionales se especializaban sobr e todo
en el cereal. Con el desarr ollo de la política agr aria co-
munitaria y la expansión del regadío en muchos espa-
cios de secano, la producción actual es más variada y
cambiante en razón del mer cado y de las disposiciones
comunitarias.
No existe una localidad que pueda considerar se capital
de este sector , pero sí puede apuntar se que Baena, en
el sector oriental, y Montilla y Aguilar de la Fronter a en
el occidental, se configuran como los núcleos más im-
portantes.
Articulación territorial en el POT A
Estructura or ganizada por ciudades medias de interior (Campiña y Subbético de Cór doba y Jaén) con importante influencia del Centr o r egional
de Córdoba en el sector septentrional (Montemayor , La Rambla)
Grado de articulación: elevado en el sector occidental (Aguilar de la Fr onter a, Puente Genil, Montilla), en tanto que en la parte oriental (Baena
y Castro del Río) tiene un gr ado de articulación medio-elevado y está más articulada con la capital pr ovincial y con la subbética
1 18 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Medio físico
La campiña cordobesa es una sucesión de formas alo-
madas, colinas con escasa influencia estructur al y muy
estables que, desde la subbética al sur de la provincia,
descienden muy suavemente hasta el Guadalquivir por
el norte y hacia el Genil por el oeste; todo ello sobre
la depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir .
Al este de Montilla y Aguilar de la Fronter a apar ecen
formas fluvio-coluviales (terrazas) culminadas por gla-
cis y formas asociadas vinculadas a las estribaciones
subbéticas. T ambién apar ecen formas fluivo-coluviales
(vegas y llanuras de inundación) a lo lar go de todo el
río Guadajoz. Esta disposición condiciona un relieve de
pendientes débiles, sólo acentuadas muy puntualmente
en el territorio o en el contacto con la subbética en la
parte suroriental y con una densidad de formas er osi-
vas moderadas . Los materiales pr edominantes son los
sedimentarios: las calcarenitas , ar enas , mar gas y calizas
hacia el norte y el oeste; en el centro y este apar ecen
las margas , ar eniscas , lutitas y silexitas , que se tr ansfor-
man en margas , mar gocalizas y calizas , así como con-
glomerados , ar enas , lutitas y calizas en algunos sector es
meridionales de la demarcación. El río Guadajoz va aso-
ciado a un importante depósito sedimentario de arenas ,
limos, ar cillas , gr avas y cantos .
2. El territorio
Torr e de la Albolafia (Córdoba). Foto: José Mor a Jordano
El clima se corresponde con inviernos suaves vir ando a
fríos en el sector oriental de la demarcación y ver anos
muy calurosos . Las temper atur as medias anuales osci-
lan en torno a los 16 º C, aunque hay que señalar que
las oscilaciones térmicas estacionales son importantes.
La insolación anual ronda las 2.900 hor as de sol y la
pluviometría, modesta, oscila entre los poco más de 400
mm en el entorno de Castro del Río a los 600 en las
estribaciones con las subbéticas.
La vegetación se corresponde en la práctica totalidad del
sector con la serie climatófila del piso mesomediterráneo
(termófila bética con lentisco) y sólo el sector occidental
Campiña de Córdoba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 125
Ámbito territorial
Sitios con útiles líticos . Durante el P aleolítico se loca-
lizan numerosos puntos con industria lítica, ya sean lu-
gares de extr acción o r estos de taller es , principalmente
en la cuenca del Genil y en sus afluentes de arroyo del
Salado y del río de Cabra. Pueden citar se sitios arqueo-
lógicos como La P eñuela y El Rabanal (Puente Genil), o
El Donadío, Las Y egüerizas , La Matilla y la Junta de los
Ríos (Santaella).
Asentamientos. Dur ante el Neolítico y la Edad del Co-
bre pueden citar se poblados en el ámbito del Genil tales
como la Camorra de Puerto Rubio y el cerr o del Ahor cado
(Puente Genil) o la Camorra de las Cabezuelas (Santaella).
Sin embargo, el sector de mayor densidad se encuentr a
en las propias estribaciones serr anas del cur so alto del
Guadajoz, como los sitios de El Viento, viña Boronato o
Doña Mayor en Castro del Río, o el cortijo del Alfér ez y
haza de los Lobos en Baena.
Durante la Edad del Br once los asentamientos acen-
túan su tendencia a los emplazamientos más altos y en
áreas semimontañosas . Pueden citar se los yacimientos
de cerro del Castillo Anzur (Puente Genil), cerr o de los
Puercos (Castr o del Río), cerr o de Alber os y Alcoba Alta
(Baena), o Cabeza Lavada (Cañete de las Torr es). Como
ejemplos del contexto de actividades de tipo más co-
mercial y agrícola que car acteriza el periodo del Br on-
ce Final, pueden citarse los asentamientos de cortijo
Flores , Serr anillos , Fuentidueña o cerrillo Color ado, en
Baena, o los de Marcena y cortijo de Monterrite en
Castro del Río.
Los procesos de conformación de las sociedades ibéricas
durante la Edad del Hierr o perfilar on los asentamientos
de larga dur ación de la campiña, tales como los oppi-
da de refer encia de Ategua (Cór doba), T orr epar edones
(Baena), Carchena, cerr o Agüillo y La Gamonosa (Castr o
del Río), los recintos del Castillejo y la Cornicabr a (Nueva
Carteya), o Tíscar y los Castellares (Puente Genil).
El sistema urbano que se irá conformando durante el
periodo romano her edó en parte la r ed de oppida ante-
riores (Ategua, T orr epar edones , etcéter a). Los principales
enclaves se situarán a lo largo del sistema viario r omano,
entre los que pueden destacar se: Montemayor (Ulia) y el
castillo de Aguilar (Ipagro), en la ruta hacia Antequer a,
Castro del Río (Ituci) y cerr o del Minguillar en Baena (Ipo-
noba) en el camino hacia Granada, o Cañete de las T orr es
(Calpurniana) en el camino de P or cuna (Obulco).
Durante la ocupación islámica se r educirá, en principio,
la relación de núcleos urbanos , los cuales ya llevaban una
recesión de varios siglos , desde época bajoimperial r o-
mana hasta época visigoda. Los núcleos se encontrarían
principalmente dentro de la cor a de Cabr a, excepto la ex-
tensa zona al sur de la capital cordobesa que sería parte
de su cora. Estos núcleos -medinas y asentamientos me-
nores- serían los de Bayyana (Baena) -capital desde fina-
les del siglo IX-, y los husun y burya de Bulayy (castillo de
P oley , Aguilar de la Fronter a), Monturk (Montur que), Bury
al-hansh (Bujalance) y Montilla.
Tr as la conquista cristiana se mantendrán los principales
enclaves anteriores hasta la actualidad y otr os -sobr e an-
tiguas alquerías o castillos- serán núcleos de repoblación
como Monturque, Montilla, Cañete de las T orres, Castr o
del Río, Santaella o Espejo. Entre las fundaciones cristia-
nas: Puente Genil nace como realengo en el siglo XVI en
su actual configuración pr ocedente de la unión de los po-
blados cristianos del siglo XIII de P ontón de Don Gonzalo
y Miragenil. Otr os enclaves surgidos en el siglo XIII bajo
promoción señorial son Fernán Núñez y Montalbán de
Córdoba. Otr as poblaciones , situadas en el espacio de r ea-
lengo de la tierra de Cór doba, tuvieron gran empuje desde
inicios del siglo XVI tales como La Victoria o La Rambla
P osteriormente, con las iniciativas de r epoblación borbó-
nicas, se cr earán las poblaciones de La Carlota, Fuente Pal-
mera o San Sebastián de los Ballester os y , posteriormente
durante el siglo XIX y XX, se fundarán Nueva Carteya (1822)
y Moriles (19 13). Núcleos de población por lo gener al de
escasas dimensiones caracterizados por un tr azado urbano
regular , con edificaciones funcionales y abundancia de nú-
cleos secundarios y un parcelario más r epartido.
Existe una importante arquitectur a popular rur al en
pueblos blancos y agrociudades , en compactos cascos
históricos con límites limpios, ruedos y un inter esante
urbanismo barroco cuyo máximo exponente es la plaza
ochavada de Aguilar de la Fronter a.
Infraestructur as del tr ansporte. Calzadas y puentes .
En la ruta Corduba-Iliberris se documentan r estos de
viario a la altura de Espejo (antigua Ucubi), concr eta-
mente su denominado puente romano, y en las cer ca-
nías de Ategua (Córdoba) en el cortijo de las Harinas .
Del mismo modo, de la vía Corduba-Antikaria se docu-
mentan restos en Montemayor (antigua Ulia). Puentes
4. Recur sos patrimoniales
126 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
de Edad Moderna son los de los Morillos en Santaella o
el de Puente Genil, diseñado por Hernan Ruiz II.
Infraestructur as hidráulicas . Relacionados con el
proceso de urbanización r omana de la campiña es des-
tacable el número de localizaciones ar queológicas r ela-
cionadas con el acueducto romano de Ucubi, detectado
en varios puntos de sur a norte desde Nueva Carteya
como en Juan Frías, Arr oyo de los Molinillos o Arr oyo
Carchena, hasta su destino en Espejo, la antigua Ucubi.
Ámbito Edificatorio
Fortificaciones . La campiña se conforma como en un
territorio fuertemente fortificado ya desde la Edad del
Hierro. La tr adición de oppida ibéricos, como los más co-
nocidos de Ategua (cortijo de Castillejos de Teba, Cór doba)
o Torr eparedones (Baena), es bien conocida por los nu-
merosos vestigios ar queológicos detectados en zonas de
proximidad serr ana tales como los recintos de la Cornica-
bra y los Castillejos en Nueva Carteya, Calderón y cabezo
de Córdoba en Castr o del Río, o P alma Baja, Aguilarejo y
cerro del Minguillar en Baena.
Sin embargo, será dur ante el periodo medieval islámico
cuando se defina un paisaje de torres y castillos que ha
marcado el territorio y la configur ación de los asenta-
mientos hasta la actualidad. Atendiendo a las torres is-
lámicas, deben destacar se las r elacionadas tanto con la
defensa de la ciudad como con la defensa de las alque-
rías y asentamientos rurales de la campiña, de las que
pueden citarse la de Don Lucas (La Victoria) o la T orr e de
la Albolafia (Córdoba). Otr as torr es situadas en el escalón
de mayor altura de la campiña son las del entorno de
Castro del Río y Baena tales como las de T orr e Mor ana
(Baena), Torr e Mocha (Cañete de las T orr es) y T orr e del
Puerto (Castro del Río).
Respecto a los castillos es destacable el origen islámico
de numerosos r ecintos fortificados de poblaciones ac-
tuales, como por ejemplo el de Montur que, la fortaleza
de Bujalance o la de Castro del Río, el r ecinto de Baena,
el de Aguilar (castillo de P oley) y posiblemente los r es-
tos localizados en La Rambla. También existen r ecintos
fortificados dispersos por el medio rur al, como el cas-
tillo Anzur (Puente Genil), el castillo de Dos Hermanas
(Montemayor) o el castillo de Torr epar edones (Baena).
Fortalezas posteriores , sobr e todo del siglo XIV, son las
de los cascos urbanos de Montemayor (castillo de los
duques de Frías), Montilla, Cañete de las Torr es , o de
Espejo, algunas de ellas sobre r estos islámicos .
Edificios religiosos . Santuarios . Como r eflejo de la inte-
gración territorial ibérica y como pr opiciador en su tiempo
de refer entes simbólicos y r eligiosos puede citar se el san-
tuario prerr omano de T orr epar edones , que conforma es-
tructuras ar quitectónicas de un sistema complejo de tipo
templo y dependencias anexas.
Entre las ermitas , erigidas en su mayoría en época mo-
derna, destacan la ermita de los Ángeles (Baena), ermi-
ta de Jesús Nazareno (Bujalance), ermita del Santísimo
Cristo de los Desamparados (P edro Abad), ermita de la
Concepción (La Rambla), ermita de Nuestra Señor a del
Valle (Santaella), ermita del Calvario (V alenzuela) o er-
mita de Santa Rita (Castro del Río.
Edificios agropecuarios . La implantación r omana mar có
el paisaje rural de la campiña mediante un gr an númer o de
villae . Pueden destacarse las existentes en torno a La Car-
lota (La Rueja, Las Pinedas) relacionadas con el tr azado de
la calzada a Écija. En el interior campiñés destacan las exis-
tentes en torno a Espejo (El Borbollón, Casilla de P orr as) y
Castro del Río (La Cebader a, Mor ales), y finalmente en el
extremo oriental, en r elación con la calzada a Obulco (P or-
cuna), destaca otro conjunto numer oso en los términos de
Bujalance (cortijo de Lorilla, Fuente del Chorro) y Cañete
de las Torr es (cortijo del Morrón, El Fiscal, Los Alamillos).
Aparte de numerosas poblaciones actuales con origen en
alquerías musulmanas, pueden citar se las qarya de la zona
de Castro del Río, tales como cerr o de Alcaparr al o cortijo
del Ángel.
Arquitectur a rur al en gr andes cortijos campiñeses , ca-
racterizados por su sencillez y funcionalidad, tapizan las
zonas cerealistas de la Campiña, especialmente en los tér-
minos con mayores pr opiedades como Santaella, El Carpio,
Montemayor , etcétera.
Edificios industriales. Fábricas e industrias de Puente
Genil. La idiosincrasia de este núcleo de población se basa
en una importante industrialización de finales del XIX. En-
tre sus edificios industriales , los mas emblemáticos son: In-
dustrias Nuestra Señor a del Carmen; La Alianza, Fábrica de
Harinas y de Energía Eléctrica; fábrica de Ener gía Eléctrica
La Auror a, etcéter a.
En cuanto a las almazaras , son car acterísticos de la zona
los molinos de viga con torre contr apeso, algunos situados
Campiña de Córdoba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 127
en las poblaciones como el molino del Duque de Aguilar
de la Fronter a, en una calle en la que se contaban más
de veinte vigas, o el molino del Rey de San Sebastián de
los Ballesteros . Otr os se encuentr an en el campo, en las
haciendas de olivar o molinas. Las antiguas almazar as con
frecuencia conservan testimonios de sistemas anterior es
pero se han ido r econvirtiendo en fábricas más actuali-
zadas, algunas muy afamadas como las de Santa Lucía o
San Manuel en Baena, la de Núñez de Prado, y Jiménez
Soriano, en Bujalance.
Casi desaparecidas ya las lagar etas domésticas que se ubi-
caban en las traser as de las casas de los agricultor es , sí que
perviven casas de labor donde se produce la r ecolección
y la transformación de la uva -los lagar es- y las bodegas
que han sabido adaptarse al paso del tiempo, mantenien-
do parte de las antiguas instalaciones, con sus bodegas
de fermentación, sus sacristías y las bodegas de botas.
Muy conocidos entre los lagar es son el de la Ascensión, de
Cañadas, de las Puentes , de los Raigones , de Saavedr a, de
San P edr o y de la V ereda en Montilla; el de la Campana en
Monturque o el Alto y el de la Santa Magdalena en Mori-
les. Algunas bodegas de r enombr e son las de Alvear , Cruz
Conde, Cabriñana, Espejo, Navarro, Delgado, etcéter a.
Las salinas de interior han desarrollado, así mismo, una
importante actividad. En Aguilar de la Fronter a salinas
Romerillo y Tr es Puentes , salinas Cuesta de la P aloma en
Baena, salinas de Montilla y salinas Nuestra Señor a de los
Dolores en Montur que.
En esta zona también han abundado históricamente al-
fares y tejar es , y especialmente en torno al municipio de
La Rambla se ha desarrollado la cerámica en blanco, un
conocido refer ente en la campiña cor dobesa. De época
romana son los r estos de alfar de Cuesta de Málaga en
Puente Genil.
Ámbito inmaterial
Actividad socio-política . Cultura del tr abajo jornaler a
y movimiento campesino andaluz. En estos lugares se
hace presente el hambre de tierr as de Andalucía. Los
saberes de los jornaler os campiñeses se vinculan con
una cultura política y unas r eivindicaciones que hasta
hace muy poco tenían a la tierra como elemento cen-
tral. El movimiento campesino andaluz de finales del S.
XIX y principios del siglo XX todavía está presente en
estos trabajador es andaluces .
Actividad de transformación y artesanías . La zona
tiene cierta importancia olivarer a y de pr oducción de
aceites, con saber es , or ganización del tr abajo y formas
de celebración asociados a esta actividad. T ambién
destaca la industria agroalimentaria del membrillo en
Puente Genil, elemento presente en el la tr ama urbana
y la memoria local.
P or otr a parte el elemento más emblemático en el entorno
de Montilla-Moriles es el cultivo de la vid. La elaboración
de vinos finos, amontillados y olor osos han dado lugar a
un conjunto de prácticas, saber es y manifestaciones ritua-
les. En corr espondencia con esto se ha ido desarr ollando
la tonelería, una actividad artesanal ligada a la produc-
ción y repar ación de toneles y botas . En Montilla se ubi-
can más de seis tonelerías, entr e las de mayor continuidad
generacional la de Durán y la de Casado. En la comar ca es
asimismo emblemática la alfarería de La Rambla, de gr an
tradición y conocida como “ alfarería en blanco” .
Actividad festivo-ceremonial. La Semana Sa nta es uno
de los momentos fundamentales del ciclo festivo de los
grandes pueblos campiñeses . Muy emblemáticas son las
fiestas de Puente Genil –conocida por sus corporacio-
nes, cuarteles y las r epr esentaciones de figur as bíblicas-
y las de Baena –como mitades ceremoniales agrupadas
en torno a coliblancos y colinegros-.
Baena. Foto: Víctor Fernández Salinas
128 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
En el corazón de Andalucía
Además de su situación geográfica, esta metáfora se r efier e pr ecisamente a la
repr esentatividad de esta comar ca r especto a muchos de los tópicos con los que se
repr esenta Andalucía.
El paisaje alomado, la fertilidad de los suelos y la fuerte estructura latifundista, es
extensible a buena parte del occidente andaluz.
“La campiña cordobesa se extiende entr e el valle del Guadalquivir y las Sierr as Subbéticas ,
al sur de la provincia cor dobesa. Son terr enos formados en el Mioceno y la Er a Cuater -
naria, lo que da lugar a un relieve ondulado, de suaves lomas , entr e las que sobr esalen
algunos cerros testigo de mayor altitud en los que se asientan pueblos-fortaleza de origen
medieval. La zona más amplia y central de la comar ca la constituye el mioceno campiñés ,
de suelos arcillosos , pr ofundos y fer aces , conocidos como bujeos o tierr as negr as anda -
luzas; al noroeste de esta zona, coincidiendo con las poblaciones car olinas , se extiende el
glacis villafranquiense, de tierr as r ojizas y pedregosas , mientr as que al sur este, la periferia
meridional campiñesa, de relieve más vigor oso y suelos menos fértiles , constituye la tr an -
sición a las Sierras Subbéticas” (TURISMO de Cór doba, en línea).
Tierra de viñedo y olivar
El antiguo Señorío de Aguilar era conocido por su riqueza, destacando los olivar es y por
supuesto la producción vitivinícola.
“Las tierras del término son fer acísimas: en ellas cr ecen con lozanía los frutales más esqui-
sitos (sic.), los robles , las encinas , acebuches y otr os muchos árboles que pr opor cionan com-
bustible y maderas de construcción a los hab ., y perfuman la atmósfera la aulaga, el tomillo,
el romer o y otr as mil plantas olor osas (…) son muy estimados los vinos blancos , de suyo ge-
nerosos , finos y con mucho nervio, que pr oduce el pago espacioso de viñas , dividido en dos
partidos, llamados Moriles altos y bajos , sit. a 1 leg. al SE. De la población, tienen, 65 lagar es ,
que hacen al año 50.000 arrobas de vino, conocido con el nombr e de Montilla” (P ascual
MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –184/1850-).
“La parte de la Campiña se halla casi toda repartida en gr andes pr opiedades , correspondientes a títulos , mayor azgos y corpor aciones eclesiásticas ,
que siendo labradas por colonos no se cultivan cual convendría par a que pr odujesen en pr oporción a la fer acidad del terr eno. (…) El gr an númer o
de cortijos que en ella existen, se labran dividiéndolos en tr es hojas , de las cuales , una de ellas se siembra, otr a se ar a con más o menos r ejas par a
la sementera del año siguiente, que es el barbecho, y la otr a se destina al pasto de los ganados; de modo que de 600 fan. de tierr a por ejemplo
solo 200 son productivas (…) En toda la Campiña y con especialidad en ciertos par ages (sic.) se encuentr an gr andes plantíos de vides y olivos que
producen excelente vino y aceite” (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-).
“Los habitantes de sierras y campiñas se llaman serr eños y campiñeses , r espectivamente. La fronter a que mar ca el río par ece tener se en cuenta
para establecer distinciones psicológicas y sociológicas entr e unos y otr os . Los campiñeses tienen a los serreños por cortos , t ímidos , poco comu-
nicativos, compar ados con ellos que son locuaces y atr evidos de expr esión. Se dice también que el campiñas es imprevisor , poco r eligioso, con
tendencias anarquizantes y el serr eño ahorr ativo, r eligioso y conservador por tanto. La campiña es la tierra clásica del latifundio, la sierr a es zona
donde existen propiedades agrícolas de menor tamaño” (CARO BAROJA, 1993 -1ª ed. 1958-).
Campiña de Córdoba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 129
Cita relacionada Descripción
Andalucía jornalera y de luchas sociales
La campiña es conocida por el latifundio y la polarización social a él vinculado. Durante
el siglo XIX y principios del XX esta zona protagoniza “ el hambre de tierr as” de Andalucía,
magistralmente descrita por Díaz del Mor al, notario de Bujalance. El paisaje se tr ansforma
y la tierra es el símbolo de una demanda par a subvertir el or den social.
“El panorama andaluz no es un pr oblema de or den público, ni tampoco exclusivamente
de paz social, sino que es un problema más hondo, es de r econquista de un pedazo de
nuestro suelo que en su mayor parte se encuentr a en poder de unos cuantos señor es que
dificultan su normal desarrollo e impiden, quizá inconscientemente, que alcance la pr os -
peridad que por sus condiciones naturales le corr esponde” (P ablo CARRIÓN y CARRIÓN, El
panorama andaluz no es un pr oblema de or den público –19 19-).
Manifiesto de la Nacionalidad, 19 19. “ Andalucía no ríe: llor a. Los españoles no lo ven; los
extranjer os sí. Campesinos andaluces: El escándalo de vuestr a existencia miser able ha
pasado la fronter a y , pregonado por escritores extr anjer os , es la ver güenza más trágica
de España y de Andalucía. ¡Arriba los corazones! ¡No emigréis , combatid! La tierr a de An-
dalucía es vuestra. ¡Recobr ad la tierr a que vino arr ebatar os la dur a dominación! ¡P er ezca
la gañanía y tenga Andalucía un hogar riente y feliz en la granja limpia de los estudiosos
campesinos! Sois vosotros los que habéis de r edimir os . Vuestr a r edención es la de la
patria nuestra. Or ganizaos al r equerimiento de nuestr a voz. No os constituyáis en banda
desorganizada, sino en ejér cito r egular . (…) Sea vuestro grito de combate y de victoria:
¡P or Andalucía, por España y la Humanidad! Cór doba, 1 de ener o de 19 19” ( Manifiesto
Andalucista de Córdoba –19 19-).
Ategua. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
130 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía
Viñedo en torno a Montilla y Moriles
Entorno del río Guadajoz
Se trata del paisaje dominado por uno de los cultivos más
repr esentativos de la demar cación: el viñedo.
Los paisajes que recorr e la nacional IV cuando
atraviesa el río Guadajoz son singular es por expr esar
como en ningún otro sitio la plasticidad de las
formas y colores del bor de norte de la campiña
cordobesa.
Viñedo en Baena. Foto: Víctor Fernández Salinas
Entono del río Guadajoz.. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Campiña de Córdoba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 13 1
Zona ar queológica de Ategua
Zona ar queológica de T orr epar edones
Emplazamiento y entorno de la ciudad de
Ategua (Córdoba).
Emplazamiento y entorno de Torr epar edones
(Baena).
Ategua. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
Entono de Torr eparedones (al fondo). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH
132 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Negativas P ositivas
Las campiñas de Córdoba, con más variedad de cultivos que las jienenses y con un r elieve
más ondulado y acolinado que las del bajo Guadalquivir , poseen una singularidad y
calidad que, combinada con su modelo de poblamiento, produce algunos de los mejor es
y más repr esentativos paisajes andaluces .
El emplazamiento de los pueblos y las características del poblamiento rur al disper so,
especialmente en relación con los cortijos , evidencian una inteligente r elación paisajística
entre medio y sociedad.
La presencia de abundante y r epartida industria tr adicional de carácter agr oalimentario
ha enriquecido notablemente el patrimonio y la imagen de numerosos pueblos
campiñeses.
Este sector ha presentado, aunque con altibajos y de forma no homogénea, síntomas
de dinamismo socioeconómico que evidencian una preocupación por el devenir de
la comarca. Esta pr eocupación puede canalizar se también a una mejor valor ación del
paisaje, hoy por hoy lejos de ser una aspiración social y ni siquier a técnico-urbanística.
El crecimiento rápido y , en parte, al margen de la legalidad urbanística, de algunos
pueblos, r ompe con el tr adicional equilibrio entr e poblamiento y paisaje en esta
demarcación.
La arquitectur a vernácula ha experimentado alter aciones notables , tanto por r eforma
como por sustitución, que ha cambiado la fisonomía interna de muchas poblaciones de
este espacio además de influir en los perfiles y vistas generales .
El desarrollo r eciente de infr aestructur as de comunicaciones (autovía, AVE) ha tenido
impactos negativos en el paisaje.
V alor aciones
7. V alor aciones y r ecomendaciones
Campiña de Córdoba
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 133
P atrimonio de ámbito
territorial
Uno de los elementos que singulariza el paisaje de la campiña cordobesa es la pr esencia, junto a otr os cultivos , del viñedo (especialmente en
el entorno de Montilla-Moriles). Este aspecto debe ser reseñado especialmente en los documentos de or denación territorial como una de las
claves del paisaje de la demarcación.
Es urgente atajar los pr ocesos de urbanización ilegal que apar ecen en varios municipios de la demar cación.
Controlar el expolio ar queológico que afecta a amplias ár eas en esta demar cación, especialmente al entorno de la zona ar queológica de
Ategua.
P atrimonio de ámbito
inmaterial
Reconocer las claves propias par a la pr otección y puesta en valor de las nuevas poblaciones ilustr adas de la demar cación.
La presencia de cortijos y haciendas ha sido documentada en el pasado, per o son necesarias políticas pr oactivas par a r ecuper ar aquellos que se han
quedado vacíos o que han perdido parte de su funcionalidad tr adicional.
Registrar y pr oteger el patrimonio industrial de la demar cación, especialmente el r elacionado con la tr ansformación de pr oductos agrarios .
Reconocer el papel patrimonial de las instalaciones de acopio de grano (silos) u otr as construcciones r elacionadas con las actividades agr arias
(ingeniería del agua, cortijos, etcéter a) que suelen apar ecer de forma disper sa en el territorio.
La arquitectur a tr adicional tampoco ha tenido un buen tr atamiento en las poblaciones de esta demar cación. Se pr ecisa un cambio de actitud y de
reconocimiento de sus valor es , así como de su capacidad par a ofr ecer un hábitat de calidad y adaptado a las exigencias de la sociedad actual.
P atrimonio de ámbito
inmaterial
Investigar las culturas rur ales (vitivinícolas , sobr e todo) y agr oindustriales (elabor ación de vinos , dulce de membrillo, etcéter a), así como su
influencia en la conformación socioeconómica y espacial de la demarcación (especialmente significativa en municipios como Puente Genil,
Montilla o Aguilar de la Fronter a).
Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico
Generales Los cambios futur os en la P olítica Agraria Comunitaria obligan a pr ever con antelación sus posibles consecuencias paisajísticas , especialmente
en un entorno como éste, muy sensible a las orientaciones impuestas por la Unión Europea y cuyas consecuencias ya han tenido y tienen
implicaciones directas en el carácter del paisaje.
Establecer medidas generales par a aminor ar el impacto paisajístico de las gr andes infr aestructur as de comunicación construidas dur ante estos
últimos años.
07
Campiña de Jaén-La Loma
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 14 1
Descripción Recursos asociados
Los modos de explotación rural de espacio campiñés siguier on pues basándose en la agricultur a
y ganadería y las relaciones comer ciales de excedentes agr arios y metales intensificar on el
afianzamiento de las jerar quías sociales . La asunción de elementos de pr estigio y significación
reinterpr etados desde lo colonial mediterráneo, se tr adujo en el territorio en elementos de
significación como los santuarios ibéricos, las necrópolis y la pr opia formalización urbana de los
asentamientos.
Consolidación agrícola e integración
territorial. De la municipalización
romana a los r einos andalusíes
82 1 1000. Época r omana
8220000. Alta Edad Media
532 1 000. Emirato, Califato, T aifa
2300000. Almorávides, almohades
La victoria final romana sobr e los cartagineses abr e el camino a un pr oceso de colonización
marcada por la explotación intensiva de los r ecur sos agrícolas en el mar co de un territorio
organizado y planificado, en los aspectos urbano y rur al, sobr e la base del poder r omano. Desde
este punto de vista, la ejecución de toda una serie de proyectos sobr e la zona de estudio,
extensiva a toda la provincia bética, que van desde la concepción de una r ed de comunicaciones
que definitivamente integra el territorio en esquemas supr arr egionales , hasta la masiva
explotación agraria que se tr aduce en un nuevo tejido de fundaciones rur ales que, en el caso
de la producción de aceite, llega a pr oducciones casi industriales y enfocadas sobr e todo a la
exportación a la metrópolis. El espacio campiñés establece su modelo agr ario con una vocación de
continuidad que sobrepasará en el tiempo a la pr opia dominación r omana.
Desde la articulación territorial, las ciudades principales, como Castulo (Linar es), Obulco (P orcuna),
Vivatia o Biatia (Baeza), Iliturgi (Mengíbar), Vir caone (Arjona), T ucci (Martos), T ugia (P eal del
Becerro), Mentessa (La Guar dia) o Auringis (Jaén), tendrán en su pr oximidad importantes vías de
comunicación tales como la vía Augusta en el importante nodo de Castulo en donde la ruta deja
el Guadalquivir y se inicia la conexión con la Meseta y el Levante. En otros casos , como Auringis ,
Tugia y T ucci al sur , los asentamientos son pasos obligados en las comunicaciones con el interior
bético.
El esquema urbano reutiliza en parte los importantes núcleos ibéricos del alto Guadalquivir
aunque la propia evolución del Imperio otor gará finalmente un destacado papel a las ricas
fundaciones rurales en detrimento de los centr os urbanos peor pr epar ados par a las sucesivas
crisis políticas de los siglos IV y V d. de C. En el marco de un panor ama de letar go del “mundo
urbano” y una continuidad sostenida en el mundo rural no será hasta la invasión musulmana y
la transformación hacia la nueva sociedad andalusí cuando se r ecuper e la integr ación territorial
ahora en la nueva dinámica de los r einos andalusíes .
7 121200. Asentamientos urbanos .
Ciudades
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Villae. Alquerías
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 12900. T orres
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Puentes . Redes viarias
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Acueductos
Identificación
142 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
La cora de Y ayyan (Jaén), primero dependiente del poder califal de Cór doba, alcanza su plenitud
durante los r einos de T aifas (ss . XI al XIII). Las medinas más importantes er an Y ayyan, Bulkuna
(P or cuna), Medina Ubbadat (Úbeda), Martus , Bayyasa (Baeza) o al-Qabdaq (Alcaudete).
El esquema de asentamientos andalusíes pervivirá básicamente hasta la actualidad junto con
otras incorpor aciones posterior es . Al manejo del medio rur al se añadirá la rica cultur a hidráulica
junto a la explotación de los ruedos y vegas en forma de huertas regadas . Aceite y cer eal se
mantendrán como recur sos básicos de la campiña que consolida el sistema de villae como
herencia en las nuevas alquerías y pagos rur ales .
Inestabilidad demográfica y
continuidad económica de base
agraria en el Antiguo Régimen
8220000. Baja Edad Media
8200000. Edad Moderna
La temprana conquista cristiana y una r epoblación muy dependiente de los señoríos otor gados a
las Órdenes Militar es (Calatr ava y Santiago), conformar on el límite sur como fr onter a con el r eino
nazarí de Granada (por ejemplo la Encomienda de Martos). Numer osos asentamientos tuvier on su
inicio en estos momentos debido a circunstancias de estr ategia de defensa o avanzadilla militar ,
tal sería el caso de Torr edonjimeno, P eal del Becerro o T orr edelcampo.
Los procesos derivados de la difer ente suerte conseguida por las r epoblaciones acometidas
por la Corona o por los señoríos se tr aducirá en una época de indefinición e incluso de crisis
hasta el siglo XV en el que la política frente al último r eino andalusí pr ovoca mayor es aportes
demográficos y una expansión de los núcleos urbanos existentes, aparte de la construcción y/o
repar ación de elementos de construcción militar o la cr eación de nuevos asentamientos . El siglo
XVI, una vez desaparecida la fr onter a, supondrá un flor ecimiento económico y demográfico en
localidades como Úbeda, Baeza o Jaén.
Durante el siglo XVII y buena parte del XVIII, debido a las necesidades hacendísticas de la Cor ona,
se producirá una pr ogr esiva r educción de las tierr as comunales que serán vendidas sobr e todo
a la nobleza y aristocracias urbanas , gener ando emigr ación y pobr eza al disminuir el númer o de
pequeños propietarios y evolucionar el r esto hacia la apar cería y el pr oletariado rur al.
Esta situación, junto con el incremento de la pr esión pr oductiva sobr e el agr o, pr ovocará una
concentración de la pr opiedad rur al con r eflejo en los par celarios de la campiña, y una visión
extensiva de los cultivos de cereal y olivo que iría aclar ando montes e incluso la desaparición de
éstos y algunas dehesas.
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Puentes . Redes viarias
7 121 100. Asentamientos rur ales .
Cortijadas
7 122200. Espacios rurales . Caminos.
Vías pecuarias
Campiña de Jaén-La Loma
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 143
Descripción Recursos asociados
Desamortizaciones. Los inicios del
olivar extensivo y de la industria del
aceite
8200000. Edad Contemporánea
En el marco de una bonanza gener al desde finales del XVIII, la posterior crisis bélica con Fr ancia y
las iniciativas desamortizadoras pr esentan un panor ama desde mediados del siglo XIX en el que
destaca el incremento y consolidación de la explotación del aceite y , por tanto, del incremento del
olivar en la campiña. P or un lado habían desapar ecido los privilegios señoriales que r estringían la
prolifer ación libr e de moliendas que se acompañar on de mejor as técnicas pr opias de la r evolución
industrial decimonónica y , por otro, se abría la competencia entr e los nuevos pr opietarios de las
tierras desamortizadas animados por un incr emento de la demanda y las mejor as del tr ansporte
vía ferrocarril.
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Puentes . Redes viarias
7 121 100. Asentamientos rur ales .
Cortijadas
7 122200. Espacios rurales . Caminos.
Vías pecuarias
Descripción Recursos asociados
Actividades socioeconómicas
1264200. Agricultura
1264400. Ganadería
El medio dominante de campiña en ascensión hacia los piedemontes béticos se tradujo en una
temprana explotación agrícola cuyo elemento emblemático, aparte de otr as pr oducciones de
secano en su mayoría y el aprovechamiento de las vegas fluviales , ha sido y es la pr oducción
olivarer a. La conformación de las explotaciones ha ido cambiando a lo lar go del tiempo, así
la configuración actual, al igual que ocurr e en otr os medios de campiña andaluza, es la de un
olivar industrial, regado y extensivo, que contr asta con la configur ación r omana, medieval o,
incluso, con la existente a principios del siglo XIX, que era un olivar compartido con una amplia
gama de especies agrícolas aprovechables en la que no existía el monocultivo actual y que,
paisajísticamente, dotaba de una variedad morfológica y ecológica muy distinta a la actual.
Como gran zona olivar er a, esta actividad tiene una fuerte r eper cusión socioeconómica y
paisajística, ya que constituye el elemento más singular y repr esentativo del territorio. Este cultivo
aparece asociado a un tipo de explotación car acterística: la hacienda. En menor medida, destacan
también por su rentabilidad otr as pr oducciones como el trigo, la patata, el algodón y el gir asol.
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Villae. Alquerías. Haciendas .
Cortijos
7 1 12 120. Edificios ganader os
Identificación
Identificación
144 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
Aparte de estas características del apr ovechamiento agrícola y del par celario rur al, se puede
mencionar la existencia de un buen número de elementos de patrimonio construido en los
innumerables cortijos y haciendas a lo lar go de la demar cación.
La actividad ganadera tiene un carácter secundario. En el término de Jaén y su ár ea de influencia
mantiene una presencia significativa la ganadería r elacionada, fundamentalmente, con la cría de
ganado porcino.
La minería fue una de las actividades socioeconómicas principales y que marca la idiosincr asia
de la ciudad y la comarca de Linar es junto a la actividad industrial. Con una pr esencia histórica
desde el siglo XVII, el decaimiento de las minas de plomo del entorno de Linares a principios del
siglo XX coincide con el auge del eje La Carolina-Santa Elena y la Comar ca de Andújar , siendo
el ámbito ” el principal foco de pr oducción de miner ales de plomo de toda la P enínsula Ibérica”
(PLAN, 2006d: 89).
1263200. Minería
7 120000. Complejos extractivos .
Fundiciones
7 123000. Infraestructur as
hidráulicas
7 120000. Minas (inmuebles)
7 1 12500. Edificios industriales .
Fundiciones
Industrias agroalimentarias r elacionadas con los cultivos tr adicionales , especialmente el olivar e
industrias derivadas. Son núcleos de intensa actividad Martos , Jaén y Mancha Real, entr e otr os .
Otras industrias de importancia cr eciente son las r elacionadas con la tr ansformación de la mader a,
la fabricación de maquinaria agrícola, de aperos , de plásticos , automovilística y química. La mayor
actividad industrial se localiza también en los municipios ya citados, aunque la influencia de estos
núcleos también se deja sentir en otras localidades próximas .
Entre las actividades artesanales destaca la alfar ería en municipios como Úbeda y Arjonilla. La
popular cerámica de color verde de Úbeda tiene una lar ga tr adición que se r emonta al período
musulmán. Otras actividades a destacar son la espartería, la forja y el tr abajo con la mader a,
actividad, esta última, que tiene su principal refer ente en Mancha Real.
12630000 Actividad de
Tr ansformación. Pr oducción
industrial
7 1 12500. Edificios industriales .
Fábricas. T aller es . Alfar es .
Esparterías
7 1 125 1 1. Almazaras
7 120000. Complejos extractivos .
Canteras
Campiña de Jaén-La Loma
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 145
Descripción Recursos asociados
Se ha mencionado el papel de las comunicaciones intra y extr ar egionales asumido por esta
demarcación. Datos ar queológicos y documentales avalan esta car acterística, incluso las vías
actuales de mayor importancia siguen en su trazado importantes tr amos de viales antiguos ,
sobre todo de época r omana. La importante pr esencia geográfica y paisajística de los elementos
fluviales que cruzan el área (Guadalquivir , Guadalbullón, Guadalimar , etcéter a) obligó también a la
realización de obr as de ingeniería en la forma de puentes a lo lar go de todas las épocas .
Zona de tránsito secular , hasta que la apertura del paso por Despeñaperr os a finales del siglo XVIII,
se convirtió en la principal entrada a Andalucía, muchos de los caminos que comunicaban Castilla
y Andalucía discurrían por el Reino de Jaén (VALLADARES REGUERO , 200 2).
Se desarrollan actividades comer ciales ligadas a la industria oleícola y a la actividad miner a de
Sierra Mor ena, de la mano del tr ansporte ferr oviario, a partir del siglo XIX. Algunos de los tr azados
viarios son hoy vías verdes .
1262B00. Tr ansporte
7 1231 10. Infr aestructur as de
transporte
7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte.
Edificios ferroviarios
En línea con la orientación agrícola de la campiña y su papel conformador de paisaje pueden
destacarse las actividades de tr ansformación r elacionadas . Se citan por ejemplo las actividades de
molienda, relacionadas con la oleicultur a, sobr e todo pertenecientes a la segunda mitad del siglo
XIX cuando se liberaliza en mayor medida la pr oducción y se r ompen los privilegios de fundación
de nuevas almazaras .
1263000. Producción de alimentos .
Molinería. Oleicultura 7 1 125 1 1. Molinos. Almazaras
“¡Qué anchura, Señor , qué anchura,
y que amargur a!
La mina de P ozo Hondo,
que hondura, Señor , qué hondura,
y que amargur a!”
(José JURADO MORALES, Tierras de miner os –1975-).
Identificación
146 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Ámbito territorial
Asentamientos. De las más tempranas manifestacio-
nes de actividad paleolítica se destacan los sitios con
elementos de piedra tallada asociadas a vegas y terr a-
zas fluviales localizadas en camping El Villar (Bailén) o
El Barranquillo (T orr edonjimeno). El conjunto de abrigos
de Río Frío (Jaén) está declarado Bien de Interés Cultur al.
Respecto al Neolítico, los asentamientos suelen locali-
zarse en medias lader as de zonas más alomadas de la
campiña en entornos próximos a valles medios y altos de
los afluentes más destacables de los grandes ríos . Desta-
can en el área norte de la demar cación (desde Bailén y
La Loma), la casa de las Águilas o el cerro Garrán en la
zona de Bailén, alto de los Y esar es (Linar es) o Los Horne-
ros (Baeza). En la zona de P orcuna y extr emo sur oeste, el
P olideportivo (Martos), ver eda de las Máquinas (Martos),
cerro Albalate y cerr o de los Alcor es (P orcuna).
En la Edad del Cobre se pr oduce una eclosión de asenta-
mientos de acuerdo a patr ones de jer ar quización terri-
torial. Son destacables los grandes poblados en campiña
dotados de fortificación con ejemplos tan emblemáticos
como Marroquíes Bajos (Jaén). Pueden citar se otr os de
jerar quía y funcionalidad diver sa tales como la atalaya
de la Higuera (Arjona), torr e Benzalá (Villadompar do), El
Chaparral (Jabalquinto) o Las P eñuelas (Mengíbar).
Durante la Edad del Br once se apr ecia una r educción en el
número de asentamientos , manifestándose en lugar es de
fácil defensa, en promontorios y cerr os . Este encastilla-
miento del territorio parece anunciar la dinámica poste-
rior de la Edad del Hierro. Pueden citar se como ejemplos
en la comarca de La Loma, el cerr o Cabezuela (Úbeda),
cerro del Alcázar (Baeza), Buenaplanta (Bailén) o Piélago
(Linares). Son destacables otr os en la zona de acceso a
Cazorla, tales como la Plaza de Armas de las Juntas (P eal
del Becerro) o, en la zona de acceso a los montes subbé-
ticos, el asentamiento de P eñaflor (Jaén).
Durante la Edad del Hierr o tiene lugar lo que se ha de-
nominado la conformación del estado ibérico del alto
Guadalquivir caracterizado por un territorio político que
aglutina el curso alto del río bético así como los afluen-
tes del Salado, Guadalbullón, Jandulilla o el Guadalimar
como las cuencas principales. Muchos de los asenta-
mientos ibéricos llegan a pervivir como municipios du-
rante la época r omana que r eapr ovechan la solidez de los
llamados oppida o plazas fuertes de este periodo. Pueden
citarse con el nombr e con el que los r ecogen las fuentes
documentales romanas los asentamientos de Ilitur gi (ce-
rro Maquiz, Mengíbar), Castulo (Linar es) y Obulco (cerrillo
Blanco, P or cuna). Pueden citar se además los importantes
enclaves ibéricos de Puente Tablas (Jaén), baños de la
Muela (Linares), cerr o del Chantr e (Baeza), Las Atalayue-
las (Higuera de Arjona), Los Castellones (Úbeda) o Plaza
de Armas de las Juntas (P eal del Becerr o).
El importante precedente urbano que suponen los asen-
tamientos ibéricos en la zona es recogido y ampliado de
una manera clar a y definitiva dur ante la r omanización
de la campiña. Se ha mencionado la continuidad de nu-
merosos ejemplos de oppidum pr eexistentes , aunque es
preciso mencionar Salaria (Úbeda la Vieja, Úbeda), Bae-
cula (Turruñuelos , Úbeda), Vir caone (Arjona), Auringis y
Mentesa junto a Jaén, o Tucci (Martos). El fenómeno ur-
bano se generaliza en la campiña bética y serán lugar es ,
en muchos casos, de lar ga continuidad dur ante la Edad
Media y Moderna.
La realeza ibérica dejó importantes manifestaciones fu-
nerarias en el alto Guadalquivir . Pueden citarse las necró-
polis junto a Castulo como las de Estacar de Robarinas
o la de los Baños de la Muela, la necrópolis de cerrillo
Blanco junto a P or cuna o la necrópolis de los Chorrillos
en Mengíbar .
La evolución del urbanismo durante el periodo islámico
ha legado la configuración de la mayoría de los cascos
históricos actuales existentes en la demarcación. Aparte
de los numerosos enclaves defensivos (hisn) existentes
en la cora de Y ayyan (Jaén), las medinas más importan-
tes fueron las de la pr opia Jaén, Úbeda y Baeza. Martos
o Arjona son otros asentamientos de mar cado carácter
islámico en su configuración urbanística.
La temprana conquista cristiana a mediados del siglo XIII,
hizo que la labor repoblador a, acompañada de otr a de-
fensiva, recayese, aparte de la Cor ona, en la Or den de Ca-
latrava, bajo cuyo patr ocinio nacen asentamientos como
Higuera de Calatr ava y Santiago de Calatr ava. Otr as fun-
daciones de origen señorial aún con orígenes en peque-
ños núcleos islámicos en algún caso, serían Torr edelcam-
po, Villadompardo, T orr edonjimeno, Santo T omé, Fuerte
del Rey , Torr eblascopedr o o T orr eper ogil.
La Edad Moderna tiene sus refer entes en las importan-
tes realizaciones ar quitectónicas del Renacimiento en
4. Recur sos patrimoniales
Campiña de Jaén-La Loma
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 147
localidades tan emblemáticas como Úbeda o Baeza en
La Loma.
Infraestructur as de tr ansporte. El papel de las co-
municaciones en la zona se evidencia en ejemplos tales
como el puente de origen romano del Piélago sobr e el
río Guarrizas (Linares); el Puente Viejo, al pie del cerr o de
Úbeda la Vieja, sobre el Guadalquivir , de factura medieval
y sobre posible fundación r omana; el puente r enacen-
tista de Ariza, obra de V andelvir a, sobr e el Guadalimar ,
también en Úbeda.
Infraestructur as hidráulicas . Como ejemplo destaca
el sistema de abastecimiento de aguas a la ciudad roma-
na de Cástulo (Linares).
Sitios históricos. Batallas . Las car acterísticas geoes-
tratégicas de la demar cación, ya aludidas en r elación a
la estructura territorial y los ejes principales de comuni-
cación entre Andalucía y ár eas vecinas como la Meseta
y el Levante, también tuvieron su efecto en sucesos r e-
lacionados con situaciones extremas de contr ol militar
del territorio, sucediéndose a lo largo del tiempo y en
un espacio casi coincidente tres choques entr e fuerzas
militares que mar car on cada una buena parte del devenir
histórico posterior .
Se trata, en primer lugar , de la batalla de Baecula en el año
208 a. de C. entre tr opas romanas y cartaginesas. El empla-
zamiento exacto de este suceso ha dado lugar a diversas
hipótesis: por un lado tradicionalmente se la ha localizado
en las cercanías de Bailén, quizás entr e esta población y la
ciudad de Castulo, más recientemente se la ha localizado
en el entorno del cerro Albahaca en las cer canías de Santo
Tomé, por tanto más al este de la demar cación y en proxi-
midad a los pasos hacia Levante por las sierras de Cazorla
y Segura. La victoria r omana abrió camino definitivo a la
implantación romana en el valle del Guadalquivir .
Una segunda batalla de relevancia histórica es la de Qas-
tuluna, del año 785 d. de C., librada en las pr oximidades
de Castulo-Linares junto al Guadalimar entr e el califa
cordobés Abderr amán I y el gobernador de T oledo. Se ha
de situar en el contexto de los problemas en la afirma-
ción del poder califal cordobés ya dur ante los primer os
decenios de la conquista.
Una tercer a batalla es la de Bailén de 1808 libr ada en-
tre el ejér cito napoleónico y un conglomer ado aliado
angloespañol. Esta batalla, relacionada también con el
control del acceso desde la Meseta hacia el valle bético,
supuso con la derrota fr ancesa un definitivo cambio de
las expectativas a favor de la independencia española y
en contra de los invasor es fr anceses .
Ámbitos minero-industriales . Linar es y sus inmediacio-
nes (minas, estaciones , edificios industriales relacionados,
barrios de de mineros , etcétera), donde se ha procedido a
proteger más de 60 elementos r elacionados con la acti-
vidad minera. Destacan en los complejos miner o-indus-
triales los socavones y galerías subterráneas, castilletes ,
casas de bombeo, casa de máquinas y cabrias, lavader os
de minerales , cribas cartagener as , norias , tornillos de Ar-
químedes, tornos , malacates , máquinas de vapor , tecno-
logía cornish para el desagüe, máquinas de acción dir ecta
“bull” y calderas .
Ámbito edificatorio
Fortificaciones. Las numer osas localizaciones de r e-
cintos defensivos en la demarcación tr aducen los pr o-
cesos de encastillamiento del territorio sucedidos en
varios momentos históricos. Y a se han mencionado los
asentamientos fortificados, oppida , pertenecientes a la
etapa ibérica, pero los elementos construidos que han
marcado clar amente el paisaje campiñés son los que se
suceden desde el periodo medieval islámico y se renue-
van o se inician otros nuevos dur ante la r epoblación
cristiana hata el siglo XVI. De estos momentos, pueden
citarse las antiguas fortalezas islámicas que se instalan
en los siglos XI y XII, con ejemplos tales como la forta-
leza de Baeza, la de Arjona, la de Iznatoraf, el castillo
de Martos, las defensas y castillo de Santa Catalina de
Jaén, o los restos del castillo de Santa Eufemia, sobr e la
ciudad romana de Cástulo.
De las realizaciones cristianas de los siglos XIII-XIV, al-
gunas sobre edificios islámicos pr eexistentes , pueden
destacarse, el castillo de Jódar , el castillo del Berrueco
(Torr edelcampo), el castillo santiaguista de Mengíbar o el
castilllo de P eal del Becerr o.
Construcciones defensivas vinculadas con las tenden-
cias de la arquitectur a militar r enancentista del casti-
llo-residencia, pueden citar se ejemplos como los de el
castillo de Tobaruela (Linar es), el castillo de Arjonilla, el
castillo-palacio de Lopera, el castillo de Canena, el cas-
tillo-baluarte de Sabiote, el castillo de Torr edonjimeno,
el propio alcázar de Baeza o el r ecinto con barbacana
de Úbeda.
148 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Torr es . Como ejemplo de la militarización cristiana de
la retaguar dia de la fr onter a a partir de los siglos XIII y
XIV, por parte sobre todo de la Encomienda de Calatr a-
va, es destacable el levantamiento de torreones defen-
sivos tales como la torre de P orcuna, el torr eón de Rus ,
la torre de Higuer a de Calatr ava o la torr e de Sancho
Pérez (Iznator af).
Edificios agropecuarios . De la implantación agr aria
en la demarcación son destacables las instalaciones
agrarias desde época r omana en la forma de numer o-
sas villae que presentan altas densidades en el sector
norte y occidental, hacia la zona de contacto con la
campiña cordobesa y la vega del Guadalquivir en el en-
torno de Andújar . Otras zonas de densidad ya menor
son los cursos de los principales cur sos fluviales como
el Gudalbullón o el Guadalimar o el curso más alto del
Guadalquivir .
La instalación de alquerías islámicas significaría una con-
tinuación de la implantación rural y terminó de configu-
rar los ruedos de los principales núcleos urbanos andalu-
síes como Jaén, Úbeda o Baeza.
Edificios industriales. El mundo de las actividades agrí-
colas en torno a la producción de aceite ha mar cado sin
duda el paisaje campiñés. Como elementos edificados a
lo largo del medio rur al e incluso urbano hay que citar
necesariamente las instalaciones de molienda de aceitu-
na. Hasta el siglo XIX la propiedad de estas instalaciones
se encuentra r educida básicamente a los señor es y a la
Iglesia, a partir de mediados del XIX su construcción se
generaliza gr acias a la supr esión de los antiguos privile-
gios. Decenas de nuevos pr opietarios instalan molinos en
sus haciendas rurales e incluso se detecta un gr an au-
mento de establecimientos industriales de molienda jun-
to a los núcleos urbanos desde finales del XIX movidos
por maquinaria de vapor .
Otros edificios industriales , además de los ya citados
en los ámbitos mineros , son los alfar es . Y a en época
ibérica y , sobre todo r omana, se desarr olló una intensa
actividad alfarer a destinada sobr e todo a la pr oducción
de ánforas par a el tr ansporte de aceite. Estos alfar es
en muchos casos se asocian a edificios agropecuarios
(villae) que tenían como actividad principal el cultivo
del olivo y la producción de aceite. Este tipo de insta-
laciones se documentan, entre otr os , en el cortijo del
Marqués de la Mer ced (Andújar), P olígono Industrial
(Arjonilla), villa junto a fábrica de Cuétara y este de
San Roque (Jaén), vegas casas de Hurtado II y horno de
Guadalimar (Lupión), casa Fuerte (Torr edelcampo) o La
Cabrer a (T orr edonjimeno).
La instalación de alquerías islámicas significaría una con-
tinuación de la implantación rural y terminó de configu-
rar los ruedos de los principales núcleos urbanos andalu-
síes como Jaén, Úbeda o Baeza.
Ámbito inmaterial
Actividad agrícola. Cultura del tr abajo r elacionada
con el olivo. Saberes y expr esiones cultur ales ligadas a
los trabajador es jornaler os , especialmente las r elaciona-
das con la recogida de la aceituna. Fiestas de San Isidr o
Labrador , La Butifuera, con la que se celebr a el final de
la recogida de la aceituna, la fiesta de la aceituna en
Martos…
Minería. En el entorno de Linar es se ha desarr ollado a
lo largo de los años una cultur a del tr abajo miner a, con
diversas técnicas y saber es asociados a la explotación
del mineral.
Actividad de transformación. Vinculada a la tradición
de la carpintería puede observarse en Mancha Real una
cultura del tr abajo r elacionada con la mader a que aglu-
tina saberes tr adicionales y diver sos elementos simbóli-
cos, como la fiesta en honor de San José carpinter o en
Mancha Real. P or otr a parte, debe mencionar se la alfa-
rería tr adicional de la zona. Especialmente la cerámica
de color verde de Úbeda cuya pieza más r epr esentativa
es la alcuza, recipiente par a almacenar aceite.
Actividad festivo-ceremonial. La Semana Santa es
uno de los momentos fundamentales del ciclo festivo
de estos pueblos. Son r enombr adas las semanas santas
de Jaén, Úbeda, Baeza y Martos.
Campiña de Jaén-La Loma
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 149
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
Grandes manchas de olivar
Olivar , más olivar , verdes hileras de olivos…Ésta ha sido la descripción más gener alizada
y característica de la Campiña de Jaén y de la Loma ubetense, paisajes difer entes
entre sí, per o unidos por la tr adición olivar er a. El olivar es más que una mar ca en el
paisaje, impregna todos los aspectos de la vida social de muchas de las poblaciones
jienenses, “se ha cr eado toda una cultur a en torno a él” (CANO GARCÍA, 200 2: 408). Su
significación socioeconómica y simbólica lo ha convertido en el principal refer ente par a
la provincia.
“Jaén se viste con una inmensa tela ocre moteada de olivos alineados , con aplicaciones
de verde ter ciopelo de los campos de cer eales . El olivo es la nota temática. Está
en millares y en centenas de millar . Forma sus legiones en la tierra llana y ajusta a
las colinas el tapiz de sus copas argentadas . Jaén es su r eino, del que excluyó casi
totalmente otros cultivos . Más de la ter cer a parte del aceite de España se pr oduce allí.
La principal riqueza de la provincia viene contenida en esos taleguitos glaucos que se
sazonan en las retor cidas r amas que la poda var ea y espar ce bajo el sol” (W enceslao
FERNÁNDEZ FLORES, Sed en los olivares -1953-).
Lugar de tráns ito, anticipo del pai s aje del sur
Los campos de olivos, pasado Despeñaperr os , anunciaban la entr ada en Andalucía. El
contraste entr e las tierr as castellanas y las andaluzas ha sido descrito con fr ecuencia en
la literatur a de viajes . Jaén no ha ocupado un lugar prioritario en las descripciones de los
viajeros sobr e Andalucía, ha sido más lugar de paso obligado que destino ( VALLADARES
REGUERO , 200 2), per o este r asgo ha mar cado su pr opia singularidad. Un territorio a
caballo entre dos paisajes muy distintos , la antesala del sur exótico y ar abizado que
repr esentaba a la Andalucía más ester eotipada, sin llegar a confundir se con ella.
“Llegamos a Despeñaperros , la puerta natur al de Andalucía. ¡Con qué ansia fijamos la vista
en aquellos desfiladeros que nos ocultan el país con que tantas veces hemos soñado! (…)
La tierra se cubr e de ver dor , y de pálida que era se transforma en r oja; el paisaje afecta esos
tonos cálidos de los coloristas sevillanos, y apar ecen haciendas y más haciendas de olivos;
a lo largo del camino siguen la misma dir ección del tr en ver dader as mur allas de pitas y
chumberas , y mientr as las encorvadas hojas de las primer as se abr en como las hojas de un
capullo en rica variedad de ramas puntiagudas , las otr as se unen como pieza de un mosaico,
formando una pared de acer adas y ver des r amas; a lo lejos se extiende un panor ama ver de,
extenso como el mar . P ar ece que hemos cambiado de continente” (Antonio ESCOBAR, De
Madrid a Sevilla –1879-).
Histórica, monumental, puerta al Renacimiento
Esta imagen gira fundamentalmente en torno a Úbeda y Baeza. Ambas ciudades ,
reconocidas como P atrimonio Mundial (2003) y Ciudades ejemplares del Renacimiento
(1975), polarizan en gran medida la Jaén histórica y monumental como sus más
reconocidos exponentes .
“Úbeda y Baeza, las ciudades hermanas que se asientan sobre la famosa loma, casi en el cen-
tro de la pr ovincia de Jaén y en la mar gen der echa del alto Guadalquivir , no lejos del amplio
espolón formado por la confluencia del Guadalimar , o río Colorado, con el padr e de los ríos
andaluces, son evocador es r ecintos que aún guar dan las sonrisas de una historia her oica en
alto grado y un arte que condensa en su severidad, en su lujo y en su gr acia las fórmulas
espiritualistas de lenguaje andaluz y castellano al mismo tiempo, como si a las dos ciudades
pudiera considerár selas a imagen de un mar avillosos Despeñaperr os artístico, antesala de
Andalucía en Castilla, o puerta de Castilla en Andalucía” (Rafael LÁINEZ ALCALÁ, Nuevas
rutas de la vieja España. Estampas líricas para un itiner ario r omántico -1928-).
150 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Cita relacionada Descripción
Conflictos, violencia y emigr ación en una tierr a rica en olivar es
La expansión del olivar y la creciente concentr ación de la pr opiedad de la tierr a agudizan,
como en otras pr ovincias andaluzas , la fuerte polarización social. Desde finales del XIX y
hasta la Segunda República se suceden los conflictos y las movilizaciones campesinas, la
tierra adquier e una fuerte connotación simbólica, apar ece unida al tr abajo, al esfuerzo, a
la dignidad, es la demanda que repr esenta un nuevo or den social.
En la segunda mitad del siglo XX el éxodo rural convierte a la pr ovincia de Jaén en una
tierra de emigr ación que como tal adquier e nuevas dimensiones . Es la tierr a añor ada y
recr eada por quienes están lejos , significa arr aigo e identidad.
“Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos ,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor ,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor .
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos
los tres dier on la hermosur a
de los troncos r etor cidos .
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
P oder osa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos ,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?”
(Miguel HERNÁNDEZ, Antología poética –1937-).
“Guadalquivir arriba y desde arriba. Desde las alturas de Baeza y pasando Úbeda, mientr as él sube contr a
corriente, el camino, nuestro camino baja y quisier a despeñar se a su orilla sin logr arlo hasta el Tr anco. (…)
Según se remonta la cuenca, el valle, el barr anco, la hoz del río cada hor a más niño, la hermosur a crece
y el otoño se acendra y viste de no usada mar avilla de color es . Olivos ladera arriba, casi en ascensión
vertical, olivos de siglo nuevo que el Santo no conoció. Quedan parajes , monte de vegetación más variada y
espontánea, quedan abajo los álamos temblando de sentirse inspir ador es de una poesía inmortal y celeste.
El Guadalquivir , frente al Calvario donde San Juan y sus frailes se entr egaban a la más alta contemplación,
se purifica hasta lo inverosímil, todo él azul y or o” (DIEGO CENDO YA et ál., 1968: 9).
“Esta es Úbeda, la leal, la generosa y aguerrida; cuna del Renacimiento andaluz, cuyas r eliquias de arte
merecen lugar único y destacado en estas páginas . (…) La estampa vive como tapiz glorioso en nobles
arquitectur as , labr adas finamente por los maestros que supier on acompasar el ritmo gr ave de la materia
y del espíritu a las exigencias que al imperio de la época convenía para ostentación de sus gustos
renovador es . (…) Baeza. Fulgur a el recuer do también con vivos centelleos , Mas los color es de la realidad se
apagan un poco, la estampa tiene la melancolía de las grandezas mar chitas . El nido r eal de los gavilanes
guerrilleros está vacío. No distinguiríamos apenas , entr e la hacendosa bur guesía de la ciudad, los claros
linajes del arco de San Andrés . P ero las piedras viven por el embrujamiento del arte. V ed esta fuente
monumental en la plaza de Santa María, enfrontada con vetustos edificios , que ha escuchado el caer de
las horas canónicas desde los buenos tiempos del Rey Felipe II” (Rafael LÁINEZ ALCALÁ, Nuevas rutas de la
vieja España. Estampas líricas para un itiner ario r omántico -1928-).
Campiña de Jaén-La Loma
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 253
Descripción Recursos asociados
Identificación
(Torr e de los Herber os , Dos Hermanas) o Caur a (Coria del Río). Su base económica, aparte de la
estrecha r elación con el medio lacustr e, hay que r elacionarla muy especialmente con la intensa
implantación agrícola en la campiña inmediata más al este.
Durante el periodo r omano se asiste a la pr ogr esiva conformación de un paisaje de ester os , aún
con mayor influencia marina que afectaría a los núcleos de Hasta y Nabrissa, en evolución directa
hacia un uso cada vez más fluvial del eje de comunicaciones durante el Bajo Imperio. La orientación
económica romana que puede constatar se ar queológicamente en localizaciones hacia el interior
de los esteros es también pesquer a y/o conserver a, con ejemplos en cerr o del T rigo (Almonte) en
el cordón de cierr e de la paleoensenada, en Algaida (Sanlúcar de Barr ameda) o en Las Playas (Lebrija).
En el entorno más próximo a la campiña oriental se producirá la formalización histórica de la vía
Augusta y del eje urbano en las localizaciones de Nabrissa o Conobaria. El trazado de la vía evitaba
la proximidad a los ester os asemejándose al r ecorrido de la actual N-IV. La implantación agrícola
es definitiva y densa en este margen oriental, destacando concentr aciones de villae próximas a
Nabrissa (p.e. Quincena, hacienda Micones) o a Conobaria-Ugia (por ejemplo, P alomar).
Durante las edades Media y Moderna va a tener lugar la pr ogr esiva conformación de la línea fluvial
del Guadalquivir . P or un lado, se va a ir definiendo un cauce más estable y ajustado al mar gen
oriental (el cauce de navegación actual) en detrimento de aquel segundo cauce (Brazo de la
Torr e) que discurr e casi par alelo más al oeste y cuyo caráter más difuso y de fondo bajo, debido al
aluvionamiento de sólidos de la cuenca del Guadiamar , le hará perder utilidad como soporte par a
la navegación medieval y moderna. Se pasó pues de un paisaje dominante de esteros y caños a una
visión cada vez más de ancho curso fluvial r odeado de marismas .
Desde la Alta Edad Media se inicia también un proceso de despoblamiento y extr añamiento
de un medio marismeño que podía tenerse como insalubr e y peligr oso en contr aste con un
desarrollo de los már genes desde periodo islámico en contacto con la campiña. Así se asiste al
crecimiento de poblaciones fortificadas como Aznalcázar , atalayas, ahor a del máximo interés
para la navegación, como las de Sanlúcar de Barr amedada o T r ebujena. El territorio se asignará
durante época islámica a las difer entes cor as próximas: la de Labla (Niebla) ocupará casi todo el
sector al oeste del Guadiamar , constituyendo las marismas un límite difuso y compartido con la
cora vecina de Isbilya (Sevilla). El extr emo sur de la demar cación se asignaría a la cor a de Sidunna
(Medina Sidonia). Asentamientos poblados desde antiguo como Lebrija o Las Cabezas de San Juan
mantendrían su papel territorial.
La prioridad fluvial y el
aislamiento interior . El eje del
río durante las edades Media y
Moderna
8220000. Edad Media
8200000. Edad Moderna
7 121 1 00. Asentamientos rurales .
Pueblos
7 121200. Asentamientos
urbanos. Medinas
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 12900. T orr es
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Redes viarias
7 122200. Cañadas. Vías pecuarias
254 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
Tr as la conquista cristiana a mediados del siglo XIII, el espacio del bajo Guadalquivir será del
máximo interés en la evolución de la Mesta castellana durante la baja Edad Media. La articulación
de las vías pecuarias y toponimias asociadas se establecen definitivamente en estos momentos
y , del mismo modo, la actividad ganadera de concejos y señoríos implicados se tr asformar on el
espacio marismeño en la gran dehesa boyal de Andalucía occidental. El mar gen litor al en este
sector se convirtió en soporte del sistema de defensa costera basado en torr es vigía dur ante los
siglos XVI y XVII.
En el margen norte es el momento del inicio de poblaciones como Almonte o Pilas , situadas en el
borde y con escasa capacidad r epoblador a hacia el interior . Es destacable que la antigua fundación
en el siglo XIII de la ermita del Rocío, como presumible foco de r epoblación, fuer a r evulsivo hasta
nuestros días de una alta capacidad simbólica de integr ación territorial asociada a prácticas
religiosas y como lugar de encuentr o estacional que pr onto tr ascendió desde el mar co inmediato
hasta la escala regional.
El impacto del descubrimiento de América y sus implicaciones en las comunicaciones y el comercio
definen un punto de partida para la Edad Moderna en la que el eje del río hasta la metrópolis sevillana
convierte a la demarcación en zona de paso, destacando el gr an desarr ollo de Sanlúcar de Barr ameda
como sede del estado ducal de los Medina Sidonia, propietarios de T r ebujena y de una gr an parte de
las marismas. En las zonas de contacto de las campiñas se desarr olló en esos momentos la pr oducción
vitivinícola (Almonte, Sanlúcar , Tr ebujena) muy en r elación con el comer cio americano.
De la crisis del remonte fluvial a la
desecación de las marismas
8200000. Edad Moderna
8200000. Edad Contemporánea
Desde finales del siglo XVII, el papel creciente de Cádiz como cabeza del comer cio americano
supuso una minoración consider able del tráfico fluvial hasta Sevilla. Finalmente, en 17 17 el
Monopolio de Indias se trasladará a Cádiz por r azones estr atégicas (ar senales , situación coster a,
ahorro de costes en las flotadur as , etcéter a.), aunque también hay que destacar las condiciones
de degradación del cur so fluvial r especto a su calado, situación que hay que insertar en pr ocesos
geomorfológicos de mayor escala temporal y espacial.
El mantenimiento del tráfico fluvial se mantuvo latente durante el siglo XVIII y Edad
Contemporánea. Durante los siglos XIX y XX se r eactivará el interés por la mejor a del tráfico fluvial
hacia el interior y mediante la realización de pr oyectos de encauzamiento, dr agado y exclusas de
hondas implicaciones territoriales que han configurado la imagen y condiciones del cur so del río
hasta la actualidad.
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados de colonización
7 122200. Espacios rurales . P ar celas
Doñana y bajo Guadalquivir
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 255
“Aquí se extienden las costas del golfo T artesio. Este es el Océano que ruge alr ededor de la vasta extensión del Orbe,
éste es el máximo mar , éste es el abismo que ciñe las costas, éste es el que riega el mar interior , éste es el padre de
Nuestro Mar” (AVIENO RUFO FEST O , Ora Marítima –siglo IV-).
“No es concebible cualquier imagen o percepción de Doñana sin consider ar su aislamiento, mar ginalidad geográfica o
condición de “lugar esquivo a la historia [que] a lo largo de milenios se ha ido conformando el mundo occidental de
aquellas tierras , [que] han pasado como un espectr o, rincón ignoto y primigenio al que todo se le supone per o al que
nada se le demuestra” (OJEDA RIVERA; GONZÁLEZ FARACO; VILLA DÍAZ, 2000: 346).
Descripción Recursos asociados
Actividades socioeconómicas
1264200. Agricultura
Salvo en el entorno de Doñana la agricultura ha estado pr esente. En el bajo Guadalquivir se
cultiva algodón, remolacha, gir asol, trigo y maíz, además de olivos y viñedos . Estos últimos
también se encuentran, junto a algunos cultivos tr adicionales hortofructicolas , en Almonte,
destacando el viñedo en secano de Doñana. P er o la pr oyección agrícola actual de la zona la
constituyen los cultivos intensivos bajo plástico (fresón, tomate etcéter a), el cultivo de arr oz de
Isla Mayor y la flor cortada en Los P alacios y Villafr anca (Sevilla).
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Haciendas. Cortijos
1264400. Ganadería
Hacia el siglo XVIII, en el Coto de Doñana y su entorno comienzan a explotarse las dehesas y los
pastos para la ganadería. Con la modernización, se cir cunscribe el ganado de r enta a las marismas
y aparece el “ cerrado” como explotación ganader a extensiva.
El ganado marismeño (ovino, vacuno y equino), a pesar de no tener una gran tr ascendencia
económica, adopta formas particulares de cría muy vinculadas a los sistemas de identidades
culturales locales . Entr e este ganado destacan las especies autóctonas de la vaca mostr enca y la
yegua marismeña con un régimen de explotación asilvestrado.
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios
7 1 12 120. Edificios ganader os
En el dominio terrestr e, una serie de actuaciones a gr an escala llevadas a cabo desde mediados
del siglo XX aportarán la definitiva configuración del sector en cuanto a asentamientos y usos
del suelo: se trata de los planes de desecación, r egadío y colonización del bajo Guadalquivir
desarrollados dur ante la dictadur a fr anquista en el mar co de unos objetivos de explotación
agrícola e extensiva del área.
Identificación
256 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
La especie arbórea dominante de pino piñoner o ha favor ecido dos actividades fundamentales
para la economía de los habitantes de la zona: la r ecolección de piñas y la pr oducción de carbón
vegetal. Junto al pino piñonero apar ece, aunque en menor cantidad, otr o árbol de gr an porte: el
alcornoque. Su corteza ha servido para la fabricación de colmenas desde tiempos r emotos .
En cuanto al aprovechamiento for estal de la zona de monte, tr adicionalmente se ha pr acticado el
carboneo, la comercialización de la mader a de pino, que se utilizaba par a la construcción naval, la
elaboración de esencias , y la apicultur a. Los pinar es coster os ofr ecían a Almonte la materia prima
para la obtención de la br ea.
En la costa también se han pescado barbos, galápagos , anguilas y coquinas . Asimismo, en
primavera se r ecolectaban los huevos y los patos mancones de las marismas y en la época del
paso de los atunes se instalaban grandes almadr abas fr ente a la costa.
Destaca la dedicación casi en exclusiva del Coto de Doñana a la actividad cinegética en los
tiempos en los que estos terrenos fuer on compr ados , delimitados y así denominados , por el
séptimo duque de Medina-Sidonia. Hacia el siglo XVIII se consolida el coto como cazadero, par a
lo que se acondiciona de nuevo el antiguo palacio. La caza que se ha practicado tr adicionalmente
ha sido mayor y menor , en especial ésta última. Junto a la caza legal, se viene practicando la caza
furtiva como otra de las estr ategias de subsistencia y explotación económica de los r ecur sos de
Doñana por parte de los habitantes de la zona.
La actividad salinera ha supuesto el apr ovechamiento secular de las marismas natur ales ,
generando un paisaje antrópico que todavía hoy puede ser contemplado en la mar gen izquier da
del Guadalquivir , y es objeto de explotación turística para la observación de aves .
14 15000. Técnicas de pesca.
Almadraba
14J3000. Descorche
1263300. Carboneo
7 1 12500. Edificios industriales .
Salinas
14J5000. Producción de sal
Doñana y bajo Guadalquivir
1264000. Recolección
1264 1 00. Actividad forestal
1264600. P esca
1264000. Marisqueo
1264300. Caza
1264500. Salina
Identificación
1263000. Producción de alimentos
Oleicultura. Viticultur a.
El desarrollo industrial de la zona más destacable es el vinculado al sector agr oalimentario, como
la producción artesanal de aceite de oliva y de vinos en la comar ca.
7 1 125 1 1. Molinos. Molinos harineros .
Molinos de aceite. Almazaras . Lagar es
7 1 12500. Edificios industriales .
Destilerías
1240000. Turismo
La actividad turística tiene su explosión con el turismo de masas, el de sol y playa de los años
sesenta y el vinculado a la naturaleza a partir de los ochenta. Sin embar go, con anterioridad y por
sus cualidades naturales y de caza, Doñana ha sido un lugar r esidencial par a clases privilegiadas .
7 1 128 1 0. Edificios residenciales
7 1 12 1 00/7 1 1232 1. Cortijos
Edificios de hospedaje
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 257
Torr e de San Jacinto (Almonte). Foto: Isabel Durán Salado Cerro del T rigo en el P arque Nacional Doñana. Foto: Isabel Durán Salado
4. Recur sos patrimoniales
Ámbito territorial
Espacios rurales . Doñana, r eserva natur al, for estal y ci-
negética. El P ar que Natur al constituye el elemento terri-
torial más potente como recur so, tanto ecológico como
cultural.
Asentamientos. Desde el P aleolítico se documentan luga-
res con evidencias de taller es líticos localizados en el bor de
del mar interior que constituía la desembocadura bética.
Pueden destacarse los yacimientos de Camino de Bodego-
nes o El Piruétano (Almonte), La Vaquer a (Las Cabezas de
San Juan) o Punta del Castillo (Sanlúcar de Barrameda).
El proceso de sedentarización dur ante el Neolítico aporta
poblados como los de Monte Higos (Almonte) o Bustos
(Tr ebujena) así como taller es de industria lítica como los
de Asperillo, Chozas de Pichilín, entorno de la laguna de
Santa Olalla o El Judío, todos estos en Almonte.
En la Edad del Cobre se mantendrá la tr adición de taller es
líticos en la zona de Mazagón pero es ahor a cuando el
sector oriental, en torno a Lebrija y Tr ebujena conocerá
una gran densidad de asentamientos en forma de pobla-
dos muy vinculados con el escalón de la campiña donde
se asientan. Pueden destacarse en Lebrija: San Benito,
cerro del Castillo y Huerto de Baco; en T r ebujena: La Es-
tacaíta, Dehesa del Duque, El Berral o El Bujeo. Destaca,
por otra parte, el asentamiento de La Marismilla (Puebla
del Río) asociado a una explotación de sal que puede re-
montarse al Neolítico, quizás de las más antiguas en la
Arqueología peninsular .
Durante la Edad del Br once es destacable en su fase final
la existencia de asentamientos vinculados al comercio y
tratamiento de metales destacando el yacimiento de San
Bartolomé (Almonte), poblado de cabañas circular es con
restos de hornos de fundición de plata. En el sector orien-
tal continúan las altas densidades de población en el eje
Tr ebujena-Lebrija-Las Cabezas de San Juan. Destacan en
258 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
este sector los poblados de Almendrillo Alto (Las Cabezas
de San Juan), Melendos (Lebrija), cerro del Castillo (Lebri-
ja), Huerto Pimentel (Lebrija) o Las Monjas (Tr ebujena).
Durante la época tartésica y tur detana, y hasta la con-
quista romana, tendrá lugar la instalación de los gr andes
poblados tipo oppidum , tales como los de Nabrissa (Le-
brija), cerro Mariana (Las Cabezas de San Juan) y otr os
asentamientos secundarios como los de cerro de las V a-
cas (Lebrija), Algaida (Sanlúcar de Barrameda) o bajo los
nucleos actuales de Tr ebujena, Las Cabezas de San Juan
o Aznalcázar .
Y a en la época r omana tendrá lugar la consolidación
urbana de asentamientos de fundación anterior como
Nabrissa (Lebrija), Conobaria (Las Cabezas de San Juan),
cerro Mariana (Las Cabezas de San Juan) o Aznalcázar .
Durante el periodo islámico se consolidarán algunos de
estos asentamientos, como Lebrija o Aznalcázar que se
fortificaron. El r esto de asentamientos r ecogier on en su
origen bajomedieval o de Edad Moderna, bien tradiciones
anteriores de enclave portuario y comer cial r omano como
Sanlúcar de Barrameda a partir de época bajomedieval
cristiana, o bien se verán favorecidos por los efectos de las
repoblaciones (T r ebujena, Pilas , Villamanrique de la Con-
desa, Almonte), o de su cercanía a rutas consolidadas (Las
Cabezas de San Juan, Los P alacios y Villafr anca).
P or último cabe citar los asentamientos sur gidos en ple-
no siglo XX asociados a los Planes de Regadío y Colo-
nización del bajo Guadalquivir , tales como los núcleos
de Sacramento, San Leandr o, V etaherrado (todos en Las
Cabezas de San Juan), El Tr obal y Maribáñez (ambos en
Los P alacios y Villafr anca), T r ajano (Utr er a) o Villafr anco
del Guadalquivir (actual Isla Mayor).
P ocos y gr andes pueblos blancos con importante ar qui-
tectura popular en el bor de bajo Condado. Asentamiento
romer o del Rocío con su ermita.
Infraestructur as de tr ansporte. La consolidación de
importantes ejes de comunicación desde época romana
va a aportar localizaciones arqueológicas como el puente
romano y r estos de la vía augusta de Alcantarilla (Utr er a)
o el puente de fundación romana de Aznalcázar sobr e el
río Guadiamar . Puede también señalarse, como r ecur sos
asociados al transporte, la existencia de puertos desde la
antigüedad entre los que pueden destacar se los de Algai-
da (Sanlúcar de Barrameda) y Las Playas (Lebrija).
Infraestructur as hidráulicas . Obr as del cauce del Gua-
dalquivir . Canales de regadío vinculados a los planes de
desecación y puesta en cultivo del bajo Guadalquivir du-
rante los años cuar enta y cincuenta del siglo XX. El deno-
minado “ canal del los pr esos” atr aviesa el sector norte de
la demarcación por el término de Los P alacios procedente
de La Corchuela (Dos Hermanas).
Ámbito edificatorio
Fortificaciones. Los r ecintos defensivos islámicos de
Aznalcázar y Lebrija corresponden al periodo almohade.
De época bajomedieval cristiana destacan las fortalezas
señoriales del siglo XIV-XV de Sanlúcar de Barrameda y
Tr ebujena.
P ertenecientes al pr ogr ama de defensa coster a desarr o-
llado bajo los Austrias durante los siglos XVI y XVII hay
que señalar las torres almenar a de El Asperillo o del Or o
(o del Loro), de la Higuer a, de San Jacinto, de la Carbone-
ra y de Zalabar , instaladas en el término de Almonte a lo
largo de la playa de Castilla.
Edificios industriales. Con r efer encias desde la pr o-
tohistoria, destacan los edificios vinculados a fundición
metalúrgica del poblado de san Bartolomé (Almonte).
Durante época r omana tuvier on r elevancia las instalacio-
nes destinadas a la producción de salazones tales como
cerro del T rigo (Almonte) o Algaida (Sanlúcar de Barr a-
meda). En relación al comer cio r omano hay que mencio-
nar los alfares destinados a pr oducción de ánfor as par a
envase de productos tanto de salazón como de aceite
y vino. Destacan los alfares de Las Manchas (Villaman-
rique), cerro de los Castillejos (T r ebujena) o Las Playas
(Lebrija). Hasta nuestros días han tenido importancia las
instalaciones salineras de las que pueden mencionar se
las salinas de Bonanza (Sanlúcar de Barrameda).
Edificios agropecuarios . Dur ante la época r omana se
produce una importante expansión por el medio rur al
mediante la creación de villae. Pueden destacar se las del
entorno de Pilas (cortijo del Jabaco, hacienda de Collera)
y Aznalcázar (Torr es , Las Candeler as , V ado del Quema), las
del entorno de Lebrija (Micones, Quincena, El Quemado,
El Rulo, Piedra de Molino, El Aceituno), o las de Las Cabe-
zas de San Juan (P alomar , hacienda El Piñón).
Cortijos y haciendas singularizan en el paisaje agrario
de este ámbito por ser emblemáticos modos de apro-
Doñana y bajo Guadalquivir
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 259
vechamiento y vida tradicionales . Destacan, entr e ellos ,
haciendas de olivar: El Cornejil, hacienda La Guaracha,
hacienda de Micones, hacienda de Las Monjas y la ha-
cienda El Rulo, de Lebrija. hacienda San Rafael: Torr e
(Monumento BIC), hacienda La Capitana, hacienda El
Cuzco, hacienda La Mejorada Baja, hacienda Monr oy ,
Hacienda de San Alberto y la hacienda Tamarán, de Los
P alacios y Villafr anca.
Destacan las chozas marismeñas de Doñana, construidas
con vegetación y otros materiales cer canos de la zona,
donde habitaron un consider able númer o de jornaler os y
pescadores hasta no hace demasiadas décadas .
Edificios de molienda. Antiguo molino de aceite de
Almonte, rehabilitado como Museo de la Villa de Almon-
te (inscrito en el Registro de Museos de Andalucía en el
2002), que centr a su contenido en la historia de Almonte a
través de los difer entes usos y tr abajos que se han desarr o-
llado en el territorio. Antiguo molino de San Martín y Plaza
de Nuestra Señor a del Carmen, en Isla Mayor (Sevilla).
Edificios residenciales . Antiguo P alacio de Doña Ana,
construido en 1585, P alacio en el coto y edificaciones
marismeñas con la tradicional ar quitectur a de los chozos .
En general sobr eviven en los núcleos de población ejem-
plos de caserío tradicional.
Ámbito inmaterial
Actividad agrícola . Además de otros sistemas de seca-
no, tiene gran impr onta en el ámbito de las cultur as del
trabajo y de las significaciones el cultivo del arr oz en las
marismas, concr etamente, en el entorno de Isla Mayor .
Ganadería. Secularmente las marismas han estado
vinculadas a la explotación ganadera. Los saber es y mo-
dos de vida desarrollados par a adaptar se a este peculiar
entorno se conservan en la memoria de ciertos grupos
locales. La cría del vacuno y el equino en Doñana se man-
tiene con un fuerte carácter simbólico. Prueba de ello es
la celebración de la feria de San P edro en Almonte y su
tradicional “Saca de yeguas” .
Pesca. Cultur as del tr abajo vinculadas a las activida-
des de pesca tanto en la costa como en la zona ma-
rismeña. Entre las técnicas tr adicionales destacan las
jábegas, sedales y tiempo atrás la almadr aba par a la
pesca del atún.
Gastronomía. T anto en r elación a la caza como a la pes-
ca existen elaboraciones culinarias destacables como la
sopa marismeña, las calderetas de cor der o, los mostos , y
más recientemente los arr oces de Isla Mayor .
Actividad festivo-ceremonial. En todo el sistema
romer o andaluz la Romería en honor a las Vir gen del
Rocío tiene no sólo una gran difusión mediática, sino
principalmente un amplio calado simbólico. Esta rome-
ría de carácter supralocal aglutina un amplio númer o
de rituales menores y pone en evidencia muchos de los
valores y cr eencias de Andalucía Occidental, desde el
culto mariano a una forma de entender la religiosidad,
las relaciones sociales , el agasajo, el comensalismo, la
diversión, la estética, la natur aleza… Se celebr a en el
poblado de El Rocío, en el término municipal de Almon-
te, aunque acoge a hermandades, devotos y participan-
tes de todos los puntos de Andalucía.
Esclusa “Las Marismas del Guadalquivir” . Foto: Víctor Fernández Salinas
Canal de riego del bajo Guadalquivir . Foto: Víctor Fernández Salinas
260 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
5. La imagen pr oyectada
Cita relacionada Descripción
Doñana: naturaleza vir gen objeto de pr otección (el jar dín de la urbe global)
La proyección mundial de este ámbito coincide con su definición de lugar de natur aleza
mítica, de gran riqueza biológica, patrimonio local que se ha de pr oteger como patrimonio
natural mundial.
“La playa del Coto de Doñana es virgen, sólo se oía el mar y las aves (charr anes , corr elimos ,
ostrer os , patos , avocetas y gaviotas” (…) “Una parte del bosque del Coto- par ecía la selva
de Tarzán lleno de vegetación y lianas . Con helechos gr andes y mucha sombr a” (AVERROES
Consejería de Educación, en línea).
“Cuentan que una princesa perdida dio su nombr e a estos territorios . La leyenda de
Doña Ana aún se recita en los perfumados amanecer es del Coto. P ero Doñana no es una
coincidencia, ni una suerte del destino. Sentirnos agraciados y or gullosos de este P atri-
monio de la Humanidad nada tiene que ver con el azar o la suerte. Fueron sus hombr es
y mujeres , los doñaner os , gente de Almonte e Hinojos los primer os en entender las
calidades de este espacio, la necesidad de su conservación y el interés por preservarlo
para las gener aciones futur as . Si hacemos caso a la mitología deberíamos r emontarnos
al mítico lago Ligustino, donde el floreciente T artessos alzaba sus palacios con par edes
de oro. Los equilibrios entr e el viento, las corrientes atlánticas y los aportes del río Gua-
dalquivir conforman un espacio tan peculiar como simple. Donde venció el viento crece
la duna, donde el agua dulce las lagunas, donde el mar , la marisma. Sus ecosistemas:
marismas, monte bajo y duna, acogen una explosión de vida difícilmente descriptible”
(TODOHUELVA.COM, en línea).
“Se trata del espacio natur al pr otegido más famoso de España. Esto se debe, sin duda,
tanto a su enorme riqueza ecológica como a los diversos avatar es que se han dado hasta
lograr su pr otección y que obligar on a una movilización de esfuerzos internacionales sin
precedentes hasta el momento (GUÍA, 200 1: 160).
Doñana: la maris ma, las aves y el lince
En relación con su importancia como espacio de r eserva biológica r econocido más allá de
las fronter as nacionales , los elementos más r ecurr entes en la composición de las imágenes
son la marisma (de gran fuerza simbólica en las identificaciones locales), las aves africanas
y europeas , que tienen en esta gr an zona húmeda el lugar de paso, cría e invernada, y el
lince, animal en extinción, que repr esenta la riqueza biológica de Doñana, a la par que los
esfuerzos de naturalistas por su conservación.
“El Coto de Doñana es un soberbio mar vegetal, amplia llanura donde nunca descansa la
mirada (…). “La marisma es la que manda, no sólo en el pr opio Doñana sino también en sus
contornos” (EXPEDICIONESWEB, en línea).
“La marisma constituye el corazón de Doñana. La marisma, un barrizal cuarteado por
el sol en verano e inmensa lámina de agua r ebosante de vida tr as las lluvias otoñales”
(GUÍA, 200 1: 160).
“Flamencos, espátulas , fochas y calamones invernan en el medio híbrido, ni terr estr e ni
acuático, que Doñana les regala. El jabalí, los ciervos y los gamos ya no temen a los vehículos
del parque, ningún daño r ecibier on de ellos y el lince permanece agazapado, siempr e
esperando a su pr esa” (T ODOHUELVA.COM, en línea).
Doñana y bajo Guadalquivir
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 26 1
Cita relacionada Descripción
“El que mayor interés despierta es el lince ibérico. Este gran gato manchado, con pinceles
en las orejas y una corta y nerviosa cola, es la figur a que ansía contemplar todo natur alista
que visita Doñana. Y ciertamente no resulta fácil. Las manchas de matorr al, sobr e todo en los
lindes de las zonas abiertas, son sus cazader os pr eferidos . Es allí donde, agazapado, acecha a
los conejos, que son su pr esa fundamental. Dur ante muchos años las poblaciones de lince han
sido perseguidas y esquilmadas por las escopetas y los cepos” (T ODA, 1997: 50).
Doñana, pais aje par a la r ecr eación
Las imágenes proyectadas de Doñana inciden r ecurr entemente en sus cualidades natur ales
como provocador as de sentimientos e inspir ación de pr ofanos y artistas .
“El paisaje de Carmen Laffón es un paisaje de tierra, mar , arena, río, marismas , ‘de espacios
infinitos, al que me asomo una y mil veces intentando tr asladar al lienzo la emoción y la
intensidad de su contenido’ . El Guadalquivir es el río de Sevilla, su lugar de nacimiento, y de
Sanlúcar , su otra ciudad, donde empezó a pintar y a soñar . ‘Soñar porque cuando termina el
río y comienza el mar abierto la imaginación vuela o, mejor dicho, navega a países de tierras
y cielos desconocidos, de leyendas y aventur as , de esper anzas e incertidumbr es , suscitando
en mí cuando lo contemplo sentimientos y pensamientos más allá del tiempo (…) la lejana
línea, dorada y ver de’ de la costa de Huelva: el coto de Doñana. ‘Esta imagen escueta, esta
síntesis de un territorio mítico y legendario, tiene para quien la contempla amor osamente la
capacidad de sugerir un universo extenso y variado. Es el misterio de un mundo partido por
el río, Huelva y Sanlúcar’ . El coto es también historia y leyendas, y Laffón r ecor dó (a finales de
los setenta) que en el palacio del coto vivieron Goya y la duquesa de Alba” (CARMEN Laffón
ingresa…, en línea –original de 2000-).
Lugar pobre e inculto, deseco, des ierto e incultivado
El entorno de Doñana es repr esentado como tierr a mar ginal, poco pr oductiva y de escasa
colonización, así se ignoró o mereció poca atención al viajer o r omántico del siglo XIX..
“Nos queda por descubrir , lo más brevemente posible, el triste distrito que se extiende a
la orilla del Guadalquivir y que llega hasta el Guadiana y la fronter a portuguesa (…), no
piense nadie ir más allá, excepto empujado a ello por la más absoluta necesidad o por una
excursión deportiva” (Richar d FORD, Manual par a viajeros por Andalucía y lector es en
casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-).
“En general, el Guadalquivir , desde Sevilla a la desembocadura, exceptuados los nar anjales
de sus márgenes , desilusiona a los viajer os , que conocían la exaltación liter aria de que
había sido objeto el ‘Gran Rey de Andalucía’ en la liter atur a del Siglo de Or o” (BERNAL
RODRÍGUEZ, 1990: 220).
262 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Cita relacionada Descripción
Doñana, lugar histórico de caza r eal
La historia de Doñana está estrechamente unida al hecho de haber sido definido como
un lugar apropiado por las élites , r eservado par a usos cinegéticos que continuarán a lo
largo de la historia (en 1940 se constituye la Sociedad Cinegética del Coto del P alacio de
Doñana).
“Sus orígenes hay que buscarlos en 1262, cuando se incorporó a la Corona de Castilla tr as
conquistar a los árabes el Reino de Niebla el r ey Alfonso X EL Sabio. El monar ca estableció en
estas tierras un cazader o r eal. El nombr e se lo debe a Doña Ana Gómez de Mendoza y Silva,
esposa del séptimo duque de Medina Sidonia e hija de la princesa Éboli. Doña Ana se fue a vivir
al palacio que su esposo le había construido allí, en 1589, junto a las marismas. Er a el palacio
de Doña Ana, el bosque de Doña Ana, el coto de Oñana…” (EXPEDICIONESWEB, en línea).
“El interés científico y naturalista arr anca en el siglo XIX, con la publicación de un catálogo
de aves observadas en algunas provincias de Andalucía, r ealizado por Don Antonio
Machado y Núñez. Es también el comienzo de una intensa búsqueda de huevos y pieles
por parte de naturalistas y cazador es , lo que llega a poner en peligr o las poblaciones de
algunas especies” (PUIGPUNYENT , en línea).
“Doñana es uno de los sitios de recr eo más deleitosos de Andalucía, pues que abunda en
conejos, liebr es , per dices , palomas y , propor cionalmente en mayor abundancia en ciervos y
jabalíes… sus arrendatarios asisten acompañados de multitud de for aster os , y aún de extr an-
jeros , especialmente ingleses , que lo visitan con el sólo objeto de la caza” (P ascual MADOZ
IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucí a –1845/1850-).
La Virgen del Rocío: Reina de las Mari s mas y símbolo de Andalucía
La proyección exterior del ámbito tiene uno de sus núcleos fundamentales en la r omería
del Rocío, que cuenta con elementos suficientes para construir postales a difer entes
escalas. Es la r omería de España que más acompaña a las guías y folletos de las gr andes
empresas de viajes . Es el modelo de fiesta r omer a en Andalucía y un símbolo de identidad
andaluza y es una fiesta de Almonte y de las poblaciones del entorno y como tal se
identifica plenamente la fiesta con el lugar , recr eándose el paisaje a partir de ésta.
“Se encuentra asimismo dist. 3 leguas una ermita dedicada a Ntr a. Sr a. del Rocío, que
ocupa sitio pintoresco y delicioso en una dilatada llanur a, camino de Sanlúcar de
Barrameda, y már g. de la llamada Marisma. T odos los años en las pascuas de P entecostés
se hace a ella una romería, que es de las más célebr es de Andalucía, pues que en ella se
reúnen más de 6000 almas de distintos pueblos muy distintos algunos de ellos …“ (P ascual
MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-).
“Que importa dónde nacistes/Málaga, Huelva o Sevilla/Si son distintas raíces/P ero la misma
semilla. /Si tu provincia y la mía/Son hijas del mismo sur/Y de la misma alegría/Del mismo
orgullo andaluz/De una sola Andalucía./Que importa de donde vienes/Desde Jaén o Almería/
Si una pastora nos une/Un lunes de r omería. /Que importa que no me bañe/El duende de tu
bahía/Si por el río mi cante/Se funde en tu mar bravía/Que importa si tu gir alda/Es la mezquita
o la alhambra/si bailas por sevillanas/Como yo siento la zambr a” (El ROCÍO , en línea).
Doñana y bajo Guadalquivir
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 269
Territorio suave y ondulado de tr ansición en campiña
de importante actividad agrícola de secano con la tra-
dicional trilogía mediterránea (trigo, olivo y viña). Se
integra en ár eas paisajísticas campiñesas (campiñas de
alomadas, acolinadas y sobr e cerr os y campiñas de pie-
demonte).
El Condado ocupa una parte central de la pr ovincia de
Huelva y , aunque con una pérdida importante de su
1. Identificación y localización
papel estratégico desde la actual división pr ovincial en
1833, posee una marcada per sonalidad basada en su
paisaje suave y agrario y en la impr onta medieval de su
capital, Niebla.
Las poblaciones presentan potentes centr os históricos
(Niebla, La P alma del Condado, Bollullos P ar del Conda-
do), algunos sobre suaves colinas que dominan el paisaje
(Rociana del Condado, Bonares , Lucena del Puerto).
Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A)
Zonificación del POT A: Aljar afe-Condado-Marismas (dominio territorial del valle del Guadalquivir)
Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de centr os históricos rurales
P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: ruedos de Beas
Campos de Tejada + Condado-Aljar afe
Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía:
Articulación territorial en el POT A
Estructuras or ganizadas por ciudades medias de interior en la unidad territorial de Aljar afe-Condado-Marismas (La P alma del Condado, Bollullos
P ar del Condado, Niebla, Aznalcóllar); la parte occidental de la demar cación (Niebla, Bonar es) halla influida por el centro r egional de Huelva
Grado de articulación: elevado, salvo en el extr emo oriental en torno a Aznalcóllar , más conectada con el centro r egional de Sevilla
27 0 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
4.000 al principio de aquel decenio a los más de 8.000
de 2009 (8.049). Aznalcóllar , la principal población de
esta demarcación en la pr ovincia de Sevilla, tenía poco
más de 5.000 habitantes en 1960 y sobrepasaba los
6.000 en 2009 ((6.185).
Desde el punto de vista económico, si bien se puede ha-
blar también de cierto estancamiento, esto no significa
que se trate de un territorio sin interés . Las activida-
des agrarias son las pr opias de otr as zonas campiñesas
andaluzas (cereal, gir asol), no siendo escasas las zonas
con desarrollo de r egadío (cítricos y otr os frutales). Sin
embargo, el pr oducto señer o de esta demar cación y que
posee una denominación de origen es el Vino del Con-
dado, sin duda el producto que rápidamente se asocia a
la imagen de esta comarca.
La presencia industrial es también notable en el Con-
dado, aunque a menudo se trata de actividades muy
contaminantes y agresivas par a el medio ambiente. Así,
la instalación de la industria papelera en San Juan del
Puerto provocó, además de un cr ecimiento industrial
en esa localidad, una importante repoblación de eu-
calipto para esta fábrica y par a la industria mader er a
que ha sustituido el bosque original de importantes
extensiones de esta demarcación. P or su parte, en Nie-
bla se asentó una fábrica cementera con una ubicación
muy poco adecuada desde todos los puntos de vista,
también desde el paisajístico. La minería, sometida a
una importante reconver sión dur ante los últimos años ,
posee importancia en el piedemonte de Sierra Mor ena
en Aznalcóllar (minerales polimetálicos). T ambién han
aparecido varios polígonos industriales en poblaciones
2. El territorio
Medio físico
Las largas y suaves formas colinas de las alomadas en
sentido noroeste-sur oeste, hacen de la demar cación un
espacio en el que predominan las formas suaves que
dominan zonas llanas de forma longitudinal. No exis-
ten pendientes abruptas y la densidad de las formas de
erosión es muy baja o baja. Se enmar ca dentr o de la
depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir sobr e
sedimentos miopliocénicos. T oda la fr anja sur se ha de-
sarrollado sobr e glacis y formas gr avitacionales-denu-
dativas asociadas (margas yesífer as , ar eniscas y calizas ,
y localmente arenas , limos , ar cillas , gr avas y cantos). Las
mismas formas predominan en el bor de norte, aunque
en este caso sobre colinas , cerr os y otr as superficies de
erosión. En este caso apar ecen materiales metamórficos
(pizarras , gr auwacas y ar eniscas). En el extr emo nor o-
riental predominan las formas denudativas en colinas
con escasa influencia estructural en medios estables
(cuarcitas , filitas , micaesquistos y anfibolitas) .
El clima se caracteriza por los inviernos suaves y los ve-
ranos calur osos . La temper atur a media anual se sitúa en
torno a los 17 º C, con una insolación media anual de
unas 7.500 horas y un nivel de pr ecipitaciones medio
que oscila entre los 600 mm en la parte sur a los 750 mm.
La zona central de esta demar cación pertenece a la serie
termomediterránea bético-algarbiense seco-subhúmedo
húmeda basófila de la encina, y aunque es el sector más
antropizado, quedan r estos de garriga degr adada y en-
cinares . Más al norte apar ece la serie gaditano-onubo-
algaviense subhúmeda silicícola del alcornoque (con en-
cinas, acebuches , alcornoques y pinos). En el sur apar ece
la faciación de esta serie, aunque en este caso sobre ar e-
nales con Halimiun halimifolium (pinos , mezcla de fr on-
dosas y coníferas y eucalipto de r epoblación).
Aunque no existen figuras de pr otección r eseñables , sí
se integran varios corr edor es fluviales en la r ed Natur a
2000, así como algunos humedales.
Medio socioeconómico
Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva
El Condado de Niebla ha experimentado, frente a otr as
demarcaciones cer canas -más dinámicas o más r egr e-
sivas- un cierto estancamiento, que se puede apreciar
tanto en su demografía como en su actividad econó-
mica. Niebla, el núcleo históricamente más significado
de este sector , poseía algo más de 4.200 habitantes en
1960. Se encuentra un poco por debajo de esa cifr a
en 2009 (4.183). La P alma del Condado y Bollullos P ar
del Condado, con crecimientos más elevados dur ante
buena parte del siglo XX, superaban los 8.7 00 y 1 1.000
habitantes en la primera de las fechas , alcanzado en en
2009 los 1 0.404 y 13.89 1 respectivamente. P aterna, Vi-
llalba del Alcor , Rociana o Bonares son municipios que
oscilan entre los 3.000 y los 7.500 habitantes que han
tenido todos ellos, salvo P aterna que ha perdido habi-
tantes, cr ecimientos aunque no muy destacados en los
últimos decenios. El extr emo occidental de la demar-
cación presenta ya cierta influencia de Huelva. Así, San
Juan de Puerto, influida por la instalación del P olo de
Desarrollo en los años sesenta ha pasado de menos de
El Condado
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 27 1
localizadas junto a la A-49 entre Sevilla y Huelva, des-
tacando el de Bollullos P ar del Condado. En los últimos
años, en el extr emo oriental y en suelo del término mu-
nicipal de Sanlúcar la Mayor próximo al escarpe del Al-
jarafe sevillano, se localiza una planta solar con varias
torres de captación de notable impacto en el paisaje.
El sector de la construcción, aunque no de forma tan
acentuada como en otras comar cas cercanas, ha teni-
do también un cierto dinamismo, especialmente en los
municipios más poblados. P or último, los servicios, en
la misma tónica de crecimiento sostenido per o pau-
sado que otros pr ocesos de la demar cación, también
ha experimentado un cierto fortalecimiento en núcleos
como Bollullos o la P alma del Condado, siendo menos
importante en San Juan del Puerto, Aznalcóllar , Niebla
o Rociana.
Bonares . Foto: Víctor Fernández Salinas
272 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
este), de mejores tierr as que la zona andevalense al norte
o que los arenales al sur , va a conjugar a lo largo del
tiempo su papel agrario y de puente de comunicaciones
en el extremo occidental andaluz.
Desde el punto de vista de los ejes históricos de comuni-
caciones, es destacable el paso de importantes rutas ga-
naderas de norte a sur , tales como las cañadas reales del
Vicario (desde Aznalcóllar paralela al Guadiamar) y la del
Arrebol (por T ejada) que confluirán al sur en Villamanri-
que y , por extensión, en los ricos pastos marismeños. La
vía mencionada, que conectaba la zona de Tejada con
el Guadiamar , pudo tener gran importancia dur ante la
Edad del Bronce Final y Hierr o I como paso contr olado
por Tejada la Vieja de los metales pr ocedentes de la zona
de Riotinto.
Asimismo hay que destacar la importante vía pecua-
ria en sentido este-oeste constituida por la vereda de
carne Sevilla-Ayamonte (por Tejada la Nueva y Niebla)
que soporta también la vía romana que desde Itálica
conducía al río Guadiana, y que dispone del importante
ramal que desde Villarr asa inicia el denominado cor-
del de P ortugal por Beas , Villanueva de los Castillejos y
El Granado, constituyendo un camino de importancia
capital para las conexiones onubenses dur ante la Baja
Edad Media cristiana.
El patrón de ocupación de la zona durante el Neolítico
y Calcolítico se vinculó a la fértil campiña agrícola. Du-
rante la Edad del Br once y del Hierr o los asentamientos
tenderán a ocupar las zonas de mejor defensa topográ-
fica y control de comunicaciones , siendo Niebla sobr e el
Articulación territorial
Procesos de articulación hi stórica
La conformación geográfica de la demarcación que ac-
túa como corredor campiñés , limitado por los valles del
Tinto y Corumbel (a oeste y norte) y el del Guadiamar (al
río Tinto, y Tejada la Vieja en el paso hacia el Andévalo,
los que repr esenten mejor este esquema.
El traslado del asentamiento de T ejada la Vieja hacia T eja-
da la Nueva, una zona de dominio principalmente agríco-
la, ejemplifica la articulación territorial romana y medie-
val que suponen, tanto la definitiva integración del ár ea
en estructuras r egionales, como la intensiva colonización
agrícola del área y su pervivencia hasta nuestr os días .
Articulación natural, comunicaciones y s i stema
regional de ciudades
Esta demarcación tiene una fuerte articulación territo-
rial en sentido este-oeste eje Huelva-Sevilla a partir de
la A-49, que estructura la alar gada fr anja del Condado
entre la lader a serr ana al norte y la amplia marisma al
sur . A ello contribuyen la estructura de la r ed hidr ográfi-
ca (río Tinto en el sector occidental) y la preexistencia de
la antigua carreter a nacional (hoy A-472) que atr aviesa
los núcleos más importantes de la demarcación y que
se relacionan más adelante. A esta se superpone la r ed
ferroviaria con la misma dir ección.
El resto de los ejes son poco importantes en la articula-
ción del sector (carreter a en sentido norte-sur V alver de-
P alma del Condado-Bollullos P ar del Condado-Almonte-
Matalascañas).
La red de asentamientos rur ales también tiende hacia las
formas lineales. La más importante es la que se enlaza
con la mencionada carreter a nacional entr e Huelva y Se-
villa (Niebla, Villarrasa, La P alma del Condado, Villalba del
El Condado
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 273
Alcor , Manzanilla), aunque existe otra secundaria, y no
tan ligada a un eje viario, que discurre par alela más al
sur (Lucena del Puerto, Bonares , Rociana del Condado,
Bollullos P ar del Condado (A-486, A-484, HV-6 132 y HV-
62 1 1). P aterna y Escacena del Campo completan el sector
en su cuadrante nor oriental.
Artillería y murallas de Niebla. Foto: Víctor Fernández Salinas
Si bien la capitalidad y centralidad histórica corr espondía
a Niebla, en el siglo XX sobre todo se ha desplazado hacia
la dualidad urbana de La P alma del Condado y Bollullos
P ar del Condado, más estr atégicamente situadas en r ela-
ción con las comunicaciones y con un mayor dinamismo
socioeconómico.
274 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas
Descripción Recursos asociados
Pr ocesos históricos
Control de rutas y cuencas fluviales .
Primera apr opiación del territorio
823 1 100. P aleolítico
8232300. Neolítico
8232200. Edad del Cobre
8232 1 00. Edad del Bronce
8233 1 00. Edad del Hierro
Las evidencias más antiguas de ocupación del área se detectan en las terr azas del río Tinto y
algunos de sus arroyos , donde se han localizado elementos de industria lítica paleolítica. Este
primer enfoque de actividades hacia la caza y recolección en un entorno fluvial evolucionaría
durante la pr ehistoria r eciente, especialmente desde la Edad del Cobr e, hacia una r educción del
bosque y la apertura de tierr as agrícolas , a la vez que se iría perfilando la r ed hídrica actual.
Durante la Edad del Cobr e se pr odujo un clar o incr emento en el númer o de asentamientos polarizados
en las zonas de Triguer os-Beas-Niebla y la del Campo de T ejada-Guadiamar . En este contexto, un
cierto nivel de jerar quización socio-política dará lugar a manifestaciones megalíticas en el ár ea
del bajo Tinto (Soto en Triguer os , o tholos del Mor o en Niebla). Hacia la cuenca media del Tinto y
río Corumbel evolucionó hacia poblados de continuidad como el cerro de la Matanza (Escacena),
incorporando dur ante la Edad del Br once el beneficio de los metales y el contr ol de las rutas .
La introducción del componente de actividad miner o-metalúr gica influyó notablemente en la
evolución histórica del área dur ante la pr otohistoria, desde los poblados del Br once Final hasta el
mundo ibero-tur detano anterior a la conquista r omana. Dos poblados fuertemente fortificados ,
Niebla y Tejada la Vieja, tomarán el pr otagonismo de la demar cación dur ante la Edad del Hierr o
constituyendo las bases de la implantación de un sistema jerar quizado con base en distintos
oppida previos a la municipalización r omana posterior .
7 120000. Inmuebles de ámbito
territorial . Sitios con útiles
líticos
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados
7 1 12620. Fortificaciones
7 1 12422. T umbas. Dólmenes .
Cistas
7 120000. Complejos extractivos .
Minas
La explotación de la campiña. De la
integración pr ovincial r omana a las
coras andalusíes
82 1 1000. Época r omana
8220000. Edad Media
La distribución de los asentamientos romanos en el ár ea es de por sí indicativo del enfoque agr ario
de la nueva implantación. Sólo dos ciudades, Ilipla (Niebla) e Itucci (T ejada la Nueva, Escacena)
organizan el territorio en el que se ha incr ementado el númer o de villae y otr os asentamientos
rurales detectados . P or un lado, la función estratégica de la vía Itálica-Guadiana supone un factor
de consolidación de actividades (poblamiento, explotación agraria), y por otr o, desde el siglo II d. de
C. el área de piedemonte cer cano a T ejada es punto de origen de una infr aestructur a territorial de
tanta importancia como es el sistema de abastecimiento de aguas de Itálica.
La red de actividades y r ecur sos tejidos dur ante esta época tendrán su incidencia en la evolución
medieval de la demarcación. Primer o por el potente sustr ato hispano-r omano que favor ece a nivel
territorial la consolidación de Niebla como sede episcopal y , en definitiva, como la población de
mayor capacidad organizativa del territorio al occidente de Sevilla. Esta disposición incidirá dur ante
la posterior evolución islámica de la demarcación. En el esquema de or ganización territorial desde
las taifas hasta su final en época almohade, Labla (Niebla) constituye una cora con extensión que irá
7 121 100. Asentamientos rur ales .
P oblados . Pueblos
7 121200. Asentamientos urbanos .
Ciudades
7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios .
Villae. Alquerías
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 12900. T orres
7 1231 00. Infraestructur as del
transporte. Calzadas . Puentes
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Acueductos
El Condado
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 275
Descripción Recursos asociados
variando sus límites a tenor de los vaivenes políticos del mundo andalusí. Se podría apuntar , a nivel
general, la escasa incidencia de nuevos aportes demográficos islámicos (ber eber , árabe, etcétera) en
la configuración de los asentamientos , a difer encia de otr as zonas andaluzas , y sí el fuerte carácter
de continuidad del sustrato nativo (hispano-r omano, hispano-visigodo, hispano-musulmán).
De lo feudal al estado moderno.
Repoblaciones y crisis
8220000. Baja Edad Media
8200000. Edad Moderna
8200000. Edad Contemporánea
El territorio en manos cristianas mantendrá su constante de actividad agraria. Las tensiones
existentes entre dos estructur as de or ganización económica y política bajomedievales , señoríos
feudales y el reino castellano en evolución hacia el estado absoluto y centr alizador del Antiguo
Régimen, marcarán no obstante la definición y hasta la continuidad o no de los nuevos núcleos de
población hasta nuestros días .
Aunque Niebla se mantendría en manos reales dur ante los primer os momentos , posteriormente los
donadíos a miembros de la familia r eal, y las dotes de enlaces con gr andes linajes señoriales de la
época, conformaron desde 1369 el dominio territorial del condado de Niebla, que funcionará a partir
de 1445 como parte del extenso estado del ducado de Medina Sidonia. Hasta fines del siglo XV se
podrá hablar de apogeo de la organización señorial de las tierr as ducales , justo antes de la potente
política centralizador a castellana iniciada por los Reyes Católicos . Esta sería la fase feudal en la que
por el esfuerzo de los señores (condes primer o y duques después) se ven consolidadas poblaciones
desde antiguas alquerías y/o castillos en Triguer os , Lucena, Bonar es , Rociana, Bollullos , Villalba,
Villarrasa, etcéter a.
El sector próximo al Guadiamar evolucionará vinculándose desde el repartimiento al Concejo de
Sevilla. Así quedará el Campo de Tejada que incluyó, junto a Escacena, P aterna o Chucena, a Huévar
y Castilleja.
A partir del siglo XVI, el impacto del Descubrimiento provocará un acusado descenso poblacional en
beneficio de las ciudades portuarias próximas (Sevilla, Huelva, Sanlúcar de Barrameda o Cádiz). El
condado se centra, en definitiva, en una economía agr aria con bases en el cer eal, el olivar y el viñedo
con vistas a la exportación básicamente a Sevilla o a los demás territorios de la casa ducal.
Durante los siglos XVII y , sobre todo, XVIII, es destacable el afianzamiento del paisaje de olivar en el
sector oriental de la demarcación en el que destacarán las haciendas o las cillas y pósitos tanto del
concejo como del cabildo eclesiástico en las áreas de Manzanilla, Chucena o Huévar . P aralelamente
se está consolidando el paisaje de viñedo en el sector más occidental (Rociana, Bollullos, La P alma)
cimentando la producción y las instalaciones de tipo industrial, enfocadas tanto a vinos como a
destilado de licores y alcohol ya en el siglo XIX, éstas últimas con gr an influencia en el paisaje urbano
de los cascos urbanos del Condado.
7 121 100. Asentamientos .
P oblados . Pueblos
7 1 12620. Fortificaciones . Castillos
7 1 12900. T orres
Identificación
276 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
Descripción Recursos asociados
Actividades socioeconómicas
1264200. Agricultura
1264400. Ganadería
Agricultura de secano de tipo mediterráneo centr ada en la vid, el olivo y los cer eales y , en menor
medida, el algodón, las legumbres y el gir asol. Pr edominio de la pequeña y mediana pr opiedad.
Las parcelaciones rur ales de origen histórico, con un acentuado uso agr ario, se articular on desde época
romana tomando como eje la vía r omana Itálica-Guadiana que cruza el territorio de este a oeste.
Las numerosas villae del entorno de La P alma del Condado, P aterna o Beas son ejemplos indicativos
de la intensa colonización agrícola y tendrán su continuidad durante la Edad Media. Las alquerías
de época musulmana son parte fundamental de las unidades territoriales de la cora andalusí, en
algunos casos supondrán la base de las haciendas actuales o el germen de asentamientos urbanos
posteriores . Desde el siglo XVI se intensifica el viñedo.
La gran pr opiedad cer ealista se localiza, fundamentalmente, en el límite con la pr ovincia de Sevilla.
La ganadería aparece vinculada al sistema de tr acción y abono de la tierr a en una agricultur a
tradicional y poco mecanizada. En la actualidad es una actividad en r egr esión.
1 12 1 00. Edificios agr opecuarios .
Villae. Alquerías.
Haciendas. Cortijos
7 1 12 120. Edificios ganader os
7 122200. Vías pecuarias
1264200. Viticultura
1263000. Actividad de
transformación
Crianza de vinos y elaboración de aceite junto a la agricultur a tr adicional. Básicamente desde la
época bajomedieval cristiana, la explotación agrícola ha conllevado históricamente la edificación de
instalaciones de transformación (molinos , lagar es , bodegas , etcéter a.) y un conjunto de actividades
en torno a ellas. La actividad vitivinícola del Condado se r emonta al siglo XIV. T r as la epidemia de
filoxera de finales del siglo XIX se pr odujo una etapa de crisis del sector que no empezó a r emontar
hasta la segunda mitad del siglo XX. Los vinos del Condado están reconocidos como Denominación
de Origen. El peso de esta actividad ha propiciado el desarr ollo de industrias artesanales r elacionadas
como la tonelería y fabricación de botas en Bollullos y la P alma del Condado.
P or otr a parte, no son menos destacables las actividades históricas , en torno a los molinos
harineros , muy localizados en torno al río Tinto, o a las r elacionadas con el aceite y materializadas
en la profusión de almazar as en la zona del Campo de T ejada.
Actualmente se localizan industrias de transformación de la mader a y fabricación de muebles en
San Juan del Puerto, Bollullos, La P alma, Niebla. Otras actividades artesanales de carácter local son
el bordado en or o en Bollullos del Condado, la alfar ería en Manzanilla y la P alma del Condado y el
trenzado de palma en Bonar es .
7 1 125 1 1. Molinos. Molinos
harineros . Lagar es . Almazar as
7 1 12500. Edificios industriales .
Bodegas. T onelerías
1263000. Vinicultura
El Condado
Identificación
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 277
Descripción Recursos asociados
1262B00. Actividad de servicios.
Tr ansporte
Tr ansporte marítimo ligado al comer cio de vinos desde los puertos de P alos de la Fronter a y
Moguer con destino a Francia, Inglaterr a, P aíses Bajos y , desde el siglo XVI, a América. El comercio
marítimo tuvo su mayor desarrollo dur ante el siglo XVI e inició su declive en el siglo XVIII con el
traslado de la Casa de Contr atación a Cádiz.
A finales del siglo XIX la actividad comercial vuelve a experimentar un nuevo impulso con la
inauguración de la línea de ferr ocarril Sevilla-Huelva.
La comunicación con Sevilla se vio favorecida en los años noventa con la construcción de la
autovía del V Centenario, aunque persiste el fr eno que supone Doñana par a la conexión con Cádiz.
7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte.
Edificios ferroviarios
7 1 1247 1 Edificios del transporte
acuático. Puertos. Embar cader os
7 123120. Redes viarias
1200000. Abastecimiento (de agua)
Las necesidades de la explotación de los recur sos agrícolas , el paso de importantes vías pecuarias y
el abastecimiento histórico de agua a los núcleos urbanos han marcado las actividades r elacionadas
con las técnicas hidráulicas.
P or una lado, es destacable la existencia de dos sistemas r omanos de abastecimiento en Niebla
y en Tejada la Nueva. Igualmente, par a época islámica también hay vestigios de elementos de
infraestructur a del agua.
Las necesidades del movimiento a larga distancia del ganado motivar on dur ante la Edad Media la
construcción de pilares y abr evader os localizados junto a las importantes vías de tr ashumancia.
7 123200. Infraestructur as
hidráulicas. Acequias . Aljibes .
Acueductos
“Rociana parece un pueblo hecho conforme
a un plan formalizado. Las casas se ajustan a
un tipo muy definido, con una parte principal
de tres cuerpos y tr es departamentos en cada
cuerpo y otras agr egadas , en el patio, entr e
las cuales hay que contar la cocina, el horno
de pan, la carbonera y las cuadr as . Atr aviesa el
cuerpo principal un empedrado de parte a parte
que sirve de paso a las caballerías. En el patio se
halla también la pila de lavar y el pozo”
(CARO BAROJA, 1993 -1ª ed. 1958-: 1 1 0).
Identificación
278 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes
4. Recur sos patrimoniales
Ámbito territorial
Asentamientos. Los primer os vestigios de poblamiento
paleolítico se encuentran en las terr azas del río Tinto
consistiendo en localizaciones puntuales de material
lítico. Pueden citarse, entr e otr as , gr aver as de los már-
genes del Tinto próximas a Niebla, y en la zona de Beas,
las del arroyo Candón o las del cortijo de San Benito.
P ertenecientes al Neolítico, principalmente localizados
en el flanco sur de la demarcación que es zona interme-
dia entre los ar enales y la pr opia cuenca del Tinto-Co-
rumbel, pueden citarse La Dehesa (Lucena del Puerto),
Los Pilones (Niebla) o P ago de la Reyerta Vieja (Bollullos
P ar del Condado).
La Edad del Cobre se car acteriza por formalizar un pa-
trón definitivamente enfocado a la campiña y la proxi-
midad a las mejores tierr as agrícolas . Son r epr esentati-
vos, por ejemplo, El Villar (Niebla), El Acebutr e (Sanlúcar
la Mayor) o Cruz del Aguardo (P aterna del Campo). En
esta época también se inicia el poblado de larga conti-
nuidad en la pre y pr otohistoria del cerr o de la Matanza
(Escacena del Campo).
Los asentamientos de la Edad del Bronce mostr arán
una tendencia a la localización sobre las mejor es ru-
tas de aproximación a las minas del Andévalo. Destacan
el citado del cerro de la Matanza dotado con posible
amurallamiento, P eñalosa (Escacena del Campo) o El
P ozancón (T riguer os).
Durante el Br once Final y la Edad del Hierr o, sobr esalen
los grandes asentamientos del ár ea, que inaugur an en
algún caso novedades urbanísticas y defensas, como en
Tejada la Vieja (Escacena del Campo) o Niebla (Huelva).
Otros asentamientos son, por ejemplo, los de Garr amalo
(La P alma del Condado), Mesa del Castillo (Manzanilla) o
Tujena (P aterna del Campo).
Desde la época romana se densificará la ocupación agrí-
cola y la implantación urbana en torno a dos núcleos
principales: Ilipla (Niebla) e Itucci (Tejada la Nueva, P a-
terna del Campo). Puede citarse el asentamiento de la
Mesa del Castillo (Manzanilla) que se ha identificado en
ocasiones con Ostur , citado en el itinerario de la vía r o-
mana Itálica-Guadiana, y que posiblemente fuese asen-
tamiento menor ( ¿mansio ?).
Durante la época islámica es r eseñable la continuidad
de los dos grandes asentamientos r omanos citados con
los nombre de Labla y T alyata. Continúan sus car acte-
rísticas formales de disponer de recintos fortificados .
Asentamientos menores pudier on constituir aquéllos
que originalmente fueron alquerías fortificadas , tales
como Triguer os , La P alma del Condado o Villalba del
Alcor , los cuales tuvieron continuidad tr as la conquista
cristiana.
P anorámica del dolmen del Soto (Triguer os). Foto: José M. ª Rodrigo Cámara
El Condado
P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 285
7. V alor aciones y r ecomendaciones
Negativas P ositivas
El paisaje del Condado se asocia a un pasado histórico relevante y a un pr esente con
productos de calidad muy ligados al terruño, especialmente al viñedo.
La existencia de elementos naturales singular es , como la pr esencia del río Tinto, ofr ecen
una imagen diferenciada y original de esta demar cación.
La ubicación de los pueblos, su r elación con el territorio y su forma de domeñarlo,
ofrecen algunas de las formas más inter esantes del poblamiento campiñés andaluz.
La mejora de las comunicaciones entr e Huelva y Sevilla, a la que habría que añadir la
recontextualización en las r elaciones entr e P ortugal y España, hace mucho más accesible
esta comarca, al tiempo que su paisaje es uno de los más visibles par a los visitantes de
Andalucía.
La implantación de instalaciones industriales sin criterio paisajístico, y muy escaso
desde el punto de vista ambiental, ha alterado algunas de las zonas más notables de la
demarcación (último tr amo del río Tinto o el entorno de Niebla).
La cercanía de núcleos urbanos potentes en los extr emos de la demar cación (ár ea urbana
de Huelva y área metr opolitana de Sevilla) cr ea cierta tensión r esidencial y pr oductiva,
poco patente aún pero que pr evisiblemente se incr ementará en un futur o cer cano.
La arquitectur a vernácula de los pueblos ha sido afectada por un pr oceso de
descaracterización muy potente, incluso en los núcleos con conjuntos y centr os históricos
más notables y muy especialmente significativo en Niebla.
Existencia de urbanizaciones ilegales y escasa voluntad política para atajar el pr oceso.
Ausencia de una concienciación social respecto a los valor es del paisaje.
V alor aciones
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