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Paisaje y Patrimonio Cultural en Andalucía. Tiempo, Usos e Imágenes

Abstract

Andalucía es un territorio fuertemente antropizado y su paisaje se ha ido definiendo a través de siglos de historia. Cientos de generaciones de seres humanos agrupados en bandas, tribus, ciudades o estados, con diferentes niveles tecnológicos y capacidad de transformación del medio y con relaciones culturales de corto y largo alcance con otros grupos humanos, han habitado y/o transitado este territorio y explotado sus recursos dejando fortísimas improntas en el paisaje que percibieron y percibimos. Desde el ámbito de la cultura, en este proyecto se atiende a los valores culturales del paisaje como objetivo prioritario, reivindicado una adecuada atención a la memoria del lugar y del tiempo en los procesos de intervención territorial, su toma en consideración como elemento activo en la política y gestión del patrimonio, como legado histórico e identidad colectiva, y como responsabilidad contemporánea en la configuración de entornos de calidad y de valores sociales para las generaciones futuras.

Full text

Proyecto Caracterización patrimonial del Mapa de Paisajes de Andalucía Dirección Román Fernández-Baca Casares Director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Coordinación general Laboratorio del Paisaje del Centro de Documentación y Estudios Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Dirección técnica Víctor Fernández Salinas Departamento de Geografía Humana Universidad de Sevilla Silvia Fernández Cacho Centro de Documentación y Estudios Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Equipo de investigación Silvia Fernández Cacho (Centro de Documentación y Estudios, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico) Víctor Fernández Salinas (Depar tamento de Geografía Humana, Universidad de Sevilla) Elodia Hernández León (Depar tamento de Ciencias Sociales, Universidad Pablo de Olavide) Esther López Martín (Arquitecta) Victoria Quintero Morón (Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Pablo de Olavide) José María Rodrigo Cámara (Laboratorio del Paisaje del Centro de Documentación y Estudios, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico) Daniel Zarza Balluguera (Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá de Henares) Colaboradores Angélica Cortés Sanguino (Arquitecta) Isabel Barragán Márquez (Licenciada en Humanidades) Miriam Martín Lobo (Antropóloga) © JUNT A DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Edita: JUNT A DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Coordinación de la edición: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Dirección: Román Fernández-Baca Casares, director del IAPH Dirección científica: Laboratorio del Paisaje del IAPH Autores: Silvia Fernández Cacho,Víctor Fernández Salinas, Elodia Hernández León, Esther López Mar tín, Victoria Quintero Morón, José María Rodrigo Cámara, Daniel Zarza Balluguera Apoyo a la documentación gráfica: Isabel Dugo Cobacho, Laboratorio de Cartografía e Imagen Digital Maquetación: Manuel García Jiménez, María Rodríguez Achútegui Equipo editorial: Cinta Delgado Soler , Carmen Guerrero Quintero, María Cuéllar Gordillo, Jaime Moreno T amarán, Jesús Chacón García Cubierta: V ega del Guadalquivir desde el castillo de Almodóvar del Río (Córdoba). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH. T ratamiento: Manuel García Jiménez Año de edición: 2010 Impresión: J. de Haro Artes Gráficas ISBN (O.C.): 978-84-9959-023-3 ISBN (V .I): 978-84-9959-024-0 Depósito Legal: SE-4975-2010 (I) Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 España Creative Commons. Usted es libre de copiar , distribuir y comunicar públicamente la obra bajo las condiciones siguientes: . Reconocimiento. Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador . . No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales. . Sin obras derivadas. No se puede alterar , transformar o generar una obra derivada a par tir de esta obra. Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claros los términos de la licencia de esta obra. Alguna de estas condiciones puede no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor Los derechos derivados de usos legítimos u otras limitaciones reconocidas por ley no se ven afectados por lo anterior . La licencia completa está disponible en: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/legalcode.es Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía : tiempo, usos e imágenes / [coord. de la ed., Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ; dirección, Román Fernández-Baca Casares ; coord. científica, Laboratorio del Paisaje del IAPH ; autores, Silvia Fernández Cacho ... (et al.)]. -- Sevilla : Consejería de Cultura, 2010 2 v . (640 p.) : il. col., gráf., mapas ; 25 x 31 cm. -- (PH Cuadernos ; 27) Bibliografía: p. 632-640 ISBN (O.C.): 978-84-9959-023-3 ISBN (V .I): 978-84-9959-024-0 ISBN (V .II): 978-84-9959-025-7 1. Paisajes culturales-Andalucía 2. Paisaje-Protección-Andalucía 3. Medio ambiente-Protección-Andalucía I. Fernández-Baca Casares, Román II. Fernández Cacho, Silvia III. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico IV . Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Laboratorio del Paisaje V . Andalucía. Consejería de Cultura 911.53(460.35) 719(460.35) 504.04(460.35) http://www .juntadeandalucia.es/cultura/iaph Pr esentación Institucional P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 13 Atlas de Andalucía: punto de partida par a la definición de demar caciones paisajísticas La Consejería de Obras Públicas publicó en 2005 el se- gundo tomo del Atlas de Andalucía , r elativo a la carto- grafía ambiental (A TLAS, 2005). Entre la cartografía pr o- ducida en este tomo, se encuentra un mapa de paisajes que presenta una zonificación de Andalucía en función de sus características paisajísticas . La zonificación pr o- puesta parte de una subdivisión del territorio en 6 ca- tegorías, 2 1 áreas , 85 ámbitos y 422 tipos o unidades de paisaje. Las 6 categorías ofrecen una primer a gr an diferenciación de espacios en la comunidad autónoma, en la que destaca casi un 44% (43,68%) caracterizado por espacios serranos (con pr edominio de masas bosco- sas y arbustivas) y un 4 1% de campiñas con pr esencia de la tríada típica del secano mediterráneo: trigo, olivo y viñedo (3 1,09%) y vegas con pr ofusión de pr oduc- ción de regadío (1 0,36%). El 15% restante se compone de espacios pertenecientes a altiplanos y subdesiertos (7,09%), a ámbitos litorales (5,82%) y zonas urbanas y alteradas (2,59%). De las subdivisiones citadas más arriba (áreas , ámbitos y tipos o unidades de paisaje), las que se han realiza- do teniendo en cuenta criterios culturales (además de geográficos) son los ámbitos, aunque su car acterización desde este punto de vista cultural no r esulta suficiente- mente detallada y mantiene unos rasgos muy basados en aspectos físicos. Se plantea, pues , la necesidad de ca- racterizar desde el punto de vista cultur al y patrimonial, las zonificaciones propuestas comenzando por las ár eas y ámbitos, de maner a que esta nueva lectur a territorial se convierta en una herramienta útil en el mar co de las políticas paisajísticas en general, y de la tutela del patrimonio cultural en particular . Teniendo en cuenta este objetivo, se formula el proyecto Caracterización patrimonial del Mapa de P aisajes de Andalucía , cuya ejecución se encarga a un equipo formado por especia- listas de la Antropología, la Ar queología, la Ar quitectur a y la Geografía, con lo que se asegur a una mir ada inter- disciplinar a los territorios, a sus r asgos cultur ales y a sus imágenes. P ar a car acterizar estos espacios desde un punto de vis- ta cultural y patrimonial, se entendió necesario ajus- tar estas delimitaciones a una agrupación de unidades espaciales que se han denominado demarcaciones pai- sajísticas y que derivan de una agrupación con sesgo patrimonial de los ámbitos paisajísticos propuestos en el citado Atlas de Andalucía. Aunque se han respetado P aisaje del patrimonio industrial de P eñarroya (Sierr a Morena de Cór doba). Foto: Juan Carlos Cazalla, IAPH 14 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes por regla gener al las delimitaciones definidas en dicho mapa, en algunos casos excepcionales, y ante su in- adaptación a la realidad cultur al del territorio, se han alterado los límites de estos ámbitos . En esta labor ha sido de especial interés la mirada de carácter interdisciplinar al territorio andaluz. De ella ha derivado una división nueva del territorio regional que se desglosa en 32 demarcaciones paisajísticas basadas en las actuales divisiones medioambientales que propo- ne el Atlas matizadas a partir de criterios de or denación del territorio y de caracterización cultur al de cada una de ellas. Estas demar caciones paisajísticas se corr espon- den con territorios de marcada per sonalidad comar cal (Andévalo, P edr oches , Axar quía, etcéter a) y con una co- herencia cultur al que se evidencia sin duda en la ima- gen de sus paisajes. De este modo, se da r espuesta al encargo del Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico que tenía como objetivo “ car acterizar desde el punto de vista cultural y patrimonial, las zonificaciones pr opues- tas por Medio Ambiente de manera que se convierta en una herramienta útil en el mar co de la tutela del P atrimonio Histórico, incluyendo su descripción, car ac- terísticas diferenciador as , ajuste de delimitaciones , eva- luación de amenazas de valores cultur ales y pr opuestas de paisajes singulares” . Demarcaciones de paisaje cultur al. Mapa: Laboratorio del P aisaje Cultur al, IAPH P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 15 Aspectos básicos que determinan las demar caciones paisajísticas: las afinidades territoriales La división espacial en razón de criterios de homoge- neidad es una tarea que hunde sus r aíces en alguna de las ramas clásicas de la Geogr afía, especialmente en la escuela francesa de final del siglo XIX, del que su autor más destacado fue Vidal de la Blache, y que tiene una amplia secuencia de trabajos a lo lar go del siglo XX. Esta línea, tras la crisis de su par adigma ya en la segunda mitad del siglo pasado, ha reflotado en no sólo la Geo- grafía, sino en otr os ámbitos científicos que tienen en los rasgos cultur ales del territorio un objeto de estudio destacado para definir categorías territoriales . Como se ha apuntado anteriormente, para que los r e- sultados del estudio puedan ser integrados en el mapa de paisajes ya existente, se ha procur ado r educir al mí- nimo el número de modificaciones en los límites de los ámbitos establecidos en el Atlas de Andalucía . Es decir , las nuevas demarcaciones paisajísticas tienden a con- formarse por la suma de ámbitos que, desde el punto de vista cultural, comparten car acterísticas y r asgos en la escala de trabajo subr egional. En algunos casos , estas modificaciones han tenido que producir se ya que los procesos históricos y las actividades antrópicas de es- tos territorios no eran fácilmente enmar cables en unas delimitaciones realizadas con criterios más ecológicos y de usos del suelo que culturales . Además , la per spectiva cenital de la cartografía r esultante permite distinguir unidades muy distintas que, pie a tierra, forman un todo indisoluble. P or ejemplo, no se entiende la V ega de Granada sin la imagen de Sierr a Nevada, aunque conformen dos unidades territoriales bien diferencia- das. T ambién se ha tenido en cuenta, par a la r ealiza- ción de modificaciones en los límites de los ámbitos, las actividades antrópicas históricas y la percepción de la población local, analizada a través de la imagen que es- tos territorios han proyectado a lo lar go del tiempo. Es , entre otr os , el caso del nor oeste del municipio de An- dújar , asociado al ámbito de Los P edr oches en el Mapa de P aisajes de Andalucía y que, desde el punto de vista histórico, cultural y patrimonial, se ha entendido mu- cho más cercano a la demar cación que conforman otr os municipios de la Sierra Mor ena jiennense. Un territorio como el andaluz, en el que la presencia hu- mana y sus huellas han sido tan intensas, muestr a pues unas características paisajísticas que, si bien derivan de un determinado sustrato físico que en buena medida ha condicionado históricamente el uso y aprovechamiento de los recur sos , también ha sido fuertemente modelada por la acción humana. P or ello, a tr avés de las r efer en- cias culturales , tanto económicas , sociales , simbólicas y político-administrativas (límites , bor des y fr onter as), se han conformado áreas de usos y actividades con una importante proyección paisajística. Se constituyen como claros límites físicos la potente, nítida y r ecta línea física suroeste-nor este de Sierr a Mor ena con la depresión Bética o Guadalquivir , los sistemas béticos y las costas atlántica y mediterránea. Son secundarios, pero también importantes en el ámbito oriental, el valle del Almanzora y el limite interior este de la sierr a de Cazorla. Así, se delimitan áreas con car acterísticas de identidad homogénea en el ámbito de la depresión bé- tica definida como una planicie delimitada por el borde litoral de la marisma: la vega del río y la campiña, y los ámbitos de las hoyas intrabéticas de Antequer a, Gr ana- da, Guadix, Baza y los Vélez. Se consolidan demarcaciones pr oducto de la historia del territorio y de sus actividades que en ocasiones han estado y siguen estando en la base de su identi- dad. En estas circunstancias habría que consider ar a los primeros poblador es cazador es r ecolector es que han dejado su impronta en el territorio a tr avés de mani- festaciones de arte rupestre; a las primer as sociedades sedentarias que construyeron monumentos megalíticos que a menudo adquieren una monumentalidad que los hace singulares en el contexto nacional e inter- nacional; a los míticos reinos tartésicos y tur detanos en comunicación con griegos, fenicios y púnicos; a la impronta tangible de las infr aestructur as territoriales y configuración básica de la actual r ed de asentamientos que puede retr otr aer se a la época r omana y medieval; a la ocupación de al-Ándalus por los reinos cristianos y su integración en la cor ona de Castilla; la incorpo- ración de influencias determinadas por la colonización de América, el renacimiento mudéjar , la conformación del barroco contr ar eformista, la r esistencia al invasor napoleónico, la lucha ilustrada por las libertades en las Cortes de Cádiz, las luchas campesinas, la guerr a civil, la tardía industrialización o la actividad turística. T odo ello se ha materializado en sitios arqueológicos , campos de batalla, fronter as , ejes de comunicación, sistemas de asentamiento, estructuras urbanas , artesanías , folklo- res , fiestas , modos de hacer , identidades territoriales, 16 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes etcétera. Así se mar can todavía en el territorio los r estos del antiguo límite histórico del reino nazarí de Gr ana- da; los vestigios de las actividades relacionadas con la pesca en la bahía de Cádiz y en la de Gibraltar desde la protohistoria; los de la minería en el Andévalo y piede- montes de Jaén; aquellos que evidencian la adaptación con una repr esentativa muestr a de ar quitectur a del agua a un medio con escasez de recur sos hídricos en las demar cacio- nes del sureste; etcéter a. Las concentr aciones de r ecur sos cultur ales como factor de difer enciación entr e demar caciones e N Muchos de los procesos históricos y de las actividades socioeconómicas que han dado lugar a los paisajes cul- turales andaluces se r epiten en cada demar cación. Las actividades agropecuarias , por ejemplo, se han desarr o- llado en mayor o menor medida en todo el territorio. Sin embargo, su intensidad, r elevancia o tr ascendencia, en términos de patrimonio cultural her edado, no es la misma en todas las demarcaciones . P or ello, se ha reali- zado con carácter exploratorio una serie de mapas que muestran la densidad de entidades patrimoniales por ti- pologías funcionales tomando como base la información contenida en el Sistema de Información del P atrimonio Histórico de Andalucía (SIPHA). Distribución regional de las ár eas que presentan una mayor densidad de edificios agr opecuarios históricos -villae y alquerías-, alfar es y factorías dedicadas al procesamiento de los pr oductos del mar , actividades minero-metalúr gicas, ar quitectura defensiva y lugar es con r epresentaciones rupestr es, sobr e todo cuevas y abrigos, y ar quitectur a megalítica. Mapa: Laboratorio del P aisaje Cultur al, IAPH Villae Alfares Minas y metalurgias Alquerías Factorías de salazón T orres y castillos P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 17 En las imágenes superiores se muestr a la distribución r e- gional de las áreas que pr esentan una mayor densidad de edificios agropecuarios históricos , villae y alquerías, de épo- cas romana y medieval. Las mayor es densidades se docu- mentan en el valle del Guadalquivir , concretamente en sus cursos bajo y alto. Falta por determinar si algunos de los vacíos, como el r egistr ado en el cur so medio del valle, r es- ponden a la distribución real de este tipo de edificaciones o si, por el contrario, solo r efleja el estado actual del cono- cimiento sobre su distribución. De hecho, la información georrefer enciada de la que se dispone es difer ente par a el caso de las distintas tipologías y/o disciplinas. Es el caso del patrimonio etnológico, hasta hace pocos años considerado menor , cuando no olvidado. En época medieval, aunque se ha registr ado un númer o menor de sitios ar queológicos clasificados como alquerías, podría decir se que se mantie- nen las principales áreas de fuerte densidad pr esentadas por las villae , ya que muchas de ellas tienen su origen en época romana y perviven en el tiempo, siendo de hecho el origen de muchos edificios agropecuarios (cortijos , hacien- das, etc.) e, incluso, de poblaciones actuales . Hay que tener en cuenta, no obstante, que la tradición académica y su reflejo en el Inventario de Y acimientos Arqueológicos de Andalucía (IY AA), no ha pr estado demasiada atención a las entidades patrimoniales de este periodo histórico. Tanto en época romana como medieval, además de las ár eas citadas , destacan por su mayor densidad de edificios agropecuarios las que se ubican al norte de la campiña de Jerez y Medina, el valle del Guadalhorce y el sur de la campiña de Sevilla. Si se realiza un mapa de densidad par a los edificios indus- triales registr ados como alfar es , la distribución r esultante muestra otr as particularidades . En este caso es el cur so bajo y medio del Guadalquivir y las bahías de Cádiz y Algeciras los que muestran los valor es más altos . En el primer caso, se suele tratar de alfar es de época r omana especializados en la producción de ánfor as par a el tr ansporte de vino y , sobre todo, de aceite. La actividad agrícola r elacionada con el cultivo del olivar tiene sus orígenes en Andalucía ya en época protohistórica. En época r omana, la exportación de estos productos a la capital del Imperio, Roma, y a otr os lu- gares del vasto territorio que contr olaba, está plenamente atestiguada a través de fuentes ar queológicas y liter arias . En Roma, un monte artificial, el monte Testaccio, levanta- do a partir del vertido de miles de ánforas pr ocedente de la Bética, es una clara evidencia de la importancia de este comercio. Además , la pervivencia de la actividad alfar er a se ha mantenido a través de la fabricación de otr os utensilios y materiales de la construcción, pudiéndose registr ar tal evolución en muchos de estos lugares hasta la actualidad. En el segundo y tercer o de los casos , bahías de Cádiz y Al- geciras , la pr oducción de envases par a el tr ansporte tenía otra finalidad: los pr oductos derivados de la pesca. Sala- zón y salsas de pescado ( garum ) elabor ados en las costas andaluzas se exportaban, en igual o mayor medida que el aceite, a puntos muy distantes del imperio. La actividad pesquera con base en estas dos bahías ha sido la actividad económica principal hasta que, a partir de los años setenta, cobró protagonismo el tr ansporte de mer cancías y la in- dustria química. Ello se atestigua, así mismo, en la densidad de factorías dedicadas al procesamiento de los pr oductos del mar (véase p. anterior). El paso de atunes por el estrecho en época de desove hace mucho más fácil y productiva su captura en la zona, por lo que se han desarr ollado artes de pesca que, como la almadraba, sobr eviven en la actualidad. Las actividades minero-metalúr gicas han tenido, por el contrario, una mayor implantación en Sierr a Mor ena y en el Andévalo (imagen superior). Otras ár eas destacadas , aunque sin llegar a tener la relevancia de la primer a, se documentan en las sierras subbéticas , las Alpujarr as o el Campo de T aber- nas. P or su parte, la actividad de seguridad y defensa, aso- ciada a procesos históricos en los que el contr ol territorial era esencial, sobr e todo en las zonas fr onterizas terr estr es y Representaciones rupestres Megalitos 18 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes en la costa, han salpicado el paisaje de torres y fortificacio- nes que, en el último caso, han dado frecuentemente ori- gen a núcleos de población que también han perdur ado en el tiempo. Destacan en el mapa adjunto, la Banda Gallega al norte de la provincia de Huelva, la gr an densidad de estas entidades patrimoniales en las zonas de fronter a con el rei- no nazarí de Granada y toda la fr anja coster a andaluza. La arquitectur a defensiva tiene, además , una r elevancia parti- cular desde el punto de vista de la percepción paisajística. Son construcciones erigidas en enclaves estratégicos , dota- dos en general de una amplia cuenca visual y una inter co- nexión también visual entre ellas . Se configur an, así, como redes de contr ol territorial y como tal se han consider ado en este trabajo. Si la pr eservación de los entornos de los bienes culturales es siempr e una necesidad, en el caso de la arquitectur a defensiva es un factor impr escindible par a preservar los valor es que le son consustanciales y que se di- luyen en muchos lugares por la sobr eexplotación del suelo en su entorno más inmediato y la implantación de grandes obras de urbanización y comunicación, públicas y privadas , que las descontextualizan y desestructuran. Otras entidades patrimoniales significativas desde el punto de vista paisajístico que muestran la intervención directa y consciente del ser humano sobr e elementos na- turales o, incluso, sobr e la topogr afía del territorio, son los lugares con r epr esentaciones rupestr es , sobr e todo cuevas y abrigos, y la ar quitectur a megalítica. Los pri- meros cir cunscriben su localización a ámbitos serr anos y marcan un eje definido en Andalucía a lo lar go de las cor- dilleras Béticas y la Sierr a Mor ena de Jaén. Son lugar es asociados a actividades mágico-religiosas con una fuerte carga simbólica. P or su parte, los megalitos se distribuyen Santa Olalla del Cala (Sierra Mor ena de Huelva y Riveras del Huelva y Cala). Foto: Silvia Fernández Cacho Torr es de Orcer a (Sierras de Segur a, Cazorla y las Villas). Foto: Silvia Fernández Cacho P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 19 prefer entemente en un eje opuesto: desde la serr anía de Ronda hasta la Sierra Mor ena de Huelva. Esta distribución de las concentraciones de entidades pa- trimoniales, clasificadas en r azón de sus tipologías fun- cionales, permite obtener una serie de claves territoriales que han ayudado a establecer un conjunto de caracterís- ticas que, desde el punto de vista patrimonial, distinguen a unas demarcaciones de otr as . Existen, por ejemplo, construcciones megalíticas en las campiñas de Jerez y Medina pero, a escala r egional, no son significativas en número, al contr ario de lo que ocurr e en otr as , como el Andévalo o las hoyas de Guadix, Baza y Los Vélez. La información sobr e cada demar cación paisajística P ar a cada demar cación se ha r ealizado una ficha gráfica y textual con siete apartados comunes que permiten sin- gularizar e identificar de forma homogénea cada ámbito por las características que los difer encian y singularizan (tabla 1). Cada ficha se concibe, no como el fin, sino como el medio para disponer de un mejor conocimiento de los valores cultur ales de los paisajes andaluces . La identificación y localización pretende r efer enciar cada demarcación de acuer do a las r eseñas del Plan de Or- denación del Territorio de Andalucía y de sus propias claves generales , fundamentalmente geográficas , espe- cificándose la correspondencia de la demar cación con los ámbitos paisajísticos del Mapa de P aisajes del Atlas de Andalucía . Se acompaña este apartado de un mapa Información Contenidos 1. Identificación y localización • Caracterización básica • Correspondencias en el Plan de Or denación del T erritorio de Andalucía • Correspondencias con los ámbitos paisajísticos del mapa de paisajes de Andalucía 2. Territorio • Medio físico • Medio socioeconómico • Articulación territorial - Procesos de articulación histórica - Articulación natural, comunicaciones y sistema r egional de ciudades 3. Procesos y actividades • Procesos históricos • Actividades socioeconómicas 4. Recursos patrimoniales • Ámbito territorial • Ámbito edificatorio • Ámbito inmaterial 5. La imagen proyectada • Descripción • Citas relacionadas 6. P aisajes de interés cultur al de Andalucía • Relación de paisajes de interés cultural en la demar cación 7. Valor aciones y r ecomendaciones • Valor aciones - positivas - negativas • Recomendaciones para el planeamiento territorial y urbanístico - Generales - P atrimonio de ámbito territorial - P atrimonio de ámbito edificatorio - P atrimonio de ámbito inmaterial TABLA 1. Estructur a de la ficha corr espondiente a cada demar cación paisajística sintético en el que se reflejan las principales tr azas terri- toriales que ordenan el territorio (r edes , ejes , fr onter as…) y las áreas o lugar es más r elevantes desde el punto de vista cultural. Del mismo modo, se incorpor a un mapa regional en el que se sitúa la demar cación tr atada en cada ficha. Es preciso apuntar que en el mapa de síntesis no se muestran todos los bienes patrimoniales existentes , sino aquellos que, en forma de redes o ár eas , car acterizan en mayor medida, desde el punto de vista cultural, los paisajes analizados. Se tr asciende así al tr adicional tr a- 20 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes tamiento cartográfico para estos bienes (r ep r esentados en su conjunto de forma puntual) en función de la escala subregional de tr abajo. En segundo lugar se describen las demarcaciones por sus características difer enciales desde un punto de vista geográfico atendiendo al análisis de los rasgos básicos del territorio: a) Se realiza una descripción gener al del medio físico (relieve, vegetación, clima…). No siendo este apartado el principal objetivo del trabajo, se ha consider ado necesa- rio incluirlo para contextualizar en una escala básica los aspectos que personalizan cada demar cación incidiendo en la base física sobre las que se desarr ollan las activida- des antrópicas. b) Se exponen las principales características del medio socioeconómico que actualmente presenta la demar- cación en términos de población y sectores pr oductivos principales, destacando si su dinámica tiende a la pr ogr e- sión, a la regr esión y/o a la estabilidad. c) Se introduce también una descripción de la articula- ción territorial, tanto desde la perspectiva histórica como de la actual, haciendo especial mención a los sistemas de asentamiento y a las vías de comunicación. Estos aspectos se acompañan de un esquema grafico es- tructural que tr aza la articulación física (r elieve, hidr o- grafía) de los ejes articulador es jer ar quizados; la distri- bución de asentamientos (núcleos comarcales y rur ales); y los paisajes relevantes . T odo ello ofr ece una imagen sintética de la demarcación. El tercer apartado hace r efer encia a los principales pr oce- sos y actividades históricos de carácter antrópico que han tenido lugar en cada demarcación. Cada uno ellos se asocia de forma genérica a los recur sos patrimoniales que pueden documentarse en la actualidad en su configur ación y for- malización. Se ha utilizado aquí como guía terminológica el Tesaur o del P atrimonio Histórico Andaluz (TPHA) para normalizar la nomenclatura de palabr as clave r eferidas a procesos (colonización, r epoblación, inmigr ación) y activi- dades (agropecuarias , servicios , de tr ansformación, segu- ridad-defensa, mágico-religiosa, etcéter a). Quizá sea en el apartado de procesos históricos en el que se han r egistr ado más dificultades en el uso de este instrumento desarrollado por el Instituto Andaluz del P atrimonio Histórico por la fal- ta de descriptores como r omanización, conquista o r econ- quista, de actividades socioeconómicas como acuicultura, determinadas artes de pesca, construcción naval y algunos otros , todos ellos muy usados tr adicionalmente par a deter- minados procesos históricos y actividades socioeconómi- cas que han tenido lugar en Andalucía. El orden en el que aparecen en la ficha los periodos históricos es cr onológico, mientras que las actividades socioeconómicas se or ganizan comenzando por las primarias, seguidas de las secundarias y las terciarias . En el cuarto apartado se hace mención de forma más con- creta a los r ecur sos patrimoniales documentados en cada demarcación paisajística. Éstos son el r esultado de la di- latada construcción histórica del territorio y forman parte de los paisajes culturales actuales . Estos r ecur sos , tangibles Dehesa de La Jara (P ozoblanco, Cór doba). Foto: Juan Carlos Cazalla, IAPH P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 2 1 e intangibles, han quedado como memoria física de esta evolución y son reconocibles tanto en la estructur a terri- torial y el sistema de asentamientos, como en los estr atos acumulados de vestigios construidos, en las manifesta- ciones rituales, simbólicas y festivas de la población, o en sus modos de hacer y de relacionar se con el medio par a explotar sus recur sos . Así, y siguiendo una vez más el T es- auro del P atrimonio Histórico Andaluz , los recur sos patri- moniales se clasifican en aquellos considerados de ámbito territorial (asentamientos urbanos y rurales , r edes viarias , complejos extractivos , infr aestructur as hidráulicas , etc), de ámbito edificatorio (tumbas, torr es , fortificaciones , aljibes , factorías, ingenios industriales ...) y actividades de interés etnológico (curtiduría, técnicas de pesca, fiestas, etc.) Aunque a la escala en la que se ha realizado el pr esente estudio sea inviable realizar par a toda Andalucía un aná- lisis pormenorizado de la percepción social del paisaje, se ha intentado presentar un conjunto de valor aciones descriptivas de cada demarcación: su imagen pr oyecta- da. Se trata de un espacio par a r ecoger las per cepciones transmitidas a tr avés del discur so escrito principalmente. Los paisajes tal como los percibier on, o per ciben, viaje- ros , técnicos , eruditos , especialistas y que son r eflejados a través de publicaciones , guías , medios de comunica- ción, Internet, etcétera, son imágenes estandarizadas , necesariamente sintéticas, per o las únicas posibles de recoger en un estudio de esta escala. Se incluyen por que se refier en a paisajes per cibidos , aunque con ello no se suple la ausencia de otras tantas mir adas hacia el paisaje ausentes en este trabajo, ya que sólo pueden conocer se y describirse a tr avés de análisis pormenorizados sobr e el terreno. No obstante, su inclusión contribuye a ilustr ar la relación cultur a-natur aleza, objetividad-subjetividad con la que se ha abordado esta investigación. Estas imáge- nes se presentan con un título y una descripción muy sintéticos que condensan diversos materiales r ecogidos y que se ilustran con una cita liter al. Se describen estas imágenes a través de apr eciaciones sintéticas sobr e los materiales analizados ejemplificándose con algunas de las citas textuales recogidas . En algunos casos se com- plementan con repr esentaciones artísticas , fundamen- talmente pinturas y gr abados . Se incluye para cada demar cación una serie pr ovisional de P aisajes de Interés Cultur al de Andalucía (PICA) que, a escala más detallada, se presentan como lugar es en los que la conjunción de valores natur ales y cultur ales hace recomendable implementar instrumentos de fomento y/o protección. Finalmente se hacen unas valoraciones positivas y ne- gativas de todos los aspectos tratados en la ficha y las tendencias de los cambios y transformaciones futur as , aportando una serie de recomendaciones básicas a tener presentes en los documentos de planeamiento territo- rial y urbanístico. Estas recomendaciones se agrupan en torno a aspectos generales y a aquellos que afectan al patrimonio de ámbito territorial, edificatorio e intangi- ble de cada demarcación. En este punto hay que hacer una aclaración: por norma se han asociado a los pr o- cesos históricos aquellos bienes patrimoniales que han sido considerados en el T esaur o del P atrimonio Histórico Andaluz como inmuebles de ámbito territorial. P or su parte, las actividades de interés etnológico y los inmue- bles de ámbito edificatorio se han relacionado con las actividades socioeconómicas. Sólo en casos puntuales se ha modificado este criterio. De manera inevitable, el pr oyecto se ha dilatado de for- ma significativa en el tiempo: treinta y dos demar caciones , multiplicadas por siete categorías de caracterización, r e- quieren la elabor ación de doscientas veinticuatr o descrip- ciones diferenciadas y singular es del P atrimonio Cultural de cada demarcación paisajística que deben apr oximar se a cada paisaje destacando lo mejor de él desde este pun- to de vista. El resultado en su afán holístico, extensivo y equilibrado par a el conjunto del territorio andaluz, puede parecer contr adictorio par a una disciplina, la paisajística y cultural, que es necesariamente cualitativa, puntual y se- lectiva en su concepción y resultados . Sin embar go esta metodología permite evaluar desde una cuantificación equitativa y homogénea, la cualidad precisa y la dimensión política y territorial de la integración del patrimonio cultu- ral en su contexto paisajístico en la Andalucía de hoy y de un próximo futuro. Sólo así se podrán establecer posterior- mente prioridades de todo tipo (protección legal, acciones proactivas , etcéter a) en determinados ámbitos a tr avés de la implementación de políticas coordinadas , diver sas e in- tegradas . Ciertamente una tar ea difícil a la que este tr abajo ha empezado a enfrentar se fr ontalmente y sin atajos . NOTA S 1 Este capítulo introductorio se publicó originalmente en el nº 66 (mayo, 2008) de la revista PH Boletín del IAPH. 2 Esta Recomendación define el paisaje como “…la manifestación for- mal de las múltiples relaciones que existen entr e el individuo o una sociedad y un espacio topográficamente definido en un período deter- minado, y cuyo aspecto resulta de la acción en el tiempo, de factor es naturales y humanos y de su combinación” (Art. 1). 01 Alpujarr as y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 29 Descripción Recursos asociados La conformación de las taifas a partir del siglo XI reflejará en la zona la rivalidad entr e Gr anada y Almería. Sobre las Alpujarr as se establecerán pr ogr amas defensivos a uno y otr o lado basados en la construcción de torres y fortalezas . A partir del siglo XIII la hegemonía gr anadina hace que en el marco de una estructur a de estado, el territorio quede dividido en tahas que funcionan a modo de cabeceras municipales junto con su tierr a (campos y alquerías). Es en estos momentos cuando se produce el definitivo afianzamiento de un sistema de actividades basadas en la agricultur a y la ganadería que modeló el paisaje hasta la actualidad. 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Acequias . Acueductos . Aceñas. Alber cas . Aljibes . Azudes . Norias. Obr as de dr enaje 7 120000. Complejos extractivos . Minas “P asando el Último Suspir o bajo de una cr esta estéril a una cuenca entre las sierr as de Gr anada y Alhama: es un jar dín regado de aceitunas, palmer as y nar anjos . (...) Las vistas alpinas de la Sierra Nevada desde Dúrcal son soberbias; aquí cr ecen gr andes cantidades de esparto y lino. (...) Esta es una garganta [la del río P oqueira] digna de Salvador Rosa, que las aguas han practicado en la montaña (compárese con Chililla). Las r ocas se levantan a ambos lados formando tremendas par edes perpendicular es , y la apertura es apenas suficiente para el río. El viajer o pasa, como los isr aelitas , por estas solitarias honduras en las que el sol nunca penetr a: cuando las nieves se están fundiendo, o cuando llega la estación de las lluvias, el diluvio se precipita por este embudo de piedr a llevándose todo por delante” (Richard FORD, Manual par a viajer os por Andalucía y lectores en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). Mantenimiento y crisis del modelo. Estrategia miner a y despoblación 8200000. Edad Moderna 8200000. Edad Contemporánea El paso del territorio a manos cristianas trajo consigo, en primer lugar , un efecto de continuidad en los sistemas de asentamiento y de explotación de la tierra por que se había mantenido la población morisca y los repoblador es cristianos , escasos en númer o, no suponían en sí un factor de presión o crisis . La posterior r evuelta morisca, la guerr a y la expulsión, sí pr ovocar on a partir de 157 0 un definitivo hundimiento de las estructur as anterior es que se car acterizó por el abandono de numerosos lugar es de asentamiento y , por tanto, de los niveles de explotación agraria y del sistema de propiedad. Se configur aba así un territorio básicamente despoblado hasta el siglo XVIII cuando una recuper ación demográfica y un interés de la Cor ona por los importantes r ecur sos del plomo del alto Andarax y de zonas próximas a la Contr aviesa r evitalizan el ár ea abriendo una nueva etapa que continuará durante el siglo XIX y primer os decenios del XX. 7 121 100. Asentamientos . P oblados. Pueblos 7 1231 10. Infr aestructur as del transporte. Puentes 7 120000. Complejos extractivos . Minas Identificación 30 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recur sos asociados Identificación Actividades socioeconómicas 1264500. Actividad primaria. Minería Uno de los recur sos cuyo apr ovechamiento está documentado desde al menos la época r omana es la minería del plomo, cuyas afloraciones se localizan principalmente en el alto Andar ax y en la vertiente norte de La Contraviesa como extensión natur al de la minería documentada en la vecina sierra de Gádor . A partir del siglo XVIII se introducen en el Andar ax una serie de infraestructur as , tales como el Camino Real de las Fundiciones o instalaciones fabriles en Alcora (Láujar de Andarax) basada en la obtención de plomo y su pr ocesado en lingotes y pr oyectiles par a armas de fuego que suponen una activación minera que seguirá en el siglo XIX y principios del XX. Sobre la explotación de hierr o se puede destacar su flor ecimiento a principios del siglo XX sobre cotos miner os conocidos y explotados desde antiguo. El apr ovechamiento de hierr o está documentado en la zona de Lanjarón, Carataunas o Almegíjar . Otros apr ovechamientos , básicamente pertenecientes al siglo XIX y XX, son, en primer lugar , los de mercurio en Cástar as y Juviles , materia útil par a el pr oceso de amalgama sobr e el plomo argentífer o; y , por último, los de oligisto micáceo en Bérchules o Beires . En la actualidad, sólo existen pequeñas extracciones destinadas a áridos , siendo la incidencia socioeconómica de este sector poco significativa en la economía local. 1264500. Minería 7 120000. Minas (inmuebles) 7 120000. Complejos extractivos 7 1 12500. Edificios industriales . Hornos. Fundiciones . Herr erías 1264200. Agricultura 1264400. Ganadería La apropiación definitiva del territorio alpujarr eño se culmina con la intr oducción del conjunto, diverso e intensivo, de los métodos y técnicas de la agricultur a de al-Andalus . En este contexto, el manejo de las laderas de los barr ancos mediante aterr azados o la compartimentación de los espacios irrigados de las vegas de montaña marcan definitivamente el paisaje agr ario hasta la actualidad. Es destacable que incluso en la evolución del patrón de los asentamientos está presente la pequeña explotación agrícola tipo alquería, fortificada o no, que tr as los repartimientos cristianos constituyen el germen de la distribución de poblaciones actuales . Las actividades agrícolas desarrolladas ocupan desde los espacios de cer eal y olivar de secano de los bordes de la demar cación, básicamente el valle de Lecrín, hasta los multiaprovechamientos serr anos de huerta y frutal en estr echas vegas , ruedos urbanos y laderas adaptadas en bancales . El matorr al y el pastizal es el uso del suelo mayoritario en la Alpujarra, extendiéndose sobr e las zonas más elevadas y degr adadas , ár eas sobr e las que se asientan aprovechamientos extensivos de tipo ganader o. 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Villae. Alquerías 7 122200. Espacios rurales . P ar atas . Bancales 7 1 133 1 0. P ar edes hormas . Balates 7 121 100. Cortijadas 7 122200. Cañadas 7 1 12 120. Edificios ganader os Alpujarras y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 3 1 Descripción Recursos asociados La ganadería extensiva ha estado centrada en el ovino y el caprino, aunque también tenía cierta presencia el bovino, que se encuentr a r educido en la actualidad a los términos municipales de Tr evélez y Bér chules . Actualmente, la incidencia de la actividad ganadera en los municipios alpujarr eños es muy reducida, debido a que estas actividades asisten a una pr ofunda r egr esión desde la década de los 7 0. No obstante, destaca la ganadería por cina en T r evélez La creación de un paisaje agr ario como el de la Alpujarr a conllevó un dominio de las técnicas del agua. A lo largo de las vegas pueden ver se numer osas construcciones r elacionadas con la captación, distribución y almacenamiento de agua: pozos, acueductos , acequias , aljibes , fuentes , etcétera. En muchos casos infr aestructur as de origen andalusí permancen dando servicio hasta la actualidad, perpetuando rituales, usos y agentes , en otr os casos solo nos quedan los vestigios que marcan lindes , caminos , entornos de pueblos , etcéter a. Un caso específico del uso del agua en el área ha sido el desarr ollo de su vertiente sanitaria- medicinal o de su uso en balnearios. 1200000. Abastecimiento (de agua) 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Aceñas . Alber cas . Aljibes. Acequias . Azudes . Norias . Obras de dr enaje Muy relacionadas con las técnicas del agua, en la demar cación se localizan ver dader as r edes de actividad molinera al hilo las líneas de acequia históricas . Entr e los de harina, pr edomina la tipología que aprovecha desniveles cr eados mediante r epr esas y azudes que conforma el paisaje de numerosos barr ancos . Los molinos de pr ensa de aceite cuentan con ejemplos en los pr opios cascos urbanos actuales y también llegan en algún caso a utilizar el agua como fuerza motriz. 7 1 125 1 1. Molinos hidráulicos. Molinos harineros . Almazar as 1240000. Turismo Las actividades turístico-recr eativas manifiestan un importante desarr ollo en los últimos años . Tr adicionalmente el macizo de Sierr a Nevada atr aía a un turismo deportivo y a ello se unió el tradicional uso sanitario-medicinal del agua. Sin embar go, más r ecientemente se ha dado una creciente afluencia de un turismo rur al de interior que si ha hecho uso de r ecur sos patrimoniales . 7 1 124A0. Balnearios 7 1 1232 1. Edificios de hospedaje 7 1 128 1 0. Casas 7 1 12 1 00. Cortijos 1263000. Producción de alimentos . Molinería Identificación 32 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 4. Recur sos patrimoniales Ámbito territorial Lugares con r epr esentaciones de arte rupestr e. Al borde de la ruta histórica principal de acceso norte de la demarcación, actual puerto de la Ragua, se encuentr an en el término de Bayárcal dos localizaciones con arte ru- pestre: la Piedr a del T ajo Matías y la Piedr a del T ajo de las Cruces. Asentamientos. Desde el paleolítico medio es posi- ble rastr ear evidencias de ocupación en una zona tan emblemática para el contexto geográfico del valle de Lecrín como es la laguna-turbera de P adul, en cuya área de influencia se localiza la cueva de los Ojos en Cozvíjar (Villamena). Durante el neolítico se constata la ocupación de cuevas como la Cueva del Tajo de Nieles (Canjáyar). Bubión (Granada). Foto: Isabel Dugo Cobacho Los asentamientos pertenecientes a la Edad del Cobre se articulan sobre todo en el alto Andar ax como periferia del área nuclear de Los Millar es . Destacan los de barr anco de las Losas (Rágol) o Tajo de Nieles (Canjáyar), y , en el interior alpujarreño, los de cerrillo de las Hoyas (Cástar as) o cerrillo de la V ega (Juviles). Dur ante la Edad del Br once argárico se detectan en el extr emo oriental poblados for- tificados como los de Tajo de la Alber ca (Canjáyar), cerr o Castillejo (Instinción) o El Castilllico (Rágol). La zona del valle de Lecrín aporta, por sus cualidades de aprovechamiento agrícola y de comunicaciones , la mejor repr esentación de asentamientos dur ante época romana, tales como el yacimiento de Mondújar (Lecrín) o en los alrededor es de Cónchar (Villamena). En el bor- de oriental los asentamientos romanos utilizan la vega del Andarax como es el caso de Tices (Ohanes) o P ago del Río (Rágol). El largo periodo islámico configur a la r ed básica de asen- tamientos hasta la actualidad. El valle de Lecrín con- formaría un iqlim o distrito perteneciente a la cora de Ilvira que contaría con asentamientos en Dúr cal, T alará, Nigüelas o Mondújar (Lecrín). La zona alpujarreña estaría dividida en tahas, tales como Ór giva, Ferr eir a, P oqueira, Cubiles, Ujíjar o Andar ax (Láujar), cuyos asentamientos pueden corresponder se con las localidades actuales al menos para época nazarí. Infraestructur as de tr ansporte. La importancia de la demarcación par a las comunicaciones entr e la costa me- diterránea y áreas de interior , como la vega de Granada o las altiplanicies granadinas , conllevó un importante Alpujarras y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 33 esfuerzo en la realización de infr aestructur as viarias . La complicada topografía del ár ea conllevó que las alter- nativas de paso consolidadas desde antiguo fueran las que actualmente se están utilizando. Este es el caso, por ejemplo, de los puentes, entr e los que pueden citar se el caso emblemático de los puentes de Tablate (Lecrín) en el estratégico y obligado paso hacia Lanjarón y el interior de la Alpujarra. Otr os puentes de factur a antigua son los del barranco de las Alber quillas (Cástar as) de ascendencia romana, o los de origen islámico de La T ableta (Válor), o Fondales (La Tahá) sobr e el río T r evélez. Otros elementos posterior es vinculados a caminos histó- ricos son, por ejemplo, el Camino Real de las Fundicio- nes paralelo al río Andar ax en los términos de Canjáyar y P adules . Es una obr a del siglo XVIII par a facilitar la co- nexión con el alto Andarax y las instalaciones miner as allí existentes. En esta ruta puede citar se el puente de las P edr ejas (P aterna del Río). En el borde occidental, cruzando de norte a sur el va- lle de Lecrín, se situó el Camino Real de Granada que comunicaba costa e interior . Su formalización más do- cumentada se produce a partir del siglo XVII aunque es un ruta tradicional desde tiempos anterior es . Destacan el puente antiguo de Dúrcal o el puente del barr anco de Canales (Béznar). Una evolución posterior de esta ruta, aparte de soporte de las carreter as actuales , fue la construcción del cable-ferrocarril Dúr cal-Motril, gr an obra de ingeniería de principios del siglo XX, utilizada para evacuación de miner al de las minas del Conjur o (Almegíjar) gracias a un r amal del cable que seguía la cuenca alta del río Guadalfeo. ”El terreno se angostó al poco r ato, formando una pr ofunda garganta, y minutos después pasamos el imponente y sombrío Puente de Tablate, cuyo único, br evísimo ojo, tiene nada menos que ciento cincuenta pies de profundidad. El T ablate, más que río, es un impetuoso torrente que se pr ecipita de la Sierr a en el Río Gr ande, abriendo un hondísimo tajo vertical, tan pintoresco como horrible. Aquella cortadura del único camino medio tr ansitable que conduce a la Alpujarra es una de las principales defensas de este país , su llave estratégica, el toso de aquel ingente castillo de montañas” (P edr o Antonio de ALARCÓN, La Alpujarr a. Sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia –1874-). Otra línea de tr ansporte r elacionada con la minería fue el cable construido desde la mina de Beires hasta su em- palme con el ferrocarril Linar es-Almería en la estación de Ocaña-Doña María junto al Andarax. Infraestructur as hidráulicas . Los ejemplos son in- numerables en toda la demar cación. Pueden citar se el acueducto de Cónchar-Mulchas (Lecrín), el acueducto de Yátor (Cádiar), el acueducto de los Arcos (Cástar as) o el acueducto Viejo (Láujar de Andarax). Acequias como las de Ahite (Mondújar), la acequia Alta de Mul- chas (Lecrín), o la acequia del Lugar (Capileira). Entr e las estructuras de almacenamiento se encuentr an, el aljibe de Nieles (Canjáyar), el aljibe Campillo (P adules) o el aljibe del Llano (Rágol). En relación con la tecnología del agua pueden citar se edificios de baños, tales como las termas r omanas de Feche, descubiertas bajo el casco urbano de Mondújar (Lecrín), el hamman denominado baños de P anjuila en Ferreir ola (La T ahá), o el pr opio complejo del Balneario de Lanjarón. Par celación rur al. Es significativo el manejo de las lader as de fuerte pendiente de los barrancos alpujarr eños . En este sentido merecen destacar se ejemplos de par celación con fuerte influencia en el paisaje, tales como los bancales del barranco de T r evélez en el término de La T ahá, o el conjunto de balates (muros de piedr a de los bancales) de Ohanes . Minas. Explotaciones miner as o edificaciones r elacio- nadas con la metalurgia de época r omana se documen- tan en el yacimiento de sepultura del Gigante (Láujar de Andarax) así como en la Cañada de los Guijarr ales (Fondón). P ar a épocas más r ecientes a partir del siglo XVIII, pueden destacarse entr e las de hierr o las minas del Conjuro (Almegíjar), minas de la Vir gen de Fátima (Carataunas), minas de Lanjarón; entr e las de plomo ar- gentífero, la mina San José (Ór giva); entr e las de oligis- to micáceo, la mina de Beires y las minillas del Guar da (Bérchules), y entr e las de mer curio, las minas de Man- cilla y de Los Prados (Cástar as), las minas de Juviles o la mina de los Casarones (Lobr as). Valle de Lecrín (Dúr cal). Foto: Víctor Fernández Salinas 34 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Ámbito edificatorio Fortificaciones. Castillos . El territorio se fortifica bási- camente durante época islámica ya que, posteriormente, los progr amas defensivos desde el siglo XVI no suponen sino refuerzos de las ar quitectur as nazaríes . Como pun- to de partida, las revueltas muladíes de los siglos IX-X se relacionan con la instalación de rábitas a lo lar go de la demarcación. Estas ermitas-fortaleza se localizan en la zona de Lecrín, como la de Abrahor a (barrio bajo de Mon- dújar), y también en el interior alpujarreño, como la rábita de Purchena (Bér chules), la rábita del cerr o del castillo de Benecid (Fondón) o la rábita del Castillejo (Fondón). Entre los castillos pueden citar se, en el valle de Lecrín, el de Nigüelas en el P ago del Castillejo mencionado ya en el siglo IX, el de Lojuela (Murchas) quizás del siglo XI, o el de Chite (Lecrín) junto al pantano de Béznar . Pueden citarse otros posterior es ligados al pr ogr ama de r eforzamiento defensivo de época nazarí a partir del siglo XIII, tales como los de Lanjarón, Restábal, Mondújar o el del peñón de los Moros (Dúr cal). En el interior alpujarreño, pueden destacar se entr e los más antiguos el castillo de los Escariantes (Ugíjar) desde el siglo VIII, el castillo de Mecina Bombarón (Alpujarra de la Sierr a) de factura ber eber , el castillo de Iniza (Bayárcal) del siglo X, el del cerro de los Castillejos (Ór giva) desde el siglo VIII con estratégico contr ol sobr e el río Guadalfeo y el paso a la costa, o el castillo de Juliana (Murtas), de época califal. P osteriormente destacan algunos pertenecientes al siglo XI y que constitutían la fronter a entr e las taifas rivales de Granada y Almería, por ejemplo el castillo de Beir es , el Castillejo de Canjáyar , el castillo de Láujar de Andarax, el Castillejo de Picena (Nevada), el castillo de P oqueir a (P am- paneira) o el Castillejo de Ohanes . Torr es . Vinculadas a los progr amas defensivos islámicos tienen gran tr ascendencia las torr es vigía de época na- zarí, si bien numerosas torr es son también anterior es y vinculadas a la tipología de alquerías fortificadas, mu- chas de las cuales, han quedado incluidas en los cascos urbanos actuales. Respecto a las torres vigía o atalayas nazaríes mar can su ubicación en torno al camino de la costa y , por tan- to, principalmente en los dominios del valle de Lecrín. Pueden citarse, la torr e de Cónchar (Villamena), la torr e de Márgena (Dúr cal), la torr e de Nigüelas o la torr e del Marchal (Saler es). Edificios agropecuarios . La explotación agrícola es uno de los pilares fundamentales en la conformación paisajística de la demarcación. Desde época r omana, la zona del valle de Lecrín es soporte de la mayor densi- dad de pequeños asentamientos rurales y villae . Des- tacan Los Lavaderos (Dúr cal), T alará (El V alle) o la villa de Mondújar (Lecrín). Durante la época islámica esta dinámica se generaliza y el cómputo de alquerías r efe- renciadas en los libr os de apeo del siglo XVI pr esentan un paisaje salpicado de este tipo de instalaciones a lo largo de todo el ár ea. Pueden citar se núcleos urbanos actuales de los que quedan vestigios de la alquería-to- rre, tales como Albuñuelas que conserva la denominada Torr e del Tío V ayo, o la torr e de alquería en el barrio de la Cruz de Nigüelas. En la Alpujarra centr al se conoce el caso de Ugíjar , en el que uno de sus barrios (el del Herrer o o Har atalhadid) er a una antigua alquería. Este ejemplo es indicativo de cómo la agrupación de alquerías cercanas constituyen “barrios” y luego las villas cristianas posteriores . Molinos. Las edificaciones de molienda constituyen otra característica del paisaje alpujarr eño. P ese al abandono al que se ven sometidas estas instalaciones en la actualidad, existen innumerables ejemplos de los que pueden desta- carse, entr e los de cer eal, el molino Alto de la cár cava del río Torr ente (Nigüelas), el molino de los Úbedas (Albuñue- las), el molino de los Zazas (El Pinar), el molino de Alguas- tar (Bubión), el molino del Tajo del Agua (Lobr as) o la serie de molinos de Canjáyar . Entre las almazar as destacamos el muy antiguo de Las Laerillas (Nigüelas), la almazara de Acequias, la almazar a de sangr e de Las Cuartillas (Murtas) o la almazara de Narila (Cádiar). Infraestructur as de abastecimiento de agua . Destaca el conjunto de las siguientes acequias, pr otegidas como “Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La T aha”: Acequia, Alta de Pitres , Acequia Baja de Pitr es , Acequia de Almegíjar , Acequia Real o Gorda de Busquistar , Acequia de Cástaras , Acequia Nueva de Bérchules , Acequia de Timar y Lobr as . Arquitectur a tr adicional: La tipología de vivienda al- pujarreña, con sus ar quetípicas chimeneas y azoteas de launas, pr esente en sus conjuntos históricos , constituye un emblema del patrimonio cultural andaluz. Edificios industriales. Vinculados a la actividad miner a debe destacarse un buen conjunto de instalaciones dedica- Alpujarras y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 35 das a lavaderos , fundiciones , car gader os , etcéter a, como las de La Fabriquilla de Ferrón y el Horno de san Aquilino, am- bos en Fondón y vinculados al beneficio del plomo desde el siglo XVIII. Con igual relación con el plomo se encuentr an los vestigios de la Fundición Real de Alcora (Láujar de Andar ax) datada en 1756, o la fundición de Buenavista (Canjáyar). Algo más recientes son los edificios de la fundición de mer- curio de Los Prados y los de las minas de Mancilla (Cástar as). Ámbito inmaterial Actividad agrícola. Cultura del tr abajo y saber es liga- dos a las actividades agrícolas. Este territorio, fr ecuen- temente modelado en terrazas , denota un conocimiento detallado del medio y del control del agua, así como el manejo de un conjunto de técnicas de diseño y cons- trucción muy elaboradas y tr ansmitidas de gener ación en generación. El cultivo en el bancal va necesariamente asociado a saberes específicos sobr e las plantas que me- jor se adaptan al terreno y el modo de distribuirlas en terrenos a menudo pequeños y estr echos . Actividad hidráulica . El r egadío de montaña, las cana- lizaciones y sistemas de reparto del agua han dado lugar a una “ cultur a del agua” que incluye saber es , técnicas , normas consuetudinarias, toponimias y un fuerte simbo- lismo desarrollado en torno a este elemento. Una de es- tas manifestaciones simbólicas es la fiesta del agua que se desarrolla en San Juan de Lanjarón. Actividad de transformación y artesanías . Este ár ea es conocida por su manufactura de pr oductos del cerdo y , en especial, por los jamones de Tr evélez, un pr oduc- to adaptado a las condiciones locales, y desarr ollado con unas técnicas y sabores específicos . Más allá de la pr oduc- ción de alimentos, una de las actividades artesanas con mayor reconocimiento son los telar es y la fabricación de mantas. Otr as artesanías que caracterizan a la comarca son las relacionadas con la cerámica y la mader a. Actividad festivo-ceremonial. La pr ofusión de fiestas de moros y cristianos nos r eiter a el pasado morisco de la zona. En la Alpujarra se celebr an en la actualidad cator ce funciones de moros y cristianos , todas dentr o de las fiestas patr onales en los municipios de Albondón, Bayarcal, Murtas , Ugíjar , Ju- biles, Nevada, T r evélez, T urón y Válor . En este área, y especial- mente en la Alpujarra almeriese, se celebr a anualmente San Marcos , por ejemplo, en Car ataunas , T ablones , Lar oles , Che- rín, Cadiar , Mairena, Bér chules . Otr a manifestación festiva característica de este ár ea es el Entierr o de la Zorr a. Muchas de las fiestas de la zona concluyen con un castillo de fuegos artificiales denominado la quema de la zorra. Bailes, cantes y músicas tr adicionales . Una de las manifestaciones que marca la identidad de la zona es el trovo, o impr ovisación en forma de poesía dialogada con acompañamiento musical. También se conservan villanci- cos mozárabes , r omances , bailes de candil, bailes y canta- res de ánimas , temporeras y cantes muler os. Capileira (Gr anada). Foto: Isabel Dugo Cobacho 36 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción La Alpujarra: pai s aje de pueblos pintor escos La naturaleza, los bellos y abruptos paisajes serr anos , son aclamados , una y otr a vez, en las descripciones de este ámbito. P er o en estas descripciones apar ecen los pueblos “primitivos” y “ auténticos” en estr echa simbiosis con la natur aleza. Este primitivismo, tipismo en las imágenes más comerciales , apar ece r ecurr entemente asociado a lo ber eber , al gusto de las imágenes construidas por los viajeros r ománticos . Entr e los aspectos más destacados la arquitectur a y el tr azado urbano. “Y como las casas están encajadas unas en otras y , además, construidas sobr e una vertiente, el efecto a distancia es el de una confusa aglomeración de cajas en ascensión hacia la cumbr e. Este estilo de arquitectur a únicamente se encuentr a en La Alpujarr a, en Ar gelia y en el Atlas marroquí, si bien la casa con azotea, en la r egión seca sudoriental española, se r etr otr ae hasta la Edad del Bronce. Puesto que la Alpujarr a fue colonizada dur ante la Edad Media por los montañeses bereber es , es de suponer que fuer on ellos los que intr odujer on este tipo de construcción. En cualquier caso, muchas de las casas de Y egen son pr obamente de edificación mora, aunque r econstruidas” (Ger ald BRENAN, Al sur de Gr anada -1957-). “El pueblo alpujarrano par ece aún la consecuencia dir ecta de una or ganización tribal y de linaje de un medio montañoso. Las casas cúbicas se aprietan unas con otras , formando grupos aislados entre sí por cultivos o r ellanos . (...) Colgadas en las lader as de Sierr a Nevada o de la Controver sia, poco visitadas (aún por los mismos gr anadinos ciudadanos) las aldeas alpujarreñas constituyen uno de los enigmas más atr activos de la historia andaluza” (CARO BAROJA, 1990 -1ª ed. 1957-: 203-204). El valle de Lecrín: entre Gr anada y la Alpujarr a la tierr a fértil y alegr e En el caso del valle de Lecrín también se exaltan sus cualidades paisajísticas aunque se la trata como una tierr a más abierta, menos aislada. Del mismo modo, la descripción de las cualidades naturales se acompaña de la descripción de lo hecho por el ser humano: los cultivos de esta fértil y húmeda tierra. “El valle de Lecrín» lo llamó el moro,/por que allí alegr emente se r espir a/ aun conserva este nombre, /y un tesor o de fértil hermosur a allí se admir a. Allí crecen la vid y el limoner o,/en la enr amada cantan Filomena/y la tórtola fiel, y lisonjero/ murmur a el río entr e dor ada ar ena. Allí las dulces limas, las nar anjas/y el cristalino aceite se pr oducen, y , formando en el monte verdes fr anjas , /los azofaifos y castañas lucen. (…)/Y brinca el agua y la lader a cruza,/y con grato rumor mueve el molino,/y en diamantes la rueda desmenuza/y difunde el tesoro cristalino” (Juan VALERA, El V alle de Lecrín –1846-). “Incluso en los municipios más turísticos como son los del barranco de P oqueira Bubión, Capileira y P ampaneira- y T r evélez, la imagen que se ofr ece es la de poblaciones envejecidas, con apenas población infantil, y en gr an medida incluso deshabitados . Una vez que acaban los fines de semana, en los que se llenan de habitantes, suelen quedarse vacíos . (...) La mayoría de estos pequeños asentamientos permanecen vacíos durante gr an parte del año, con sus edificaciones cerr adas , r ecobr ando la actividad en época estival cuando regr esan los emigr antes , y en cierta medida los fines de semana” (INFORMACIÓN, 1997: 4 1-43). Tierra rica habitada por humildes campes inos La exhuberancia del paisaje, la fertilidad de las huertas , se contr apone a la pobr eza de sus gentes. Situación socioeconómica que se r elaciona con la crisis de los sistemas agrarios . La humildad de sus gentes se describe, muy acor de con las visiones idílicas de comunidades primitivas, con una fotogr afía de un pueblo campesino homogéneo. Alpujarras y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 37 Cita relacionada Descripción “Del centenar , aproximadamente, de caseríos y pueblos que tachonan la fértil Alpujarr a contando desde P adul y Motril, en el oeste, hasta Ohanes y Dalías , en el este-, Y egen era, empleando la expresiva fr ase española, uno de los más abandonados . Esto no se debía a su tamaño pues su población oscilaba alrededor del millar-ni a su pobr eza puesto que casi todos tenían algo de tierra-, sino al hecho de que contaba con poca gente de medios” (Gerald BRENAN, Al sur de Gr anada -1957-). La Alpujarra como exponente de comar ca en Andalucía La Alpujarra es una de las comar cas más incuestionables par a quienes abor dan la cuestión de la comarcalización en Andalucía. Se la consider a como un territorio homogéneo y consolidado históricamente dado el asilamiento que han sufrido sus poblaciones. De hecho la búsqueda de diferencias que coincidan con el límite pr ovincial es cuestionada. “Aislada por sus montañas ha sido r efugio natur al de la historia agitada de Andalucía oriental. Sus difíciles contactos con el exterior , imposibles gran parte del año por encima del Mulhacén, difíciles siempre desde el Mediterráneo, le dan un carácter de constante histórica. (...) Su historia agitada y su aislamiento geográfico han hecho de la Alpujarra una región cuyos habitantes tiene una específica idiosincr asia que los sitúa al mar gen de los demás españoles...” (PINO ART ACHO , 1996: 24). “Uno de los territorios con mayor impronta histórica de Andalucía… un sorpr endente espacio serrano continuo y unitario que hoy , por los avatares de la demar cación provincial de 1833, se encuentra r epartido casi a la mitad entr e las pr ovincias de Almería y Gr anada, pero que sin embar go, conserva una indiscutible unidad geográfica, histórica y cultur al” (GARCÍA GÓMEZ, 200 1: 448). “Es por su altura difícil,/fr agosa por su asper eza,/por su sitio inexpugnable,/e invencible por sus fuerzas./Cator ce leguas de entorno/ tiene, y en catorce leguas/ más de cincuenta que añade / la distancia de las quiebras , /por que entr e puntas y puntas/ hay valles que la hermosean,/ campos que la fertilizan, /jardines que la deleitan./ T oda ella está poblada/ de villajes y de aldeas; / tal que, cuando el sol se pone,/ a los vislumbres que deja,/ par ecen riscos nacidos/ cóncavos entre las Br eñas/ que r odear on la cumbre/ aunque a la falda no llegan” (P edr o CALDERÓN DE LA BARCA, El T uzaní de las Alpujarras o Amar después de la muerte -1633-). 38 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía Barr anco del P oqueira Sistema de r egadío del valle de Lecrín Ubicación de tres pueblos r elacionados con el arr oyo que pr ocede de Sierr a Nevada (Bubión, Capileira, P ampaneira). Interesante sistema de r egadío a lo largo del eje que conecta Gr anada con la costa. P ampaneira (Gr anada). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Valle de Lecrín (Dúr cal). Foto: Víctor Fernández Salinas Órgiva (Gr anada). Foto: Víctor Fernández Salinas Alpujarras y valle de Lecrín P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 45 decenios del siglo XX. Tabernas , con 3.627 habitantes en 2009, tenía cerca de mil habitantes más en 1960; y Sor- bas, que super aba los 5. 200 habitantes en ese año, hoy no alcanza los 3.000 (2.854 en 2009). En el valle del Andarax la dinámica es parecida a lo pr esentado en los municipios no- roccidentales (Fiñana superó los 5.000 habitantes en 1960; y hoy no alcanza los 2.500-2.424 en 2009-). Sin embargo, a medida que se avanza hacia la capital, la dinámica ha sido más positiva. Gádor , con 3.244 habitantes acusa un incre- mento de población durante los últimos años , en tanto que municipios como Benahadux o Alhama de Almería, que se acercan a los 4.000, manifiestan un dinamismo importan- te. Esta tendencia positiva se acentúa en la capital. Almería, que no alcanzaba los 90.000 en 1960 y que apenas superaba los 1 1 0.000 diez años después , hoy se acer ca a los 190.000 (188.8 1 0 habitantes en 2009). Esta ciudad ha visto reforza- do su papel territorial a partir del despegue económico de la provincia, que se r elaciona con el extr aor dinario dinamismo de las actividades agrarias desde los años setenta. Los sec- tores comer cial, financier o y administr ativo han tenido un incremento muy potente. La cr eación de la Univer sidad de Almería y la presencia de un puerto que, si bien secundario en la red española, mantiene unas cifr as comer ciales signi- ficativas, ofr ecen un panor ama económico destacado en el contexto andaluz. Aunque Almería no es una ciudad turís- tica, posee una situación estratégica en r elación a la ubica- ción del aeropuerto en la zona oriental de su municipio y la presencia de importantes núcleos turísticos (Aguadulce, Ro- quetas, Almerimar , cabo de Gata, Mojácar , etcétera), aunque todos ellos fuera de esta demar cación. Además , la industria ocupa también un papel relevante, especialmente la r ela- cionada con la construcción, tanto empresas dedicadas a esta actividad como la presencia de una fábrica de cemento. El valle del bajo Andarax se car acteriza por la pr esencia de regadíos de vega y piedemonte (parr ales) y cultivos forzados bajo plástico (alrededor es de Almería, P echina, Alhama de Almería…) que se combinan con empresas agroalimentarias , metálicas y de servicios . Esta cir cuns- tancia unida a la cercanía de la capital ofr ecen un ámbito con claras car acterísticas de espacio periurbano de for- ma lineal y compuesto en su mayor parte por pequeños municipios con cabeceras municipales que en muchos casos no llegan a los 1.000 habitantes. Hacia el oriente la agricultura de secano ofr ece r asgos más tr adicionales y es muy poco relevante, tanto en extensión como en pr o- ducción, reduciéndose fr ecuentemente a los ruedos de los pueblos (Tabernas , T urrillas , Lucainena de las T orr es…). Aunque en Sorbas fue importante la producción alfar er a, hoy , tanto esta localidad como Tabernas , se están convir- tiendo en lugares de destino turístico r esidencial y rur al, destacando no obstante actividades que tuvieron pujan- za hace decenios, como la industria del cine, que hoy se ha reconvertido hacia una puesta en valor turístico, o la ligada a las energías alternativas . “Angelitos , dadme agua que sin ella no puedo estar . Que la llama del sol desangra mis párpados, mi voluntad... Angustia de sol y sal por el río Andarax. Mi alma se une al viento, mis quejas se van al mar . Cuando llueva, mis racimos por la sierra cantarán el himno del renacimiento junto al río Andarax” (Anónimo, citado en GARCÍA CAMPRA, en línea). cipitaciones son muy bajas y disminuyen de noroeste a sudeste (300 mm en las estribaciones de Sierra Nevada a los menos de 200 en la ciudad de Almería). La vegetación se corresponde, salvo en las zonas cum- brer as de la sierr a de los Filabr es , con el piso termome- diterráneo. Existen pocos bosques y casi todos ellos son pinares en el sector occidental de Los Filabr es . En el r esto de las zonas montañosas aparecen matorr ales y r etama- les, con pastizales esteparios al sur de Sierr a Alhamilla y la parte occidental del Campo de Tabernas . Los espacios naturales pr otegidos se corr esponden con el extremo oriental del par que nacional de Sierr a Nevada y con los parajes natur ales del Desierto de T abernas , del Kar st en yesos de Sorbas y de Sierr a Alhamilla. La sierr a de Gádor se encuadra, entr e otr os espacios , también den- tro de la r ed Natur a2000. Medio socioeconómico Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva Esta demarcación ofr ece un ámbito muy contr astado que incluye espacios muy urbanizados y transformados en las inmediaciones de Almería capital y del cauce del Andarax, frente a otr os casi desérticos a causa de la escasez de agua, especialmente entre las sierr as de Alhamilla y Los Filabr es , en el Campo de Tabernas . La dinámica demográfica no deja de ser a su vez diversa. Así, los municipios ori entales , ta- les como Tabernas y Sorbas han tenido un pr oceso de pérdida de dinamismo importante dur ante los últimos 46 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Articulación territorial Procesos de articulación hi stórica La desembocadura del río Andar ax conforma, tr as la ba- hía de Málaga, uno de los mejores y más amplios abri- gos naturales de la costa mediterránea andaluza. Hacia el interior se configuran dos líneas de penetr ación na- turales: el cur so del Andar ax que conecta con la Alpu- jarra, y hacia el norte el río Nacimiento cuya cabecer a enlaza con el pasillo de Fiñana y , por extensión, las ho- yas de Guadix y Baza. Hacia el sector oriental, el pasillo de Tabernas conforma otr o eje de tránsito fundamental para acceder al Levante peninsular y más cómodo, ya que evita hacerlo, tanto por las altiplanicies granadinas en gran desnivel altimétrico, como por el ar co coster o del cabo de Gata, más largo y de difícil topogr afía. Estos condicionantes naturales han sido apr ovechados a lo largo del tiempo mer ced a difer entes contextos políticos y socioeconómicos de la región. P or un lado, destaca la intensa y temprana utilización de las cuen- cas del Andarax-Nacimiento que van a mar car los pasos hacia la adopción de la agricultura dur ante el Neolítico y la Edad del Cobre. La dur eza de otros medios biogeo- gráficos, como los del entorno de T abernas y sierr as ad- yacentes, ha dificultado históricamente la permanencia de grandes asentamientos aunque sí han pr opiciado el legado de una rica herencia patrimonial en r elación con las actividades de aprovechamiento económico del me- dio (viento, agua). Los ejes de comunicación conformados desde época ro- mana se ajustan a la cuenca de los ríos citados y suponen la ruta de comunicación entre Almería (P ortus Magnus?), P echina (Ur ci), Abla (Alba) hasta Guadix (Acci). Esta ruta se ha mantenido hasta nuestros días . Las comunicacio- nes hacia Levante utilizaron el territorio más próximo a la costa a lo largo del Campo de Níjar , por lo que el cam- po de Tabernas ha permanecido menos tr ansitado histó- ricamente al menos desde la Edad del Hierro. Las estrategias históricas de asentamiento se corr espon- den igualmente con una mayor ocupación de las cuen- cas del Andarax-Nacimiento ya desde época neolítica. Es destacable la histórica opción portuaria del enclave de Almería, con seguridad desde época romana, afirmándo- se desde mediados del siglo X cuando se convierte en una pieza clave del estado califal con el nombre de al-Mari- yyat Bayyana. Anteriormente, el asentamiento protago- nista en el bajo Andarax er a Bayyana, que corr espondía a la actual P echina, antigua Ur ci r omana. Articulación natural, comunicaciones y s i stema regional de ciudades La articulación territorial se establece fundamentalmente en relación con el eje que une Almería con el interior de la península y con Andalucía occidental (eje de autovía -A-92- y de ferrocarril Almería-Mor eda). Este segmento se puede subdividir en tres sector es . El que encaja entr e Los Filabres y las estribaciones de Sierr a Nevada (Fiñana, Abrucena, Abla, Doña María, Nacimiento): el que se abre hacia oriente al campo de Tabernas (Alboloduy , Santa Cruz de Marchena, Alsodux, T er que...); y el último tr amo del río Andarax, donde se localizan las poblaciones mayor es (Al- mería capital, que supera los 200.000 habitantes , Viator , Benahadux, P echina, Gádor ...). Almería es un importante foco portuario -sobre todo exportador de miner al-, histó- ricamente conectado con las rutas mediterráneas y espe- cialmente al norte de África. P osee una conectividad lineal hacia el oeste, condicionada por la cercanía de la sierr a de Gádor a la costa y en forma de abanico hacia el norte y este: desde el valle del Andarax a la bahía del mismo nombre que la capital, pasando por el Campo de T abernas . El otro eje, aunque tangencial en el conjunto del sector , es la autovía litoral que, pr ocedente de Mur cia, atr aviesa Andarax y Campo de T abernas P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 47 el borde sur de la demar cación con dir ección a Málaga (A-7). Sorbas y , sobre todo, T abernas , estructur an de for- ma secundaria todo el sector nororiental, escasamente poblado aunque plantea la salida natural del Campo de Tabernas hacia el mar . Gérgal, entr e el Campo de T abernas y el río Andarax, juega un papel de conector territorial importante. P or último, una serie de pueblos de pequeño tamaño, se ubican en las pendientes laderas de la sierr a de Los Filabres (Uleila del Campo, V elefique, Castro de los Filabres , Olula de Castr o) y , algunos de ellos, contr olan pasos secundarios en la articulación hacia el norte de la provincia de Almería. Desde el punto de vista de conexiones aéreas , el aer o- puerto de Almería se encuentra al este de la ciudad, en la zona de El Alquián. Castillo de Tabernas . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 48 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas Descripción Recursos asociados Identificación Pr ocesos históricos Hacia las primeras sociedades agrícolas y los estados incipientes 8232300. Neolítico 8232200. Edad del Cobre 8232 1 00. Edad del Bronce Desde el Neolítico medio la cuenca del Andarax y el entorno de la r ambla de T abernas muestr an localizaciones muy tempranas de poblados al air e libr e como T err er a V entur a (T abernas) o cerr o de la Chinchilla (Rioja). Se trata de gr andes poblados , algunos con posibles r ecintos amur allados , que señalan los procesos de concentr ación y fuerte antr opización de los medios fluviales gr acias a la consolidación de la agricultura. Se tr ataría de ár eas muy avanzadas en lo que r especta a la evolución regional del Neolítico, y que anuncian la decisiva evolución que supuso par a las estructuras de or ganización social y política el siguiente momento de la Edad del Cobr e. Los Millares , como poblado emblemático de la Edad del Cobr e del sur este, simboliza la nueva estrategia de jer ar quización política y social que, por su fuerza, ha sido denominado desde algunos sectores de la investigación ar queológica como “ estado Millares” . Su conformación en fortines, ár eas amur alladas y sector es funcionales evidencia un avanzado sistema de or ganización basado en la agricultura del bajo Andar ax y en el contr ol del agua, situación que debió fortalecer la cohesión de grupos familiares y una mayor jer ar quización social. Con niveles difer entes de escala, la Edad del Cobre en la zona ha legado otr os núcleos de actividad en la sierr a de Gádor , en la cuenca del río Nacimiento (Las Juntas, en Abla, o La Umbría en Gér gal), y en el campo de Tabernas (Los Álamos o T err er a V entura). Las manifestaciones megalíticas asociadas a estas poblaciones son igualmente muy numerosas constituyendo por sí mismas un foco o núcleo de relevancia r egional. Destacan el conjunto de Los Millares con ejemplar es de sepultur as tipo tholos , la Loma (Alicún), Los Milanes (Abla) y Puente Moreno (T abernas). Los datos paleoclimáticos avalan un mantenimiento de condiciones de mayor humedad y una cobertera vegetal distinta a la actual, aunque el r egistr o diacrónico de material vegetal fósil refleja una pr ogr esiva degr adación de estas condiciones hacia otr as más secas a partir de la Edad del Bronce. La deforestación, la explotación intensiva de las már genes fluviales y la intensificación de la minería como novedad pueden caracterizar la etapa del Br once ar gárico en el sur este. Los cambios en el sistema de ocupación del territorio son grandes , así como el paso de unas costumbr es funerarias basadas en enterr amientos colectivos por otr as de tipo individual bajo las viviendas . La Edad del Bronce en el sur este r efleja la instalación de asentamientos más r etir ados de los valles , en cerros y en pr omontorios de las sierr as próximas y una r educción significativa del númer o de asentamientos. 7 121 100. Asentamientos . P oblados 7 1 128 1 0. Cuevas. Abrigos 7 120000. Complejos extractivos . Minas 7 1 12422. T umbas. Dólmenes . Cistas Andarax y Campo de T abernas P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 49 Descripción Recursos asociados Integración territorial. De la colonización costera a la Romanización 8232 1 00. Edad del Bronce. Br once final. 8233 1 00. Edad del Hierro. Orientalizante. P eriodo ibérico. 82 1 1000. Época r omana El asentamiento del peñón de la Reina (Alboloduy) en el valle del río Nacimiento repr esenta bien las características del Br once final de la zona y , al final de su periodo de ocupación, la transición a la Edad del Hierr o por el contacto con los colonos fenicios asentados a partir del siglo VIII a. de C. en el litoral mediterráneo. Las fundaciones fenicias de Abder a (Adr a) hacia el oeste, o Baria (Villaricos) en el este, parecen constatar , por el vacío de fundaciones intermedias, un menor interés de los colonos por la bahía almeriense, al menos con los datos disponibles actualmente. Sin embargo los contactos pudier on ser fr ecuentes , motivados por el comer cio de metales procedentes de la sierr a de Gádor y Sierr a Alhamilla, ricas en plomo y plata. Destaca El Chuche (Benahadux), en el bajo Andarax, como asentamiento de la Edad del Hierr o no colonial más cercano a la costa y , sobre todo, la concentr ación de asentamientos en el curso alto del río Nacimiento (Montagón o el cerro del Castillo en Abla). Apar entemente los asentamientos ibéricos de la zona estarían más centrados en contr olar las comunicaciones terr estr es interior es , como en el importante paso de Fiñana hacia las altiplanicies granadinas , antes que situar se en las proximidades de la costa. Será en época romana cuando definitivamente se pr oduzca una integr ación funcional y administrativa de todo el territorio. P or un lado, al igual que en otras ár eas próximas junto al Mediterráneo, la formalización de un viario estable y sólido mediante la vía heráclea cohesiona el litoral de maner a efectiva. P aralelamente, se seguirá utilizando el cur so del Andar ax-Nacimiento para acceder al interior bético por el pasillo de Fiñana, hacia Acci (Guadix). Finalmente, el impulso urbanizador será notable en un área en la que concr etamente no existía una gr an tr adición, constatada arqueológicamente al menos , de oppida u otr o tipo de asentamientos ibéricos de vocación urbana. Producto de este impulso es la fundación de municipios r omanos como Ur ci (P echina) o Alba (Abla). Un factor importante de romanización es la consolidación de una r ed rur al estable gr acias a la fundación de villae situadas en el cur so de los ríos citados , aunque también existen numerosas localizaciones, casi un segundo foco en la demar cación, en la zona de T abernas , lo cual constataría que las condiciones de humedad y cobertura vegetal aún mantenían esta zona como aprovechable desde el punto de vista agr opecuario La instalación de factorías de salazón costeras en la pr opia Almería (P ortus Magnus) abre un periodo de actividad en el litoral que debió de mantener se al menos hasta el final de la ocupación bizantina del sureste como enclave portuario estr atégico. 7 121200. Asentamientos urbanos . Ciudades 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Villae 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 1242 1. Necrópolis 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Redes viarias 7 1231 10. Infr aestructur as del transporte. Puentes 7 120000. Complejos extractivos . Minas Identificación 50 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados Integración política andalusí y ruptura cristiana 8220000. Edad Media 532 1 000. Emirato, Califato, T aifa 8200000. Edad Moderna No será hasta mediados del siglo X, una vez sofocadas las revueltas muladíes , cuando el estado cordobés acometa la r eestructur ación de los asentamientos en la zona. La pieza fundamental será la conversión del antiguo fondeader o r omano en el gr an enclave al-Mariyya Bayyana (Almería), una nueva medina de grandes pr opor ciones por su r ecinto amur allado, su alcazaba, y un compendio de importantes infraestructur as (mezquita, ar senal, etcéter a). Con su mar cado carácter geográfico de bahía mejor protegida y de posición útil más oriental de al-Andalus , será el puerto de transporte y comunicaciones pr eferido dur ante el lar go periodo andalusí. La opción costera como estr ategia primor dial le pr opor ciona quizás el cambio paisajístico más definitivo a este sector de la demarcación a lo lar go de los periodos históricos comentados . P or un lado, ya se había completado el pr oceso de colmatación del estuario o marismas que se localizaban en la desembocadura del Andar ax, pr oceso que debió desarr ollar se desde época bajoimperial romana hasta época altomedieval. Las consecuencias fuer on la pér dida de funcionalidad y de peso locacional de Urci Bayyana (P echina) por el hecho de quedarse en cierto modo aislada en el interior de la llanura litor al y , por tanto, la necesidad de una nueva fundación que aprovechase las ventajas de su cer canía a la costa. Respecto a la opción terrestr e, su configur ación espacial mantendrá las constantes históricas de relación con los ejes de comunicación hacia el interior andaluz (Alpujarr as o altiplanicies granadinas) por el Andar ax-Nacimiento, o hacia el Levante peninsular mediante la ruta del Campo de Tabernas . Los cambios en las actividades económicas de mayor impronta paisajística estarán en la configuración de los nuevos espacios agr arios andalusíes basados en el contr ol del agua y la creación de los complejos sistemas de huertas escalonadas en terr azas en las vegas y vertientes de mayor aprovechamiento. Cisternas, aljibes , acequias o norias compondrán un rico y numer oso conjunto de r efer entes construidos en el paisaje. Viñedo para uva pasa, higuer ales , mor er as par a gusano de seda, etcétera, compondrán un r efer ente de actividades del campo andalusí en estos espacios irrigados de gran especialización y especificidad en el sur este, que tendrán finalmente distinta suerte de continuidad hasta nuestros días . 7 121 100. Asentamientos rur ales . Pueblos 7 121200. Asentamientos urbanos . Medinas 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 12900. T orres 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Redes viarias 7 122200. Espacios rurales . Cañadas. Egidos 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Acequias . Norias . Aljibes Andarax y Campo de T abernas Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 5 1 Descripción Recursos asociados La estratégica posición del valle del Andar ax en su desembocadur a pr opició que fuese siempr e un espacio deseado y , por tanto, convulso desde el punto de vista de las sucesivas crisis bélicas medievales. Y a a mediados del siglo XII tuvo una breve conquista cristiana con Alfonso VIII de Castilla, posteriormente los almohades, y luego los gr anadinos dur ante el periodo nazarí, controlar on el territorio hasta finales del siglo XV. La mayor o menor pervivencia de actividades y estructuras de or ganización del territorio con influencia en el paisaje desarrolladas dur ante época andalusí hay que contextualizarla en los procesos políticos y de cambio social sucedidos a lo lar go del siglo XVI. Es el caso de las políticas de repoblación castellana, efectivas solo a partir del siglo XVII, y a las r evueltas de los moriscos . Estos últimos conformaban el sustrato autóctono conocedor de los usos óptimos en el medio y mantenedor de una riqueza de costumbres en su or ganización que, en cierto modo, continuaban el “derecho común” islámico. Su definitiva expulsión en 157 0 solo traerá una lar ga etapa de decadencia económica en todo el ámbito del sureste debido a la ruptur a de los sistemas de propiedad, los cambios agr otécnicos sufridos en el medio rur al y , en definitiva, un proceso de cambio de los contingentes demográficos durante los siglos XVII y XVIII, que fuer on de ver dader o dinamismo colonizador pero donde se partía de unas condiciones de casi vacío poblacional. Informe del ingeniero del Servicio Agr onómico Pr ovincial de Almería, 189 1 ”Son relativamente muy pocos los terr enos dedicados a siembr a de cereales , aunque se han destinado a este cultivo muchos terr enos que jamás debieron r otur ar se, de los cuales han sido unos abandonados, y otros se siembr an de cinco en cinco y aun de siete en siete años; es decir , cuando al que trata de explotarlos se le ha olvidado la pérdida que sufrió en la última tentativa de cultivo o ignor a el fatal resultado que obtuvo su antecesor . Estos terrenos (...) causan también periódicamente esos inmensos aluviones de aguas cenagosas, acompañadas de piedras que, si en ocasiones sirven par a entar quinar y mejorar otr os terr enos no menos infecundos , en otros , por el contr ario, elevando el suelo de las ramblas , elevan también el nivel de los mismos dando lugar a terribles accidentes, en los pueblos situados en los márgenes de los ríos o r amblas . Dichos terr enos puede decirse que han sido perdidos desde el momento que fuer on r otur ados” (GARCÍA LAT ORRE; SÁNCHEZ PICÓN, 1999). Identificación 52 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recur sos asociados Actividades socioeconómicas 1264200. Agricultura 1264400. Ganadería La comarca de medio y bajo Andar ax se car acteriza por su apr ovechamiento en sistemas de regadío a tr avés del aterr azamiento de las pendientes . Se combina con secano en agricultur a de montaña y orientación ganadera. El sistema de regadíos del Andar ax incluía fer aces huertas y frutales con zonas de cer eales . Este policultivo fue desplazado progr esivamente por la uva. El cultivo en parr ales de la uva de mesa llamada uva de Ohanes o uva de barco fue uno de los pilar es de la economía pr ovincial desde mediados del siglo XIX hasta la década de 1930. En las últimas décadas en la zona del bajo Andarax y cada vez más cur so arriba se observa la extensión de cultivos bajo plástico que transforman la fisonomía de las terr azas tr adicionales . En el área de T abernas se combinan las actividades for estales y ganader as con ár eas de olivar en las zonas más aptas. Es conocida la tr adición ganader a de casi todos los lugar es de las T ahas de Marchena, Andar ax y Lúchar , entre otras zonas almerienses . La explotación de las cabañas ovina y caprina fue uno de los pilares de su economía, actualmente en pr ofunda r egr esión. 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Aceñas . Alber cas . Aljibes. Acequias . Azudes . Norias . Obras de dr enaje 7 122200. Espacios rurales . Bancales 126300. Actividad de transformación Algunas actividades seculares estaban orientadas a la tr ansformación de pr oductos alimentarios , como el aceite y el trigo en harina. En el ámbito agroalimentario fuer on importantes dur ante el sigo XIX los recintos dedicados al envasado de uva de mesa. Ligada a esta actividad flor ecier on las tonelerías o barrilerías. La transformación de algunos sobr antes de uva de mesa en vino y la permanencia de otr as variedades de uva ha implicado la presencia histórica de la lagar eta o jaráiz -como aquí se le designa-. En los últimos años esta actividad recuper a su dinamismo con nuevas denominaciones y producciones vinícolas . Algunas de las actividades artesanales que todavía perdur an son el tr abajo del esparto y la artesanía textil y de la madera. Sorbas fue conocida por su pericia alfar er a, de la que aún quedan algunos taller es . 7 1 12500. Edificios industriales . Taller es . Alfar es . Esparterías . Tonelerías . Bodegas 7 1 125 1 1. Molinos. Molinos harineros . Almazar as . Lagar es 1263000. Vinicultura 1262600. Comercio 1262B00. Tr ansporte La zona tiene históricamente una situación estratégica como puerto mediterráneo. Almería fue lugar central de la exportación de sedas en época islámica y la conexión con África ha sido una constante. El puerto de esta ciudad ha tenido también un papel fundamental en la comercialización de los miner ales extraídos en el interior y de la uva almeriense, mayoritariamente en manos de compañías británicas . Actividad ferroviaria ligada a la minería dur ante el siglo XIX y principios del XX. 7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte. Edificios ferroviarios 7 1 1247 1. Edificios del transporte acuático. Puertos. Embar cader os Andarax y Campo de T abernas Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 53 Ámbito territorial Los asentamientos de esta demarcación se localizan principalmente en los márgenes de cur sos fluviales como el del río Andarax o la r ambla de T abernas . Del neolítico se han documentado poblados como los de Terr er a V en- tura (T abernas) o cerr o de la Chinchilla (Rioja). Sin em- bargo, es en la Edad del Cobr e cuando este espacio cobr a especial protagonismo, el asentamiento de Los Millar es (Santa Fe de Mondújar) evidencia una nueva estrategia política, económica y social de las comunidades del su- roeste. T ambién de la pr ehistoria r eciente son los asen- tamientos de Las Juntas (Abla), el poblado y necrópolis de Los Caribes y la Umbría (Gérgal), el cerr o de Enmedio (P echina) o los Álamos (T urrillas), entr e otr os . De época protohistórica se encuentr a declar ado como BIC el asentamiento de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro I del peñón de la Reina (Alboloduy) y el de Alba Bastetanorum (Abla), asentamiento de origen ibero con amplia pervivencia de su actividad dur ante la época romana. T ambién de época r omana son los asentamientos de El Chuche (Benahadux), P aulenca y Quiciliana (Gádor), la Calderona (Santa Fe de Mondú- jar) o cerrillo Blanco (Tabernas). Asociados o no a fortalezas, se encuentr an r egistr ados numerosos despoblados medievales en esta demar cación. Algunos ejemplos de estos despoblados se encuentran en Bentarique Viejo (Bentarique), Bayyana (P echina), Jemezí (Tahal) o Febeir e (V elefique). En el valle inferior del Andarax, el entorno de Almería y el área de T abernas las construcciones tr adicionales de los núcleos de población se caracterizan por construcciones de una sola altura, con gr an horizontalidad, donde des- tacan chimeneas y lucernarios. Las cubiertas son mayo- ritariamente planas y terrizas -con launa o tierra r oya-. Algunas soluciones usan la bóveda y es frecuente el ar co, sobre todo en los por ches . En la lader a sur de la sierr a de Los Filabres , destaca el urbanismo de las pequeñas lo- calidades, con calles adaptadas a la or ogr afía y donde todavía se observan las cubiertas inclinadas con lajas de pizarra negr as llamadas aler os o aler as . En esta demarcación hay , así mismo, una gran densidad de construcciones megalíticas relacionadas con pobla- 4. Recur sos patrimoniales Vista desde Los Millares . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 54 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes ciones neolíticas y calcolíticas. Se han r egistrado estas construcciones en Los Milanes (Abla); cañada de V edegay , necrópolis megalítica de Huéchar-Alhama, loma de los Frailes y quebr ada del Mojón en Alhama de Almería; llano de la P artala en Benahadux; necrópolis del Ruinín, llanos del Ron y Jalbos, cerr o de Jacalgarín y cuesta del Rayo en Gádor; cuesta de la Luna, collado de los Casados y Los Millares en Santa Fe de Mondújar; La Bar quilla, El Chau- nal-Celentes, serr ata del Pueblo, rambla de los Pilares I, llanos de Rueda, serrata del Mar chante I-II, La Torrecilla, Puente Moreno, cerr o Gordo, Las Escalerillas y Los Álamos en Tabernas; mar chal de Ar aoz, necrópolis de La Churru- tra y La P artala (necrópolis y alineamiento megalítico) en Benahadux; camino del Menor , loma de Los Mudos, llano de Retamar , llanos de Regina, rambla de Ciscar ejo, tajos Coloraos y cuevas de Huéchar I en Gádor; Los Caribes , El Hueco y Piedra de la Cruz en Gér gal; la loma del molino de Viento en Lucainena de las Torr es; cerro del Boquete y Llano de Castro en P echina; Las Torr ecillas en Rioja; serr a- ta de Lucainena en Turrillas . Enterramientos de la Edad del Br once, en cista, son los del prado de Bocanegr a y barr anco de la Mor eta en Gér gal, o los de Pichiriche en Turrilla. Otr os de época r omana y me- dieval se han documentado en las principales poblaciones de esta demarcación en la que también son inter esantes los cementerios municipales de Abla, Rioja y V elefique. Los sitios con manifestaciones de arte rupestr e se distribuyen al norte de la demarcación, en los municipios de Gérgal y Nacimiento. En el primer o se localizan los abrigos del peñón de las Juntas, Friso de P ortocarrer o y Piedras del Sester o I-V. En Nacimiento se ubican los abri- gos del peñón de la Virgen (I-V). T odos datan de la pr ehis- toria reciente excepto el grupo V de Piedr as del Sester o que se remonta al paleolítico. Las infr aestructur as hidráulicas están asociadas a las actividades agrícolas en terrazas en bancales como ace- quias, norias o aljibes . La noria del Campo Santo en Uleila del Campo se encuentra r egistr ada en el Sistema de In- formación del P atrimonio Histórico de Andalucía. Las infraestructur as del tr ansporte más r econocidas en la demarcación son las r elacionadas con el tr azado de la vía heraclea y las contemporáneas asociadas al patrimonio industrial. Restos de la calzada romana se documentan en Abla y tres puentes declar ados BIC r e - lacionados con el transporte de miner al se localizan en Gérgal (1) y Santa Fe (2). Terr azas y balates: el paisaje del medio y bajo Andar ax queda fuertemente caracterizado por el aterr azamiento de vertientes en pequeñas parcelas -bancales- con mu- ros de contención -caballones de tierr a, balates de piedr a seca-, que permiten el escalonamiento de las laderas , au- mentando la superficie productiva. Vista de Almería y de la Alcazaba. Litografía de Nicolás Chapuy de 1844. Fuente: Cortesía de Laur ence Shand Andarax y Campo de T abernas P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 6 1 Cargader o de mineral de Alquife (Almería). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Sorbas (Almería). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 62 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 7. V alor aciones y r ecomendaciones Negativas P ositivas P aisajes muy singular es en Andalucía y España. Los desiertos y las formas áridas , acarcavadas , combinados con una luz intensa y nítida condiciona espacios con fuerte personalidad y , salvo en el cauce del Andarax, muy poco tr asformados. Sabia cultura tr adicional en la gestión de los r ecur sos hídricos (ciertamente tr astocada en los últimos decenios). Las mejoras en las comunicaciones de la pr ovincia de Almería han hecho mucho más accesible esta demarcación que, no obstante, pr esenta ciertas dificultades de acceso en su sector oriental. La presencia del núcleo de Almería gener a un potente foco urbano con influencia notable en muchos municipios de esta demarcación. Expansión excesiva de los cultivos bajo plástico en numerosos puntos del bajo Andar ax, lo que homogeniza esta demarcación con otr as de la pr ovincia de Almería. Escasa valoración del patrimonio como r ecur so urbano en la ciudad de Almería, de lo que ha devenido una gran pér dida tanto de piezas singular es de ar quitectur a tr adicional y contemporánea, como la creación de un paisaje urbano con r asgos de cierto caos y escasa armonía. Pérdida muy sustancial de la ar quitectur a vernácula en prácticamente toda la demarcación, especialmente en su sector occidental. V alor aciones Andarax y Campo de T abernas P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 63 P atrimonio de ámbito territorial Ordenar , especialmente desde el punto de vista del paisaje, las nuevas instalaciones relacionadas con ener gías limpias desde el punto de vista de la utilización de materiales y residuos , aunque a veces de fuerte impacto en la imagen del territorio. El crecimiento periurbano de Almería capital está desor denando buena parte del bajo Andar ax. Es necesario atajar este pr oceso y evitar que se expanda, como ya empieza a apreciar se, hacia otr os sector es de la demar cación. Control de las tensiones que está imponiendo el turismo r esidencial (T abernas , Sorbas). Mantener la fisonomía del paisaje aterrazado en el Medio Andar ax, pr otegiéndolo de la penetr ación de sistemas de invernader os . P atrimonio de ámbito edificatorio Seguir con el proceso de r econocimiento y puesta en valor de r ecur sos patrimoniales r elacionados con la ingeniería hidráulica. Registrar y pr oteger los testigos del patrimonio miner o. Control de impactos paisajísticos en el entorno de la Zona Ar queológica de Los Millar es y de la Alcazaba de Almería, máximos exponentes del patrimonio arqueológico de la demar cación con una fuerte impr onta paisajística. Revisión del patrimonio relacionado con las actividades cinematográficas; r eciente en el tiempo, aunque importante en la imagen de este territorio. P atrimonio de ámbito inmaterial Investigación y registr o de actividades artesanales locales , especialmente la alfar er a en Sorbas . Valor ar los pr oductos endógenos del medio, dando apoyo a la comer cialización de pr oductos agrícolas de calidad y otr as artesaní as . Documentar los saberes de ”pedr er os” o ”balater os”, un oficio a punto de extinguir se. Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico Generales Mejor ar el conocimiento, pr otección y puesta en valor de los r ecur sos patrimoniales r elacionados con la gestión del agua en este sector . Valor ar la pr esencia del vacío y del desierto en el territorio, especialmente en r elación con las nuevas infr aestructur as , proc esos urbanizadores , campos de golf e instalaciones energéticas . Evitar que el plástico de los cultivos forzados se convierta también en una marca de clase de esta demar cación, tal y como ya s ucede con El P oniente y el Campo de Níjar . 03 Andévalo P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 65 El Andévalo, perteneciente al área paisajística de serr a- nías de baja montaña, se considera en muchos casos como una “región natur al” de tr ansición entr e la sierr a y la costa, con un sustrato geológico común y una apa- riencia física similar . Sin embargo un tr atamiento unita- rio no puede pasar por alto las diferencias habidas entr e lo que se podría denominar Andévalo, propiamente di- cho, y la Cuenca Minera. Esto es debido básicamente al peso que tienen en cada una de estas partes las dos acti- vidades que han coexistido conjuntamente a lo largo de la historia en la demarcación: la minería y las actividades agropecuarias , ya que se pr oduce una tendencia inver sa- mente propor cional de éstas según nos desplazamos de oeste a este. En la dirección de los meridianos , se podría diferenciar entr e un ár ea pr edominantemente agr ope- 1. Identificación y localización cuaria en el Andévalo occidental (El Almendro, Alosno, Cabezas Rubias, El Gr anado, P aymogo, Puebla de Guz- mán, Sanlúcar de Guadiana, San Silvestre de Guzmán, Santa Bárbara de Casa y Villanueva de los Castillejos); un área con orientación extr activa, la cuenca miner a o Andévalo oriental (Berrocal, El Campillo, Campofrío, La Granada de Riotinto, Minas de Riotinto, Nerva y Zalamea la Real); y una zona de transición entr e ambas: el Andé- valo central (El Cerr o de Andévalo, Calañas , V alver de del Camino, Villanueva de las Cruces). Así, la consideración de este ámbito unitario no ignor a su desarrollo miner o en torno a Riotinto dur ante el siglo XIX y buena parte del XX y sus influencias en la articu- lación funcional de la zona, en las tramas territoriales , Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A) Zonificación del POT A: Andévalo y Minas Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de centr os históricos rurales , r ed de ciudades y territorios mineros P ai s ajes sobres alientes: castillo de Sanlúcar de Guadiana, cabezo de la P eña P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: dehesas de las Capellanías, dehesa de San Silvestr e, dehesa de Piedr as Albas , dehesa de Villanueva de las Cruces, dehesa de P aymogo, dehesas de Santa Bárbara y Cabezas Rubias, dehesas de Campofrío y La Gr anada Andévalo occidental + Andévalo oriental Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía en la organización de las par celas , los desmontes y las colinas artificiales y , en general, en su or ganización so- cial y política. Tampoco se despr ecia la per cepción de las diferencias entr e sus habitantes y visitantes , en la que están teniendo gran incidencia las actuales acciones de puesta en valor del patrimonio minero. En la actualidad, el Andévalo es una de las zonas más deprimidas de Andalucía. A su consideración de espacio de fronter a y fondo de saco territorial, se añade una densidad de población muy baja y la crisis de los secto- res económicos tr adicionales . No obstante, la calidad de sus paisajes y la autenticidad de sus recur sos natur ales (que no por poco valorados son inexistentes) colocan a esta comarca en una situación no tan desventajosa. Unidad organizada por centr os rur ales (Andévalo y Minas) con foco principal en V alverde del Camino Articulación territorial en el POT A Grado de articulación: elevado-medio en el sector oriental (Calañas , Zalamea la Real, Minas de Ríotinto, Nerva) y bajo-muy bajo en el sector occidental (Puebla de Guzmán, Alosno) 66 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Medio físico Encuadrado en el ár ea paisajística de las serr anías de baja montaña, el Andévalo posee un relieve suave, más abrupto en sus extremos y menos en su zona centr al, que lo convier- ten en tierra de tr ansición entr e la Sierr a Mor ena onubense y la Tierra Llana, más próxima al litor al. Las cumbr es más altas apenas superan los 400 metr os (Mor ante, 4 18). Se co- rresponde con la zona surportuguesa andaluza del macizo hespérico, en la que los materiales más abundantes vienen determinados por pizarras , cuar citas y r ocas volcánicas . El clima también presenta r asgos de zona de tr ansición entre el clima marítimo de influencia atlántica y el clima fresco de la Sierr a Mor ena occidental, con unas temper a- turas medias de 16 º C a 17,5 º C y una insolación media anual entre las 2.800 y 3.000 hor as de sol. Así, los invier- nos son suaves, en tanto que los ver anos son cálidos . Las precipitaciones también pr esentan valor es medios par a el contexto andaluz, ya que oscilan entre los 500 y los 900 mm. La capacidad de uso general de las tierr as es baja en todo el sector , no obstante, esto se combina también con una pérdida por er osión hídrica baja. Es de destacar que en esta demarcación se encuentr an algunos de los gr andes pantanos de la provincia de Huelva. En cuanto a las formaciones vegetales, son abundantes las relacionadas con el bosque de la encina aclar ado y con abundante presencia de matorr ales y arbustos. Las repo- blaciones de eucaliptos en esta zona, muy en relación con la fabricación de papel en San Juan del Puerto, es una de las intervenciones territoriales que más han alterado la cobertura vegetal de este sector . Con todo, la diversidad de hábitat es alta y , al contrario, pr esenta bajos gr ados de amenazas respecto de otr as comarcas andaluzas. Los dos extremos del Andévalo son Lugar es de Interés Comuni- tario, y como tales forman parte de la red Natur a, junto a dos espacios que pertenecen específicamente a la Red de Espacios Naturales Pr otegidos de Andalucía (RENPA): el P ar que P eriurbano El Saltillo y Lomero Llano (V alver de del Camino) y el P aisaje Pr otegido Riotinto (Berr ocal, El Campillo, Minas de Río Tinto, Nerva, Valver de del Camino y Zalamea la Real, además de otros municipios al sur del Andévalo) junto con el monumento natural del Acebuche del Espinillo (Zalamea la Real). 2. El territorio Sanlúcar de Guadiana y castillo de San Marcos . Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Andévalo P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 67 Medio socioeconómico Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva El contexto socioeconómico del Andévalo es claramente regr esivo en la mayor parte de su territorio. La demogr a- fía expresa como ningún otr o indicador esta decadencia territorial: Nerva (con 6.000 habitantes en 2009) ha per- dido el 47% de la población con la que contaba en 197 0; Calañas (con 4.285 habitantes en 2009) el 45%; Minas de Riotinto (4.22 1 habitantes en 2009) el 44%; V alver de del Camino (12.780 habitantes) es el único municipio de cierta entidad que manifiesta un crecimiento r especto a aquella fecha. Aparece así una estructur a de la población bastante envejecida, sobre todo en los municipios más pequeños, con bajos niveles formativos y de r enta. Las razones de este declive se deben al carácter periférico de la comarca, a la entr ada en crisis de la minería -es- pecialmente ligada a la franja pirítica de la pr ovincia de Huelva- y a la dificultad del sector agrario par a engarzar- se en las redes del mer cado. Los últimos años del siglo XX han significado una especie de fin de etapa, a partir de la cual esta zona intenta resituar se a tr avés de pr oyectos de turismo rural y cultur al. El primer o a partir de la escasa presión que ha tenido este ámbito desde hace decenios y la consecuente escasa transformación de sus paisajes . De otro, la r evalorización del patrimonio industrial encuen- tra en este sector uno de los r efer entes básicos , tanto por la espectacularidad de los yacimientos mineros a cielo abierto, como por su antigüedad ya que, junto a los de Almadén en la provincia de Ciudad Real, han sido los que han tenido una explotación más dilatada en el tiempo. Las repoblaciones de eucalipto par a la industria mader er a y papelera (la más cer cana en San Juan del Puerto) ha supuesto la sustitución de importantes zonas de bosque original o dehesa por esta especie de carácter industrial que también ha afectado fuertemente a la conservación de su patrimonio arqueológico. Valver de del Camino supone una excepción en este contexto. Su industria del calzado y del mueble ha sabi- do reaccionar ante los r etos de la globalización. De esta forma, y además del carácter comercial que se ha visto reforzado en esta localidad dur ante los últimos años , debe citarse la cr eación de nuevas actividades indus- triales con productos textiles r elacionados con la pe- letería y el calzado, la producción de tubos pr otector es para plantaciones for estales , tr atamientos de mader as para exterior es y materiales de pr otección y seguridad laboral. Al cabo del año se celebr an diez ferias r elacio- nadas con los sectores económicos en los que la pobla- ción se está especializando. “Al día siguiente, un paseo de cinco leguas por una dehesa desierta conduce a Riotinto. El lado rojo y desnudo de la montaña, la Cabeza Colorada, con nubes de humo car acoleando sobr e oscur os pinares , anuncia desde lejos las famosas minas. Las cer canías inmediatas al pueblecito son semejantes a las de un suburbio infernal; el camino está hecho de cenizas coloradas y escoria, las par edes se componen de ganga semejante a la lava, mientras que los miner os , demacr ados, con rostr os descoloridos y r opa ennegr ecida parecen dignos habitantes de tal lugar; un arroyo delgado, ver de y de color cobr e, se r etuerce bajo un bosque de abetos, y el río teñido del que la aldea toma su nombr e. Este arroyo fluye del interior mismo de la montaña, y se supone que está unido a algún conducto interno aún por descubrir: y es de aquí de donde se obtiene el cobre más pur o (…) El agua es mortalmente venenosa y ni animales ni vegetales pueden vivir cerca de ella, ya que mancha y corroe todo lo que toca” (Richar d FORD, Manual par a viajeros por Andalucía y lector es en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). Minas de Riotinto. Foto: Isabel Dugo Cobacho 68 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Articulación territorial Procesos de articulación hi stórica Durante la Pr ehistoria y Pr otohistoria los tr es gr andes ejes norte-sur (Guadiana-Chanza, Odiel-Tinto y Gua- diamar) articulan en sus cabeceras las ár eas de mayor densidad de entidades arqueológicas . De maner a me- nos visible en el Guadiana-Chanza, en donde destaca el importante foco de Santa Bárbara de Casa al norte. Esta circunstancia es muy evidente en la zona Zala- mea-Riotinto (interfluvio Odiel-Tinto). El patrón de ocupación mostraría la importancia de las r edes norte- sur basada en los ríos y en función de la existencia de centros políticos y económicos muy activos situados en las campiñas del sur tales como Huelva, Niebla, Te- jada o Aznalcóllar . Con la romanización, el esquema colonial hace favor ecer otro sistema de comunicaciones , sobr e todo basado en el valle del Guadalquivir . Se asiste entonces al definitivo afianzamiento de los núcleos mineros más importantes: Tharsis , Sotiel y Riotinto, a la vez que una nueva r ed de comunicaciones en sentido este-oeste potenciará áreas como Sanlúcar-Puerto de la Laja (Guadiana) como luga- res de expedición de los r ecur sos miner os . Dur ante esta época la consideración de la zona como distrito miner o dependiente de Roma hace que se organice con una cier- ta independencia respecto de la pr ovincia ya que la figu- ra de un procur ator metallorum par a este distrito hace que su actividad responda funcionalmente de forma di- recta ante el emper ador . Los núcleos urbanos de Tharsis y , sobre todo, Riotinto, que es pr obablemente el epicentr o administrativo, funcionarán como or ganizador es del te- rritorio del Andévalo. Durante la Baja Edad Media y Edad Moderna, el siste- ma de asentamientos del Andévalo muestra un “r etorno” a la configuración de la r ed de dependencia de centr os localizados al sur y en un contexto en el que los recur- sos mineros no van a tener la importancia anterior . Se asiste, por un lado, a la dicotomía jurídica que supone la existencia de una jurisdicción señorial para el Andévalo occidental y una jurisdicción de la Corona par a el sector oriental. Esta situación tendrá un reflejo evidente sobr e el territorio. P or un lado, la zona oriental (Zalamea, Riotinto, Castillo de las Guardas) quedará vinculada a Sevilla con fuer o r eal (al igual que la sierra de Ar acena al norte). El r esto, al oeste del Tinto excepto Zalamea la Real, pertenecerá a los distintos señoríos lindantes al sur: Niebla y Ayamonte, ambas en manos de distintas ramas familiar es de los Guzmán, y Gi- braleón de los P once de León. El área occidental será desde el siglo XV base de núcleos de repoblación ex novo (San Silvestre de Guzmán, Puebla de Guzmán, El Cerr o, Villa- nueva de las Cruces, Villablanca, etcéter a.), que también son el origen de los asentamientos actuales. Y a en el siglo XIX, par alelamente al impacto de la pri- mera r evolución industrial con tinte colonial basada en la extracción de miner ales por compañías extr anjer as , se asiste al afianzamiento definitivo de Valver de del Camino como centro judicial y administr ativo del te- rritorio. Esta situación va a suponer hasta nuestros días un mayor aislamiento del extremo occidental junto al Guadiana a favor de los centros más potentes centr ales y orientales del área. Articulación natural, comunicaciones y s i stema regional de ciudades La articulación natural se or ganiza en amplios valles surcados por ríos en dir ección norte sur (Tinto, Odiel, Fresner a, Chanza-Guadiana) que también poseen algu- nos afluentes de dirección este-oeste en el Andévalo occidental (Malagón). Sin embargo, la articulación via- ria expresa el alto gr ado de incomunicación que afecta a gran parte del Andévalo y que, más que articular la comarca, la atr aviesa par a asegur ar la comunicación Andévalo P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 69 entre el sur de Extr emadur a y la costa de Huelva. La red viaria es básicamente secundaria y sólo existe una carreter a de cierta importancia, la nacional 435, que une Huelva con Fregenal de la Sierr a y Badajoz, y que atraviesa el Andévalo de norte a sur a tr avés de las lo- calidades de Valver de del Camino y de Zalamea la Real. El resto se tr ata fundamentalmente de carr eter as de ca- rácter secundario, con una red más densa en el Andéva- lo oriental y más rala y desarticulada en el occidental. En este ámbito, Cabezas Rubias actúa como articulado- ra del ámbito, ya que a ella afluyen todos los ejes que articulan este sector . El otro elemento estructur al que atr aviesa el Andévalo en la misma dirección es el ferr ocarril entr e Huelva y Zafra, que también expr esa el carácter secundario de los ejes viarios de la comarca. La Zarcita (Santa Bárbar a de Casa). Fuente: Dirección Gener al de Bienes Culturales , Consejería de Cultur a, Junta de Andalucía Necrópolis de La Dehesa (Minas de Riotinto). Fuente: Dirección Gener al de Bienes Cultur ales, Consejería de Cultur a, Junta de Andalucía 7 0 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas Descripción Recursos asociados Identificación Pr ocesos históricos Primeras apr opiaciones del medio natural 8232200. Edad del Cobre 8232 1 00. Edad del Bronce 8233000. Protohistoria Durante la pr ehistoria r eciente es destacable, como primer a manifestación cultur al más generalizada en este ámbito, la pr esencia de las construcciones megalíticas . En esta demar cación paisajística se conocen hasta el momento escasos lugares de asentamiento en contr aste con las áreas al sur y al norte de la misma. El hilo conductor de este proceso, que continuó dur ante la pr otohistoria, par ece haber sido el atractivo de los yacimientos metálicos de esta zona: la actividad extr activa miner a y su derivada de transformación y mer cado. 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados 7 123000. Complejos extractivos . Minas 7 1 12422. Construcciones funerarias . T umbas megalíticas Colonización 82 1 1000. Época r omana El control de los r ecur sos miner os de esta zona por parte de las r ealezas indígenas tartésico- turdetanas supone de hecho la subor dinación de este espacio r especto a los centr os foráneos del valle y litoral, los cuales son en definitiva quienes conectan metales y rutas comer ciales . La implantación romana supone la ruptur a definitiva del modelo socioeconómico indígena. Como potencia colonial, Roma impone su propio modelo administr ativo y de apr opiación de los recur sos miner os . La tr aslación del modelo r omano supone la importación del modelo urbano y la fijación de un sistema de comunicación viaria terrestr e que instala este espacio en el mar co supracomar cal que supone la pr ovincia Bética. 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados 7 123000. Complejos extractivos . Minas. P ozos mineros 7 123120. Redes viarias Calzadas Repoblación. Defensa de fronter a 8200000. Edad Moderna La conquista cristiana va a suponer , en un largo pr oceso, el establecimiento definitivo de un sistema de asentamientos de ciudades históricas que ha llegado hasta la actualidad. El sistema de repoblación se inicia sobr e todo en el siglo XV partiendo de los señoríos de la campiña: Ayamonte, Gibraleón y Niebla. Desde el punto de vista de la economía de cada casa señorial, el Andévalo se pretende r ecuper ar como ár ea de r ecur so básicamente agr o-ganadero. Y a en el siglo XVI-XVII es también un territorio de fr onter a: los señoríos han languidecido y la Corona se hace pr esente ante el estado de confr ontación con el r eino de P ortugal. 7 121 100. Asentamientos urbanos . Ciudades 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados . Aldeas . Cortijadas 7 1 12600. Fortificaciones 7 1 12900. T orres Andévalo P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 77 6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía P aisaje minero de Riotinto P aisaje de la fronter a del Guadiana P aisaje miner o ejemplo de una actividad de larga dur ación modeladora del territorio (Minas de Riotinto, Nerva). Entorno de Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim, hasta el Puerto de la Laja (El Granado, Sanlúcar de Guadiana). Minas de Riotinto. Foto: Isabel Dugo Cobacho P aisaje de fronter a. Desde el castillo de San Marcos (Sanlúcar de Guadiana). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Minas de Riotinto. Foto: Isabel Luque 78 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Cabezo de la P eña P aisaje de dehesa del Andévalo También denominado cerr o del Águila, este es un destacado hito simbólico en el Andévalo occidental, con una amplia panorámica de esta comarca y lugar donde se celebr a la r omería supr acomunal en honor de la Vir gen de la P eña (Puebla de Guzmán). Lugares r epr esentativos de la dehesa del Andévalo, donde se relacionan valor es mediombientales , arquitectónicos y del patrimonio inmaterial: dehesa las Capellanías (Valver de del Camino); dehesa de San Silvestre (San Silvestr e de Guzmán); dehesa de Piedras Albas (El Almendr o); dehesa de P aymogo (P aymogo); dehesa de Santa Bárbar a y Cabezas Rubias (Santa Bárbara y Cabezas Rubias); dehesa de Campofrío y La Granada (Campofrío, Gr anada de Riotinto). Danzas de la Espada (Puebla de Guzmán). Foto: Aniceto Delgado Méndez, IAPH Dehesa de Cerro de Andévalo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Andévalo P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 79 7. V alor aciones y r ecomendaciones Negativas P ositivas Abundante, variado y no muy alterado patrimonio natur al y cultur al. Cercanía a gr andes centr os turísticos (Sevilla, costa de Huelva, Algarve). Conciencia reciente per o cr eciente en los municipios de la importancia del patrimonio minero. Los núcleos históricos se mantienen en un relativo buen estado y con buena inser ción en el paisaje. Presencia de un punto de r efer encia socioeconómica muy dinámica: V alver de del Camino, del que se pueden difundir al territorio prácticas innovadoras en la gestión y aprovechamiento del patrimonio. Contexto de mejora de comunicaciones y r elaciones en gener al con el vecino P ortugal. Situación periférica en el contexto andaluz y español, de lo que deriva un sistema de comunicaciones deficiente, especialmente en el sector occidental. P atrimonio natur al localmente impactado por las r epoblaciones for estales de los años setenta. Esto supone una amenaza para el paisaje en gener al y par a el patrimonio arqueológico en particular . Escaso reconocimiento oficial del patrimonio de la zona, tanto del cultur al como del natural. Fragilidad del patrimonio industrial comar cal, que es disper so y en pr opiedad privada, sobre todo empr esas . La arquitectur a vernácula ha sido muy alter ada en muchos pueblos de la zona. Urbanismo ilegal puntual, pero que podría extender se. Futuro incierto antes los cambios en las políticas agr arias comunitarias que se combina con un orden socioeconómico en crisis , especialmente en r elación a su peso específico en la economía regional hace algunos decenios Dependencia excesiva, e iniciativa escasa, de los recur sos cultur ales y natur ales par a desencadenar procesos de desarr ollo. Incipiente expansión de cultivos intensivos de frutales, sin tener en cuenta los valor es potenciales del paisaje que ocupan. Envejecimiento de la población y despoblamiento en el Andévalo occidental. Recursos humanos con bajos niveles formativos y con escasa autoestima local, a lo que se une la descapitalización por el no retorno de los estudiantes que acceden a la universidad. V alor aciones 80 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Andévalo Cementerio y dehesa de P aymogo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 8 1 P atrimonio de ámbito territorial Aprovechar y potenciar el policentrismo y carácter funcional de las principales poblaciones del ámbito par a manterner su diver sidad. Establecer progr amas de adecuación paisajística de los bor des y accesos a los pueblos contr olando, además , los focos de urbanizaciones ilegales como los de Valver de del Camino. P atrimonio de ámbito edificatorio Valorizar el patrimonio miner o, de excepcional valor , para reforzar la imagen e identidad del ámbito. Recuperación de la ar quitectur a tr adicional en detrimento del turismo r esidencial, implementando pr ogr amas de difusión de sus valores y de adaptación a los parámetros modernos de habitabilidad. Establecer progr amas de ubicación de infr aestructur as (por ejemplo, par ques eólicos) r espetando el P atrimonio Cultur al de la zona. Reforzamiento de controles pr eventivos que eviten la amenaza de las r epoblaciones for estales , par a el paisaje en gener al y el P atrimonio Ar queológico en particular . P atrimonio de ámbito inmaterial Documentación y difusión de elementos en torno a la cultura del tr abajo miner a, la “ cultura de fr onter a” y los saberes y prácticas r elacionados con la cría y elaboración de derivados del cer do ibérico. Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico Generales Responder a la demanda de pr oductos cultur ales y ambientales mediante pr ogr amas integr ados de turismo rur al apr ovechando los re cur sos patrimoniales de la demarcación. P otenciar el papel de V alver de del Camino como punto de r efer encia en la difusión de prácticas innovador as de gestión y aprovechamiento del P atrimonio Cultur al. Reforzamiento de las actividades de inventario del P atrimonio Cultur al de la zona que no goza de suficiente r econocimiento ofic ial. 04 Axar quía-Montes de Málaga P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 83 Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A) Zonificación del POT A: centr o r egional de Málaga, Vélez-Málaga y Axarquía (dominio territorial del litor al) Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: Red de ciudades patrimoniales de la costa malagueña, red de centr os históricos rur ales , ruta cultural del Legado Andalusí P ai s ajes agrarios s ingular es: vega del río Vélez, huertas de V alle-Niza, huertas de río Seco, huertas de Algarrobo, huertas de T orr ox, huertas de Nerja Montes de Málaga-Axarquía + Costa del Sol oriental + Depr esión de P eriana-Casabermeja + Sierras de Loja + Sierras de T ejeda-Almijar a Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía La Axarquía es una comar ca con una fuerte per sonalidad territorial integrada en tr es ár eas paisajísticas: serr anías de media montaña, campiñas de llanuras interior es y costas mixtas. Regada por el río Vélez y sus afluentes , conforma un valle bastante abrupto que se abre entr e los Montes de Málaga a occidente y las sierras de T ejeda y Almijara a oriente (estas últimas de mar cada huella en el paisaje). Sus paisajes son los de sierras próximas a la cos- ta con cultivos leñosos, especialmente viñedo par a pasas , y agrosilvicultur a. P ero, aunque la Axar quía posee una amplia fachada litoral que abar ca prácticamente toda la parte oriental de la costa malagueña, ha sido una comar- ca que se ha mirado tr adicionalmente hacia el interior . No se puede negar , sin embargo, una importante voca- ción marinera en varios y significativos enclaves (T orr e del Mar y Nerja, principalmente). Vélez-Málaga, cabecera 1. Identificación y localización comarcal y capital de un municipio que super a los 50.000 habitantes, ha actuado tr adicionalmente como charnela entre el mundo agr ario interior y la fachada coster a que se abre en T orr e del Mar a escasos kilómetr os hacia el sur . Tal vez el contr aste socioeconómico per o, por supuesto, también paisajístico, de estos dos escenarios urbanos, r e- suma el carácter dual de la Axarquía. P or otr o lado, esta zona, especialmente en los pueblos a los pies de sierra T ejeda, ha tenido una cierta consi- deración de tierr a ar cádica. Sin embar go, el turismo ha impuesto un nuevo carácter , masivo y lineal en la costa, y puntual y disperso en el interior , que está descarac- terizando una importante parte de esta demarcación, al tiempo que imponiendo modelos económicos, sociales y culturales nuevos . Unidad del centro r egional de Málaga (par cialmente y sin incluir la capital, sino su tr aspaís montañoso) y estructuras or ganizadas por ciudades medias en la unidad territorial de Vélez-Málaga y Axarquía (Vélez Málaga, T orr e del Mar , Torr ox, Nerja, Colmenar), pero muy inf luidas por la influencia del centro r egional de Málaga en la zona litor al Articulación territorial en el POT A Grado de articulación: elevado a lo lar go del eje litor al y bajo en el interior 84 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Medio físico La Axarquía y Montes de Málaga ocupan la parte orien- tal de la provincia de Málaga, que posee dos ámbitos fí- sicos bien contrastados , la costa y el interior . En general se caracteriza por un r elieve abrupto, sólo atenuado en torno a su capital, Vélez-Málaga y en alguna vega litoral. P or el contr ario, las zonas con pendientes más acusadas son las de Sierra T ejeda, sierr a de la Almijar a y la zona de los Montes de Málaga que mira a la capital. Esto co- incide con unas densidades de erosión altas o muy altas en las zonas más abruptas y otras más moder adas en las zonas centrales y litor ales . La demarcación se corr esponde con la zona interna de las cordiller as béticas , en el encuentr o del complejo Alpujárride hacia oriente, con el Maláguide occidente. Se trata de un sistema de r elieves montañosos de ple- gamiento en materiales metamórficos (micaesquistos, filitas y areniscas). No obstante, en Sierr a T ejeda y Al- mijara apar ecen r elieves kár sticos en r ocas carbonata- das alternando con formas estructurales denudativas (barrancos y cañones) y con pr esencia de mármoles , esquistos, cuar citas y anfibolitas . Las formas estructu- rales denudativas también son muy abundantes en los Montes de Málaga (con predominancia de micaesquis- tos, filitas y ar eniscas), mientr as que en la zona nor- te de la Axarquía son pr edominantes las colinas con escasa influencia estructural en cuanto a su origen y materiales sedimentarios (arcillas , mar gas y localmente calcarenitas). En el entorno del bajo río Vélez también aparecen r ocas sedimentarias (ar enas , limos , ar cillas , gravas y cantos). Las temperatur as son suaves , tanto en invierno como en verano, oscilando entr e 9 º de media anual de las zo- nas más altas de la sierra de la Almijar a, que coincide con el máximo pluviométcio de la zona (cercano a los 800 mm), y los más de 17 º del entorno de Vélez-Málaga y Torr e del Mar . El mínimo pluviométrico se sitúa en la 2. El territorio P anorámica desde el Balcón de Europa (Nerja). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Axarquía-Montes de Málaga P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 85 zona occidental de la demarcación y alcanza alr ededor de los 400 mm. Las insolación anual es aproximada- mente de 2.600 horas . La vegetación se corresponde con los pisos mesome- diterráneo (la práctica totalidad de la demarcación) y termomediterráneo (en las franjas litor ales). En las montañas más cercanas a la costa pr edomina la garriga degradada, que es sustituida en el interior (zona norte de los Montes de Málaga y centro de la Axar quía) por los encinares . La zona más septentrional pr esenta ár eas de matorral y encinar es , en tanto que en las faldas me- ridionales de Sierra T ejeda y Almijar a son fr ecuentes los pinares . Estas dos sierr as conforman además el par que natural de Sierr a de Tejeda, Almijara y Alhama. El sec- tor occidental de los Montes de Málaga también tiene la categoría de parque natur al. P or último, también se integran en la r ed Natur a2000 la sierr a de Camor otos y un tramo marítimo entr e Nerja y el inicio de la costa granadina. Medio socioeconómico Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva Aunque homogénea en su estructura y r ealidad pai- sajística, la estructura socioeconómica de esta demar- cación ofrece dos ámbitos bien difer entes: el litor al y el interior . El litoral se car acteriza por un importante dinamismo relacionado con la construcción, el turismo y la agri- cultura de r egadío, muy intensa desde hace varios decenios. Nerja, T orr ox, o El Rincón de la Victoria son municipios que no alcanzaban los 1 0.000 habitantes en 1960 y que en 2009 superan sobr adamente dicha cifr a (Nerja, 2 1.8 1 1; Torr ox, 16.890; El Rincón de la Victoria, 38.666). El municipio de Vélez-Málaga sí ha sido tra- dicionalmente un espacio con más peso demográfico, pero también ha duplicado prácticamente su población desde 1960, alcanzando en 2009 los 74.190. Y a se han señalado los sectores económicos pr edominantes , per o debe matizarse que la construcción se r elaciona funda- mentalmente con el turismo residencial y r egional. De hecho, los municipios y localidades al oriente de la capi- tal provincial han estado r elacionados tr adicionalmente al turismo local: El Rincón, Benajarafe, T orr e del Mar (Vélez-Málaga); en tanto que en Nerja también ha exis- tido un turismo más variado y de procedencia nacional e internacional con más presencia de hoteles . Hay que señalar , no obstante, que algunos de los municipios oc- cidentales de esta demarcación han pasado también a ser de primera r esidencia y cada vez más influidos por las dinámicas de Málaga capital. La agricultura ha sido tradicionalmente de r egadío y ha incorpor ado dur ante el siglo XX frutas subtropicales (aguacate, chirimoya), aunque en los últimos años la producción hortofrutíco- la y de flor cortada se ha hecho mucho más variada, al tiempo que se han generalizado también las técnicas de cultivo bajo plástico en muchos sectores del litor al de la Axarquía, aunque de forma más disper sa y menos com- pacta que en otras zonas de Andalucía (Vélez-Málaga, Algarrobo, T orr ox, Nerja). P aralelamente la pr oducción de caña de azúcar , tan importante desde su implanta- ción en el último tercio del siglo XIX, prácticamente ha desaparecido El interior de la Axarquía ha llevado una dinámica muy distinta y más pausada, con un fuerte proceso r egr esivo en los últimos decenios del siglo XX y de estancamiento en la actualidad. En esta zona predomina una estruc- tura de pequeños municipios de clar a vocación rur al y con una dinámica demográfica aún regr esiva, aunque con síntomas de cambio. La mayoría de ellos han per- dido entre un ter cio y la mitad de la población, pr edo- minando entre los más poblados los que poseen entr e 3.000 y 4.000 habitantes en 2009 (Colmenar , 3.62 1; Cómpeta, 3.854; P eriana, 3.6 1 1; Riogordo, 3.1 02…). La actividad agraria tr adicional se mantiene en la pr oduc- ción de vino, uvas pasas y productos lácteos del ganado caprino. Además, hay un cierto dinamismo de la cons- trucción relacionada con el turismo r esidencial, que en el interior de la Axarquía se r elaciona a menudo con la instalación de turismo europeo comunitario que ha optado por la rehabilitación de cortijos o viviendas tr a- dicionales. “ ... el camino, a lo largo de la costa, hasta Vélez Málaga es bueno, y tiene su propia dilegencia. El mar y las torr es de Atalaya están a la der echa, los montes cubiertos de viñas a la izquierda. (...) [Vélez Málaga] Está en el corazón mismo de una tierr a que abunda en aceite y vino: aquí está la palmera, per o sin el desierto; la caña de azúcar , pero sin el esclavo. Los campanarios y los conventos se apiñan en torno a las ruinas de un castillo moro construido en la r oca; por encima se levantan las do- minantes montañas desnudas, que observan fríamente desde arriba la industria y el tráfago de la humilde llanura. Las corrientes de agua que han pelado las sierras depositan tierr a y detritus en los valles de Vélez y la combinación de humedad y un sol tropical pr oduce la batata, el añil y la caña de azúcar” (Richard FORD, Manual par a viajer os por Andalucía y lectores en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). 86 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Articulación territorial Procesos de articulación hi stórica La configuración territorial de la demar cación mantendrá unas constantes históricas marcadas por la utilización de la franja coster a como eje principal de comunicacio- nes este-oeste y por la existencia de la cuenca del río Vélez como la vía hacia el interior de mejores condicio- nes geográficas, tanto por su mayor amplitud de cuenca como por su profundidad hacia el norte, posibilitando el flujo de tráfico histórico hacia las áreas interior es de Antequera (por el pasillo de Colmenar) y de Alhama de Granada (por los pasos -“boquete”- de Zafarr aya). Este espacio, a modo de anfiteatro montañoso orien- tado al mar , será soporte, en primer lugar , de un sec- tor con vocación de organizador territorial en el fondo de la vega baja del Vélez (en el entorno de la actual Vélez-Málaga), y en segundo lugar , una trama disper sa de asentamientos en las faldas montañosas con carác- ter de pequeñas explotaciones agrícolas con origen, sobre todo, en la r ed andalusí de alquerías hasta las poblaciones actuales. El cor dón de asentamientos lito- ral mantendrá unas constantes pr opias , no siempr e en diálogo directo con el interior , más vinculadas al eje de comunicaciones este-oeste y cuya densificación y pa- pel protagonista es bastante r eciente -segunda mitad del siglo XX-. El sector occidental de la demarcación se adscribiría al dominio de los Montes de Málaga, quedará histórica- mente relacionado con el ár ea de influencia de Málaga y el eje norte-sur del Guadalmedina, soporte de las co- municaciones con la comarca de Antequer a y el interior andaluz. El pasillo natural entr e Casabermeja, Colmenar y Riogordo asegur a la inter conexión por el norte de toda la demarcación documentándose desde la pr ehistoria esta importante funcionalidad. Articulación natural, comunicaciones y s i stema regional de ciudades Desde el punto de vista natural, la Axar quía es un valle acotado por serranías al este, al oeste y hacia el norte, y está atravesado por un río, el río Vélez, que lo r ecorr e por su zona central con dir ección norte/nor oeste-sur/sur este. En él desaguan afluentes de mediano recorrido per o que drenan este valle cerr ado por montañas . Los ríos que des- embocan directamente de las montañas hacia el mar son cortos y poco importantes en la articulación general de esta zona. Desde el punto de vista de su articulación via- ria, esta demarcación también pr esenta un fuerte con- traste entr e la costa y el interior . En la primera, el eje de la autovía del Mediterráneo A-7 recorr e de oeste a este el territorio y asegura su conexión con la capital pr ovincial, Málaga, y con la costa granadina y almeriense. Se tr ata de un eje relativamente moderno en su consider ación y uso, ya que siendo un eje secundario hasta la época contemporánea, la carreter a nacional 340 entr e Málaga y Almería continuó siendo una vía incómoda y tortuosa hasta hace pocos años. De hecho, y aunque en este sec- tor sí está terminada, la autovía del Mediterráneo entre las dos ciudades mencionadas aún no se ha terminado y está siendo costosa de realizar en todos los sentidos . Sin embargo, este eje es hacia el que bascula la mayor parte de la actividad socioeconómica de la zona, ya que el turismo de la zona (tardío r especto a la costa occiden- tal malagueña y de carácter provincial hasta hace pocos años) está potenciando un cambio de orden paisajístico y económico muy profundo. El Rincón de la Victoria, T orr e del Mar , Torr ox-Costa o Nerja han pasado de ser peque- ños puertos pesqueros o núcleos de vacaciones ligados a Málaga capital a ser escenarios urbanos en los que pre- domina un paisaje banal de bloques de apartamentos y de urbanizaciones de chalets adosados que ha degradado profundamente la alta calidad del paisaje marítimo de la costa oriental malagueña. Esta presión turística, además , Axarquía-Montes de Málaga P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 93 costera. Castillos: Alcázar y castillo de Zalía (Alcaucín), castillo de Santi P egri y castillo de Almogía (Almogía), castillo de Jévar (Antequera), castillo de Benthomiz (Ar e- nas), castillo de Frigiliana (Frigiliana), castillo y muralla de Santa Catalina y castillo del Santo Pitar (Málaga), castillo de Vélez-Málaga, castillo del Marqués y castillo de T o- rre del Mar (Vélez-Málaga). T orr es: torr e Ladeada y torr e Derecha (Algarr obo), torr e del Cortijo Gr ande y torr e de V enta del Fr aile (Almogía), torr e Zambr a (Casabermeja), torre de las P alomas (Málaga), torre de la Caleta, torr e de Maro, torr e de Macaca y torr ecilla de Nerja (Nerja), torr e del Cantal y torre de Benagalbón (Rincón de la Victo- ria), torre de Güi y torr e de Calaceite (T orr ox), torr e de la Boca del Río Vélez, torre de Lagos , torr e del Jar al, torr e de Moya y torre de Chilches (Vélez-Málaga). Edificios residenciales . En gener al los municipios se- rranos de la Axar quía conservan las difer entes tipologías de casas tradicionales que singularizan esta comar ca. Los edificios agropecuarios de época r omana son en muchas ocasiones villas residenciales que desarr ollan algún tipo de actividad económica no siempre vincu- lada a la agricultura y la ganadería sino también a la elaboración de pr oductos derivados de la pesca y su comercialización. Romanas son las villae del cortijo de Zurita (Casabermeja), El Faro (T orr ox), torr e de Benagal- bón (Rincón de la Victoria) o la Villae de Torr ox (T orr ox), entre otr as . Alquerías medievales también se han documentado en la demarcación aunque en menor númer o: alquería de Galica (Málaga), fuente del Infante y loma de la Fla- menca (Almogía), etc. En la actualidad, el paisaje de la Axarquía destaca por sus pueblos blancos, con singular es ejemplos de arqui- tectura popular rur al. Ámbito inmaterial Actividad agraria y pr oducción de alimentos . Sa- beres y actividades ligadas al cultivo del olivo y a la elaboración de aceite. T ambién en este entorno ha te- nido importancia la vid y la elaboración de de vinos , con actividades características como los “paser os” o sistemas de secado en los que se extiende la uva al sol para obtener su deshidr atación y mayor concentr ación de azúcares . Bailes, cantes y músicas tr adicionales . Flamenco. El cante y baile de verdiales identifican a la comar ca. Se dan principalmente en la fiesta de los verdiales en la que participan Comares , Casabermeja, Colmenar y otr os pueblos de la zona. Otros cantes acompañan diver sas festividades, como las Mar agatas , también llamadas chu- rripampas o ruedas. Actividad festivo-ceremonial. Feria y fiestas de San Isidro (P eriana), romería de San Isidr o (Alcaucín, Alfarna- te, Alfarnatejo, Almáchar , Benamocarra, El Bor ge, Cani- llas de Aceituno, Moclinejo, Nerja y P eriana), feria de San Antón (Sedella), fiesta y romería (Ar chez, Salar es y Cani- llas de Albaida), romería de San Marcos (Villanueva de Tapias , Villanueva del Rosario y Villanueva del T r abuco), Día de San Marcos (Bor ge, Casabermeja), Las Lumbr er as o Candelarias (Alcaucín, Algarrobo, Ar chez, Almáchar , Benamocarra, El Bor ge, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Comares , Cómpeta, Frigiliana, Iznate, Sala- res , Sayalonga, Sedellas y T orr ox). Torr e de Gui desde Torr e de Lago. Foto: Esther López Martín P anorámica de Arenas . Foto: Silvia Fernández Cacho 94 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción La Axarquía, tierr a de postales diver s as: mar , natur aleza y ruralidad La gran riqueza agr aria de la Axar quía es ensalzada una y otr a vez en los diver sos textos ya sean históricos como actuales. Y como valor añadido a la belleza pictórica de sus paisajes rurales se destaca una y otr a vez el hecho de contar con costa y monte. Estas imágenes son proyectadas hoy como seductor as postales par a el turismo que par ece darles sentido. De tesoro por su fertilidad a tesor o par a el visitante. Relacionada con la continua proyección de imágenes par a la atr acción turística está la construcción de la comarca como un lugar par adisíaco de r efugio par a los extr anjer os que deciden instalar se y poblar de nuevo las calles de estos municipios que pueden conservar su fisonomía por la ubicación de estos nuevos pobladores . “Las tierras de la Axar quía son como una Málaga en pequeño: monte, valle, cornisa y costa. En el monte la Axarquía laberíntica de olivos , almendr os y vides; per o sobr e todo de pueblos, pueblos y casas de labor que salpican el paisaje llenándolo de vida. Una vida que crece en cultivos hundidos en estr echos valles , asciende por lader as y se solea en los pase - ros . En el valle, la Axar quía es vega de frutales y hortalizas que se adentr a, río Vélez arriba, con limoneros y nar anjos por el Benamar gosa y Guar o y hasta por los pequeños valles que llegan a pie de la sierra. En la cornisa, es sierr a que se asoma al mar entr e pueblos mu - déjares y mediterráneos , a veces r ecostados sobr e la lader a, otr as agazapados en r ecoletos valles, con la montaña a la espalda y el Mediterráneo al fondo en jir ones de horizonte; es también cornisa de manantiales que sacian a sus gentes, avenan arr oyos y riegan bancales . En la costa, la Axarquía es paisaje de acantilados y calas , de fr ontiles y torr es vigías , de pla - yas y huertas, de tr adición y turismo” (AXARQUÍA Costa del Sol…, en línea). “Pueblos y aldeas se atropellan y arr aciman casi siempr e en pendiente, r odeadas de viñas que se han ido abandonando, de campos de almendros hoy desdeñados , de olivar es o de terrenos pedr egosos y yermos que esper an sólo la llegada de otr o inglés jubilado, de otr o alemán rico que pongan sobre las piedr as o las ruinas de cortijos su peso en or o, par a habilitarse un r efugio antes de la eternidad.(…) Aparte de la invasión turística coster a, que no es aquí excesiva, todo el interior del cuerpo ajarqueño empieza a ser ya un extr año barrio europeo. La pulcr a y blanquísima Frigiliana es asilo de escandinavos . Hay colonos ingleses que huyen de Nerja y de Torr ox par a r efugiar se en la amenidad de P eriana, un pueblo que es como el ombligo y el balcón del cuerpo verde de la Axar quía... En las altur as orientales se dan más las montañas grises y las colinas marrones y polvorientas , punteadas de modestas casitas blancas” (TORBADO , 2002). La Axarquía comar ca de identidad hi stórica Reconocimiento unánime de la Axarquía como una comar ca con identidad cultur al sostenida por las imágenes de vinculación histórica con Al-Andalus. “Con este nombre se designa desde hace más de mil años a una comar ca. La que mir a a la salida del sol, el xarq, la que queda hacia el oriente en la pr ovincia de Málaga, “LA AXAR- QUÍA ” . Cientos de comarcas en el mundo islámico se han nombrado de maner a tan cómoda, pero aquí enr aizó el nombr e...” (AXARQUIY A, en línea). “La Axarquía constituye una comar ca con una fuerte per sonalidad que le pr opor ciona una nítida singularidad dentro del conjunto de unidades territoriales de la r egión” (FERIA T ORI- BIO; MIURA ANDRADES; RUIZ RECCO , 2005: 175). Axarquía-Montes de Málaga P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 95 Cita relacionada Descripción Los Montes de Málaga: de tierra de pr oveedor es a par que malagueño Esta área por su estr atégica ubicación fue centr o agr opecuario y pr oveedor de la ciudad de Málaga. Sin embargo este espacio ha per dido vigencia económica, se ha desertizado y de alguna manera natur alizado. De tal forma que hoy ya no es el campo abastecedor sino el trocito de Natur aleza, apenas poblada, par a el disfrute y espar cimiento de la población urbana. “La evolución de este territorio, en otra época de carácter agr ario, con una cultur a agr a- ria reconocida como de ‘los Montes’, degr adado, devastado y posteriormente, r ecupe- rado hacia una función de tipo for estal, ha condicionado también el tipo de r elaciones que se establecen entre la población y el espacio pr otegido pr opiamente dicho, así como la asignación de usos y aprovechamientos que se han establecido en él. Desde el punto de vista poblacional y demográfico el P ar que Natur al se puede consider ar un espacio prácticamente desierto, ya que los enclavados se corresponden con algunas ventas y edificaciones rurales de ubicación periférica […]” Desde un punto de vista funcional y económico es un territorio marginal, inserto dentr o de un contexto metr opolitano, con una fuerte dinámica económica que se encuentra lider ada por la ciudad de Málaga… ” (…) Desde un punto de vista funcional este espacio ha adquirido un papel de área des- congestionadora de la pr opia ciudad de Málaga, estando avocado hacia una orientación fundamentalmente forestal y a la oferta de servicios complementarios de tipo r ecr eati- vo” (PLAN, 2006c: 28). (Sobre los Montes de Málaga) “En él se encuentr an un gr an númer o de cortijos de labor e infinidad de caseríos llamados lagares , muchos de los cuales son tan deliciosos y amenos , que sirven también de recr eo y diver sión a sus dueños y otr as muchas familias durante la tempor ada que se hace la vendimia. El TERRENO que comprende este partido judicial es casi en su totalidad montuoso y calizo, muy a pr opósito por consiguiente para el plantío de viñas; sin embar go, hay también algunas llanur as aunque de corta extensión, destinadas al cultivo de cereales” . ... “Sus producciones consisten en trigo, cebada, legumbr es , vino, aceite, pasa larga y moscatel, higos , y hortalizas; cría ganado vacuno, lanar , cabrío, yaguar y asnal; caza de liebres , conejos , per dices, lobos , gar duños y r aposos, y muy poca pesca en los ríos y arr oyos mencionados. La industria del partido judicial que se describe, está r educida a la agricultur a, a varios telar es de lienzos ordinarios y a bastantes fábricas de aguar diente en estado de pr osperidad, muchos molinos harineros y otr o gr an númer o de aceite; consistiendo el comercio en la exportación de gr anos , vinos y aguardientes par a la comar ca de Málaga, y en la importación de los artículos que no se dan en su terr eno” (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-). Literatur a or al: los ver diales. “En las costas malagueñas/T r es cosas hay principales:/las viñas y los parr ales,/La gracia de las veleñas/Y el baile por ver diales” (ARREBOLA, 2005: 63). “P artido de los V erdiales,/P artido de muchas viñas,/Entre pitas y olivar es/Estoy queriendo a una niña/Y no me la su mare“ (ARREBOLA, 2005: 46). “Campesino de los montes/Decidme: ¿cuál es el nombre/Con que llamáis vuestr o cante,/Ese que acompañáis/El vaivén de vuestro baile?/La quintilla es su estructur a,/Y otr as veces cuatr o versos ,/Y su nombre el de ver diales ./Y el nombr e, ¿de dónde viene?/De aquel partido rural/Denominado en los montes ./ Zonas de verdiales son,/De los montes malagueños” (ARREBOLA, 2005: 4 1-42). Torr e de Calaceite. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 96 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía P aso de Zafarraya V alle del río Vélez El collado que permite el paso entre las Tierr as de Alhama y la Axar quía, eje tr adicional de conexión entre Gr anada y esta comar ca, es un espectacular balcón a ambos lados del mismo y entr e las sierr as de Alhama y Tejeda. En la desembocadura del Vélez se localizar on algunas de las más importantes colonias fenicias de occidente. Actualmente presenta un paisaje de huertas y singular relación con las cumbr es de sierra Almijar a y T ejeda, un pr oceso de degr adación paulatina en su curso bajo. Boquete de Zafarraya. Foto: Fr ancisco Arana Valle del río Vélez. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Axarquía-Montes de Málaga P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 97 Acantilados de Mar o y cerr o Gor do P aisaje mixto natur al y cultur al en el extr emo oriental de la demar cación, declar ado P ar aje Natur al, donde las torr es de vigilancia coster a tienen una especial significación como refer entes visuales . Acantilados de Maro y cerr o Gordo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Acantilados de Maro y cerr o Gordo. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 98 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 7. V alor aciones y r ecomendaciones Negativas P ositivas Comarca con paisajes de gr an calidad que combinan un soporte físico montañoso siempre cer cano, con un hábitat disper so en buena parte de la demar cación y una arquitectur a vernácula de alto interés . La mejora de las comunicaciones , además de un contexto nuevo entr e los distintos núcleos, ha r ecolocado esta demar cación en un cruce de rutas de alto valor paisajístico: la Axarquía marina al sur en el corr edor mediterráneo entr e Almería y Málaga; la conexión con la Tierra de Alhama a partir del paso de Zafarr aya y la vinculación al noror este con la comunicación a Antequer a e interior de Andalucía. La Axarquía interior posee aún una imagen muy valor ada ligada a los r asgos rur ales de este territorio que la vinculan a ese tipo de espacios bucólicos, aislados y cer canos a la mitológica Arcadia. A pesar de una cierta macrocefalia de la capital, Vélez-Málaga, la Axar quía, y sobr e todo el interior , presenta una estructur a territorial en la que pr edominan los municipios pequeños con fuerte personalidad y magníficos mir ador es del paisaje (Cómpeta, Frigiliana, Canillas de Aceituno, P eriana, etcéter a). La franja coster a de la Axar quía ha llegado a una fr agmentación, alter ación y pér dida de valores paisajísticos a causa del turismo y de la agricultur a intensiva que ya son prácticamente irrever sibles . La presión inmobiliaria amenaza ya a muchos núcleos del interior de la Axar quía. Además , la distribución de un modelo de poblamiento disperso, sobr e todo en la baja Axar quía, ha facilitado la saturación de pequeñas construcciones , legales e ilegales , que ya suponen importantes impactos en municipios como Vélez-Málaga o La Viñuela. La arquitectur a vernácula se está r emozando con elementos extr años y gr andilocuentes . No son escasas las recuper aciones de pequeños cortijos o de caserío en los pueblos con profusión de balaustr adas , alicatados inadecuados o materiales ajenos a la tr adición constructiva de la zona. V alor aciones Axarquía-Montes de Málaga Vista desde el castillo de Benthomiz (Arenas). Foto: Silvia Fernández Cacho P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 99 P atrimonio de ámbito territorial La estructura de la pr opiedad agr aria ha gener ado un paisaje de formas y extensiones contr astadas . Es necesario pr oteger este v alor paisajístico, especialmente en la baja Axarquía, tanto en el entorno de Vélez-Málaga como en el litor al. En esta última zona es pr eciso or denar los usos turísticos y la agricultura bajo plástico ya citados . Dentro de los paisajes anterior es , el paisaje del viñedo r equier e un tr atamiento pr opio, ya que es una de las señas de identidad de la comarca. Los elementos defensivos construidos en el litoral, así como los que contr olan el paso hacia el interior , deben ser preservados en su relación estratégica y visual en el territorio. Es necesario proteger el entorno de las Zonas Ar queológicas desembocadur a del río Vélez y desembocadur a del río Algarr obo y aplicar un progr ama de actuaciones par a evitar pr oyectar la imagen de abandono que actualmente pr esentan. P atrimonio de ámbito edificatorio La arquitectur a tr adicional, que llegó en buenas condiciones hasta los años ochenta, se está deterior ando en todos los municipios de la Axar quía. Se precisan pr ogr amas específicos par a su valorización y puesta en valor . También r equier e un tr atamiento especial el abundante patrimonio rur al disper so, buena parte de él tr ansformado en segundas residencias sin criterio. La arquitectur a ligada al cultivo de la caña de azúcar (prácticamente desapar ecido de la demar cación, per o de gr an importancia en el pasado), requier e de estudios y pr ogr amas de pr otección singularizados . P atrimonio de ámbito inmaterial El hecho de que la Axarquía tenga una potente per sonalidad como comar ca se debe no sólo a su condición de valle cerr ado y neto, sino también a un abundante patrimonio inmaterial que aún permanece en buena medida desconocido o sin haber sido investigado en sus interrelaciones . Se aconseja desarr ollar un pr ogr ama de identificación y pr otección específica de este patrimonio. Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico Generales La Axar quía es uno de los espacios andaluces de fuerte per sonalidad que queda r eflejada en su paisaje. Este aspecto que singulariza y propor ciona identidad debe ser pr otegido y potenciado en el futur o. Los procesos de implantación turística r esidencial y de cultivos bajo plástico han llegado más tar díamente que en otr as demar caciones , per o las características de la Axar quía hacen que su impacto sea más pr ofundo y de difícil r ever sibilidad. Son necesarias actitudes institucionales y ciudadanas que valoren el paisaje y su aportación a un modelo de desarr ollo comar cal equilibr ado. 05 Bahía de Cádiz P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 0 1 Este territorio litoral bajo (marisma), con un paisaje intensamente antropizado por usos urbanos , marinos portuarios y pesqueros , agrícolas y turísticos , se en- marca dentr o del ár ea paisajística de las costas bajas y arenosas . Es quizás el contr aste entr e una r ed urbana asentada (una de las más densas de Andalucía), histó- rica y muy ligada entre sí, con la fuerte pr esencia de elementos naturales de gr an potencia, lo que da una personalidad muy definida a esta demar cación, consi- derada, consider ado la cuna de la urbanización en la Europa occidental hace más de tr es mil años y con hon- do significado de intercambio cultur al, de ida y vuelta, con América. A esta urdimbr e de ester os , puertos , igle- sias y lenguas de arena, se une una importante car ga 1. Identificación y localización simbólica que asocia la ciudad de Cádiz y la de San Fer- nando con los orígenes constitucionales de España. La singularidad paisajística y cultural es pues uno de los aspectos básicos de este espacio, tan rico como frágil y sometido a fuertes presiones y amenazas . Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A) Zonificación del POT A: centr o r egional bahía de Cádiz-Jerez (dominio territorial del litor al) Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de ciudades patrimoniales de la bahía de Cádiz-Jer ez y la costa noroeste de Cádiz, ruta cultur al del Legado Andalusí, ruta cultur al Bética-Romana P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: complejo endorreico de Puerto Real, complejo endorr eico de Chiclana de la Fr onter a Bahía de Cádiz Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía Articulación territorial en el POT A Unidad del centro r egional de bahía de Cádiz-Jer ez (par cialmente ya que esta demarcación sólo incluye el sector cer cano a la bahía y no la población de Jerez y su campiña cer cana) Grado de articulación: alto, aunque muy condicionado por la singularidad de este territorio (insularidad, bahía, ester os , etcéter a). 1 02 • P aisajes y patrimonio cultur al en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 2. El territorio Vista panorámica de la bahía de Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho Medio físico La bahía de Cádiz es, tal vez con la de Gibr altar , uno de los espacios más singulares de Andalucía, cuestión que se pone de manifiesto en el complejo sistema de protección natur al que posee: P arque Natur al Bahía de Cádiz; Reserva Natural Complejo Endorr eico Puerto de Santa María; Reserva Natural Concertada Laguna de la P aja; par ajes natur ales Marismas de Sancti P etri e Isla del Tr ocader o; Monumento Natur al Punta del Boque- rón, además de la inclusión en la red Natur a2000 de todo el ámbito de la bahía. Ésta se cierra por un istmo que acaba en la ciudad de Cádiz y que está compuesto por una sucesión de islas, algunas de ellas unidas entr e sí, que conforman un largo cor dón que divide la bahía del océno. A su vez, la bahía puede ser subdividida en dos zonas, la más abierta al mar , a la que asoman el casco histórico de Cádiz, El Puerto de Santa María y Rota (compuesta por una importante formación de- trítica litoral); y una más interna, estr angulada por la península de Matagorda y a la que dan fachada las ciudades de Puerto Real y San Fernando. Entrever ado en este sistema aparecen los sistemas de marismas y salinas, tanto al norte de Puerto Real como al sur de San Fernando y llegando hasta Chiclana. Los materiales predominantes son limos , ar cillas , ar enas y otr os mate- riales sedimentarios depositados en este extremo de la depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir . No se puede hablar de pendientes, sino de un territorio lla- no, discontinuo y muy condicionado por las mareas y el nivel del mar . Sólo al sur de Chiclana aparecen r elieves suaves y de pendientes débiles en relieves de formación tabular y compuestos de arenas y mar gas . La densidad de las formas erosivas es muy baja, aumentando muy ligeramente hacia el sur . El clima de la bahía es muy suave a lo largo de todo el año, superando los 17 º C, con una r elativamente escasa oscilación térmica diaria y estacional y una insolación anual de más de 2.800 horas . Todo lo anterior , unido a una intensa y antigua antropi- zación, condiciona la existencia de formaciones vegeta- les típicas de la denominada geomegaserie de saladares y salinas, compuesta por matorr ales halófilos y gipsófilos . “ ...Y ya estarán los esteros/rezumando azul del mar ./¡Dejadme ser , salineros/gr anito del salinar! ¡Que bien, a la madrugada,/correr en las vagonetas/llenas de nieve salada/hacia las blancas casetas! ¡Dejo de ser marinero/madr e, por ser saliner o!” (Rafael ALBERTI, Salinero, en Mariner o en tierr a -1924-). Bahía de Cádiz P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 09 Fernando) y romana, como los de Puente Melchor , Pinar de Villanueva, Olivar de los Valencianos o El Galliner o en Puerto Real o El Fontanar en Chiclana. Edificios de transporte y construcción naval, so- bre los que ha gir ado de forma destacada la economía de la bahía de Cádiz, asociados al comercio marítimo y a los astilleros . Se conocen embar cader os ya de época protohístórica en San Fernando (Almadr aba y Río Ari- llo), un muelle romano en San Fernando (Galliner as) y , sobre todo, puertos y astiller os de los siglos XVI y XVII, como La Carraca (San Fernando), muelle Consu- lado (Puerto Real) o el Real Carener o (San Fernando). Simbólico es el muelle del Vapor en El Puerto de Santa María, por ser el lugar en el que atraca el ” Adriano III”, motonave de vapor que hace la travesía desde esta ciudad a Cádiz y que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1999. Destaca así mismo el dique de Matagorda, declar ado Lugar de Interés Etnológico por su significación como repr esentativo de la construcción naval. Edificios militares . Castillos como el de San Romualdo (siglos XIII a XVIII), Santa Catalina (El Puerto de Santa María), San Sebastián y Santa Catalina (Cádiz) y Sanc- ti P etri (San Fernando), baterías del entorno de Zuazo (siglo XVII) (San Fernando), fuerte de San Luis (Puer- to Real), baluartes de Cádiz (Matadero, San Carlos , la Candelaria, Capuchinos, los Mártir es , San P edro y San P ablo). Otr os edificios r elacionados con la administr a- ción militar son el P anteón de Mariner os Ilustr es , el Real Observatorio de la Armada, Capitanía o el Arsenal de la Carraca, todos ellos en San Fernando y otr os cuarteles y fábricas construidos a partir del siglo XVIII. Torr es . Sistema de torr es vigía de la bahía: T orr e de Doña Blanca (Puerto de Santa María), Torr e del Puer co (Chicla- na de la Fronter a), T orr e Bermeja (Chiclana de la Fr onter a) y Torr e Alta (San Fernando). Edificios residenciales . Destacan las viviendas de la burguesía comer ciante de la Edad Moderna (casas de co- merciantes y torr es vigía). Otr as casas tr adicionales son singulares , con tipos asociados a pueblos marítimos pes- queros y agrícolas como en el caso de Chiclana. A pesar de la falta de documentación de los corrales de vecinos, este tipo de vivienda fue muy abundante y desaparecen a un ritmo vertiginoso. Se mantienen hoy algunos testimonios siendo significativos los documen- tados por Carlos Flores en Puerto Real (1973: 78-79) Castillo San Sebastián, Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho 1 10 • P aisajes y patrimonio cultur al en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Molinos de mareas . La abundancia y singularidad de estas edificaciones presentes en las zonas de maris- mas, con núcleos urbanos dinámicos , justifica que se hallen documentados e identificados. Dieciocho se han registr ado en el P arque Natur al de la Bahía de Cádiz. Se puede destacar por la conservación de su sistema hidráulico, por sus dimensiones y por señalarse como uno de los más importantes de la P enínsula Ibérica, el molino del Río Arillo situado en la desembocadura del río, en la autovía de Cádiz a San Fernando. Casas salineras . Las casas saliner as son las expr esiones singulares del hábitat rur al o disper so en la bahía de Cá- diz. P or asociar se a la explotación/extr acción de sal, son comparables a las edificaciones agr opecuarias: viviendas ubicadas en las explotaciones salineras que acogían tan- to a los propietarios como a los tr abajador es de la sal. Es un patrimonio identificado y valorado per o en pr ogr esivo deterioro por el abandono del uso de las salinas . Bodegas de El Puerto de Santa María y Chiclana. Ámbito inmaterial Pesca. Cultura del tr abajo y saber es ligados a las acti- vidades pesqueras . La pesca y el marisqueo tr adicional, aunque se consideran hoy actividades mar ginales des- de el punto de vista económico, han dado lugar a di- versas técnicas empleadas en los distintos tipos de cap- turas . Forman parte del patrimonio inmaterial de zona por su vinculación a la memoria social y a la definición simbólica de la zona. Actividad de transformación industrial. La cultur a del trabajo asociada a la construcción naval y a los as- tilleros es uno de los elementos más indiscutibles del patrimonio inmaterial de la bahía de Cádiz. P or otr o lado gr an parte de los inmuebles patrimonia- les del ámbito están referidos a la actividad saliner a, a la denominada “ cultur a de la sal” . La producción de sal es una actividad destacable por su singularidad, por la significación que esta “industria extractiva” tiene en la historia de la zona y por el amplio patrimonio que se le asocia. Actividad festivo-ceremonial. Los ciclos festivos de los núcleos de la bahía de Cádiz tienen como fiestas centrales los carnavales . Del mismo modo, manifestan- do la importancia del mar , en la mayoría de los núcleos del ámbito se celebra el día del Carmen con pr ocesiones marítimas. Bahía de Cádiz Xilografía de Cádiz de Harry Fenn. Año 1876. Fuente: colección particular P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 1 1 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción La bahía, el mar y las maris mas En las imágenes que describen a las poblaciones gaditanas de la bahía no faltan refer encias al mar , a la disposición cara al mar de estas ciudades, a la significación que alcanza como recur so socioeconómico, a los puertos que son centr os neurálgicos y que han compuesto las historias locales. “Cádiz siempre mir a al mar . Rodeada por el Océano Atlántico, es imposible no percibir el olor a mar en cada rincón de sus acogedoras calles . Y en el encuentr o con el mar , descubrimos playas, paseos marítimos , puertos , castillos , embar cader os y puentes” (CADIZNET . Turismo Ocio..., en línea). La bahía portuaria, urbana e industrial En la bahía destacan la concentración poblacional y el desarr ollo de importantes núcleos urbanos. El comer cio portuario y los polos industriales de los sesenta, son los elementos básicos de las imágenes de las ciudades de la bahía que contrastan con los aspectos “naturales” de este ámbito (PLAN, 2006a). Entre las imágenes más pr oyectadas de la zona se encuentr an las que muestr an los conflictos surgidos de la crisis en la que se ha sumido el sector de la construcción naval. El paro, las r econver siones , las manifestaciones son elementos a tr avés de los que se está reconociendo a la zona. “El empobrecimiento que ha seguido a la decadencia del comer cio en un lugar completamente desprovisto de r ecur sos agrícolas , es suficientemente notorio… Apenas puede uno salir a la calle de día o de noche sin verse acosado por una multitud de mendigos y a menudo mujeres decentemente vestidas que todavía conservan vestigios de su pasada elegancia aunque tengan que pedir por su sustento diario… La decadencia en Cádiz es, sin embar go, una calamidad tan r eciente que todavía mantiene su belleza: está rodeada completamente por una hermosa mur alla que besan las olas” (Alexander Slidell MACKENZIE, España r evisitada –1835-). La bahía en las postales turísticas: los vinos y el cante La luz, el blanco de sus casas, sus gentes se han venido identificado como pr opios o repr esentativos de Andalucía. Esta identificación con la baja Andalucía se explota abundantemente en el sector turístico. Las imágenes más recurr entes componen destinos en los que las playas y las infraestructur as turísticas se adornan con los atr activos folklóricos y gastronómicos que el visitante puede consumir como parte de esa imagen mítica andaluza. “Tr adicionalmente Chiclana ha sido fuente de buenos vinos (fino de Chiclana) y aguas medicinales (Balneario de Fuenteamarga). Sin embar go Chiclana es hoy día una urbe turística de primera magnitud, con zonas r esidenciales de ensueño con miles de chalets ... Interesante es la visita a la fábrica de muñecas ataviadas artesanalmente con el tr aje típico andaluz” (CADIZNET . Turismo Ocio..., en línea). “¿Que podemos decir de El Puerto? Sus magníficas condiciones naturales , extensas playas , famosas bodegas, terr azas donde se come buen marisco, campos de golf y otr as instalacio - nes deportivas para la práctica de cualquier deporte, contribuyen a hacer de El Puerto de Santa María uno de los principales centros de turismo de Andalucía” (CADIZNET . Turismo Ocio..., en línea). “Cuántas veces, oh Cádiz, te habré visto / unida al cor o blanco de tus puertos/ casi en el aire, cimbr earte toda ,/ sobr e el óvalo azul de tu bahía“ (Rafael ALBERTI, Bahía del ritmo y de la gracia, en Signos del día -1955-). “Rota, ¿dónde están tus huertos, / tu melón, tu calabaza, / tu tomate, tu sandía? / Tú, el más dulce de los puertos / Que la fina arena enlaza / Al cuello de la bahía, / Dime, ¿dónde están tus huertos?” (Rafael ALBERTI, Rota oriental, Spain, en Signos del día -1955-). 1 12 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Cita relacionada Descripción La bahía política y militar La historia de la bahía, por su situación estratégica, está unida a la historia política y militar . Acontecimientos históricos como la proclamación de la Primer a Constitución Española, “La P epa”, son enarbolados como símbolos de la ciudad de Cádiz. Las fortificaciones y las edificaciones militares jalonan el paisaje de la demar cación en la que poblaciones como San Fernando o Rota están íntimamente unidas a la presencia de los ejércitos y academias militar es En este sentido es necesario acudir a la historia política de la ciudad para interpr etar algunas de las letras flamencas que per dur an hoy . Como Richard Ford ya señalar a: “Aquí fue donde Víctor apostó sus baterías , habiendo inventado un nuevo morter o capaz de llegar con sus balas hasta Cádiz, para asustar a las mujer es , por que, desde un punto te vista militar , el fuego era una far sa. Algunas de las bombas llevaban cartas de amor como ésta: Dames de Cádiz, atteignent-elles? Las mujeres , por su parte, r eplicar on con estas seguidillas de cordel: `¡Váyanse los Franceses en hor a mala que no son par a ellos las Gaditanas; de las bombas que tiran los Gavachones , se hacen las Gaditanas tir abusones´” (Richar d FORD, Manual para viajer os por Andalucía y lector es en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). P aco Alba compone este pasodoble par a la compar sa del Carnaval de Cádiz Los Hombres del Mar en 1965 “Viene a esta tierra un bar quito / más típico no lo hay / más blanco ni más castizo / en ”toito” el muelle de Cai. / Mire usted si ese bar quito / tiene una gracia exquisita / que hasta dió su viajecito / la célebr e Tía Norica. / Los barcos de vela / como palomitas cruzan por su ver a / los grandes mer cantes / suenan las sir enas al verlo pasar / Y es que ese barquito / es tan pintur er o / que le dan besitos / las olas del mar . / Cómo ronea cómo pr esume / entr e las aguas plateadas y azules . / Ay Vapor cito del Puerto / cuando en ti me embar co / cuando en ti navego/ me contagia los recuer dos / de tus viejos sueños / sueños marineros . / Ay vapor cito del puerto / tu er es la alegría / tu eres la alegría / de ese muelle tan hermoso / con ese rumbo garboso / con que cruzas la bahía” (P aco ALBA, El vapor cito del Puerto –1965-). Bahía de Cádiz P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 13 6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía Salinas y ester os de San Fernando y Puerto Real Sierr a de San Cristóbal Salinas de Puerto Real. Foto: Isabel Dugo Cobacho Visitantes de la zona arqueológica T orre de Doña Blanca (El Puerto de Santa María). Al fondo, la sierra de San Cristóbal. Foto: Isabel Dugo Cobacho La compleja vinculación territorial entre ester os , casas salineras y otr os elementos de la actividad relacionada con las salinas origina un paisaje único y en proceso de abandono y fuerte alteración. Sierra que forma el escarpe montañoso que divide la bahía de la campiña de Jer ez (El Puerto de Santa María, Jerez de la Fr onter a), con una lar ga ocupación humana. Pr esenta la mayor densidad de elementos patrimoniales de todas las épocas en el conjunto de la demarcación. 1 14 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Negativas P ositivas Singularidad territorial y urbana en el contexto andaluz y español. Existencia de espacios con elevada protección medioambiental sobr e los medios más sensibles tales como marismas y estuarios. Cooperación posible entr e los municipios del ár ea en el mar co del desarr ollo del plan de ordenación territorial vigente en el que se hace hincapié en la pr otección, conservación y fomento del patrimonio histórico. Buena articulación, pese a su posición periférica, con los grandes ejes de comunicaciones . Fragilidad de los r ecur sos cultur ales y natur ales en un ámbito sometido a una intensa urbanización policéntrica y descoordinada. La sucesión de actividades a lo largo del tiempo sobr e la misma ubicación (vias de comunicación, establecimientos portuarios) estando en uso hasta el presente y , en algunos casos, la consider ación de acceso r eservado en muchos de ellos (astiller os , recintos defensivos) no permite una accesibilidad fácil al inmenso patrimonio cultur al inmueble ya sea arquitectónico o ar queológico. Problemas socioeconómicos estructur ales de gr an importancia desde los años setenta. Procesos agr esivos de urbanización del litor al, sobr e todo en el sector nor occidental. La gran densidad de infr aestructur as de comunicación terr estr e (autovías) compartimentan cada vez más la percepción del territorio, a la vez que se antepone la justa necesidad de su realización sobr e la conservación del patrimonio ar queológico. V alor aciones Bahía de Cádiz Puerto de Cádiz. Foto: Isabel Dugo Cobacho P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 15 P atrimonio de ámbito territorial Adecuación paisajística del entorno del poblado de Doña Blanca y recuper ación de la sierr a de San Cristóbal y su patrimonio his tórico, mediante su puesta en valor como parque cultur al. P atrimonio de ámbito edificatorio Actuación paisajística en el entorno del Puente Zuazo y edificaciones anejas. Diseño de una ruta cultural que integr e los bienes del patrimonio histórico defensivo y militar de la demar cación. Proyecto de adecuación paisajística de los alfar es r omanos visitables de El Fontanar y Puente Melchor . P atrimonio de ámbito inmaterial Protección y puesta en valor de los r ecur sos her edados de las actividades saliner as . Mantenimiento de la actividad del vapor Adriano III. Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico Generales Atender a las dir ectrices y r ecomendaciones especificadas en las fichas de actuación del Plan de or denación del territorio de la bahía de Cádiz, referidas a la pr otección y valorización del Legado Cultur al par a el r econocimiento del T erritorio. Coordinación entr e la Consejería de Cultur a y la Consejería de Medio Ambiente par a integr ar los r ecur sos culturales en la oferta r ecr eativa y didáctica del P ar que Natur al de la Bahía de Cádiz. 06 Campiña de Cór doba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 1 17 La campiña cordobesa es una amplia zona que se extien- de al sur de la vega del Guadalquivir y que llega hasta las estribaciones de las sierras subbéticas . Se integr a sobr e todo en el área paisajística de las campiñas alomadas , acolinadas y sobre cerr os , aunque también posee una parte (la noroccidental) en la de valles , vegas y marismas interiores . Comparte las formas de otr as zonas campiñe- sas andaluzas: formas suaves, acolinadas , muy antr opi- zadas a partir de una abundante red de cortijos y de la presencia de ciudades de tamaño medio, patrimonial- mente muy potentes y que a menudo se ubican en zo- nas elevadas, cor onadas por castillos y otr os elementos defensivos. Se difer encia principalmente por su articula- ción muy ligada a la capital provincial y sus conexiones con Málaga y Granada. 1. Identificación y localización Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A) Zonificación del POT A: Campiña y Subbética de Cór doba-Jaén y Centr o regional de Cór doba (dominio territorial del valle del Guadalquivir) Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: Red de ciudades medias patrimoniales del valle del Guadalquivir , red de centros históricos rur ales , r ed de ciudades carolinas , ruta cultur al del Legado Andalusí Las terrazas del Guadalquivir (17 par cial) + Campiñas altas (39 par cial) + Campiñas bajas (40 par cial) Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía Los cultivos tradicionales se especializaban sobr e todo en el cereal. Con el desarr ollo de la política agr aria co- munitaria y la expansión del regadío en muchos espa- cios de secano, la producción actual es más variada y cambiante en razón del mer cado y de las disposiciones comunitarias. No existe una localidad que pueda considerar se capital de este sector , pero sí puede apuntar se que Baena, en el sector oriental, y Montilla y Aguilar de la Fronter a en el occidental, se configuran como los núcleos más im- portantes. Articulación territorial en el POT A Estructura or ganizada por ciudades medias de interior (Campiña y Subbético de Cór doba y Jaén) con importante influencia del Centr o r egional de Córdoba en el sector septentrional (Montemayor , La Rambla) Grado de articulación: elevado en el sector occidental (Aguilar de la Fr onter a, Puente Genil, Montilla), en tanto que en la parte oriental (Baena y Castro del Río) tiene un gr ado de articulación medio-elevado y está más articulada con la capital pr ovincial y con la subbética 1 18 • Paisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Medio físico La campiña cordobesa es una sucesión de formas alo- madas, colinas con escasa influencia estructur al y muy estables que, desde la subbética al sur de la provincia, descienden muy suavemente hasta el Guadalquivir por el norte y hacia el Genil por el oeste; todo ello sobre la depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir . Al este de Montilla y Aguilar de la Fronter a apar ecen formas fluvio-coluviales (terrazas) culminadas por gla- cis y formas asociadas vinculadas a las estribaciones subbéticas. T ambién apar ecen formas fluivo-coluviales (vegas y llanuras de inundación) a lo lar go de todo el río Guadajoz. Esta disposición condiciona un relieve de pendientes débiles, sólo acentuadas muy puntualmente en el territorio o en el contacto con la subbética en la parte suroriental y con una densidad de formas er osi- vas moderadas . Los materiales pr edominantes son los sedimentarios: las calcarenitas , ar enas , mar gas y calizas hacia el norte y el oeste; en el centro y este apar ecen las margas , ar eniscas , lutitas y silexitas , que se tr ansfor- man en margas , mar gocalizas y calizas , así como con- glomerados , ar enas , lutitas y calizas en algunos sector es meridionales de la demarcación. El río Guadajoz va aso- ciado a un importante depósito sedimentario de arenas , limos, ar cillas , gr avas y cantos . 2. El territorio Torr e de la Albolafia (Córdoba). Foto: José Mor a Jordano El clima se corresponde con inviernos suaves vir ando a fríos en el sector oriental de la demarcación y ver anos muy calurosos . Las temper atur as medias anuales osci- lan en torno a los 16 º C, aunque hay que señalar que las oscilaciones térmicas estacionales son importantes. La insolación anual ronda las 2.900 hor as de sol y la pluviometría, modesta, oscila entre los poco más de 400 mm en el entorno de Castro del Río a los 600 en las estribaciones con las subbéticas. La vegetación se corresponde en la práctica totalidad del sector con la serie climatófila del piso mesomediterráneo (termófila bética con lentisco) y sólo el sector occidental Campiña de Córdoba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 125 Ámbito territorial Sitios con útiles líticos . Durante el P aleolítico se loca- lizan numerosos puntos con industria lítica, ya sean lu- gares de extr acción o r estos de taller es , principalmente en la cuenca del Genil y en sus afluentes de arroyo del Salado y del río de Cabra. Pueden citar se sitios arqueo- lógicos como La P eñuela y El Rabanal (Puente Genil), o El Donadío, Las Y egüerizas , La Matilla y la Junta de los Ríos (Santaella). Asentamientos. Dur ante el Neolítico y la Edad del Co- bre pueden citar se poblados en el ámbito del Genil tales como la Camorra de Puerto Rubio y el cerr o del Ahor cado (Puente Genil) o la Camorra de las Cabezuelas (Santaella). Sin embargo, el sector de mayor densidad se encuentr a en las propias estribaciones serr anas del cur so alto del Guadajoz, como los sitios de El Viento, viña Boronato o Doña Mayor en Castro del Río, o el cortijo del Alfér ez y haza de los Lobos en Baena. Durante la Edad del Br once los asentamientos acen- túan su tendencia a los emplazamientos más altos y en áreas semimontañosas . Pueden citar se los yacimientos de cerro del Castillo Anzur (Puente Genil), cerr o de los Puercos (Castr o del Río), cerr o de Alber os y Alcoba Alta (Baena), o Cabeza Lavada (Cañete de las Torr es). Como ejemplos del contexto de actividades de tipo más co- mercial y agrícola que car acteriza el periodo del Br on- ce Final, pueden citarse los asentamientos de cortijo Flores , Serr anillos , Fuentidueña o cerrillo Color ado, en Baena, o los de Marcena y cortijo de Monterrite en Castro del Río. Los procesos de conformación de las sociedades ibéricas durante la Edad del Hierr o perfilar on los asentamientos de larga dur ación de la campiña, tales como los oppi- da de refer encia de Ategua (Cór doba), T orr epar edones (Baena), Carchena, cerr o Agüillo y La Gamonosa (Castr o del Río), los recintos del Castillejo y la Cornicabr a (Nueva Carteya), o Tíscar y los Castellares (Puente Genil). El sistema urbano que se irá conformando durante el periodo romano her edó en parte la r ed de oppida ante- riores (Ategua, T orr epar edones , etcéter a). Los principales enclaves se situarán a lo largo del sistema viario r omano, entre los que pueden destacar se: Montemayor (Ulia) y el castillo de Aguilar (Ipagro), en la ruta hacia Antequer a, Castro del Río (Ituci) y cerr o del Minguillar en Baena (Ipo- noba) en el camino hacia Granada, o Cañete de las T orr es (Calpurniana) en el camino de P or cuna (Obulco). Durante la ocupación islámica se r educirá, en principio, la relación de núcleos urbanos , los cuales ya llevaban una recesión de varios siglos , desde época bajoimperial r o- mana hasta época visigoda. Los núcleos se encontrarían principalmente dentro de la cor a de Cabr a, excepto la ex- tensa zona al sur de la capital cordobesa que sería parte de su cora. Estos núcleos -medinas y asentamientos me- nores- serían los de Bayyana (Baena) -capital desde fina- les del siglo IX-, y los husun y burya de Bulayy (castillo de P oley , Aguilar de la Fronter a), Monturk (Montur que), Bury al-hansh (Bujalance) y Montilla. Tr as la conquista cristiana se mantendrán los principales enclaves anteriores hasta la actualidad y otr os -sobr e an- tiguas alquerías o castillos- serán núcleos de repoblación como Monturque, Montilla, Cañete de las T orres, Castr o del Río, Santaella o Espejo. Entre las fundaciones cristia- nas: Puente Genil nace como realengo en el siglo XVI en su actual configuración pr ocedente de la unión de los po- blados cristianos del siglo XIII de P ontón de Don Gonzalo y Miragenil. Otr os enclaves surgidos en el siglo XIII bajo promoción señorial son Fernán Núñez y Montalbán de Córdoba. Otr as poblaciones , situadas en el espacio de r ea- lengo de la tierra de Cór doba, tuvieron gran empuje desde inicios del siglo XVI tales como La Victoria o La Rambla P osteriormente, con las iniciativas de r epoblación borbó- nicas, se cr earán las poblaciones de La Carlota, Fuente Pal- mera o San Sebastián de los Ballester os y , posteriormente durante el siglo XIX y XX, se fundarán Nueva Carteya (1822) y Moriles (19 13). Núcleos de población por lo gener al de escasas dimensiones caracterizados por un tr azado urbano regular , con edificaciones funcionales y abundancia de nú- cleos secundarios y un parcelario más r epartido. Existe una importante arquitectur a popular rur al en pueblos blancos y agrociudades , en compactos cascos históricos con límites limpios, ruedos y un inter esante urbanismo barroco cuyo máximo exponente es la plaza ochavada de Aguilar de la Fronter a. Infraestructur as del tr ansporte. Calzadas y puentes . En la ruta Corduba-Iliberris se documentan r estos de viario a la altura de Espejo (antigua Ucubi), concr eta- mente su denominado puente romano, y en las cer ca- nías de Ategua (Córdoba) en el cortijo de las Harinas . Del mismo modo, de la vía Corduba-Antikaria se docu- mentan restos en Montemayor (antigua Ulia). Puentes 4. Recur sos patrimoniales 126 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes de Edad Moderna son los de los Morillos en Santaella o el de Puente Genil, diseñado por Hernan Ruiz II. Infraestructur as hidráulicas . Relacionados con el proceso de urbanización r omana de la campiña es des- tacable el número de localizaciones ar queológicas r ela- cionadas con el acueducto romano de Ucubi, detectado en varios puntos de sur a norte desde Nueva Carteya como en Juan Frías, Arr oyo de los Molinillos o Arr oyo Carchena, hasta su destino en Espejo, la antigua Ucubi. Ámbito Edificatorio Fortificaciones . La campiña se conforma como en un territorio fuertemente fortificado ya desde la Edad del Hierro. La tr adición de oppida ibéricos, como los más co- nocidos de Ategua (cortijo de Castillejos de Teba, Cór doba) o Torr eparedones (Baena), es bien conocida por los nu- merosos vestigios ar queológicos detectados en zonas de proximidad serr ana tales como los recintos de la Cornica- bra y los Castillejos en Nueva Carteya, Calderón y cabezo de Córdoba en Castr o del Río, o P alma Baja, Aguilarejo y cerro del Minguillar en Baena. Sin embargo, será dur ante el periodo medieval islámico cuando se defina un paisaje de torres y castillos que ha marcado el territorio y la configur ación de los asenta- mientos hasta la actualidad. Atendiendo a las torres is- lámicas, deben destacar se las r elacionadas tanto con la defensa de la ciudad como con la defensa de las alque- rías y asentamientos rurales de la campiña, de las que pueden citarse la de Don Lucas (La Victoria) o la T orr e de la Albolafia (Córdoba). Otr as torr es situadas en el escalón de mayor altura de la campiña son las del entorno de Castro del Río y Baena tales como las de T orr e Mor ana (Baena), Torr e Mocha (Cañete de las T orr es) y T orr e del Puerto (Castro del Río). Respecto a los castillos es destacable el origen islámico de numerosos r ecintos fortificados de poblaciones ac- tuales, como por ejemplo el de Montur que, la fortaleza de Bujalance o la de Castro del Río, el r ecinto de Baena, el de Aguilar (castillo de P oley) y posiblemente los r es- tos localizados en La Rambla. También existen r ecintos fortificados dispersos por el medio rur al, como el cas- tillo Anzur (Puente Genil), el castillo de Dos Hermanas (Montemayor) o el castillo de Torr epar edones (Baena). Fortalezas posteriores , sobr e todo del siglo XIV, son las de los cascos urbanos de Montemayor (castillo de los duques de Frías), Montilla, Cañete de las Torr es , o de Espejo, algunas de ellas sobre r estos islámicos . Edificios religiosos . Santuarios . Como r eflejo de la inte- gración territorial ibérica y como pr opiciador en su tiempo de refer entes simbólicos y r eligiosos puede citar se el san- tuario prerr omano de T orr epar edones , que conforma es- tructuras ar quitectónicas de un sistema complejo de tipo templo y dependencias anexas. Entre las ermitas , erigidas en su mayoría en época mo- derna, destacan la ermita de los Ángeles (Baena), ermi- ta de Jesús Nazareno (Bujalance), ermita del Santísimo Cristo de los Desamparados (P edro Abad), ermita de la Concepción (La Rambla), ermita de Nuestra Señor a del Valle (Santaella), ermita del Calvario (V alenzuela) o er- mita de Santa Rita (Castro del Río. Edificios agropecuarios . La implantación r omana mar có el paisaje rural de la campiña mediante un gr an númer o de villae . Pueden destacarse las existentes en torno a La Car- lota (La Rueja, Las Pinedas) relacionadas con el tr azado de la calzada a Écija. En el interior campiñés destacan las exis- tentes en torno a Espejo (El Borbollón, Casilla de P orr as) y Castro del Río (La Cebader a, Mor ales), y finalmente en el extremo oriental, en r elación con la calzada a Obulco (P or- cuna), destaca otro conjunto numer oso en los términos de Bujalance (cortijo de Lorilla, Fuente del Chorro) y Cañete de las Torr es (cortijo del Morrón, El Fiscal, Los Alamillos). Aparte de numerosas poblaciones actuales con origen en alquerías musulmanas, pueden citar se las qarya de la zona de Castro del Río, tales como cerr o de Alcaparr al o cortijo del Ángel. Arquitectur a rur al en gr andes cortijos campiñeses , ca- racterizados por su sencillez y funcionalidad, tapizan las zonas cerealistas de la Campiña, especialmente en los tér- minos con mayores pr opiedades como Santaella, El Carpio, Montemayor , etcétera. Edificios industriales. Fábricas e industrias de Puente Genil. La idiosincrasia de este núcleo de población se basa en una importante industrialización de finales del XIX. En- tre sus edificios industriales , los mas emblemáticos son: In- dustrias Nuestra Señor a del Carmen; La Alianza, Fábrica de Harinas y de Energía Eléctrica; fábrica de Ener gía Eléctrica La Auror a, etcéter a. En cuanto a las almazaras , son car acterísticos de la zona los molinos de viga con torre contr apeso, algunos situados Campiña de Córdoba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 127 en las poblaciones como el molino del Duque de Aguilar de la Fronter a, en una calle en la que se contaban más de veinte vigas, o el molino del Rey de San Sebastián de los Ballesteros . Otr os se encuentr an en el campo, en las haciendas de olivar o molinas. Las antiguas almazar as con frecuencia conservan testimonios de sistemas anterior es pero se han ido r econvirtiendo en fábricas más actuali- zadas, algunas muy afamadas como las de Santa Lucía o San Manuel en Baena, la de Núñez de Prado, y Jiménez Soriano, en Bujalance. Casi desaparecidas ya las lagar etas domésticas que se ubi- caban en las traser as de las casas de los agricultor es , sí que perviven casas de labor donde se produce la r ecolección y la transformación de la uva -los lagar es- y las bodegas que han sabido adaptarse al paso del tiempo, mantenien- do parte de las antiguas instalaciones, con sus bodegas de fermentación, sus sacristías y las bodegas de botas. Muy conocidos entre los lagar es son el de la Ascensión, de Cañadas, de las Puentes , de los Raigones , de Saavedr a, de San P edr o y de la V ereda en Montilla; el de la Campana en Monturque o el Alto y el de la Santa Magdalena en Mori- les. Algunas bodegas de r enombr e son las de Alvear , Cruz Conde, Cabriñana, Espejo, Navarro, Delgado, etcéter a. Las salinas de interior han desarrollado, así mismo, una importante actividad. En Aguilar de la Fronter a salinas Romerillo y Tr es Puentes , salinas Cuesta de la P aloma en Baena, salinas de Montilla y salinas Nuestra Señor a de los Dolores en Montur que. En esta zona también han abundado históricamente al- fares y tejar es , y especialmente en torno al municipio de La Rambla se ha desarrollado la cerámica en blanco, un conocido refer ente en la campiña cor dobesa. De época romana son los r estos de alfar de Cuesta de Málaga en Puente Genil. Ámbito inmaterial Actividad socio-política . Cultura del tr abajo jornaler a y movimiento campesino andaluz. En estos lugares se hace presente el hambre de tierr as de Andalucía. Los saberes de los jornaler os campiñeses se vinculan con una cultura política y unas r eivindicaciones que hasta hace muy poco tenían a la tierra como elemento cen- tral. El movimiento campesino andaluz de finales del S. XIX y principios del siglo XX todavía está presente en estos trabajador es andaluces . Actividad de transformación y artesanías . La zona tiene cierta importancia olivarer a y de pr oducción de aceites, con saber es , or ganización del tr abajo y formas de celebración asociados a esta actividad. T ambién destaca la industria agroalimentaria del membrillo en Puente Genil, elemento presente en el la tr ama urbana y la memoria local. P or otr a parte el elemento más emblemático en el entorno de Montilla-Moriles es el cultivo de la vid. La elaboración de vinos finos, amontillados y olor osos han dado lugar a un conjunto de prácticas, saber es y manifestaciones ritua- les. En corr espondencia con esto se ha ido desarr ollando la tonelería, una actividad artesanal ligada a la produc- ción y repar ación de toneles y botas . En Montilla se ubi- can más de seis tonelerías, entr e las de mayor continuidad generacional la de Durán y la de Casado. En la comar ca es asimismo emblemática la alfarería de La Rambla, de gr an tradición y conocida como “ alfarería en blanco” . Actividad festivo-ceremonial. La Semana Sa nta es uno de los momentos fundamentales del ciclo festivo de los grandes pueblos campiñeses . Muy emblemáticas son las fiestas de Puente Genil –conocida por sus corporacio- nes, cuarteles y las r epr esentaciones de figur as bíblicas- y las de Baena –como mitades ceremoniales agrupadas en torno a coliblancos y colinegros-. Baena. Foto: Víctor Fernández Salinas 128 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción En el corazón de Andalucía Además de su situación geográfica, esta metáfora se r efier e pr ecisamente a la repr esentatividad de esta comar ca r especto a muchos de los tópicos con los que se repr esenta Andalucía. El paisaje alomado, la fertilidad de los suelos y la fuerte estructura latifundista, es extensible a buena parte del occidente andaluz. “La campiña cordobesa se extiende entr e el valle del Guadalquivir y las Sierr as Subbéticas , al sur de la provincia cor dobesa. Son terr enos formados en el Mioceno y la Er a Cuater - naria, lo que da lugar a un relieve ondulado, de suaves lomas , entr e las que sobr esalen algunos cerros testigo de mayor altitud en los que se asientan pueblos-fortaleza de origen medieval. La zona más amplia y central de la comar ca la constituye el mioceno campiñés , de suelos arcillosos , pr ofundos y fer aces , conocidos como bujeos o tierr as negr as anda - luzas; al noroeste de esta zona, coincidiendo con las poblaciones car olinas , se extiende el glacis villafranquiense, de tierr as r ojizas y pedregosas , mientr as que al sur este, la periferia meridional campiñesa, de relieve más vigor oso y suelos menos fértiles , constituye la tr an - sición a las Sierras Subbéticas” (TURISMO de Cór doba, en línea). Tierra de viñedo y olivar El antiguo Señorío de Aguilar era conocido por su riqueza, destacando los olivar es y por supuesto la producción vitivinícola. “Las tierras del término son fer acísimas: en ellas cr ecen con lozanía los frutales más esqui- sitos (sic.), los robles , las encinas , acebuches y otr os muchos árboles que pr opor cionan com- bustible y maderas de construcción a los hab ., y perfuman la atmósfera la aulaga, el tomillo, el romer o y otr as mil plantas olor osas (…) son muy estimados los vinos blancos , de suyo ge- nerosos , finos y con mucho nervio, que pr oduce el pago espacioso de viñas , dividido en dos partidos, llamados Moriles altos y bajos , sit. a 1 leg. al SE. De la población, tienen, 65 lagar es , que hacen al año 50.000 arrobas de vino, conocido con el nombr e de Montilla” (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –184/1850-). “La parte de la Campiña se halla casi toda repartida en gr andes pr opiedades , correspondientes a títulos , mayor azgos y corpor aciones eclesiásticas , que siendo labradas por colonos no se cultivan cual convendría par a que pr odujesen en pr oporción a la fer acidad del terr eno. (…) El gr an númer o de cortijos que en ella existen, se labran dividiéndolos en tr es hojas , de las cuales , una de ellas se siembra, otr a se ar a con más o menos r ejas par a la sementera del año siguiente, que es el barbecho, y la otr a se destina al pasto de los ganados; de modo que de 600 fan. de tierr a por ejemplo solo 200 son productivas (…) En toda la Campiña y con especialidad en ciertos par ages (sic.) se encuentr an gr andes plantíos de vides y olivos que producen excelente vino y aceite” (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-). “Los habitantes de sierras y campiñas se llaman serr eños y campiñeses , r espectivamente. La fronter a que mar ca el río par ece tener se en cuenta para establecer distinciones psicológicas y sociológicas entr e unos y otr os . Los campiñeses tienen a los serreños por cortos , t ímidos , poco comu- nicativos, compar ados con ellos que son locuaces y atr evidos de expr esión. Se dice también que el campiñas es imprevisor , poco r eligioso, con tendencias anarquizantes y el serr eño ahorr ativo, r eligioso y conservador por tanto. La campiña es la tierra clásica del latifundio, la sierr a es zona donde existen propiedades agrícolas de menor tamaño” (CARO BAROJA, 1993 -1ª ed. 1958-). Campiña de Córdoba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 129 Cita relacionada Descripción Andalucía jornalera y de luchas sociales La campiña es conocida por el latifundio y la polarización social a él vinculado. Durante el siglo XIX y principios del XX esta zona protagoniza “ el hambre de tierr as” de Andalucía, magistralmente descrita por Díaz del Mor al, notario de Bujalance. El paisaje se tr ansforma y la tierra es el símbolo de una demanda par a subvertir el or den social. “El panorama andaluz no es un pr oblema de or den público, ni tampoco exclusivamente de paz social, sino que es un problema más hondo, es de r econquista de un pedazo de nuestro suelo que en su mayor parte se encuentr a en poder de unos cuantos señor es que dificultan su normal desarrollo e impiden, quizá inconscientemente, que alcance la pr os - peridad que por sus condiciones naturales le corr esponde” (P ablo CARRIÓN y CARRIÓN, El panorama andaluz no es un pr oblema de or den público –19 19-). Manifiesto de la Nacionalidad, 19 19. “ Andalucía no ríe: llor a. Los españoles no lo ven; los extranjer os sí. Campesinos andaluces: El escándalo de vuestr a existencia miser able ha pasado la fronter a y , pregonado por escritores extr anjer os , es la ver güenza más trágica de España y de Andalucía. ¡Arriba los corazones! ¡No emigréis , combatid! La tierr a de An- dalucía es vuestra. ¡Recobr ad la tierr a que vino arr ebatar os la dur a dominación! ¡P er ezca la gañanía y tenga Andalucía un hogar riente y feliz en la granja limpia de los estudiosos campesinos! Sois vosotros los que habéis de r edimir os . Vuestr a r edención es la de la patria nuestra. Or ganizaos al r equerimiento de nuestr a voz. No os constituyáis en banda desorganizada, sino en ejér cito r egular . (…) Sea vuestro grito de combate y de victoria: ¡P or Andalucía, por España y la Humanidad! Cór doba, 1 de ener o de 19 19” ( Manifiesto Andalucista de Córdoba –19 19-). Ategua. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 130 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 6. P ai s ajes de interés cultur al de Andalucía Viñedo en torno a Montilla y Moriles Entorno del río Guadajoz Se trata del paisaje dominado por uno de los cultivos más repr esentativos de la demar cación: el viñedo. Los paisajes que recorr e la nacional IV cuando atraviesa el río Guadajoz son singular es por expr esar como en ningún otro sitio la plasticidad de las formas y colores del bor de norte de la campiña cordobesa. Viñedo en Baena. Foto: Víctor Fernández Salinas Entono del río Guadajoz.. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Campiña de Córdoba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 13 1 Zona ar queológica de Ategua Zona ar queológica de T orr epar edones Emplazamiento y entorno de la ciudad de Ategua (Córdoba). Emplazamiento y entorno de Torr epar edones (Baena). Ategua. Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH Entono de Torr eparedones (al fondo). Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH 132 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Negativas P ositivas Las campiñas de Córdoba, con más variedad de cultivos que las jienenses y con un r elieve más ondulado y acolinado que las del bajo Guadalquivir , poseen una singularidad y calidad que, combinada con su modelo de poblamiento, produce algunos de los mejor es y más repr esentativos paisajes andaluces . El emplazamiento de los pueblos y las características del poblamiento rur al disper so, especialmente en relación con los cortijos , evidencian una inteligente r elación paisajística entre medio y sociedad. La presencia de abundante y r epartida industria tr adicional de carácter agr oalimentario ha enriquecido notablemente el patrimonio y la imagen de numerosos pueblos campiñeses. Este sector ha presentado, aunque con altibajos y de forma no homogénea, síntomas de dinamismo socioeconómico que evidencian una preocupación por el devenir de la comarca. Esta pr eocupación puede canalizar se también a una mejor valor ación del paisaje, hoy por hoy lejos de ser una aspiración social y ni siquier a técnico-urbanística. El crecimiento rápido y , en parte, al margen de la legalidad urbanística, de algunos pueblos, r ompe con el tr adicional equilibrio entr e poblamiento y paisaje en esta demarcación. La arquitectur a vernácula ha experimentado alter aciones notables , tanto por r eforma como por sustitución, que ha cambiado la fisonomía interna de muchas poblaciones de este espacio además de influir en los perfiles y vistas generales . El desarrollo r eciente de infr aestructur as de comunicaciones (autovía, AVE) ha tenido impactos negativos en el paisaje. V alor aciones 7. V alor aciones y r ecomendaciones Campiña de Córdoba P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 133 P atrimonio de ámbito territorial Uno de los elementos que singulariza el paisaje de la campiña cordobesa es la pr esencia, junto a otr os cultivos , del viñedo (especialmente en el entorno de Montilla-Moriles). Este aspecto debe ser reseñado especialmente en los documentos de or denación territorial como una de las claves del paisaje de la demarcación. Es urgente atajar los pr ocesos de urbanización ilegal que apar ecen en varios municipios de la demar cación. Controlar el expolio ar queológico que afecta a amplias ár eas en esta demar cación, especialmente al entorno de la zona ar queológica de Ategua. P atrimonio de ámbito inmaterial Reconocer las claves propias par a la pr otección y puesta en valor de las nuevas poblaciones ilustr adas de la demar cación. La presencia de cortijos y haciendas ha sido documentada en el pasado, per o son necesarias políticas pr oactivas par a r ecuper ar aquellos que se han quedado vacíos o que han perdido parte de su funcionalidad tr adicional. Registrar y pr oteger el patrimonio industrial de la demar cación, especialmente el r elacionado con la tr ansformación de pr oductos agrarios . Reconocer el papel patrimonial de las instalaciones de acopio de grano (silos) u otr as construcciones r elacionadas con las actividades agr arias (ingeniería del agua, cortijos, etcéter a) que suelen apar ecer de forma disper sa en el territorio. La arquitectur a tr adicional tampoco ha tenido un buen tr atamiento en las poblaciones de esta demar cación. Se pr ecisa un cambio de actitud y de reconocimiento de sus valor es , así como de su capacidad par a ofr ecer un hábitat de calidad y adaptado a las exigencias de la sociedad actual. P atrimonio de ámbito inmaterial Investigar las culturas rur ales (vitivinícolas , sobr e todo) y agr oindustriales (elabor ación de vinos , dulce de membrillo, etcéter a), así como su influencia en la conformación socioeconómica y espacial de la demarcación (especialmente significativa en municipios como Puente Genil, Montilla o Aguilar de la Fronter a). Recomendaciones par a el planeamiento territorial y urbanístico Generales Los cambios futur os en la P olítica Agraria Comunitaria obligan a pr ever con antelación sus posibles consecuencias paisajísticas , especialmente en un entorno como éste, muy sensible a las orientaciones impuestas por la Unión Europea y cuyas consecuencias ya han tenido y tienen implicaciones directas en el carácter del paisaje. Establecer medidas generales par a aminor ar el impacto paisajístico de las gr andes infr aestructur as de comunicación construidas dur ante estos últimos años. 07 Campiña de Jaén-La Loma P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 14 1 Descripción Recursos asociados Los modos de explotación rural de espacio campiñés siguier on pues basándose en la agricultur a y ganadería y las relaciones comer ciales de excedentes agr arios y metales intensificar on el afianzamiento de las jerar quías sociales . La asunción de elementos de pr estigio y significación reinterpr etados desde lo colonial mediterráneo, se tr adujo en el territorio en elementos de significación como los santuarios ibéricos, las necrópolis y la pr opia formalización urbana de los asentamientos. Consolidación agrícola e integración territorial. De la municipalización romana a los r einos andalusíes 82 1 1000. Época r omana 8220000. Alta Edad Media 532 1 000. Emirato, Califato, T aifa 2300000. Almorávides, almohades La victoria final romana sobr e los cartagineses abr e el camino a un pr oceso de colonización marcada por la explotación intensiva de los r ecur sos agrícolas en el mar co de un territorio organizado y planificado, en los aspectos urbano y rur al, sobr e la base del poder r omano. Desde este punto de vista, la ejecución de toda una serie de proyectos sobr e la zona de estudio, extensiva a toda la provincia bética, que van desde la concepción de una r ed de comunicaciones que definitivamente integra el territorio en esquemas supr arr egionales , hasta la masiva explotación agraria que se tr aduce en un nuevo tejido de fundaciones rur ales que, en el caso de la producción de aceite, llega a pr oducciones casi industriales y enfocadas sobr e todo a la exportación a la metrópolis. El espacio campiñés establece su modelo agr ario con una vocación de continuidad que sobrepasará en el tiempo a la pr opia dominación r omana. Desde la articulación territorial, las ciudades principales, como Castulo (Linar es), Obulco (P orcuna), Vivatia o Biatia (Baeza), Iliturgi (Mengíbar), Vir caone (Arjona), T ucci (Martos), T ugia (P eal del Becerro), Mentessa (La Guar dia) o Auringis (Jaén), tendrán en su pr oximidad importantes vías de comunicación tales como la vía Augusta en el importante nodo de Castulo en donde la ruta deja el Guadalquivir y se inicia la conexión con la Meseta y el Levante. En otros casos , como Auringis , Tugia y T ucci al sur , los asentamientos son pasos obligados en las comunicaciones con el interior bético. El esquema urbano reutiliza en parte los importantes núcleos ibéricos del alto Guadalquivir aunque la propia evolución del Imperio otor gará finalmente un destacado papel a las ricas fundaciones rurales en detrimento de los centr os urbanos peor pr epar ados par a las sucesivas crisis políticas de los siglos IV y V d. de C. En el marco de un panor ama de letar go del “mundo urbano” y una continuidad sostenida en el mundo rural no será hasta la invasión musulmana y la transformación hacia la nueva sociedad andalusí cuando se r ecuper e la integr ación territorial ahora en la nueva dinámica de los r einos andalusíes . 7 121200. Asentamientos urbanos . Ciudades 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Villae. Alquerías 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 12900. T orres 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Puentes . Redes viarias 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Acueductos Identificación 142 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados La cora de Y ayyan (Jaén), primero dependiente del poder califal de Cór doba, alcanza su plenitud durante los r einos de T aifas (ss . XI al XIII). Las medinas más importantes er an Y ayyan, Bulkuna (P or cuna), Medina Ubbadat (Úbeda), Martus , Bayyasa (Baeza) o al-Qabdaq (Alcaudete). El esquema de asentamientos andalusíes pervivirá básicamente hasta la actualidad junto con otras incorpor aciones posterior es . Al manejo del medio rur al se añadirá la rica cultur a hidráulica junto a la explotación de los ruedos y vegas en forma de huertas regadas . Aceite y cer eal se mantendrán como recur sos básicos de la campiña que consolida el sistema de villae como herencia en las nuevas alquerías y pagos rur ales . Inestabilidad demográfica y continuidad económica de base agraria en el Antiguo Régimen 8220000. Baja Edad Media 8200000. Edad Moderna La temprana conquista cristiana y una r epoblación muy dependiente de los señoríos otor gados a las Órdenes Militar es (Calatr ava y Santiago), conformar on el límite sur como fr onter a con el r eino nazarí de Granada (por ejemplo la Encomienda de Martos). Numer osos asentamientos tuvier on su inicio en estos momentos debido a circunstancias de estr ategia de defensa o avanzadilla militar , tal sería el caso de Torr edonjimeno, P eal del Becerro o T orr edelcampo. Los procesos derivados de la difer ente suerte conseguida por las r epoblaciones acometidas por la Corona o por los señoríos se tr aducirá en una época de indefinición e incluso de crisis hasta el siglo XV en el que la política frente al último r eino andalusí pr ovoca mayor es aportes demográficos y una expansión de los núcleos urbanos existentes, aparte de la construcción y/o repar ación de elementos de construcción militar o la cr eación de nuevos asentamientos . El siglo XVI, una vez desaparecida la fr onter a, supondrá un flor ecimiento económico y demográfico en localidades como Úbeda, Baeza o Jaén. Durante el siglo XVII y buena parte del XVIII, debido a las necesidades hacendísticas de la Cor ona, se producirá una pr ogr esiva r educción de las tierr as comunales que serán vendidas sobr e todo a la nobleza y aristocracias urbanas , gener ando emigr ación y pobr eza al disminuir el númer o de pequeños propietarios y evolucionar el r esto hacia la apar cería y el pr oletariado rur al. Esta situación, junto con el incremento de la pr esión pr oductiva sobr e el agr o, pr ovocará una concentración de la pr opiedad rur al con r eflejo en los par celarios de la campiña, y una visión extensiva de los cultivos de cereal y olivo que iría aclar ando montes e incluso la desaparición de éstos y algunas dehesas. 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Puentes . Redes viarias 7 121 100. Asentamientos rur ales . Cortijadas 7 122200. Espacios rurales . Caminos. Vías pecuarias Campiña de Jaén-La Loma Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 143 Descripción Recursos asociados Desamortizaciones. Los inicios del olivar extensivo y de la industria del aceite 8200000. Edad Contemporánea En el marco de una bonanza gener al desde finales del XVIII, la posterior crisis bélica con Fr ancia y las iniciativas desamortizadoras pr esentan un panor ama desde mediados del siglo XIX en el que destaca el incremento y consolidación de la explotación del aceite y , por tanto, del incremento del olivar en la campiña. P or un lado habían desapar ecido los privilegios señoriales que r estringían la prolifer ación libr e de moliendas que se acompañar on de mejor as técnicas pr opias de la r evolución industrial decimonónica y , por otro, se abría la competencia entr e los nuevos pr opietarios de las tierras desamortizadas animados por un incr emento de la demanda y las mejor as del tr ansporte vía ferrocarril. 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Puentes . Redes viarias 7 121 100. Asentamientos rur ales . Cortijadas 7 122200. Espacios rurales . Caminos. Vías pecuarias Descripción Recursos asociados Actividades socioeconómicas 1264200. Agricultura 1264400. Ganadería El medio dominante de campiña en ascensión hacia los piedemontes béticos se tradujo en una temprana explotación agrícola cuyo elemento emblemático, aparte de otr as pr oducciones de secano en su mayoría y el aprovechamiento de las vegas fluviales , ha sido y es la pr oducción olivarer a. La conformación de las explotaciones ha ido cambiando a lo lar go del tiempo, así la configuración actual, al igual que ocurr e en otr os medios de campiña andaluza, es la de un olivar industrial, regado y extensivo, que contr asta con la configur ación r omana, medieval o, incluso, con la existente a principios del siglo XIX, que era un olivar compartido con una amplia gama de especies agrícolas aprovechables en la que no existía el monocultivo actual y que, paisajísticamente, dotaba de una variedad morfológica y ecológica muy distinta a la actual. Como gran zona olivar er a, esta actividad tiene una fuerte r eper cusión socioeconómica y paisajística, ya que constituye el elemento más singular y repr esentativo del territorio. Este cultivo aparece asociado a un tipo de explotación car acterística: la hacienda. En menor medida, destacan también por su rentabilidad otr as pr oducciones como el trigo, la patata, el algodón y el gir asol. 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Villae. Alquerías. Haciendas . Cortijos 7 1 12 120. Edificios ganader os Identificación Identificación 144 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados Aparte de estas características del apr ovechamiento agrícola y del par celario rur al, se puede mencionar la existencia de un buen número de elementos de patrimonio construido en los innumerables cortijos y haciendas a lo lar go de la demar cación. La actividad ganadera tiene un carácter secundario. En el término de Jaén y su ár ea de influencia mantiene una presencia significativa la ganadería r elacionada, fundamentalmente, con la cría de ganado porcino. La minería fue una de las actividades socioeconómicas principales y que marca la idiosincr asia de la ciudad y la comarca de Linar es junto a la actividad industrial. Con una pr esencia histórica desde el siglo XVII, el decaimiento de las minas de plomo del entorno de Linares a principios del siglo XX coincide con el auge del eje La Carolina-Santa Elena y la Comar ca de Andújar , siendo el ámbito ” el principal foco de pr oducción de miner ales de plomo de toda la P enínsula Ibérica” (PLAN, 2006d: 89). 1263200. Minería 7 120000. Complejos extractivos . Fundiciones 7 123000. Infraestructur as hidráulicas 7 120000. Minas (inmuebles) 7 1 12500. Edificios industriales . Fundiciones Industrias agroalimentarias r elacionadas con los cultivos tr adicionales , especialmente el olivar e industrias derivadas. Son núcleos de intensa actividad Martos , Jaén y Mancha Real, entr e otr os . Otras industrias de importancia cr eciente son las r elacionadas con la tr ansformación de la mader a, la fabricación de maquinaria agrícola, de aperos , de plásticos , automovilística y química. La mayor actividad industrial se localiza también en los municipios ya citados, aunque la influencia de estos núcleos también se deja sentir en otras localidades próximas . Entre las actividades artesanales destaca la alfar ería en municipios como Úbeda y Arjonilla. La popular cerámica de color verde de Úbeda tiene una lar ga tr adición que se r emonta al período musulmán. Otras actividades a destacar son la espartería, la forja y el tr abajo con la mader a, actividad, esta última, que tiene su principal refer ente en Mancha Real. 12630000 Actividad de Tr ansformación. Pr oducción industrial 7 1 12500. Edificios industriales . Fábricas. T aller es . Alfar es . Esparterías 7 1 125 1 1. Almazaras 7 120000. Complejos extractivos . Canteras Campiña de Jaén-La Loma Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 145 Descripción Recursos asociados Se ha mencionado el papel de las comunicaciones intra y extr ar egionales asumido por esta demarcación. Datos ar queológicos y documentales avalan esta car acterística, incluso las vías actuales de mayor importancia siguen en su trazado importantes tr amos de viales antiguos , sobre todo de época r omana. La importante pr esencia geográfica y paisajística de los elementos fluviales que cruzan el área (Guadalquivir , Guadalbullón, Guadalimar , etcéter a) obligó también a la realización de obr as de ingeniería en la forma de puentes a lo lar go de todas las épocas . Zona de tránsito secular , hasta que la apertura del paso por Despeñaperr os a finales del siglo XVIII, se convirtió en la principal entrada a Andalucía, muchos de los caminos que comunicaban Castilla y Andalucía discurrían por el Reino de Jaén (VALLADARES REGUERO , 200 2). Se desarrollan actividades comer ciales ligadas a la industria oleícola y a la actividad miner a de Sierra Mor ena, de la mano del tr ansporte ferr oviario, a partir del siglo XIX. Algunos de los tr azados viarios son hoy vías verdes . 1262B00. Tr ansporte 7 1231 10. Infr aestructur as de transporte 7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte. Edificios ferroviarios En línea con la orientación agrícola de la campiña y su papel conformador de paisaje pueden destacarse las actividades de tr ansformación r elacionadas . Se citan por ejemplo las actividades de molienda, relacionadas con la oleicultur a, sobr e todo pertenecientes a la segunda mitad del siglo XIX cuando se liberaliza en mayor medida la pr oducción y se r ompen los privilegios de fundación de nuevas almazaras . 1263000. Producción de alimentos . Molinería. Oleicultura 7 1 125 1 1. Molinos. Almazaras “¡Qué anchura, Señor , qué anchura, y que amargur a! La mina de P ozo Hondo, que hondura, Señor , qué hondura, y que amargur a!” (José JURADO MORALES, Tierras de miner os –1975-). Identificación 146 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Ámbito territorial Asentamientos. De las más tempranas manifestacio- nes de actividad paleolítica se destacan los sitios con elementos de piedra tallada asociadas a vegas y terr a- zas fluviales localizadas en camping El Villar (Bailén) o El Barranquillo (T orr edonjimeno). El conjunto de abrigos de Río Frío (Jaén) está declarado Bien de Interés Cultur al. Respecto al Neolítico, los asentamientos suelen locali- zarse en medias lader as de zonas más alomadas de la campiña en entornos próximos a valles medios y altos de los afluentes más destacables de los grandes ríos . Desta- can en el área norte de la demar cación (desde Bailén y La Loma), la casa de las Águilas o el cerro Garrán en la zona de Bailén, alto de los Y esar es (Linar es) o Los Horne- ros (Baeza). En la zona de P orcuna y extr emo sur oeste, el P olideportivo (Martos), ver eda de las Máquinas (Martos), cerro Albalate y cerr o de los Alcor es (P orcuna). En la Edad del Cobre se pr oduce una eclosión de asenta- mientos de acuerdo a patr ones de jer ar quización terri- torial. Son destacables los grandes poblados en campiña dotados de fortificación con ejemplos tan emblemáticos como Marroquíes Bajos (Jaén). Pueden citar se otr os de jerar quía y funcionalidad diver sa tales como la atalaya de la Higuera (Arjona), torr e Benzalá (Villadompar do), El Chaparral (Jabalquinto) o Las P eñuelas (Mengíbar). Durante la Edad del Br once se apr ecia una r educción en el número de asentamientos , manifestándose en lugar es de fácil defensa, en promontorios y cerr os . Este encastilla- miento del territorio parece anunciar la dinámica poste- rior de la Edad del Hierro. Pueden citar se como ejemplos en la comarca de La Loma, el cerr o Cabezuela (Úbeda), cerro del Alcázar (Baeza), Buenaplanta (Bailén) o Piélago (Linares). Son destacables otr os en la zona de acceso a Cazorla, tales como la Plaza de Armas de las Juntas (P eal del Becerro) o, en la zona de acceso a los montes subbé- ticos, el asentamiento de P eñaflor (Jaén). Durante la Edad del Hierr o tiene lugar lo que se ha de- nominado la conformación del estado ibérico del alto Guadalquivir caracterizado por un territorio político que aglutina el curso alto del río bético así como los afluen- tes del Salado, Guadalbullón, Jandulilla o el Guadalimar como las cuencas principales. Muchos de los asenta- mientos ibéricos llegan a pervivir como municipios du- rante la época r omana que r eapr ovechan la solidez de los llamados oppida o plazas fuertes de este periodo. Pueden citarse con el nombr e con el que los r ecogen las fuentes documentales romanas los asentamientos de Ilitur gi (ce- rro Maquiz, Mengíbar), Castulo (Linar es) y Obulco (cerrillo Blanco, P or cuna). Pueden citar se además los importantes enclaves ibéricos de Puente Tablas (Jaén), baños de la Muela (Linares), cerr o del Chantr e (Baeza), Las Atalayue- las (Higuera de Arjona), Los Castellones (Úbeda) o Plaza de Armas de las Juntas (P eal del Becerr o). El importante precedente urbano que suponen los asen- tamientos ibéricos en la zona es recogido y ampliado de una manera clar a y definitiva dur ante la r omanización de la campiña. Se ha mencionado la continuidad de nu- merosos ejemplos de oppidum pr eexistentes , aunque es preciso mencionar Salaria (Úbeda la Vieja, Úbeda), Bae- cula (Turruñuelos , Úbeda), Vir caone (Arjona), Auringis y Mentesa junto a Jaén, o Tucci (Martos). El fenómeno ur- bano se generaliza en la campiña bética y serán lugar es , en muchos casos, de lar ga continuidad dur ante la Edad Media y Moderna. La realeza ibérica dejó importantes manifestaciones fu- nerarias en el alto Guadalquivir . Pueden citarse las necró- polis junto a Castulo como las de Estacar de Robarinas o la de los Baños de la Muela, la necrópolis de cerrillo Blanco junto a P or cuna o la necrópolis de los Chorrillos en Mengíbar . La evolución del urbanismo durante el periodo islámico ha legado la configuración de la mayoría de los cascos históricos actuales existentes en la demarcación. Aparte de los numerosos enclaves defensivos (hisn) existentes en la cora de Y ayyan (Jaén), las medinas más importan- tes fueron las de la pr opia Jaén, Úbeda y Baeza. Martos o Arjona son otros asentamientos de mar cado carácter islámico en su configuración urbanística. La temprana conquista cristiana a mediados del siglo XIII, hizo que la labor repoblador a, acompañada de otr a de- fensiva, recayese, aparte de la Cor ona, en la Or den de Ca- latrava, bajo cuyo patr ocinio nacen asentamientos como Higuera de Calatr ava y Santiago de Calatr ava. Otr as fun- daciones de origen señorial aún con orígenes en peque- ños núcleos islámicos en algún caso, serían Torr edelcam- po, Villadompardo, T orr edonjimeno, Santo T omé, Fuerte del Rey , Torr eblascopedr o o T orr eper ogil. La Edad Moderna tiene sus refer entes en las importan- tes realizaciones ar quitectónicas del Renacimiento en 4. Recur sos patrimoniales Campiña de Jaén-La Loma P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 147 localidades tan emblemáticas como Úbeda o Baeza en La Loma. Infraestructur as de tr ansporte. El papel de las co- municaciones en la zona se evidencia en ejemplos tales como el puente de origen romano del Piélago sobr e el río Guarrizas (Linares); el Puente Viejo, al pie del cerr o de Úbeda la Vieja, sobre el Guadalquivir , de factura medieval y sobre posible fundación r omana; el puente r enacen- tista de Ariza, obra de V andelvir a, sobr e el Guadalimar , también en Úbeda. Infraestructur as hidráulicas . Como ejemplo destaca el sistema de abastecimiento de aguas a la ciudad roma- na de Cástulo (Linares). Sitios históricos. Batallas . Las car acterísticas geoes- tratégicas de la demar cación, ya aludidas en r elación a la estructura territorial y los ejes principales de comuni- cación entre Andalucía y ár eas vecinas como la Meseta y el Levante, también tuvieron su efecto en sucesos r e- lacionados con situaciones extremas de contr ol militar del territorio, sucediéndose a lo largo del tiempo y en un espacio casi coincidente tres choques entr e fuerzas militares que mar car on cada una buena parte del devenir histórico posterior . Se trata, en primer lugar , de la batalla de Baecula en el año 208 a. de C. entre tr opas romanas y cartaginesas. El empla- zamiento exacto de este suceso ha dado lugar a diversas hipótesis: por un lado tradicionalmente se la ha localizado en las cercanías de Bailén, quizás entr e esta población y la ciudad de Castulo, más recientemente se la ha localizado en el entorno del cerro Albahaca en las cer canías de Santo Tomé, por tanto más al este de la demar cación y en proxi- midad a los pasos hacia Levante por las sierras de Cazorla y Segura. La victoria r omana abrió camino definitivo a la implantación romana en el valle del Guadalquivir . Una segunda batalla de relevancia histórica es la de Qas- tuluna, del año 785 d. de C., librada en las pr oximidades de Castulo-Linares junto al Guadalimar entr e el califa cordobés Abderr amán I y el gobernador de T oledo. Se ha de situar en el contexto de los problemas en la afirma- ción del poder califal cordobés ya dur ante los primer os decenios de la conquista. Una tercer a batalla es la de Bailén de 1808 libr ada en- tre el ejér cito napoleónico y un conglomer ado aliado angloespañol. Esta batalla, relacionada también con el control del acceso desde la Meseta hacia el valle bético, supuso con la derrota fr ancesa un definitivo cambio de las expectativas a favor de la independencia española y en contra de los invasor es fr anceses . Ámbitos minero-industriales . Linar es y sus inmediacio- nes (minas, estaciones , edificios industriales relacionados, barrios de de mineros , etcétera), donde se ha procedido a proteger más de 60 elementos r elacionados con la acti- vidad minera. Destacan en los complejos miner o-indus- triales los socavones y galerías subterráneas, castilletes , casas de bombeo, casa de máquinas y cabrias, lavader os de minerales , cribas cartagener as , norias , tornillos de Ar- químedes, tornos , malacates , máquinas de vapor , tecno- logía cornish para el desagüe, máquinas de acción dir ecta “bull” y calderas . Ámbito edificatorio Fortificaciones. Las numer osas localizaciones de r e- cintos defensivos en la demarcación tr aducen los pr o- cesos de encastillamiento del territorio sucedidos en varios momentos históricos. Y a se han mencionado los asentamientos fortificados, oppida , pertenecientes a la etapa ibérica, pero los elementos construidos que han marcado clar amente el paisaje campiñés son los que se suceden desde el periodo medieval islámico y se renue- van o se inician otros nuevos dur ante la r epoblación cristiana hata el siglo XVI. De estos momentos, pueden citarse las antiguas fortalezas islámicas que se instalan en los siglos XI y XII, con ejemplos tales como la forta- leza de Baeza, la de Arjona, la de Iznatoraf, el castillo de Martos, las defensas y castillo de Santa Catalina de Jaén, o los restos del castillo de Santa Eufemia, sobr e la ciudad romana de Cástulo. De las realizaciones cristianas de los siglos XIII-XIV, al- gunas sobre edificios islámicos pr eexistentes , pueden destacarse, el castillo de Jódar , el castillo del Berrueco (Torr edelcampo), el castillo santiaguista de Mengíbar o el castilllo de P eal del Becerr o. Construcciones defensivas vinculadas con las tenden- cias de la arquitectur a militar r enancentista del casti- llo-residencia, pueden citar se ejemplos como los de el castillo de Tobaruela (Linar es), el castillo de Arjonilla, el castillo-palacio de Lopera, el castillo de Canena, el cas- tillo-baluarte de Sabiote, el castillo de Torr edonjimeno, el propio alcázar de Baeza o el r ecinto con barbacana de Úbeda. 148 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Torr es . Como ejemplo de la militarización cristiana de la retaguar dia de la fr onter a a partir de los siglos XIII y XIV, por parte sobre todo de la Encomienda de Calatr a- va, es destacable el levantamiento de torreones defen- sivos tales como la torre de P orcuna, el torr eón de Rus , la torre de Higuer a de Calatr ava o la torr e de Sancho Pérez (Iznator af). Edificios agropecuarios . De la implantación agr aria en la demarcación son destacables las instalaciones agrarias desde época r omana en la forma de numer o- sas villae que presentan altas densidades en el sector norte y occidental, hacia la zona de contacto con la campiña cordobesa y la vega del Guadalquivir en el en- torno de Andújar . Otras zonas de densidad ya menor son los cursos de los principales cur sos fluviales como el Gudalbullón o el Guadalimar o el curso más alto del Guadalquivir . La instalación de alquerías islámicas significaría una con- tinuación de la implantación rural y terminó de configu- rar los ruedos de los principales núcleos urbanos andalu- síes como Jaén, Úbeda o Baeza. Edificios industriales. El mundo de las actividades agrí- colas en torno a la producción de aceite ha mar cado sin duda el paisaje campiñés. Como elementos edificados a lo largo del medio rur al e incluso urbano hay que citar necesariamente las instalaciones de molienda de aceitu- na. Hasta el siglo XIX la propiedad de estas instalaciones se encuentra r educida básicamente a los señor es y a la Iglesia, a partir de mediados del XIX su construcción se generaliza gr acias a la supr esión de los antiguos privile- gios. Decenas de nuevos pr opietarios instalan molinos en sus haciendas rurales e incluso se detecta un gr an au- mento de establecimientos industriales de molienda jun- to a los núcleos urbanos desde finales del XIX movidos por maquinaria de vapor . Otros edificios industriales , además de los ya citados en los ámbitos mineros , son los alfar es . Y a en época ibérica y , sobre todo r omana, se desarr olló una intensa actividad alfarer a destinada sobr e todo a la pr oducción de ánforas par a el tr ansporte de aceite. Estos alfar es en muchos casos se asocian a edificios agropecuarios (villae) que tenían como actividad principal el cultivo del olivo y la producción de aceite. Este tipo de insta- laciones se documentan, entre otr os , en el cortijo del Marqués de la Mer ced (Andújar), P olígono Industrial (Arjonilla), villa junto a fábrica de Cuétara y este de San Roque (Jaén), vegas casas de Hurtado II y horno de Guadalimar (Lupión), casa Fuerte (Torr edelcampo) o La Cabrer a (T orr edonjimeno). La instalación de alquerías islámicas significaría una con- tinuación de la implantación rural y terminó de configu- rar los ruedos de los principales núcleos urbanos andalu- síes como Jaén, Úbeda o Baeza. Ámbito inmaterial Actividad agrícola. Cultura del tr abajo r elacionada con el olivo. Saberes y expr esiones cultur ales ligadas a los trabajador es jornaler os , especialmente las r elaciona- das con la recogida de la aceituna. Fiestas de San Isidr o Labrador , La Butifuera, con la que se celebr a el final de la recogida de la aceituna, la fiesta de la aceituna en Martos… Minería. En el entorno de Linar es se ha desarr ollado a lo largo de los años una cultur a del tr abajo miner a, con diversas técnicas y saber es asociados a la explotación del mineral. Actividad de transformación. Vinculada a la tradición de la carpintería puede observarse en Mancha Real una cultura del tr abajo r elacionada con la mader a que aglu- tina saberes tr adicionales y diver sos elementos simbóli- cos, como la fiesta en honor de San José carpinter o en Mancha Real. P or otr a parte, debe mencionar se la alfa- rería tr adicional de la zona. Especialmente la cerámica de color verde de Úbeda cuya pieza más r epr esentativa es la alcuza, recipiente par a almacenar aceite. Actividad festivo-ceremonial. La Semana Santa es uno de los momentos fundamentales del ciclo festivo de estos pueblos. Son r enombr adas las semanas santas de Jaén, Úbeda, Baeza y Martos. Campiña de Jaén-La Loma P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 149 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción Grandes manchas de olivar Olivar , más olivar , verdes hileras de olivos…Ésta ha sido la descripción más gener alizada y característica de la Campiña de Jaén y de la Loma ubetense, paisajes difer entes entre sí, per o unidos por la tr adición olivar er a. El olivar es más que una mar ca en el paisaje, impregna todos los aspectos de la vida social de muchas de las poblaciones jienenses, “se ha cr eado toda una cultur a en torno a él” (CANO GARCÍA, 200 2: 408). Su significación socioeconómica y simbólica lo ha convertido en el principal refer ente par a la provincia. “Jaén se viste con una inmensa tela ocre moteada de olivos alineados , con aplicaciones de verde ter ciopelo de los campos de cer eales . El olivo es la nota temática. Está en millares y en centenas de millar . Forma sus legiones en la tierra llana y ajusta a las colinas el tapiz de sus copas argentadas . Jaén es su r eino, del que excluyó casi totalmente otros cultivos . Más de la ter cer a parte del aceite de España se pr oduce allí. La principal riqueza de la provincia viene contenida en esos taleguitos glaucos que se sazonan en las retor cidas r amas que la poda var ea y espar ce bajo el sol” (W enceslao FERNÁNDEZ FLORES, Sed en los olivares -1953-). Lugar de tráns ito, anticipo del pai s aje del sur Los campos de olivos, pasado Despeñaperr os , anunciaban la entr ada en Andalucía. El contraste entr e las tierr as castellanas y las andaluzas ha sido descrito con fr ecuencia en la literatur a de viajes . Jaén no ha ocupado un lugar prioritario en las descripciones de los viajeros sobr e Andalucía, ha sido más lugar de paso obligado que destino ( VALLADARES REGUERO , 200 2), per o este r asgo ha mar cado su pr opia singularidad. Un territorio a caballo entre dos paisajes muy distintos , la antesala del sur exótico y ar abizado que repr esentaba a la Andalucía más ester eotipada, sin llegar a confundir se con ella. “Llegamos a Despeñaperros , la puerta natur al de Andalucía. ¡Con qué ansia fijamos la vista en aquellos desfiladeros que nos ocultan el país con que tantas veces hemos soñado! (…) La tierra se cubr e de ver dor , y de pálida que era se transforma en r oja; el paisaje afecta esos tonos cálidos de los coloristas sevillanos, y apar ecen haciendas y más haciendas de olivos; a lo largo del camino siguen la misma dir ección del tr en ver dader as mur allas de pitas y chumberas , y mientr as las encorvadas hojas de las primer as se abr en como las hojas de un capullo en rica variedad de ramas puntiagudas , las otr as se unen como pieza de un mosaico, formando una pared de acer adas y ver des r amas; a lo lejos se extiende un panor ama ver de, extenso como el mar . P ar ece que hemos cambiado de continente” (Antonio ESCOBAR, De Madrid a Sevilla –1879-). Histórica, monumental, puerta al Renacimiento Esta imagen gira fundamentalmente en torno a Úbeda y Baeza. Ambas ciudades , reconocidas como P atrimonio Mundial (2003) y Ciudades ejemplares del Renacimiento (1975), polarizan en gran medida la Jaén histórica y monumental como sus más reconocidos exponentes . “Úbeda y Baeza, las ciudades hermanas que se asientan sobre la famosa loma, casi en el cen- tro de la pr ovincia de Jaén y en la mar gen der echa del alto Guadalquivir , no lejos del amplio espolón formado por la confluencia del Guadalimar , o río Colorado, con el padr e de los ríos andaluces, son evocador es r ecintos que aún guar dan las sonrisas de una historia her oica en alto grado y un arte que condensa en su severidad, en su lujo y en su gr acia las fórmulas espiritualistas de lenguaje andaluz y castellano al mismo tiempo, como si a las dos ciudades pudiera considerár selas a imagen de un mar avillosos Despeñaperr os artístico, antesala de Andalucía en Castilla, o puerta de Castilla en Andalucía” (Rafael LÁINEZ ALCALÁ, Nuevas rutas de la vieja España. Estampas líricas para un itiner ario r omántico -1928-). 150 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Cita relacionada Descripción Conflictos, violencia y emigr ación en una tierr a rica en olivar es La expansión del olivar y la creciente concentr ación de la pr opiedad de la tierr a agudizan, como en otras pr ovincias andaluzas , la fuerte polarización social. Desde finales del XIX y hasta la Segunda República se suceden los conflictos y las movilizaciones campesinas, la tierra adquier e una fuerte connotación simbólica, apar ece unida al tr abajo, al esfuerzo, a la dignidad, es la demanda que repr esenta un nuevo or den social. En la segunda mitad del siglo XX el éxodo rural convierte a la pr ovincia de Jaén en una tierra de emigr ación que como tal adquier e nuevas dimensiones . Es la tierr a añor ada y recr eada por quienes están lejos , significa arr aigo e identidad. “Andaluces de Jaén, aceituneros altivos , decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor , sino la tierra callada, el trabajo y el sudor . Unidos al agua pura y a los planetas unidos los tres dier on la hermosur a de los troncos r etor cidos . Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alzó una mano P oder osa de cimiento. Andaluces de Jaén, aceituneros altivos , pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos?” (Miguel HERNÁNDEZ, Antología poética –1937-). “Guadalquivir arriba y desde arriba. Desde las alturas de Baeza y pasando Úbeda, mientr as él sube contr a corriente, el camino, nuestro camino baja y quisier a despeñar se a su orilla sin logr arlo hasta el Tr anco. (…) Según se remonta la cuenca, el valle, el barr anco, la hoz del río cada hor a más niño, la hermosur a crece y el otoño se acendra y viste de no usada mar avilla de color es . Olivos ladera arriba, casi en ascensión vertical, olivos de siglo nuevo que el Santo no conoció. Quedan parajes , monte de vegetación más variada y espontánea, quedan abajo los álamos temblando de sentirse inspir ador es de una poesía inmortal y celeste. El Guadalquivir , frente al Calvario donde San Juan y sus frailes se entr egaban a la más alta contemplación, se purifica hasta lo inverosímil, todo él azul y or o” (DIEGO CENDO YA et ál., 1968: 9). “Esta es Úbeda, la leal, la generosa y aguerrida; cuna del Renacimiento andaluz, cuyas r eliquias de arte merecen lugar único y destacado en estas páginas . (…) La estampa vive como tapiz glorioso en nobles arquitectur as , labr adas finamente por los maestros que supier on acompasar el ritmo gr ave de la materia y del espíritu a las exigencias que al imperio de la época convenía para ostentación de sus gustos renovador es . (…) Baeza. Fulgur a el recuer do también con vivos centelleos , Mas los color es de la realidad se apagan un poco, la estampa tiene la melancolía de las grandezas mar chitas . El nido r eal de los gavilanes guerrilleros está vacío. No distinguiríamos apenas , entr e la hacendosa bur guesía de la ciudad, los claros linajes del arco de San Andrés . P ero las piedras viven por el embrujamiento del arte. V ed esta fuente monumental en la plaza de Santa María, enfrontada con vetustos edificios , que ha escuchado el caer de las horas canónicas desde los buenos tiempos del Rey Felipe II” (Rafael LÁINEZ ALCALÁ, Nuevas rutas de la vieja España. Estampas líricas para un itiner ario r omántico -1928-). Campiña de Jaén-La Loma P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 253 Descripción Recursos asociados Identificación (Torr e de los Herber os , Dos Hermanas) o Caur a (Coria del Río). Su base económica, aparte de la estrecha r elación con el medio lacustr e, hay que r elacionarla muy especialmente con la intensa implantación agrícola en la campiña inmediata más al este. Durante el periodo r omano se asiste a la pr ogr esiva conformación de un paisaje de ester os , aún con mayor influencia marina que afectaría a los núcleos de Hasta y Nabrissa, en evolución directa hacia un uso cada vez más fluvial del eje de comunicaciones durante el Bajo Imperio. La orientación económica romana que puede constatar se ar queológicamente en localizaciones hacia el interior de los esteros es también pesquer a y/o conserver a, con ejemplos en cerr o del T rigo (Almonte) en el cordón de cierr e de la paleoensenada, en Algaida (Sanlúcar de Barr ameda) o en Las Playas (Lebrija). En el entorno más próximo a la campiña oriental se producirá la formalización histórica de la vía Augusta y del eje urbano en las localizaciones de Nabrissa o Conobaria. El trazado de la vía evitaba la proximidad a los ester os asemejándose al r ecorrido de la actual N-IV. La implantación agrícola es definitiva y densa en este margen oriental, destacando concentr aciones de villae próximas a Nabrissa (p.e. Quincena, hacienda Micones) o a Conobaria-Ugia (por ejemplo, P alomar). Durante las edades Media y Moderna va a tener lugar la pr ogr esiva conformación de la línea fluvial del Guadalquivir . P or un lado, se va a ir definiendo un cauce más estable y ajustado al mar gen oriental (el cauce de navegación actual) en detrimento de aquel segundo cauce (Brazo de la Torr e) que discurr e casi par alelo más al oeste y cuyo caráter más difuso y de fondo bajo, debido al aluvionamiento de sólidos de la cuenca del Guadiamar , le hará perder utilidad como soporte par a la navegación medieval y moderna. Se pasó pues de un paisaje dominante de esteros y caños a una visión cada vez más de ancho curso fluvial r odeado de marismas . Desde la Alta Edad Media se inicia también un proceso de despoblamiento y extr añamiento de un medio marismeño que podía tenerse como insalubr e y peligr oso en contr aste con un desarrollo de los már genes desde periodo islámico en contacto con la campiña. Así se asiste al crecimiento de poblaciones fortificadas como Aznalcázar , atalayas, ahor a del máximo interés para la navegación, como las de Sanlúcar de Barr amedada o T r ebujena. El territorio se asignará durante época islámica a las difer entes cor as próximas: la de Labla (Niebla) ocupará casi todo el sector al oeste del Guadiamar , constituyendo las marismas un límite difuso y compartido con la cora vecina de Isbilya (Sevilla). El extr emo sur de la demar cación se asignaría a la cor a de Sidunna (Medina Sidonia). Asentamientos poblados desde antiguo como Lebrija o Las Cabezas de San Juan mantendrían su papel territorial. La prioridad fluvial y el aislamiento interior . El eje del río durante las edades Media y Moderna 8220000. Edad Media 8200000. Edad Moderna 7 121 1 00. Asentamientos rurales . Pueblos 7 121200. Asentamientos urbanos. Medinas 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 12900. T orr es 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Redes viarias 7 122200. Cañadas. Vías pecuarias 254 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados Tr as la conquista cristiana a mediados del siglo XIII, el espacio del bajo Guadalquivir será del máximo interés en la evolución de la Mesta castellana durante la baja Edad Media. La articulación de las vías pecuarias y toponimias asociadas se establecen definitivamente en estos momentos y , del mismo modo, la actividad ganadera de concejos y señoríos implicados se tr asformar on el espacio marismeño en la gran dehesa boyal de Andalucía occidental. El mar gen litor al en este sector se convirtió en soporte del sistema de defensa costera basado en torr es vigía dur ante los siglos XVI y XVII. En el margen norte es el momento del inicio de poblaciones como Almonte o Pilas , situadas en el borde y con escasa capacidad r epoblador a hacia el interior . Es destacable que la antigua fundación en el siglo XIII de la ermita del Rocío, como presumible foco de r epoblación, fuer a r evulsivo hasta nuestros días de una alta capacidad simbólica de integr ación territorial asociada a prácticas religiosas y como lugar de encuentr o estacional que pr onto tr ascendió desde el mar co inmediato hasta la escala regional. El impacto del descubrimiento de América y sus implicaciones en las comunicaciones y el comercio definen un punto de partida para la Edad Moderna en la que el eje del río hasta la metrópolis sevillana convierte a la demarcación en zona de paso, destacando el gr an desarr ollo de Sanlúcar de Barr ameda como sede del estado ducal de los Medina Sidonia, propietarios de T r ebujena y de una gr an parte de las marismas. En las zonas de contacto de las campiñas se desarr olló en esos momentos la pr oducción vitivinícola (Almonte, Sanlúcar , Tr ebujena) muy en r elación con el comer cio americano. De la crisis del remonte fluvial a la desecación de las marismas 8200000. Edad Moderna 8200000. Edad Contemporánea Desde finales del siglo XVII, el papel creciente de Cádiz como cabeza del comer cio americano supuso una minoración consider able del tráfico fluvial hasta Sevilla. Finalmente, en 17 17 el Monopolio de Indias se trasladará a Cádiz por r azones estr atégicas (ar senales , situación coster a, ahorro de costes en las flotadur as , etcéter a.), aunque también hay que destacar las condiciones de degradación del cur so fluvial r especto a su calado, situación que hay que insertar en pr ocesos geomorfológicos de mayor escala temporal y espacial. El mantenimiento del tráfico fluvial se mantuvo latente durante el siglo XVIII y Edad Contemporánea. Durante los siglos XIX y XX se r eactivará el interés por la mejor a del tráfico fluvial hacia el interior y mediante la realización de pr oyectos de encauzamiento, dr agado y exclusas de hondas implicaciones territoriales que han configurado la imagen y condiciones del cur so del río hasta la actualidad. 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados de colonización 7 122200. Espacios rurales . P ar celas Doñana y bajo Guadalquivir Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 255 “Aquí se extienden las costas del golfo T artesio. Este es el Océano que ruge alr ededor de la vasta extensión del Orbe, éste es el máximo mar , éste es el abismo que ciñe las costas, éste es el que riega el mar interior , éste es el padre de Nuestro Mar” (AVIENO RUFO FEST O , Ora Marítima –siglo IV-). “No es concebible cualquier imagen o percepción de Doñana sin consider ar su aislamiento, mar ginalidad geográfica o condición de “lugar esquivo a la historia [que] a lo largo de milenios se ha ido conformando el mundo occidental de aquellas tierras , [que] han pasado como un espectr o, rincón ignoto y primigenio al que todo se le supone per o al que nada se le demuestra” (OJEDA RIVERA; GONZÁLEZ FARACO; VILLA DÍAZ, 2000: 346). Descripción Recursos asociados Actividades socioeconómicas 1264200. Agricultura Salvo en el entorno de Doñana la agricultura ha estado pr esente. En el bajo Guadalquivir se cultiva algodón, remolacha, gir asol, trigo y maíz, además de olivos y viñedos . Estos últimos también se encuentran, junto a algunos cultivos tr adicionales hortofructicolas , en Almonte, destacando el viñedo en secano de Doñana. P er o la pr oyección agrícola actual de la zona la constituyen los cultivos intensivos bajo plástico (fresón, tomate etcéter a), el cultivo de arr oz de Isla Mayor y la flor cortada en Los P alacios y Villafr anca (Sevilla). 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Haciendas. Cortijos 1264400. Ganadería Hacia el siglo XVIII, en el Coto de Doñana y su entorno comienzan a explotarse las dehesas y los pastos para la ganadería. Con la modernización, se cir cunscribe el ganado de r enta a las marismas y aparece el “ cerrado” como explotación ganader a extensiva. El ganado marismeño (ovino, vacuno y equino), a pesar de no tener una gran tr ascendencia económica, adopta formas particulares de cría muy vinculadas a los sistemas de identidades culturales locales . Entr e este ganado destacan las especies autóctonas de la vaca mostr enca y la yegua marismeña con un régimen de explotación asilvestrado. 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios 7 1 12 120. Edificios ganader os En el dominio terrestr e, una serie de actuaciones a gr an escala llevadas a cabo desde mediados del siglo XX aportarán la definitiva configuración del sector en cuanto a asentamientos y usos del suelo: se trata de los planes de desecación, r egadío y colonización del bajo Guadalquivir desarrollados dur ante la dictadur a fr anquista en el mar co de unos objetivos de explotación agrícola e extensiva del área. Identificación 256 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados La especie arbórea dominante de pino piñoner o ha favor ecido dos actividades fundamentales para la economía de los habitantes de la zona: la r ecolección de piñas y la pr oducción de carbón vegetal. Junto al pino piñonero apar ece, aunque en menor cantidad, otr o árbol de gr an porte: el alcornoque. Su corteza ha servido para la fabricación de colmenas desde tiempos r emotos . En cuanto al aprovechamiento for estal de la zona de monte, tr adicionalmente se ha pr acticado el carboneo, la comercialización de la mader a de pino, que se utilizaba par a la construcción naval, la elaboración de esencias , y la apicultur a. Los pinar es coster os ofr ecían a Almonte la materia prima para la obtención de la br ea. En la costa también se han pescado barbos, galápagos , anguilas y coquinas . Asimismo, en primavera se r ecolectaban los huevos y los patos mancones de las marismas y en la época del paso de los atunes se instalaban grandes almadr abas fr ente a la costa. Destaca la dedicación casi en exclusiva del Coto de Doñana a la actividad cinegética en los tiempos en los que estos terrenos fuer on compr ados , delimitados y así denominados , por el séptimo duque de Medina-Sidonia. Hacia el siglo XVIII se consolida el coto como cazadero, par a lo que se acondiciona de nuevo el antiguo palacio. La caza que se ha practicado tr adicionalmente ha sido mayor y menor , en especial ésta última. Junto a la caza legal, se viene practicando la caza furtiva como otra de las estr ategias de subsistencia y explotación económica de los r ecur sos de Doñana por parte de los habitantes de la zona. La actividad salinera ha supuesto el apr ovechamiento secular de las marismas natur ales , generando un paisaje antrópico que todavía hoy puede ser contemplado en la mar gen izquier da del Guadalquivir , y es objeto de explotación turística para la observación de aves . 14 15000. Técnicas de pesca. Almadraba 14J3000. Descorche 1263300. Carboneo 7 1 12500. Edificios industriales . Salinas 14J5000. Producción de sal Doñana y bajo Guadalquivir 1264000. Recolección 1264 1 00. Actividad forestal 1264600. P esca 1264000. Marisqueo 1264300. Caza 1264500. Salina Identificación 1263000. Producción de alimentos Oleicultura. Viticultur a. El desarrollo industrial de la zona más destacable es el vinculado al sector agr oalimentario, como la producción artesanal de aceite de oliva y de vinos en la comar ca. 7 1 125 1 1. Molinos. Molinos harineros . Molinos de aceite. Almazaras . Lagar es 7 1 12500. Edificios industriales . Destilerías 1240000. Turismo La actividad turística tiene su explosión con el turismo de masas, el de sol y playa de los años sesenta y el vinculado a la naturaleza a partir de los ochenta. Sin embar go, con anterioridad y por sus cualidades naturales y de caza, Doñana ha sido un lugar r esidencial par a clases privilegiadas . 7 1 128 1 0. Edificios residenciales 7 1 12 1 00/7 1 1232 1. Cortijos Edificios de hospedaje P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 257 Torr e de San Jacinto (Almonte). Foto: Isabel Durán Salado Cerro del T rigo en el P arque Nacional Doñana. Foto: Isabel Durán Salado 4. Recur sos patrimoniales Ámbito territorial Espacios rurales . Doñana, r eserva natur al, for estal y ci- negética. El P ar que Natur al constituye el elemento terri- torial más potente como recur so, tanto ecológico como cultural. Asentamientos. Desde el P aleolítico se documentan luga- res con evidencias de taller es líticos localizados en el bor de del mar interior que constituía la desembocadura bética. Pueden destacarse los yacimientos de Camino de Bodego- nes o El Piruétano (Almonte), La Vaquer a (Las Cabezas de San Juan) o Punta del Castillo (Sanlúcar de Barrameda). El proceso de sedentarización dur ante el Neolítico aporta poblados como los de Monte Higos (Almonte) o Bustos (Tr ebujena) así como taller es de industria lítica como los de Asperillo, Chozas de Pichilín, entorno de la laguna de Santa Olalla o El Judío, todos estos en Almonte. En la Edad del Cobre se mantendrá la tr adición de taller es líticos en la zona de Mazagón pero es ahor a cuando el sector oriental, en torno a Lebrija y Tr ebujena conocerá una gran densidad de asentamientos en forma de pobla- dos muy vinculados con el escalón de la campiña donde se asientan. Pueden destacarse en Lebrija: San Benito, cerro del Castillo y Huerto de Baco; en T r ebujena: La Es- tacaíta, Dehesa del Duque, El Berral o El Bujeo. Destaca, por otra parte, el asentamiento de La Marismilla (Puebla del Río) asociado a una explotación de sal que puede re- montarse al Neolítico, quizás de las más antiguas en la Arqueología peninsular . Durante la Edad del Br once es destacable en su fase final la existencia de asentamientos vinculados al comercio y tratamiento de metales destacando el yacimiento de San Bartolomé (Almonte), poblado de cabañas circular es con restos de hornos de fundición de plata. En el sector orien- tal continúan las altas densidades de población en el eje Tr ebujena-Lebrija-Las Cabezas de San Juan. Destacan en 258 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes este sector los poblados de Almendrillo Alto (Las Cabezas de San Juan), Melendos (Lebrija), cerro del Castillo (Lebri- ja), Huerto Pimentel (Lebrija) o Las Monjas (Tr ebujena). Durante la época tartésica y tur detana, y hasta la con- quista romana, tendrá lugar la instalación de los gr andes poblados tipo oppidum , tales como los de Nabrissa (Le- brija), cerro Mariana (Las Cabezas de San Juan) y otr os asentamientos secundarios como los de cerro de las V a- cas (Lebrija), Algaida (Sanlúcar de Barrameda) o bajo los nucleos actuales de Tr ebujena, Las Cabezas de San Juan o Aznalcázar . Y a en la época r omana tendrá lugar la consolidación urbana de asentamientos de fundación anterior como Nabrissa (Lebrija), Conobaria (Las Cabezas de San Juan), cerro Mariana (Las Cabezas de San Juan) o Aznalcázar . Durante el periodo islámico se consolidarán algunos de estos asentamientos, como Lebrija o Aznalcázar que se fortificaron. El r esto de asentamientos r ecogier on en su origen bajomedieval o de Edad Moderna, bien tradiciones anteriores de enclave portuario y comer cial r omano como Sanlúcar de Barrameda a partir de época bajomedieval cristiana, o bien se verán favorecidos por los efectos de las repoblaciones (T r ebujena, Pilas , Villamanrique de la Con- desa, Almonte), o de su cercanía a rutas consolidadas (Las Cabezas de San Juan, Los P alacios y Villafr anca). P or último cabe citar los asentamientos sur gidos en ple- no siglo XX asociados a los Planes de Regadío y Colo- nización del bajo Guadalquivir , tales como los núcleos de Sacramento, San Leandr o, V etaherrado (todos en Las Cabezas de San Juan), El Tr obal y Maribáñez (ambos en Los P alacios y Villafr anca), T r ajano (Utr er a) o Villafr anco del Guadalquivir (actual Isla Mayor). P ocos y gr andes pueblos blancos con importante ar qui- tectura popular en el bor de bajo Condado. Asentamiento romer o del Rocío con su ermita. Infraestructur as de tr ansporte. La consolidación de importantes ejes de comunicación desde época romana va a aportar localizaciones arqueológicas como el puente romano y r estos de la vía augusta de Alcantarilla (Utr er a) o el puente de fundación romana de Aznalcázar sobr e el río Guadiamar . Puede también señalarse, como r ecur sos asociados al transporte, la existencia de puertos desde la antigüedad entre los que pueden destacar se los de Algai- da (Sanlúcar de Barrameda) y Las Playas (Lebrija). Infraestructur as hidráulicas . Obr as del cauce del Gua- dalquivir . Canales de regadío vinculados a los planes de desecación y puesta en cultivo del bajo Guadalquivir du- rante los años cuar enta y cincuenta del siglo XX. El deno- minado “ canal del los pr esos” atr aviesa el sector norte de la demarcación por el término de Los P alacios procedente de La Corchuela (Dos Hermanas). Ámbito edificatorio Fortificaciones. Los r ecintos defensivos islámicos de Aznalcázar y Lebrija corresponden al periodo almohade. De época bajomedieval cristiana destacan las fortalezas señoriales del siglo XIV-XV de Sanlúcar de Barrameda y Tr ebujena. P ertenecientes al pr ogr ama de defensa coster a desarr o- llado bajo los Austrias durante los siglos XVI y XVII hay que señalar las torres almenar a de El Asperillo o del Or o (o del Loro), de la Higuer a, de San Jacinto, de la Carbone- ra y de Zalabar , instaladas en el término de Almonte a lo largo de la playa de Castilla. Edificios industriales. Con r efer encias desde la pr o- tohistoria, destacan los edificios vinculados a fundición metalúrgica del poblado de san Bartolomé (Almonte). Durante época r omana tuvier on r elevancia las instalacio- nes destinadas a la producción de salazones tales como cerro del T rigo (Almonte) o Algaida (Sanlúcar de Barr a- meda). En relación al comer cio r omano hay que mencio- nar los alfares destinados a pr oducción de ánfor as par a envase de productos tanto de salazón como de aceite y vino. Destacan los alfares de Las Manchas (Villaman- rique), cerro de los Castillejos (T r ebujena) o Las Playas (Lebrija). Hasta nuestros días han tenido importancia las instalaciones salineras de las que pueden mencionar se las salinas de Bonanza (Sanlúcar de Barrameda). Edificios agropecuarios . Dur ante la época r omana se produce una importante expansión por el medio rur al mediante la creación de villae. Pueden destacar se las del entorno de Pilas (cortijo del Jabaco, hacienda de Collera) y Aznalcázar (Torr es , Las Candeler as , V ado del Quema), las del entorno de Lebrija (Micones, Quincena, El Quemado, El Rulo, Piedra de Molino, El Aceituno), o las de Las Cabe- zas de San Juan (P alomar , hacienda El Piñón). Cortijos y haciendas singularizan en el paisaje agrario de este ámbito por ser emblemáticos modos de apro- Doñana y bajo Guadalquivir P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 259 vechamiento y vida tradicionales . Destacan, entr e ellos , haciendas de olivar: El Cornejil, hacienda La Guaracha, hacienda de Micones, hacienda de Las Monjas y la ha- cienda El Rulo, de Lebrija. hacienda San Rafael: Torr e (Monumento BIC), hacienda La Capitana, hacienda El Cuzco, hacienda La Mejorada Baja, hacienda Monr oy , Hacienda de San Alberto y la hacienda Tamarán, de Los P alacios y Villafr anca. Destacan las chozas marismeñas de Doñana, construidas con vegetación y otros materiales cer canos de la zona, donde habitaron un consider able númer o de jornaler os y pescadores hasta no hace demasiadas décadas . Edificios de molienda. Antiguo molino de aceite de Almonte, rehabilitado como Museo de la Villa de Almon- te (inscrito en el Registro de Museos de Andalucía en el 2002), que centr a su contenido en la historia de Almonte a través de los difer entes usos y tr abajos que se han desarr o- llado en el territorio. Antiguo molino de San Martín y Plaza de Nuestra Señor a del Carmen, en Isla Mayor (Sevilla). Edificios residenciales . Antiguo P alacio de Doña Ana, construido en 1585, P alacio en el coto y edificaciones marismeñas con la tradicional ar quitectur a de los chozos . En general sobr eviven en los núcleos de población ejem- plos de caserío tradicional. Ámbito inmaterial Actividad agrícola . Además de otros sistemas de seca- no, tiene gran impr onta en el ámbito de las cultur as del trabajo y de las significaciones el cultivo del arr oz en las marismas, concr etamente, en el entorno de Isla Mayor . Ganadería. Secularmente las marismas han estado vinculadas a la explotación ganadera. Los saber es y mo- dos de vida desarrollados par a adaptar se a este peculiar entorno se conservan en la memoria de ciertos grupos locales. La cría del vacuno y el equino en Doñana se man- tiene con un fuerte carácter simbólico. Prueba de ello es la celebración de la feria de San P edro en Almonte y su tradicional “Saca de yeguas” . Pesca. Cultur as del tr abajo vinculadas a las activida- des de pesca tanto en la costa como en la zona ma- rismeña. Entre las técnicas tr adicionales destacan las jábegas, sedales y tiempo atrás la almadr aba par a la pesca del atún. Gastronomía. T anto en r elación a la caza como a la pes- ca existen elaboraciones culinarias destacables como la sopa marismeña, las calderetas de cor der o, los mostos , y más recientemente los arr oces de Isla Mayor . Actividad festivo-ceremonial. En todo el sistema romer o andaluz la Romería en honor a las Vir gen del Rocío tiene no sólo una gran difusión mediática, sino principalmente un amplio calado simbólico. Esta rome- ría de carácter supralocal aglutina un amplio númer o de rituales menores y pone en evidencia muchos de los valores y cr eencias de Andalucía Occidental, desde el culto mariano a una forma de entender la religiosidad, las relaciones sociales , el agasajo, el comensalismo, la diversión, la estética, la natur aleza… Se celebr a en el poblado de El Rocío, en el término municipal de Almon- te, aunque acoge a hermandades, devotos y participan- tes de todos los puntos de Andalucía. Esclusa “Las Marismas del Guadalquivir” . Foto: Víctor Fernández Salinas Canal de riego del bajo Guadalquivir . Foto: Víctor Fernández Salinas 260 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 5. La imagen pr oyectada Cita relacionada Descripción Doñana: naturaleza vir gen objeto de pr otección (el jar dín de la urbe global) La proyección mundial de este ámbito coincide con su definición de lugar de natur aleza mítica, de gran riqueza biológica, patrimonio local que se ha de pr oteger como patrimonio natural mundial. “La playa del Coto de Doñana es virgen, sólo se oía el mar y las aves (charr anes , corr elimos , ostrer os , patos , avocetas y gaviotas” (…) “Una parte del bosque del Coto- par ecía la selva de Tarzán lleno de vegetación y lianas . Con helechos gr andes y mucha sombr a” (AVERROES Consejería de Educación, en línea). “Cuentan que una princesa perdida dio su nombr e a estos territorios . La leyenda de Doña Ana aún se recita en los perfumados amanecer es del Coto. P ero Doñana no es una coincidencia, ni una suerte del destino. Sentirnos agraciados y or gullosos de este P atri- monio de la Humanidad nada tiene que ver con el azar o la suerte. Fueron sus hombr es y mujeres , los doñaner os , gente de Almonte e Hinojos los primer os en entender las calidades de este espacio, la necesidad de su conservación y el interés por preservarlo para las gener aciones futur as . Si hacemos caso a la mitología deberíamos r emontarnos al mítico lago Ligustino, donde el floreciente T artessos alzaba sus palacios con par edes de oro. Los equilibrios entr e el viento, las corrientes atlánticas y los aportes del río Gua- dalquivir conforman un espacio tan peculiar como simple. Donde venció el viento crece la duna, donde el agua dulce las lagunas, donde el mar , la marisma. Sus ecosistemas: marismas, monte bajo y duna, acogen una explosión de vida difícilmente descriptible” (TODOHUELVA.COM, en línea). “Se trata del espacio natur al pr otegido más famoso de España. Esto se debe, sin duda, tanto a su enorme riqueza ecológica como a los diversos avatar es que se han dado hasta lograr su pr otección y que obligar on a una movilización de esfuerzos internacionales sin precedentes hasta el momento (GUÍA, 200 1: 160). Doñana: la maris ma, las aves y el lince En relación con su importancia como espacio de r eserva biológica r econocido más allá de las fronter as nacionales , los elementos más r ecurr entes en la composición de las imágenes son la marisma (de gran fuerza simbólica en las identificaciones locales), las aves africanas y europeas , que tienen en esta gr an zona húmeda el lugar de paso, cría e invernada, y el lince, animal en extinción, que repr esenta la riqueza biológica de Doñana, a la par que los esfuerzos de naturalistas por su conservación. “El Coto de Doñana es un soberbio mar vegetal, amplia llanura donde nunca descansa la mirada (…). “La marisma es la que manda, no sólo en el pr opio Doñana sino también en sus contornos” (EXPEDICIONESWEB, en línea). “La marisma constituye el corazón de Doñana. La marisma, un barrizal cuarteado por el sol en verano e inmensa lámina de agua r ebosante de vida tr as las lluvias otoñales” (GUÍA, 200 1: 160). “Flamencos, espátulas , fochas y calamones invernan en el medio híbrido, ni terr estr e ni acuático, que Doñana les regala. El jabalí, los ciervos y los gamos ya no temen a los vehículos del parque, ningún daño r ecibier on de ellos y el lince permanece agazapado, siempr e esperando a su pr esa” (T ODOHUELVA.COM, en línea). Doñana y bajo Guadalquivir P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 26 1 Cita relacionada Descripción “El que mayor interés despierta es el lince ibérico. Este gran gato manchado, con pinceles en las orejas y una corta y nerviosa cola, es la figur a que ansía contemplar todo natur alista que visita Doñana. Y ciertamente no resulta fácil. Las manchas de matorr al, sobr e todo en los lindes de las zonas abiertas, son sus cazader os pr eferidos . Es allí donde, agazapado, acecha a los conejos, que son su pr esa fundamental. Dur ante muchos años las poblaciones de lince han sido perseguidas y esquilmadas por las escopetas y los cepos” (T ODA, 1997: 50). Doñana, pais aje par a la r ecr eación Las imágenes proyectadas de Doñana inciden r ecurr entemente en sus cualidades natur ales como provocador as de sentimientos e inspir ación de pr ofanos y artistas . “El paisaje de Carmen Laffón es un paisaje de tierra, mar , arena, río, marismas , ‘de espacios infinitos, al que me asomo una y mil veces intentando tr asladar al lienzo la emoción y la intensidad de su contenido’ . El Guadalquivir es el río de Sevilla, su lugar de nacimiento, y de Sanlúcar , su otra ciudad, donde empezó a pintar y a soñar . ‘Soñar porque cuando termina el río y comienza el mar abierto la imaginación vuela o, mejor dicho, navega a países de tierras y cielos desconocidos, de leyendas y aventur as , de esper anzas e incertidumbr es , suscitando en mí cuando lo contemplo sentimientos y pensamientos más allá del tiempo (…) la lejana línea, dorada y ver de’ de la costa de Huelva: el coto de Doñana. ‘Esta imagen escueta, esta síntesis de un territorio mítico y legendario, tiene para quien la contempla amor osamente la capacidad de sugerir un universo extenso y variado. Es el misterio de un mundo partido por el río, Huelva y Sanlúcar’ . El coto es también historia y leyendas, y Laffón r ecor dó (a finales de los setenta) que en el palacio del coto vivieron Goya y la duquesa de Alba” (CARMEN Laffón ingresa…, en línea –original de 2000-). Lugar pobre e inculto, deseco, des ierto e incultivado El entorno de Doñana es repr esentado como tierr a mar ginal, poco pr oductiva y de escasa colonización, así se ignoró o mereció poca atención al viajer o r omántico del siglo XIX.. “Nos queda por descubrir , lo más brevemente posible, el triste distrito que se extiende a la orilla del Guadalquivir y que llega hasta el Guadiana y la fronter a portuguesa (…), no piense nadie ir más allá, excepto empujado a ello por la más absoluta necesidad o por una excursión deportiva” (Richar d FORD, Manual par a viajeros por Andalucía y lector es en casa, que describe el país y sus ciudades, los nativos y sus costumbres –1845-). “En general, el Guadalquivir , desde Sevilla a la desembocadura, exceptuados los nar anjales de sus márgenes , desilusiona a los viajer os , que conocían la exaltación liter aria de que había sido objeto el ‘Gran Rey de Andalucía’ en la liter atur a del Siglo de Or o” (BERNAL RODRÍGUEZ, 1990: 220). 262 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Cita relacionada Descripción Doñana, lugar histórico de caza r eal La historia de Doñana está estrechamente unida al hecho de haber sido definido como un lugar apropiado por las élites , r eservado par a usos cinegéticos que continuarán a lo largo de la historia (en 1940 se constituye la Sociedad Cinegética del Coto del P alacio de Doñana). “Sus orígenes hay que buscarlos en 1262, cuando se incorporó a la Corona de Castilla tr as conquistar a los árabes el Reino de Niebla el r ey Alfonso X EL Sabio. El monar ca estableció en estas tierras un cazader o r eal. El nombr e se lo debe a Doña Ana Gómez de Mendoza y Silva, esposa del séptimo duque de Medina Sidonia e hija de la princesa Éboli. Doña Ana se fue a vivir al palacio que su esposo le había construido allí, en 1589, junto a las marismas. Er a el palacio de Doña Ana, el bosque de Doña Ana, el coto de Oñana…” (EXPEDICIONESWEB, en línea). “El interés científico y naturalista arr anca en el siglo XIX, con la publicación de un catálogo de aves observadas en algunas provincias de Andalucía, r ealizado por Don Antonio Machado y Núñez. Es también el comienzo de una intensa búsqueda de huevos y pieles por parte de naturalistas y cazador es , lo que llega a poner en peligr o las poblaciones de algunas especies” (PUIGPUNYENT , en línea). “Doñana es uno de los sitios de recr eo más deleitosos de Andalucía, pues que abunda en conejos, liebr es , per dices , palomas y , propor cionalmente en mayor abundancia en ciervos y jabalíes… sus arrendatarios asisten acompañados de multitud de for aster os , y aún de extr an- jeros , especialmente ingleses , que lo visitan con el sólo objeto de la caza” (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucí a –1845/1850-). La Virgen del Rocío: Reina de las Mari s mas y símbolo de Andalucía La proyección exterior del ámbito tiene uno de sus núcleos fundamentales en la r omería del Rocío, que cuenta con elementos suficientes para construir postales a difer entes escalas. Es la r omería de España que más acompaña a las guías y folletos de las gr andes empresas de viajes . Es el modelo de fiesta r omer a en Andalucía y un símbolo de identidad andaluza y es una fiesta de Almonte y de las poblaciones del entorno y como tal se identifica plenamente la fiesta con el lugar , recr eándose el paisaje a partir de ésta. “Se encuentra asimismo dist. 3 leguas una ermita dedicada a Ntr a. Sr a. del Rocío, que ocupa sitio pintoresco y delicioso en una dilatada llanur a, camino de Sanlúcar de Barrameda, y már g. de la llamada Marisma. T odos los años en las pascuas de P entecostés se hace a ella una romería, que es de las más célebr es de Andalucía, pues que en ella se reúnen más de 6000 almas de distintos pueblos muy distintos algunos de ellos …“ (P ascual MADOZ IBÁÑEZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Andalucía –1845/1850-). “Que importa dónde nacistes/Málaga, Huelva o Sevilla/Si son distintas raíces/P ero la misma semilla. /Si tu provincia y la mía/Son hijas del mismo sur/Y de la misma alegría/Del mismo orgullo andaluz/De una sola Andalucía./Que importa de donde vienes/Desde Jaén o Almería/ Si una pastora nos une/Un lunes de r omería. /Que importa que no me bañe/El duende de tu bahía/Si por el río mi cante/Se funde en tu mar bravía/Que importa si tu gir alda/Es la mezquita o la alhambra/si bailas por sevillanas/Como yo siento la zambr a” (El ROCÍO , en línea). Doñana y bajo Guadalquivir P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 269 Territorio suave y ondulado de tr ansición en campiña de importante actividad agrícola de secano con la tra- dicional trilogía mediterránea (trigo, olivo y viña). Se integra en ár eas paisajísticas campiñesas (campiñas de alomadas, acolinadas y sobr e cerr os y campiñas de pie- demonte). El Condado ocupa una parte central de la pr ovincia de Huelva y , aunque con una pérdida importante de su 1. Identificación y localización papel estratégico desde la actual división pr ovincial en 1833, posee una marcada per sonalidad basada en su paisaje suave y agrario y en la impr onta medieval de su capital, Niebla. Las poblaciones presentan potentes centr os históricos (Niebla, La P alma del Condado, Bollullos P ar del Conda- do), algunos sobre suaves colinas que dominan el paisaje (Rociana del Condado, Bonares , Lucena del Puerto). Reseñas patrimoniales en el Plan de Ordenación del T erritorio de Andalucía (PO T A) Zonificación del POT A: Aljar afe-Condado-Marismas (dominio territorial del valle del Guadalquivir) Referentes territoriales par a la planificación y gestión de los bienes patrimoniales: r ed de centr os históricos rurales P ai s ajes agrarios s ingular es r econocidos: ruedos de Beas Campos de Tejada + Condado-Aljar afe Corres pondencias con los ámbitos pai s ajísticos del Mapa de P ai s ajes de Andalucía: Articulación territorial en el POT A Estructuras or ganizadas por ciudades medias de interior en la unidad territorial de Aljar afe-Condado-Marismas (La P alma del Condado, Bollullos P ar del Condado, Niebla, Aznalcóllar); la parte occidental de la demar cación (Niebla, Bonar es) halla influida por el centro r egional de Huelva Grado de articulación: elevado, salvo en el extr emo oriental en torno a Aznalcóllar , más conectada con el centro r egional de Sevilla 27 0 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 4.000 al principio de aquel decenio a los más de 8.000 de 2009 (8.049). Aznalcóllar , la principal población de esta demarcación en la pr ovincia de Sevilla, tenía poco más de 5.000 habitantes en 1960 y sobrepasaba los 6.000 en 2009 ((6.185). Desde el punto de vista económico, si bien se puede ha- blar también de cierto estancamiento, esto no significa que se trate de un territorio sin interés . Las activida- des agrarias son las pr opias de otr as zonas campiñesas andaluzas (cereal, gir asol), no siendo escasas las zonas con desarrollo de r egadío (cítricos y otr os frutales). Sin embargo, el pr oducto señer o de esta demar cación y que posee una denominación de origen es el Vino del Con- dado, sin duda el producto que rápidamente se asocia a la imagen de esta comarca. La presencia industrial es también notable en el Con- dado, aunque a menudo se trata de actividades muy contaminantes y agresivas par a el medio ambiente. Así, la instalación de la industria papelera en San Juan del Puerto provocó, además de un cr ecimiento industrial en esa localidad, una importante repoblación de eu- calipto para esta fábrica y par a la industria mader er a que ha sustituido el bosque original de importantes extensiones de esta demarcación. P or su parte, en Nie- bla se asentó una fábrica cementera con una ubicación muy poco adecuada desde todos los puntos de vista, también desde el paisajístico. La minería, sometida a una importante reconver sión dur ante los últimos años , posee importancia en el piedemonte de Sierra Mor ena en Aznalcóllar (minerales polimetálicos). T ambién han aparecido varios polígonos industriales en poblaciones 2. El territorio Medio físico Las largas y suaves formas colinas de las alomadas en sentido noroeste-sur oeste, hacen de la demar cación un espacio en el que predominan las formas suaves que dominan zonas llanas de forma longitudinal. No exis- ten pendientes abruptas y la densidad de las formas de erosión es muy baja o baja. Se enmar ca dentr o de la depresión posor ogénica del valle del Guadalquivir sobr e sedimentos miopliocénicos. T oda la fr anja sur se ha de- sarrollado sobr e glacis y formas gr avitacionales-denu- dativas asociadas (margas yesífer as , ar eniscas y calizas , y localmente arenas , limos , ar cillas , gr avas y cantos). Las mismas formas predominan en el bor de norte, aunque en este caso sobre colinas , cerr os y otr as superficies de erosión. En este caso apar ecen materiales metamórficos (pizarras , gr auwacas y ar eniscas). En el extr emo nor o- riental predominan las formas denudativas en colinas con escasa influencia estructural en medios estables (cuarcitas , filitas , micaesquistos y anfibolitas) . El clima se caracteriza por los inviernos suaves y los ve- ranos calur osos . La temper atur a media anual se sitúa en torno a los 17 º C, con una insolación media anual de unas 7.500 horas y un nivel de pr ecipitaciones medio que oscila entre los 600 mm en la parte sur a los 750 mm. La zona central de esta demar cación pertenece a la serie termomediterránea bético-algarbiense seco-subhúmedo húmeda basófila de la encina, y aunque es el sector más antropizado, quedan r estos de garriga degr adada y en- cinares . Más al norte apar ece la serie gaditano-onubo- algaviense subhúmeda silicícola del alcornoque (con en- cinas, acebuches , alcornoques y pinos). En el sur apar ece la faciación de esta serie, aunque en este caso sobre ar e- nales con Halimiun halimifolium (pinos , mezcla de fr on- dosas y coníferas y eucalipto de r epoblación). Aunque no existen figuras de pr otección r eseñables , sí se integran varios corr edor es fluviales en la r ed Natur a 2000, así como algunos humedales. Medio socioeconómico Dinámica: Progr esiva Estable Regr esiva El Condado de Niebla ha experimentado, frente a otr as demarcaciones cer canas -más dinámicas o más r egr e- sivas- un cierto estancamiento, que se puede apreciar tanto en su demografía como en su actividad econó- mica. Niebla, el núcleo históricamente más significado de este sector , poseía algo más de 4.200 habitantes en 1960. Se encuentra un poco por debajo de esa cifr a en 2009 (4.183). La P alma del Condado y Bollullos P ar del Condado, con crecimientos más elevados dur ante buena parte del siglo XX, superaban los 8.7 00 y 1 1.000 habitantes en la primera de las fechas , alcanzado en en 2009 los 1 0.404 y 13.89 1 respectivamente. P aterna, Vi- llalba del Alcor , Rociana o Bonares son municipios que oscilan entre los 3.000 y los 7.500 habitantes que han tenido todos ellos, salvo P aterna que ha perdido habi- tantes, cr ecimientos aunque no muy destacados en los últimos decenios. El extr emo occidental de la demar- cación presenta ya cierta influencia de Huelva. Así, San Juan de Puerto, influida por la instalación del P olo de Desarrollo en los años sesenta ha pasado de menos de El Condado P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 27 1 localizadas junto a la A-49 entre Sevilla y Huelva, des- tacando el de Bollullos P ar del Condado. En los últimos años, en el extr emo oriental y en suelo del término mu- nicipal de Sanlúcar la Mayor próximo al escarpe del Al- jarafe sevillano, se localiza una planta solar con varias torres de captación de notable impacto en el paisaje. El sector de la construcción, aunque no de forma tan acentuada como en otras comar cas cercanas, ha teni- do también un cierto dinamismo, especialmente en los municipios más poblados. P or último, los servicios, en la misma tónica de crecimiento sostenido per o pau- sado que otros pr ocesos de la demar cación, también ha experimentado un cierto fortalecimiento en núcleos como Bollullos o la P alma del Condado, siendo menos importante en San Juan del Puerto, Aznalcóllar , Niebla o Rociana. Bonares . Foto: Víctor Fernández Salinas 272 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes este), de mejores tierr as que la zona andevalense al norte o que los arenales al sur , va a conjugar a lo largo del tiempo su papel agrario y de puente de comunicaciones en el extremo occidental andaluz. Desde el punto de vista de los ejes históricos de comuni- caciones, es destacable el paso de importantes rutas ga- naderas de norte a sur , tales como las cañadas reales del Vicario (desde Aznalcóllar paralela al Guadiamar) y la del Arrebol (por T ejada) que confluirán al sur en Villamanri- que y , por extensión, en los ricos pastos marismeños. La vía mencionada, que conectaba la zona de Tejada con el Guadiamar , pudo tener gran importancia dur ante la Edad del Bronce Final y Hierr o I como paso contr olado por Tejada la Vieja de los metales pr ocedentes de la zona de Riotinto. Asimismo hay que destacar la importante vía pecua- ria en sentido este-oeste constituida por la vereda de carne Sevilla-Ayamonte (por Tejada la Nueva y Niebla) que soporta también la vía romana que desde Itálica conducía al río Guadiana, y que dispone del importante ramal que desde Villarr asa inicia el denominado cor- del de P ortugal por Beas , Villanueva de los Castillejos y El Granado, constituyendo un camino de importancia capital para las conexiones onubenses dur ante la Baja Edad Media cristiana. El patrón de ocupación de la zona durante el Neolítico y Calcolítico se vinculó a la fértil campiña agrícola. Du- rante la Edad del Br once y del Hierr o los asentamientos tenderán a ocupar las zonas de mejor defensa topográ- fica y control de comunicaciones , siendo Niebla sobr e el Articulación territorial Procesos de articulación hi stórica La conformación geográfica de la demarcación que ac- túa como corredor campiñés , limitado por los valles del Tinto y Corumbel (a oeste y norte) y el del Guadiamar (al río Tinto, y Tejada la Vieja en el paso hacia el Andévalo, los que repr esenten mejor este esquema. El traslado del asentamiento de T ejada la Vieja hacia T eja- da la Nueva, una zona de dominio principalmente agríco- la, ejemplifica la articulación territorial romana y medie- val que suponen, tanto la definitiva integración del ár ea en estructuras r egionales, como la intensiva colonización agrícola del área y su pervivencia hasta nuestr os días . Articulación natural, comunicaciones y s i stema regional de ciudades Esta demarcación tiene una fuerte articulación territo- rial en sentido este-oeste eje Huelva-Sevilla a partir de la A-49, que estructura la alar gada fr anja del Condado entre la lader a serr ana al norte y la amplia marisma al sur . A ello contribuyen la estructura de la r ed hidr ográfi- ca (río Tinto en el sector occidental) y la preexistencia de la antigua carreter a nacional (hoy A-472) que atr aviesa los núcleos más importantes de la demarcación y que se relacionan más adelante. A esta se superpone la r ed ferroviaria con la misma dir ección. El resto de los ejes son poco importantes en la articula- ción del sector (carreter a en sentido norte-sur V alver de- P alma del Condado-Bollullos P ar del Condado-Almonte- Matalascañas). La red de asentamientos rur ales también tiende hacia las formas lineales. La más importante es la que se enlaza con la mencionada carreter a nacional entr e Huelva y Se- villa (Niebla, Villarrasa, La P alma del Condado, Villalba del El Condado P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 273 Alcor , Manzanilla), aunque existe otra secundaria, y no tan ligada a un eje viario, que discurre par alela más al sur (Lucena del Puerto, Bonares , Rociana del Condado, Bollullos P ar del Condado (A-486, A-484, HV-6 132 y HV- 62 1 1). P aterna y Escacena del Campo completan el sector en su cuadrante nor oriental. Artillería y murallas de Niebla. Foto: Víctor Fernández Salinas Si bien la capitalidad y centralidad histórica corr espondía a Niebla, en el siglo XX sobre todo se ha desplazado hacia la dualidad urbana de La P alma del Condado y Bollullos P ar del Condado, más estr atégicamente situadas en r ela- ción con las comunicaciones y con un mayor dinamismo socioeconómico. 274 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 3. Pr ocesos hi stóricos y actividades socioeconómicas Descripción Recursos asociados Pr ocesos históricos Control de rutas y cuencas fluviales . Primera apr opiación del territorio 823 1 100. P aleolítico 8232300. Neolítico 8232200. Edad del Cobre 8232 1 00. Edad del Bronce 8233 1 00. Edad del Hierro Las evidencias más antiguas de ocupación del área se detectan en las terr azas del río Tinto y algunos de sus arroyos , donde se han localizado elementos de industria lítica paleolítica. Este primer enfoque de actividades hacia la caza y recolección en un entorno fluvial evolucionaría durante la pr ehistoria r eciente, especialmente desde la Edad del Cobr e, hacia una r educción del bosque y la apertura de tierr as agrícolas , a la vez que se iría perfilando la r ed hídrica actual. Durante la Edad del Cobr e se pr odujo un clar o incr emento en el númer o de asentamientos polarizados en las zonas de Triguer os-Beas-Niebla y la del Campo de T ejada-Guadiamar . En este contexto, un cierto nivel de jerar quización socio-política dará lugar a manifestaciones megalíticas en el ár ea del bajo Tinto (Soto en Triguer os , o tholos del Mor o en Niebla). Hacia la cuenca media del Tinto y río Corumbel evolucionó hacia poblados de continuidad como el cerro de la Matanza (Escacena), incorporando dur ante la Edad del Br once el beneficio de los metales y el contr ol de las rutas . La introducción del componente de actividad miner o-metalúr gica influyó notablemente en la evolución histórica del área dur ante la pr otohistoria, desde los poblados del Br once Final hasta el mundo ibero-tur detano anterior a la conquista r omana. Dos poblados fuertemente fortificados , Niebla y Tejada la Vieja, tomarán el pr otagonismo de la demar cación dur ante la Edad del Hierr o constituyendo las bases de la implantación de un sistema jerar quizado con base en distintos oppida previos a la municipalización r omana posterior . 7 120000. Inmuebles de ámbito territorial . Sitios con útiles líticos 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados 7 1 12620. Fortificaciones 7 1 12422. T umbas. Dólmenes . Cistas 7 120000. Complejos extractivos . Minas La explotación de la campiña. De la integración pr ovincial r omana a las coras andalusíes 82 1 1000. Época r omana 8220000. Edad Media La distribución de los asentamientos romanos en el ár ea es de por sí indicativo del enfoque agr ario de la nueva implantación. Sólo dos ciudades, Ilipla (Niebla) e Itucci (T ejada la Nueva, Escacena) organizan el territorio en el que se ha incr ementado el númer o de villae y otr os asentamientos rurales detectados . P or un lado, la función estratégica de la vía Itálica-Guadiana supone un factor de consolidación de actividades (poblamiento, explotación agraria), y por otr o, desde el siglo II d. de C. el área de piedemonte cer cano a T ejada es punto de origen de una infr aestructur a territorial de tanta importancia como es el sistema de abastecimiento de aguas de Itálica. La red de actividades y r ecur sos tejidos dur ante esta época tendrán su incidencia en la evolución medieval de la demarcación. Primer o por el potente sustr ato hispano-r omano que favor ece a nivel territorial la consolidación de Niebla como sede episcopal y , en definitiva, como la población de mayor capacidad organizativa del territorio al occidente de Sevilla. Esta disposición incidirá dur ante la posterior evolución islámica de la demarcación. En el esquema de or ganización territorial desde las taifas hasta su final en época almohade, Labla (Niebla) constituye una cora con extensión que irá 7 121 100. Asentamientos rur ales . P oblados . Pueblos 7 121200. Asentamientos urbanos . Ciudades 7 1 12 1 00. Edificios agropecuarios . Villae. Alquerías 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 12900. T orres 7 1231 00. Infraestructur as del transporte. Calzadas . Puentes 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Acueductos El Condado Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 275 Descripción Recursos asociados variando sus límites a tenor de los vaivenes políticos del mundo andalusí. Se podría apuntar , a nivel general, la escasa incidencia de nuevos aportes demográficos islámicos (ber eber , árabe, etcétera) en la configuración de los asentamientos , a difer encia de otr as zonas andaluzas , y sí el fuerte carácter de continuidad del sustrato nativo (hispano-r omano, hispano-visigodo, hispano-musulmán). De lo feudal al estado moderno. Repoblaciones y crisis 8220000. Baja Edad Media 8200000. Edad Moderna 8200000. Edad Contemporánea El territorio en manos cristianas mantendrá su constante de actividad agraria. Las tensiones existentes entre dos estructur as de or ganización económica y política bajomedievales , señoríos feudales y el reino castellano en evolución hacia el estado absoluto y centr alizador del Antiguo Régimen, marcarán no obstante la definición y hasta la continuidad o no de los nuevos núcleos de población hasta nuestros días . Aunque Niebla se mantendría en manos reales dur ante los primer os momentos , posteriormente los donadíos a miembros de la familia r eal, y las dotes de enlaces con gr andes linajes señoriales de la época, conformaron desde 1369 el dominio territorial del condado de Niebla, que funcionará a partir de 1445 como parte del extenso estado del ducado de Medina Sidonia. Hasta fines del siglo XV se podrá hablar de apogeo de la organización señorial de las tierr as ducales , justo antes de la potente política centralizador a castellana iniciada por los Reyes Católicos . Esta sería la fase feudal en la que por el esfuerzo de los señores (condes primer o y duques después) se ven consolidadas poblaciones desde antiguas alquerías y/o castillos en Triguer os , Lucena, Bonar es , Rociana, Bollullos , Villalba, Villarrasa, etcéter a. El sector próximo al Guadiamar evolucionará vinculándose desde el repartimiento al Concejo de Sevilla. Así quedará el Campo de Tejada que incluyó, junto a Escacena, P aterna o Chucena, a Huévar y Castilleja. A partir del siglo XVI, el impacto del Descubrimiento provocará un acusado descenso poblacional en beneficio de las ciudades portuarias próximas (Sevilla, Huelva, Sanlúcar de Barrameda o Cádiz). El condado se centra, en definitiva, en una economía agr aria con bases en el cer eal, el olivar y el viñedo con vistas a la exportación básicamente a Sevilla o a los demás territorios de la casa ducal. Durante los siglos XVII y , sobre todo, XVIII, es destacable el afianzamiento del paisaje de olivar en el sector oriental de la demarcación en el que destacarán las haciendas o las cillas y pósitos tanto del concejo como del cabildo eclesiástico en las áreas de Manzanilla, Chucena o Huévar . P aralelamente se está consolidando el paisaje de viñedo en el sector más occidental (Rociana, Bollullos, La P alma) cimentando la producción y las instalaciones de tipo industrial, enfocadas tanto a vinos como a destilado de licores y alcohol ya en el siglo XIX, éstas últimas con gr an influencia en el paisaje urbano de los cascos urbanos del Condado. 7 121 100. Asentamientos . P oblados . Pueblos 7 1 12620. Fortificaciones . Castillos 7 1 12900. T orres Identificación 276 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes Descripción Recursos asociados Actividades socioeconómicas 1264200. Agricultura 1264400. Ganadería Agricultura de secano de tipo mediterráneo centr ada en la vid, el olivo y los cer eales y , en menor medida, el algodón, las legumbres y el gir asol. Pr edominio de la pequeña y mediana pr opiedad. Las parcelaciones rur ales de origen histórico, con un acentuado uso agr ario, se articular on desde época romana tomando como eje la vía r omana Itálica-Guadiana que cruza el territorio de este a oeste. Las numerosas villae del entorno de La P alma del Condado, P aterna o Beas son ejemplos indicativos de la intensa colonización agrícola y tendrán su continuidad durante la Edad Media. Las alquerías de época musulmana son parte fundamental de las unidades territoriales de la cora andalusí, en algunos casos supondrán la base de las haciendas actuales o el germen de asentamientos urbanos posteriores . Desde el siglo XVI se intensifica el viñedo. La gran pr opiedad cer ealista se localiza, fundamentalmente, en el límite con la pr ovincia de Sevilla. La ganadería aparece vinculada al sistema de tr acción y abono de la tierr a en una agricultur a tradicional y poco mecanizada. En la actualidad es una actividad en r egr esión. 1 12 1 00. Edificios agr opecuarios . Villae. Alquerías. Haciendas. Cortijos 7 1 12 120. Edificios ganader os 7 122200. Vías pecuarias 1264200. Viticultura 1263000. Actividad de transformación Crianza de vinos y elaboración de aceite junto a la agricultur a tr adicional. Básicamente desde la época bajomedieval cristiana, la explotación agrícola ha conllevado históricamente la edificación de instalaciones de transformación (molinos , lagar es , bodegas , etcéter a.) y un conjunto de actividades en torno a ellas. La actividad vitivinícola del Condado se r emonta al siglo XIV. T r as la epidemia de filoxera de finales del siglo XIX se pr odujo una etapa de crisis del sector que no empezó a r emontar hasta la segunda mitad del siglo XX. Los vinos del Condado están reconocidos como Denominación de Origen. El peso de esta actividad ha propiciado el desarr ollo de industrias artesanales r elacionadas como la tonelería y fabricación de botas en Bollullos y la P alma del Condado. P or otr a parte, no son menos destacables las actividades históricas , en torno a los molinos harineros , muy localizados en torno al río Tinto, o a las r elacionadas con el aceite y materializadas en la profusión de almazar as en la zona del Campo de T ejada. Actualmente se localizan industrias de transformación de la mader a y fabricación de muebles en San Juan del Puerto, Bollullos, La P alma, Niebla. Otras actividades artesanales de carácter local son el bordado en or o en Bollullos del Condado, la alfar ería en Manzanilla y la P alma del Condado y el trenzado de palma en Bonar es . 7 1 125 1 1. Molinos. Molinos harineros . Lagar es . Almazar as 7 1 12500. Edificios industriales . Bodegas. T onelerías 1263000. Vinicultura El Condado Identificación P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 277 Descripción Recursos asociados 1262B00. Actividad de servicios. Tr ansporte Tr ansporte marítimo ligado al comer cio de vinos desde los puertos de P alos de la Fronter a y Moguer con destino a Francia, Inglaterr a, P aíses Bajos y , desde el siglo XVI, a América. El comercio marítimo tuvo su mayor desarrollo dur ante el siglo XVI e inició su declive en el siglo XVIII con el traslado de la Casa de Contr atación a Cádiz. A finales del siglo XIX la actividad comercial vuelve a experimentar un nuevo impulso con la inauguración de la línea de ferr ocarril Sevilla-Huelva. La comunicación con Sevilla se vio favorecida en los años noventa con la construcción de la autovía del V Centenario, aunque persiste el fr eno que supone Doñana par a la conexión con Cádiz. 7 1 1247 0. Edificios del tr ansporte. Edificios ferroviarios 7 1 1247 1 Edificios del transporte acuático. Puertos. Embar cader os 7 123120. Redes viarias 1200000. Abastecimiento (de agua) Las necesidades de la explotación de los recur sos agrícolas , el paso de importantes vías pecuarias y el abastecimiento histórico de agua a los núcleos urbanos han marcado las actividades r elacionadas con las técnicas hidráulicas. P or una lado, es destacable la existencia de dos sistemas r omanos de abastecimiento en Niebla y en Tejada la Nueva. Igualmente, par a época islámica también hay vestigios de elementos de infraestructur a del agua. Las necesidades del movimiento a larga distancia del ganado motivar on dur ante la Edad Media la construcción de pilares y abr evader os localizados junto a las importantes vías de tr ashumancia. 7 123200. Infraestructur as hidráulicas. Acequias . Aljibes . Acueductos “Rociana parece un pueblo hecho conforme a un plan formalizado. Las casas se ajustan a un tipo muy definido, con una parte principal de tres cuerpos y tr es departamentos en cada cuerpo y otras agr egadas , en el patio, entr e las cuales hay que contar la cocina, el horno de pan, la carbonera y las cuadr as . Atr aviesa el cuerpo principal un empedrado de parte a parte que sirve de paso a las caballerías. En el patio se halla también la pila de lavar y el pozo” (CARO BAROJA, 1993 -1ª ed. 1958-: 1 1 0). Identificación 278 • P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes 4. Recur sos patrimoniales Ámbito territorial Asentamientos. Los primer os vestigios de poblamiento paleolítico se encuentran en las terr azas del río Tinto consistiendo en localizaciones puntuales de material lítico. Pueden citarse, entr e otr as , gr aver as de los már- genes del Tinto próximas a Niebla, y en la zona de Beas, las del arroyo Candón o las del cortijo de San Benito. P ertenecientes al Neolítico, principalmente localizados en el flanco sur de la demarcación que es zona interme- dia entre los ar enales y la pr opia cuenca del Tinto-Co- rumbel, pueden citarse La Dehesa (Lucena del Puerto), Los Pilones (Niebla) o P ago de la Reyerta Vieja (Bollullos P ar del Condado). La Edad del Cobre se car acteriza por formalizar un pa- trón definitivamente enfocado a la campiña y la proxi- midad a las mejores tierr as agrícolas . Son r epr esentati- vos, por ejemplo, El Villar (Niebla), El Acebutr e (Sanlúcar la Mayor) o Cruz del Aguardo (P aterna del Campo). En esta época también se inicia el poblado de larga conti- nuidad en la pre y pr otohistoria del cerr o de la Matanza (Escacena del Campo). Los asentamientos de la Edad del Bronce mostr arán una tendencia a la localización sobre las mejor es ru- tas de aproximación a las minas del Andévalo. Destacan el citado del cerro de la Matanza dotado con posible amurallamiento, P eñalosa (Escacena del Campo) o El P ozancón (T riguer os). Durante el Br once Final y la Edad del Hierr o, sobr esalen los grandes asentamientos del ár ea, que inaugur an en algún caso novedades urbanísticas y defensas, como en Tejada la Vieja (Escacena del Campo) o Niebla (Huelva). Otros asentamientos son, por ejemplo, los de Garr amalo (La P alma del Condado), Mesa del Castillo (Manzanilla) o Tujena (P aterna del Campo). Desde la época romana se densificará la ocupación agrí- cola y la implantación urbana en torno a dos núcleos principales: Ilipla (Niebla) e Itucci (Tejada la Nueva, P a- terna del Campo). Puede citarse el asentamiento de la Mesa del Castillo (Manzanilla) que se ha identificado en ocasiones con Ostur , citado en el itinerario de la vía r o- mana Itálica-Guadiana, y que posiblemente fuese asen- tamiento menor ( ¿mansio ?). Durante la época islámica es r eseñable la continuidad de los dos grandes asentamientos r omanos citados con los nombre de Labla y T alyata. Continúan sus car acte- rísticas formales de disponer de recintos fortificados . Asentamientos menores pudier on constituir aquéllos que originalmente fueron alquerías fortificadas , tales como Triguer os , La P alma del Condado o Villalba del Alcor , los cuales tuvieron continuidad tr as la conquista cristiana. P anorámica del dolmen del Soto (Triguer os). Foto: José M. ª Rodrigo Cámara El Condado P aisajes y patrimonio cultural en Andalucía. Tiempo, usos e imágenes • 285 7. V alor aciones y r ecomendaciones Negativas P ositivas El paisaje del Condado se asocia a un pasado histórico relevante y a un pr esente con productos de calidad muy ligados al terruño, especialmente al viñedo. La existencia de elementos naturales singular es , como la pr esencia del río Tinto, ofr ecen una imagen diferenciada y original de esta demar cación. La ubicación de los pueblos, su r elación con el territorio y su forma de domeñarlo, ofrecen algunas de las formas más inter esantes del poblamiento campiñés andaluz. La mejora de las comunicaciones entr e Huelva y Sevilla, a la que habría que añadir la recontextualización en las r elaciones entr e P ortugal y España, hace mucho más accesible esta comarca, al tiempo que su paisaje es uno de los más visibles par a los visitantes de Andalucía. La implantación de instalaciones industriales sin criterio paisajístico, y muy escaso desde el punto de vista ambiental, ha alterado algunas de las zonas más notables de la demarcación (último tr amo del río Tinto o el entorno de Niebla). La cercanía de núcleos urbanos potentes en los extr emos de la demar cación (ár ea urbana de Huelva y área metr opolitana de Sevilla) cr ea cierta tensión r esidencial y pr oductiva, poco patente aún pero que pr evisiblemente se incr ementará en un futur o cer cano. La arquitectur a vernácula de los pueblos ha sido afectada por un pr oceso de descaracterización muy potente, incluso en los núcleos con conjuntos y centr os históricos más notables y muy especialmente significativo en Niebla. Existencia de urbanizaciones ilegales y escasa voluntad política para atajar el pr oceso. Ausencia de una concienciación social respecto a los valor es del paisaje. V alor aciones [Document text truncated for crawler view.]