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Stitch'n Bitch: puntos de un consumo de género

Abstract

A través de un estudio etnográfico en un grupo de tejedoras de tipo Stitch’N Bitch, analizamos elementos discursivos y materiales de la construcción de identidad de nuestras informantes en relación sus actividades de tejedoras. Avanzamos que, si hay elaboración de una identidad de género de una mujer moderna y liberada, esta liberación se hace sobretodo por enfrentamiento con los estereotipos femeninos del pasado pero dejando las mujeres en un modelo de consumo marcado por su género.

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Stitch'n Bitch: puntos de un consumo de género

Author: Cordelier, Benoit; Bernard, Johanie
Publisher: Dykinson
Year: 2014
Source: https://idus.us.es/bitstreams/63a355e4-dfee-463e-935a-0df7c7760833/download
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STITCH’N BITCH: PUNTOS DE UN CONSUMO DE GÉNERO
Benoi Co delie
P o eso , Depa amen o de comunicación social y pública
Uni e sidad de Quebec en Mon eal (UQAM)
Canada
co delie [email p o ec ed]
Johanie Be na d
Docen e, Depa amen o de comunicación social y pública
Uni e sidad de Quebec en Mon eal (UQAM)
Canada
be na [email protected]
Resumen: a a és de un es udio e nog á ico en un g upo de ejedo as de ipo S i ch’N Bi ch, analizamos
elemen os discu si os y ma e iales de la cons ucción de iden idad de nues as in o man es en elación
sus ac i idades de ejedo as.
A anzamos que, si hay elabo ación de una iden idad de géne o de una muje mode na y libe ada, es a
libe ación se hace sob e odo po en en amien o con los es e eo ipos emeninos del pasado pe o dejando
las muje es en un modelo de consumo ma cado po su géne o.
Palab as cla e: eo ías cul u ales del consumido , es udios de gene o, S i ch’N Bi ch
1. In oducción
Los g upos de S i ch N’Bi ch suelen cons i ui se mayo i a iamen e con ejedo as y
algunos ejedo es que se eúnen pa a socializa a a és de ac i idades inculadas al
ejido (s i ch) du an e las cuales discu en y comad ean (bi ch) sob e di e sos emas,
an o domés icos como socio-polí icos, que con ibuyen a modalidades de desa ollo de
sus iden idades de muje . De hecho, en la li e a u a se iden i ica la ac i idad de ejido
como pa e de la cul u a y de un p oyec o eminis as (Baumga dne & Richa ds, 2010;
Kelly, 2013; Minahan & Cox, 2007, 2011; Myzele , 2009; S olle , 2003, 2012; Wills,
2007).
Las eo ías sociales de la iden idad se in e esan a la elación en e ca ac e ís icas
pe sonales y la pe enencia de los indi iduos a g upos sociales (Al esson, Ashc a , &
Thomas, 2008; Ash o h & Mael, 1989). El géne o o ma pa e de los asgos básicos de
la iden idad social negociada en in e cambios comunicacionales (Ashc a , 2004;
Mumby & Ashc a , 2004). El consumo pa icipa ambién en la cons ucción de la
iden idad; se des acan conside aciones sob e el consumo como una ex ensión de la
iden idad (Belk, 1988), una con ibución a su plas icidad (Aake , 1999; Schou en,
1991), su agmen ación o su na ación (Ahu ia, 2005; Fou nie , 1998; Hi schman &
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Thompson, 1997). Es as pe spec i as apo an a una eo ía dialógica de la iden idad
del consumido (Bahl & Milne, 2010; Bahl, 2013). Pensamos con ibui con nues o
es udio al desa ollo de un análisis de gene o en ocando en oposiciones emá icas sob e
las cuales se a icula la iden idad de la pe sona con sus ac i idades de consumo.
Nues a in es igación in eg a cua o di e en es g upos de S i ch‘N Bi ch basados en
Mon eal (Canada). En es a comunicación, p oponemos de alla uno de ellos, el de La
Maison T ico ée (La casa ejida: ienda y escuela de eje , salón de é). A los pocos
meses de ape u a, es a ienda eúne una g an comunidad de ejedo as g acias a la ez a
su localización en un ba io muy ocupado ce ca de una es ación de me o y de una
inanciamien o de ipo comuni a io (c owd unding).
Nues a in es igación se basa en una obse ación pa icipan e y en e is as semi-
di igidas que nos pe mi en accede a los discu sos y comp oba di ec amen e los
sis emas de ep esen ación de las ejedo as.
Obse amos que la ac i idad de ejido pa icipa en una búsqueda de iden idad en la cual
las pe sonas implicadas desa ollan su concep o de si-mismo en elación con modelos
emeninos con adic o ios: uno que puede pa ece socialmen e cu si, la abueli a
ejedo a, y o o de una muje más con empo ánea en ase con posicionamien os socio-
económicos ajenos al modelo p eceden e. Lo hacen a la ez de mane a a i ma i a,
econs uyendo mi os y alo es que las inculan a una idealización del pasado en
búsqueda de au en icidad, y en up u a con las p ác icas de aquellas abuelas.
Después de abo da una ápida e isión de li e a u a, que nos ayuda á a omen a
nues as idea, y de una p esen ación de nues a me odología y campo de in es igación,
p esen a emos elemen os de cons ucción de la iden idad de nues as in o man es a
a és de su pasa iempo conside ado como una ac i idad de consumo que las e ie e a
ca ac e ís icas e olu i as de pe o ma i idad de géne o empo al y socialmen e si uadas.
2. Hipó esis
Según la eo ía de la iden idad social (SIT), el sen ido de si-mismo (sel ) se cons uye en
base a iden idades pe sonales y sociales, donde las iden idades pe sonales cons an de
ca cac e ís icas y asgos indi iduales y las iden idades sociales ep esen an la
iden i icación con los di e sos g upos de la sociedad (Ash o h & Mael, 1989). Es as
iden idades se elabo an a a és de una combinación de ca ac e ís icas biológicas, las
ealidades ma e iales y las in e acciones sociales. Ashc a y Mumby (2004)
a gumen a on que el géne o es un elemen o básico esencial de la comunicación a a és
del cual se cons uyen las iden idades, po lo que es uno de sus elemen o undamen ales.
Po o a pa e, la cla a dis inción en e las iden idades pe sonales y sociales que se
asumió en las p ime as in es igaciones SIT es á siendo cues ionada a medida que
in es igado es conside an la in luencia mu ua de las ca ac e ís icas pe sonales, las
iden idades de los g upos sociales y los oles (Al esson e al., 2008).
Compa imos ambién la idea de que el ejido a pasado a se , en las amilias, de una
necesidad es imen a ia, una habilidad impo an e pa a c ea o man ene es idos a un
ocio en pa e oman izado con e e encias nos álgicas a iempos pasados. C eigh on
(2001) lle ó a cabo un es udio sob e la búsqueda de iden idad de la muje japonesa a
a és de sus ac i idades de hilado y ejido pa a pa icipa en las a eas manuales mas
bien conside adas de muje . Pa a C eigh on, la pa icipación en ales o icios
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adicionales “ e leja los in en os de cons ui una iden idad pe sonal, colec i a y
cul u al”. Mien as las muje es es aban abajando a conse a habilidades adicionales
de lo hecho a mano como pa e de sus p opias iden idades y conexión al pasado, se
esis ían ambién a la isión adicional de aquella ac i idad como e elado a de un
es a us secunda io.
El ejido puede ambién ene un ol uncionalis a y co esponde a e apas de la ida de
las muje es a medida que madu an. El ejido pe mi e pasa de una sen imien o de
es ancamien o a o o de desa ollo pe sonal (Cheek & Pie cy, 2008; Pe e son &
Duncan, 2007). A pesa de es a ans o mándose en una ac i idad de desa ollo
humano y pode deja de se pe cibido como una ac i idad emenina des alo ada, El
ejido sigue siendo un enómeno con ue e a ibución de gene o (Minahan & Cox,
2011; Taylo , 1999). Es o se con i ma, quizás pa adójicamen e, con la adhesión de las
ejedo as a g upos como los S i ch’N Bi ch en cuales hay muy mayo i a iamen e
muje es. El nomb e de esos g upos se e ie e a un lib o, g an éxi o de lib e ía (S olle ,
2003, 2012). Es os g upos o ecen la opo unidad de i i una cie a o ma de nos algia
(Campbell, 2005; Minahan & Cox, 2007, 2011) y de up u a con el aislamien o
indi idual ípico de nues as sociedades con empo áneas.
Minahan y Cox (2007, 2011) lamen an que aquellos g upos no ienen ealmen e una
ac i idad isible al público ya que se eúnen en espacios p i ados y que no in en an más
ompe con la asociación de la ac i idad de eje al géne o emenino y has a con la
ep esen ación de las “abueli as”. De la misma mane a, nos mues an como las
cualidades asociadas al ejido pueden se i ac i idades mili an es a a és de e ec os
des dis upción. La mode nización de la ep esen ación de la ac i idad de ejido se
a aiga de ini i amen e en ep esen aciones pasadas iniendo a se un an ído o de baja
ecnología pa a nues o mundo de al a ecnología, un an ído o de medi ación en nues o
mundo de al o ni el de es és, y quizás una mues a e o de moda (Minahan & Cox,
2011) pe o sin la e güenza que podía p oduci la asociación con una abueli a cu e y
an icuada. Al con a io, cabe no a que la imagen de la abueli a, o nana, es a de nue o
alo izada llamando nues os ie nos ecue dos de calo humano y se enidad.
3. Me odología
Los g upos de ejido como los S i ch’N Bi ch conocen ciclos de popula ización desde
los años 90. En Mon eal, donde los es amos es udiando, es án conociendo un auge
impo an e ya que po ejemplo, en el úl imo año se ab ie on unas cua o nue as iendas
impulsadas po es e enómeno, en una ciudad de unos 1,9 millones de habi an es.
Nues o p oyec o de in es igación se basa en una explo ación e nog á ica de cua o
di e en es g upos de S i ch N’Bi ch localizados en Mon eal. El g upo que p esen amos
en es a comunicación es el de La Maison T ico ée (La casa ejida). Es a úl ima es una
ienda del ba io pla eau Mon -Royal. In eg a una ienda de lana, una escuela de ejido y
un salón de é. Además de ende madejas de lana e impa i cu sos , si e é , dulces ,
pas eles y me iendas los ines de semana . Abie a desde sólo unos meses, es a ienda ha
eunido ápidamen e una g an comunidad de ejedo es y ejedo as, en p ime luga po
su ubicación en una zona muy ansi ada ce ca de una es ación de me o, pe o ambién
po que el come cio ha bene iciado de una inanciación de ipo comuni a io
(c owd unding ), que le ga an iza una clien ela iel .
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Cada ie nes, celeb an una noche S i ch N'Bi ch. La elada se anuncia en la página
Facebook de la ienda, así como en el mismo local. La pa icipación es lib e y olun a ia
, sin insc ipción p e ia. De ez en cuando, se o ganizan eladas emá icas en las que
pa icipan en e 5 y 15 pe sonas.
Un segundo g upo suele euni se en eladas los jue es ambién en La Maison T ico ée.
Fo ma on un g upo Facebook de 51 miemb os Tous à os ico s (Todos a sus ejidos).
El g upo exis e desde el 2009 y se compone de dos gene aciones dis in as de muje es:
un g upo de 25-35 años y o o de 50 y más.
De momen o, la obse ación pa icipan e es el p incipal mé odo que usamos. Lo hemos
complemen ado con unas en e is as. Hemos hecho una en e is a de p epa ación con la
dueña de La Maison T ico ée, asis ido a sie e euniones o eladas y hecho cinco
en e is as semi-es uc u adas. Las obse aciones en cua o eladas del ie nes du a on
en e 2h30 y 5h00 cada una. Las es del g upo del jue es du a on en e 2h00 y 3h00.
Nues o obje i o in e medio es de iden i ica las ep esen aciones gene adas al ededo
de la ac i idad de ejido. El siguien e obje i o se á de analiza como se inculan con el
p oceso de cons ucción de iden idad de géne o a a és de la p ác ica de eje como
con ex o de consumo. Pos e io men e, planeamos desa olla las en e is as semi-
es uc u adas con los pa icipan es pa a discu i de los emas que se es án iden i icando
du an e las eladas.
4. Resul ados
Es á es la p ime a pa e de un es udio más impo an e sob e los g upos de ejedo as en
Mon eal (Canada). Nues os p ime os análisis nos pe mi en iden i ica unos emas
inculados con emas de iden idad y de consumo. Los amos a p esen a in en ando
clasi ica los de emas de consumo, a emas más inculados con la elación a la iden idad
de las pe sonas obse adas y en e is adas
 Reencan o del consumo
Luisa, la dueña de la ienda La Maison T ico ée, ha basado su modelo de negocio sob e
una selección de ib as exclusi as que comp a di ec amen e con los a esanos. Apues a
a no hace negocios con dis ibuido es. Toma el iempo de busca pequeños p oduc o es
exclusi os en Canadá, F ancia y Es ados-Unidos. Esa elación con el a esano es lo que
conside a se la base de su elación con las ib as y el ejido. “Las clien as es án
dispues as a paga más ca o po que de ás del p oduc o exis e esa elación con el
p oduc o , el a esano que el clien e quie e escucha .”
An e una madeja de seda que me ascinaba, Luisa, la dueña de la ienda, me dijo: “Una
bola de Haiku e de nunca se á del mismo e de. Si e gus a ese colo , ienes que
comp a la. [La in o e a] nunca ol e á a hace exac amen e el mismo ma iz. Es
no mal. Es imposible.” Y la comp e.
Además, pa a Fe nanda, una eminis a sindicalis a ei indicada en sus cua en a y que
eanudo con el ejido hace menos de dos años, esa uel a ue mo i ada po el
descub imien o de nue os p oduc os disponibles en el me cado :“No me gus aba eje el
ac ílico, po lo an o cuando me ol í de la Ca e na de Ali Baba (una ienda en
Mon eal, la p ime a en o ece un su ido lujoso y o iginal) me di cuen a que enían
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me ino, seda. Flipé! Ahí ue cuando me puse a eje . An es e a di ícil encon a
buenos hilos. No habían hilos an delicados. Los encajes no e an an boni os.”
Tesea añade que eje po que le da la posibilidad de hace p endas lujosas. “Guan es
o ados des ango a, go os de cachemi . Van a du a más. La calidad es supe io po
lo que al in de cuen as e puedes pe mi i un g an lujo po menos dine o.”
Pa a Tesea, diseñado a de pa ones, la elación con la bola de lana es bas an e
emocional. La comp a de una madeja se á una co azonada hacia un ipo de ib a, la
calidad del hilado el mé odo y el esul ado de su in u a.
Escoge lana es una expe iencia ins in i a, emocional. La chicas ocan las o illas, las
huelen. Les gus a cuando ienen olo a o eja. Paz admi e espi a la lana an es de
comp a la. Cie as clien as se exal an cuando llega nue a lana. El g upo habla bas an e
de las ib as y muchas comp as se hacen du an e y al inal de las eladas.
Algunas de las más apasionadas ejedo as de la ienda an has a elegi di ec amen e el
ellón en los c iade os. P ocesan después ellas mismas la ib a desde la ca dadu a
(p epa ación), el hilado y el in e an es de pode eje la lana. Tesea y Celia sueñan en
ene su p opio ancho con sus animales pa a ab ica su lana. O igina ias del campo,
desean ol e a esa anquilidad y elación a la ie a. “La an asía de una casa con una
g an gale ía y la mecedo a.”
Venusiana, la mayo del g upo del jue es, nos enseña sus he amien as. Se desc ibe a si
misma como una maniaca de los acceso ios que posee las mejo es agujas. “Las iejas
agujas la gas de mi mad e, ya no alen.” Nos mues a en onces las suyas unas Adi-
u bo de las más ca as.
 Consumismo e in e sión
An e es a p o usión de ib as de lujo, las jó enes ejedo as (40 años y menos) es án
lis as pa a in e i mucho dine o en sus p oyec os. “Comp amos no solamen e una ib a
de calidad pe o ambién el abajo de un a esano”. Exis en hilado es es ella, in o e os
amosos cuyos p oduc os se enden como pan calien e. Las ib as na u ales eñidas a
mano no son siemp e iguales y se les incula una noción de exclusi idad.
Un poco a e gonzadas, algunas ejedo as acep a on e ela nos el alo de sus ese as
(“s ash”). Sus in e siones, de cada año o has a de cada seis meses, alcanzan mon os
impo an es de 2 000 ó 3 000 dóla es en ib as únicamen e. “Comp é 15 o illas de
Haiku (25$/pelo a)” nos dice Celia con una ímida son isa. Paz p e ie e calla lo: “No
quie o sabe cuan o he in e ido”. Mien as que Venusiana admi e esconde las ac u as
de su ma ido.
El exclusi o su ido de p oduc os a ae la ejedo a en la ienda. Un al selección iene
como consecuencia un p ecio de en a más al o pa a la consumido a. Las clien as de la
ienda es án dispues as a paga esa exclusi idad po que co esponde a a ios de sus
alo es comunes. Juana, quien, en su p ime a comp a en La Maison T ico ée, adqui ió
lana Cadena pa a su mad e, nos dice : “Me asus e cuando i el p ecio (20$/pelo a) pe o
cuando i me ino-alpaca me dije OK, es o es e dade amen e de calidad!” Ma ía
explica que ya que eje, p e ie e in e i en buena calidad.
Las in o man es alaba on odas la calidad de las ib as de la ienda de Luisa, su
exclusi idad y la impo ancia pa a ellas de in e i en p oduc os que sean a la ez más
lujosos y que espe en cie os es ánda es é icos. “No que emos lana come cial o ac ílico
ba a o!”

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Es a elación al p oduc o es una de las ca ac e ís icas impo an es en los cambios de
pe spec i as gene acionales. Las más jó enes exp esan cie a incomp ensión en cuan o
al dine o que las mayo es supues amen e acep an in e i . No quie en en ende po qué
no ac ualizan sus conocimien os en nue os p oduc os. “Los p oduc os han mejo ado.
An es solo se podía comp a lana en Walma y Zelle s (supe me cados). Aho a con las
iendas especializadas, las jó enes ienen más elección.”
Según in o man es cuyas mad es ejen, es ás úl imas conside an las bellas lanas como
un lujo, un egalo que no ienen muy a menudo la posibilidad de e . Algunas de ellas
les en ían o illos po co eo y las mad es quedan imp esionadas po la calidad de los
hilos y opinan que ellas-mismas “no son lo su icien emen e buenas pa a eje hilos an
lujosos”.
El cuidado de ib as más lujosas es ambién di e en e de lo que acos umb an. En el
momen o de “bloquea ” la pieza, una ib a más na u al necesi a una mayo a ención.
Las mad es de nues as in o man es no se sen i ían cómodas con esos p ocesos que no
han p ac icado an es con ib as más sencillas, sin é icas ya que necesi an meno
man enimien o. La in e sión mone a ia en los jabones especializados, 5 ó 6 eces más
ca os que los co ien es, es ambién un eno.
 De la ac i idad indi idual a la socialización
Pa a a ias in o man es, an es de eni a los g upos de La Maison T ico ée, eje e a una
ac i idad soli a ia y case a. “Sola en la mecedo a con u ga o”, como lo ilus a Viole a.
Pe o, una ez que empiezan a pa icipa en los g upos, quedan so p endidas po la edad
de las pa icipan es. “Las ejedo as no son iejas ías (ma an es) sol e as.” Muje es de
25 a 35 años pa icipan en los g upos del ie nes. Son chicas ac i as con un in e és
ma cado po la moda, el diseño y o as o mas de a esanía. P o ienen de dis in os
medios sociales y p o esionales (in o má ica, comunicación, salud, ecu sos humanos,
g a ismo,…) pa a o ma un nue o ejido social.
La llegada en los g upos iene a se un momen o decisi o en el cambio de
ep esen ación de la imagen de la ac i idad de ejido. Se acompaña a menudo de una
socialización ancha que se comple a con la adhesión a comunidades en el in e ne como,
po ejemplo, la de Ra el y, Cada ejedo a se c ea una cuen a y liga amis ades a medida
que pa icipa o se in e esa en o os p oyec os elacionados. Compa en ucos, ideas,
pa ones, e c.
Mon eal es una ciudad muy cosmopoli a, pun o de llegada y pasaje de muchos
inmig an es. Los g upos ienen ambién a se luga es donde se acili a la in eg ación al
compa i un ocio común.
Viole a nos cuen a su p ime a isi a en La Maison T ico ée. Es aba anquilamen e
sen ada y ejía, sola. Celia ino a habla con ella. Se sen o a su lado y empezó a
p egun a le sob e la pieza que es aba abajando y le enseño la medias que ealizaba
ella. “Es u e ealmen e so p endida. Me p egun aba a mí misma po qué me hablaba y
e a an amable a pesa de que no nos conocíamos!” Explica en onces que las eladas la
saca on de una u ina indi idualis a. “Es amos an acos umb adas a es a solas,
independien es, indi idualis as y llegas aquí y odo el mundo e habla, e oca.”
Paz, 26 años, es udian e en e me a, buscaba es a ape u a y complicidad con o as
ejedo as.
“Vine a los g upos de eje po que que ía ene amigas ejedo as. No puedo
habla de ejido con mis [o as] amigas. Es simplemen e inin e esan e pa ellas.
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Mi p ime a ez ue “Guau, gen e que piensa como yo. En ienden de que hablo y
puedo ene una con e sación sob e eso, un in e cambio.”
Ma cela, la más anciana del jue es, añade que los g upos les pe mi ie on c ea
amis ades y elaciones imposibles. “Al p incipio del g upo, Tous à os ico s, las
con e saciones se daban po sepa ado. De un lado las con e saciones de la jó enes,
del o o las con e saciones de la iejas. Con el iempo, las con e saciones se
mezcla on y el g upo ambién.” A las más expe imen adas les gus a po que así pueden
ansmi i y compa i sus sabe es y mo i a se mu uamen e a hace cosas más
complejas.
 Consumismo con a las quemadu as de la ida
Los g upos ayudan a mejo a la écnicas de cada una pe o sob e odo son una o ma de
ali io del es és co idiano. “Es una mane a de hace me en a en el in de semana.” “La
gen e de mi abajo no en iende po que ejo. Es amos sob e nues as compu ado as
pe o necesi amos compa i . Es lo que buscamos en los g upos de eje .” añade Viole a.
Los g upos se compa en a ículos sob e los bene icios de la ac i idad de eje sob e la
salud y la men e. Las muje es in e ogadas la en como un escape, has a una o ma de
medi ación (con a los pun os, abandona se en los mo imien os epe i i os) equi alen e
a una e apia, una clase de yoga que iene con a es a los e ec os nega i os de la ida
mode na.
¿Las ac i idades p o esionales mode nas se han desma e ializado? Teje da la
posibilidad de delinea , alcanza y oca log os pe sonales. ¿Vi imos impe a i os de
e icacia y éxi o? Teje “no si e pa a nada”. Se puede epa a , ol e a empeza . Es
una ac i idad lib e, ue a de las obligaciones p o esionales o has a amilia es pe o bajo
su con ol. Ayuda a sob epasa una ida desquiciada. T es de nues as in o man es se
ecupe a on de ago amien o men al g acias a las ac i idades de ejido.
 Ap endizaje y elaciones in e gene acionales
Las muje es in e ogadas pe enecen a gene aciones muy dis in as.
Las de más de 55 años mayo i a iamen e ap endie on con las monjas en escuelas
p ima ias ca ólicas, ípicas de la época en la p o incia de Quebec o en las clases de
economía amilia . Lo ap endie on al mismo que iempo que se les enseñaba a coce ,
plancha , cocina , man ene la casa. Pa a ellas, eje o ma pa e de las ac i idades de la
ama de casa. Algunas abandona on po el asco que les dio la educación de las eligiosas.
Vol ie on a eje pa a sus nie os o po que una ez jubiladas enían más iempo.
Las más jó enes, meno es de 35 años, ap endie on de pequeñas con sus mad es o
abuelas. Pe o es en gene al un ecue do bo osso. “Sabía hace una bu anda pe o nunca
hice algo más.” Vol ie on a empeza po que enían más iempo (desempleo, menos
aenas), amigas alen ado as o po que quisie on hace se un modelo especí ico. El g upo
juega un papel impo an e en su desa ollo pe o cabe ambién no a que el in e ne
cambia ambién la dinámica clásica de ap endizaje po socialización. “Ap endo mucho
en in e ne . En You ube puedes ap ende lo que quie as.” “Con You ube, no ncesi as a
u abuela pa a ap ende a eje .”
Al ol e a in e esa se, muchas de las hijas sob epasan sus mamás y empiezan a eje
con pa ones más complejos. Pe o no solamen e, ele an su ni el écnico, sino que
ambién usan lanas más lujosas en un espí i u que se aleja de la elación más
uncionalis a, inquie a de la economía amilia , simbolizada po el uso del ac ílico y la
ab icación de zapa illas de phan ex (lana sin é ica ba a a), de las gene aciones pasadas.
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Se c ea una compa ación que insc ibe las dis in as gene aciones en modelos de
consumismo di e en es.
 Rep esen ación de la ac i idad de eje en el modelo de la muje
Teje es una ac i idad muy inculada con es e eo ipos emeninos. En nues o campo de
in es igación, no hemos encon ado muchos homb es. Vemos que el ol de es a
ac i idad en el modelo de la muje ha e olucionado pe o sin habe se deshecho de los
an iguos es e eo ipos que pe sis en en los discu sos ajenos como los suyos mismos.
La p ime a ca ac e ís ica en la jus i icación de la ac i idad es saca la de esas
ep esen aciones es echas ancladas en un pasado de p oducciones cu es hechas po
amas de casa de o os iempos.
“La gen e elaciona el ejido con algunos obje os básicos (zapa illas, guan es,
bu andas) pe o podemos hace cosas que no son de abueli as, que no sean cu si
como lo que ejían nues as abuelas. Hacemos sué e es y boni as piezas.”
“Se necesi a ía educa a la gen e en nues o en o no. Si en Ra el y (comunidad
web), ahí en ienden lo que se puede hace . Y eso qui a la imagen cu si de lo que
hacían nues as abueli as.”
“Cuando le dices ienda de lana a alguien, la imagen que iene no es lo que hay
aquí. Mi a, aquí ez ib as. Son boni as. La lana es a e, llena de colo es. No es
la imagen que la gen e iene del ejido.”
La segunda es usa la como una pla a o ma de a i mación de una eminidad mode na,
libe ada.
“¡La imagen que la gen e iene de las ejedo as es cualquie cosa! Somos jó enes,
nos di e imos, somos bellas. Venimos aquí y nos eímos. Hablamos de odo.
Cla o que ejemos pe o eso no signi ica que es amos ejiendo en nues as
mecedo as en casa y que no enemos ida sexual, jo! ¡Lo es, somos muje es
ac i as!”
“Me insul a cuando la gen e dice “ oy a eje cuando me jubile”. Yo no ejo
po que engo demasiado iempo lib e!”
“Hoy no es amos obligadas a eje po se muje es. Hoy ap endemos po
elección.”
Se incula a un modo de exp esión eminis a, aunque a eces so p enda.
“No es oy segu a de que odas las ejedo as son eminis as en sus casas. Pe o a
pa i del momen o en que decidimos eag upa os, es o cambia. Hablamos de
muchas coas aquí, de la salud men al de las muje es, de los niños pe o
asomb osamen e [hay] pocos niños a pesa de la chicas emba azadas. Hay algo
de a i mación.”
“Pa a mí, que las chicas decidan oma su iempo pa a eag upa se, oma
iempo pa a ellas o eni a hace es o acá, es una cues ión de a i mación.”
“En mi medio ei indicado de izquie da, la gen e lipa. Me dicen que soy la
úl ima pe sona que pensaban e ejiendo. Pa a ellos, siendo eminis a y
ac i is a, no puedo hace ac i idades ípicamen e emeninas. Y choca muchísimo
mis empleadas más iejas po que las de uel e al ol adicional, al ol de sus
mad es en casa.”
Y ambién se in en a nega la a ibución del ejido a la ep esen ación de la muje .
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“Pa a eje se necesi a una men e de ío. Es muy ma emá ico. Son 0s y 1s como
en in o má ica.”
“Los ingenie os ipean sob e el ejido po que quie en en ende la cons ucción
del ejido.”
“Mi no io eje muy bien pe o no le in e esa pa a nada.”
5. Conclusiones
Es posible iden i ica aún más emas na a i os que impac an a la ez la ep esen ación
de la ac i idad de ejido en elación con lo que es impo an e pa a las pe sonas en
é minos de pe sonalidad. Es e es udio queda a un ni el explo a o io. Nos al an
emá icas que p o undiza (po ejemplo: elación con el sis ema de la moda, discu sos
de au en icidad y de ecología) y campos que desa olla .
Pe o el con ex o y los ejemplos que aquí dimos nos pe mi en esal a que la ac i idad de
ejido o ma de ini i amen e pa e de una cons ucción de iden idad de una muje
mode na y libe ada. Pe o es necesa io ma iza ya que es a mode nización nos apa ece
más como una libe ación en p oceso de los es e eo ipos del pasado a la ez desde un
pun o de is a ma e ial ( ipo de p oducción de piezas so is icadas, uso de ma e iales
lujosos) y del ipo de ep esen ación de la muje que pasa a se una muje some ida a sus
obligaciones amilia es a una muje más bien lib e e imagina i a en el uso de su iempo
pe sonal.
Pe o a pesa de se una ac i idad abie a a los homb es (lo que documen amos un poco
en nues o campo de in es igación y que se puede ambién no a en la li e a u a), el
ejido nos apa ece aquí muy ma cadamen e como un consumo de géne o emenino.
Las muje es con las que hemos compa ido se insc iben en un ipo de consumo que se
pod ía cali ica de posmode no (acen o en el place , mo ilidad empo al y espacial de la
comunidad) pe o que sob e odo ayuda a cons ui una o ma de iden idad emenina
con empo ánea emancipada y en ase con nues a sociedad de consumo. De hecho, si en
es e modelo exis en up u as, ensiones in e gene acionales, dudas exis enciales en
elación con cie as o mas de ma e ialismo consumis a, cabe ambién no a que ayuda
al desa ollo pe sonal de nues as in o man es.
6. Re e encias ci adas
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