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CAPÍTULO VIII
AMAZONÍA ECUATORIANA: CONSTRUCCIÓN DE
IMAGINARIOS A TRAVÉS DE LOS SIGLOS
Msc. Jessica Paola Man illa Salgado
Uni e sidad de Cádiz/ Uni e sidad Técnica del No e
Resumen
Como los espacios de dispu a en el mundo, donde se en en an dos o más ealidades, los dis-
cu sos del pode cons uyen imagina ios, según su con ex o. Es o pa ece se el caso de la Ama-
zonía ecua o iana, un pequeño e i o io en an as o en o no cla e aho a en la si uación am-
bien al, que a a és de casi cinco siglos ha is o –y le han is o- desde di e en es mane as. El
p opósi o de es e a ículo es, po un lado, analiza cuál ha sido los mo i os de la c eación de
al o cual na a i a, pe o ambién e idencia cómo a inicios del siglo XXI las mi adas pa ecen
epe i se. De allí la necesidad de, en p ime é mino, acudi a los o ígenes.
Así, el 24 de junio de 1542 F ancisco de O ellana, ex emeño de 30 años, -en plenas campañas
de conquis a de la Co ona española en el Nue o Mundo- se en en ó a unas muje es ague idas
que po aban lechas mien as, sin conoce lo, conocía el G an Río. A al a de una desc ipción,
las llamó amazonas, con cla a in luencia del mi o helénico.
Si en el siglo XVI las especias e an una ilusión pa a los conquis ado es, po el País de la Canela,
aho a es, en meno g ado, la ayahuasca en medio de sus alucinaciones. Sin emba go, como si
la época colonial pe manecie a inmu able, la ensoñación de El Do ado sigue p esen e: aho a
la búsqueda del o o pod ía se compa ada con la explo ación pe olí e a y, en meno escala,
po los nue os des inos u ís icos, que incluyen a los lodge con isión anglosajona, como la
panacea pa a es a egión que ep esen a apenas el 2% del e i o io de la cuenca amazónica
pe o que, al igual que és a, en en a los mismos desa íos. En las e is as ecua o ianas especia-
lizadas como Ecuado In ini o y Te a Incógni a, aunque exis e una mi ada más condescen-
dien e que se empa en a con lo ecológico, aún la cons ucción de una mi ada poscolonial sub-
sis e. Ese, acaso, sea el e o: mi a a la Amazonía como si alguien nos mi a a desde la sel a ya
sin su ca caj.
Palab as cla e:
Amazonía, F ancisco de O ellana, Amazonas, Ayahuasca, El Do ado, País de la Canela, Ecua-
do .
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1. Amazonas, los p ime os encuen os
El nomb e de ío Amazonas ue bau izado po el conquis ado ex emeño
F ancisco de O ellana, que inició su pe iplo en 1541, cuando enía 30 años,
po un hecho o ui o: mien as se encon ada en la búsqueda de la p odi-
giosa ie a de El Do ado, se en en ó a muje es ale osas que le eco da on
a las amazonas, del mi o g iego, quienes se ce cenaban el pecho pa a ene
mayo sol u a en el lanzamien o de las lechas, mien as cabalgaban con
des eza. De hecho, el nomb e p o iene del g iego “amazós”: sin pecho, una
leyenda que end ía del Asia Meno , de la egión de Capadocia. Se sabe,
además, que en esa con ienda O ellana pe dió un ojo, po lo que ue lla-
mado el Tue o del Amazonas, quien e minó el aza oso iaje de ocho meses
iniciado jun o a Gonzalo Piza o, es e úl imo pe dido en la enma añada
sel a u o que ol e a Qui o y e mina ía decapi ado po los suyos. Lo que
casi nunca se dice: 4.000 indígenas, la mayo ía de los cuales pe die on la
ida en el descub imien o del G an Río, en una expedición que con ó con
340 soldados españoles.
De hecho, en los p ime os iempos, as los sucesos de conquis a, los espa-
ñoles, como po ejemplo Piza o y Almag o, es u ie on cua o años en
dispu a po el con ol del Cuzco. O ellana, quien se emba có a Amé ica, a
los 16 años, ue pa e de esos años que cambia on al mundo, po las impli-
caciones que p odujo la p esencia de Amé ica.
Como se sabe, las ambiciones en de ini i a po el o o de las nue as ie as
p o oca on una sue e de gue a ci il, que incluía dese ciones como es el
caso de Lope de Agui e, e a ado en la película Agui e, la cóle a de Dios,
del cineas a alemán We ne He zog.
Esa a acción po la idea del encuen o con mundos abulosos ambién es-
u o p esen e en los e sos de Juan de Cas ellanos, quien ma chó a Amé ica
apenas a los 16 años, en el siglo XVI. En el poema Fascinación Del Do ado
esc ibió: Dijo más: las enidas son con inas (sic)/ allí pa a se o ecimien os
/ de joyas de o o y esme aldas inas / con o as piezas de sus o namen os,
/ y a i mando se cosas idedinas (sic): / los soldados aleg es y con en os /
en onces le pusie on El Do ado / po in ini a ías de amado (Ci ado en
Beni es Vinueza, 2002).
Las dispu as en e los p ime os conquis ado es ue on no ables. Los Piza-
o u ie on, aunque después un des ino ágico, una impo ancia capi al.
Así, Gonzalo Piza o había sido nomb ado po su he mano F ancisco como
Gobe nado de Qui o. Tenía ju isdicción sob e Popayán, Cali, Po o iejo y
la ecién undada ciudad de Guayaquil. Fue a Gonzalo Piza o quien se le
ocu ió la idea de busca o os umbos y se alió con su pa ien e el jo en
F ancisco de O ellana quien, al inal po busca í e es, dejó a ás a su men-
o , lo que en algunos bióg a os se ha ildado como aición.
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Apenas se hizo ca go del gobie no de Qui o, Gonzalo Piza o c eyó llegado
el momen o de lle a a la p ác ica su idea ex ende sus dominios al País de
la Canela. Muchos his o iado es y c onis as han na ado la hazaña de es a
expedición que si ió de asun o a a ios poemas, d amas y aún comedias
como la de Ti so de Molino, en donde se cuen a en omance cas ellano la
g an a en u a desde cuando enunció el ma ques F ancisco Piza o (Ca-
e a And ade, 2002, p. 21).
El 24 de junio de 1542 la expedición ue a acada po e oces indias gue e-
as, que les hicie on eco da a las mi ológicas muje es "amazonas", pa i-
cula idad que e minó ma cando el nomb e de aquel ío y de oda la egión,
según se lee en El Descub imien o y la Fundación de los Reinos Ul ama i-
nos: has a el sigo XVI - Volumen VII (Lucena Salmo al, 1982).
El mi o de las amazonas las si úa en el ámbi o heleno. Robe G a es (2001)
en el lib o Los mi os g iegos, señala:
Hay quienes dicen que Teseo pa icipó en la iun al expedición de He a-
cles con a las amazonas… Algunos dicen que las amazonas solo o ecie-
on condiciones pa a la paz después de cua o meses de du a lucha…
(p.118).
Pe o cuando pa ió O ellana en esa a en u a de ocho meses, que inició en
Qui o y e minó en la desembocadu a del G an Río y de allí a España, no
había oído habla de ales muje es.
Los hechos, han sido ela ado en di e en es uen es. Así, el ecua o iano
Jo ge Ca e a And ade (2002) señala:
De es a mane a, se igu ó que a la o illa del g an ío salían a a aca le mu-
je es gue e as o amazonas cuando e an quizás indios de cabellos la -
gos… En el dia io de na egación de ay Gaspa se puede lee es as ases
esc i as con oda se iedad…Es as muje es son muy blancas y al as y ie-
nen muy la go el cabello y en enzado y e uel o la cabeza, y son mem-
b udas y an es desnudas en cue os, apadas sus e güenzas, y con sus
a cos y lechas en las manos haciendo an a gue a como diez indios (p.
25).
Los acon ecimien os se insc iben en el siglo XVI, en Amé ica, nomb e am-
bién cons uido. De hecho, la no icia sob e es as nue as ie as llegó a o as
pa es de Eu opa a a és de las ca as del na egan e lo en ino Amé ico
Vespucio (Flo encia, 1454-Se illa, 1512), quien pa icipó en g andes iajes
de explo ación po las cos as de lo que hoy conocemos como Sudamé ica.
Al eg esa del úl imo iaje, Vespucio, esc ibió en 1504 una ca a en la que
a i maba que es e e i o io e a “la cua a pa e del mundo”, y añadía: “Yo
he descubie o el con inen e habi ado po más mul i ud de pueblos y ani-
males que nues a Eu opa, Asia o la misma Á ica”. (Ci ado en Fo o Inno-
ación y emp endimien o, CFN, pie del edi o sob e la con e encia de Raúl
Ri e a Andueza, 2014).
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También, como si se a a a de una leyenda, la e ocación de las amazonas
es á p esen e en e la on e a de la his o ia y la li e a u a, como se lee en
el omo I, Los nacimien os, de Memo ias del Fuego, de Edua do Galeano
(1982):
Habían oído habla de es as muje es y aho a c een. Ellas i en al su , en
seño íos sin homb es, donde ahogan a los hijos que nacen a ones.
Cuando el cue po pide, dan gue a a las ibus de la cos a y les a ancan
p isione os. Los de uel en a la mañana siguien e. Al cabo de una noche
de amo , el que ha llegado muchacho eg esa iejo.
O ellana y sus soldados con inua án eco iendo el ío más caudaloso del
mundo y sald án a la ma sin pilo o, ni b újula, ni ca a de na egación.
(p. 123).
Desde la no ela his ó ica, en es e caso de Geo ge Milla (1957), en el lib o
O ellana descub e el Amazonas, se puede lee :
En onces las i po p ime a ez, en e el nu ido g upo. Había diez o doce;
e an al as, bien pa ecidas, de cabellos enzados y de ez pálida. No usaban
sino un pequeño apa abo. Lle aban a co g ande en un ca caj lleno de le-
chas. Las pun as de és as e an me álicas, como pude ad e i lo mien as
p epa aba mi balles a y una de las muje es hundió su lecha en el cos ado
del “Vic o ia” (p 259.).
Ha sido desde la e sión de la no ela his ó ica que como si se a a a de la
mi ada de O ellana, con su isión de un solo ojo de las amazonas, se lo ha
ans o mado a eces en un hé oe épico. Es o, cu iosamen e po esc i o es
ecua o ianos, como es el caso de Leopoldo Beni es Vinueza (2002), con el
lib o A gonau as de la sel a, que hace cla a e e encia –o a ez- a los mi os
g iegos y las p oezas de Jasón, pa a ealiza una compa ación con los p i-
me os conquis ado es quienes no iban en a án expediciona io, sino de
ap opiación de los ecu sos. Así, en el p ime pá a o de la p esen ación se
lee: “La Conquis a es la más ascinan e no ela de caballe ía de la his o ia”
(p. 25).
Dicho po quien ue a diplomá ico y ocupa ía la 28 p esidencia del Consejo
de Segu idad y de la Asamblea Gene al de las Naciones Unidas, en 1973.
Es as isiones que e a aban a un O ellana mí ico aún pe sis ían en es os
años, cuando las p ime as pe ole as ing esaban en la Amazonía, como lo
hizo en 1967 la Texaco, cuando pe o ó el p ime pozo pa a inicia la explo-
ación de mane a come cial. Según es a mi ada, O ellana quien se emba có
a Amé ica a los 16 años, quien p esenció la ejecución de A ahualpa cuando
enía 22, es is o como el p o o ipo de homb e de mando: “cau eloso y p e-
enido”; “du o, ue e, esuel o”; “ené gico y sua e”; “gene oso y mani-
o o”; “le guía la ambición más que la a a icia”; “sua e y amable”… (Beni-
es. 2002. p.18)
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Es a imagen ambién es aban p esen es en los ex os escola es del úl imo
cua o del siglo XX, cuando en los poemas se lo ponía así: “O ellana el hom-
b e al i o / y el alien e g an Piza o / han c uzado muchos homb es / mu-
chos homb es a caballo...
En el ela o de Beni es Vinueza (2002) se sugie e que los conquis ado es
u ie on que c ea nue as isiones del mundo an e lo que habían hallado.
C ea un mundo de concep os mí icos simila es a los que i ían en los lib os
de caballe ía...
Las no icias agas y las consejas epe idas ue on ejiéndose más seduc o es
mien as más con usas. Habían pelig os descomunales y habi aban allí se-
es an ás icos. Se hablaba de ibus de muje es gue e as: las Hua mi Au-
cas, como las nomb aban en el dulce quechua de la se anía, a las que los
hispanos, con agas e ocaciones enacen is as, imp egnadas de helenismo,
comenza on a llama las Amazonas (p.28).
Sin emba go, es necesa io ambién señala que el ema ha sido a ado con
igo his ó ico, como es el caso del lib o “La egión amazónica del Ecuado
en el siglo XVI” de o o ecua o iano José Rumazo González.
Es os acon ecimien os que designan el nomb e Amazonas, sucedie on en
los p ime os años de la llegada de los llamados conquis ado es. Es a ue la
p ime a mi ada sob e el ambién llamado “Pulmón del plane a”. Después
llega ían las misiones, p incipalmen e jesuí icas. Po la gos siglos, al no en-
con a se el men ado El Do ado ni el País de la Canela, es e luga quedó en
el ol ido. Al in y al cabo, es os dos imagina ios que se e ie en, el p ime o
a luga es abulosos y ciudades donde las leyendas ela aban como ulgu an-
es de o o, donde los eyes se cub ían con pol o do ado y e e enciaban a
las lagunas; y po el o o, la mención de la canela que iene elación a la
búsqueda de las especias exó icas, al como suponía C is óbal Colón en su
iaje a la India (de allí ambién la denominación de indios, a los na i os de
Amé ica).
En lo que se e ie e al segundo ema, de las especias, Beni es Vinueza
(2002) señala que A ahualpa, an es de su ejecución, había egalado a F an-
cisco de Piza o, unas lo es aídas de la egión o ien al, “una sel a as a,
pe pe uamen e e de y eco ida po íos sin in”:
Esas lo es de ishpingo a ieb a on, jun o con la leyenda El Do ado, las
men es hispanas: e a la canela, la iqueza mo ena y odo an e de la espe-
cie ía. Y si el o o encendían la imaginación de los a en u e os, las espe-
cias eje cie on ambién una ascinación i esis ible sob e sus men es
apasionadas. Pa a busca especias habían ido los españoles y po ugue-
ses de umbo en umbo has a las playas lejanas en donde la soledad iene
palab as de espuma. Pa a busca especias ue Colón en pos de las Islas
del Ponien e y se encon ó con un con inen e endido en e los ma es.
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Pa a busca especias ue Magallanes con sus cinco na es dejando en
o no del mundo un cin u ón de espumas (p. 27).
Sin emba go, al no encon a an ansiados eso os, en los p óximos siglos
la egión que an a espe anza había dado a los p ime os conquis ado es
cayó en el ol ido.
Acaso, pa a esumi es a época y en ende cómo cambió hacia la subsi-
guien e es necesa io señala que ambién se mos ó en las na a i as una
idealización de esos p ime os in en os de encon a o o y especias, lo cual
no ocu ió.
Aunque la ma ginalidad de la colonización y la p eca iedad de las comuni-
caciones con el es o del e i o io p o oca on el encapsulamien o de la e-
gión o ien al du an e el pe íodo colonial, el imagina io epublicano cons-
uyó un pasado legenda io, que hab ía enido luga du an e la e apa de la
dominación española, ca ac e izado po la iqueza de los ecu sos mine os
y na u ales del e i o io y la undación de «ciudades» lo ecien es. Es e en-
oque se apoyó en los ex os de di e sos his o iado es coloniales, especial-
men e los de Juan de Velasco y ue ep oducido po nume osos au o es
ecua o ianos de la e apa epublicana. (Es e i , 2001. p. 542).
Así, el p ime mapa del Amazonas ecién lo azó el jesui a alemán Samuel
F i z en 1707. Quienes llega ían desde el emp ano siglo XVII ya no busca-
ían ni el o o ni las especias sino la edención de las almas de los na i os,
ep esen ada en las misiones jesuí icas. Es o ambién es u o acompañado
de los ela os de las ebeliones de los indígenas, como las de Quijos en 1578
y la de Macas en 1599 y es o, a la pos e, ambién signi icó que en los p óxi-
mos siglos, cuando ue necesa io, se apela a a la e ocidad de los na i os,
como se e á más adelan e.
Es necesa io p ecisa que odos los países de la cuenca amazónica, Colom-
bia, Pe ú, Boli ia, B asil, Venezuela o Ecuado , compa en his o ias comu-
nes. La Amazonía con 5,5 millones de kilóme os cuad ados es conside ado
como el pulmón del plane a. Pa a el caso de Ecuado , que ep esen a úni-
camen e el 2% de la cuenca amazónica aunque es la mi ad de su e i o io,
con una supe icie ap oximada de 116.000 kilóme os cuad ados. Sin em-
ba go, el país andino es conside ado como uno de los más megadi e sos del
mundo.
Pa a Pa icio T ujillo (2001):
Conquis a a los habi an es sal ajes de la sel a, y unda ciudades en
nomb e de su ey y de su Dios, ue uno de los p incipales obje i os de las
expediciones españoles a las sel as amazónicas. Sin emba go, los indios
nunca ue on dominados, y las pocas undaciones y misiones que log a-
on consolida los blancos, ue on sis emá icamen e asechadas y de as-
adas po los na i os. Es en onces, cuando la imagen de caníbales, e oces
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gue e os, b ujos y hechice os aliados del demonio, sin Dios ni ley, se
consolida en e los indios de an alejada zona (p.13).
Desde los lejanos iempos de las amazonas, el Ecuado p ecisaba du an e la
época epublicana o os elemen os pa a en ende a la Amazonía. Si bien
desde una isión neoclásica y omán ica, pin o es como Ra ael T oya, quien
e a pa e de un p oyec o polí ico, habían mos ado los paisajes emo os, el
país pa ecía ecién oma conciencia de es e as o e i o io, pe o única-
men e desde algunas de sus éli es. Pe o, como se señala desde la época co-
lonial, la mi ada hacia los indígenas se man u o con una cla a dependencia
a lo que el pode , cual quie a que es e ue a, lo dic a a.
Sin emba go, es o no pod ía en ende se sin plan ea que los acon ecimien-
os sucedidos en los p ime os años de la colonización, es deci en el siglo
XVI, con inúa epe cu iendo has a nues os días. Así lo han pos ulado di-
e sos au o es, en e los cuales se encuen a p ecisamen e el ecua o iano
Bolí a Eche e ía (2013), quien ha c eado una ca ego ía: el e hos ba oco.
La mode nización de la Amé ica La ina en la época “ba oca” pa ece habe
sido an p o undo que las o as que inie on después –la del colonialismo
ilus ado en el siglo XVIII, la de la nacionalización epublicana en el siglo
XIX y la de la capi alización dependien e en es e siglo, po iden i ica las de
algún modo- no han sido capaces de al e a sus ancialmen e la que ella
undó en su iempo (p.57).
Po eso, Na ália Es e i (2001) señala, pa a la época epublicana:
Fede ico González Suá ez, quien p opo cionó una nue a pe spec i a en i-
quecida po sus plan eamien os como polí ico y polemis a en o no a emas
elacionados con es a egión y que ca ac e izó la idiosinc asia del O ien e
como una ealidad desa ollada al ma gen de la his o ia nacional:
“Esa egión iene su his o ia p opia, la cual debía se con ada po sepa-
ado, po que los sucesos que acon ecie on en aquella egión no u ie on
in luencia ninguna en la ida de la sociedad ecua o iana du an e la colo-
nia, ni con ibuye on en nada pa a la p ospe idad de ella, ni pa a su de-
cadencia. Fue on, al p incipio, una espe anza halagüeña y, po lo mismo,
ascinado a así pa a los conquis ado es españoles, como pa a los misio-
ne os de las di e sas Ó denes eligiosas; mas, al in, an o pa a conquis-
ado es como pa a misione os se con i ie on en una ealidad desconso-
lado a”. (González Suá ez ci ado en Es e i , 2001. p. 567).
Como se no a á, es según el sen ido y elación con los in e eses que se p o-
duce un cambio adical del imagina io de los indígenas amazónicos. P eci-
samen e, en las úl imas dos décadas ha su gido o a isión que ambién a
acompañada, pa a el caso de Ecuado , de un sos enido econocimien o a la
plu icul u alidad y plu inacionalidad del país, p esen e en su Cons i ución.
Pe o, como se sabe, la egión amazónica es agmen ada hay una línea que
es in e esan e analiza : el u ismo, esa cons ucción de la época indus ial.
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No hay que deja a un lado, ob iamen e, o as dispu as que aún se p oducen
como es el ema pe ole o, po que allí es á el mayo ecu so del país, la si-
uación de los llamados colonos, la in aes uc u a desa ollada y, po su-
pues o, una isión ambien al de la zona.
En es e sen ido, Pa icio T ujillo (2001) en el lib o Sal ajes, ci ilizados y
ci ilizado es, señala:
An e el desas e ambien al y económico que esul a pa a las poblaciones
locales la ex acción ag esi a de ecu sos mine ales en la egión amazó-
nica ecua o iana se p esen a el u ismo y especialmen e al “eco u ismo”
como una al e na i a iable pa a mejo a y po encia la calidad de ida
de los habi an es de es a zona (p.134).
Y como si se a a a de una ieb e, aunque no de o o, el ex o a i ma que
incluso los es udian es de la egión se han olcado al es udio de es as ca e-
as inculadas al u ismo y, ob iamen e, las o e as incluyen sabe es ances-
ales que aho a son mos ados con una a i a.
Rápidamen e en es e nue o pa adigma ing esa ambién el discu so de las
agencias desa ollo y de ayuda écnica in e nacional quienes inancian es-
os p oyec os, apoyando a los g upos indios pa a que desa ollen sus p o-
pios p oyec os de eco y e no u ismo (p.135).
Así, un ilón más que adecuado es el shamanismo, con e ido en obje o u-
ís ico pa a un mundo hipe conec ado que debe deja las g andes u bes
pa a encon a algo de espi i ualidad en la exó ica egión del Amazonas,
como en las pied as sag adas de Machu Picchu. Y allí una p egun a la en e:
¿Es el u ismo una de las al e na i as? Además, ¿Qué ipo de u ismo?
El u ismo se p esen a como una de las ías pa a mejo a las condiciones
de ida de una población, incluyéndola en p og amas pa icipa i os, en
donde las iden idades locales enden su exo ismo y na u alismo en e a
á idos u is as ex anje os que desean con i i en los espacios ibales del
sal ajismo y olcklo ismo (T ujillo, 2001. p. 136).
Es en es e con ex o, poniendo én asis en los o ígenes del nomb e y lo que
designa la Amazonía, se analiza dos e is as ecua o ianas especializadas
que han dedicado abajos sob e es e ema. La p ime a Te a Incógni a, in-
culada más a la di usión de emas ecológicos y cul u ales, así como Ecuado
In ini o, una publicación del g upo edi o ial T ama, que –como dicen-
busca eco e el Ecuado y sus po encialidades. Hay que ano a que las dos
no son es ic amen e publicaciones de ca ac e ís icas u ís icas donde,
como se sabe y sucede en In e ne , p omocionan di ec amen e el shama-
nismo. Cabe des aca que la palab a, de o igen sibe iano, es á acep ada pa a
de ini el conocimien o ances al de un sabio que, pa a el caso ecua o iano