SPAL 26 (2017): 319-337
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
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EN LOS ORÍGENES DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA:
DOS ESCULTURAS THORACATAS Y LA COLECCIÓN DE JUAN DE
CÓRDOBA CENTURIÓN. UNA PROPUESTA DE IDENTIFICACIÓN
THE ORIGIN OF THE ARCHEOLOGICAL MUSEUM OF SEVILLE: TWO THORACATA SCULPTURES
AND THE JUAN DE CORDOBA CENTURION COLLECTION. A PROPOSAL OF IDENTIFICATION
JOSÉ RAMóN LóPEZ RODRÍGUEZ*
Resumen: La o mación del Museo A queológico de Se illa
a anca en esencia de dos colecciones, una del siglo XVIII y
o a del XIX. En cada una de ellas exis e una escul u a ho-
aca a que hemos podido iden i ica g acias a las e e encias
que poseemos. Una de es as dos escul u as e a pa e, jun o
con o as cua o, de la colección de Juan de Có doba, las cua-
les, po habe se ol idado su p ocedencia, se daban po pe di-
das. Se p opone aquí una iden i icación de dichas escul u as
basándose en los da os his o iog á icos exis en es.
Abs ac : The c ea ion o he A cheological Museum o Se-
ille s a s essen ially wi h wo collec ions, one is om he
XVIII cen u y, he o he om he XIX. In each one o hem,
he e exis s a Tho aca a sculp u e which we ha e been able o
iden i y hanks o some his o iog aphical e e ences consul ed.
One o he sculp u es, along wi h o he ou , was pa o an old
collec ion ha Juan de Co doba Cen u ion pu oge he . All o
hem, whose o igin had been o go en, we e conside ed miss-
ing o some ime. He e, we de end a p oposal o iden i ica ion
o he sculp u es shown cu en ly a he museum.
Palab as cla e: Escul u a, Tho aca a, Lo a de Es epa, Juan
de Có doba Cen u ión, Museo A queológico de Se illa, I á-
lica, I o de la Co ina.
Keywo ds: Sculp u e, Tho aca a, Lo a de Es epa, Juan
de Có doba Cen u ión, A cheological Museum o Se ille,
I álica, I o de la Co ina.
1. INTRODUCCIÓN
Exis en en el Museo A queológico de Se illa dos es-
cul u as en má mol que ep esen an sendos pe sonajes
en es imen a mili a . Ambas ca ecen de cabeza y pa e
de las ex emidades. Son dos o sos que han es ado en
la colección del museo desde los inicios de la o mación
de la misma. Pe o has a aquí llegan sus semejanzas.
Que emos comenza con la compa ación de ambas
piezas, lo que nos a a pe mi i asocia las a los da os
his o iog á icos conocidos y po an o a su iden i ica-
ción, po medio de un ace camien o a las ci cuns ancias
de su o igen y hallazgo.
No son las únicas piezas co espondien es a ep e-
sen aciones ho aca as que exis en en la colección del
museo, como se puede co obo a en el es udio que
Concepción Fe nández-Chica o dedicó en su día al
ema (1947). Sin emba go las dos escul u as que nos
ocupan des acan con di e encia del es o debido al he-
cho de conse a la igu a casi comple a del pe sonaje
Recepción: 4 de ab il de 2016. Acep ación: 30 de junio de 2016
* Conse ado de museos. Co eo-e: j [email p o ec ed].
320 JOSÉ RAMóN LóPEZ RODRÍGUEZ
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ep esen ado, segu amen e impe ial, desde el cuello
has a la mi ad de los muslos, mien as que las demás in-
cluidas en aquel es udio co esponden exclusi amen e
a agmen os de mucha meno en idad. Po sue e las
di e encias o males ex e io es de es as dos escul u as
mili a es es án bien ma cadas, po lo que no es ácil
con undi las. Pasemos a analiza po meno izadamen e
cada una de ellas en su con ex o.
2. LA PRIMERA ESCULTURA
THORACATA (REP 104)
La p ime a es la escul u a que en el museo lle a el
núme o de egis o de en ada REP-104. Se a a de un
o so comple o de un pe sonaje en aje mili a , al que le
al an la cabeza, las pie nas desde las odillas, el b azo
de echo comple o y la mano izquie da desde más a iba
de la muñeca. Es de má mol de Almadén (León 1995:
38) y es á en pos u a de a enga a las opas (adlocu-
io), con el b azo de echo ele ado. El paludamen um
es á suje o ce ca del homb o de echo po una íbula en
o ma de ose a y cae sob e el homb o izquie do y pe-
cho ( ig. 1).
Nó ese, po que es impo an e, que el paludamen um
cub e ampliamen e el pec o al izquie do de la co aza y
es es e uno de los de alles que lo di e encian a simple
is a de la o a ho aca a. Luego el man o cae po la es-
palda has a la cin u a, pasa sob e el an eb azo izquie do
y cae e icalmen e a un cos ado, has a la al u a de las
odillas. Se ap ecia cla amen e sob e el homb o de e-
cho la cin a que se ía pa a uni el pe o con el espalda ,
así como dos bisag as de unión de ambas piezas en el
cos ado de echo.
La co aza o lo iga p esen a como deco ación p in-
cipal dos cen au os ba budos a on ados que po an
o eos mili a es en ac i ud de cla a los sob e el suelo.
Ambos cen au os, en una composición que esal a
la sime ía, se hallan sepa ados po un mo i o ege-
al e ical que su ge de una base de oleos ege a-
les que llenan oda la pa e in e io de la composición.
La línea de la co aza a la al u a del ien e es á muy
ma cada en la alla, y as una anja lisa apa ecen las
p e yges, que es án dispues as en dos hile as. En la su-
pe io se suceden cabezas de ele an es a on ados con
cabezas de ca ne os a on ados, a lo que hay que aña-
di dos palme as en los ex emos de la se ie. En la ila
in e io se al e nan cabezas de Go gona con palme as
y cabezas de Pan ba bado.
La pa e pos e io de la igu a es á peo abajada
que el en e y mues a una espalda de o ma aplanada,
segu amen e en elación al luga al que es aba des i-
nada, delan e de un mu o o en una ho nacina. El b azo
izquie do mues a ehundida la zona de empalme con
la muñeca y mano, con dos o i icios pa a su enga ce.
En la pa e ase a, en el lado izquie do, exis en dos o i-
icios de sección cuad ada, no mencionados en la bi-
bliog a ía, y que segu amen e se ían pa a acopla la
pieza a algún elemen o de sujeción. El mayo de es os
dos o i icios es á den o de una acanaladu a i egula y
o pemen e abajada, que ha o o la escul u a y su de-
co ación en la zona de las launas, po lo que se puede
supone que ha sido ealizada en una época pos e io a
la del uso o iginal de la es a ua.
Según Ga cía y Bellido (1949: 196), “es la pieza
más ina de odas las de su especie y a en aja en i-
queza a sus simila es de Mé ida” po “la delicadeza
con que es án lab ados los epujados del pe o”. Se e-
cha en época claudia (León 1995: 38).
Todos los au o es que han a ado de es a escul-
u a mencionan que apa eció en I álica. Sin emba go
se ap ecian cie os i ubeos cuando oca p onuncia se
Figu a 1. Escul u a ho aca a apa ecida en I álica en 1836.
Museo A queológico de Se illa con núme o de egis o
REP 104.
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sob e cuándo y cómo apa eció. Concepción Fe nández
Chica o, la p ime a en habla de ella, dice: “P ocede
de I álica (Se illa), en cuyas uinas se encon ó, al pa-
ece , a mediados del siglo pasado; debiendo ing esa
en el Museo hacia 1890, po lo que se colige del Regis-
o de en ada (núme o 104) de Don Manuel Campos,
p ime Di ec o del Cen o” (1947: 130-131).
Un poco después, An onio Ga cía y Bellido (1949:
195) epi iendo que apa eció “al pa ece ” a mi ad del
siglo XIX, p ecisa un poco más el úl imo da o: “Ing esó
en 12 de ma zo de 1880”. Más adelan e Paloma Acuña
al es udia en su esis doc o al la escul u a mili a his-
pana (1975: 59), zanja de modo ajan e la cues ión al
a i ma sucin amen e: “Luga de p ocedencia: Ruinas
de I álica (Se illa). Año 1880”, lo que se podía in e -
p e a sin duda como el año del hallazgo.
Y lo más cu ioso es que, apa en emen e sin a gu-
men os, desde un p ime momen o se enlaza es a es-
cul u a ho aca a con la o a a la que aquí ambién nos
e e imos, equipa ándolas en c onología, p ocedencia,
ci cuns ancias de hallazgo y echa de ing eso, e c. Ya
lo había insinuado Deme io de los Ríos, cuando en-
e las ilus aciones pa a su ob a inconclusa sob e I á-
lica, incluyó en una misma lámina es as dos escul u as
ho aca as, asignando po lo an o una p ocedencia i a-
license a la segunda y una equipa ación áci a de ambas
(Amo es Ca edano y Bel án Fo es 2012: 255). En
con inuidad con es a idea, Fe nández Chica o (1947:
132) dice de la segunda: “debió halla se en la misma
época que el o so an e io , ing esando en el Museo en
la misma echa”, lo que es asumido po el es o de los
au o es, como po ejemplo An onio Ga cía y Bellido
en su g an sín esis sob e I álica (1960: 154) donde dice
de es e o so que aho a nos ocupa: “p obablemen e ha-
llado con el an e io cuyas p opo ciones son las mis-
mas. Ambos ing esa on en el Museo de Se illa en la
misma echa”.
La coincidencia de la echa de ing eso pa a ambas
escul u as iene una explicación bien ácil, po ob ia.
En e ec o, ambas ue on ano adas en el lib o de egis o
en la misma echa, aunque ealmen e se hallaban en el
edi icio del museo desde hacía muchos años. En 1879
y po eal o den de 21 de no iemb e, se c eó el Mu-
seo P o incial de An igüedades de Se illa jun o a los
de Ba celona, G anada y Valladolid, con ando pa a su
cons i ución con los ondos que había eunido has a en-
onces la Comisión P o incial de Monumen os. En el
caso se illano se a aba de 335 obje os de odo ipo,
que se encon aban deposi ados en el Museo de Pin u-
as cuando se c eó el de An igüedades y que ue on in-
cluidos en el lib o de in en a io en 1880 po el p ime
di ec o que u o la ins i ución, Manuel Campos Muni-
lla, después de ecibi o icialmen e de la Comisión P o-
incial de Monumen os el ci ado conjun o de obje os
a queológicos.
Lo cie o es que poco a poco se había ido c eando
un ejido de suposiciones y sob een endidos que daban
po cie os hechos poco p obados y que a du as penas
log aban ocul a el desconocimien o de las ci cuns an-
cias de los hallazgos de ambas piezas que mani ies an
odos es os au o es. Desconocimien o del que cie a-
men e ellos no e an culpables, pues hacía muchas déca-
das, un siglo o más, que se había pe dido la memo ia de
odos los da os y acon ecimien os ela i os al hallazgo
e inco po ación de ambas piezas.
Nadie eco daba ya que es a escul u a REP 104 ha-
bía apa ecido a p incipios del mes de ab il del año 1836
en “la cons ucción de un ozo de ca e e a en e San-
iponce y sus he as (sic)”, según publicó el Dia io de
Se illa de Come cio, A es y Li e a u a en una no icia
echada el 9 de ab il, que ue ecogida po o os pe ió-
dicos de Mad id, como e a habi ual.
En ella se da cuen a de la apa ición de dos escul-
u as, una de un “gene al omano” según se in ie e de
su “a madu a”, o lo que es igual, una igu a ho aca a,
a ándose la o a del bus o sob e peana del empe ado
Ad iano, que aho a se exhibe en el museo a queoló-
gico hispalense y que, como puede e se en el pá a o
siguien e, no ue ace adamen e iden i icado en el mo-
men o de su apa ición.
Uno de los ex os que se hacen eco de lo publicado
po el dia io se illano eza como sigue:
“An igüedades. Acaba de encon a se en las es-
ca aciones que se es án haciendo, pa a la cons uc-
ción de un ozo de ca e e a en e San iponce y sus
he as, dos magní icas es a uas al pa ece de alabas-
o: la una se halla an mu ilada que no conse a la
cabeza, pie nas ni b azos, indicándose solamen e po
los ge oglí icos y elie es de que es á ado nada su a -
madu a, se de alguno de los gene ales de la que ue
Reina del mundo: y la o a es de medio cue po, colo-
cada en su co espondien e pedes al, es á en e a, su
cabeza es elegan e y bella, ciñendo el cue po como
un man o consula ; según las apa iencias se c ee se á
de alguno de los desg aciados hijos de Pompeyo. Am-
bas es a uas es án deposi adas en el pa io llamado de
las Musas, po el ingenie o don Valen ín Ma ía del
Río. A los aman es de las bellas a es y a los in es-
igado es de la mis e iosa an igüedad, se les ha p e-
sen ado obje o en que sa is ace su cu iosidad con an
p ecioso in en o, que po su mé i o de an igüedad y
a ís ico debe coloca se en el museo, que se p epa a
en es a ciudad, como o eos de la glo ia que b illó en
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el suelo, en los p imi i os iempos. (Dia io de Se i-
lla)” (Semana io Pin o esco Español, Mad id, 24 de
ab il de 1836).
Ambas escul u as habían apa ecido en las ob as de
cons ucción de la a ian e de la ca e e a a Ex ema-
du a a su paso po San iponce. El azado an e io de
es a ca e e a debe ía de discu i po la co a más baja,
bo deando la población po su lado es e, el cual e a á-
cilmen e alcanzable po las subidas del ío, en caso de
p oduci se. El nue o azado discu ía po una co a más
al a, hacia el oes e, y e i aba es e p oblema. El case-
ío de San iponce en aquella época ocupaba solamen e
una pequeña pa e del yacimien o, po lo que el nue o
azado de la ca e e a po el oes e o iginó un eno me
des ozo a queológico, seccionando de no e a su la
ciudad omana de I álica.
Es a no icia del Dia io de Se illa es la p ime a e e-
encia que hemos encon ado en la p ensa del momen o
ela i a a es a ca e e a a Ex emadu a, cuya cons uc-
ción du ó décadas a lo la go del siglo y que ue en pa e
esponsable de con inuados episodios de des ucción del
yacimien o omano pues o que, además de lo ya mencio-
nado al cons ui la a ian e a su paso po San iponce, se
ecu ió a la mu alla y al an i ea o de I álica pa a ob e-
ne ma e iales con los que e ec ua el asen amien o del
i me, como ha sido ya ampliamen e publicado (Luzón
Nogué 1999: 83-85; López Rod íguez 2012: 54).
La e dad es que no exis en muchas no icias sob e
la ob a pública de ca ác e u ili a io en es os momen-
os, ni aquí ni en o as pa es. Sin emba go es posible
que el mal es ado de las ca e e as de la zona hicie a de
es o un ema p io i a io, a pesa de la ca es ía de in e -
siones. Sólo así podemos en ende que a la pa que se
ha iniciado es a ca e e a en San iponce, la Dipu ación
de Badajoz publique una esolución po la que odos los
ayun amien os de la p o incia end án que ecompone
las ca e e as de su é mino, apo ando odos los habi-
an es cua o ho as de abajo cada uno los domingos y
es i os po la mañana (Bole ín O icial de la P o incia
de Badajoz, nº 23 de 23 de eb e o de 1836), medida
que no sabemos si ue muy e icaz, pe o desde luego no
se puede nega que ba a a en mano de ob a sí que salía
a las a cas públicas.
La cons ucción de es a a ian e de San iponce no
pudo comenza has a que no se ejecu ó la desamo i-
zación eclesiás ica de los p ime os años del einado de
Isabel II, pues o que el azado c uzaba e enos que
e an del monas e io de San Isido o del Campo, los cua-
les como consecuencia de la desamo ización pasa án
a i ula idad pública y se án ges ionados po Gobie no
Ci il de la p o incia.
Un eal dec e o de 25 de julio de 1835 sup imía “los
monas e ios y con en os de eligiosos que no engan
12 indi iduos p o esos, de los cuales las dos e ce as
pa es a lo menos sean de co o” (Gace a de Mad id
nº 211, de 29 de julio de 1835), el cual no se publica-
ía en el Bole ín O icial de la P o incia de Se illa has a
casi un mes más a de, en el nº 371 de 21 de agos o de
1835. Al poco iempo emos cómo comienzan a apa-
ece en el Bole ín O icial de la P o incia de Se illa
con oca o ias pa a subas a de di e en es e ec os pe -
enecien es a es e monas e io poncino, como la cose-
cha de acei una de odos sus oli a es, o odo el ganado,
bueyes, bece os,… 695 o ejas, 230 ca ne os, 79 ce -
dos…, e c., y ambién “una hue a y su puebla” (Bole ín
O icial de la P o incia de Se illa nº 397 de 21 de sep-
iemb e de 1835). También salie on a subas a de a en-
damien o odos los e enos del monas e io, lo cual dio
pie a una eclamación del ayun amien o de San iponce
que amos a copia aquí po se no edad de sumo in-
e és, pues ha condicionado desde es e año de 1835 el
desa ollo pos e io del municipio y po an o del yaci-
mien o omano de I álica, ya que aquí comenzó la pa -
celación del mismo. El Bole ín O icial de la P o incia
de Se illa nº 398 de 22 de sep iemb e de 1835 publica
lo siguien e:
“Ex ac o de las disposiciones de la Jun a di ec-
i a adop adas en el día 21. Habiendo a ado un pa -
icula de oma en a iendo odo el caudal del mo-
nas e io de San iponce, ocu ió (sic) el ayun amien o
de aquella illa a la Jun a mani es ándole las des en-
ajas que se i ogaban a aquel pueblo de al con a o,
pues sus ecinos queda ían consiguien emen e en el
es ado de dependencia que siemp e habían su ido del
monas e io; y con el in de que pudiesen mejo a su
condición como a enda a ios de pequeñas po ciones,
p oponía el mismo cue po municipal hace po sí el
a endamien o de dichos bienes dis ibuyéndolo en
acciones p opo cionadas en e sus adminis ados.
La Jun a encon ó laudable y bené ico es e p oyec o y
aco dó que se ealizase”.
Lo cie o es que a pa i de la secula ización del mo-
nas e io de San iponce, las di e en es ins ancias o icia-
les como el in enden e, el di ec o gene al de Ren as y
A bi ios de Amo ización y sob e odo el gobe nado
ci il, disponen de los bienes de dicho monas e io. Aho a
es el momen o en que se puede acome e sin co apisas
el nue o azado de la ca e e a a a esando los e enos
que ue on de p opiedad eclesiás ica. Aunque no sabe-
mos el momen o exac o de inicio de las ob as, pensamos
que la apa ición de es as dos escul u as, la ho aca a y
el e a o de Ad iano, ocu e al p incipio de las mismas,
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como puede supone se de la mención a es a ca e e a
en la no icia de p ensa como “de San iponce a sus he-
as”, que es aban inmedia as a la población, siendo és e
el p ime hallazgo de impo ancia que se p oduce, o al
menos que es conocido po el g an público.
El ingenie o que di ige las ob as es Valen ín Ma-
ía del Río, el cual, an e la impo ancia de es as dos es-
cul u as “de alabas o”, decide encon a un luga en el
mismo San iponce donde gua da las pa a p o ege las,
y lo más inmedia o que iene es “el pa io llamado de
las Musas”. Se a a del espacio donde es u o el malo-
g ado “mosaico del ci co” o “de las musas”, el mismo
que dibuja a el iaje o Alejand o Labo de (1802), apa-
ecido casualmen e en 1799. Es á si uado a no muchos
me os del luga del hallazgo de las escul u as y es un
emplazamien o álido pa a la p o ección po es a ce-
ado con una apia. Es a apia se había cons uido jus-
amen e pa a de ende el mosaico del ci co, cos eada de
su bolsillo po el abogado se illano F ancisco Espinosa
y que “de algún modo le esgua dó po algún iempo
de las inju ias del cielo y de la ie a: no así de las de
los homb es, pues hoy se halla absolu amen e des o-
zado po su malicia e igno ancia”, en palab as de Jus-
ino Ma u e y Ga i ia (1827: 53), quien oda ía había
llegado a e pa e del mosaico y saca un dibujo de
él en 1818, con la ayuda de F ancisco Ja ie Delgado
(Ibíd.: 54). En 1835 no debía queda ya nada del mo-
saico, si a endemos a una desc ipción que p opo ciona
una “Guía de o as e os de la ciudad de Se illa” de la
época (He e a Dá ila 1832: 2: 78), aunque las apias
que lo ce caban, según emos, siguie on p es ando un
g an se icio a la A queología.
Las ob as de la ca e e a siguie on du an e los años
siguien es y hemos de supone que las dos escul u as
pe manecie on en el “pa io de las Musas” du an e un
iempo. En el año 1838 llegó a Se illa I o de la Co ina
Rope o, unciona io del Minis e io de Gobe nación,
des inado como o icial al Gobie no Polí ico de Se illa.
E a un “jo en de no escaso ingenio y de g ande amo a
las an igüedades”, en palab as de José Amado de los
Ríos (1845), y que eunía muchas habilidades, pues e a
pin o de o mación, dominaba a ios idiomas y es u o
implicado en emas de a queología p ác icamen e oda
su ida, log ando un econocimien o in e nacional.
An es de llega a Se illa, I o de la Co ina había es-
ado des inado desde 1836 en el Gobie no Polí ico de
Badajoz, in e esándose en es e iempo po las an igüe-
dades de Mé ida. Po eal o den de 11 de ab il de 1838,
p o ogada en julio, se le concedió una comisión es-
pecial pa a es udia el e i o io de Mé ida y sus mo-
numen os, ealiza exca aciones y unda un museo de
A queología (Can o de G ego io 2010: 819). Po eso, la
llegada de I o de la Co ina al Gobie no Polí ico de Se-
illa u o que p oduci se en el o oño de ese año 1838
y no an es, segu amen e coincidiendo con el cambio de
je e polí ico que iene luga en Se illa en e no iemb e
y diciemb e de 1838. Du an e casi odo el año 1838 ue
je e polí ico de la p o incia de Se illa Se a ín Es éba-
nez Calde ón, has a el 11 de no iemb e de 1838. El 9
de diciemb e oma posesión su suceso , F ancisco Ale-
jand o Fe nel, el cual ocupa ía el pues o sólo has a mi-
ad de ene o de 1839. Le sucede Joaquín Manuel de
Alba, que omó posesión un mes más a de, el 14 de e-
b e o de 1839 (da os ob enidos del Bole ín O icial de la
P o incia de Se illa de esas echas).
Ya en Se illa, p on o llamó la a ención de I o de
la Co ina lo que es aba apa eciendo en San iponce y
po ello, días an es de que cesa a F ancisco Alejand o
Fe nel como je e polí ico, p esen ó una memo ia que
lle a echa de 7 de ene o de 1839, solici ando ealiza
exca aciones en el yacimien o que es aba en esos mo-
men os siendo g a emen e a ec ado po las ob as de la
a ian e de la ca e e a de Ex emadu a (Can o de G e-
go io 2010: 819).
Aunque el nomb amien o po eal o den de I o de
la Co ina como di ec o de las exca aciones no llegó
has a el 30 de ene o de 1839 (Fe nández Gómez 1998:
90-91), es as comenza on ealmen e el día 19 de ene o
(Gace a de Mad id, 16 de ab il de 1839), pues ue on
au o izadas po el je e polí ico F ancisco Alejand o
Fe nel, poco an es de deja el ca go:
“El o icial segundo e ce o de es e gobie no ci il
Don I o de la Co ina p esen o al S . Fe nel, úl imo
je e polí ico, una memo ia ace ca de la impo ancia
que pod ían adqui i las a es en desen ol e las mag-
ní icas uinas de I álica. [...] Las e lexiones del S . de
la Co ina no pudie on menos de halla acogida en su
ge e, en usias a ambién y a icionado a los abajos
a queológicos. [...] Al e ec o el o icial Co ina ue en-
ca gado de da p incipio a las exca aciones, asociado
con el pá oco de San iponce1; a es e e ec o se puso a
sus ó denes una b igada de p esidia ios del peninsu-
la de es a ciudad” (Gace a de Mad id, 14 de eb e o
de 1839, ep oduciendo un ex o de Dia io de Se i-
lla de Come cio, A es y Li e a u a de 3 de eb e o
del mismo año).
1. Se a aba de José To o Palma, que había sido p io del mo-
nas e io de San Isido o del Campo y que as la desamo ización de
1835 había quedado esidiendo en dicho monas e io con unciones de
pá oco. A él dedica José Amado de los Ríos elogiosas palab as en el
p ólogo a su ob a manusc i a de 1845.
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Los abajos comenza on po el edi icio de las Te -
mas Meno es y o o al su oes e de las mismas que llama
“ emplo de Venus”, pa a e mina inalmen e en la zona
del o o, que es la que más dañada había quedado po
las ob as de la ca e e a. D. I o emi ía in o me mensual
con los esul ados de es as exca aciones, con des ino
a su supe io el je e polí ico y con copia a las Reales
Academias de San Fe nando y de la His o ia. A su ez
el je e polí ico ele aba es os in o mes al Sec e a io del
Despacho de Gobe nación, siendo alguno de ellos pu-
blicado en la Gace a de Mad id, a lo que hay que su-
ma las no icias que apa ecían en p ensa dando cuen a
de los hallazgos.
G acias a ello sabemos que lo que ue apa eciendo
en la in e ención de D. I o de la Co ina en I álica
se asladó al edi icio del Gobie no Polí ico de Se illa
desde p ác icamen e el comienzo de los abajos (Ga-
ce a de Mad id de 6 de ab il de 1839, ep oduciendo un
ex o de El Se illano de 27 de ma zo). Pensamos que, si
no se habían lle ado an es, es e pudo se el momen o en
que se asladan ambién las dos es a uas apa ecidas en
1836 y que es aban en el ecin o de “El Pa io de las Mu-
sas”. De hecho encon amos incluidas las dos escul u-
as en la elación de obje os que se hallan en el A chi o
del Gobie no Polí ico y su almacén, que ue edac ada
po el p opio I o de la Co ina y que ansc ibe Au e-
lio Gali Lassale a (1892: 209). Hay que señala am-
bién que en odas las elaciones de piezas halladas en
I álica, publicadas po I o de la Co ina en la p ensa del
momen o siguiendo el cu so de sus abajos, no igu a
ninguna o a escul u a en aje mili a , po lo que se
co obo a que la escul u a ho aca a deposi ada en los
almacenes del Gobie no Polí ico de Se illa es la apa e-
cida en 1836.
Se o mó po an o en la sede de es e Gobie no
Polí ico una in e esan e colección a queológica que
p on o ue obje o de a ención de las ins i uciones cul-
u ales de la ciudad, especialmen e la Academia Se-
illana de Buenas Le as, que se implicó desde su
comienzo en las exca aciones de I o de la Co ina en
I álica. De es e modo, ya desde ma zo de 1840 Ma-
nuel Ma ía del Má mol, di ec o de es a Academia,
solici a al je e polí ico de la p o incia el depósi o de
los obje os apa ecidos en I álica, an o lo que se co-
menzaban a deposi a en el Gobie no Polí ico como
lo que p oceden e de la colección de B una se hallaba
en el Alcáza , al obje o de o ma con ello un “gabi-
ne e” en un edi icio que se espe aba le ue a conce-
dido. Meses después, con echa de 21 de oc ub e de
1840, la Jun a de Gobie no de la P o incia de Se i-
lla cedió a la Academia una pa e del edi icio de San a
Ma ía de G acia pa a es ablece el museo y clases de
enseñanza (RASBL, Ca pe a 35, Expedien e “Exca a-
ciones de I álica (1835-1846)”). La espues a a las as-
pi aciones de la Academia llegó po un o icio del je e
polí ico de echa 19 de agos o de 1840, con el que se
esol ía se en egasen a la Academia los obje os de
I álica pa a hace con ellos un museo. A pesa de ello,
el expedien e se asladó pa a consul a a la Real Aca-
demia de la His o ia, cuyo dic amen no ue a o a-
ble, y como conclusión se dic ó una eal o den de 4
de diciemb e de 1840 di igida a la Jun a de Museo
en la que, en e a la solici ud de la de Buenas Le as
“de que se le en eguen los obje os que se an ex a-
yendo de las exca aciones de I álica pa a o ma un
Museo de a queología”, se esol ía “po conside a lo
más económico y en ajoso, que el Museo de a queo-
logía o me pa e del P o incial” (CPMHAS, Ca pe a
“An eceden es del Museo A queológico de Se illa”).
Se da la ci cuns ancia de que, con independencia
de las ges iones que había ealizado la Academia Se i-
llana de Buenas Le as, la Jun a de Museo de Se illa,
que aho a ecibía el enca go de la ges ión de las piezas
a queológicas, había ya po su cuen a aco dado ecla-
ma los obje os de I álica que se encon aban en la sede
del Gobie no Polí ico de la ciudad, en sus sesiones de
11 y 19 de junio de 1840 (CPMHAS, Lib o I de Ac as,
pp. 32-34). Sin emba go la Jun a de Museo se encon ó
con las mismas di icul ades con las que había opado
la Academia: la comple a al a de medios pa a a on-
a el aslado de las piezas y su ins alación en o ma
de museo. Po ello ue pasando el iempo has a que dos
años más a de, en sesión de 13 de julio de 1842, as
a ias eclamaciones del je e polí ico, la Jun a aco dó
que uno de sus ocales, el ma qués de A co He moso,
“ econozca y eciba los obje os a queológicos ex aí-
dos de las exca aciones de I álica, que deben o ma
pa e del Museo a queológico” (CPMHAS, Lib o I de
Ac as, p. 90).
Pocos días después se p ocedía a la en ega de los
obje os a queológicos deposi ados en el Gobie no Po-
lí ico, que quedó e lejada en un in en a io de echa 22
de julio de 1842, i mado po An onio Cab al Beja ano
como conse ado del Museo de Pin u as, cuya copia
se conse a en el a chi o del Museo A queológico de
Se illa. En es e in en a io encon amos e ec i amen e
la escul u a ho aca a a que nos es amos e i iendo, des-
c i a de es a o ma:
“Cue po sin los cua o miemb os ni la cabeza,
que ep esen a un gue e o, según su aje, mayo que
el na u al”.
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Lo asladado se colocó en el claus o mayo del
edi icio del ex con en o de la Me ced, en donde po
aquel en onces se acababa de e mina la ins alación
del Museo de Pin u as. Las piezas ue on abandonadas
umbadas en el suelo de los co edo es de es e claus-
o sin ningún ipo de dis ibución ni o den, lo que
ha ía comen a a Richa d Fo d, en su amoso “Hand-
book”, siemp e an mo daz, que aquello pa ecía el pa-
io de un picaped e o: “In he Museo a e heaped up, as
in a s onemason’s ya d, a ew an iqui ies o a low a ,
ound in some oad-making and acciden al exca a ion
a I alica” (Fo d 1855: I: 72). Así ue cómo es as piezas
p oceden es del Gobie no Polí ico se cons i uye on en
1842 en el ondo inicial pa a la o mación de un u u o
Museo A queológico de Se illa, al que aún le quedaba
un la go camino que eco e .
3. LA SEGUNDA ESCULTURA
THORACATA (REP 107)
Ex e io men e es a segunda escul u a ho aca a, que
lle a el núme o de egis o del Museo Rep-107, p e-
sen a una supe icie mucho más de e io ada y e osio-
nada que la an e io , lo que pod ía se indicio de que ha
enido una ayec o ia di e en e como obje o a queoló-
gico ( ig. 2).
Se a a de un o so que ep esen a a un empe a-
do omano en aje mili a . Mide más de un me o de
al o y es de má mol, p obablemen e de Pa os (Rodá de
Llanza 1997: 179). Se conse a desde el cuello has a
la mi ad de los muslos, ca eciendo de cabeza, b azos y
es o de las pie nas. Vis e única, que asoma en su hom-
b o izquie do y sob e ella la lo iga, ampliamen e deco-
ada. El mo i o cen al en la misma lo cons i uyen dos
Vic o ias a on adas con un o eo en e ambas. Po en-
cima del o eo y ce ca del cuello hay una másca a de
Go gona. Bajo las Vic o ias pa ece adi ina se una de-
co ación ege al que se ex iende a los la e ales. Sob e
la lo iga po a un man o suje o en el homb o izquie do
que cae lige amen e sob e el pecho y se ex iende luego
hacia la espalda, la cual es á some amen e a ada. Nó-
ese que a di e encia de la ho aca a an e io , en es a
el man o deja al descubie o los dos pec o ales de la
lo iga, los cuales, simpli icando, mues an dos líneas
cu as semejan es, que con la iluminación adecuada
p oyec an una somb a ma cada.
T as la g uesa línea de ema e in e io de la lo iga
co e un iso deco ado con emas de a mas, y luego se
suceden los lamb equines que co en en dos hile as. La
supe io es á deco ada con go gonas, cabezas de ca ne o
y mo i os ege ales; la in e io , po palme as. Toda la
deco ación de es a escul u a es á muy de e io ada.
Al igual que en el caso an e io , los au o es mencio-
nados más a iba que han a ado el ema han pensado
que es a escul u a p ocedía de I álica po las azones
que an es expusimos, al equipa a ambas piezas en e-
cha de hallazgo, p ocedencia, e c. Pe o no exis e nin-
gún a gumen o que sos enga es a iden i icación, po que
es e iden e que ambién en es e caso se ha pe dido oda
e e encia a las ci cuns ancias de ing eso de es a pieza.
Po eso enemos que eco da que la documen ación
his ó ica menciona una pieza ho aca a que debe ía es-
a en el museo de Se illa y que se encuen a a la espe a
de iden i icación, o al menos no se ha sabido econo-
ce has a aho a. Es una de las escul u as que ing esó
en el museo p oceden e de lo eunido po F ancisco de
B una en el Alcáza de Se illa. En conc e o nos es a-
mos e i iendo a una de las escul u as que habían sido
pa e de la colección que Juan de Có doba Cen u ión
Figu a 2. Museo A queológico de Se illa. Escul u a
ho aca a con el núme o de egis o REP 107,
p oceden e de Es epa y que o mó pa e de la
colección de Juan de Có doba Cen u ión.
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o mó en el siglo XVII en su casa-palacio de Lo a de
Es epa, la cual F ancisco de B una ajo en 1789 de
aquella población a Se illa.
Cen émonos po el momen o en es a pieza den o
de la colección de Juan de Có doba. Con amos con dos
uen es pa a conoce las ca ac e ís icas de es a colec-
ción. La p ime a es la ob a manusc i a dedicada a la
his o ia de la ciudad de Es epa y sus amilias nobles
que esc ibió el pad e Juan de San Román Muñoz, co-
menzada su edacción en 1716. La segunda es el ma-
nusc i o que ay Alejand o del Ba co edac ó a anzado
el siglo XVIII haciendo la his o ia del ma quesado de
Es epa, en cuyo capí ulo XV a a de es e conjun o de
obje os a queológicos, a o unadamen e con ilus acio-
nes, an o de las lápidas como de las cinco escul u as
que se hallaban en Lo a de Es epa.
G acias a es os dibujos, c eemos pode iden i ica
de o ma plausible la escul u a a la que nos es amos
e i iendo (REP 107) con la ho aca a que poseía Juan
de Có doba Cen u ión en Lo a de Es epa. Se a a de la
nomb ada como “segunda es a ua” en el manusc i o de
Alejand o del Ba co (1994: 222) ( ig. 3).
An es de nada c eemos necesa io hace una llamada
de a ención sob e la o ma de ep esen a las escul u-
as en es e manusc i o, que no solamen e no es muy
p ecisa sino que iene además una pa icula idad cu-
iosa. Como se puede e , en el dibujo la escul u a po-
see cabeza cubie a con casco, cabeza que al a en la
pieza eal. Igual ocu e en o as dos de las ep esen-
adas que e emos más adelan e. C eemos que se ha
hecho así, añadiendo al dibujo una cabeza imaginada,
pa a da e osimili ud al pe sonaje ep esen ado, lla-
mado po los ecinos de Lo a “El G an Pompeyo” y
que Ba co sospecha se a e del dios Ma e. Es a al e-
ación en la ep esen ación ampoco nos debe de ex-
aña , pues enemos an e noso os los dibujos que San
Román Muñoz hizo de las dos p ime as escul u as de la
colección de Lo a, donde la dis ancia con lo ep esen-
ado es aún mayo .
Si dejamos po an o a un lado la cabeza, obse a-
mos que exis en e iden es coincidencias en e lo e-
p esen ado en es e dibujo y la escul u a ho aca a del
Museo A queológico de Se illa. Se a a de una igu a
en aje mili a , ca en e de b azos y de pie nas, con los
pec o ales de la lo iga muy ma cados, no es ando el pec-
o al izquie do ocul o po el man o. Dicha lo iga es á
ado nada con dos ic o ias, bu damen e dibujadas. Po
debajo co e un iso y luego los lamb equines, habién-
dose des acado la ila in e io , co espondien e a las pal-
me as, y que aquí se han dibujado muy simpli icadas.
Juan de Có doba, en un inusi ado ejemplo de mo-
de nidad, colocó ca elas jun o a las piezas de su colec-
ción. En es e caso, al como apa ece en la ilus ación
del manusc i o de Alejand o del Ba co, la ca ela eza
“DE ESTEPA”. No p ocede pues es a escul u a de I á-
lica, como se ha enido has a aho a, sino de la pobla-
ción de Es epa.
Una ez allecido F ancisco de B una en 1807, su
colección a queológica quedó en el Alcáza some ida
a un u u o incie o, lo que incluía su en ío a Mad id
pa a suma se a la colección eal o su in eg ación en la
colección de los duques de Mon pensie , ecien emen e
ins alados en Se illa. Finalmen e y as las co espon-
dien es eclamaciones an o de la Academia Se illana
de Buenas Le as como de la Comisión de Monumen-
os, es a úl ima se hizo ca go de la misma pa a inco -
po a la a lo ya eunido en el claus o del edi icio del
Museo de Pin u as (López Rod íguez 1995; López Ro-
d íguez 2010: 199-202).
Figu a 3. Rep esen ación de la segunda es a ua en la
colección de Juan de Có doba Cen u ión, según dibujo de
ay Alejand o del Ba co.
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El aslado de las piezas se ealizó en 1855, o ma-
lizándose in en a io con echa de 25 de julio de lo que
el alcaide de los Reales Alcáza es, Alonso Núñez de
P ado, en egaba a An onio Cab al Beja ano, di ec o
de la Escuela de Bellas A es. En dicho in en a io i-
gu a con el núme o 21 nues a escul u a: “To so de un
gue e o con a madu a, mal a ado” (Rome o Mu-
ube 1965: 91-93). Es la única escul u a en aje mili-
a de es e in en a io que e leja lo que se encuen a en
el Alcáza , la cual es á en mal es ado de conse ación,
con lo que cualquie duda que pudie a habe sob e que
es a sea la que ajo B una p oceden e de Lo a de Es-
epa queda despejada.
Y así ue como desde aquel momen o, jun o a las
demás piezas, la escul u a ho aca a que es amos a-
ando pasó a o ma pa e de la colección a queológica
eunida en el Museo de Pin u as, colección que años
más a de se ía núcleo undado de Museo de An igüe-
dades de Se illa.
4. EL MUSEO DE JUAN DE CÓRDOBA
CENTURIÓN EN LORA DE ESTEPA
El p ime poseedo de la escul u a an e io ue Juan
de Có doba Cen u ión (hacia 1620 - 1665), hijo ilegí-
imo del e ce ma qués de Es epa, Adán Cen u ión,
quien lo había educado con esme o en las humanida-
des. Ocupó di e en es ca gos públicos, como oido de
la Audiencia de Se illa y de la de Valladolid. Tan a i-
cionado a las an igüedades como su pad e, Juan de
Có doba se p opuso ecoge los es os omanos que se
hallaban en los e i o ios de su ma quesado, o mando
una impo an e colección que colocó en la illa o casa
de ec eo que había hecho cons ui en Lo a de Es epa
(López Rod íguez 2010: 79-83).
Los ejempla es epig á icos los colocó en un g an sa-
lón, en la c ujía de achada del palacio, mien as que las
escul u as, que e an cinco, ue on colocadas en nichos
en el mu o de acceso a los ja dines ase os. Es algo que
podemos imagina ejecu ado a semejanza de lo eali-
zado po el a qui ec o To ello en la esidencia de los
duques de Alcalá en Bo nos, donde el acceso a los ja -
dines limi a con un mu o con nichos en los que se colo-
ca on las es a uas ( ig. 4) (Calleja Ma chal 1999). En la
achada del palacio de Lo a se colocó una lápida la ina
echada en 1659, en la que se exp esa en b e es pala-
b as odo un p og ama museológico al como se en en-
día a mi ad del siglo XVII (López Rod íguez 2010: 80).
Como se dijo an es, enemos dos uen es que hablan
de es a colección. La p ime a es la ob a del pad e Juan
de San Román Muñoz, de 1716. La segunda es o a his-
o ia de Es epa, ambién manusc i a, de la pluma de
ay Alejand o del Ba co, echada en 1788, la cual, po
se más explíci a en cuan o a la colección de Juan de
Có doba y posee unos dibujos más ieles al na u al,
es la que seguimos aquí. Es necesa io ad e i que no
exis e, en lo que se e ie e a las escul u as de es a co-
lección, coincidencia en e las dos ob as mencionadas,
que se dis ancian en el iempo unos cincuen a años. El
manusc i o de San Román, a pesa de se muy explí-
ci o en cuan o a la epig a ía, solo apo a los dibujos de
es de las escul u as, y únicamen e coincide, en cuan o
a nume ación, con el de Alejand o del Ba co en las dos
p ime as de ellas. No exis e sin emba go coincidencia
en es as dos uen es espec o al o den de colocación y
en la p ocedencia de las o as es escul u as, pues o
que una de las mencionadas como de Es epa po el se-
gundo es a ibuida a Lo a de Es epa en el p ime o. Ade-
más llama mucho la a ención la mane a en que es án
ep esen adas las igu as en el manusc i o más an iguo,
de una o ma mani ies amen e imaginada y alejada de
lo que en ende íamos hoy po un documen o incu-
lado a lo ep esen ado. Las ilus aciones de Alejand o
del Ba co, con algunas ma izaciones, pa ecen mucho
más ce canas a la ealidad y po lo an o más ú iles pa a
un abajo his o iog á ico, como hemos podido eseña
pa a la escul u a ho aca a an e io men e comen ada.
Sin emba go es p eciso añadi que los dibujos de es e
au o es án hechos de memo ia, po que cuando es á e-
dac ando el manusc i o hace dos años que no ha isi-
ado el luga , según menciona en un pasaje.
En 1788, en e ado F ancisco de B una de que Ale-
jand o del Ba co había ealizado unos dibujos de las es-
a uas exis en es en Lo a de Es epa, le pidió le emi iese
una copia. Así lo hizo, y según ela a, en la ca a de es-
pues a le dio cuen a del “es ado en que se encon aba
la casa, el abandono y desp ecio con que se mi aban
es as p eciosidades po al a de conocimien o de la es-
imación que se me ecen y suplicaba que aliéndose
de su au o idad y comisión, dispusie a que se ex a-
jesen de allí y se asladasen al Real Alcáza de Se-
illa” (Ba co 1994: 249). Fue B una a Es epa el 17 de
mayo de 1789, isi ando a ay Alejand o en su celda, y
a aíz de aquí se p odujo el aslado de la ci ada colec-
ción desde Lo a a Se illa, pa a in eg a se en la “Colec-
ción de An igüedades de la Bé ica” que es aba o mado.
D. An onio Ponz menciona las escul u as de la co-
lección de Lo a de Es epa, pues las io en el Alcáza de
Se illa: “Todos es os agmen os se hallan ac ualmen e
colocados en la gale ía que da ing eso a los salones del
Alcáza ”. Sin emba go a la ho a de desc ibi las sigue
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9. LA QUINTA ESTATUA (REP 119)
A di e encia de las demás escul u as de es a co-
lección, la quin a es la única que no p ocede del ma -
quesado de Es epa, sino de un luga an alejado como
I álica. Es e hecho lo conside a Alejand o del Ba co
un comple o con asen ido, pues en a en con adic-
ción con la in ención del c eado del museo, el cual se-
gún la lápida undacional, “ ecogió con esme o es os
agmen os mu ilados de los iempos an iguos, espa -
cidos iolen amen e po el e i o io de Es epa”, según
la aducción de la misma que hizo José Ges oso (1910:
281). Po ello ay Alejand o del Ba co añade: “es de
c ee end ía la es a ua en e a, po que un ozo an in-
o me, como hoy se e, no me ecía ae se a oda cos a
an as leguas de dis ancia” (Ba co 1994: 231).
Según el mismo au o ,
“es e es un agmen o que al paso que su des ucción
nos p i a de oda luz pa a pode a a del, nos hace
e con la mayo cla idad el desp ecio y abandono
con que se han mi ado es os Monumen os de An i-
güedad, después que al ó el que u o el gus o y cu-
iosidad de ecoge los. Es un ozo de Es a ua, que
solo indica que su ado no e a de es idu a ala , como
las dos que le an eceden” (Ba co 1994: 229-230).
La igu a que ilus a es a desc ipción es la de un
onco de es a ua en el que unas líneas i egula es seña-
lan o pemen e las es idu as. De nue o es á sob e un
suelo que pod ía ep esen a los escomb os caídos en el
luga ( ig. 11).
Como en una ocasión an e io , An onio Ponz añade
un da o in e esan e a la escasa desc ipción que has a
aho a poseíamos: “La del quin o nicho es un agmen o
desde la cin u a has a las odillas con co a di e encia,
y opage ala como las an e io es, debajo dice, de I á-
lica” Y añade: “Todos es os agmen os se hallan co-
locados en la gale ía que da ing eso a los salones del
Alcáza ” (Ponz 1792: 218).
Los da os que eníamos, dibujo incluido, hacían
muy di ícil una iden i icación de es a pieza i alicense.
Sin emba go el da o añadido po Ponz al deci “desde la
cin u a has a las odillas”, nos anima a p opone pa a
es a escul u a la pieza REP 119 del Museo A queoló-
gico de Se illa. Se a a de un agmen o de escul u a
emenina de má mol, de 53 cms de al o, desde la cin u a
has a poco más abajo de las odillas, cuyas es idu as
caen en pliegues i egula es que exp esan mo imien o y
aslucen el modelado de la ana omía ( ig. 12).
Es e agmen o de escul u a p esen a la o u a de
la pa e supe io en o ma de sección plana, semejan e
Figu a 11. Es a ua quin a de Lo a de Es epa, según dibujo de
ay Alejand o del Ba co.
Figu a 12. Escul u a con núme o REP-119 del Museo
A queológico de Se illa.
335EN LOS ORÍGENES DEL MUSEO ARQUEOLóGICO DE SEVILLA: DOS ESCULTURAS THORACATAS...
SPAL 26 (2017): 319-337
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a como se mues a en el dibujo mencionado, lo cual
puede se un a gumen o a conside a . No sabemos qué
pe sonaje puede ep esen a , al ez sea una Vic o ia,
como eza la ca ela si uada jun o a la ob a en la sala del
museo donde se expone.
10. A MODO DE RESUMEN Y CONCLUSIÓN
Una ez que hemos concluido la e isión de los da-
os his o iog á icos que a ec an a las escul u as es udia-
das más a iba, que emos conclui haciendo un epaso a
odo lo is o en es e ex o, cuyo in úl imo e a ahonda en
los o ígenes del Museo A queológico de Se illa a a és
de sus colecciones. Es e museo se c eó o icialmen e po
eal o den de 21 de no iemb e de 1879, como una con-
secuencia a día del eal dec e o de 20 de ma zo de 1867
que, a la pa del Museo A queológico Nacional, c eaba
un museo a queológico en cada capi al de p o incia.
Sin emba go desde an es de la mi ad del siglo XIX,
las ins i uciones se illanas habían in en ado de di e sas
mane as c ea un museo a queológico en es a ciudad,
aunque sin unos esul ados plenamen e sa is ac o ios.
En es e sen ido comenza on a abaja an o la Comi-
sión P o incial de Monumen os como la Real Acade-
mia Se illana de Buenas Le as.
Tan o una como o a aspi a on a ges iona dos im-
po an es colecciones a queológicas p eexis en es. Una
e a la que pe manecía en el Alcáza de Se illa, o mada
po B una, consis en e esencialmen e en escul u as y
lápidas. La o a e a la que se es aba o mando en las de-
pendencias del Gobie no Polí ico de la ciudad, como
consecuencia de las exca aciones que I o de la Co ina
ealizaba en I álica, ap o echando los descub imien os
que se es aban p oduciendo as los des ozos ocasiona-
dos po la cons ucción de la ca e e a de Ex emadu a
a su paso po San iponce.
En es a segunda colección es aba muy in e esada la
Real Academia de Buenas Le as, habiendo eclamado
su cesión al gobe nado ci il en a ias ocasiones. No en
ano I o de la Co ina e a miemb o de es a Academia,
la cual enía además el enca go de la Jun a de Gobie no
de la P o incia de Se illa de di igi las exca aciones de
I álica. A pesa de ello, una eal o den de 4 de diciem-
b e de 1840 de e minaba que el Museo de An igüeda-
des se o mase jun o al Museo de Pin u as, ges ionado
po una Jun a de Museo ajena a la Real Academia. Es a
Jun a de Museo se á la que eciba los obje os del Go-
bie no Polí ico en 1842.
Po o o lado, una ez c eada en 1844 la Comisión
P o incial de Monumen os His ó icos y A ís icos de
Se illa, comenzó es a comisión a eclama los obje os
a queológicos que se encon aban almacenados en el Al-
cáza Se illano. Se a aba, como se ha dicho más a iba,
de la colección o mada po F ancisco de B una y Ahu-
mada, que eunía escul u a y epig a ía. Si bien es e dad
que algunas de las escul u as de es a colección p oce-
dían de I álica, p oduc o an o de exca aciones del p o-
pio B una, como ecogidas po los monjes de San Isido o
del Campo, o as muchas enían su o igen en di e sos
luga es y yacimien os de la Andalucía occiden al. En e
odo ello se encon aba la colección de escul u as y epí-
g a es que había eunido Juan de Có doba Cen u ión en
Lo a de Es epa. La colección del Alcáza pasó a la Co-
misión de Monumen os en 1855, sumándose como un
segundo núcleo a lo que se encon aban ya deposi ado
en el Museo de Pin u as. Con odo ello, que con la suma
de las dos colecciones alcanzaba la ci a de 335 obje os,
se o mó en 1879 el Museo de An igüedades de Se illa.
Teníamos no icias de la exis encia en cada una de es as
dos colecciones p ecu so as del museo de sendas escul u-
as ho aca as, a la pa que exis ían en las salas del museo
dos escul u as ho aca as sin iden i icación. La compa a-
ción de las mismas y de la in o mación his o iog á ica nos
ha pe mi ido po un lado iden i ica las, asignándoles un
con ex o y una p ocedencia a cada una de ellas, g acias a
lo cual hemos podido, con es a excusa, ahonda en el co-
nocimien o de los p ime os in en os de o mación de un
museo a queológico en Se illa en el siglo XIX.
Una de es as dos escul u as ho aca as p ocedía de la
colección que eunie a en su palacio de Lo a de Es epa
Juan de Có doba Cen u ión. Fo maba pa e de un con-
jun o de cinco escul u as que es aban colocadas en su
palacio en un en e de nichos pa a es a uas en el paso
del edi icio a los ja dines, siguiendo el modelo de ensa-
yado en Bo nos pa a los duques de Alcalá. Tan o de es a
escul u a ho aca a, como de las o as cua o es a uas de
la colección, se había pe dido oda memo ia, a ibuyén-
dose de o ma gené ica su p ocedencia a I álica. G acias
a que ue on ep esen adas en un manusc i o del siglo
XVIII i mado po Alejand o del Ba co, y de que ue-
on ci adas po o as uen es, c eemos que hemos po-
dido iden i ica las en e las piezas que se encuen an en
el museo hoy día, apo ando luz a una ace a ol idada de
los o ígenes del Museo A queológico de Se illa
Ab e ia u as empleadas
CPMHAS = A chi o de la Comisión P o incial de
Monumen os de Se illa. Real Academia de Bellas A -
es de San a Isabel de Hung ía.
336 JOSÉ RAMóN LóPEZ RODRÍGUEZ
SPAL 26 (2017): 319-337
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
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ne osa del apellido noble de Muñoz / compues o
po su pa icula obse an e el P. F . Juan de San
Román Muñoz de Es epa Calde ón y Delgado. Ms.
332-141, Biblio eca de la Uni e sidad de Se illa.