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MERCURIO MARZO 2007
ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
Embu ido en su saco de c emalle a y aga ado
a su bas ón, espe aba sen ado, jun o a su
muje , Me cedes, en e a la pue a de em-
ba que 12, el uelo AM508 que lo lle a ía de
México DF a Guadalaja a pa a asis i al día siguien e
a la inaugu ación de la Fe ia del Lib o, edición dedi-
cada el pasado año a Andalucía. Va ios policías cus-
odiaban la p esencia del P emio Nobel de Li e a u-
a, mien as algunos pasaje os lo saludaban con ad-
mi ación o le pedían la dedica o ia de un
lib o. Aho a le cues a agacha se pa a e-
coge el bolso de equipaje. Pe o cuando lo
conocí en Se illa ein e años a ás, es ía
una i alidad a p ueba de bombas. En-
onces es aba esc ibiendo El amo en los
iempos del cóle a. Al edi o Ped o José C es-
po le dice que, en e ec o, ésa es su mejo
no ela.
Se sien e sa is echo de su b e e y úl i-
ma ob a publicada, Memo ia de mis pu as is-
es. Aho a, dice, no esc ibe. Se ha omado
unas b e es acaciones. Pe o ad ie e,
con una mueca de complicidad, que am-
poco es e lib o se á el pun o inal a su ob a
de icción. “Te puedo asegu a que no se á
mi úl ima no ela”. Lo dice po que ya la ha
e minado y aho a eposa, como hace
siemp e, los meses p e ios a su publica-
ción. Le gus a esc ibi un lib o y deja que
el abajo descanse unos meses o años,
has a que se sien e segu o del esul ado
úl imo. Mien as an o, no abandona sus
memo ias. Cuando nos ol imos a e en
Cuba dos años a ás, me con ó que aba-
jaba incansablemen e en su segundo o-
mo au obiog á ico, a ea que no abando-
na pe o en la que ha abie o un pa én esis
pa a espi a y medi sus ases de esc i u-
a pe ec a.
No puedo e i a p egun a le po la sa-
lud de Fidel Cas o. La p ensa publicó en
aquellos días que se ag a aba su en e me-
dad. Ga cía Má quez no elude la p egun a
po que iene la espues a ab icada: “Los
amigos es amos obligados a deci que es á mejo an-
do, que su ida no co e pelig o”. Lo a i ma con enci-
do, pe o con el ges o de p eocupación de quien sabe
que, más allá de las no icias o iciales u o iciosas, la
ida esqueb ajada del comandan e di ícilmen e su-
pe a á las p óximas c isis.
Con la mi ada ija en la po ada de Rela o de un náu-
ago, ememo a sus años de epo e o y con iesa,
con cie a nos algia, cómo ha ido cambiando el o i-
cio del pe iodismo, cómo las nue as ecnologías han
in luido nega i amen e en el p oceso de
p oducción de la in o mación y cómo los
medios de comunicación, que cuen a con
sus p opios dedos, se han di e si icado
en la Red, en las ondas y en el p opio pa-
pel imp eso. Pese a an os cambios y los
nume osos y nue os medios de comuni-
cación, piensa que el o icio ha pe dido el
umbo pe o man iene la espe anza de
que algún día end á que cambia po el
bien de odos.
Conocí a Gabo en Se illa en el año 1986.
En onces es aba esc ibiendo El amo en los
iempos del cóle a, un lib o del que decía que
había omado o os umbos y que ya en-
onces es aba “muy lejos de la idea o igi-
nal”. De C ónica de una mue e anunciada ase-
gu aba que es el lib o que más se pa ecía
“al que yo que ía esc ibi desde el p inci-
pio”. En aquel encuen o me habló am-
bién de un lib o que nunca más ha uel o
a nomb a . El lib o ya es aba casi e mi-
nado y se i ula Cuba: la ida co idiana du an e
el bloqueo:“Lle a la ida al elocidad que
no me deja a aja lo. Es un lib o pe iodís i-
co que lo he ido dejando. Se puede e mi-
na cuando se e mine el bloqueo. Como
es pe iodís ico, uno a achando de ás de
la ealidad y cuando un lib o se a asa
pie de in ensidad. T a o de esol e lo lo
más p on o posible”. Tal ez es os días,
pensando en su amigo Fidel, el lib o haya
uel o a su memo ia y al esc i o io, po -
que la ida y el pe iodismo se consumen
en un mismo iempo.
LA NUEVA NOVELA
DE GARCÍA MÁRQUEZ
El esc i o colombiano piensa que el o icio pe iodís ico ha pe dido el
umbo, aunque man iene la espe anza de que cambie po el bien de odos
COVER
Ga cía Má quez
abajando en su
domicilio la co ección
de su úl ima ob a.
COLOMBIA
LENGUA DE ENCUENTRO