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El papel de la técnica en el conocimiento científico

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El papel de la técnica en el conocimiento científico

Author: Ferreirós Domínguez, José Manuel
Publisher: Fundación El Monte
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4eeb76b8-b5b4-415b-8f35-e1663d8bd8b1/download
EL PAPEL DE LA TÉCNICA EN EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
José Fe ei ós
Uni e sidad de Se illa
An es de comenza , no me quedo anquilo sin comen a una ob iedad. Fui
in i ado a pa icipa en es e cu so como ep esen an e de la iloso ía, y el í ulo
del mismo, “Ingenie ía y pensamien o”, pod ía da a en ende que “po an o”
ep esen o al “mundo del pensamien o”, como suele deci se. Pe o na u almen e
que el pensamien o no es pa imonio de la iloso ía, ni habi a sólo en e los
li e a os. La acul ad de pensa no se adjudica bu oc á icamen e, no depende de
un í ulo de licenciado, sino que es ca ac e ís ica de los humanos en gene al. Se
encuen a an o en e los ilóso os como en e los ingenie os y los cien í icos, y
de la misma mane a: en algunos magní icamen e, en o os de o ma escasa1.Si
en iendo bien al p o eso A acil, el sen ido del í ulo es que el hace es siemp e
an e io al pensa , y simplemen e exis en ac i idades impo an es (como la
ingenie ía) sob e las que e lexionamos poco, aunque las p ac iquemos mucho y
bien. Los que abajamos sob e iloso ía de la écnica y de la ciencia podemos
apo a algo, den o de nues as limi aciones, a esa a ea de e lexión. En endidas
así las cosas, de acue do: ayamos pues al g ano.
1. In oducción
Pa a cen a el ema, empeza é discu iendo lo que se ha llamado el “modelo
lineal” espec o a las elaciones en e conocimien o y p og eso social2. Es e
modelo iene sin duda o ígenes en la Ilus ación, y p obablemen e an es, pe o
sob e odo ca ac e izó las polí icas cien í ico- écnicas has a mediados del siglo
123
1Me a e o a deci que se puede se muy bueno usando mic oscopios, o se un expe o en la ob a
de Kan , y pensa más bien poco.
2Un lib o sencillo pe o se io donde puede encon a se in o mación a es e espec o es el de J.
Ziman, In oducción al es udio de las ciencias [sic; el í ulo o iginal es An In oduc ion o Science
S udies], Ba celona, A iel, 1986.
XX; sin emba go, es muy insu icien e po a ias azones. La idea es an simple
como lo siguien e: si el polí ico desea p oduci p og eso socio-económico, sólo
debe p eocupa se de omen a la in es igación cien í ica; los a ances cien í icos
“da án u os” de po sí, se ansmi i án de o ma casi au omá ica al mundo de
la écnica y al de la indus ia, acabando po a ec a a la sociedad en su conjun o
( e igu a 1). Es una isión que exp esaba con oda cla idad Ramón y Cajal ya
en un a ículo de 1898 donde eaccionaba al desas e de aquel año p oponiendo
emedios a los males de la nación:
Hay que c ea ciencia o iginal, en odos los ó denes del pensamien o: iloso ía,
ma emá icas, química, biología, sociología, e cé e a. T as la ciencia o iginal end á la
aplicación indus ial de los p incipios cien í icos, pues siemp e b o a al lado del hecho
nue o la explo ación del mismo, es deci , la aplicación al aumen o y a la comodidad de
la ida. Al in, el u o de la ciencia aplicada a odos los ó denes de la ac i idad humana
es la iqueza, el bienes a , el aumen o de la población y la ue za mili a y polí ica3.
Como emos, se plan ea aquí la simple idea de una cascada descendiendo
bajo la acción de la g a edad, p esuponiendo una je a quía en la que la ciencia
se si úa a iba, y un au oma ismo en la apa ición de desa ollos écnicos e
inno aciones indus iales. Pa a con ola el sis ema y egula sus endimien os,
bas a con ola el polo cien í ico. No hay que pensa demasiado, ni sabe mucha
his o ia (aunque conoce la española ayuda), pa a da se cuen a de que el modelo
lineal p esupone demasiado: p esupone sociedades simila es a la b i ánica en los
siglos XIX y XX, y acasa es epi osamen e cuando se aplica a sociedades con
ejidos emp esa iales o ac i udes espec o a la écnica muy di e en es.
Figu a 1. El “modelo lineal”, o mejo , unidi eccional de in es igación y desa ollo.
124
3San iago Ramón y Cajal en El Libe al del 26/10/1898, ci ado en J. M. Sánchez Ron, Cincel,
ma illo y pied a. His o ia de la ciencia en España (siglos XIX y XX), Mad id, Tau us, 1999, p.
174. Cajal e minaba diciendo: “Hemos caído an e los Es ados Unidos po igno an es y po
débiles, que has a negábamos su ciencia y su ue za. Es p eciso, pues, egene a se po el abajo y
el es udio”.
Conocimien o
cien í ico ⇒ ⇒
aplicaciones
écnicas
p og eso
social y económico
Hoy sabemos que los di e en es elemen os de la Fig. 1 in e accionan, pe o
que son au ónomos y no pie den esa au onomía po más que se desa olle el
p oceso. Con iene además pensa los como elemen os no je a quizados, de
mane a que el con ol socio-polí ico debe in e eni a los es ni eles. Es o da
luga a un modelo de ealimen ación ciencia- ecnología-indus ia, que es
p ecisamen e lo que signi ica la exp esión que ha es ado de moda en los úl imos
años: el habla de I+D+i. Quie e deci se que pa a ob ene p og eso económico
y social (dos cosas que, po cie o, no son idén icas) hay que es imula an o la
in es igación cien í ica (labo a o ios y cen os de in es igación) como el
desa ollo écnico (escuelas de ingenie ía, labo a o ios écnicos) y ambién,
sob e odo en países como el nues o, la in oducción de inno aciones a ni el
emp esa ial. En el caso español, como enimos epi iendo en las úl imas
décadas, es sob e odo es e e ce eje el que alla, y odo el mundo sabe que un
ípode al que se le qui a una pa a... cae.
En lo que sigue amos a e cómo la au onomía y la in e acción en e
conocimien o y écnica se mues an ya en el p opio abajo de los cien í icos.
Cómo hay una cons an e ealimen ación, en bucles cada ez más so is icados,
que se exp esan ambién en las in e acciones ac uales en e cien í icos e
ingenie os. Bas a pensa en los mac op oyec os de la llamada big science, cosas
como el P oyec o Genoma Humano o los acele ado es del CERN en Gineb a, o
como la Es ación Espacial In e nacional. La p ensa y la ele isión nos enden
odo es o como iun os de la ciencia, pe o son en ealidad exp esiones de la
colabo ación en e ciencia, ingenie ía e indus ia (sin ol ida al con idado de
pied a: el es amen o mili a ). En el labo a o io eu opeo de ísica de pa ículas, el
CERN, que es el más g ande del mundo, exis e una plan illa ija de casi 3.000
pe sonas, los cuales ep esen an una amplia gama de p o esiones, incluyendo
po supues o adminis ado es, sec e a ios y ob e os, pe o sob e odo ísicos e
ingenie os. Sin la colabo ación es echísima en e ísica e ingenie ía, nada de lo
que hace el CERN se ía posible4.
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4Pa a cada expe imen o en pa icula , es a gen e abaja con especialis as de odas pa es del
mundo, has a suma (según la in o mación disponible hoy) unos 6.500 ísicos de pa ículas de
más de 80 países. Puede e se el lib o His o y o CERN po A. He mann e al. (3 ols.,
Ams e dam, No h Holland, 1987, 1990, 1996).
Po cie o que en su página web (www.ce n.ch) el CERN se anuncia
ambién, con oda azón, como el luga donde nació el wo ld wide web, basado
en el p o ocolo h p que in en ó en 1989 el ingenie o Tim Be ne s-Lee.
Cu iosamen e, las páginas del CERN, al desc ibi es e impo an e in en o del
que se sien en muy o gullosos, hablan de Be ne s-Lee como un “cien í ico”:
¡cues ión de imagen! Enseguida ol e emos sob e es a imagen popula de la
ciencia y la écnica.
Con iene, an es de p osegui , ealiza una úl ima acla ación sob e el
sen ido en que oy a emplea la palab a “ écnica”, que, de nue o siguiendo a
A acil, p e e i emos usa en gene al en luga del anglicismo “ ecnología”. Es
una cons an e en el lenguaje humano la endencia a amplia más y más el uso de
las palab as, sob e la base de analogías mejo o peo undadas. Es o lle a a
exp esiones que pueden sona pa adójicas a los expe os, como cuando se habla
de la “ iloso ía” de un g upo indus ial, o de la “lógica” de lo social o, incluso,
de las emociones. Del mismo modo, a menudo oímos habla de “ ecnologías”
sociales o de “ écnicas” emp esa iales, pe o yo me oy a esis i conscien emen e
a es os usos analógicos.
Cuando hablo de écnica me e ie o an e odo a la c eación de a e ac os, la
ab icación de obje os ú iles al se humano (desde el a ado al bolíg a o y el
o denado ), y secunda iamen e me e ie o ambién a las habilidades necesa ias
pa a su manipulación, an o pe sonales como colec i as. Po cos umb e y
adición solemos en ende que esos a e ac os son obje os inanimados, pe o
nada impide inclui a se es i os como el maíz y los animales domés icos (que
son an “na u ales” como “a i iciales”, mos ando las limi aciones de es a
dico omía) o los a ones ansgénicos.
2. His o ia de dos p ejuicios (pa e I)
A la ho a de pensa la ciencia, es muy impo an e supe a dos p ejuicios
que es án eno memen e ex endidos. Los in oduci emos a base de ejemplos. El
p ime ejemplo iene al caso debido a ani e sa ios y decesos, pe o pod ían
habe se elegido muchos o os. Hace poco se celeb ó el medio siglo del
descub imien o cien í ico más impo an e del siglo XX. Sucedió en 1953, y dio
luga al p emio Nobel de 1962, o o gado a Wa son y C ick: odo el mundo sabe
que es oy hablando de la es uc u a en doble hélice del DNA. Pe o lo cie o es
126
que el p emio Nobel ue pa a es pe sonas: los dos mencionados y Mau ice
Wilkins (1916-2004), un cien í ico que abajaba en Lond es, cuyo nomb e es
desconocido pa a la inmensa mayo ía de la gen e5. Hay ambién una cua a pe sona
que ealizó una con ibución cen al al descub imien o de la es uc u a de DNA,
Rosalind F anklin (1920-1958), que segu amen e hubie a sido la cua a ecipien e
del Nobel de no se po que ya había mue o, y el p emio se o o ga sólo en ida6.
Hay dos azones undamen ales po las que Wa son y C ick se han lle ado la
ama, mien as F anklin y Wilkins son los g andes ol idados. La p ime a azón es
de pu a simplicidad, un mo i o pedagógico. El modelo de la doble hélice lle a el
nomb e de Wa son y C ick, que lo p opusie on en un a ículo de Na u e, y la
mayo pa e de la gen e se limi a a es udia es e modelo supe icialmen e; así que
odos nos encon amos con sus nomb es, pe o no con los o os. La labo de
F anklin y Wilkins ue undamen al pa a es ablece la base expe imen al que si ió
pa a c ea y pa a con i ma el modelo de la doble hélice; ue on abajos muy
cuidadosos en labo a o io, ealizados median e di acción de ayos X. Y aquí es á
la segunda azón de su ol ido: F anklin y Wilkins e an expe imen ado es, mien as
que Wa son y C ick desempeña on el papel de eó icos.
Nues a memo ia de la ciencia pasada es á sesgada muy cla amen e a a o
de los eó icos y en con a de los expe imen ado es y obse ado es. Los
ejemplos se pod ían mul iplica : Keple en e a B ahe, New on en e a Hooke,
e c. También han es ado sesgadas en es e sen ido la iloso ía de la ciencia y la
his o ia de la ciencia, has a iempos muy ecien es7. La iloso ía de la ciencia se
ha ocupado adicionalmen e de las eo ías, sin p es a a ención a la
expe imen ación, sus p oblemas y su epis emología. La his o ia de la ciencia ha
sido, has a hace pocos años, his o ia de los concep os cien í icos y su e olución,
p es ando poca a ención a los ins umen os, e c.
127
5Las echas de F ancis C ick son ambién 1916-2004; mu ió el pasado 28 de julio.
6Sob e el DNA puede e se el en e enido lib o de Wa son, La doble hélice (Ba celona, Sal a ,
1989) jun o con los comen a ios en la ob a de C ick, Qué loco p opósi o: una isión pe sonal del
descub imien o cien í ico (Tusque s); y el es udio his ó ico de R. Olby, El camino hacia la doble
hélice (Mad id, Alianza, 1991).
7Véase J. Fe ei ós y J. O dóñez, “Hacia una iloso ía de la expe imen ación”, C í ica 34 (2002)
nº 102, 47-86, y el núme o especial “Theo ia expe imen o um” de la e is a Theo ia 17 (2002) nº
44. Un clásico y pione o del ema es el lib o de I. Hacking, Rep esen a e in e eni (Ba celona,
Paidós/UNAM, 1996; o ig. de 1983), así como D. Gooding, e al., The uses o expe imen
(Camb idge Uni . P ess, 1989).

Llama é a es o el p ejuicio in elec ualis a. Es un p ejuicio muy a aigado
en nues a cul u a occiden al: lo in elec ual, lo p opio de la men e o el alma, es
supe io a lo p ác ico o ma e ial. Sus o ígenes son múl iples, en oncando po
supues o con las ideas eligiosas más ex endidas, pe o odo el mundo es á de
acue do en que un o igen cla e se emon a a los an iguos g iegos, a pe sonajes
como Pla ón. Los g iegos que más han in luido en la Eu opa c is iana u ie on
una ideología muy ma cada, a o able a lo eó ico y lo con empla i o, con a ia
a odo lo que ue a ac i idad p ác ica o écnica, “mancha se las manos”. Ma x
ya en a izó la elación en e esas ac i udes y la es uc u a socio-económica de la
sociedad g iega: e a una sociedad escla is a, donde la écnica y las a eas
p ác icas e an cosa de escla os, mien as que los ciudadanos lib es se dedicaban
a la polí ica, la ma emá ica, la iloso ía y la gue a8.
Es e eli ismo de lo con empla i o se ha ei e ado luego en momen os muy
impo an es de nues a his o ia: podemos menciona a ilóso os como Agus ín
de Hipona, quien “c is ianizó” a Pla ón allá po el siglo V; a cien í icos como
New on en el XVII, in elec uales como W. on Humbold en el XIX, incluso
cien í icos y ilóso os del siglo XX como Poppe , y un la go e cé e a. El e ec o
acumula i o de los siglos que ha pe du ado esa ac i ud es una de o mación de la
imagen de la ciencia, que a eces nos esul a di ícil pe cibi dado lo mucho que
el p ejuicio nos ha sido inoculado. Incluso hoy, cuando el péndulo se ha
desplazado y el p ejuicio más ex endido es exac amen e el con a io, siguen
eniendo eno me p esencia las implicaciones más su iles del in elec ualismo.
En ealidad, la ciencia mode na siemp e se ha opues o a dicho p ejuicio,
pe o “la ciencia” no es una pe sona, sino una ep esen ación abs ac a que nos
hacemos del colec i o de los cien í icos y de sus apo aciones. La ciencia no
iene una única oz. Como el in elec ualismo e a an pe sis en e y di ícil de
e adica , las quejas se han ei e ado una y o a ez. Da é dos ejemplos. En 1638
Galileo publicó su lib o más impo an e, Conside aciones y demos aciones
ma emá icas en o no a dos nue as ciencias9, donde p oponía sus amosas ideas
en mecánica (la ciencia del mo imien o) y donde –po cie o– a aba ambién
de desa olla la ciencia de la esis encia de ma e iales. El diálogo comenzaba
128
8En e ec o, las únicas a es p ác icas dignas de un homb e lib e e an las a es mili a es. Un
de alle en el que no suele pensa se, pe o que me ece una buena e lexión.
9Mad id, Edi o a Nacional, 1976.
con un can o a la in ensa ac i idad écnica desplegada en el “ amoso A senal”
de Venecia, y en a izaba el “g an campo pa a iloso a ” que esas ac i idades
o ecen “a los in elec os que especulan”. Galileo ecomendaba habla con los
a esanos pa a descub i nue os p oblemas y nue os e ec os na u ales; ue así
como empezó a anda el camino que lle a ía a su discípulo To icelli a descub i
la p esión a mos é ica, y a la in ención del ba óme o.
Pe o a la oz de Galileo se opusie on muchas o as, y aunque los ilus ados
ue on eminen emen e u ili a is as, ansmi iendo sus ideas a a és de la céleb e
Enciclopedia y muchas o as ob as, luego end ía la época omán ica con su
e o no a los iejos ideales. Ya en el siglo XIX, la Uni e sidad alemana, que
ma có el camino hacia las uni e sidades de hoy, ue ambién el mayo oco de
p opagación de la ideología pu is a e in elec ualis a10. Mien as, los b i ánicos
ue on los pa ida ios más decla ados de lo ú il. Un ejemplo llama i o es el de
William Thomson, Lo d Kel in, quien no sólo ealizó con ibuciones muy
impo an es a la ísica, sino ambién al endido de cables subma inos de elég a o
y al desa ollo de la ingenie ía eléc ica como p o esión. Kel in esc ibió:
No puede habe un e o mayo que el de con empla con desdén las aplicaciones
p ác icas de la ciencia. El alma y la ida de la ciencia es á en su aplicación p ác ica11.
Pe o e iden emen e es o no zanjó la cues ión, ni siquie a en e los anglosajones.
Po pone un úl imo ejemplo, el céleb e ísico no eame icano Albe A.
Michelson (1852-1931) le ep ochaba a un discípulo suyo el en a a abaja en un
labo a o io indus ial después de acabado el doc o ado, diciéndole nada menos que
al hace lo es aba “p os i uyendo [su] o mación y [sus] ideales”12.
Cuando pensamos en la ciencia, no malmen e nos iene a la men e la idea
de unas eo ías pe ec amen e o ganizadas y sis ema izadas. Sin duda, es o
esponde a que la mayo ía de la gen e, incluso con una conside able o mación
cien í ica, la ha ecibido es udiando manuales que a an de p esen a esas eo ías
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10 Sob e es e ema puede e se J. M. Sánchez Ron, El pode de la ciencia (Mad id, Alianza, 1992).
11 De un discu so an e la Ins i ución de Ingenie os Ci iles b i ánica en 1883, ecogido en Popula
Lec u es and Add esses (3 ols., Lond es, 1891).
12 F ank Jewe , que se ía je e de los Labo a o ios Bell, ci ado en S. R. Wea , “The ise o ‘p os i u ed’
physics”, Na u e 262 (1976), 13-17. Michelson es céleb e po sus expe imen os de p ecisión, ealizados
en pa e con Mo ley, que allana on el camino hacia la eo ía de la ela i idad especial.
de la mane a más ápida y cla a. El obje i o de es os manuales es comunica nos
bien los esul ados, pe o no enseña nos cómo esos esul ados se ob ienen. Son
muy pocos los que han llegado a oma con ac o di ec o con el mundo de la
in es igación, de ahí que la idea habi ual sea la ía imagen de la ciencia como
p oduc o elabo ado comple o, y no la imagen de la ciencia en desa ollo, en
acción, en calien e13. Pe o bas a asoma se a un depa amen o o un labo a o io y
ealiza un ecuen o pa a da se cuen a de que el conjun o de los
expe imen ado es supe a siemp e con mucho al de los eó icos, ya sea en e los
ísicos, en e los biólogos, o donde que amos.
Pa a comp ende qué es la ciencia y cómo se elabo a, es p eciso po an o
lib a se de la adicional imagen de la ciencia como eo ía. Sin duda los
cien í icos an o mando concep os, p incipios y eo ías, pe o la mayo pa e de
su iempo se dedica a ob ene da os iables, a pe ecciona los cálculos y los
expe imen os, a medi y a e i ica si los da os y las p edicciones encajan, e c.
En los úl imos ein e años, la co ien e que algunos llaman nue o
expe imen alismo ha su gido den o de la iloso ía de la ciencia pa a eclama
a ención a las ac i idades de obse ación y expe imen ación ( e no a 7).
También los his o iado es han eclamado mayo a ención a los ins umen os y
los expe imen os14. A mí pa icula men e me gus a deci que debemos concebi
la ciencia como ac i idad, y que en una p ime a ap oximación es el p oduc o de
una dinámica bipola , de la in e acción en e dos ases: la ac i idad eó ica y la
ac i idad expe imen al. Cada una de ellas iene sus eglas y no mas, su
me odología y su epis emología; si enunciamos a en ende una de ellas, como
hizo la iloso ía de la ciencia adicionalmen e, no pod emos en ende el
conocimien o cien í ico.
El mé odo hipo é ico-deduc i o (ya sea en e sión alsacionis a o
e i icacionis a) nos da una buena ap oximación a cómo se elacionan los
p oduc os de una ac i idad ( eo ías) con los de la o a (da os). Pe o ese pob e
esquele o lógico, pese a sus i udes, se queda muy lejos de comenza a
130
13 Es e ha sido un ema de moda en e los sociólogos de la ciencia; un lib o muy bueno a es e
espec o es el de B. La ou , Ciencia en acción: cómo segui a cien í icos e ingenie os a a és de
la sociedad (Ba celona, Labo , 1992).
14 Un abajo pione o en es a di ección es el de J. Heilb on, Elec ici y in he 17 h and 18 h
Cen u ies (Uni e si y o Cali o nia P ess 1979), y ambién el de P. Galison, How expe imen s end
(Uni . Chicago P ess, 1987).
explica nos de dónde p o iene la peculia iabilidad de los p oduc os que o ece
la ac i idad cien í ica. Todo es o es algo que pod íamos y debe íamos enseña
cuando enseñamos ciencia a nues os es udian es, ya sea en la Uni e sidad o en
el Bachille a o. Y una de las mejo es me odologías pa a hace lo es da les a
conoce la his o ia de la ciencia, analiza con de alle cómo se ob u ie on algunos
g andes a ances cien í icos, desmenuzando los de alles de la me odología, de la
o mación de eo ías y de la p oducción de da os iables15.
Deci que la ciencia es el esul ado de la in e acción en e eo iza y
expe imen a (o en su caso obse a ) es una ob iedad. Pe o quizás pensa las
implicaciones de es a idea sea menos ob io. En e o as cosas, po que nos
conduce a la conclusión de que la écnica es á en el co azón mismo del abajo
cien í ico, más de lo que adicionalmen e se ha pensado.
3. La ábula de la ciencia
Con a é aquí una boni a his o ia que, pese a es a demasiado simpli icada,
condensa buena pa e del p oceso po el que su gió la so is icada ac i idad que
llamamos ciencia. En el p oceso de hominización, du an e el úl imo millón de
años, u o un papel cen al el desa ollo de dos ipos de capacidades en el homb e:
capacidades simbólicas y capacidades p oduc i as; el manejo de las palab as y el
de las he amien as. Las p ime as se ían pa a sos ene una ida social cada ez
más compleja, las segundas pa a pe mi i el desa ollo de la écnica, la
manipulación y ab icación de a e ac os. Ambos p ocesos es ablecie on la p esión
selec i a que hizo que los ce eb os del géne o homo se hicie an cada ez más
oluminosos. Esas dos capacidades undamen ales ence aban el po encial de
combina se de mane as muy so is icadas, o iginando una inmensa sine gia, pe o
es o a da ía en llega cien os de miles de años. Sólo con la in ención de la ciencia
mode na, allá po 1600, se es ablece á una unión al amen e e ec i a de ambas.
La capacidad p oduc i a se ue pe eccionando a a és de di e sas
e oluciones écnicas in e elacionadas: a su giendo el dominio del uego, la
ag icul u a, los mine ales y los me ales. Mien as, la capacidad simbólica
alcanzaba su exp esión más al a con los mi os: los mi os g iegos de Home o, los
131
15 Un lib o que p esen a ejemplos sencillos, pe o muy bien es uc u ado, es el de R. Gie e,
Unde s anding scien i ic easoning (Ha cou B ace Jo ano ich, 1997).
Una ez comple ado el p oceso de ob ención de da os, es impo an e
siemp e comp oba cómo és os encajan (o no) con lo que cabe espe a a la luz
de la eo ía. Aquí es donde en an en juego las p edicciones:
C. Ni el de es ablecimien o de p edicciones. Hoy odos somos conscien es
del papel de a e ac os a es e ni el, dado el empleo omnip esen e de o denado es
pa a ob ene p edicciones a pa i de sis emas de ecuaciones complejos: en
me eo ología po supues o, pe o ambién en ísica y an as o as ciencias. Aho a
bien, ¿qué pasa ía con las simples écnicas de cálculo que aplicamos
au omá icamen e, desde las an iquísimas écnicas de suma , mul iplica y di idi ,
has a las écnicas de in eg ación? Sin es o, po supues o, las ecuaciones de la
ísica “no nos dicen nada” ace ca del mundo. ¿Y las “ écnicas” de
ap oximación? De nue o nos encon amos con algo que es di ícil ca aloga ,
debido al ca ác e ambi alen e de las ma emá icas.
138
Fig. 4. Rep esen ación de la supe icie luna
debida al as ónomo alemán Tobias Maye
(1723-1762), donde pueden e se los c á e es
P olomeo, Hipa co y Al onso, jun o al Ma e
Nubium. Fue el p ime caso en que se empleó el
mic óme o, cuya e ícula apa ece ep esen ada.

A in de cuen as, es a ambi alencia sugie e que incluso al ni el de la eo ía
y los modelos abs ac os hay elemen os écnicos en el mismo co azón de la
ciencia. Hablemos pues del ni el
D. Ni el de la elabo ación y a amien o de eo ías. Nos dejamos lle a
con demasiada aleg ía po las ases hechas que nos dicen que una eo ía, la
de New on, la de Da win o la que sea, es un p oduc o men al de ese
cien í ico. Es o es sin duda cie o, pe o se suele in e p e a de mane a
equi ocada: se in e p e a lo men al como algo “in e io ” y con apues o a
cualquie cosa “ex e io ” al suje o, como pueden se obje os u o as
pe sonas. Se ol ida, pa a empeza , que la eo ía “de New on” que se es udia
en la Uni e sidad iene poco que e con los cálculos geomé icos que llenan
los P incipia ma hema ica de 1687, y debe mucho al desa ollo de las
ma emá icas en los siguien es 200 años; que la eo ía “de Da win” que hoy
es udiamos no es la que aquella pe sona p esen ó en su amoso lib o On he
o igin o species de 1859, sino el p oduc o de la llamada “nue a sín esis” en
la p ime a mi ad del siglo XX. Pe o sob e odo ol idamos que las eo ías no
nacen de la men e del cien í ico como Mine a de la cabeza de Júpi e en el
an iguo mi o: Mine a su gía como una muje o almen e c ecida y enía ya
a mada pa a la gue a. No, el p oceso de c eación de una eo ía es la go y
complejo, in oluc ando al ce eb o y a la mano, mucho papel y in a y
elec icidad en los o denado es, discusiones con colegas, bo ado es y más
bo ado es, ca as y emails, e c.
Veamos un ejemplo. Hace poco que la casa de subas as Ch is ie’s, en
Lond es, endió po la imp esionan e suma de medio millón de dóla es el
manusc i o Eins ein-Besso. Se a a de un esc i o muy in e esan e, po que
o mó pa e esencial del p oceso c ea i o que condujo a la eo ía de la
Rela i idad Gene al (Fig. 5). Pa a empeza , es un p oduc o bien ísico,
pe o además no es el “p oduc o men al” de Eins ein solo, ya que se debe a
dos au o es; sin la colabo ación de ma emá icos como su amigo Michele
Besso, el amoso ísico no hab ía podido concebi su eo ía de la
g a i ación. El manusc i o se dedica a elabo a las consecuencias de la
eo ía con espec o al mo imien o de Me cu io, pa a calcula si la amosa
anomalía en su ó bi a podía explica se desde la pe spec i a ela i is a
(como de hecho ue el caso).
139
Un de alle muy in e esan e del manusc i o Eins ein-Besso es que hay un
e o en cie os cálculos, e o que hizo pensa a Eins ein que su eo ía
p o isional e a acep able cuando no lo e a. El e o ue localizado en 1915 y,
según algunos expe os, condujo a Eins ein a una p o unda e isión de sus ideas
que le puso en el camino inal. Es o nos ecue da de una mane a muy g á ica que
el papel desempeñado po los ga aba os de in a y las discusiones no es en
absolu o secunda io, sino que pe enece cen almen e a la o mación de esos
p oduc os men ales que son las eo ías.
Fig. 5. Páginas del “Cuade no de Zu ich” en el que Eins ein explo a posibles o mulaciones de
su eo ía de la g a edad. La eo ía de ini i a de la Rela i idad Gene al apa eció en no iemb e de
1915 y –a di e encia de dos años an es– conseguía explica o almen e la anomalía del pe ihelio
de Me cu io. Eins ein con a ía más a de que es e descub imien o hizo que le palpi a a
ue emen e el co azón20.
Las ó mulas y los cálculos de Eins ein y Besso me aen a la memo ia lo
que dijo o o g an ísico, Hein ich He z, cuya ob a expe imen al puso los
cimien os de las elecomunicaciones mode nas, pe o que ue ambién un eó ico:
140
20 Una buena e e encia en cas ellano sob e el ema es J. M. Sánchez Ron, El o igen y desa ollo
de la ela i idad, Mad id, Alianza, 1985.
No se puede e i a la sensación de que es as ó mulas ma emá icas ienen una
exis encia independien e y una in eligencia p opia, de que son más sabias que noso os,
más sabias aún que sus descub ido es, y que sacamos de ellas más de lo que
o iginalmen e se puso en ellas.
Lo mismo puede deci se de las iejas écnicas geomé icas que aplicaba Keple ,
como an os o os, en la elabo ación y con o mación de sus modelos eó icos. Y
de nue o nos emos conducidos a la p egun a, ¿son las ma emá icas pu a
eo ía?, ¿son ciencia o son écnica? O lo que iene a se lo mismo: ¿in en an o
descub en los ma emá icos?
Quizás, si la espues a es que no son pu a eo ía, encon a emos el inicio de
un camino que pod ía lle a nos a en ende mejo la ieja alianza en e
ma emá icas e ingenie ía. (A in de cuen as, en los siglos XVI y XVII la palab a
“ma emá ico” designaba an e odo a un ingenie o.) Pe o enemos ya que
abandona es e e eno pan anoso; me limi a é, pa a conclui , a ci a unas
palab as del ma emá ico Luis San aló, quien hablaba del
doble aspec o de iloso ía y écnica, que ca ac e iza a es e sabe que denominamos
ma emá ica; un sabe , po cie o, que siemp e se ha hallado en e el pensa y el ob a ,
en e el e bo y la acción21.
Donde San aló esc ibió “ iloso ía”, quizás el lec o pueda lee conocimien o o
ciencia, y con ello se e i e alguna di icul ad en en ende la idea.
6. Algunas e lexiones ilosó icas y conclusiones
Hemos is o en lo an e io el papel del p ejuicio in elec ualis a y la cen ación
en las eo ías a la ho a de pensa la ciencia, como o igen de algunos sesgos de
in e p e ación que no pe mi en concebi esa ac i idad adecuadamen e. También
hemos hablado de lo que pod íamos llama el mi o del suje o, la idea e ónea de lo
men al como algo pu amen e “in e io ”. Cuando decimos que una eo ía o un
diseño sin duda hab án de egis a se en papel o magné icamen e, pe o “p ime o”
ienen que apa ece “en la men e de” Albe Eins ein o G aham Bell, y señalamos
con nues o dedo a la cabeza, solemos acep a oda una se ie de in e p e aciones
141
21 Ll. San aló, La ma emá ica: una iloso ía y una écnica (Ba celona, A iel, 1994), 7.
muy discu ibles. La idea de la men e como algo que es á en el in e io del ce eb o
es una me á o a, una igu a lingüís ica y e ó ica que oscu ece la complejidad de
los p ocesos de pensamien o y de p oducción de conocimien os.
En iéndase bien: no quie o nega la exis encia de los enómenos men ales,
de ninguna mane a; no quie o “ oba le” a nadie sus pensamien os y emociones
y ecue dos, cosas que nos pe enecen de una mane a ín ima. Lo que p e endo es
en a iza que lo men al no es algo inco pó eo, sino que llamamos “men ales” a
oda una se ie (he e ogénea) de conduc as y capacidades; es as conduc as y
capacidades no sólo in oluc an al ce eb o, sino a odo nues o cue po y ambién
a obje os ex e nos. Eins ein no hab ía podido concebi su eo ía de la Rela i idad
Gene al sin esc ibi ecuaciones, ealiza cálculos y co egi los, pedi consejo y
colabo ación a ma emá icos como Besso o G ossmann, ecibi las c í icas y las
suge encias de o os cien í icos. Tampoco el ilóso o sab ía elabo a sus
e lexiones sin pone se a esc ibi , con papel y bolíg a o o con el o denado ;
como mínimo, necesi a á pone se a habla al modo de Sóc a es, p oduci
palab as e in e acciona con o as pe sonas. Los p ocesos que llamamos
men ales no suceden den o de los lími es del c áneo, ni ampoco den o de los
lími es de la piel de un indi iduo. La idea de que lo men al es es ic amen e
“in e io ” no es más que una mala me á o a.
Lo que acabo de deci no es no edad. La in e acción en e la écnica y el
pensamien o, el papel de los elemen os ma e iales y co pó eos en la p oducción
del conocimien o, han sido señalados una y o a ez de di e sas mane as y en
di e sos con ex os. Pensemos en la eo ía del conocimien o ma xis a, con su
insis encia en que el conocimien o es una ac i idad p oduc i a, o pensemos en la
idea de “sis emas ecnológicos” que han p opugnado los eó icos de la écnica.
O a e sión ecien e y p ome edo a es el en oque de la cognición dis ibuida en
ciencias cogni i as22. Es e en oque p e ende p ecisamen e analiza de mane a
in eg ada aquellas si uaciones cogni i as en las que in e iene más de un ac o , y
en las que los obje os del en o no ienen un papel c ucial en los p ocesos men ales.
La cognición indi idual, la in e acción social y la in e acción con obje os y
a e ac os ac úan de mane a coo dinada y no son sepa ables. Como ha señalado el
mismo Hu chins, la ac i idad de los cien í icos, ejemplos como los que he
discu ido en es as páginas, son una magní ica mues a de cognición dis ibuida.
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22 Ve en e o as la ob a de E. Hu chins, Cogni ion in he wild (MIT P ess, 1995).
Pe o es as ideas ienen di ícil pene ación en la cul u a gene al, po que aquí
el con apeso de las c eencias eligiosas impide un uncionamien o no mal de los
p ocesos de ins ucción y educación, p ocesos de ansmisión de lo ap endido
po gene aciones an e io es. A una po ción muy g ande de cada gene ación se le
enseña de nue o la idea de la dualidad alma/cue po, an cen al en las p incipales
eligiones, y po an o nos emos obligados a supe a esa dualidad de nue o en
cada gene ación. Pa a supe a la son necesa ios es ue zos indi iduales basados
en lec u as, expe iencias y e lexiones, en un p oceso que es mucho más di ícil
y cos oso que la ins ucción no mal23.
En conclusión, ei e a é unas pocas ideas. La ciencia no es pu a eo ía; si la
en endemos así, nos ol idamos del mundo de los da os y la expe imen ación,
que a in de cuen as son la cla e que hace de la ciencia ciencia. La écnica ha
sido siemp e de e minan e en la elabo ación de ciencia, incluso en las épocas
más an iguas, y desde luego en los p ime os pasos dados du an e los siglos XVI
y XVII. Pe o es que, además, la p opia ac i idad eó ica del cien í ico depende
cen almen e de la écnica. Como hemos is o, la iloso ía expe imen al del siglo
XVII ue hija de es mad es, dos de ellas iejas (la iloso ía y la ma emá ica) y
la e ce a an iquísima (la écnica).
O a cosa es la elación en e ciencia e ingenie ía. La ingenie ía no es
simple écnica sino ecno-logía: eo ía de la écnica y écnica elabo ada en
base a eo ías cien í icas. La ciencia no dependió de la ingenie ía du an e los
siglos XVII, XVIII y buena pa e del XIX, aunque muchos ingenie os
desempeña on un papel muy impo an e en la ciencia: pensemos en el español
Jo ge Juan –ma ino de p o esión, pe o ingenie o en la p ác ica– o en el
ancés Coulomb. Aho a bien, desde inales del siglo XIX la ciencia no ha
podido ya i i sin la ingenie ía (y ecíp ocamen e): hemos is o cómo hoy la
obse ación, la expe imen ación, el a amien o de da os, la p edicción y la
elabo ación de eo ías ienden a es a mediadas po ecnologías al amen e
desa olladas.
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23 Pond é un pa alelismo: en un país como España, casi odo el mundo sabe qué o ma ienen las
ó bi as de los plane as, g acias a la ins ucción ecibida; pe o son muy pocos los que han hecho el
es ue zo de pensa esa conclusión, en ende cómo ue posible llega a ella sob e la base de la
expe iencia del mo imien o apa en e de los plane as (con sus a ances y mo imien os
e óg ados, sus conjunciones y oposiciones al Sol, e c.) al como se e desde nues a Tie a.

Yendo algo más lejos, en ealidad puede deci se que no hay ninguna
ac i idad humana, ya sea men al o co po al, cien í ica o a ís ica, que no
in oluc e a la écnica (y ambién al lenguaje). La écnica, como la ciencia,
cons i uye uno de los mayo es ac i os de que dispone la humanidad. Pe o pa a
que alcancen odo su alo y odo su po encial, ambas deben se en endidas en
un sen ido ele ado y libe ado . Ya hay demasiadas oces y demasiadas manos
que se enca gan de impulsa la ciencia y la écnica po su u ilidad y buscando el
p o echo. La écnica, y ambién la ingenie ía, son algo más, mucho más que
he amien as del emp esa io pa a supe a a sus compe ido es, o he amien as del
polí ico pa a consegui un país ico y plenamen e inse o en el “P ime Mundo”.
Es necesa io complemen a esas oces y con a es a las apoyando la búsqueda
del conocimien o, o, po deci lo de o o modo, impulsando los alo es de la
cu iosidad en e a los alo es económicos.
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