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CAPITULO PRIMERO.
Se p esen a Tablanle de Eicamonle en la co le del ey A lus yde-
sa ia álodos los caballe os de la Tabla Redonda enciendo y
lle ándose, p isione o al conde don Miian,=Jo e Donason pide
pa a i álibe a le,
*
»•'9.,
ÜE60 que, se hubo insU uiuQ la o den
de los caballe ós de la Tabla Redonda
. undada jjq el ey A lus, lo eció un
apues o do íce y denodado cabaUe d
llamado Táhlan e dé'Ricamoí le. Es e
noble seño dei cas illo de su ilus e
apellido, anheloso de glo iosas a en-
u as, abandonó sus Es ados yse di i-
gió ála có e dej ey A lus sin o a,
compañia que su es ue zo; ydesp ecmndo C^ÍOs caballe os de la^
nue a O den, cuyo undado e a el ey, se en ó en la có e ydi i-
giéndose al palacio, mani es ó álos c iados ygua dias de Su Al eza,
que él e a un caballe o andan e, yque su obje o e a el de ba-
i se con el mejo que hubiese en a có e, segu o de sali ai oso
en la demanda po concep ua se mas es o zado que ninguno de
.4.
-4^
ya pnieb la «Büleioíui o o Mmilido que uese
oque o malmeu e hacia. Asomb ados los gua dias y^¡ ien-
del ey de an eme a ia emp esa ,ydeseosos de cas iga el
insolen e desca o de un solo caballe o que se a e ía ódosa la á
odos los de la có e, die on pa e al ey de la demanda de Ta-
blan e, quien les con eslA le dije an que mani es a n su nomb o;
pe o el caballe o no quiso accede «í eHo, diciéu íolei qu« ásu
iempo lo di ía.
Admi ados el ey yla eina, que ála sazón se hallaban eu-
nidos en uno de los magní icos salones de palacio, do la a ogan-
cia del andan e caballe o, p egun a on ásus minis os si había al-
guno de los de la Tabla Redonda capaz de sali ácampaña ycas iga
la osadía éinsnl o hecho ásu có e, po el desconocido caballe o
que a mado con las mas b illan es a mas ysobe bio caballo esne-
aba en la muy ancha Plaza del palacio la con es ación al e o auo ‘
había osado hace . Los minis os con es a on áSus Al ezas aiie
po una a ísima casualidad no se hallaba en la có e o o nhillP
o que el conde don Milán, imposibili ado en onces de pode^
acampana ,aconsecuencia de una g a e en e medad que hobk
padecido yde la que aun se hallaba en con alecen h ní! u
en sumo g ado, Al'escúcSa d
ey es a no icia, mandó le p o eyesen de sus a m-.» ^
^él e„ pe sona á espondí ./duelo ái' “" o oc/b ¡"
dos los caballe os de su có e ;pe o la eina le hi J5,
es e p opósi o, mani es ándole lo imp uden e que sena“ll ¿ .
comba e con un desconocido caballe o, que en caso de ence ha ía
cae una inqui able mancha sob e la co ona, ysi uese encido
nada gana ía en ello la eal pe sona ni sus Es ados. Con encido ei
ey de an jus as e lexiones, desis ió, aunque muy ásu pesa de la
p oyec ada emp esa; pe o el conde don .Milán, ácuya no icia había
llegado ya cuan o pasaba, pidió al ey le diese licencia yle ab iese'
el campo.^ pa a con es a al .a e ido que había osado desa ia á oda
su có e; pues no e a bien is o, ysí se ía demasiado a en oso el
que el caballe o uese jac ándose de no habe hallado quién ’con
él se ba ie a. El ey A us no pudo menos de o o ga le lo que pe-
dia, po que de lo con a io hubie a sido deshon a á oda su có e
El noble conde mon ó en un a ogan e alazan, que ascando el e-
no que cub ía con blanco espuma ajo, yespa ciendo la a ena
po el ai e con sus delgadas manos, daba. inequí ocas p uebas de
su ogosidad yb a u a. Üna b illan e a madu a de b uñido ace o
esmal ada en o o, un g acioso casco de elumb an e pla a, en cuya
cime a ondeaba un he moso plume o blaneo, una g uesa lanza
una la ga yb illado a espada, yuna daga de ma il yace o, com-
poiiian el ludo de las a mas dd ilus e ,conde, que pa ió iouiU'
diaUuneule pa a la g ao plaza donde le espe aba el desconocí'
do innnlenedo : pues o ásu en e se saluda on con polí ica su-
plicándose inú uainenle maní es aseu sus nomb es, álo que occc-
die ou gus osos.
Pasudos es os cumplidos p opios de aquellos iempos, los dos
eal aile os oma on el su icien e espacio pa a encon a se con mas
ue za, y ue an g ande el p ime choque que los dos bambolea-
on sob e las si ias yapenas los caballos pudie on sos ene los so-
b e las ancas : ol ie on á oma campo ya eme en con an a
iolencia, que las a mas cen ellean con el choque echando chis*
pas; los escudos caye on en pedazos sob e la a ena, yTablan c
se sin ió he ido aunque lige amen e. Fu ioso como el león que
sien e en sus espaldas la aguzada sae a' dei cazado , a eme e á
su con a io, yde un bo e de lanza log a de iba lo al suelo, des-
mon ándose en seguida pa a conclui su exis encia; pe o compa-
decido del conde que implo aba su pe dón, con la condición de
obliga se áhace cuan o le mandase, le pe donó ia ida, p e i- ,
niéndole se uese ásu cas illo de Rica aon e en calidad de -p isio-
ne o, dándole algunos dias de eguas pa a despedi se del ey y
la eina, de su esposa y asallos. O o gado odo po el conde
don Milán, Tablan e de Ricamon e: pa ió pa a sus ie as y
mani es ó alos suyos cuan o le había pasado ,esp esando que
den o de algunos dias se p esen a ia el conde en el cas illo don-
enían que da le dia iamen e, cincuen a azo es pa a e e na des-
hon a del ey A. lus, ácuya có e pe enecia. En el mismo cas-
illo de Ricamon e hábia ein a caballe os p isione os encidos
po Tablan e, ácuya p esencia dió la ó den espec o al cas igo del
conde don Milán.
El conde po su pa e, p on o siemp e ácumpli la palab a
que había dado como caballe o áTablan e, se p esen ó al eV
A us ydemas de su có e, mani es ándoles su desg acia, que o-
dos compadecie on; yen seguida pa ió pa a sus Es ados’ yse des-
pidió de su esposa, amigos y asallos, suplicándoles buscasen al-
gún medio pa a lib a le de la ine i able p isión áque su mala es-
ella le conducía. Llegado el conde don Milán al cas illo de Ri-
ca aon e, mani es ó quién e a; ydelan e délos c iados que le acom-
pañaban, los de Tablan e le die on los cincuen a azo es que había
mandado su seño , sob e' la misma acémila que allí le había con-
ducií'o, diciéndoles que pa icipasen al ey A us el deplo able es-
ado en que había quedado el conde. Los si ien es pa ie on pa a
su ie a, yp esen ándose al ey le mani es a on cuan o Ies ha-
bían dicho yellos habían p esenciado en el ^cas illo de Ricamon e
Al ey yla có e, lo mis nd que ála esposa, deudos y hsallos del
conde,, se les aumen ó el encono y esenllmien ó al sal^e el in iu*
mano po e que COA él se hab a usedó.
La desg acia de don Milán no se ajya iaba' un ins an e del co-
azón del mona ca que le amaba demasiado; yen uno de los dias
en que se hallaba solo con la eina yun apues o doncel,' no pudo
menos de esclama ; Qué desg aciado és el conde! pa ece inc^eij^
ble que de an os caballe os cómo exis en en la có e, no haya
uno solo que se haya o ecido ásaca le del ho ible cau i e io en
que, se halla sume gido. Jo e que oyó al ey esp esa sus sen-
imien osi no pudo menos de a e gonza se, al pensa que en la
có e de ían pode oso mona ca no hubiese ün caballe o capaz de
mi iga su ama go pesa , libe ando al conde de la p isión que
su ía; ypos ado álas eales plan as ,lé dijo: Pode oso seño , os
suplico enoá ecidamen e engáis ábien de a ma me caballe o, y
á é de al ,OS ju o po la eina mi seño a, que 'p esencia es os
o os que no descansa é has a encon a me cón Tabian e de Rica-
mon e yexigi le la mas comple a sa is acción po el ag a io que
os ha hechó;, yá odos los cabálle os de la Tabía Redonda, con la
p isión del ilus e conde mi pa ien e, áquien ha a ado cual pu-
die a hace lo con un acine oso^ El ey se en e neció al escucha
la caballe osa o e a de sU' doncel, pe o no qué ia consen i que un
jo en que apenas con aba diez yocho años, uese áespone su i-
da en con a de un enemigo an o midable y emible como e a
blan e; pe o la eina que enia el mas con incen e p esen imien o
de lo mucho que alia el imbe e Jo e, suplicó al ey enca ecida-
men e accediese ála demanda, álo que no pudo esis i se el con-
descendien e sobe ano. ..
A mado Jo e caballe o po los mismos eyes, áp esencia de
odos los demias de la có e, pidió licencia pa a pa i ácumpli
la palab a que enia empeñada: yconcedida aquella, la eina le e-
galó una b illan ísima a madu a que podía compe i con la mas
ica que u ie a el mas pode oso caballe o de la Tabla Redonda;
un b ioso co cel azabachado, animaba el es o zado co azón del no-
el caballe o que. se juzgaba in encible: mon ó en él, yal despedi -
se de los eyes que le mi aban en usiasmados desde uno de los bal-
cones del palacio, la eina le dijo ca iñosamen e: Que ido Jo e:
ya sabes que po mis súplicas has sido a mado caballe o; yasi
quie o que desde hoy lo seas mió, pue#es a es la olun ad del
ey yla mia* Tus hechos nos ac edi a án si co espondes óno
ala con ianza yap ecio que e hemos dispensado. Jo e con es ó:
ilus e seño a, yo os ju o po lo que mas amo sob e la ie a,
que ues as espe anzas queda án cumplidas, ysi al ase álas e-
—7—
slas que debe obse a oi- Baon caballem ,qu^ eb Cíbk) no me ajuiii-
b e con. el sol que- i ¡ i a la io a y'.* oaHon a 'á’ los mo alés; ási
dijo, yaplicando la espuela^'áilos hija es dél-eaballo desajwj'Cció
como un elámpago, quedando los eyes ea be el emo yla espe-
anza del éxi o de aquélla emp esa. 'V
Ala segunda jo nada a ió ‘nues o hé oe de di ección, me-
iéndose en un espesísimo bosquoi po el: que andu o e an e mas
de es dias, sin que le sucedie a ^cosa ino able; pe o saliendo al
. in de aquella agosidad j epa ó en úna ehban adó a lo es a á
la que embellecía una bien su idá uen e dé c is alinas aguas,
cuyas co ien es se pen eaban mansamen e po en e las a iadas
lo es, o mando un dulce yapacible susu o que con idaba ádes-
cansa al pe eg ino yal iaje o; Asi lo hizo el ale oso' Jo e echan-
do pie á ie a, ysol ando al caballo pa a que se solazase ypa-
ciese: él se qui ó el yelmo, ydespués de habe bebido el agua su i-
cien e pa a apagá la -sed, se ecos ó ádescansa . Aun no habia
ce ado sus lindísimos pá pados, c iaudo obse ó que sé‘di igia áél
un caballe o a mado; púsose é yelmo yle espe ó anquilamen e
áque se le ace ca a; pe o cuál ue áu asomb o éindignación,
cuando ió que el ecien llegado le acome e sin habla le una sola
sílaba, yhallándole desp e enido da con él en ie a? Fu ioso se
le an ó ymon ando lige amen e en su caballo,, que adn no se ha-
bia apa ado de sü ládo, saca da espada ya enie é al desa en o ca-
balle o que an coba de 'y aidoBamen e <le halda mal a ado sin
mo i o. Pucos ajos ue on bas an es pa a- que el áudaz desconocido
econociese la des eza y aloa* del qué acababa de o ende , pues
olo el escudo yabollado el yelmo cayA -del caballo a u dido ydes-
alen ado. Jo e u o in éncion de co a le la cabeza en desá'^éa,
io .de la o enso. ecibida, pe o su gene osidad no le pe mi ió 'co-
me e ala enláde; con en ándose con ep ende le po su e» esioQ in-
jus a y-desa en a. El caballe o .se disculpó diciéndole: dispensadme
¡oh se io l el ag a io que engañadamen ó os he hecho; el caballo
que aéis es idén ico al de ó o -caballe é que ma ó á aición ó
un he mano mío; ypo es o he padecido la equi ocación de ene-
os po él. Jo e le p egun ó hácia dónde caia el cas illo de Rica-
men e; álo que no supo da azón el eneido caballe o; pe o le
señaló una abadía de inoiiges que se hallaba ce cana, yen la
que 80 c oia podian sa is ace su cu iosidad. Nues o jó en en-
,I
^1 p esen a se en la có e
del ey A us, ypone se álas ó denes de la eina Gineb a su
seño a, yde quien .habia sido elegido caballe o. El desconocido lo
en leó apocos días. Llegado ála có e se p esen ó ála eina
según lo habia o denado Jo e, yle mani es ó cuan o había pasa-
-8—
(lo con su caballe o. S. A. llena- de júbilo y adianle de oleg ia,
se lo uo iíicó al ey, quien con ocando á odos los caballe os de su
có e« los hizo escucha el ela o que el o nsle o hizo déla p i-
me a ic o ia del imbe e Jo e ,' de quien asegu ó el p isione o
no habe is o caballe o mas biza o ni dies o en juga las a -
mas. Todos se aleg a on del p ime iun o del b a o doncel, p e-
sagiando o os muchos ymas g andes que alcanza ía en la noble em-
p esa que habia emp endido. Los eyes en obsequio de las g a as
nue as que les .habia dado, pe mi ie on al desconocido caballe o
se ol iese ásus ie as, quedándose ellos ylos demas caballe-
os dé la Tabla Redonda solemnizando, el dia que an elices no icias
hablan ecibido, .
*1
:•
-‘5. '.'- L..
'
’ •
^•-CAPITULO II. «
Jo e ma cbá en buscá cle Tabla ile yencuen a un enano que gua -
clcibu l'i lanza 'pelig osa po mancado del seño óq'uien se ia’,
se bale co'ñ é’, je yence^ yda libe ad, al enano y ein e caba-
lle os que es abdh p esqs eñ uná o e.
'
-
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-. (•i
1*
’ESEQSo nues o bé oe -de dialla 'no icias del
cas illo dei R'icamon ejse di igió áda abS íía^
quede señala a el encido caballe o qué ha-
bió mandado áSU' seño a la eina: llegado áaquel
asilo consag ado ;á! la peni encia >yála. hospi al
dad, los monges le ecibié ánico i ag áde, hacién-
dolé descansa -algunas ho as ycon o a su es ó-
mago con las iandas que Jo p esen a on: después de habei^ ' ecu-
pe ado las ue kas pe dida c ó'impulsos déL cansancio yla a i^^a
dió g acias álos espe ables eligiosp& po !su•obsequiosánhlan o^
-pía, ydespués de oma las señas del eániino que debia ^p osec ui
pa a log a su. obje o, se puso en ma cha po una llanu a lai di-
la ada en la que en dos dias no pudo dis ingui plan ai- á bol, uen e
ni a oyo en. que gua ece se de un sol ab asado que
-
le áb u-^
maba yde kde o ado a sed que le consumia; en ano gi aba la
^P°*‘ 'i®*' si podía dis ingui alguna choza,
cas illo óganade ía donde pode eponé sus es cnuadas ue zas
las de su caballo; la seca a ena an solo e a kque se le oí ecia
apu ando su paciencia ysu imien o.
I sol» cuando dis inguió álo lejos un obus o
Jaisimo pino que pa ecía el gigan e de aquellas a enosas e-^
—9—
gionos^ se encamino háeia él, yal ace ca se no ó con asomb o^ que
una lucidisiina lanza se hallaba a imada al onco de aquel á bol
pasmoso ysoli a io; uese el mis e io que c eia. ence aba aquel
encuen o, ó uese el que le pa eció de mejo emple que la suya,
lo cie o es que la cambió omando la que sé hallaba a imada al
pino ycolocando en su luga la que él lle aba. ;
Apenas hahia p ac icado es a ope ación, cuando se le p esen ó
un enano que pa ecía habe abo ado la ie á ósalido del pino,
su c espo cabello g is pa ecido álas ce das dcl jabalí; sus edondos
ojos ensang en ados ymedio cubie os po unas guedejas de lana
que o maban la ceja, una cabeza dis o me acha ada^ yun cue po
an diminu o que apenas con end ía una cua a, o maban el odo
de aquel es iglo pa ecido áun se salido de las cabe nas de Plu-
on. Jo e se admi ó al con empla igu a an es ao dina ia; pe o'
el enano, acos umb ado sin duda á e yaun áhabla áo os caba-
llei•os. se puso delan e de Jo e ycon cen ellean ps ojos le dijo: ¿cómo
habéis enido el a e imien o de a eba a la lanza que es á enca -
gada ámi igilancia? Nues o jo en le espondió son iéndose con
desp ecio: ¿e es u el gua dada es a lanza? Él enano hizo una señal
a i ma i a yp incipió áda unos g i os an descompasados que se
dejaban oi . en muchas millas. -.•
Apoco a o di isó el es o zado Jo e que un caballe o pe -
ec amen e a mado se di igía hacia él ap esu adamen e; el doncel
le espe ó con la se enidad mas comple a que puede imagina se has-
a ei mismo ins an e en que ap oximándose el eeien llegado le
dijo; ¿Quién os ha dado pe mISO p)^i <1 oi iíii* 0Sci lo izn si i pi*j*
'‘‘me o bayais sabido álo que es á obligado el caballe o que al hace?
'AjDecídmclo ylo sab é, espondió Jo e sin pe de un ápice de su
sang e in. Sabed, pues, dijo el caballe o de la in e ogación, que
el que oma esa lanza es á obligado áuna de dos cosas: óába i se
conmigo óái p eso áaquel cas illo; yle señaló una o e que
aun no había is o el caballe o de la eina Gineb a. El o o con-
inuó: si admi ís el e o yos enzo, se eis colgado iiTemisíbleinen e
de es e pino, como lo han sido odos los caballe os áquienes he
encido en di e en es ocasiones; ysi con enís en eni p eso de
ues a p opia olun ad, se eis colocado en aquella o e yos des-
ina e alos abajos mecánicos como al il escla o.
El in épido Jo e le mi ó con desp ecio yle dijo: Me dais á
conoce en ues o lenguaje que es áis muy dis an e de se un buen
yleal caballe o; po que el indigno a o quedáis á ues os p i-
sione os, mp se pa ece al que dan álos suyos los bá ba os i a-
nos del A ica, que álos que debe usa un homb e que ciñe es
pnda ycalza espuela de caballe o; asi disponeos, pues sin duda el
Cielo me ea ié áes os luga es pa a que cas iga a an as iaiqeU
da^ ype idias.
£1* eahaUe e de U o e omó el su íeien e especio* ylo miañe
hizo Je e» ya eme iéndose con ioleneio se die on di e ea ei
lanzadas, log ando el doncel de a ásu con a ío; luego que
le mi ó en el suelo, le condujo al pie del pino pa a colga le dq
él> según lo hubie a beclio el o o si le holúese encido; cuya ope>
ación mandó p ac ica al mismo enano que gua daba la lanzan
quien obedeció emiendo su i la misma sue e que su seño a-
pe o lo e se con en ó con hace le su p isione o, ymanda le
le gi^a ála o e: llegados áella, cuando ya la noche hnbia es*
pa ado su man o sob e la ie a, mandó se le p esen asen los
ein e caballe os que en ella había p esos, álos que con idó á
que le acompañasen ácena ; es os lo hicie on de buen alan e,
mani es ándoles Jo e que quedaban en libe ad bajo la condición
de p esen ái^ con aquel enano en. la có e del ey A us, yponc -
su seño a, pa icipándola cuan o
había, oeu ndo. •
Al siguien e dia se despidie on los caballe os de su libe la-
o , las mas esp esi as g acias po el singula a o que
Ies había dispensado con libe a les de una p isbn en que ha-
W^seguidos del enano se enea-
mina on ála có e del e 4. iis ála mi ó» i* «
p eaenlado» álos eyes leV hicie on p esenl l objeío ',i sl! il¿
Je e el es ue zo de su caballe o
/
doncel epe idos iun os de su
Qoncei, que coman de boca en boca en odos los cí culos de la eó ie
caballe os después de habe descansado en el oX o ochoTls^
se di igie on asus apmq .; .! oeno oías,
se di igie on ásus ie as, Ue ánlse
To eah^^
l« Iao A«AiA los caballos ya mas que e
i
ey les egaló, p ome iendo ellos ao deians^ ian ®
encon a con el es o zado Jo e oa a s^^uITa ®
a en u as. El enano quedó en palado po gué Ta "“"l
mi a su es ao dina ia igu a. ^^"egus aba aSS, AA. el
—il-
.CAPITÜLOHI.
.... .
í•.
ib e wdi U e en busca de Tabianíé yse encuen a can Mon esinos
el Fue e’^ sé ba e co í éiy ylibe a áR umessn, seño a de la Fio-
es a^ sob ina del conde don Mi án,
i.
1.
1
,
»« /•
pcGOcuADo el caballe o de la Tabla Redonda,
después de la ocu encia de la lanza pelig osa
yde> la o e, se di igió en busca de Tablan e,
ydespués de cua o diás de camino Undió su
a ención los g i os descompasados de imá he -
mosa doncella, que pues a de pechos mi un
balcón de .una ae aosísima quin a, implo aba
auxilio cubie a de lág imas, la libe asen del o midable pelig o
en que se encon aba: Jo e se di igió hacia la casa, ácuya pue a
|)e hallaba un caballe o pe ec amen e a mado pugnando po ab i -
la. La linda dama al ace ca se el in épido Donasen le dijo: no-
ble caballe o ,po la ó dén que p o esáis, os suplico 'me libe éis
de es e impo uno yg ose o p e endien e, que habiendo eusado
su mano di e en es eces, in en a baja ycoba demen e a eba a me
yempaña mí hono en con a de odas las leyes dé la andan e ca*
balle ia. Yo me llamo B uniesen, soy seño a de la Flo es a ydue-
)ña de es a quin e ía donde me hallo de uel a pa a mi palacio, pues
' engo del de mi ío el conde D. Milán, de consola ámi ía la se-
iño a condesa, que se halla inconsolable desde de la p isión de su es-
poso, ejecu ada po Tablan e de Ricamon e.
Jo e quedó asomb ado de an es aña a en u a, ydi igiéndose
^al caballe o que ya es aba ácaballo, le dijo: ¿Con qué de ^bo in-
en áis iolen a la olun ad de es a amable doncella, con a i-
niendo álas oglas que debe obse a odo aquel pie se p ecie de
caballe o? Yo la omo bajo mi p o ección, yasi podéis ape cibi os
al comba e ,pues quie o cas iga en os ia a en a jdeshon a que
cae ía indudablemen e en cuan os is en a madu a y. calzan espuela
si pe mi iesen que, en ez de p o ege álas bellezas, e las iolen-
ase yop imie a como habéis i^e ido bace con es a ilus e seño a
Los dos caballe os se sepa a on la go echo pa a encon a !
se con mas iolencia, con ia lanza en is e, se acome ie on con
an a e ocidad, que apenas pudie on sos ene se sob e las sillas- se
epi ió el choque, Jo e u o la o una de de iba ásu con o io
,que cayó en el suelo g a emen e he ido de un bo e de lanza- eí
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CAP1TÜI.0 Y.
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Jo é ma cha en buica de Tablan e de Hicaimi íe,^A en u as que
e sucedie on du an e el iaje.
«ANDO el hé oe de la Tabla Redonda se hubo se-
pa ado de sus compañe os en Escocía, o nó á e>
pasa la ba ca del g an io de No mandía^ yal
llega áun he moso alle poblado de abe os, na-
anjos ylimone os, di isó áuna belleza ácaballo;
es a se le ace có p egun ándole con el mayo can-
do ysencillez: ¿sois os el cáballe o Jo e ?Alo
:¿po qué lo p egun áis ?Po que deseaba cono-
ce le pa a da le las g acias debidas ásu i ud yes ue zo ac edi ado
con la libe ad que dió áun he mano mío p eso en una o e po
espacio dé ein e años. Pues, seño a, epuso Jo e, yo no soy el que
buscáis' aunque le conozco deniasiado. :
En es o ie on eni hácia ellos un caballe o a mado que Jo e
econoció se Mon esinos,' el mismo qué había que ido oba áB u*
niesen en la quin a; asi que se ace có áellos, y epa ando en la
he mosa doncella, p egun ó áJo e áquien no Ííabia conocido, si le,
pe enecía; álo que con es ó que no. En onces Mon esinos asiendo
las iendas' del caballo de la bella, que ia lle á sela ápesa de la
esis encia que ella hacia, mani es ando que so o que ia encon a al
ale oso Jo e, 'y que no abandona ía su camino has a log a lo.
El a e ido Mon esinos al escucha el nomb e de Jo e lejos de
espe a le coino áún gene oso encedo ^ se bu ló de él, insis iendo
óÁ que e se lle a ála doncella. En onces el ale oso doncel, indig-
nado' al obse a la insolencia del licencioso Mon esinos, a eme ió
con a él con an a u ia que en el p ime encuen o le de ibó del
caballo ;y' desmon ándosé del suyo- le piiso el pie Sob e el pecho, y
le an ándole la ise a le dijo: in ame ymal caballe o! ¿con que no
has esca men ado de que e oba doncellas en ez de aca a las y
p o ege las? hoy no e es digno de mi indulgencia; yle co ó la’
cabeza, sin a ende álos uegos que Mon esinos le hacia pa a que le
pe dona a la ida
.
La doncella ag adecida al a o que la había -dispensado, le su-
plicó la dijese quién e a; álo que con es ó Jo e :He mosa donce-
lla, no os puedo complace en es e momen o; pe o pa id pa a la
có e del ey A us, yalH halla eis á ues o he mano, ydecidle de
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mi po e que el caballe o déla o e yde Escocia es el ^ue losíha
libe ado de ese ial ado que yace exánime; lo mismo di eiSÁla eind
Gineb a, yála seño a de la Flo es a añadi la qué el caballe o de la quih*
a no ol e á á u ba su eposo, pues es ese mismo qué es áis iehdoj
La doncella le dió g acias po el a o que la había dispensado; ylle-
gando ásu casa, que no es aba lejana, pa ió pa á la có e del ey A »
us, én la que halló á su he mano, con ándole cuan o le había pasado
con el caballe o qdie'la libe a a del a e ido qúe que ía oba la. Po ,
la elación que hizo, odos se ce cio a on que e a Jo e el caballe o
de es a a en u a; Y' B uhiesenconobió; qUe el mue o no podía se
o o que el ih anae Mon esinós. (:i;
Jo e despiies' de habe libe adol ála doncella,- se aco dó <de la
casa encan ada que gua daba el gigan e Mala o, ydeseoso de conoce
es e an le iiible como o midable pe sonage, sé di igió áella po o
mas espeso de aquellos bosques. Había andado como ünas seis ho ajs,
cuando llamó su a ención una a ligida muge que ie llamaba ág i ds;
se ace có áella yla p egun ó qué e a lo que se la o ecía ;álo que le
con es ó: Habéis de sabe , ¡oh noble caballe o! qúe en lomas in inca»;
do de es os bosques se halla una casa encan ada gua dada po el ie o
ysanguina io Mala o que se baila en e mo; un mágico que le isi a,
le ha ece ado pa a su cu a, un baño de sang e de niños, pa a Jo que
el sayón que iene ásus ó denes ha ecogido unos ein a, en e ellos
uno mió; os pido, seño , hagais un es ue zo pa a libe a áaquellos
inocen es de padece el ma i io áque se án condenados po el mal-
di o gigan e. Escandalizado Jo e de escucha , ála pob e mad e, la
dijo le guíase ála casa del Mala o, lo que e i icó en el momen o. Lle-
gados áella echó pie á ie a en egando el caballo ála buena muge
que espe aba con ansia el esul ado de aquella a en u a.
La pue a de la casa se hallaba abie a, yJo e se lanzó den o
sin el meno ecelo, ydespués de camina po un la go pasadizo.,se
en ó en una sala en que se escuchaban las ime os sollozos ;ála
inmediación de un lecho cubie o de icas colgadu as se hallaba un
homb e de unas es a as, sus ojos e an cen ellean es, sus labios
g uesos yacei unados, ysu semblan e el mas e oz que has a en on-
ces se habia is o: ásu lado se hallaba una doncella sumamen e a ligida.
Tan luego como Mala o dis inguió al gue e o, le dijo con oz
a onado a: ¿cómo has osado pisa es e ecin o del que jamás un ca-
balle o salió i o? Jo e le con es ó: engo decidido áconclui con us
iniquidades ylibe a áes a jo en ydemos niños que ienes en' us
gai as; yse^ ue áél con la espada desnuda; el Mala o 1© espe aba
con una po a g ande de hie o; pe o Jo e huyendo el cue po de la
maza, le i ó una cuchillada que se la in odujo has a medio inus o;
el Mala o iéndose he ido, desca gó su maza que no hallando el cae -
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po' d«< ca^Ue o po que álipó hui , el golpe; se me ió e i el suelo mae
de dos pálmosí >« onoes Jo e le i o o a cuchillada yle co ó .el
b aip’ de éehoy pe o 'el: gigan e asiendo la jinazá con la mano izquie ^
da, le; desch có ijwi .golpe an a oz que ompiéndole el escudo dió
coüiél eni' ie a; mas la; doncella p isione a ayudó áJo e ále an a ^
se; yno pudiendo Malalo openas mo e se po la he ida del muslo y
b azo, popi donde . e ía o en es de enneg ecida sang e, u o ie a*
po él. caballe o de .daclp^ o o e és, del que le co ó la cabeza.
'Goncluida ide, es a mane a la lucha con el gigan e, suplicó ála
doncella- e guia a donde es aban los niños; la jó en le condujo áuna
bó eda sub e ánea alumb ada solo po la opaca luz de una neg a lam*
pá illa de azaboché ;en dicha bó eda, halló al sayón que se había
gua ecido 'en ella a emo izado, quien le pidió hincado de odillas le
pé donase la ida, .y le aani es a ia en, qué se ci aba el encan o de
aquella in e nal casa. Jo e accedió ála súplica, yel sayón le dijo:
subios áesa pi ámide y. halla eis uná; .cala e a; cojedla yes elladla
con a ella. yqu-eda á.deshecho el encan o. Jo e lo e i icó asi; yno
bien había hecho spedazos la cala e a con a -la' pi ámide, cuando la
bó eda se yió ilüminada po los adian es; ayos del sol, y odos los
ein a ñiños al ededo de ella. 1'.! hé oe en egó el que pe ene*
cia.á lá auge . que‘:quedaba ála pue a, mandando al sayón p ac-
icase igual. Opé acion con los demas en egándolos ásus espec i as
mad osy Cuyoí enca go hizo ambién ala doncella yála seño a que
hábia encon ado p ime o. -—
Te minada la a en u a de la casa encan ada ydel gigan e, con-
inuo Jo e su camino hacia el cas illo de Ricamon e; pe o diez mi-
llas an es de llega ¡á.iél, llamó su a ención nn caballe o •desa mado
yu ia doncella que ma chaban áoiicon a se con él ;la jo en sollo-
zaba ama gamen é yp egun ándola la causa espondió: Habéis de
sabe , Seño , que es e que eis en mi compañía es mi he mano, que
sé halla g á e aenle en e mo; ma chábamos áuna quin a con in en-
ción de que omase los ai es en el campo, mas pu os siemp e que
los que co en en las g andes poblaciones, pe o al a a esa ese
puen e quedeneis á- la is a, se opuso ánues o paso el caballe o
dueño de .él, exigiendo de mi he mano que se ba iese con él; álo
que con es ó le e a imposible po en onces áconsecuencia de la en-
e medad qqe pgíiecia; el caballe o en onces desp eciando mis sú-
plicas ylas eñexionés de mi seño he mano, le desa mó, no pe -
mi iéndonos el paso: po lo que nos ol emos ánues a ciudad a en-
ados ypesa osos,' si es que no hallamos al alien e Tablan e de Ri-
cambn e óal éabálle o de la lanza pelig osa, únicos que pod án sa-
li ánues a de ensa. Jo e espondió ala a ligida doncella* pues yo
aunque no soy ninguno de los caballe os áquie/i habéis nomb ado
ju o poT’ la ¿ den de cabnUe ia que p o eso, que de (Vie iijai'
al iniquidad y> g ose ia ai a ;yasi si oon íais en mis p omesas^
ol ed -conniigo cpiq' yo. ha é os acili en el paso po el puen e. .
Los dos he manos siguie on el consejo de Jo e ,espe anza»
dos en sus o e as ;yllegados al puen e halla on al caballe o quien
le agua daba que les p egun ó con a ogancia :¿cómo os ol éis
con a iniendo mis esp esas ó denes? Jo e omó ásu ea go eLcón-
es a le, ylo b ezo en es os é minos: Los seño es me han asegu ado
no les habéis pe mi ido el; paso, po que es e caballe o no ha podido
ba i se áconsecuencia de sUs dolencias ;sino deseáis mas que un
comba e á'mue e, aquí me eneis ámí que ha é las eces de es e
dolien e caballe o. El de puen e con es ó, que ni áél ni álos. demás
les da ia paso sin que an es pasasen po encima de su cadá e ;lo
que is o po el de la Tabla Redonda, le hizo seña de que se ape -
cibie a, ya eme iendo uno yo o con la mayo u ia u ie on el
p ime encuen o sin causa les no able sensación; pe o en él segun-
do ace ó Jo e áme e le' la lanza po uno de -ios cos ados de la a -
madu a po donde la ab ochaba, ylo de ibó del caballo echando
o en es de 'sang e po la boca, de cuya- he ida mu ió álos pocos
ins an es. -;
’
Los dos he manos die on áJo e las mas esp esi as g acias; el
que con es ó de ol iéndoles las a mas que les habia qui ado el del
puen é ,que si deseaban ol e le á e , uesen ála có e del ey
H lns y nani esla an aquella a en u a: álo que accedie on los ag a-
decidos he manos:, despidiéndose de Jo e que siguió el camino del
cas illo de Ricamonle. CAPITULO VI. .,
*
Llegada de Jo e ai caslillo de Ricamonle.=En e isía que u o
con Tablan e.^Balalla con el mismo; po la que queda en li-
be ad -el conde don Milán.=B.eg eso de lodos ála có e del ey *
A lus'j ecibi nienlo que se les hizo .^-Reconciliación ,bodas y
i
PAÑO con la amosa a en u a del puen e ,llegó
Jo e al cas illo de Ricamen e ,en el que se hacían
g andes p epa a i os pa a celebca la Pascua que
e a el dia io aedia o ;pues o delan e de- la pue a
del cas illo dijo áun c iado con impe iosa oz :De-
cid ú ues o seño Tablan e ,que aqui se halla
un caballe o de la Tabla Redonda deseoso de comba i con él ,pa a
enga los ag a ios que ha hecho ála có e del ey A us mi so-
#
bo ano, en la pe sona del conde don Milán, áquien ha a ado como
á il escla o. £1 c iado pasó inmedia amen e el ecado al seño de
Ricamonle ,que se asomó áun baleen po e quién e a el e ne a*
io que osaba eni le ádesa ia ásu mismo cas illo.
E ec i amen e, desde el balcón pudo examina ásus anchas él
caballo, a mas ygine e que enia álá pue a ^quedando admi ado
así de la gen ileza del caballe o, como de la he mosu a ylozanía del
caballo yla magni icencia y o aleza de las a mas. Bájó Tablan e á
ecibi á su enemigo ;pe o no como lo hacen los homb es poco ge-
ne osos, sino como lo p ac ican los caballe os alien es; le saludó
có esmen e ,áque con es ó Jo e con.la misma co esanía; en se-
guida le suplicó Tablan e u iese la bondad de apea se ydescansa
aquel dia yel o o en su cas illo, espec o que e a la Pascua yno
es aba en el ó den pelea en dia an solemne ,p ome iéndole que
pasada, queda ía complacido. Accedió Jo e á an eligiosa demanda
yechó pie á ie a, iniendo en seguida dos c iados de Tablan e, que
el uno se enca gó de desa ma ycuida al caballe o, yel o o al
a ogan e co cel que odos admi aban.
Desa mado Jo e, pasó ála sala en que le espe aba Tablan e con
o os caballe os amigos suyos, y odos se asomb a on al mi a le an
jó en y an a e ido, a ibuyendo su decisión áun g a e comp omi-
so), óáun ac o de desespe ación. Sen ados odos en cómodos ymag-
ní icos si iales, u ie on iempo de examina mas ásu place al jo en
Jo e, quien les dejó admi ados con sus delicados modales ysu múühis "
ins ucción en odo lo conce nien e al manejo de las a mas, leyes y
eglas de la andan e caballe ía. Tablan e quedó p endado del ino
a o de su huésped, yno dudó se ia hijo de un muy g ande caballe o.
Al siguien e dia, que e a el de Pascua, salie on ápaseo solos;
yTablan e dijo al de la Tabla Redonda: Con ieso que es oy p enda-
do de ues a gen ileza ,ag adable a o, ysob esalien e ins ucción
en el manejo de las a mas; ypo lo an o desea ía que el comba e
aplazado no se e ec ua a; an es po el con a io, que nos ju ásemos
una amis ad since a yde la mas la ga du ación desde es e momen o;
pa a cuyo ac o suplicóos énca ecidamen e me digáis ues o nomb e,
de quien sois hijo, ycuál es el mo i o de comba i me. A enlo Jo e
ala mani es ación de Tablan e, le con es ó. P incipio po da os laj
mas esp ési as g acias po el buen concep o que Os he me ecido ;y
espec o ála amis ad que me p oponéis ,yque yo acep a ía muy
gus oso, os sois el único que ha de decidi si he ños de se amio^os
óenemigos. Soy caballe o de la Tabla Redonda y asallo del ey
A us, y engo áexigi os la mas comple a sa is acción po el insul o
hecho ámi ey yálos (xiballe os de la o den en la pe sona del conde
don Milán, áquien habéis a ado c uelmen e ;es o po sí solo se í
.y