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Ilusión y virtualidad. El círculo nietzscheano y la reversibilidad digital

Abstract

Este artículo trata de cómo nuestra comprensión del lenguaje y del pensamiento ha sido transformada por el lenguaje informático. Lo virtual requiere un análisis filosófico respecto a su relación con lo real. La hiper-realidad sustituye a la realidad porque el acceso al mundo es cada vez más tecnológico, representacional; ello genera un lenguaje específico con propiedades particulares. La tecnología supone también la aparición del estatus de lo post-humano y la amplificación de nuestra experiencia del mundo. Lo hiper-real sustituye a lo real en cuanto el acceso a la realidad se amplifica de forma inusitada gracias a lo tecnológico. Lo virtual tecnológico supone el nacimiento de una nueva categoría, que analizada desde el pensamiento de Nietzsche adquiere un contexto histórico clarificador. En el lenguaje computerizado el signo se convierte en hipersigno y los viejos problemas metafísicos se desvanecen en una cultura tecnológica que los vacía de significado.

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Ilusión y virtualidad. El círculo nietzscheano y la reversibilidad digital

Author: Reguera, Isidoro
Year: 2010
Source: https://idus.us.es/bitstreams/987bbd3d-0af2-47bf-8d64-defbf1ffb6bf/download
ILUSIÓN Y VIRTUALIDAD.
EL CÍRCULO NIETZSCHEANO Y LA REVERSIBILIDAD DIGITAL
ISIDORO REGUERA
Uni e sidad de Ex emadu a
[email p o ec ed]
RECIBIDO: 22/09/2009
ACEPTADO: 24/11/2009
Resumen: Es e a ículo a a de cómo nues a comp ensión del lenguaje y del pensamien o ha sido
ans o mada po el lenguaje in o má ico. Lo i ual equie e un análisis ilosó ico espec o a su
elación con lo eal. La hipe - ealidad sus i uye a la ealidad po que el acceso al mundo es cada ez
más ecnológico, ep esen acional; ello gene a un lenguaje especí ico con p opiedades pa icula es.
La ecnología supone ambién la apa ición del es a us de lo pos -humano y la ampli icación de
nues a expe iencia del mundo. Lo hipe - eal sus i uye a lo eal en cuan o el acceso a la ealidad se
ampli ica de o ma inusi ada g acias a lo ecnológico. Lo i ual ecnológico supone el nacimien o de
una nue a ca ego ía, que analizada desde el pensamien o de Nie zsche adquie e un con ex o his ó ico
cla i icado . En el lenguaje compu e izado el signo se con ie e en hipe signo y los iejos p oblemas
me a ísicos se des anecen en una cul u a ecnológica que los acía de signi icado.
Palab as cla e: lenguaje, me a ísica, i ualidad, hipe - ealidad, pos -humanismo.
Abs ac : This pape explains how ou unde s anding o language and hough has been changed due
o compu e languages. Vi uali y needs a philosophical analysis and how i has o do wi h eali y.
Hype - eali y subs i u es eali y because access o he wo ld is mo e and mo e echnological,
ep esen a ional. This gene a es a speci ic language wi h i s own p ope ies. Technology also
p esupposes he aising o pos -humanism and he ampli ica ion o ou expe ience o he wo ld. The
i ual- echnological implies he appea ance o a new ca ego y o language ha can be unde s ood
h ough Nie zche's wo k. Sign becomes, due o compu e language in o hype -sign and old
me aphysical p oblems anish in a echnological cul u e ha emp ies meaning.
Keywo ds: language, me aphysics, i uali y, hype - eali y, pos -humanism.
Desde sus p ime os esc i os, quin aesenciados en es e aspec o en Ve dad y men i a
en sen ido ex amo al del e ano de 1873, Nie zsche in odujo el lenguaje po sí
mismo en el campo del pensa . Fue el p ime o que ab ió un espacio ilosó ico-
ilológico (o ilológico- ilosó ico) de e lexión. El p ime o que conside ó que la
a ea de la iloso ía e a esencialmen e una cues ión lingüís ica. Que la labo de
c í ica de la cul u a, búsqueda de la e dad, cla idad concep ual, libe ación de
p ejuicios en la ida, limpieza del conocimien o, e c. e a asun o de e lexión adical
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sob e el lenguaje. A es a p esunción me odológica incon es able de Foucaul 1 sob e
la modalidad del pensamien o de Nie zsche hay que añadi su ue za, que no
solamen e o ien a a e lexiones lingüís icas, sino que además obliga oda ía a pa i
en nues as conside aciones del ni el de complejidad po él ins au ado en el
plan eamien o y comp ensión de las cosas. Un an o sigue siendo e dad lo que
Colli decía hace más de un cua o de siglo: "Su oz acalla cualquie oz del
p esen e; la cla idad de su pensamien o so oca cualquie o o pensamien o." 2
No es ex año, pues, que el labe in o analí ico-c í ico del siglo XX en emas
ilosó ico-lingüís icos siguie a la "enigmá ica mul iplicidad" con la que el ema del
lenguaje despe ó en el pensamien o de Nie zsche. Ya los dos g andes maes os de
ese labe in o, Wi gens ein y Heidegge , son dos cla os nie zscheanos, no sólo po
su esencial conside ación del lenguaje como suje o-obje o del pensa , sino po las
consecuencias des uc i as de ópicos his ó icos que una dedicación así conlle a.
Heidegge y Wi gens ein: dos g andes des uc o es de la “his o ia de un e o ”,
como el maes o.
La sospecha nie zscheana en e al lenguaje, po su dis ancia me a ó ica
esencial a las cosas y po su esencial capacidad de ilusión y engaño, su descon ianza
de la g amá ica, maquina ia de ese desp opósi o, que en el espí i u más a ispado del
cambio de siglo Wi gens ein pond ía explíci amen e como "p ime a condición"
pa a iloso a 3, imp egnan el de o e o de un siglo, el XX, que comienza en es e
sen ido con la conciencia de que an es de sabe si es e dade o o also lo que
decimos debe íamos sabe si siquie a decimos algo cuando hablamos, y acaba con
la idea de que aún si decimos algo cuando hablamos lo hacemos desde un juego o
con ex o de e minado (de p e-juicios e in e eses: alo es, c eencias, o mas de ida,
eo ías, e c.), sólo con espec o al cual iene sen ido y puede se e dade o o also lo
dicho. Comienza con la sospecha ( en e a las g andes palab as y na aciones de
mundo) y acaba en el desengaño (en el ela i ismo o escep icismo con espec o de
ellas). Un siglo nie zscheano de sana conciencia, al menos en es e sen ido. En el
sen ido en que Wi gens ein esc ibió en su T ac a us: “Toda iloso ía es c í ica del
lenguaje”.
Con la c í ica del lenguaje Nie zsche aguó la mue e de Dios, y as Dios ue
cayendo el mon aje que pendía de él (y del que él pendía): la iloso ía, la his o ia, el
1 C . Les mo s e les choses, Gallima d, Pa ís 1966, 316.
2 C . Gio gio Colli, Después de Nie zsche, Anag ama, Ba celona 1978, 152.
3 C . L. Wi gens ein, "No es on Logic" (1913). C . en Nie zsche, po ej., C epúsculo de
los ídolos: "La ' azón' en la iloso ía", & 5. La g amá ica como "me a ísica del pueblo", en:
Gaya ciencia, & 354. Sob e la u ina de la g amá ica que nos cie a o as posibilidades de
in e p e ación del mundo: Más allá del bien y del mal, "De los p ejuicios de los ilóso os", &
17, 20.
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a e, e c. Así comenzó el p oceso nihilis a, más bien aniquilado de alo es y
p incipios adicionales. Fue on mue es po c í ica de lenguajes conc e os que ya no
iden i icaban pun ualmen e el sen ido de un mundo nue o posmode no. O po
c í ica de la p opia capacidad de uso cosmo isional del lenguaje, en gene al, pa a
cap a el mundo sis emá icamen e. O de su uso cien í ico pa a desc ibi lo, más allá
de luces acionales, en oda su complejidad. E c.
Pe o el lenguaje en el que eso se hacía, como la azón que c i icaba la azón
an es, el lenguaje de la c í ica del lenguaje, el lenguaje sin más, a pesa de oda
conciencia ci cula , me alingüís ica, mos a i a, he menéu ica, decons uc o a, e c.
espec o a él, se escabulló indemne. Lo dado p imo dialmen e al se humano no es
el mundo, es el lenguaje: había que apoya se de algún modo en el lenguaje po que,
si no, nada enía sen ido. (Como en Dios o en la azón en o os iempos.) El lenguaje
se con i ió en el siglo XX en la en idad cuasi-me a ísica subs i u i a pa a el
eje cicio p o esional de la iloso ía cuasi- undamen alis a. Mue o Dios, mue a La
Razón, sólo quedaba El Lenguaje, el g an mi o his ó ico de u no del siglo XX. Sin
pensa que, al in y al cabo, Logos o Ve bum, los es siemp e han sido lo mismo.
(És a sí que es una "sabidu ía" p imo dial, p esoc á ica, a la que segu o que se
ol e á después de an o es o zado, pe o apo é ico siemp e, pe iplo “ ilosó ico”,
pos soc á ico...) No se sospechó, excep o el segundo Wi gens ein, que se pe día el
iempo analizando o c i icando el lenguaje como en idad ilosó ica (“espejo del
mundo” o “casa del se ”, po ejemplo), a pa e de sus usos dia ios, usos en ealidad
de nada que haya de ás de ellos más que ap endizaje, ellos mismos acciones
humanas conc e as como cualquie o a, en es e caso comunica i as, que nacen de
un modo de compo amien o ap endido o un modo de se básico, biológico. El
“lenguaje” no es más que cosa de lingüis as, digamos.
Pe o hoy, con la digi alización y la i ualización del sen ido en la sociedad
in o mada se le es á aniquilando como había que hace lo: inocen emen e, sin in e és
y sin conciencia alguna. (Las a mas del supe homb e, po cie o.) Así no se cae en
sus edes, la i ualidad las i ualiza, des i úa, las des anece. Ya no exis en sin
más sus eglas ni su con a ención, puede cambia se o modi ica se a bi a iamen e
su semán ica y su sin axis, no necesi a o o signi icado que su p opia condición de
signo, e c. De modo que quizá no enga in e és o sen ido ya ni la de ensa ni la c í ica
del lenguaje al uso desde Nie zsche. (Y que es o sea escla ecedo .) Y que la iloso ía
del lenguaje acabe como la iloso ía de la azón. (Sin que haga al a emoza la con
o o í ulo como el de " iloso ía de la men e".) El lenguaje del mó il a
desmo onando la Real Academia de la Lengua, digamos.
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Se le ha dado demasiada impo ancia al lenguaje como núcleo du o de
signi icados4 y, po an o, de mundo. (Siemp e es á el Ve bum Dei inaugu al de
nues a cosmo isión judeo-c is iana en el as ondo.) Tan a como a los an asmas
me a ísicos que una ez c eó. Ni unos ni o o son de oma an o en se io como
e e encia de un ida que es un haz de pulsiones lib es de odo ipo, a las que ha de
acomoda se el lenguaje y su lógica disc ecionalmen e. No al e és. Ni siquie a los
usos del lenguaje pueden subs ancializa se como si ue an o a o ma plu al y
despe digada de de ini lo, esencializando la decons ucción, po así deci lo.
Después de Wi gens ein sabemos que el lenguaje como en idad uni a ia no exis e,
que es una palab a más de un lenguaje que no exis e en ales condiciones
ul amon anas. Pe o sabemos ambién que no podemos p escindi del lenguaje has a
pa a deci es o. Ya no se a a del pensa que piensa que piensa que..., cuyo
de o e o lle a al Dios pe se subsis ens, sino del deci que dice que dice..., cuyo
de o e o lle a a algo pa ecido. Si no nos p egun amos po qué engo lengua ¿po
qué hace mayo es p oblemas de una condición básica, y po an o úl ima e
injus i icable, como la de animales pa lan es? Lo único impo an e es sabe que el
lenguaje es una acción humana an lib e y disc ecional como cualquie a. Se piensa
con lógica y se habla con g amá ica, una lógica y g amá ica an condición básica
como las es uc u as biológicas o e lejas (ap endizaje) que las pe mi en. Pe o no se
piensa en pensamien os ni se habla en palab as, digamos, encadenados a una lógica
acional o g ama ical sis emá ica. Los pensamien os y las palab as nacen lib es. La
es uc u a en la que se les ue za a en a es un co sé a i icial, una ed de p esa. Y
4 Pa a la in inidad de signi icados de signi icado, dispu as y eo ías ilológico- ilosó icas,
ilosó ico-lingüís icas, espec o a él, c . el sabio lib o de Al onso Ga cía Suá ez, Modos
de signi ica , Tecnos, Mad id 1997. He ahí, en la en e esadísima emá ica que desc ibe
con cla idad inusi ada el P o . Ga cía Suá ez, el “lenguaje” de los ilóso os del lenguaje,
oda ía más a i icioso que el de los lingüís as pu os y el de los académicos. Mucho
es ue zo pe o mucha apo ía, como insinuamos a iba. Con la eno midad de ma e ial y
au o es que maneja, el P o . Ga cía Suá ez podía habe he hecho un monumen al diálogo
soc á ico, an elucidan e como disolu o , usando adicalmen e de la i onía. Él op ó po una
“len a diges ión” (de un cua o de siglo) de odo ello, cuyo p ecipi ado hay que
ag adece le (pág. [21]). In eligen emen e, sub i ula su magno a ado como “Una
in oducción emá ica a la iloso ía del lenguaje” (cu si a mía) y esc ibe ya en la p ime a
página de la In oducción a esa in oducción: “Aho a el lenguaje ya no se oma como
obje o de e lexión po sí mismo, sino en la medida en que espe amos ob ene un
endimien o especí ico, en cualquie á ea de la iloso ía, del examen de algún asgo o
acimo de asgos lingüís icos” (pág. 25). Es o es plan ea bien las cosas.
C . como complemen o la g an ecopilación de a ículos de los p incipales ep esen an es
de la iloso ía del lenguaje, que han hecho his o ia sob e el ema: La búsqueda del
signi icado, Luis M. Valdés Villanue a, ed., Tecnos, Mad id 1991.
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eso, la elección del co sé o ed, es a su ez una elección libé ima, como sabe el
c eado ... ¿Pa a qué? Pa a comunica con o os pun ualmen e expe iencias de odo
ipo, incluso pa a da les o ma comunicable, académica, social, hágase es o de
modo olun a io o e lejo. El lenguaje no consis e más que en encon a
aplicaciones p ác icas pa a uidos biológicos.
Si, con Nie zsche, desde hace más de un siglo comenzó a sospecha se de los
usos g ama icales e ideológicos del lenguaje, si con Wi gens ein el lenguaje se
diluyó en ellos, hoy se ma e ializa odo ello con la i ualidad. Las p ó esis écnicas
( odo ipo de ins umen al ecnológico que u ilizamos y que se ha hecho
imp escindible) que gene an la i ualidad pa a el se humano, lo hacen aumen ando
y supe ando has a lo inimaginable las capacidades sensibles e in elec uales de és e,
sus lími es de pe cepción e in elección de lo eal (el C an Telescopio de Cana ias es
an po en e como cua o millones de pupilas humanas, en caso de que se pudie an
jun a y pudie an mi a jun as). Ahondan en lo eal más allá de lo humanamen e
posible, di íamos. (Pa a en ende nos en é minos adicionales: es como si su pa ia
ue a lo nouménico; lo i ual asciende la expe iencia humana igual que lo que se
llamaba nouménico an es: es á más allá de ella, po eso es hipe - eal; pe o no es á
más allá de las p ó esis, es el campo de acción acos umb ado de ellas.)
Lo eal se des anece pa a el se humano en an o se libe a de su limi adísima
expe iencia, de la ap ehensión en ca ego ías humanas (sumo ejemplo sob epasado:
las kan ianas de anda po casa). Se puede deci , incluso, que es p ecisamen e lo
humano lo excluído en es os nue os usos cogni i os del cybo g poshumano: los
uni e sos pa adigmá icos de la ciencia de hoy, oda ía di idida en e ela i idad y
cuán ica, el de las máximas dis ancias y el de las mínimas, emi idos ambos al
supues o bosón de Higgs, no son humanos, o bien po “humano” hay que en ende
o a cosa que has a aho a. Po su comp ensión del mundo y po las implicaciones
que ello p oduce en su es uc u a cogni i a, no es un se humano exac amen e igual
que el de an es (po ejemplo, que Al-Su i, el as ónomo pe sa que ya obse ó la
niebla de And ómeda a simple is a en el año 964) el que hoy e y analiza -mi ando
al o denado - galaxias desmesu adamen e g andes y dis an es a a és del Hubble o
del GTC, o de ec a nue as pa ículas a casi la elocidad de la luz en el acele ado
del CERN de Gineb a.
Po que a a és de esas p ó esis écnicas se con ac a con o a ealidad y de o o
modo. El se humano de hoy no es comp ensible sin sus p ó esis écnicas: con ellas
in e p e a el mundo, desde una nue a expe iencia suya y un nue o lenguaje que ha
de desa olla pa a ello, cuyos signi icados no pueden se sino obje os i uales. Han
de se lo, pa adigmá icamen e y po ejemplo, obje os que es án a (y miden)
inimaginables can idades de años luz, u obje os que du an millonésimas de segundo,
ines ables, de masa nula o casi nula, que hay que medi en menos de
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cienmillonésimas de milíme o, si es el caso. Todo ello sólo se pe cibe a a és de
p ó esis, no hay o o con ac o eal con ello, no exis e en nues o mundo obse able,
pe o ac úa: es lo i ual o hipe - eal.5
Las en idades me a ísicas de an es se ans o man hoy en en idades i uales
como e e en es del lenguaje. Es más cla o e impac an e habla hoy de la dilución de
la imaginación humana en lo inconmensu able con ejemplos cien í icos (aguje os
neg os, big-bang, bosón de Higgs, cue das, pa ículas suba ómicas, e c.) que
ideológicos ( alo es diluidos, ideologías con usas, eo ías inconsis en es,
angua dias mue as, e oluciones pe didas, ela i ismo gene alizado, niebla i ual
de mi íadas de opiniones en e a dogmas y undamen alismos pun uales, e c.). Los
ejemplos me a ísicos ya no ienen sino sen ido poé ico, digamos. Tan o las
en idades ideológicas de odo ipo, como las cien í icas, son i uales en an o no se
les adsc ibe, ni se les puede adsc ibi , una ealidad e ec i a, son en idades áci as,
supues as, que sin emba go p oducen e ec os, decíamos. (Si una “pa ícula” es un
cue po do ado de masa y del que se hace abs acción del amaño y o ma, podíamos
deci ambién que un alo es un obje o do ado de en idad y del que se hace
abs acción de su con enido y o ma.) Con ello se deja de lado cualquie ealidad
me a ísica y se p opo ciona al lenguaje una duc ibilidad que no iene nada que e
con signi icados ue es, con un concep o de e dad-co espondencia du a, con una
g amá ica y semán ica, ni siquie a sin axis, demasiado es ables. Y odo ello de i a
ambién al con ex o de discusión ideológico, alo a i o, donde odo dogma y
undamen alismo cae p ecisamen e po su p opio “peso”. Todo ello, epi o, oda esa
5 Un ejemplo. El olumen del á omo es p ác icamen e el mismo que el que ocupan los
elec ones, dado que és e –si no se con unde uno con la eno me se ie de ce os- es
ap oximadamen e mil billones de eces mayo que el del núcleo. (Es amos hablando de
una en idad, el á omo, de amaño en o no a una cienmillonésima de milíme o.) Y, sin
emba go, su masa es p ác icamen e la misma que la del núcleo, pues o que la de un p o ón
o neu ón es ce ca de 2000 eces mayo que la de un elec ón. Eso quie e deci que en e
el núcleo y los elec ones hay un acío eno me (de ene gía), que la ma e ia es un g an
espacio acío, di íamos, que la Tie a pod ía compac a se en una es e a de 2 cms.
O o ejemplo. And ómeda, la galaxia más p óxima a la nues a, la Vía Lác ea, se ace ca a
és a a una elocidad de 140 kms. po segundo (500.000 po ho a), y su colisión o
in e acción con ella se calcula que end á luga den o de ce ca de 3 mil millones de años.
Es amos hablando de un obje o, And ómeda, uno en e 80 o 120 mil millones de galaxias
obse ables, que iene el doble de amaño que la Vía Lác ea, siendo el diáme o de és a de
100.000 años luz, es deci , de 9’5 x 10 ele ado a la 17 kms. Den o de ese espacio
inimaginable se mue en en e 200 y 400 mil millones de es ellas. En e ellas, la más
an igua conocida iene 13,2 mil millones de años. Todo es o se sabe después del Hubble,
colocado en ó bi a en ab il de 1990. Y después de simula ese “canibalismo” galác ico de
And ómeda median e un supe o denado de 1152 p ocesado es.
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ela i idad lingüís ica, desde cualquie aspec o, se hace más e iden e hoy en la
i ualidad ( ecnológica) que en la c í ica ( ilosó ica) lo ha sido has a aho a6.
Veamos es os ma ices llama i os de dos es ilos de ánimo de mundo (c í ico-
ágico- omán ico-nihilis a, ela i is a-simulado - i ual- ecnológico) desde (lo que
sea) el lenguaje, pongamos de elie e a g osso modo en lo posible es e cambio de
umbo desde sus dos o ígenes p ecla os: Nie zsche y la ecnología digi al
desa ollada desde hace cincuen a años, cincuen a ambién después de la mue e
ísica de Nie zsche. ¿Supe a la i ualidad a Nie zsche en es e aspec o, o iun a
Nie zsche en ella? Desde luego la i ualidad ma ca la inocencia del de eni en
an o que elegan emen e, sin in e és, sin sospecha siquie a, decíamos, a
deses uc u ando como de pasada la du a consis encia adicional de la g amá ica
del lenguaje.
Pongámonos, p ime o, en el mundo de Nie zsche, en el nudo agobian e del
pensa y del lenguaje que encie an en uno mismo, y después en el de hoy, en el
desasimien o, desapego, desin e és, dis ensión espec o a las a en u as ín imas del
pensa y el lenguaje. Hoy, el pensa y el lenguaje no son mi mundo, que es el
mundo, sino el mundo sin más, di íamos. Hoy, el dicho de Go gias “las palab as no
son las cosas” no es aumá ico, po que las palab as mismas (los signos i uales de
un lenguaje digi al) son cosas.
Nie zsche
(a)
En el Nie zsche al lími e de la azón de los úl imos meses de lucidez se e idencian
las ensiones del pensa y del lenguaje, y su ágica ( ágico-cómica pa a mayo
i onía) ilusión. Segu amen e ella y ellas, desde el espí i u, se unie on a la
pod edumb e inal de la sí ilis enla ada desde Bonn pa a explosiona su cabeza.
Cuando en sep iemb e de 1888 uel e a Tu ín desde Sils, donde había compues o
en ese e ano sus dos úl imos g andes lib os, el An ic is o y el C epúsculo,
6 Ejemplo: ¿qué pod ía hace la c í ica ilosó ica- ilológica con una p oposición como és a
sacada de un ex o cien í ico: “Hemos is o cómo se c ean las pa ículas undamen ales o
pa ículas suba ómicas más pequeñas de la masa ísica a a és de un p oceso acen uado
de o sión de la globina o es uc u a e icula de la g a edad que gene a un es ado de
ag egación de la ma e ia di e en e, donde la p incipal ca ac e ís ica es la acumulación de
ene gía elás ica en izos o ca acolillos de masa esonan e”? Repá ese ambién en el
lenguaje inexcusablemen e me a ó ico de la ciencia.
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Nie zsche abandona el plan de su "ob a capi al", la que llamaba en los bo ado es
"La olun ad de pode ", y con ella la iloso ía7.
Pa ece que, cansado de la nie e y de las al as cumb es del pensa , en los úl imos
meses de lucidez, quie e da un gi o libe ado hacia la p axis, eligiendo pa a ello "la
g an polí ica": unda ía un pa ido pa a o ganiza la eliminación de odos los mal
nacidos, degene ados, enemigos de la ida y após oles de la mo al y del p og eso;
emp ende ía así una aniquilación gigan esca, que a ec a ía a odos los enca ilados
en la ía de desa ollo de la humanidad desde G ecia, desde que Sóc a es se in en ó
el o o mundo, cuyas desg aciadas igu as pa adigmá icas subsecuen es han sido el
" eino de dios" c is iano o la "sociedad sin clases" comunis a8. El 7 de ene o de
1889 se ol e ía de ini i amen e loco. Se pe de ía en la niebla, descon ex ualización
de mundo, dispe sión del núcleo adicionalmen e con igu ado y pe sonalmen e
asumido en odas sus ensiones, que había p o ocado con su c í ica demoledo a. No
quedaba nada, o nada más que imágenes con usas: e e no e o no, supe homb e,
olun ad de pode .
P ecisamen e lo a i icioso y o zado de es e p oyec o de acción -no el p oyec o
mismo- hace pensa que sus plan eamien os polí icos y odo su gi o a la p axis, si no
son locu a ya y si la son ambién, signi ican un in en o de salida de un cal a io
in e io con el que no pudo como homb e y que no e a o o de ondo que la
asunción de un nue o pensamien o y lenguaje o, po deci lo así, la sus i ución del
dios mue o9 o la inco po ación del supe homb e. (Todo ello en el ideal, po
7 Luego ya no esc ibi ía más (en oc ub e y no iemb e en Tu ín) que el Ecce homo, esa
ex a agan e au obiog a ía de an ihé oe, el Nie zsche con a Wagne , un pan le o cab eado y
polémico, y los 9 Di i ambos a Dioniso, un iolen o aullido, lamen o, danza, en e a los
co sés de la azón y del lenguaje: su úl imo g i o, ya libe ado, al lími e de la azón. Y,
na u almen e, las llamadas "no as de locu a": aquellas 17 misi as descabelladas que en e el
30 de diciemb e de 1888 y el 6 de ene o de 1889 en ía a muchas pa es y gen es, en las que,
en e o as cosas, dice habe omado posesión de su eino, como p ime a medida quie e
en ia al Papa a la cá cel, decide pe segui a los Hohenzolle n, usila a "Guille mo" (el
empe ado ), a Bisma ck y a odos los an isemi as, e c.; no as que i ma como "el
c uci icado", "Dioniso", "Césa ", e c.
El uso del lenguaje en odas es as ob as úl imas, sob e odo en los Di i ambos, an o como
sín oma de insania incipien e signi ica en cie o modo ambién una decons ucción de sus
mismos p esupues os sin ác icos y semán icos, una u ilización suya an icipado amen e
i ual, a- eal o hipe - eal, po deci lo así. Pod ía ad e i se, en gene al, una cie a
au oconciencia de ello. C . C epúsculo, "Sen encias y lechas", 15; An ic is o, P ólogo;
Ecce homo, "Po qué esc ibo an buenos lib os", & 1; incluso Gaya ciencia, & 365.
8 C . E ns Nol e, Nie zsche y el nie zscheanismo, Alianza, Mad id 1990.
9 Fue en su mue e a la azón, en la locu a, que le llegó an es que la ex inción ísica, cuando
Nie zsche asumió, e ec i amen e, el pues o del dios mue o, como él mismo, ya enajenado,
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supues o, que es, sin emba go, la ealidad más ín ima del espí i u y, como al, de las
ensiones humanas.) Nie zsche quiso ambién a oja su cáliz, libe a se de sí mismo,
de su des ino, de una ensión in e io sup ema sin salida que le causaban o as
cues iones más a duas que las de la "g an polí ica". La undación de su pa ido y
odo su p oyec o dispa a ado de acción no pa ecen más que un úl imo in en o de
huída de alguien que e que a ence ándose en el cí culo e e no de soledad de la
unicidad de lo di ino, en la supe consciencia del cí culo, en una de ini i a ensión
sob ehumana que había de se libe ado a de lo “úl imo”, lo más emo o, e i ado y
escondido del se humano, o demasiado humano, pe o que, a pesa de odo su
en enamien o en la soledad del pensa , no puede asumi oda ía como de ini i a
se enidad del espí i u sin pe ece en ello. Po que él no e a sino Za a us a, el p o e a
del e e no e o no, el p ecu so del supe homb e, el Dios asus ado de Ge semaní.
(b)
Si la dialéc ica de melancolía e i onía cons i u i a del espí i u humano supe io
alla10, po lo que sea, ambién po la sí ilis, quizá no haya o o modo mejo de
en un ono sublime y e ible al mismo iempo, pa ece que susu aba el 8 de ene o de 1889 a
O e beck, que había ido a Tu ín a ecoge los despojos acionales del amigo. Una locu a
biena en u ada, sin memo ia alguna, sin ges o alguno, olímpica y di ina, en o a nube
galác ica. Su de ini i o descanso de espí i u. Una ege al i onía. Más de lo que me ece en
cualquie caso cualquie dios acional.
10 La melancolía, en e medad del genio desde A is ó eles, limes sag ado o campo de nadie
con uso y ambiguo que p o ege la on e a hacia la locu a, enajenación, salida de sí, es
conciencia cla a de los lími es humanos, pe o pe manencia sen imen al e in elec ual en
ellos, po que de algún modo se a isba desde ellos algo ul e io , excesi o, oscu o pe o más
excelen e que lo que queda a ás, que ya no in e esa: sólo in e esa aquello que supe a la
condición humana de hecho, como si hubie a un modo de i i sin i i en uno. Es la
condición del c eado , del se excepcional: a is a, cien í ico, ilóso o (y polí ico, añadía
A is ó eles en sus P oblema a).
La i onía es la oz de la melancolía: acep ación conscien e de los lími es humanos en que
se mue e la ida, y o ma de ida dis an e (conscien e, con cie o humo ) a esa condición
impues a. (C . L. Wi gens ein, Luz y somb a, P e-Tex os, Valencia 2006, 35ss.)
Que se sepa esa condición (¿po qué sabe los lími es?) y que se sepa impues a (¿qué
azón hay pa a ello?) es lo inquie an e ealmen e del y pa a el se humano. Y esa
inquie ud oscu a e incomp ensible, inexplicable, sin obje o conc e o alguno de inquie ud,
es el o igen de la dialéc ica humana supe io en e melancolía e i onía, que ca ac e iza al
genio. El genio siemp e es a o, un an o loco e insane pa a quien de e mina las
condiciones no males de co du a y pa a quienes las acep an. Pe o pe manece en la
co du a, más bien su lucidez es sup ema, hipe conscien e.
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e las desde un con ex o analí ico que no ale de nada po que no cues iona nada, es
deci , po que sus p egun as o cues iones no ienen sen ido a ese ni el. “Ilusión” no
dice nada cuando “ ealidad” ampoco, o ice e sa. Hoy, i ualmen e, no son
Que la ilusión i ual ca ece de la ensión de la g andeza ágica nie zscheana, no es
mejo ni peo , ni lo con a io. Que po eso quizá le amenace o o ipo de agedia
que la del espí i u: que, pe dida en e los signos, esa ilusión que se igno a como al
ol ida los acon ece es y se hace en cie o modo culpable po i ualiza lo eal sin
eg eso, es cosa que sólo impo a a algún e co. No se pueden plan ea cues iones de
hoy en concep os de aye po que pie den odo su sen ido. Y hoy la ealidad no
impo a como no impo a la ilusión, bas an e iempo se ha pe dido con esas
cues iones en más de dos milenios de o o mundo: la ilusión de lo o o lle ó a
eligiones y e oluciones. Nie zsche debía habe se dejado ambién de ilusiones de
ilusión. No hay más que es o y el juego a a egla se lo mejo posible
(“explicaciones” en ez de “ e oluciones”, di ía Slo e dijk12) en es o. ¿Es o? Es as
condiciones de mundo que apa ecen sin mayo jus i icación que un ac in good, si
buenamen e se quie e.
En las que, po lo que impo a, la in o mación es o al pe o es e dad que no
iene muchas epe cusiones p ác icas. Sa u ados de in o mación e imágenes, no
salimos de ellas. En ellas d ama izamos el mundo, alejados supues amen e de él. A
pesa de oda in o mación y de su bomba deo en el lenguaje ansmisi o de los
media se sigue umando, la X del GAL sigue lib e, siguen la pob eza y el hamb e
campando a sus anchas sob e g an pa e del mundo, se sigue c eyendo en la
i ginidad de la Vi gen mien as el sida hace es agos...
Con e ida en me a e ó ica de sí misma, a la in o mación no la de ine
esencialmen e el acon ece sino su me a calidad de in o mación o de no icia y su
in e és como al, y mien as du e. Mejo , desde luego, pa a los p o esionales
mediá icos (pe iodis as, esc i o es, ensayis as, académicos), si se a a de una
p imicia edi o ial, un adelan o in o ma i o o, po encima de odo, una exclusi a. Las
no icias (o acon ecimien os edi o iales o a ís icos) se o ecen unas al lado de o as
al mismo ni el: odas son no icias, acon ecimien os i uales; sean las que sean se
dan con el mismo ánimo p o esional, pe iodís ico o cul u al. Po debajo de la
p osopopeya de la mueca de is eza obligada, es incluso posible pe cibi el guiño
aleg e au osa is echo de un p o esional con una exclusi a d amá ica en e las
manos. Repugna un an o escucha eso de la in a oda ía húmeda o la no icia
oda ía calien e o del lib o ecién cocido, la au osen imen alización y au oa enga de
impo ancia, é ica y p o esionalidad po pa e de los publicis as de odo ipo, las
12 C . Pe e Slo e dijk, Es e as III, Si uela, Mad id 2006, “Nunca hemos sido
e oluciona ios”, 71-73.
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poses de genialidad de los esc i o es. Cuen en lo que cuen en cada uno de ellos, a
odo lo imp egna ese halo pa é ico en el que p ác icamen e se esume el mensaje
más cla o que en ían o quie en en ia . (¡Más o menos como la conciencia ágica
de la ilusión de que hablábamos!)
La in o mación oma el luga de la e dad o es más e dade a que ella. P ime o,
po que un hecho -o algo en gene al- no in o mado es como si no exis ie a. Y
segundo, po que la c edibilidad de que goza su in o mación, en al caso, es absolu a
debido al pode de los p opios medios y sob e odo al llamado " iempo eal" de una
asmisión ins an ánea, simul ánea, que no sólo imp esiona, sino que excluye
además cualquie con on ación al ep esen a el pa adigma de odas las posibles. Es
más, el iempo eal eseca cualquie ealidad obje i a, e dad, acon ecimien o,
aunque lo es emos iendo en la pan alla, po que impide cualquie con ex ualización
en el hipe -espacio- iempo de lo i ual, donde lo eal como al ya no iene mayo
in e és ni sen ido que el de la in o mación. El iempo eal, i ual en el espacio-
iempo y en la imagen, impide con su sinc onía cualquie o ma de a iculación o
se ialización azonablemen e discu si a de lo eal. Es una ilusión (pa a en ende nos)
que aga lo eal en el acío e inasibilidad del ins an e in o ma i o. Sin pasado ni
u u o, y con un p esen e ugaz, odo se ago a en una simul aneidad en la que, como
dice Baud illa d13, los ac os ya no encuen an su sen ido, los e ec os ya no
encuen an su causa y la his o ia ya no puede e leja se en ella.
Ni la his o ia ni la ci ilización. La lis a de bes selle s, los p ime os es an es de
los VIPS o lib e ías, po deci lo así, ma ca el iempo eal de la cul u a de hoy, es
deci , de e mina “el ni el de ciencia, a es, ideas y cos umb es” de la sociedad
ac ual. Hay an o y an ex enso epe o io biblio-icono-g á ico que sólo el ac o
p opagandís ico, y po an o me can il, pa ece que si e de c i e io de elección y
disc iminación. La sociedad de la in o mación pe mi e odos los juegos de
lenguaje, los almacena digamos, pe o sólo dis ibuye los que in e esan a un
me cado manipulado po una comp ensión capciosamen e “libe al” de la
igualdad de opo unidades y, po an o, de la compe encia. Siemp e suelen se
libe ales los que es án en el pode o en una condición social p i ilegiada, los que
pueden “libe a ” p ebendas po que les sob an e in e esa da las, no los que las
me ece ían y no las ienen. Do e o bene icio massmediá ico es la g an ca ego ía
que iñe los di e en es ni eles del modo de ida de hoy. Libe alidad de un
pos capi alismo gene oso con lo que le man iene, y po ello. Todos somos
p o esionales libe ales en es e sen ido, libe alizados más bien. En el as ondo de
13 Pa a es a idea, como pa a o as muchas del ex o que sigue, c . Jean
Baud illa d, Pan alla o al, Anag ama, Ba celona 2000, 31ss., 71ss., 95ss., 101ss., 125ss.,
203ss.
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la maquina ia es á el an asma de los “seño es del ai e”, el con ol i ual, la
mesa de mezclas del “g an es udio”, áci os a is as de mundo, discjockeys
pode osos, asgos de silicio, unambulis as de bolsa, in e so es anónimos de
papel an asma. La an asmago ía ya no es me a ísica, es i ual, sólo pa ece que
exis e pe o causa e ec os eales. La ilusión es hoy i ualidad; la agedia ín ima,
es és po el iesgo compa ido en una ela de a aña global agi ada, en la espuma
inconsis en e: el andamiaje undan e de mundo hoy. Un me cado de in e cambio
de dine o e in o mación a la elocidad de la luz, casa cobijo de nadie, as o
calleje o elec ónico pa a cualquie a. La condición humana de siemp e, sólo que
empes i amen e aggio na a.
(b)
Sí, es lo de siemp e, pe o de odo ello no hace al a oma conciencia hoy, lo ob io
es ob io y es a sociedad no pie de iempo en plan ea se lo ob io, la e olución ya
no es posible ni siquie a en concep o, la e lexión c í ica se conside a inú il, bas a el
sua e enco amien o de la lexión an e el des ino... Todo ello es el agua na u al en
que se mue en las espumas de la i ualidad. Es e mundo sólo da la sensación de
que es eal, pe o con eso bas a, pa ece unciona inocen emen e.
¿Cómo quedan en lo i ual, en onces, aquellas ca ego ías nie zscheanas de la
ilusión lingüís ica? Hipe bolizemos un an o pa a en ende nos. (Al es ilo de
Baud illa d, Flusse , Weibel14..., y con ellos.)
En gene al, en e a la ilusión ágica del pensa y del lenguaje po su
i educible dis ancia a lo eal, y en e a la pe manen e ensión de espí i u que
conlle a su consciencia: esa ilusión concep ual e inocen e (no e lexi a, c í ica,
conscien e) de que hablamos, si es que puede llama se oda ía ilusión. En lo i ual
odo es imagen, odo es con ención y consenso, odo podía se de o o modo, y así
se asume áci amen e, sin más, con desp eocupación po lo con ingen e y po la
con ingencia de su asunción en el pensa y el lenguaje. Lo i ual no iene espeso ,
no du a, no sigue un o den supe io del ánimo, un i mo so e ado de consciencia, y
no puede p o oca , po an o, agedias ni ensiones espi i uales, an poco sólidas y
se enas como p o undas en un mundo sin alma. Quizá psicológicas sí, po que la
le edad de mundo con agie decaden emen e el ánimo de supe i encia. Pe o esos
males de ne ios no impo an aquí, la dep esión endógena es un epi enómeno más
de la o ma de ida ac ual, el único es o, quizá as o, de un an asma anímico que
nos queda, subs i u o poscapi alis a (de un capi alismo in eg al en el que odos
14 C . sus a ículos en: A s elec onica, ed., Philosophien de neuen Technologie, Me e
Ve lag, Be lín 1989.
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ienen de echo, según su capacidad adquisi i a, a pa icipa en la e ia de anidades
y i encias) de la an igua melancolía del genio, u o del mu uo es és compa ido y
gene ado inmanen e, in ascenden emen e en la ela aña del mundo i ualizado.
F en e al cí culo del e e no e o no de aquella ilusión y ensión: e e sibilidad y
desapa ición en ella. La e e sibilidad in ini a, la ep oducción e in olución e e na
de iconos, en la que no uel e nada ni nadie, uel e sólo el p opio cí culo, su acío,
su gi a sin in, en un p oceso nihilis a de signos que acaba con lo eal, donde el
signo, dado que ampoco su uso en ese in e osímil acío le ca ga de o o con enido
concep ual o semán ico, es ya el p opio signi icado (en eso consis e p ecisamen e su
i ualidad). Y la inme sión o al ( an asmal, ausen e, acía, inconscien e) en las
odadas de esa e e sibilidad, como p ecio de una na egación cósmica po signos
i uales de disponibilidad in ini a, de combina o ia siemp e abie a. Uno se
in oduce en un lenguaje i ual sin la ascendencia de la mi ada, sin la media ez de
la esc i u a in en i a. No hay nadie ni nada en en e. No hay más allá del ex o
i ual. Ni siquie a hay alguien o algo acá sino un innominado use de compu e , un
nódulo i ual. Le puede a uno la posibilidad combina o ia abie a, pe o plana y
acía. No exis e un más allá de la pan alla; ni del espejo, que ni siquie a e de uel e
u p opia imagen. No se descub e nada en el hipe espacio más allá de los pa áme os
de búsqueda p e ijados, nada en lo eal más allá de los cuan i icables bi s de
in o mación. No hay libe ad de espí i u, no hay poiesis, el espacio men al de
libe ad y descub imien o de lo i ual es me a simulación, i ual él ambién.
Tampoco hay una causa inal, un obje i o o des ino úl imo: el sis ema gi a sin in y
sin inalidad y su única posibilidad de subsis encia es la huída ciega hacia adelan e,
la ep oducción e in olución al in ini o.
F en e al encie o en aquel cí culo de e e no e o no: la aspa encia inasible e
inconscien e de la campana i ual. Lo i ual nos encie a como una campana de
id io in isible, donde i imos como la mosca, golpeándose una y o a ez con a
las pa edes sin en ende , impo a en es e caso, que pueda habe algo que delimi a su
espacio, que la sepa a del mundo ex e io o que la man iene p esa. No es una mosca
wi gens einiana que a eme a desespe adamen e con a los lími es de lo sígnico
pa a supe a lo en o a dimensión de signi icado de lo eal, conscien e an o de su
a eme e como de la impo encia y absu do de ini i os de su es ue zo. No se a a de
una mosca melancólico-i ónica... Aquí odo es signo, c is al, aspa encia, encie o
impe cep ible, inconscien e, no hay nada eal as el id io, no se hace cues ión ni
hay conciencia de ello, incluso la imaginación de lo eal, o del as ondo de
signi icado, ha desapa ecido. Se i e anquilamen e ence ado en e signos sin
imaginación alguna, sin conciencia alguna. No hay nada que imagina , ni nadie pa a
hace lo: odo sale del acío o la nada de la pan alla del compu e , po cuya planicie
no deambula p ecisamen e el espí i u.
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F en e a la soledad de aquel encie o y a la amenazan e locu a de su asunción:
acío absolu o, ol ido, ausencia, ilocalización. El suje o y el obje o, y la elación
que los cons i uye como al, son ambién i uales. Su-je o y ob-je o son ausencias,
ni abajo ni en ninguna di ección hay algo i me. El obje o es, en al caso, la ausencia
e ocada po el acío del signo en su e e na e e sibilidad. Y el suje o, a pa e de
p ó esis écnicas y usua io de ellas, es una ausencia sin más, disimulado en los
signos o pe dido en ellos, ilocalizable, desapa ecido, incluso pa a sí mismo, no hay
ni que busca lo, no iene sen ido ya habla de una en idad así. Reducido, en su
cubículo, a un pun o neu ó ico sin dimensión, que mi a a la pan alla de los media,
con emplando unas imágenes que po su i acidad y colo ido son más eales que él
mismo, un nódulo i ual más. Ol idado de sí, diluído en la ed in o má ica, en el
espacio inasible de lo i ual. La iden idad es la de la ed, no la de los indi iduos, de
modo que en esa es uc u a olá il en ealidad no hay p oblema alguno de iden idad
o al e idad, ni po an o de soledad o locu a. El suje o se ealiza pe ec amen e en la
i ualidad, en su id io, sin ensión alguna, aspa en e en la aspa encia, ue a de
sí pe o en ninguna pa e (en e un sí mismo sin luga y un luga sin sí mismo, di ía
Slo e dijk15), inconscien e de sí o sin e e encia alguna en un sí mismo, sin la
au oconciencia e in encionalidad que pa ecían dis ingui le an es como humano y
que aho a son muy poco, as os del espí i u de an año, en al caso, decíamos...
Cuando es á pe ec amen e ealizado se con ie e au omá icamen e en obje o, signo
en e signos. Pe o no se a a del pun o ce o yo-mundo de oda ascenden alidad,
del mic ocosmos, del suje o cuyo mundo es el mundo. Se a a, más bien, de la
pe ección del a i icio: no hay e e encia subje i a alguna a las cosas, que, po
an o, ampoco son obje os. Y si en es e momen o c í ico de disolución en la
ela aña i ual de lo obje i o y subje i o no cunde el pánico po in, el ho o acui
eden o , el é igo que conmocione, y odo queda más bien en el éx asis de la
comunicación in e ac i a, en la mís ica del ol ido de sí y del mundo, en la d oga del
sc een, la panza del sis ema ha engullido de ini i amen e, un buda eliz elec ónico.
Lo que se dice locu a, ensión espi i ual ex ema que ompa un ánimo g ande, como
la nie zscheana, no amenaza nunca en es a soledad ausen e, en es e encie o inasible
de lo i ual, en es e zen i ual.
(c)
Pe o las cosas pueden e se (igual, aunque) de o o modo. Tiene azón Baud illa d
en que odo es o conlle a una pé dida de ealidad, de iden idad, de pensamien o
15 C . Pe e Sloe dijk, Es e as II, Si uela, Mad id 2004, 865-868, c . “En camino a las
sociedades de pa edes inas”, 863-871.
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c í ico. ¿Y qué? ¿Qué son hoy odas esas cosas y pa a qué si en, dada su his o ia?
Quizá lo i ual aniquile esos pesos pesados concep uales de ealidad, iden idad,
c í ica, supe ándolas en concepciones nue as, mucho más lige as, mucho menos
espe pén icas. Según se mi en las cosas, e ec i amen e. Quizá sea un paso hacia el
u u o. Es e dad que lo i ual enca na el p incipio de no-iden idad, de la
disolución del suje o, del obje o, de la elación suje o-obje o y, además y an e odo,
de sus elaciones acos umb adas, que suponen adicionalmen e la con ex u a de lo
eal. Es e dad que se da una especie de usión nuclea mo ológico-semán ica en
ello que impide el pensa acos umb ado, po cuan o explosiona sus ca ego ías en
una nebulosa.
[Las ca ego ías acos umb adas del pensa ienen muchísimos años,
o igina iamen e se in en a on pa a explica y da sen ido a un mundo
galác icamen e di e en e a és e, luego se han epe ido más de dos milenios con
pequeñas o g andes emodelaciones, pe o siemp e en o no a lo mismo, o mas de lo
mismo, más de lo mismo, siguen las mismas, no dejan e el mundo de o o modo
po que no pe mi en plan ea lo de o o modo, son el lenguaje básico en el que ienen
sen ido las p egun as. Y, a no se que se piense que en la A enas clásica se p odujo
la epi anía pneumá ica de la philosophia pe ennis (como en Je usalén la eo anía
única y e dade a), que los g iegos die on con la esencia inmu able de la na u aleza
humana (y los judíos con Dios), c eyendo además que hay al cosa, es sospechoso el
hecho de que hoy engamos los mismos pa adigmas de sen ido (excep o los
cien í icos) que se ían hace 2500 o más años pa a desc ibi o explica el mundo de
en onces. E ec i amen e (po lo que impo a al sen ido y a sus c i e ios
pa adigmá icos: é icos, polí icos, eligiosos), nues o Dios es iejísimo, el de
Ab ahán, y se dice con azón que nues a polí ica es á ya oda en la República y oda
nues a mo al en la É ica nicomaquea, o en Pla ón y A is ó eles en gene al. ¿Es que
Pla ón, el p ime o, ue an lis o? Se p egun a Wi gens ein.]
¿Hace al a hoy pa a algo el concep o de suje o, de ealidad, y el subsecuen e de
c í ica (plan eado desde ellos), de cuya pé dida habla Baud illa d? ¿Si en pa a
desc ibi nues a concepción del mundo o son ambién hipó esis ya innecesa ias
pa a ello, como se hizo hace dos siglos la de Dios en la mecánica celes e laplaciana?
Quizá su pé dida edunde en o a concepción de lo eal, del pensa y del lenguaje,
que desc iba mejo un mundo que desde hace un siglo, po la in ención de la
elec icidad, y desde hace medio, po la del ci cui o in eg ado, ha e olucionado a
escala geomé ica.
Esa especie de usión nuclea de que hablamos signi ica ambién, si se en iende
c í icamen e, la banca o a de odos los modelos adicionales de pensamien o, que
de una o ma u o a han suge ido, o impues o, has a aho a signi icado, con ex o o,
en una palab a, o den uni e sal. Se a a de una especie de es a egia dadaís a que
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lle a a cabo la supe ación adical de las ideologías, no en el discu so, sino desde
den o, como descomposición o disolución de sus mínimos elemen os: los signos,
que ya no son más que signos e e sibles sin o o signi icado que su misma calidad
de signo en el acío de su e e sibilidad in ini a.
En el eino de los signos nada es lo que es y se sigue o a legali o midad que la
de lo que se llama ealidad: los obje os, ex aídos de su con ex o y con e idos en
pu a o ma moldeable a cap icho, digi alizados, ci ados, se as o man en signos
pu os que lo an lib emen e, más allá del p incipio de iden idad y signi icado,
espe ando el c ash, la colisión de ex u as y planos simbólicos di e en es, que los
enma que de algún modo en su desen adada lógica. Lo i ual a aca no sólo los
obje os adicionales sino su unción simbólica: la de se po ado es de signi icado y
e men o de una o alidad de sen ido, y, con ella, el p opio concep o acos umb ado
de ealidad como sis ema de obje os. Una cosa u obje o se de ine aho a como me a
condición de ag egado de su mu abilidad, e e sibilidad; como o ma enoménica
i ual luyen e; como el núme o ce o de sus a iaciones; como la con igu ación de
pa ida, en el sis ema, de su se ialización; como una posibilidad cualquie a en e
o as. (El lenguaje co espondien e, como so wa e de p ó esis écnicas.) Todo ale
igual en ese eino. La disc ecionalidad del any hing goes, la indi e encia del
cualquie a den o de la con igu ación sis emá ica, es el momen o cons i u i o de lo
digi al: el acío del sis ema, donde eside p ecisamen e la eno me capacidad del
compu e . Ello pe mi e elegi un lenguaje de p og amación u o o, amplia lo
disc ecionalmen e e incluso cambia o adap a su sin axis y semán ica. Y la
iden idad del suje o se ago a en manipula esa dispe sión.
(d)
¿Y el lenguaje mismo, cómo queda? Muy in luído, pa a bien o pa a mal, según se
quie a, po los nue os c i e ios in o má icos, que impe cep iblemen e se asladan a
la ida co ien e. Tendencialmen e queda como sigue.
Sin his o ia, sin iempo, sin ealidad y sin co espondencia o e e encialidad
cla as. Sin suje o ni obje o, in e acción de signos en el acío o la web digi al. Sin
memo ia ni con ex o, signi icando en iempo eal una ins an aneidad que siemp e se
escapa en lo incondicionado de lo que se llama “p esen e absolu o”. Sin dis ancia a
las cosas, sin polos de e e encia, sin c i e ios de e dad en la pa a e nalia
mediá ica. Sin paisaje en las au opis as de la in o mación. Vacío y ex á ico, no
signi icándose sino a sí mismo en esa aspa encia i ual de los signos. A i icioso,
no simbólico. Sin la a iculación lógica de an año, como la ealidad. El p oceso
nihilis a de signos -sin signi icado e in ini amen e e e sibles- acaba con la ealidad
dada y con el nomb a acos umb ado, en un mundo del que ya no pod á deci se que
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él es á po una pa e y los signos po o a. Sin obje o que signi ica po que el obje o
es á desin eg ado en una unción sígnica acía, descompues o como po ado de
sen ido y signi icado, decíamos. T as o mados en ci as, en signos pu os, y con
ellos la ealidad, los obje os, y la ealidad, pe mi en has a p ocesamien os no
semán icos, a i iciales, o almen e o males: semán icas y sin axis disc ecionales,
decíamos, nue os mundos. (El lenguaje de la eo ía de cue das unciona en 16
dimensiones, de cada una sale cohe en e y consis en emen e un mundo, el único
p oblema es que no se sabe cuál de ellos es el nues o.)
El signo lingüís ico, el nue o e iche del lenguaje en e al signi icado de an es,
cuyo ca ác e digi al o i ual supe a la ma e ia c uda an o como la ealidad
concep ual, se ele a, sin con ex o ni signi icado, desde el absolu o silencio, calma,
quie ud, acío, ausencia, sin uidos y pu o. La onología esencial al iejo lenguaje
c eado de la palab a di ina cuando no había nada, al lenguaje y sones que luego
quedó en la na u aleza, al lenguaje cuya sono idad -y g a ía- ence aba y exp esaba
así la esencia de las cosas, se supe a aquí en es e mu ismo ex á ico en el que se ab e
como un aguje o neg o donde se pe cibe una ausencia o al, una nada
e dade amen e e iginosa, casi como aquella en que eside y que de ine al dios
más p o undo concep ualmen e, el nega i o de la mís ica. (En es e sen ido, de inía
Böhme el lenguaje como "el exháli o del abismo", siendo ese abismo el Dios nada.)
Bien pensado, la nada, o abismo o acío digi al, como ausencia, sin p o undidad
alguna pe o insondable, como el Ung und de Böhme, p o unda has a alcanza se a sí
misma en el in ini o, es deci , ausen e has a de undamen o de ausencia, al a de
odo has a de al a de odo, es pa adigmá ica. Y en es e caso hoy no iene más
mis e ios que los del compu e .
El signo ele a al signi icado en an o que no e leja ya la ealidad obje ual,
aunque ampoco la aniquile o igno e, si se quie e: la aspone y ele a a un ni el
semiológico nue o. La a qui ec u a gigan esca, sob ehumana, de lo digi al, de la ed
uni e sal de in o mación, como an año las ca ed ales po ejemplo, es un
monumen o de con ex o y de o den uni e sales, supone una unio mys ica nue a,
una especie de me a ísica digi al16, que p omue e una in e subje i idad inédi a
has a aho a y de posibilidades inexc u ables po aho a. Un usua io así de un
compu e se sien e y sabe ejecu o de un plan asmi ido, puede expe imen a el
é igo de que hablábamos an es, pe o lo asumi á como aquel ho o acui an e la
in ini ud de la ma e ia que en o os iempos ue an uc í e o pa a la in es igación
cien í ica humana: el mejo iniqui o de cualquie mís ica en el in en o de ace ca
(lógica y no ideológicamen e) el concep o de lo di ino, acío de eología, al ánimo,
16 C . en es e con ex o, Ma in Bu ckha d , "Digi ale Me aphysik", en Me ku 42 (1988),
528-533.
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ISIDORO REGUERA
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a la in eligencia y a la ida p ác ica del homb e. La mís ica de la in e ex ualidad,
como sup aconcep o en el que desapa ecen los de subje i idad, au o , ob a,
signi icado, e c. (y oposiciones como o iginal-copia, ci a-opinión, modelo-imagen,
e c.), decíamos.
Si a esa in e ex ualidad, a esa ed inexc u able de ex os y lenguajes en la que
desapa ece el au o y el hablan e, la ob a y el ex o, e c., añadimos la consciencia
posmode na de que odo ha sido o mulado ya alguna ez y que sólo queda po
an o la cadena sin in de signi ican es pa a busca algún sen ido, en al caso,
en endemos que el p opio concep o de lenguaje, con odos los adje i os de escuela
que se le pongan (incluídos los minimalis as del signi icado, excluído el del
signi icado-uso y el del lenguaje-acción humana, no ac o-de-lenguaje), es el que
quizá es é mu iendo, como insinuábamos al p incipio. No se puede pensa ya del
mismo modo sob e el lenguaje y lo eal, ni siquie a en la línea c í ica que inaugu ó
Nie zsche: ni aquel lenguaje-ilusión ni aquella ealidad ágica exis en ya, es deci ,
se comp enden como an es. Que las palab as no sean las cosas, insis imos, es algo
que ya no inquie a. Inquie ó desde el siglo V an es de C is o has a el XX después.
(e)
Es os nue os signos insigni ican es, signi ican es sin signi icado, de lo i ual,
digi al, in o má ico, is os con buenos ojos son, po eso mismo, signos
hipe signi ica i os: no necesi an signi icado pa a signi ica , digamos, y han
supe ado así cualquie lógica adicional de lenguaje y mundo. En es e sen ido, son
signos hipe humanos e hipe eales.
Son signos hipe humanos po que supe an la agedia nie zscheana de lo eal y
el lenguaje, esencialmen e necesa ios uno pa a o o pe o imposibles de conec a
esencialmen e. Aho a ya no hay oposición en e ilusión y ealidad en el lenguaje, ni
en e se y de eni en lo eal. Se asume el cí culo de la e e sibilidad e e na como
o ma no mal de ida y pensa , unos po que no se en e an de o a cosa, los
do midos, y o os, los despie os, po que desde sus nue os p esupues os no son
capaces ni de imagina esas ensiones en e opues os, o de imagina su in e és, en el
nue o elenco de cues iones con sen ido. ¡Po in, podíamos deci , el acío del
p opio pensa y lenguaje, el acío de lo eal mismo, pu os uno y o o, como han
deseado siemp e las más g andes escuelas de sabidu ía milena ias! Mucho más allá
de asunción alguna, es é ica o no, de la ilusión. Mucho más allá del acío de
aquellos apo es del mundo e dade o o de lo sup emamen e eal. Más allá incluso
de que la ilusión sea lo eal y ice e sa. Ese lenguaje ágico ya no iene sen ido: no
hay ealidad ni ilusión, ni apo es ni e dad, en sen ido ágico. Lo necesa io e
imposible a la ez no p o oca ensión alguna, ni encie a en ella, ni explo a la
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cabeza, no p o oca alo ación ni in e és alguno, en un mundo y un lenguaje donde
el p incipio de iden idad, y po an o de con adicción, no alen, y donde el p opio
cí culo es i ual, e e sibilidad i ual. Es a maquina ia y es e mundo i ual es, po
segui hablando así, el ánimo inocen e del supe homb e p óximo, es deci , no de
o a cosa que del es ado de humanidad que sigue. Esos signos hipe humanos (hoy)
son los signos del supe homb e, su modo de e las cosas, po encima de cualquie
concep o, o más allá del bien y del mal. Del supe homb e que imaginó Nie zsche,
que imaginamos noso os y que segui án imaginando odas las gene aciones, cada
una el suyo. Del se humano del u u o, pues. Supe homb e o me ociudadano.
Son signos hipe eales po que su al a de ma e ialidad, su o malidad máxima,
disuel e la ealidad en un código numé ico que ya no e leja o cons i uye
subje i amen e la ealidad desde supues as ca ego ías men ales ap ió icas -
subje i as siemp e de algún modo, como o mas de una supues a sensibilidad,
en endimien o o azón que nadie ha is o-, sino que la aspone digi al,
ma emá icamen e a un ni el semiológico nue o, decíamos, en una especie de
sob epujamien o de lo dado, en una especie de nue a ca ego ización ascenden al
suya, ya no subje i a a in de cuen as, sin los p oblemas que la subje i idad -
ascenden al o no- conlle a siemp e. De modo que (imaginemos un sonido na u al
digi alizado, po ejemplo, un sonido pu o, que no depende ya del as ondo na u al
de uidos acompañan es o de las condiciones de emisión y ecepción) ya no iene
sen ido ele an e habla aquí de e e encia (la e e encia o el signi icado ha sido
supe ado en la pu eza del signo), como decíamos, ni de los dualismos modelo-
imagen, o iginal-copia o, en gene al, ealidad- igu a. Desci ada, digi alizada,
i ualizada, sob e esa ma e ia p ima de los signos pu os, sob edimensionados de
ealidad po su pu eza, la na u aleza puede manipula se a disc eción sin p oyec a
nues as supues as ca ego ías men ales sob e ella, sin oscu idades subje i as po
den o ni me a ísico-nouménicas po ue a.
Po que, en e ec o, ampoco se puede imagina ya una sob e- ealidad ausen e,
subs aída a nues a espe a pe o pe sis en e en limi a nos aunque sea como una
mi ada o un emo dimien o. Lo eal- eal, digamos, queda abolido, acabado pa a
siemp e: hab ía que en e a lo de ini i amen e y de ini i amen e e mina su duelo,
y con ello la his o ia de un pensamien o como el nues o, que comenzó -y sigue-
buscando un as ondo más eal que la ealidad misma. En el ondo se a a de un
iun o o de una supe ación del p og ama kan iano17. Lo i ual ha p oducido la
elisión o des anecimien o de ese úl imo undamen o de ealidad a pesa de odo, de
esa ex aña cosa-en-sí que Kan u o que man ene aún (concep ualmen e, en su
17 C . en es e con ex o, Ch is oph Tü cke, "Philosophie. Eine Kolumne", en: Me ku 42
(1988), 57-62.
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