APROXIMACION HISTORICA AL PROBLEMA COMUNICATIVO
EN EDUCACION. LA EDUCACION PERSONALIZADA
COMO EDUCACION CONVIVENCIAL
Po An onzo Be nal Gue e o
Uni e sidad de Se illa
La dimensión comuni a ia del homb e ha sido sub ayada a lo la go de la
his o ia: desde el mi o de P ome eo, na ado en el P o ágo as de Pla ón, donde
ya se a i maba que el géne o humano no pe du a sin el eje cicio e ec i o del
con i i , has a las apo aciones del pensamien o con empo áneo en o no a las
elaciones conc e as in e humanas.
La elación con los demás se inicia en la coexis encia humana, necesa ia
pa a el no mal cu so de la ida misma. La coexis encia no es condición su i-
cien e, pe o sí necesa ia, pa a que en e los homb es enga luga una au én ica
con i encia. Vi i con o os, en una elación con i encia], no es únicamen e
coexis i , sino que implica pa icipación. En la medida que la endencia hu-
mana a con i i es un ac o de la ida del homb e, se ans o ma en un ac o
de la p opia educación. Las elaciones in e pe sonales aluden a los ac os me-
dian e los que un se humano en a en con ac o con o o se humano. En es as
elaciones se implican conocimien os, sen imien os, ac i udes, con icciones,
c eencias, hábi os y, en in, odo cuan o el homb e posee y de cuan o dispone
en un momen o de e minado. La con i encia se apoya en los conocimien os,
ac i udes yhábi os que se de inen po la al e idad; de modo que puede llega
aen ende se la con i encia como ealización de la ida social. Dado que las
elaciones in e pe sonales cons i uyen una de las dimensiones de la comunica-
ción, a ae especialmen e nues a a ención el p oblema de la comunicación po
sus implicaciones pedagógicas.
La sociedad ac ual su e cambios ápidos, a eces e iginosos, que p o o-
can cons an es al e aciones en los obje i os yposibilidades educa i as. El hom-
b e necesi a eadap a sus conocimien os yac i udes a la si uación social y
écnica, pe o p ecisa al mismo iempo de algún pun o de apoyo pe manen e
pa a que enga sen ido yunidad su p opia ida. El desa ollo polí ico y social
del mundo mode no ha conducido a la pa adoja de i i en la soledad yel des-
alimien o en medio de la mul i ud, lo que ha lle ado a algunos au o es, como
G. Lipo e sky (1986), aexp esa se pa é icamen e, mani es ando que después
de la dese ción social de los alo es e ins i uciones, la elación con el o o es
la que sucumbe, según la misma lógica, al p oceso de desencan o. El homb e
nue o en la nue a sociedad end á mayo iqueza de conocimien os y posibili-
88
CUADERNOS
DE PENSAMIENTO
dades écnicas, pe o iene el iesgo de despe sonaliza se en la mul iplicidad de
es ímulos y bienes sensibles. Una o mación humana ha de oma como una
de sus a eas undamen ales la p omoción y e ue zo de las disposiciones so-
ciales del homb e,
10
que iene a se
10
mismo que las disposiciones pa a
COnVIVl
.
1.
PERSPECTIVAS
HISTORICAS
DEL
PROBLEMA
DE LA
COMUNICACION
Con la iloso ía exis encial
- an o
en la di ección on ológica de Heidegge
y Sa e, quienes han in en ado cons ui una eo ía del se , una me a ísica,
undada en el análisis del se conc e o y singula , como en la di ección ón ica
de Jaspe s y Ma cel, con el p eceden e de Kie kegaa d, donde se excluye la po-
sibilidad de una me a ísica exis encial apa i del análisis de la exis encia con-
c e a-,
el p oblema de la comunicación ha alcanzado posiblemen e el ni el de
mayo in e és pa a la Pedagogía, po la ascendencia pa a la educación del
es udio de las elaciones in e pe sonales. Cie amen e, puede a i ma se que el
p oblema de la comunicación es un p oblema especí ico de nues o siglo (R. Me-
dina Rubio y T. Rod íguez Nei a, 1988). En nues o iempo, jun o a la in luen-
cia de las nue as ecnologías y la ees uc u ación social, se ha des anecido odo
aquello que du an e los siglos an e io es se había ido o jando abajosamen e:
las ablas de ca ego ías uni e sales, el espí i u absolu o, la idea, la ida, la con-
ciencia, agmen ándose ypa icula izándose. Todo ello con ibuye decisi a-
men e a que el deba e sob e la comunicación sea un ema cen al de nues a
época. También de e mina dicha con o e sia el desa ollo, en ocasiones a o-
pellado, de las in es igaciones cien í icas, donde ya no sólo cons i uye una
p eocupación o ganiza los undamen os y las elaciones de la ciencia, debido
al e ec o acumula i o de la misma, sino que incluso el pano ama se hace ha o
complejo cuando descub imos que las nue as eo ías se supe ponen de o ma
discon inua (R. Medina Rubio y T. Rod íguez Nei a, 1988). Aho a bien: el
p oblema de la comunicación se encuen a plan eado, explíci a o implíci amen-
e, desde la An igüedad. Sin ago a el ema, nos limi amos a a ios momen os
his ó icos signi ica i os.
1.1. El moui nien o so ís ico yel pensamien o soc á ico-pla ónico
En el pensamien o helénico an e io a Sóc a es y al mo imien o so ís ico
no exis en indicios de un plan eamien o explíci o del p oblema de la comuni-
cación; en odo caso, hallamos o mulaciones implíci as del mismo en sus doc-
inas ace ca de la mezcla y elación en e los elemen os (E. Redondo, 1959,
cap. 1). Desde el siglo Vse inicia una nue a ase de la iloso ía en G ecia; es e
pe íodo se ca ac e iza básicamen e po la uel a del homb e sob e sí mismo.
A la inquie ud po el mundo de la na u aleza sucede la p eocupación
po
el
mundo del homb e
(W,
Jaege , 1962, lib.
II,
cap. 3). La di e gencia sos enida
en las a iadas soluciones apo adas
po
los ilóso os an e io es espec o del
p oblema cosmológico esul ó su icien e pa a gene a dudas sob e el alo del
conocimien o; más aún: en al clima no ha de ex aña que el mo imien o
so ís ico se ca ac e iza a po un cie o escep icismo y ela i ismo, e incluso, a
eces, po un e dade o nihilismo. P o ágo as, al es ablece su conocido p in-
APROXIMACION
HISTORICA
AL
PROBLEMA
COMUNICATIVO
EN EDUCACION 89
cipio del homo mensu a, sub aya consecuencias del pensamien o de He ácli o
ace ca del con inuo lui de odas las cosas. Pe o el nihilismo adical de Go gias
se o mula «po p ime a ez en la his o ia del pensamien o occiden al de una
mane a exp esa: la negación de la posibilidad de la comunicación» (E. Redon-
do,
1959,21).
De un modo más o menos conscien e, en un plano eó ico, los so is as se
inclinan po la imposibilidad de la comunicación. Sin emba go, las condiciones
polí ico-sociales del momen o posibili a on la di usión de la ciencia en e casi
odas las clases sociales y acili a on el acceso de los jó enes a la ida polí ica
en el ambien e democ á ico de A enas, haciendo su gi , más que una p eocu-
pación
po
la obje i idad del con enido del sabe ,
una
p eocupación
po
domi-
na el a e de la pe suasión.
Po
odo ello, en un o den más p ác ico, y en no-
o ia oposición con su escep icismo eó ico, los so is as se p esen an como sabios
ymaes os des elando un desmesu ado op imismo educa i o, y de es e modo
la posibilidad de una comunicación que negaban en el plano eó ico (W. jaege ,
1962,281
Yss.).
Aun pe eneciendo a una misma ci cuns ancia his ó ica, yocupándose p e-
e en emen e del p oblema del homb e, en e Sóc a es y los so is as encon a-
mos se ias disc epancias. Si los so is as siguen una o ien ación de ca ác e ela-
i is a, Sóc a es pe sigue la e dad, el bien y la belleza obje i os, sub ayando
la dimensión mo al del se humano. Sin p esen a se nunca como sabio ni como
educado , el magis e io de Sóc a es lo ece de modo espon áneo, sin él p opo-
né selo. No hay in e upción en e Sóc a es y Pla ón; el pensamien o de és e
mues a una e olución que, pa iendo de la doc ina soc á ica, añade una me a-
ísica, una undamen ación ilosó ica en la que p esen a su genial descub i-
mien o de las ideas: «Pla ón asume la he encia de Sóc a es y se hace ca go de
la di ección de la pugna c í ica con las g andes po encias educa i as de su iem-
po y con la adición his ó ica de su pueblo: con la so ís ica y la e ó ica, el
es ado y la legislación, la ma emá ica y la as onomía, la gimnasia y la nedi-
cina, la poesía y la música. Sóc a es había señalado la me a y es ablecido la
no ma: el conocimien o del bien. Pla ón p ocu a encon a el camino que con-
duce a esa me a al plan ea el p oblema de lo que es el conocimien o, el sabe »
(W.
jaege ,
1962,465).
En Pla ón hallamos
po
p ime a ez un plan eamien o del p oblema de la
comunicación, inse ado en su doc ina sob e el conocimien o
-en
el mi o del
Fed o (Pla ón, 1979, El Fed o, 847-884) explica el o igen del homb e, el cono-
cimien o de las ideas y el mé odo in elec ual del
pla onismo-
y el amo
-en
El Simposio (Pla ón, 1979, El Banque e, 555-597) se habla ace ca del amo
y se ealiza un elogio del dios E os, que es á en es echa elación con la iloso-
ía, siendo el é os, pa a Pla ón, an e odo, un deseo de lo que no se iene y
echa de
menos-,
que son una consecuencia inmedia a de su eo ía de las ideas
-en
el lib o VII de La República (Pla ón, 1979, La República, 655-844,
lib o
VII,
778-795) na a Pla ón el mi o de la ca e na, en el que ep esen a
simbólicamen e la si uación del homb e en su elación con la iloso ía, y a la
ez la es uc u a de la ealidad (W. jaege , 1962, lib o
Il
I, caps. 2, 3, 8 Y9,
y lib o IV, cap. 8
)-.
Puede habe comunicación en e las ideas y las cosas
ycomunicación del homb e con las cosas, con las ideas y con Dios (E. Redon-
do, 1959).
En el pensamien o pla ónico, la comunicación humana p esen a conno acio-
nes peculia es en el ámbi o educa i o: un homb e no puede ansmi i a
o o
90
CUADERNOS
DE PENSAMIENTO
su ciencia; no hay as ase de conocimien os del maes o al discípulo, pues o
que, según los p esupues os doc inales de la iloso ía pla ónica, la e dad es á
den o de noso os
-las
ideas, la e dade a ealidad, son inna as, p e ias al
ac o de
en ende -
y sólo se a a de eco da la; el maes o únicamen e puede
inquie a el alma del discípulo p o ocando en él el p oceso de eminiscencia
ydi igiéndole hacia la con emplación de la e dad que lle a den o de sí mis-
mo. La comunicación, pa a Pla ón, queda de inida como pa icipación po se-
mejanza, pe o siemp e e e ida a su eo ía de las ideas, au én icos en es me a-
ísicos que encie an el e dade o se de las cosas.
1.2. La Pa ís ica
El c is ianismo, con la idea de la c eación, de la inculación del homb e a
Dios, p opo ciona
un
nue o sen ido a la exis encia del mundo y del homb e.
Si en la cul u a g eco omana el elemen o undamen al del se humano e a el
in elec o, en la cul u a c is iana el elemen o básico del homb e se halla en el es-
pí i u, en endido és e en sen ido ascenden al y eligioso. En cualquie caso,
el c is ianismo asimila selec i amen e, a la luz de la nue a concepción eocén-
ica, los elemen os cul u ales del mundo clásico. En el siglo
IV,
la Pa ís ica
alcanza su plena madu ez. El mo imien o maniqueo, que se ex iende de O ien e
aOcciden e, y las he ejías, especialmen e el a ianismo, el nes o ianismo yel
pelagianismo, se cons i uyen en se ias amenazas pa a la Iglesia. Con odo, el
c is ianismo ha log ado igencia social en el Impe io omano y ha conseguido
p o undidad ycla idad.
Po
o a pa e, los bá ba os es án p esionando las on-
e as del Impe io an es de las in asiones del siglo . En es e momen o apa ece
San Agus ín, pleni ud de la Pa ís ica, sin e izando en una eno me pe sonali-
dad el mundo an iguo, al que aún pe enece, y los nue os iempos pa a la hu-
manidad, cuyo pun o de pa ida es él mismo. El p oblema de la comunicación
es plan eado po San Agus ín, de un modo especial, en su ob a
De
Magis o
(389) (San Agus ín, 1971, omo
III,
De
Magis o, 573-669), aunque hallamos
di e sas alusiones al mismo a lo la go de sus ob as,
Un p ólogo, en el con ex o del pensamien o c is iano, a la ob a de San
Agus ín lo podemos encon a en Clemen e de Alejand ía. En el P o ép ico,
el Pedagogo y los S oma a, sus es ob as más impo an es, donde se ecogen
no pocas ideas ilosó icas g iegas, se obse a el in e és po in eg a selec i a-
men e los ideales de la cul u a clásica al c is ianismo. No obs an e, plan ea el
p oblema de la comunicación desde bases exclusi amen e c is ianas; no en
ano, en la ob a del maes o de Alejand ía, se puede encon a «una de las p i-
me as sín esis alo a i as de la cul u a que egis amos en el c is ianismo»
(M." A. Galino, 1968, 380). En ealidad, «más que plan ea un p oblema,
expone una doc ina sob e la comunicación, doc ina que iene su undamen o
di ec o en la au o idad de la Sag ada Esc i u a» (E. Redondo, 1959, 84). Des-
a olla una doc ina sob e la comunicación de inida como la elación en e Dios
y el homb e; de es e modo, la comunicación humana, en sen ido es ic o, no es
conside ada po Clemen e de Alejand ía.
En el pensamien o de San Agus ín se ad ie en in luencias neopla ónicas.
En los Soliloquzos (387) y en De quan z a e animae (387-388) se e leja la
iliación soc á ico-pla ónica. Sin emba go, en pos e io es esc i os, San Agus ín
echaza la doc ina pla ónica de la eminiscencia, como puede obse a se en
APROXIMACION
HISTORICA
AL PROBLEMA COMUNICATIVO EN EDUCACION 91
De Magis o (389), De T iní a e (400-416)
yen
las Re ac aciones (426-427),
e olucionando hacia una concepción c is iana cada ez más pu a. En De Ma-
gis o, as nue e capí ulos dedicados a elabo a oda una eo ía del signo y de
la signi icación, plan ea en los úl imos cinco capí ulos el p oblema de la posi-
bilidad de la comunicación en el o den del conocimien o. Una ez es ablecido
que es «po conocimien o de las cosas po donde se pe ecciona el conocimien o
de las palab as» (San Agus ín, 1971, De Magis o, cap.
XI,
657), es o es, que
es la signi icación, el conocimien o de las cosas, la que nos descub e el alo
del signo, y no al con a io, cuando nos alemos de las palab as pa a habla
con o o sob e cie as cosas, o és e ya las conoce como signos de esas cosas, con
lo que más que enseña le se le es á haciendo que ecue de, o no las conoce
como ales signos, con lo que la enseñanza es imposible. Al habla , pues, sólo
podemos hace eco da : las palab as no hacen sino ad e i (San Agus ín,
1971,
De Magis o, cap.
XIV,
667-669).
En suma, el pensamien o agus iniano echaza, como ya había sucedido en
el pensamien o helénico, la posibilidad de la comunicación humana, en endida
como as ase cien í ico del maes o al discípulo. Su doc ina de la iluminación
es el eje explica i o de es a pos u a. La iluminación exp esa la elación de co-
municación del alma con Dios, que es la luz de nues a in eligencia; el homb e
conoce la e dad po que exis e una comunicación en e Dios y él: «Comp en-
demos la mul i ud de cosas que pene an en nues a in eligencia no consul an-
do la oz ex e io que nos habla, sino consul ando in e io men e la e dad que
eina en la men e; las palab as al ez nos mue en a consul a . Y es a e dad
que es consul ada y enseña, y que se dice habi a en el homb e in e io , es C is o,
la inmu able i ud de Dios y su e e na sabidu ía» (San Agus ín, 1971, De
Magis o, cap.
XI,
659). F en e a la dispe sión en lo ex e no p opia del hom-
b e an iguo, homb e de o o y ágo a, San Agus ín pone su acen o en el homb e
in e io , en la in imidad.
1.3. El omismo
El siglo
XIII
supone una nue a e apa en el pensamien o occiden al. Has a
es e momen o, la iloso ía c is iana se había cons i uido con el apoyo de esc i-
os g iegos pla ónicos oneopla ónicos. En es e siglo pene a en el ámbi o cul-
u al de Occiden e la igu a de A is ó eles, a a és de los á abes. Tiene luga
un pe íodo de asimilación del pensamien o a is o élico, labo ealizada unda-
men almen e po San Albe o Magno y San o Tomás de Aquino. La Escolás ica
se en iquece con es a g an apo ación, y puede deci se que la p esencia de A is-
ó eles indica el paso hacia una nue a época de g an ecundidad. En cualquie
caso, la colosal ob a de San o Tomás es la que ha conseguido inco po a al pen-
samien o c is iano la iloso ía a is o élica. De es e modo, a la conocida in luen-
cia pla ónico-agus iniana se suma la a is o élica, si cabe más impo an e aún.
La comunicación humana, en endida a modo de as asación de la ciencia
del maes o al alumno, es echazada ambién po San o Tomás, quien inco -
po a a su pensamien o impo an es aspec os de la doc ina de San Agus ín. En
el omismo se ap ecia la somb a a is o élica; en las cues iones 79 y 84 de la
P ime a Pa e de la Suma eológica (1266-1268) (San o Tomás, 1955, Suma
eológica) se ad ie e que el en endimien o posible del alma humana se halla
en po encia pu a espec o de lo in eligible. En la cues ión 117 de la Suma eo-
lógzca y en la XI del De Ve i a e (1256-1259) se insis e en ello.
92
CUADERNOS
DE
PENSAMIENTO
San o Tomás cen a de ini i amen e la solución del p oblema de la posibi-
lidad de la comunicación humana en el o den del conocimien o. Las o mas de
las cosas na u ales p eexis en en la ma e ia, pe o no en ac o, como pensaban
los pla ónicos, sino únicamen e en po encia, de la que son educidas al ac o po
un agen e ex ínseco p óximo. De o ma simila , los hábi os i uosos, an es
de su consumación, ya exis ían en noso os a modo de inclinaciones na u ales,
que culminan en la debida consumación po el eje cicio de las po encias. El do-
minio de la ciencia se log a de o ma pa ecida: la ciencia p eexis e en el dis-
cen e en po encia ac i a: «Hay dos mane as de adqui i la ciencia: una, en que
la azón na u al, po sí misma, llega al conocimien o de las cosas que igno a,
y se llama in ención; o a, en que la azón na u al es ayudada po alguien ex e-
io men e, y se llama enseñanza» (San o Tomás, De Ve i a e, q.
XI,
a. 1). En
de ini i a, el papel del maes o es el de un agen e ex e io que ob a ayudando
a un agen e in ínseco, que ac úa como causa p incipal. En es e sen ido, el maes-
o causa la ciencia en el alumno (San o Tomás, De Ve i a e, q.
XI,
a. 1). En
cualquie caso, el maes o y la enseñanza no son más que causas auxilia es de
la p oducción de la ciencia en el alumno: la educción de la po encia al ac o ha
de se lle ada a cabo necesa iamen e po el p opio alumno, aunque és e puede
ecibi ayuda del maes o.
San o Tomás admi e, pues, la posibilidad de la enseñanza
-si
bien niega
adicalmen e que alguien pueda enseña se a sí mismo, en i ud de que los
concep os de enseñanza y ap endizaje son di e en es (San o Tomás, De Ve i-
a e, q.
XI,
a.
2)-,
enmendando las doc inas pla ónicas y agus iniana; no se
a a de que el docen e ans ie a la ciencia al discen e, sino que po la ense-
ñanza se p oduce en és e una ciencia semejan e a la del docen e, ciencia ob e-
nida po el paso de la po encia al ac o. En odo caso, en la adquisición de la
ciencia lo más impo an e es la luz in eligible, la luz de la azón, que ha sido
imp esa po Dios en el homb e. Con odo, la disc epancia undamen al de San o
Tomás y San Agus ín adica en la di e sidad de las uen es que a ibuyen al
conocimien o in eligible, pues o que en el conocimien o sensible es án sus an-
cialmen e de acue do (E. Redondo, 1959). Si pa a San Agus ín la ealidad in e-
ligible no esul a accesible median e los sen idos co pó eos, el alma la cap a
po sí misma, iluminada su azón po la e dad di ina, pa a San o Tomás, en
cambio, la ealidad in eligible es cap ada median e los sen idos co po ales y no
di ec amen e po la men e en isión in ui i a.
1.4. El pensamien o mode no: el idealismo del siglo
XVII
En el siglo
XVII
se i e una e apa de ex ao dina ia madu ez en el ámbi o
del pensamien o occiden al. T as los in en os de es au ación de la An igüedad
y de oposición a la Escolás ica, pod íamos deci que la iloso ía mode na se
con igu a en es e siglo. Jun o a ilóso os empi is as ingleses como Bacon, Hob-
bes, Locke, Be keley o Hume, des acan pensado es de la alla de Desca es,
Maleb anche, Spinoza, Leibniz o Pascal.
Desca es p e ende cons ui una iloso ía absolu amen e cie a, de la que
no pueda duda se, y se halla sume gido has a
10
más hondo en la duda, hacien-
do de ella el mé odo mismo de su iloso ía, como queda ecogido en su ob a
Discou s de la mé hode (1637), que puede conside a se símbolo del comienzo
del pensamien o es ic amen e mode no. El p oblema de la comunicación se
APROXIMACION
HIS ORICA
AL
PROBLEMA
COMUNICATIVO
EN EDUCACION 93
p esen a
en la iloso ía ca esiana como
una
discusión ace ca de la elación
en e
las sus ancias: cue po y alma cons i uyen,
pa a
Desca es, dos sus ancias com-
ple as, sepa adas yesencialmen e di e en es: «Conocí
po
ello
que
yo e a
una
sus ancia cuya o al esencia ona u aleza es pensa , y
que
no necesi a,
pa a
se ,
de luga alguno ni
depende
de ninguna cosa ma e ial. De mane a
que
es e yo,
es deci , el alma
po
la cual soy lo
que
soy, es
en e amen e
dis in a
del
cue po
yhas a es más ácil de conoce
que
él, y
aunque
el
cue po
no uese, el alma no
deja ía de se
cuan o
es» (R. Desca es,
1981,
Cua a
Pa e,
94).
Cie amen e,
en el pensamien o ca esiano se es ablece
una
«g an di e encia
en e
el espí i u
yel cue po; pues el
cue po
es siemp e di isible
po
na u aleza, y el
espí i u
es
en e amen e
indi isible» (R. Desca es,
1977,
71).
Se sus ancia es no necesi a de
o a
cosa
pa a
exis i ; se
a a
de
una
de e -
minación nega i a; de
modo
que
el único
en e
independien e
es Dios. Si alma
ycue po son dos sus ancias dis in as ei educ ibles, la comunicación
en e
ambas se con ie e en
un
p oblema. Según Desca es, la glándula pineal es el
pun o
en
que
el alma y el
cue po
pueden
acciona se
mu uamen e.
En
su
T ai é
des passions de l'áme
(1649)
Desca es
in en a
explica el mecanismo de la
psique
humana,
donde
supone la exis encia de unos agen es in e media ios, los
«espí i us animales»,
que
eco en el o ganismo yposibili an
que
el alma eciba
los mensajes del cue po y a la in e sa. Es os «espí i us animales» poseen la
p opiedad
de se cue pos muy
pequeños
que
se mue en con
g an
apidez,
«de
sue e
que
no se
de ienen
en
ningún
si io y, a medida
que
algunos de ellos
en an
en la ca idad del ce eb o, salen
ambién
algunos
o os
po
los po os
que
hay en su sus ancia, los cuales los conducen a los ne ios, y de aquí a los
músculos, lo que les
pe mi e
mo e
el cue po de odas las di e sas mane as
como
puede
se mo ido» (R. Desca es,
1971,
P ime a
Pa e,
50).
En
la iloso ía ca esiana, la única ins ancia con alo
pa a
el
homb e
es la
azón,
que
es
común
a odos; el
p oblema
de la comunicación en el acionalis-
mo ca esiano es, en ealidad, consecuencia del idealismo,
que
es el
p oblema
del siglo
XVII.
Jun o
aDios,
es in ini a,
apa ecen las dos sus ancias ini as:
po
un lado, el
homb e,
sus ancia
pensan e,
y
po
o o,
el
mundo,
sus ancia
ex ensa. Se
a a
de dos es e as de la ealidad
que
no
p esen an
con ac o alguno
en e
sí,
plan eando
el
p oblema
de su comunicación.
Es e
p oblema,
abo dado
po
Desca es, a a se ambién
deba ido
po
Maleb anche,
po
Spinoza y
po
Leibniz.
Nicolás Maleb anche, in luido decisi amen e
po
Desca es,
aunque
com-
ple ó
su o mación con las ob as de San Agus ín, se
plan ea
el
p oblema
de la
ascendencia del SUje o y el de la comunicación de las sus ancias.
Maleb anche
acen úa la di e gencia y la incomunicabilidad
en e
la sus ancia co pó ea y la
sus ancia
pensan e,
llegando amani es a
que
no hay, ni
puede
habe ,
comuni-
cación alguna
en e
ambas sus ancias
(N.
Maleb anche,
1962,
ol. 1,
De la
eche che de la ué i é,
lib.
I-II,
acla ación X). Al es ablece
una
g an sepa a-
ción
en e
el
mundo
in eligible y el
mundo
sensible, Maleb anche, con su eo ía
del ocasionalismo, o ece
una
solución eológica al
p oblema
de la comunica-
ción, A in de
pode
sal a la co elación
en e
el
mundo
in eligible y el
mundo
sensible, la iloso ía de Maleb anche
p esen a
la necesidad de
una
ealidad su-
pe io
en
donde
las ideas exis en y en
donde
son is as
po
el
homb e.
El cono-
cimien o di ec o del
mundo
es
absolu amen e
imposible,
pe o
hay algo
que
pe mi e
ese conocimien o: Dios es á
unido
es echamen e a
nues as
almas
po
su p esencia, de mane a
que
puede
deci se
que
es el luga de los espí i us, del
94
CUADERNOS
DE PENSAMIENTO
mismo modo que los espacios son en un sen ido elluga de los cue pos (N. Ma-
leb anche, 1962, lib o
lII,
Segunda Pa e, cap. VI). La comunicación de las
sus ancias, pa a Maleb anche, únicamen e puede en ende se desde es a azón
omnipo en e ein ini a.
Spinoza, en la p ime a pa e de su ob a maes a, E hica o dine geome zco
demons a a, expone su on ología, la eo ía de Dios o de la sus ancia. El p o-
blema de la comunicación de las sus ancias encuen a en la doc ina de Spinoza
una solución más adical aún que en el ocasionalismo de Maleb anche. Spi-
noza niega oda plu alidad de sus ancias: sólo hay
una
sus ancia, con dos a i-
bu os de la nisma. De las es sus ancias de Desca es, una in ini a y dos ini-
as, únicamen e la p ime a conse a el ca ác e sus ancial; las o as dos, la es
cog ans y la es ex ensa, con a ibu os suyos. Pa a Spinoza, pues, desde su
pan eísmo, no puede habe comunicación, sino sólo co espondencia, ya que
exis e un es ic o pa alelismo en e los dos a ibu os conocidos, ex ensión y
pensamien o, de la sus ancia única.
Pa a Leibniz, la es uc u a me a ísica del mundo es la de las mónadas.
Es as mónadas
--sus ancias
simples que o man los
compues os-
son los ele-
men os de las cosas. Leibniz, con a iamen e a Spinoza, en luga de educi la
sus ancialidad a un en e único, es i uye a la sus ancia el ca ác e de cosa indi-
idual que ya enía desde A is ó eles. A la undamen ación eológica añade
Leibniz un componen e cosmológico que des ela la posibilidad de una elación
uni e sal. Al se las mónadas elemen os básicos de
10
exis en e, el p oblema
a añe a la conexión yo den del uni e so. La a monía p ees ablecida que Leibniz
expone en su
Sys eme
nou eau de la na u e p ocu a ga an iza el o den uni e -
sal y o ece
una
nue a isión a la elación en e los suje os; al o den sólo
puede habe lo hecho Dios al c ea sus mónadas, solas y eunidas al mismo iem-
po. Unicamen e Dios posee la noción comple a de las mónadas.
En la iloso ía leibniziana hallamos
ambién
la necesidad de asegu a a Dios,
supues o undamen al de oda su me a ísica, como puede ap ecia se, en e o os
esc i os, an o en su Théodicée como en los N
ou eaux
essa s su l'
en endemen
humain: «Poseemos un conocimien o más segu o sob e Dios que sob e cual-
quie o a cosa que haya ue a de noso os» (G. W. Leibniz, 1977, lib o
IV,
cap. X, 526). En de ini i a, an o el alma como el cue po siguen sus p opias
leyes, pe o concue dan en e sí po la a monía p ees ablecida en e odas las
sus ancias, ya que odas ellas son ep esen aciones de un mismo uni e so.
El p oblema idealis a de la comunicación de las sus ancias plan eado po
René Desca es halla es posibles soluciones: el ocasionalismo de Maleb anche,
el monismo de Spinoza y la a monía p ees ablecida de Leibniz. Todo el pen-
samien o acionalis a eidealis a, desde Desca es has a Leibniz, se unda en la
exis encia de Dios, que se encuen a ahí, segu o aunque sepa ado. El ema
di ino deja de se un ho izon e pe manen emen e isible pa a pasa a se la
base de la ida in elec ual de odo el idealismo del siglo
XVII.
1.5. El pensamien o con empo áneo: con ibuciones del exis enc alismo
F en e al enómeno de la comunicación, en el ma co del pensamien o ac ual,
hallamos una di e sidad de posiciones. Con odo, puede ealiza se un cie o
ag upamien o en es bloques: en p ime luga , los pensado es elacionados
con la lingüís ica, el análisis del lenguaje, la in o má ica, la elemá ica, e c.
APROXIMACION
HISTORICA
AL PROBLEMA COMUNICATIVO EN EDUCACION 95
(Cha les Mo is); en segundo luga , los pensado es isicalis as o isicis as, en .
la medida en que aplican al es udio de la comunicación elemen os de i ados·
de las ciencias ísicas (Ab aham A. Moles); po úl imo, las co ien es unda-
men alis as, de co e ilosó ico (R. Medina y T. Rod íguez, 1988, cap. 1).
Sin ol ida nos de con ibuciones undamen ales al p oblema de la comuni-
cación, como pueden se las de
J.
Habe mas
-insis iendo
en la in e p e ación
de la comunicación no sólo como es uc u a aislable de los agen es y de los
elemen os que las in eg an, sino como un ipo de
ac i idad-
o la de J. Dewey
-sub ayando
la dimensión expe iencial, con i iendo la comunicación en obje-
o de in es igación
cien í ica-,
quizá me ezcan un capí ulo especial las apo -
aciones del exis encialismo al p oblema comunica i o. El exis encialismo ana-
liza el p oblema de las elaciones in e pe sonales desde la exis encia singula
yconc e a. Se a a de examina la comunicación de exis encias, subje i idades
o conciencias; de una elación que a ec a a la pe sonalidad del suje o. Desde el
ángulo exis encialis a no se a iende al aspec o esencial de la comunicación, es o
es, la posible ansmisión de e dades oconocimien os obje i os.
Un cla o p eceden e al p oblema de la comunicación exis encial se encuen-
a, en el siglo
XIX,
en la ob a del pensado danés So en Kie kegaa d. Apoyán-
dose en el c is ianismo pa a comp ende el se del homb e yoponiéndose adi-
calmen e al idealismo hegeliano, insis e en el concep o de angus ia ycons uye
una an opología de e minada
po
la idea de exis encia, como queda ecogido,
en e o as ob as, en O es o olo o o (1843),
Temo
y
emblo
(1843), El
concep o de la angus ia (1844) yLa
en e medad
mo al (1849). La me a de la
ascé ica de So en Kie kegaa d se halla en elimina oda dis ancia de sí a sí,
log ando la inalidad de la iden i icación pe ec a, de la comple a since idad,
que ha de en ende se como eliminación de cualquie dualidad den o de uno
mismo.
Kie kegaa d, desde supues os eligiosos, examina la ealidad humana en su
núcleo es ic amen e indi idual ype sonal, sin sus i ui la
po
una abs acción
como el homb e en gene al. «Kie kegaa d sub aya el ca ác e empo al, con-
c e o y mó il de la exis encia humana» (J. Ma ías, 1980, 250). Ve dad y ida
coinciden: la au én ica e dad es aquella que la p opia ida mani ies a. La e -
dad de cada se humano coincide con la exp esión de su p opia exis encia
(E. Redondo, 1959, cap. 3). La e dad es la conciencia de la exis encia con-
co dando con es a misma exis encia. Pa a Kie kegaa d, al se la e dad la mis-
ma exis encia en su ealidad singula yconc e a, no hay posibilidad alguna de
que sea comunicable, al menos di ec amen e. El p opio conocimien o del mun-
do es, an es que nada, conocimien o de sí (E. Redondo, 1959, 130 y ss.). La
iloso ía de Kie kegaa d no iene po cen o la azón ni ningún o o elemen o
uni e sal, sino el homb e indi idual, singula men e exis en e, po lo que oda
elación de comunicación en e exis en es es elación en e suje os, en e exis-
en es con capacidad de e lexión y de libe ad. La o ma de comunicación es
única: se a a de un diálogo en el que ninguno es obje o pa a el o o, ambos
pe maneecn en su condición de suje os.
Ya en el siglo XX, Jaspe s, inculado aKie kegaa d, ealiza un es udio de e-
nido y p o undo de la comunicación exis encial, undamen almen e en su ob a
p incipal, i ulada Filoso ía (K. Jaspe s, 1932). Pa a Ka l Jaspe s, la exis encia
no es un obje o, y de ahí que escape a odo pensamien o; la concep ualización
de la exis encia supone su des ucción misma. Jaspe s hace del ema de la co-
municación una de las cues iones undamen ales de la iloso ía. Las cua o cues-
102 CUADERNOS DE
PENSAMIENTO
plan ea e! p oblema de la paz en e! con ex o de una me odología cien í ica,
y en 1966, ein e años después, ya exis ían unas doscien as ins i uciones que
se ocupaban p e e en emen e del ema de la paz (V.
Ga da
Hoz, 1986). Pa-
alelamen e a los es udios eó icos sob e la paz en di e sas ins i uciones cul u-
ales
-el
úl imo Cong eso de la In e na ional Peace Resea ch Associa ion,
celeb ado en la India, auspiciado po la Fundación Gandhi, ha p ocu ado in e-
g a las di e sas líneas in es igado as de la Peace Resea ch en e! concep o
gené ico de ciencia del desa ollo global del
homb e-
se han enido haciendo
ex ensi as las inicia i as en p o de una educación pa a la paz (G. Balduzzí y
o os, 1984).
Jun o a los es udios sob e la paz ha apa ecido, a lo la go de las es úl i-
mas décadas, una eno me can idad de mo imien os a o ables a la paz. En e
es os mo imien os son des acables los planes, inicia i as y expe iencias en la
educación pa a la paz. Eh los Es ados Unidos, muchas uni e sidades han ido
o ganizando cu sos e in es igaciones sob e la comp ensión in e nacional; en
Eu opa pod íamos menciona e! Cen o pa a Es udios In e nacionales de Ex-
mou h (G an B e aña), e! Jo danhill P oje in In e na ional Unde s anding en
e! Jo danhill College de Glasgow y el Cen o pa a la Educación In e nacional
de Alkmaa (Países Bajos) (E. Damiano, 1985). Desde e! ámbi o de la eligión,
ambién han su gido muchos g upos que han encaminado sus es ue zos hacia
una educación de la no iolencia, donde homb es como Gandhi oLu e o King
cons i uyen i os ejemplos. Incluso se ha llegado a habla de la «pedagogía de
la no iolencia y la paz» como una nue a co ien e en e! con ex o de la educa-
ción con empo ánea (B. de la Rosa, 1977).
Sin emba go, los esul ados de odos es os mo imien os, es udios e inicia-
i as no han sido del odo sa is ac o ios.
Han
quedado limi ados a cu sos de
in o mación sob e los o ganismos in e nacionales, ace ca de los de echos huma-
nos, con espec o a la injus icia social, además de abo da emas como e! acis-
mo, e! diálogo in e cul u al o la lucha con a e! hamb e. En buena pa e de
es os es udios e inicia i as no se ha ealizado un examen se eno y medi ado
de obje i os (E. Damiano, 1985). Muy p obablemen e el ol ido de los aspec os
p o undos de una educación pe sonalizada, e lejados en la o mación y e ue zo
de ac i udes y hábi os de con i encia, haya con ibuido decisi amen e a la in-
sa is acción de log os.
4.2. Mani es aciones de la paz
Las dis in as mani es aciones de la paz pueden conside a se como un con-
inuo que aba ca desde la paz in e io de! indi iduo has a la paz uni e sal o
mundial, pasando po las si uaciones de paz que se i en en g upos humanos
de di e sa índole. Al se la paz in e io una ealidad pe sonal, la posibilidad
de in lui en ella es cla amen e pedagógica; en cambio, la paz ex e io , mundial,
es una ealidad sociopolí ica y la ía de in luencia es más bien polí ica. En cual-
quie caso, «la educación ha desempeñado siemp e un g an papel en p epa a
ycon o ma a los homb es pa a la ida en sociedad» (E. Fau e yo os, 1983,
229), y del sis ema educa i o depende, en no pequeña medida, la pa icipación
del mayo núme o posible de pe sonas en el máximo de esponsabilidades, lo
que no únicamen e supone una mayo e icacia colec i a, «sino que además
cons i uye una condición de la elicidad indi idual, una oma de pode co idia-
APROXIMACION
HISTORICA
AL
PROBLEMA
COMUNICATIVO
EN
EDUCACION
103
na sob e la sociedad y las cosas, una mane a de in lui lib emen e en el des-
ino» (E. Fau e yo os, 1983, 231).
No se a a de p opone una u ilización dogmá ica, es echa, del elemen o
polí ico e ideológico en la educación
-lo
cual cons i uye la negación de la edu-
cación
misma--,
sino de en ende que las inalidades polí icas y cí icas quedan
ineludiblemen e ligadas a cualquie emp esa educa i a que camine hacia la de-
moc acia: «Median e el ap endizaje de la pa icipación ac i a en el unciona-
mien o de las es uc u as de la sociedad y, cuando es p eciso, median e el com-
p omiso pe sonal en las luchas que a an de e o ma las, es como el indi iduo
adquie e la pleni ud de sus dimensiones sociales» (E. Fau e yo os, 1983, 230).
En cuan o nos plan eemos el posible in lujo de la educación sob e la paz en el
mundo, nos es amos in e ogando po la in luencia de la educación en el ámbi o
de las decisiones polí icas.
Educa pa a la paz es coope a en la paz indi idual o de pequeños g upos.
P egun a nos po la in luencia de la educación en la paz mundial puede con-
duci al desconcie o, pe o no debe lle a nos al desconsuelo. Los esul ados de
la educación se ecogen mucho iempo después. La ans o mación de un hom-
b e es un quehace que equie e es ue zo con inuo y iempo, medido en años;
un hábi o pe sis en e, una ac i ud especí ica no se log an en poco iempo.
Hay
azones que mue en al alien o y a la espe anza. Las g andes decisiones polí icas
son omadas po homb es de e minados, que, si ie an el bienes a de los pue-
blos en la posibilidad de ins au a elaciones sa is ac o ias en la ida co idiana,
o ien a ían la sociedad hacia la p oducción de bienes cul u ales y a la c eación
de condiciones opo unas pa a desa olla lib emen e la pe sonalidad de los
indi iduos (V.
Ga da
Hoz, 1986).
En cualquie caso, cada pe sona con ibuye a la cons ucción de la sociedad,
y és a, en cie o modo, es e lejo de los indi iduos que la in eg an. Los gobe -
nan es p ecisan del apoyo popula pa a eje ce sus unciones e icazmen e, y es e
apoyo no consis e únicamen e, den o de la democ acia, en la exis encia de elec-
ciones, sino en i i democ á icamen e, in e iniendo los indi iduos lo más
posible en odos los asun os, c eando un ambien e social en el cual se engend e
y e ue ce una ac i ud de acep ación del p esen e y de espe anza en el po eni .
La ida en paz de los pueblos sólo se hace ealidad cuando se sos iene en hom-
b es o mados pa a la con i encia. La educación pe sonalizada,
po
su plan ea-
mien o in eg al del p oceso educa i o y po su especial a ención a la dignidad
humana, se o ece como ía i me pa a susci a y e o za aquellos hábi os pe -
sonales p ecisos pa a la paz.
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