Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 287
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Summa y
2020 ma ks he i ie h anni e sa y o he cons i u ion
o he O casi as Neighbo s Associa ion (Mad id). In his
neighbo hood, immig an s coming mainly om Anda-
lusia, Ex emadu a and Cas illa-La Mancha se led on
land classi ied as being o u al use, building hei own
homes - shacks - lacking he minimum se ices. Ini ial-
ly, he neighbo hood s uggle was ocused on achie ing
in as uc u e imp o emen s, bu i did no ake long
o he Associa ion o be non-complacen , demanding
decen housing and educa ional, socio-cul u al, spo s,
leisu e and supply acili ies, e c. The s uggle o digni-
ied housing sp eads o o he neighbou hoods. In he
1980s, Mad id unde wen he la ges u ban de elop-
men ope a ion in Eu ope in e ms o housing a e he
one ca ied ou o epai he damage caused by he Sec-
ond Wo ld Wa . The esiden s o O casi as no only pa -
icipa ed in he s uggle, hey also pa icipa ed in he
u ban design o he u ban layou , he ypology and dis-
ibu ion o he space o he house o in he selec ion o
he cons uc ion ma e ials, o o he he mal powe s a-
ion, o e en in he design o he P adolongo pa k, one
o he la ges newly c ea ed pa ks in Mad id.
Making use o a combined emic (accoun o he na-
i e popula ion) and e ic (analysis by he esea ch s a )
in a p ojec i e way me hodology, his a icle pays ib-
u e o he Associa ion and he p ocess o s uggle and
pa icipa ion unde aken in he spa ial ans o ma ion,
making ci y.
Key wo ds
Associa ionism; Housing s uggle; Ci izen’s mo emen ;
O casi as; Pa icipa ion
Resumen
En el año 2020 se cumple el cincuen a ani e sa io de
la cons i ución de la Asociación de Vecinos de O ca-
si as (Mad id). En es e ba io, inmig an es p oceden-
es p incipalmen e de Andalucía, Ex emadu a y Cas-
illa-La Mancha se asen a on en e enos cali icados de
uso u al, au ocons uyendo sus in a i iendas —cha-
bolas— ca en es de los se icios mínimos. Inicialmen e
la lucha ecinal se cen ó en consegui mejo as in aes-
uc u ales pe o no a dando mucho la Asociación no
se con o ma con ello, eclama i iendas dignas y equi-
pamien os educa i os, sociocul u ales, depo i os, de
ocio y abas ecimien o, e c. La lucha po una i ienda
digna se ex endió a o os ba ios. En la década de los
ochen a, en Mad id se ealiza la mayo ope ación u -
banís ica en ma e ia de i ienda de Eu opa as la ea-
lizada pa a epa a los daños causados po las segunda
gue a mundial. Los/as ecinos/as de O casi as no solo
pa icipa on en la lucha, lo hicie on ambién en el di-
seño u banís ico de la ama u bana, la ipología y dis-
ibución del espacio de la i ienda o en la selección de
los ma e iales de cons ucción, o de la cen al é mica,
o incluso en el diseño del pa que P adolongo, uno de
los más g andes de Mad id de nue a c eación.
Haciendo uso de una combinada me odología emic
( ela o de la población na i a) y e ic (el análisis del pe -
sonal in es igado ) de mane a p oyec i a, en es e a í-
culo se inde homenaje a la Asociación y al p oceso de
lucha y pa icipación emp endido en la ans o mación
espacial, haciendo ciudad.
Palab as cla e
Asociacionismo; Lucha po la i ienda; Mo imien o
ciudadano; O casi as; Pa icipación
El asociacionismo y la pa icipación ecinal
luchando po la i ienda, haciendo ciudad
Associa ionism and neighbo hood pa icipa ion
igh ing o housing, making ci y
Manuel Mon añés Se ano1 y Ma ía Ca men Gómez Sánchez2
Fecha de ecepción: 21-01-2020 – Fecha de acep ación: 08-04-2020
Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, pp. 287-298.
h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18
1 Licenciado y doc o en CCPP y Sociología. P o eso en la Uni e sidad de Valladolid (Campus de Sego ia), plaza de la Uni e si-
dad, 1, 40005, Sego ia. E-mail: [email p o ec ed]. ORCID: 0000-0002-3107-8818.
2 G aduada en En e me ía y doc o anda del P og ama In es igación en Cuidados de la UCM. P o eso a Asociada de la Facul ad de
En e me ía, Fisio e apia y Podología de la UCM y En e me a de Medicina In e na del Hospi al Uni e si a io 12 de Oc ub e, A . de
Có doba s/n. Mad id. E-mail: [email p o ec ed]. ORCID: 0000-0001-7551-7205.
Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez
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In oducción
Cinco años an es de la mue e del dic ado y de que se inicia a lo que
se ino a llama la T ansición democ á ica, en el año se en a del an-
e io siglo, se cons i uyó la Asociación de Vecinos de O casi as (Ma-
d id), una de las p ime as de es e ipo c eadas en España.
La asociación ue la impulso a de la lucha po una i ienda digna,
pa icipando el ecinda io an o en las mo ilizaciones sociales de p o-
es a como en el diseño de sus i iendas y del p opio ba io, siendo un
ejemplo seguido po o os ecinda ios y o as asociaciones y en idades
ecinales.
Es e ani e sa io es una buena ocasión pa a da cuen a de los aspec-
os más ele an es de la ayec o ia de es a asociación en es e decalus-
o, al iempo que se inde homenaje a los homb es y muje es de es e
y o os ba ios que con sus acciones hicie on ciudad a la pa que ciu-
dadanía.
Pa a al in, en es e a ículo se ha ecu ido a una me odología en
la que se ha a iculado las pe spec i as emic/e ic de mane a p oyec i a
(Mon añés, 2012). El pa emic/e ic ue acuñado po Pike (1954) en la
década de los cincuen a del an e io siglo, omando como e e encia
dos disciplinas lingüís icas: la onología (en inglés phomemics) y la oné-
ica. Mien as que la p ime a se ocupa de los onemas, es deci , de los
sonidos pe inen es (con sen ido) pa a el hablan e; la segunda es udia
los sonidos emi idos po el hablan e desde una pe spec i a ísica y i-
siológica sin ene en cuen a la opinión de quienes los e ec úan. Es a
dualidad asladada a las ciencias sociales es u ilizada pa a dis ingui
en e el ela o y explicación de la población es udiada (emic) del en-
oque del cien í ico social (e ic). En es a ocasión, la au o ía de es e a -
ículo es an o suje o del p oceso (emic) como suje o in es igado del
mismo (e ic). Consecuen emen e, los ex os sang ados que apa ecen
des acados no son e ba im de en e is as o g upos de discusión con los
que jus i ica el análisis e in e p e ación de los discu sos de la pobla-
ción na i a, son amenos mic o ela os que exp esan y po los cuales
habla el p oceso.
Con ex o
El Plan de Es abilización Económica de 1959 puso in a la au a quía,
ab iendo sus pue as a la in e nacional indus ia con aminan e y dep e-
dado a de ma e ias p imas y ene gía, que es a endida po una mano
de ob a ca en e de de echo labo ales y sindicales y escasamen e emu-
ne ada si se compa a con los sala ios que ecibían los abajado es de
las emp esas ma ices. Sala ios muy supe io es, sin emba go, a los que
ecibían los abajado es del mundo u al, muchos de ellos ni siquie a
enían acceso a una ac i idad labo al con inuada. Es e modelo econó-
mico p oduc i o inc emen ó la emig ación in e io y ex e io que se
había iniciado al p incipio de la década de los cincuen a. En algunos
casos la in e io ue el p ime paso de o o que se da ía ue a de Espa-
ña, como Alemania, F ancia o Suiza. Cien os de miles de mig an es se
ie on obligados a abandona sus municipios, asladándose p incipal-
men e a Mad id, Ba celona, Bilbao, al concen a se en es as ciudades
el capi al, la indus ia mul inacional y las plus alías gene adas en odo
el e i o io del Es ado. Pueblos en e os de Cas illa-La Mancha, Anda-
lucía o Ex emadu a ue on abandonados casi po la o alidad de sus
El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad
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habi an es. Muchos de es o inmig an es, al ca ece de ecu sos econó-
micos, se ins ala on en la pe i e ia de las ciudades (Valenzuela, 1974).
Si bien la pe i e ia e a más social que geog á ica. O casi as se halla
a menos de seis kilóme os de la Pue a del Sol, cen o simbólico del
municipio de Mad id y Kilóme o ce o de la ed de ca e e as españo-
las. En O casi as, en e enos cali icados de uso u al, los inmig an es
au ocons uyen sus in a i iendas —chabolas— ca en es de los se i-
cios mínimos (como son luz, agua, alcan a illado, e c.). Habi ando en
un espacio sin pa imen a , sin calzadas, sin endido eléc ico, sin cen-
os educa i os o sani a ios, e c.
A inales de los sesen a el homb e ya había pisado la luna, y los Bea les
nos delei aban con su música, pe o en mi ba io no había wá e . Tampo-
co había colegio y eníamos que i a unos ba acones de un ba io ecino
(que ambién e a un poblado chabolis a) que se llamaba Pozoblanco. El
panade o de aquel ba io e a el seño Me cedes. No sé qué me so p endía
más, si el hecho de que no hubie a agua co ien e o que un seño se llama-
a Me cedes. Los niños iban a un ba acón y las niñas a o o, y en e uno
y o o había un pa de le inas, que po supues o no usábamos po el o e -
booking que allí se o maba, po lo que so eábamos las ocas en mi ad del
campo, buscando un poco de in imidad. É amos niños asil es ados a los
que a media mañana nos daban un bo ellín de leche, no sé si oda ía ega-
lo de los ame icanos. Cada ez que llo ía el colegio se inundaba y e a casi
una a en u a cuando enían que in e eni los bombe os o cuando la seño-
i a Ca alina, la di ec o a del colegio, nos enía que saca de aquel cenagal
en su seiscien os, en el que lle aba un pe o de po celana que no dejaba
de mo e la cabeza al ai én de los soca ones y al que yo no podía deja de
mi a . Soy in age …, me siguen gus ando esos pe os y sigo es ando asil es-
ada aunque no siemp e pueda p ac ica como al.
En es e con ex o nace la asociación. Do a al ba io de in aes uc-
u as imp escindibles, como el endido eléc ico y se icios básicos
como el agua po able, ue lo que, en e o os aspec os, mo i ó a algu-
nos ecinos a c ea la Asociación de Vecinos, en an o o ganización so-
cial como li e almen e un local en donde euni se y en donde, en e
o as cues iones, el ecinda io pudie a ducha se o ecibi aseso ía ju-
ídica g a ui a en ma e ia labo al. Si inicialmen e la lucha ecinal se
cen ó en consegui mejo as in aes uc u ales, no a dando mucho la
Asociación no se con o ma con ello, eclama i iendas dignas y equi-
pamien os educa i os, sociocul u ales, depo i os, de ocio y abas eci-
mien o, e c., que se án cons uidos en el mismo si io en donde es aban
asen ados.
Mis pad es llega on a Mad id en los años cincuen a p oceden es de
Toledo y se asen a on en el ba io chabolis a de O casi as, que ecue do
como un pueblo paupé imo, sin agua, á e o alcan a illas y que ue mejo-
ando g acias a la lucha incansable de muchos ecinos. Nues a ida ans-
cu ía con apacible esignación, has a que, en los años se en a, un ba en-
de o ajo un pe iódico que decía que unos e a enien es y especulado es
iban a echa nos del ba io, y ahí comenzó unaau én ica ba alla campal. Yo
escuchaba con desconcie o a mis pad es habla de la Asociación de Veci-
nos, del Plan Pa cial, de la Memo ia Vinculan e, del Poblado Di igido, del
Poblado Mínimo, del Poblado Ag ícola y enseguida me abu ía y me iba a
juga al “ uque” pensando que los mayo es e an muy a os pa a exp esa
sus deseos, con lo ácil que e a deci : “quie o una casi a mejo ”.
Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez
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Con ibución al nacimien o del Mo imien o Ciudadano
y a la cons ucción de la iden idad social ecinal
Los habi an es de o os ba ios de simila es ca ac e ís icas imi a on a
los ecinos de O casi as, c eando sus espec i as asociaciones de eci-
nos. El con agio se ex endió po ba ios y pueblos. En ma zo de 1977,
un a ículo del pe iódico El País i ulaba: “Los mo imien os ciudada-
nos en o no al p oblema de la i ienda son impa ables”. O as ne-
cesidades y ei indicaciones, no solo las elacionadas con los asen a-
mien os de chabolas, como la mejo a de los anspo es o la do ación
de cen os educa i os, cons i uye on las bases de la cons i ución de las
asociaciones de ecinos (CIDUR, 1976). Nació un mo imien o social
sin pa angón en o as épocas o luga es. Un mo imien o ho izon al,
asamblea io que aglu inaba a los ecinos y ecinas de un ba io o locali-
dad sin dis inción ideológica, pa idis a o adsc ipción socioeconómica.
En muchos ba ios y pueblos de España en las asociaciones de ecinos
se p ac icaba la democ acia an es de la ap obación de la cons i ución
democ á ica española. No solo se eje cía la democ acia en la elección
de la jun a di ec i a —en la que una muje o ma pa e de la p ime a
que se cons i uye, y en años pos e io es o a es elegida p esiden a—,
sino asimismo en las asambleas en las que se deba ía, e lexionaba y se
omaban decisiones. Como ase e a Manuel Cas ells, las asociaciones
de ecinos cons i uye on e dade as escuelas de democ acia, ue on
“escuela(s) de ida colec i a, de eje cicio de los de echos ciudadanos y
has a de uso de la palab a” (Cas ells, 1977, p. 113).
En el Mo imien o ecinal, que algunos au o es denomina on Mo-
imien o Ciudadano (VV. AA., 2008), no había adsc ipción pa idis a
—incluso algunas po en es asociaciones de ecinos se es o zaban en
p egona que en la asociación no se hacía polí ica—, pe o ello no sig-
ni icaba que no hubie a mili an es de pa idos polí icos en el seno de
las mismas. Los pa idos polí icos clandes inos conside a on que las
asociaciones de ecinos podían se un g an ins umen o pa a lle a la
lucha con a el égimen anquis a al ámbi o local, de modo análogo a
como se p ocedía en el ámbi o labo al con las o ganizaciones sindica-
les. De acue do con es e plan eamien o el Pa ido Comunis a, el Pa -
ido del T abajo, la O ganización Re oluciona ia de T abajado es y el
Mo imien o Comunis a, en e o os, se a ana on po hace c ece y ex-
pandi el Mo imien o Vecinal. En O casi as ningún pa ido c ea y de-
sa olla la Asociación. Algunos de sus componen es son cap ados pa a
mili a en el Pa ido Comunis a, pe o ello no signi ica que la línea a se-
gui la ma que el Pa ido, se pod ía deci que más bien el PCE a a e-
molque de la es a egia y acciones de la asociación y no an o que los di-
igen es de la asociación sigan ac í icamen e las di ec ices del Pa ido.
Es a cues ión es de g an ele ancia. Todos los ecinos y ecinas son
conocedo es de la mili ancia polí ica de los componen es de la Jun a
di ec i a pe o la con ianza y ascendencia social que asmi en es a i-
buida a su di ección, implicación y abajo en la asociación y no an o
po su a iliación a uno u o o pa ido.
A los diez años comencé a i a un colegio de cu as, en el que e a de obli-
gado cumplimien o que cada día de la semana los alumnos de un pa de
cu sos escucha an misa an es de en a a las aulas. En cada una de esas ce-
emonias el Pad e Pablo, un alemán eno me, inalizaba sen enciando “ni-
ños, ezad el osa io o el comunismo se ex ende á”. Yo salía de la iglesia
con el co azón en un puño y las ipas encogidas pensando en esos pe e -
El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad
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sos homb es p o enien es de Rusia, a los que miingenua in ancia les a i-
buía cue nos y abo, y que me inspi aban mucho más e o que la pa aña,
an ex endida en la época, del homb e del saco. C ecí emiendo a los co-
munis as. En el ba io se umo eaba que Félix y o os más de la Asociación
de Vecinos e an comunis as … y has a ma xis as-leninis as, po más ende …
esos debían se los peo es. A medida que iba c eciendo i como aquellos
homb es siemp e es aban implicados en esol e p oblemas que acuciaban
al ba io y a los ecinos, y que si enían cue nos y abo los enmasca aban
muy bien. Aho a ecue do a Félix como aquel jo en en usias a que acom-
pañaba al en onces alcalde anquis a de Mad id, Juan de A espacochaga
y a Flo en ino Pé ez, Delegado de Saneamien o y Medioambien e en el
Ayun amien o, a e mi casa, pa a que el alcalde comp oba a con sus p o-
pios ojos como i ían las amilias en nues o ba io y busca an soluciones.
Aunque e a muy pequeña, me sen í, po un momen o, como debían sen-
i se los animales de la Casa de Fie as del Re i o … o la muje ba buda, o el
homb e ele an e, en una e ia, has a que uno de esos homb es se ace có a
mí y me dijo “qué niña an boni a” y i co dialidad en sus palab as. Yo e a
una niña pob e de un ba io pob e, pe o que no es aba sola. Había ecinos
luchando po comba i esa pob eza. Y como el que pie de un dien e de le-
che, sin apenas da me cuen a, les ui pe diendo el miedo. Al acos a me el
miedo a los comunis as había desapa ecido, me di cuen a que e a a o os a
los que había que comba i .
La asociación no solo cons i uyó una o ganización de lucha, sino
que se con i ió en un ac o condicionan e de la cons ucción de la
iden idad social. La asociación se con i ió en el mo o de e eb ación
e iden idad ciudadana. An es de la asociación y la lucha ecinal e an
las edes de pa en esco y amilia y las elú icas las que p e alecían en la
cons ucción de la iden idad social. Aho a, sin que quedasen diluidas
las edes amilia es y de paisanaje, odos y odas o man pa e de una
iden idad colec i a, se y o ma pa e de O casi as, de odos y odas,
que con su lucha ans o ma on el ba o de sus calles en un ba io de
Mad id, adqui iendo así el ca né de ciudadanía.
El ba o e a la seña de iden idad de muchos ba ios como el mío. Cada
ez que llo ía, el ba o lo cub ía odo, como si quisie a engulli nos. Un in
de semana llu ioso, siendo adolescen es, mi amiga Isabel quedó con unos
pijos de Se ano, en un si io de moda de P incesa. Cuando conseguimos
llega al anspo e público, el lodo ascendía has a nues as odillas. ¡Qué
a alidad! ¿Cómo íbamos a i a una ci a es idas de poce as? Hicimos una
pa ada en El Co e Inglés de P eciados y subimos a la plan a de opo uni-
dades. Toda ía conse o aquella imagen, de esas dos chiquillas llegando a
la ci a, es idas como dos meninas de Velázquez, con unas aldas ba a as y
ho o osas que nos llegaban al obillo, y la ca a de aquellos chicos an e se-
mejan e apa ición. Yo no ab í la boca en oda la a de. Nunca más ol imos
a e los. Ese día me ju é a mí misma que no ol e ía a dis aza me pa a
ocul a mi p ocedencia y ap endí que no había que ocupa se an o de lim-
pia el ba o de nues os zapa os como de lucha pa a elimina lo de nues-
as calles y de nues as idas.
Los ecinos y ecinas de es e ba io con i ie on los elemen os que
les denig aban en bande a con la que p opicia la au oa i mación y la
au o alo ación. El ba o y la lucha po la i ienda se con i ie on en
señas de iden i icación g upal, como así lo a es iguan algunas de las
ases esc i as en la monog a ía dedicada al ba io, como la que sigue:
Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez
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“Es a es nues a ie a, es a es nues a casa, es os somos noso os: los hi-
jos del ba o y la lucha de La Mese a de O casi as” (Ma ín A no iaga,
1986, p. 50), o es a o a: “¡Ay!, nues o pob e y p ecioso ba io de ba o
[...] en el co azón lo lle amos cla aí o” (ob. ci ., p. 113). Como sos ie-
ne Mon añés, “es as exp esiones de a i mación g upal u ie on su e i-
cacia en el momen o en que ue on p onunciadas, y en la ac ualidad
si en como mi o de o igen con el que a on a el u u o” (Mon añés,
2006, p. 86).
P oclaman a los cua o ien os la si uación en la que se encuen an,
con i iendo su o igen y la lucha pa a ans o ma sus p eca ias con-
diciones en señas de iden idad. En 1970, Félix López-Rey —unos de los
undado es de la asociación— llama a una emiso a de adio pa a ex-
clama : “¡¿cómo es posible que mien as que el homb e llega a la luna,
noso os en O casi as engamos que caga en una la a?!”. Es a in e en-
ción ma có el pis ole azo de salida de la lucha con la que a la pa que
consiguen mejo as sus anciales u banís icas y socioeconómicas les dig-
ni icaba como ealidad g upal. Como ela a Ma ín A no iaga, eco-
giendo las palab as de Félix:
Tu imos que sali noso os y lle a adelan e nues as panca as y nues-
as oces [ …]. A noso os no nos da e güenza con a nues o o igen, de
dónde enimos y po dónde hemos enido que a a esa . Todo lo con a-
io: nos si e de o gullo, y que emos deja lo bien cla i o y exp eso. Pa a
que odos lo sepan, pa a que nunca lo ol idemos (ob. ci ., p. 15).
Y pa a que no se ol ide y lo ecue den las nue as gene aciones, los
nomb es de las calles del nue o ba io cons uido en donde se asen a-
ban las chabolas emi en a la lucha ecinal, como el de la calle de las
Asambleas, o la calle de Los encie os o la Memo ia Vinculan e o la
Pa icipación, o la Asociación, e c.
La lucha po una i ienda digna se ex endió a o os ba ios de Ma-
d id. En los años se en a, Mad id os en aba el is e éco d de ene el
mayo po cen aje de chabolas de oda Eu opa. En e los años ochen-
a y no en a, g acias a la lucha ecinal, disminuye conside ablemen e
ese po cen aje. En esos años se ealiza la mayo ope ación u banís ica
en ma e ia de i ienda de Eu opa as la ealizada pa a epa a los da-
ños causados po la segunda gue a mundial. Se le an a on ein a ba-
ios donde an es había chabolas, in a i iendas o i iendas que p e-
sen aban más o menos dé ici de calidad. Cons uyéndose unas ein a
y nue e mil i iendas, que acogie on a más de cien o cincuen a mil pe -
sonas, “con una in e sión pública supe io a los 220 000 millones de pe-
se as” (Villasan e e al., 1999, p. 18).
Los ecinos de O casi as no solo pa icipa on en la lucha, ambién
lo hicie on en el diseño de sus i iendas, ama u bana, equipamien-
os sociales, cul u ales, educa i os, come ciales, zonas e des, e c., en
la selección de los ma e iales de cons ucción, en el seguimien o y con-
ol de la calidad de la edi icación -median e comisiones que pe iódica-
men e isi aban las ob as-, en la libe ación de espacios, en la ges ión de
la en ega de lla es de la nue a i ienda, en el diseño del pa que P a-
dolongo —uno de los pa ques más g andes de Mad id de nue a c ea-
ción—, así como del Cen o Cí ico Cul u al del ba io o de la cen al
é mica (Cuélla , 2005). Sí, una cen al ges ionada po el ecinda io
que suminis a ene gía a un cos e muy económico. Como dicen sus ha-
bi an es, “ enemos cale acción de icos a p ecio de pob es”.
El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad
Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 293
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Es e modelo de pa icipación ciudadana ob u o, en el año 2008, el
p emio del Concu so In e nacional de Buenas P ác icas de Naciones
Unidas.
Muchos años an es de es e econocimien o, cuando muy pocos ha-
blaban de democ acias o me odologías pa icipa i as, en O casi as se
p ac icaban, aunque no sabían que así se llamaba su modo de p oce-
de . En las asambleas, en las que pa icipan socios y no socios de la aso-
ciación, se deba ía, se e lexionaba, se delibe aba y se omaban deci-
siones, en e o as, la elección de los écnicos y a qui ec os que e an
impues os a las adminis aciones públicas, es ando és os al se icio de
los acue dos, suge encias e indicaciones ecinales, y no al e és.
Pa a acili a la in o mación y el conocimien o de muchas pe sonas
de escasa ins ucción educa i a se idea on mecanismos con los que a-
cili a la comp ensión de las emá icas a deba i , como cuando se eali-
za on planos a escala eal median e un eplan eo de unos se en a cen-
íme os cons uido con lad illos. Aden a se en los planos, y no solo
obse a los, pe mi ía a los ecinos y ecinas hace se una ce e a idea de
la dis ibución del espacio de la i ienda según di e sas ipologías y así
pode selecciona la que más les sa is acía.
G acias a la sen encia judicial de la Memo ia Vinculan e, el nue o
ba io, como se ha dicho, se cons uye en los mismos e enos en don-
de se asen aban las chabolas. Dibujándose un escena io singula , jun o
con los nue os edi icios había o os en cons ucción, chabolas de ui-
das y o as habi adas. El p oceso du ó más de una década según di e-
en es ases imp egnadas de ince idumb e, pues la Adminis ación no
asumió odo el p oceso de una ez, sino que son las sucesi as luchas e-
cinales las que a ancan a los di e en es esponsables públicos una ase
as o a. Es a ci cuns ancia ajo consigo que algunos ecinos goza an
de dignas i iendas mien as que o os con inuaban habi ando en sus
chabolas sopo ando los uidos y los pol os p o ocados po las ob as
de emodelación. La selección del suelo que libe a y la adjudicación
de i iendas eque ían o al aspa encia y la plena pa icipación del
ecinda io pa a que así se sin ie a comp ome ido con las decisiones
adop adas.
Y pasa on los años y el nue o ba io se iba cons uyendo en dis in as a-
ses y algunos de noso os, que seguíamos i iendo en e escomb os y e e -
nas ob as, eíamos con desolación y no sin cie a en idia cómo iban eubi-
cando a algunos ecinos y espe ando con anhelo nues o momen o, que
en nues o caso llegó en 1979, ¡po in iba a ene una ducha! Y su gió la
ambi alencia al más pu o es ilo del Sínd ome de Es ocolmo. Esa i ienda
digna que eníamos ei indicando, desde que engo uso de azón, signi-
icaba un adiós de ini i o a nues o míse o hoga , el único que yo había
conocido, a nues os conejos, pa os, pe os, ga os y gallinas y a ese pino
ubicado en mi pa io, al que yo me subía cuando que ía es a sola en esos
momen os melod amá icos que en ocasiones e egala la adolescencia. Un
día me dije on que el pino sigue en pie …, yo sigo buscándolo.
La lucha po la i ienda es, sin duda, la seña de iden idad de la aso-
ciación, pe o, como decía uno de los eslóganes de las múl iples campa-
ñas acome idas en es os cincuen a años, “casas y pa que son solo una
pa e”. Decenas han sido las luchas, ba allas y acciones emp endidas,
como la denuncia del aude del pan, que se acome ió endiendo ba-
as de pan la p opia asociación.
Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez
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El pan con acei e y azúca o pan y una onza de chocola e e a la me ien-
da más habi ual de los niños de mi calle. La inmensa mayo ía de las eces
nues as mad es nos daban el ozo de pan y nos mandaban a la ienda de
la seño a Enca na y el seño Ramón a po la onza de chocola e, diciéndo-
les “apún elo en la cuen a de mi mad e”. A mí eso siemp e me dio un poco
de e güenza.
Cuán as me iendas solida ias u imos g acias a esos dos ende os has-
a que nues os pad es cob aban elmíse o sueldo de la época. El pan e a
el pila undamen al de nues a alimen ación en aquel ba io ol idado.
Un día se descub ió un aude en el peso del pan. Cada ba a pesaba mu-
cho menos de lo que o icialmen e se decía que pesaba. Los ecinos se pu-
sie on en pie de gue a empuñando en sus manos ba as de pan (siem-
p e he c eído que de ahí pasó a llamá selas pis olas), capi aneados po
la Asociación de Vecinos que endía el pan a un p ecio más jus o. Yo iba
odos los días con mi mad e a la asociación a comp a el pan bajo una
panca a que decía “Aquí se lucha con a el aude del pan y la ca es ía
de la ida”. Lucha, aude y ca es ía se ans o ma on en es de la lis a de
mis palab as a o i as, que ue c eciendo día a día y c eando en mí con-
ciencia, mien as cons uíamos ciudad. Pan, abajo y libe ad ue on las
siguien es de la lis a.
La asociación ambién pa icipó en o as luchas como la que se em-
p endió con a los e ec os sociales del consumo de d ogas, la delin-
cuencia y la ma ginación social, o a a o del so e amien o del endido
eléc ico que en algunas zonas aún no lo es aba, o con a el desempleo
ju enil o con a la iolencia de géne o o la denuncia del acaso y aban-
dono escola o con a el de e io o de los se icios públicos en ma e ia
de limpieza, sanidad, a eglo de calles y edes ia ias, e c., o apoyando
a la Asociación de A ec ados po el Sínd ome Tóxico o al 15-M, cedien-
do salas pa a sus euniones.
Dos años después de i i en la casa nue a nos en enena on a mi ma-
d e, a uno de mis he manos y a mí. Fuimos es de las íc imas de esas ein-
icinco mil pe sonas anónimas que su ie on el a oz Sínd ome del Acei e
Tóxico. Rompie on en añicos nues as idas. Nos die on de come acei e
de colza pa a uso indus ial, de nue o ganaba la ba alla la injus icia, el di-
ne o, el ansia de pode y la desigualdad. El miedo a la mue e no ue lo
peo . Fue un iempo de mucho dolo ísico y emocional, en los quea cada
paso que ía i a la oalla, pe o enía 20 años y una ida en e a po i i .
Tenía que epone me de ese su imien o sin adop a un papel de íc ima
sino de de enso a de los de echos humanos. No e a el momen o de echa -
me a llo a , sino de sali a pelea , y así lo hice. Jun o a un g upo de pe so-
nas c eamos la Asociación de A ec ados del Sínd ome del Acei e Tóxico de
O casi as, a la que die on cabida en la Asociación de Vecinos.
Fue on años de encie os en el hall de hospi ales, cen os de salud y
en di e sas ins i uciones, de mani es aciones, de acampadas en el Palacio
de la Moncloa y la O icina del De enso del Pueblo, de pe eg inaje po
la OMS, la OIT y el Pa lamen o Eu opeo, de en e is as en adio y ele i-
sión …, años de es udio a la luz de las a olas de cualquie calle y en au o-
ca es que nos ue on lle ando po Alemania, Dinama ca, Bélgica, Suiza,
Cuba …, haciendo eco de es e a en ado a la salud y de endiendo nues os
de echos. La niña de 20 años se había hecho mayo , muy a su pesa .
Y úl imamen e, la Asociación ha emp endido la ba alla pa a log a
que las adminis aciones su aguen los cos es que implica la sus i ución
El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad
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del amian o que ecub e los ejados de las casas po ma e iales no can-
ce ígenos.
La Asociación asimismo ha pa icipado ac i amen e en la de ensa
de las libe ades y de echos democ á icos. Se ha ene p esen e que la
p ime a concen ación legalizada en España po el de echo de asocia-
ción y demás de echos democ á icos, aún i iendo el dic ado —22 de
julio de 1975—, ue la con ocada po la Fede ación P o incial de Aso-
ciaciones de Vecinos de Mad id —p edeceso a de la Fede ación Regio-
nal de Asociaciones Vecinales de Mad id (FRAVM)— de la que compo-
nen es de la di ección de la asociación o ma on pa e de su p ime a
jun a di ec i a.
Las luchas han sido muchas y de di e sidad emá ica, pe o no solo
se ha denunciado, se ha sido ambién p oposi i o: la asociación ha o -
ganizado las ies as del ba io, los ca na ales u o o ipo de ac os es i-
os, en sus locales se ins aló una emiso a de adio —Radio ELO, que
con aba con una amplia audiencia has a que en año 2008 la adminis-
ación dec e ó su cie e—, se han impa ido di e sos alle es, ha con-
ado, como se ha dicho, con aseso ía ju ídica g a ui a, se dan clases
de ea o, yudo, yoga, gimnasia, baile, e c., ensayan g upos de música
adicional, se han ealizado concie os, con e encias, exposiciones de
pin u a y o og a ía, se han ep esen ado ob as de ea o y cada año la
Comisión de Cul u a o ganiza un es i al de co os cinema og á icos.
Asimismo, la Asociación impulsó la c eación de la Fundación Inicia i a
Su —que es un cen o de e e encia en Mad id de la o mación ocu-
pacional y p o esional—, la Coope a i a de i iendas median e la cual
cen ena es de jó enes accedie on a una i ienda de p o ección social
edi icadas en e enos muy p óximos del ba io, y se ha omen ado el
depo e, po enciando la Asociación Depo i a de O casi as, que cuen a
con un campo de ú bol, cuyo p opie a io es la Asociación de Vecinos,
en el que en enan cien os de niños, niñas, adolescen es y jó enes. Y,
úl imamen e, coincidiendo con la e isión del manusc i o de es e a -
ículo, ha c eado una ed solida ia pa a a ende las necesidades de las
pe sonas más ulne ables, que se encuen an, como odos y odas, con-
inadas en sus casas aca ando el manda o del Es ado de Ala ma dec e-
ado po el gobie no pa a comba i la pandemia del co ona i us.
Todo es o ha p opiciado que es a asociación de ecinos, a di e encia
de o as, siga muy i a.
Un papel des acado en el nacimien o y desa ollo de la asociación
es el del mencionado Félix López-Rey. Huelga deci que los log os con-
seguidos no se han de a ibui en exclusi idad a él. Es e ac i is a eci-
nal no ha eje cido de caudillis a líde imp escindible. Sí, en cambio, se
le ha de a ibui su capacidad pa a cons ui conjun os de acción (Ma-
ye (1980) ciudadanis as en el que los di e sos ni eles de conciencia y
pa icipación social —es o es, los g upos animado es, sec o es ac i os
y base social (Villasan e, 1984)— se a iculan en e sí en un p oyec o
común. Félix no iene una g an o mación académica, pe o además de
con a con una memo ia ex ao dina ia iene una men e p odigiosa
pa a dibuja en su cabeza el sociog ama elacional (Ma ín, 1999) de
los di e sos ac o es sociales p esen es en el ba io. Ello le p opo cio-
na la in o mación pe inen e con la que saca el mayo p o echo de
las capacidades, deseos, in e eses, mo i aciones y capi al elacional de
cada ac o social que inco po a en un p oyec o común. No es sec a io
ni dogmá ico, sigue la máxima ei eana de uni los a ines con los di e-
en es e incluso con los ajenos pa a opone se a los an agónicos (F ei-
e, 1970). Es conocedo de quienes pueden pa icipa en un p oyec o